martes, 30 de julio de 2019

De Rossi, in italiano en la Boca (Interia)





El fútbol argentino se asume como exportador. Está acostumbrado a eso y convive con la venta de jugadores al exterior, principalmente a Europa, desde hace casi un siglo, aunque todo se intensificó desde 1982, cuando se abrió la frontera de la Liga Italiana.
Es muy común escuchar a los principales jugadores, desde que existe la TV por cable, o el internet, decir que su máximo objetivo es triunfar en un club europeo poderoso y hasta los más importantes de Argentina (Boca Juniors, River Plate, Racing Club, Independiente, San Lorenzo de Almagro) han tenido que aceptar que así como antes las entidades más pequeñas eran un paso hacia las grandes dentro del país, ahora son ellas las que apenas significan un paso hacia Europa.

Ligas emergentes como la MLS de los Estados Unidos, o los clubes chinos, también significan una posibilidad de progreso, pero el máximo objetivo es tratar de llegar a “La Meca” del fútbol, una liga europea poderosa. Hasta los entrenadores que tuvo la selección argentina suelen partir de la base, para convocar jugadores, de que quienes participan en las ligas europeas son mejores que los locales, o tienen otro ritmo de competencia, u otro roce internacional.

Esto mismo ocurre desde hace muchos años en Brasil, y en el resto de las ligas sudamericanas está instalada la idea, y acaso la creencia del propio mercado de transferencias, de que el puerto de salida para el fútbol europeo pasa por Argentina o Brasil. Hay que destacarse en esas ligas, o a lo sumo en la uruguaya, para llegar a Europa.

Por esa misma razón, sorprendió al fútbol argentino cuando hace medio año comenzó a circular la versión de que el volante Daniele De Rossi, campeón mundial con Italia en Alemania 2006, estaba estudiando la posibilidad de seguir su carrera en Boca Juniors una vez que terminara su vínculo con la Roma, único club en el que había jugado en toda su carrera.

De Rossi, quien acaba de cumplir 36 años el pasado 24 de julio, fue compañero, en la Roma, del ex defensor argentino Nicolás Burdisso, hoy manager del equipo argentino, quien lo contactó porque sabía de sus simpatías con el club de Buenos Aires gracias al fenómeno que significó en 1981 la contratación de Diego Maradona y por sus vínculos históricos con Italia (fue fundado por italianos el 3 de abril de 1905 y el barrio en el que se encuentra su mítico estadio, la Bombonera, se emplaza en el barrio de la Boca, que tiene mucha semejanza con los puertos italianos de Nápoles o Génova).

De todos modos, el rumor de un posible pase de De Rossi a Boca se tomó en el ambiente con escepticismo. La diferencia del nivel de vida entre Argentina e Italia, las permanentes salidas de jugadores, y las ofertas que De Rossi tenía de la MLS estadounidense y de la Fiorentina, cuando se supo que la Roma ya no le renovaría el contrato, a fines de mayo pasado, atentaban contra su llegada a la Superliga argentina.

Sin embargo, Burdisso acabó convenciendo a De Rossi, quien firmó un contrato hasta 2021 (que puede romper cada semestre si lo desea) y el italiano fue presentado ayer en Buenos Aires en medio de una gran euforia, ya se entrenó tres veces con el equipo, y se especula con que podría debutar ante Almagro (de la Segunda División) por la Copa Argentina, o contra Aldosivi de Mar del Plata por la tercera jornada de la Superliga, en la Bombonera, ante su público.

El pasado domingo, De Rossi observó el empate entre Boca y Huracán (0-0) por la primera jornada de la Superliga desde una platea junto a varios jugadores que fueron reservados por el entrenador Gustavo Alfaro porque el miércoles por la noche, también en Buenos Aires, el equipo se juega el pase a los cuartos de final de la Copa Libertadores de América ante el Atlético Paranaense de Brasil, al que los argentinos vencieron 0-1 en la ida.

De Rossi sabe de las urgencias de Boca. En la presentación oficial fue muy educado y solícito, y dijo bien claro que el verdadero objetivo, más allá de los deseos de “ganar todo” es “conseguir la Copa Libertadores”, que se le niega al club desde 2007, y lleva seis en su historia (a una del récord, que lo tiene su compatriota Independiente, con siete) aunque viene de un hecho muy doloroso, el haber perdido la final pasada, en diciembre, ante su clásico rival, River.

De Rossi es el primer europeo campeón del mundo que llega al fútbol argentino en más de un siglo de historia, aunque Boca ya tuvo once europeos en sus filas, entre ellos tres italianos, tres españoles, dos gibraltareños, un belga, un escocés y un húngaro.
De Rossi, además, será el octavo italiano nativo que jugará en el fútbol argentino. 

“Vine a un país donde la gente está loca por el fútbol y si me convocaron es porque piensan que todavía puedo dar mucho, pero tengo que adaptarme y necesito una semana, diez días, para ponerme a tono”, dijo De Rossi, quien recordó los duelos en el pasado, en la Serie A italiana, con dos de sus compañeros de ahora en la plantilla, Carlos Tévez (Juventus) y Mauro Zárate (Lazio).

También De Rossi destacó la importancia de su ex compañero argentino de la Roma, Diego Perotti, quien pasó brevemente por el club argentino, y cuyo padre, Hugo Perotti, fue campeón en los años ochenta y ex compañero de Maradona en aquellos tiempos.

De Rossi llegó a la Argentina con su esposa y un grupo de amigos, y se entrenó cerca de su casa, en la playa romana, junto a su amigo y también ex jugador de la Roma y campeón mundial 2006, Francesco Totti.

¿Qué puede aportar De Rossi al juego de Boca? Seguramente recuperación de balón y buena distribución, gran colocación en la mitad del campo, y despliegue, seguramente al lado de otro volante que cumpla una función parecida.

De Rossi ha provocado una revolución en el fútbol argentino, y aún no ha comenzado a jugar.



lunes, 29 de julio de 2019

La AFA, aislada del mundo (Jornada)





No se necesitaba mucha visión de futuro para advertir que el proceder del presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, iba a terminar de esta manera en el contexto internacional, tras lo ocurrido el pasado martes en Luque, cuando la plana mayor de la Conmebol decidió apartarlo como representante de la entidad sudamericana ante el Consejo de la FIFA.

Tapia había remado durante meses, desde que asumiera en la AFA en marzo de 2017, para recuperar una cierta posición del fútbol argentino en el concierto mundial tras el papelón de diciembre de 2015, cuando se produjo el inconcebible empate 38-38 en 75 votos para elegir presidente entre Luis Segura y Marcelo Tinelli, que derivó en la intervención de la Conmebol y la FIFA de medio año más tarde.

La AFA había perdido toda credibilidad internacional y cuando Tapia fue electo en marzo de 2017, trató de demostrar que ahora había otra seriedad institucional y que todo sería distinto, y tuvo la inmensa fortuna de que un año y medio más tarde, en octubre de 2018, la Conmebol desplazó al entonces representante ante la FIFA, el presidente saliente de la Asociación Uruguaya (AUF), Wilmar Valdez, involucrado en supuestos actos de corrupción interna.

Entonces, la Conmebol le quitó la confianza, y ese lugar se lo concedió a Tapia hasta terminar el mandato en 2020, pero el argentino lo desperdició en tan solo nueve meses, lo que un embarazo, en un proceso que comenzó en diciembre pasado con la final de la Copa Libertadores entre River y Boca, a la que la entidad sudamericana, por puros negocios, trasladó a Madrid en vez de hacerla jugar en cualquier otro estadio nacional, o a lo sumo, sudamericano.

Para Tapia, esto fue un golpe durísimo que le quitaba autoridad e imagen, no sólo ante el mundo del fútbol sino también ante el presidente Mauricio Macri, en tiempos en los que trataba de comenzar a diferenciarse de su suegro y presidente de Independiente, el camionero Hugo Moyano, enfrentado al gobierno nacional.

Desde diciembre, la relación entre Tapia y Alejandro Domínguez, el paraguayo presidente de la Conmebol, ya no fue la misma e incluso, fue empeorando a pasos agigantados, especialmente cuando el día anterior a la pasada Copa América de Brasil, en San Pablo, se decidió que la final de la Copa America 2020 se juegue en Colombia y no en la Argentina, siendo ambos países organizadores (se dijo que esto se negoció entre las partes y que por eso, Colombia se bajó de la candidatura a organizar el próximo Mundial femenino de 2023 al que Argentina también se quiere postular).

Pero todo explotó tras el Brasil-Argentina de semifinales en Belo Horizonte, con aquellas dos jugadas que parecieron claros penales para el equipo albiceleste que ni siquiera fueron revisadas en un VAR utilizado hasta para el más mínimo detalle durante el torneo.

Allí, en vez de reflexionar y de pensar la mejor solución dentro del contexto, Tapia envió una carta incendiaria a Domínguez (que ahora se supo que escribió Pablo Toviggino, uno de sus adláteres en la AFA) en la que le habla de cuestiones relacionadas con la honestidad y reclama la renuncia del brasileño Wilson Seneme como titular del Comité Arbitral de la Conmebol.  Y por si esto fuera poco, apenas veinticuatro horas más tarde, le hizo escribir otra misiva al titular de la Escuela de Árbitros, Federico Beligoy, preguntando por qué no se había recibido aún una respuesta de la entidad sudamericana.

En la AFA se cree también que la expulsión de Lionel Messi ante Chile por el tercer puesto fue consecuencia de esas cartas y de la cada vez peor relación entre la entidad y la Conmebol, y siendo Tapia un dirigente “jugadorista”, y Messi, el centro de toda la imagen del fútbol argentino, había que salir a respaldarlo tras sus duras declaraciones en las que habló de corrupción y de un campeonato organizado “para Brasil”.

Así es que Tapia, citado para aclarar todos estos hechos, concurrió el martes pasado a la sede de la Conmebol en Luque para ratificar (o, como dijo a Jornada una fuente, “al menos no rectificar”) todo lo manifestado en las cartas, razón por la que en forma unánime, los presidentes de las otras nueve federaciones nacionales decidieron quitarle la confianza, el cargo de representante ante la FIFA y llamar a elecciones para cubrir ese puesto, en las que, paradójicamente, Tapia puede participar como presidente de la AFA, aunque suena descabellado que lo haga.

La consecuencia de estos hechos es el aislamiento de la AFA o, en otras palabras, el cada vez mayor aislamiento, porque esta AFA de Tapia está enfrentada a River, a San Lorenzo, a la Superliga, a las Ligas Federales, a los equipos perjudicados en el ascenso en la B Metropolitana, al Vaticano, a Israel, a la Conmebol, al Comité Arbitral de la Conmebol.

Cuesta recordar una situación parecida en la historia del fútbol argentino, si bien la AFA ha tenido duros enfrentamientos con la FIFA y la Conmebol, como aquel enojo al perder la sede mundialista de 1938 ante Francia que le costó 24 años de aislamiento mundialista.

Sin embargo, esto es peor. Una AFA manejada por una dirigencia que sigue de atrás a los jugadores, que marcan los pasos a seguir. Y no hace falta ir muy lejos: tras el Mundial de Rusia 2018, Sebastián Becaccese hizo una revolución en Defensa y Justicia, obtuvo el subcampeonato en la pasada Superliga y lo clasificó para la Copa Libertadores 2020, mientras que el defenestrado Jorge Sampaoli, de muy buena campaña previa con el Sevilla antes, ahora va como único líder del Brasileirao (el torneo nacional del país vecino) con el Santos.

¿Lo que ocurrió en el Mundial de Rusia fue por Sampaoli y Becaccese o por alguna razón ellos no pudieron ser lo que habitualmente son ni trabajar como lo hacen habitualmente? ¿Que Gerardo “Tata” Martino haya salido campeón con el Atlanta United en la MLS de los Estados Unidos, y luego campeón de la Copa de Oro norteamericana con la selección mexicana, habla sólo de él o de algo que no funcionó en la selección argentina?

¿Será casualidad que el director de Selecciones Nacionales, César Luis Menotti, tan proclive a hablar, y que lo hizo de manera continua antes de la Copa América de Brasil, ahora permanece tan callado?

Lo que no parece casual es que con todos estos hechos, y con esta dirigencia, la AFA se encuentre cada vez más aislada del mundo y tenga que volver a remar, acaso ya sin sentido y sin credibilidad, para tratar de recuperar el espacio y el tiempo perdidos, como si fuera el Día de la Marmota.

domingo, 28 de julio de 2019

El injusto maltrato a Gareth Bale está por dar sus frutos (Interia)




Meses después de la llegada del portero belga Thibaut Courtois, el Real Madrid vuelve a descubrir, y otra vez ante el Bayern Munich, aunque ahora sea en un partido amistoso (como antes fue en un encuentro decisivo por la Champions League), los valores del costarricense Keylor Navas, al que fichó tras su destacada actuación en el Mundial de Brasil 2014, y que tras ser fundamental en la obtención de Copas de Europa y Mundiales de Clubes, un día desplazó de la titularidad simplemente porque llegaba alguien más joven y con más marketing que él.

Si el Real Madrid fue capaz de hacer eso, de sentar en el banquillo a Navas porque sí, sin que mediara una explicación desde lo deportivo (simplemente, porque no había de dónde agarrarse), no fue menos con el galés Gareth Bale desde su llegada al club blanco, procedente del Tottenham Hotspur, en 2013, por cien millones de euros, el precio más caro pagado por el club en su historia, con un contrato por seis años y con diez millones de euros anuales de salario.

Ese contrato original habría terminado por estos días pero en octubre de 2016, el Real Madrid decidió renovarle hasta 2022, con un salario actualizado y siempre anual de veinte millones, y a ese jugador que definió tantos partidos importantes para el equipo, como la final de la Champions de Kiev en 2018 ante el Liverpool, o la del Mundial de Clubes de ese mismo año ante el Al Ain de Emiratos Árabes en Abu Dhabi, o la final de la Copa del Rey ante el Barcelona en 2014, ahora no se lo quiere más.

El Real Madrid se da el lujo de que el mismo entrenador, Zinedine Zidane, que hace unos pocos años decía que Bale jugaría “siempre” en el ataque junto a Cristiano Ronaldo y Karim Benzema “simplemente porque son los mejores que tengo”, ahora sostenga que “si Bale se va hoy o mañana, mejor aún”, aunque el agente del jugador, Jonathan Barnett, salga a aclarar que si el galés se va “es porque él lo quiere y no porque el Real Madrid o Zidane lo empujen”.

Más allá de que sea cierto que la oferta del Tottenham para que Bale regrese a sus filas es demasiado baja (cincuenta millones) o que el galés no quiera jugar en el fútbol chino (una de las pocas posibilidades de salida, junto a la oferta al PSG de Bale más noventa millones por el pase de Neymar), llama la atención cómo en el Real Madrid se cansan rápido de sus propios cracks y se buscan explicaciones de cualquier clase para sostenerlo.

Si Keylor Navas necesitaba a Courtois para que “no se relajara y tuviera competencia seria por el puesto”, resulta que Gale “no tiene compromiso con el equipo en los entrenos” o “se hizo construir un campo de golf en su casa” y no acierta ni a jugar a las cartyas con sus compañeros porque no se integra.

Lo que Bale haga en el campo de juego, vistiendo de blanco, importa poco cuando pasan algunos años y surge la chance de traer a otra estrella de talla mundial, llámese Eden Hazard, o Christian Eriksen, o el propio Neymar.

Ni James Rodríguez interesa más, no porque juegue menos, sino simplemente porque pasaron cinco años de aquella gran performance en el Mundial de Brasil con la camiseta colombiana y su adaptación no fue inmediata, sino que debió pasar unas temporadas en el Bayern Munich donde demostrar su clase. Pero de nada valió.

De nada vale ser una estrella y ni siquiera rendir como tal en el campo. Llegará un momento en el que en el Real Madrid, y su prensa cercana, se cansarán por el propio hartazgo de ver las mismas caras, aunque éstas hayan dado tres Champions seguidas y tres Mundiales de Clubes seguidos. Eso, en la Casa Blanca, es apenas una anécdota.

Ya ocurrió en 2003, cuando ganó la Liga Española con Vicente Del Bosque como entrenador. Venía de ser campeón de la Champions en 2002, con Zidane, Ronaldo, Figo, Raúl, Hierro, pero no alcanzó. El presidente Florentino Pérez -el mismo de ahora- decidió prescindir del DT, acaso por tener una importante tripa, poco cabello y bigotes que no estaban a la moda, y del mediocentro francés Claude Makelelé, que no era rubio ni de ojos claros, y que entonces vendía menos camisetas.

Acabó perdiendo todo y no encontró un mediocentro como Makelelé por muchos años. También allí, el madridismo se había hartado de todo, y comenzó a perderse, porque no quería ver esas mismas caras. Necesitaba la adrenalina de lo nuevo, porque sí, nada más, sin una explicación clara.

La historia vuelve a repetirse, y así como nadie entiende con precisión lo de Navas, pero cierran todos los ojos, ahora le abren la puerta de salida a Bale, y mañana será tarde para arrepentirse, cuando comiencen a extrañarlo.

Antoine Griezmann, el francés que aprendió los secretos del fútbol y las costumbres uruguayas en la Real Sociedad, fue rechazado en el club de sus amores, y que terminó siendo estrella y sex symbol en su país (Infobae)





Durante la temporada que se inicia en la Liga Española, Antoine Griezmann tendrá nuevas sensaciones y seguramente vivirá fuertes experiencias en distintos estadios. Con la camiseta 17 del Barcelona en su espalda, esperará aplausos de los hinchas en el Camp Nou, alguna reprobación en el Wanda Metropolitano por parte de los simpatizantes del Atlético de Madrid, por irse luego de cinco temporadas tras haber comunicado en su video de 2018 que se quedaría en ese club, y probablemente una ovación de parte de la gente de la Real Sociedad de San Sebastián, entidad a la que le dejó en sus arcas 54 millones de euros por las dos transferencias de las que fue protagonista en este tiempo.

Griezmann nació en Macon, en la zona de la Borgoña francesa, el 21 de marzo de 1991. Su padre es de origen alemán y su madre, portugués, y de hecho su abuelo materno, Amaro Lopes, fue futbolista del Pacos de Ferreira, y no fue extraño que él mismo comenzara en un club vecino, la Union du Football Maconnais (UF Macon). Mientras tanto, se probó en varios equipos, entre ellos el del cual era hincha, el Olympique de Lyon, pero era rechazado por su físico pequeño y esmirriado.

Sin embargo, a sus 13 años fue reclutado por la Real Sociedad de San Sebastián a través de su ojeador Erik Olhats, quien peinaba la zona de los juveniles de Iparralde (la zona vasco francesa), quien lo vio moverse en un torneo infantil.

Iñigo Taberna, periodista de Radio Onda Cero de España y gran conocedor de todo lo referente a la Real Sociedad, afirma que lo que le ocurrió a Griezmann en este club es “un auténtico cuento de Disney porque nadie pensaba allí que llegaría a ser lo que fue”. Para convencer a sus padres para que aceptaran que el chico se fuera a jugar del lado español, Olhats les prometió que seguiría estudiando en Bayona, del lado francés, y que lo alojaría en su casa.

Llegó entonces a la categoría Cadetes pero estaba lejos de brillar. Muchas veces era suplente de los equipos, tanto en esa categoría como en Juveniles. Los que más se destacaban en esos tiempos eran Iñigo Martínez (hoy en el Athletic de Bilbao y la selección española), Jon Gastañaga y Txomin Barcina, pero todo cambió repentinamente en un torneo internacional de 2009, que cada año organiza la Real Sociedad para Semana Santa, en el que se consagró goleador y mejor jugador.

Consiguió así llamar la atención puertas adentro del club, que se encontraba en una profunda depresión, en Segunda por tercer año consecutivo luego de haber jugado cuarenta años consecutivos en Primera, en la que llegó a ganar dos Ligas y una Copa del Rey. Antes de comenzar la tercera temporada en Segunda, asumió como director técnico el uruguayo Martín Lasarte, quien lo convocó para un partido amistoso en Azcoitia (Guipúzcoa) contra el Anaitasuna. Se había lesionado el juvenil que iba a utilizar por la izquierda, Bingen Erdozia, y entonces recurrió a Griezmann, quien debía jugar esa próxima temporada en Tercera división, con el “Sanse”, como se conoce a la Real Sociedad B.

Griezmann marcó dos goles en ese partido, y su funcionamiento gustó a Lasarte, quien defendió que siguiera entrenándose con el primer equipo aunque en la comisión directiva no lo veían. “Dijimos ‘este se tiene que quedar seguro, al menos como suplente’, y el suplente, al cuarto o quinto partido ya era titular”, recuerda Lasarte. Era un desconocido para los hinchas, acababa de cumplir 19 años, y terminó siendo muy importante para el ascenso de la Real Sociedad a la Primera con goles importantes y relegando al banco de suplentes al colombiano Jonathan Estrada.

Esa temporada, la 2009/10, sería fundamental en la carrera de Griezmann y no sólo por los éxitos deportivos. Llamaba la atención por su eterna sonrisa y por los extraños festejos en cada uno de sus goles (tirarse de cabeza en la nieve, meterse dentro de un coche que estaba como publicidad en la pista de atletismo del estadio de Anoeta, apoyarse en el hombro de un guardia de seguridad), aunque su primer contrato profesional lo firmó recién en abril de 2010.

Lasarte, el DT que lo hizo debutar en la Real Sociedad, había hecho lo propio antes, en Nacional de Montevideo, con un jovencito “y con mucho hambre de éxito” Luis Suárez, quien ahora será su compañero de ataque en el Barcelona. Una de las claves del suceso posterior de Griezmann se debió a que “aprendió mucho los movimientos corporales, en ataque, de Carlos Bueno”, ex jugador de Peñarol, San Loremzo y Boca, que llegó siendo veterano a la Real Sociedad para intentar el ascenso a Primera.

“Bueno le enseñó especialmente a moverse en el juego aéreo porque Griezmann era bajito y en cambio, Carlos era alto, fornido, y se quedaban horas practicando, y cuando hoy se ve saltar a Griezmann, uno se acuerda de Bueno”, comentó hace poco Lasarte en el programa de la TV uruguaya “La Caja Negra”.

Bueno era todo lo contrario que Griezmann, experimentado y de fuerte carácter, y terminó siendo su guía, ejerció sobre él una gran influencia y desarrollaron una larga amistad que llega hasta hoy. “El presidente del club decía que necesitaba un hombre que me revolucione el vestuario, guapo” y Lasarte me eligió aunque él era de Nacional y yo, de Peñarol, pero me fui unos días a Artigas, se armó un kilombo y caí en cana y eso salió en los diarios españoles. Pensé que se caía todo, pero eso le gustó tanto al presidente que al otro día viajé para fichar por la Real. Después el presidente se portó bien, fuimos campeones de Segunda. El día que ascendimos íbamos en el micro y no había música, nada. Todos callados. Me miró Lasarte y me levanté y pregunté qué pasaba, si tenían miedo. Les dije que no se preocuparan, que ganaríamos, que acá estaba yo para salvarlos. Veníamos de una mala racha, pero metí tres goles. El primero, un centro de Griezmann de tiro libre, gol de cabeza. El segundo, otra jugada de Antoine, y en el tercero, la empujé después de un rebote”, rememora Bueno.

Bueno recuerda que “Lasarte se enojaba con nosotros porque nos quedábamos mucho y terminábamos cansado los entrenamientos y Antoine me decía ‘dale, vamos a patear centros, a practicar. Lasarte ya se iba con el auto y nosotros seguíamos ahí y nos tocaba la bocina desde el coche para que paráramos”.

El ex delantero de Peñarol admite que “por un lado fui docente, pero también me encantaba estar con él porque tenía la edad que tenía pero era un chico muy maduro para lo que se le venía. A él le encantaba entrenarse. Y es difícil encontrar a un pibe que a los 17 años le gustara entrenarse así. Yo le explicaba que por mi tamaño, me basaba en el juego aéreo porque se me complicaban los mano a mano. Nos fuimos haciendo amigos, yo lo pasaba a buscar porque vivíamos a 3 cuadras y siempre iba con el mate. Él, como buen francés, no tomaba. Incluso al principio no le gustó cuando lo probó. Tomaba mucho agua, pero ahora, veo con alegría que va con el termo y la bombilla a todos lados”.

Con Bueno, no sólo Griezmann aprendió a tomar mate sino a desayunar con dulce de leche y se hizo hincha de Peñarol. Incluso llegó a bromear que Lasarte “es un gran director técnico aunque sea Bolso (como se apoda a los hinchas de Nacional)”. Las costumbres uruguayas adquiridas continuaron con otros compañeros de ese país que tuvo en la Real Sociedad hasta 2014, como Chory Castro o Diego Insfrán y que luego continuarían con Diego Godín y José María Giménez en el Atlético de Madrid.

El vínculo de Griezmann con Uruguay creció cuando Godín se convirtió en el padrino de su hija y se estrechó aún más cuando visitó Uruguay meses atrás para el casamiento del defensor. No gritó, de hecho, el gol que le convirtió a los “celestes” en el Mundial  2018 “porque siempre hubo un uruguayo para ayudarme en el fútbol y en la vida y amo a los uruguayos”. y tras ser campeón en Rusia, recibió una bandera uruguaya en la conferencia de prensa, y se la puso en los hombros (https://www.youtube.com/watch?v=Iyl6loc8MLs). Al ser presentado en el Barcelona días pasados, dijo que esperaba “cebarle mate a Luis Suárez y a Lionel Messi”.

Sin embargo, no todas son rosas y hasta se llegó a decir que en el vestuario “Celeste”, durante el último año, no se hablaba de Griezmann para no generar una grieta porque si Godín es el padrino de su hija, Suárez estaba molesto con su decisión de continuar en el Atlético Madrid y no pasar al Barcelona en 2018.

En la primera temporada en Primera (2010/11) marcó 7 goles y otros 7 en 2011/12. Su gran explosión fue en la 2012/13. En Primera, en la primera temporada, Lasarte lo llegó a sustituir contra el Atlético Madrid porque le dio un par de indicaciones y no le hizo caso y le hizo un gesto que no le gustó, y así fue que el DT uruguayo lo fue moldeando en su carácter.

Cuando la Real se clasificó para jugar la previa de Champions League 2013/14, Griezmann integró una gran dupla de ataque con el mexicano Carlos Vela, del que se hizo muy amigo dentro y fuera de la cancha, e inseparables de la noche y las discotecas de San Sebastián, así como antes lo fue de Carlos Bueno. En esa previa de Champions, en agosto de 2013, Griezmann se dio el lujo de marcar un golazo de chilena ante el Lyon, el club que lo había rechazado y del que era hincha en Macón. Fue su última temporada en la Real.

Para la temporada 2014/15 fue trasferido al Atlético Madrid, que acababa de ser campeón de Liga, y que pagó por su pase 30 millones de euros, pero la Real Sociedad terminó recibiendo por él 54 millones porque se había quedado con un 20 por ciento de un futuro pase y el Barcelona acaba de pagar su cláusula de 120 millones, de los que entonces otros 24 ingresarán en la cuenta del club vasco.

El hecho de haberse destacado en la Real Sociedad le permitió también llegar a la selección francesa. Primero fue convocado para el sub-19, que ganó la Eurocopa de la categoría como local, y posteriormente siguió en el sub-21, pero puso en riesgo su futuro cuando antes de jugarse la clasificación para la Eurocopa en París ante Noruega, en octubre de 2012, se escapó de la concentración con dos de sus compañeros en un taxi para recalar en una discoteca de París y fue suspendido por un año por la Federación Francesa (FFF).

Desde 2014 en el Atlético Madrid, tuvo que adaptarse a las indicaciones y al sistema táctico de Diego Simeone y reconoce que “me costó mucho al principio adaptarme a su filosofía de marcar y correr, pero con la ayuda de Godín, me hice un jugador más completo”.

En la Real Sociedad había partido desde la banda izquierda pero siempre tendía a irse hacia el medio (algo parecido a lo que le ocurrió a Messi en el Barcelona pero desde la derecha) y sentía que otra vez tenía que luchar para que se le entendiera su forma de jugar.

Lo había explicado bien en su libro autobiográfico “Antoine Griezmann, detrás de una sonrisa”: “Si hoy me encuentro entre los mejores del mundo en cuanto a jugar a un toque, eso se lo debo a la Real. De todos modos nunca he sido un gambeteador, ni siquiera cuando me divertía con mis amigos en Macon. Me quedaba un poco en un segundo plano, dándole preferencia a la visión de juego”.

Su juego necesita de un “nueve” puro a su lado, como luego fueron Diego Costa en el Atlético Madrid u Olivier Giroud en la selección francesa, y como probablemente ahora Luis Suárez. Lo suyo es jugar en entrelíneas y llegar con libertad a la zona de mediapunta para rematar sorpresivamente o meter una estocada hacia el definidor.

En el Atlético tuvo algunos momentos de crisis con Simeone cuando lo quisieron llevar a la banda o cuando algún compañero quiso ajustar sus movimientos. Eso terminó en una charla de vestuario donde Griezmann logró expresar lo que sentía: “No me estoy divirtiendo en la cancha”, les dijo. El problema que puede tener Griezmann en el Barcelona es el que ya tuvo Coutinho en la temporada pasada: no sentirse cómodo por banda o en otra posición porque suele jugar en los mismos espacios que Messi. Su compatriota Eric Abidal, director de Fútbol del Barcelona, lo describió en la presentación: “Puede jugar rápido, pero también contemporizar o guardar la pelota. Técnicamente es superior a lo normal, muy inteligente en el campo de juego”.

En el Atlético Madrid vivió una etapa brillante de cinco años, que le permitió consolidarse como una estrella mundial al mismo tiempo que fue creciendo en la selección francesa. Ambos ciclos los comenzó en 2014. Con el “Aleti” fue campeón de la Supercopa de España en 2014 y de la Supercopa de Europa y de la Europa League en 2018, y finalista de la Champions League en 2016, año en el que fue premiado como el mejor jugador de la Liga Española y nominado para el Balón de Oro de ese año.

En ese mismo 2016 también perdió otra final, la de la Eurocopa, como local, ante Portugal pero fue el máximo goleador del torneo y fue elegido como mejor jugador y ya dos años más tarde pudo ser campeón mundial en Rusia 2018, Balón de Bronce como tercer mejor jugador, Botín de Plata como goleador y Jugador del Partido ante Croacia, en la final, cuando convirtió el segundo gol de la victoria de Francia por 4-2. También alcanzó a jugar todos los partidos de su selección en el Mundial de Brasil 2014, hasta que en cuartos de final fue eliminada por Alemania.

Antes de comenzar el Mundial de Rusia, Griezmann atravesó un momento de dura crisis. El Barcelona acechaba para ficharlo y se llegó a plantear la salida del Atlético de Madrid, lo que tuvo en vilo a su afición durante los últimos meses de la temporada.

Finalmente, en un video, a muy poco de comenzar el Mundial (https://www.youtube.com/watch?v=2JGX8SddIXQ)  el delantero francés anunciaba que se quedaría en el Atlético Madrid, aunque el nuevo arreglo incluía una cláusula de 200 millones de euros hasta el 30 de junio de 2019, pero que bajaría a 120 desde el inicio de la nueva temporada 2019/20.

Griezmann reconocía entonces las dificultades que había tenido para tomar la decisión. De hecho, al clasificarse para la final de la Europa League con el Atlético en 2018,  no sabía aún qué hacer: “Irme sería sacarme un peso de encima. Mi entorno quiere que me vaya y en el Atlético creen que yo ya tengo todo hecho y que me voy, y yo estoy esperando un mensaje de ellos” y Simeone, tras el 3-0 en la final al Olympique de Marsella, afirmaba que “yo todavía creo que hay situaciones que lo pueden acercar a seguir con nosotros”. El jugador dijo entonces que “le afectaron, a mí y a mi familia” el grito “Griezmann quédate” de los hinchas en aquella final de Lyon y la ovación en los festejos en la Fuente de Neptuno en Madrid. “Entendí que me silbaran porque la prensa decía que yo tenía todo firmado y arreglado, ahí me sorprendió ver al Cholo en la puerta de mi casa junto a Godín cuando bajé a abrirles. Habíamos quedado en que venía Diego pero cuando le pregunté al Cholo “qué haces aquí” me dijo “vamos a charlar un poquito”.

Dijo tener “mucha confianza con el Cholo Simeone, aunque de nada vale lo que pase fuera del campo porque adentro me va a exigir y lo que tenga que decir, me lo va a decir. Citaron dos veces a mi hermana para saber mi futuro, pero hasta abril no tenía ni idea de lo que iba a hacer y mi esposa decía que nunca me había visto así. No me salían los goles en la cancha aunque sí en los entrenamientos, y el Cholo me prometía que para la temporada siguiente vendrían jugadores competitivos para reforzar el equipo”, seguía afirmando en el video presentado antes del Mundial de Rusia.

En 2018, Griezmann se convirtió en el deportista francés mejor pagado, según una lista difundida por “L’Equipe”: 23 millones netos por temporada, que es lo mismo que 63.000 euros al día. A esto hay que sumarle primas y sponsors (Puma, y Huawei). Además de gran estrella del deporte francés, es un sex symbol en su país.

Con muchas pretendientes, sin embargo, eligió un camino mucho más difícil para conquistar a su mujer, Erika Choperena, vasca, de 28 años, estudiante de pedagogía y apasionada de la moda, de bajo perfil aunque tiene 373.000 seguidores en Instagram y colabora con la firma “Aqüe Apparel” de trajes de baño.

La conoció en San Sebastián cuando era futbolista de la Real Sociedad, cuando el plantel comía en el mismo salón que los estudiantes universitarios y ella no tenía ni idea de quién era él ni lo recordaba, aunque él pasaba permanentemente por la residencia de estudiantes en la que ella (es de Vera de Bidasoa, Navarra) vivía, cerca del campo de entrenamiento del equipo.

Su hija Mía nació en Madrid en 2016, cuando ya estaban instalados allí porque Griezmann jugaba en el Atlético. Se casaron en 2017 en el Palacio de Galiana, un edificio mudéjar del siglo XI a orillas del río Tajo y con las vistas privilegiadas de la ciudad de Toledo. “Ella maneja todo. Las cosas de la casa, las obras, la papelería y del club. Yo me olvido del papeleo, así sólo pienso en el fútbol y me viene muy bien”, dice siempre. Incluso, se refiere a ella cariñosamente como “la jefa”. Se complementan a la perfección. El pasado 8 de abril nació la segunda hija, Amaro, el mismo día que Mía, pero tres años más tarde.

Finalmente, una vez que llegó el mes de julio y su cláusula bajó a 120 millones de euros, fue fichado por el Barcelona, lo que generó un litigio con el Atlético, que considera que las negociaciones comenzaron cuando el pase valía 200 millones, algo que desmiente el presidente de los azulgranas, Josep María Bartomeu.

Con el Barcelona firmó con una cláusula de 800 millones y un contrato por cinco temporadas y es el tercer fichaje más caro de la historia del club, sólo superado por Philippe Coutinho y Ousmane Dembélé.

Cuando le preguntaron las causas por las que decidió quedarse otro año en el Atlético antes de pasar a los catalanes, lo justificó diciendo que “tengo una familia que mover, una hija que estaba en el cole, con amigos y amigas. A mi mujer la veía bien allí, yo estaba bien y no estaba preparado para dar ese paso. Pensaba que todavía me faltaba algo por hacer en el Atlético, pero este año ha sido diferente”, y trató de mirar hacia adelante: “Espero que si hay algún problema, se destrabe con asistencias y goles en el campo” y comparó a Messi con Le Bron James. “Si éste es la cara del basquetbol, Messi es la del fútbol”.

Griezmann sabía bien que si al terminar la temporada 2017/18, Messi y Suárez le habían dado la bienvenida, un año más tarde, el propio Messi como Gerard Piqué sólo se remitieron a la dirigencia del club cuando les consultaron por la posible llegada del francés.

Lo primero que hizo cuando fue presentado en el Barcelona fue agradecer a la Real Sociedad y al presidente que le hizo el primer contrato, a los entrenadores de la cantera y a los profesionales, y dijo que lo que vivió entre los 14 y 16 años en ese club lo ayudó mucho a ser fuerte mentalmente. Griezmann es el segundo jugador de las divisiones inferiores del club vasco en ser campeón del mundo, luego de Xabi Alonso (con España, en Sudáfrica 2010) y se dice que cuando pase con el Barcelona por Anoeta recibirá una ovación y será homenajeado por el club.

Al tiempo que vive sus primeras experiencias como jugador del Barcelona y a la espera de que Messi regrese de sus vacaciones para compartir entrenamientos y partidos con él, fue contratado junto a su compatriota Samuel Umtiti (uno de sus mejores amigos y compañero del Barca) para la tercera parte de la serie “Stranger Things”. En sus redes sociales, Griezmann preparó un montaje en el que aparecen él y Umtiti con Dustin y Lucas, con quienes tienen un gran parecido físico. El cabello de Griezmann es idéntico al de Gaten Matarazzo, el actor que encarna a Dustin, mientras que Umtiti se parece mucho a Caleb McLaughlin (Lucas).

Con 184 goles en459 partidos de clubes desde 2009 y 213 en 531 contando los de la selección francesa, Griezmann espera seguir creciendo, y sonriendo, en la selección francesa y en el Barcelona.


viernes, 26 de julio de 2019

El VAR, polémico protagonista en el fútbol sudamericano y motivo de escándalos permanentes (Interia)





En apenas veinte días, el fútbol sudamericano se vio envuelto en duras polémicas que determinaron partidos de torneos continentales de selecciones y equipos a partir de muy malas decisiones tomadas con el uso del VAR, lo que fue generando un clima de absoluta desconfianza con las autoridades de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol).

Las consecuencias de las amargas quejas del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia, acerca de que en la semifinal de la pasada Copa América ante Brasil, no fue consultado el VAR ante lo que argumenta, fueron dos claros penaltis, con dos cartas incendiarias dirigidas al presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, fueron el apartamiento de este dirigente como representante sudamericano ante el Consejo de la FIFA y la quita de la confianza como dirigente.

Tapia había sido citado el pasado martes a la sede de la Conmebol en la ciudad paraguaya de Luque, para que diera cuenta del contenido de la carta enviada durante la Copa América, en la que pone en duda la honestidad de Domínguez y exige la renuncia del brasileño Wilson Seneme, a cargo del Comité de Disciplina, pero el resultado no pudo ser peor: el fútbol argentino perdió un lugar clave en el mundo, tras varios años en el ostracismo y cuando recién en octubre pasado pudo ocupar el sitio de la Asociación Uruguaya (AUF) cuando la Conmebol desplazó a su ex presidente Wilmar Valdez.

Sin embargo, Tapia duró apenas nueve meses, lo mismo que un embarazo, y ya fue desplazado también y entre agosto y octubre la Conmebol deberá buscar un reemplazante.

Se cree que la furibunda carta de Tapia a la Conmebol y que no se haya retractado el martes en la reunión de Luque se debe a que quiso respaldar a Lionel Messi, quien estalló ante los micrófonos (algo muy poco usual en su carrera) para hablar de “corrupción” y “torneo organizado para Brasil” tras ser expulsado ante Chile por el tercer puesto, en una jugada en la que peleó un balón que se iba por el fondo ante el defensor Gary Medel y fue provocado por éste con varios golpes, sin querer intervenir.

Sin embargo, el árbitro paraguayo Mario Díaz de Vivar expulsó a los dos, y ya tres semanas más tarde, la Conmebol les dio la misma sanción (un partido oficial de suspensión y una multa de 1500 dólares a cada uno), aunque todavía cabe esperar otra para el argentino por sus declaraciones, que podría ir hasta a medio año sin jugar con la selección argentina (aunque se perdería hasta los seis amistosos previstos hasta fin de año, y no abarcaría partidos oficiales).

Una de las críticas más duras de Tapia a la Conmebol es que no se haya consultado al VAR en las dos jugadas en las que reclama penaltis ante Brasil, o para rever la expulsión de Messi ante Chile.

Pero apenas horas más tarde de la reunión en la que Tapia fue desplazado de la Conmebol, en el estadio Monumental de Buenos Aires, River Plate, como local, no podía vencer a Cruzeiro de Brasil por el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores de América, cuando el árbitro chileno Julio Bascuñán otorgó, primero, seis minutos de descuento, medida que pareció exagerada, por lo que había ocurrido en el partido. Y pasado el sexto minuto, tras un córner, y a través del VAR, cobró penalti para River por una falta al delantero Lucas Pratto por un agarrón a su camiseta. Lo ejecutó el delantero Matías Suárez (ex Anderlecht de Bélgica) y envió el balón afuera, sin poder alterar el 0-0 final.

Si ese penalti fue cobrado tras los seis minutos de descuento y cuando no se supo por qué tantos minutos extras cuando no había sucedido nada trascendente que lo ameritara, al día siguiente, volvió a ocurrir otro incidente con el VAR en el partido, también de ida de Copa Libertadores, en Brasil entre Atlético Paranaense y Boca Juniors.

Boca se había puesto en ventaja muy sobre el final, con un bonito remate del debutante Alexis McAllister, pero ya en el descuento, el lateral derecho brasileño Rony intentó llegar al fondo dentro del área del equipo argentino, el lateral Emannuel Mas Salió a su marca colocando un pie, por lo que el jugador brasileño se fue cayendo sobre el cuerpo del portero Esteban Andrada, y el árbitro uruguayo Daniel Fedorczuk entendió –correctamente- que el juego debía seguir. Sin embargo fue convocado por el VAR y allí regresó cobrando un penalti que nadie vio y que en todo caso, de acuerdo con un ángulo, podía llegar a ser falta del lateral por la posición de su pie, pero jamás del portero, quien incluso con su cuerpo intentó eludir el arrojo del rival. Lo extraño fue cuando el árbitro, tras cobrar el penalti, amonestó al portero, por lo que intuyó, o le dijeron, que la falta la cometió quien menos se esperaba. Luego –Justicia divina o como se quiera llamar- el delantero argentino del Atlético Paranaense, Marco Ruben, falló el penalti y Boca acabó ganando 0-1.

“Bajo ningún punto de vista fue penalti”, dijo tras el partido el entrenador de Boca, Gustavo Alfaro, quien insistió en que “si yo planteo mal o hago las cosas mal, no me las van a perdonar. Ese mismo nivel de exigencia que tenemos nosotros lo pedimos para el resto: exigimos que estén a la altura”, afirmó sobre quienes manejan el VAR.
Dos horas antes, tras otro partido de octavos de final de Copa Libertadores, el entrenador argentino de Cerro Porteño de Paraguay, que logró un valioso 0-0 en la ida ante San Lorenzo en Buenos Aires, manifestó que su equipo va creciendo “pero nos tenemos que acomodar al uso del VAR cuando jugamos de visitantes porque se favorece mucho al local”.

Lo llamativo es que con tantos asistentes del VAR, se falle tantas veces en el fútbol sudamericano. El ex director del Colegio de Árbitros de la AFA, Miguel Scime, atribuye parte del problema en que la mayoría de los que trabajan con el visionado de los partidos con la nueva tecnología como asistentes, “apenas llegaron a la Copa América de Brasil con uno o dos cursos, nada más, y por eso en la UEFA tardan tanto en implementarlo, hasta que todos tengan la suficiente preparación” y también detalla que en Europa, las posibilidades de visualización de imágenes son mucho mayores, en lo técnico, que en Sudamérica.

Lo cierto es que la Conmebol va perdiendo credibilidad en muchos aspectos, desde lo dirigencial hasta lo técnico, pero la introducción del VAR, sin haberlo preparado como corresponde, generó una desconfianza que no parece que sea fácil que pueda revertir, y va de escándalo en escándalo, sin que sepamos cómo va a terminar.

Mientras todo esto sucede, Boca sigue adelante con un juicio en el TAS, el máximo organismo jurídico deportivo mundial, con sede en Lausana, contra River y la Conmebol, por sentirse perjudicado en la pasada final de la Copa Libertadores al considerar que al ser agredido el autocar de sus jugadores en los alrededores del estadio de River, le debieron dar por ganado el partido, que finalmente la Conmebol decidió jugarlo en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid, y que River acabó ganando 3-1.

Boca y River podrían cruzarse en esta edición en semifinales a doble partido. Mejor no pensar en todo lo que pueda rodear este acontecimiento, con estos antecedentes, esta Conmebol, y este VAR.


martes, 23 de julio de 2019

Crónica de un “suicidio político” anunciado






No fuimos ningunos visionarios. Era una cuestión de sentido común cuando fuimos anticipando lo que podía pasar (http://sergiol-nimasnimenos.blogspot.com/2019/07/a-messi-lo-dejaron-solo-tuvo-que.html).  La AFA se suicidó políticamente por su propia incapacidad, por su propia impericia a la hora de resolver un conflicto que fue in crescendo con los años, desde 2017 en adelante, y ahora puede pasar lo peor para el fútbol argentino.

Lo del término “suicidio político” no es nuestro. No es algo que se nos haya ocurrido a nosotros, sino que la utilizó ante nosotros, una alta fuente de la Conmebol, es decir que es aún mucho peor.

Porque un dirigente, lo repetiremos hasta el cansancio, se destaca de la masa porque tiene una mirada superadora, una capacidad de acción diferente, un poder para anticiparse a los hechos y conocer el contexto en el que se mueve, y esto es básico para ocupar un cargo de relevancia en el mundo del fútbol en estos tiempos en los que cada detalle es fundamental.

Y si Tapia llegó tan trabajosamente a ser el representante de la Conmebol ante la FIFA en octubre de 2018, saliendo del aislamiento en el que se encontraba la AFA tras la intervención desde mediados de 2016 hasta marzo de 2017, cuando ayudado por la suerte de que fuera desplazado el saliente presidente de la AUF, Wilmar Valdez, lo dilapidó todo en apenas nueve meses, lo que dura un embarazo. En vez de dar a luz una mejor situación para el fútbol argentino, fue desplazado igual que su antecesor y ni siquiera logró terminar su mandato de transición que llegaba hasta 2020.

Hay que recordar bien el comunicado que emitió hace pocas horas la Conmebol. En él dice que no sólo Tapia fue desplazado” de su cargo de representante de la entidad ante el Consejo de la FIFA sino que se le “retiró la confianza”, por lo que, aunque pueda seguir siendo parte del Comité Ejecutivo como presidente de la AFA, ya no tendrá de dónde agarrarse a la hora de la toma de decisiones (http://conmebol.com/es/declaracion-del-consejo-de-conmebol).

Esto implica, por ejemplo, que la AFA puede licuar su escaso poder antes de la Copa América 2020, que compartirá como sede con Colombia, y la que ya le provocó un enojo porque perdió de organizar la final, a cambio de ser la sede del partido inaugural. Y también implica que peligra mucho más lo que pudiera ocurrir con Lionel Messi, a la espera de la sanción que saldrá en los próximos días, al quedar sin mucha defensa, si bien fuentes de la Conmebol aseguraron a este periodista que lo del crack del Barcelona “corre por otra vía” y se cree que sus declaraciones “fueron más producto de la calentura”, muy diferente a lo ocurrido con Tapia.

Lo del presidente de la AFA es esperpéntico por donde se lo mire. Porque su incendiaria carta a la Conmebol tras la semifinal contra Brasil en la pasada Copa América no sólo es quejosa por demás, sino que olvida que la selección argentina fue beneficiaria del VAR ante Paraguay en la primera fase, y que una asociación que tiene como antecedentes el 5-0 a Perú en 1978, La Mano de Dios en 1986 o el bidón de Branco en 1990, no está para quejarse de corrupción. Y menos, cuando se cambian a su antojo los torneos internos para beneficiar a los amigos.

Ahora viene lo más complicado. Otra vez, el fútbol argentino queda aislado del continente y acaso del mundo, y aunque la Conmebol tiene pensado organizar un Congreso Extraordinario (por ahora sin sede) entre agosto y octubre próximos para elegir al sucesor de Tapia y la AFA puede votar (incluso el mismo Tapia, como miembro del Comité Ejecutivo en tanto presidente de la AFA), no parecen ser las mejores condiciones ni para él ni para alguien que él designe, porque no terminará siendo otro que un adláter de él mismo, y por lo tanto, mal visto por la Conmebol.

Tras el disparate de aquella carta a la Conmebol, que increíblemente nadie paró, ni desde lo político ni desde lo jurídico de la AFA, llegó otra, al día siguiente, y firmada por el director de la Escuela de Árbitros, Federico Beligoy, insistiendo en que la Conmebol no respondió a la anterior cuando apenas habían pasado 24 horas, en un disparate pocas veces visto y en el que nada tenía que hacer un personaje absolutamente secundario en estas cuestiones (hasta para revalidar un título se necesita el sello de Cancillería, no sólo del Ministerio de Educación).

Pero ni siquiera pararon allí. El delirium tremens continuó sin que nadie parara a Messi en su enojo con la organización de la Copa y el arbitraje, exponiéndolo ahora a una durísima sanción (y ahora sin una defensa dirigencial), pero por si fuera poco, utilizando a los amigos y cierta prensa afín para hacer trascender, en medio de la final (acaso con la infantil idea de opacarla), que la AFA podría retirarse de la Conmebol para irse a la UEFA, rotundamente desmentido por ésta.

El último capítulo de este dislate se produjo hoy en Luque, sede de la Conmebol, cuando en la tensa reunión a la que Tapia fue citado por aquellas cartas, el presidente de la AFA no se retractó, sino que mantuvo su postura inicial, y en la que le hicieron recordar que fue él, precisamente, uno de los impulsores del VAR y que así como fue perjudicado ante Brasil o Chile, fue beneficiado ante Paraguay.

O estás en el sistema y sos parte, o no estás y te vas. No hay intermedios posibles y Tapia lo sabe mejor que nadie. Pero para ser dirigente a este nivel, hay que tener capacidad, o irse.

Y hoy fue un día clave para medir esa capacidad.


¿Qué puede suceder con Messi ante el desplazamiento de Tapia de la Conmebol? (Infobae)




Apenas nueve meses, lo que un embarazo, fue lo que duró en el cargo de representante de la Conmebol ante el Consejo de la FIFA el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, al ser desplazado hoy luego de haber sido escuchadas en la sede de la entidad sudamericana de Luque, sus “reflexiones respecto de la Copa América 2019”, por las que fue citado a declarar.

Las tres consecuencias más fuertes que aparecen a partir de este desplazamiento -Tapia había asumido en el cargo en octubre de 2018 en reemplazo del entonces también desplazado Wilmar Valdez, presidente saliente de la Asociación Uruguaya (AUF)- son el aislamiento de la AFA en el fútbol sudamericano, al quedar con escasísima representación (a Tapia “le quitaron la confianza”, según el documento de la Conmebol), las dudas sobre la localía en la próxima Copa América de 2020 (junto a Colombia) y, especialmente, lo que pueda ocurrir con la sanción del Tribunal de Disciplina contra Lionel Messi, luego de sus declaraciones en las que hace referencia a la “corrupción” tras su expulsión ante Chile en la pasada Copa América de Brasil.

Si bien hay versiones que sostienen que a la estrella del Barcelona le corresponderían dos fechas de partidos oficiales y una fuerte multa económica, sus dichos durante la Copa América de Brasil fueron en la misma línea que los de Tapia, por lo que si el dirigente fue desplazado aún tratando de atenuar sus declaraciones, habría que ver si la bajada de tono de Messi en su última declaración firmada, en la que hace una especie de pedido de disculpas, alcanza para atenuar la sanción.

La relativa ventaja para Messi y la selección argentina es que, salvo que la sanción sea cercana a la máxima posible (24 meses) o cercana a esto, con que sea de siete fechas o menos, purgaría las primeras dos en las Clasificatorias para Qatar 2022 (que comienzan en marzo de 2020) y el resto, en la primera fase de la Copa América, al estar dividida en dos grupos de seis equipos, es decir, con cinco fechas en juego.
De esta forma, sólo se perdería dos partidos de clasificación mundialista y en el resto de los casos, sería en el contexto de la Copa América.

La AFA buscó acercarse nuevamente a la Conmebol después de la intervención de ésta y de la FIFA, cuando Tapia asumió como presidente en marzo de 2017, pero recién pudo encontrar un lugar con el desplazamiento del dirigente uruguayo Wilmar Valdez en 2018, como representante de Conmebol ante el Consejo de la FIFA, pero la AFA ya tenía problemas con la CBF, que luego le generaría más de un dolor de cabeza.

El primer enfrentamiento ocurrió cuando antes de la intervención, en febrero de 2016, en Zurich, durante el proceso electoral que determinó la elección del ítalo-suizo Gianni Infantino como presidente de la FIFA. Allí, fue el uruguayo Valdez quien, con la ayuda de Luis Segura y otros dirigentes, recondujo algunos pocos votos sudamericanos hacia el jeque Salman Bin Ebrahim Al Jalifa, como el del entonces representante de la CBF, Fernando Sarney, hijo del ex presidente de Brasil, José Sarney.

Desde ese momento, las miradas con el rabillo del ojo entre la AFA y la CBF fueron en aumento, y ya a finales de 2017, la entidad argentina tuvo su primer enfrentamiento con el brasileño Wilson Seneme cuando éste fue el factótum de una primera sanción a Messi por cuatro partidos durante las Clasificatorias al Mundial de Rusia 2018, y una multa de diez mil francos suizos por un supuesto insulto al juez de línea brasileño Emerson Augusto de Carvalho en el partido ante Chile jugado en Buenos Aires, que desestimó el Comité de Apelaciones de la FIFA, y el crack del Barcelona sólo terminó perdiéndose el partido ante Bolivia en La Paz.

Más allá de que el final fue feliz y de que los abogados contratados por la AFA pudieron resolver esa cuestión, la relación de la entidad con Seneme se fue complicando, y durante el Mundial de Rusia 2018, se abrió otro capítulo con la CBF, cuando llegó el momento de votar la sede del Mundial 2026 entre la candidatura tripartita norteamericana (Canadá, Estados Unidos y México) o la de Marruecos.

La Conmebol pactó entonces votar a la candidatura de la CONCACAF a cambio de los futuros votos de ésta por la sudamericana compuesta por Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile para el Mundial 2030, pero Brasil decidió votar a Marruecos, ante su situación ya resuelta luego de haber obtenido la sede de la Copa Confederaciones (2013), su segundo Mundial (2014), los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (2016), y la Copa América (2019).

Pocos días después de la votación de la sede del Mundial 2026, durante la inauguración de la Casa de la Conmebol en Moscú, Tapia utilizó la palabra “traición” al referirse al voto de la CBF y sostuvo que “no hay mayor traición que la de un amigo”.

Eran tiempos en los que la relación entre Tapia y el presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, era de las mejores. El argentino había logrado terminar con la etapa de la desconfianza durante la intervención y cuatro meses más tarde, en octubre, por fin ocupó el cupo dejado por Valdez en el Consejo de la FIFA, pero dos meses más tarde, en diciembre, empezaron a soplar vientos en contra cuando Boca y River entraron en la polémica sobre lo ocurrido antes de la segunda final de la Copa Libertadores de América en el Monumental.

Pese a la insistencia no sólo de Tapia sino del presidente Mauricio Macri para que la segunda final se jugara en Buenos Aires o al menos en territorio argentino, tanto ante Infantino como ante Domínguez, el partido se trasladó a Madrid y en la AFA sintieron que políticamente la entidad quedaba mal parada, con una imagen de incapacidad para organizar partidos de esta magnitud.

Desde ese momento, la relación con la Conmebol se resquebrajó y tuvo dos capítulos más durante la pasada Copa América. Justo un día antes de iniciarse el torneo, en San Pablo, la entidad sudamericana decidió que la sede de la final de la Copa América 2020 fuera en Colombia y no en Argentina, a la que le otorgó el partido inaugural.

Si bien hubo rumores sobre un acuerdo entre los dos países coorganizadores de la Copa América 2020, acerca de que Colombia renunciaba a postularse como sede del Mundial Femenino de 2023 (al que también aspira a albergar Argentina), a cambio de ser sede de la final del torneo sudamericano, la decisión final de la Conmebol no cayó bien en la AFA.

Y pocos días más tarde, estalló otro gran conflicto cuando tras el polémico partido de semifinal ante Brasil en Belo Horizonte, y la expulsión de Messi ante Chile por el Tercer Puesto, la AFA no sólo envió una dura carta a la Conmebol dudando de la honestidad del organismo sino que en la misma exigió la renuncia de Seneme (con el que tenía un viejo enfrentamiento), y tras el último partido, el propio Messi habló de “corrupción” y de un torneo “armado para Brasil”.

Por si fuera poco, durante el transcurso de la final entre Brasil y Perú en el Maracaná, circuló una versión, luego desmentida rotundamente por la UEFA, acerca de que la AFA tenía una invitación para sumarse al organismo europeo, lo que dejaría de lado su participación en la Conmebol.

Si bien fuentes relacionadas con el más alto nivel del derecho deportivo argentino indican que el desplazamiento de Tapia “nada tiene que ver” con la sanción a Messi y que no creen que pase de tres fechas de partidos oficiales, es claro que el fútbol argentino perdió representatividad ante Conmebol y FIFA, y que acaso el escenario para el crack del Barcelona, ahora, pueda ser otro, y más complicado.