viernes, 6 de diciembre de 2013

El grupo de la muerte le tocó a Uruguay (Jornada)


Desde Costa do Sauipe


Si otras veces lo sufrió Argentina, esta vez el llamado “Grupo de la muerte” le tocó a Uruguay, que deberá enfrentar a otros dos campeones del mundo, Italia e Inglaterra, en el Grupo D en el que ahora Costa Rica aparece como claro árbitro y seguramente la diferencia de gol ante ella marcará buena parte de las chances de los tres ex campeones mundiales para pasar a octavos de final.

Sin embargo, no es el único grupo complicado y hay otros dos que concitan el interés y que generaron murmullos de asombro cuando se dieron a conocer: uno de ellos es el B con los dos finalistas del pasado Mundial, España y Holanda, que volverán a verse las caras luego de aquel partido definitorio de 2010, aunque los campeones del mundop también se volbverán a encontrar con “la otra Roja”, el equipo de Chile que dirige el argentino Jorge Sampaoli. Australia y la inc{ognita de su evolución completa el grupo.

El tercero que presenta una gran complejidad es el G con Alemania, Portugal, Ghjana y Estados Unidos, en el que no aparece ningún rival flojo y en el que Cristiano Ronaldo deberá tener que enfrentarse a la poderosa maquinaria alemana pero también a la difícil y evolucionada Estados Unidos.

Además, este grupo presenta el morbo especial de enfrentar a dos entrenadores alemanes que trabajaron juntos, como Jürgen Klinsmann (Estados Unidos) y Joakim Low (Alemania).

Más parejos, en cambio, aparecen el Grupo H con Bélgica y Rusia, muy por encima de Argelia y Corea en teoría, o el C de Colombia, Grecia, Japón y Costa de Marfil, que parece favorecer a los sudamericanos dirigidos por el argentino José Pekerman.

Argentina deberá estar atenta al Grupo E, compuesto por Suiza, Ecuador, Francia y Honduras, porque de allí saldrán sus rivales, sea primera o segunda, en los octavos de final.

Por último, Brasil, el local, tampoco lo ha tenido mal en el sorteo, y enfrentará a Croacia, que no es de los equipos más duros de Sudamérica, México, contra el que ya jugó en la pasada Copa de las Confederaciones, y Camerún, aunque su mayor problema no está en la fase de grupos sino que de pasarla, en octavos de final esperarían España, Holanda o en el caso más accesible, Chile.


Un sorteo a pedir de Argentina, libre hasta cuartos (Jornada)


Desde Costa do Sauipe



Fue un sorteo a pedir de Argentina. En verdad, es un estricto acto de justicia por todos los sorteos en los que no hubo la misma suerte, como aquel recordado con Inglaterra, Suecia y Nigeria (siempre Nigeria) para el Mundial 2002 que terminó dejando en primera ronda al equipo de Marcelo Bielsa.

Ahora, como bromeó Alejandro Sabella con Jornada, “La F me hace acordar a algo que no voy a decir” en referencia a que horas antes del sorteo había manifestado que “La H es muda”, cuando le preguntaron si le gustaría jugar en ese grupo.

Finalmente, el F parece querer decir “fácil” aunque no parece políticamente correcto utilizar esta palabra. La selección argentina debutará en el Mundial el domingo 15 de junio en el Maracaná de Río de Janeiro ante Bosnia, el sábado 21 enfrentará a Irán en el Mineirao de Belo Horizonte, y terminará su participación el miércoles 25 ante Nigeria y si pasa como primero a los octavos de final, recién jugaría el 1 de julio, en San Pablo, ante el segundo del grupo E, compuesto por Suiza, Ecuador, Francia y Honduras, es decir que tendría también allí un rival accesible y más aún, en cuartos de final, el 5 de julio en Brasilia, podría enfrentar al ganador del primero del grupo H (en los papeles, Bélgica o Rusia) y el segundo del grupo G (Portugal o Estados Unidos, y con menos chances, Alemania).

En cuanto a los rivales de turno, Nigeria ya aparece como un vecino de barrio o un compañero de curso al que vemos con frecuencia, porque hay ya demasiadas coincidencias y partidos, desde el que casualmente también jugaron un 25 de junio, cuando con Diego Maradona y Claudio Caniggia Argentina se impuso 2-1, pasando por la derrota en la final de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 (2-3), las victorias en los Mundiales 2002 y 2010, o en la final olímpica de Pekín 2008 o la del Mundial sub-20 de 2005 en Holanda con Lionel  Messi y Sergio Agüero, o la del último amistoso jugado en el inicio del ciclo de Sabella en 2012.

Con Bosnia también hay una goleada 5-0 como antecedente, en un amistoso de 1998 en Córdoba, y uno más reciente, la de menos de un mes atrás, cuando Argentina vendió 2-0 en Saint Louis y Sabella aprovechó para utilizar distintas variantes tácticas.

En cambio, no hay antecedentes de peso con Irán, si bien parece la cenicienta del grupo y viene a acumular experiencia, aunque cuenta con dos jugadores que militaron en la Liga Española, en el Osasuna, Javad Nekounam y Massoud Shojaei, y en el Rubin Kazan de Rusia el delantero Sardar Azmoun. Muy conopcido es también su delantero Ali Daei, quien llegó a marcar 109 tantos.

Por el lado geográfico, que también le interesaba mucho a Sabella, la situaci{on se presenta inmejorable. Así como se hablaba del Grupo H, que facilitaba los desplazamientos, el F reune las mismas condiciones, y la selección argentina podrá concentrarse tranquilamente en Belo Horizonte para poder viajar primero a Río de Janeiro para el debut, luego ya jugará en el lugar de hospedaje, en Belo Horizonte, en el segundo partido, y terminará aún más de local en Porto Alegre, en tanto que de ganar el grupo jugaría en San Pablo en octavos y recién en cuartos debería viajar a Brasilia.

 


Bosnia, Irán y Nigeria, los rivales de Argentina (Jornada)


Desde Costa do Sauipe


Esta vez, la selección tuvo la suerte que le faltó en otros sorteos mundialistas y deberá enfrentar en su grupo F a los eqwuipos de Bosnia, Irán y Nigeria en la fase inicial de Brasil 2014, de acuerdo con el sorteo que acaba de finalizar, y que generó una enorme expectativa.

El equipo de Sabella debutará el domingo 15 de junio en Rio de Janeiro ante Bosnia, rival al que  acaba de enfrentar en un a mistoso en Saint Louis y en el que venció por 2-0, luego seguirá el sábado 21 ante Irán en Belo Horizonte, y finalizará su participación el miércoles 25 ante Nigeria en Porto Alegre.

El partido inaugural lo jugarán en San Pablo, el 12 de junio, Brasil y Croacia, mientras que México y Camerún completan ese grupo A, que parece más que accesible para los locales, que además ya enfrentaron a México en la pasada Copa de las Confederaciones.

En cambio, el sorteo depar{o dos “grupos de la muerte”, el D, con Uruguay, Costa Rica, Italia e Inglaterra, que concentrará a tres campeones mundiales de ediciones pasadas, mientras que los celestes ahora jugarán ante Costa Rica en la fase final cuando antes lo hicieron por la repesca, en mundiales pasados.

El otro “grupo de la muierte” es el G, con el Portugal de Cristiano Ronaldo que deberá enfrentar a Alemania, Ghana y Estados Unidos.

El campeón mundial, España, volverá a tener como rival de la primera fase a Chile,m por el grupo B, igual que en Sudáfrica 2010, y nada menos que a su rival de la pasada final, Holanda, mientras que Australia completa el grupo.

En el C, Colombia jugará junto a Grecia, Costa de Marfil y Japón, en el E, Suiza, Ecuador, Francia y Honduras, y en el H, Bélgica, Argelia, Rusia y Corea del Sur.


jueves, 5 de diciembre de 2013

El noveno europeo puede generar desequilibrio en el sorteo (Jornada)


Desde Costa do Sauipe



Habrá que prender velas, o bien, esperar, para los mal pensados, que el tacto funcione bien (o mal) para el que le toque sacar las bolillas de los copones de los que saldrán los tres rivales de la selección argentina en el sorteo que se realizará mañana aquí y que va a determinar buena parte del camino que deberá recorrer el equipo de Alejandro Sabella en el Mundial.

La gran clave, esta vez, pasará por el grupo al que vaya a parar la novena selección europea, a la que la FIFA, no sin sorpresa, decidió mantener junto a las otras ocho que no son cabezas de serie, en el mismo copón, aunque cada uno de los cuatro contendrá ocho equipos, al tratarse de un torneo de treinta y dos (aunque por poco tiempo más, porque Michel Platini, titular de la UEFA y aspirante a suceder a Joseph Blatter, ya anticipó que propendrá a los cuarenta en el futuro).

El desequilibrio en los copones del  sorteo se generó primero en la extraña decisión de la FIFA de nombrar a los siete cabezas de serie (Brasil lo es por ser local) debido al ranking mundial de octubre, al considerar que el de noviembre no sería justo porque ya incluiría resultados de repechajes entre las selecciones rezagadas en la fase clasificatoria.

Esto originó que finalmente terminaran siendo cabezas de serie algunos equipos que ni lo hubieran soñado en un pasado cercano, Como Suiza (casualmente o no, el país sede de la FIFA y de la nacionalidad de su presidente Blatter), Bélgica o Colombia.

Como de los ocho cabezas de serie, cuatro terminaron siendo sudamericanos (Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay, érste último, pese a haber pasado en el repechaje ante Jordania), a los que hay que sumarles a España, Suiza, Alemania y Bélgica, quedaron demasiados equipos europeos para el copón dos, exactamente nueve, por lo que muchos especularon con que la FIFA sacaría uno, el sobrante, para colocarlo en el copón dos, que incluye por el momento siete equipos, los cinco africanos (Argelia, Camerún, Costa de Marfil, Ghana y Nigeria) y los dos sudamericanos restantes (Chile y Ecuador) pero no fue así.

Es más, hasta el final se especuló con que ese “noveno europeo” sería Francia, por ser la selección clasificada última al Mundial entre los europeos, por ser la que pasó más estrechamente el repechaje, pero claro, eso era condenar a una potencia, y con muchos encumbrados dirigentes en la FIFA, a una situación muy complicada, porque se aseguraba tener en su grupo a una potencia sudamericana, del copón de los cabezas de serie, y otro europeo, del copón cuatro, que incluye a todos los  equipos del viejo continente.

Tal vez por todo eso, la FIFA esta vez dejó correr la pelota, en otra muestra de su juego discrecional, y así como para establecer los cabezas de serie sí se basó en el ranking, no lo hizo para definir al “europeo nueve ”del copón europeo, y de esta forma, todo indica que quedará librado al azar.

¿Qué significa esto? que a uno o más de un sudamericano, entre los que podría estar Argentina, le podría tocar en su grupo dos europeos y no sólo eso, sino que hasta podrían ser, en un caso aleatorio, tres campeones del mundo en una fase inicial de grupos, en lo que ya sería el “Recontragrupo de la muerte”.

Por ejemplo, si se diera el caso que comentamos más arriba, es decir, que Francia fuera la “novena” europea y pasara al copón de los africanos y sudamericanos, a Argentina (o a Uruguay o a Brasil) podría tocarle un grupo con Francia (del copón dos), Inglaterra (del Copón 4) y hasta México o Estados Unidos (del  copón tres, integrado por los  equipos de la Concacaf y los asiáticos).

En otras palabras, en el caso de que el “noveno” europeo sean Francia, Inglaterra o Italia, tres ex campeones del mundo, podría ocurrir lo de conformarse un grupo con tres campeones del mundo y lo que seguro habrá ya, es un grupo con dos  europeos.

Es tal la confusión con este sistema, que el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, llegó a decir que “sé que no es fácil de entender este sistema en una primera aproximación”, aunque Blatter lo defendió a capa y espada: “Como todo evento de sorteos, también creemos que lo mejor es sortear al noveno europeo para determinar cuál va al copón dos”.

Pero la FIFA tiene demasiadas cosas por resolver. Por ejemplo, sus miembros ya están resignados y saben que los estadios de San Pablo (el del accidente que causó dos muertos de obreros), Curitiba y Cuiabá no llegarán a estar terminados en el plazo previsto del 31 de diciembre, y siguen las dudas con la eficacia del transporte público, las mejoras en los aeropuertos o las conexiones a las redes para telefonía e internet.

Muchos  se preguntan si daba para realizar un sorteo que concita a tanto periodismo, tantos dirigentes y que será seguido por todo el planeta, en un lugar tan exclusivo, cerrado y complicado de llegar (a 76 kilómetros de Salvador) como la hermosa Costa de Sauipe, y muchos otros se preguntan cómo hará la gente para movilizarse por todo un continente, como es geográficamente Brasil, con distancias tan enormes y cuando aún no está claro si habrá o no paquetes de boletos, como hicieron Italia, Alemania y Francia para cubrir sus países en tren en mundiales pasados.

En medio de esta confusión llegó hoy buena parte de la delegación argentina, con Alejandro Sabella a la cabeza, quien luego del sorteo se desplazará a la Cidade do Galo, el lugar de concentración del Atlético Mineiro en Belo Horizonte, donde los albicelestes estarán concentrados durante el Mundial, como para estudiar las instalaciones, así como recorrerá las ciudades en las que Argentina deberá jugar en la fase de grupos, de acuerdo a lo que determine el sorteo.

Referíamos al inicio de este artículo que había que prender velas o esperar el “buen tacto” de los que metan la mano en los copones, basados en hechos nunca aclarados en el pasado, como cuando en Roma 1989 Diego Maradona desató un escándalo al mencionar las “bolillas frías” que supuestamente en la noche anterior se dejarían en la heladera para que fueran distintas al resto en el momento de extraerlas.

Lottar Matthaeus participó de otra situación confusa para Sudáfrica 2010, cuando un canal de TV europeo mostró en cámara lenta cómo tomaba una bolilla dentro del copón pero la largaba inmediatamente para extraer otra. El ex capitán alemán acabó teniendo que pedir disculpas públicas.
Sorteo o no, mañana será el Día D que marcará, para todos, parte de un
 

martes, 3 de diciembre de 2013

Para Simeone hay una sola palabra posible: ganar (Clasico, Dinamarca)



El 23 de diciembre de 2011, cuando Diego Simeone llegó como entrenador del Atlético Madrid, comenzó a escribirse una historia que toda la afición soñaba y en algún rincón depositaba en este ídolo del club que aparece nada menos que en el himno moderno, compuesto por el magnífico poeta Joaquín Sabina.

Hasta ese día, el “Aleti” era “el pupas”, como se conoce en Madrid al equipo que parecía portar mala fortuna, desde que perdió insólitamente la final de la Champions League de 1975 ante el Bayern Munich, cuando Miguel Reina, también arquero y padre de Pepe, actualmente en el Nápoli, dejó el arco para firmar un autógrafo a segundos del cierre y los alemanes le empataron y obligaron a un nuevo partido, 0-4.

Los “colchoneros” no pudieron recuperarse nunca del todo de aquel día, y su problema se profundizó en los ochenta con la constitución en sociedad anónima y la llegada del fallecido empresario Jesús Gil y Gil a la presidencia. Hoy mismo se dice que sigue en la conducción la familia Gil aunque con el empresario cinematográfico Enrique Cerezo en la presidencia.

Al Atlético le pasó de todo en este tiempo. No consigue un título desde la temporada desde “el doblete” (Liga y Copa del Rey) de la temporada 1995/96 (con Simeone líder de ese equipo), descendió a Segunda División (“El Infierno”, según el propio club) a principios del siglo XXI y permaneció dos temporadas, estuvo a punto de fundirse y arrastra una deuda enorme con el fisco, y desaprovechó cracks que vistieron su camiseta, como Fernando Torres, Christian Vieri, David de Gea, Diego Forlán, Sergio Agüero, Maxi Rodríguez, Simao y tantos otros.

También arrastraba más de una década sin ganarle a su rival de la ciudad, el Real Madrid, y casi sin siquiera sacarle puntos ni de local ni fuera de casa. Estar realizando una mala campaña ya era lo habitual, jugara quien jugara y pocos entendían cómo por momentos ni siquiera compartían el once titular sus dos mejores hombres, el “Kun” Agüero y el uruguayo Diego Forlán.

Aún ganando, por fin, una Europa League, había sido despedido  Quique Sánchez Flores, y el psicólogo Gregorio Manzano manejaba un equipo insípido, en una mediocre campaña en la que no se veía la luz y es así que el presidente Cerezo y el director deportivo, el ex jugador José Luis Pérez Caminero, entendieron que era el momento justo de cambiar y llamar al que para todos era el único capacitado para cambiar un eje de tantos años de derrotas o situaciones sin salida: Simeone.

“No me duele confesar que no estuve entre aquellos devotos del Atlético de Madrid que celebraron sonoramente la contratación de  Simeone como entrenador de la primera plantilla. El catastrófico comienzo del curso 2011-2012 desorientaba a los futbolistas y soliviantaba a los aficionados, cada vez más críticos con el despotismo nada ilustrado de la Directiva. A algunos, nos pareció un resorte vano y populista, una forma de acallar a los hinchas más inconformes con un jugador que hizo historia por su coraje pero también por su brusquedad.

Por fortuna los errores en el fútbol son mucho más subsanables que por ejemplo en el matrimonio. Y por fortuna la capacidad de sorpresa de nuestro deporte favorito desnuda los pronósticos y revienta las expectativas. El futbolista que transitaba de bronca en bronca se tornó en un entrenador calmado, respetuoso, astuto. Del desmán de sus arengas nació un discurso ponderado en las formas pero capaz de transmitir las cualidades de fe y de coraje que le distinguieron en el añorado doblete del 96”, nos cuenta con claridad Fernando Vara de Rey, intelectual y miembro de la Asociación “Los 50”, un grupo de caracterizados hinchas y socios del club, conformado por periodistas, historiadores e intelectuales, opuestos a las conducción.

Coincide con estas apreciaciones el periodista Aritz Gabilondo, encargado de seguir al Atlético Madrid para uno de los dos diarios deportivos fuertes de Madrid, el “As”: “Simeone cambió al Atlético. Con el técnico argentino, volvió el espíritu ganador que parecía perdido y que llevó incluso al equipo a Segunda. No era un problema de jugadores, era un problema de mentalidad. El Cholo ha construido un equipo de ganadores, que no se acobarda ante nadie y en ningún escenario. Eso, y la intensidad que ha puesto al estilo de juego, han sido la mezcla perfecta. Su sentimiento al escudo ha calado en el vestuario. Los jugadores son en el campo lo mismo que era Simeone como jugador: impetuoso, guerrero, inteligente, entregado”.

En media temporada que quedaba, el “Cholo” consiguió parar un equipo sólido, que comenzó a funcionar en ataque haciendo explotar al goleador Radamel Falcao, se consolidó en las posiciones de arriba en la Liga, y ganó de manera brillante la Europa League en una recordada final ante el Athletic de Bilbao de su compatriota Marcelo Bielsa por 3-0, para vapulear nada menos que al Chelsea, en la final de la Supercopa de Europa en Mónaco por 4-1, con una exhibición del colombiano Falcao.

¿Por qué Simeone? “Nosotros siempre pensamos en él, pero era muy joven, había regresado a terminar su carrera en la Argentina y seguimos siempre su muy buena carrera de entrenador, pero es un hombre del club, identificado con su gente, y campeón en sus tiempos de jugador, ¿qué más podíamos pretender?”, comenta Cerezo.

Simeone fue, desde pequeño, un protagonista especial del fútbol, alguien que desbordó con su pasión el hecho de haber sido jugador. Él mismo se definió una vez como alguien que jugaba “con el cuchillo entre los dientes” y su vehemencia muchas veces le jugó en contra, como aquella imagen de la marca de sus botines que dejaron sangrando la pierna de Julen Guerrero, del Athletic, uno de los sex-symbols de los noventa, o cuando en el Mundial de Francia, una actuación haciéndose el lesionado, motivó la expulsión de David Beckham en un Argentina-Inglaterra de octavos de final, que tardó cuatro años en cicatrizar y que dio lugar a ríos de tinta.

“Yo siento el fútbol así y siempre digo que el sacrificio no se negocia. Muchas otras cosas las puedo llegar a hablar con mis jugadores, pero no el hecho de que deben matarse en la cancha, ese es mi piso. De allí en más, podemos conversar”, sostiene el propio Simeone quien todo parecía indicar que se había encontrado dirigiendo a su amado Racing Club porque aún era jugador en 2006 cuando los dirigentes le pidieron que cambiara de status. Pero no era así. El “Cholo” siempre había sido DT, desde muy joven, desde cuando con la camiseta de Vélez, o la juvenil de la selección argentina, ya gritaba desde la mitad de la cancha a compañeros más veteranos para ordenarlos o para que lo ayudaran a marcar.

Lo fue con entrenadores de distintas filosofías y personalidades y por eso tampoco se enojó cuando Carlos Bilardo lo marginó del Mundial de Italia 1990, para quedar ya definitivamente instalado en el equipo titular desde el año siguiente y son conocidas sus escapadas en el Sevilla, junto a Diego Maradona, entre 1992 y 1993 para cruzar el Oceáno Atlántico y ponerse la camiseta celeste y blanca aunque no tuviera autorización del club.

De todos modos, son pocos los jugadores que logran tanta identificación en los clubes en los que jugaron. Simeone lo consiguió primero en Vélez Sársfield, luego en el Atlético Madrid, donde integró aquel equipo, excepcional para esos años, que ganó el “doblete”, como en la Lazio italiana, y luego en Racing Club, o en la selección argentina, aún sin ganar en tantos años más títulos que dos Copas América (1991 y 1993).

“Tal vez todo eso suceda porque de jugador siempre antepuse a mi juego el hecho de sacrificarme, de ponerlo todo, de vivir profesionalmente al máximo, así entiendo yo las cosas y se las transmito ahora a mis hijos”, en referencia a Giovanni y Gianluca, que están en River Plate, el primero hasta ya ha jugado una decana de partidos, mientras su padre dirige en España.

La epopeya de Simeone como entrenador comenzó cuando tras un paso breve por Racing, fue a dirigir a Estudiantes de La Plata, justo cuando había regresado al equipo uno de sus máximos ídolos, Juan Sebastián Verón, desde el fútbol europeo, en 2006 y con quien no es amigo pese a años de compartir equipos italianos y la selección. “Nos tenemos un gran respeto, aunque somos muy distintos”, aclara.

Estudiantes siguió de cerca a Boca Juniors, que iba por su tricampeonato consecutivo, hasta el final. A tres jornadas estaba a seis puntos de distancia, a dos jornadas, a cuatro, a una jornada, a tres, y finalizaron iguales y tuvieron que jugar a los tres días un partido de desempate, que ganaba Boca 1-0 y terminó ganando Estudiantes 2-1 para volver a la gloria luego de 24 años sin títulos. Tal vez sea el mejor resumen de Simeone: la eterna lucha contra la adversidad, la necesidad de revertir situaciones.

Poco tiempo después pudo dirigir a River Plate, donde en 2008 ganó el último campeonato de este importante club, aunque en el torneo siguiente estaba último cuando a poco del final, tuvo que irse y River acabó descendiendo a Segunda dos años después y como para descender se toman las últimas 3 temporadas completas y se hace un promedio, algunos lo colocan como parte del problema. Pero Simeone sufrió mucho más que eso. Distanciado de su esposa, la modelo Carolina Baldini, las revistas del corazón la mostraron en sus portadas de vacaciones con un bañero, por lo que en el siguiente clásico ante Boca, en la Bombonera, los hinchas locales, cruelmente, lo recibieron arrojándole botes salvavidas.

Pero “El Cholo” (apodo que le pusieron de pequeño al tener el mismo apellido de un jugador de Boca de los años sesenta al que lo apodaban igual aunque de nombre Carmelo, lateral derecho) sabe cómo son los medios y de hecho, fue armando todo un clan. Su hermana, que lo representa, está casada con el preparador físico Carlos Dibos, que integró el plantel de la selección argentina con Alfio Basile, y tiene representante de Prensa, algo poco común en el mundo del fútbol.

Luego de un paso sin mucha fortuna por San Lorenzo, decidió (con acierto) que era el momento de buscar fortuna en Europa, más aún con sus antecedentes. Primero salvó del descenso al Catania en el Calcio, y fue allí cuando en 2011 apareció la oferta del Atlético, sumando como ayudante al ex arquero de la selección argentina y del mismo Atlético, Germán Burgos, antes extravagante, rockero, melenudo y gracioso, hoy regordete y serio, y que en un derby ante Real Madrid, en plena discusión por una jugada desde un banquillo al otro, llegó a decirle a José Mourinho “Mira que yo no soy Tito (por Vilanova), yo te arranco la cabeza”.

“Yo siempre supe que esto es lo que quiere la afición del Atlético, y coincide con mi manera de ser. Vivo el fútbol con una enorme intensidad”, dice Simeone, quien desecha los cargos de “tribunero” (hacer cosas para que la gente las vea).

Mourinho supo tras ese derby (ganado por el Real Madrid, por la Liga), que con Simeone del otro lado no la tendría fácil y cuando se conoció que la final de la Copa del Rey de la pasada temporada los volvería a enfrentar, como último partido del año, se preocupó. El partido se iba a jugar en el Santiago Bernabeu y qué mejor motivación para sus rivales de ciudad que erradicar años de derrotas en una sola noche y en el escenario más preciado, y terminó ocurriendo.

No sólo eso: el Atlético lograba la clasificación directa para la Champions League, algo que no conseguía desde el “doblete” de 1995/96, aunque muchos creyeron que todo se terminaría con la inevitable venta de Falcao, que aterrizó en el Mónaco del magnate ruso Dmitri Rybolovlev.

Se equivocaron una vez más. Simeone pidió que dejaran en el plantel al talentoso turco Arda Turan, fichó a David Villa del Barcelona, pero más que todo, potenció al brasileño Diego Costa, que hoy es el centro de la atención porque se lo disputan para el Mundial las selecciones de su país y la española, que lo quiere nacionalizar.

Para que no quedaran dudas y nadie se durmiera en los laureles, el Atlético comenzó la nueva Liga ganando los primeros ocho partidos consecutivos, siguiéndole el ritmo al Barcelona, volvió a ganar (y con absoluta autoridad) al Real Madrid en el Bernabeu, lleva ganados sus tres partidos de Champions League y mantiene la misma solidez, mientras crece como equipo.

Todo esto consiguió Simeone, porque no entiende otra cosa que no sea ganar. Da lo mismo que sea con una defensa de cuatro jugadores o de tres, que use cuatro volantes, tres y un mediapunta, un delantero o dos. Se adaptará siempre a las necesidades. Difícil calificarlo como defensivo u ofensivo. Es un pragmático a todas luces, llamado para las grandes cosas, y ya en carrera, junto a Gerardo Martino, del Barcelona, para suceder a Alejandro Sabella en la selección argentina.

“Sé que algún día dirigiré a la selección”, nos dice. ¿Y quién puede dudar de que así será si se le metió eso en la cabeza?.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Momento crucial para el Barcelona (Yahoo)


Más allá de que seguirá peleando por ganar la Liga Española, y que como cada año regresará en febrero para jugar los octavos de final de la Champions League, el panorama del Barcelona en esta temporada no se asemeja para nada a muchas de las anteriores y hay que remontarse casi a los tiempos de Louis Van Gaal para encontrar críticas a su estilo de juego.
La que por ahora es una mini crisis que debe enfrentar el Barcelona no se debe precisamente a los resultados, a los números, sino al estilo, al sistema de juego, al estado de sus principales estrellas y a si por primera vez en años, está cambiando su filosofía que tantos adherentes encontró en el mundo entero.
La llegada del argentino Gerardo “Tata” Martino a principios de temporada, como entrenador reemplazante de Tito Vilanova, quien por razones de salud no pudo tener continuidad en el banquillo, tampoco ayudó demasiado porque no ser europeo le otorgaba un plus en contra muy importante para los analistas y el público en general, que desconfiaban de su falta de experiencia para encarar una etapa del equipo que ya asomaba complicada, desde la salida de Pep Guardiola en 2012 hasta la travesía por un año complicado que terminó con la dura eliminación ante el Bayern Munich en la Champions pasada.
Algunos medios catalanes que se habían volcado por Luis Enrique para el cargo que dejaba Vilanova, debieron tragar cuando se enteraron de la determinación de la contratación de Martino y especialmente, cuando el argentino encadenó varias victorias seguidas y recién perdió el invicto en Amsterdam, la semana pasada, ante el Ajax con su grupo de Champions ya casi definido.
Sin embargo, con la llegada de Martino, y aunque es evidente que supo ganarse el vestuario y a sus principales líderes, empezaron a aparecer algunas cuestiones en el juego y el sistema que no son compatibles con lo que pudo observarse en los últimos años, como salidas desde la portería con pases largos o a dividir, centros en los córners, cierto desinterés por la posesión del balón o cambios continuos en el sistema con la idea de “sorprender” a los ocasionales rivales.
Todo esto se fue mezclando con dos hechos fundamentales que van marcando a fuego al equipo en la temporada: que muchos de sus principales jugadores no se encuentran en el mejor estado físico (algo que se evidenció en Amsterdam, cuando el propio Gerard Piqué los arengó y el entrenador procedió a sacar a algunas “vacas sagradas” para colocar a jóvenes de la cantera) y que Lionel Messi no pudo tener continuidad por algunas lesiones recurrentes que no habían aparecido en los últimos tiempos.
El hecho de no contar con el genio fue tirando abajo la idea, siempre polémica, del llamado “Falso 9” porque Cesc Fábregas, casi siempre reemplazante en esa posición, no es más que un muy buen mediocentro y si llegó al Barcelona desde el Arsenal no fue con otra idea que ser quien en el futuro reemplazará a Xavi Hernández, desde la colocación y acaso el mando.
Martino, entonces, fue dándole un lugar cada vez más protagónico a un excelente jugador como el brasileño Neymar, pero éste aún se está adaptando al fútbol europeo y al estilo del Barcelona, y además, necesita de la ayuda del resto de los atacantes que salvo en el caso del chileno Alexis Sánchez, recuperado por el entrenador argentino, no ha funcionado a su nivel hasta aquí.
Martino notó a su llegada, con acierto, que el estilo de juego del Barcelona ya era demasiado conocido y que muchos equipos ya habían conseguido encontrarle la vuelta y alguna sorpresa debía dar, y también, que el plantel había perdido el sentido de la presión en el ataque que había logrado, casi como un reloj, con Guardiola. Y se propuso mejorar estos dos aspectos, convencido de que con ellos, el equipo tenía que volver a ser el que fue.
Pero la falta de estado de varias de sus estrellas, la lesión de Messi en un año clave previo a lo que podría ser su Mundial en Brasil, fue minando estos objetivos, más allá de los números, que son más que aceptables.
Este periodista recuerda cuando aquel Milan ganador de Arrigo Sacchi-Fabio Capello terminó un ciclo y para enterrarlo y tratar de cambiar, recurrió a otro sudamericano con galardones suficientes, como en aquel caso, en los años noventa, el del uruguayo Oscar Tabárez, quien nada pudo hacer cuando se encontró con que aquel plantel “rossonero” tenía más apellidos que jugadores dispuestos al trabajo que necesitaba, porque ya sus mejores años habían pasado, algo que parece que podría ocurrir en el Barcelona y que también, de a poco, comienza a sospecharse en la selección española con algunos signos de alarma.
Tal vez en febrero Messi regrese a pleno de su lesión y pueda emparchar la situación y estos planteos quedarán en el olvido, pero un equipo que pierde tanto cuando el genio no está, demuestra que depende casi exclusivamente de lo que él haga, y eso significa que el Plan B no está funcionando en la medida de lo necesario.
Es el tiempo el que se encargará de demostrar, al final de la temporada, cuál es el punto exacto en el que hoy se encuentra el Barcelona, y si es capaz, como equipo, de pelear una Champions League ante Real Madrid, PSG, Manchester City, Bayern Munich, Borusia Dortmund o Manchester United.


viernes, 29 de noviembre de 2013

El enigma Barça (Jornada)



Perdió el Barcelona en Amsterdam ante otro clásico de Europa, el Ajax, y por 2-1. Cayó, de esta forma, el invicto en todo el ciclo de Gerardo Martino como entrenador, aunque no parece peligrar su clasificación a los octavos de final de la Champions League, que recién volverá a fines de febrero, mientras sigue líder en la Liga.

Todo esto indica que el resultado, en este caso, es lo de menos. Lo que menos interesa, lo que menos trasciende. En cambio, lo que sí traspasa las fronteras futboleras y llega a todo el planeta, lo que preocupa a los aficionados del Barcelona, a la prensa catalana, a los gustadores de ese juego que por años venía deslumbrando como pocas veces lo consiguió un equipo en los últimos treinta años, son las formas.

Este Barcelona enigmático que ya no respondía de la misma manera que en el pasado, que ya no seguía los preceptos de la cantera a rajatabla como en los tiempos de Josep Guardiola (casualmente o no, su Bayern Munich parece asemejarse a aquel Barcelona pero a más velocidad y con sello propio), fue pasado literalmente por arriba por un Ajax muy joven, que naturalmente mostró las enormes diferencias de movilidad, de sistema aceitado, y si se quiere, de juventud.

Por momentos, buceando en la memoria, que a veces es traicionera, este periodista pudo encontrar alguna semejanza con lo que le ocurriera al Maestro uruguayo Oscar Washington Tabárez, hoy en la selección de su país, cuando aquel glorioso Milan de los años noventa recurrió a su conducción tras el fin de ciclo de Arrigo Sacchi-Fabio Capello.

Grandes estrellas con casi todos los títulos (algunos perdieron la final del Mundial por penales ante Brasil, en Estados Unidos 1994), que habían deleitado a los aficionados con partidos memorables (este escriba aún guarda como tesoro un videocasete adquirido en el Ricordi de Términi en Roma como “Los 10 mejores partidos del Milan”), y el club rossonero recurría a un entrenador sudamericano exitoso, campeón con dos grandes, Boca y Peñarol, para tratar de cambiar de aire y revitalizar un ciclo que parecía caerse.

Pero Tabárez no pudo contra todo lo que se derrumbaba, llegó cuando lo bueno ya había pasado y con la necesidad de dar a luz otra etapa como todo en la vida, que nace, se desarrolla, madura y muere.

¿No habrá llegado Martino demasiado tarde para implementar lo que en teoría piensa que es lo mejor para el Barcelona? ¿No comienza a tener menos movilidad un equipo con tantas estrellas que lo dieron y ganaron todo, y que se liberaron, hace más de una temporada, de la durísima presión competitiva de Guardiola cuando éste se fue, y que se acostumbraron por un período demasiado largo, a decidir por sí mismos, con Tito Vilanova enfermo y con Jordi Roura haciendo lo que humanamente podía?

¿No habrá arribado Martino, con toda su carga de profesionalismo y su fuerza tras su gran campaña en Newell’s Old Boys, con la idea de reencontrar la motivación, que los de arriba presionen la salida adversaria como en los mejores tiempos, con la intención de un aprovechamiento total del genio que estaría como una moto en los meses previos a lo que debería ser su Mundial, y sin embargo nada de lo pensado fue así?

Lo cierto es que por el momento, este Barcelona es un enigma porque no se sabe bien a qué apunta, si a ganar, por el hecho de ganar, de mantenerse arriba, o si efectivamente pretende mantener esos principios que se originan en el fútbol-base y que, paradójicamente, se inspiraron en su rival del martes en Amsterdam, y en la llegada de un tal Johan Cruyff, presente en el Arena de la capital holandesa e identificado con los dos equipos por su enorme historia en ambos.

El Barcelona puede ganar y hasta ceder muy pocos puntos en la Liga porque tiene rivales en muchos casos inferiores a los de la Champions. Y puede hacerlo aunque ahora tire centros en los córners, sus arqueros más de una vez saquen la pelota y la tiren a dividir, sus delanteros casi no definan si Messi no está, o aunque ya no interese demasiado la posesión de pelota desde la explicación, también enigmática de que lo que importa es la efectividad cuando antes, tenerla resultaba efectivo, no era tenerla por tenerla.

Un día, todo cambió, aunque fue cambiando en los meses previos y hasta en el final de la temporada anterior, como ante el PSG y ante el Bayern, y hasta comienza a aparecer el fantasma de una posible salida de Messi (Inter, Manchester City, Bayern) y de jugadores “sin actitud”.

Por el momento, no es más que una derrota aunque es todo un símbolo, un enorme signo de pregunta que sólo el devenir de la temporada podrá responder, pero que se acabaran las certezas en un equipo que fue tan brillante, es una primera respuesta.

¿El sueño terminó? El tiempo dirá.