miércoles, 1 de mayo de 2019

Mauricio Pochettino, el experto en vinos y amante de la naturaleza que revoluciona al Tottenham (Infobae)



Experto en vinos y amante de la naturaleza desde sus primeros años de vida cuando fue criado en la localidad de Murphy, a 180 kilómetros de Rosario, Mauricio Pochettino está provocando una revolución en el Tottenham, al colocarlo en semifinales de la Champions League después de 62 años con un estilo que fue moldeando desde 2014, cuando asumió como director técnico procedente del Southampton y sin mucha expectativa.

La última vez que los Spurs se habían acercado a la élite del fútbol europeo fue en 1983 y por la Copa UEFA (ahora Europa League) cuando cayeron por penales ante los belgas del Anderlecht por penales, aunque este mismo trofeo lo había ganado en 1972 y la Recopa europea en 1963, pero la clasificación a las semifinales de la actual Champions League, en las que deberá enfrentar a fin de mes al Ajax holandés supera todo lo anterior y sitúa al club en un momento de euforia, sumado al estreno del nuevo estadio White Hart Lane.

Mauricio Roberto Pochettino Trossero, que nació en Murphy el 2 de marzo de 1972, suele mirar siempre una foto de cuando era muy pequeño. “Debía tener dos años. Estaba frente a un galpón que mi padre había construido. El pasto se ve alto y yo, agarrado a una pelota de fútbol con una sonrisa de oreja a oreja, feliz. Miro esa foto a menudo para no olvidar que ese soy yo, no el que veo ahora en el espejo”, cuenta en el excelente libro “Un Mundo nuevo” que escribió junto al reconocido periodista español Guillem Balagué.

“De chico decía que había nacido en una familia de clase media y nada que ver –sostiene-. En la Argentina se le dice clase media a todo. Yo era de clase obrera, de esa en la que no existen ni sábados ni domingos. Si un cerdo o una vaca se ponen a parir, hay que atenderlos. Mi padre trabajaba solo, en unas cien hectáreas, que en ese momento alcanzaba para que vivieran dos o tres familias, y ahora una sola. Vivía en una casa grande y pasaban horas frente a una TV de 14 pulgadas que funcionaba a batería. Y movían la antena para captar el único canal que llegaba a Murphy”.

Una noche se llevó la TV a la cama y aunque el padre le insistía en que apagara la estufa antes de dormir para que no se consumiera el oxígeno, hacía frío, pensó en dejarla encendida por media hora más pero se quedó dormido y apareció la habitación llena de humo y por una semana se tuvo que quedar en la casa. Casi se muere asfixiado.

De chico jugaba al fútbol y al vóley (porque había chicas) y practicó judo con un japonés de fuerte carácter y que tenía un hijo de su edad (un año mayor) que lo practicaba desde la cuna y era arquero de un equipo rival y cuando él fue a buscar un córner, le bajó los pantalones, en un episodio que lo marcó para siempre. Pochettino tenía 10 años, había gente mirando el partido y lloró de la impotencia. “Fue la mayor humillación de mi vida, y lo que más sufrí es que no tuve los huevos para reaccionar. ¡Tendría que haberlo agarrado del cuello y cagarlo a trompadas! Fue una lección. Aquello me sirvió para ser más fuerte, más duro y más apasionado”.

Dos chicos de Murphy, un poco mayores que él (uno era David Bisconti) lo querían llevar a Rosario Central. Pero él estudiaba para agrónomo general y estaba a 160 km de Rosario. Se levantaba a las 6 de la mañana para ir a estudiar y a las 17 se iba en bus a Rosario (tres horas de viaje en una especie de tren lechero porque paraba en todas). En los fines de semana jugaba en Murphy. Pero un lunes, Marcelo Bielsa y Jorge Griffa de Newell’s Old Boys organizaron una prueba de jugadores en Villa Cañás, a 50 km de Rosario.

Un entrenador de la zona que lo conocía, le avisó a su padre pero él se sentía cansado y no fue. Sin embargo, en el asado posterior, Bielsa y Griffa le preguntaron al entrenador si no había alguien más en la zona y les dijo que “el mejor de todos no vino porque juega en Central” y ellos preguntaron dónde vivía. Era la una de la mañana en invierno y la madre atendió la puerta pero no les quiso abrir, aunque el padre, que los conocía, los hizo pasar y los invitó a un café. Pochettino dormía pero Bielsa y Griffa lo querían ver y fueron a su habitación. “Quisieron ver mis piernas y mi mamá me destapó y dijeron que tenía pinta de futbolista, y se fueron”.

Después, insistieron para que fuera pero él estaba contento en Central hasta que lo convenció su abuelo. Cuando viajó en el micro (3 horas) llegó al entrenamiento y Bielsa le preguntó de qué jugaba y dijo “de marcador central”. Jugó 5 minutos y le dijeron que se fuera a duchar, que lo necesitaban para jugar en Mar del Plata un torneo con la clase 72 y quedó en que le iba a consultar al padre. Ese torneo lo ganaron, con la final 3-2 al Inter de Paraguay con un gol suyo, y al regresar lo estaban esperando Bielsa y Griffa y le hicieron firmar. Era hincha de Racing por el padre, “pero después me hice de Newell’s”.

En Rosario, sólo se comunicaba con su familia una vez a la semana y por teléfono, apenas un rato. En el libro “Un Mundo nuevo”, Pochettino confiesa que con el tiempo y la distancia, se fue alejando de sus padres y hoy no sabe cómo generar ese puente que lo acerque de nuevo, y le genera mucho dolor. “Te vas transformando en una persona diferente y llega un momento en que para vos, tus padres se transforman en desconocidos o, mejor dicho, nosotros nos transformamos en unos desconocidos para ellos. De la distancia se pasa  a la intolerancia. Cuando somos jóvenes, esa energía que te hace lograr cosas increíbles y buenísimas también te genera dolor,  arrogancia e incapacidad para comprender a tus mayores”.

Tampoco con sus hermanos tiene la relación que quisiera tener, en una descarnada descripción. “Es más, tengo la peor relación que podría esperar. Me unen más lazos emocionales con amigos o conocidos. ¿Cómo se llega hasta ahí? Son preguntas válidas porque no quiero que ocurra entre mis hijos”. También se pregunta si les pudo inculcar sus valores y acaba reflexionando “tengo que llamar a mi gente”.

Entre sus 14 y 17 años, Griffa fue como su padre. Debutó en 1988 con José Yudica de DT. No tiene representante porque Griffa le dijo cuando firmó su contrato que no lo necesitaba “Tenés que vivir bien, pero cuando dejes el fútbol, tendrás que vivir mejor”.
 Luego llegó Marcelo Bielsa. Nunca le gustó “del todo” que a Bielsa lo llamaran “loco”.  “Sé que es un homenaje a su particular forma de pensar, pero salirse de los patrones comunes lo veo como algo excepcional, no como una locura. ¿Quién tiene hoy esa capacidad intelectual para ver las cosas de otro modo? Lo entiendo más que nunca hoy, más que cuando era futbolista”. Aunque no esté de acuerdo en todo, fue una inspiración a la hora de tomar la decisión de ser entrenador”.

Con Bielsa fue campeón en la temporada 1990-91 en aquellos dos recordados partidos finales contra Boca, que terminaron con la vuelta olímpica en la Bombonera, y luego repitió título en el Clausura 1992 y fue finalista de la Copa Libertadores de ese año, cuando Newell’s perdió por penales en el Morumbí ante el San Pablo de Telé Santana.
Admira a Bielsa pero marca una respetuosa distancia como entrenador. “No es casualidad que los que fuimos jugadores de Bielsa en NOB de 1990 a 1993 hoy seamos DT: Scoponi, Gamboa, Berizzo, Martino, Zamora, Franco, Berti y yo. Nos hizo entender el juego y nos contagió su pasión. Pero como entrenador, nuestros planteamientos divergen.  El Marcelo que conocí, el que disfruté y sufrí en la misma medida, basaba todo el juego en la posesión del rival y en cómo quitarle la pelota. Su filosofía ha evolucionado desde entonces pero no estoy con él todos los días, así que no tengo opinión al respecto. Mi enfoque es que yo tengo la pelota y vos tenés que intentar quitármela. No me obsesiona el rival del modo que le preocupa a Bielsa que llegó a pedirle a su asistente que se disfrazara para espiar el entrenamiento a puertas cerradas del rival”.

Con Jorge Solari, en 1993, se enteró de que sería compañero de Diego Maradona porque lo traían Giusti y “La Tota” Rodríguez. Él vivía en sus primeros años en un departamento muy chico que sólo tenía el poster del Diez con la Copa del Mundo de 1986 y ahora le tocaba concentrarse con él, compartiendo la habitación. Fueron pocos partidos, previos al Mundial de 1994, pero una gran experiencia.

Dos años antes, en 1991, había viajado con NOB a jugar un torneo en Tenerife, al que justamente dirigía dirigía Solari y allí quedó deslumbrado con Barcelona, que se preparaba para organizar los Juegos Olímpicos del año siguiente. Había integrado el equipo argentino que sorpresivamente se había quedado afuera en el Preolímpico Paraguay con “La banda del gol y el toque” que dirigía Alfio Basile y que contaba con grandes cracks de la época (Berizzo, Simeone, Astrada, Carranza, Latorre).

Se fue al Espanyol en 1994, con su mujer embarazada. Prefirieron esta oferta antes que las de Boca y clubes mexicanos. Una vez más lo acompañó Griffa (que había jugado en el Espanyol) para la firma del contrato. Allí  ganó la Copa del Rey 2000 (en Mestalla ante el Atletico Madrid 2-1, hacía 71 años que el club no lo conseguía), junto a Pablo Cavallero, Martín Posse, Constantin Galca, su amigo Pablo Rotchen y Raúl Tamudo).

Cuando llegó Bielsa en el verano de 1998 –se iría enseguida a la selección argentina-, estaban destrozados por el trabajo de pretemporada y un día él le llegó a preguntar al DT cuánto faltaba para terminar y le respondió “5 minutos”. Al terminar, Bielsa lo llamó furioso “Mire, es lo último que me esperaba de usted. Esto me confirma en lo que usted se ha convertido”. “Me fui llorando a mi casa por la vergüenza que sentí, la vergüenza más grande ante una persona –recuerda Pochettino- y tenía razón en todo lo que me dijo. Yo no lo podía ver porque estaba encerrado en mi mundo. Había dejado de hacer lo que me había llevado hasta allí. Bielsa me hizo despertar de ese letargo y me llamó para la selección”.

Jugó cuatro años en la Selección, entre 1998 y 2002 (estuvo en el Mundial de Japón-Corea) y metió el polémico gol con la mano del empate ante Paraguay en la clasificación al Mundial.

Para la temporada 1999/2000, el Valencia lo quiso fichar pero lo llamó su compatriota Héctor Cúper, el DT “y por sus argumentos pareció que me dijera “no sé si quiero que vengas”. En eso soy sensible y orgulloso. Pensé “el club presenta una oferta por escrito y luego el entrenador me dice que no sabe si voy a jugar o no, no me muestra ningún cariño ni nada. Mmmm…interesante”. También se barajó la chance del Liverpool pero lo llamó José Manuel Lara, el dueño de la Editorial Planeta y accionista del Espanyol. “Me dijo que aunque con problemas económicos, ellos querían mejorar al club y que yo era fundamental y me quedé”.

Pero después, la relación entre Planeta y Espanyol se rompió y él quedó colgado, con el contrato viejo, hasta que en enero de 2001 llegó una oferta del PSG y el Espanyol le pidió que fuera, porque no le podía pagar y el dinero que le entraba era importante. Y fue. Coincidió con Ronaldinho, Nicolás Anelka y Mikel Arteta (hoy ayudante de Guardiola en el MC).

Luego al Burdeos, donde fichó porque le encanta el vino y era la zona perfecta para eso. Ya en el PSG, vivía en Chambourcy, en las afueras de París, y su casero era representante de una bodega importante así que le hacía llegar botellas de vino y champagne y como el presidente del club, Jean Louis Triaud, tenía un chateau, pudo cumplir su sueño de visitar las distintas regiones vitivinícolas con las denominaciones de origen. “Burdeos es para mí la tierra con el mejor vino del mundo”.

Cuando volvió al Espanyol (2004), el francés Luis Fernandez había reemplazado a Javier Clemente. Estaban últimos, a 9 puntos de la salvación pero faltaba toda una rueda. Se transformó en la persona de confianza del DT y le consultaban todo. Y se salvaron. Luego llegó Ernesto Valverde, el actual entrenador del Barcelona, quien le dijo que no contaba con él porque pensó que manejaba el vestuario. “Con el tiempo comprendí que tenía razón y con el tiempo le pude decir “muchas gracias por no haberme dejado seguir un año más. Si no me hubiera empujado a dejar el fútbol, hoy seguiría arrastrándome por el campo de juego y lo digo con toda sinceridad, aunque en aquel momento fuera duro”.

Era 2006 y había cumplido su segundo ciclo con el Espanyol, ganando su segunda Copa del Rey y transformándose en el extranjero con más partidos en la historia del club (301) y lo terminaron llamando “El Sheriff de Murphy”. En sus dos ciclos, llegó a marcar 14 goles.

Ya ex jugador y siempre en Barcelona, durante 2007 pudo estudiar un Master en Empresa Deportiva y en 2008 se recibió de DT en España y en enero de 2009 lo llamaron para dirigir al Espanyol. Habían despedido a Jose Manuel Esnal (Mané) con el equipo en posición de descenso pero se salvó con un campañón: 32 puntos en 19 partidos y allí le renovaron por tres años en los que coincidió con el estreno del estadio “La Bombonera” de Corneliá-El Prat. Nunca tuvo problemas de descenso y le siguieron renovando hasta 2014 (es el cuarto entrenador con más partidos de blanquiazul. Igualando a José Antonio Camacho).

Obtuvo algunos resultados resonantes, como en la Copa del Rey, cuando empató 0-0 con el Barcelona de Josep Guardiola, y con Messi ingresando en el segundo tiempo, y por la Liga, cuando le ganó 0-2 en el Camp Nou con goles de Iván de la Peña (el único doblete de su carrera). También debió sufrir la muerte de un símbolo del club como el jugador Dani Jarque, a los 26 años. En el Espanyol hizo un trabajo con juveniles que sería el antecedente de lo que luego sería en el Tottenham y subió al primer equipo  a Kiko Casilla, a Victor Ruiz o Didac Vila. También acertó cuando trajo a Daniel Osvaldo, aunque Bielsa le había recomendado al chileno Humberto “Chupete” Suazo. Terminó siendo una de las ventas más caras de la historia del club. Pero tuvo que lidiar con su ex compañero Tamudo, ídolo del club, a quien fue dejando de lado y tuvo fuertes discusiones durante toda la temporada.

Varias veces insistió en llevárselo la Sampdoria . Pero en enero de 2013 lo contrató el Southampton, con el que logró salvarse del descenso a una fecha del final, reemplazando a Nigel Adkins. Estaba decimoquinto y a tres puntos del descenso. Había sido destituido por los malos resultados por el presidente del Espanyol Joan Collet, luego de estar último en la tabla en noviembre de 2012.  Discutió con su ayudante Jesús Pérez y con su señora porque él decía que no podía ir sin saber una palabra de inglés. “Dije “no voy u chau” y me fui al baño, Cuando volví, los dos me dijeron que tenía que ir, que Inglaterra era bueno para mí y decidí ir”.

El presidente del club, Nicola Cortese, parecía tenerlo claro: “Pochettino es un entrenador muy respetado y con una reputación de ser un gran estratega y excelente gestor. Tengo plena confianza que va a llevar a nuestro equipo a lo más alto posible”.  El que lo animó a fichar por la liga inglesa no fue otro que José Mourinho, con quien tiene una buena relación.

En la temporada 2013/14, el equipo tuvo un arranque espectacular en el banco de St Mary’s colocándose tercero tras 11 fechas aunque los “saints” terminaron octavos. El éxito fue tal que Roy Hodgson, en ese momento DT inglés, llegó a convocar a los jugadores Lambert, Adam Lallana y Jay Rodriguez (delantero) para amistosos ante Chile y Alemania. El Southampton es un modesto club de la costa sur de Inglaterra que había descendido a la Tercera en 2009 por encontrarse en bancarrota y que ahora se encontraba arriba en la Premier League.

El 27 de mayo de 2014 firmó con el Tottenham un contrato por 5 años (reemplazó a Tim Sherwood, y se habían ido Gareth Bale y Luka Modric) y terminó en la quinta posición, clasificándose para la E-League. La temporada siguiente comenzó con dudas pero terminó clasificándose a la Champions y le renovaron el contrato en 2016 hasta 2021. Sin embargo, pese al quinto lugar, el equipo terminó la temporada perdiendo 5-1 ante el descendido Newcastle de Rafa Benítez.

Pese a la gran campaña, a Pochettino no le gustó nada el clamor del St Jame’s Park. Habían llegado segundos a esta última fecha, pero acabaron terceros porque los pasó el Arsenal. “¿Por qué empezamos las vacaciones antes de este partido? ¿qué hice mal? Debemos entender qué nos llevó a perder este partido…el asunto es grave cuando se produce una desconexión mental. Cuando el objetivo del futbolista deja de ser común para pasar a ser sólo individual y olvida el orden necesario en este deporte: el individuo brilla más cuando está al servicio del colectivo, de la estructura que lo soporta”. 

“Lo primero que hice al llegar a mi casa fue abrir una botella de vino y atiborrarme de comida poco saludable. Creo que pagué conmigo mismo esa frustración. Comí de todo: papas fritas, snacks, almendras. Si había pizza, entonces pizza, nada de ensalada. El vino era argentino, un malbec. Siempre que estoy un poco deprimido me gusta oler el vino argentino. Me produce alegría y me remonta a mi país, a sitios reconocibles, a cuando era niño, al olor a campo, como aquel en el que yo viví hasta los 8 años. A aquella casa con su huerta, sus caballos. Si me retan a una cata ciega de vinos, detecto rápido si es argentino. Y más si es malbec”, relató Pochettino en su libro.

En la temporada siguiente, el equipo finalizó segundo con el récord histórico de puntos en la Premier League (86) y en la siguiente, la 2017/18, tercero, aunque fue eliminado por la Juventus en los octavos de final de la Champions League. Esta temporada, redobló esfuerzos y se encuentra en semifinales del torneo europeo, a donde no llegaba desde 1962.

Pochettino también quiere cambiar el rumbo en los torneos locales. Desde 2008 que el club no gana un título (el último fue la Copa de la Liga con Juande Ramos y sólo ganó dos ligas en 133 años, la ultima de ellas en 1960/61) y la apuesta es otra vez por jóvenes ingleses, como Kane, Dyer, Mason, Dele Ali, como antes hizo en el Southampton con Lallana, Shaw, ó Clyne. También está pendiente de Marcus Edwards, “el pequeño Messi” del Tottenham.

No le gusta dar las charlas técnicas con demasiado detalle. A veces llega con videos y el speech pero no los usa ni le dice a su cuerpo técnico de qué va a ir la charla. Antes de cada temporada suele pedir una reunión del plantel con los árbitros “porque siempre sale algo nuevo”. Con sus ayudantes Jesús Pérez (español) –asistente y mano derecha- y Miguel D’Agostino (argentino), y el entrenador de arqueros, Toni Jiménez, ex compañero suyo en el Espanyol, forma un grupo compacto, de amigos de muchos años.

Pochettino cuenta que sabía bien que su contratación por el Tottenham no fue lo que los ingleses, con su habitual sutileza, llaman una “elección popular  universal” porque el club no tenía muy claro hacia dónde ir y entonces, los aficionados tampoco suelen tener una opción clara.  El club era percibido como “fur coat, no knickers” (“con tapado de piel pero sin bombachas”), con un lindo estilo de juego pero poco efectivo, siempre por debajo de sus posibilidades. “Entramos en una casa que no se respiraba felicidad”-recuerda-, aunque el presidente Daniel Levy le dijo que hiciera su propio proceso. Puso una máquina llamada VertiMax que ayuda a mejorar fuerza, velocidad y resistencia, pero los jugadores pasaban por alto  esto en la fría ciudad deportiva.

Hizo una dura prueba en los primeros meses para ver de qué pasta estaban hechos sus jugadores y “tranquilizó” a Hugo Lloris, que estaba considerando retirarse del fútbol, y terminó siendo campeón mundial con Francia. Por ejemplo, Adebayor- que un día se enfadó porque no sabía que no estaba convocado para un partido y su chofer se había ido y tuvo que llamar a un taxi, indignado- y Roberto Soldado, fueron desplazados cuando el DT prefirió sobre ellos al joven Harry Kane.

En noviembre de la primera temporada fueron a Birmingham a jugar con el Aston Villa, lejos de Europa, y en el octavo puesto. Era una situación “depresiva y oscura” y había que ganar. Incluso, peligraba su puesto. A 8 minutos del final, el Tottenham perdía 1-0 con un jugador de más, y le dijo a sus ayudantes “preparen las maletas que mañana nos vamos a casa”, pero en la jugada siguiente, empató Chadli y sobre la hora marcó Kane. “Después de ese gol me oí diciendo “ahora sé lo que tengo que hacer, sé dónde ir y seguro que voy a tener éxito. No tengo dudas. Empecé a construir mi equipo y de ese plantel sólo quedan ocho jugadores”.

Los aficionados cantan “He’s magic, you know, Mauricio Pochettino”. Lo invitó a comer sir Alex Ferguson justo cuando Louis Van Gaal estaba en la cuerda floja en el Manchester United y le dijo “Si me contestas bien esta pregunta, pago yo. ¿Quiénes hicieron los dos goles de Argentina en la final vs Uruguay 4-2 en 1930?” Y Pochettino contestó” Guillermo Stabile y Carlos Peucelle”. Ferguson contesto “muy bien, muy bien”, entre carcajadas.

Daniel y Joe Lewis son dueños de ENIC Group, que tiene el 85% de las acciones del club y Joe –amigo del presidente Mauricio Macri- es propietario de las tierras que rodean Lago Escondido, cerca de Bariloche. Allí, una vez que fue como invitado, Pochettino quiso manejar una lancha junto con sus ayudantes y se les dio vuelta y D’Agostino quedó abajo y no podía salir por algunos segundos. Cuando toda la experiencia terminó, Pochettino lloró aunque no sabe por qué. “Escribí en un mensaje que en Lago Escondido no te podés esconder. No podés esconder lo que sos. En medio de la naturaleza, caen las máscaras”. “¿Sabés por qué te sentiste tan bien y lloraste? Porque la naturaleza no te juzgó. Durante una semana fuiste vos, libremente”, le dijo su esposa.

Su mujer, Karina Grippaldi, lo acompaña a todos lados. Se conocieron tras un clásico rosarino, en los festejos de un triunfo de NOB. Ella era estudiante de la Universidad de Rosario y dice que él tiene “una sensibilidad extraordinaria, una gran empatía, temperamento alegre y positivo”. Les gusta hacer caminatas por espacios verdes en los momentos libres. Se define “como el agua de lluvia” porque le gusta “nutrir, organizar y buscar cierta estabilidad. Que mi casa sea el paraíso donde recargar energías y por qué no, tener y desarrollar nuevas ideas”.

Tienen dos hijos, Sebastiano, especializado en ciencias del deporte, y Mauricio, que juega en los juveniles del Tottenham.  Cuando pueden, vuelven a disfrutar de su casa con piscina en Barcelona y fue en esa ciudad donde, el 1 de junio de 2018, Pochettino fue centro de la atención mundial cuando el Real Madrid llevaba unas horas sin DT por la intempestiva salida de Zinedine Zidane y justo presentaba su libro con el periodista Guillem Balagué, ante la expectativa mundial.

Tras la presentación, y en una misma mesa del restaurante de Rodrigo Messi, el hermano de Lionel, este periodista bromeaba con el DT de Murphy. “Estás vestido de blanco”. “Sí, pero el Tottenham también tiene la camiseta blanca. Yo disfruto en Londres y de este momento, pero no creo que el presidente Daniel Levy me deje ir y va a pedir mucho dinero”. Y así fue.

“El fútbol es un contexto de emociones”, dice Pochettino en el encabezamiento del libro “Un Mundo Nuevo”, un “diario íntimo” de quien se define como “celoso de su privacidad”, y que suele llorar mucho y que se abrió por una vez, antes de volver a meterse en la lucha por llegar a lo más alto y a los nuevos desafíos del fútbol.



Ajax-Tottenham, la semifinal “judía” de la Champions (Infobae)



Cuando este martes se enfrenten en Londres, así como la semana que viene en la revancha de Amsterdam por la semifinal de la Champions League, las hinchadas del Ajax y del Tottenham harán flamear por ambos estadios una impresionante cantidad de banderas israelíes y de Estrellas de David, como suele ocurrir en los partidos de ambos equipos en cualquier torneo desde hace muchos años.

No sólo el Tottenham, que dirige Mauricio Pochettino, tiene en su plantel cuatro jugadores que pasaron antes por el Ajax (Cristian Eriksen, Jan Vertonghen, Toby Alderweireld y Davinson Sánchez) o anteriormente tuvieron en compun a una estrella como el volante Edgar Davids, sino que los une una estrecha relación con el judaísmo, aunque cada uno con características distintas.

Se calcula que en 1596, muchos judíos sefaradíes se establecieron en Amsterdam luego de los padecimientos en Portugal tras haber sido expulsados de España en 1492. Esta ciudad estaba liberada de la intolerancia religiosa de la monarquía española. Muchos judíos de aquellos comenzaron a navegar los mares del mundo e hicieron grandes fortunas. Se establecieron cerca de la casa de Rembrandt, a quien le alquilaban, como mercaderes, le alquilaban al pintor parte del sótano de su casa. A esto se les unieron los ashkenazim entre 1648 y 1649, escapando de la Guerra de los Treinta Años durante la rebelión de los cosacos en Polonia y la guerra entre ésta, Rusia y Suecia.

El Ajax fue el equipo del gueto de Amsterdam en la Segunda Guerra Mundial. De hecho, los domingos cerraban antes los puestos del mercado porque había que concurrir a la cancha, en el tranvía. El puntero izquierdo era Eddie Hamel, un judío neoyorquino que se destacaba por su juego estético y era admirado por las mujeres por su belleza, que murió en Auschwitz en 1940 (ya había dejado el fútbol). En cada partido de los rojiblancos flameaban en el viejo estadio De Meer (construido en 1934) las banderas con los colores del Ajax y la Estrella de David, que era llamada La Estrella del Ajax. Hasta que Holanda se rindió dos días después de que los cazabombarderos de Hitler destruyeran Rotterdam con 900 muertos. El nazismo devastó Holanda y de los 140.000 judíos de Amsterdam sólo sobrevivieron 40.000 y eso también afectó al club.

El reconocido periodista ghanés de familia holandesa Simon Cúper, del diario “The Guardian” y autor del libro “Ajax, el equipo del gueto” y que lleva como subtítulo “El fútbol y la Shoá”, sostiene que las Estrellas de David que flamean en los partidos “son en realidad un testimonio de una realidad histórica que hasta no hace mucho tiempo había sido negada, dejada de lado, o enmascarada detrás de la figura de Anna Frank y el mito de la tolerancia holandesa”.

Cúper cuenta los padecimientos de Bennie Müller, quien fue capitán del Ajax y de la selección holandesa en los años Sesenta y que recuerda cuando a sus cuatro años cuando los nazis se llevaron a su mamá (aunque después sobrevivió pero 8 de sus 10 hermanos no lo consiguieron). Su compañero SjaakSwart, el volante del equipo tricampeón de Europa en los años 70, y llamado “Mr. Ajax”, siempre se mantuvo muy discreto sobre su posible condición de judío.

La reconstrucción del club comenzó en los años Sesenta con Jaap Van Praag (un comerciante de discos de temática judía que escapó de las razzias nazis al esconderse por dos años en el sótano de un fotógrafo), Maup Caransa (un multimillonario, al que lo salvó el matrimonio con una mujer no judía y por el que en esos años el club era llamado “Los Caransajax”), y los hermanos Feed y Wim Van der Meijiden (empresarios inmobiliarios que eran conocidos como “los constructores del bunker” por los servicios prestados a los nazis y por lo que luego fueron procesados luego de la liberación de Amsterdam).

A fines de esa década, huérfano de padre, también el Ajax cobijó nada menos que a Johan Cruyff, luego casado con una judía y cuyo hijo Jordi está identificado con el Maccabi Tel Aviv. Y si bien el Ajax tuvo tiempos de gloria en los años setenta, con Cruyff, Swart, Keizer, Haan, Krol y Neeskens, dirigido por Marinus Michels, también esos fueron tiempos de la llegada del hooliganismo a Holanda, como fenómeno de exportación inglés. Así comenzaron los ataques de los ultras de su gran rival, el Feyenoord, que hacían el sonido largo de la letra “s”, imitando una cámara de gas, y que años más tarde ya hizo rimar con la palabra “Hamás”, en referencia a la organización terrorista.

Ese recrudecimiento del enfrentamiento entre las barras del Ajax y del Feyenoord (de Rotterdam) hizo que el presidente de los de Amsterdam, Michel Van Praag, hijo del también ex presidente de los años Sesenta Jaap (fallecido en 1987) y que devolvió la gloria al club al ganar la Champions League y la Copa Intercontinental en 1995 con Louis Van Gaal como DT, se quejara de sus propios seguidores al decir que “no conocen nada de la historia de Israel” y que “son tan judíos como yo, chino”.

La situación entre las hinchadas se puso tan violenta al iniciarse el Siglo XXI que en 2005, el Ajax intentó, en vano un proceso para convencer a sus aficionados de que deben renunciar a los símbolos que identifican al club con el judaísmo bajo el pretexto de terminar con este flagelo.

El vocero del club, Simon Keizer, quien dijo que a entender de algunos dirigentes, “renunciar a las banderas con la Estrella de David y a cierto tipo de canciones evitará que la reacción de los aficionados rivales ponga en la mira lo judío y alimente una polémica religiosa. Ajax –dijo entonces- no es un club judío. No tiene ninguna referencia al respecto en su estatuto y no tiene vínculo alguno con la religión. Esa imagen deriva sólo del hecho de que Amsterdam es una ciudad con una vasta comunidad judía. No estamos renegando de nada porque Ajax no tiene una identidad judía aunque reconoció que “de todos modos. No será de la noche a la mañana que el club dejará de estar vinculado a la religión judía”.

Lo que en todo caso podía ser un tema de análisis acerca de que ante un hecho o cántico violento de una hinchada contraria generara una reacción defensiva de los hinchas del Ajax sin que algunos de estos conociera acerca de la historia del judaísmo (el ex futbolista Bennie Muller llegó a decir que “a veces cuando estoy sentado en el estadio y escucho los gritos de esa gente loca ‘nosotros somos los Súper Judíos y los Judíos son campeones, me levanto y me voy a casa’”), derivó en negar, exageradamente, cualquier vínculo en el pasado.

Sin embargo, esas declaraciones del vocero del Ajax parecieron caer en saco roto. Cuando Maccabi Tel Aviv viajó a Amsterdam para jugar por la Champions Leagiue, decenas de banderas israelíes flamearon en las tribunas como símbolo de bienvenida a los jugadores y a los hinchas visitantes.

No había pasado mucho tiempo del intento de la dirigencia del Ajax de desmarcarse de cualquier ligazón con el judaísmo y entonces el presidente del Maccabi italiano, Vittorio Pavoncello, salió a criticar la decisión del club holandés y la atribuyó al “temor”.

"Realmente me siento perplejo y dolorido. El miedo es lo que más me preocupa. La tradición judía de Ajax no nace de la religión sino de la solidaridad holandesa durante la ocupación nazi", explicó el dirigente, quien recordó que fue en aquella época “cuando también adoptaron la Estrella de David, la misma que en la final del Mundial de Alemania 1974, los jugadores de la selección holandesa exhibieron cuando el plantel no contaba con jugadores judíos. ¿Por qué ahora los judíos holandeses piden no volver a lucir la Estrella de David?, por temor, y esto es lo que más me preocupa", se preguntó y contestó Pavoncello, quien lanzó una apelación a los dirigentes de Ajax para que revieran su decisión.
Pero las declaraciones del Ajax no parecen estar a tono con la realidad ni la historia. Los judíos de Amsterdam no sólo practicaban atletismo y natación sino que llegaron a tener hasta cinco clubes de fútbol, aunque el de sus amores fue el Ajax si bien muchos no podían ser socios por ser extremadamente pobres y tampoco podían comprarse la indumentaria deportiva.
Simon Cúper investigó que en los años 20, la fiesta por la obtención de uno de los títulos de campeón fue en el teatro de Abraham Tuchinski, con música de Max Tak. Los partidos del club se programaban habitualmente en el Café D’Ysbreeker, donde se reunían los judíos socialistas y la primera revista oficial del club fue presentada el 1 de enero de 1918 en el Teatro Centra y escrita por Leo Lauer, que trabajaba en el principal diario judío de la época.
Cúper sostiene que negar la identidad judía del Ajax “es fundamentalmente negar la existencia de toda aquella alegre y fervorosa judería seguidora del Ajax que ha sido asesinada”.
La historia del Tottenham es diferente. Aunque fue fundado por anglicanos y gente ligada al cricket, se define como los “Yidn” (el idish es el idioma de la diáspora judía en Europa central y del este) de Inglaterra, a partir del lazo generado con la comunidad judía de la zona de Stamford Hill, en el norte de Londres, que es la zona en la que desarrolló su actividad el club.


La identificación del club con el judaísmo generó, especialmente desde los años setenta, la reacción de los llamados “Yid Chant”, canciones en contra de parte de otras hinchadas como la del West Ham y en 2019, por la del Chelsea, al punto de que desde hace años que su hinchada se hace llamar “Yid Army” (“Ejército Judío”) y parecido a lo que ocurrió en 2005 con el Ajax, el comediante judío David Baddiel, llegó a pedir a los hinchas spur que terminaran con esos cánticos y aseguró que el 90 por ciento de los hinchas blanquinegros “no son judíos”.
El Tottenham, a cuyo equipo dirige Mauricio Pochettino, está manejado por su principal accionista, Joe Lewis (el amigo del presidente Mauricio Macri que tiene tierras alrededor de Lago Escondido, en la Patagonia), y el presidente es otro empresario judío, Dany Levy, quien es presidente del club desde 2001, siendo el más longevo de todos los dirigentes de la Premier League y en 2018 ganó el premio CEO otorgado por los Football Business Award.
Es tal la identificación del Tottenham con los judíos, que ya tuvo dos graves incidentes con otro club de Londres, el Chelsea, que en 2017 tuvo que salir a repudiar los cánticos de su propia hinchada para alentar al delantero español Álvaro Morata (el propio jugador pidió que no la canten más) y en octubre de 2018, cuando los dos equipos se enfrentaron por la Premier League, recrudecieron tanto los cánticos antisemitas, que el club “Blue” decidió enviar a muchos de sus hinchas a recorrer Auschwitz. Claro que la decisión provino del ruso Román Abramovich, también judío y principal accionista del club.
En una entrevista sobre la campaña montada por su club contra el antisemitismo, el presidente del Chelsea, Bruce Buck, advirtió a sus propios hinchas sobre los cánticos contra los Spurs en los partidos siguientes, instándolos a dejar de usar términos discriminatorios.
Tottenham, sin embargo, considera que cuando atacan al club con el término “yid”, el uso de ese término es considerado como “un honor” para la institución.
La amistad entre el Tottenham y el Ajax viene de lejos por la identificación de las dos hinchadas con el judaísmo y sus simpatías por Israel, aunque el vínculo se profundizó en 1974, cuando el Tottenham perdió la final de la Copa de la UEFA (hoy Europa League) ante el Feyenoord de Rotterdam, el más duro rival del Ajax. Esa serie terminó con escenas de vandalismo y la rotura de algunas partes del estadio holandés.
Tottenham y Ajax ya se enfrentaron por competiciones europeas. Fue en la temporada 1981/82 por la Recopa de Europa (la Copa de los campeones de las Copas de cada país, que se dejó de jugar). Los Surss ganaron 1-3 en Holanda (Julio Ricardo Villa marcó uno de los goles) y se impusieron en Londres, en el viejo White Hart Lane, por 3-0 (con un gol de Osvaldo Ardiles).






martes, 30 de abril de 2019

Ajax-Tottenham, la semifinal “judía” de la Champions (Infobae)




Cuando este martes se enfrenten en Londres, así como la semana que viene en la revancha de Amsterdam por la semifinal de la Champions League, las hinchadas del Ajax y del Tottenham harán flamear por ambos estadios una impresionante cantidad de banderas israelíes y de Estrellas de David, como suele ocurrir en los partidos de ambos equipos en cualquier torneo desde hace muchos años.

No sólo el Tottenham, que dirige Mauricio Pochettino, tiene en su plantel cuatro jugadores que pasaron antes por el Ajax (Cristian Eriksen, Jan Vertonghen, Toby Alderweireld y Davinson Sánchez) o anteriormente tuvieron en compun a una estrella como el volante Edgar Davids, sino que los une una estrecha relación con el judaísmo, aunque cada uno con características distintas.

Se calcula que en 1596, muchos judíos sefaradíes se establecieron en Amsterdam luego de los padecimientos en Portugal tras haber sido expulsados de España en 1492. Esta ciudad estaba liberada de la intolerancia religiosa de la monarquía española. Muchos judíos de aquellos comenzaron a navegar los mares del mundo e hicieron grandes fortunas. Se establecieron cerca de la casa de Rembrandt, a quien le alquilaban, como mercaderes, le alquilaban al pintor parte del sótano de su casa. A esto se les unieron los ashkenazim entre 1648 y 1649, escapando de la Guerra de los Treinta Años durante la rebelión de los cosacos en Polonia y la guerra entre ésta, Rusia y Suecia.

El Ajax fue el equipo del gueto de Amsterdam en la Segunda Guerra Mundial. De hecho, los domingos cerraban antes los puestos del mercado porque había que concurrir a la cancha, en el tranvía. El puntero izquierdo era Eddie Hamel, un judío neoyorquino que se destacaba por su juego estético y era admirado por las mujeres por su belleza, que murió en Auschwitz en 1940 (ya había dejado el fútbol). En cada partido de los rojiblancos flameaban en el viejo estadio De Meer (construido en 1934) las banderas con los colores del Ajax y la Estrella de David, que era llamada La Estrella del Ajax. Hasta que Holanda se rindió dos días después de que los cazabombarderos de Hitler destruyeran Rotterdam con 900 muertos. El nazismo devastó Holanda y de los 140.000 judíos de Amsterdam sólo sobrevivieron 40.000 y eso también afectó al club.

El reconocido periodista ghanés de familia holandesa Simon Cúper, del diario “The Guardian” y autor del libro “Ajax, el equipo del gueto” y que lleva como subtítulo “El fútbol y la Shoá”, sostiene que las Estrellas de David que flamean en los partidos “son en realidad un testimonio de una realidad histórica que hasta no hace mucho tiempo había sido negada, dejada de lado, o enmascarada detrás de la figura de Anna Frank y el mito de la tolerancia holandesa”.

Cúper cuenta los padecimientos de Bennie Müller, quien fue capitán del Ajax y de la selección holandesa en los años Sesenta y que recuerda cuando a sus cuatro años cuando los nazis se llevaron a su mamá (aunque después sobrevivió pero 8 de sus 10 hermanos no lo consiguieron). Su compañero SjaakSwart, el volante del equipo tricampeón de Europa en los años 70, y llamado “Mr. Ajax”, siempre se mantuvo muy discreto sobre su posible condición de judío.

La reconstrucción del club comenzó en los años Sesenta con Jaap Van Praag (un comerciante de discos de temática judía que escapó de las razzias nazis al esconderse por dos años en el sótano de un fotógrafo), Maup Caransa (un multimillonario, al que lo salvó el matrimonio con una mujer no judía y por el que en esos años el club era llamado “Los Caransajax”), y los hermanos Feed y Wim Van der Meijiden (empresarios inmobiliarios que eran conocidos como “los constructores del bunker” por los servicios prestados a los nazis y por lo que luego fueron procesados luego de la liberación de Amsterdam).

A fines de esa década, huérfano de padre, también el Ajax cobijó nada menos que a Johan Cruyff, luego casado con una judía y cuyo hijo Jordi está identificado con el Maccabi Tel Aviv. Y si bien el Ajax tuvo tiempos de gloria en los años setenta, con Cruyff, Swart, Keizer, Haan, Krol y Neeskens, dirigido por Marinus Michels, también esos fueron tiempos de la llegada del hooliganismo a Holanda, como fenómeno de exportación inglés. Así comenzaron los ataques de los ultras de su gran rival, el Feyenoord, que hacían el sonido largo de la letra “s”, imitando una cámara de gas, y que años más tarde ya hizo rimar con la palabra “Hamás”, en referencia a la organización terrorista.

Ese recrudecimiento del enfrentamiento entre las barras del Ajax y del Feyenoord (de Rotterdam) hizo que el presidente de los de Amsterdam, Michel Van Praag, hijo del también ex presidente de los años Sesenta Jaap (fallecido en 1987) y que devolvió la gloria al club al ganar la Champions League y la Copa Intercontinental en 1995 con Louis Van Gaal como DT, se quejara de sus propios seguidores al decir que “no conocen nada de la historia de Israel” y que “son tan judíos como yo, chino”.

La situación entre las hinchadas se puso tan violenta al iniciarse el Siglo XXI que en 2005, el Ajax intentó, en vano un proceso para convencer a sus aficionados de que deben renunciar a los símbolos que identifican al club con el judaísmo bajo el pretexto de terminar con este flagelo.

El vocero del club, Simon Keizer, quien dijo que a entender de algunos dirigentes, “renunciar a las banderas con la Estrella de David y a cierto tipo de canciones evitará que la reacción de los aficionados rivales ponga en la mira lo judío y alimente una polémica religiosa. Ajax –dijo entonces- no es un club judío. No tiene ninguna referencia al respecto en su estatuto y no tiene vínculo alguno con la religión. Esa imagen deriva sólo del hecho de que Amsterdam es una ciudad con una vasta comunidad judía. No estamos renegando de nada porque Ajax no tiene una identidad judía aunque reconoció que “de todos modos. No será de la noche a la mañana que el club dejará de estar vinculado a la religión judía”.

Lo que en todo caso podía ser un tema de análisis acerca de que ante un hecho o cántico violento de una hinchada contraria generara una reacción defensiva de los hinchas del Ajax sin que algunos de estos conociera acerca de la historia del judaísmo (el ex futbolista Bennie Muller llegó a decir que “a veces cuando estoy sentado en el estadio y escucho los gritos de esa gente loca ‘nosotros somos los Súper Judíos y los Judíos son campeones, me levanto y me voy a casa’”), derivó en negar, exageradamente, cualquier vínculo en el pasado.

Sin embargo, esas declaraciones del vocero del Ajax parecieron caer en saco roto. Cuando Maccabi Tel Aviv viajó a Amsterdam para jugar por la Champions Leagiue, decenas de banderas israelíes flamearon en las tribunas como símbolo de bienvenida a los jugadores y a los hinchas visitantes.

No había pasado mucho tiempo del intento de la dirigencia del Ajax de desmarcarse de cualquier ligazón con el judaísmo y entonces el presidente del Maccabi italiano, Vittorio Pavoncello, salió a criticar la decisión del club holandés y la atribuyó al “temor”.

"Realmente me siento perplejo y dolorido. El miedo es lo que más me preocupa. La tradición judía de Ajax no nace de la religión sino de la solidaridad holandesa durante la ocupación nazi", explicó el dirigente, quien recordó que fue en aquella época “cuando también adoptaron la Estrella de David, la misma que en la final del Mundial de Alemania 1974, los jugadores de la selección holandesa exhibieron cuando el plantel no contaba con jugadores judíos. ¿Por qué ahora los judíos holandeses piden no volver a lucir la Estrella de David?, por temor, y esto es lo que más me preocupa", se preguntó y contestó Pavoncello, quien lanzó una apelación a los dirigentes de Ajax para que revieran su decisión.
Pero las declaraciones del Ajax no parecen estar a tono con la realidad ni la historia. Los judíos de Amsterdam no sólo practicaban atletismo y natación sino que llegaron a tener hasta cinco clubes de fútbol, aunque el de sus amores fue el Ajax si bien muchos no podían ser socios por ser extremadamente pobres y tampoco podían comprarse la indumentaria deportiva.
Simon Cúper investigó que en los años 20, la fiesta por la obtención de uno de los títulos de campeón fue en el teatro de Abraham Tuchinski, con música de Max Tak. Los partidos del club se programaban habitualmente en el Café D’Ysbreeker, donde se reunían los judíos socialistas y la primera revista oficial del club fue presentada el 1 de enero de 1918 en el Teatro Centra y escrita por Leo Lauer, que trabajaba en el principal diario judío de la época.
Cúper sostiene que negar la identidad judía del Ajax “es fundamentalmente negar la existencia de toda aquella alegre y fervorosa judería seguidora del Ajax que ha sido asesinada”.
La historia del Tottenham es diferente. Aunque fue fundado por anglicanos y gente ligada al cricket, se define como los “Yidn” (el idish es el idioma de la diáspora judía en Europa central y del este) de Inglaterra, a partir del lazo generado con la comunidad judía de la zona de Stamford Hill, en el norte de Londres, que es la zona en la que desarrolló su actividad el club.
La identificación del club con el judaísmo generó, especialmente desde los años setenta, la reacción de los llamados “Yid Chant”, canciones en contra de parte de otras hinchadas como la del West Ham y en 2019, por la del Chelsea, al punto de que desde hace años que su hinchada se hace llamar “Yid Army” (“Ejército Judío”) y parecido a lo que ocurrió en 2005 con el Ajax, el comediante judío David Baddiel, llegó a pedir a los hinchas spur que terminaran con esos cánticos y aseguró que el 90 por ciento de los hinchas blanquinegros “no son judíos”.
El Tottenham, a cuyo equipo dirige Mauricio Pochettino, está manejado por su principal accionista, Joe Lewis (el amigo del presidente Mauricio Macri que tiene tierras alrededor de Lago Escondido, en la Patagonia), y el presidente es otro empresario judío, Dany Levy, quien es presidente del club desde 2001, siendo el más longevo de todos los dirigentes de la Premier League y en 2018 ganó el premio CEO otorgado por los Football Business Award.
Es tal la identificación del Tottenham con los judíos, que ya tuvo dos graves incidentes con otro club de Londres, el Chelsea, que en 2017 tuvo que salir a repudiar los cánticos de su propia hinchada para alentar al delantero español Álvaro Morata (el propio jugador pidió que no la canten más) y en octubre de 2018, cuando los dos equipos se enfrentaron por la Premier League, recrudecieron tanto los cánticos antisemitas, que el club “Blue” decidió enviar a muchos de sus hinchas a recorrer Auschwitz. Claro que la decisión provino del ruso Román Abramovich, también judío y principal accionista del club.
En una entrevista sobre la campaña montada por su club contra el antisemitismo, el presidente del Chelsea, Bruce Buck, advirtió a sus propios hinchas sobre los cánticos contra los Spurs en los partidos siguientes, instándolos a dejar de usar términos discriminatorios.
Tottenham, sin embargo, considera que cuando atacan al club con el término “yid”, el uso de ese término es considerado como “un honor” para la institución.

La amistad entre el Tottenham y el Ajax viene de lejos por la identificación de las dos hinchadas con el judaísmo y sus simpatías por Israel, aunque el vínculo se profundizó en 1974, cuando el Tottenham perdió la final de la Copa de la UEFA (hoy Europa League) ante el Feyenoord de Rotterdam, el más duro rival del Ajax. Esa serie terminó con escenas de vandalismo y la rotura de algunas partes del estadio holandés.
Tottenham y Ajax ya se enfrentaron por competiciones europeas. Fue en la temporada 1981/82 por la Recopa de Europa (la Copa de los campeones de las Copas de cada país, que se dejó de jugar). Los Surss ganaron 1-3 en Holanda (Julio Ricardo Villa marcó uno de los goles) y se impusieron en Londres, en el viejo White Hart Lane, por 3-0 (con un gol de Osvaldo Ardiles).






jueves, 18 de abril de 2019

Tottenham-Manchester City, un canto al fútbol definido por detalles (Interia)




Seguramente, anoche no habrán dormido muchos hinchas del Tottenham Hotspur, por la euforia, y tampoco los del Manchester City, por la incredulidad. Pero en ambos casos, los habrá unido la excitación y no es para menos.  Más allá de la clasificación a semifinales de los londinenses, el 4-3 con el que acabaron perdiendo en el Etihad Stadium nos dejó, tal vez, el mejor partido de la temporada de fútbol en el planeta y la idea de que jugado a este nivel, no hay deporte que le pueda competir en el gusto del público.

El gran nivel de este partido, que bien pudo cambiar de manos si el VAR convalidaba el gol de Raheem Sterling en el descuento, en un dramático final, no significa que no haya habido errores, incluso graves, especialmente en el Manchester City, que si siempre dio la sensación de que podía levantar la desventaja del 1-0 de la ida, también mostraba unas extrañas grietas defensivas cada vez que el Tottenham llegaba cerca de su portería.

El Manchester City, dirigido por un gran entrenador como Josep Guardiola, aspiraba esta temporada al póker de títulos: Champions League, Premier League, FA Cup y la Copa de la Liga (ya ganada), pero en su largo y generalmente muy buen andar colectivo tuvo dos señales de alerta importantes: que su defensa recibía muchos goles para las pocas veces que era atacada y que en la ofensiva, marcaba menos goles de los que merecía por jugar, en muchas ocasiones, con volantes en los extremos, en vez de delanteros especializados en esa zona.

Y ambas alertas eclosionaron en un mismo partido, que aparentaba ser duro pero llevadero ante un Tottenham sin su principal jugador, el goleador Harry Kane, lesionado justamente en la ida. Porque cada vez que los “Spurs” llegaron al área del Manchester City se respiraba gol y porque Guardiola decidió, creemos que equivocadamente, por no colocar a Leroy Sané para apostar por tres volantes de buena pegada como Kevin De Bruyne, David Silva, y más adelantado, Bernardo Silva, ante un rival que era claro que iba a tratar de defenderse primero para tratar de salir después.

Un gran periodista argentino fallecido hace 41 años, Dante Panzeri, definió al fútbol como “Dinámica de lo impensado” y así fue que ante la falta de Kane, apareció el coreano Son en todo su esplendor y en los momentos justos, cuando el Manchester City pareció que arreciaba, y al mismo tiempo, los locales mostraron en ofensiva gran parte de su repertorio conocido, aunque esta vez fallaron atrás y Sané ingresó cuando ya se notaba la desesperación ante el 4-3 y los pocos minutos para el gol que faltaba para la clasificación. Éste llegó al final, desatando la euforia, pero el VAR (acertadamente tanto aquí como en el gol convalidado a Fernando Llorente, en el que se reclamaba mano) indicó fuera de juego de Sterling por escasos centímetros y luego, la decepción final.

Este gran partido nos sigue demostrando que el fútbol es un deporte único por la cantidad de posibilidades que pueden ocurrir en noventa minutos y que en estos niveles, los detalles cuentan mucho: un jugador titular que no estaba en condiciones o que no encuentra su posición en el campo, un cambio mal hecho o hecho tarde, o no realizado, y hasta un fuera de juego por un centímetro. Pero hay que agradecer a los dos, al Tottenham y al Manchester City, por el espectáculo que nos han brindado.

Por el lado de Porto-Liverpool, la serie acabó mostrando dos equipos desiguales, que no están al mismo nivel. Los portugueses hicieron lo que pudieron pero si llegaron hasta cuartos de final fue sólo porque en octavos se enfrentaron a un rival accesible como la Roma. Pero el Liverpool ya juega a otra cosa, y sin haber hecho un gran partido, incluso teniendo menos el balón, la contundencia fue total y jamás, en el conjunto de los ciento ochenta minutos de los dos enfrentamientos, los reds sufrieron o pudieron pensar en quedar eliminados.

El 1-4 en el Dragao, sumado al 2-0 de la ida en Anfield, es una clara muestra de la diferencia a favor del Liverpool, que pasó a semifinales casi sin despeinarse, y ahora espera al Barcelona en un duelo que puede hacer historia.

La Champions se pone cada vez mejor con un fútbol exquisito, de alto vuelo, como lo que ocurrió en el Tottenham-Manchester City, la segunda parte del Ajax en Turín o la exhibición de Lionel Messi. El listón está muy alto.


miércoles, 17 de abril de 2019

La sorpresa del Ajax y la vigencia de Messi (Interia)




Se suponía que el Barcelona tenía todas las fichas para clasificarse a las semifinales de la Champions League, luego de haber triunfado en la ida en Old Trafford y con el factor del Camp Nou a su favor. Sin embargo, lo que pocos imaginaban, especialmente por el 1-1 de Amsterdam, era que este joven Ajax iba a pasar de rueda nada menos que en Turín y ante una poderosa Juventus, con Cristiano Ronaldo incluido.

Lo del Ajax, que no sólo estaba obligado a marcar al menos un gol ante los siempre sólidos equipos italianos en defensa y más aún contra el equipo que en pocos días será campeón del Scudetto por octavo año consecutivo, sino que comenzó perdiendo en la primera parte por un gol (otra vez) de Cristiano Ronaldo, es ya una bofetada a los poderes del fútbol europeo.

También parecía que quedaría eliminado de los octavos de final, cuando aunque mereció ganar y hubo muchas polémicas por el uso del VAR, acabó dándole una lección de fútbol al Real Madrid en el Santiago Bernabeu en el partido de vuelta. Ahora, tras un empate en la ida, otra vez apareció, especialmente en la segunda parte, con todo su esplendor, su juego ágil y de buen toque de balón, ante la Juventus con dos figuras fundamentales como Daley Blind en la defensa, y su mejor jugador, el volante Frankie De Jong, que lo sabe todo y que desde la temporada próxima jugará en el Barcelona.

Más allá del empate de Donny Van de Beek en la primera parte, y del desequilibrio en la segunda por un gran cabezazo de Matthijs De Ligt, el Ajax fue siempre el dominador del partido ante una Juventus que sólo estuvo arriba en el marcador por el notable poder goleador de Cristiano Ronaldo, esta vez encerrado como si fuera un elefante en un bazar y sin necesidad de una marca personal ni férrea por parte de los holandeses.

Si no fuera por la imprecisión en los remates finales del brasileño Neres, o porque el talentoso serbio Dusan Tadic no estuvo tan fino como de costumbre, o por las grandes atajadas del portero polaco Wojciech Szczesny, la diferencia en el marcador habría sido mucho mayor para un resonante triunfo que posterga otra vez a la Juventus en su intento por ganar una Champions (algo que no consigue desde 1996) y seguramente le provocará un descalabro institucional porque su gran objetivo de la temporada no era la Serie A italiana sino la copa europea.

La proyección de este Ajax es impredecible ahora. Generalmente, a los clubes holandeses les cuesta mantener una plantilla exitosa cuando comienzan a llegar ofertas por sus mejores jugadores y por eso todo indica que este es el momento para aprovechar todo el potencial y lanzarse por todo.

Si miramos el resultado total de la serie entre el Barcelona y el Manchester United, el 4-0 final puede resultar engañoso. No porque los catalanes no se hayan clasificado bien, porque esto fue muy justo, sino porque en ambos partidos pasaron por momentos complicados.

En Old Trafford, en un partido poco agradable para la vista, se las arreglaron con un gol convertido muy pronto para sacar una ventaja, pero en el Camp Nou sufrieron mucho en los primeros quince minutos, cuando el Manchester United tiró de su casta para salir a buscar un gol que emparejara la serie y casi lo consigue antes del minuto inicial por Rashford aunque la pelota de su remate dio en el larguero.

Pero así como Cristiano Ronaldo dificultó al Ajax con su gol, Lionel Messi, con dos remates consecutivos (el primero, esquinado y preciso, y en segundo, con la inestimable ayuda del portero David De Gea, a quien el balón se le escapó por debajo de su cuerpo) sentenció la serie y faltando una hora para su finalización, el partido ya no era más que un amistoso, que se completó con un golazo de un Philippe Coutinho de sus mejores tiempos del Liverpool con ese remate con efecto, desde media distancia, que lo caracteriza.

Lo del Barcelona no fue notable, aunque sí con buenos pasajes de fútbol a partir del alivio que le generaron los dos goles de Messi, capaz de cualquier cosa, especialmente cuando los partidos lo ameritan y hay mucho en juego, pero lo de los primeros minutos es un llamado de atención. Desde semifinales, no parece que cualquiera de los rivales que queden vaya a perdonarle algunos errores y habrá que ver si, en un eventual choque con el Liverpool, podrá aguantar una presión muy alta de la línea atacante roja.

El Barcelona sigue teniendo una buena estructura, aunque parece algo oxidada. Sin embargo, tener a Messi en el equipo en estos tiempos es jugar con una enorme ventaja, más aún cuando puede entrever que se encuentra a tan solo tres partidos de la quinta Champions League de su notable carrera y acaso, en las puertas de un nuevo Balón de Oro.