lunes, 15 de abril de 2019

A 30 años de la tragedia de Hillsborough, que cambió el fútbol inglés, pero a la que no le llega la justicia (Infobae)





El 15 de abril de 1989 debían jugar el Nottingham Forest y el Liverpool por la semifinal de la Copa inglesa a partido único en el estadio de Sheffield Wedsnesday, en el norte de Londres, pero el partido debió suspenderse por los 96 muertes y los 766 heridos, todos aficionados  del Liverpool debido al desborde de gente que produjo la decisión policial de abrir una puerta para facilitar el ingreso de los hinchas “reds”.

Muchos de esos hinchas murieron aplastados contra las vallas del estadio, producto de avalanchas, en lo que se conoció como la “Tragedia de Hillsborough”, y que no sólo sería explotada después por el gobierno de Margaret Thatcher para imponer una política de seguridad en los estadios sino que transformaría por completo al fútbol inglés.

Por otra parte, los familiares de las víctimas siguen luchando para que se haga justicia, no sólo por el hecho que produjo las muertes y las heridas de sus seres queridos hace tres décadas, sino por la manipulación de la que fueron objeto en los informes policiales posteriores, en los que se responsabilizó a los hinchas por su conducta, cuando muy fuertes investigaciones al respecto determinaron que fueron responsables justamente los organizadores y los encargados de la seguridad.

Las investigaciones posteriores dieron como consecuencia que nada tuvo que ver la violencia de los aficionados sino que se había sobrepasado la capacidad del estadio justo cuatro  años después de la tragedia de Heysel (Bélgica) en 1985, en la final de la Copa de Campeones de Europa, cuando murieron también 39 aficionados del Liverpool en el partido ante la Juventus. Por aquellos incidentes, la UEFA había suspendido de participar por seis años a los equipos ingleses en las copas europeas.

Uno de los que más se vieron afectados por esta tragedia de 1989 fue Steven Gerrard, capitán del Liverpool entre 2014 y 2015, porque reconoció que un primo suyo de 10 años murió en Hillsborough y desde allí se transformó en una inspiración para él en cada partido.

El escándalo mayor se produjo el 12 de setiembre de 2012, cuando una comisión independiente publicó un informe final en el que se implica directamente a la Policía de South Yorkshire como culpable de la tragedia por haber sido ese día la responsable del operativo de seguridad. El entonces primer ministro, David Cameron, pidió disculpas en la Cámara de los Comunes, y aunque la mayoría de las familias de los afectados experimentó cierto alivio, siguieron pidiendo justicia y castigo a los culpables. 

Margaret Aspinall, cuyo hijo James (18) falleció en la tragedia, y que es la presidente del Grupo de Apoyo Familiar de Hillsborough, dijo estar “encantada” con el pedido de disculpas de Cameron por las enormes fallas en el operativo de seguridad en ese partido, luego de haber luchado por 23 años para buscar la verdad. Pero también sostuvo que sentía una “profunda sensación de injusticia e indignación por tener que luchar contra la campaña de estigmatización de la Policía” y porque las autoridades “siempre supieron cuál era la verdad”. “En esos 23 años de “vergüenza y dolor, las familias solventaron todos los gastos de sus propios bolsillos, mientras que la otra parte en los juicios, pagaba los suyos desde el bolsillo de los contribuyentes. Y eso que ellos mentían y nosotros decíamos la verdad”, se lamentó.

Esta comisión investigadora, presidida por el obispo de Liverpool, James Jones –quien dice estar comprometido con un mundo más justo-, llegó a inspeccionar 450.000 documentos entregados por la Policía, el Sheffield Wednesday (organizador del partido) y otros organismos responsables, para escribir un notable informe de 395 páginas en el que denunciaron fallas oficiales y reivindicaron a las víctimas y a los simpatizantes de fútbol. Pero lo que más sorprendió a las familias fue el nivel del encubrimiento de la Policía para liberarse de responsabilidad y trasladarla a los hinchas. Y eso todavía se investiga.

Este informe logró que el Tribunal Supremo de Londres anulara el veredicto de muerte accidental original y desde entonces, se investiga como un crimen.
La campaña para desligarse del problema comenzó cuando todavía los cadáveres estaban en el depósito de la morgue, y ya el jefe de Policía Peter Wright indicó que la culpa había sido de hinchas borrachos o los que ingresaron al estadio sin su entrada. Se dijo que se había sometido a las víctimas, la mayoría de menos de 30 años, a un análisis para ver su nivel de alcohol en sangre y luego, cotejar con sus documentos para comprobar si reunían antecedentes penales.

Ya por esas horas, según el informe, Wright se encontraba ya en el restaurante Pickwick de Sheffield, en la mañana del 19 de abril de1989 –cuatro días después de la tragedia- con miembros de la Federación de Policías preparando una defensa para elaborar “historia sólida como una roca”. Casualmente, ese día, el periódico “The Sun” publicó como titular “La verdad”, con los argumentos policiales. Tras conocerse este veredicto, el diario debió disculparse muchos años después, de artículos como el que sostenía que hinchas del Liverpool habían orinado sobre los cadáveres y hasta se había quedado con dinero obtenido de las pertenencias de las víctimas.

La diputada laborista de Merseyside María Eagle sostuvo en el Parlamento que el cambio de declaraciones de los policías subalternos por parte de los oficiales de Policía de Yorkshire fue parte de una “unidad de propaganda negra”. De hecho, fueron enmendadas 116 de las 164 declaraciones “para alterar o eliminar comentarios negativos contra la Policía de South Yorkshire”. La Policía dijo ante el juez Peter Taylor que eso se hizo “para eliminar conjeturas y opiniones”.

El informe, redactado principalmente por el profesor Phil Scraton, de Queen’s University de Belfast, y aprobado por unanimidad por un panel de ocho expertos, concluyó que “no hay pruebas” para verificar acusaciones serias de embriaguez, falta de boletos o violencia de los aficionados del Liverpool. También dice que las enmiendas en las declaraciones de los subalternos se hicieron “para eliminar las críticas contra la Policía”. Scraton escribió luego un libro de muchísima repercusión, al que llamó “La Verdad”.

En agosto de 1989, el juez Taylor hizo caso al informe que recibió y determinó que las historias de embriaguez de los hinchas del Liverpool eran falsas y que la Federación Inglesa determinó que Sheffield United fuese sede de aquella semifinal de Copa sin verificar si el estadio tenía un certificado de seguridad válido. Y no lo tenía.
También fue duro con la gestión de la Policía, a cargo de un poco experimentado jefe, David Duckenfield, quien fue “la causa fundamental” del desastre, porque ordenó abrir las puertas de salida para agilizar el proceso y eso determinó que en una grada para 1600 personas, hubiera 3000.

Tras el primer informe del juez Taylor, los familiares de las víctimas insistieron en llevar a juicio la Policía, el club Sheffield Wednesday, y el ayuntamiento de Sheffield.
El gobierno de Cameron se vio obligado a reabrir la causa en 2009, cuando al cumplirse el vigésimo aniversario de la tragedia, más de 30.000 hinchas interrumpieron el discurso del ministro Andy Burnham al grito de “Justicia para los 96”. Siete años más tarde, en 2016, el fallo judicial parece una reparación parcial al señalar que la tragedia fue “consecuencia de un homicidio involuntario provocado por la ineficiencia de la Policía” y al rechazar cualquier responsabilidad de los hinchas en una decisión votada 7-2 por los nueve miembros.  Pero los familiares quieren responsables con nombre y apellido y siguen luchando hasta que paguen todos los responsables.

Desde 2017, Duckenfield, el responsable de la seguridad, concurre a los tribunales, que siguen siendo incapaces de dar un veredicto por las 96 muertes (95 durante las horas del partido y una, cuatro años después al retirársele la asistencia). Su defensa argumenta que se trata de “hechos azarosos”, aunque él reconoce haber mentido cuando le preguntaron si él había ordenado abrir la puerta.

La Policía, pese al informe Taylor, siguió repitiendo su inocencia pero el hallazgo de que 41 de los 96 fallecidos pudieron haberse salvado si los encargados de la seguridad y el servicio de ambulancia hubiesen hecho correctamente su trabajo, complicó las cosas.

 El que está más complicado es el jefe de seguridad del Sheffield Wednesday, el dirigente Graham Mackrell, al ser declarado culpable por no cumplir con sus obligaciones. Al contrario, a sir Norman Bettison, uno de los policías a los que más responsabilidad se le atribuye en la tergiversación de los hechos, se le retiraron los cargos en agosto de 2018. 

El primer Informe del juez Taylor, que había presentado un año después de Hillsborough, el 15 de abril de 1990, y que constaba de 174 páginas en los que se cuestionaba todo, incluso la negligencia de los clubes y hasta ciertos éxitos como el del Luton, que no aceptaba visitantes aunque el informe cree que esto no parece viable para los clubes top, terminaría siendo fundamental para un cambio de paradigma en el fútbol inglés.

Entre sus principales recomendaciones se destacaban: 1) Todos los espectadores sentados, 2) Remodelación de estadios sin rejas entre tribunas para evitar asfixias, 3) Los clubes deben ser responsables de la seguridad y recepción de aficionados, por lo cual deben contar con personal de orientación (stewards) y la policía debe planificar la seguridad en la semana previa.4) Estableciiento de una unidad de coordinación para las comunicaciones e informaciones referidas a los hooligans e instalación de cámaras de vigilancia en circuitos cerrados, 5) Registro Nacional del perfil del aficionado, 6) Coordinación de los Servicios de Asistencia Médica y de emergencia, 7) Marco de sanciones para todo tipo de agresión u ofensa en espectáculos deportivos.

Esta “Tolerancia Cero” fue decisiva para el ingreso del marketing, de la TV con fuertes capitales, y para la remodelación de estadios que dio origen a la Premier League (1992) y a la Eurocopa (1996), pero también, el aumento de tarifas, los abonos caros y el uso de las tarjetas de pago electrónicas, fue excluyendo del fútbol a las clases populares.

Desde lo político, los conservadores apoyaron con júbilo en las Cámaras que cualquier acto sea considerado vandálico, desde arrojar una moneda, lo que conllevaba la exclusión de entrar a los estadios y hasta era pasible de causa judicial y hasta la cárcel.
Margareth Thatcher, entonces, sacó rédito de terminar con la violencia en el fútbol inglés –aunque a un costo altísimo- porque como cita el reconocido sociólogo francés Patrick Mignon, las consecuencias de lo ocurrido primero  el 11 de mayo de 1985 - cuando una tragedia provocó la muerte de 56 personas por un incendio propagado por la madera vieja de los asientos en el Bradford City Stadium, con salidas de emergencia inadecuadas e impericia del personal en un encuentro de Tercera división-, luego en Heysel (18 días más tarde), y finalmente en Hillsborough, se enfocaron más en los hooligans que en las fallas organizativas y el fútbol comenzó a ser considerado en Europa como un riesgo a la seguridad pública (sujetos violentos que deben ser vigilados y controlados).

Era una respuesta a lo que sostenía el recientemente fallecido sociólogo y estudioso del hooliganismo, Eric Dunning, acerca de que lo que entre 1970 y 1990 tenía dimensiones nacionales, pasaba a ser un asunto europeo.


jueves, 11 de abril de 2019

La derrota del Manchester City ante el Tottenham, único resultado inesperado de la ida de cuartos en la Champions League (Interia)




No llega a ser como en el tenis o en el basquetbol, pero el fútbol se va convirtiendo, desde los clubes poderosos, en un deporte mucho más lógico que en el pasado, y eso fue lo que se notó en la ida de los cuartos de final de la Champions League, que arrojaron como único resultado inesperado, la derrota del Manchester City en Londres ante el Tottenham Hotspur por 1-0.

En el resto de los casos, tanto el triunfo ajustado del Barcelona ante Manchester United en Old Trafford (0-1), el empate en Amsterdam entre el Ajax y la Juventus (1-1) y la clara victoria del Liverpool ante el Porto en Anfield (2-0) entran en el cuadro de los resultados lógicos y esperables de esta serie, tomando en cuenta los antecedentes de cada uno de los equipos.

No se han visto partidos de gran estética. Apenas la producción del Liverpool, que demostró una neta superioridad ante el Porto, con un dominio casi total en lo territorial, y con una rotunda diferencia en el juego y en la velocidad, puede destacarse sobre el resto de los enfrentamientos, donde abundaron los sistemas defensivos de los equipos visitantes, especulando con cerrar sus series en las revanchas de la semana que viene.

Si el Liverpool debió ganar por una mayor diferencia ante el Porto, no parece que vaya a sufrir demasiado en Portugal y en ese caso, esperaría en la semifinal por el que resultara ganador del enfrentamiento entre el Barcelona y el Manchester United, y el pronóstico sigue favoreciendo netamente a los catalanes, que de todos modos no jugaron bien en Inglaterra.

Si nos basamos en la alineación que colocó el entrenador Ernesto Valverde en el inicio del juego, pareció que el Barcelona jugaría como siempre, con el sello de identidad que lo distingue desde hace años: posesión de balón, toque en el medio moviendo al rival a la espera de espacios, y contundencia en el ataque. Sin embargo, no fue así. Se contentó con un rápido gol de Luis Suárez, en el que intervino el VAR, y se dedicó a especular, demasiado retrasado en el campo, ante un Manchester United sin muchas ideas, parecido a lo que le ocurriera en octavos en Old Trafford ante el PSG, cuando también acabó derrotado pero pudo sacar adelante la clasificación en el último minuto en París. No parece que en el Camp Nou, la semana que viene, vaya a tener muchas opciones aunque el equipo de Solskjaer siempre puede tener alguna sorpresa en el bolsillo.

La gran decepción de la serie, de momento, fue el Manchester City. Su entrenador, Josep Guardiola, decidió algo diferente a lo que realizó siempre, con un planteo muy defensivo, y con muchos volantes y pocos delanteros (sorprendió que entrara Gundogan como titular, pero especialmente que no lo hiciera Sané como extremo). Pudo haber marcado un gol en los primeros minutos, cuando Sergio Agüero desperdició un penalti, bien parado por Hugo Lloris, pero luego se fue retrasando y parecía conforme con el empate hasta que llegó el castigo de Son.

De todos modos, la serie sigue abierta porque un 1-0 no es diferencia ante la capacidad goleadora del Manchester City y porque el Tottenham tuvo una pérdida acaso fundamental con la grave lesión de su gran goleador Harry Kane.

Por último, fue justo el empate entre el Ajax y la Juventus, que si bien deja la serie abierta, ahora los italianos aparecen con muchas más chances de clasificarse gracias al gol que marcó Cristiano Ronaldo (al máximo anotador de la historia de la Champions) en el final de la primera parte, y aunque los holandeses igualaron al iniciarse la segunda parte por el brasileño David Neres, y llegaron varias veces con peligro y chocaron con la solidez de Wojciech Szczesny, no pudieron repetir aquella brillante jornada del Santiago Bernabeu ante el Real Madrid y deberán jugarse todas sus cartas en Turin, donde necesitan obligadamente marcar un gol como mínimo, y eso, ante los italianos, suele ser muy complicado.


martes, 9 de abril de 2019

Liverpool, Barcelona, Manchester City y Juventus, los favoritos para pasar a semifinales de Champions (Interia)



Muchos analistas del fútbol internacional coinciden en señalar que la verdadera definición de la Champions League suele comenzar en los cuartos de final, cuando ya los equipos que quedan se emparejan mucho en su nivel, llegan los más poderosos, y son, a veces, los pequeños detalles los que acaban definiendo una serie.

En este sentido, asoman con mucha nitidez, esta vez, los cuatro equipos candidatos a pasar a las semifinales, cuando en horas comenzaremos a tener el inicio de las definiciones de cuartos con los partidos de ida.

Se trata de una rara instancia de cuartos de final, sin dos de los tres habituales animadores de estas etapas decisivas, como el actual tricampeón consecutivo, el Real Madrid, o el Atlético Madrid de Diego Simeone, o los alemames Bayern Munich y Borussia Dortmund, y en cambio, se nos presenta un torneo más inglés, con cuatro de ocho clasificados de este origen (Manchester City, Tottenham, Liverpool y Manchester United).

Pero no todos los partidos son, aparentemente, cerrados en su definición.  El Liverpool, este típico equipo de Jürgen Klopp, se encuentra en permanente ascenso desde lo táctico. Con la característica de la altísima presión, y una constante movilidad que hace que defiendan casi todos pero también pasen al ataque a veces hasta nueve jugadores, y con su letal tridente ofensivo (Mané, Firmino y Salah), ha logrado mantenerle la competencia al poderoso Manchester City en Inglaterra y es claro favorito ante un Porto que apenas pudo pasar ante un rival mediano como la Roma, en octavos. Acaso el único inconveniente que podrían tener los “reds” pasaría por algún gol que le lograran marcar los portugueses en Anfield, pero los ingleses no deberían tener mayores problemas para clasificarse.





Un gran partido, y mucho más parejo, es el que animarán, primero en el nuevo White Hart Lane el Tottenham Hotspur y el Manchester City, acostumbrados a enfrentarse por los torneos ingleses. Si bien los Spurs mantienen un muy buen nivel en las últimas temporadas, con una base de jugadores que se mantiene (Dele Ali, Kane, Eriksen, LLoris, una sólida defensa) y puede jugar un interesante rol, especialmente en el partido de ida, su recuperación de la localía tras haber jugado por varios meses en Wembley, el Manchester City llega en un gran momento de forma y con la posibilidad, incluso, de un inédito póker de títulos en la temporada, tras haber ganado la Copa de la Liga, estar en la final de la FA Cup y pelear por el título de la Premier League con muchas posibilidades.

Entre el Tottenham y el Manchester City volveremos a ver un muy interesante duelo de estilos ofensivos, con un equipo que trata siempre de monopolizar la tenencia del balón (el Manchester City, bajo la indudable conducción de Josep Guardiola) y otro que mantiene una estética de juego, pero que se pierde un poco cuando el rival le quita el balón y lo administra mejor, como podría ser este caso, si bien tiene una envidiable continuidad de trabajo y un aceitado rendimiento colectivo desde la llegada al banquillo del argentino Mauricio Pochettino.

También será interesante seguir el duelo de dos de los mejores atacantes del mundo: Harry Kane (Spurs) y Sergio Agüero (Manchester City). Tanto uno como el otro están en deuda en sus trayectos europeos en el pasado, cuando, tal como ahora, se centraba sobre ellos una enorme expectativa y acaso ese peso de no haber podido llegar muy lejos (como le viene ocurriendo al PSG) puede ser el mayor impedimento para los de Guardiola, como factor psicológico.





Si bien el Ajax se transformó en la sorpresa de los octavos de final al eliminar al Real Madrid nada menos que en el estadio Santiago Bernabeu y por mucha diferencia, el hecho de que enfrente vaya a tener a la poderosa Juventus pero especialmente a Cristiano Ronaldo, coloca a los italianos como claros candidatos a la semifinal, a lo que hay que sumar que la serie se definirá en Turín y allí, hasta un Atlético Madrid que había ganado por dos goles en la ida tuvo que sucumbir.

La sensación es que a la Juventus, que estuvo siempre cerca de ganar la Champions en estos años, le faltaba algún condimento extra, algo que fuera un revulsivo para dar el salto definitivo de calidad cuando ya en los torneos locales llega a su octavo “Scudetto” consecutivo y lo que le falta es dar el paso europeo. Y sin dudas esta perla fue la contratación de un tremendo goleador como Cristiano Ronaldo, que ya le está dando sus réditos.

El mayor problema que pueda aparecerle a la Juventus es que el Ajax le quite el manejo del balón, si es que De Jong (una gran figura emergente) consigue quitárselo a Pjanic y los volantes de muy buena precisión y pegada de la Juventus, un equipo temible en todos los sectores del campo. Los italianos, en principio, son favoritos.






Y para finalizar, un gran duelo entre dos grandes históricos como el Manchester United y el Barcelona. Los “Diablos Rojos” ingleses se han recuperado casi milagrosamente de lo que era una temporada perdida por el desastre que le generó José Mourinho como entrenador, con muchos jugadores en baja forma y un equipo confundido en el césped.

Pero bastó que el portugués fuera reemplazado por el noruego Ole Gunnar Solskjaer, ex futbolista del club en tiempos de gloria, hace dos décadas, para que el equipo tomara un envión anímico y varios de sus jugadores recuperaran la memoria en su juego, y la confianza, especialmente el eje de su sistema, el francés Paul Pogba.

La gran pregunta es si esto le alcanza al Manchester United para eliminar al Barcelona de Lionel Messi. Y la respuesta es que no parece posible. Ya el United tropezó cuando quiso avanzar más allá del quinto o sexto lugar de la actual Premier League y si no quedó eliminado en octavos de final de Champions ante el PSG en París fue por un penalti fortuito en la última jugada. Pero el equipo no tiene, en muchos puestos (defensa, volantes de equilibrio) jugadores decisivos.

Por el contrario, el Barcelona llega a esta instancia con la Liga Española ya definida, ya sabiendo que ese título no se le va a escapar, siendo finalista de la Copa del Rey, y con la tranquilidad de saber que suele crecer en estos compromisos, y que cuenta con el genio de Messi, capaz de todo y en cualquier momento.

Además, esta serie se define en el Camp Nou, en Cataluña, por si faltara algo, y allí el Barcelona suele ser casi invencible por más que haya sido el escenario de aquel increíble título de Champions ganado en el último minuto por el United al Bayern Munich hace justo veinte años, y con Solskjaer como principal protagonista. De momento, parece más una coincidencia histórica que una certeza futbolística porque el Barcelona, aún sin jugar bien muchas veces con Ernesto Valverde en el banquillo –un entrenador muy conservador que sólo ataca con el notable goleador uruguayo Luis Suárez- es neto favorito para pasar a las semifinales.

lunes, 8 de abril de 2019

Miguel Russo: “La muerte de Grondona agravó la situación del fútbol argentino y será un largo camino” (Infobae)




Miguel Russo, ya totalmente recuperado de su problema de salud y actualmente director técnico de Alianza Lima, que afronta el difícil grupo de la Copa Libertadores junto con River, Inter de Porto Alegre y Palestino de Chile, no deja tema sin tocar en una entrevista con Infobae, y en todos, cuenta con la experiencia suficiente: la selección argentina (fue jugador albiceleste en tiempos de Diego Maradona), Messi, lo complicado que resulta para Boca ganar un torneo internacional (él fue el último DT campeón), el nivel de la Superliga argentina y del fútbol peruano.

-         ¿Cómo está de su salud?
-         Muy bien, sin problemas. Es que lo mío fue una bacteria. Una vez superado eso, me fortalecí y estoy trabajando sin ningún problema. Creo que se confundieron un poco las cosas, porque aunque se dijeron otras versiones, no era más que esto. Me siento perfectamente y trabajo con normalidad.

-         ¿Qué tal lo lleva en el Alianza Lima? Le tocó un grupo muy complicado en la Copa Libertadores.
-         Muy complicado. Pero lo sabíamos de antemano. Cuesta mucho, porque además, venimos de una situación económica difícil y tratamos de armar el equipo más competitivo posible, pero en la Copa Libertadores nunca se sabe. River nos complicó porque nos empató sobre la hora en Lima, y en Brasil, contra Inter, sabíamos que iba a ser duro por la calidad de jugadores que tiene. Vamos a ver en Chile contra Palestino (la entrevista fue previa a ese partido). Nos cuesta mucho como visitantes.

-         ¿Es un problema de mentalidad?
-         Sí, hay que acostumbrar al jugador peruano a otra mentalidad, como ya hace la selección nacional, con Ricardo Gareca, y hay que trasladarla a los clubes, con plataforma de trabajo, uso de tecnologías, otros métodos.

-         ¿Qué tipo de jugador es el peruano?
-         Es un jugador muy dotado física y futbolísticamente. Lo que hay que cambiar es un montón de elementos a su alrededor, pero no voy a descubrir yo al jugador peruano.

-         ¿Es difícil trabajar en un entorno general de acusaciones de corrupción, como sucede con la Federación Peruana?
-         No me meto en esos temas. Trabajo con mi equipo.

-         Siguiendo con los equipos nacionales, usted fue jugador de la selección argentina. Incluso participó de aquella durísima etapa de clasificación para el Mundial de México 1986 con Carlos Bilardo de DT. Por estos días, en la Argentina se discute mucho si la generación que llegó a tres finales seguidas llegó al final de una etapa o algunos pueden seguir, o si Lionel Scaloni, que nunca dirigió un equipo, está capacitado para dirigir a la Selección…
-         Nosotros vivimos discutiendo. Lo que debe importar es que el entorno de la Selección sea serio y hasta que no encontremos la forma, va a costar mucho. Yo creo que cuando hay discusiones así es porque los dirigentes no son claros. Tener un DT interino no significa que no pueda haber un proyecto. Esta no es la forma de tener un DT, más allá de los nombres. El problema es de quien lo pone.

-         O sea, aquello de que la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer…
-         Hoy es un momento en el que no hay un director técnico que acepte ponerse a cargo de la selección argentina. Y eso que tenemos entrenadores que tienen éxito en Europa, en la Copa Libertadores, y que tienen un bagaje muy grande. Y eso complica las cosas.

-         ¿Usted cree que César Luis Menotti recomponer la situación?
-         Depende de cómo se defina su función y de allí en adelante, cómo se definan los roles.

-         ¿Está de acuerdo con lo que dijo Lionel Scaloni, acerca de que Argentina hoy no es una potencia en el mundo del fútbol?
-         No creo. Argentina siempre saca jugadores y siempre tiene un lugar que genera respeto en los demás por su historia, por sus posibilidades. Pero también Uruguay es fuerte, Brasil es fuerte. También sería un error creer que está todo bien por salir campeón. Ni una cosa ni la otra. Pero en el caso del fútbol argentino, a donde va, tiene siempre el respeto de todos.

-         Muchos esperaban que Lionel Messi hablara y contara qué le pasa., sus sensaciones. Ahora lo hizo. ¿Cree usted que es para mejor?
-         Creo que el hecho de que Messi hable o no, es algo que depende de cada uno. A mí no me cambia nada lo que haya dicho. Dentro del fútbol, uno sabe mucho de estas situaciones y no hay que hacer una historia tan larga.

-         ¿Pero qué cree que le pasa?
-         Nada en particular. Simplemente que en el Barcelona ganó todo y en la selección argentina participa de un equipo que lleva ya demasiado tiempo sin ganar y eso no es algo que tenga relación con él sino que viene de antes, aunque se agravó con la muerte de Julio Grondona en lo que respecta a la institucionalización y todo cuesta más. Será un camino largo hasta que el fútbol argentino logre encontrar la forma.

-         Usted es el último DT campeón de América con Boca y ya pasaron más de once años de aquello. Boca acaba de perder una final trascendente con River. ¿cómo se sale de eso?
-         Es verdad, sólo la ganamos Juan Carlos Lorenzo, Carlos Bianchi y yo. Lo que se vivió alrededor de esta final fueron situaciones anormales, pero los argentinos somos así, el cielo o el infierno. Hay que hacer tratar de encontrar un equilibrio y luego, hay que demostrarlo en el momento justo. Ese es el problema del fútbol en este nivel. Es un juego perverso.

-         Usted contaba con Juan Román Riquelme y un gran plantel. ¿Hubo algo especial que pueda decir para ganar la Copa?
-         Magia, no hay. No tengo ningún pase de magia para eso.  Incluso, yo me fui tras haber jugado la final del Mundial de Clubes. Hoy, eso sería impensado. Con el tiempo, le doy un valor inmenso a aquella experiencia.

-         ¿Sigue el campeonato argentino? ¿Le gusta?
-         No me gusta hacer comparaciones. Se está jugando acá en Perú el Sudamericano sub-17 y pude hablar con gente de Uruguay, Brasil…y en los últimos diez años, el nivel va bajando, y en la Argentina también. Y no es que Argentina no saque jugadores. Es que no respetamos los tiempos.  Se terminan yendo del país siendo muy jóvenes y eso nos va a llevar al deterioro. No me gusta eso de pocos ricos y muchos pobres y se terminan llevando a nuestros jugadores cuando todavía no los terminamos de hacer, y no llegan ni a los 24-25 años jugando en el país. Ese es un problema estructural que hay que atacar.

miércoles, 3 de abril de 2019

Jorge Célico, el exitoso DT argentino que brilla en Ecuador que defiende el fútbol lírico, creen en proyectos a largo plazo, y quiere implementar entre los juveniles el ajedrez y el inglés (Infobae)




-         Usted consiguió algo inédito, el título sudamericano sub-20 con la selección ecuatoriana. ¿Cómo fue el proceso para este logro?
-         Hace dos años, la Federación Ecuatoriana me convocó para dirigir a los distintos seleccionados juveniles, luego de haber hecho un largo trabajo en la Universidad Católica local donde tengo el récord sudamericano de permanencia en un equipo, con ocho temporadas en las que se consiguió el ascenso a Primera y jugó un fútbol respetado en el país. Por suerte, usando el mismo sistema, me fue bien en la selección sub-20.

-         ¿En qué consistió el trabajo con la selección juvenil?
-         Recorrimos todo el país y en un principio, seleccionamos unos ochocientos jugadores de los que en una segunda etapa quedaron doscientos, y finalmente veintitrés para una lista definitiva, pero esta vez, la elección de esos jugadores no se basó sólo en indicadores como la velocidad, el biotipo y la potencia física, sino que tomamos muy en cuenta las capacidades técnicas y así reuní un grupo de muchachos de gran nivel. Pero seleccionar fue una tarea ardua.

-         ¿En qué sentido lo dice?
-         En que me basé en microciclos de trabajo. Organizamos partidos amistosos de preparación, entre ellos dos con Argentina, a donde viajamos, pero también allí jugamos contra Racing, Huracán, Sacachispas, y entobes llegamos al Sudamericano de Chile sin temor escénico y eso nos resultó muy favorable. También lo disciplinario.

-         ¿Es muy duro con los muchachos?
-         Otra clave en la elección es la faz disciplinaria, con lo que llamo “Tolerancia Cero”, que incluye otra frase: “no hay una segunda oportunidad” porque representar al país es muy importante y hay que estar bien preparado y tener personalidad para vestir la camiseta y jugar al fútbol. Para eso, hay que ayudarlos fuera de la cancha con la capacitación, hacerlos crecer.

-         ¿De qué manera?
-         Trato de hacerles jugar al ajedrez, que siempre jugué, aunque en Ecuador no tengo con quién (risas). De chico me lo inculcó mi papá y sirve para adelantar las jugadas. También, quiero implementar una hora por día de inglés y apoyo pedagógico para los estudios, A los chicos de la sub-15 les agregué la lectura de libros, y al final de cada día cada uno tiene que contar de qué se trata lo que leyó, pero hago hincapié en el inglés porque es una de las barreras del deportista y muchos van a tener que ir a jugar al exterior. Yo estuve este año en Polonia por el sorteo del Mundial y todo el mundo habla inglés como segunda lengua.

-         ¿Cuáles son los jugadores jóvenes ecuatorianos con más futuro?
-         Muchos, y no logro entender por qué el futbol argentino se interesó tan poco en nuestros jugadores. Leonardo Campana, el goleador del sudamericano, Alexander Alvarado, Jordan Rezabala, Gonzalo Plata (que se llevó Sporting de Lisboa), a Stiven Plaza vino a buscarlo directamente Ronaldo Nazario para llevárselo al Valladolid. Y ahora,  “Bolillo” Gómez se llevó al central Jackson Poroso, y a Campana, a la selección mayor, y luego hay un chico que se fue al Pirámides de Egipto, Jhon Jairo Cifuente, que metió 36 goles el año pasado.

-         Llegan al Mundial de Polonia, a mitad de año, como campeones sudamericanos. ¿Hasta dónde pueden llegar?
-         Pienso que podemos ser campeones. Lo que sucede es que el ecuatoriano se siente inferior y entonces está el mensaje de que todo cuesta y es muy difícil. Pero estos muchachos tienen la personalidad para jugar bien al fútbol, la mejor manera de llegar al éxito. Estamos aprendiendo a defender mejor cuando hay que hacerlo, pero hay que tratar de jugar bien. Se puede llegar a ganar jugando mal, pero trato de inculcar a mis jugadores que si fuera ese el caso, no hay nada que festejar

-         Por lo que dice, usted parece defender la línea del fútbol estético…
-         Nací y me crié en Parque Patricios y pude vivir de cerca la gloria del Huracán de 1973 y entonces creo en el fútbol bien jugado, y no en la dinámica, a dos toques, el juego directo de los europeos. Yo no le recorto a mis jugadores las posibilidades de tirar caños, de los sombreros, los tacos, porque me gusta la belleza del juego. A veces uno hace todo bien y pierde y a veces uno hace todo mal y gana, pero tiendo siempre a querer ganar jugando bien y por eso, la alegría de haber ganado el sudamericano sub-20 fue única.

-         Si usted es de Parque Patricios y llegó a dirigir brevemente a Huracán, ahora no debe estar muy contento…
-         Veo fútbol argentino pero estoy muy metido con el ecuatoriano. Me hice un especialista acá y estoy metido en lo que pasa en esta realidad, aunque sigo a Huracán, veo sus partidos por TV y hasta fui a verlo contra Emelec por la Copa Libertadores.

-         ¿Qué opina del fútbol argentino local?
-         Lo veo con altibajos, aunque el mejor creo que es River, que trajo jugadores acordes con su historia.

-         ¿Y a la selección argentina, cómo la ve? ¿Qué cree que le ocurre?
-         ¿Cómo veo a la Argentina desde acá? Como todo. Nosotros acá tenemos una inflación del 4% mensual, hay una estabilidad económica, y allá…creo que el fútbol no escapa a la realidad social, cultural, económica, y todo está cada vez peor. Yo pasé allá las crisis de Alfonsín, De la Rúa y el fútbol es consecuencia de que tampoco el país permite estabilizarse. No hay un proyecto claro y lo que veo, no me gusta. De todos modos, no sé cuántos países tienen la posibilidad de ser una potencia como Argentina y tienen todo el material y la infraestructura de allá. Lo hablamos siempre con Hernán “Bolillo” Gómez, el DT de la selección mayor.

-         Interesante lo que dice, porque el DT de la selección, Lionel Scaloni, dijo días pasados que Argentina no es una potencia en fútbol.
-          No estoy de acuerdo con eso. Cuando fui a jugar a Buenos Aires con el juvenil, me quedé encantado, orgulloso, con el predio de Ezeiza, que lo tiene todo. Sacaba fotos por todos lados y resulta que luego en el Sudamericano Argentina llegó a jugar contra nosotros con la soga al cuello. Y les ganamos las dos veces, 1-0 en la fase de grupos y 2-1 en el hexagonal. Y tienen muy buenos futbolistas como ese chico Pedro de la Vega, pero son lo contrario a nosotros, que hicimos una muy buena preparación, y ellos, con Fernando Batista, trabajaron dos meses como mucho, y cuando un seleccionador no le puede errar en la selección de jugadores. Y estamos hablando de que Ecuador tiene un tamaño diez veces menor a la Argentina y cabe en la Provincia de Buenos Aires, y por eso, mi recorrido buscando jugadores es diferente al de Batista.

-         ¿Por qué cree que el fútbol argentino llegó a esta situación, si tiene los jugadores y la infraestructura necesarios?
-         Creo que es un camino errado por dos motivos: porque confundió copiar la organización europea con copiar la forma de jugar de ellos, su estilo. Creo que debió conservar las raíces del trabajo para el Mundial 78, con laterales con técnica y movilidad, extremos y un número diez, y se empezó a copiar lo que ellos ya no usan, porque al mismo tiempo, ellos se mueren por copiar nuestro estilo de juego de antes. Ahora, aparecieron tipos que creyeron que inventaron la pólvora, cuando ellos buscan jugadores de buen pie. Yo soy un admirador de Riquelme, como antes lo era de Brindisi o Babington y necesitamos ahora otros que se adapten a nuestra idiosincrasia.

-         Se desaprovecharon cuatro Mundiales con Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, en el equipo.
-         Es increíble lo que pasa con él. Somos una máquina de matar ídolos, ya sea con él, con Bergoglio, y tantos más. Si Messi fuera ecuatoriano, le cortarian la cabeza al que hablara mal de él. Porque además, él es un pibe, un muchacho con un don para jugar al fútbol. Es muy injusto que carguen las tintas sobre él cuando lo que no hay es un proyecto.

-         O sea que pensando en la Copa América de Brasil, a apenas tres meses, no parece muy optimista. ¿O no tiene eso nada que ver con lo que pueda pasar?
-         No creo que la selección pueda revertir esto en tres meses. Tenemos el pecado capital, que es la soberbia. Nos pusimos soberbios pensando en que somos los mejores y que entonces nos va a alcanzar cuando hoy todo el mundo trabaja con las tecnologías para los entrenamientos. Salen muy buenos jugadores pero es como todo, si en su casa usted es una buena persona, y su mujer también, pero todo es un cambalache, lo más probable es que todo resulte un cambalache y hay que encauzar las cosas.

-         Con el éxito que usted tiene en Ecuador, ¿piensa en alguna chance de dirigir en la Argentina en el futuro?
-         La patria siempre tira, es normal. Tengo en Buenos Aires mis amistades, y sigo con las costumbres argentinas como el mate, los asados, pero también aprovecho cuando puedo, en los momentos libres, para repasar mi inglés, lo que sé, preparándome para el futuro. Por suerte, en Ecuador conseguí un gran respeto profesional y una gran consideración, pero uno nunca sabe lo que puede pasar. En este momento, estoy abocado a los proyectos, cuando en el fútbol argentino esa palabra no existe, sólo el respaldo de la gloria pasada.

lunes, 1 de abril de 2019

Racing, un merecido campeón por continuidad, juego y coherencia (Jornada)




No siempre ocurre como esta vez. Muy pocos pueden discutir un título tan justamente logrado como éste de Racing Club en la Superliga 2018/19. Campeón de punta a punta, con muy escasas derrotas, con la mayor diferencia de gol entre los veintiséis equipos (27), resistiendo los embates del dignísimo Defensa y Justicia, y con figuras estelares, encabezadas por Lisandro López, su caudillo, capitán y goleador.

No resulta nada casual que tras una larga travesía de treinta y cinco años en el desierto, desde aquel título de 1966, que incluye un descenso en 1983 que le hizo perder dos años en la segunda división, Racing haya ganado ya tres títulos en el siglo XXI (2001, 2014 y 2019) para completar ahora un palmarés de 18 torneos locales en su riquísima historia.

Racing se fue consolidando como uno de los clubes más serios de la Argentina cuando Víctor Blanco asumió para terminar con la puja entre dos sectores políticos y de a poco, fue solucionando las mayores dificultades económicas y fue apostando por el regreso de jugadores que son símbolos para su leal y ruidosa hincha, como Diego Milito y Lisandro López, luego de sus experiencias europeas.

Milito, de enorme influencia en el torneo de 2014, se convirtió en manager cuando abandonó el fútbol, y López fue fundamental en el logro actual, a partir de transmitir no sólo un liderazgo positivo y una total identificación con el club, sino también con el aporte de sus goles decisivos en partidos claves.

Otro acierto notable de la dirigencia fue la contratación de un director técnico que gusta del fútbol ofensivo como Eduardo Coudet, quien supo amalgamar un equipo con jugadores de buena calidad en todas sus líneas y con un gran nivel de paridad, y que aparecieron individualmente cada vez que hizo falta, y por si fuera poco, lo coronó con la búsqueda y el posterior convencimiento de Darío Cvitanich, un delantero inteligente y con experiencia, que se integró rápidamente a la idea general.

Sólo puede decirse que Racing fue superado con claridad en un partido, ante River Plate en el Monumental, el mismo equipo que lo eliminó en el mismo escenario apenas meses atrás por la Copa Libertadores.

Seguramente Racing es, aún, menos que River en un análisis como equipo, en cuanto al asentamiento de su juego, pero los “académicos” tienen el mérito de haberse dedicado de lleno a la Superliga, especialmente desde que quedaron fuera de la Copa Libertadores, y ni su rápida salida de la Copa Sudamericana, en 2019, alteró su principal atención.

Racing accedió al título una fecha antes y eso nos privó de un espectacular desenlace de la Supercopa, que habría sido un último partido en el Cilindro de Avellaneda ante su inmediato perseguidor, Defensa y Justicia, cuyo mérito es innegable porque no sólo peleó la punta hasta donde pudo con un presupuesto notablemente menor, sino que lo hizo practicando un fútbol de alta calidad, con un consagratorio trabajo de su entrenador, Sebastián Becaccese, y la aparición de jugadores para tener muy en cuenta como Domingo Blanco, Gastón Togni y Lisandro Martínez, entre otros.

Es cierto que, como en temporadas anteriores, el equipo grande que se queda sin competencias internacionales, suele tener ventaja en la lucha por el título, abocados como estuvieron en el plano internacional tanto River como Boca, pero Racing lo hizo con autoridad y buenos pasajes de fútbol y en todo caso, no es su culpa lo que pudieron haber resuelto sus competidores.  Cuando ganó la medalla dorada olímpica en 2004, Marcelo Bielsa, entrenador de la selección argentina, respondió con calidad cuando le comentaron que los rivales no habían traído lo mejor: “Me invitaron a una fiesta de etiqueta y fui como me dijeron. Si los demás van de jeans, es problema de ellos, no mío”.

Este torneo relanza también la figura de Coudet como uno de los DT de mayor proyección, luego de la gran campaña anterior con Rosario Central. Se trata de un entrenador equilibrado en los planteos, pero sin descuidar jamás el ataque, y que supo manejar bien algunas minicrisis, como aquella exclusión de Ricardo Centurión o cuando el equipo fue ampliamente derrotado en el Monumental y tuvo que demostrar que seguía en los primeros planos.

Por todo esto, Racing es un merecido campeón de la Superliga 2018/19 y amenaza con ser uno de los equipos que seguirán peleando por títulos en estos años.