lunes, 24 de marzo de 2014

El Barcelona reaviva la Liga tras su paso por el Bernabeu (Yahoo)



Pocos pudieron acertar con el resultado, y menos, con la cantidad de goles en el último clásico, ganado sorpresivamente 3-4 por el Barcelona en el mismísimo Santiago Bernabeu a un Real Madrid que llevaba 31 partidos sin perder, y a partir del triunfo del Atlético Madrid al Betis, en Sevilla, la Liga Española pasó a tomar ahora otro color y nada está dicho, a sólo nueve jornadas de un apasionante final.

Era muy difícil pensar en un triunfo de un Barcelona que debió vencer demasiados obstáculos en la temporada, a los que nos hemos referido largamente en nuestras columnas, desde los institucionales hasta los deportivos.

Sin embargo, el mismo Gerardo “Tata” Martino que fue cuestionado por los medios catalanes, acertó de pleno en el Bernabeu. Primero con la estrategia de colocar muchos jugadores con buen pie que poblaran el medio para quitarle el balón al Real Madrid, y luego con la administración de los cambios, con la entrada de Pedro y Alexis Sánchez por Neymar y Cesc cuando hubo que apretar el acelerador para ir por el clásico, y con el diseño de los últimos minutos con superioridad numérica tras la expulsión de Sergio Ramos.

Al contrario, luego de muchos partidos en los que parecía que había logrado estabilizar al equipo y a la plantilla, Carlo Ancelotti volvió a equivocarse en el clásico, y así como en la ida ubicó erróneamente a Ramos como mediocentro, ahora falló estrepitosamente con la salida de Karim Benzema, cuando tuvo seis claras situaciones de gol, de las que había convertido dos, en una noche que parecía hecha para el delantero francés.

El cambio era claramente por Gareth Bale, de cuya calidad técnica no se duda, pero que por ahora no ha logrado demostrar que su fichaje valiera lo que terminó pagando el club blanco. Nada distinto puede decirse de Neymar, que en la temporada fue yendo de más a menos y que sigue sin reencontrar el nivel de los primeros meses.

Es claro que tanto Pedro Rodríguez como Alexis están pasando (especialmente el primero) por un momento muy superior al de la estrella brasileña, pero esta clase de partidos requerían de un sistema que pasara por la tenencia del balón y no de un intercambio vertical, que netamente iba a favorecer a los locales.

Sin dudas, fue uno de los mejores clásicos de los últimos años, ya liberado el Real Madrid de las quejas de José Mourinho y dedicado exclusivamente a jugar, aunque tanto uno como otro equipo han tenido demasiadas fallas defensivas. En el caso del Barcelona, cada vez es más claro que aunque tenga una muy buena salida, Javier Mascherano es de baja estatura para el puesto, y los blancos aprovecharon esta circunstancia con los milimétricos centros de Di María a Benzema.

Pero también el genio de Lionel Messi estuvo siempre concentrado y más que nunca en los últimos tiempos, no sólo marcó diferencias con su hat trick sino con sus pases sensacionales a sus compañeros para la definición.

Al finalizar el partido, el Real Madrid reclamó por supuestos errores arbitrales de Undiano Mallenco, aunque si hubo uno claro, fue favorable a los locales porque en el penal que transformó en gol Cristiano Ronaldo, la falta había sido fuera del área.

La gran pregunta ahora es si el Barcelona podrá mantener el nivel del Bernabeu, porque esta temporada no ha tenido la regularidad de otras pasadas, y cuánto incidirá psicológicamente para el Real Madrid, esta inesperada caída en un momento clave de la temporada.

Al acecho se encuentra, más que nunca, el Atlético Madrid, que al vencer 0-2 en el campo del Betis, alcanza a su tradicional rival de la ciudad y ambos tienen al Barcelona a un solo punto de distancia, lo que nunca ocurrió con la Liga en esta década y ya es mucho decir.

¿Podrá el Atlético Madrid, con una plantilla mucho más corta, aguantar el tirón del Barcelona y el Real Madrid hasta el final?  Muchos dijeron que se caería mucho antes, pero también muchísimos más han dicho que este Barcelona no tendría chances en el Bernabeu, y ya sabemos lo que ocurrió.

Por suerte, el fútbol sigue siendo un hermoso e impredecible deporte, que se basa en demasiados factores como para tener la seguridad de que uno de ellos incidirá más que otros. Sí hay tendencias, caminos, momentos, rendimientos que nos pueden ayudar a entender mejor el fenómeno, pero predecirlo es una tarea muy compleja, casi inútil.

Lo mismo aplica para describir a un genio como Messi, ya convertido en el segundo máximo goleador de la historia de la Liga Española, superando nada menos que al mexicano Hugo Sánchez, y en el máximo goleador histórico de los clásicos, con apenas 26 años de edad, en camino a batir todos los récords existentes en este deporte.


jueves, 20 de marzo de 2014

Una Champions sin sorpresas (Jornada)


Tres equipos españoles y dos alemanes sobre ocho que disputarán los cuartos de final, la misma cifra de la pasada temporada, afrontarán el sorteo de esta fase de la Champions League que se llevará a cabo el próximo viernes a las 12 (8 de la mañana de Argentina) en la sede de la UEFA en Nyon, Suiza.
Real Madrid y Barcelona permanecen entre los ocho primeros, tal como en 2013, y en cambio el Atlético Madrid de Diego Simeone reemplazará al Málaga, en tanto que los dos alemanes también seguirán siendo los mismos,  el poderoso Bayern Munich, que defiende el título dirigido ahora por Josep Guardiola, y el Borusia Dortmund, que mantiene la solidez del ciclo a cargo del pretendido por muchos equipos europeos Jürgen Klopp.
El otro equipo que logró mantenerse entre los ocho mejores es el poderoso PSG francés de los petrodólares, con su gran estrella, el sueco Zlatan Ibrahimovic, junto con los argentinos Javier Pastore y Ezequiel Lavezzi, y el uruguayo Edinson Cavani.
La gran diferencia, esta vez, pasa por la clasificación de dos conjuntos ingleses, el Chelsea, ahora dirigido por José Mourinho, y el Manchester United, por primera vez desde 1986 sin sir Alex Ferguson en el banco, ahora manager y reemplazado por un cuestionadísimo David Moyes, ex entrenador del Everton.
Inglaterra, pese a que indudablemente sigue presumiendo de tener la liga más competitiva de Europa y tal vez del mundo, la Premier League, no había logrado colocar ningún equipo en cuartos de final en la temporada pasada, y sus dos equipos necesitaron esta vez de resultados positivos en sus partidos de vuelta de octavos en condición de local, cuando en los otros seis casos de clasificados a cuartos, todos habían resuelto sus pases en la ida, como visitantes.
El Chelsea venció sin problemas como local al Galatasaray, en un clima de homenaje a su ex gran goleador marfileño Didier Drogba, que regresaba a Stamford Bridge, enfrentando a muchos ex compañeros, ahora con la camiseta de los turcos, pero éstos nada pudieron hacer ante un sólido conjunto londinense que marcha muy bien en la Liga y que muestra ya los pincelazos típicos de los equipos de Mourinho, bien parados tácticamente y con un gran despliegue físico.
Sin embargo, en Turquía apenas si habían empatado 1-1 aunque en Londres, el arquero uruguayo del Galatasaray, Fernando Muslera, llegó a afirmar que en un momento “ellos parecían ser quince jugadores en el campo porque nos llegaban desde todos lados”.
Más difícil de entender es la temporada del Manchester United, eliminado de las dos copas inglesas, muy mal en la Premier y que tuvo que remontar en Old Trafford un sorprendente 2-0 en Grecia ante un muy limitado Olimpiakos, en el que juega el argentino Alejandro “Chori” Domínguez.
El United venía de perder el gran clásico inglés por 0-3 ante el Liverpool, un resultado muy duro que pudo ser mucho peor, pero un triplete del holandés Van Persie terminó con la pesadilla aunque no deja claridad sobre el juego, muy lejos de aquellos equipos avasallantes de los “Diablos Rojos”.
Es más, hoy el Manchester United aparece como el equipo más flojo de los ocho clasificados, y el que le sigue, aunque a distancia, parece ser el Borusia Dortmund, si bien los alemanes pueden dar la sorpresa y ya fueron finalistas en 2013 tras eliminar en semifinales al Real Madrid y con la misma base aunque sin Göetze, transferido al Bayern Munich.
Lo que sí muestra la Champions una vez más, es el dominio de los equipos españoles y alemanes en competencias europeas, que en todos los casos solventaron sus series en el primer partido, y la permanencia del PSG.
El mayor fracaso pasa por el fútbol italiano, en horas muy bajas. Ya en la temporada pasada, avanzó a cuartos solamente la Juventus, único club que ha invertido bien y tiene grandes jugadores en todas sus líneas, y aunque está a punto de repetir el scudetto, ahora con Carlos Tévez y el vasco Fernando Llorente en el ataque, esta vez ni siquiera pudo llegar a la misma instancia y quedó eliminado en la fase de grupos por el mismo Galatasaray que no pudo con el Manchester United. Todo un indicio.
El viernes, entonces, sabremos los emparejamientos de cuartos, que van a marcar la tendencia de este torneo, en el que aparecen como principales candidatos el Real Madrid, el Bayern Munich, el Chelsea y el PSG. El Barcelona depende mucho del momento que atraviesen sus cracks como Lionel Messi, Andrés Iniesta y Xavi Hernández, y nunca se puede desechar a un equipo de Simeone, aunque en calidad, se encuentre un par de escalones abajo.


lunes, 17 de marzo de 2014

Barcelona se juega mucho más en el Clásico (Yahoo)

Si bien las expectativas por el Clásico del próximo domingo son las mismas de siempre, esta vez es claro que el Barcelona, y en territorio adversario, se juega mucho más que el Real Madrid en cuanto al futuro de ambos en la Liga.
Los cuatro puntos que separan a los blancos de los blaugranas, y con el Atlético Madrid entre ambos, y que podría sacar partido de un empate, genera que el Barcelona tenga que diseñar una estrategia ofensiva en el Santiago Bernabeu si no quiere que se le escurra la chance de ganar el torneo y no cedérselo a su mayor adversario.
Hay que tener en cuenta, además de los cuatro puntos cuando tras el Clásico quedarán nueve jornadas hasta el final, que en la última, el Barcelona deberá recibir al Atlético, y si bien la condición de local es muy importante, la fuerza del rival hace que cada punto que pierda en el camino de la lucha por el título puede ser fundamental.
¿Cómo llegan los dos equipos a este partido tan trascendente? El Real Madrid, que aún no jugó su partido revancha ante el Schalke 04, no parece que vaya a tener alguna dificultad y la enorme distancia sacada en Alemania en la ida (1-6) hace que su entrenador, Carlo Ancelotti, pueda rotar en Madrid y hasta hacer alguna clase de prueba pensando más en el domingo que en la Champions, en la que el pase a cuartos de final no parece correr ningún riesgo.
El Real Madrid llega con un Cristiano Ronaldo en un momento excepcional, que se prolonga desde inicios de esta temporada pero en especial, desde que ganara la repesca con Portugal ante Suecia siendo fundamental y, si cabe, torciendo la votación por el Balón de Oro debido a su producción en estos partidos.
A partir de allí se hizo aún más decisivo para su equipo, ganando con sus goles partidos muy importantes, como el del sábado pasado en La Rosaleda ante el Málaga, cuando los blancos no tuvieron una buena actuación. Sin embargo, el portugués, que lidera la tabla de goleadores de la Liga nada menos que con 25 tantos en 24 partidos jugados, se las arregló para que los tres puntos se fueran para Madrid con uno de sus tantos remates imparables, que vencieron a un gran portero como el argentino Willy Caballero.
Real Madrid tiene un andar tranquilo al encontrar un sistema de mayor posesión que en anteriores temporadas, con Luka Modric reemplazando a Samuel Khedira, acompañado por Angel Di María y tres delanteros (dos extremos y un goleador como Karim Benzema), lo que le otorga gran potencia y gol.
El Barcelona, en cambio, ha tenido rendimientos irregulares en los últimos meses, rodeado de problemas institucionales y de cuestionamientos para un sistema que ha comenzado a mostrar algunos agujeros y con algunos rendimientos individuales lejanos a otros tiempos.
Sin embargo, hubo una evidente mejora ante el Manchester City por la Champions, y este pasado domingo, más allá de los siete goles al Osasuna y del récord histórico de Lionel Messi (que con 371 ya se convirtió en el máximo anotador histórico del club sumando partidos oficiales y amistosos), apareció, en buena parte, mucho de aquello que en otros tiempos deleitó por sus toques y esa magia que últimamente se había perdido.
¿Por qué pudo ocurrir eso que no tantas veces se observó en el Barcelona en esta temporada? Tal vez, en la sinceridad interior de su entrenador, Gerardo Martino, que pensando en que no se podía perder un solo punto, luego de saber de los triunfos del sábado de Real Madrid y de Atlético, y con miras al Clásico, decidió jugarse su carta al mejor equipo que houy puede poner en un campo de juego.-
Y este equipo no es otro que el de los tres grandes volantes de siempre (Sergio Busquets en la contención, Xavi en el manejo, Inesta en la creación), dos extremos (hoy, Alexis Sánchez y Pedro Rodríguez son los que se encuentran en mejores condiciones técnicas) y Messi, de “falso nueve” en medio de ellos.
Creemos que este equipo, con el regreso de Gerard Piqué por Marc Bartra, es el mejor que hoy puede disponer Martino si se toma en cuenta la actualidad de cada uno de sus jugadores porque ni Cesc Fábregas ha rendido como “falso nueve”, ni como cuarto volante puede aportar demasiado por el hecho de que eso resta potencia ofensiva y quita un delantero.
Algo parecido puede decirse del brasileño Neymar, quien llegó con miras a sumar técnica en el ataque como socio de Messi, pero se fue desdibujando con el correr de los partidos, sin encontrarse demasiado con el argentino, enfrascado en soluciones individuales, y sin la profundidad necesaria, además de los problemas extra futbolísticos que son ya muy conocidos por los lectores.
Por todo esto, el Clásico, si bien es importante para los dos, lo es mucho más para el Barcelona. No ganar implicaría seguir a cuatro puntos, con nueve jornadas por jugarse, lo cual no parece fácil de descontar, pero para ganar, Martino deberá pensar muy bien la alineación y qué es lo que más duele a los blancos, que parecen más sólidos que en otras temporadas, y con más confianza.
La gran diferencia es que el Real Madrid mantendría una distancia con el Barcelona, aún perdiendo, si bien una victoria de los blaugranas sería un gran golpe y el retorno de la competencia palmo a palmo hasta el final de la competencia.
 
 

sábado, 15 de marzo de 2014

Los multimillonarios en los clubes, ¿un mal necesario? (Perfil)


Las excentricidades de los jeques árabes, pasando por empresarios de Singapur, magnates estadounidenses que se inspiran en el fútbol americano o en la NBA, hasta nuevos ricos rusos con origen en los tiempos de Boris Yeltsin, conviven en un fútbol europeo que trata de mantener la ilusión en los aficionados pese a endeudarse hasta niveles siderales, y que aún compite con el viejo modelo de las sociedades civiles sin fines de lucro, que a cambio de éste, debe presentar papeles en regla y dar explicaciones a las federaciones y Estados.
¿Es posible esta convivencia entre unos y otros, tan desigual en ganancias e informaciones? ¿Habrá cambios en el futuro próximo? ¿Se puede competir de igual a igual?
Hace escasos días, Jorge Valdano, ex director deportivo de Real Madrid, afirmó que se trata, para los blancos, “de una lucha muy complicada porque se trata de competir desde una asociación civil sin fines de lucro contra clubes que cuentan con mecenas como el Milan de Silvio Berlusconi, el Inter de Massimo Moratti, ahora traspasado a otro magnate (Erick Tohir), el Chelsea de Román Abramovich , y es una de las obligaciones estratégicas del club la necesidad de renovarse, de buscar nuevas figuras, nuevos héroes, en el mercado”.
Tal vez no sea el mejor ejemplo el del Real Madrid, porque aunque es uno de los únicos cuatro clubes de Primera División de la Liga Española que no es administrado por una entidad privada, junto al Barcelona, el Athletic de Bilbao y el Osasuna, siempre, en los últimos tiempos, se habló del llamado “Pelotazo”, la ayuda del Estado para financiar sus enormes gastos en fichajes de jugadores como Cristiano Ronaldo, Gareth Bale o David Beckham en distintas etapas de las presidencias de Florentino Pérez.  Tanto es así que hoy mismo, al estatizarse uno de los bancos contribuyentes a esas operaciones, Bankia, toda la sociedad española queda involucrada de manera indirecta.
Lo cierto es que los clubes europeos, en los últimos años, se han visto invadidos por distintos magnates de toda laya y catadura moral que se quedando con los activos y con los símbolos de entidades con millones de aficionados, en muchos casos, y que para competir al más alto nivel han tenido que gastar una fortuna y en muchos casos, endeudarse a tal nivel que en 2009 la UEFA ideó el llamado “Fair Play Financiero” o Juego Limpio Financiero (FFP), reglamentado en 2010 para comenzar a sanear la economía de los clubes en una escala temporal, con la idea de establecer un equilibrio definitivo en sus cuentas al comprobar en un estudio que el 56 por ciento de ellos arrojaba grandes pérdidas.
Este Plan que comenzó en la temporada 2011/12 y llegará hasta la 2016/17 acepta un déficit de 45 millones de euros, pero al finalizar no podrá sobrepasar los 30. Todo un desafío.
La gran pregunta es cómo se van a manejar clubes que tienen en sus arcas petrodólares rusos y qataríes y que tienen absoluta solvencia en sus dueños.
“Se me revuelve el estómago. Se nos aseguró que el FFP sería serio, que no habría trucos, que no se abrirían puertas traseras”, dijo recientemente Karl Heinz Rummenigge, uno de los más influyentes dirigentes al haber presidido la Asociación de Clubes Europeos (ECA) y a su vez formar parte del cuerpo directivo del Bayern Munich, otro de los que no cuenta con la variante de la máquina de hacer dinero y tiene que rebuscárselas de otra forma.
De hecho, la Federación Alemana (DFL) no acepta que ningún inversor extranjero posea más del 50 por ciento de la propiedad de ningún club participante, como una forma de preservar el equilibrio y nadie queda a merced de magnates que hoy ponen sus chequeras pero mañana abandonan todo sin avisar. Aún así, precavidos, los germanos aceptan la entrada al negocio del fútbol de Volkswagen, Audi, SAP, Gazprom, Deutsche Telekom o Grundig, como una forma de inyectar fondos para poder competir con los más ricos y si se toma en cuenta la fórmula del Bayern Munich o del Borussia Dortmund, no parece que les vaya tan mal.
Según un interesante estudio, en promedio los magnates del fútbol apenas gastan el 4 por ciento de sus fortunas en sus clubes desde que, precursor, el ex premier italiano Silvio Berlusconi adquiriera el Milan en 1986 por 15 millones de euros, tal vez a sabiendas de que ningún gobierno, y menos en tiempos de crisis, permitirá que se termine el show, como sostiene el economista y ex futbolista español Alejandro Brand, en respuesta al gran estudioso y analista José María Gay de Liébana, docente de la Universidad de Barcelona, que dice que en cinco años, si todo sigue así, se acabará la Liga de las Estrellas en España, tal como se la conoce ahora, por la durísima situación de los clubes.
“Es cierto lo que dice Liébana, y el fútbol español ya está en un punto de quiebra –sostiene Brand- pero no lo van a parar porque es el entretenimiento del pueblo”. Lo que no se dice abiertamente es que la mayoría de esos clubes en deuda son o fueron manejados por sociedades anónimas y en algunos casos, con caprichos o situaciones increíbles, como la del ruso-estadounidense Dimitri Piterman, ex atleta olímpico que compró el Racing de Santander y no sólo quería influir sobre la preparación atlética de sus jugadores sino que llegó a acreditarse como fotógrafo a los partidos para estar cerca del equipo o sentarse directamente en el banco de suplentes.
Angel Torres, el presidente del Getafe que aspira a serlo en el Real Madrid, puede contar cómo fue estafado por un supuesto jeque árabe interesado en el club, que no era otro que un camarero brasileño, junto a siete personas (seis españoles y un dominicano) que aseguraban disponer de contactos con un jeque interesado en invertir pero para eso necesitaban el depósito de un aval financiero del club.
Si hay una liga que cuenta con excentricidades entre los magnates, esa es la Premier, con nueve de los veinte clubes manejados por extranjeros, entre los que se destacan Román Abramovich, de negocios turbios en tiempos del desmembramiento de la URSS con el gas y el petróleo y luego gobernador de Chukotka y miembro de la Duma, que llevó al Chelsea a la cima luego de invertir 425 millones de euros en 25 jugadores, o Malcom Glazer, el norteamericano que generó más odio que amor en la afición y que quiso, como dueño de los Tampa Bay Buccaneers, que quiso implementar el American Way of Life futbolero, dejando un tendal de 800 millones de libras de deuda.
Glazer tiene una fuerte resistencia en cada uno de los partidos en Old Trafford y cada vez son más los socios e hinchas que portan bufandas verdes y amarillas de los orígenes del club como protesta, sin contar a los que directamente lo abandonaron para conformar el “United of Manchester” que va ascendiendo divisiones.
Su “vecino pobre”, el Manchester City, en cambio, parece haber encontrado la felicidad en el jeque Mansour Bin Zayed Al-Nahyan, que pagó por adquirirlo 260 millones de euros en 2008 y gastó más de 700 en un lustro en fichajes de jugadores.
Si en Rusia, a caballo del Mundial 2018, prácticamente no hay clubes de primer nivel que no cuenten con su multimillonario que haga sus aportes a cambio de no pocos caprichos, el caso más curioso es el de Francia, donde Mónaco y PSG se alejaron de sus competidores en base al dinero. En el primero, el ruso Dmitry Ryboblev puso 170 millones de euros para fichar a Falcao, James Rodríguez, Kondogbia y Moutinho para tratar de frenar a su rival del jeque Nasser Ghanem Al-Khelaifi, del PSG, que tiene una fortuna de 4000 millones de euros y ya invirtió desd 364 millones en 21 fichajes desde 2011.

Zlatan Ibrahimovic, la estrella del PSG, ha decidido invertir parte de lo que gana (15 millones al mes) en un cocinero al considerar deficiente la alimentación que otorga el club a sus jugadores en ese nivel de exigencia. PSG le dijo que “no hay dinero” para otro tipo de comidas casualmente cuando llegó a un acuerdo con Mc Donald’s como patrocinador, que implementó el “Menú PSG” en más de 200 restaurantes de Francia. 

domingo, 9 de marzo de 2014

Nubes negras sobre el Barcelona (Yahoo)



Lo que antes era apenas la más pequeña de las definiciones de uno de los torneos de la temporada, la final de la Copa del Rey en Mestalla, el próximo 16 de abril, puede terminar siendo fundamental para el Barcelona, nada menos que ante el Real Madrid.

A apenas dos semanas del clásico del Santiago Bernabeu, que en buena parte determinará el devenir de los azulgranas en la liga española, y con demasiado que remontar cuando tenían mucho a favor durante media temporada, el equipo de Gerardo Martino se encuentra tercero por primera vez en más de un lustro de la competencia y evidencia un hastío en el juego, y un olvido por el sistema de juego que trascendió al planeta, que resulta más que llamativo.

Muchos atribuyen esta caída, muy claramente expuesta en Anoeta ante la Real Sociedad y en Valladolid el pasado fin de semana, mucho más allá de la derrota, a la urgente necesidad de un cambio en el plantel, algo que ni Josep Guardiola primero, ni Tito Vilanova después, quisieron llevar a cabo por una cuestión de afecto hacia sus ex dirigidos.

En este sentido, y lo hemos escrito en anteriores columnas, Martino, siendo argentino y sin compromisos personales (salvo que se tomara como tal el haber sido ídolo de la juventud de Jorge Messi, el padre del astro Lionel), resultaba el indicado para cruzar el Océano Atlántico para ir cambiando las estructuras y hasta cierta forma de jugar que ya comenzaba a ser demasiado estudiada y conocida por muchos rivales, que lograban irla anulando porque de este lado no se habían encontrado nuevas variantes para resolver el conflicto.

Martino, entonces, está atravesando una etapa muy parecida a la que le tocó a otro sudamericano hace dos décadas, el uruguayo Oscar Tabárez, en aquel Milan que había ganado todo pero que ya se había agotado tras Arrigo Sacchi y Fabio Capello. Y poco pudo hacer porque todo ciclo tiene un final, cuando muchos de sus jugadores terminan sus grandes etapas o cuando el desgaste determina la necesidad de cambios sustanciales.

Pero Martino no es catalán, ni español, siquiera europeo. Y entonces, por un lado la paciencia hacia su trabajo (por mejor sentido común que haya tenido en sus apreciaciones y declaraciones a la prensa) no es la misma y por otro, el mundo del Barcelona y la liga española parece ahora cernirse amenazante hacia su cabeza sin los próximos resultados no acompañan al equipo en un momento clave de la temporada.

Con la liga ya muy comprometida, y una final a todo o nada por la Copa del Rey ante un muy crecido, sólido y confiado Real Madrid, lo que queda para no terminar, tal vez, una temporada en cero como hace años que no ocurría en el Barcelona, es la Champions League, que no es precisamente una competición para fiarse, máxime cuando de pasar al Manchester City, habrá que aguardar que el sorteo sea benévolo en cuartos, y entre los ocho mejores volverán a aparecer seguramente el Bayern Munich, el propio Real Madrid, el Atlético Madrid o el Chelsea.

¿Qué es lo que está pasando con el Barcelona? Que se encuentra en el final de una etapa futbolística con un equipo que ha brillado y que ha dejado su mejor huella en la historia del fútbol mundial, pero que sabe ya que no contará con algunos de sus puntales como Víctor Valdés, Carles Puyol, uno de los extremos como Alexis o Pedro, y muy posiblemente Dani Alves, y aún queda un margen para alguna gran sorpresa para cuando termine el Mundial de Brasil entre los nombres más rutilantes.

Sumado a esto, no se puede desechar la situación de crisis institucional que atraviesa el club, con la salida intempestiva de su anterior presidente, Sandro Rosell, por las irregularidades en el fichaje de Neymar a partir de la denuncia de un socio de la institución, y la falta de solidez en el más alto cargo por el dirigente Josep María Bartomeu, cuando muchos reclaman elecciones.

Sobrevuela, entonces, una idea clara de fin de ciclo, aunque no hay que dejar de lado lo fundamental: este Barcelona se fue deshilachando, especialmente fuera de casa. Fue perdiendo algunos conceptos, hay varios jugadores que no están en su nivel y es ahora cuando Martino, en medio de las turbulencias, se jugará su continuidad para dirigir en la temporada que viene, siempre que lo desee (algo que tampoco está tan claro) un plantel renovado, con dos o tres regresos juveniles importantes (Rafinha, Dos Santos, Deulofeu) y al menos un crack de talla internacional por línea.

Pero en todo caso, eso es hablar de futuro, y en marzo, aún hay mucho por recorrer y Martino y su cuerpo técnico deberán volver a motivar a sus jugadores para que saquen ante el Manchester City, y los dos ante Real Madrid (Liga y Copa) lo mejor que tienen.

Una temporada en blanco sería un claro pasaporte a un cambio de ciclo, y aunque muchos se irán, otros se juegan muchas cosas en muy poco tiempo.

 


jueves, 6 de marzo de 2014

La selección acumula dudas (Jornada)



La selección argentina se fue de Bucarest con dudas nuevas tras un partido insípido, incoloro, ante un rival sin muchas luces y alejado desde hace tiempo de los Mundiales como es el equipo rumano, que con muy poco, le planteó un partido parejo a los de Alejandro Sabella.

A estas alturas, a tres meses de la cita máxima de Brasil, el resultado importa sólo para el envión anímico. Hay que detenerse entonces en el rendimiento, que es lo que a la larga ayuda a corregir errores y a profundizar en las virtudes.

Y la selección argentina apareció, tras los dos partidos en Estados Unidos de noviembre pasado, con algunas novedades. Una, es la buena actuación del arquero Sergio Romero, por más que tenga escasa continuidad en su equipo, el Mónaco, en el que apenas juega en la Copa de Francia. De cualquier modo, no hay que exagerar y una de sus intervenciones fue más por reflejos que por estirada, debido a que la pelota iba hacia su cuerpo, pero no deja de ser una agradable novedad.

Otra, es una defensa que no da señales perfectas de seguridad, aún cuando una pequeña lesión dejó afuera a Ezequiel Garay, uno de los titulares en una zaga central en la que junto a Federico Fernández, viendo siendo fija en el equipo argentino. En esta línea, el lateral Marcos Rojo (con algunos problemas personales extra futbolísticos en la semana, que fueron noticia en los medios) sigue generando inquietud por la izquierda, por sus bajos rendimientos.

Pero sin dudas una de las peores noticias pasa por la confirmación del muy mal momento que atraviesa Fernando Gago, uno de los jugadores clave en este equipo, por representar el nacimiento de la elaboración desde la recuperación del balón hasta la distribución.

El mal momento de Gago, evidente en un Boca Juniors que no tiene claridad en el juego, determinó que Javier Mascherano tuviera que multiplicarse en el medio, generando algunos huecos y pelotas perdidas, y que un Lionel Messi inexpresivo tuviera que bajar casi hasta la mitad de la cancha, repitiendo viejas problemáticas de etapas anteriores, cuando no le llegaba el juego y la única manera de encontrarlo era retrocediendo muchos metros, obligándolo luego al tradicional slalom ante varios adversarios.

El caso de Messi debe ser analizado en un contexto parecido al del Barcelona. La sensación en el 2014 es que la superestrella del fútbol mundial sabe que éste debe ser su Mundial y apunta todos los cañones en este sentido y se cuida todo lo posible, evitando los roces o las faltas que puedan ocasionarle cualquier daño. En consecuencia, no es posible observarlo en un cien por ciento, y es difícil objetarlo y cada uno sabe cuál es su prioridad. En todo caso, se podrá establecer un juicio de valor más exacto en julio.

Angel Di María resultó el jugador más claro en el ataque, confirmando el muy buen momento que atraviesa en el Real Madrid, mientras que Sergio Agüero mantiene su talento de siempre, recuperándose de su segunda lesión en un mes, aunque desperdiciara ocasiones claras, igual que Gonzalo Higuaín y luego Ezequiel Lavezzi o Rodrigo Palacio, cuando les tocó entrar.

De todos modos, el problema del equipo argentino no pasa por allí y esto es claro. Si hay algo que corregir, pasa por una defensa que ya parece cerrada a nuevas convocatorias y que no parece encontrar un marcador sólido que garantice tranquilidad entre los que están, dejando abierta la pregunta sobre si no hubiera sido mejor una última posibilidad para Martín Demichelis, de muy buen presente en el Manchester City, o un lateral como Milton Casco, de Newell’s Old Boys, con capacidad de llegada y gol, algo poco común en jugadores en esa posición.

El otro gran tema, aunque ya parece que inútil, aunque creemos que más que nunca válido tras la prueba de Bucarest, pasa por preguntarse qué haría la selección argentina si le tocara enfrentarse a equipos de mucha posesión de balón, que no lo pierden con facilidad, como Alemania, España, Holanda y hasta Brasil en algunas facetas.

Porque el equipo argentino es claramente frontal, dinámico, veloz, pero para poder tener este juego hace falta, vaya descubrimiento, tener la pelota. Y el gran tema es cómo recuperarla ante rivales que la saben tener y que no estarán dispuestos a prestarla.

Muchas dudas. Más, aún, que antes de Rumania, lo que no es poco decir. Ahora quedan dos amistosos de forma, en Argentina, y más para la despedida pre-mundialista que de prueba, y luego, el momento de las definiciones.

 


domingo, 2 de marzo de 2014

Ancelotti comienza a sacar frutos del Madrid (Yahoo)



Los dos goles del Real Madrid, el pasado domingo en el estadio Vicente Calderón ante Atlético Madrid, en lo que resultaba un partido clave en la lucha por el título de liga, pueden ser vistos como un reflejo de su actualidad.

En el primero de ellos, el de Karim Benzema, los blancos sacaron partido de la primera posibilidad, desde un centro al área, casi desde la salida desde el vestuario para afrontar el derbi, lo que demuestra el estado de gracia en el que se encuentra la plantilla a partir de los buenos resultados, y el buen rendimiento general.

El segundo, el del empate final en un partido que fue presionado en todas las líneas y en el que casi nunca tuvo el control del balón, fue a través de Cristiano Ronaldo, el infalible delantero portugués, como resultado del aprovechamiento del cansancio rival luego de un enorme esfuerzo y cuando estuvo cerca de colocarse 3-1 en varias ocasiones.

Esto significa que el Real Madrid entra al campo de juego con optimismo, y lo mantiene siempre, incluso cuando se encuentra abajo en el marcador, porque confía en sus fuerzas, en su calidad, y porque no se pone nervioso desde un banquillo que no lo presiona con gestos ni indicaciones y esto pasa mucho por el italiano Carlo Ancelotti.

Ancelotti, primero jugador reconocido de la Roma y el gran Milan de Arrigo Sacchi y luego entrenador en el Parma, Milan, Chelsea, PSG o ahora en el Real Madrid, siempre se caracterizó por no polemizar, por mantener una línea de conducta y por saber gestionar un vestuario que casi siempre le tocó colmado de estrellas difíciles de manejar.

En el Real Madrid saben muy bien lo difícil que es encontrar a alguien que tenga esta virtud porque salvo en el caso del ingeniero chileno Manuel Pellegrini, que además coincidió con el gran Barcelona de Pep Guardiolam eso casi nunca resultó posible desde que en 2003 se fuera Vicente Del Bosque.

El presidente Florentino Pérez, entonces, sabe muy bien lo que significa descansar tranquilo en la semana y los días de partido, sin que surjan grandes problemas y no sólo eso: Ancelotti, durante la semana, llegó a respaldar a su colega Gerardo “Tata” Martino, entrenador del Barcelona y que pasó de alabado a cuestionado por un par de malos resultados y baja en el rendimiento colectivo de su equipo.

No es un hecho habitual y es desde allí que debe entenderse que luego del derbi madrileño haya planteado en la conferencia de prensa que su colega del Atlético, Diego Simeone, haya planteado un “partido violento”, que tiene su correlato en aquella airada protesta del ayudante y ex arquero rojiblanco Germán Burgos, que le valiera la expulsión.

¿Será campeón de liga el Real Madrid? Es algo imposible de presagiar, cuando restan doce jornadas y por primera vez en años, el torneo se presenta bastante igualado entre los tres de arriba y tras el resultado del domingo, ya con la definición en contra ante el Atlético por haber perdido en la ida y empatado fuera si es que quedan igualados en puntos.

Lo que sí está claro es que este Real Madrid posee un juego bastante más estético que en la temporada pasada, no atraviesa ni por un cuarto de los conflictos de meses atrás (ya ni el de los porteros Iker Casillas y Diego López lo es en la medida en que lo fue), sus delanteros no sólo están todos en un gran momento sino que se sienten abastecidos por los volantes, y la sensación es que hay recambio en el banquillo.

No es poca cosa, si se tiene en cuenta que en marzo, el Real Madrid está en la final de la Copa del Rey ante el Barcelona, sigue líder en la Liga y debe recibir a su máximo rival en el estadio Santiago Bernabeu, y tiene resuelto su pase a cuartos de final de la Champions League luego de la paliza que le propinara al Schalke 04 por 1-6 en un territorio alemán que le fue tan adverso que en 26 partidos es apenas la segunda vez que triunfa.

Pero no son sólo los resultados los que brindan un panorama alentador, sino que todo se basa en el andar del equipo, mucho más adelantado que en la temporada pasada, y que lentamente fue aumentando la posesión del balón hasta parecerse al Real Madrid de otros tiempos: menos conflicto y más juego.

Es posible que parte del trabajo se le haya facilitado a Ancelotti con la lesión del alemán Khedira, porque Luka Modric es un distribuidor más ofensivo, y descansa en Xabi Alonso que tiene una gran precisión ya sea en juego corto o largo, y sumados los lanzamientos al ataque de los laterales y que en los últimos partidos sale casi con cuatro delanteros, si contamos a Angel Di María como agregándose a esa fase, notaremos que en los blancos hay otra vocación que en pasadas temporadas: ya no se depende de los errores rivales ni se apuesta a eso, sino que se depende mucho más de sí mismo.

Esta tranquilidad, acaso sumada a los conflictos que vive un Barcelona que recién ahora se plantea una cierta renovación de plantilla para la temporada que viene, rejuveneciéndola para estar a tono con su rival, no sólo ayuda al presente blanco, sino que habla específicamente del aporte de Ancelotti y su cuerpo técnico.