martes, 25 de noviembre de 2014

El método nominal (Un cuento de Marcelo Wío)



¿Esta es la lista de jugadores?, preguntó por enésima vez, incrédulo, Bianccutti, el técnico a Lambruscio, su ayudante. ¿Estos son los titulares? ¿Éstos?, miraba la lista como buscando una trampa, un engaño de tinta. Los apellidos que figuraban allí eran inverosímiles, ¿a quién se le ocurría poner a los suplentes en una semifinal? Y además, esos suplentes… De una… mediocridad sin atenuantes, casi ofensiva. ¿Esto es legal?, preguntó, también por enésima vez, Bianccutti. ¿Un arquero puede jugar de nueve? ¿Qué carajo es esto?

Es lo que hay. Ya la presentaron, y no pueden dar marcha atrás, repitió por enésima vez, Lambruscio, intentando convencerse más que explicar algo que no tenía ni pies ni cabeza. La pregunta, Bianccutti, no es si se puede o no, o si están en pedo o no. La pregunta es, ¿qué hacemos nosotros?

Les metemos un 2-3-5…, aventuró Bianccutti, buscando el apoyo de Lambruscio. Ambos estaban desconcertados. ¿Por qué el rival hacía lo posible por regalarles el pase a la final? ¿No pueden recular?
No, ya se pasó el plazo…
¿A vos, qué te parece?
Sí, un 2-3-5 o un 2-4-4… Plantearlo de otra manera sería desaprovechar su desatino…
Sí…

Media hora antes del plazo presentaron la lista de titulares a la federación. Calculaban que debían concebir una sensación de seguridad, de éxito anticipado, pero detrás de las conjeturas anidaba una desconfianza que iba creciendo sin aviso.

Bianccutti salió del vestuario antes de que lo hiciera el equipo. Estaba inquieto. Se sentó en el banco de suplentes solo, como si quisiera darle tiempo a esa realidad para que se impusiera a sus sospechas, a ese recelo que había ido agrandándose, indefinido pero casi tangible, como una garúa particular.

Ya estaban por salir los equipos a la cancha, cuando Lambruscio llegó corriendo al banco y se desplomó junto a Bianccutti. Nos cagaron, sentenció.
¿Quiénes?, preguntó Bianccutti, intentando prorrogar la duda, posponer el hecho evidente.
Ellos, Bianccutti, ellos… Juegan con el equipo titular…
Pero me dijiste que ya no podían cambiar…
Sí. Y no lo hicieron.
Qué carajo estás diciendo, Lambruscio, aclarate un poco que me va a dar algo…
El día anterior se cambiaron nombres y apellidos en el registro civil. Todos son mayorcitos así que pueden cambiarse el nombre si eso los hace felices. Eso es lo que hicieron. Se cambiaron el nombre, Bianccutti… Se cambiaron el nombre…
Nos cagaron…
De lo lindo…
¿Qué hacemos?
Salir de acá y cambiarnos de nombre…
No, en serio.
Lo digo muy en serio…


domingo, 23 de noviembre de 2014

Messi y un récord fenomenal (Yahoo)


               

                                                  Desde Barcelona

Cada vez quedan menos palabras para definir al supercrack argentino Lionel Messi. Con su hat trick ante Sevilla, en el Camp Nou, ha logrado, finalmente, batir el récord de goles que estaba en manos de Telmo Zarra hace más de medio siglo y sus 253 tantos en poco más de una década con el Barcelona lo sitúan ya como jugador de leyenda, en una élite a la que muy pocos pueden alcanzar.

Si bien tardó en llegar el récord algunos partidos, esto se debe a que hasta los monstruos del fútbol como él tienen altibajos, mejores o peores partidos, aunque en el caso de Messi, definir un “mal partido” puede significar haber hecho tres asistencias claras desaprovechadas por sus compañeros, o tiros en los palos (hubo no menos de cinco en esta “mala racha”) o balones que pasaron al lado de los palos.

Es decir que para calificar o definir a Messi, sólo se puede basar en él mismo, en su propio rendimiento. Porque aún siendo un futbolista de excepción, un jugador único, como hay pocos en toda la historia, Messi es más un atleta que un futbolista, en el sentido de que sus comparaciones sólo son posibles con sí mismo, con marcas anteriores que él haya establecido, y no es posible compararlo con ningún otro jugador en el mundo.

Por eso es tan notable también lo del delantero portugués Cristiano Ronaldo. Porque llegar a poder ser mínimamente comparado con Messi, o haberle arrebatado algún Balón de Oro o competir con él por el galardón, ya está describiendo el notable esfuerzo y la calidad del jugador del Real Madrid, otro portento, que suma ya 20 goles en la Liga en lo que va de temporada y nada menos que 197 en su historia en el fútbol español y en 176 partidos, es decir que su promedio es de 1,11 gol por partido, una cifra impresionante.

Pero Cristiano Ronaldo es, en todo caso, un delantero potente con una inmensa capacidad de gol, con un notable poder de definición, pero que necesita que lo habiliten, recibir la pelota justa.

Messi, en cambio, no necesita tanto de los demás. Es cierto que si recibe el balón con claridad, si otros hacen el desgaste de llevarlo hasta tres cuartos de campo rival, como en otro tiempo más seguido y ahora más discontinuamente Sergi Buisquets, Xavi Hernández o Andrés Iniesta, su cercanía al arco rival facilita su definición y no es casualidad que ante el Sevilla haya podido marcar tres goles y casi cuatro, porque el Barcelona jugó acaso el mejor partido de la temporada y el juego desplegado ayudó al argentino ante un Camp Nou que, una vez más, le dio todo su respaldo.

Messi no necesita mimos desde las gradas ni desde campañas mediáticas. Lo que Messi siempre necesitó fueron mimos con la pelota, recibirla con claridad, tener opciones de pase, y compañeros con ductilidad en sus cercanías para poder combinar con ellos. Messi necesita un equipo a su alrededor que tome la filosofía del juego del toque colectivo, de la presión muy alta para recuperar la pelota cerca del arco rival, y entonces allí es feliz. Y eso es algo que en los últimos meses en el Barcelona ya no estaba ocurriendo tanto.

Mucho se ha dicho de que ésta tal vez no sea la mejor temporada de Messi, pese a que en esta misma ha alcanzado el récord histórico de goles en la Liga Española, y sin embargo, estamos analizando a quien ha marcado 10 goles en 12 jornadas. ¡Y estamos debatiendo si está en una buena o mala temporada! Es decir, nos hemos acostumbrado a tomar con normalidad una situación absolutamente anormal. Y es Messi el que nos obligó a hacerlo, desde alguien que ha llegado a marcar 90 goles en un año, en tiempos de marcajes estrictos y sistemas defensivos enormes.

También nos permite pensar todo esto lo que podría seguir siendo Messi si el Barcelona mantuviese al menos un 70 por ciento del juego que tanto deslumbrara en el pasado, porque los jugadores siguen estando en su mayoría y porque en ataque se ha reforzado con estrellas de la talla de Luis Suárez o Neymar. Y lo que habría pasado con una selección argentina que en el pasado Mundial tuvo que replegarse ante las lesiones de sus principales delanteros. Y aún así, se llevó el Balón de Oro (esta vez con polémica) como mejor jugador del certamen.

Todo eso es Messi, un jugador de leyenda que nos obligó a un cambio absoluto en la forma de ver y analizar a un jugador dentro de un partido o un esquema, o el desempeño de un equipo. Debemos recordar que es alguien que obligó al Barcelona a prescindir de jugadores como Samuel Eto'o, David Villa o Zlatan Ibrahimovic. Es que Messi estuvo siempre por encima de todos ellos, pero necesita a la pelota como el agua. Cuando la tiene, ya nadie puede dudar de lo que es capaz de hacer.


Por eso, todos los que pudimos presenciar el partido del sábado en el Camp Nou ante el Sevilla, guardaremos estas imágenes para toda la vida. Podremos contar, ya de muy viejos, que aquella vez vimos a Messi batir el récord de Telmo Zarraonaindia, “Zarra”. Y que un tremendo crack, como Messi, lo consiguió nada menos que a los 27 años. Una maravilla que hay que agradecer al fùtbol, este hermoso e incomparable deporte.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El camino de la seleccion, mas alla de los resultados



                                                      Desde Manchester


Es cierto que los resultados influyen en el estado de animo, y que en cinco partidos desde que Gerardo Martino se hizo cargo del seleccionado argentino, tras el Mundial de Brasil, estos fueron solamente mediocres y solo puede destacarse el debut ante Alemania.

Pero a esta altura de los acontecimientos, cuando falta poco mas de medio a;o para la Copa America de Chile y apenas dos o tres amistosos de preparacion, se puede hacer el siguiente balance.

Entre los aspectos generales, parece saludable el deseo de este equipo por recuperar la posesion de la pelota, algo que no ocurria con Alejandro Sabella. En la etapa anterior, aun habiendo llegado a la final del Mundial, ni siquiera se pensaba en esta posibilidad porque se trataba de un sistema mucho mas de ida y vuelta, confiando en el error del rival y la enorme capacidad de gol de los atacantes.

En este aspecto, antes del Mundial de Brasil nos preguntabamos reiteradamente en este blog como solucionaria este equipo el problema si el rival tuviese buena tecnica e interes por el control de la pelota, y efectivamente Argentina sufrio ante Holanda en semifinales y ante Alemania en la final, cuando tuvo chances pero el propio Lionel Messi tuvo que plantearse dos o tres srpints (como de manera clara lo cuenta en su libro, Guillem Balague) por falta de contacto con el balon.

Ahora la cosa es diferente. Martino confia en que teniendo la pelota, ademas de que hay mas chances de llegar al arco rival, tambien se atenua la chance de padecerlo, lo que no es poco y a su vez, un gran cambio desde el ciclo anterior. Hasta ahora, el mas sustancial de toos.

Pero hay otros cambios derivados de este mismo, como la necesidad de un marcaje diferente, porque con un equipo muy poco retrasado, que juega con todas sus lineas en funcion oensiva, que proyecta sus laterales (anoche, lo de Ansaldi fue elocuente por la izquierda). el retroceso a la hora de perder la pelota pasa a ser clave. Los jugadores deben "cortar camino" hacia su propio campo, y resolver la ran distancia que hay a las espaldas de los ultimos defensores, antes de llegar al arquero propio. En Old Trafford, eso se cumplio en buena medida y el gol del final de Portugal no llego por una falla de este sistema sino tras un centro desde la derecha.

Que Nahuel Guzman haya sido el arquero fue una sorporesa relativa. Mas porque se hablo del record que estuvo a punto de alcanzar Sergio Romero, y que aun mantiene Ubaldo Fillol. en cuanto a partidos disputados con la albiceleste. Pero si Martino trajo tres arqueros para dospartidos en Inglaterra, era muy probable que Guzman o Willy Caballero (o ambos) tuvieran su chance. Y Guzman, de muy buen juego con los pies (a veces demasiado confiado) es ideal para el sistema de Martino, aunque se apresuro mucho en los saques desde su area. De todos modos, no parecio pesarle para nada el compromiso.

Atras, la defensa tambien parecio batante firme, aunque se destacaron mas los laterales. Bien Facundo Roncaglia en la marca inicial a Cristiano Ronaldo, que opto por cambiarse de punta con Nani, y especialmente bien Ansaldi, como ya se dijo, en la proyeccion, ayudando al mostrarse como0 alternativa al ataque por la izquierda.

En una noche no tan acertada de Javier Mascherano en la precision en los pases, aunque firme en la marca, Lucas Biglia energio como gran figura, por su despliegue como rueda de auxilio del jugador del Barcelona y sumandose al ataque en la medida de lo posible.

Del medio hacia arriba sigue siendo una incognita. Es elogiable que Martino juegue con un diez como Javier Pastore por detras de los delanteros, y parce logico que Messi juegue otra vez por la derecha para facilitar una posicion a los tantos buenos nueves que cuenta, pero la experiencia del crack no fue buena en los ultimos tiempos en ese lugar, y habra que readaptarlo, mientras que Gonzalo Higuain no atraviesa su mejor momento y Angel Di Maria se encuentra en una fase de transicion en el Manchester United y se noto su desgaste fisico y su aporte tuvo altibajos.

Lo que sorprende mas de esta seleccion y es algo a corregir, es queno tuvo tantas posibilidades de gol, tal vez mas al princpio, y que en general las que tiene llegan casi siempre por las mismas vias y necesita quebrar con mas gente la ultima linea rival, algo que aun hay tiempo de trabajar, pero que es imperioso mejorar.

Es dificil evaluar el segundo tiempo. Fueron tantos los cambios, que el partido se torno irrelevante, aunque el primer tiempo suministro elementos muy ricos para seguir estudiando en el futuro, aunque ya no habra compromisos hasta marzo de 2015. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

La selección sigue con el cerrojo puesto (Jornada)



                                            Desde Londres

Cuando finalizó el Mundial de Brasil, no sólo terminó una etapa para el director técnico Alejandro Sabella, sino que también decidió jubilarse Andrés Coco Ventura, el anterior responsable de Prensa, tras haber trabajado con el equipo nacional desde que finalizara Francia 1998.

Sin embargo, todo sigue igual en cuanto a la relación de la selección con la prensa y los aficionados en general. Una vez más, y como viene ocurriendo desde hace mucho tiempo, el equipo nacional pareció esconderse en un lujoso hotel,  lejos del mundanal ruido de una ciudad tan cosmopolita como ésta, y hablar con los jugadores de una manera que no sea por segundos y casi con monosílabos ya es una tarea titánica.

No sólo nosotros ya nos hemos referido a estas dificultades de la selección argentina en otro tiempo, sino que ahora la situación ya es retratada por diarios como Clarín o revistas como El Gráfico, que dedicó nada menos que su contratapa del número siguiente al Mundial de Brasil para preguntarse hasta cuándo todo va a continuar como de esta forma.

No sólo con la prensa. Ya en la pasada Copa América 2011,  organizada en la propia Argentina, resultó casi imposible conseguir que los jugadores saludaran a su público al llegar a Córdoba, Santa Fe o La Plata. Gente que esperaba por horas ante la inédita oportunidad de tener al conjunto nacional en su ciudad, ni siquiera consiguió un mínimo saludo protocolar.

En Marsella, anteriormente a la Copa América, en una oportunidad le preguntamos a un dirigente cuánto costaba realmente satisfacer a los veinte argentinos que se habían acercado a la concentración (siempre lo más lejos posible de todo el mundo, y si no hay transporte público para llegar, mucho mejor), si por la cantidad que había, hasta daba para sacarse una foto con cada uno y se tardaría menos de media hora de trámite, pero ni así.

Para un periodista extranjero, las posibilidades de concretar una entrevista con cualquier jugador albiceleste son directamente nulas, y los nacionales pueden tener más fortuna si es para la TV o para los diarios más grandes del país. Caso contrario, se requiere una habilidad especial y una cantidad de cabriolas sumadas a algún guiño del destino como para llegar a buen puerto.

En este caso, la selección eligió hospedarse en el Radison Blu Edwardian New providence Wharf, en la zona sureste de Londres, a la que para llegar hay que realizar una buena y larga combinación de trenes, y para poder arribar al entrenamiento de la tarde de ayer, hubo que ir casi de los Apeninos a los Andes hasta llegar al Rush Green, donde el director técnico Gerardo Martino dio su conferencia de prensa.

La sorpresa de este cronista se produjo cuando llegó a la zona tras varias combinaciones de tren, y ya al final, por si faltara poco, otro bus de los típicos ingleses de doble piso y color rojo, número 103, el conductor pidió precisiones: “OK, usted va a Rush Green, pero es enorme. ¿A qué parte va?”. Ni idea. El departamento de Prensa de la selección había informado taxativamente “Rush Green”, pero al descender, 
exhaustos, faltaban algunas paradas porque la dirección correcta era Ford Sports & Social Club, Rush Green Rd, Romford. Una vez que conseguimos esos datos, gracias a un salvador mensaje de texto del amigo y colega Jason Pettigrove, todo se simplificó.

Consultado uno de los nuevos funcionarios de Prensa Nicolás Novello, sobre cómo será la forma de conseguir entrevistas individuales con los jugadores, la respuesta es que “hay mandarles mensajitos y de acuerdo al feeling que haya entre ellos y cada uno de ustedes, se pondrán de acuerdo para decírmelo y así haremos”.

Al insistirle en que de esta forma, muchos medios sin tantos recursos que no pueden viajar no tendrán oportunidad en el futuro porque esos medios no tienen trato cotidiano con los jugadores, Novello nos observa resignado y nos da el ejemplo de Angel Di María. “Para hablar con él, primero tienen que dirigirse a su agente”, es decir, nada menos que con el poderoso portugués Jorge Mendes o alguien de su equipo de Gestefute. No parece nada fácil.

En todo caso, lo que hay que preguntarse es si ésta es la tarea del área de Prensa de una selección poderosa como la argentina, la de dejar en manos de agentes, representantes, o del propio jugador y su feeling con el cronista, para que haya entrevistas, con lo cual, definitivamente los que no viajen con el equipo, no podrán acercarse a las estrellas. Todo queda para los medios grandes, más claro que nunca y ahora, ya puesto en palabras oficiales.

Novello, incluso, sorprende en el borde del campo de juego de “Rush Green”, en diálogo con este cronista,  cuando afirma que el hecho de que los jugadores tengan que hablar con la prensa “figura en el contrato” pero aclara que por ejemplo Carlos Tévez “ya habló” para estos diez días de trabajo en Inglaterra porque cuando llegó el lunes al hotel de su viaje desde Italia, “estuvo como siete minutos con todos los que se le acercaron”.

Para este tiempo en Inglaterra, la selección argentina apenas si contempla zonas mixtas tras los dos partidos y un entrenamiento en Manchester pero tampoco habrá muchas más ruedas de prensa de a dos jugadores.

Como antes de Ventura, cuando en la concentración de L’Etrat, el entonces director técnico Daniel Passarella decía que “ahí viene el enemigo” cuando se acercaban los periodistas, todo sigue como entonces o peor.

La selección argentina sigue escondiéndose de todos y de todo. Si pudiera pasar desapercibida, tanto mejor. Si nadie puede acercarse por el tránsito o las largas distancias y la incomunicación, mejor aún. Si el periodismo se mantuviera a kilómetros, bienvenido. Cada tanto, alcanza con alguna sonrisa para que por TV, muchos crean que los jugadores son muy simpáticos, mientras radios y medios gráficos seguirán horas y horas en los lobbies buscando cinco minutos a solas con alguno.

Nada ha cambiado. Al contrario, la distancia entre la selección y la gente, es cada vez mayor. Y ni siquiera es accidental. Es absolutamente voluntario.


martes, 11 de noviembre de 2014

¿Este Real Madrid puede ser como el Barça de Guardiola? (Yahoo)



Es cierto que apenas se han jugado once jornadas de la Liga Española y que queda demasiado camino por recorrer, y lo mismo con la Champions League, pero los resultados obtenidos, la facilidad con la que se quita de encima los adversarios y la calidad de sus jugadores, ya ha generado un debate en los medios locales que lleva a preguntarse si este Real Madrid puede parecerse al Barcelona de Josep Guardiola.

Evidentemente, en el entorno del Real Madrid hay una enorme necesidad de reivindicación cuando aparece, como sin dudas es éste, un equipo competitivo del más alto nivel, con jugadores que puedan ofrecer un buen espectáculo, pero la sensación es que todavía falta mucho para poder afirmar que se trata de un fútbol tan completo como el que hasta hace poco jugó el Barcelona y que para muchos, es el mejor de todos los tiempos.

Este Real Madrid tiene algunas virtudes muy importantes. Incluso, en cierto modo, que superan a aquel Barcelona, como una capacidad de gol envidiable y que va camino de batir todos los récords. Con 44 goles en 11 jornadas en la Liga, y apenas 11 en contra, tiene una media de casi 4 goles por partido y 1 en contra, lo que equivale a decir que es como si ganara cada partido de Liga por 4-1. 

Pero este dato no termina aquí, sino que si tomamos como ejemplo el último partido ante el Rayo Vallecano en el estadio Santiago Bernabeu, podremos informarnos de que los visitantes ganaron la posesión del balón 54,9% a 45,1%. Y no sólo eso, sino que el Rayo ganó estos porcentajes en los dos tiempos del partido,  En la primera parte, el Rayo tuvo la pelota el 51,7% y el Madrid, el 48,3. En la segunda, el Rayo tuvo la pelota el 58,5% del tiempo y el Madrid, apenas un 41,5%. Y un “pequeño” detalle: fue en esa segunda parte, cuando los locales marcaron tres goles, tras irse al descanso 2-1.

En buena medida, esto puede indicar que Real Madrid no necesariamente es un equipo que necesite el control permanente del balón para imponer su juego, como sì lo necesitaba el Barcelona de Guardiola. Para los azulgranas, la posesión era casi todo, la base de su juego. Por la sencilla razón de que al tenerlo, podía usufructuar como nadie el talento de Xavi Hernández, Andrés Iniesta y la finalización de un monstruo como Lionel Messi, pero para ello había que tejer la jugada, urdirla, armarla con mucha paciencia y toques de todo el equipo moviéndose con ese cometido.

El Real Madrid tiene otro andar. Carlo Ancelotti ha conseguido que no tema la posesión y que en menos de dos temporadas, se sacara de encima el peso que representaba aquella disposición de José Mourinho de depender de los errores ajenos para matar de contragolpe, con balones largos para sacar el mejor rédito de la potencia de Cristiano Ronaldo.

Este Real Madrid puede tener la pelota y puede ganar, y hasta golear, sin necesidad de una posesión permanente. Tiene tantos recursos que puede arrancar y marcar a la primera, o puede llegar a la red adversaria producto del dominio, o puede hacerlo de contragolpe.  Pero parece un equipo seguro de sí mismo, de su capacidad para el gol, y muy aliviado desde que consiguiera ganar la pasada Champions League, poniendo fin a una década de polémicas y de una mala cara externa como club, convirtiéndose en el malo de la película.

De cualquier forma, al Real Madrid también le falta ganar muchos títulos internacionales, marcar una época como lo hizo el Barcelona entre 2006 y 2012, como para ser contemplado como lo es el equipo que dirigió Guardiola.

Sí cuenta el Real Madrid con una gran plantilla, como pocas en los últimos años, porque la mayoría de sus jugadores son dúctiles, de buen pie, y ahora juegan al servicio de una cierta estética si bien, como citamos más arriba en este texto, en la elección por no disponer tanto del balón también conlleva la de no brindar tantos minutos de su juego a los espectadores, confiando en que durante menos minutos se puede concretar lo que otros necesitan para más tiempo.

El Barcelona de Guardiola, a diferencia de este Madrid, sí fue más generoso en el tiempo dedicado al armado, a la estética. Cuanto más tiempo de posesión, más belleza para contemplar y acaso sea una cuestión de tiempo de trabajo como desafío para Ancelotti, que ya consiguió lo primero: apostar a jugar, más que a especular, y darle una cara más amable al juego.

Entre el Barcelona y el Real Madrid, hay un tercero que no debemos olvidar y acaso, el que más se le parece a aquél Barcelona de Guardiola: su nueva obra, el Bayern Munich actual.

Guardiola también había heredado cierta base de Frank Rikjaard en aquél Barcelona cuando llegó en 2008, y lo mismo ocurrió con el Bayern de Jupp Heynckes en 2013, pero en los dos casos, fue dejando su impronta, un juego basado en la tenencia casi abrumadoramente, en el dominio absoluto (en lo posible) de los rivales, en un juego basado en el armado y en tratar de depender de sí mismo. El gol, entonces, llegará como consecuencia lógica de ese dominio y no necesariamente por un error ajeno.


Este Bayern, por estilo, se parece más al Barcelona que este Real Madrid, aunque no tenga por qué parecerse y tendrá que recorrer su propio camino para que en unos años, sepamos definitivamente si estaba para construir un imperio o sólo se quedó en el intento.

jueves, 6 de noviembre de 2014

El equipo de Eleuteria (Un cuento de Marcelo Wío)



Eleuteria Tamborini, viuda de Herraiz, nacida – según figura en su partida de nacimiento – en 1936, entró en el campo de juego detrás de los jugadores, enjuta, el bolso colgado del brazo izquierdo que también mantenía cerrado el saquito de lana negra – una brisa crepuscular cruzaba el estadio de noreste a sureste. Saludó al técnico rival con el acostumbrado “suerte m’hijo”, y se sentó en el banquillo de suplentes junto a sus dirigidos. Apoyó el bolso en el suelo, entre sus piernas, sacó el tejido, y empujó el bolso debajo del asiento. A su lado estaba Varela, reciente incorporación de Sportivo Alvarado.

“¿Va a tejer el partido, doña Eleuteria?”, preguntó socarrón Varela.

“No sea pavo, Varelita; es una bufanda para mi nieto. El partido no se teje, se urde, delineando un 3-4-3, que puede trasformarse en un 3-3-4 o en un 4-4-2... Cuestión de coreografía. Usted no se preocupe, ya va a aprender a bailar esta danza. Tenga, borde un poco mientras calienta el banco”, respondió con un dejo de lástima. Los jugadores cada vez entendían menos de este juego, de este bailongo.

Eleuteria tejía esa eterna y extravagantemente dilatada bufanda y con el pie marcaba un compás y con la cabeza seguía la melodía de 1812 de Tchaikovsky y el equipo se plantaba en un osado 2-1-4-3 y apabullaba al rival y la pelota danzaba o quizás las que danzaban eran las piernas y las cinturas y el gol se transformó en una inevitabilidad, porque cuando se le cantan esas cosas al oído, no hay quién se resista.

Y entonces Eleuteria con un valsecito en la mente que seguía (¿o configuraba?) un 4-3-3 y una pausa en la que el rival se desesperaba detrás de un balón del que ya comenzaban a dejar de creer, siempre al alcance, tan lleno de promesas, pero imposible de alcanzar, porque se mecía rendida a la gracia respetuosa y señorial de los de Sportivo Alvarado. Y el pequeño pie de Eleuteria como un metrónomo.

“No se me distraiga, Varelita, borde... Pero no así, alma de Dios, con ganas, deseándolo, no lo haga por contradecir a una vieja...”.

Y una milonguita, porque eso de mecer, de seducir sin concretar, sin llevar al balón al clímax, a la consumación de entreveros con la red, era una falta de respeto, una soberbia inútil. Y entonces otra vez un 3-4-3, la pausa, la aceleración – “Y sabe qué Varelita, estudie el Kamasutra, le va a venir bien, y su esposa se lo agradecerá... ¿Tiene esposa? No conteste, no sé por qué le pregunté. Realmente me da igual la respuesta. De todas formas, si no tiene ni esposa ni noviecita, búsquese una amiguita, hay que descargar tensiones antes de jugar... Ah, y tome unas clases de baile; el lunes en el entrenamiento le doy la dirección de una academia de confianza” – que va conduciendo al rival a hacerse a la idea de lo indefectible del desenlace, a aceptar esa suerte de violación que supone  que el rival penetre la portería propia, quebrando el orgullo, la virilidad. La crónica del gol anuncia cumplió, tautológicamente, el resultado previamente notificado.

Benítez, el líbero suplente, se levantó, se acercó a Eleuteria y le puso su casaca sobre los hombros. “Me viene siempre con ese saquito de nada, doña Eleuteria...”, la amonestó con cariño y respeto. “Ya sabe que en esta época del año refresca traicioneramente a estas horas”.

“Gracias, m’hijo”, y el pie y la melodía y esa intriga de vaivenes y sutilezas y el público embobado, agradecido, entregado a esa ingeniería de la táctica, a esa delicadeza de la habilidad.

Cinco minutos antes de que finalizara el partido, Eleuteria guardó el tejido en el bolso, se incorporó, se dirigió al banco rival, saludó al técnico y a los suplentes y se perdió en el túnel de vestuarios.

Varelita siguió bordando hasta que terminó el partido y Benítez le dijo que ya estaba bien. “No es castigo ni chanza. Dale tiempo, ya va a ver”, le ofreció un punta de explicación.

“Si a vos te sirvió, ¿cómo es que estás en el banco?”, preguntó Varela, sin deslealtad ni querella; pura inquietud.


“Cada hilo a su tiempo, según el dibujo...”, fue todo lo que replicó Benítez. Ya estaban en el túnel de vestuarios. La humedad  filosa acumulada como una trampa fría Varela. Benítez ya entraba en el vestuario. Eleuteria hablaba bajito y repartida agujas, ovillo y discos de vinilo (“Escúchenlos para el lunes”, vamos a trabajar con ellos”) y repartía felicitaciones maternales. Varelita se preguntó si había hecho bien en aceptar la oferta de Sportivo Alvarado, si alguna vez entendería, si encajaría en esa dinámica. Entró al vestuario y, mientras cerraba la puerta tras de sí, Eleuteria le decía: “Varelita, unas clases de pintura, de perspectiva, sobre todo – el lunes le voy a prestar un libro sobre Della Francesca -, no estarían de más”. Blasco, el 10, asintió, mirándolo, confirmando o ratificando el consejo y, a la vez, corroborando la duda o la inquietud de Varela.

domingo, 2 de noviembre de 2014

El Barcelona ya está en crisis (Yahoo)



El Barcelona está en crisis y esto no deja de ser una novedad. Por lo menos, es un hecho muy poco frecuente en los últimos años. Podría decirse que éste es el momento más difícil desde el final de la temporada 2007/08 cuando el entonces presidente del club, Joan Laporta, se dirigió personalmente a la casa de Ronaldinho para comunicarle que debería buscarse otra entidad, mientras que el holandés Frank Rikjaard ya sabía que debería cambiar de escenario.

Ese Barcelona, aún así, había ganado la Champions League en 2006 y el Real Madrid estaba bastante peor que ahora, y ni asomaba el Atlético Madrid entre los posibles contendientes.

Hoy, el Real Madrid no sólo es el actual campeón de Europa, con la Décima Champions en su vitrina, sino que su entrenador italiano Carlo Ancelotti ha sabido revertir una tensa situación de años, una muy mala imagen del club blanco, para remitirse a otros tiempos en los que sus equipos brillaban y jugaban un fútbol estético que envidiaba todo el mundo.

Pero hay algo más: luego de un mal comienzo de Liga, el equipo pudo encontrar su lugar, es una máquina de golear (37 tantos en 10 partidos, a un promedio de 3,7 ), y aprovechándose de un buen clásico y del inesperado tropiezo del Barcelona ante el Celta en el pasado fin de semana, se ha colocado líder demasiado pronto.

Sin embargo y pese a todo, el Real Madrid es más líder gracias al Barcelona que a su propio juego. Si el Barcelona hubiese mantenido una mínima regularidad, hoy no estaría lamentando tener que pelear ahora contra tantos equipos juntos, porque se han amontonado el Valencia, el Sevilla y hasta el inefable Atlético de Diego Simeone ya se encuentra a una sola unidad del primero.

La crisis del Barcelona, entonces, es de resultados, pero mucho más que eso, como venimos insistiendo en estas columnas, lo es por juego.

Sus seguidores, especialmente los catalanes o los que tienen su gran recuerdo de jugador, han esperado con ansias la llegada al banquillo como entrenador de Luis Enrique Martínez, el asturiano que se hizo ídolo con la camiseta azulgrana y que parecía que seguía los lineamientos futbolísticos de Josep Guardiola.

Pero por una razón o la otra, Luis Enrique no ha coleccionado muy buenas campañas que le dieran la posibilidad de dirigir al Barcelona. Su experiencia en la Roma no pasó de ser mediocre y tampoco hay demasiado para resaltar en el Celta, aunque tampoco le ha ido mal. La sensación es que Luis Enrique llegó al banquillo del Barça mucho más por lo que fue de jugador y su relación con Guardiola y un supuesto conocimiento de la idea filosófica del club por el hecho de haber sido protagonista en el pasado.

Un inicio con muy buena estadística, sin goles en contra en ocho partidos y con todos triunfos, ilusionó a los que se basan en los números para los análisis de los equipos, pero en muchos pasajes de esta buena racha, se pudo comprobar que pese a la dudosa categoría de algunos de esos rivales, el equipo no aparecía en la manera en que se pretendía y más aún, para la calidad de muchos componentes del plantel y los que esta vez sí, han sido fichados para reforzar un equipo que tenía un andar viejo, menos dinámico, con menor presión de sus delanteros en la salida rival y con algunos de sus jugadores, en bajo nivel.

Se afirmó que Xavi Hernández ya no estaba para la titularidad y hasta el propio Luis Enrique, consultado al asumir, llegó a decir que tendría que hablar con el veterano volante, mientras que Rakitic ocupaba su lugar. Ni Andrés Iniesta ni Lionel Messi (que lleva casi tres partidos sin marcar el famoso gol 251 que lo igualaría a Zarra en el récord como máximo artillero de la historia de la Liga) están en el altísimo nivel del pasado, y el uruguayo Luis Suárez todavía no encontró su lugar y le falta rodaje aunque se trate de un grandísimo fichaje.

Este Barcelona, del que podríamos tomar mil ejemplos en la comparación con aquel que deslumbrara en tiempos de Guardiola, ya no descuella. Ya no genera aquellas expectativas por ver un espectáculo mágico, único. Podría darlo, pero ya nadie puede sentirse defraudado si se va del Camp Nou sin haber visto aquello que veía en el pasado.

Este equipo no parece tener aquellas convicciones. Se sabe más frágil, es consciente de su deterioro, y ya comienza a mostrarse sin sus mejores ropas, como cuando Daniel Alves tira centros indiscriminadamente aunque no haya un nueve de referencia, la presión de Neymar, Suárez o Pedro ya no tiene la intensidad del pasado con otros protagonistas, y el andar cambia mucho si el que maneja el juego es Xavi o es Rakitic.

Pero lo fundamental es que no parece haber una nueva idea, algo diferente que pueda ser utilizado en este momento de transición, como suelen atravesar todos los equipos que alguna vez reinaron con gran talento y que comienzan a extinguirse, para iluminar uno nuevo.

Esas transiciones, muchas veces se pueden ordenar y más, con las posibilidades de fichar jugadores que tiene el Barcelona, pero de momento, lo ha podido conseguir.


La diferencia con los primeros días de la temporada es que hasta los más fervientes defensores de la llegada de Luis Enrique, luego de denostar al argentino Gerardo Martino, su antecesor, ahora dudan sobre si la decisión de contratar al asturiano fue la más acertada, y la crisis vaya en aumento.