miércoles, 8 de julio de 2009

Florentino Pérez, ídolo blanco (Jornada)


El clima futbolístico de los españoles es tan dinámico que apenas un mes después de la fiesta vivida por el Barcelona, y con merecimiento por el gran triplete logrado al finalizar la temporada, el eje ya se ha trasladado nuevamente a la capital española con los tremendos fichajes del Real Madrid a partir de la voluptuosa chequera de su nuevo presidente, el retornado Florentino Pérez.No se puede dudar de que Pérez es un hábil prestidigitador y un empresario con gran experiencia y capacidad de movimientos y aunque no tenía pensado regresar al ámbito deportivo luego de haber renunciado antes de finalizar su mandato anterior y dejar al club en un caos institucional, pudo colegir que como quienes lo sucedieron lo hicieron mucho peor, la ilusión de la afición por un regreso a aquel glamour de principios de siglo iba a poder más que todo, especialmente luego de los impresionantes éxitos del archirival Barcelona.Y tanto fue así que aunque Pérez iba a tener no menos de un par de contendientes en las elecciones, todos se fueron bajando luego de estudiar cada una de las encuestas que demostraban que Pérez arrasaría porque la gente lo veía como el único dirigente capaz de cumplir con los fichajes soñados. Al fin de cuentas, si de esto se trata, Pérez ya lo había conseguido antes con Luis Figo, Ronaldo, Zinedine Zidane, David Beckham, Michael Owen y tantos otros.Por otro lado, la prensa de Madrid, desesperada por el cambio de eje hacia Barcelona y el brillante juego de los azulgrana de Josep Guardiola, avaló como nunca el regreso de Pérez para levantar la industria editorial y se recostó en la gran investigación del diario deportivo “Marca” que logró voltear al presidente anterior, Ramón Calderóin, a partir de hechos de corrupción demostrados.No ha pasado mucho tiempo, apenas tres semanas, desde que Pérez asumió como presidente sin siquiera tener que pasar por elecciones, y el Real Madrid ya ha contratado a jugadores de la talla de Kaká, Cristiano Ronaldo, Raúl Albiol y Benzema, y aún no se ha retirado del mercado de pases, a la espera de un volante (en lo posible Xabi Alonso, del Liverpool) y un lateral izquierdo (pretende a Arbeloa, surgido de la cantera, y hoy también en el Liverpool) y aún podría llegar Ribéry, si quedan ochenta millones de euros para gastar en lo que pide el Bayern Munich, que dio plazo de una semana más.Mientras tanto, un Barcelona que descansa con demasiada tranquilidad, comienza a observar con preocupación los cambios de su adversario. Primero fue su presidente, Joan Laporta, quien salió a criticar los gastos en fichajes por parte de los blancos, aprovechando el tirón de otras quejas como las del presidente de la UEFA, Michel Platini, como otras personalidades del ambiente, pero lo que más molesta en la ciudad condal es que no parece haber movimiento de fichas por demasiadas contrataciones cuando al menos parece que el camerunés Samuel Eto’o será transferido para no perder la ficha del jugador, que quedará libre cuando finalice la próxima temporada.Mientras el Barcelona piensa entonces en algún fichaje como el de David Villa o Javier Mascherano, el Real Madrid vive de fiesta en fiesta con una nueva moda, la de los estadios llenos (90.000 espectadores en la presentación de Cristiano Ronaldo, 50.000 en la de Kaká) para no ver ningún partido, sino apenas a la nueva estrella vestida de blanco, haciendo jueguito, y diciendo al micrófono alguna frase de ocasión para ir generando expectativa.Es allí, en el colmado Santiago Bernabeu, en tiempos de vacaciones futboleras, cuando la industria del fútbol logra el milagro de llenar estadios sin partido y con pelota apenas rodando, vendiendo ilusión, algo que desde hace tiempo se había escapado de las gradas.Tal vez por todo eso es que se escuchó el “Florentino, Florentino” gritado desde los cuatro costados por los aficionados blancos. La chequera poderosa, con fondos de los principales bancos que apuestas por el rédito, hizo el milagro. Tanto, que ya se habían vendido dos mil camisetas de Kaká aún cuando no tenía asignado el número ocho con el que jugará esta temporada.Jorge Valdano, el nuevo-viejo director deportivo del Real Madrid, lo sintetizó con facilidad cuando se le consultó por las críticas a los tremendos gastos en fichajes, de cerca de 300 millones de euros: “es que somos el club más rico del mundo, y necesitamos fichar lo mejor”.La industria del fútbol español ya se relame pensando en un duelo Real Madrid-Barcelona o en una final de Champions League con el equipo blanco, aprovechando que este año el partido decisivo de Europa debe jugarse en el Santiago Bernabeu.

martes, 7 de julio de 2009

Vélez ya es un grande, más allá de las polémicas

Puede cuestionarse este Torneo Clausura ganado por Vélez Sársfield. Algunos dirán que no fue el mejor. Que Huracán tuvo un juego más vistoso, o que Lanús fue el equipo más parejo de la temporada y ue acaso Vélez haya sido más sólido y con una mejor defensa. Es cierto que el partido definuitorio entre Vélez y Huracán fue demasiado irregular, primero con la polémica sobre si debía jugarse con o sin público, luego con la caída de granizo, que suspendió el partido por un cuarto de hora. Y finalmente con demasiados fallos polémicos del árbitro Gabriel Brazenas, que para colmo falló (en el sentido de equívoco, no en el sentido jurídico) en casi todos. Porque fue válido el gol de Eduardo Domínguez para Huracán (no había fuera de juego), porque no fue válido el decisivo gol de Maxi Moralez por falta de Larrivey al arquero Monzón, porque fue dudoso que la mano de Otamendi haya sido fuera del área, y porque hubo un penal no cobrado para Vélez por falta de Arano a Cubero. Demasiados errores para un partido tan importante que bien pudo darle el ansiado título a Huracán y tal vez hubiera cambiado buena parte de la historia reciente del "Globito", que se animó a jugar un fútbol denostado por el monopolio del discurso único y simplista, que sólo sirve ganar. Ya nos ocuparemos de eso en el blog.
Aquí, en cambio, nos queremos referir a los últimos quince años de Vélez, que lo consolidan deportivamente como un club grande del fútbol argentino, porque desde lo institucional uya estaba posicionado allí.
Con este título del Clausura 2009, Vélez pasa a alcanzar a Racing Club a nivel local y lo supera en títulos internacionales, colocándose en la quinta posición en el escalafón histórico, por detrás de Boca, River, Independiente y San Lorenzo, sumando títulos locales e internacionales.
Pero no es sólo un dato estadístico. Vélez llega a esta posición cuando en 1993, hace apenas 16 años, se encontraba con un solo título local (1968) y ninguno internacional, cuando Racng tenía apenas un título local menos que hoy. ¿Qué fue entonces lo que pasó? simplemente, que en Vélez desde hace mucho que se están haciendo las cosas bien. Vélez sigue, aún con los lógicos cambios de paradigma del siglo XXI, con la línea dirigencial trazada por el dirigente por antonomasia del fútbol argentino, José Amalfitani. Y cuando todos los clubes compran y venden jugadores manejándose con intermediarios en confusas operaciones, Vélez viaja con sus propios dirigentes y negocia de club a club. Y apuesta siempre por entrenadores serios, como ahora con Ricardo Gareca, que siempre mantuvo tranquilidad y un elogiable perfil bajo, y quien jamás renunció a jugar al fútbol, con un esquema acorde a los jugadores que tiene, que a veces apostó a redoblar el ataque en algunos partidos (contra Colón en Santa Fe, contra San Martín en Tucumán). Y también apostó por un manager con el sentido común de Chritian Bassedas.
Si algo marcó la temporada que finaliza, la 2008/09 es el inicio del efecto de las economías de los clubes en los resultados deportivos. Vélez y Lanús, dos de los clubes administrados con mayor prolijidad, terminaron arriba, uno como campeón, el otro como mejor equipo de la temporada. Y River Plate o Independiente, desquiciados en sus arcas y con sus maniobras, terminan un pésimo año, con el primero terminando último por primera vez en su historia en el Apertura, y el segundo que hubiera descendido de haberse jugado los torneos largos de 38 fechas como en tiempos pasados.
Volviendo al partido final entre Vélez y Huracán, cierto es que los fallos perjudicaron a Huracán (también es cierto que el arquero Monzón pago caro el privilegiar la viveza criolla de quedarse en el suelo durante la falta de Larrivey cuando bien pudo haberse incorporado ante la duda de si iba a ser cobrada la falta del delantero), pero los dos equipos merecían ser campeones, cada uno con su juego. Por eso el tema es estar arriba, tener un equipo competitivo, llegar a posiciones privilegiadas. Luego, el fútbol es impredecible, aunque nos sigan haciendo creer que se puede tapar el cielo con un pañuelo. Uno es el campeón, el otro quedará en la historia de cualquier modo.

El hincha y sus circunstancias


Esta foto podría ser tranquilamente una continuación de aquella escena de la película "El Hincha" de Discépolo cuando se pregunta "qué es un hincha". Es de hace apenas unos días, cuando Huracán puso en venta las entradas para el partido definitorio del Torneo Clausura ante Vélez Sársfield y a los pocos minutos se cerraron las ventanillas al acabarse los boletos. La desesperación de este hincha de Huracán por quedarse afuera de un partido de tanta trascendencia es una increíble prueba de amor y acaso sintetice mejor que nada lo que puede generar el fútbol, el deporte más hermoso que haya existido jamás. Quien lo acompaña parece estar dándole un consuelo inútil. Pero lo peor no sólo pasa por no haber podido conseguir un boleto, porque eso podría inscribirse dentro de las reglas de juego. Lo peor es que este hincha, que llora desconsoladamente, se quedó sin entradas porque mil de ellas ni siquiera se pusieron en venta, reservadas para los mercenarios de las barras bravas, que pactaron esto con los dirigentes. Menuda forma de entender el amor por el fútbol. Menuda forma de beneficiar siempre al que no lo merece y de perjudicar al que sostiene en serio al espectáculo y a la industria. Los argentinos saben mucho de todo esto.

domingo, 5 de julio de 2009

Barcelona a la deriva (Por Ernesto Vasconcelos)

Amigos lectores: Continuando con el intento de que distintos colegas destacados de todo el mundo tengan posibilidad de expresarse en este blog, reproducimos aquí este artículo de Ernesto Vasconcelos en su blog http://viejobarce.blogspot.com
Ernesto Vasconcelos es hijo del muy prestigioso periodista ecuatoriano Ricardo Vasconcelos., y relata aquí el tremendo momento por el que atraviesa un gran club sudamericano, el Barcelona de Guayaquil.

Receta perfecta para un caos futbolísticoEl Barcelona del 2009 refleja casi perfectamente todo lo que no hay que hacer al manejar un equipo de futbol. Los factores externos que rodean al Ídolo del Astillero - una marcada crisis económica a nivel mundial, por ejemplo - parecen ser cosas de niños comparados a los agentes internos que han llevado al más popular equipo del Ecuador por estos días a simplemente tratar de salvar la categoría y mantenerse en la Serie A del campeonato ecuatoriano de futbol. Desde pugna de poderes entre dirigentes a equívocas decisiones en cuanto a refuerzos, la dirigencia actual ha hecho del caos, el modo administrativo “por excelencia” en Barcelona. El siguiente es un análisis de dos de los muchos factores que han desembocado en llevar a los hinchas del equipo más querido del futbol ecuatoriano a ponerle velas a todos los santos para no descender a la serie B. Triste situación para un equipo, en otrora, acostumbrado a estar en la élite del futbol sudamericano. Pugnas de poderesEn noviembre del 2007 el economista Eduardo Maruri, en ese entonces asambleísta por la provincia del Guayas, aceptó, por recomendación de Isidro Romero Carbo, ex presidente del equipo, aliarse con el millonario Luis Noboa, sobrino político del antes mencionado dirigente. Se acordó que Maruri, reconocido empresario guayaquileño, encabezaría la lista como presidente, y que Noboa sería primer vicepresidente. En los ojos de Romero, la alianza era perfecta: dos dirigentes jóvenes, uno representado las habilidades empresariales; el otro, el poderío económico para armar un gran equipo. En aquellos días, todo era color de rosa, halagos de uno al otro, así como promesas de cambio y de mejores días para el Ídolo del futbol ecuatoriano. El matrimonio de sólo tres meses de Lisa-Marie Presley y Nicolas Cage duró más que la alianza de estosSin embargo, en menos de un mes el matrimonio se hizo divorcio (al estilo de las estrellas de Hollywood) y el ego, la envidia, y el deseo de protagonismo impulsaron a Luis Noboa a lanzarse en contra de su, hasta ese entonces, coideario y compañero de fórmula durante la campaña electoral. Noboa afirmaba a los medios que en Barcelona había “dos presidentes y no solo uno” (algo nunca antes visto en dirigencia deportiva) y que él no había llegado a Barcelona “a ser segundo de nadie”. De igual manera reprochaba a Maruri por estar alejado del equipo, inmerso en funciones políticas. El titular de la institución, por su parte, se defendía alegando que estaba “al tanto de todo lo que pasaba en el equipo” (argumento muy pobre). La tirante relación siguió durante todo el 2008, con ambos directivos acusándose el uno al otro, y con el aditivo de Antonio Noboa, hermano del mencionado vicepresidente del equipo, y presidente de la Comisión de Futbol, quejándose de no tener independencia para actuar en sus funciones, y posteriormente renunciando a su puesto a final de temporada tras no poder Barcelona ni siquiera lograr uno de los cuatro cupos a Copa Libertadores, habiéndose despilfarrado un presupuesto que bordeaba los doce millones de dólares, cifra record en el balompié de un país económicamente débil. Ya en diciembre, tras unas duras declaraciones de Luis Noboa a los medios donde acusó del fracaso a Eduardo Maruri y exigió el pago de su préstamo de dos millones y medio de dólares para contrataciones de jugadores, la directiva unánimemente procedió a exigir un alejamiento de Noboa, quien había perdido peso dentro del directorio tras el retiro de su hermano Antonio y los otros directivos que lo respaldaban. Curiosamente en este 2009, Luis Noboa se aleja del cargo para desempeñar la misma función pública por la que antes criticaba a Eduardo Maruri: asambleísta. El presidente del equipo, dejando bien en claro que no hay visos de reconciliación declaró a los medios que Noboa debía escoger entre ser asambleísta o ser dirigente de Barcelona. Cinismo de parte y parte. Luis Noboa, dirigente de Barcelona. Su rostro lo dice todo, nada más que añadir. Foto tomada del portal hinchaamarillo.comUn equipo que pretende alcanzar grandes objetivos no puede ni debe tener división dentro de la cancha, mucho menos fuera de ella. Este Barcelona de la llamada “renovación” desde su misma concepción se formó en base a una alianza compuesta por dos bandos antagónicos, con criterios opuestos, sin consenso, sin compartir los mismos objetivos, empujados más por la necesidad que la razón. Para que cualquier empresa alcance éxitos, es imperioso que se enrumben todos los miembros de ella hacia una misma meta clara, definida, y compartida por todos. La desunión que impera dentro de la directiva de Barcelona afecta a un plantel que debe muy claramente notar en los dirigentes una carencia de líderes que ofrezcan ejemplos a seguir. Ignorancia futbolística Otro de lo mas gravísimos pecados de la actual directiva es su poco conocimiento de futbol. Criticados en este aspecto por casi todos quienes gustan del deporte rey en nuestro país: periodistas, dirigentes, hinchas, socios, ex jugadores, ex dirigentes, entre otros, los directivos que conformaron la nueva Comisión de Futbol (a la cual me referiré como ‘CF’) conformada tras la salida de Antonio Noboa de Barcelona, “destacaron” por sus gravísimos errores en cuanto a contratación de jugadores y cuerpo técnico. El no saber ni donde estaban parados los miembros de la CF le ha significado a Barcelona desperdiciar seis meses de trabajo en el 2009, medio campeonato, no alcanzar un cupo a la Copa Sudamericana (lo cual hubiera significado una importantísima inyección económica), tener que enfrentar el siguiente semestre con una enorme desventaja en cuanto a sus rivales, tener que desembolsar más un millón de dolares por rescisión de contratos, y sobre todo la presión de tener que sumar cada punto en disputa en la segunda etapa del campeonato para poder así evitar el descenso. Desde su primera decisión, la contratación del entrenador, la reciente conformada CF dejó notar un escasísimo conocimiento de la función que debía cumplir, la nula investigación (error característico de la CF antes presidida por Antonio Noboa también) antes de tomar una decisión, y el, ya discutido en otro artículo de este blog, poco valor para asumir sus errores. Partamos por el hecho de que la CF equívocamente estimó que el entrenador adecuado para dirigir a Barcelona era nada menos que Benito Floro Sanz, un tipo con un currículum de espanto, que llevaba varios años alejado de las canchas por los malos resultados de casi todos los equipos que había dirigido, sin ningún conocimiento del futbol de nuestro país, con ínfulas de grandeza que le llevaron a desestimar a cualquier profesional del medio para encargarse él de toda función que le salía al paso. Floro en Barcelona ofició de director técnico, preparador físico, preparador de arqueros, nutricionista, psicólogo, manager de la cantera, y asesor de la CF, dejándose a un lado a excelentes profesionales como Duffer Alman, Manga, y Flavio Perlaza. Con Floro, el futbol del Ídolo era de gris a oscuroResultado: una completa debacle justificada por el entrenador domingo tras domingo con inverosímiles excusas bien repetidas al pie de la letra por los miembros de la CF, quienes jamás pudieron notar, juzgar, criticar, o exigir respuestas a Floro por, entre otras cosas, querer imponer un estilo europeo dentro del futbol ecuatoriano sin entender que los jugadores no se adaptan a los sistemas sino que el sistema se adopta de acuerdo a la plantilla que se posee, querer jugar vía pelotazos largos sin tener un solo jugador capaz de cumplir esta función dentro del equipo, cambiar a jugadores de sus posiciones habituales inventando cada cosa rara semana tras semana (en un partido salió a la cancha con seis marcadores de punta, en otro colocó a un defensa de delantero centro), y sobre todo un pésimo rendimiento físico en la altura, donde Barcelona no ha logrado ni un solo punto este año. Duffer Alman, el mejor preparador físico del pais, declaró esta semana que él mencionó a los dirigentes que los métodos utilizados por Floro en cuanto al aspecto físico de los jugadores no era el óptimo para rendir en la altura. Los dirigentes le respondieron que mejor era no reclamarle nada al técnico español. Pero lo de Floro no quedó ahí, llegó hasta los insultos y agravios a periodistas quienes, a diferencia de la CF, se “atrevieron” a discrepar con Benito Floro. “Gamberros” los llamó el asturiano cuando le preguntaron acerca de uno de sus ya conocidos inexplicables cambios de jugadores dentro de un partido. "Joder! Mejor les invito una comida" añadió. Más allá de este episodio de irrespeto a la prensa, la pregunta aún sin explicación es: ¿Qué llevó a la CF a contratar a Benito Floro?Pero si de contrataciones se trata, no es de sorprenderse que a nuestra dirigencia “le den gato por liebre”, como reza el dicho. Cuando era evidente que la plantilla de Barcelona necesitaba reforzarse con al menos dos volantes, un ocho y un diez, la directiva optó por contratar a Andrés Alejando Díaz, jugador que estaba fuera de actividad tras no aparecer ni entre la nómina de suplentes de Banfield de Argentina. Cuando llegó el mencionado jugador, ahora ya fuera del equipo pero no sin antes gozar de unas lindas ‘vacaciones’ con todos los viáticos pagados en la Perla del Pacífico, el economista Maruri lo anunció como “el nuevo 10 de Barcelona”. El ‘diez’ no jugó más que un solo partido en toda su estadía en el club . Cuando le preguntaron acerca de su verdadera posición en la cancha, Díaz respondió: “yo soy doble cinco”. Y pensar que por otro lado, el presidente de la CF, Eduardo Bejarano, anunciaba la contratación de un ocho. En una entrevista a diario El Universo, el presidente de nuestro viejo Barce admitió que la contratación de Díaz fue basada en "un video mostrado por el empresario del jugador", quien les había asegurado que el ex Banfield era 10. Increíble, pero cierto. “¿Doble Cinco? Bueno… 5 + 5 = 10” debe haber pensado la dirigencia del Ídolo cuando se fijó en Andrés Díaz Las otras contrataciones de Barcelona no se alejan del fracaso. Raúl Román, volante paraguayo, llegó luego de anotarle un gol de media distancia a Cristian Mora, arquero de El Nacional, por Copa Libertadores. Sin pensar en la necesidad de investigar mucho sobre el jugador al respecto, y sin seguirlo detenidamente, para los ingenuos dirigentes, un chullo gol fue razón suficiente para enfundarle la camiseta con el 10 en la espalda. Ese número que en otrora llevaron “Perico” León, Severino Vasconcellos, Marcelo Trobbiani, o Marco Antonio Etcheverry. Esa camiseta que representa ser líder en la cancha, echarse el equipo al hombro, mostrar el camino, cual director de orquesta coordinar todos los movimientos de los demás. Para la CF, no había que buscar más. Un buen gol y a cargar con la escuálida media de Barcelona. Pero Román resultó ser todo lo contrario a lo que un 10 debe representar. Tanto dentro como fuera de la cancha el paraguayo se muestra tímido, es un jugador que carece de liderazgo, entereza. A excepción de su primer partido con Barcelona, Román ha pasado siempre, insisto SIEMPRE, escondido detrás de los volantes rivales. Jamás pide el balón, nunca se apersona. Le pasan la pelota y trata de deshacerse de ella lo más pronto posible, como si la redonda quemara. Es más común ver a volantes de corte aparecer queriendo levantar al equipo que al ex Nacional de Paraguay, quien cabe mencionar corre siempre y da la cara al momento de cobrar los tiros libres. De diez tiros de pelota parada que tenga Barcelona, Román cobra once. Lamentablemente la mayor parte del tiempo apunta al camarógrafo o al pastelero de la popular. Sin la personalidad para ser 10, y menos de Barcelona, la dirigencia ratificó al paraguayo. Al ser consultado sobre el rendimiento de Román, el presidente de Barcelona, Eduardo Maruri, declaró a un medio de prensa: “es un buen profesional… un buen muchacho”. El paraguayo Derlis Florentín. Bien dicen que las segundas partes nunca son buenas. Detrás de él, casi sin poder ser reconocido (como cuando en cancha) aparece Raúl Román, “un buen muchacho”.Por último, el tercer extranjero contratado esta temporada: Derlis Florentín, también paraguayo. El goleador de Barcelona en el 2006 vino precedido de un currículum preocupante: luego de su salida del Ídolo, estuvo en cuatro equipos en dos años, de todos siendo despedido por bajo rendimiento, y con una lesión que le hizo perder la visión en su ojo derecho por algunas semanas. Sin embargo la ilusión de volver a ver al delantero que se convirtió en símbolo del club pudo más, y fue éste tal vez, el único jugador visto con buenos ojos por la hinchada más grande del país. Desgraciadamente para el paraguayo, a diferencia del 2006, en lugar del talentoso Elkin Soto en la media cancha, en esta temporada tuvo al timorato Román, y es ahora el chivo expiatorio de la dirigencia, quien le baja el pulgar por un supuesto bajo rendimiento. Cabe preguntar entonces, si el desempeño de Florentín se califica como pobre, ¿Cuál es el calificativo para el de Román? Pareciera más bien que la dirigencia teme una nueva demanda de Román (con contrato hasta diciembre del presente) y corta por lo sano, despedir a Florentín (con contrato hasta Julio del 2009). Así maneja a Barcelona esta dirigencia. Y tras el rotundo fracaso en esta primera etapa, donde el equipo está empatado en el último puesto con el humilde Técnico Universitario, la segunda CF de la dupla (divorcio) Maruri – Noboa da un paso al costado para ser nuevamente reemplazada y reconformada. El nuevo encargado de levantar a este muerto es nada menos que Alfonso “Pocho” Harb, ex dirigente de Barcelona, quien como ya analizamos en un anterior artículo en este blog, hace tres años dejó al equipo BOTADO cuando estábamos en una parecida delicada situación para dedicarse a la política – al estilo de sus coidearios, los también ex dirigentes Isidro Romero, Heinz Moeller, Galo Roggiero; y los actuales, Maruri y Noboa – solo para acordarse de que Barcelona existía luego de ser destituido como diputado. En un intento de derrocar a Galo Roggiero en el 2007 se reunió con varios integrantes de la barra Sur Oscura y les dijo: “mañana nos tomaremos el estadio”. Los citó con fecha, lugar y horario a los barristas pero al día siguiente brilló por su ausencia. Ahora regresa como héroe, luego de “salvar al estadio de un embargo” según los mismos dirigentes. Barcelona en el último puesto, Harb en la dirigencia nuevamente... ¡que Dios nos coja confesados!

sábado, 4 de julio de 2009

Rosario y la enseñanza de la Copa Davis (Por Octavio Palazzo)

La maniobra del cuerpo técnico de la selección argentina para sacar al equipo nacional de la cancha de River Plate, donde se perdió una sola vez en cuarenta y pico de partidos de Eliminatorias, podría terminar como terminaron varios intentos de avivadas ventajistas en la historia de nuestro deporte. El más fresco de todos, ocurrió hace muy poco tiempo, en oportunidad de jugarse la final de Copa Davis ante España a fines de 2008. En aquella ocasión, también se cambió una sede natural, Buenos Aires, una superficie natural, el polvo de ladrillo, y la cuestión geográfica desplazó, entre especulaciones económicas y políticas, a la cuestión deportiva. La sede finalmente fue Mar del Plata, y el piso, una superficie rápida, cambiando más de cien años de historia, con la excusa de afectar al rival, en este caso Rafael Nadal. Lo que pasó cuando se antepusieron las posibles y nada comprobables falencias del rival por nuestras propias virtudes, es por todos conocido. Sobre la hora, el cuco Nadal no vino, poniendo a la organización en la tarea contra reloj de hacer más lenta la cancha, con la que se pretendía perjudicar al rival a la vez que el habitual triunfalismo argentino pronosticaba la serie como un "paseo". La picardía terminó constituyendo uno de los golpes más duros que debió soportar el deporte argentino a lo largo de su historia, con heridas internas que hasta hoy no han cicatrizado. ¿Qué pasará con el invento maradoniano de sacar a Argentina de River para ganarle a Brasil? ¿arrugarán los inexpertos Lucio, Maicon, Kaká, Julio Cesar, Luis Fabiano y compañía? ¿El "temible" Gigante de Arroyito , ámbito en el que Rosario Central terminó jugando la Promoción del devaluado torneo argentino, nos asegurará la aparición de un equipo que hoy brilla por su ausencia? Tendremos que esperar dos meses para contestar estos interrogantes. Pero, a lo largo de nuestra historia, hemos visto cómo terminaron nuestras más ingeniosas picardías argentinas en el deporte, y peor aún, fuera de los ámbitos deportivos.

viernes, 3 de julio de 2009

Un recuerdo de Oscar Cardoso

Transcurría 1983, éramos muy jóvenes, estudiantes, casi imberbes, ilusionados, zambullidos en el movimiento político que en pocos meses iba a dar lugar al retorno ansiado a la democracia y la mayoría de nosotros, llegando a la segunda decena, creíamos que eso sería el paso final al cambio verdadero, al que habíamos estado esperando en los siete años en los que habíamos hibernado por obligación.
Fueron momentos de luchas estudiantiles, de centros de estudiantes (quien esto escribe fue calificado graciosamente de "Ubaldini", por portar campera, como el conocido sindicalista de la CGT ya fallecido, y participar, con cierto poder de decisión, en uno de ellos, que se reunía siempre en el mismo bar de la esquina de Lavalle y Rodríguez Peña, cuyo mozo fue el "apodador").
Y en ese contexto es que el Centro de Estudiantes que pudimos conformar en la escuela de periodismo en la que estudiábamos, es que logramos que las autoridades nos permitieran invitar a una cantidad de periodistas a que nos dieran unas conferencias, unas charlas. Procedimos a votar para determinar quiénes vendrían y para sorpresa de las autoridades, que nos insistían en que nosotros debíamos ser periodistas "de-por-ti-vos", entre los más votados estuvieron Eduardo Aliverti y Oscar Raúl Cardoso, a quien se respetaba especialmente por aquel informe "Malvinas, la trama secreta". Porque nosotros, insistíamos a los veinte años, queríamos ser "periodistas" a secas, no necesariamente deportivos.
Aún se recuerdan esas conferencias, el colocar sillas de más en el bar del subsuelo, porque no alcanzaban las que había. O el caminar nervioso de un lado al otro del balcón por un vicepresidente de la entidad, que esperaba cronistas de vestuarios, acaso a algún relator que nos viniera a decir que no hay que mezclar al fútbol con la política. Recordamos también ese mágico momento cuando don Osvaldo Ardizzone no nos contó una anécdota de un partido, sino que nos recitó nada menos que "Qué, carajo", en medio de un silencio atronador de respeto absoluto y emoción intensa. Y también como recuerdo la ansiedad con la que todos los que habíamos organizado esa conferencia, esperábamos en la puertita del Círculo que Cardoso viniera, aún cuando llovía a cántaros. Y en un instante, el taxi se detuvo en la puerta, y Cardoso bajó con toda su humanidad, cargado de libros, tapado con su saco, nos miró, estiró la mano, y dijo "hola, soy Cardoso". Luego vino su charla magistral sobre Malvinas, que acababa de ocurrir, hacía meses.
Hoy, al enterarnos de su partida, esterecuerdo y la nostalgia de aquel tiempo en el que creíamos en tantas cosas, en el que nos esperanzábamos con la llegada de la democracia.
Hoy, tantas cosas han cambiado. Nuestras sienes plateadas, sin tanta esperanza, acaso reservada para los más jóvenes, acaso con más experiencia (que como decía Rngo Bonavena, es un peine que te dan cuando te quedás pelado), con algunos de aquellos compañeros habiendo hecho lo contrario a lo que pregonaban, acaso inconcientes e idealistas y hoy demasiado pragmáticos. Y ahora sin Cardoso.

miércoles, 1 de julio de 2009

Todos quieren jugar como el Barcelona

Tal vez en países como la Argentina, la noticia no tiene el impacto que debiera por cómo el resultadismo impuso el esquema que tanto daño le sigue haciendo al fútbol de este país, pero no deja de ser impactante: El Liverpool acabade contratar como "Head coach" de sus divisiones inferiores a Pep Segura, quien tuvo este mismo cargo en el Barcelona, con la ideade copiuar este modelo exitoso en uno de los más grandes clubes ingleses y del mundo.
Segura fue contactado anteriormente por el actual entrenador del Liverpool, el español Rafa Benítez, quien explicó que el club quiere un modelo claro, y no hay más exitoso que el de los blaugranas, y tiene mucha razón y es muy inteligente la medida tomada por los "reds".
Benítez explica que el Barcelona ganó la reciente Champions League con siete jugadores de la cantera, y las etapas intermedias son más importantes que el resultado final. Pero si las cuidas, el resultado puede ser el mejor".
No es nueva la renovación en el Liverpool, un club que siempre estuvo abierto a las tendencias. Ya Bill Shankly, uno de los entrenadores más emblemáticos del club, y que terminó haciendo historia, al llegar relevó a todo el plantel, hizo uno nuevo, y dijo "a partir de ahora no corremos más nosotros, sino que correrá el balón. Y el "pase" es la mejor forma de volver a esto". Por eso, Segura afirma que en el nuevo sistema de entrenamiento del Liverpool, "el pase será la base de todo, y como segundo elemento, la presión bien entendida, que se basará en la actitud y en la aptitud".
Es decir que mientras en la Argentina se sigue alabando a los que más corren como si en el fútbol esto fuera esencial (y mientras Huracán, sin una pretemporada en base al trabajo físico pelea el campeonato ganando muchos partidos en los segundos tiempos y con escaso presupuesto), los principales clubes del mundo apuestan a la escuela más exitosa, como claramente lo es el Barcelona, tanto en su trabajo con las divisiones juveniles como por su excelso juego, con el que no sólo ganó todo lo que jugó sino que convirtió 160 goles en la reciente temporada.
Y mientras el mundo camina hacia un fútbol cada vez más espectacular, en la Argentina se sigue con el cronómetro en mano, buscando atletas que choquen en vez de jugadores que amen la pelota, el pase y el fútbol bien jugado.
Así les va a unos y a otros.