lunes, 7 de abril de 2014

Cuentos de fútbol: Tribuna caliente (Por Marcelo Wío)



Vituperaba, soliloqueaba desesperaciones ansiosas hipertensas hiperbólicas, Elpidio Vargas, cantos rodados desde la grada a través del alambrado: descendiente de una larga saga de innobles y soeces – al parecer – mujeres prostibularias, espetó con ayuda del fuelle laringo-faringeo-bronquial traduciendo el aire enconado en improperios. Ataulfo Arévalo, nueve grandote, acababa de errar uno de esos goles que en todos los universos paralelos acababan se subírsele a las gargantas a los simpatizantes recorriendo el camino inverso de las invectivas, de los desahogos injuriosos. Detrás de esta rodadera de denuestos corría, tribuna abajo Alvarado Sísifo, recociendo trozos de palabras y llevándolas tribuno arriba para que volvieran a rodar hacia abajo – ora insultantes, ora ditirámbicas – contra el alambrado y tamizadas hacia el terreno de juego. “Ida y vuelta”, lo había apodado la afición. Enseguida, otra vez – aún no había llegado Sísifo arriba -, otro efluvio de oprobios se desbarrancó hacia la cancha: una analogía entre el rectángulo de césped y el óvalo del hipódromo y entre el jugador y un Equus ferus caballus (y su inhabilidad para el manejo fino del balón). Así se sucedieron varios cascotes verbales .seguidos por Sísifo- que jamás llegaron a oídos de su destinatario, perdidos alterados mezclados confundidos indiscernibles, y, por tanto, inaudibles como mensaje lingüístico, sino como ruido, rugido.
 
En un rato se reivindicará Ataulfo por obra y gracia de la entropía propia del tiro de esquina, por obra y gracia de la estocástica que querrá que la pelota rebote aquí y allá para ir a rebotar finalmente en su rodilla -mientras giraba torpemente buscando la pelota en el lado opuesto. y se dirigirá caracoleando hacia el fondo de la portería. El gol, ese evento-como ya lo habían reconocido Arquímedes, Platón y, más recientemente, Kant- que posee una capacidad inigualable para anular la memoria colectiva, para modificar la realidad.
pero eso será en momento, aún restan algunas oduscaciones por descender a trompicones por la tribuna. Aún le quedan a Sísifo unos minutos de idas y vueltas.

 
 
 


domingo, 6 de abril de 2014

El Barcelona lucha por su imagen internacional (Yahoo)



“La Masía no se toca”. De repente, una enorme bandera se desplegó del lado opuesto a la zona de palcos y todo el estadio aplaudió. Fue justo cuando, como en cada salida al campo de los equipos, sonó el himno del Barcelona y ante una multitud, no tanto por la ocasión (el Betis marcha último en la tabla de posiciones de la Liga Española) sino por la coincidencia con el voto de los socios en el referéndum para ampliar el mítico Camp Nou.

El Barcelona vive semanas de una enorme convulsión. Un golpe tras otro. No sale de uno, que ya llega el siguiente y entonces, desde los medios, muchos aficionados y dirigentes, aparece la idea de que se quiere atentar contra un modelo victorioso, uno de los más seguidos en la historia del fútbol en todo el planeta. ¿Pero quién quiere terminar con él? ¿Es así?

Esta semana, si faltaba poco con la renuncia del presidente Sandro Rosell por el affaire del fichaje de Neymar, un posible desacuerdo de renovación con Lionel Messi -quien a su vez tuvo problemas fiscales-, y la lesión de Víctor Valdés, se supo que la FIFA había determinado sancionar al Barcelona con la imposibilidad de fichar jugadores en los dos próximos mercados, es decir, hasta julio de 2015, por incumplir con algunas normativa en la contratación de jugadores menores de edad y en especial, extracomunitarios. Y todo, desde una denuncia anónima.

Esta información generó un tremendo impacto internacional en el Barcelona, debido no sólo a que afecta su bien más preciado y admirado, como es el complejo La Masía, del que han salido grandes cracks y se ha destacado por su altísimo nivel en la formación y dedicación, sino que coloca al club en una situación de alta tensión nada menos que con la FIFA e incomoda su relación con la Federación Española (RFEF), que al ser el organismo que regentea el fútbol en el país, debió pagar una multa y no tuvo un pronunciamiento fuerte a favor de la entidad catalana.

Sorprende mucho lo ocurrido desde la FIFA por varias cuestiones. La primera, tal como reconoció abiertamente su secretario general Jerome Valcke, es que la resolución fue tomada el 28 de noviembre de 2013, y sin embargo se conoció más de cuatro meses después, y no sólo eso, sino que cayó en pleno momento de definiciones, cuando el Barcelona se juega todo en la Champions League en Madrid ante el Atlético en cuartos de final, en el desenlace de la Liga y a días del referéndum del Camp Nou, en el que la comisión directiva se jugaba mucho de su continuidad, de por sí bastante cuestionada en su legitimidad. ¿Casualidad? El propio Valcke no supo explicar el por qué de la demora en informarlo al club ni la coincidencia con los tiempos en transmitirla.

Otra cuestión pasa por la muy buena relación que siempre tuvo en estos años la FIFA con la RFEF, al punto tal de que el presidente de la entidad española, Angel Villar, tiene una situación encumbrada en el organismo internacional y hasta en más de una oportunidad se rumoreó sobre su candidatura a presidir la UEFA en reemplazo de Michel Platini.

Y otra, más futbolística y que genera una enorme contradicción, es que en 2010, la terna para el Balón de Oro FIFA World Player estuvo conformada por tres jugadores surgidos precisamente de La Masía, Lionel Messi, Xavi Hernández y Andrés Iniesta. Nunca el mensaje había sido tan claro: esto es lo que queremos, lo más sano y lo que hace bien al deporte que representamos. Que un club llegue a lo más alto, que genere el mejor espectáculo, y que aún siendo poderoso, apueste por su cantera y no fiche de manera alocada.

Bueno, todo aquel discurso de 2010, apenas cuatro años y cuatro meses (aunque si la decisión fue tomada en noviembre, no llega a los cuatro años), queda ahora diluido, casi en la nada, con una polémica decisión de castigar al Barcelona por un artículo sobre la metodología en las contrataciones, porque se sabe bien que con esta medida se afecta una imagen, cuando hay que preguntarse si no hay ninguna otra entidad poderosa que haya hecho lo mismo.

Por otra parte, es cierto también que hay un exceso de victimismo en el Barcelona y en su entorno. Es claro que sí hubo incumplimiento de este artículo 19 citado por la FIFA, porque si no, no habría ninguna necesidad de sancionar a nadie, y por algún lado, el club falló y no tuvo los reflejos para corregir a tiempo las demandas que sobre este punto le venían demandando desde Zurich con un larguísimo intercambio epistolar que los medios se encargaron de difundir de manera prolífica en estas horas.

Es decir: se realiza un gran trabajo en La Masía, un trabajo modélico, incluso, pero hubo errores y ellos tienen que ver tal vez con la voracidad y cierta opacidad que existe en lo que se busca. ¿Qué se pretende, de fondo? ¿supercracks o mejores personas o ambos? A decir por aquel premio de 2010, es claro que hay quienes cumplen con los dos requisitos y son muchísimos. También habría que ver qué sucede con los que no llegan y qué sucede con esa maquinaria cuando no se puede traspasar el límite de llegar a ser jugador profesional.

Tal vez esto exceda al propio Barcelona. Su imagen de club sano, de formación sana, y su brillante juego de estos años llegó a tal nivel, que como cuentan muchos padres que tienen a sus hijos ahora mismo en La Masía, no había siquiera otra idea que esa rondando en sus cabezas y la de sus niños. Era el Barcelona o nada. Y allí acudieron, comunitarios europeos o no. Aún cuando el club, en muchos casos, y más, desde que fue advertido por la FIFA, debió hacerlos parar en sus competencias hasta que tuvieran la edad necesaria, aunque con diez de ellos, no lo hiciera y ahora le llega la sanción.

El otro punto ya excede al Barcelona, y pasa por preguntarnos hasta dónde llega la escalada del fútbol, qué es lo que hoy representa en el imaginario colectivo, para que una familia pueda plantearse desde Africa, Asia o Sudamérica, dejar todo, o desprenderse de un chico preadolescente sin poder acompañarlo, para que llegue a ser jugador en el futuro.

El fútbol, todo indica, hace tiempo que dejó de ser un juego de niños, precisamente.


miércoles, 2 de abril de 2014

El Atlético está firme ante un Barça inestable




No sólo son entrenadores distintos. Gerardo Martino y Diego Simeone, compatriotas que se tiran flores y tratan de llevar lo mejor posible la convivencia en tierras hispánicas, dirigen dos equipos encumbrados en Europa y en la Liga, pero no se parecen en nada. Son filosofías de juego y de vida totalmente distintas, ambas respetables, y eso se estuvo viendo durante toda la temporada con cuatro enfrentamientos entre sus equipos, y cuatro empates y apenas dos goles por lado.

Nada de este duelo entre Barcelona y Atlético Madrid era imprevisible. Todo lo contrario, todo indicaba que la paridad podía derivar en un empate en un durísimo partido de ida de cuartos de final de la Champions League, y también deja la puerta abierta a una apasionante revancha del próximo miércoles en Madrid, con una leve, al menos en la formalidad, ventaja para los “colchoneros” porque siendo duros atrás, con el empate en cero pasarán a las semifinales.

Sin embargo, el partido del martes a la noche en el Camp Nou deja mucha tela para cortar y mostró con mucha claridad que la paridad no implica igualdad de momentos sino todo lo contrario. El Atlético está en la cumbre de su rendimiento, en buena parte arrastrado por la dinámica de los buenos resultados de una temporada para el asombro, y el Barcelona navega en la confusión de los primeros indicios de un cambio de época que va asomando de a poco.

Por el lado del Atlético, da la impresión de que Simeone concretó en este equipo su obra cumbre. Ya se había insinuado en aquel Estudiantes que le arrebató el título in extremis a Boca en 2006, o en el River Plate que obtuvo el título de campeón por última vez en 2008, pero ahora aparecieron todos los recursos y desde un plantel que salvo casos limitadísimos (el arquerazo belga Courtois, o el brasileño Diego Costa, que va por todas), es parejo pero sin demasiado talento (acaso en un escalón arriba aparece el turco Arda Turan), el rendimiento está siendo estupendo.

El Atlético es una muralla cuando defiende. En su arco tiene a uno de los mejores arqueros del mundo, ha logrado reemplazar a un tremendo goleador como Radamel Falcao por Diego Costa, y ha trabajado mucho el medio, hasta terminar siendo un equipo granítico, con mucha dinámica y que sabe hasta cuándo pegar, cómo, y quién (con el majejo casi perfecto de las tarjetas amarillas).

Por todo esto es que logró (un mérito enorme porque ni el Real Madrid de las estrellas y los gastos extremos pudo) emparejar sus partidos contra un Barcelona que dominó el fútbol español, europeo y hasta mundial en el último lustro, pero que evidencia ahora cansancio, confusión en algunas facetas de su juego, y rodeado de demasiados problemas institucionales y de lesiones.

Así es que por primera vez en muchos años, el Barcelona llegó a jugar a veces con cuatro volantes, para tener más la pelota (4-4-2) con el ingreso de Cesc Fábregas entre los titulares, resignando un atacante, para volver como local y en determinados casos al tradicional 4-3-3, que es el que se emparenta con su historia.

En el partido ante el Atlético, esos cambios en la forma de encarar el juego chocaron contra su opuesto, un equipo ya terminado de esculpir, que sabe en cada momento lo que tiene que hacer y que ni el avatar de la lesión de Costa, su mejor valor en el campo, alteró ni un ápice.

En cambio, el Barcelona comenzó con Neymar hacia la derecha, inofensivo para generar situaciones de gol, con un Messi completamente rodeado de rivales, y con Xavi trasladando pero sin poder penetrar en ese muro rojiblanco de dos líneas de cuatro esperando.

Contrariamente a lo que sostiene en su mayoría la prensa catalana, creemos que no era un partido para Neymar, o al menos no mientras no hubiera otro extremo que abriera la defensa visitante y no se confundiera la tenencia de la pelota con generar chances ante el arco rival.

Neymar es muy voluntarioso, gambeteó, trató por todos los medios y hasta arqueó muy bien el cuerpo para abrir el ángulo y empatar, tras el extraordinario gol de Diego Ribas, que enmudeció el Camp Nou.

Martino cambió para mejor el esquema, pero fue demasiado tarde y el Barcelona ya había perdido dos tercios del partido, y sobre el final se pareció más a lo que fue siempre, aunque ya con imágenes algo difusas: la lesión de Gerard Piqué, que condiciona el decisivo mes de abril y que se suma a la de Víctor Valdés y al momento de casi retirada de Carles Puyol.

Muchos cambios para el Barcelona en un delicado momento como club, con el referéndum del 5 de abril para reformar el Camp Nou en 600 millones de euros pero con una comisión directiva que perdió a su presidente electo (Sandro Rosell) por un caso de supuesta corrupción, y con la fresca sanción de la FIFA que no le permitirá fichar jugadores hasta junio de 2015 por haber contratado jugadores extranjeros menores de 18 años entre 2009 y 2013.

Demasiado como para que si el entorno esté tan revuelto, el equipo pueda jugar tan tranquilo. Por eso, no deja de tener cierto mérito el equilibrio ecológico que trata de transmitir Martino, capaz de decir, sanamente, que le dieron ganas de gritar el gol de Diego en su contra, de tan lindo que le pareció.

Pero Simeone parece estar ganando la partida del largo plazo, con o sin eliminatoria ganada en Champions. Su trabajo tiene la consideración unánime y su proyección a la selección argentina, para un futuro indefinido, parece segura, aunque queda la gran duda sobre cómo jugaría un equipo suyo con los Messi, Agüero o Di María. Es, al cabo, su gran desafío. Probar su ductilidad ante un plantel superior en jerarquía.

Al contrario, Martino genera más dudas en esta temporada, pero sus equipos parecen tener una identidad más marcada.

 

 


lunes, 31 de marzo de 2014

La cabeza de Funes Mori hace chocar a Boca contra la realidad



El gol del final es apenas una anécdota. No había sido córner, Agustín Orión (uno de los tres arqueros ya casi seguros para el Mundial con la selección argentina) salió mal, y Ramiro Funes Mori puso la cabeza y concretó el gol de sus sueños y cortó una racha de una década sin triunfos de River Plate en la Bombonera.

La diferencia no fue mayor, pero en este fútbol argentino de la actualidad, alcanza y sobra para ganar un clásico, y ante el público rival, sin hinchas propios, tal como le había pasado a Boca Juniors, al revés, en la ida en el Monumental.

Boca no perdió el partido sólo por eso. Viene perdiendo partidos, puntos, consideración, porque no juega, en verdad. Hace tiempo que trabaja los partidos, los corre, los busca desesperadamente, los acomete, los presiona, los embiste, los choca, pero no se puede decir que los juega. Y el fútbol, a no olvidarlo aunque ya parece absolutamente borrado de la memoria de los argentinos menores de cuarenta, es un juego. Sí, parece mentira, pero nació así, como un divertimento, como un deporte excepcional que se juega con una pelota y con ella se puede hacer magia, como alguna vez lo consiguió Juan Román Riquelme, autor anoche de un golazo de tiro libre, casi lo poco que le queda en el carretel ya gastado.

Raro lo de Boca. Si analizamos los nombres de su mediocampo, por ejemplo, podríamos concluir que tiene más estrellas allí que el propio Atlético Madrid, líder en la Liga Española, cuartofinalista de la Champions League, semifinalista de la Copa del Rey.

Fernando Gago (aunque hoy parezca casi una burla, visto lo visto en 2014), jugará el Mundial y muy probablemente de titular y ha estado en el Real Madrid, la Roma y el Valencia. Juan Sánchez Miño, aunque ahora haya que ir al archivo para corroborarlo, en su primer año llegó a estar en la consideración de Alejandro Sabella. Christian Erbes no fue al Betis, y antes a Ucrania, por problemas de papeles solamente. De Riquelme no hace falta hablar.

Arriba, Emanuel Gigliotti es uno de los máximos goleadores de los últimos años del fútbol argentino, y Juan Manuel Martínez, uno de los mejores delanteros por la punta, en cuanto a técnica, y Boca pagó una fortuna al Corinthians campeón mundial para tenerlo en su plantel.

¿Entonces? Convengamos en que no es un problema técnico, y menos, si sumamos al pibe Acosta. Si no pasa por allí el problema de Boca, pasa por el ordenamiento táctico del equipo, por el carácter de algunos jugadores y por la relación entre ellos. El director técnico, Carlos Bianchi, es de un prestigio contrastado. Quien ganó cuatro Copas Libertadores y tres Intercontinentales, no puede ser discutido por el exitismo de un resultado o un mal año.

Nuevamente nos preguntamos, ¿y entonces? Entonces, hay que revisar por qué Boca no ataca con más gente, si dispone de ella, o dispuso (se permitió la salida de Franco Cángele, extremo izquierdo, o la de Ricardo Noir, de éxito en Bánfield). Por qué, jugadores de los quilates mencionados en el medio, no rinden ni un 20 por ciento de lo que deberían. Por qué, Gigliotti no recibe un solo pase como correspondería para poder tener la chance de definir. Por qué hace un año que Martínez no gambetea a ningún lateral rival y no aparece jamás en los partidos importantes (también hay que preguntarse por qué terminó como suplente el aquel Corinthians).

Boca no ataca, solamente avanza, y cuando lo hace, suele ser por espasmos. Su jugador más profundo, cuando no el pibe Acosta, es el lateral Insúa, que se va ganando un lugar como el mejor jugador del equipo en los últimos partidos. Los del medio no aparecen casi nunca, y entonces, los de atrás pagan en cada contragolpe.

¿Y River? El equipo de Ramón Díaz, jugador por jugador, tampoco debería estar mal. Pero a diferencia de Boca, tiene cierto juego hasta tres cuartos de cancha y allí se empieza a diluir, porque arriba tiene más nombres que atacantes de verdad. Si alguien dijera que en 2003 Fernando Cavenaghi era comparado con Carlos Tévez y era su dupla en los equipos argentinos juveniles, parecería que uno está macaneando, pero así fue. Hoy, cada uno está donde está, y por algo es.

Teo Gutiérrez, convencido de ser un “segunda punta”, juega demasiado atrás y participa muy poco, sin compromiso con el equipo, y su director técnico, que supo jugar tan bien en los setenta-ochenta, ha terminado comprando el discurso utilitario de la época y en vez de poner wines, coloca a un muy buen proyecto como Manuel Lanzini detrás de los “delanteros”, y puebla el medio de jugadores. Aunque Cristian Ledesma jugó un muy buen partido, y Carbonero es técnicamente más que aceptable, la sensación es que bien podría resignar a Rojas para atacar con tres, haciendo honor a una camiseta con tanta historia.

En fin, hay mucho para corregir y otra vez sopa, se trató de un clásico “a la argentina del siglo XXI”. Dientes apretados, marca, protestas, quejas y poco fútbol. La pelota interesa demasiado poco y mucho, los resultados. Y así le va al pobre, al maltratado fútbol argentino.

River lo ganó como pudo haberlo empatado, pero al menos dejó una vez más la sensación de que de animarse algún día, podría. Boca, que puede, está metido en un mundo de problemas irresolubles que huelen a fin de ciclo (otra vez más), y tal vez mezclando los dados, y tirando de nuevo, alguien se atreva a recordar que hay plantel para mucho, pero para alcanzar la gloria, primero hay que permitirse jugar y disfrutar.

Aunque parezca que no, el fútbol sigue siendo un juego, señores. Hagan juego, entonces, por favor.


domingo, 30 de marzo de 2014

Los porteros, en el punto de mira de la Liga (Yahoo)



De un momento a otro, justo en el inicio del tramo final de la temporada, los porteros del Real Madrid, Barcelona, Atlético Madrid y hasta Espanyol, de rebote, pasaron a estar en el punto de mira en la Liga Española a partir de ciertos hechos fortuitos, y otros que venían desde hace tiempo y que explotaron en el momento exacto.

El Barcelona ya venía de muchos problemas, y los sigue teniendo aunque en los resultados todo se haya enderezado bastante por ahora. Con un referéndum por la remodelación del Camp Nou para el próximo 5 de abril en el que los socios votarán si están de acuerdo con el proyecto, con un coste de 600 millones de euros, y con la reciente salida de su presidente Sandro Rosell por el contrato de Neymar (que ya llega a los 100 millones con todos los gastos incluidos), no era poco lo que tenía.

Pero esta semana se le agregó un nuevo elemento demasiado importante en la faceta deportiva, y con consecuencias para los próximos meses: nada menos que la inesperada lesión de su portero Víctor Valdés ante el Celta de Vigo, que lo excluye en lo que resta de temporada y además lo margina del Mundial de Brasil, quedando todo en manos del veterano José Manuel Pinto.-

Pinto ya venía jugando todos los partidos de la Copa del Rey (queda la final de abril en Mestalla ante Real Madrid) y ahora deberá sumar los partidos de Liga y de Champions, y tendrá como suplente a Oier Olazábal, producto de la prolífica cantera del club, de la que también surge a la espera el emergente Jordi Masip.

La gran incógnita es si Pinto (que ya tuvo solvencia ante el Espanyol en Corneliá el pasado fin de semana) podrá afrontar esta titularidad y si el Barcelona no necesitará fichar a nadie para lo que resta, aunque su entrenador Gerardo Martino insiste en que no es necesario y que sólo se trata de avatares lógicos del fútbol para una plantilla muy rica, una buena forma de motivar a sus jugadores y además, otro elemento fundamental: Pinto es muy amigo de Lionel Messi, la estrella del equipo, a tal punto que para la película sobre su vida que ya rueda el consagrado Alex de la Iglesia, fue uno de los encargados de conseguir compañeros de equipo para filmar una escena en plena Barcelona charlando sobre el supercrack argentino. Y esto no es un detalle menor.

Pero no todo el asunto Valdés termina allí, porque como se sabe, el internacional del Barcelona ya había comunicado que no renovaría contrato al final de la temporada y que se marcharía al exterior. Ahora se sabe que el club con el que había cerrado trato era el Mónaco del multimillonario Dmitry Rybolovlev, pero nubes negras se ciernen sobre este acuerdo y con caballerosidad, el Barcelona (que siempre quiso retenerlo) le ofreció renovar para protegerlo.

Del otro lado de la lucha por los títulos, el Real Madrid vive horas de desasosiego desde que perdió el tremendo clásico del Santiago Bernabeu por 3-4 y lo que era un vestuario pacífico bien conducido por el italiano Carlo Ancelotti, pasó a ser el ámbito del recrudecimiento de los conflictos de los tiempos mourinhistas.

Otra vez apareció, en la prensa de Madrid, la polémica entre los dos excelentes porteros de la plantilla, Iker Casillas, relegado en la Liga, y Diego López, resistido por un número creciente de analistas que no lo ven tan imprescindible como el campeón mundial y que en horas de definiciones, creen en su retorno y presionan para que esto ocurra.

Casillas ve ahora con chances crecientes su regreso a la titularidad en la selección española a partir de la grave lesión de Valdés, algo que ya le sucedió siendo muy joven para Japón-Corea del Sur 2002, cuando aquel extraño episodio del frasquito de perfume que habría caído en un dedo del pie del entonces titular Santiago Cañizares.

Y si algo faltaba para alimentar esta polémica en el vestuario blanco, apareció un tweet del lateral Álvaro Arbeloa, de conocida posición a favor del sector más “mourinhista”, dando aliento a López y refiriéndose a la “equivocada opinión de la mayoría”. Un mensaje bastante claro que con las horas intentó matizar.

Aunque en aguas más tranquilas para lo que esta de la temporada, tampoco el Atlético Madrid puede descansar sobre si excepcional joven portero Thibaut Courtois, quien cotiza en alza y tendrá dentro de menos de tres meses el escenario del Mundial de Brasil para aumentarla, jugando para su selección belga.

Los rumores indican desde hace tiempo que el Real Madrid está intentando llegar a un acuerdo con el dueño de su ficha, el Chelsea, que a su vez baraja la chance de quedarse con sus servicios, pensando ya en la sucesión del gran Peter Cech.

Tampoco quedan fuera de este conflicto de porteros ni Kiko Casilla, formado en la cantera del Real Madrid y de gran presente en el Espanyol, cuyo nombre rondó por el Barcelona cuando se especuló con algún fichaje tras la lesión de Valdés, ni Keylor Navas, otro portero de gran campaña en la presente Liga, jugando para Levante, y que tendrá presencia en el Mundial defendiendo a Costa Rica.


viernes, 28 de marzo de 2014

La aceleración del Barcelona (Jornada)



Josep María Bartomeu, el presidente del Barcelona, no logra frenarse. Cuando parece que apagó el fuego en una zona, le aparece otro en la siguiente y así, de manera interminable. Necesitaría un día de 72 horas, a falta de 48.

Puede pasar de la presentación de la remodelación del Camp Nou, para dirigentes y periodistas en la mañana, que se definirá en un referéndum el próximo 5 de abril, a tener que aliviar a su arquero Víctor Valdés en la noche, bajando raudamente por el ascensor del estadio, en el entretiempo del partido con el Celta, para ir a darle ánimos después de la rotura de ligamento interno de su rodilla derecha, hasta tener que reunirse al día siguiente con el entrenador Gerardo Martino y el director deportivo Andoni Zubizarreta, para determinar (por ahora en stand by) si el club va a fichar otro arquero para los catorce partidos (máxima hipótesis) que quedan en la temporada.

El pasado domingo, en el comienzo del segundo tiempo, cuando el Barcelona perdía 3-2 ante Real Madrid en el clásico del Santiago Bernabeu, se encontraba momentáneamente a siete puntos de distancia de su vencedor. Apenas cuatro días después, los blancos se encuentran a tres puntos del Atlético Madrid, en el tercer lugar, y el Barcelona segundo, a uno del líder. Un cambio total.

Parecía una gran semana para el Barcelona, que vive en constante movimiento. No es fácil llevar tantas idas y vueltas con el equipo, que tuvo un gran impacto favorable con el triplete de Lionel Messi y el triunfo ante Real Madrid, y de repente Martino pasó a ser mucho más respetado y en permanente debate dialéctico con una prensa local que no entiende por qué no se juega y no dice que va a mantener el contrato por dos años con el club catalán aunque el rosarino repita que “voy a cumplir mi contrato”.

Los periodistas catalanes tratan de provocarlo donde más se siente y le preguntan concretamente por 2015, a sabiendas de que “cumplir el contrato” pueda significar el uso de una cláusula del mismo que ante una posible oferta para dirigir a la selección argentina tras el Mundial (que los rumores indican que ya existe de manera informal), lo que significaría que podría irse al terminar esta temporada y no en la siguiente.

Son demasiados frentes: una Liga (que parecía perdida y ahora lo transforman en el principal candidato, al punto de que lo que se especulaba con lo que podía realizar el equipo en la última fecha como local ante el Atlético Madrid si éste peleara el torneo con el Real Madrid, se lo proyecta como una posible final a tres puntos en el Camp Nou), una muy dura serie de cuartos de final de Champions ante el Atlético Madrid, al que no pudo vencer en esta temporada en tres partidos (dos de Supercopa y uno de Liga, todos empatados), una final de Copa del Rey ante un Real Madrid herido, en Valencia, la lesión y el descarte de Valdés, la continuidad o no de Martino, el referéndum de la remodelación del Camp Nou, el acuerdo de la ampliación de contrato con Messi, el anuncio de la ya acordada contratación del arquero alemán Ter Stegen para 2014-15 y el ya confirmado del talentoso joven croata Alen Halilovic de 22 años, del Dynamo Zagreb para el Barcelona B.

Sin embargo, toda la presión, hoy, fue en dirección al Real Madrid, que hasta puso en debate a su arquero de Liga, Diego López. Su director técnico italiano Carlo Ancelotti, antes sereno guía de un vestuario de estrellas, ya es comparado con el chileno Manuel Pellegrini, que no pudo ganar la Liga pese a las muy buenas actuaciones, y fue reemplazado por la mano pesada del portugués José Mourinho.

En el Barcelona, de pronto, nadie se acuerda de la polémica de Neymar y su contrato o sus actuaciones por debajo de su nivel, y ahora la preocupación pasa por el futuro de Martino y si el equipo se arreglará con el arquero suplente José Manuel Pinto, de 38 años, con apenas 79 partidos como titular en siete temporadas y 62 goles en contra, y cuyo contrato vence el próximo 30 de junio.

Hasta Pinto dio el susto a Martino en pleno partido con el Celta, cuando chocó contra el palo izquierdo y pidió la asistencia médica, aunque se repuso, ante el suspiro del Camp Nou. “Sólo si nos quedáramos sin dos arqueros me plantearía fichar a uno”, sostuvo el entrenador argentino en la conferencia de prensa, en la que insistió en que no cree en la mala suerte y sí en su plantel, por lo que esta lesión es, apenas, parte de los avatares lógicos del fútbol. “No me gusta poner excusas”, dice, de manera saludable.

El suplente será quien fue tercer arquero, Oier Olazábal, que proviene de la cantera y tiene apenas dos partidos en Primera, mientras la prensa investiga que el club podría, si quisiera, fichar a un arquero que participe en la misma Liga o esté sin equipo, aunque no podría jugar la Champions League.

Mientras, Valdés será operado el lunes en Ausburg, Alemania, por el doctor Ulrich Boenisch, el mismo que intervino quirúrgicamente a Samuel Khedira y Jesé, ambos jugadores de Real Madrid. El Barcelona le ofreció, en un muy buen acto, la renovación del contrato, aunque el jugador ya manifestó los deseos de cambiar de aire, aunque ahora es una incógnita si lo seguirán queriendo el Manchester City o el PSG porque tiene para medio año de recuperación, como mínimo.

El prestigioso periodista Guillem Balagué, que cubre la Premier League para el diario “As” y la Cadena SER de Madrid, y la Liga Española para “Sky” de Inglaterra, que ayer presentó el libro “Messi”, la primera biografía autorizada del supercrack argentino, insiste en que el Manchester City sigue interesado en fichar a un arquero “porque Joe Hart, el actual, no termina de convencer”. ¿Seguirá siendo Valdés uno de los candidatos?

Lo cierto es que el Barcelona no puede parar. Es un constante generador de noticias y seguramente, aunque gane títulos, los medios no dejarán de especular dentro de pocos días con la próxima temporada, en la que seguramente no estarán ni Valdés, ni Carles Puyol (que ya anunció su salida), ni posiblemente Dani Alves ni Alexis Sánchez, ambos  con chances de ser transferidos, y entonces se necesitarán fichajes y así la rueda seguirá andando.

“Estoy sorprendido porque aquí se habla menos de fútbol de lo que me imaginé”, dijo Martino, de contragolpe, a los periodistas.

Es que en Barcelona se viven tiempos muy acelerados. No hay tiempo para eso.

 


lunes, 24 de marzo de 2014

Messi brilla y Martino sube acciones en el Bernabeu (Jornada)



Muy pocos otorgaban posibilidades al Barcelona en el clásico del domingo ante Real Madrid en el Santiago Bernabeu. El liderazgo de los blancos, a cuatro puntos de distancia, los 31 partidos invictos y en especial, su marcha tranquila y sin polémicas contra los continuos problemas en el club catalán, daban cierto aire de certezas sobre que la Liga podía terminarse allí mismo.

Pero pocas cosas motivan más que el escenario del Santiago Bernabeu al Barcelona de estos años y en especial, a un crack como Lionel Messi, al que no vamos a descubrir ahora. Más bien al contrario. Los hinchas del Real Madrid lo vienen padeciendo tanto, que el domingo se convirtió en el máximo goleador del clásico de todos los tiempos, superando a Alfredo Di Stéfano.

El clásico terminó de picarse en las horas previas, cuando subió a la web una publicidad de audífonos, protagonizada por Cesc Fábregas, que mostraba un viaje en bus del Barcelona camino al Santiago Bernabeu, escuchando al pasar los gritos en contra de la gente hacia el equipo, el club, sus jugadores y hasta Cataluña, y entonces el volante se colocaba el aparato en sus oídos y le reinaba la paz. Pero fue tan fuerte que el corto fue cambiado por otro más tradicional.

Ya en el campo de juego, y en un domingo extraño envuelto en toda España con la muerte del presidente símbolo de la transición desde la dictadura franquista a la democracia, Adolfo Suárez, tanto Messi como Andrés Iniesta se encargaron de marcar claras diferencias en el juego, sumado al buen planteo de Gerardo “Tata” Martino, que supo leer que se trataba de un partido de más estrategia que táctica. Esto es: mucho más enfocado a cómo había que jugarle al Real Madrid que cuáles son los jugadores que disponía en mejor condición técnica.

Si bien en este momento, Pedro Rodríguez y Alexis Sánchez son mucho más que Cesc Fábregas y Neymar, el tipo de juego del Real Madrid requería de muchos jugadores de buen pie para adueñarse de la pelota, escondérsela a los blancos y reducirle los espacios. De nada valía colocar un 4-3-3 con dos extremos bien abiertos y plantear un ida y vuelta a los reyes de la velocidad y la contundencia. El técnico argentino leyó bien lo que había que hacer y el plan le terminó dando la razón y hasta generó los dos cambios cuando no le quedó otra que ir a buscar el resultado, cuando estuvo en desventaja.

El partido fue frenético y dejó la sensación de que cada tiempo duraba apenas 15 minutos, por tantas ocasiones de gol (muchas, en los pies del francés Karim Benzema, que revirtió el 0-1 inicial, pero que pudo haber convertido no menos de cuatro más, y que inexplicablemente fue reemplazado por su técnico Carlo Ancelotti cuando claramente era para que saliera el galés Gareth Bale, pero debe haber pesado en la conciencia del banco el enorme valor del fichaje de cien millones de euros.

Pese a las protestas durante y posteriores al partido contra el árbitro Undiano Mallenco por parte de los jugadores blancos, que argumentan que ninguno de los dos penales cobrados al Barcelona fueron válidos y mucho menos, la expulsión de Sergio Ramos en su infracción a Neymar en uno de ellos, no hay mucho para decir.

Si en una se equivocó el juez fue precisamente en el penal a favor del Real Madrid, que sirvió para que un cristiano Ronaldo desbocado y al borde de un ataque de nervios al final, estableciera el 3-2 parcial, pero Messi, siempre Messi, se transformaría en el verdugo de los blancos con dos penales ejecutados con maestría y de muy diversa forma.

El supercrack argentino volvió a demostrar, por si hiciera falta, quién es, en estos años, el mejor jugador del mundo. En un gran escenario y con todos los focos puestos sobre él y sus rivales.

Por si fuera poco, ahora superó al mexicano Hugo Sánchez y ya es el segundo máximo goleador de la historia de la Liga Española, y ahora va por el primero, Telmo Zarra. Va a pulverizar todos los récords existentes en el fútbol. Y pensar que hay quien aún lo discute.

Ahora hay Liga otra vez, apasionante como nunca en estos últimos diez años, con tres equipos peleándola a nueve fechas del final, y con Atlético Madrid ahora puntero junto al Real Madrid y con el Barcelona a un solo punto, pero tanto el Barcelona como el Atlético serían campeones si empataran a puntos con el Real Madrid al terminar el torneo, por haber sacado mejor resultado en sus enfrentamientos. Y eso no es todo: en la última fecha, el Barcelona recibirá al Atlético en el Camp Nou, cuando ya se enfrentan la semana que viene por los cuartos de final de la Champions League. Y aún queda en abril la final de la Copa del Rey en valencia con otro Real Madrid-Barcelona.

Nos quedan muchas emociones todavía, antes de la más grande, la del Mundial de Brasil.