domingo, 10 de febrero de 2019

Sergio “Kun” Agüero: el pichón de Romario que sigue batiendo récords históricos en la Premier League pero se siente en deuda con la selección (Infobae)




Con sus recientes tripletes al Arsenal y al Newcastle, Sergio Agüero ya lleva convertidos diez en la Premier League y se encuentra a uno solo de Alan Shearer, leyenda del fútbol inglés. “Agüero es el más grande zorro del área”, destacó una figura histporica del Liverpool, el ex mediocampista escocés Graeme Souness.  Gary Lineker, ahora periodista y ex goleador de los años’ 80, dijo sobre el “Kun”, “el maestro predador golpea temprano”, cuando por segunda vez consecutiva marcó un gol antes del primer minuto de juego.

La prensa británica debate por estas horas, si Agüero es el mejor futbolista extranjero de la historia de la Premier (que comenzó a jugarse en 1992 con este formato) y lo comparan con Cristiano Ronaldo, Eric Cantona o Thierry Henry.

Una encuesta publicada por Sky Sports TV sobre el mejor delantero de la historia de la Premier, indica que Agüero comparte el segundo lugar con Henry detrás de Shearer. El ex 9 del Blackburn y Newcastle tiene la mejor marca de goles con 260, seguido de Wayne Rooney (208) y Andrew Cole (187). Agüero (157) se encuentra octavo, aunque es el único en activo y podría superar este año a Henry (175), quinto y cuatro veces máximo goleador del torneo y el Kun, una sola. Sin embargo, el argentino nunca fue galardonado como el mejor jugador del año y solo una vez entró en el Once Ideal de la temporada.

“Simplemente trato de escarbar acerca de por qué Agüero no tuvo más reconocimientos y me pregunto si tal vez no será porque se trata de un goleador”, dice el ex volante Jamie Carragher, pero Souness sostiene que “él no es Henry, que podía agarrar una pelota a unos 30 metros, hacer cosas maravillosas y ponerla en un ángulo. El tiene menos toques de pelota pero son todos en la zona de peligro, son toques devastadores”.

Agüero ganó tres títulos de liga con el Manchester City, igual que CR7, y Henry, dos, pero Cantona obtuvo cuatro, y un quinto con el Leeds del antiguo torneo de la antigua Primera División. Además, de los futbolistas de la Premier League con más de 50 goles, Agüero tiene el mejor promedio, con uno cada 107,62 minutos por delante del egipcio Mohammed Salah (109,56).

Así como Sky TV se lo planteó,  la BBC de Londres también se preguntó si el Kun es el mejor de la historia. Este año lleva convertidos 14 goles en 22 partidos de la PL, 1 en 2 de la Copa Capital One, 2 en 3 de Champions,  y 2 en 1 de Community Shield (19 en 28 partidos). En 2008 y en 2011, fue seleccionado entre los 23 jugadores para aspirar al Balón de Oro de la FIFA. En un total de 714 partidos en su carrera, marcó 391 goles (aunque en 580 de estos partidos fue titular y en el resto, ingresó como suplente).

Con todos estos números cargados en su morrudo cuerpo a sus 30 años (mide 1,73 metro y pesa 77 kilos), Agüero atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera en Inglaterra, aunque en casi todas las encuestas en su país, la respuesta es que no debería regresar a la selección nacional, lo que puede parecer una contradicción, o, tal vez, su kryptonita verde (o celeste y blanca).

Agüero (2/6/1988)  nació en el Hospital Piñero de Buenos Aires. Su mamá, Adriana, tenía 18 años en ese momento. Fue trasladada desde un hospital del Gran Buenos Aires porque no tenía los suficientes elementos para un parto que se presentó con complicaciones. Es el segundo de siete hermanos. Su papá, Lionel Del Castillo, llegó a jugar en la reserva de San Martín de Tucumán. Como los dos padres eran menores de 21 años, no pudieron anotarlo con el apellido paterno, por lo que usaron el de la madre. Los dos habían llegado desde Tucumán un año antes, ya con su hija Jessica. Lionel solía ganarse unos pesos jugando para equipos barriales, por su buena técnica. Dos de sus hermanos son Gastón del Castillo  y Mauricio Del Castillo.

El apodo “Kun” es una deformación de los dibujos animados japoneses “Kum Kum”, que emitía el canal de TV estatal en los que un travieso niño de la Edad de Piedra vivía con su familia y amigos al pie de una montaña llamada Kum Kum (el nombre original del animé era Wanpaku Amukashi Kum Kum), y que encantaban al niño. En ese tiempo, Sergio tenía dos años y fue cuando su familia se trasladó desde González Catán a Florencio Varela y sus padres se hicieron amigos de los Chetti, que le pusieron ese apodo. Luego, los Agüero se mudaron a una pequeña y sencilla casa en Los Eucaliptus en el límite entre Quilmes y Bernal Este.

Sus primeros pasos en el fútbol los dio en los humildes clubes Loma Alegre (Quilmes) y Los Primos (Berazategui) y a los 9 años ya llegó a Independiente, el club de sus amores, donde fue campeón en pre novena y novena división. Los juveniles del Rojo estaban a cargo del “Mencho”  Agustín Balbuena y Néstor Rambert. Ya por ese entonces, habían nacido sus hermanos Daiana, Gaby, Maira, Mauricio y Gastón, se mudaron a Quilmes Oeste, cuando ya el Kun comenzó a tener los primeros ingresos por su talento.

Junto con el arquero Emiliano Molina, uno de sus mejores amigos de sus primeros tiempos, el Kun ganó el Apertura 2002 y fue segundo en el Clausura de novena y era imposible pensar que un solo año más tarde podía debutar en Primera al año siguiente. Ya era representado por la empresa internacional IMG, que percibió sus condiciones técnicas desde muy temprano.

Su debut se produjo en la última fecha del Clausura 2003, ante San Lorenzo. Su DT era Oscar Ruggeri. Ingresó a los 24 minutos del segundo tiempo por Emanuel Rivas en un partido sin mucha importancia, los dos equipos con muchos suplentes, pero ya había algo interesante: Agüero sólo tenía 15 años, un mes y tres días, y por lo tanto se convirtió en el debutante más joven de la historia del fútbol argentino. El anterior récord lo tenía Maradona, quien luego sería su suegro, en 1976. La otra característica importante de ese partido, es que significó la despedida momentánea de Gabriel Milito, un ídolo de Independiente, que se marchaba al fútbol español.

“Lo fuimos a ver a las inferiores y nadie se la podía sacar. En  la zaga central estaban el chileno Olarra y Franco y no lo podían parar. No le dije nada táctico para que no se volviera loco. Le dije ‘entrá y divertite. Quiero que hagas lo que hacés en los entrenamientos, encaralos y no tengas miedo.’ Y el guachito se la bancó, eh…”, recordó días pasados Ruggeri.

Sin embargo, tras ese partido no volvió a ser tenido en cuenta, ni tampoco por Osvaldo Sosa, el DT siguiente, pero todo cambió cuando José Omar Pastoriza regresó al club. Así es que volvió a jugar siete meses después de su debut, ante Cienciano de Perú por la Copa Libertadores 2004. Justamente, en ese momento fue el debutante más joven de la historia de la Copa, aunque ese récord fue superado tres años después.

Los dirigentes de Independiente tuvieron que encarrilarlo cuando aparecieron los primeros estertores del estrellato y tenía como compañero de aventuras al delantero Ismael “Chuco” Sosa, otra promesa del club que terminó emigrando al fútbol extranjero.

Tardó cerca de un año de hacerse de la titularidad tal vez por los continuos cambios de DT en Independiente. Tras Pastoriza llegó Daniel Bertoni y luego, Pedro Monzón. Su primer gol llegó en el torneo Apertura 2004 ante Estudiantes (los de La Plata ganaron 2-1) con un disparo desde fuera del área grande. La pelota fue al ángulo superior izquierdo. Siguió alternando y con César Menotti, quien comenzó a decir que tenía “cosas de Romario” en sus movimientos,  jugó los últimos tres partidos del Clausura 2005.

Su real explosión fue con Julio César Falcioni, en la temporada 2005-06. Venía de ser campeón mundial juvenil en Holanda con Lionel Messi, y al regresar, jugó 36 de los 38 partidos de la temporada y sólo faltó a dos por suspensión y marcó 18 goles, aunque el memorable es el que le marcó a Racing en un clásico, el 11/9/2005, al eludir a Diego Crossa y enganchar varias veces antes de sacar el remate. Ese día marcó dos e Independiente ganó 4-0. Fue expulsado ante Tiro Federal por manotear a un rival (la única expulsión en la Argentina), y se fue llorando porque quedaba inhabilitado para jugar un partido importante ante River Plate. Tuvo expectativas de ser convocado al Mundial de Alemania 2006, pero finalmente eso no sucedió (en cambio sí fue su compañero Oscar Ustari, de su misma generación y equipo).

Cuando se acercaba el final de ese torneo, aumentaron los rumores sobre una posible transferencia al Atlético Madrid. Fue amonestado en Bahía Blanca, ante Olimpo, y así recibió la quinta tarjeta amarilla consecutiva que lo dejaba afuera del clásico con Boca, en el que pensaba despedirse del público. Se fue llorando otra vez. Ese día marcó un gol de penal y él fue premonitorio; “Creo que fue mi último gol en Independiente”, porque tras el partido de Boca, quedaba una sola fecha en Rosario ante Central y se decía que sería convocado para el Torneo de Esperanzas de Toulon. Pero no sucedió y pudo jugar pero Independiente cayó 2-0 y no consiguió clasificarse a las copas continentales. Fue el 14 de mayo de 2006 y a los pocos días se oficializó su pase al Atlético Madrid por el 90 por ciento del pase en 20 millones de dólares, una cifra récord para el fútbol argentino y para el Atlético hasta ese momento. En Independiente metió 23 goles en 56 partidos. Con el dinero de su pase, Independiente pudo remodelar su estadio Libertadores de América.

Si su paso por Independiente había sido meteórico, su experiencia en los seleccionados juveniles, fue notable. Fue campeón mundial sub-20 en 2005 y 2007 (ésta última vez, ganó el Botín de Oro y el Balón de Oro), y ya con otros equipos nacionales fue campeón olímpico en 2008 y finalista del Mundial 2014, la Copa América 2015 y la Copa Centenario 2016.

Antes del Mundial sub-20 de 2005 conoció a Messi. Como no era de mirar internet, no había reparado en que venía del Barcelona. El preparador físico Gerardo Salorio había organizado cuarenta días de preparación y en la primera mañana, Agüero estaba almorzando sentado entre Messi y Lautaro Formica, con Ezequiel Garay frente a ellos. Empezaron a hablar de botines y Leo mencionó unos que habían salido en Estados Unidos y Agüero lo miró extrañado. Se dio cuenta de que a ese chico no lo había visto nunca en las competencias argentinas. “¿Vos cómo te llamás?” y como Messi le dijo “Lionel”, él le dijo “igual que yo, casi”. “¿Tu apellido?” “Messi”, y cuando Kun dijo “bien”, Garay le preguntó “¿Qué? ¿No sabés quién es?” “y en ese momento me dije ‘ah, era este chico’ y al rato en los entrenamientos me dije ‘este vuela’ y pegamos onda enseguida”, recuerda. Los pusieron juntos en la habitación. “Armé la sociedad Kun-Messi porque eran los más chicos del grupo, jugaban a la play station a la perfección y me dije que podía armar una dupla a futuro para el fútbol argentino”, cuenta Salorio.
 “La primera noche oímos ruidos raros, eran las 4 y media de la mañana, yo estaba medio dormido y suena el teléfono. Yo no quería que les pasaran llamados de prensa, quería que todo pasara por mí. Agarro el teléfono y era el Kun: ‘Tengo miedo, hace ruido’ y yo: ‘¡Dormí, hinchapelotas, que no pasa nada!’. Claro, era un bebe, escuchaba ruidos y sentía miedo”, recuerda Salorio.

“Con Agüero nos cargábamos en todos los partidos de la play. El que perdía, unos enojos…una vez nos peleamos de verdad y nos tuvimos que decir “juguemos, pero sin cargarnos”, relató Messi en el programa “Mundo Leo”. “Uno es introvertido (Messi) y el otro, extrovertido (Agüero) pero en el diálogo son parecidos, tienen un buen complemento. Leo espera a ver qué hace el Kun, le causa gracia. Y al Kun le hace gracia hacerle gracia, porque Leo caminaba por la concentración buscando momentos que le dieran alegría”, define Salorio.

También hicieron cosas de adolescentes. “En Holanda 2005, en el hotel, abajo, había una maquina que vendía de todo: caramelos, chicles, papas fritas, pero teníamos prohibido ir a a buscar nada y a las 21 cada uno tenía que estar en su habitación. Como también abajo estaba la única computadora, a veces nos quedábamos hasta la hora límite pero una noche el Kun dijo “vamos a comprar de la máquina” y nos  escondimos las cosas debajo de las camisetas argentinas. Eran las 21 y 03 minutos y se abre la puerta del ascensor y era Salorio. El Kun no sabía cómo proteger que no se le cayeran las cosas. “¿Están ricas?”, preguntó Salorio. “Sí”. “Vamos a hacer una cosa. Termínenlas de saborear, porque es feo sacar una cosa y tirarla, pero son las últimas que comen, ¿eh? Dale, disfrútenlas”. Volvió a relatar Messi.

Uno de los hechos más duros que le tocó vivir a Agüero, de joven, fue cuando se enteró, en pleno Mundial sub-20 de 2005, de la muerte de Molina en un accidente de tránsito. Otra vez fue Salorio quien lo llamó para contárselo, preparado para contenerlo.

Con la selección argentina ya había jugado el Sudamericano sub-16 de Paraguay 2004, jugando los 5 partidos hasta las semifinales (allí fue eliminado por Colombia) y marcó 3 goles. En el Mundial 2005 en Holanda era el menor porque tenía edad de categoría siguiente. Empezó siendo suplente y el DT Francisco Ferraro empezó a darle más lugar en los partidos finales. Entró en cuatro de los siete, siempre como suplente, y no marcó goles. Contra Nigeria,  en la final, uno de los dos penales se lo hicieron a él.

Distinto fue en Canadá 2007 con Hugo Tocalli. Ya estaba más maduro y fue el capitán del equipo, jugó los 7 partidos como titular, y ganó la sexta corona para Argentina. Metió 6 goles, ganó todos los premios y se convirtió en el tercer jugador de la historia que ganó dos mundiales sub-20. Fue consagrado como “Golden Boy”, de Tuttosport, como mejor jugador europeo sub-21

Al año siguiente fue campeón olímpico con Sergio Batista, jugando  5 de los 6 partidos, aunque el más destacado fue en semis ante Brasil (3-0) en el que marcó dos goles y le hicieron una falta que Riquelme se encargó de terminar en otro tanto.
Todo lo contrario ocurre en la selección mayor, donde es muy discutido, nunca terminó de hacer pie, y tuvo algunas lesiones y hechos que lo postergaron, como la artroscopia justo antes de Rusia 2018,  o un desmayo (y vómitos) que lo marginaron del amistoso ante Nigeria en el entretiempo en Krasnodar en noviembre de 2017, llegó a decir tras 2016 que tal vez era mejor que el DT convocara a otros jugadores, pero luego fue cambiando de opinión. 

También tuvo una fractura de costilla cuando se estrelló contra un poste en un taxi en Holanda cuando regresaba de ver un recital de Maluma y le esperaban partidos claves ante Perú en la Bombonera y Ecuador, para ir al Mundial de Rusia, y estuvo un mes y medio sin jugar. Y en Brasil 2014, otro desgarro. Salorio indicó que tuvo “un año muy estresante. No sólo hay que ver el aspecto físico sino también el anímico, y si el cuerpo está más tenso, es proclive a contracturarse mucho más y eso lleva a que las lesiones sean más factibles”. Tras Nigeria, en Porto Alegre, parecía una molestia en el muslo izquierdo.

Agüero ya alternaba en la selección mayor desde 2006, cuando fue convocado por Alfio Basile para el debut de éste ante Brasil en Londres, que Argentina perdió 3-0 y él entró por Carlos Tévez en el Emirates Stadium. Fue convocado para el Mundial de Sudáfrica 2010 por quien entonces ya era su suegro, Maradona, pero tuvo escasa participación. Al menos pudo debutar ante Corea del Sur, en la primera ronda.

Para 2011, Batista volvió a contar con él para la Copa América. Le tocó entrar en el debut en La Plata, por Lavezzi en el minuto 70 cuando Argentina perdía 0-1 con Bolivia y anotó el empate a los 6 minutos y entró como titular en el decisivo partido ante Costa Rica en Córdoba, 3-0, en el que marcó 2 goles para lograr el pase a cuartos. Allí, en Santa fe, fue eliminada por Uruguay (1-1) por penales, y Agüero fue reemplazado por Tévez en el minuto 80.

Fue el goleador de la selección argentina en las Copas América 2011 y 2015 y en el Mundial 2018, pero lo extraño es que en 3 mundiales, sólo jugó una vez los 90 minutos, ante Islandia en Rusia 2018 (1-1). Lesión en Brasil 2014.

“Cuando no estemos, nos van a extrañar. Yo siempre tendré la espina del Mundial de Brasil, siento que estoy en deuda. Lo que se habla de nosotros molesta y duele. Uno siempre quiere rendir mejor, pero no puedo hacer nada. Jamás salí a enfrentarme con alguien porque no es mi estilo. Aún así, no estando de la mejor manera, estoy cuarto en la tabla histórica de goleadores de la Selección. Pasaron millones de jugadores top y no llegaron a una final. A veces uno no sabe por qué, pero la presión está, y la sentimos más que nada en las dos finales de la Copa América”, sostuvo Agüero luego de perder la tercera final consecutiva, en 2016. Pero enseguida agregó, tozudo: “Sé que vienen las nuevas generaciones, pero si el DT me convoca, ahí estaré”.

Con Atlético Madrid ganó la UEFA Europa League y la Supercopa de Europa en 2010, con Quique Sánchez Flores. Se puede decir que el paso por el Atlético fue muy fructífero y cimentó el estrellato futuro en Europa. En la primera temporada jugó, como titular o suplente, todos los partidos (42) y marcó 7 goles, pero el equipo estaba en una situación mediocre y terminó séptimo en la Liga y eliminado en 16avos de la Copa del Rey. El 15 de octubre de 2006 tuvo su gol “con el guante de Dios” ante el Recreativo de Huelva,  aunque nadie entiende por qué el Kun llevaba guantes cuando la temperatura era de 20 grados.

En cambio, para la temporada 2007/08, el Agüero que regresó al Atlético Madrid era el que había ganado el Mundial de Canadá 2007 y su figura había crecido. Ayudó a clasificar al equipo a la Copa UEFA y marcó 6 goles en 9 partidos, pero fue expulsado por escupir a un rival ante el Bolton Wamderers inglés por los 16ª vos de final. Se quedó afuera de la revancha, y el equipo fue eliminado. En la Liga marcó 20 goles y quedó tercero en la tabla de goleadores y con el cuarto puesto, el “Aleti” se clasificó a la Champions League tras doce años de ausencia.

“Ver a Agüero es como visitar el Museo del Prado”, llegó a decir Anatolyi Byshovets, del Lokomotiv ruso, sorprendido por el juego del argentino en un partido de copa europea. Recibió luego el trofeo EFE al mejor iberoamericano de la temporada. Pero sin dudas el partido que más recuerdan los hinchas ocurrió el 1 de marzo de 2008 en el Vicente Calderón ante el Barcelona, ya en tiempos de Messi, cuando perdía 0-1, y dos goles suyos,  una asistencia a Maxi Rodriguez y un penal que le hicieron y que convirtió Diego Forlán, dieron vuelta el marcador en el Camp Nou. El diario “El Mundo” llegó a calificarlo ese día como “un futbolista enorme, distinto, descarado, chulo, indiferente ante las circunstancias y ante el rival, tremendo en la gambeta, tremendo en el engaño, tremendo en la definición. Tremendo Agüero, el Kun, que rescató al equipo cuando estaba muerto y mató al Barcelona”. Ya el grito de guerra en el Calderón era “Kun, Kun, Kun”.

Era un Atlético que de a poco volvía por la senda perdida en los primeros años del siglo XXI tras haber descendido a Segunda. Ahora ya era común clasificarse a las copas europeas y de a poco, comenzó a entrar en la Champions gracias a estrellas como él, Diego Forlán, y Maxi Rodríguez.

En la temporada 2009/10 no pudo pasar la fase de grupos de la Champions y entonces bajó a jugar la otra copa, la Europa League, que terminó ganando al vencer en la final al Fulham 2-1 con dos goles de Forlán, y al mismo tiempo llegó a la final de la Copa del Rey pero cayó ante el Sevilla 2-0. También ganó la Supercopa de Europa al vencer 2-0 al Inter y él anotó el segundo gol. Para enero de 2011 ya era uno de los capitanes del equipo, junto a Forlán y el 30 de abril de 2011, ante el Deportivo, en Riazor, convirtió su gol 98 que lo colocó entre los mejores 10 goleadores de la historia del club y al terminar esa temporada pasó al Manchester City en 45 millones de euros y firmó un contrato por 6 años a 9 millones por año.

Dos meses antes, Agüero había manifestado en su página web su deseo de abandonar el Atlético, lo que generó una gran polémica con los hinchas, y algunos aparecieron apostados en carpas cerca del estadio Vicente Calderón para que la dirigencia no lo vendiera al Real Madrid (se decía que iba al Manchester City sólo por una escala de dos años por pedido del presidente  Enrique Cerezo a Florentino Pérez para que no hubiera transacción directa) pero eso nunca ocurrió. En el Atlético marcó 101 goles.

El 15 de agosto de 2011debutó en el Manchester City ingresando como suplente por el holandés Nigel De Jong por la primera fecha de la Premier 2011/12. Iban 59 minutos y ganaba 1-0 al Swansea. Sólo pasaron 8 minutos desde su ingreso y el Kun ya había marcado su primer gol y al rato, asistió a David Silva para el tercero. Antes del final, Agüero anotó el cuarto. Su DT era Roberto Mancini . Su inicio fue espectacular, con 6 goles en 4 partidos y ya el 10 de setiembre había marcado su triplete ante el Wigan. La temporada no podía terminar mejor. En un final de infarto, el Manchester City ganaba la Premier League después de 44 años, al vencer sobre la hora al Queens Park Rangers con un gol de Agüero (3-2) que postergó a su rival de la ciudad, el Manchester United, que ya saboreaba otro título. Ese gol de Agüero se transformó en histórico y abrió una etapa de muchas conquistas para el ahora opulento club de los ciudadanos manejado por el dinero de los EUA. Poco después ganó la Community Shield al Chelsea al inicio de la temporada 2012/13.

Con la llegada de Josep Guardiola, su lugar se vio amenazado por algunas declaraciones sobre el tipo de 9 que buscaba, pero eso luego se fue aclarando.  “Por favor dejen de preguntar por el Kun Agüero. He hablado diez veces sobre el tema, él está feliz, yo estoy muy feliz. Estamos felices. Diez veces he respondido. No más por favor”, pidió el DT catalán a la prensa.

Desde  el 1 de noviembre de 2017, es el máximo goleador histórico del Manchester City, cuando llegó a los 178  con esa camiseta y pasó por fin a Eric Brook. Ganó tres Premier Leagues, 2012, 2016 y 2018,  y dos Copas de la Liga (2016 y 2018). En la temporada  2014/15 fue el máximo goleador de la Premier League con 26 y ese año, con el chileno Manuel Pellegrini de DT, llegó a la semifinal de la Champions, cuando fue eliminado por el Real, Madrid. TB ganó la Community Shield en 2018. El 19 de agosto de 2018, marcó su gol 144 y entró en los Top-10 de la historia de la Premier League.

Estuvo casado con Giannina, hija de Diego Maradona, con quien tuvo un hijo, Benjamín (19/2/09 en Madrid).  Entre 2012 y 2017 estuvo en pareja con “La Princesita” Karina, cantante tropical, que dijo que lo que la conquistó fue “su carisma, una de las armas más importantes a la hora de tener una carrera”. Le gusta mucho la cumbia y grabó temas con el grupo Los Leales que tiene un tema en su honor, y ha cantado con Pablo Lescano, de Damas Gratis. Le encanta jugar con la Xbox junto con su amigo de la infancia, Gustavo Galeron. Participó de la película “Torrente 4”, de Santiago Segura, en 2011, junto con famosos como Belén Esteban, Kiko Rivera Pantoja, Kiko Matamoros, Ana Obregón y Eugenia Martinez de Irujo.

En su sitio web tiene un encabezamiento que dice “Darlo todo y pelear hasta el final siempre tiene su recompensa”, y con Gabriel Milito colaboró para la construcción de un gimnasio de última tecnología en el predio de Villa Domínico, en un costado del acceso sudeste.

Frank Lampard, ahora DT del Derby County en la Premiership y ex compañero suyo en el Manchester City en la temporada 2014/15 contó cómo era en los entrenamientos: “Se despertaba justo de tiempo. No ponía cuidado. Iba siempre bastante despreocupado y salía a la cancha cinco minutos tarde. Los entrenadores solían decirle que iba multado y él decía “de acuerdo, no hay problema. Esperen al fin de semana, marcaré un triplete y todos seremos felices”, en una entrevista para Sky Sports.

Hoy, Agüero sigue su marcha, y el que parecía ser un “pichón de Romario” está a punto de batir el récord de Shearer, mientras sigue creyendo posible ganar un título con la selección argentina.









viernes, 8 de febrero de 2019

El esloveno Ceferin, reelecto por unanimidad en la UEFA, en contra del Mundial de Clubes de 24 equipos y de la Liga Mundial de Selecciones (Infobae)






En una importante toma de distancia de la FIFA, el esloveno Aleksander Ceferin, reelecto por el voto unánime de las 55 federaciones nacionales como presidente de la UEFA hasta 2023, afirmó al reasumir el cargo en Roma que no está de acuerdo con la idea de un gran Mundial de Clubes de 24 equipos cada cuatro años, y tampoco con el proyecto de una Liga Mundial de selecciones nacionales.

Con Gianni Infantino presente en el hotel Cavalieri de Roma, sonde se celebró el 43 Congreso Ordinario de la UEFA, Ceferin hizo hincapié en pedirle a la FIFA “respeto por la UEFA” y sostuvo que esta entidad “está salvando a la FIFA de incurrir en sus propios errores”.

“Con frecuencia, los que no están de acuerdo con ciertas cosas de manera moderada y constructiva, aunque a veces se haga de manera directa e inflexible, son quienes más ayudan a evitar que se cometan errores”, afirmó Ceferin.

El dirigente, abogado de 51 años, amplió sus conceptos. “Al decirle que no estamos de acuerdo con sus propuestas actuales sobre la Liga Mundial de Naciones y el Mundial de Clubes, les respetamos y respetamos al fútbol, el juego que amamos y que debemos proteger. Esperamos, sinceramente, que la FIFA también nos muestre respeto escuchando nuestras propuestas. La UEFA y el fútbol europeo merecen ser respetados”.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA que se aseguró la reelección en su cargo hasta 2023, igual que Ceferin, al ser el único candidato para el período siguiente al cerrarse la lista de presentaciones sin que apareciera un opositor, viene insistiendo en la posibilidad de organizar un gran Mundial de Clubes cada cuatro años (con lo cual se suspenderían los anuales), con veinticuatro equipos de los cinco continentes, y una Liga Mundial de selecciones nacionales que se jugaría durante el año, con ascensos y descensos, como la nueva Liga de las Naciones de Europa.

Ceferin e Infantino parecen desarrollar carreras paralelas porque ambos emergieron de la UEFA, y también comenzaron a presidir las dos entidades en 2016 (Infantino asumió en la FIFA el 24 de febrero y Ceferin -que venció en aquella oportunidad al holandés Michel Van Praag- en la UEFA, el 14 de setiembre), y ahora se aseguraron la reelección por cuatro años sin oposición alguna y hasta 2023.

Tanto Infantino como Ceferin accedieron a sus cargos luego de sonados casos de corrupción en ambas entidades.  El actual presidente de la FIFA sustituyó al presidente provisional camerunés Issa Ayatou cuando el suizo Joseph Blatter tuvo que renunciar, mientras que Ceferin asumió en la UEFA en reemplazo de Michel Platini cuando éste fue inhabilitado por la FIFA por incumplimiento del código ético (aquel affaire de los 11 millones de dólares prestados sin justificativos por Blatter).

Uno de los hechos más destacables de la reelección de Ceferin es el de la unanimidad de las 55 federaciones nacionales tras años de fuertes disputas en el seno de la UEFA entre el sector de los clubes más poderosos (alineados en la ECA, la Asociación de Clubes Europeos, algo que Daniel Angelici intentó replicar en Sudamérica ante la Conmebol) y el resto de las entidades.

Esta votación reflejó el llamado Memorándum de entendimiento UEFA-ECA (MoU en inglés) firmado también en Roma entre Ceferin y el presidente de la entidad que nuclea a los clubes poderosos, el también mandatario de la Juventus, Andrea Agnelli, hasta 2024, que garantiza que al menos hasta 2024 “no habrá Superliga Europea”, la mayor amenaza que pendía sobre el principal torneo de clubes de Europa, la Liga de Campeones.

La ECA venía amenazando desde hacía años, con que de no aumentar la UEFA de manera rotunda los ingresos económicos de sus clubes, abandonarían la Liga de Campeones para armar una “Superliga”. Sin embargo, se firmó la paz entre las dos entidades una vez que Ceferin garantizó que desde 2021, cuando las partes queden libres de los derechos televisivos vendidos de sus torneos continentales, habrá cambios sustanciales.

Tanto la UEFA como la ECA quieren pasar la Champions League a los fines de semana desde la temporada 2021 (lo que podría derivar en que algunas de las ligas más importantes pasen, en algunos casos, a días de semana y podrían quedar un poco relegadas). En cambio, la Champions dejaría de jugarse los martes y miércoles para pasar a los fines de semana, un viejo anhelo de la ECA.

A su vez, la UEFA garantizó por tres temporadas la organización de tres torneos: la Champions League, la Europa League y un tercer formato, y cada uno de ellos contará con 32 equipos. Acaso el punto del memorándum que pueda explicar todo es el que sostiene que "desde que el acuerdo de extendió hasta después de la UEFA EURO 2024, se ha actualizado la recompensa financiera que reconoce la contribución de los clubes a las competiciones de selecciones de la UEFA incluyendo completamente el ciclo de competición de la EURO 2024".

“Sobre la base de su estrecha cooperación en los últimos once años, el memorándum destaca la fuerte voluntad de la UEFA y la ECA de continuar trabajando juntos con la confianza mutua y con claros objetivos para asegurar el bienestar y la estabilidad del fútbol europeo”, señala la UEFA en un comunicado de prensa.

La nota ha indicado que ese objetivo se lograría “mejorando el Calendario de partidos internacionales posterior a 2024 para garantizar una mayor armonización y separación entre las competiciones de clubes y de selecciones nacionales” y que con ello “se liberaría presión en el calendario permitiendo un descanso adecuado y períodos de entrenamiento para los jugadores”.

“El renovado acuerdo refuerza el compromiso de UEFA y ECA de proteger la integridad del juego y de lacras como la violencia, el amaño de partidos y el dopaje”, prosigue el comunicado, que indica que “la viabilidad a largo plazo del juego se aborda mediante la voluntad común de seguir desarrollando y evolucionando el Fair Play Financiero”.

Sin embargo, este punto parece ir en contradicción con el nombramiento del presidente del PSG, Nasser Al Khelaifi como miembro ejecutivo de la UEFA, como uno de los dos representantes de la ECA. Sustituirá al sudafricano Iván Gazidis, actual consejero delegado del Milan y antes, por muchos años, del Arsenal inglés. Lo extraño de Al Khelaifi es que su elección llega en el justo momento en que el PSG está siendo procesado por incumplir las normas del Fair Play Financiero (por el que los clubes no pueden excederse de determinados gastos), pero también se cree que es por el poder acumulado por el catarí a través de publicidades desde Qatar Sports Investments y del poderoso consorcio BeIN Media.

Ceferin quiso entregar con su discurso en el hotel Cavalieri de Roma un concepto de unidad, para lo cual sostuvo que la próxima Eurocopa de selecciones de 2020 (organizada en 12 subsedes de países diferentes) “enviará un mensaje fuerte para toda Europa. El mensaje de una Europa abierta, tolerante y unida. Algo muy necesario en el continente en estos días”.

Por último, la UEFA quiso reunir a los 16 entrenadores de los equipos que se clasificaron a los octavos de final de la Champions League para conservar con ellos sobre la implementación del VAR, que comenzará desde el martes próximo con la misma tecnología que se utilizó en el pasado Mundial de Rusia, pero sólo concurrieron Massimiliano Allegri, de la Juventus, ek francés Bruno Genesio, del Olympique de Lyon, el alemán Thomas Tuchel, del PSG, Eusebio Di Francesco, de la Roma, y Doménico Tedesco, del Schalke 04.

“Preparamos una reunión con los entrenadores de todos los clubes en Francfort este lunes y sólo vinieron cinco. No sólo es una falta de respeto. La influencia que tienen los entrenadores es enorme. Si se quejan de los árbitros deberían venir y ver qué dicen los expertos”, aseguró de forma tajante Ceferin. “No tienen excusas, especialmente los que ni siquiera vinieron”, agregó el esloveno, muy enojado.

Por su parte, el italiano Roberto Rosetti, director arbitral de la UEFA, volvió a hacer hincapié en los mismos conceptos que advirtieron durante el pasado Mundial sus pares de la FIFA, el italiano Pierluiggi Collina y el suizo Massimo Busacca sobre que el árbitro debe ser quien vaya a consultar la pantalla ante jugadas dudosas en las que puede aplicarse el VAR, algo que no está ocurriendo con frecuencia en algunas ligas, como la española.

“Queremos que el VAR sea una herramienta transparente y que sea utilizada 3-4 veces por partido. El VAR no es perfecto y la IFAB (International Board) dice que debe intervenir cuando el error es claro o cuando se produjo un incidente serio y que afecta a una jugada decisiva”, dijo, e insistió en que sea el árbitro “el que tome la decisión final en los partidos”.















jueves, 7 de febrero de 2019

Cuando Santiago Solari colaboró en una biografía de Messi y qué los une hoy (Infobae)




No llegaron a tratarse en Rosario porque el crack del Barcelona cruzó el Océano Atlántico siendo un adolescente, pero Santiago Solari, director técnico del Real Madrid se relaciona con Lionel Messi a partir de varias personas en común y le tiene una profunda admiración, al punto de haber participado en la producción de uno de los más famosos libros biográficos sobre su carrera.

Las vueltas de la vida, y del fútbol determinaron que el próximo miércoles, más allá de su admiración por Messi y de las personas en común, Solari deberá enfrentarlo por primera vez, desde su condición de entrenador del Real Madrid, por el partido de ida de la semifinal de la Copa del Rey en el Camp Nou en Cataluña.

Solari, cuando aún no había comenzado a desarrollar su carrera de director técnico en los juveniles del Real Madrid, colaboró activamente en 2013 en la producción del libro “Messi”, el único que fue aceptado por la familia del crack y anunciado en la web oficial del Fútbol Club Barcelona, del reconocido periodista español Guillem Balagué, que cuenta con prólogos de Alejandro Sabella y de Josep Guardiola.

A mediados de 2013, Balagué viajó a la Argentina para llevar a cabo distintas entrevistas con protagonistas de la vida de Messi tanto en Buenos Aires como en Rosario, y fue allí donde contó con la colaboración de Solari, quien a partir del conocimiento del fútbol de su ciudad natal, condujo al periodista  al estadio Marcelo Bielsa de Newell’s Old Boys, al complejo Islas Malvinas, perteneciente a este club, y a las cercanías al estadio de Rosario Central, el Gigante de Arroyito.

Solari relató a Balagué historias sobre los dos grandes clubes rosarinos que conoce a la perfección porque su tío, Jorge, jugó en Newell’s mientras que su padre, Eduardo, lo hizo en Rosario Central. Se refirió tanto a la lista de grandes cracks que generó el fútbol rosarino, como hechos históricos que fueron agrandando la rivalidad entre los dos grandes clubes así como aportaron a la literatura de la ciudad, como en los cuentos de Roberto Fontanarrosa.



“En aquel entonces, 2013, ya Santiago sostenía que Messi lo tenía todo para ser el mejor jugador del mundo y que sostenía las características del jugador rosarino, por ser gambeteador, a lo que le sumaba explosión y gol”, recuerda el periodista Hernán Amez, quien también participó del trabajo y fue quien condujo a Balagué hacia la casa en la que se crió el crack del Barcelona sobre la calle Lavalleja (hoy, Estado de Israel), a cuatro kilómetros del centro hacia el sudeste, en una zona que algunos llaman La Bajada y otros, Las Heras, así como la escuela en la que cursó el colegio primario y el club Grandoli, donde dio sus primeros pasos como futbolista antes de recalar en Newell’s.

En los agradecimientos, en el final del libro, Balagué sostiene que “Santi Solari fue el guía perfecto en Rosario, y con él iniciamos una conversación que continúa incluso cuando él no está cerca”.





Pero además, Solari y Messi tienen varios puntos en común. Uno de ellos es que el cuñado de Santiago, Mario Spirandelli (hijo), hermano de su esposa, es el presidente del Club de Leones que mantiene una relación cercana con la Fundación Messi, aunque el vínculo aún no se concretó, y el suegro de Santiago Solari, Mario Spirandelli, fue presidente del club Renato Cesarini en el que tiene peso Jorge Solari.

Salvador Capitano, otro reconocido DT cercano a Jorge Solari, recordó a Infobae que durante un año y medio, el club Renato Cesarini y la Fundación Leo Messi estuvieron asociados con la idea de participar en la Liga Rosarina y extenderlo a otras ligas, pero no llegaron a buen puerto. “Fue una lástima porque la idea era buena, pero hubo algunos factores humanos que hicieron que cada uno fuera por su lado”.

Otro factor común entre Solari y Messi es el primo menor de éste, Bruno Biancucchi,  hijo de Claudio y de Marcela Cuccittini, hermana de Celia (madre de Lionel Messi), nacido en 1996 y quien se formara en Renato Cesarini y que, según familiares y amigos, tenía cierto parecido al primo en el correr y hasta en la forma de celebrar los goles, y que ahora está retomando la continuidad.

Bruno es el hermano menor de Maxi (actualmente en Rubio Nú, de la Segunda División de Paraguay), nacido en 1984, y de Emanuel (1988), quien regresó a Newell’s Old Boys tras pasar por Munich 1860, Girona, Olimpia de Paraguay y Vasco da Gama, entre otros.

Maxi y Emanuel Biancucchi integraban, de niños, el equipo familiar con los Messi (Rodrigo, nacido en 1980 y Matías, en 1982), que según cuenta en el libro Guillem Balagué, “nunca perdía”.

 “¿Quién de los Solari no admira a Messi?”, se pregunta Jorge Solari, tío de Santiago, y ex jugador de Newell’s Old Boys, River Plate y la selección argentina en los años sesenta, aventando cualquier tipo de duda, más allá del Clásico del miércoles, del que ni siquiera estaba enterado.

El próximo miércoles, dos rosarinos serán piezas claves en el primero de los dos Clásicos de la Copa del Rey entre los dos máximos rivales de España. Pero no hay dudas de que el director técnico del Real Madrid, Santiago Solari, admira tanto a Messi, que hasta formó parte de la producción de un libro bibliográfico suyo.



domingo, 3 de febrero de 2019

La parábola de Menotti 45 años después. ¿Es posible recrear hoy aquel trabajo? (Infobae)




El 12 de octubre de 1974, en un partido amistoso ante España (1-1), en un estadio Monumental que lanzaba a su manera el Mundial 1978 con unos chicos que sostenían cada uno una letra que componía el cartel “Bienvenidos a la Argentina Potencia”, comenzaba a rodar una nueva ilusión, de la mano de un director técnico como César Luis Menotti, a cargo de la selección argentina.

Cuarenta y cinco años después, con una selección argentina que no gana un título oficial en la categoría mayor desde la Copa América de Ecuador 1993,  Menotti regresa a la AFA como director general de Selecciones Nacionales aunque el director técnico continuará siendo, al menos hasta la Copa América de Brasil, en junio, Lionel Scaloni.

¿Podrá Menotti recrear algunas de las condiciones de aquel trabajo que realizara desde 1974 y que dio como fruto el Mundial 1978, con el agregado del Mundial sub-20 de Japón en 1979?

Roberto Saporiti, de larga trayectoria como entrenador y quien fuera uno de los ayudantes de campo de Menotti en su ciclo como director técnico de la selección argentina, manifestó en las últimas horas a Infobae que “lo que hacíamos hace 40 años, hoy no hay tiempo para hacerlas, como la selección del interior cuando hay Superliga, Libertadores, Sudamericana, Copa Argentina. (Alfio) Basile quiso hacerlo y no pudo”.
Sin embargo, si se toma en cuenta la situación futbolística y político-deportiva de cuando Menotti fue convocado para dirigir a la selección argentina en 1974, encontraremos algunos paralelismos con la actualidad, algunos parecidos y otras cuestiones peores que en estos días.

Por ejemplo, el minucioso trabajo que Menotti realizara con el estudioso entrenador croata Rodolfo Kralj, sus ayudantes Saporiti y Rogelio Poncini, el preparador físico Ricardo Pizarotti y el doctor Rubén Oliva respecto de la “selección del interior” aparecía más complicada desde su armado en aquellos tiempos, cuando para observar jugadores de muchas provincias sólo estaban los viejos torneos Nacionales, que se jugaban en el último trimestre de cada año, y tampoco había ninguna base de datos, ni las ventajas que existen hoy en la comunicación, mientras que hoy hay muchos clubes que no son de Buenos Aires o alrededores en la Primera División o en el Nacional B. 

La mayor desventaja podría estar en el aumento de las competencias y en menor cantidad de fechas en el calendario, pero aparece como más fácil la posibilidad de observar jugadores.

Durante la conferencia de prensa de su presentación en Ezeiza, Menotti se encargó de recordar que cuando él asumió como director técnico en 1974, no sólo la mayoría de jugadores que había participado en el Mundial de Alemania Federal en 1974 se negaba a regresar a la selección argentina tras el caótico ciclo que derivó en una mediocre actuación y una durísima derrota ante Holanda 4-0 en la segunda ronda, sino que la mayoría de ellos, tal como ahora, jugaba en equipos extranjeros.

Los arqueros Daniel Carnevali (Las Palmas), Miguel Santoro (Hércules), los defensores Ángel Bargas (Nantes), Roberto Perfumo (Cruzeiro), Ramón Heredia (Atlético Madrid), Enrique Wolff (Las Palmas/Real Madrid), los volantes Miguel Brindisi (Las Palmas) y Carlos Babington (Wattenscheid 09), y los delanteros Héctor Yazalde (Sporting Lisboa), Rubén Ayala (Atlético Madrid) y Mario Kempes (Valencia) eran los más destacados en esos tiempos, pero no era posible disponer de ellos, sumados a Carlos Bianchi y Osvaldo Piazza, que se lucían en el fútbol francés.

Lejos del orden y de las facilidades de trabajo que hoy puede creerse sobre aquellos tiempos de mediados de la década de 1970, la AFA atravesaba una de sus tantas crisis. El 21 de enero de 1974 asumía como interventor el escribano Fernando Mitjans, padre del actual presidente del Tribunal de Disciplina de la AFA. Con 54 años, había sido vicepresidente primero de Boca Juniors y llegaba a la AFA de la mano de su presidente, Alberto J. Armando, y como hombre cercano al entonces ministro de Bienestar Social, José López Rega.

Mitjans, de 54 años y escribano personal del presidente de entonces, Juan Domingo Perón, iba a ser el último eslabón de la intervención de la AFA que se había iniciado en 1966 durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, y su pretensión y la del Gobierno nacional era la de ir hacia la normalización institucional.

Pero para eso, se interpretó que con los cambios de los tiempos, se necesitaba de una nueva estructura que reemplazaba al anterior Consejo Directivo por un Comité Ejecutivo que designaba a la mitad de los miembros, El análisis era claro: López Rega no iba a permitir perder el control de la AFA, pese a la ya votada normalización. Una cosa era la teoría, y otra distinta, los hechos, el poder político. Las batallas por el poder político de la AFA iban a ser muy duras, por­que muchos clubes se resistirían a la nueva situación.

Si bien Mitjans pudo sortear esta situación y fue elegido ese mismo año presidente de la AFA al no tener ninguna oposición en el momento de los treinta votos, con la consiguiente normalización de la institución, se encontró, en cambio, con una dura resistencia desde la secretaría de Deportes a cargo de Pedro Eladio Vázquez, quien le reclamaba total inacción con miras al Mundial 1978, que la Argentina debía organizar cuatro años más tarde.

A una semana del Mundial de Alemania Federal de 1974, Mitjans –que buscó afanosamente que el Estado perdonara las deudas a los clubes-  fue presionado para renunciar en el mismo momento en el que la salud del presidente Perón pendía de un hilo. Finalmente, en pleno Mundial asumió el vicepresidente David Bracutto (se habían jugado dos partidos de la fase de grupos), aunque en elecciones a las que se convocó y éste ganó con 17 votos contra 12 de Juan Fiori y uno de Jorge Propatto.

Bracutto, de 53 años, médico y peronista, asumió el 21 de junio de 1974, diez días antes de la muerte de Perón. Era presidente de Huracán y se desempeñó como director del Policlínico de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y estaba ligado al sindicalismo; tenía un vínculo muy estrecho con el líder del sindicato, Lorenzo Miguel y con el también dirigente de la UOM, ex diputado y preside te de Nueva Chicago, Paulino Niembro.

Su mandato coincidiría con toda la crisis política que este hecho desencadenó, con María Estela Martínez de Perón como presi­dente en ejercicio. De hecho, perduraría hasta el golpe de Estado de marzo de 1976.

En las condiciones que pudo, y con una AFA netamente peronista, Bra­cutto tuvo dos ejes fundamentales en su gestión: dar más cabida a la orga­nización del Mundial de 1978, a solo cuatro años de su inicio, y generar un marco de estabilidad a la Selección Nacional, algo que no se había conseguido nunca con la continuidad requerida.

La selección argentina había regresado del Mundial de Alemania Federal tras haber sido vapuleada por Holanda en el primero de los tres partidos de la segunda fase (4-0) y el estado de confusión era total, muchísimo peor que haber estado cerca de ganar tres títulos en tres años (un Mundial y dos Copas América, perdidos en sendas finales en las que se empató y se cayó por penales o en el alargue).

Enrique Wolff, una de las estrellas del equipo argentino y el único jugador albiceleste que logró cruzar la mitad del campo con pelota dominada en los noventa minutos, admitió que “fue la única vez en mi vida que sentí impotencia en un campo. Nos pasaron por encima, literalmente. Nos dieron un baile increíble, una verdadera lección de fútbol”.

Roberto Perfumo, que ya había tenido la experiencia del Mundial 1966, recordaba con resignación que “parecían tener más jugadores que nosotros. Estaban en todos lados”.
La revista “El Gráfico” se preguntó con sus enviados especiales “¿A qué jugamos?”, ¿Dónde estamos?”. Héctor Vega Onesime escribió luego que “Nunca se trató de jugar de una manera determinada. Siempre se salió a resolver un partido, no hubo una filosofía de juego. Hoy tenemos que sacar el partido, pongamos tipos que marquen. 

Mañana tenemos que ganar, que sean muchos delanteros. Siempre lo inmediato, nunca lo permanente. De allí viene la confusión. Para el gran fútbol de hoy y de mañana que insinuó Holanda, estamos a medio camino. Holanda está en las dos veredas. En la de los atletas y en la del fútbol”.

Al regreso de Alemania 1974, y con la vuelta a los asuntos internos, Bracutto decidió darle prioridad al Mundial de Argentina 1978 para lo cual también consideró fundamental designar a un director técnico de la selección argentina que tuviera todas las posibilidades de trabajar y con tiempo para hacerlo.

Bracutto conocía a la perfección a César Luis Menotti, un joven director técnico que no sólo había logrado salir campeón con Huracán por primera vez en el profesionalismo en 1973, sino que había conseguido que el equipo practicara un fútbol excelente, que al mismo tiempo significaba una vuelta a las fuentes del fútbol nacional, apelando a la técnica y a brindar grandes espectáculos.

Las directivas para la contratación de un nuevo director técnico, con todas las experiencias pasadas y con la disposición, por fin, a apuntar a ganar el Mundial en condición de local, lo que representaba una oportunidad inmejorable, eran las siguientes: 1) Se designará como DT un profesional argentino debidamente habilitado.
 2) Éste será el único jefe y el responsable máximo para todas las cuestiones relacionadas con los respectivos seleccionados y sus integrantes. 3) Nombrará a sus colaboradores directos, 4) Situación contractual legalmente formalizada, 5) Autoridades y DT confeccionaran calendario internacional anual, 6) El calendario Internacional de los equipos nacionales tendrá preferencia con respecto de todos los demás compromisos de orden individual ya sean nacionales o internacionales. 7) Todo jugador debidamente designado y convocado que, sin causa justificada, no concurra a cualquier citación dispuesta quedará inhablitado para desempeñarse en su respectivo club, 8) Jugadores elegidos a exclusivo criterio del DT, 9) Dentro de las 24 horas subsiguientes a la disputa oficial de los partidos o finalización de viajes todos los clubs que tengan jugadores seleccionados por el DT deberán informar por escrito las lesiones que éstos puedan haber sufrido. 10) A partir de la fecha de asunción del DT no se podrán contraer compromisos de índole alguna para los seleccionados nacionales sin previa y expresa aprobación del mismo.

Estas formas taxativas de establecer un cronograma de trabajo, al mismo tiempo otorgaban al director técnico de la selección argentina un poder absoluto que jamás había tenido en la historia. Por primera vez hasta los clubes y los torneos quedaban en segundo plano respecto a la selección nacional.

Sin embargo, cuando Menotti comenzó con su trabajo real en 1975 (más allá de aquel amistoso fundacional ante España en octubre de 1974), se encontró con varias situaciones negativas, matizadas con la obtención del título en el tradicional torneo juvenil de Toulón, Francia, con otro equipo que aportó una base de jugadores con miras al Mundial o al futuro (Alberto Tarantini, Marcelo Trobbiani, Américo Gallego, Daniel Passarella, Jorge Valdano, José Daniel Valencia entre otros).

Por ejemplo, River, que en aquel momento era dirigido por Ángel Labruna, se negó a cederle a sus jugadores Ubaldo Fillol, Juan José López, Norberto Alonso, Daniel Passarella y Leopoldo Luque, aunque los dos últimos acabaron concurriendo y Alonso y Fillol lo hicieron muy cerca del Mundial.

Al mismo tiempo, Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) lanzó una dura huelga después de arduas negociaciones tirantes con los dirigentes de los clubes. La situación económica de muchas entidades era aún peor que el presente de muchas.

Pero el mayor inconveniente con el que se encontró Menotti en aquellos tiempos es que apenas comenzado su trabajo, el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 trajo como consecuencia, en la AFA, la salida de Bracutto y la llegada a la presidencia de Alfredo Cantilo, aunque todo el poder del fútbol quedó en manos del contraalmirante Carlos Alberto Lacoste.

Cantilo, abogado de 52 años, que había trabajado en el Tribunal de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires, e hincha de Vélez, había sido recomendado a Lacoste por Julio Juan Bardi, ministro de Bienestar Social de la dictadura y que luego sería presidente de la Bolsa de Comercio.

Con 34 votos a favor, uno en blanco y uno anulado entre los 36 asambleístas, Cantilo asumió el 3 de mayo de 1976 con la premisa de finalizar el 15 de abril de 1979, fecha en la que estaba estipulado el fin del mandato de Bracutto.

Menotti, con los años, admitió que temió lo peor, y que su trabajo ya no tendría apoyo. Se trataba de una intervención de la AFA aunque con una fachada “democrática” para evitar todo problema con la FIFA, ni con ningún frente externo a tan poco del inicio del Mundial, y el 6 de julio, la Junta Militar declaró “De Interés Nacional” al Mundial 1978.

Pero ya aparecían las primeras desprolijidades dirigenciales: la AFA había renunciado a la participación en una nueva edición del torneo Esperanzas de Toulón, pese a que la selección argentina era la vigente campeona. Se argumentó que “los jugadores se negaron a actuar a partir de rechazar los premios otorgados por la AFA”.

También el Comité Ejecutivo de la AFA declinaba la participación en los Juegos Olímpicos de Montreal en sustitución de la selección uruguaya debido a que “se había cancelado la provisión de plazas (pasajes, alojamientos) por haber quedado fuera de la fase clasificatoria”-

En efecto, la selección argentina (que había participado con la reserva de Newell’s Old Boys con jugadores como Marcelo Bielsa, Roque Alfaro, Américo Gallego y Ricardo Giusti, dirigida por Jorge Bernardo Griffa) había quedado tercera en el Preolímpico de Recife, Brasil, detrás de los locales y Uruguay cuando había dos plazas en juego.  Pero la AFA argumentó que no habría tiempo de preparación y fue reemplazada por Cuba, el mejor equipo no clasificado de la CONCACAF.

Sin embargo, contra lo que pensaba, Menotti en Cantilo un respaldo total a su trabajo y al que realizaba Kralj en lo organizativo. Tanto fue así que el 1 de setiembre de 1977, por la resolución 309, se prohibía la transferencia a clubes del exterior de sesenta y seis jugadores menores de 28 años que integraban una lista confeccionada por el cuerpo técnico de la selección argentina. ¿Es posible prohibir, como en aquellos años, la venta de los principales jugadores jóvenes al exterior, o trabajar con los que se quedan, que son los que invariablemente se irán mañana?

Desde el poder que había alcanzado tras el Mundial 78, Menotti advertía sobre la propia AFA: “Pienso que llegó el momento de encarar una solución quirúrgica en el fútbol argentino y terminar con los paliativos circunstanciales y efímeros. Después de veinte años quedó demostrado que los campeonatos argentinos nada tienen que ver con la realidad de un fútbol que es ahora campeón del mundo. En esos veinte años los dirigentes no han sabido cambiar la estructura”.

Las palabras de Menotti (dichas el 16 de julio de 1978)  fueron premonitorias y acaso ayuden, desde el pasado, a encontrar soluciones en el presente: “Habrá que hacer enseguida un profundo estudio económico que contemple todos los aspectos, con gente idónea, porque estoy convencido de que lo económico está estrechamente ligado con lo deportivo. No se puede dejar librado al azar deportivo el método de cambio. Eso no se arregla con descensos, porque si se determinan siete descensos, en una de esas puede caer River Plate entre ellos y todo seguiría igual (…) El estudio debe fijar pautas irremediables, de manera que se tenga un balance de las entradas históricas vendidas por cada club, de la capacidad de los estadios disponibles y habrá de conocerse el presupuesto necesario para el mantenimiento de los planteles. La crisis económica es la que genera el éxodo y los clubes tampoco se salvan con la venta de sus jugadores. No me interesa si se hicieron obras. No es cuestión de salvar a los huevos, sino a la gallina que está enferma”.

¿Podrá convivir Menotti, con 80 años de edad y 45 años después de que asumiera por primera vez como director técnico de la selección argentina, con esta estructura de la AFA?



Habrá que creerle a su ex colaborador Saporiti cuando días pasados le dijo a Infobae que “si Menotti dice una cosa y no lo aceptan, tarda un minuto en irse”.