lunes, 11 de mayo de 2015

Los riesgos del Real Madrid (Yahoo)



Con el empate ante el Valencia 2-2 en el estadio Santiago Bernabeu, el Real Madrid casi tiene perdida la Liga en manos del Barcelona, por lo que al haber quedado eliminado de la Copa del Rey, el próximo miércoles se juega todo lo que le queda de la temporada ante la Juventus por la Champions League.

El Real Madrid deberá revertir el 2-1 en contra del martes pasado en Turín y con el 1-0 como local accederá a la segunda final consecutiva de la Champions League de Berlín, pero se enfrentará con un durísimo equipo italiano que recupera a Paul Pogba, tiene al argentino Carlos Tévez en excelente forma, una sólida defensa, un gran portero como Gianluiggi Buffon y en especial, gran experiencia para partidos de esta clase, siendo el tetracampeón consecutivo de la Serie A italiana.

Los equipos italianos son especialistas en mantener el empate cuando lo necesitan, desde aquellos tiempos de los años sesenta con el “Catenaccio” (candado) y siempre fueron complicados en estas instancias. Tanto, que ya cuando Tévez marcó el 2-1 de penal en la ida, el entrenador Massimiliano Allegri comenzó a practicar el nuevo sistema de aguantar en el fondo ante Real Madrid, con buenos resultados.

La Juventus no llega a una final de Champions League desde 2003, y en todo el siglo 21, apenas cinco veces un equipo italiano pudo acceder a la máxima definición, siendo el último caso el Inter de José Mourinho en 2010, justamente en el Santiago Bernabeu, ante el Bayern Munich. Demasiado tiempo pasó desde entonces.

¿Por qué Real Madrid no parece ser el de la temporada pasada, siendo que la base de su plantilla es muy parecida a la anterior? Porque si bien no se desprendió de tantos jugadores, sí lo hizo de dos claves como Angel Di María, que fue fundamental en la final de Oporto ante Atlético Madrid, y Xabi Alonso, muy importante en el equilibrio táctico del equipo, y en la precisión en los pases cortos y largos;  y porque tuvo algunos contratiempos con algunos lesionados en momentos clave, como Luka Modric en el último semestre, y Karim Benzema en este tramo final, aunque bien reemplazado por el mexicano Javier “Chicharito” Hernández. En otro momento también fue importante la baja de Pepe, en la zaga, aunque fue bien reemplazado por el francés Raphael Varane.

Si hay otro elemento importante en el Real Madrid es que también hubo jugadores que pasaron etapas muy negativas, como el galés Gareth Bale, que se recuperó hace pocas semanas y en un partido de su selección nacional ante Israel por la clasificación para la Eurocopa 2016, y hasta el propio Cristiano Ronaldo, que rindió muy por debajo de su nivel en el primer trimestre de 2015, aunque su performance en el total haya sido espléndida.

Contrariamente al claro sistema táctico de la temporada pasada, con un 4-3-3 marcado, con Di María y Modric además de los tres delanteros, estas irregularidades entre lesiones y bajones de rendimientos generaron que el entrenador italiano Carlo Ancelotti oscilara entre el 4-3-3 de siempre, aunque con el colombiano James Rodríguez por Di María y el alemán Toni Kroos por Xabi Alonso, y el 4-4-2, cuando alguno de los tres delanteros no jugaba (especialmente Benzema o a veces Bale) para colocar en su lugar al muy reconocido Isco, de gran talento, y que ha cumplido en la mayoría de los casos.

Parece increíble que alguna parte de la afición madridista pueda querer culpar al portero Iker Casillas de algún fallo, como en algún gol del Valencia el pasado sábado por la Liga.

Al comenzar la temporada, Ancelotti optó (como antes tantos entrenadores) por mantener a Casillas, uno de los mejores porteros del mundo y dueño de todos los títulos posibles, dándole vía libre a Diego López para que se buscara otro destino (finalmente el Milan) y como segundo portero llegó el costarricense Keylor Navas, de gran actuación en el Mundial de Brasil, por lo que tampoco hay polémica en este sentido.

¿Jugó menos el Real Madrid en esta temporada que en la anterior? Creemos que no, y que entonces, el tema no pasa por sus actuaciones sino por las del Barcelona, que sin jugar tampoco un gran fútbol, porque nunca pudo repetir aquellos años de esplendor de Pep Guardiola y Tito Vilanova, sí consiguió un enorme poder de gol con su tridente sudamericano con Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar, respaldado por un buen mediocampo con la llegada de Iván Rakitic, y de una defensa sólida, con la dupla Javier Mascherano-Gerard Piqué y la alternancia de Jérémy Mathieu y un buen portero como el chileno Claudio Bravo.

Es decir, la gran diferencia entre la pasada temporada y ésta no pasó tanto por los cambios en la plantilla blanca, ni cierto relajamiento luego de la Champions ganada en Oporto, sino en ciertas irregularidades en algunos rendimientos, lesiones, y especialmente, en que su rival fue el que ha mejorado mucho en comparación a la misma situación.

De todos modos, si Real Madrid pasara a la final el próximo miércoles, habrá conseguido algo muy difícil como repetir en forma consecutiva  una final de Champions, algo que sólo dos veces se ha podido en el último tiempo: Valencia (2000-2001) y Bayern Munich (2012-2013), y ninguno de los dos equipos mencionados pudo vencer en ambas ocasiones.
¿Podrá terminar la temporada el Real Madrid en seco? Parece extraño, con semejante plantilla, pero puede ocurrir también que se clasifique para la final de Berlín y esto puede acabar con cualquier polémica.

El miércoles a la noche, lo sabremos.



domingo, 10 de mayo de 2015

Derechos de autor (Un cuento de Marcelo Wío)



Por intermedio de un conocido en común, J.L.B., secretario del Juzgado de lo Mercantil Nº 3 de la ciudad de Bérgamo, Italia, me facilitó la fotocopia de una sentencia llamativa. Lo hizo, me aseguró, en el bar de un hotel de Florencia, con intención de que yo averiguara si detrás de las motivaciones de los demandantes (además de la económica, tan trillada, y potencialmente tan tramposa) existía una finalidad ulterior de índole destructiva.

El dictamen decía:

Se presentan ante mí en este Juzgado de lo Mercantil Nº 3, de la ciudad de Bérgamo, a 14 de abril de 2015, el Sr. Elogio Unzaga Asla, mayor de edad, de nacionalidad chilena; la Srta. Estroncia Unzaga Asla, mayor de edad, de nacionalidad española; quienes acreditan, mediante certificados de nacimiento – y de defunción de padres y abuelos -, ser descendientes directos del Sr. Ramón Unzaga Asla, español naturalizado chileno, con último domicilio fijo en la ciudad de Talcahuano, Chile.
Los supra mencionados  presentan, a su vez, documento legal de la Oficina Central del Registro de Derechos de Autor de Chile – con apostilla de La Haya -; al que anexan el siguiente material: libro “El fútbol a sol y a sombra”, del escritor Eduardo Galeano; libro “75 años de campeonatos profesionales del fútbol chileno”, publicado por la Asociación del Fútbol Profesional de Chile; así como una acreditación de la Asociación de Fútbol de Talcahuano.
Según consta en el documento legal de la Oficina Central de Derechos de Autor chilena – y corroboran los mencionados anexos -, Don Ramón Unzaga Asla inventó y registró, en la recién mencionada oficina – delegación Talcajuano -, con fecha 23 de enero de 1914, la jugada (o ejecución) llamada “chilena” (se adjunta a continuación esquema de dicho movimiento, tal y como figura en el documento de registro de derechos de autor):



Los supra mencionados, solicitaron a este juzgado el pago por derechos de autor al señor Germán Denis, de nacionalidad argentina, jugador del equipo de fútbol Atalanta, de esta ciudad, por la realización de la recién mencionada jugada (en adelante, “chilena”) en el partido que su combinado jugó contra el Sassuolo (y que terminara con victoria de la escuadra de esta ciudad).

En vista de los documentos presentados por los demandantes, decido que el Sr. Denis, en un plazo de quince (15) días hábiles, debe instar a los medios de comunicación a borrar los textos e imágenes que hagan referencia a la “chilena” ejecutada en dicho partido, así como a que la liga italiana anule el susodicho tanto; o que, en su lugar abone la cantidad de quinientos treinta mil Euros (€530.000) en virtud de derechos de autor. Si en el mencionado plazo no se produjera ninguna de estas disposiciones, el Sr. Denis deberá realizar, en los siguientes diez (10) días hábiles, un pago de un millón de Euros (€1.000.000) en calidad de indeminización y derechos de autor.

Firma
Juez del Juzgado de lo Mercantil Nº 3 de Bérgamo, Italia
Giuseppe Meazzinni


Evidentemente, en cuanto J.L.B. me entregó el papel, lo leí. Evidentemente, me asombre. J.L.B me miró y asintió, sin decir nada: no era una broma. Era tan cierto como que ninguno de los tres que estábamos allí teníamos ni puñetera idea de nuestra función en la danza del cosmos.

El secretario del juzgado me confió que había hecho algunas averiguaciones en el mundo judicial europeo, y que los demandantes habían iniciado – tal como había sospechado o maliciado (las ganancias de esta herencia, podían ser gigantes) – demandas similares a Rooney, Ibrahimovic, Falcao, Francescoli, Rivaldo, Messi, Cristiano Ronaldo y Hugo Sánchez, entre otros.

A través de averiguaciones posteriores inmediatas que realicé – un mero rascar la superficie del intríngulis -, he podido saber que los familiares se enteraron accidentalmente de que su antepasado había creado la destreza, y que la había registrado. Los papeles, según me comentó un colega periodista chileno (que me ha pedido el más estricto anonimato – al parecer, tiene un entredicho con su mujer sobre cuál de los dos es más chismoso), aparecieron de chiripa durante una limpieza fondo en la delegación de Talcahuano del Registro de Derechos de Autor. El empleado de la empresa de limpieza entrevió el posible negocio y buscó y (evidentemente) encontró descendientes del beneficiario de los derechos sobre la “chilena”.

Este mismo periodista, luego de realizar las consultas que le había requerido, me informó que algunas personas habían aventurado que los familiares no serían más que agentes a sueldo de federaciones y asociaciones internacionales de otros deportes, que trabajan con el objetivo de restarle vistosidad, virtuosismo al fútbol, para así terminar acaparando aficionados de este deporte. No son pocas, me dijo mi colega, las federaciones que ansían los beneficios publicitarios y de televisación del fútbol para sí…

Así pues, estoy ahondando en esta dirección. Debo decir, que lo hago con cierto temor. Sobre todo, después de que ayer, regresando a mi hogar, me dieran con una pelota de baloncesto en pleno rostro. Los niños que jugaban, parecían inocentes… Pero uno nunca sabe. Hay demasiado en juego. Y comienzo a creer que se van prefigurando dos bandos muy definidos.


viernes, 8 de mayo de 2015

El ajedrez del Superclásico



Cierto, esto es fútbol. Pero estos tres Superclásicos en serie, de mayo, tienen mucho de ajedrez, de cálculo, de optimización de los recursos, de psicología. No sólo de fútbol-juego, aunque también. Más que nunca, el éxito consiste en una sumatoria de causas y azares, pero aún en el azar, es importante qué uso se le dará.

Tenemos dos rivales que no llegaban en las mismas condiciones. Boca cuenta con un plantel bastante más largo que River y por primera vez en años, habiendo acertado en la mayoría de las últimas contrataciones, lo cual no significa que, en la cantidad de buenos jugadores, tenga más que su rival, sino que cuenta, en número, con más jugadores de calidad. Eso es todo.

Entonces, en el caso de su director técnico, Rodolfo Arruabarrena, reside la decisión de cada alineación para cada uno de los partidos, el del campeonato, y especialmente los dos de la Copa Libertadores.

Para los que leen nuestro blog, es sabido que jamás nos dejamos influir por las versiones o las opiniones de los grandes medios. Hay una corriente que se va contagiando de algunas firmas o voces de peso y repiten consignas muy de este tiempo, sin mucha profundidad, acerca de que, por ejemplo, en Boca se hizo un “gran trabajo” durante 2015, por el hecho de ser líder de un torneo mediocre con no menos de diez equipos que deberían estar en el Nacional B pero que por razones políticas coinciden en el mismo campeonato, o por mantener un invicto ante la mayoría de estos mismos equipos, o por haber sacado los 18 puntos en la fase de grupos ante rivales de muy poca monta.

Pero Boca no juega bien, sino que, a veces, logra establecer diferencias porque tiene, en algunas posiciones, jugadores de gran calidad, que no es para nada lo mismo que ser un buen equipo. Salvo parcialmente Estudiantes o Huracán, y River en la Bombonera en el partido del campeonato, o contra Lanús (gracias a haber sufrido un gol de entrada que lo despertó), los rivales no indicaban demasiado y hasta ha sufrido más de la cuenta contra muchos equipos con planteles humildes (San Martín de San Juan, Nueva Chicago, buena parte ante Defensa y Justicia).

El exitismo y las “opiniones autorizadas” basadas en el exitismo, fueron derivando en esta idea que se hizo carne, la del “gran” trabajo de Arruabarrena, un tipo sensato, equilibrado en las declaraciones, que parece mantener un buen clima en el plantel, pro que nada de eso significa que Boca sea un equipo sólido, y mucho menos, que haya sabido elegir a los protagonistas para cada uno de los Superclásicos.

Arruabarrena ya estaba en el cargo cuando Boca fue justamente eliminado por River en la Copa Sudamericana hace escaso medio año y Boca, aparentemente (es decir, en resultados y en cierto funcionamiento, no mucho más) llegaba mejor que River a los octavos de final, aunque igual en el torneo local (los dos únicos punteros e invictos), y tenía que tomar decisiones importantes: 1) Qué jugadores para qué partidos, 2) Cómo planificar esos partidos desde lo estratégico, 3) Cómo volcar la psicología a partir de la necesidad de “vengar” lo ocurrido en la competencia continental anterior.

No hablamos de lo táctico porque en cuanto al funcionamiento propio, creemos que Boca sigue sin ser un equipo y que su director técnico comenzó a mezclar a sus jugadores en una supuesta primera etapa de estudio, sin haber determinado nunca, hasta ahora, un conjunto titular y otro suplente, o uno para la Copa Libertadores y otro para el torneo local.

Desde el funcionamiento, salvo por algunos minutos en los que los mejores técnicamente administran la pelota, por lo general el equipo aparece pasado de revoluciones, corriendo mucho más de lo deseado, chocando en muchos otros, y definiendo, en segundos, un buen porcentaje de ocasiones.

Llegado el momento de los tres Superclásicos, Arruabarrena fue presa de su indecisión con tanto plantel. Volvió a optar por la mezcla de jugadores, a lo que se sumó el azar por la lesión de Cristian Erbes, y ahora, el desgarro (segundo en poco tiempo) de Adrián Cubas, lo que lo deja sin un “cinco” puro justo para el partido clave del jueves en la Bombonera.

El panorama era claro: primero, el partido del domingo por el campeonato, en el que mucho quedó bajo la alfombra solamente porque Boca ganó, aunque haya sido en el final y cuando el director técnico rectificó su grave error en la formación inicial: No era un partido para Marcelo Meli, sino para Pablo Pérez, porque el torneo es más largo, hay más tiempo para los cambios y llegaban en pocos días partidos más “belicosos” de Copa, en los que el ex volante de Colón, así como el lateral derecho Gino Peruzzi, reunían más fuerza en un caso, y experiencia para el otro. Es decir, era, el primero, un partido para Marín y Pérez, y hasta para Carrizo (flojo hasta ahora en la temporada, sin terminar casi nunca sus jugadas) y Calleri, dejando a los de más carácter o gol a los de mayor capacidad para eso, como Daniel Osvaldo o Adrián Chávez (aún andando mal en los últimos partidos).

La rectificación de los quince minutos finales demuestra claramente el error inicial en la Bombonera, pero más complicado fue lo de la Copa. El once inicial del torneo obligó, en buena forma, a optar por el resto de los jugadores para el jueves pasado. Y en poco tiempo ya se vio que Pérez no está para las batallas sino para los partidos más pensados, y menos, si el rival, inteligentemente, coloca un “doble cinco” con Leonardo Ponzio y Matías Kranevitter presionando sistemáticamente tanto  a Pérez como al propio Fernando Gago.

En lo estratégico, tampoco se entendió el planteo, porque el gol de visitante cotiza mucho y, es cada vez más claro, Calleri es un delantero para fajarse con las defensas rivales, protege bien la pelota, es guapo, pero no es un clásico nueve con gol, como sí lo es Osvaldo, y entonces junto a Pavón, con la enorme presión alta de River, quedó aislado, mientras que el medio no pudo imponerse al local en ningún momento.

River, ahora desde el factor anímico, volvió a ser el de la Copa Sudamericana, claro que con menos fútbol por la baja en el rendimiento de Leonardo Pisculichi y Gonzalo Martínez, y más allá de que acabó ganando con lo justo, de penal, y que probablemente debió quedarse con ocho, porque sebieron irse expulsados Ramiro Funes Mori, Ponzio y Carlos Sánchez, sin contar a Teo Gutiérrez, el que sí vio la roja al final.

Ahora, Boca llega muy cambiado al último partido del jueves 14, con el reloj de arena corriendo en contra, y con la amenaza que pende de que un gol de River lo obligará a marcar tres, en una serie que al no haber podido meter goles de visitante ( sólo tuvo una situación clara en noventa minutos), lo condiciona demasiado.

Lo de River es más simple. Marcelo Gallardo cuenta con menos jugadores y su equipo no estaba en el nivel de 2014, pero fue recuperando a algunos integrantes del plantel, se favoreció con el azar de los resultados externos en la muy pobre fase de grupos, y una vez que salió airoso y quedó con la chance de enfrentar a Boca, se aferró a su pasado reciente y recuperó cierta memoria, sumado a su aporte anímico.

Ahora, se encuentra a un empate (y hasta una derrota corta, si marca un gol) de pasar a los cuartos de final, algo ni soñado hace un mes.


Queda un partido para terminar de resolver el ajedrez del Superclásico, pero si hay algo claro, es que los hechos (no sólo los futbolísticos) son pluricausales y poco casuales, apenas la cuota necesaria de azar.

jueves, 7 de mayo de 2015

El genio de Messi y el déficit del Bayern



Una vez más, Josep Guardiola se fue del Camp Nou con la misma certeza: la genialidad de Lionel Messi, a quien finalmente evitó saludar luego de varios años de distancia, y así como antes lo gozó ahora le tocó sufrirlo.

Difícilmente, sin Messi el Barcelona hubiese ganado el partido de ayer en el Camp Nou. Fue el genio argentino el que acabó desequilibrando un partido intensísimo, en el que si bien  los locales dominaron, se encontraron con una resistencia que era de prever y con un tremendo arquero como lo es Manuel Neuer, dispuesto a sacar los enfrentamientos individuales usando las manos, los pies o lo que haga falta, incluso siendo líbero por momentos.

El Barcelona apareció errático en los últimos metros, más nerviosos que de costumbre Neymar y especialmente un apresurado Luis Suárez, y de a poco, el formidable jugador que es Xabi Alonso, fue tomando el control del partido y alejando a los azulgrana de la zona de peligro.

El problema de un Bayer muy disminuido que llegó al Camp Nou, y así lo advirtió Guardiola en la conferencia de prensa previa (su acierto fue total en su debilidad y en que Messi es imparable), es que casi no tuvo pegada. Careció de ataque aún cuando contaba con un Robert Lewandowski también algo tocado (jugó con una máscara en su cara) y Tomas Múller, aunque dejó a Mario Götze en el banco y no contó ni con Arje Robben ni Frank Ribéry, nada menos.

De cualquier modo, no cambia el concepto en la ofensiva. Este Bayern tiene, en los últimos meses, un problema importante en esta zona cuando no cuenta con sus extremos, fundamentales en el andamiaje, pero no parece tener un Plan B y esto hace que salvo alguna contra, todo quede en enmarañar los partidos, reneter en cuanto se pueda el balón y ayer, tratar de llevarse un resultado decoroso para la revancha en Munich, algo que casi consigue.

Es cierto también que a este Bayern le faltan otros jugadores claves como Javi Martínez o que Guardiola tuvo que poner en la cancha a un Thiago Alcántara que está todavía lejos del que fue y no tuvo el peso suficiente ante rivales (y ex compañeros) como Iván Rakitic, Sergio Busquets o Adrés Iniesta. Fueron entonces Bastian Schweisteiger y Phillipp Lahm los que tuvieron que realizar el trabajo sucio junto a Alonso, obligando a Müller a bajar para ayudar en la tarea.

Claro que con esta calidad de jugadores de los dos lados, poco importaba que el primer tiempo acabara sin goles. El espectáculo estuvo en tanta plasticidad en los movimientos, en las combinaciones colectivas, en el posicionamiento táctico, en la idea de juego.

Pero nada de este partido se explica sin Messi. El argentino, una vez más, aparece cada tanto. No tiene la continuidad de otros tiempos, acaso tampoco ese sprint fulminante, pero tanto en el remate del primer gol, como especialmente en el notable regate a Jérôme Boateng (al que pareció dejar muerto, en el piso) en el segundo, sumado a su fina definición ante Neuer, explican más que cualquier otra cosa, por qué el Barcelona llega con bastante tranquilidad a Munich al partido revancha del próximo martes.

En una semifinal de estas características, un 3-0 en la ida es una diferencia bastante apreciable, pero lo es mucho más cuando el rival se va preocupado por lo que carece hoy más que nunca (gol) y porque sabe que no sólo el Barcelona lo tiene, y a través de un triplete demoledor, sino que con un tanto que marque, deberá concretar cinco, nada menos.

Es cierto que el Porto, la Roma y tantos otros equipos, saben que todo es posible, pero el Barcelona tiene una calidad diferente de jugadores y salvo un desastre, parece muy difícil que pueda padecer una goleada similar.

Apunte al margen para Guardiola: esta carencia de gol del Bayern no es nueva. Es cierto que Robben o Ribéry son fundamentales, pero los equipos de Pep, en los últimos años, pecaron por ser previsibles y por jugar, en ataque una especie de “handball”: pasarse el balón de un lado al otro sin entrar al área rival. Es un tema que el gran entrenador catalán deberá repensar para encarar las próximas temporadas, esté donde esté.


Messi, anoche en el Camp Nou, nos regaló con su talento otra velada para recordar, para llegar a contarles a nuestros nietos, “Ho visto Messi”.

miércoles, 6 de mayo de 2015

El reencuentro de Messi y Guardiola (Jornada)



Uno de los dos acabará triunfando y el otro, vencido, cuando el martes de la semana que viene termine la serie de los dos partidos semifinales de la Champions League en el Arena de Munich entre el Barcelona y el Bayern, pero si hay algo para destacar de este enfrentamiento es que hoy a las 20,45 (las 15,45 de la Argentina), Lionel Messi y Josep Guardiola volverán a encontrarse en un gran acontecimiento, después de los años de esplendor que vivieron juntos entre 2008 y 2012.

Pocos han sido tan influyentes para Messi como Guardiola, el actual director técnico del Bayern, que pese a ser un emblema para todos los barcelonistas, apareció ayer vestido con buzo naranja en la conferencia de prensa previa en el Camp Nou, y la comenzó hablando en alemán.

Minutos antes, en el mismo lugar, Messi había reconocido que Guardiola había ejercido una gran influencia en su juego en los años del Barcelona pero que hacía mucho tiempo que no tenía contacto con él, y que apenas si se habían saludado en alguna fiesta.

Se llegó a decir, incluso, que la relación entre director técnico y jugador no fue más la misma y que el desgaste de tantos años juntos determinó su salida en 2012, cuando “La Pulga” ni siquiera pudo asistir al anuncio de despedida por la tristeza que sentía y para que los flashes y las cámaras no tomaran su rostro.

Antes que todo lo que ocurrió en estos tres años separados y del enfrentamiento a doble partido que comienza hoy, Guardiola y Messi construyeron juntos lo mejor del fútbol de las últimas décadas, apoyados también en un criterio estético poco común, como el que primó en el Fútbol Club Barcelona, con espectáculos que repartieron alegría a los seguidores del balompìé de todo el planeta.

Pocos como Guardiola entendieron y contuvieron al genio argentino, desde el primer entrenamiento, cuando el entonces muy joven entrenador catalán, que venía del Barcelona B, se sorprendió por el trato hosco del crack, que ni lo saludaba al terminar los ejercicios y hasta le retiraba el brazo, enojado.

Guardiola no lograba entender pero sí intuía que así, iba por mal camino, y decidió consultar con su ayudante de siempre, Manel Estiarte, quien llegó a ser “el Messi del waterpolo” Y éste le explicó que lo que el jugador quería era poder ir a los Juegos Olímpicos de Pekín con la selección argentina, pero el club le había ganado la disputa legal a la AFA en el Tribunal Superior de Suiza y parecía asunto cerrado. 

Guardiola entendió que lo mejor para el jugador era liberarlo, pese a que había que jugar la clasificación a la Champions en ese mismo tiempo, y lo bien que hizo: Messi terminó siendo campeón olímpico y volvió y explotó en un Barcelona que dio espectáculo, ganó la Liga, luego la Champions en 2009 y al final, el Mundial de Clubes.

Guardiola fue un entrenador muy exigente, que se metió hasta en la dieta de Messi, al que corrigió para hacer que almorzara en el club y no en los restaurantes en los que solía hacerlo sin control, pero también fue quien lo colocó como “falso nueve” en aquel 2-6 glorioso contra el Real Madrid en el Santiago Bernabeu, aunque eso le trajera problemas posteriores con los centrodelanteros carísimos que fichó el club (Zlatan Ibrahimovic, David Villa, el propio Samuel Eto’o que ya estaba).

Pero el director técnico, que ganó todo (en serio, no como frase mal utilizada en el uso corriente), protegió al crack de los rivales y de los propios. Entendió que el crecimiento del chico, que comenzó de extremo derecho pero fue tendiendo a jugar hacia el medio del ataque, significaba dejar de lado a los “nueves puros” y leyó bien, aunque sorprendido, aquél sms que le llegó en un bus oficial, sentado adelante, y que venía desde el fondo: “O Ibra o yo”.

Tal como le dijo al periodista  español Guillem Balagué, para su excepcional libro “Messi”, Guardiola  cree que nunca más verá un jugador de la calidad del argentino y siendo rival en semifinales de Champions, y con el buzo del Bayern, lo ratificó cuando le consultaron cómo se lo para. “No hay manera, si juega como está jugando. Por eso, nosotros tenemos que hacer nuestro juego y no pensar en eso”, dijo el catalán.

Tanto Messi como Guardiola saben lo que es pasar por La Masía, donde se genera el fútbol base del Barcelona y juntos vivieron tiempos excepcionales, únicos, que determinaron que tres jugadores nacidos en el club llegaran a optar para la terna del Balón de oro FIFA World Player: Messi, Andrés Iniesta y Xavi Hernández.

Guardiola, tras un año desgastante, fue reemplazado por su ex ayudante de campo y amigo Tito Vilanova, que fallecería poco tiempo después, y regresó a la dirección técnica en un Bayern al que le dio un vuelco cultural aún cuando venía de ganar los títulos más importantes con Jupp Heynckes.

La dirigencia del club apostó entonces por el juego de la posesión, los extremos, la prolijidad y el juego construido desde el fondo con un plantel de gran calidad, aunque ahora mismo tenga varias bajas por lesiones de jugadores fundamentales, aunque va recuperando al volante Thiago Alcántara, también de La Masía, pero que el Barcelona no pudo ver como parte del futuro, y Guardiola se le anticipó.

Hoy, entonces, asistiremos a este reencuentro entre maestro y alumno, entre un gran director técnico y un genio del fútbol, pero además, en el marco de uno de los grandes partidos que podemos llegar a ver en este tiempo, acaso el mejor posible de clubes: el Barcelona y el Bayern Munich, con dos formas de jugar muy parecida: al cabo, el equipo que tiene la base de Pep, y el equipo que va conformando Pep.

La clave, claro está, pasará por la disputa de la tenencia y la administración de la pelota, y con los mejores ejecutantes posibles.

Acaso sea el marco justo para que Pep y Leo, Guardiola y Messi, se fundan en un gran abrazo y todos disfrutemos de una gala como este partido de Champions se merece.


lunes, 4 de mayo de 2015

Una muy fuerte semana de Champions (Yahoo)



La UEFA Champions League regresa con la potencia que muy pocos torneos de fútbol en el mundo pueden llegar a tener, con dos semifinales de lujo y con cuatro equipos que ya la han ganado en más de una oportunidad, mientras que tres de esos cuatro serán ganadores de sus respectivas ligas nacionales, y el cuarto la habrá peleado hasta el final, todo un símbolo de la fortaleza de estos enfrentamientos.

Si siempre fue difícil pronosticar ganadores para la gran final de Berlín, mucho menos en este caso. La Juventus, que acaba de coronarse campeona de la Serie A italiana, aunque fue líder durante todo el torneo, ya puede enfocarse definitivamente en el Real Madrid que al contrario, se encuentra  siempre a dos puntos del Barcelona aunque lleva ganando sus últimos siete partidos en la persecución de los azulgrana, en un torneo español que parece que se definirá en la última jornada.

Si bien los italianos no están en el pico de su rendimiento, cosa lógica teniendo en cuenta el desgaste que han tenido y alguna lesión clave como la de Paul Pogba, el hecho de tener ya la mente sólo para esta serie hace que tengan un plus de ventaja física ante Real Madrid, que sí tendrá que afrontar en el medio, antes de la revancha como local en el Santiago Bernabeu, un duro partido ante el Valencia por la Liga.

En la Juventus hay dos jugadores clave: Andrea Pirlo, y su estado físico para clarificar el juego, y Carlos Tévez, en un momento espectacular de forma, pero que en un gran duelo deberá vérselas tratando de jugar en las espaldas de los volantes de contención blancos, y frente a una dura, y técnica, zaga central.

Por cierto, el entrenador Carlo Ancelotti, viejo conocedor de la mentalidad con la que los equipos italianos afrontan esta clase de compromisos, poco habituales en los últimos tiempos, probó en un tremendo partido del pasado sábado ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán una vez más con Sergio Ramos como mediocentro, al lado de Toni Kroos, algo que podría repetir en Turín el próximo martes, aunque esto puede ser complicado si Tévez se recuesta sobre este lado ante un jugador con mucho carácter, pero poco oficio en el sector.

Por el contrario, Real Madrid tiene una cantidad de variantes ofensivas que puede darse el lujo de probar una fórmula en Italia con los dos creativos (James Rodríguez e Isco) por detrás de la línea de ataque, en la que Cristiano Ronaldo atraviesa un gran momento, o bien recuperar pronto a Gareth Bale, como tercer atacante, tal como se encargó de demostrar ante el Sevilla, cuando si bien fueron dos los de arriba (en un sistema 4-2-2-2), tranquilamente podrían volver a ser tres.

El miércoles habrá otro duelo de campanillas en el Camp Nou, más allá de la carga simbólica del regreso de Josep Guardiola a su lugar de nacimiento (futbolero y real), aunque por primera vez, con otro equipo y tan poderoso como el Fútbol Club Barcelona.

Y el fútbol es tan rico que apenas dos años después enfrenta otra vez al Bayern Munich y al Barcelona, tras aquel durísimo 7-0 de la serie a favor de los alemanes, y aunque éstos ya se coronaron campeones de la Bundesliga, vienen de una mala semana tras caer sorpresivamente ante el Borusia Dortund en su casa por la semifinal de la Copa Alemana y de una derrota (sin demasiada importancia salvo en el aspecto anímico) ante el Basyer Leverkusen.

Este Bayern tampoco es el de su pico de rendimiento de la temporada, sin poder contar con dos de sus máximas figuras, Frank Ribéry y Arje Robben, quien intentó regresar luego de semanas de ausencia por lesión ante el Borusia Dortmund y duró unos pocos minutos, generando un gran signo de interrogación para Guardiola.

Eso sí: el gran entrenador catalán parece haber aprendido la lección del año pasado, cuando el haber ganado tan pronto la Bundesliga determinó que su equipo perdiera competitividad en la semifinal ante Real Madrid y lo pagó demasiado caro.  Esta vez, todo se decidió en Alemania mucho más cerca de las semifinales de Champions, con gran parte de la concentración en alza y el estado físico en buen nivel, incluso con otro regreso importante al Camp Nou, el del recuperado físicamente Thiago Alcántara.

El Barcelona también tiene tres noticias muy importantes en su favor: la familiarización definitiva del uruguayo Luis Suárez con el gol que ayuda a que el tridente ofensivo con Lionel Messi y Neymar haya llegado a los 108 goles en la temporada; que varios de sus goles hayan llegado de cabeza, por centros de Daniel Alves, algo muy infrecuente (por la ineficacia del lateral derecho y porque es una modalidad poco usada en los ciclos anteriores hasta la llegada de Gerardo Martino como entrenador) y los cada vez mayores indicios de cierta recuperación de Andrés Iniesta, en una de las peores temporadas que se le recuerden al crack azulgrana.

El duelo entre este Barcelona (que está rindiendo a pleno y cada vez más confiado en regresar al juego de la posesión del balón, aún cuando su entrenador Luis Enrique no recurre demasiado a su jugador más sabio, Xavi Hernández -a punto de emigrar cuando acabe la temporada-)  y este Bayern (con tantas estrellas y absoluto dominador de Alemania y siempre protagonista europeo en los últimos años) aparenta ser de una enorme paridad que puede definirse por detalles o por alguna individualidad, y en el que la condición de local en el segundo partido en el Allianz Arena, también puede ser determinante.

En cualquier caso, la mesa está servida para el gran banquete de fútbol.



domingo, 3 de mayo de 2015

Superclásico 1/3: Los cambios del Vasco y el efecto psicológico



Se fue el primero de los tres Superclásicos, con el triunfo de Boca Juniors sobre River Plate por 2-0 en la Bombonera, que deja a los auriazules como únicos líderes en el Torneo Argentino,  a tres puntos de su adversario, al que a su vez dejaron sin invicto en la competición. ¿Cuánta importancia tiene este partido, al final?

Parece difícil poder predecirlo en este momento y hasta es muy posible que no lo sepamos, a ciencia cierta, hasta muy avanzada la noche del jueves 14 de mayo, cuando acabe el tercero de los Superclásicos de esta serie, el que defina el pase de uno de los dos a los cuartos de final de la Copa Libertadores.

Sin embargo, el partido del domingo pasado en la Bombonera sí nos ha dejado buen material para el análisis y para tener cierta perspectiva de lo que viene.

Es claro que Boca llega bastante mejor que River al próximo partido del jueves en el Monumental, por la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. No sólo por haber ganado sino por haber podido constatar, aún jugando los dos un cotejo muy flojo, que los de Rodolfo Arruabarrena cuentan efectivamente no sólo con un plantel más amplio que su adversario, sino con más jugadores, hoy, en condiciones de desequilibrar.

Si bien el entrenador de Boca hizo los cambios muy tarde, que puede que tengan explicación (por ejemplo, que contaba con los tres ingresados muy descansados para el jueves y que el resultado y el devenir del partido obligó a arriesgarlos), no es un dato menor que por más que su equipo disponga de muchas variantes, hay nítidas diferencias entre un grupo de jugadores (Fernando Gago, Marcelo Lodeiro, Pablo Pérez, Daniel Osvaldo, el chico Pavón, Daniel Díaz, Marco Torsiglieri) que el resto.

Boca pudo haberse ido feliz del primer Superclásico pero eso para nada significa que haya jugado medianamente bien, aunque va en línea con la mayoría de los partidos de 2015 entre los que ganó casi todos, pero no consigue tener una línea de juego continua y colectiva sino que lo suyo es más espasmódico, u oportuno, en el caso de sus atacantes.

Claro que cuando los de arriba no están en sus tardes/noches, se evidencia mucho más la carencia de juego de este equipo, en el que la mayoría de las veces resuelven sus muy buenas individualidades.

Ante River, Boca tuvo la ventaja de que el rival también es mucho más potencialmente, pero jugó muy por debajo de su nivel, algo habitual durante 2015, y aún así, pudo haber convertido en tres claras oportunidades, una desviada, otra en el travesaño, y otra, conjurada por Agustín Orión.

River tampoco es el mismo cuando pierde algunos jugadores claves como Gabriel Mercado en el lateral derecho o Ramiro Funes Mori (en el banco) acompañando al muy buen central Jonathan Maidana en la zaga, pero su entrenador Marcelo Gallardo pecó en no colocar un armador de juego, ya sea Leonardo Pisculichi o Gonzalo Martínez, los dos en bajo nivel, porque el chico Driussi, algo más parejo en rendimiento en los últimos tiempos, no encontró tampoco el partido.

Tanto Boca como River jugaron un partido friccionado, trabado, luchado, con muchísimos pases errados, no sòlo al compañero sino a los propios límites al campo de juego, y para colmo de males, se cansaron en el segundo tiempo, y con el partido camino de un cero rotundo en cada arco.

En el caso de Boca, se sigue confundiendo correr con jugar. El empeño siempre es bienvenido como plus al juego, no como único recurso, y si hay una virtud en Arrbauarrena, fue la de notar que así, las chances de ganar eran nulas y aunque faltaran poco más de diez minutos, entendió que era el momento de arriesgar: el primer cambio fue más raro (Gago, un volante, por Chávez, un delantero), porque sonó a cierre, pero implicó un movimiento conceptual que pasó por emprolijar el juego, algo que profundizó con la entrada de Pablo Pérez por un Meli que hizo recordar a Blas Giunta: cortar el balón a los adversarios para luego entregarlo mal y perderlo, para redoblar ekl esfuerzo, volver a quitarlo…para volver a perderlo.

Pérez es otra clase de jugador. Fino, pensante, con gol, con llegada. Y sumado a Gago, ya Cubas de cinco clásico, y Lodeiro, no necesitaron demasiado tiempo para ganar el partido con claridad sino que si seguía, las chances de generar un marcador más alto iban en aumento.

¿Será parecido el partido de Copa del jueves? Todo indica que no. Boca, de por sí, irá con muchos jugadores distintos, tanto en el fondo como en el ataque (no parece que tanto en el medio, comparado con el equipo que acabó el clásico anterior).

River seguramente apelará a jugar un partido como los de las semifinales de la Copa Sudamericana de 2014. Necesita hacerlo y debe cambiar por completo el panorama de lo que dejó la Bombonera, con el interrogante sobre si Teo Gutiérrez està para ser titular, o si Pisculichi o Martínez, por fin, pueden levantar su nivel, y si no será que por más que Kranevitter va levantando, es el momento para el retorno de Leonardo Ponzio, con mayor experiencia en esta clase de partidos.


Boca tampoco debe engañarse. Si juega como gran parte del Superclásico del domingo, necesitará mejorar demasiado para sacar un buen resultado, pero tiene dos ventajas sobre River: el primer resultado, en lo anímico, y que sabe que cuenta con mucho recambio. ¿Le alcanzará con eso?