martes, 30 de junio de 2009

México y una historia parecida a la Argentina (Por Benjamín Jiménez, desde México DF)



Estimados lectores:
Continuando con nuestra política de dar espacio a colegas de todo el mundo que tengan un compromiso con la información, pueden leer este artículo que nos envía el también amigo Benjamín Jiménez (foto en la parte superior) sobre la realidaddel fútbol mexicano.

México y una historia parecida a la Argentina
Primero quiero empezar esta columna dando las gracias a mi amigo Sergio Levinsky que en lo particular ha sido a lo largo de mi vida como un maestro y amigo, y es por ello que he empezado esta colaboración de la situación que vive actualmente el fútbol mexicano en su blog, y para mi es un honor.
Por lo tanto empezare ha analizar esta crisis del fútbol mexicano, cuyo origen tiene nombre y apellido, y terminó generando consecuencias muy graves.
En los últimos años, el fútbol mexicano había empezado a ganar terreno importante en las competencias de mayor importancia de nivel continental y mundial, hasta el grado de ser cabeza de serie en la última Copa del Mundo, en gran parte porque desde Estados Unidos 1994 se había logrado pasar el grupo inicial, sumado a los dos subcampeonatos de Copa América, y además en los clubes se alcanzó un subcampeonato en la Copa Libertadores, una Copa Sudamericana ganada por el Pachuca, y dos torneos ganados como el Mundial sub17 logrado en Perú y la Copa Confederaciones frente a Brasil en el estadio Azteca.
¿Donde termino este sueño? En el momento justo que el negocio rebasó lo deportivo, en el momento justo en que las mafias tomaron el control de todo, en el momento justo en que el narcotráfico y los negocios oscuros tomaron el control de todo.
Existe una compañía televisiva dueña de tres equipos de primera división (América, Necaxa y San Luís). Esta misma empresa (Televisa) es dueña de una casa de apuesta llamada Play City y de los derechos de transmisión de la selección nacional en duopolio con la otra televisora que es dueña del Morelia y además dueña de un equipo en la división de ascenso (TV Azteca).
Entre estas dos empresas pasan las decisiones mas importantes del fútbol mexicano pero pese a que la FIFA se ha mostrado en disconformidad absoluta con esta situación, aquí todo sigue igual y es sabido que aquí en México existe un pacto de ¨caballeros¨ entre los dueños los cuales van contra las nueva legislación de la FIFA acerca de que los jugadores son dueños de sus pases después de cumplir sus contratos con los respectivos clubes y aquí, para ser vendidos a otro club mexicano, necesitan tener la aprobación de este arreglo espurio.
Pueden citarse ejemplos como los de Omar Bravo y Antonio de Nigris, que por ir contra este arreglo, son congelados en el Fútbol Mexicano.
Pero aun hay más. En las instalaciones del club América, aquélla que fue sede de concentración de la selección argentina en el Mundial 1986, entró la Policía para detener a un plantel de segunda división, porque tenía nexos con el narcotráfico. La Federación guardo silencio absoluto.
En México, por denuncias de periodistas honestos como Héctor Huerta, se sabe que existen promotores que tienen el control de árbitros, jugadores, entrenadores y hasta periodistas dentro de nuestra liga.
Un árbitro que se retiró debido a un terrible arreglo en un partido de primera división- Felipe Ramos Rizzo-, hoy es comentarista de un panel de canal ESPN2, periodistas que viven de este control, entrenadores que abiertamente dicen a la prensa que sus promotores les ponen a sus jugadores y que acabando cada partido les llaman y juntos analizan a sus equipos.
En esta liga donde todo es permitido, donde la mafia esta metida, donde los arreglos de partidos existen, se ha manchado al fútbol mexicano y ha generado las siguientes consecuencias: eliminados para todas las selecciones inferiores, incluída la de los Juegos Olímpicos, perder con los Estados Unidos la final de la Copa de Oro y por lo mismo no ir a la Copa Confederaciones y hoy a un paso de la eliminación del Mundial.
Esto tiene una historia muy similar con otros países del continente que hoy sufren y si las cosas no cambian a corto plazo veremos un repechaje para el Mundial entre Argentina y México y creo que por algo se daría este encuentro, porque en el fútbol de ese país que tanto quiero, la historia parece similar…..

lunes, 29 de junio de 2009

Y vuelta a empezar para nunca acabar

Y pasó otra vez lo que se temía que pudiera pasar. En la interna peronista que se dirime por afuera del partido, ganó aquél que tiene menos para desgastarse y que aparece como "renovador" sobre el aparato que ya mismo, sin pausa, busca reciclarse detrás del nuevo vencedor. Así son y fueron siempre las reglas de juego de un extraño partido, que dió lugar a aquella famosa anécdota por la cual le preguntaban al general Juan Domingo Perón cómo se dividían las simpatías políticas en el país. Perón respondió entonces que un porcentaje era radical, otro porcentaje era socialista, otro comunista, etc. Sorprendido, su interlocutor le preguntó entonces por el peronismo, a lo que Perón dijo "ah no, peronistas son todos". Justamente hoy se cumplen 35 años de la muerte del general y líder del movimiento acaso menos entendible del mundo entero, en el que pueden convivir ideologías de extrema izquierda o derecha, unidos por el famoso cantito que popularizó Hugo del Carril y que justamente da que pensar que se trata más de un acercamiento sentimental que ideológico. Es por eso que hoy mismo, termina la elección con alguien como Daniel Scioli, nunca más lejos del peronismo convencional, a cargo del partido, y con un empresario como De Narváez o el propio Mauricio Macri, pudiendo ingresar al mismo.
Este vaciamiento de los partidos políticos argentinos (ni hablar del resto, al punto tal de que el otro partido tradicional, la Unión Cívica Radical, tiene que tirar del fallecimiento del ex presidente Raúl Alfonsín colocando a su hijo Ricardo, que no tiene más para proponer que su misma voz y los mismos bigotes) también es el resultante del fracaso de aquellos que, como el matrimonio Kirchner, son más genuinos pero terminan aceptando las tramposas reglas de juego.
Es que el peronismo no es otra cosa que una sucesiva historia de traiciones. Y así como el propio Vandor trato de traicionar al mismísimo Perón aprovechando su exilio, luego la Triple A hizo lo propio con el movimiento generado en los setenta, Carlos Menem lo hizo con la renovación a fines de los ochenta, Eduardo Duhalde lo hizo con Menem colocando a Néstor Kirchner, éste lo hizo con Duhalde una vez que llegó al poder, y ya en las mismas elecciones del domingo, una buena parte del partido y de los barones del conurbano, lo hicieron con él, y ya el lunes, apenas horas después de los comicios, ya algunos diputados se separaban de sus bancas para irse con Carlos Reutemann.
¿Por qué perdió el kirchnerismo? porque aunque la propia presidente no lo haya aceptado en público, el mensaje tuvo una buena dosis de soberbia, y el manejo de varias cuestiones políticas medulares no fue el adecuado. Especificamente el tema del campo, es una muestra. El gobierno tuvo razón en el debate central, acerca de que no es posible ni lógico sojizar el país, pero en política se sabe que hay que contar primero los porotos para luego lanzarse a la arena. Ya le había pasado a Alfonsín en la incipiente democracia de los años ochenta, con el intento de la Ley Mucci de democracia sindical, y ahora sucedió lo insólito del voto "no positivo" del vicepresidente Julio Cobos, que, es cierto, permanece en el cargo con una extraña dosis de cinismo cuando éticamente debió renunciar al segundo posterior de no apoyar al Gobierno en un debate tan trascendente. Otro ejemplo es el del proyecto de la Ley de Radiodifusión, extrañamente llamado a silencio desde hace más de un mes, y en medio de intensos rumores de acercamiento al Grupo Clarín, y cuando no queda otra que apretar el acelerador a falta de pocos meses para diciembre, cuando cambie la composición del parlamento.
También quedan elementos de mayor importancia estructural: en seis años de mandado del matrimonio K, no hubo cambios en la distribución social, no sereconoció a la CTA y se ambuló de la mano de la CGT de los gordos y corruptos que traicionaron el movimiento obrero, y se pactó con los barones del conurbano mientras sigue sin existir un plan económico en serio y el país, aún con mejoras leves, no cambia en lo medular en sus problemas elementales, con altísimos niveles de pobreza, y sin afectar en el fondo a las grandes empresas.
Cómo sigue la carrera para 2011: Todo indica que habrá una nueva interna abierta del "peronismo", esta vez entre Mauricio Macri, desde los disidentes o conservadores, y el candidato más cercano al "progresismo" y la clase media que termina siempre comprando el modelo "menos peor de los dos" y en este sentido, mucho dependerá de los movimientos del enigmático Reutemann, que o escucha a Duhalde y queda en el centro, o se deja subyugar por el kirchnerismo y se coloca bajo su ala (algo de eso ya se olfateó en la euforia santafecina luego de un triunfo que en realidad no fue más que un empate técnico con el socialismo).
El otro candidato que reune posibilidades, especialmente por el apoyo rural, es Cobos, seguramente secundado por una UCR que hace no mucho lo expulsó del partido, y lo rescató luego cuando le convino.
Por el lado de los socialistas, aún con la derrota por escaso margen en senadores ante Reutemann, el actual gobernador santafecino Hermes Binner sigue en condiciones de ser candidato, pero será fundamental estudiar bien el panorama para que Elisa Carrió no le espante los votos que por izquierda podría obtener.
Finalmente el centroizquierda debe aspirar a regresar a lo que en los ochenta fue el Partido Intransigente, que tuvo un caudal de hasta un millón y medio de votos hasta que, cuando no, el PJ cooptó a Oscar Alende y arruinó las chances de ascenso. Si Pino Solanas (gran vecedor el domingo y ganador claro del debate final) y Nartín Sabbatella lo entienden, puede llegar a ser una fuerza importante con el paso de los años.

domingo, 28 de junio de 2009

Cascioli, la revista Humor y un pedazo de historia argentina

Nos enteramos de la muerte, a los 73 años, de Andrés Cascioli, ilustre humorista aunque en realidad, mucho más que eso. Cascioli fue un gran editor, y comprometido. Se la jugó en tiempos duros, desde "La Urraca", su editorial, con la revista "Hum(R)" (Humor Registrado), que comenzó cuando ya la sangre brotaba por toda la Argentina, a poco de comenzar el Mundial 1978, y prosiguió durante toda la atroz dictadura que asoló el país, subiendo la apuesta desde los primeros tiempos de tiras cómicas, ilustraciones de los más grandes (el propio Cascioli, Tabaré, Fontanarrosa, Izquierdo Brown), pero al mismo tiempo representó un sopolo de aire fresco en tiempos en los que nada podía decirse por la tremenda censura imperante.
La Hum(R) pudo zafar de todo eso gracias a su lucidez, a su sentido de la ironía, a su inteligencia para plantear los temas, y se terminó convirtiendo, al poco tiempo, en "el" medio opositor a la dictadura, con columnas como las de Jorge Sábato, investigaciones como las de Enrique Vázquez, entrevistas como las de Mona Moncalvillo, desde las que nos íbamos desasnando sobre personajes que jamás desfilaban por los medios masivos, todos controlados con mano de hierro, o la inolvidable sección "Pelota", con Tomás Sanz como "editor técnico" y la enorme figura de José María Suárez, "Walter Clos" con aquellos desopilantes (y esclarecedores) diálogos entre el tío y el sobrino sobre los negocios espurios en el fútbol, siguendo en serio (y sin tanta declamación falsa-progre) la línea de Dante Panzeri, fallecido justo cuando apareció el número 1.
Nos viene a la mente el recuerdo de aquel número 97, censurado por la dictadura, y sus revistas secuestradas en los kioscos por la fuerza pública (de facto, claro), pese a lo cual habíamos podido conseguirlo gracias a que la comprábamos inmediatamente a su salida, aunque más nos hemos reído con el editorial del número 98, cuando Cascioli agradeció a la dictadura por el secuestro del número anterior, gracias a lo cual había triplicado la venta del siguiente.
También recordamos aquel prospecto que el Círculo de Periodistas Deportivos (CPD) de Buenos Aires repartió en el Mundial de México 1986 en el Centro de Prensa del hotel Presidente Chapultepec, en México DF. La foto, en referencia a la "excelencia" de su Escuela, nos mostraba en un aula a todos supuestamente leyendo alguna revista deportiva, ya que uno de sus lemas era que nosotros debíamos ser "periodistas de-por-ti-vos". Pero aunque se veía de manera imperceptible, aquella revista que todos hojeábamos en 1982 no era otra que la Hum(r), aún allí, en una institución que propugnaba lo contrario.
Nos queda el enorme orgullo de haber formado parte de esta revista histórica y nos acordamos ahora de Aníbal Litvin, a quien tratábamos en aquel tiempo en la sede de "La Urraca", aunque nuestro mayor referente desde siempre fue el maestro Suárez, quien partió seguramente a un lugar donde ironizar mejor sobre los crecientes negocios del fútbol, y quien debe estar diciéndole ahora a Cascioli, café mediante, "viste tano, me quedé corto con lo que decía".

La foto sigue siendo la misma

La historia en el fútbol tiende a repetirse. No por nada los títulos del mundo se lo han repartido sólo siete países (y dos de ellos, Francia e Inglaterra, una sola vez cada uno) y Brasil, que se acaba de consagrar campeón de la Copa Confederaciones en Sudáfrica, repite por terceravez, y la segunda consecutiva.
Cuando nos referíamos a la selección española, mencionábamos que los grandes sacan chapa de tales en aquellos partidos difíciles en los que la camiseta pesa a favor, a partir de una historia que impulsa a estos equipos a conseguir los objetivos buscados. Y Brasil demostró, en esta difícil final ante los Estados Unidos, un seleccionado que creció mucho por la enorme inversión en el "soccer" pero también en la fuerte mentalidad ganadora de los yanquis en todos los órdenes, que es un grande en el fútbol y que tiene una tradición, una historia, y especialmente, los mejores jugadoresdel mundo en muchas posiciones.
Lamentamos que nuevamente se haya barrido con la ilusión de aquellos que durante el primer tiempo se entusiasmaron con el kilometraje recorrido por los abnegados jugadores estadounidenses, pero reiteramos una vez más, por enésima vez, que al fútbol se juega con una pelota, y que correr es sólo un aspecto más, un agregado que muchas veces no aporta demasiado a este juego. Y cuando comenzó el segundo tiempo, y Brasil se vio en la necesidad de revertir el resultado adverso de 0-2, se olvidó de los tacticismos de Dunga, su entrenador, y se dedicó a jugar como sabe, a partir de la excelencia de Kaká, Robinho, sus laterales Maicon y Daniel Alves, el emuje de Lucio y el olfato goleador de Luis Fabiano. Y la historia fue la de casi siempre: el "scratch" se terminó quedando con la Copa Confederaciones y festejó al final. Una vez más, la pelotita se impuso al kilometraje de los superatletas. Porque esto es fútbol. No hay nada que hacer y cada día que pasa aparece un nuevo ejemplo de lo mismo.
Hablando de fotos, una triste: el fallecimiento de un gran reportero, Gerardo Horowicz, "El Zoilo". Hemos sigo compañeros por muy poco tiempo en la revista "El Gráfico" hace más de dos décadas, pero hemos compartido viajes, concentraciones, entrenamientos, partidos, cafés. Y recordamos especialmente aquella foto que tanto le costó sacar una semana antes de comenzar el Mundial de México 1986 en la concentración argentina en el predio de Las Aguilas del América en México DF. Estábamos a su lado cuando El Zoilo despotricaba para que Diego Maradona y Daniel Passarella se tocaran, sonrieran, enemistados como ya estaban, para la tapa de "El Gráfico", ambos con el típico sombrero mexicano. No fue posible ni siquiera que se rozaran los dos cracks, pero la portada apareció con muy buena calidad. El Zoilo transpiraba la camiseta, se encargaba de indicar a los protagonistas cómo debían posar, para dónde debían moverse y a partir de ahora quedará un espacio vacío, y una cámara con dueño irreemplazable.

jueves, 25 de junio de 2009

España y una derrota fundacional

Hay derrotas que ayudan, por más dolorosas que sean. La de España ante Estados Unidos, por la semifinal de la Copa Confederaciones, podría ser una de ellas. Dependerá de la inteligencia que tenga su entrenador, Vicente Del Bosque, a quien consideramos muy capaz y lo hemos manifestado aquí en reiteradas oportunidades. Y lo demuestra el hecho de no haber tocado demasiado la estructura con la que Luis Aragonés ganó de manera brillante, hace un año, la Eurocopa. Apenas si intentó renovar algo el equipo en cuanto a la entrada de una nueva generación (Capel, Fernando Llorente, Albiol), y en la búsqueda de abrir más la cancha ante la lógica previsión de rivales que se le irán cerrando, como Estados Unidos en Bloemfontein.
Pocos daban por perdido a España ante Estados Unidos y sin embargo, no era un rival pra desechar. Ni mucho menos. Estados Unidos viene en constante evolución, sus jugadores han madurado y han emigrado a mercados más competitivos (Altidore, el autor del primer gol, juega en el mismísimo Villarreal en la Liga Española, ni hablar de Howard, el arquero, en la Premier League inglesa), y planteó un partido defensivamente impecable, marcando de muy cerca al hacedor principal del juego de España, Xavi Hernández, al que aún así, soportó como pudo cuando en el segundo tiempo se fue metiendo cada vez más atrás. Cierto es que a España le faltaron en este torneo nada menos que Iniesta y Marcos Sena, que no es poco decir, pero también es verdad que la roja no pudo resolver el planteo de los yanquis.
Volvemos a la idea original: más allá de la sorpresiva derrota, el tema es qué hacer con ella. Notamos una soberbia poco buena consejera en la prensa y el entorno de la selección española. España tiene una de las dos o tres mejores ligas del mundo en cuanto a estrellas mediáticas, repercusión y poderío económico, pero eso no significa tener el mejor fútbol nacional. Recién ahora, desde los últimos años, España encontró por fin una línea de juego que la identifica, como desde siempre tuvieron selecciones más poderosas y de más tradición, como la brasileña (a la que la prensa española colocaba en el mismo nivel, algo extremadamente ridículo), la argentina, la italiana o la alemana. Pero en cuanto a logros, recién en 2008 se entremezcló con los grandes como para aspirar a algo en el futuro. Y para terminar de aspirar a ser grande, hay que saber soportar el peso de ser candidato. Sin ello, lo demás se diluye, como le pasó a Colombia en los tiempos de Francisco "Pacho" Maturana. Tal vez España debería mirar hacia aquella experiencia de una generación inigualable de los cafeteros, en tiempos del Pibe Valderrama, de Faustino Asprilla, el Tren Valencia, Freddy Rincón y tantos cracks. Ellos, y un entrenador gustador del buen fútbol, armaron algo histórico que igualmente murió al poco tiempo de nacer, por no poder soportar la chapa de candidato duando le tocó, en el Mundial 1994. Y poco a poco, aquello quedó sumergido en la nada. Y aquella soberbia de la prensa, que hablaba de ganar el Mundial, fue sepultada en un recuerdo casi imperceptible.
España no es un grande del fútbol. Grandes son Brasil, quíntuple campeón mundial, con reiterados éxitos en sus categorías juveniles. O Italia, con sus cuatro mundiales y sus constantes performances en el tiempo, aún con sus miserias tácticas. O Alemania, con toda su potencia. O Argentina, con más títulos de clubes y de selecciones, en el total, que la propia Brasil.
Los demás, luchan desde abajo por tratar de encontrar un estilo y en este tiempo, España lo ha encontrado y le ha ido bien, aunque no ha enfrentado a los equipos más fuertes en individualidades como para tener una medida exacta: Brasil y Argentina.
La prensa española conoció ahora la Copa Confederaciones, que lleva muchas ediciones, pero a la que ignoró justamente porque su propio equipo no estuvo presente, simplemente porque no lo había ameritado. Ahora entiende la fuerza que tiene este torneo, y comprende que haber ganado la Eurocopa, es muy bueno pero no es ser los mejores del mundo, simplemente porque el mundo es mucho más que Europa, aunque a los europeos les siga costando entender. Los ejemplos sobran: los equipos sudamericanos siguen ganándoles a los europeos en muchas definiciones de Mundiales de Clubes aún desarmados y con la mitad del equipo diezmado y transferido a clubes precisamente europeos. Y ganan igual. Es una cuestión de amplitud de miras, y de no creérselo. Cuando esto sucede, se crece, y se tiene más chances de ganar. De España depende cómo tomar esta derrota, inesperada para muchos, esperable desde la razón.

lunes, 22 de junio de 2009

Huracán desnuda al fútbol argentino

No es una cuestión de hipocresía, y desde ya no entraremos en el discurso de que será lo mismo que en la última fecha sea campeón o no ante Vélez Sársfield. Es un torneo oficial y se lo disputa con el objetivo de salir campeón, al menos esto cuenta para la mayoría de los equipos en teoría. Luego, en la práctica, cada uno evaluará si se encuentra en condiciones o no. Pero a diferencia de Vélez, que se juega todo ante Huracán para quedar inscripto como campeón por séptima vez en su historia (alcanzando, además, a Racing Club), Huracán ya quedará en la historia, gane o no el Clausura.
Quedará en el recuerdo por su juego, pero no sólo por él. También, por haberse atrevido a soñar en un fútbol en el que reina el pragmatismo. Y quedará en la historia porque Huracán, con un bajísimo presupuesto, ha herido de muerte a tantas preconceptos mediocres que desde hace décadas nos vienen tratando de imponer desde el monopolio de los medios de comunicación, el mismo que sigue resistiéndose a entrevistar a Angel Cappa, el entrenador de este equipo, de manera exclusiva para no dar lugar al tema tabú, el que viene a terminar con una serie de estupideces sin fundamento, que se fueron agrandando como bola de nieve.
La pretemporada es útil para tener un estado físico de fondo. Cuando regresó de la pretemporada que realizó Huracán con la designación de Cappa como entrenador, el jugador Alan Sánchez le comentó a su padre, Juan Amador, hoy ayudante de campo de Américo Gallego, en Independiente, que de acuerdo a lo que realizó el equipo, "o nos vamos al descenso o salimos campeones, porque fueron todos trabajos con pelota, nada físico". Lo que vino sucediendo hasta ahora, y lo venimos diciendo hasta el cansancio, es que al terminar el Mundial de Suecia 1958 se trató de imponer en la Argentina un modelo industralista, basado en la producción capitalista (resultados), para lo cual se creyó que como Checoslovaquia venció por 6-1 a una Argentina sin sus mejores jugadores (los de Europa no fueron convocados) "ese" era el modelo a seguir: atletas, deportistas musculosos, con resistencia. Y el fútbol es un juego en el que lo importante fue, es y será la pelotita y cómo administrarla. Da la casualidad que Huracán impone aún más su juego en los segundos tiempos, cuando todos deberían estar más cansados, ante equipos de "fuertes pretemporadas".
El fútbol es un juego, un divertimento. Alfredo Di Stéfano, uno de los más notables futbolistas de la historia, tiene en su casa un monumento a la pelota en el que reza "Gracias, vieja". Para poder divertirse y confiar en uno mismo, hay que amar a la pelota, hay que tratarla bien. Luego, hay que administrarla bien. ¿Qué significa eso? simple, tan simple como el fútbol mismo, al que nos lo quieren complicar con pizarrones y explicaciones tacticistas sin sentido: cuanto más tiempo la tenemos, menos la tiene el rival. Y tenemos que dársela al jugador que más libre se muestre, y si se nos acerca y la pide, aún más fácil. Claro que para eso, hay que estructurar un equipo con jugadores lo más capaces posibles en su administración y que entiendan los conceptos de conservar la pelota el mayor tiempo posible, y divertirse con el juego.
Pensar en llegar al arco rival la mayor cantidad de veces posible. Para eso, hay que pensar en un equipo de ataque. La táctica la dará el tipo de jugadores con que se cuenta y aquí entra a tallar en buena parte la situación económica de la entidad. El Barcelona utiliza un tridente ofensivo. Huracán, con un prespuesto muy bajo, utiliza más volantes llegadores que delanteros. Pero el concepto es el mismo y la finalidad, la misma.
No hacer caso a las modas vacías de los tacticistas argentinos. ¿Para qué sirve el doble cinco? gente alta y pesada, de toda la vida, y que ha participado de equipos de gran fútbol, se las ha arreglado solita para el trabajo del viejo centrohalf, sin necesidad de "ayudantes" que justifiquen quitar gente de ataque. Si Pipo Rossi, Lazatti, Marangoni, han podido solos, ¿para qué necesitar otro al lado en un fútbol supuestamente más veloz, moderno y físico? una gran mentira con la que termina Huracán: Bolatti juega solo allí, sin compañía, y no sólo le va bien sino que se transformó en el mejor jugador del campeonato. ¡Y ni siquiera está convocado a la selección argentina de jugadores locales!
El fútbol evolucionó y ahora hay que estar actualizado. Esto es lo que explica en gran parte por qué el monopolio informativo recurre poco y nada a Cappa. Apenas algunos programas aislados, o es tomado sólo en segundos para opinar del mero transcurso de un partido. Porque temen que Cappa les cante algunas verdades, les cuente algunas de las tantas miserias de este fútbol argentino que vive de eslóganes vacíos, de técnicos que mueven fichas en pizarrones pero que cuando toman un equipo, salen eyectados con "shots de culs".
Cappa obliga a un replanteo general. El fútbol argentino debe empezar a replantearse muchas cosas desde este Huracán, que está arrasando con estructuras vetustas. Debe preguntarse por qué desde 1996, sólo Boca Juniors llegó a una final de Copa Libertadores y por qué los equipos argentinos son vencidos y eliminados cada vez con mayor facilidad, o por qué la selección argentina, con jugadores por los que se pelea toda Europa no tiene logros internacionales desde 1993. Qué pasó en estos últimos quince años, y qué viene pasando desde Suecia 1958. A qué se juega, si es que se juega a algo. Qué matriz de futbolista argentino se está generando.
Pero sigue sin haber debate mientras Huracán sigue desnudando al fútbol cada domingo. Le sigue diciendo al fútbol argentino, como aquel cuento del Conde Lucanor, que está desnudo, mientras los demás observan atónitos, porque no se hubieran atrevido jamás.

sábado, 20 de junio de 2009

España y Brasil prueban su poderío a un año del Mundial (Yahoo)

La Copa Confederaciones entra en su fase final transmitiendo la misma idea que en las últimas ediciones y salvo por la inesperada caída de Italia ante Egipto, la competición ha entrado en una lógica total, con la superioridad de los que hoy son los dos mejores equipos del mundo, España y Brasil, que se encaminan a una final que puede darnos muchos elementos de cara al Mundial del año próximo.

Los resultados de los partidos jugados hasta ahora en ambos grupos, con la citada excepción de Egipto-Italia, están dando la pauta de que tal vez por el momento, la Copa Confederaciones debería tener un formato parecido al del Mundial de Clubes, es decir que hay que buscar alguna forma de que Europa y Sudamérica se enfrenten ingresando más tarde a la competición, porque las diferencias de nivel siguen siendo muy grandes.

También la FIFA deberá replantearse el modo en el que organiza determinados torneos en los que el equipo local no tiene garantizada la entrada a la fase final, lo que le da más fuerza e interés al torneo. Pero no es posible que siempre el local se vea favorecido por extraños “sorteos” en los que terminan descompensándose los grupos.

En este caso, para poder beneficiar a Sudáfrica, el Grupo B quedó descompensado porque en el mismo tuvieron que enfrentarse nada menos que el campeón del mundo (Italia), el campeón de Sudamérica (Brasil) y el campeón de Africa (Egipto), mientras que en el Grupo A, los locales sólo tienen como rival complicado a España, a la que además dio la casualidad que enfrentan en el tercer partido, cuando ya se suponía (y así fue) que los europeos ya estarían clasificados y no jugarían con el mismo interés (de hecho, el entrenador español, Vicente Del Bosque, ya especula con jugar ese partido con varios suplentes, pensando ya en la semifinal).

Más allá de estas desnaturalizaciones (típicas en la organización de los campeonatos), a las que hay que sumar el inexplicable cambio de decisión del árbitro inglés Webb, otorgando un decisivo penal a favor de Brasil en el último minuto ante Egipto (4-3) a partir de una indicación que recibe en su auricular, cuando la FIFA lo prohibe expresamente, también hay importantes cuestiones futbolísticas para analizar.

Una de ellas es la grata sorpresa del juego de los egipcios, dobles campeones de Africa, y que han hecho grandes partidos ante dos rivales dificilísimos como Brasil e Italia y con valiosos aportes de jugadores a tener muy en cuenta como Zidan, Aboutrika, Homos , el recuperador Shawky y el arquero El Hadary, todos claves en el equipo que dirige el experimentado Hassan Saeta.

Otra, es la ratificación del sistema de juego de España, que no sólo hace tiempo que ya ha encontrado una identidad en su fútbol, sino que lo profundiza contra cualquier esquema rival, sea un equipo débil o fuerte y eso quedó evidenciado especialmente en su debut ante Nueva Zelanda, cuando había sacado una ventaja de tres goles en el primer cuarto de hora.

En cambio, el partido ante Irak, dirigido por el incansable trotamundos Bora Milutinovic, fue un pequeño llamado de atención luego de que los asiáticos se defendieran con un vallado y de manera prolija hasta que por fin David Villa pudo vencerlos con un cabezazo. Pero lo importante es que los españoles no perdieron nunca la paciencia y siguieron apostando por su fútbol de toque, asociado y al ras.

Tal vez el entrenador Vicente Del Bosque deba recurrir un poco más a los extremos reales, no tanto sólo a sus laterales Ramos y Capdevila, o bien quitar a algún defensor ante equipos que no le generan ningún peligro.

Parecida a la situación de España es la de Brasil, que no comenzó bien con la conducción de Dunga, pero que tras los últimos buenos resultados en la clasificación para el Mundial y el retorno al buen momento de algunos jugadores clave (Kaká, Robinho, Felipe Melo, Lucio) y el respaldo de un excelente arquero como Julio César, volvió a ser aquel equipo temible de otros tiempos y si bien fue ayudado por la tecnología ante los egipcios, no tuvo ningún problema para liquidar al equipo de Estados Unidos.

Pese a quedar muy comprometido con la clasificación a la fase final, Italia no deja una mala imagen. Apenas si se encuentra en una transición ya evidenciada en los últimos partidos de clasificación para el Mundial, con la salida de algunos jugadores claves en Alemania 2006 y la llegada de una nueva generación y con la sensación de que perdió los primeros dos años (2006-2008) con los experimentos de Roberto Donadoni.

El retorno de Marcello Lippi a la dirección técnica le va agregando fundamentos ofensivos y no hay que desechar a los italianos como candidatos para el próximo Mundial. De hecho, en la derrota ante Egipto, perdieron muchos goles que bien pudieron haber cambiado el resultado final.

La Copa Confederaciones se ha convertido en un buen ensayo para el Mundial del año siguiente para todos los participantes y en especialmente para los locales. En este sentido, una final entre España y Brasil podría darnos más elementos para saber dónde está parado el fútbol internacional a un año del acontecimiento mayor.

lunes, 15 de junio de 2009

Real Madrid quiere acortar los tiempos con dinero (Jornada)

Nunca más acertada esta necesidad de regreso a la presidencia del Real Madrid de Florentino Pérez. El magnate de Aceros y Dragados (ACS), una de las más importantes constructoras de Europa, volvió al club blanco de la forma en que lo había soñado hace cinco años, cuando abandonó intempestivamente el cargo ante el triste desenlace de su enorme proyecto de “Zidanes y Pavones”. Este comenzó en el 2000, cuando se impuso sorpresivamente en las elecciones contra el oficialismo de Lorenzo Sanz, a semanas de que el equipo ganara la octava Champions League en París ante el Valencia.
En aquel momento, Pérez se impuso prometiendo el fichaje del portugués Luis Figo, que significaba al mismo tiempo sacárselo al Barcelona, el eterno rival. Sucede que en el fútbol español, existe la llamada “cláusula de rescisión” por la que todo jugador tiene una cotización oficial y si se arregla con él, un nuevo club puede ficharlo depositando la cláusula en la sede de la Federación. Este hecho, sumado al desorden institucional del club pese al buen resultado deportivo, generó un cambio de rumbo y con él, un nuevo paradigma. En poco tiempo el Real Madrid apareció saneado, sin deudas a partir del llamado “pelotazo” de la ciudad deportiva, cuyos terrenos fueron recalificados y vendidos para la construcción de inmensas torres, y fueron contratados los mejores jugadores del mundo, uno por temporada, que fueron llamados “galácticos” (Zinedine Zidane, Ronaldo, Beckham, Michael Owen, entre ellos). Los “Pavones” se reverenciaban en Francisco Pavón, el zaguero central que se había afianzado como titular y que provenía de las divisiones inferiores. El modelo era claro: en el Real Madrid sólo podían jugar aquellos que se destacarían mucho en la cantera, o jugadores con lustre como para vestir esta gloriosa camiseta.
Fueron años de lujos adentro y afuera de la cancha. Muchos empresarios y dirigentes políticos se vanagloriaron de visitar domingo por medio el estadio Santiago Bernabeu sólo para hacer negocios en el palco, de espaldas al césped. Mientras tanto, el equipo ganaba ligas y obtenía la novena Champions en 2002 con una impresionante volea de Zidane ante el Bayern Leverkussen.
Pero lenta y progresivamente, Pérez comenzó a creer que el Real Madrid podía manejarse como una empresa e instruyó a su director deportivo, Jorge Valdano, a que echara a su exitoso entrenador, Vicente Del Boque (el mismo que conduce ahora a una selección española que continúa con su invicto de 33 partidos, a dos del récord histórico mundial), para buscar “algo distinto” y más acorde al glamour, para lo que se contrató al portugués Carlos Queirós, y a que se le diera vía libre al excelente volante de contención francés Claude Makelele, quien terminó por ser la base de un victorioso Chelsea con José Mourinho en el banco de suplentes. El motivo de la salida de Makelele no era otro que su falta de carisma para vender camisetas.
El Real Madrid entró entonces en una dinámica negativa, no volvió a ganar un solo título desde 2003, y Pérez optó por la retirada, generando una conmoción y una desorientación total en los “merengues”, que fueron cambiando de presidentes en crisis hasta que en 2009, Ramón Calderón debió renunciar cuando una investigación periodística del diario deportivo “Marca” determinó que en una asamblea de socios habían participado muchos que no lo eran, (incluso con carnet del Atlético Madrid) para apoyar al presidente) y que entre otros se encontraba “Nanín”, personaje sindicado como rey de la noche madrileña, y quien había tenido a su cargo la organización de los votos espurios.
Fue el gran momento para Pérez: el Barcelona tricampeón de la temporada, brillando con su fútbol de grandes estrellas, muchas llegadas desde la mismísima cantera, y el Real Madrid sumido en una tremenda crisis, desde lo institucional hasta lo deportivo, aún con un segundo puesto en Liga luego de una notable persecución a los campeones hasta caer estrepitosamente por 2-6 en el Bernabeu.
Fue allí que Pérez no tuvo contra. Tanto, que ni siquiera tuvieron que celebrarse elecciones para su asunción como nuevo presidente y su regreso con gloria. Es más: Pérez ni siquiera iba a presentarse como candidato, pero fue tal el clamor, lo tuvo tan fácil, que se dio cuenta de que era “ahora o nunca” para imponer nuevamente su modelo de los “Zidanes” aunque ya ni él ni su otra vez director deportivo, Valdano, hablan más de “Pavones”.
El Real Madrid lleva gastados ya cerca de doscientos millones de euros en los fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaká y el entrenador chileno Manuel Pellegrini, y amenaza con seguir hasta hacer lo propio con un delantero centro (David Villa es el que más opciones tiene, pero podría ser el francés Karim Benzema), otro delantero de punta y al menos un lateral derecho (Maicon, del Inter, es el que tiene más opciones).
Muchos se preguntan de dónde obtiene tanto dinero el Real Madrid cuando en España hay cuatro millones de personas sin trabajo y falta absoluta de crédito bancario. Tal vez pagos adelantados de derechos de TV, tal vez la especial llegada al Banco Santander y a Cajamadrid por parte de Pérez, o la facilidad para amortizar estos fichajes desde el merchandaising.
Lo cierto es que el Real Madrid cree que desde el dinero y los fichajes rimbombantes, podrá acortar el camino de brillantez y éxitos deportivos del Barcelona, que lo ha calificado de “prepotente y con cierto tufillo imperialista” desde su presidente Joan Laporta. ¿Podrá?.

sábado, 13 de junio de 2009

La contratación de Cristiano Ronaldo llega con gran polémica (Yahoo)

No hay duda de que el Real Madrid necesitaba cambiar rápidamente el más que desfavorable escenario de final de temporada, con el Barcelona arrasando con todo lo que había en juego. Es así que su nuevo presidente, el aclamado empresario Florentino Pérez, no quiso perder un segundo y se dispuso muy pronto a retomar aquellos años de glamour de su primer ciclo en la presidencia y ya lleva gastados 161 millones de euros en los fichajes de dos de los mejores jugadores del mundo, el portugués Cristiano Ronaldo y el brasileño Kaká, a los que hay que sumar al muy buen entrenador chileno Manuel Pellegrini, por quien tuvo que pagar una indemnización al Villarreal y ni siquiera allí termina todo: en la próxima semana, al menos el goleador del Valencia David Villa también firmará su contrato con el equipo de la capital española.

El enorme gasto del Real Madrid en tan pocos días, recreando aquellos tiempos “galácticos” en los que Pérez pagó fortunas por Zinedine Zidane, David Beckham, Ronaldo o Luis Figo, está generando lógicos debates en Europa, pero en especial en España, un país que se encuentra en una fuertísima crisis económica, con más de 4 millones de personas sin trabajo, sin créditos bancarios para pequeñas empresas y ciudadanos de a pie, y con un consumo a la baja.

Así es que parte por la rivalidad y parte por la incredulidad, el dirigente del Barcelona Xavier Sala se preguntó por estos días “de dónde saca” el Real Madrid tanto dinero para pagar estos suculentos pases en tiempos tan duros, y cuando la economía de muchos clubes del país se encuentra en quiebra. De hecho, gracias a la llamada Ley de Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), se vienen salvando de quebrar clubes como Sporting Gijón, Levante, Málaga, Murcia, Alavés, Las Palmas, Celta y la Real Sociedad, debido a que al manifestarse en imposibilidad de pagar, quedan en manos de la Justicia, a la espera de una solución.

El propio Michel Platini, presidente de la UEFA, advirtió sobre estos montos impresionantes que ha pagado el Real Madrid en tiempos tan complicados para el mundo entero. Llama la atención que se haya gastado cifras tan fuertes porque la amortización de estas contrataciones no parece tan fácil de conseguir como a principios de siglo XXI, cuando la capacidad de consumo de los españoles era mucho mayor. De hecho, la camiseta con el dorsal con el número 5 de Zidane permitió una amortización del pase en poco más de tres meses, pero esto está lejos de que ocurra ahora con Kaká o Cristiano Ronaldo.

¿De dónde pudo sacar tanto dinero el Real Madrid? Sólo hay tres vías posibles: o adelantos de la TV (la compañía Mediapro está pagando 650 millones de euros por curso, un 40 por ciento más que lo que antes pagaba su competidora Sogecable hasta la temporada pasada), hipotecando el futuro próximo, o créditos bancarios (es conocida la ligazón de Florentino Pérez con los dirigentes de Cajamadrid), o, algo que sería más extraño, que la empresa de Pérez, Aceros y Dragados (ACS), una de las más importantes constructoras del mundo, le preste al Real Madrid.

Por mucho menos que estos pases y en tiempos mejores, hasta la Iglesia llegó a considerar obsceno el pase de Gianluiggi Lentini del Torino al Milan en los años noventa, que generó un escándalo entre los tifosi turineses. Platini, por estos días, no dejó de advertir que media docena de equipos españoles se encuentran en gran peligro de quebrar debido a que desde hace cuatro temporadas, la UEFA ha implementado controles financieros en los clubes que deben participar en sus competiciones continentales.

Platini cuenta que, por ejemplo, en 2007, el Atlético Madrid tenía ingresos por 53 millones de euros pero gastos por 88 millones. El presidente de la UEFA anticipa que en el futuro próximo, los clubes que quieran participar en los torneos de la entidad no deberán tener gastos mayores al 60 por ciento de su presupuesto.

Es muy interesante lo que sostiene Jusep Gay de Liébana, profesor de Economía de la Universidad de Barcelona y consejero de la UEFA. en una entrevista concedida al diario “El País” de Madrid. Considera que gran partedel problema se debe a la “inacción” de la Liga de Fútbol Profesional española, que deja que cada club negocie con la TV sus derechos en forma individual, en vez de dejar todo el paquete en manos de la entidad, como ocurre en Italia, Inglaterra, Francia o Alemania.

Coincide con este análisis el presidente del sindicato de futbolistas españoles (AFE), Gerardo González Movilla, que se refiere a la “injusticia de la ley concursal” que permite que los clubes con grandes deudas se amparen bajo la misma. En estesentido, el secretario de Deportes de España, Jaime Lissavetzky, cree que también es decisiva la falta de control, de una regulación del mercado del fútbol como tiene la Bolsa de comercio en la Comisión Nacional de Mercado de Valores.

Por ejemplo, en 2007 sólo el Real Madrid, el Barcelona, el Osasuna y el Espanyol tenían su economía en orden, sobre el total de los clubes que participan profesionalmente en los grandes torneos, y paradójicamente tres de ellos son asociaciones sin fines de lucro y sólo en un caso se trata de una sociedad anónima.

Nada de esto parece importarle al Real Madrid, ni a los medios de comunicación españoles, en los que no se nota un debate sobre un tema tan acuciante. La euforia de las contrataciones y el glamour de la próxima temporada parece que lo tapan todo. Al menos, por ahora.

viernes, 12 de junio de 2009

La peligrosa idea de la exclusión (Salvemos al Futbol)

Desde hace un lustro, aproximadamente, cobró cuerpo la idea desde el poder político, y con aceptación en el deportivo argentino, de que la mejor forma de solucionar la problemática de la violencia que genera el mismo fútbol pasa por la exclusión del otro, algo así como que si una de las partes desaparece, o está inhabilitada a participar del espectáculo, o del espacio social, naturalmente las posibilidades de que existan hechos violentos serán menores.

Así, han aparecido ideas como la de los denominados “pulmones”, espacios en las tribunas que son deshabitados para separar, aumentando la distancia entre ellas, a las hinchadas rivales, aún cuando esto implica perder posibilidades de vender más boletos, por un lado, y generando una imagen lamentable de falta de convivencia, por el otro.

También apareció, en 2004, la recordada decisión del ex árbitro y en aquel entonces miembro del organismo de seguridad en espectáculos deportivos de la Capital Federal, Javier Castrilli, de hacer jugar los dos superclásicos de semifinales de la Copa Libertadores entre Boca Juniors y River Plate, sin hinchada visitante.

Y finalmente, a partir de que ninguno de estos dos hechos arrojó un resultado positivo, ya se llegó al absurdo de no permitir la presencia de la hinchada visitante en los torneos de ascenso, aunque sí en los de la división mayor, como si por ser simpatizante de determinados colores o de determinara división, diera como resultado lógico una mayor chance de violencia.

En cuanto a los hechos de violencia dentro de la cancha ocurridos en los dos partidos entre Boca y River en 2004 (el episodio Gallardo-Amelli-Abbondanzieri, o el de Barros Schelotto-Gabriel Macaya), ya en aquel momento la muy respetada psicóloga aplicada al deporte, Liliana Grabín, titular de la cátedra en la Universidad de Buenos Aires, nos decía que por lo general, la violencia no desaparece, sino que se traslada al campo de juego si no puede estar presente en las tribunas, lo que pasó tal como es descripto en aquellos dos partidos.

Lo que pretende decirse en este artículo es que, por un lado, el voluntarismo para que la violencia que genera el fútbol desaparezca con medidas negacionistas, no conduce a ninguna parte y representa, tan sólo, una pérdida de tiempo, como ocurrió en los dos Boca-River y el traslado de la violencia de la tribuna al césped, o como ocurre con los “pulmones”, que separan a hinchadas rivales cuando buena parte de la violencia de hoy es generada por enfrentamientos internos entre facciones de las barras bravas, es decir que, en todo caso, esa pretensión “pulmonar” debería llevarse a cabo “inter-barras” también, con lo cual, debería establecerse alambradas o espacios vacíos incluso en la propia tribuna de cada equipo y hasta en las plateas, en muchos casos, algo especialmente absurdo.

En otras palabras, la violencia “del” fútbol (en términos de Amílcar Romero, quien ha estudiado con mayor seriedad este fenómeno), es decir, la violencia que genera el propio fútbol como sistema, no puede solucionarse negando los hechos o parte de los protagonistas, sino aplicando estrictamente las leyes en vigencia (muchas son discutibles, pero habría que partir de que se cumplieran para probar si no son efectivas), y castigando toda connivencia entre violentos y el poder político, deportivo o con la Policía.

En cuanto a la violencia “en” el fútbol, es decir, la violencia general que rodea al espectáculo deportivo, tampoco admite como solución una extrapolación de soluciones “a la europea” porque aquella es otra realidad, con otras leyes y otra situación socioeconómica que no permite comparaciones.

En este sentido, el fenómeno de la violencia del fútbol argentino necesita de un análisis propio, tomando en cuenta sus propias características.

Una de esas características consiste en el lastre dejado por la dictadura militar que padeció la Argentina entre 1976 y 1983, cuyos efectos sigue soportando la sociedad argentina, algunos de los cuales se manifiestan en el ámbito de los estadios de fútbol.

Un ejemplo de ello es la nueva categoría de los “desaparecidos” como referencia habitual desde una nueva cultura formada desde este nuevo concepto. En este sentido, no casualmente desde el final de la dictadura aparecen cánticos de hinchadas haciendo referencias a la “no existencia” del rival (“Oh, no existís, no existís”), para ir bajando a los jugadores (“jugadores, no juegan contra nadie”).

Vivimos entonces en una sociedad, cuyos espectáculos deportivos, en especial los del fútbol, contienen hinchadas que no aceptan a las otras como tales porque directamente no las reconocen. El otro no es reconocido como tal.

Es claro entonces que en una observación del comportamiento de las hinchadas desde los años setenta, previos a la dictadura hasta los años actuales, post-dictadura y tras un cuarto de siglo del nuevo período democrático, notaremos que aquellos cánticos de entonces (“Flaco no te vayas, flaco vení, quedáte a ver a mi equipo, te vas a divertir”), se pasó a otra situación (“No existís, no existís”).

Si desmenuzamos la primera canción, previa a la dictadura, que solía aparecer tras una goleada o en los últimos minutos de una victoria clara sobre el equipo rival, la hinchada vencedora, si bien en tono irónico, hasta burlón si se quiere, no hace otra cosa que decirle a su rival de turno que aún perdiendo, no debería abandonar el espacio público y compartir, mal que le pese, un momento desagradable para ella pero agradable para la ganadora. Es decir, en otras palabras, hay, aún en la ironía, un reconocimiento del rival como tal.

En el “no existís” de estos tiempos post-dictatoriales, ya no se reconoce más ni a la hinchada ni a los jugadores rivales (“no juegan contra nadie”). Una durísima muestra de cómo ha cambiado la sociedad por todo lo que ha tenido que vivir y padecer.

Pero también por esta misma razón, el hecho de negar la posibilidad de compartir un espacio social en tiempos como estos es sumamente grave, y excede completamente al fútbol, aunque estos ejemplos que hemos dado constituyen una clara muestra de cómo la sociedad argentina necesita urgentemente reaprender a convivir pacíficamente en espacios compartidos y reconocer al otro como tal, en el espectáculo deportivo como adversario. Pero antes que todo, reconocerlo. Los “pulmones” y la negación a la entrada de hinchadas visitantes, agravan la problemática.

http://www.salvemosalfutbol.org/la-peligrosa-idea-de-la-exclusion.htm

Mejor jugador del mundo, pero discutido en su país

No ocurre muy seguido en el fútbol mundial que el considerado mejor jugador en todas las latitudes, no lo sea tan claramente en su país. El caso de Lionel Messi, por esto mismo, es muy particular y especialmente llamativo.

A lo sumo, la temporada futbolística que finalizará con la disputa de la Copa Confederaciones en Sudáfrica, tuvo la competencia como mejor jugador entre el propio Messi y Cristiano Ronaldo, y si bien para muchos la balanza se decantó para el lado del argentino al convertir el segundo gol del Barcelona en la reciente final de la Champions League en Roma, todo indica que este partido no fue el detonante sino la impactante suma de 38 goles, y la brillantez de su juego, lo que determinó el cambio de poder para la opinión de los analistas, que son al fin y al cabo los que con sus votos decidirán a fin de año los dos máximos galardones individuales: el Balón de Oro de la revista France Football y el FIFA World Player.

Sin embargo, aún con las mieles del triplete histórico conseguido por el Barcelona en esta temporada (Champions, Liga Española y Copa del Rey), con las contínuas felicitaciones y los permanentes halagos de la prensa de todo el mundo, basta que Lionel Messi ponga un pie en su país, Argentina, para escuchar casi atónito las polémicas que se suscitan sobre su juego, y aún sobre su compromiso afectivo y futbolístico con la selección nacional.

Es cierto que para los argentinos, Messi es mucho más admirable con la camiseta del Barcelona, que un afecto cautivo por no haber jugado nunca en su liga profesional y haber emigrado desde los inicios de su adolescencia directamente al Barcelona, previo paso por los infantiles de Newells Old Boys de Rosario.

También lo es que la fama de Messi, desde lo futbolístico, al menos lo producido en el Barcelona, llega en cuentagotas a la Argentina porque paradójicamente no se ven casi nunca los partidos del equipo catalán por TV, ya que sólo llega por un sistema codificado de difícil acceso económico para la mayoría de la población, y en la Champions League, si bien aumenta la audiencia, sigue apareciendo por TV cable, que tampoco es tan sencillo, sumado a que la Champions se disputa en horario vespertino y de trabajo en la Argentina.

Es decir que Messi es mucho más una marca, una imagen, sumado a todo lo hecho con los seleccionados argentinos juveniles, su participación en la selección mayor, y los cortes televisivos de noticieros, imágenes en los distintos sitios de Internet, y muchas entrevistas que le puedan realizar, que se rebotan en el país.

Sin embargo, el público sabe, intuye, conoce, que Messi es un supercrack, incluso comparable en producción futbolística, talento y generación de espectáculos, al mismísimo Diego Maradona, que sin embargo sigue sin jugarse, como entrenador de la selección argentina, por el hoy mejor jugador del mundo, como si la posibilidad de que su digerido llegue a emularlo y hasta sobrepasarlo no le gustara demasiado.

Pero lo más llamativo es la actitud de buena parte del periodismo deportivo, ligado por lo general a un sector ideológico que sostiene que lo que más importa en el fútbol es ganar (como si alguien que conoce este deporte quisiera jugar a empatar o perder), sostiene llamativamente que a Messi aún le queda mucho por aprender, que en la selección argentina no rinde como en el Barcelona, o que su compromiso con la selección no tiene la fuerza que parece tener su apego al Barcelona.

Cabe recordar que Messi no sólo pudo aceptar jugar para España cuando ya integraba “La Masía” del Barcelona, lugar de concentración de los juveniles, y no se había puesto nunca la camiseta argentina, pero se negó rotundamente porque siempre aspiró colocarse la remera celeste y blanca, y peleó denodadamente cuando su club no lo cedía en 2008 para participar en los Juegos Olímpicos de Pekín, que al cabo terminó ganando, igual que el Mundial sub-20 de 2005 en Holanda.

Carlos Bilardo, director de selecciones nacionales, sostuvo por estos días que Messi será mejor jugador del mundo “cuando gane un Mundial” y hasta varios medios se llegaron a preguntar si el supercrack del Barcelona debiera ser titular o no en el equipo argentino y que en todo caso su juego, según dicen, pasa a depender de otros creativos y no de él mismo, o destacan que en la final de la Champions, la gran figura del partido fue Xavi, y no precisamente Messi.

Si esto puede ser extraño en otros países, no debiera serlo al que sigue mucho la historia del fútbol argentino. En 1978, el entrenador César Luis Menotti negó al propio Maradona la chance de participar (y ganar) en el Mundial al considerar que aún no tenía la suficiente dosis de competencia internacional (en el campeonato local había marcado 25 goles con Argentinos Juniors), y en el Mundial 2006, José Pekerman optó por dejar a Messi sentado en el banco de suplentes y no pudo mantener la ventaja de 1-0 ante Alemania en cuartos de final.

Para el Mundial de Suecia de 1958, Argentina se dio el lujo de no llevar a su delantera más poderosa, con la que había ganado brillantemente, un año antes, el torneo sudamericano de Perú. Sin embargo, aunque ya eran estrellas del calcio tanto Humberto Maschio, Antonio Angelillo y Enrique Omar Sívori, ninguno estuvo en la máxima cita y no sólo eso: tampoco se convocó a un tal Alfredo Di Stéfano, para muchos, el mejor jugador de todos los tiempos, y quíntuple campeón de Europa con el Real Madrid. De más está decir que el equipo argentino fue eliminado en primera rueda y que al regresar se cuestionó el sistema de juego utilizado, pero no que faltaron tamañas estrellas y que en cambio, había viajado el veterano Angel Labruna, de 39 años.

Messi, por tanto, tiene que luchar hoy contra todos estos prejuicios, hasta que su fútbol entierre tantos dislates.

jueves, 11 de junio de 2009

En el ecuador de la paciencia

No vamos a abundar en detalles organizativos en la selección argentina. Simplemente, seguimos sin entender algunas cosas, que agravan otras que vienen de mucho más lejos que de la designación de Diego Maradona como DT y sus consecuencias, que agravan todo lo que ocurría antes. Pero ya yendo a lo acontecido en Ecuador, y una nueva derrota, observamos los siguientes hechos: 1) El DT dijo que tomando la nefasta experiencia de La Paz, había aprendido y esta vez manejaría mejor el tema del calendario y dos partidos en tan pocos días. Convocó para eso a muchos jugadores, incluso uno de campo, Christian Giménez, del Pachuca mexicano, porque ya está adaptado a la altura (una medida correcta). Sin embargo, luego del sufrido e inmerecido triunfo ante Colombia, a los cuatro días no sólo volvió a colocar a muchos titulares (que se quedaron sin aire en el segundo tiempo) sino que Giménez no fue ni siquiera al banco. 2) El gol que pierde Fernando Gago, inexplicablemente, tiene que ver con su escaso poderde definición, algo que no hubiera pasado si la oportunidad la hubiera tenido Esteban Cambiasso, tricampeón con el Inter y con 10 goles por temporada, pero nadie entiende por qué no está en la selección. 3) El penal que no convierte Carlos Tévez, debió ser ejecutado por Lionel Messi, el mejor jugador que tiene Argentina, y que es el encargado de patearlos (y convirtió todos menos uno) en el Barcelona. Sin embargo, luego del partido Maradona dijo que de haber otro penal, también lo hubiera pateado el "Apache". Sin palabras. 4) Pese al buen primer tiempo que hizo, Messi sigue sin ser habilitado y buscado en la medida de lo necesario. No se lo busca ni en un 10 por ciento con respecto al Barcelona, algo alarmante. 5) Sigue sin encontrarse un esquema ofensivo y un patrón de juego del medio hacia adelante y se cambia de esquema con demasiada facilidad sin saberse hasta ahora a qué juega Argentina. 6) No se puede seguir sin explicar el por qué de algunas extrañas ausencias: Higuaín, Zárate, Cambiasso, Pastore, 7) ¿En quién puede confiar Maradona si quiere consultar algún aspecto táctico durante el partido? ¿En Lemme, quien llega a la selección por ser asesor de Bilardo en la provincia de Buenos Aires? ¿En Mancuso, organizador de Maradona en los partidos de showbol?, 8) ¿Cuál es el rol de Carlos Bilardo? ¿habla con Maradona? ¿es escuchado?, 9) ¿Qué pasa con la relación Maradona-Sergio Batista, el encargado de los seleccionados juveniles? ¿Es posible que la selección se entrene con Tristán Suárez y no con los seleccionados juveniles sólo porque Maradona se siente "traicionado" por Batista? ¿Qué rol le cabe aquí a Bilardo, como director de selecciones nacionales?, 10) Jugará la selección argentina "a la argentina" sin ceder la pelota a los rivales, teniendo a los mejores jugadores del mundo?, 11) ¿Tiene lógica que el periodismo argentino, en su mayoría, critique a Messi, el único Balón de Oro argentino en las últimas décadas? ¿No será que el sistema es el que falla, antes que el joven supercrack?
Todo esto que nos preguntamos, es sólo sobre la actual selección, sin ir más lejos para reflexionar lo que siempre decimos del fútbol argentino, que debido al mediocre resultadismo, fue perdiendo identidad desde hace rato. Pero eso, ustedes pueden leerlo en artículos anteriores en este mismo blog.
Lo claro es que la paciencia se acaba, que la selección argentina cruza ahora el ecuador y que la chance de no ir al Mundial comienza a crecer, lamentablemente, si no se piensa en cambios para los próximos días, le toque a quien le toque, y tenga la chapa que tenga.

Grondona y el Memorex

El presidente de la AFA, Julio Grondona, había afirmado, luego del magro triunfo de la selección argentina ante Colombia por 3-1, que "si la gente pensó que vería a Pontoni, Martino o Labruna se equivocó. Los tiempos cambiaron".
¿No era que los Pontoni, Labruna o Martino no habían ganado nada y que ahora, desde su gestión se ganó todo? ¿en qué quedamos? ¿o no será que, además de que algo ganaron, jugaban mucho mejor que éstos?.
Parece que el fútbol argentino de los años cuarenta sirve cuando conviene y no sirve cuando no conviene.
Un poco de coherencia no vendría nada mal.

martes, 9 de junio de 2009

El extraño acuerdo Estado-TyC por el Mundial 2010

Y de repente, a pocos días de aquel extraño suceso en el que durante el último Boca-River aparecieron las dos barras bravas con banderas que reclamaban al diario Clarín por la posibilidad de que el fútbol argentino se viera en todo el país, acorde con el proyecto de ley de Radiodifusión del actual gobierno nacional, a menos de un mes de las elecciones parlamentarias, la presidente Cristina Fernández de Kirchner, en un acto oficial, presenta un acuerdo entre Canal 7 estatal y nada menos que con Torneos y Competencias (TyC), el socio de Clarín en los derechos monopólicos del fútbol argentino, por la transmisión de 21 partidos del próximo Mundial 2010, y no sólo eso, sino partidos de la Copa Confederaciones, que comenzará en menos de una semana en Sudáfrica, mundiales juveniles, femeninos, automovilismo y varios hechos más.
Es decir que de repente, un defensor de la privatización y monopolización del fútbol como el presidente de la AFA, Julio Grondona, de buenas a primeras se transforma en un acérrimo defensor de acuerdos con el canal estatal para que al público de todo el país no le falte el fútbol televisado que le sigue faltando no sólo desde hace años, sino también las imágenes de la propia selección argentina, a la que no puede ver jamás presencialmente (Grondona aduce que nada puede hacer para modificar que sea el estadio de River Plate el único que cuple con las condiciones reglamentadas por FIFA), y tampoco por TV abierta, por lo que el que no tiene TV cable, que se jorobe.
Pero no, un día, luego de 30 años de mandato en la AFA, y a tres semanas de las elecciones, Grondona se volvió buenito, un viejo bueno, casi como el personaje de Heidi, y se acordó, repentinamente, de toda esa gente que de norte a sur, de este a oeste de la Argentina, no puede ver fútbol.
Y de repente, un gobierno como éste de Cristina Fernández de Kirchner, como el anterior de su marido, Néstor Kirchner, partidario de darle nuevamente un rol importante al Estado, y enfrentadísimo con el multimedios Clarín, acuerda que Canal 7 se sume a Telefé y a TyC Sports (cadena perteneciente al Grupo Clarín) para pagar los 15 millones de dólares estipulados para quedarse con los derechos de un paquete que incluye competencias de alto nivel.
En otras palabras, el Gobierno acepta que Canal 7 se relacione con TyC comprándole los derechos del fútbol, en lo que se supone que es una puerta abierta para entrar luego, si queda bien parado en las próximas elecciones del 28/6, ir por "la madre de todas las batallas" del fútbol, que es despojar al Grupo Clarín del monopolio del fútbol que arroja una ganancia para la TV de cerca de 9300 millones de pesos, de los que al fútbol, con mucha suerte, le quedan 300.
Llama la atención también que Grondona acepte, de buenas a primeras, el rol que va adquiriendo el Estado luego de tantos años de postergaciones, a pocos días de una elección, salvo que haya negociado, junto a TyC, que también se prestó al acto, algo que aún se desconoce, para después del 28.
Lo que parece claro, en un primer análisis, es que la estrategia del Gobierno pasa por arrancarle TyC a Clarín como socio, para tratar de llevarlo a su propio molino, hacia lentos pero progresivos acuercdos con Canal 7 y medios estatales en general, dejando solo a Clarín en la próxima batalla, y eso es lo que alguien perspicaz como Grondona observa con rapidez.
Pero también esto significa que como viene ocurriendo con el Nacional B, o un partido de la primera división que se viene emitiendo por el canal estatal, éste no parece dispuesto a operar sin producción de TyC, tratando de ingresar en la industria televisiva a más trabajadores de prensa, que no deja de ser una aceptación futura del monopolio, o al menos, tal vez, una tregua con el monopolio de TyC hasta 2014, hasta cuando están renovados los derechos, colocando por ahora como enemigo sólo a Clarín y "luego veremos".
De cualquier modo, aún tratando de quitarse del medio a Clarín, la presencia de Grondona y de TyC no genera demasiadas expectativas en la democratización y desmonopolización del fútbol, si tratamos de ir más a fondo. Es decir: cuando regresen los torneos oficiales, y aún con la promesa de seis partidos de lod diez por TV abierta (lo cual ya sería todo un logro visto lo visto desde 1986 a esta parte), esos partidos, en el canal estatal, seguirán siendo operados y producidos por TyC.....es decir, "algo más" de lo mismo.
Servirá todo esto sólo si luego, el Estado, determina que no puede haber ningún monopolio, no sólo el del Grupo Clarín. Pero habrá que seguir hurgando en este extraño acuerdo.

domingo, 7 de junio de 2009

A la buena de Dios


La selección argentina está a la buena de Dios. Sí, con estrellas reconocidas en el mundo entero, como Lionel Messi, como Sergio Agüero, como Carlos Tévez o como Javier Mascherano, pero sigue pasando el tiempo, incluso matemáticamente con algunos resultados aceptables que podrían conducirla pronto a la fase final del próximo Mundial 2010, pero sin juego y ya, sin demasiadas pretensiones de que esto se modifique con este cuerpo técnico. Porque ya lo hemos dicho muchas veces: Diego Maradona puede no tener la suficiente experiencia, tampoco tiene los conocimientos probados para parar un equipo como corresponde a este nivel de figuras (algo que ya aparecía como evidente cuando fue designado en el cargo sólo por demagogia y como carta para no designar a quien correspondía, a Carlos Bianchi). Pero tampoco Maradona está rodeado de nadie que esté en plenas condiciones de marcarle una diferencia, un detalle, un consejo que varíe su vacío en materia táctica. Todo es apelación al amor propio, al incondicional (e indiscutible) amor a la camiseta. Pero con eso, en una clasificación para un Mundial, no alcanza. Incluso la prensa, que citica con justicia el andar del equipo, aparece en buena medida en una conjunción mediocre con el conformismo resultadista y con el ídolo al que teme criticar.
Veamos: una cosa es aquel seleccionado colombiano de la excelsa generación de los Valderrama, Rincón, Valencia, Valenciano, Asprilla, Alvarez que nos hizo padecer aquel 0-5 en 1993, y otra cosa este equipo sin mucho talento, con apenas buenos jugadores que además, son harto conocidos en la Argentina. Y sin embargo, este equipo cafetero complicó y casi gana, y hubiera sido justo, en un Monumental que si estaba en mal estado, lo estaba para los dos y para nada esa puede ser una excusa. Nos enteramos que Venezuela misma pudo realizar un trabajo en la altura de Bolivia con la seriedad que correspondía al caso, y así es que fue subiendo en microciclos hasta que sus jugadores (muchos que no integran el equipo titular) se fueron aclimatando y terminaron sin problemas en el juego y venciendo en un país en el que el equipo argentino perdió nada menos que 6-1. Es decir que algunos se ahogarán en La Paz, pero otros pueden ganar.
Es cierto que no hay mucho tiempo para trabajar. Hoy el sistema es así y todos los jugadores que participan en equipos europeos disponen de poco tiempo para inmiscuirse en asuntos seleccionados. Pero cualquiera que haya observado el trabajo del seleccionado chileno ante Paraguay en Asunción, notará que allí, entre esos once jugadores de la camiseta roja, hay un trabajo serio desde lo táctico. Hay un entrenador que estudió cada detalle y que ha sacado lo mejor de sí a cada jugador. Y Chile, sin dudas, tiene menos que Argentina. Pero trabaja mejor. No utiliza la demagogia ni se queja de los estados de la cancha, ni sus jugadores salen con bebés en sus brazo de en partidos de esta trascendencia. Chile trabaja, como Ecuador, con lo que tiene, trabaja. El equipo argentino, en cambio, se encuentra a la buena de Dios, en busca de que nos inspire, nos de una manito y que el nueve de ellos se equivoque cuando quede mano a mano con nuestro arquero, o que se resbale, o, como pediría Silvio Rodríguez, aparezca a los contrarios una luz cegadora, un disparo de nieve, o que se los lleve la muerte. Si no, a prender velas y a rezar para los que son creyentes, o apelar a alguna apilada de Messi, alguna corajeada de Tévez, alguna pelota boyando para que algún Cata, o Heinze, cierren los ojos y conviertan. Demasiado pobre para lo que hay en la cancha. Pero lo lógico para lo que hay fuera de ella.

Periodistas, a secas


Aprovechamos otra conmemoración del Día del Periodista, profesión que abrazamos ya hace casi tres décadas, y después de haber tenido tantas vivencias, ver pasar tanta agua bajo los puentes, nos reafirmamos aunque tratando siempre de tamizarlo todo para que los destinatarios de nuestra mirada de las cosas reciban lo mejor, por más duro que sea el mensaje, despojado de ilusiones vanas que sólo ayudan, a veces, a disfrazar la realidad.
Un día como hoy nos reafirmamos como periodistas, a secas, en tiempos en los que pululan a nuestro alrededor los "periodistas deportivos", un grupo de voluntariosos muchachos cuyo norte siempre fue el fútbol, pero que desde el poder, y el desbarrancamiento cultural que ha vivido la Argentina, también este deporte ha pasado a ser su este, su oeste y su sur.
El concepto de "periodista deportivo" ha ido llevándolos hacia un camino sin salida, porque aunque duela decírselos, el "periodismo deportivo", como tal, sin contexto, no existe.
El negocio que ha significado el deporte en estos años, y la ilusión que generan los medios de comunicación orales con la fantasía de "ser famosos" y tener un pretendido peso en la opinión pública por más vacía que ésta sea, ha derivado en la aparición de decenas de "escuelas" de "periodismo deportivo" en las que poco hay, en concreto, para aprender, más allá de algunas materias técnicas. No porque no haya elementos que puedan ayudar a mejorar ciertas cuestiones del oficio, sino porque no se puede ser"periodista deportivo" sin ser antes, "periodista" a secas.
Tal vez el "periodista" no tiene el glamour requerido en estos tiempos. No genera tanta ilusión por conocer el último chisme, ni hay nada parecido, hoy en la Argentina, a conocer a quien supuestamente frecuenta los entretelones con las estrellas más buscadas. Pero el "periodismo deportivo" no puede ser más que una especialidad, una continuación, del "Periodismo", como un médico psiquiatra primero ha sido médico, o como un sociólogo aplicado al deporte debe ser primero "sociólogo" (aunque en la Argentina esto sea una excepción y haya quienes hasta firmen columnas y aparezcan polemizando en los medios en nombre de la sociología sin haber pasado nunca por la carrera de grado, y en cualquier momento llegarán a ser hasta directores de esa carrera en el país del todo vale).
Hace casi tres décadas formé parte de un grupo de jóvenes estudiantes de "Periodismo" que debatía con todas sus fuerzas con las autoridades de turno sobre que nosotros pretendíamos ser "periodistas" y no "periodistas deportivos" y por esta misma razón, el 7 de junio no aceptábamos ir a clase, y nos rebelábamos el 7 de noviembre. Claro, los años pasaron y algunos de aquellos defensores de un asunto básico como éste, manejan y manipulan a pasantes en diarios deportivos en la mejor defensa posible del "periodismo deportivo" vacío, nulo, para el que Caniggia es "Cani", "Batistuta" es "Bati" y Del Potro es "Delpo", que pone micrófonos para preguntar al jugador si está contento por haber ganado, o que relata diciendo que el árbitro "agregará tres minutos más" en el descuento. Sin que nadie, ningún jefe "mala leche" les diga nada. Decirles algo, corregirlos, es de "mal bicho", "mala persona". Así está el patio.
Alguna vez, en aquellos primeros años ochenta, uno de mis jóvenes compañeros defensores del "periodismo" a secas, dio un ejemplo que sigo tomando tanto tiempo después, para graficar por qué somos "periodistas" y no, "periodistas deportivos". Lástima que aquel compañero ya se haya olvidado él mismo de lo que pregonaba. Decía este ex compañero de ruta que si por ejemplo estuviéramos en un Mundial de fútbol y se emitiera una película de la vida de Pelé, nosotros no deberíamos cubrirla porque siendo una película, pertenece al mundo del espectáculo. Si se incendia un estadio, sería un hecho perteneciente a Policiales, si un club presenta quiebra, se trataría de Economía, si hay doping, pertenecería a la Medicina, y si un fiscal requiere las cuentas del Mundial 78, en todo caso pertenecería a Tribunales o a Economía. Es decir que el deporte jamás es un hecho aislado, contrariamente a lo que por tantos años escuchábamos de José María Muñoz en su "Oral Deportiva", cuando repetía aquello de que no hay que mezclar al fútbol con la política.
Lamento desilusionarlos una vez más: el fútbol es político, porque todo lo que hace el hombre lo es. Y tampoco somos nunca objetivos. Somos, o pretendemos serlo, en todo caso, imparciales. No tomamos partido, que no es lo mismo que no tener una mirada subjetiva. Todos, absolutamente todos, tenemos un pasado, afectos, una visión del mundo generada por la cultura en la que fuimos criados.
El gran tema de este tiempo para un "periodista" a secas, es cómo mantener el fuego de la ilusión por seguir hurgando hasta encontrar una verdad (no "la verdad", que es una entelequia) con todo lo que vio pasar.
Este periodista vio cómo hoy algunos "colegas" progresistas salían de una asamblea para contar lo que allí se decía al propio director del medio, consustanciado con la empresa. Vio cómo en una asamblea, periodistas considerados hoy "progresistas" proponían trabajar a destajo como manifestación de protesta por falta de aumento de salarios. Vio cómo periodistas hoy "progresistas" mandaban a amenazar por teléfono ante la salida de un medio nuevo dirigido por sus enemigos. Hasta se llegó a decir que una presentación exitosa de un libro en el centro de prensa de Montevideo en la Copa América, ante 250 personas y videofilmada, no se había podido realizar porque los libros habían quedado varados en la aduana uruguaya.
Todo es posible en este mundo. Uno sabe que se encontrará con muchas vallas, y teniendo que atravesar los peores obstáculos, saltar los mayores precipicios, pero así es esto.
También verá como tantos hablan en nombre de Dante Panzeri, fallecido el 14 de abril de 1978 y quien arrojó tanta luz en una profesión en sombras. Hemos tenido la suerte de que uno de los más estrechos colaboradores de Panzeri, el maestro José María Suárez, "Walter Clos" (por favor, no confundir), no sólo nos prologó nuestro primer libro, "El negocio del fútbol" (1995), sino que nos ha permitido compartir la amistad y con ella, muchos secretos y considerandos sobre tantos "falsos progres" que hoy nos enredan con sus columnas en diarios de gran tirada. A nosotros no nos engañan, como tampoco nos importa que algunos dirigentes se enojen. No estamos para que se contenten, sino para que haya transparencia, para que nuestros destinatarios sepan lo que ocurre.
Recordamos entonces a Suárez, que nos repetía que el fútbol se juega de lunes a sábado, en los escritorios, y que los domingos son "para la gilada".
Recordamos hoy, también, a otro gran periodista que pudimos conocer y de quien esperamos haber aprendido algo, y con quien continuamos compartiendo amistad, Daniel Ripoll, director de la mítica revista "Pelo", y uno de los más grandes editores, pero aún más grande como persona.
Y finalmente, un párrafo final para Roberto Jorge Santoro, periodista argentino, nacido en 1939 y secuestrado por las Fuerzas Armadas en 1977, a quien homenajeamos en un día como hoy, porque escribió mucho sobre fútbol, y con una gran pluma, pero siempre fue "periodista".
En 2009 seguimos exigiendo una respuesta sobre él y sobre todos los periodistas desaparecidos durante la nefasta dictadura militar 1976-1983, y juicio y castigo a los culpables del genocidio y del plan económico de 25 años que devastó a los argentinos.

sábado, 6 de junio de 2009

El éxito que nos deprime

Es tan interesante lo que plantea el colega y amigo Octavio Palazzo en su artículo sobre el tenista Del Potro, que nos lleva a una reflexión, que no por reiterada nos impide retomar el tema, como si un recurrente tábano incidiera sobre esta sociedad argentina desbarrancada en lo cultural, sin referentes políticos ni de pensamiento, como consecuencia, en gran parte, de los treinta mil desaparecidos y el sistema que la viene ahogando luego de terminado de concretar el plan perpetrado a la perfección por 25 años de vaciamiento: 1976-2001.
Si ya antes de este plan, la sociedad argentina miraba con desconfianza a todo aquel que osaba salir de sus límites para triunfar fuera de ellos, y en cualquier tipo de manifestación (cultural, deportiva, científica), en tiempos anteriores al genocidio tenía más que ver con la incomunicación y a cierta sensación de pérdida de un ser querido. Alguien que pasaba de ser "nuestro" para ser compartido en el afuera, como sucedía con aquellos científicos que como César Milstein, fueron expulsados en "La noche de los bastones largos" del onganiato para reaparecer dos décadas después con un "sorprendente" Premio Nobel. Hubo siempre un castigo en aquella decisión de abandonar el terruño para migrar hacia destinos en los que se pudiera desarrollar la excelencia tal vez porque la mirada siempre europeísta de los argentinos (al cabo, descendientes de los barcos) nunca entendió que desde países limítrofes se llegara a su propia tierra con la misma idea de progreso que los propios tienen cuando pisan suelo europeo o, sólo en los últimos años, aunque jamás será lo mismo, los Estados Unidos.
Por eso, pese a ser considerado un automovilista de excepción pese a no haber ganado nunca un título de campeón mundial de Fórmula Uno, Carlos Reutemann sigue sin ser visto masivamente como propio aún en una carrera por la presidencia de la Nación. O un tenista como Guillermo Vilas, que es aplaudido de pie en cuanto torneo internacional se sigue jugando, no consigue ser siquiera capitán del equipo de la Copa Davis, y ni qué hablar de un distante José Luis Clerc, reducido a la condición de analista televisivo.
No olvidaremos cuando en una de nuestras visitas a Buenos Aires de los últimos años, escuchamos a un buen analista de espectáculos, maltratar, suelto de cuerpo, nada menos que al filósofo Mario Bunge, residente en Canadá, y tal vez el más brillante intelectual que Argentina tenga en el mundo. Vale todo y si se fue, que pague por no haberse quedado a sufrir entre nosotros. Si no optó por insultar en las calles, zafar en los exámenes o en los pagos de impuestos, si no quiso coimear a nadie para conseguir una entrada o evitar una multa, si quiso respetar los semáforos o no quiso ser parte de ninguna maffia (incluso declamando progresismo) para tomar el poder de su espacio laboral, criticando, eso sí, a las otras maffias que hacen lo mismo, o si no quiso ir a optar entre candidatos truchos en vez de votar por candidatos que tengan algo para plantear. Es decir, si tuvo la visión de que esto iba a pudrirse y arriesgó por una vida mejor, entonces no es "nuestro" aunque haya nacido acá, porque no comparte nuestros códigos y encima, porque no quiso hacerlo. No nos merece, por tanto.
Si a esto se le suma que en muchos casos las condiciones de vida ofrecidas en el exterior son infinitamente mejores, en países que avanzan, que progresan, que dan cabida a los que lo merecen y pelean por ello, qué decir de la distancia que se establece con una sociedad que ha quedado tan deteriorada en todos los sentidos tras aquel plan de 25 años arriba mencionado, y en la que ni siquiera ha quedado su mejor clase dirigente para protestar.
Por eso, acaso, el deporte y en especial aquellos más representativos, ha tomado un lugar insólito, excesivo, en el que los eternos perdedores del día a día buscan ganar aunque sea a través de sus representados, y cuando éstos salen de los límites nacionales, generan al mismo tiempo el ambiguo sentimiento de la expectativa por el logro, pero también la inmensa bronca del que nos abandonó para seguir su camino. Los Del Potro, Messi, y quien sea, son amargados, pechos fríos y cagones, si no ganan porque como ellos como sociedad no pueden ganar, depositan todo en ellos y hasta son capaces de gritarles "fracasados" en una cancha.
Una sociedad cuyos restos sólo aceptan la dualidad "ganar-perder" sin tener siquiera la chance de evaluar las formas, no es otra que la que tampoco, por tanto, puede apreciar un humor irónico, una fina melodía, que no tenga necesariamente que pasar por los "pibes chorros", ni mucho menos, una buena paleta, un buen libro, un curso interesante de alguna temática. Más fácil es reirse del otro, y aplaudir al más visto, al que nos refleja y se ríe de nosotros, no "con" nosotros.
Por eso, mientras leemos los impresionantes elogios a Del Potro en "The Times", "The Guardian", "As", "Marca", "L'Equipe", también leemos, con tristeza y perplejidad, los insultos en los foros como Perfil o Infobae. Y pensamos en Del Potro, receptor de aplausos y maravillosos comentarios en el mundo, pero que no puede ser aceptado en el país del ganapierde. Y pensamos en Messi, y sus 38 goles, su posible Balón de Oro y su FIFA World Player a sus 21 años, y recuerdamos a los que por radio y TV se preguntan si debe o no ser titular en la selección. Y sólo podemos concluir que el éxito de los argentinos de afuera termina deprimiendo a los de adentro. A los que cada día pierden más la perspectiva, los que siguen creyendo que sólo vale ganar, por el hecho de ganar aunque sea un día, a través de los que se fueron, los que la pelearon, los que arriesgaron, y a los que no están dispuestos a perdonarles ni un resbalón.

A Del Potro le va mal porque le va demasiado bien (Por Octavio Palazzo)

Mucho se ha hablado, y se habla aun de Juan Martín Del Potro en estas horas, en todo el mundo. De qué se habla? : De lo que vimos ayer. De su extraordinaria actuación, a los 20 años, en una semifinal de Roland Garrós, ante, quizá, el mejor tenista de todos los tiempos . Se habló de su inmenso temperamento, de su mentalidad, de su temple, incluso del coraje con que llevó al límite un partido en un estadio colmado, que rugía en favorde la leyenda que tenía enfrente. Las únicas críticas que se escucharon, como no podía ser menos, se escucharon en Argentina. En los taxis, en las esquinas, en los medios de transporte, entre las mayorías satisfechas ante la soberana exhibición de tenis que se acababa de ver por televisión, se filtraba alguna apelación al famoso mote de "pecho frío". Aunque usted no lo crea, lo escuché. y no una vez, sino varias..... En el único lugar del globo donde se dijo algo asi, fue en la propia Argentina, estoy seguro.... Algo asi solo puede haber salido de este país. ¿Cuál es el motivo? Un sociólogo ahi, Sergio!!! ¿Estaremos tan frustrados en nuestras grises vidas cotidianas, como para querer sentir algo de satisfacción en un triunfo contra todo y contra todos de un chico de 20 años?, ¿No había ganado ya Del Potro en el atardecer argentino? ¿No es suficiente haber logrado la admiración del mundo entero, varios títulos ATP, jugado un Masters, hacer semifinales de un Grand Slam, y estar entre los 5 mejores jugadores del planeta, cuándo aun no ha llegado a la mayoría de edad?, ¿En qué paso de nuestra evolución madurativa y profesional estaba cada uno de nosotros a los 20 años? Y lo que es peor....¿Habremos crecido en algo?, ¿Será que el tandilense muestra esas carencias, en el espejo del alma frustrada? Además, desde lo técnico, algo que hasta ahora nadie dijo: Es el primer tenista de la historia argentina en poseer el golpe más determinante que se necesita para hacer historia en este deporte: EL SAQUE. Ayer, hizo 16 aces, en polvo de ladrillo, ante Roger Federer. Ni Vilas, ni Clerc, ni Gaudio, ni Nalbandian. Mucho menos Coria, a quien la "magia" le hizo desaparecer este golpe, y con ello su carrera. El servicio en el tenis, es el reflejo de la iniciativa del deportista. Es el golpe más importante porque es el único en que el jugador puede manejar el juego sin que intervenga el adversario en su decisión. Delpo no sólo lo tiene, sino que tiene un potencial técnico y cronológico para mejorarlo aún más. Entre otras virtudes, es por ello que grandes como Guillermo Vilas y Boris Becker auguraron varios triunfos suyos en Grands Slams, nada menos. Del Potro no solo maravilló con su juego, su lucha, su entrega y su talento. También fue hidalgo en la derrota. Se la bancó. Lloró. No puso excusas. ¿Será por eso que su reconocimiento no fue unánime en una sociedad frívola, exitista, y meramente testimonial? Que el furibundo e inédito saque del pibe nos despierte.

viernes, 5 de junio de 2009

¿Sabés quien nos viene a alentar esta noche?

Ya nada será igual. Esta semana, la ONG "Salvemos al Fútbol", conducida por la valiente dirigente Mónica Nizzardo (la peimera persona que siendo dirigente de un club, Atlanta, radicó una denuncia contra una barra brava en una comisaría), denunció a la SUBSEF, a las autoridades superiores del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, por incumplimiento de los deberes de funcionario público, y a la AFA y a los miembros del cuerpo técnico del seleccionado nacional por faciliutar y promover el acceso al estadio de grupos violentos durante el anterior partido de clasificación para el Mundial 2010 jugado en el Estadio Monumental, cuando el equipo argentino venció 4-0 al venezolano.
Nizzardo, junto al ex juez Mariano Bergés, también integrante de la ONG, se apersonaron a Tribunales Nacionales federales para pedior que se investigue el otorgamiento de entradas para ingresar a "alentar" al seleccionado nacional a individuos con prontuario policial, reconocidos como "barras bravas".
El texto de la presentación lleva el número 7566/09 y quedó em manos del juez federal Marcelo Di Giorgio.
El partido se jugó el 28 de marzo pasado y, según indica la ONG, se había expendido, desde la AFA, no más de dos entradas por persona al momento de la adquisición, en diferentes puntos del país, y, por el sistema telefónico, a través de la tarjeta Italcred (nos preguntamos si no tendrá esto ninguna vinculación con un dirigente de un equipo de buen suceso en la Primera B).
La ONG indica que precisamente un día antes del partido, el viernes 27, y según consta en varios medios periodísticos, allegados a la selección argentina retiraron de la AFA alrededor de cuatrocientas entradas para repartir entre las "hinchadas" de Boca Juniors y Estudiantes de La Plata. No casualmente, según parece, reconocidos "barras bravas" aparecieron ingresando a la tribuna Centenario Alta, en un número cercano a cuatrocientos, y procedentes de micros contratados para la ocasión.
Un importantísimo punto de la presentación de "Salvemos al Fútbol" es el de la acusación a la entidad futbolística y a su cuerpo técnico: “Los responsables de entregar las entradas en cuestión –de la AFA- habrían perseguido únicamente con este acto, el beneficio de asegurarse el aliento interesado en detrimento de la espontaneidad que generalmente provoca nuestro seleccionado cuando actúa en su condición de local y que, de acuerdo a su rendimiento pudo haber generado un sentimiento adverso.”
“En el caso denunciado, se da la particularidad de que la Asociación del Fútbol Argentino había anunciado que en esta ocasión no se entregarían entradas de protocolo, por lo cual este hecho se torna doblemente grave al facilitar 400 entradas sin que –se supone- dichos tickets constaran en los registros del sistema de comercialización.", insiste la ONG.
También la ONG cita la contradicción entre el ingreso de estos personajes y la implementación del Derecho de Admisión.
La presentación completa puede leerse en http://salvemosalfutbol.org/organismosseguridad.htm
Más allá de estas denuncias, nuestras vivencias aquel día del partido indican que el fútbol argentino continúa, desde el poder, en la avanzada por seguir quitando todo atisbo de espontaneidad a un pueblo ya de por sí retirado de la participación en casi todas las manifestaciones.
Decíamos que fue evidente la presencia de la "barra brava" en el estadio Monumental en el partido ante Venezuela. En una cabecera, además, oh casualidad, en la que suele ir siempre la "barra brava" de River Plate, "Los borrachos del tablón", se alojaba.....esa misma "barra brava", con las mismas banderas, aunque en menor proporción, y fue el sector desde donde provinieron los cánticos alusivos a la ausencia de Juan Román Riquelme, que se había apartado por esos días del seleccionado por la polémica con el entrenador, Diego Maradona. Justo en esos momentos, otra casualidad permanente, desde la otra cabecera, se intento tapar los cánticos hostiles, con la ayuda de instrumentos de percusión, que sonaban milagrosamente igual que cuando en la tribuna principal de la Bombonera, son utilizados por "La 12".
Nos preguntamos cómo hicieron para pasar, y colocarse justo en las cabeceras enfrentadas, "Los Borrachos del Tablón" y "La 12", si sólo se repartían dos entradas por persona en los expendios y sólo se compraban las demás entradas por teléfono.....
Y además, ¡cuánta organización! porque por ejemplo, pudo darse la mezcla de "barras bravas" por haber conseguido entradas de manera espontánea pero no...todos juntos, los de Boca, y todos juntos, los de River, y cada uno, justo en el centro de cada cabecera.
Son las casualidades permanentes del fútbol argentino y lo que nos lleva a pensar que la espontaneidad se termina de perder y que ya se van apoderando casi definitivamente de aquella fiesta popular que supimos tener.
Pero más allá aún de esto, nos preguntamos si no hay nada más, si desde la AFA, y/o la selección, no se teme que la gente se exprese, que diga algo que no quisieran escuchar. Sospechamos que contra Colombia todo se va a repetir, pero que aún así, tal vez hartos ya de estar hartos, los pobres espectadores que sí tuvieron que comprar su entrada, griten algo inesperado, algo impensado, algo que cambie algunas cosas que pasan.