viernes, 3 de julio de 2015

Carta a Nicolás Novello, jefe de Prensa por las entrevistas a jugadores



DESDE SANTIAGO DE CHILE


Estimado Nicolás,

Sigo esperando, como durante toda la Copa América 2015, la respuesta a mis solicitudes de entrevistas que, te recuerdo, fueron enviadas varios días antes de comenzar el torneo y debido a que en Manchester, me dijiste que había que pedirlas "con anterioridad" a los partidos amistosos o torneos.

Partiendo de esa base, esta vez te pedí con mucho tiempo de antelación las entrevistas, pero no recibí ninguna respuesta, luego de 3 (tres) emails reenviados a esta dirección. 

Lo único que recibí fue una respuesta en la que me decías que para que me quedara tranquilo, me contestarías por sí o por no, cosa que sigue sin suceder y estamos a apenas 2 días de terminar el torneo.

Y no sólo eso, sino que varios colegas me cuentan que hay un chat con algunos medios, casualmente los "grandes", que reciben información sobre entrevistas, cuándo pedirlas, etc pero no es extensible a todos, y me parece que mi email lo tenés desde antes de comenzar el torneo.

Me parece (tal vez me equivoque) que un encargado de Prensa de una selección como la Argentina NO debe hacer distingos entre medios o periodistas argentinos. Creo que con nadie, pero menos aún con los periodistas del país de la selección.

Con el propósito de que reveas tu actitud y que cambie profundamente la filosofía del trabajo para que TODOS SIN EXCEPCIONES estemos incluídos en la posibilidad de pedir entrevistas y que nos sean acordadas en tiempo y forma porque TODOS ESTAMOS TRABAJANDO, quedo a la espera de esa oportunidad lo antes posible.

Te recuerdo lo conversado en Manchester: no confundamos quién es la figura acá: no son los jugadores, sino LA SELECCIÓN ARGENTINA, bicampeona del mundo, bicampeona olímpica, 14 veces campeona de América. Son los jugadores los que tienen el honor de ser convocados a esta selección.

Cordialmente,


Sergio Levinsky

Crecen la rivalidad y la expectativa (Jornada)



DESDE SANTIAGO DE CHILE


Cuando el lector de Jornada retome el diario, el próximo lunes, ya habrá campeón de América. La expectativa que hay en esta ciudad y en todo Chile por esta final es tremenda. Pocas veces este cronista, que cubre esta Copa por décima vez (la segunda en este territorio), vivió una sensación semejante.

Por el lado de los locales, tras el entrenamiento habitual en el complejo Pinto Durán en la mañana de ayer, el arquero del Barcelona, Claudio Bravo, trató de tomar distancia de sus compañeros de equipo pero rivales de mañana al recordar que Javier Mascherano “es el corazón” y que a Lionel Messi “hay que rodearlo bien” pero que no se puede detener en un jugador argentino sino “en el rendimiento colectivo”.

Bravo dijo que la selección chilena “respeta a todos los rivales pero no le tiene miedo a nadie”, lo cual es una frase interesante porque en las últimas cuarenta y ocho horas, inmediatamente después de la goleada de Argentina sobre Paraguay 6-1 en Concepción, los medios ya hablaron de “temor” y buscaron por todos los modos tratar de mostrar distintas formas para contener a los rivales en el Estadio Nacional.

Por el lado del equipo argentino, el entrenamiento se produjo por la parte en el predio de la Universidad Católica, cerca de la zona del hotel, en Vitacura, y la única duda para la final sigue siendo Ezequiel Garay, que tras el cólico que tuvo antes de la semifinal está siendo cuidado con la intención de que pueda ser titular, pero de no llegar, será reemplazado, igual que ante Paraguay en Concepción, por Martín Demichelis.

El resto del equipo será el mismo que viene jugando como titular en la Copa, es decir con Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Nicolás Otamendi, Marcos Rojo; Lucas Biglia, Javier Mascherano, Javier Pastore, Lionel Messi, Sergio Agüero y Angel Di María.

El más buscado de los jugadores argentinos fue Pastore, en su función de doble eje junto a Messi, que lo está llevando a convertirse en uno de los más destacados del torneo, en un excelente nivel, y en la gran justificación del cambio táctico de la selección respecto del Mundial 2014.

De cualquier forma, el entorno de la selección sigue tomando distancia de la mayoría de los medios, con escasas chances de dialogar con los jugadores, muy concentrados en la final.

Desde la concentración chilena, en cambio, se desmintió que uno de los grandes cracks, Alexis Sánchez, tenga algún tipo de lesión que le impida estar presente en la final, mientras circulan distintos rumores sobre que Arturo Vidal. Hoy jugador de la Juventus, podría convertirse pronto en compañero de Sánchez en el Arsenal inglés.

En cuanto a las entradas, se calcula que de las 47.347 que se pusieron en venta para la final de mañana, apenas 6000 como máximo podrían estar en manos de hinchas argentinos, luego de saberse que la AFA recibió poco más de 2000 y que una segunda tanda se vendió para residentes argentinos en Chile, y otra, más pequeña, vino a través de acuerdos con empresas y agencias de turismo.

Se calcula que habrá un diez a un doce por ciento de argentinos en el estadio en el momento de comenzar el partido, para entradas que se están revendiendo a un valor de 1500 a 6000 dólares, de acuerdo con la ubicación.


También se supo que el reconocido actor estadounidense Al Pacino, de novio con una argentina, grabó un video de aliento a la selección nacional, en el que dice que “ama” la forma de jugar del equipo y da a entender que le gustaría conocer a los integrantes del plantel.

jueves, 2 de julio de 2015

Las claves de la final (Jornada)



DESDE SANTIAGO DE CHILE


Los medios chilenos, y la sociedad local, en general, han cambiado desde el martes a la noche, cuando la selección argentina goleó 6-1 a Paraguay. La confianza está, pero ya con una mirada de reojo hacia el equipo de Gerardo Martino porque hay una coincidencia general: son grandes cracks que parecían discontinuos, agotados por una larga temporada europea, pero ahora parece recuperados justo en el momento preciso de las definiciones.

El sábado, en el Estadio Nacional, las selecciones de Chile y Argentina se jugarán mucho porque la primera nunca ganó una Copa América, y sabe que siendo local y con una gran generación de futbolistas, la ocasión puede ser irrepetible por medio siglo o tal vez más. La sensación es la de “ahora o nunca”.

Para el equipo argentino, en cambio, se trata mucho más de un desafío generacional. Estos jugadores aún no han logrado títulos, si bien es cierto que comienzan a auto-reivindicarse con la llegada a dos finales consecutivas, la del Mundial 2014 y la de la Copa América 2015.

Nadie discute eso y que están en la élite del fútbol mundial, y más ahora con haber alcanzado el número uno del ranking FIFA, no existe la más mínima duda. Lo que queda por ponerse en juego es, en todo caso, el carácter ganador, el saber jugar finales, luego de que se escapara por tan poco aquella del Maracaná ante Alemania hace un año.

¿Puede este Chile hacerle partido a este equipo argentino? Por las dudas, Gerardo Martino abrió el paraguas con cierta razón desde los datos. Dijo que con Jorge Sampaoli, Chile ya viene trabajando desde hace tres años y desde este punto de vista, le saca alguna ventaja a la selección albiceleste, pero ésta compensa con su enorme capacidad individual y la motivación de lo que fue el rendimiento en la semifinal ante Paraguay.

Por más que muchos se quejen, no deja de ser una realidad (en este caso, favorable a Chile pero siempre ocurre con el local) que todo se preparó para que los trasandinos tuvieran todas las ventajas posibles en el calendario, desde un grupo muy accesible como el “A” (al punto de que la vapuleada Bolivia pasó como segunda a cuartos de final), hasta el hecho de que jugó la semifinal un día antes que Argentina y en la misma sede de la final, pero eso fue finalmente compensado en que los de Martino liquidaron el pase a la final en una hora y le sobraron treinta minutos.

Muchos de los puntos flojos que la prensa chilena resalta del juego de los argentinos, como el cansancio y la baja de rendimiento en los segundos tiempos, o lo que a algunos jugadores les cuesta en el retroceso cuando se pierde la pelota, parece agua pasada, mucho más relacionada con la fase de grupos que con el presente, debido a que los seis días de descanso entre cuartos de final y semifinales, hizo su efecto y ayudó mucho en la recuperación física.

Todo indica que, si como dice Martino, los de Sampaoli no van a cambiar y seguirán con la mentalidad ofensiva, corren un serio riesgo ante Argentina porque allí tanto Lionel Messi como Sergio Agüero, o Angel Di María pueden llegar a imponer su potencia en el ida y vuelta.

Lo dijo Emiliano Díaz, el ayudante e hijo de Ramón en Paraguay, cuando pudo dialogar con nosotros en La Serena tras el empate 2-2 con Argentina. “Planteamos romper el partido cuando estábamos 0-2. O lo empatábamos o nos metían seis, y pudimos empatarlo”. Claro, eso ocurre cada tanto, y ya en la segunda oportunidad…Argentina les metió seis.

Para Argentina la clave pasa por cómo frenar el embate chileno, en especial, parece claro que hay que cortar el circuito que establece Jorge Valdivia, acaso el mejor jugador de la Copa y el que maneja los hilos del equipo como clásico diez, para lo cual hay tarea para Lucas Biglia y Javier Mascherano.

Pero también es cierto que para Chile será muy complejo si no regresa a tiempo de los ataques, o descuida las espaldas, especialmente en el sector izquierdo de la defensa, con la definitiva salida del torneo de Gonzalo Jara y su reemplazo por José Rojas que es cuestionado por su propia afición y por algunos medios, en memes que molestaron al jugador y a sus compañeros.

Todo indica que para Argentina, lo que vale es la contundencia, que recuperó con creces ante Paraguay. Si mantiene su nivel de definición del martes, y funciona el eje Pastore-Messi, tiene mucho camino por recorrer, más aún si Chile no se mete atrás, como parece que ocurrirá.

Y queda una carta que la selección argentina no utilizó ante Paraguay pero que sí puede ser fundamental en la final ante Chile, el juego aéreo. Porque la defensa local tiene un promedio de estatura muy bajo, y allí Argentina puede sacar ventaja en los tiros desde la esquina o los cruzados desde los costados.

Lo importante para Argentina es que desde la llegada de Martino a la conducción técnica se produjo un cambio fundamental: de pasar a depender del error ajeno para luego “matar”, a dominar los partidos con un alto porcentaje de posesión de pelota y dejar de depender de lo que haga el rival, y en eso, Pastore es el claro símbolo de la nueva época.

Son los otros, ahora, los que dependen de que Argentina se equivoque. Y eso significa tener, a priori, la posibilidad de la victoria en sus pies, y con los mejores jugadores del mundo. Una buena forma de comenzar ganando. La cuestión es no equivocarse y seguir la performance de Paraguay.


Entonces, puede entenderse que la prensa y la sociedad chilena comiencen a preocuparse,

miércoles, 1 de julio de 2015

Argentina, a la final con todo su poderío (Jornada)




DESDE SANTIAGO DE CHILE


Del 13 de Julio en el Maracaná, al 4 de julio en el Estadio Nacional. La selección argentina se sacó todas las mochilas, desplegó ese fútbol que los hinchas tanto pedían para semejantes jugadores que se destacan en las mejores ligas del mundo, y aquellos goles que perdió en la fase de grupos ante Paraguay, anoche entraron y los guaraníes nada pudieron hacer para evitar el contundente 6-1 para volver a jugar una final, como el año pasado en el Mundial.

El equipo argentino estará el próximo sábado ante el equipo local, Chile, en la esperada final de Copa América entre los dos mejores del torneo, y en un escenario que ya conoce y en el que ya se consagró anteriormente.

Los albicelestes, que no pierden un solo partido de Copa América en Chile desde 1926, fueron campeones cuatro veces ya en este país en el pasado y por la demostración de ayer ante Paraguay, se transforman en grandes candidatos a recuperar el trofeo, con tres grandes figuras: Lionel Messi, Javier Pastore y Angel Di María.

El equipo argentino se puso en ventaja muy pronto por intermedio de Marcos Rojo, aprovechando un rebote y un anticipo en el área paraguaya, y enseguida todo se complicó para los de Ramón Díaz, cuando se lesionaron Derlis González y Roque Santa Cruz, lesionados en un lapso menor a los cinco minutos, promediando la primera parte, para ser reemplazados por Lucas Barrios y Raúl Bobadilla.

Sin poder terminar de concentrarse, llegó entonces el 2-0 por intermedio de Javier Pastore, en una excelente combinación con Lionel Messi y parecía todo definido, incluso con total dominio territorial argentino, pero en los últimos cinco minutos, el equipo paraguayo apretó más arriba, poco más de tres cuartos de cancha, y en una mala salida de los de Martino, Barrios pudo descontar antes del descanso, generando una sensación parecida a la del partido de la fase de grupos, cuando estando 0-2, Paraguay consiguió empatar.

Sin embargo, muy poco duró la esperanza paraguaya porque de saque, Di María estableció el 3-1 y desde ese momento, la distancia se fue agrandando porque el equipo argentino fue encontrando cada vez más espacios y la gran noche de Messi, Pastore y Di María, los dos primeros triangulando y el tercero, utilizando muy bien su punta, apareció justo cuando se acerca el final del torneo y llega la final contra Chile.

Otra vez Di María, luego un centro de éste desde la izquierda terminó en un cabezazo de Sergio Agüero al ángulo izquierdo de Justo Villar, y cerró Gonzalo Higuaín, que había reemplazado justamente a Agüero, aprovechando una muy buena presión argentina en la salida paraguaya, aunque ya hacía tiempo que todo estaba definido y que el mismo rival que tanto había complicado en la primera fase a los albicelestes, ahora sabía que poco podía hacer.


El equipo argentino encontró la contundencia que es lo que le faltó en los partidos anteriores y especialmente ante este mismo rival en la fase de grupos y con un muy buen nivel en algunas individualidades, lo que genera una gran expectativa en las puertas de una nueva final para conseguir un título que se niega desde 1993.

Chile y Argentina, los dos mejores, en la final (Yahoo)



DESDE SANTIAGO DE CHILE


Se hizo justicia. Los dos mejores equipos de la Copa América, Chile y Argentina, se enfrentarán el próximo sábado en el Estadio Nacional de Santiago, y uno de los dos será el campeón de América y a su vez, será el representante de la Conmebol en la Copa Confederaciones de 2017 en Rusia.

Y es justo porque fueron las dos selecciones que siempre intentaron ganar sus partidos, que buscaron atacar, que tuvieron la mayor parte del tiempo la pelota en su poder. Tal vez con mayor regularidad la chilena que la argentina, que pasó por distintas etapas en las que tuvo más o menos eficacia.

Tal vez la diferencia entre las dos es que Chile tuvo un grupo inicial muy accesible. Compartió el Grupo A contra tres equipos bastante débiles como Ecuador, Bolivia y México, que no llegó con su mejor plantel, porque en pocos días apunta a ganar la Copa de Oro de la Concacaf en la que tiene chances de ir a la Copa Confederaciones como representante de Norte y Centroamérica.

Entonces, Chile tuvo tiempo de armarse, de ir subiendo en la escala, de ir encontrando su propio juego, aunque no hayan lucido tanto dos de sus estrellas de quienes más se esperaba como Arturo Vidal y Alexis Sánchez, muy desgastados por una muy fuerte temporada europea con sus clubes.

En cambio, sí pudo tener como su parte más decisiva a la línea de los volantes creativos, con un muy buen Charles Aránguiz y especialmente de Jorge Valdivia, un exponente del clásico armador de juego que se está perdiendo en el fútbol moderno.

Valdivia había tenido un enfrentamiento con el entrenador del equipo, Jorge Sampaoli, durante los meses previos al Mundial de Brasil, pero ahora fue incluido para la Copa América y resultó tan fundamental que hasta los días previos a la final, ha sido el mejor jugador del torneo y de sus pies salen casi todos los pases en profundidad.

De todos modos, Chile ataca por muchos lados, y eso a veces le juega en contra porque le hacen goles de contragolpe o bien, con centros aéreos porque tiene una defensa muy baja y le cuesta mucho marcar a jugadores muy altos en los cabezazos.

Además, la selección chilena atravesó momentos muy duros, complicados como grupo, como cuando en el primer día libre, Vidal atropelló a una persona con su coche, no lo ayudó y cuando fue detenido por la Policía, se resistió a ser detenido generando un debate nacional sobre si había  que excluirlo del equipo o perdonarlo.

Cuando terminó ese debate, llegó el durísimo partido con Uruguay por los cuartos de final y allí se produjo el episodio del defensor Gonzalo Jara, que provocó a Edinson Cavani hasta hacerlo expulsar, y acabó suspendido y marginado del torneo.

En cambio, Argentina tuvo un Grupo B mucho más complicado y con dos equipos de tradición como Paraguay y Uruguay, además de la débil Jamaica.

En el primer partido, el equipo de Gerardo Martino había conseguido muy pronto lo más difícil: marcar goles ante una defensa que se cierra como si fuera italiana pero ya en la primera parte, Argentina ganaba 2-0 y todo indicaba que se encaminaba a una goleada, pero al revés de lo imaginado, el equipo se durmió, y el descuento le sirvió a Paraguay, dirigido por Ramón Díaz,  para terminar empatando. Casi una hazaña
A Argentina le costó mucho también vencer a Uruguay, que lo amenazó con sus jugadores altos y los centros aéreos, y cuando se pensaba en una goleada a Jamaica, los de Messi y Mascherano se conformaron con un muy pobre 1-0.

Argentina dominó todos los partidos, incluso el de cuartos ante la siempre difícil Colombia, que no hizo una buena Copa y se fue con apenas un gol y convertido por un defensor, Jeison Murillo, algo extraño para un equipo con Radamel Falcao, Jackson Martínez, Carlos Bacca y Teo Gutiérrez, pero aún así, se las rebuscaron para aguantar los noventa minutos y apenas perder por penales en una definición para el infarto.

Hasta semifinales, Argentina amagaba mucho, se notaba que tenía muy buenos jugadores y gran predisposición por tener la pelota y atacar pero no llegaba al arco rival con el peligro necesario hasta que vino la semifinal con Paraguay, Messi y Pastore se encontraron por fin y llegó la tan esperada goleada de 6-1 para aventar todas las dudas.

Y ahora llega el momento de la verdad para los dos. Chile nunca ganó una Copa y entiende que es “ahora o nunca” con una generación dorada y de local, sabiendo que si se escapa esta vez, pasará mucho tiempo para que coincidan jugadores tan talentosos y ser local.

Para Argentina, es también la chance de ganar por fin un título con la selección absoluta, algo que se le niega desde la Copa América de Ecuador 1993, con otros jugadores como Gabriel Batistuta, Oscar Ruggeri, Diego Simeone o Claudio Caniggia.

Para Messi, también es una gran oportunidad de levantar una Copa con la selección argentina, cuando tiene tantos títulos con el Barcelona, además de que esto lo proyectaría a ganar definitivamente el Balón de Oro como mejor futbolista del año 2015.

Por todo esto, la de Chile y Argentina, que además tienen desde siempre una rivalidad vecinal, es la final que todos esperaban y que ya este sábado, determinará quién es el mejor de América.


Argentina, otra final un año después (Kicker)



DESDE SANTIAGO DE CHILE


Lo dijo Javier Mascherano, una de las voces más escuchadas en el vestuario argentino. “No es casualidad que otra vez estemos en una final luego de la de 2014 en Brasil. Hay una forma de trabajar que nos tiene que hacer sentir orgullosos, aunque hayamos cambiado la forma de jugar, pero tenemos coherencia y credibilidad”.

Mascherano se refería no sólo a la final perdida ante Alemania hace un año en el Maracaná, sino que muchas cosas cambiaron, especialmente el entrenador, porque Alejandro Sabella dejó su lugar a Gerardo Martino, y de sistema, porque ahora la selección argentina apuesta a la posesión de la pelota y no espera más para matar de contragolpe con los cuatro cracks de adelante: Lionel Messi, Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín y Angel Di María.

Si algo tuvo este equipo argentino en esta Copa América es que tenía casi siempre la pelota (raro que ante un rival con tanta técnica como Colombia en cuartos de final haya tenido un 68,5 por ciento de posesión) pero le costaba definir los partidos, y se quedaba físicamente en los minutos finales.

Pero Martino fue corrigiendo eso y siempre dijo que en algún momento, esos goles iban a llegar y así fue ante el siempre duro Paraguay en semifinales con un contundente 6-1, y si bien Messi no marcó ninguno, sí participó en tres asistencias y fue clave para llegar a la final, en dupla con un jugador que se convierte en fundamental para este nuevo ciclo, Javier Pastore (PSG).

Pastore y Messi conforman una dupla fundamental porque uno le lleva la pelota al otro y se complementan en las asistencias y las definiciones, y se suman a los atacantes, como Sergio Agüero (el titular como centrodelantero) y Angel Di María.

De todos modos, Martino es cauto y sabe que el partido final ante Chile no será nada fácil. No sólo porque es el local sino porque también “jugó siempre bien en esta Copa y hace tres años que trabaja la misma idea y le gusta atacar con mucha gente”.

En el equipo argentino, los que llevan muchos años como Mascherano o Messi, conocen lo que significa ganar algo por fin en mayores porque desde 1993 que esta selección no obtiene un título, desde la Copa América de Ecuador, en tiempos muy pasados ya de Gabriel Batistuta, Sergio Goycoechea, Diego Simeone u Oscar Ruggeri.
“Sería una pena que esta generación se vaya sin ganar algo”, se lamentaba Mascherano, y también Messi espera redimirse ante su gente y levantar una Copa, para quitarse el peso de la presión que significa ser el mejor jugador del mundo y no ganar con su equipo nacional pese a que ya tanto ha ganado con el Barcelona.

Incluso, a Messi se le cuestiona por no haber marcado más que un gol de penal en todo el torneo, sin tener en cuenta que sólo ante Paraguay en semifinales, hizo tres asistencias, pero también se decía que este equipo convertía muy pocos goles.

“Lo charlábamos con algunos compañeros antes de entrar a jugar contra Paraguay, que el día que viniera un gol, llegarían muchos más, y eso es lo que pasó”, dijo un Messi visiblemente feliz en Concepción al saberse ya finalista, aunque elogió a Chile. “Creo que es otro equipo que como nosotros siempre salió a ganar sus partidos”, comentó.

El equipo argentino tuvo un raro comienzo de Copa América, a la que llegó como gran candidata. Porque ante este mismo rival de semifinales, Paraguay, iba ganando 2-0, que es lo más difícil de conseguir ante un rival tan duro, que se cierra mucho atrás y que tiene un sistema casi italiano en la defensa, y sin embargo se durmió en el segundo tiempo y le empataron.

Luego le ganó con lo justo a Uruguay, pero sufriendo mucho en el juego aéreo, y terminó demasiado relajado y muy ajustado ante la débil Jamaica, cuando las señales ya no eran las mejores, y más, cuando se supo que el rival de cuartos de final sería Colombia.

Sin embargo, el equipo colombiano no fue en esta Copa lo que había sido en el Mundial y aunque resistió el partido y acabó empatando, Argentina pudo imponerse en una infartante serie de penales, con Carlos Tévez, el mismo que había sido excluido en el ciclo anterior de Sabella, como héroe.

Y en semifinales, esperaba otra vez Paraguay aunque ya con una actitud menos cerrada, presionando más arriba, que terminó siendo parte de la clave para que Argentina pudiera superar esa primera línea para acercarse más al arco rival, funcionó a la perfección la dupla Pastore- Messi y Di María apareció con todo su esplendor.

“Las cosas no van a cambiar en cuatro días, sino que seguiremos trabajando la idea, que pasa por tener más la pelota y administrarla nosotros. Tenemos que afianzar esa idea y recién nos acercamos al primer año de trabajo. Estamos en esta etapa, con sólo 13 partidos desde que asumimos”, sostuvo con claridad Martino, que no quiere que todo se detenga en la Copa América sino tratando de que se sepa que se apunta a mucho más adelante, no sólo a 2015.

La selección argentina, además, se afianzó con este resultado en el primer lugar del ranking FIFA pero todos saben que sin un título el sábado, muchas cosas podrían teñirse de escepticismo, y por eso, muchos jugadores prefieren guardarse para cuando todo acabe y se sepa si, por fin, pueden ser campeones, como espera la gente desde hace 22 años.



Cuatro DT argentinos en semifinales: no hay casualidad (Kicker)



DESDE SANTIAGO DE CHILE


Si hay algo que se sabía antes de que comenzaran las semifinales de esta Copa América de Chile es que el entrenador que salga campeón será argentino. Esto es porque los cuatro directores técnicos de los semifinalistas son argentinos y no sólo eso, sino que de los doce participantes, seis tuvieron a un argentino sentado en su banco decidiendo.

¿Hay casualidad en esto? Ninguna. Desde hace tiempo que el fútbol argentino viene ejerciendo una notable influencia no sólo en Sudamérica sino en todo el continente americano, en buena parte precedidos por la fama de exitosos pero también de imprimir a sus equipos un carácter especial y por su trabajo táctico.

Uno de los mayores factores de penetración cultural de los DT argentinos son los canales de TV por cable, que llegan a todo el continente, y en los que muchas veces en torneos internacionales o en la semana,. Suelen dar explicaciones tácticas moviendo fichas en los pizarrones.

En efecto, si en la final del próximo sábado en el estadio Nacional se enfrentarán Jorge Sampaoli (Chile) y su compatriota Gerardo Martino (Argentina), por el tercer puesto, el viernes, se enfrentarán Perú (Ricardo Gareca) ante Paraguay (Ramón Díaz), mientras que José Pekerman, que dirigió a la selección argentina en el Mundial 2006, llegó hasta los cuartos de final con Colombia, donde fue eliminado por su compatriota Martino.

El único que quedó fuera de las finales es Gustavo Quinteros (Ecuador).
Ni siquiera puede decirse que sus ideas son iguales. Al contrario. Los directores técnicos argentinos tienen distintas ideas (la mayoría ofensivas) y caminos muy distintos.

Por ejemplo, cuando Ramón Díaz (un gran centrodelantero que hizo dupla con Diego Maradona en el Mundial Juvenil de Japón 1979 y tuvo una exitosa carrera en Italia y Francia), ganaba la Copa Libertadores con River Plate a los 37 años en 1997, Sampaoli, con 36,  dirigía al humilde Belgrano de la localidad de Arequito, en la ignota liga casildense, en la provincia de Santa fe, y era un absoluto desconocido para la mayoría de los argentinos hasta aparecer un día en la Universidad de Chile y de allí, a la selección nacional.

A Díaz, tricampeón argentino con River entre 1996 y 1997 y campeón de América y de la Supercopa de América en 1997, le costó mucho más llegar a dirigir una selección, y eso que volvió y fue campeón con River en 2002 y en 2013, y también lo fue con san Lorenzo en 2007.

Puede decirse que Sampaoli tiene una línea cercana a la de Marcelo Bielsa aunque en los últimos tiempos tomó un camino más estético, mientras que Díaz tomó cosas de uno de los grandes ídolos dela historia de Ruver y que fue su entrenador en los años setenta, Angel Labruna, y de varios entrenadores europeos que tuvo en su carrera.

Ricardo Gareca, que llegó hace meses a dirigir a Perú, tiene una larga y exitosa carrera como entrenador, luego de haber sido un muy buen centrodelantero en Boca Juniors, River Plate y el América de Cali y de haber llegado a jugar al lado de Maradona en Boca, y ya como entrenador, además de ganar varios títulos con Vélez Sársfield y de una Copa Conmebol con Talleres de Córdoba (el único título internacional de este club), también dirigió en Colombia y Perú, aunque no le fue muy bien en su última experiencia en el Palmeiras de Brasil.

Martino, además de su título reciente con Newell’s Old Boys, el equipo de casi toda su carrera de futbolista, que lo catapultó al Barcelona en la pasada temporada antes de llegar a Argentina, ya había tenido una muy buena campaña en el banco de Paraguay y antes, en Cerro Porteño y Guaraní.

Con la selección paraguaya fue finalista de la Copa América de Argentina en 2011 y llegó a cuartos de final del Mundial 2010, cuando estuvo muy cerca de complicar a España, pero Oscar Cardoso perdió un penal clave en el final.

José Pekerman tuvo una larga carrera en los juveniles del Colo Colo de Chile antes de llegar a manejar el sub-20 de Argentina y ganar tres títulos mundiales y manejar la selección mayor, antes de llegar a dirigir a Colombia, y Gustavo Quinteros también había tenido ya una experiencia en la selección boliviana en la Copa América de 2011 y en la clasificación para Brasil 2014, antes de llegar a Ecuador.