miércoles, 27 de julio de 2011

La consolidación del negocio Estado-AFA (Jornada)

Seguimos con el revival de los setenta. Y así como la selección argentina entró en ese indefinible terreno de nadie que fue en aquel momento y que da pie a temer por su futuro, ahora esta dirigencia que el fútbol supo conseguir, terminó aceptando y hasta superando la propuesta estatal de salvar a River Plate del descenso, con una operación de gran magnitud, del que desentrañaremos sus principales claves, para regresar a un formato cmo el de 1976, eliminando los promedios del descenso.

La vuelta inmediata de River (y de paso, de otros equipos de fuerza económica y de tradición futbolera) a primera división: En esta determinación de la dirigencia reside la mayor prioridad del proyecto general del cambio de formato de los torneos desde la temporada 2012/13.
En verdad, desde los estratos del poder político, la idea era evitar, incluso, el descenso de los Millonarios para la temporada actual, por aquello del “voto triste” que podría incluir a alrededor de diez millones de personas en octubre, pero es tanto el caos del fútbol argentino que no alcanzó el tiempo. La increíble frase del vocero de la AFA, Ernesto Cherquis Bialo, “si River no hubiera descendido, esto no se hubiese implementado”, exime de comentarios. De paso, entran en la bolsa de los muy posibles ascendidos, clubes muy ligados a la clase política como Gimnasia, Quilmes y Rosario Central, y beneficia a otros como Huracán, Chacarita, Atlanta y Ferro.

El perfil “federalista” que adquiere el torneo de 38 equipos: Aunque once provincias seguirán sin representación, el hecho de que los clubes de Buenos Aires tengan que viajar seguramente a todos los puntos del país le otorga un toque federal, si bien el modelo sigue siendo incompleto, con muchas fallas por la improvisación, y más cercano a lo que fue el Nacional B que al del Brasileirao (con clubes provenientes de todas las regiones del país vecino, en las que se clasifican en el primer cuatrimestre en los torneos regionales), que se asemeja mucho al proyecto que en los años noventa presentó el fallecido ex árbitro Teodoro Nitti, quien se llegó a presentar a elecciones en la AFA y obtuvo un solo voto, el suyo. Nitti dividía al país en regiones, y de todas ellas surgían equipos clasificados para un gran torneo nacional, representativo de todas las provincias.

La solidificación de los acuerdos con el Estado: El Estado pasa a aportar el doble de dinero anual que hasta ahora (1200 millones de pesos contra 600 anteriores), lo que le permite regular la publicidad en las transmisiones de fútbol que pasan a llegar a más cantidad de hogares, al transmitirse a equipos de más provincias argentinas.

El desplazamiento definitivo del Grupo Clarín del fútbol grande: El hecho de unificar los torneos de Primera A y Nacional B en otro que terminará siendo transmitido en la órbita del Estado, determina la rescisión de contrato con TRISA, la empresa que poseía los derechos de transmisión del fútbol argentino, tanto en Primera A (perdidos en 2009) como en el Nacional B, justo cuando parecía apetecible un negocio impensado con la llegada de River y otros equipos con tradición a la segunda división del fútbol argentino. Sin dudas, un hecho buscado desde las esferas del poder político.

La implementación de AFA TV: Si bien queda a la aprobación del Gobierno nacional, es un hecho que AFA TV será el gran beneficiado de este nuevo formato porque pasa a ser uno de los transmisores del torneo (desde el sistema digital, a partir de la nueva Ley de Medios) y porque ya de por sí comenzará a transmitir desde este año otro de los nuevos torneos programados, la Copa Argentina, que se jugará con el sistema de eliminación directa hasta llegar a dos finalistas. Esta aparición del nuevo canal puede significar el retorno al sistema de la empresa Torneos y Competencias (TyC) a modo de productora de los partidos, una manera de devolverle lo quitado a TRISA, quedando excluído del negocio el Grupo Clarín.

La tranquilidad de los otros equipos grandes con el descenso: Este nuevo formato determina la eliminación de los descensos de Primera A para la temporada 2012/13, lo cual alivia a equipos que partían con bajo puntaje en esta temporada como Racing Club, San Lorenzo y Boca Juniors.
Daniel Vila fuera de foco: El empresario mediático Daniel Vila reclama la autoría de este proyecto y sostiene que lo comentó con un dirigente de River Plate (habría sido el vicepresidente Diego Turnes), quien a su vez habría llevado la idea al presidente de la AFA, Julio Grondona, quien de esta manera, deja prácticamente fuera de juego a su único contrincante en la elección del 18 de octubre próximo en la AFA.

Descafeinado torneo Nacional B 2011/12: De lo que iba a ser, tal vez, el torneo de ascenso más fuerte de todos los tiempos, termina siendo un campeonato sin más objetivos que el de evitar los cuatro descensos entre veintidós equipos, para, aunque parezca extraño, poder ascender al torneo de Primera. Demasiado poco como para algunos fichajes importantes por parte de equipos como River.

Torneo de Primera con formato parecido al del Metropolitano de 1976: Con sistema de dos grupos de 19 equipos cada uno, de los que una parte va al grupo de los que pelean por el título, y otra, al que pelea por no descender, con interzonales (clásicos) y con descensos directos (cuatro) sin promedios.

Debate jurídico sobre la implementación tardía de las medidas: ¿Se puede legislar para atrás? Es decir, si River fichó una serie de jugadores para ascender inmediatamente a Primera A, y comienza en agosto el Nacional B con el formato de siempre, ¿es posible determinar a mediados de octubre, cuando se reúna la Asamblea del Comité Ejecutivo de la AFA, que eso cambia y que los fichajes prácticamente no fueron necesarios porque ascenderán 18 de los 22 participantes?, ¿es posible cambiar una reglamentación de un torneos a dos meses y medio de haberlo comenzado?

El aumento del número de equipos atenta contra la calidad del torneo: Justo cuando en Europa, el presidente de la UEFA, Michel Platini, insiste en bajar de 20 a 18 los equipos de Primera división para hacer más competitivas las ligas, en Argentina, se pasa de 20 a 38, un récord mundial. Y una prueba de que interesan los aspectos más extrafutbolísticos que los deportivos.

El escandaloso voto de los dirigentes:
Resulta llamativo que de todos los dirigentes presentes en el predio de la AFA, sólo cuatro de ellos (All Boys, Racing Club, Newells Old Boys y Vélez Sársfield) se hayan abstenido , uno sólo haya estado ausente (Olimpo de Bahía Blanca) y ninguno haya votado en contra. ¿No hay un solo club que se anime a plantear disidencias al presidente Julio Grondona? Suena extraño.

Como se dijo ayer en este diario, la AFA vive un momento de desquicio absoluto. La implementación de este nuevo formato deja un mar de dudas, y algunas certezas: la imprevisibilidad del fútbol argentino, la desprolijidad de sus dirigentes, y la falta de equidad. La sensación de que “todo vale” no ayuda a la calidad de los torneos.

martes, 26 de julio de 2011

El fútbol argentino volvió a 1974 (Jornada)


Es la primera vez, en treinta y siete años, que el nombre de un nuevo director técnico de una selección argentina, pasa a ser relativo porque como nunca, el mundo del fútbol argentino tomó plena consciencia de que no se trata de apellidos sino de tener un proyecto atrás, tal como acaba de demostrar el equipo uruguayo, flamante campeón de América.
La sensación es que, más allá de que todo esté cocinado para la asunción de Alejandro Sabella con miras a la clasificación para el Mundial de Brasil 2014, el fútbol argentino, y también su selección, está desquiciado. Sin proyectos, sin ideas, sin rumbo.
La situación es tan grave, en lo institucional, que se ha retrocedido a 1974, a los meses previos a la asunción de César Luis Menotti, cuando por fin, luego de décadas de caos y de constantes cambios dirigenciales y futbolísticos, y gracias a la cercanía del Mundial de 1978, se decidió apostar por un proyecto de seriedad.
Desde el 12 de octubre de 1974, cuando Menotti debutó como director técnico ante España en el Monumental (1-1), la selección argentina vivió un oasis en todo sentido. Histórico porque nunca antes había atravesado una situación igual y que terminó colocando al equipo en una élite, con dos mundiales ganados y varios títulos en juveniles y dos medallas doradas olímpicas. Institucional, porque en el resto de los aspectos internos, la AFA siguió navegando en distintos torneos sin una lógica que no sea la de responder al mandato y los intereses de los clubes grandes, y todo en un contexto de desquicio económico de los clubes y de una espiral de violencia alrededor del fenómeno social, con cientos de muertos y miles de heridos.
Si entre 1974 y 2004, la selección argentina tuvo solamente cinco directores técnicos (Menotti, Carlos Bilardo, Alfio Basile, Daniel Passarella y Marcelo Bielsa), y desde 2004 hasta hoy, otros cinco (José Pekerman, Alfio Basile, Diego Maradona, Sergio Batista, y muy posiblemente, Alejandro Sabella). El hecho de que en siete años, la AFA haya contratado cinco entrenadores, el mismo número que en los treinta años anteriores, no deja margen de dudas sobre el momento que se vive y el absoluto desconcierto que reina.
En los últimos años, se ha perdido el norte sobre estilos, formas de juego, idea de imagen del equipo ante la sociedad, jugadores que comenzaron a faltar el respeto del rol de la prensa y de la necesidad de acercarse al público, hasta transformarse en una selección distante y antipática, que además no consigue un título desde 1993, lo que significa cinco Mundiales y siete Copas América, de las cuales dos fueron en condición de local (1987 y 2011) .
En estos años, especialmente desde el final del Mundial de Alemania 2006 en adelante, se terminó con el buen trabajo en los juveniles, se dejó ir a Hugo Tocalli pero no se lo reemplazó llamando nuevamente a concurso, como se hizo en 1995 cuando se eligió el proyecto exitoso de Pekerman, y comenzaron las citaciones a cientos de jugadores sin claridad sobre los objetivos.
Los distintos cuerpos técnicos llegaron con amigos para los distintos cargos, no se convocó nunca al mejor entrenador posible, Carlos Bianchi, por problemas personales con el titular de la AFA, Julio Grondona, y se optó, en cambio, por ir en búsqueda de la generación campeona del mundo en México 1986, que fracasó rotundamente.
Se sabe ya lo que fue el ciclo de Diego Maradona, que terminó en una angustiosa clasificación para Sudáfrica 2010, o lo efímero del reciente ciclo de Sergio Batista, secundado por José Luis Brown, así como Héctor Enrique trabajó en el ciclo anterior. Tampoco funcionó Oscar Garré con el sub-17, ni Julio Olarticoechea como miembro del cuerpo técnico de los juveniles, y tampoco les terminó yendo bien a Oscar Ruggeri ni a Jorge Burruchaga en sus equipos, mientras que Nery Pumpido no termina de despegar.
Pero no todo termina allí. Menos que menos se entiende cuál es la función de “manager” inventada por la AFA para Carlos Bilardo, que no es hoy dirigente ni miembro del cuerpo técnico, y que parece atornillado a su cargo cuando sólo Grondona está dispuesto a mantenerlo, al igual que a su hijo Humberto.
Mientras los dirigentes siguen sin animarse a plantearle a Grondona su disconformismo con la situación y observan cómo en el último año explotó la guerra interna de los ex campeones de México 86, con Bilardo y Grondona (h) incluídos, lo cierto es que en la reciente Copa América, y con Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, en el equipo, la selección argentina no pudo vencer como local ni a Bolivia, ni a Colombia ni a Uruguay, tres de los ocho rivales en la próxima etapa de clasificación para el Mundial de Brasil 2014. ¿Por qué sí le ganaría a estos tres rivales, y a los otros, en unos meses más?
Con cuatro plazas y media para el próximo Mundial para tan sólo nueve equipos, la clasificación sudamericana no suena muy difícil, sin la competencia de Brasil. Sin embargo, por lo visto, la selección argentina no sólo no tiene garantizado un lugar sino que le puede pasar lo que a River Plate hace días: el suponer que por historia, está destinada al éxito.
Justamente en 1969, y por única vez en la historia, hasta hoy, una notable generación de futbolistas peruanos eliminaba a los argentinos, en la Bombonera, del Mundial de 1970 (en 1938, 1950 y 1954, no se concurrió por decisión propia). Esto puede volver a pasar si no hay proyecto, si se navega sin rumbo, si se anteponen los intereses personales a los deportivos, si no hay coherencia.
Ya se retrocedió a 1974. Nada indica que no se puede retroceder otros cuatro años.

lunes, 25 de julio de 2011

Uruguay, un campeón respaldado por un gran equipo (Yahoo)


La selección uruguaya de fútbol terminó de ganar su decimoquinta Copa América en la final del domingo en el estadio Monumental de Buenos Aires al vencer cómodamente a Paraguay por 3-0, pero comenzó a ganarla hace cinco años, cuando comenzó el ciclo de Oscar Washington Tabárez como entrenador y pudo armar lo que termina siendo en este tiempo: un gran equipo.
Los que siguen de cerca el fútbol sudamericano pueden decir con certeza de que no hay casualidad en este logro uruguayo, aún cuando la selección celeste no era la principal candidata al título porque la condición de local de la selección argentina, con el mejor jugador del mundo en su equipo, Lionel Messi, la colocaba como amplia favorita, además de participar originalmente en un grupo accesible.
Todo lo contrario ocurría con el equipo celeste, que tenía en su grupo nada menos que a un conjunto chileno que venía en ascenso, a Perú, que resultó una de las sorpresas del torneo, y a un debilitado equipo mexicano, y no le ha sido tan fácil clasificarse y el hecho de terminar en el segundo lugar determinó que le tocara como rival nada menos que Argentina, el seleccionado local.
Y ese, justamente, resultó ser el partido bisagra para Uruguay. Porque si bien su plantel y su entrenador Tabárez están siempre preparados para los grandes desafíos, el clásico del Río de la Plata llegaba demasiado pronto en la ciudad de Santa Fe, por los cuartos de final, y porque la selección argentina llegaba recuperada anímicamente de lo que había sido un inesperado mal comienzo, y los jugadores repetían que ahora, en la fase final, comenzaba “una nueva Copa”.
El partido con Argentina fue clave. Tanto por el muy tempranero gol de Diego Pérez, que generó nervios en el local, aunque consiguió empatar relativamente pronto, y especialmente, pudo soportar más de media hora con un jugador de menos, por la expulsión del propio Pérez en el primer tiempo. Allí, en el descanso, jugó un rol fundamental Tabárez, haciendo relucir su gran experiencia y sus grandes dotes para transmitir motivación y parar un equipo en la cancha.
Los celestes se hicieron fuertes atrás con una sólida actuación de su arquero Fernando Muslera y de un defensor de gran categoría como Diego Lugano, y en el ataque pesaron tanto Diego Forlán, jugando de asistente, y Luis Suárez, más adelantado, bien respaldados por los volantes.
El haber soportado los treinta minutos de alargue y haber ganado por penales y eliminado al equipo argentino, colocó a Uruguay definitivamente entre los candidatos, y los triunfos ante Perú en semifinales y Paraguay en la final ratifican el gran momento que vive la selección uruguaya y el fútbol de ese país en general, luego de dos décadas en el ostracismo.
No es casual que Uruguay funcione bien en su equipo sub-17, finalista del Mundial ante México, en el sub-20, entre los dos mejores en el sudamericano, y clasificado para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, que la selección absoluta haya sido la mejor clasificada de todas las sudamericanas en el Mundial 2010 con un excelente cuarto puesto (cuando no estuvo lejos de llegar a la gran final porque el dominio ante Holanda en el final del partido semifinal fue tremendo, pero no pudo convertir) y que Peñarol haya llegado a una final de la Copa Libertadores 2011 ante Santos de Brasil, luego de dos décadas de no figurar ningún equipo uruguayo en los primeros planos.
Es la consecuencia de una dirigencia que, por fin, decidió apostar por un proyecto coherente, con una misma forma de jugar en todas las categorías, en acercar el equipo al público, sin estrellatos, con humildad y con una gran simpatía a la hora de expresarse, y generando una gran identificación de muchos de los jugadores con los aficionados, como cuando minutos después de haber ganado la Copa América, emocionado, Diego Forlán recordaba que anteriormente, tanto su abuelo como su padre también lo habían ganado y eso había generado en él alguna presión por llegar a emularlos.
Tabárez parece ser el entrenador ideal para cambiar el chip de las dos últimas décadas. Aún cuando desde la prensa y muchos aficionados se presionó para que convocara al delantero Santiago Silva, de gran éxito en Vélez Sársfield, se mantuvo en su postura de insistir con sus cuatro delanteros de siempre: Forlán, Suárez, Edinson Cavani y el veterano Sebastián Abreu, porque llevaban años construyendo un grupo y sentía que la capacidad técnica y el aporte que ellos podían dar al vestuario eran fundamentales.
No se trataba de negar la capacidad de Silva o de convocarlo y sumarlo a los otros cuatro, como tampoco sucedió en el Mundial de Sudáfrica, sino entender que el fútbol es un juego de equipo y que deben jugar los mejores y que tampoco se puede cambiar el equilibrio de líneas, como sucedió con la selección argentina, en la que su entrenador Sergio Batista convocó muchos delanteros de juego parecido y muy pocos distribuidores de juego.
En cambio, Tabárez se quedó sin Cavani desde muy pronto de comenzada la Copa América y tuvo que arreglarse con un sistema distinto al que jugó su equipo en el Mundial. Del 4-3-3 de Sudáfrica tuvo que jugar con un 4-4-2, con Forlán y Suárez en el ataque, pero ante Paraguay, en la final, y aún ganando por 2-0, en vez de colocar a un defensor o un volante de marca, prefirió quitar a uno de sus volantes externos, Alvaro Pereira, para colocar allí al recuperado Cavani para regresar, aunque fuera por unos pocos minutos, al 4-3-3 del principio, algo así como “volver a nuestro juego”. No sólo mantuvo el resultado, sino que en el final lo amplió a 3-0 con un maravilloso contraataque que surgió de Cavani, siguió con la habilitación de cabeza de Suárez, y la gran definición de Forlán.
Tampoco Forlán pareció preocuparse de haber estado un año sin marcar goles con la camiseta celeste. Supo que con la lesión de Cavani, tenía que jugar para Suárez y para los volantes, y lo hizo sin problemas. También perdió algunos goles y siguió igual, pero apareció en la final, en el momento que tenía que aparecer y en el que suelen aparecer los cracks como él.
Por todas estas cosas, Uruguay es el mejor equipo de América, un justo campeón, y tendrá la posibilidad de seguir creciendo en las eliminatorias para el próximo Mundial y en la Copa Confederaciones 2013, en la élite del fútbol.
Nada de esto es casual.

sábado, 23 de julio de 2011

La AFA vuelve a 1974


Parece que todo vuelve (menos el propio Juan Domingo Perón, ya fallecido, y que fuera grafiti por años cuando estaba impedido de regresar al país, entre 1955 y 1973). Y si en la política el neosetentismo parece haber retornado con algunas consignas que no tienen el sustento de aquellos tiempos, parece que en el fútbol también hay ciertas reminiscencias de aquellos tiempos, que no fueron precisamente los mejores (en este aspecto, claro) para la Argentina.
Es más. Pocos soñaban en aquellos tiempos de turbulencias previas al Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, con permanentes cambios de presidentes de la AFA y con ellos, de dirigentes y directores técnicos de las distintas selecciones nacionales, que aunque sea por casualidad, o tal vez por el apuro que significaba organizar un Mundial, como el de 1978, por una vez en la vida, un entrenador como Cesar Luis Menotti podría implementar un proyecto serio, coherente, que le dio prestigio al fútbol argentino en general y por muchos años.-
La selección argentina, por 1974, y justo con la muerte de Perón, regresaba del Mundial de Alemania con muy mala sensación. Había grandes cracks, que se destacaban en muchos equipos grandes europeos (Yazalde había sido Botín de Oro en el Sporting de Portugal, Ayala era una de las grandes figuras del Atlético Madrid, Perfumo era un consagrado defensor del Cruzeiro, en una liga en la que jugaban todos los campeones del mundo de 1970, etc) pero era claro que no había equipo, ni proyecto, ni trabajo, ni dirigencia que lo sostuviera.
Todos conocen lo que ocurrió desde Menotti en adelante, con el título mundial y especialmente, con la permanencia en la élite del fútbol, algo que se había perdido en aquellos años anteriores.
Hoy, el fútbol argentino produjo el milagro de haber retrocedido a aquellos tiempos turbulentos, aún cuando su máximo dirigente, muy poderoso también en FIFA (número dos allí), Julio Grondona, tiene posibilidades para hacer y deshacer de una manera exponencial en comparación con aquellos de los años setenta, en tiempos en los que los recursos económicos no eran ni por asomo los actuales.
Si entre 1974 y 2004, la selección argentina sólo tuvo cinco directores técnicos (Menotti, Bilardo, Basile, Passarella y Bielsa), desde 2004 hasta el lunes (si se produce el cese de Sergio Batista) habrá tenido otros cinco entrenadores (Pekerman, Basile, Maradona, Batista y quien llegue), sólo que en un lapso de siete años. Un esperpento.
Esto no es casual. Desde hace mucho que en la AFA no hay proyecto porque la institución está vaciada y sólo parece que interesan los negocios y cada uno busca salvarse por sí mismo.
La AFA se da el lujo de no haber convocado nunca a un entrenador como Carlos Bianchi, con todo lo que ganó en Boca Juniors y Vélez Sársfield, o de convocar a Diego Maradona o Sergio Batista, sin experiencia necesaria ni currículum como para llegar a ese puesto (más allá de los resultados que podían obtener, que no resultaron buenos tampoco), y ni hablar de los amigos, familiares, compartimentos estancos, incomunicación (paradójicamente) con los medios, y aún más distancia con la propia gente, cuando la mayoría de los integrantes participa habitualmente en equipos del exterior.
Ya nos hemos extendido mucho al respecto y quienes nos vienen leyendo conocen nuestra opinión sobre la constante degradación que vive el fútbol argentino tanto en la selección como a nivel local (que también generaría cambios para salvar a River Plate de seguir en el Nacional B y a los otros grandes, en alguna menor medida, para salvarlos de bajar en esta temporada, y de paso, a los del interior para colocarlos en el máximo nivel y desterrar la posible competencia electoral del empresario Daniel Vila, soporte de muchos de esos clubes y un cierto federalismo).
Son constantes los cambios de formatos de los torneos, como son constantes los cambios de proyectos (si en muchos casos se los puede llamar así) de técnicos y aún más, no se entiende tampoco la función que cumple desde hace unos tres años, el “manager” Carlos Bilardo y mucho menos, alguien que salvo por su apellido, nada tiene que hacer allí, Humberto Grondona que, como dice por una vez acertadamente Maradona, “nunca jugó un solo partido”.
¿Que el lunes se acaba el corto ciclo de Batista y podrían llegar Alejandro Sabella, Gerardo Martino o, muy por detrás, Carlos Bianchi? Todo puede ser, pero el tema no pasa por los nombres sino por un proyecto que cada vez suena más difícil poderlo implementar cuando quedan poco más de dos meses para comenzar la clasificación para el Mundial y ante ocho seleccionados sudamericanos de los cuales a tres de ellos Argentina no pudo ganarles como local, y con público a favor, en esta Copa América.
No parece que estos mismos dirigentes que hunden cada día a la selección argentina en todos los aspectos, futbolístico, comunicacional, organizativo, psicológico, esta vez puedan sostener algo tan distinto, venga quien venga.
Con esta dirigencia, las posibilidades de que pueda desarrollarse un proyecto serio son prácticamente nulas y por lo tanto, únicamente un director técnico con un currículum, una personalidad y un norte claro como para poder avanzar por sí mismo, tal vez consiga ciertos resultados o cierta estructura que se ha perdido en todo este último tiempo.
De lo contrario, aún no está dicha la última palabra y no vaya a ser que, en pleno retroceso, se llegue a 1970, cuando por única vez, hasta hoy, la selección argentina se quedó fuera de un Mundial por no haber pasado la clasificación.
Aún con Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, y con tantos otros cracks, quedarse afuera de un Mundial ya no suena descabellado. De hecho, para 2010 el equipo nacional estuvo a minutos, ante Perú, de quedarse sin nada. ¿Por qué no podría pasar en la próxima?

martes, 19 de julio de 2011

The Argentinean team accumulates frustrations (Yahoo)


The more the coach Sergio Batista insists to the contrary, the Argentinean team failed wholly in the experience as local in the Copa América, which what accumulates already eighteen years without official trophies, that will extend, as minimum, to twenty one, when the World Championship 2014 in Brazil will take place, for which they must play the classification.
Batista, in press conference after the match in which Argentina was eliminated by penalties vs the classic rival Uruguay, remaining out of the semi final, affirmed that it does not concern a fail “because we intended it all but it did not turn out well”, but, as it is said, of good intentions is made the road to hell.
The truth is that the Argentinean team was the maximum favourite to remain with the trophy being local, for having the best world’s player in their team (Lionel Messi) accompanied by other stars as Carlos Tévez (maximum scorer of the passed Premier League) , Sergio Agüero or Gonzalo Higuaín, and because they confronted a very accessible group (as Bolivia, that had never got a point playing outside their country in all the history) Colombia and a juvenile team of Costa Rica.
Even so, they suffered to pass to the quarter-final and were at the point to be eliminated in first phase, meanwhile they could not win Bolivia (1-1), nor Colombia (0-0), with which they deserved to lose and with Uruguay (1-1), that in a few months they will be only three of the eight rivals for the classification for the World Championship in Brazil, 2014.
In spite of all the stars gathered, Batista had never found a solid team. He started playing with the system 4-3-3 that, as he said, should be similar to that of Barcelona thus for his major star, Messi, to feel comfortable. With the run of the matches, it was clear that it was impossible to be similar to the Catalonian team, with a mid field with three players nearer to the contention than to the forwarders, because neither Banega nor Gago nor Biglia (as the case requested) were similar to Xavi and Iniesta.
The lack of a forwarder goaler, considering Batista that in this place should play Messi himself, was quitting definition, meanwhile that the entrance of Tevez as extreme left (position that the player himself says not to feel it), it produced a positional confusion for Messi himself, that not being accompanied by the midfielders, besides, he was obliged to low looking for the ball very far from the rival goal and already did not weigh in the contrary area where he is more feared (in fact, he did not make one single goal in the contest).
But in addition, the Copa América left a good general performance of the goalkeeper Sergio Romero, who had to catch more than it was thought because the defence never responded. It called attention that Batista put as central defenders two players with different characteristics who did not contributed to safety, as Gabriel Milito (with lack of timing that in Barcelona he does not play not even when the first team players Puyol o Piqué are injured) and Nicolás Burdisso, that made too many faults and though he has a good mark knows very little with the ball.
With all these inconveniences and with Mascherano a lot under his level in the whole contest, the good triumph against the juveniles of Costa Rica did rise hopes of many fans that believed that in this moment, with a positional change in the mid of the tournament, things might change and as many players said, now “a new Cup is beginning”.
The new system consisted in a 4-2-1-3, with Messi between two midfielders of contentions (Mascherano and Gago) and the three forwarders (Agüero, Higuaín and Di María), what gave him a high offensive quote just when there appeared the first complicated rival, as Uruguay, due to history and the recent participation in the World Championship 2010.
And when there arrived the moment to confirm the system, the Argentinean team was in the worst scenery, with another more formed, with much experience and with a base that comes from working since five years, with the coach Oscar Tabárez, with many trophies in his career, as Uruguay.
Furthermore to have generated several situations of goal (exactly 13), what has also happened is that Uruguay could also generate them (8) and this indicates that the Argentinean defence was not so solid and the best proof is that three from the four defenders (Zabaleta, Burdisso y Milito) had yellow card, meanwhile Mascherano has been expulsed and Gago had to be changed for Biglia, ripped. Namely, that only the case of Zanetti, absolutely all of the in charge of the defensive movements ended with problems.
The feeling is that along the contests, the entrance of Javier Pastore, a priori an ideal partner for Messi, was too late, meanwhile that the entrance of Tevez brought only confusion, besides being the only one who failed his penalty in the definition, something that the father of the Psychoanalysis, Sigmund Freud, would explain it in the first page: if a player is not wanted by his coach, if he is not valuated (as it occurred with Tevez in this cycle) his inconscience will not be in his favour in the moment of definition.
As in the previous Copa America of Argentina, in 1987, once again the locals are eliminated before the final and by the same team, Uruguay, even when for a long time they counted with one player more and cheered in the city of Santa Fe by his own public.
In that way, the Argentinean team continues without winning anything since the Copa America in 1993, and neither will be able to represent South America in the Confederations Cup of Brasil 2013, a year before the World Championship.
Neither is known, moreover the assertion of Batista that he has a contract till the World Championship and he intends to comply with same, if this is possible when he is not recognized by people and has no previous experience that will back him up, besides of having won in 2008 the Olympic Golden Medal.

Siguen las frustraciones porque no hay coherencia (Jornada)


Hace dieciocho años, Carlos Bianchi comenzaba a desandar un camino de gloria como director técnico, consiguiendo lo que nadie en la Argentina ni en Sudamérica: seis Copas Libertadores jugadas, cuatro ganadas, una final perdida por penales y una semifinal.
Parajódicamente, en los mismos dieciochos años, desde 1993, la selección argentina no ha ganado nada en competencias de mayores, porque su último título, allá lejos y hace tiempo, fue la Copa América de Ecuador, con Alfio Basile como entrenador y con aquella generación de los Ruggeri, Batistuta, Goycochea, Leo Rodríguez, Gorosito, Caniggia.
No es casual. Cuando mínimamente la AFA tuvo proyecto, por pequeño de miras que fuera, los éxitos llegaron, los títulos se consiguieron. Esto pasó cuando César Luis Menotti asumió en 1974 con miras al Mundial de Argentina en 1978, cuando se le permitió trabajar con varios equipos, entre ellos uno juvenil y otro del Interior, porque se entendió que no había otra manera de revertir el desastre organizativo anterior.
También pasó, aunque futbolísticamente de manera más discutible y más dependiente de un genio como Diego Maradona, en los tiempos de Carlos Salvador Bilardo, que luego se prolongó a Basile, Daniel Passarella y Marcelo Bielsa, con un paréntesis importante para hacer, y es que en 1995, por única vez, la AFA, cansada de que los directores técnicos de la selección mayor colocaran a sus amigos en los juveniles, llamó a concurso para ese puesto y lo ganó un ignoto volante de Argentinos Juniors de los años setenta, José Pekerman, que con seriedad y verdadero conocimiento de su medio, consiguió nada menos que cuatro mundiales sub-20, aunque desde hacía rato que venía advirtiendo sobre la falta de valores más abajo y sobre la falta de docentes para trabajar la parte técnica con los nuevos chicos que iban apareciendo.
Desde ya que la AFA jamás tomó en serio al fútbol, enfrascada como está en negocios y conveniencias, y por eso, dejó pasar siempre la chance de contratar al que por lejos es el mejor técnico del país, Carlos Bianchi,. Quien arrasó y arrasa en todas las encuestas. De hecho, Bianchi pudo haber trabajado con una base de su Boca campeón de todo, a la que se le podría haber agregado las estrellas necesarias, pero no. Claro, un Bianchi hubiera sido ingobernable para los negocios, para democratizar el contacto con los medios de prensa, y hubiera impedido muchas de las barbaridades que se llevan a cabo en la institución y que dan para varios tomos de una enciclopedia del horror.
Por eso mismo, Sergio Batista no es casual sino absolutamente funcional a un sistema. El actual técnico argentino, a diferencia de su último rival en la Copa América, Oscar Tabárez, responde siempre lo mismo ante preguntas distintas, cuando el uruguayo responde siempre distinto ante preguntas parecidas, como sostiene muy bien el colega Jonathan Fabián, de www.mundialdefondo.com
No más entender la diferencia intelectual entre ambos, la claridad conceptual del uruguayo ante la simpleza sin recursos del argentino, sirven para establecer las enorme diferencias, además de la experiencia que aquilatan, y por ello, la forma en que cada uno planteó el partido del sábado en Santa fe con lo que disponen.
Batista tuvo al mejor jugador del mundo, Lionel Messi, en sus filas por treinta minutos en superioridad numérica, y como local, y no pudo hacer demasiado y el supercrack del Barcelona terminó jugando solo, ayudado por jugadas desesperadas individuales de los demás, y con una defensa que no se podía mantener en pie, compuesta por un Gabriel Milito sin timming y un Nicolás Burdisso pasado de revoluciones y ambos, sin poder ganar una sola pelota aérea.
En el fútbol existe el azar, desde ya, como en toda actividad humana. Pero en cuanto a la eliminación de la selección argentina en esta Copa América, no se puede hablar de suerte o desgracia. No cuando Batista se desdice con Carlos Tévez y termina siendo permeable a Julio Grondona y los intereses del marketing, o tampoco cuando cede ante grandes grupos comunicacionales para entrevistas o columnas firmadas, o tampoco cuando su rival dispone de quien sigue por computadora detalles de cada tiempo y sale a la segunda parte con el partido estudiado, gracias a la ayuda cibernética.
A Batista, que desterró la palabra “Barcelona” de su discurso táctico, al igual que el 4-3-3, le quedó grande la selección argentina, y tampoco hubiera ganado el cargo por concurso, ni con dirigentes más capaces.
Decir, como dijo, que “no fue fracaso” haberse quedado afuera de una Copa América como local, siendo la selección argentina, con todo el público a favor, con el mejor jugador del mundo en sus filas, con un grupo original que le prepararon para que pasara sin problemas y casi es eliminado como peor tercero y habiendo ganado solamente a Costa Rica B, es un rotundo fracaso, sin más.
Y no termina allí. La falta de miras de esta dirigencia más que mediocre, que está matando la gallina de los huevos de oro, puede pasarla peor: en una clasificatoria para el Mundial 2014 con cinco plazas entre nueve equipos, y sin Brasil (que será local en tres años), la selección argentina deberá enfrentarse como local a ocho equipos, de los cuales a tres no les pudo ganar como local, con lo mejor que pudo poner en la cancha (Bolivia, Colombia y Uruguay), y también fracasaron el sub-20 y el sub-17, que hace años que perdieron a Pekerman para que entrara uno de los amiguitos del poder.
Y Bianchi sigue durmiendo la siesta, mientras los años pasan, y las frustraciones siguen. Y muy probablemente continúen.

La selección argentina acumula frustraciones (Yahoo)


Por más que insista en lo contrario el entrenador Sergio Batista, la selección argentina fracasó rotundamente en su experiencia como local en la Copa América, con lo cual acumula ya dieciocho años sin títulos oficiales, que se extenderán como mínimo a veintiuno, cuando se dispute el Mundial 2014 de Brasil, para el que deberá jugar la clasificación.
Batista, en la conferencia de prensa posterior al partido en el que la selección argentina fue eliminada por penales ante su clásico rival Uruguay, quedando afuera de la semifinal, afirmó que no se trata de un fracaso “porque hicimos el intento y no nos salió bien”, pero, se dice, de buenas intenciones está hecho el camino al infierno.
Lo cierto es que la selección argentina era la máxima favorita para quedarse con el título por ser local, por tener al mejor jugador del mundo en sus filas (Lionel Messi) acompañados de otras estrellas como Carlos Tévez (máximo goleador de la Premier League pasada), Sergio Agüero o Gonzalo Higuaín, y porque le había tocado un grupo muy accesible (con Bolivia, que jamás había conseguido un punto jugando fuera de su país en toda la historia), Colombia y un juvenil equipo de Costa Rica.
Aún así, penó para pasar a cuartos de final, y estuvo a punto de ser eliminada en primera fase, mientras que no pudo vencer ni a Bolivia (1-1), ni a Colombia (0-0), con la que mereció perder, y con Uruguay (1-1), que en pocos meses serán tres de los ocho rivales para la clasificación al Mundial de Brasil 2014.
Pese a todas las estrellas convocadas, Batista jamás encontró un equipo sólido. Comenzó jugando con un sistema 4-3-3 que, según dijo, iba a tratar de parecerse al Barcelona para que su mayor estrella, Messi, se sintiera cómodo. Con el correr de los partidos, fue claro que era imposible parecerse al conjunto catalán, con un mediocampo con tres jugadores mucho más cercanos a la contención que cerca de los delanteros, porque ni Banega ni Gago ni Biglia (según el caso) se parecen a Xavi e Iniesta.
La falta de un delantero goleador, al considerar Batista que en ese lugar debía jugar el propio Messi, le fue quitando definición, mientras que el ingreso de Tévez como extremo izquierdo (posición que el propio jugador dice que no siente), le produjo confusión posicional al propio Messi, que al no estar acompañado por los volantes, además, se vio obligado a bajar a buscar el balón muy lejos del arco rival, y ya no pesó en el área contraria, donde es más temido (de hecho, no marcó ni un solo gol en el torneo).
Por si todo esto fuera poco, la Copa América dejó una buena actuación general del arquero Sergio Romero, que debió atajar más de lo pensado porque la defensa nunca respondió. Llamó la atención que Batista colocara como defensores centrales a dos jugadores con características diferentes y que no aportaron seguridad, como Gabriel Milito (tan falto de timming que en el Barcelona no juega ni aún cuando se lesionan los titulares Puyol o Piqué) y Nicolás Burdisso, que cometió demasiadas faltas y que aunque tiene buena marca, sabe poco con la pelota.
Con todos esos inconvenientes, y con Mascherano muy por debajo de su nivel en todo el torneo, el buen triunfo sobre los juveniles de Costa Rica ilusionó a muchos aficionados que creyeron que en ese momento, con un cambio posicional a mitad de un torneo, las cosas podían cambiar y, como dijeron muchos jugadores, ahora “empezaba una nueva Copa”.
El nuevo sistema consistía en un 4-2-1-3, con Messi entre los dos volantes de contención (Mascherano y Gago) y los tres delanteros (Agüero, Higuaín y Di María), lo que le daba una alta cuota ofensiva justo cuando asomaba el primer rival complicado, co o Uruguay, por historia y por su reciente participación en el reciente Mundial 2010.
Y cuando llegó el momento de la confirmación del sistema, el equipo argentino se encontró, en el peor escenario, con otro mucho más armado, con mucha experiencia y con una base que viene trabajando desde hace cinco años, con el entrenador Oscar Tabárez, de muchos títulos en su carrera, como Uruguay.
Más allá de haber generado varias situaciones de gol (exactamente 13), lo que también sucedió es que Uruguay también las pudo generar (8), y eso indica que la defensa argentina no fue sólida, y la mayor prueba es que tres de los cuatro defensores (Zabaleta, Burdisso y Milito) tuvieron tarjeta amarilla, mientras que Mascherano fue expulsado y Gago tuvo que ser cambiado por Biglia, desgarrado. Es decir que salvo el caso de Zanetti, absolutamente todos los encargados de los movimientos defensivos terminaron con problemas.
La sensación es que, como a lo largo del torneo, la entrada de Javier Pastore, a priori un socio ideal para Messi, fue demasiado tardía, mientras que el ingreso de Tévez sólo aportó confusión, además de haber sido el único que falló su penal en la definición, algo que el padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud, lo explicaría en su primera página: si un jugador no es querido por su entrenador, si no es valorado (como le sucedió a Tévez en este ciclo), su inconsciente no le jugará a favor en el momento de la definición.
Como en la anterior Copa América de Argentina, en 1987, otra vez los locales quedaron eliminados antes de la final y por el mismo equipo, Uruguay, aún cuando por largo tiempo contaron con un jugador de más y alentado, en la ciudad de Santa Fe, por su propio público.
De esta forma, la selección argentina sigue sin ganar nada desde la Copa América de 1993, y tampoco podrá representar a Sudamérica en la Copa Confederaciones de Brasil 2013, un año antes del Mundial.
Tampoco se sabe, más allá de lo que afirma Batista de que tiene contrato hasta el Mundial y lo piensa cumplir, si esto será posible cuando no es reconocido por la gente, y no tiene una gran experiencia previa que lo avale, más allá de haber ganado en 2008, la medalla dorada olímpica.