martes, 9 de marzo de 2021

Joan Laporta, el ex presidente del Barcelona protagonista de escándalos. amante de la noche, las mujeres, el champagne y los grandes negocios, y símbolo de una época dorada (Infobae)


 

Acaso no haya mejor foto que describa a Joan Laporta, ex presidente del Fútbol Club Barcelona en uno de sus tiempos más dorados, los de Josep Guardiola como entrenador y Lionel Messi y Ronaldinho como jugadores, que la que apareció en 2009 tras un clásico ganado al Real Madrid en la discoteca “Luz de Gas”, bañado en champagne, de traje, fumando un habano y rodeado de mujeres y amigos.

Laporta, ex diputado y edil por un partido independentista catalán, es uno de los grandes símbolos del hedonismo dirigencial en el fútbol, de los que no dudan en materializar cualquier negocio que traiga beneficios sin preguntar su origen para luego enrostrarlo a sus enemigos como aquella vez que apareció una imagen suya dialogando con otros miembros de la Junta Directiva del club diciendo “¡Que aprendan!” en referencia a un fichaje de un jugador conseguido en tiempo récord, a pedido del entrenador.

Hijo de un médico de clase media. Joan Laporta i Bonastre, y de Maite Estruch, con quien apareció tomando el té para las cámaras de TV en medio de una de sus tantas campañas políticas, Joan Laporta Estruch nació en Barcelona el 29 de junio de 1962 y dividió sus primeros años entre la capital de Cataluña y los veranos en Casteldelfels, mezclando los estudios con el fútbol en los descampados del barrio de Gracia hasta que las edificaciones lo cambiaron por completo. Cierta técnica le permitió llegar hasta la cantera del Sant Andreu pero su salto al primer equipo se vio frustrado –según cuenta Antón Espadaler en “Joan Laporta, pasión absoluta”- ´por esa idea que ya sostenía desde muy pequeño de vivir con intensidad todo ya mismo. Entonces agarró un bolso y una moto y se fue de paseo a Ibiza justo cuando el entrenador lo convocaba.

Tampoco había pasado desapercibido por el Centro de Maristas del Paseo de San Juan, de donde fue expulsado a finales de los años setenta y si bien hay distintas versiones sobre lo ocurrido, coinciden en su carácter de juerguista –se cuenta que se hizo popular al filtrar las preguntas de un examen definitivo a sus compañeros previo robo de llaves e infiltración en el despacho de su tutor- aunque luego acumularía importantes logros académicos en la Universidad de Barcelona, donde se licenció en Derecho o en la Abat Oliva, donde se especializó en sociedades mercantiles e impuestos.

Así también tomó como una aventura su paso por el servicio militar marcada por arrestos disciplinarios y fugas con ayudas de su amigo de la escuela y luego compañero n la comisión directiva del Barcelona, Alfons Godall.  Ya comenzaba a perfilarse el personaje que acapararía la atención mediática de manera permanente en años posteriores.

“A mi padre se lo debo todo. Él me educó en el catalanismo y en el barcelonismo”, señaló en su libro “Un sueño para mis hijos”, escrito en 2010, en el que le dedica un capítulo entero, en el que cuenta que sostenía que “cada vez que gasten, ese dinero va para el Estado español”.

Tras la graduación en Derecho en 1988, fundó el despacho “Laporta & Arbós”, que le sirvió para ir generando contactos de calidad que serían un trampolín para su carrera como dirigente político y deportivo. Así conoció a quien sería una especie de guía de sus movimientos en el Barcelona, nada menos que Johan Cruyff y accedió a liderar la plataforma “Elefante Azul”, junto a Armand Carabén, que intentó una moción de censura contra el poderoso presidente azulgrana Josep LLuis Núñez. Y aunque no tuvo éxito en ese objetivo, quedó posicionado para el futuro. También su bufete le permitió ganar suficiente dinero como para solventar gastos en sus otras actividades, gracias a los contactos internacionales.

Como político comenzó militando en el Partido por la Independencia (PI) creado por la intelectual Pilar Rahola y Ángel Colom entre 1998 y 1999. Fue en esos tiempos cuando llegó a decir que soñaba “con una nación catalana organizada en un Estado propio” y cuando esta organización se disolvió, se acercó a otros con el mismo ideario independentista, como Convergencia y Unión (CiU) o Esquerra Republicana de Cataluña (ERC). “La independencia es esencial para Cataluña porque afecta a todas las personas que viven y trabajan en nuestra comunidad, porque no rompe ninguna relación sentimental con nadie y porque es la única vía para salir de la crisis económica, democrática y cultural que por desgracia estamos instalados”, manifestaba.

Fue diputado en el Parlamento de Cataluña y concejal en el Ayuntamiento de Barcelona. Es miembro del Consejo de Abogados, del Patronato y de la Comisión Ejecutiva de la Fundación “Ernest Lluch”,  y profesor colaborador en el Seminario de derecho Inmobiliario y Registral de la Facultad de Arquitectos Técnicos de la Universidad de Barcelona (UB).

Pese a su independentismo, tuvo que afrontar una situación muy complicada como presidente del Barcelona (2003-2010) cuando en 2005 tuvo que renunciar como dirigente de la comisión directiva su cuñado Alejandro Echevarría –hermano de su ex esposa Constanza- al conocerse la pertenencia de éste –hijo del empresario Joan Echevarría Puig, ex presidente de la compañía eléctrica Fecsa y de Nissan Motor Ibérica-- a la Fundación Francisco Franco.

Una vez que finalizó su etapa como presidente del Barcelona, Laporta fundó el partido “Democracia Catalana” dentro del espacio “Solidaridad Caalana para la Independencia” (SI) y así obtuvo un escaño en el parlamento catalán en septiembre de 2010, aunque en mayo ya había sido elegido edil de la ciudad. En estos meses tuvo que dejar la política con la idea de lanzarse a una nueva candidatura presidencial en el club de sus amores.

Su primera incursión en la política interna del Barcelona ocurrió en 1997, cuando integró la lista de la frustrada candidatura a la presidencia de Ángel Fernández, derrotado por Núñez, quien lideraba el club desde 1978 y parecía imbatible. Sin embargo, un año más tarde, Laporta promovió una moción de censura contra Núñez, llamada “Elefante Azul” que si bien no funcionó, consiguió el aval de 24.683 socios aunque 40.327 respaldaron al mandatario azulgrana. Siempre en la oposición, se sumó en 2000 a la lista que encabezaba el publicista LLuis Bassat contra el ex vicepresidente y candidato continuista Joan Gaspart, pero fueron derrotados otra vez.

Sin embargo, 2003 resultó el año del despegue. La gestión de Gaspart había sido desastrosa y eso derivó en que renunciara antes de terminar su mandato en febrero de 2003, quedando, como ahora, el club en manos de una comisión gestora, a cargo de Eric Reyna con la consiguiente convocatoria a elecciones para el 15 de junio pero esta vez, Laporta se presentó como candidato a presidente apoyado por empresarios jóvenes como Sandro Rosell, Josep María Bartomeu o Jaume Masferrer en tiempos de pleno éxito del Real Madrid de los “Galácticos” bajo la presidencia del poderoso empresario Florentino Pérez. Nunca en la historia se habían presentado tantos candidatos –seis- y nuevamente el publicista Bassat era el que encabezaba las encuestas, respaldado por reconocidas figuras de la cultura y la sociedad catalana, entre ellos, Josep Guardiola, ya en sus últimos años como futbolista.

Laporta fue el último candidato en presentar su candidatura con su lema “Primero el Barꞔa” y rodeado de gente joven que planteaba una ruptura total con el pasado, decidida a dedicar al club “los mejores años de su vida”, prometía la contratación de dos o tres estrellas mediáticas, y aunque no lo mencionaron, los medios de comunicación dieron a entender que Cruyff –un ídolo del barcelonismo-los apoyaba.

Laporta aparecía como un joven apuesto y decidido, con gran dominio de la oratoria y los medios de comunicación (él y sus compañeros fueron bautizados como “los chicos de la generación power-point”) y hasta un periodista inglés lo definió como “el Kennedy barcelonista”.

La candidatura de Bassat, al mismo tiempo, fue perdiendo fuerza, y si bien algunos analistas lo atribuyeron a su admisión de no ser un experto en temas futbolísticos, hubo dos hechos que terminaron siendo fundamentales en los últimos días: en uno de los debates televisados entre los candidatos, uno de ellos, Jaume LLauradó, le preguntó al publicista por qué ocultaba su segundo apellido –Coen, de origen judío-.

“No tenga miedo de llamarme Coen, es el apellido de mi madre, es judío y estoy orgulloso. Estoy seguro de que si me llamara Bassat Rodríguez, en ningún momento me habría preguntado por qué no ponía mi segundo apellido”, señaló Bassat quien aseguró conocer que antes de la recogida de firmas, un candidato –del que no reveló la identidad- encargó una encuesta en la que se le consultaba a los socios por la posibilidad de que el Barcelona tuviera un presidente judío.

Bassat, que amenazó con marcharse del debate, sostuvo que apellidarse Coen “podía ser un problema durante la dictadura franquista pero ahora no puede serlo para alguien que sea mínimamente democrático”. Laporta aprovechó para decir que Bassat –que contraatacó con la influencia de Nike en la campaña de su principal competidor-  magnificaba los dichos de LLauradó y todo quedó en un pulso entre ellos dos.

Pero por si fuera poco, en la última semana, Laporta anunció la contratación de David Beckham, estrella mediática del Manchester United, que llegó a aceptarlo en su sitio web oficial, dándole credibilidad al candidato, cuando todo indicaba que Real Madrid había hecho una oferta superior al Barcelona.

Apenas al día siguiente del triunfo electoral de Laporta con 27.138 votos (52,57%) contra los 16.412 de Bassat, el Real Madrid anunció la contratación de Beckham mientras el arquero turco Rüstü Recber, de destacada actuación en el Mundial 2002, era contratado por el Barcelona.

“Llamé al responsable de la agencia de publicidad que lleva la cuenta del Manchester United, que es del grupo Ogilvy. Esta persona hacía pocos días se había ofrecido, en mi despacho, a encontrar patrocinadores para el Barcelona como ya hacía con el United. A este señor tan predispuesto yo le llamé y le dije ‘Laporta dice que ha fichado a Beckham’. Y me dijo ‘no, no, al contrario, ya está fichado por el Real Madrid’”, comentó Bassat.

 

“Le pregunté entonces cómo podía ser, pues, que la web del United anunciase que Beckham fichaba por el Barça. Me respondió: ‘Ya verás cómo este anuncio sólo sale un día, solo hoy. A partir de mañana ya no dirá nada porque es el acuerdo que han hecho. Ya verás que si Laporta gana, el Barcelona fichará un jugador que tendrá como mánager al hijo del entrenador Alex Ferguson’. Y, efectivamente, llegó Rustu , portero extracomunitario”, finalizó Bassat.

 

Ni bien asumió la presidencia, Laporta decidió cambiar radicalmente las estructuras del club. Influido por tres relaciones claves: Johan  Cruyff, -quien fue fundamental para la contratación de un ex jugador suyo de los tiempos del “Dream Team”, Txiki Begiristain-, el poderoso agente portugués Jorge Mendes,  su amigo personal –que consiguió el pase del defensor mexicano Rafa Márquez cuando el Barcelona ya tenía casi cerrados los pases de Roberto Ayala, David Albelda y Pablo Aimar (los llamaban “Las Tres A”) desde el Valencia- y Sandro Rosell, el vicepresidente, con pasado en Nike Brasil y con ello, la chance de traer jugadores brasileños de primer nivel.

En el aspecto deportivo, también se decidió un cambio rotundo.  La comisión directiva decidió echar al entrenador Radomir Antic, pese a que había llevado bien la transición hasta las elecciones, e influida siempre por Cruyff buscó un DT holandés. Fue por Guus Hiddink, del PSV pero por la crisis le ofreció menos de lo que cobraba antes y no aceptó. Por Ronald Koeman, el Ajax pretendía una fuerte paga por el pase y el Barcelona no aceptó. Finalmente, se optó por un ex gran jugador aunque casi sin experiencia en el banco como Frank Rikjaard, con un plantel renovado tras la baja de doce jugadores y la llegada de siete nuevos, ligados a Nike (Ronaldinho) o a Mendes (Ricardo Quaresma o Rafa Márquez) u holandeses (Gio Van Bronkhorst) y más tarde se sumó otro neerlandés, Edgar Davids, cedido por la Juventus, algo que generó que Laporta se vanaglioriaba  en octubre de 2005 en un video que apareció en los medios en el que aparece conversando con sus pares de comisión directiva con una frase que se recordó por años: “Fuimos efectivos como nunca. Rikjaard nos pidió el fichaje de este jugador un martes, y el domingo lo tenía fichado. ¿Qué aprendan! Y lo hicimos como siempre hemos dicho que trabajamos, en equipo. Y se acabó. Y eso es incontrastable”.

El “Que n’aprenguin” (que aprendan, en catalán) fue tomado como una muestra de la soberbia de Laporta e inmediatamente, los medios de Madrid (a los que el presidente del Barcelona se refería como “la caverna mediática”) replicaron con críticas como que se había vendido al establishment del fútbol dándole su voto a la reelección del titular de la Federación Española, Ángel Villar, a cambio de que no le cerrara el Camp Nou por la noche en la que desde las tribunas le habían arrojado una cabeza de cerdo a Luiis Figo en un clásico contra Real Madrid, o cediendo a Javier Saviola al Sevilla para que el presidente de este club, José María Del Nido, no interfiriera contra Villar en la sanción al estadio.

Si bien no hubo títulos en la primera temporada, ya para 2004, el Barcelona había llegado a los 130.000 socios debido a la mejora en el fútbol del equipo, que ilusionaba a sus hinchas.

Otra de sus medidas más fuertes de Laporta fue la de intentar erradicar la violencia en el Camp Nou por lo que se enfrentó duramente a los radicales llamados “Boixos Nois”, de los que recibió amenazas de muerte pero se le criticó que aumentara un 40% de los precios de los abonos al estadio y también que no iniciara acciones legales contra los dirigentes anteriores pese al muy mal estado del club.

El gran cambio definitivo del plantel llegó para la temporada 2004/05 con 16 salidas (entre ellas, jugadores de la talla de Patrick Kluivert y Luis Enrique) y gastó 67,5 M de euros en 9 jugadores (Samuel Etoo, Deco, Edmilson, Giuly, Belletti, Silvinho, Larsson, Maxi Lopez y Demetrio Albertini), aunque ya con Lionel Messi entrando a tener cada vez más protagonismo. Si bien el Barcelona ganó la Liga, terminó siendo un año turbulento políticamente al terminar de distanciarse Laporta con su vicepresidente Rosell. Harto del excesivo protagonismo de Cruyff, que se terminó yendo junto con Bartomeu (relevado de su cargo al frente de las Secciones deportivas Profesionales) y otros tres directivos, que denunciaron que Laporta ya no era el mismo que dos años atrás y que se habían deteriorado valores como democracia, transparencia o trabajo en equipo a favor del autoritarismo, la opacidad y la ambición de poder. Terminaron yéndose ocho de los 17 directivos de la comisión, incluidos tres vicepresidentes, Albert Vicenꞔ (Ärea Institucional), Ferrán Soriano (Área Económica) y Marc Ingla (Área Deportiva).

El prestigio social de Laporta estaba en horas bajas pero empeoró pocos días más tarde tras un incidente que tuvo en el aeropuerto de El Prat cuando quiso pasar por debajo del detector de metales que no paraba de sonar y alterado, se llegó a quitar los pantalones para quedarse en calzoncillos mientras increpaba al personal. “No sabe usted con quién está hablando”, le dijo a un empleado, en imágenes que pudieron verse por la TV.

Otra controversia apareció para el comienzo de la temporada 2005/06 cuando se debatió cuándo debía terminar su mandato en el Barcelona, debido a que la anterior comisión directiva había renunciado antes de tiempo. Finalmente el juez Roberto García Ceniceros dispuso que se debían anticipar las elecciones al 3 de septiembre de 2006 pero Laporta fue el único que entregó los avales requeridos para el cargo el 21 de agosto y entonces fue reelecto sin necesidad de pasar por las urnas. De todos modos, apenas unos meses antes, el Barcelona había conseguido vencer al Arsenal en París para quedarse con la segunda Champíons League de su historia y todo parecía encarrilado.

Sin embargo, de a poco las cosas se fueron complicando en el plantel. La ausencia de Rosell y la falta de control a los numerosos brasileños se hizo cada vez más patente y fue cuando el padre de Messi pidió conversar con Laporta para comentarle que estaba preocupado con las salidas nocturnas de su hijo, y aparecieron los rumores de distanciamiento entre los grupos de Etoo y Ronaldinho. La temporada terminó en blanco y eso decidió a la junta directiva a traer a Thierry Henry, Gabriel Milito. Yaya Touré y Eric Abidal con la idea de pelearle palmo a palmo las competencias al Real Madrid, que se había quedado por muy poco con la Liga anterior, pero las cosas siguieron sin funcionar en un equipo en el que la autoridad de Rikjaard era evidentemente menor y ya la derrota en el Camp Nou en el Clásico motivó la queja de los hinchas, que pedían la renuncia de Laporta, sumado el fiasco de la eliminación en la Champions por el Manchester United de Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y Carlos Tévez.

La crisis política de Laporta derivó en una moción de censura en su contra para julio de 2008 con una altísima participación (39.389 votos) y un 60,6 por ciento de respaldo, pero no alcanzó al 66,6 por ciento que indican los estatutos del club para la renuncia de los dirigentes y el llamado a elecciones. El presidente del Barcelona sabía que así no podía seguir. E ciclo de Rikjaard estaba agotado y también era hora de despedir a Ronaldinho y darle las gracias por los servicios prestados. Un día de verano, Laporta se reunió con el brasileño, se abrazaron, lloraron, pero le dijo que se buscara un club, que era el momento de pasar el liderazgo a Messi. Ronaldinho emigró al Milan.

Fue entonces que Beguiristain y Cruyff insistieron para que Josep Guardiola, de gran campaña con el Barcelona B, tuviera una oportunidad como DT aunque no reunía ninguna otra experiencia. Mendes, por su parte, presionaba para que contrataran a su compatriota José Mourinho, que ya había trabajado en el club como asistente de Bobby Robson. Finalmente, Laporta se decantó por “Pep” y consiguió el regreso desde el Manchester United de Gerard Piqué, formado en la cantera, y contrató a Daniel Alves desde el Sevilla, mientras que el flamante técnico ascendió a dos de sus jugadores del Barcelona B, Sergio Busquets y Pedro Rodríguez.

Los resultados no podían haber sido mejores. La temporada terminó con todos los títulos, “el Sextete” (Liga, Copa del Rey, Champions, Supercopa de Europa, Supercopa de España, Mundial de Clubes), un 6-2 como visitante al Real Madrid en el Santiago Bernabeu,  y el equipo, como referencia mundial de buen juego y fútbol espectacular.

Sin embargo, otra vez la gestión de Laporta se vio opacada por hechos que generaron una dura crítica de los medios y la oposición cuando se supo que hizo negocios con la hija del dictador de Uzbekistán, Islam Karimov, quien llegó hasta él gracias a las gestiones de un agente de jugadores amigo, el turco Bayram Tutumlu, en el palco del Camp Nou y la charla siguió en el lujoso restaurante “Vía Véneto”. “Pero ¿es verdad que este tío tiene pasta?”, le susurró Laporta en el oído a Tutumlu al ver su vestimenta poco elegante de su interlocutor, el enviado Miraldil Djalalov, pero al rato descubrió que efectivamente, representaba a la atractiva y rica Gulnara Karimova, la hija de Karimov, presidente de Uzbekistán desde 1990 y dueña de un conglomerado llamado “Zeromax”, registrado en Suiza, y que opera en la minería, el transporte y la agricultura, y controlaba el club de fútbol más fuerte, el FC Bunyodkor, conocido por los aficionados como “el equipo de la hija del presidente”.

En la segunda semana de agosto, entonces, Laporta hizo un viaje a Tashkent, la capital uzbeka, y fue recibido con honores de jefe de Estado y tanto en ese momento como en otras visitas, su anfitriona no fue otra que la “princesa de los uzbecos”, Karimova,, nombrada tiempo después por una revista de Ginebra como una de las diez mujeres más ricas de Suiza, país en el que ejercía el rol de embajadora de su país ante la ONU. Con una fortuna estimada en unos 500 millones de euros y más tarde fue embajadora de Uzbekistán en Madrid. La revista “Foreign Policy” de Estados Unidos, llegó a describirla como “una de las peores hijas del mundo”. “Zeromax es esencialmente una de las fachadas detrás de la cual Gulnara Karimova continua consolidando su control sobre todas las fuentes de ingresos de su país por cualquier medio que ella considere necesario”, señaló la publicación. El régimen que presidía su padre era considerado por las principales organizaciones internacionales como uno de los peores del mundo. Por si faltara poco, el Barcelona estaba patrocinado por UNICEF, pero no impidió que Laporta sellara un acuerdo con el Bunyodkor por un auspicio de 5 millones de euros a cambio de dos partidos amistosos entre los equipos y 3 millones más por visitas al país de Andrés Iniesta, Carles Puyol y Lionel Messi. Que participaron de entrenamientos con jugadores juveniles. La ONU y Amnesty International condenaban por esa época “el persistente deterioro de la situación de los Derechos Humanos en ese país y ponían especial énfasis en el sistema estatal de trabajo forzado de niños en la industria del algodón. A Laporta se le atribuye la influencia en el intento de empresarios ligados a Uzbekistán en el intento de adquirir el paquete accionario del Mallorca en 2009.

Cuando “Jan” (apodo con el que lo tratan los más íntimos) Laporta dejó la presidencia, el balance de títulos del equipo de fútbol era de cuatro ligas, una Copa del Rey, tres Supercopas de España, dos Champions. Una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes (ganado en 2009 a Estudiantes de La Plata).

El último gran escándalo mediático antes de su salida del club ocurrió en la madrugada del 30 de noviembre de 2009, cuando apareció bañado en champagne y fumando puros mientras bailaba en la discoteca catalana “Luz de Gas”, festejando el triunfo del Barcelona sobre el Real Madrid de la noche anterior por 1-0 con gol del sueco Zlatan Ibrahimovic en una foto que dio la vuelta al mundo.

“Luz de Gas” es propiedad de Federico Sardá, hermano del reconocido periodista Xavier y de la recientemente fallecida actriz Rosa María. Poco tiempo atrás, en el programa “Islandia” de la radio “Rac-1”, Laporta contó la historia de esa fiesta –de la que también formó parte la celebrity Vicky Martín Berrocal- al periodista Alberto Om. “Yo no me tiraba champagne por encima y no me di cuenta de que me estaban tomando la foto porque estaba celebrando con amigos y no hay que esconderse por estar disfrutando. Si no aprovechas los buenos momentos, es difícil de llevar”, dijo Laporta, mientras Sardá se defendía diciendo que no había dejado pasar a los reporteros gráficos y que esa foto la tomó un amigo de un jugador con su teléfono celular y que este amigo no resultó tan amigo y se lo pasó a la caverna de Madrid”.

Esa foto, difundida por los medios madrileños, volvía a querer destacar un aspecto soberbio de Laporta -retratado con un habano entre los dedos, traje oscuro empapado con champagne francés- aunque para los hinchas del Barcelona se transformó en un lugar de peregrinaje. “La gente viene a sacarse fotos en el lugar en el que a Laporta le tiraron champagne”, contó Sardá.

Más adelante, a Laporta se lo siguió viendo en distintas imágenes de disfrute de la vida, con vino espumoso como ícono de sus mayores celebraciones, o pasando una tarde de verano con champagne en un yate en Ibiza, en 2017, acompañado de mujeres muy jóvenes.

Ya desde sus primeros años en la política sus rivales lo criticaban por dormir la siesta en las sesiones, seguramente tratando de descansar de las largas noches en tiempos en los que se había separado de su esposa Constanza Echevarría.

Sus relaciones de pareja han sido innumerables. En los últimos años se lo vio acompañado hasta de la diva y actriz porno María Lapiedra. En 2012, por entonces diputado, terminó bañándose con ropa y la corbata atada en la frente, en una piscina, en el casamiento del empresario Antonio Girardi, al que asistió acompañado de una mediática doctora italiana, la dermatóloga Chantal Sciuto. A la joven brasileña Flavia Massori, empleada del lujoso hotel Arts, se la llevó a trabajar al Barcelona y su contrato con el club terminó en los tribunales en 2009, mientras que una de sus parejas oficiales fue la empresaria de origen marroquí Sana Khouja, a la que le llevaba 25 años, y ha sido amigo íntimo de la presentadora italiana de TV Simona Ventura.

“Joan Laporta trajo a Cataluña el hedonismo triunfal –escribió en una oportunidad Miquel Echarri, en “El País” de Madrid-. Hay que atribuirle la paternidad de una idea que resulta poderosa por lo que tiene de contracultural: la de que es perfectamente posible disfrutar del éxito con alegría y sin culpa, que incluso la arrogancia y la ostentación, el escándalo y la desmesura, son legítimos. Se puede (y tal vez, incluso, se debe) triunfar sin pedir perdón”.

A Laporta se le atribuye la frase “Tiene que ser divertido. Si vas a esforzarte, disfrútalo. Y si no te sientes capaz de disfrutarlo, mejor no te esfuerces. Seguro que no va a valer la pena”. En cierta forma, esta filosofía va en línea con lo que sostenía su admirado Cruyff, que les dijo a sus jugadores antes de salir a la cancha en la final de la Copa de Europa en Wembley ante la Sampdoria en 1992, “Salid y disfrutad”.

En febrero de 2020 participó de la cuarta edición de “Festimams”, festival que fusiona música, humor y gastronomía en Girona, acompañado por el periodista Alberto Om en un show cómico que agotó las entradas que valían 55 euros. "Si la pasta se mide con esperanzas, ilusión y huevos, tengo más dinero que Bill Gates y el otro (Amancio Ortega) juntos", afirmó y luego bromeó: "¿Que cuántas veces he follado este mes?... Cachis la mar si acabamos de empezar. Aun así... Anoche metí un carquiñol", decía entre risas según se puede ver en el vídeo captado por la TV3 catalana.

En su campaña presidencial para estas elecciones presidenciales generó algunas controversias con su lema “Estimem al Barꞔa” (Queremos al Barcelona), como cuando desplegó una  gigantografía con su imagen en un edificio en el pasaje La Habana, a metros del estadio Santiago Bernabeu, con el texto “Ganas de volver a veros” y luego colgó la foto en las redes sociales con la inscripción “Hola Madrid” y un emoji con anteojos de sol.

Tampoco pudo alejarse de los escándalos cuando presentó su candidatura y anunció que la sede de su agrupación  será en la fábrica de cervezas “Moritz “cuando el patrocinador del Barcelona es la competidora “Estrella Damm” desde hace más de 25 años y con contrato hasta 2022 y abona entre 3 y 5 millones de euros por temporada.

"No quiero ni pensar en un Barça sin Messi. Él está deseando que el nuevo presidente del Barça le haga una propuesta", dijo en una entrevista con el diario “As”. "Messi está a gusto en la ciudad, en la institución, y eso es importante para seguir con esta relación Messi-Barça. A Leo, que no se guía por el dinero, hay que hacerle saber que tendrá un equipo con el que podrá ganar la Liga y la Champions, seducirlo con los logros deportivos. Es muy importante quién se lo proponga. Yo con Leo tengo una relación de respeto. El me ha reconocido que cuando le he hecho una propuesta, la he cumplido”. El día que se filtró la información de que Messi ganaba 555 millones de euros en el Barcelona, Besó una bunfanda con la cara del rosarino.

Tiene tres hijos, Pol, Joan y Guim, que juega como lateral derecho y dejó la cantera del Barcelona para pasar al Arsenal inglés y vive con su madre en Londres y los más cercanos dicen que en su teléfono ya suenan otras melodías y no sólo “Braveheart” o “Els Segadors”, el himno catalán..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


domingo, 7 de marzo de 2021

Los clubes ricos europeos no juegan contra nadie (Jornada)


 

No habrá partidos en Sudamérica por la clasificación al Mundial de Qatar 2022. Las dos fechas dispuestas para que durante este mes la selección argentina jugara ante Uruguay y Brasil. 26 y 30 de marzo, fueron canceladas el viernes por el Consejo de la Conmebol a partir de que la FIFA no consiguió convencer a los poderosos clubes europeos para que cedieran a sus jugadores para estos compromisos, debido a la pandemia, y ahora la entidad continental informa que comenzará a evaluar escenarios y calendarios para determinar cómo articula lo que viene, cuando se llevan jugadas cuatro fechas de las dieciocho totales a un año y nueve meses del Mundial.

¿Por qué la FIFA debe convencer a los clubes europeos cuando antes estaban obligados a ceder a sus jugadores bajo el riesgo de que de todos modos la FIFA los sancionara y se quedaran sin ellos? Es muy simple: porque el máximo organismo del fútbol mundial con sede en Zurich utilizó a la pandemia del coronavirus como excusa para cambiar parcialmente esta reglamentación (en principio hasta fines de abril pero si el problema sanitario se mantiene en el mundo, es muy posible que se extienda en el tiempo.

Esto que hizo la FIFA para ayudar a los clubes poderosos, que mayormente siguieron jugando sus ligas y torneos continentales, más allá de avatares que determinaron algunos cambios de sedes o formatos, no es más que un acercamiento a estas entidades europeas como parte de una guerra que lleva años entre intereses contrapuestos y que es, al final, la madre de todas las batallas del fútbol mundial: la de los que pagan los sueldos más altos en la élite, contra el sentimiento que implica jugar, paralelamente, en una selección nacional que, salvo que sea europea, se desarrolla en el contexto de federaciones (países) dependientes en lo económico.

Hace ya muchos años, el entonces presidente de la FIFA –luego renunciante por acusaciones de corrupción y posteriormente suspendido por la misma razón-, el suizo Joseph Blatter, admitió lo difícil que era para él este tironeo entre los clubes cada vez más ricos que no quieren ceder a los jugadores a los que ellos les pagan el sueldo y que les costaron mucho dinero al adquirirlos –como si además no superan al contratarlos que tienen compromisos con sus selecciones nacionales y un día se despertaran de una pesadilla-, y las federaciones nacionales que los necesitan para clasificarse a los mundiales o para tratar de hacer el mejor papel posible en los torneos continentales. “Yo administro pasiones”, se sinceró el cuestionado dirigente, que sin embargo, en comparación con estos tiempos, ya parece un defensor del romanticismo y cuesta creer que hubiese aceptado esta norma “provisoria” de la FIFA con la excusa de la pandemia.

En aquella frase, Blatter dejaba en claro lo que es la mayor contradicción del fútbol en estos tiempos modernos, porque “administración” es lo contrario a “pasión” y es entonces cuando la FIFA, como máxima organización del fútbol, debe establecer un equilibrio para mejorar al deporte y no para favorecer a los intereses económicos, aunque incluso pensándolo desde el negocio, el suyo es el de las selecciones o los Mundiales de Clubes y no las ligas locales o los torneos continentales.

Desde el punto de vista de la Conmebol, esta decisión de posponer las dos fechas de clasificatorias de marzo no es otra cosa que una claudicación dirigencial pocas veces vista con tanta crudeza. El germen ya estuvo en las interminables decisiones anteriores, cuando le rogaron casi de rodillas al actual mandamás de la FIFA, el “amigo” ítalo-suizo Gianni Infantino, que les explicara a los clubes europeos sobre su necesidad de contar con los jugadores de élite para cada selección y éste hizo un movimiento de pinzas para lograr el objetivo en menos de setenta y dos horas, pero esta vez, el calvo políglota de discurso progresista y acción ambigua, apenas comunicó que encontró mayor resistencia que en el pasado, y se lamentó ante los directivos sudamericanos por zoom.

Para los clubes europeos, esta torcedura de muñeca a la Conmebol representa un notable triunfo. Desde hace tiempo que se vienen quejando, ayudados por una importante comparsa mediática, acerca de lo que se suele llamar “Virus FIFA”, que no es exactamente el ocasionante de esta pandemia sino otro, causante de lesiones, stress y cansancio de sus estrellas tras viajes interminables que las alejan de los partidos importantes para algo inentendible como es el deseo irrefrenable de jugar por sus selecciones nacionales.

A estos clubes nada les importa de estos sentimentalismos. Si pasan ya de las ligas locales y hasta de los torneos continentales como Champions League o Europa League si no les reditúan económicamente lo que pretenden al punto de idear sistemas nuevos con los que presionar a la UEFA, muchos menos puede interesarles lo que se piense desde el otro lado del océano, y más aún cuando estos directivos de por aquí son capaces de aceptar y hasta de proponer que el máximo campeonato sudamericano de clubes tenga su final en Madrid, como en 2018, habiendo chances de jugarse en Montevideo, Bogotá, Santiago, Lima o Río de Janeiro, todo sea por el negocio de unos pocos.

Esta decisión de la Conmebol, entonces, que favorece a los clubes europeos amparados por la FIFA (que vuelve a jugar para los poderosos, como lo hace cuando, por ejemplo, mira para el costado a la hora de venderse los derechos televisivos a las grandes agencias o cadenas, que luego hacen sus abriles revendiéndolos a precios exagerados a los más pequeños), empujará ahora hasta vaya a saberse cuándo la clasificación sudamericana, y puede llegar a postergar una ya devaluada Copa América, prevista para mediados de año en dos partes, una en Argentina y otra en Colombia, y que ya cuenta con la renuncia de los dos equipos invitados, Australia y Qatar.

Queda claro, entonces: en esta madre de todas las batallas entre intereses y sentimientos, los clubes ricos europeos van ganando por amplia diferencia. Y esta suspensión de las dos fechas de clasificación sudamericana al Mundial de Qatar es una certificación de que no tienen contra porque, como diría la tribuna un poco más creativa, como la rioplatense, no juegan contra nadie y que los europeos, a los que hay que venderles a los jugadores nacidos de este lado del océano a cambio de la paga que sea en moneda fuerte, tienen la sartén por el mango y el mango también.


viernes, 5 de marzo de 2021

El Barcelona se debate en una profunda crisis económica e institucional, sin saber si contará con Messi para la temporada que viene y ante la chance de una segunda sin títulos (Infobae)


 

Distintas opiniones de personas muy cercanas al Fútbol Club Barcelona coincidieron en que el club atraviesa una importante crisis económica, institucional y de renovación del equipo a pocos días de cruciales elecciones presidenciales que serán definitorias para definir la conformación del plantel, si Lionel Messi se va o se queda, y cómo resolver una deuda de 1173 millones de euros que motivó una negociación con los jugadores por una urgente rebaja de sus sueldos.

A través de su Memoria y Balance, se conoció que el FC Barcelona, a cargo de una Comisión Gestora desde la renuncia del anterior presidente Josep María Bartomeu el pasado 27 de octubre,  debe 1173 millones de euros, de los que 730 son a corto plazo, y con un rojo de 600 como fondo de maniobra cuando las elecciones, previstas en principio para el 24 de enero, se pospusieron para el próximo 7 de marzo –a causa de la pandemia- y con tres candidatos que pasaron el primer corte de presentación de avales de los socios: dos dirigentes de los tiempos recientes como Víctor Font y Toni Freixá, y el ex presidente en la etapa de los éxitos de Josep Guardiola como director técnico, Joan Laporta.

Freixá considera que ésta “no es la primera crisis ni será la última” y que fue provocada por dos factores: “una gestión inadecuada, y la pandemia, que afectó a todos, no sólo al Barcelona” y recordó que cuando él asumió como parte de la comisión directiva en 2010 (luego del gobierno de otro de los candidatos, el que reunió más firmas de los avales de los socios en el corte de enero, Laporta) “estábamos en una situación similar a la de ahora, pero sin la pandemia” pero hasta 2015, que me fui,  redujimos la deuda, ganamos dos Champions Leagues, tres Ligas, terminamos la Ciudad deportiva de san Joan Despí e hicimos el proyecto de “Espai Barꞔa” que significó una recalificación del suelo”.

Freixá aprovechó para golpear también al otro candidato, Víctor Font - que fue perdiendo fuelle aunque partía como el gran contrincante de Laporta, y que fue parte de la comisión di8rectiva del renunciado Josep María Bartomeu luego del pulso que mantuvo con Lionel Messi, al señalar que la gestión del club, desde ese momento, “consistió en facturar, pero con una política deportiva inadecuada porque para salir de la situación económica, siempre las decisiones, en  un club polideportivo como el nuestro, son deportivas porque son las que traen las consecuencias del resultado económico”.

Freixá habla de inyectar a un Barcelona (que podría volver a quedar sin títulos por segunda temporada consecutiva tras la caída de 1-4 en la ida de los octavos de final ante el París Saint Germain en el Camp Nou por la UEFA Champions League, debe remontar un 0-2 ante el Sevilla por la semifinal de la Copa del Rey y se encuentra a ocho puntos del Atlético Madrid en la Liga y perdió ante el Athletic de Bilbao la final de la Supercopa de España) unos 250 millones de euros para fichar a dos jugadores que marquen diferencia y un gran defensor y no descartó que sean los dos que aparecen como las potencias del futuro, Erling Haaland y Kyllian Mbappé.

“¿Fichar a Haaland? Si queremos hacer creer a la gente que en el contexto actual podemos volver a estirar más el brazo que la manga…de lo que se trata es de tener una buena estructura deportiva y ayudar a un plantel descompensado”, salió al cruce Font, quien remató con ironía que “fichar a Haaland o Mbappé lo hace la portera de (el ex presidente del Barcelona Josep LLuis) Núñez o Florentino Pérez (presidente del Real Madrid) con el modelo Galáctico, pero nuestro modelo es otro”.

Si Font cree “irresponsable” hablar de traer a dos megaestrellas como Haaland (Borussia Dortmund) o Mbappé (PSG), Freixa insiste con la chance a partir de lo que se llama “Barꞔa Corporate”, una idea de conseguir inversiones privadas para cuatro áreas: “Barꞔa Academy” (55 escuelas del club en todo el mundo). “Barꞔa Innovation Hub” (vinculado a lo científico como la nutrición, la medicina o lo jurídico), “Barꞔa Licensing and Merchandaising” (venta de indumentaria deportiva pero ya no únicamente como brazo de Nike, sino agregándole merchandaising propio) y “Barꞔa Studios”, que ya creó productos como el documental “Matchday”, que mostraba al plantel de fútbol por dentro en 2018/19 y que proyecta una serie de ficción sobre la cantera de La Masía y dibujos animados.

Esta idea había sido lanzada por la comisión directiva de Bartomeu con la idea de ir acercando al Barcelona a las nuevas potencias económicas como el Chelsea, el PSG o el Manchester City, que reciben permanentemente inyecciones de dinero desde Estados,  magnates del gas, el petróleo o las comunicaciones, o multinacionales “cuanto hasta 2005 ó 2006 éramos uno de los grandes clubes en o económico como el Manchester United, el Real Madrid o la Juventus”, afirma Oriol Tomas, anteriormente a cargo de la idea, al diario “Mundo Deportivo”. De todos modos, aclara que siempre el Barcelona “se reservará el 51 por ciento de la asociación con capitales privados” y que le pidió ayuda a Goldman Sachs – con el que ya tiene un acuerdo de financiación para el “Espai Barꞔa” para reformar el Camp Nou- para que haga de intermediario buscando socios que quieran invertir. Freixá cree que justamente es desde allí que se pueden conseguir los 250 millones de euros pretendidos para traer cracks, “pero el objetivo es evitar que el club se acerque a convertirse en una sociedad anónima”.

Por su parte, Laporta sorprendió con su propuesta de estudiar la posibilidad de que el Barcelona juegue de local por un período de dos años en el Estadio Olímpico de Montjuic (utilizado para los Juegos de 1992) mientras se remodela el Camp Nou. “Para estar cinco años con los cambios, hay que estudiar si no es mejor cambiar la localía por dos y tener la obra terminada”, señaló.

Sumado a la crisis institucional, por lo provisional que significa que el club catalán esté gobernado por una Comisión Gestora a cargo de Carles Tusquets,  de ésta se filtró el impactante salario de 555 millones de euros brutos que percibe Messi en los últimos cuatro años (le deben aún 63,5 millones de los 72 que cobra el astro argentino), lo que a su vez generó el enojo de su familia y la amenaza de juicio a los medios que lo difundieron.

Font insiste con uno de sus caballitos de batalla y es que será el ex jugador Xavi Hernández, actualmente DT en Qatar, el que lidere la estructura deportiva y que su mayor aspiración “es retener a Lionel Messi porque eso es deportivamente clave y yo digo que económica e institucionalmente, también. Tenemos que retenerlo”.

El prestigioso periodista del diario “Mundo Deportivo” de Barcelona Francisco “Paco” Aguilar ve como una posible luz al final del túnel en que “Laporta va a arrasar en las elecciones y eso será una inyección de moral para el barcelonismo” aunque advierte que “hace falta mucho más que ilusión, aunque para la continuidad de Messi sería el mejor presidente posible porque se conocen y se llevan bien, pero falta un proyecto deportivo para convencer a Leo, no pasa sólo por una propuesta económica. Hay jóvenes de talento como Ansu Fati, Araujo, Pedri o Riqui Puig pero les falta madurar y hombres básicos como Piqué, Busquets o Alba son demasiado veteranos y no les han buscado recambio y además regalaron a Luis Suárez y a Iván Rakitic a rivales directos como Atlético Madrid y Sevilla, pagaron una fortuna por Griezmann, Dembélé y Coutinho y el único crack que responde a su categoría y llegó a un precio razonable fue Ter Stegen. Esperan dos años de estar entre los cuatro primeros para ir a la Champions, y si se va Messi, entonces que el último apague la luz”.

Consultado sobre lo que pasará con Messi desde el 1 de julio, el ex jugador, DT y dirigente Carles  Rexach sostuvo que “tiene que quedarse porque es un número uno mundial pero no de ahora sino de todas las épocas. El día que se retira en el Barcelona, que es lo que deseo, le tienen que hacer un monumento en medio del campo por lo que ha dado porque ha estado a la altura por 13, 14,15 temporadas y ha ganado y lo he visto jugar mal tres partidos en doce años. Lo que hay que buscar es gente que lo acompañe y él los pueda hacer grandes y le aporten el juego que él necesita. Si me preguntan, yo creo que se va a quedar y debe quedarse. Él es un calentón, un jugador muy competitivo, que siempre quiere ganar. No es un problema individual, creo es un problema colectivo porque nadie juega solo. Déjenme ser optimista y 2021 está siendo bueno porque si en otras épocas el Barꞔa era muy superior a sus rivales ahora gana sufriendo y eso tiene su lado positivo, aunque gana más por empuje y eso puede fortalecer al equipo sobre todo desde la madurez psicológica”.

Rexach, símbolo del Barcelona, al que llegó a los 12 años a las divisiones inferiores y debutó en primera a los 18, jugó 17 temporadas con 449 partidos y 122 goles, y como asesor de Joan Gaspart fue el factótum para que Messi llegara al club, se acaba de alejar en noviembre pasado cuando la Comisión Gestora le planteó la necesidad de una rebaja salarial de 191 millones de euros.

Por su parte, el presidente de la peña barcelonista Nicolau Cassaus en Buenos Aires, Alberto Caloggero, compara esta crisis actual del Barcelona con otras anteriores. “Cuando yo tomé la peña en 1999 a los pocos años, en 2002, fichamos mal también, tuvimos algunos problemas económicos pero estaba creciendo una generación de jugadores que nos llevaron a lo que vivimos. Después se fichó a Ronaldinho, que jugaba en el PSG, que fue el principio de todo” y sostiene que “estamos en un momento especial, porque tenemos elecciones en dos semanas”.

Caloggero, es optimista. “Con una gestión bien hecha y sin pandemia, con los ingresos que tenemos que son muchos, y administrando los gastos como se deben, saldremos de esto como en tantas oportunidades. El club tiene 140.000 socios. En 1978 y  en otra crisis, el ex presidente Nuñez pidió adelantar tres anualidades y todos los socios pasaron por taquilla. Los socios somos dueños y por eso somos “más que un club”, lo llevamos muy adentro y no lo dejaremos caer nunca. ¿La remontada? Es fútbol. El Sevilla tuvo una derrota, la Real Sociedad tuvo una derrota, están también casi fuera de la Champions.  Hicimos seis goles en nuestro campo cuando todos decían que era imposible ante el PSG. Hay que jugarlo. Somos conscientes de que el plantel está dolido. Está maltratado porque se dijo antes, cuando el equipo subía, que estaba físicamente muy bien preparado, ahora otra vez que está preparado muy mal…pero siempre hay esperanza en todos los órdenes. En la Liga, ante algunos tropiezos que está teniendo el Atlético Madrid, si nosotros no los tenemos, vamos a ver porque faltan 16 fechas, son muchos puntos y siempre hay que ser optimistas. Pareciera siempre que el Barcelona se cae, se cae, se cae, desaparece. Yo no escucho en los medios estas cosas sobre el Real Madrid o de otros equipos,  pero esa es la importancia y el orgullo que nos da que se preocupen tanto de nosotros, para que luchando y haciendo las cosas como se debieron hacer, volveremos a estar en las primeras líneas. Sí es cierto que es un momento de mucha desorientación, pero vamos a salir”.

En este momento, el Barcelona está casi asfixiado por su masa salarial, que representa el 74 por ciento de sus ingresos y debe 126 millones de euros por pases de jugadores, en tanto que le adeudan apenas 46 y en una larga lista de clubes acreedores sobresalen los 29 millones del Liverpool por el pase de Philippe Coutinho, los 16 al Ajax por Frenkie De Jong, los 10 del Girondins por Malcom, que deben ser pagados antes del 30 de junio, cuando finaliza la actual temporada.

En muchos casos, sorprende que el Barcelona esté debiendo pagas por jugadores que ya no forman parte de su plantel como el citado Malcom (la deuda total con el Girondins, o los casi 11 millones al Bayern Munich por el chileno Arturo Vidal.

El director de “Mundo deportivo” –uno de los diarios deportivos de Cataluña- Santi Nolla, afirmó en una de sus columnas que en el entorno del Barcelona “sólo hay lemas y discursos electoralistas que se basan en tres mantras repetidos hasta la saciedad: economía dramática, planificación terrorífica y traición al modelo” y que “nada es tan rotundo en la realidad pero se ha instalado en el discurso culé porque se ha buscado que cale un único relato: se está en lo peor de lo peor sin que nadie haya sido capaz de defender nada por falta de argumentos o por miedo a la ejecución mediática” y pone como ejemplo que se habla más de Griezmann como fichaje que no funcionó, pero no de (Eden) Hazard, que tampoco tiene buenos rendimientos en el Real Madrid. “¿Cuál es el Barꞔa real? –se pregunta-. Un club en obras”.

Acerca del pago de los salarios, otro problema que apareció en el club es que cuatro de los jugadores con más trayectoria (Gerard Piqué, Marc Ter Stegen, De Jong y Clément Lenglet) arreglaron antes y por su cuenta las condiciones de rebaja, algo que alteró al vestuario, lo que agrega a unas declaraciones de Messi de septiembre de 2020 en la que habló de “parches” y “malabares” en las que se daba a entender la falta de una planificación por parte del club y en cierta forma, de un nivel no siempre acorde a lo esperado por parte de algunos componentes del plantel, como cuando advirtió en la temporada pasada que “no hay equipo para ganar la Champions”.

Rexach sostiene que en los últimos años “el Barcelona ha bajado un poco el ritmo porque la vida es así, la gente se va haciendo mayor y el equipo se va desgastando” y si bien recuerda que Messi “aún a nivel particular siempre ha sido el máximo goleador de la Liga y ha estado en muchos partidos a un alto nivel”, admite que “quizás sí es verdad que en líneas generales, el equipo ha bajado bastante” y coincide con Minguella en la cuestión del promedio de edad. “Hay cinco o seis jugadores mayores de 33 años y todo eso ha influido y lo único que puede reprocharse al club es que quizás en los últimos dos o tres años la reestructuración del equipo no ha salido demasiado bien”.

Pero Rexach no es partidario de cambios radicales “porque no llevan nunca a nada. Se podría decir que el Barꞔa debió ir sustituyendo gente por otra en los dos últimos años. De manera paulatina. La gente piensa que un jugador va a ser eterno y no puede serlo. Creo que ahora hay que cambiar algunas cosas pero yo suelo decir ´vísteme despacio que estoy apurado’ y es un poco lo que tiene que hacer el club”.

El periodista Aguilar, que lleva muchos años analizando al club y al fútbol nacional e internacional,  es tajante: “el Barꞔa ha tocado fondo en todos los conceptos y le espera una larga travesía en el desierto comparable con la del Milan” y sostiene que esta crisis, además, “coincide con una situación complicada de Cataluña en busca de una utópica independencia que está arruinando el país a nivel sociopolítico. Hay para hablar horas y horas”.

Sostiene que la situación económica “es dramática. No tienen un euro (literal) y nadie sabe cómo podrán afrontar las deudas que tienen a corto, mediano y largo plazo, todo ello agravado por la falta de ingresos por la pandemia del Covid. Baste el ejemplo de que no han podido pagar a sus empleados y que les adeudan premios y salarios a los futbolistas, algo impensable hace un tiempo en una entidad como el Barꞔa”.

Josep María Minguella, uno de los agentes de futbolistas más influyentes de Europa, y quien fue fundamental para traer al Barcelona a Diego Maradona y a Messi y sigue ligado al club catalán, sostiene que  “el equipo y el club van para abajo y es algo normal, pero el tema es saber reaccionar a tiempo a lo que es inevitable en el fútbol. Este es un equipo que ha hecho Koeman aprovechando jugadores jóvenes y de lo que le queda de aquellos tiempos de triunfos de hace años. De entrada, juega atemorizado porque sabe que cualquier contrario le puede hacer goles, y entonces con ese miedo ya no se tiene esa tranquilidad para el juego tradicional del Barcelona: jugar el balón, para adelante, pero desde que ha perdido el dominio del juego, la posesión, empezó a tener problemas y cuando un equipo tiene problemas, por jugadores que no van, otros que ya no están, se resquebraja un poco”.

Lo cierto es que más allá de alguna renovación generacional con la contratación de Pedri, o que hayan ascendido al equipo principal jugadores de las divisiones inferiores como Óscar Mingueza, Riqui Puig o el uruguayo Ronald Araujo, y haya bajado el promedio de edad con la llegada de Francisco Trincao, De Jong o el lateral Serginho Dest, una de las grandes preguntas que se formulan en el Barcelona es si alcanzará esta etapa de transición para que Messi, que queda libre el 30 de junio, acepte seguir sabiendo que acaso por un tiempo no se pueda aspirar a los grandes títulos o si preferirá marcharse hacia un equipo en el que sus chances sean mucho mayores.

“Esta plantilla –lo apuntó Koeman no hace mucho-  no nos da para ganar casi nada y los jugadores, en lugar de tener el espíritu de dejarlo en falso, lo que hacen es demasiadas veces darle la razón y esto no es bueno”, insiste Minguella, luego de la “decepción” que sintió tras la oportunidad que se le escapó al Barcelona en la Liga al empatar 1-1 como local ante el modesto Cádiz.

En cuanto a Messi y su futuro, Calóggero prefiere ser cauto: “veremos cuando asuma el nuevo presidente, pero los tres candidatos tienen la misma idea de hablar con él y presentarle un proyecto, decirle qué jugadores tienen pensado para reforzar este plantel y él decidirá. El Barcelona va a seguir con o sin Messi porque son 121 años y se sentirá por supuesto, pero no va a caer por eso. Él deberá hacer su camino, y el nuestro seguirá”.

El periodista Guillem Balagué, autor del libro “Messi” y quien conoce de cerca los movimientos del Barcelona, especula con que los tres candidatos presidenciales “querrían mantener a Messi y la sensación que hay ahora mismo en el Barcelona es que si la propuesta es interesante, se quedaría pero van a tener que hacer una transición” y advierte que si bien los tres quieren continuar con la idea futbolística, “creo que ahí se equivocan porque el fútbol está ahora en otro sitio. Se avanzó mucho en otros aspectos como lo físico, la velocidad, y todo eso cuenta. No lo veo eso del juego de posición sin lo otro, eso que ya hacen el Manchester City, o el Bayern Munich con Josep Guardiola, o sea que no es una herejía, y creo que sin eso no se puede ir al siguiente nivel.

Para Minguella, una de las mayores causas de este momento del Barcelona “es que los fichajes no han funcionado como se debe y la prueba es que en esta última gestión se cambió cada año de secretario técnico. La columna vertebral de 34 años es la consecuencia de esta carencia en la planificación (y se fueron Rakitic, Suárez y Arturo Vidal porque si no, el promedio era mayor). El día del 8-2 del Bayern, el promedio de edad era de 31 años. Si todos son jóvenes pero los contrarios son más jóvenes, a igualdad de condiciones, siempre ganará el más joven, sobre todo en noventa minutos porque tal vez en una jugada no se note tanto. No se ha hecho a tiempo la renovación y transformación del plantel”.

Estas deficiencias no se notan tanto ante equipos de la liga, de mitad de tabla hacia abajo, pero sí con los Bayern, los PSG. Hace días, el Bayern fue campeón del mundo y vendió a Thiago Alcántara, no renovó Lahm, campeón mundial y capitán de la selección alemana, tampoco a Robben y Ribery,  y con cinco jugadores nuevos, ganó los seis títulos, pero claro, hay que saberlos escoger. Es decir, hay que renovar pero hay que saber hacerlo”, insiste Minguella, quien cree que para volver a la senda de loe éxitos “el Barꞔa debe buscar al mejor director deportivo especialista en fichajes que hay en el mercado y ese profesional seguro que ha visto los últimos 50 partidos y sabe qué hace falta y cuáles son los jugadores necesarios para reforzar. Esto es clave porque si te ponés en manos de gente que habla de fútbol pero que no entiende del problema, no habrá solución, Tiene que haber gente que tome decisiones. Ramón Planes, el último, acertó con Pedri. Yo pretendo que alguien llegue y acierte con los fichajes. Hace tres años conseguí que el Barcelona fichara a Mbappé, llegué a hablar con sus padres porque del club no lo llamaban y aún así conseguí la aceptación y Raul Sanllehi, el director deportivo, me dijo que el equipo técnico se había decidido por Dembele porque –textual- se adaptaba mejor al juego del Barcelona”.

Caloggero, compara esta crisis actual del Barcelona con otras anteriores. “Cuando yo tomé la peña en 1999 a los pocos años, en 2002, fichamos mal también, tuvimos algunos problemas económicos pero estaba creciendo una generación de jugadores que nos llevaron a lo que vivimos. Después se fichó a Ronaldinho, que jugaba en el PSG, que fue el principio de todo” y sostiene que “estamos en un momento especial, porque tenemos elecciones en dos semanas”.

Para Balagué, “la crisis se soluciona manejando mejor las cuentas. Es decir, eso se puede hacer reduciendo las deudas, negociando con los bancos, reduciendo el costo salarial, renovando la ilusión, por ejemplo vendiendo a los cuatro franceses, Lenglet, Umtiti, Griezmann y Dembélé, y fichando al noruego (Erling) Haaland y al austríaco (David) Alaba y, lógicamente, todo costará un tiempo y si bien los tres candidatos presidenciales creen que pueden hacer competitivo al equipo enseguida, yo creo que queda todavía tiempo, lo van a necesitar”.

Aguilar describe con dureza lo ocurrido como la comisión directiva anterior: “Una entidad en la que sus dirigentes pagaron una pequeña fortuna para que determinados personajes hablaran mal de los propios jugadores en las redes sociales, que deberían ser llevados al juzgado para justificar el dinero invertido en fichajes sospechosos, de auténticas medianías en las que los intermediarios se han hecho de oro, en que han inflado el costo como con Dembélé, Coutinho y sobre todo, Griezmann” y remata con una frase lapidaria: “Dicen que el Barꞔa es más que un club, y es cierto. Es una auténtica ruina en todos los términos”.

 

 

 

 

 

 

martes, 2 de marzo de 2021

Jaume Masferrer, la sombra de Bartomeu, su larga amistad con Sandro Rosell y el ideólogo de la contratación de la empresa que contactó con las redes sociales y generó el escándalo del “Barꞔagate” (Infobae)


 

Cuando en febrero de 2020 explotó el “Barꞔagate”, por el cual se supo que el Fútbol Club Barcelona había pagado decenas de miles de euros para contratar a una empresa vinculada con redes sociales que atacaron a futbolistas del club y empresarios de medios de comunicación, entre otros, uno de los primeros señalados fue el dirigente Jaume Masferrer, considerado como el ideólogo y el poder en las sombras del renunciante presidente Josep María Bartomeu.

Masferrer era desde septiembre de 2018 el director del “Área de Presidencia”, un cargo que Bartomeu –a quien le manejó la campaña electoral para renovar su mandato como presidente azulgrana en 2015- creó especialmente para él y fue el encargado de viajar a la Argentina como parte de la negociación de la contratación de la empresa “I3 Ventures”, que a su vez se dedicó a subcontratar cuentas de distintas redes sociales que atacaron, entre otros, a Lionel Messi y Gerard Piqué, así como al empresario mediático Jaume Roures.

Considerado la mano derecha de Bartomeu, primero como asesor externo y luego ya como alto directivo del Barcelona, Masferrer es uno de los cuatro dirigentes detenidos el lunes en la comisaría de Les Corts luego de que los Mossos D’Esquadra registraran las oficinas del club en el marco del “Barꞔagate”. Junto a Bartomeu, al ex CEO de la entidad, Oscar Grau y al jefe de los Servicios Jurídicos, Román Gómez Ponti. Los cuatro se acogieron al derecho de no declarar.

Su abogada, Olga Tubau, indicó que se debió a que “no se puede hacerlo sin conocer aún el contenido de la causa” tras la noche que tanto Bartomeu como Masferrer tuvieron que pasar en la comisaría y recién salieron el martes a la mañana, en tanto Grau y Gómez Ponti habían sido liberados.

Desde la propia dirigencia saliente del Barcelona se llegó a sostener que el poder de Masferrer dentro del club sobrepasaba por mucho el de los otros integrantes de la Junta Directiva, al punto que muchos desconocen los contratos del “Barꞔagate”. Xavi Campos, de Catalunya Radio, llegó a afirmar que se trata ”de la persona que más ha mandado en el club en los últimos años”. El diario catalán “Sport” lo calificó en su momento como “el nuevo gurú” y describía que “estaba presente en reuniones que, en principio, sólo estaban destinadas a directivos” cuando ni siquiera tenía un cargo y era asesor externo.

La historia de Masferrer con el Barcelona en realidad no comienza con Bartomeu sino mucho antes y con quien fuera el presidente anterior del club, Sandro Rosell, hasta que renunció en 2014 y posteriormente fue detenido preventivamente en 2017 y por 645 días por blanqueo y organización criminal vinculado al pase de Neymar desde el Santos.

Masferrer se licenció en Ciencias Empresariales y Marketing en la reconocida ESADE española y así llegó a formar parte, desde 1989, de una comisión que se encargaba de conseguir patrocinadores internacionales para el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 y así fue que en ese mismo lugar conoció a Rosell, que se transformaría en su posterior valedor.

En esa misma comisión de Publicidad, Promoción y Diseño,  Rosell conoció a otros dos futuros protagonistas de su paso por el Barcelona que también seguirían un tiempo más con Bartomeu, tras su renuncia: Toni Rossich y Emili Sabadell, así como también a Silvia Mas de Xaxás, quien luego se convertiría en una especie de mano derecha suya de allí en adelante.

Años más tarde, en 2003, Masferrer fundaría la empresa “Confidence y Communication” y esa formalidad le valió la posibilidad de que Rosell, que se postulaba como candidato a vicepresidente, lo contratara para formar parte de la campaña electoral que proyectaba a Joan Laporta como candidato a presidente, para lo cual tuvo que arrebatarle el lugar al publicista LLuis Bassat, que era quien más medía en las encuestas.

La apoderada de la empresa de Masferrer, Laura Alsina, también provenía de trabajar con Rosell cuando era director de Nike España y Portugal entre 1993 y 2003, y cuando éste ingresó a la vicepresidencia del Barcelona, ella tuvo su oportunidad en el club hasta 2005, cuando pasó a la actividad privada en “Confidence y Communication” hasta 2011,  y no parece ninguna casualidad que ésta tuviera como dirección la misma del edificio particular en el que residía Rosell, la calle Deu i Mata 127.

Ya para 2010, cuando Rosell se presentó como candidato a presidente luego de distanciarse de Laporta y alejarse del club, Rossich (“Rossichi” para los amigos) fue designado director general del Barcelona, aunque más tarde sería despedido en tras entrar en distintas polémicas internas, llevándose tres millones de euros de indemnización.

Sabadell, el otro amigo de Rosell, llegó a ser Team Manager del Barcelona designado por Rossich, y también tuvo serios problemas en su paso por el Barcelona, como cuando despidió al utilero Txema Corbellá, de más de treinta años en el vestuario del equipo de fútbol, lo que generó un gran malestar entre los jugadores, y luego intentó hacer lo mismo con Pepe Costa, ladero y amigo de Lionel Messi, quien se quejó de la situación ante Bartomeu y provocó su salida en enero de 2015. Una vez que Sabadell salió del club, pasó a trabajar a la empresa textil “Grifone” como primer ejecutivo de la marca. Uno de los mayores accionistas de la sociedad es Rosell.

Siendo asesor externo de Bartomeu hasta 2014, los dirigentes del Barcelona veían cómo iba ascendiendo la figura de Masferrer en el entorno de Bartomeu y 2015 aparecía como un año fundamental por las elecciones en las que el presidente debía revalidar su cargo.

Bartomeu distribuyó por ese tiempo unas hojas en una reunión de junta directiva en las que por primera vez apareció la palabra “Inteligencia”, un área que pasaría a depender de la dirección de Rossich sin que nadie levantara la mano para preguntar el motivo de su creación. Formaría parte también el director de Comunicación, Albert Montagut. El presidente había modificado las estructuras dirigenciales para colocar a sus allegados.

En verdad, hacía tiempo que cada vez se observaba más a Masferrer por las oficinas del Barcelona como socio de la empresa “Time Consultant” debido a que Bartomeu necesitaba de su injerencia –especialmente luego de haber formado parte de las campañas de 2003 con Laporta y 2010 con Rosell- para trabajar en los resultados del Observatorio Blaugrana (creado poir Masferrer en 2011), un sistema de encuestas a mil socios cada seis meses para conocer sus inquietudes relacionadas con el club. Con las elecciones cerca, resultaba fundamental manejar el sentimiento de los votantes. El triplete (Copa del Rey, Liga y Champions) allanaría el camino y llegaría la reelección en 2015 con Luis Enrique como DT.

Ya para septiembre de 2018, con un Barcelona en crisis, Bartomeu decidió blanquear la situación y nombró a Masferrer como director del Área de la Presidencia, un cargo a su medida y que antes no existía, para lo cual tuvo que dividir en dos ramas las actividades del club, quitándole la mitad al entonces CEO, Oscar Grau. Desde ese momento, Masferrer aglutinaría las áreas de Gabinete de la Presidencia, Relaciones Públicas, Relaciones Institucionales, y Protocolo y Comunicación.

Enseguida de su designación, Masferrer tuvo un primer escándalo cuando lideró la idea de la Junta Directiva de cambiar el diseño del escucho del club, pero retiró la moción en una Asamblea al notar la resistencia de los asistentes. El equipo de Bartomeu intentó entonces defender el nuevo escudo ante los asistentes. “No es un capricho, es parte del proyecto para ser referencia mundial”, dijo Josep María Mir, el diseñador. Pero tras una hora, y viendo que las opiniones en contra se mantenían, el presidente decidió retirar del orden del día la votación: “Vamos a reflexionar y veremos cómo hacerlo evolucionar”.

Tras conocerse la noticia, el reconocido periodista Jordi Basté, conductor del programa radial “El Mon a Rac 1” sostuvo que la crisis institucional del Barcelona “sólo se tapa si el balón entra” y que lo sucedido en aquella Asamblea “a Bartomeu se lo tapa el codo de Messi. La gente que viaja con el presidente lleva un puño abierto y hay alguien con un bidón de gasolina en su entorno, comenzando por Jaume Masferrer. Lo del sábado es indignante. Si pones una orden del día que se vota el escudo, el escudo se vota, y si tienes miedo de perder, te lo comes con patatas”.

Cuando estalló el “Barꞔagate”, Bartomeu promovió una auditoría interna y relegó de su cargo de asesor a Masferrer luego de que se comprobara su conexión con Carlos Ibáñez y la empresa “I3 Ventures”, aunque se lo reubicó y se le mantuvo el salario. Pero apenas Carles Tusquets se hizo cargo de la Comisión Gestora en octubre pasado, tras la renuncia del presidente, lo despidió.

 Pese a ya no formar parte de la estructura del Barcelona, Jaume Masferrer Voltas (conocido como “Masfe” en su círculo íntimo), personaje central del “Barꞔagate”, destapado en 2020 por el programa “Que thi Jugues” de la Cadena SER española, sigue figurando en la red Linkedin como “Director Área de Presidencia” y “Junta Directiva del FC Barcelona” y entre sus “Habilidades y Validaciones” aparecen “Planificación estratégica” y “marketing y comunicaciones” (comunicación estratégica y marketing digital). Entre aptitudes, “Redes Sociales”.

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lunes, 1 de marzo de 2021

René Higuita, el polémico arquero goleador colombiano autor del “escorpión”, amigo del narco Pablo Escobar, la influencia que tuvo en su juego el argentino Alberto Vivalda y por qué usa siempre calzoncillos azules (Infobae)


 

Auto definido como “un ser humano perfectamente imperfecto”, el colombiano René Higuita fue considerado oficialmente como el mejor arquero sudamericano del siglo XX, dejó su marca registrada con el “Escorpión”, votado como la mejor jugada de la historia del fútbol y fue amigo del narco Pablo Escobar, lo que terminó en su encarcelamiento por nueve meses, además de haber sido fundamental en la obtención de la Copa Libertadores 1989 por Atlético Nacional de Medellín y llegó a ser culpado cuando un grave error suyo posibilitó la eliminación de su selección en el Mundial de Italia 1990.

El Instituto de Historia y Estadísticas de Fútbol (IFFHS) lo consideró como el mejor arquero sudamericano del siglo XX en 2004, y si hubo una marca que dejó Higuita para la posteridad fue la jugada llamada “El Escorpión”, en ocasión de un partido amistoso en Wembley entre Inglaterra y Colombia el 6 de septiembre de 1995, que según el portal Footy-Boots, se trata de la mejor jugada de la historia del fútbol tras imponerse con el 20 por ciento de los votos en una encuesta entre el público para cotejar momentos recordados de cracks como Diego Maradona, Pelé, Jihan Cruyff, Ronaldinho, Zinedine Zidane o Ronaldo Nazario.

“Me dieron  ese premio por encima de Ronaldinho y Ronaldo. Fue allá en Francia, en aquella premiación, donde me hice amigo de Ronaldinho. Allá hay como un camino de las estrellas donde hay que colocar los pies. Un periodista me dio la idea de que además pusiera una mano y así quedó”, contó Higuita sobre la ceremonia sobre aquella jugada para la historia que se produjo a los 21 minutos de ese partido, y que eclipsó por completo el 0-0 final.

Pero Higuita dejó otras marcas en el fútbol mundial. Tras su participación en el Mundial de  Italia 1990, una jugada suya inspiró a la FIFA a cambiar la norma del pase atrás al arquero para que juegue con los pies sin usar las manos,  al punto que  después de la modificación, a esa regla se la llama “Ley Higuita”. “Con todo el respeto y el cariño, esos grandes jugadores tipo Maradona, Pelé y Messi no han hecho cambiar los estatutos de la FIFA, y llega un colombiano y lo logra”, destacó. Sus actuaciones tratando siempre de salir jugando con la pelota en sus pies derivaron en que en uno de los tradicionales congresos de directores técnicos en Coverciano, Italia, en 1990, se empezara a hablar del “arquero-líbero” y se llegó a la conclusión de que era necesario impulsar el uso de los pies en los arqueros y eso derivó en los cambios reglamentados desde la International Board (IB).

También Higuita es reconocido como parte fundamental de una generación de futbolistas que cambió la historia de Colombia junto a Carlos “El Pibe” Valderrama, Freddy Rincón, Adolfo “Tren” Valencia, Faustino Asprilla y Leonel Álvarez, entre otros, y ocupa el quinto lugar entre los arqueros más goleadores de la historia con 44 tantos oficiales, sólo por detrás de Rogerio Ceni, José Luis Chilavert, Dimitar Ivankov y Jorge Campos.

Si lo apodan “Loco” no es sólo por el fútbol y su intento de jugar más que atajar, sino también por su amistad con el líder narco Pablo Escobar y su paso por la cárcel durante nueve meses, que matizaron su gran carrera en las canchas. El 30 de junio de 1991 visitó a su amigo en la prisión de La Catedral, lo que provocó un enorme escándalo mediático y casi dos años más tarde, el 5 de junio de 1993, fue detenido tras una investigación de la Fiscalía por ser mediados en la liberación de la hija de Luis Carlos Molina Yepes –uno de los más grandes lavadores de dinero del Cartel de Medellín-, que había sido secuestrada el 30 de abril de ese año.

José René Higuita Zapata nació en Medellín el 28 de agosto de 1966. Hijo de madre soltera, María Dioselina Higuita, la perdió siendo un niño, aunque llegó a preguntarle si jugar al fútbol como profesión era lo correcto. “Ella quería que yo estudiara medicina porque los padres, lo único que quieren dejarles a los hijos es la educación y mi madre no se imaginaba que yo tenía un potencial para el fútbol así que con lágrimas en los ojos me dijo ‘tome usted la decisión’”.

Al morir la madre, fue criado por su abuela. “Ella se negaba a que yo jugara por la muy difícil situación que vivíamos porque desde niño estuve prácticamente obligado a trabajar y ella me decía ‘Mejor, vaya a vender El Colombiano’ y yo vendía diarios, globos o gorras. Lo hice entre mis 9 y 10 años. Me iba desde el barrio Castilla hasta el 12 de Octubre y aunque a veces los vendía todos, yo volvía con la ropa sucia de jugar al fútbol y a ella no le gustaba y me decía ‘deje de jugar y agarre algún oficio’ pero seguí y de a poco no sólo me fui metiendo sino que ella comenzó a verme en periódicos, en la TV regional y en la selección de Antioquía”, le dijo al periodista Mauricio Silva Guzmán de la revista “Bocas” en 2019. Le decían “Chino” “seguramente porque siempre tuve los ojos un poco rasgados”, explicó.

Hincha de Atlético Nacional, aunque en la Argentina simpatizaba por River (solía usar camisetas blancas con una cinta roja cruzada en el pecho), y por Chacarita, Higuita era delantero pero una vez faltó el arquero y lo enviaron a reemplazarlo. “Era goleador –tengo de chilena, volea, media vuelta, más de 50- y me iba muy bien, como nueve o como puntero izquierdo. Era rapidito y tenía dominio. Eso ocurrió en el equipo Estampados Modatex de la Liga Antioqueña. Nos invitaron al estadio de basquetbol Iván de Bedout para un torneo que organizaba el Deportivo Independiente de Medellín para elegir los mejores jugadores para su escuela y fuimos como Eldorado, y ahí sucedió todo eso. Lo decidimos con el DT porque yo ya había sido arquero en “La Liborio”, en mi colegio, conocía el puesto y me fue muy bien. Jugué todos los partidos en el arco y fuimos campeones y me llevaron a Medellín de arquero. Pero yo seguía pirateando de nueve y hasta arriesgaba que me suspendieran por eso. Jugaba así en Castilla y la Esperanza”, detalló.

Si con 1,75 metro de estatura –lo cual no se considera mucho para el puesto- Higuita podía tener continuidad en aquellos años, en gran parte fue por  el director técnico Luis Alfonso Marroquín. “Cuando murió mi mamá él me acompañó y fue como mi papá. Dirigía la selección de Antioquía sub-16 y fuimos campeones de Colombia y alguna vez le dije que no iba más a jugar cuando no tenía el puesto asegurado y recuerdo que me habló muy fuerte: ‘Deje de ser bobo y me hace el favor y mañana me aparece al entrenamiento. Deje de ser infantil, deje de ser niño’. Y al otro día. Yo estaba allá. Hasta que debuté en Bogotá contra las Fuerzas Armadas y como capitán”. Recordó.

Pese a que su ídolo desde muy joven era Ubaldo Fillol (“nos enfrentamos una vez y no me quiso dar sus guantes, pero sigue siendo el mejor arquero que vi”, le dijo al programa “Líbero” de TyC Sports), Higuita sostiene que eso de salir jugando “siempre lo hice. Una vez el profesor Castaño me dijo que no lo hiciera en un partido y Marroquín le dijo ´déjelo que esa es su función, eso es lo que él sabe hacer. No le rompan la inspiración al muchacho’ y es que yo, de verdad, sentía el fútbol de esa manera”. Y cuenta que Marroquín “me me conseguía entradas para ir a ver a Nacional y me decía ‘Usted va a ver a (Raúl) Navarro (argentino)’, que era un arquerazo dentro de los tres palos, pero me preguntaba ‘por qué no sale’ ‘¿y por qué cuando sale y la recibe, la tira a un costado?’ Entonces, todos esos por qués comencé a resolverlos y empecé a jugar así”.

Una de sus primeras figuraciones fue en el Sudamericano sub-20 de 1985. En un equipo que contaba con jugadores como John Edison Castaño, John Jairo Tréllez. Jairo Ampudia y Edison Álvarez. “Era un buen equipo pero nos faltaba experiencia porque mientras nosotros salíamos de selecciones del interior, uno veía a los brasileños con no sé cuántos partidos profesionales en sus clubes. Eso fue lo que pesó, sin duda, para que no ganáramos el título” y aunque consiguió la clasificación para el Mundial de la Unión Soviética y viajó, no pudo atajar al lesionarse el metacarpiano. “Me llevaron como premio pero atajó Eduardo Niño. En un momento le dije al DT que me metiera aunque sea como lateral pero no me hizo caso”.

A su regreso a Bogotá, Millonarios se interesó por su pase. Se había lesionado el arquero titular, el argentino Alberto Pedro Vivalda y su suplente, Mario Jiménez, también tuvo problemas. “El presidente del club era Edmer Tamayo, que me dijo ‘usted nos puede dar una manito’ y como yo tenía una mano lesionada, recuerdo que le dije ‘una mano sí le puedo dar’. Volví a Medellín y le comenté a Marroquín lo que me habían ofrecido y me dijo ‘pídale el doble, transporte y vivienda’, pero yo pedí cinco veces más y el dirigente me dijo ‘Bueno, de una véngase’. Al otro día era contra Nacional, vamos a la charla técnica y yo, calladito. Entonces vino el DT, que era Eduardo Luján Manera, y me dijo ‘Higuita, vas tú’. A mí se me quería salir el corazón, tenía 17 años. Recuerdo que salí con un buzo rojo que todavía estoy esperando que me lo devuelvan porque se lo presté al “Chicho” Serna para un museo y no lo recuperé. A los seis meses me enteré de la muerte de don Tamayo y me fui”.

Pese a que Higuita sostiene que salir jugando fue su característica de siempre. Jorge Mario Neira Niño, autor de “Las 1001 Anécdotas de Millonarios” considera que ese estilo lo tomó de su ex compañero argentino Vivalda, según le contó a Diego Borinsky en “Soho”.

“Vivalda arribó a Millonarios tras el Mundial de España 1982. Era un tipo carismático que tenía fuerza de piernas, era líbero, salía jugando, cortaba con una mano. No llegó a ser campeón por esas cosas del fútbol pero dejó una huella grande. Jugó casi 200 partidos y se volvió legendario por la calidad y porque murió joven. Era un Beatle por su genialidad, su estilo innovador, su estética y cuando llegó Higuita, él era un arquero atajador. No se movía demasiado de los palos. Llegó a tener seis partidos en Millonarios y yo digo que él vio a Vivalda y aprendió las salidas y gambetas, la rapidez de piernas, todo lo que traía el Loco y lo fue desarrollando y aplicando. Después él declaró que esa cualidad era innata pero a mí me duele porque no fue así. Su maestro fue Vivalda –quien para el prestigioso historiador del fútbol colombiano Guillermo Ruiz Bonilla fue uno de los mejores arqueros “azules” de la historia, cerca de Amadeo Carrizo y Julio Cozzi-. René tenía 19 años y lo miraba con ojos bien abiertos”.

En 1986 pasó por fin a Atlético Nacional, donde el titular en el puesto era Lorenzo Carrabs. “Yo estaba en el banco. Llegó el segundo tiempo y cuando iba a sentarme vi que al fondo de un pasillo, por afuera, vendían una fritanga y una bandeja con chicharrón. ¡Una delicia! El caso es que volé y me fui a comer la bandeja, pero a los diez minutos expulsaron a Carrabs y oí el parlante del estadio que decía ‘él señor José René Higuita es solicitado en el banco del Atlético Nacional’. Salí corriendo y se me apareció el “Maño” (Aníbal) Ruiz, que era el DT: ‘Oye. Higuita, la concha que te parió. ¿Qué te pasa? Anda al campo!’ Lo peor es que yo salí figura en esos treinta y pico de minutos que jugué y Carrabs después se fue al Junior de Barranquilla y quedé como titular y después, en 1988, casi le hago un gol gambeteando de arco a arco. Llegué hasta el área de ellos y ahí me cruzó Alexis Mendoza. Fue un penal que no me cobraron, una injusticia histórica”.

En 1987 formó parte de la selección colombiana sub-23 que participó en el Preolímpico de Bolivia que entregaba dos cupos para los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y finalizaron cuartos aunque ya aparecía una renovación en el fútbol de su país, especialmente con el triunfo de 2-0 sobre Brasil. En ese partido, Higuita le contuvo un penal a Bebeto, futuro campeón mundial en 1994. El DT era Francisco “Pacho” Maturana.

Ese mismo año fue convocado por primera vez a la selección mayor, también dirigida por Maturana, para afrontar la Copa América de Argentina, en la que terminó tercera ganándole el último partido a los locales que tenían en su equipo a Diego Maradona y Claudio Caniggia y que además eran los vigentes campeones del mundo.  Y dos años después volvió a jugar otra Copa América en Brasil aunque no pudieron pasar la fase de grupos, aunque sí lograron la clasificación al Mundial de Italia, regresando 28 años después a la máxima cita futbolística.

De todos modos, 1989 sería un gran año para Higuita, transformado en héroe de otro gran logro para el fútbol colombiano, como fue ganar por primera vez una Copa Libertadores para su país, con el Atlético Nacional en una recordada final ante Olimpia de Paraguay, cuando llegaron a la definición por penales y no sólo convirtió el suyo sino que atajó los cuatro disparos de sus rivales. Después perdieron en el último minuto del alargue ante el poderoso Milan de Arrigo Sacchi, campeón de Europa, en la Copa Intercontinental en Japón, dejando una muy buena imagen.

Llegaba el Mundial de Italia 90 y además de la enorme expectativa desatada en Colombia, se trataba de una gran vidriera. Atajó un penal contra Yugoslavia y realizó un muy buen partido contra Alemania –futura campeona del mundo- y tras clasificarse a los octavos de final, debían enfrentar a Camerún. Pero allí cometió un grave error cuando una vez más quiso salir jugando, Roger Milla le quitó la pelota y convirtió el gol.  Perdieron 2-1 y fueron eliminados.

 “Me crucificaron en vida, me querían sacar de la Selección” -recuerda Higuita con amargura a la revista “Bocas”- Maturana me dijo ‘Vamos, René, a la conferencia de prensa, y hablamos de esa cagada’ ¿Y cómo le iba a decir que no? Porque si perdíamos 2-0. 3-0. 4-0 no había problemas pero estábamos 2-0, (Bernardo) Redín hace el 2-1 y ahí es cuando se dice ‘si Higuita no se hubiese equivocado. nosotros habríamos empatado’, lo que es una lógica absurda. Además, muchos estaban esperando mi equivocación porque estaban acostumbrados a ver un arquero dentro de los tres palos y no jugando con los pies. A mí me pusieron ‘Loco’ que era lo más querido que me sucedió, pero desde ahí me trataron de payaso, irresponsable y más cosas. Y algunos siguen con eso. Yo creo que uno tiene un cierto grado de locura para hacer lo que otros no hacen. Tú eres un loco porque eres genio del arte o del periodismo y es porque no todos tienen ese talento. Eso es un ser loco. Pero sé que lo dicen en un muy buen sentido. Yo fui más loco que (Hugo) Gatti o (Jorge) Campos”.

Desde ahí viví siempre amenazado, pero nunca le di bola a eso. Algunas veces, Luis Perea dice que el responsable fue él por el pase hacia mí y otras veces yo digo que fui yo por querer eludir a Roger Milla, pero mi error es doble porque además le di la pelota a Perea sabiendo que no es un jugador técnico. Fue una de mis mayores equivocaciones. Se la podía haber dado a Andrés Escobar, que sí sabía más con la pelota”, reflexionó  con crudeza.

Al año siguiente, en 1991. Maturana lo llevó al Valladolid junto con Carlos Valderrama y Leonel Álvarez, otras dos estrellas de la selección colombiana, pero la experiencia no fue buena. “No dimos con el club que pensábamos. No nos apoyó, al menos no en lo que esperábamos para poder progresar. Era un club chico y todavía lo sigue siendo. Y en medio de eso, uno trataba de dar lo mejor. No pagaban y prácticamente se acabó la plata de mi bolsillo y yo les dije que no había ido para pedir limosna, y regresé a mi país”. Ese año pudo participar de la Copa América de Chile, en la que la selección colombiana finalizó cuarta. Pero no pudo disputar la de Ecuador en 1993 ni la clasificación para el Mundial de Estados Unidos 1994 por un serio conflicto originado por su apoyo al narco Pablo Escobar, de quien dice ser “un poco amigo”.

“Yo fui poco amigo, pero en ese ‘poco amigo’ todos quisieran tenerme a mí de amigo –insiste Higuita-. De hecho, el que me quedó de amigo fue don Roberto Escobar, el hermano, pero precisamente como por ese agradecimiento. Pablo Escobar era conocido, llegó hasta el Congreso y después, cuando ya sale de allá, va a la clandestinidad y va a la cárcel, resulta que nadie lo conocía. Ya no era político. Ya solamente era narcotraficante y nadie tenía que ver con él. Entonces yo, que en ese momento era como una de esas figuras de Colombia, me dije ‘¡Hombre! ¿A una amistad se le puede pagar de esa manera?’. Entonces yo me llené como de la parte más humana y pensé cómo la cárcel lo deja solo a uno”. Uno no puede cambiar los principios de amistad. Yo tuve muchos amigos narcotraficantes y no puedo cambiar, mi corazón no cambia eso. Conocí los paramilitares, también la guerrilla y de corazón, lo que ellos me contaron me da para respetarlos así como ellos me respetan. Entonces vivo en paz y soy amigo de todos”.

El 4 de junio de 1993, Higuita fue arrestado por haber sido mediador en la liberación de la hija de Luis Carlos Molina –banquero cercano a Pablo Escobar conocido por ser lavador de dineros del Cartel de Medellín y uno de los posibles autores intelectuales del asesinato del reconocido periodista Guillermo Cano-, que había sido secuestrada. “Cuando me detienen. Yo estaba enyesado del pie, en fisioterapia, y Juan Guillermo Montoya, de Relaciones Públicas de Atlético Nacional, me advirtió que habían venido hombres armados a preguntar por mí y ese era un tiempo violento, la guerra del narcotráfico. Le dije que iría a hablar con la Policía. Me vestí bien y pensé ‘tal vez me vienen a invitar para un almuercito’. Me acerqué y un mayor de la Policía me dio la notificación y me dijo que me estaban solicitando de la Fiscalía en Bogotá. ‘Agarre la ropita y nosotros lo llevamos’ y me llevaron a la cárcel de Carlos Holguín, en Castilla y me empezaron a decir ‘Usted entrega a Pablo Escobar y no tiene delito. Usted es una persona conocida, querida, y lo que usted hizo le da para siete años’ y me preguntaron si yo sabía lo que era la Ley 40 y lo único que les dije fue que me juzgaran por la Ley 40, que es por la que me habían llevado hasta allí pero no por sapo. ‘Yo soy un tipo que no tengo problemas, que tampoco sé y aún sabiendo, tampoco se los digo’, así, de frente. Y ese tipo se enojó conmigo y dijo ‘esposen a esta gonorrea’. Fue la primera vez que me sentí maltratado, humillado, y me vi como chiquito”.

Higuita cuenta también que lo llevaron entonces a Bogotá “con dos helicópteros, esposado y con una pierna enyesada como si fuera el peor delincuente y los titulares eran que yo era el secuestrador. Llegamos allá y hubo una caravana. Coches negros y todo un dispositivo. Me quedé dos días en la Fiscalía y de ahí me mandaron a la cárcel de La Modelo”.

La mediación de Higuita fue considerada prohibida por la ley colombiana y en consecuencia, estuvo nueve meses recluido en la cárcel “La Modelo” de Bogotá –donde llegó a estar en huelga de hambre- y eso le costó su participación tanto en la clasificación para el Mundial de estados Unidos, en 1993, como en el mismo torneo de 1994 aunque era el favorito del DT Maturana, quien incluso llegó a declarar que el equipo colombiano era “muy distinto con o sin Higuita”. Fue reemplazado entonces por Oscar Córdoba.

En la cárcel estuvo prácticamente incomunicado pero allí se festejó con euforia el 5-0 de la selección colombiana a la argentina en el Monumental el recordado 5 de septiembre de 1993. Cuando terminó ese partido, todos los presos empezaron a gritar “Libertad. René, Libertad” y los jugadores “cafeteros” le dedicaron el triunfo. “Eso lo empezó en el vestuario Leonel Álvarez y ayudó a que la gente se diera cuenta de que yo era un chivo expiatorio y los amigos que me hice en la cárcel, del sindicato de Telecom, comenzaron a decirme que había que hacer esto o lo otro, ir al estadio, hacer esta pancarta. Volantes. Ellos fueron mis pilares, mis llaves. Y gracias a todo eso, el país se dio cuenta de que era una injusticia. Y salí”.

De todos modos, Higuita sostuvo hace poco tiempo, en una entrevista, que no sólo no se arrepiente de haber visitado en la cárcel a Pablo Escobar sino que lo haría “hoy, mañana y siempre” y que “si me lo permitieran, ojalá me dieran un carnet porque me mantendría allí visitándolo”.

En 1994, tras quedar en libertad, se produjo su publicitado regreso a Atlético Nacional y fue campeón y eso lo proyectó a la Copa Libertadores, en la que el equipo realizó una gran campaña en 1995, cuando llegó a la final y fue derrotado por Gremio de Porto Alegre, pero para llegar a la máxima instancia, primero eliminó a River en semifinales a doble partido. En Medellín, los colombianos se impusieron 1-0 con un gol de Higuita, de tiro libre, a Germán Burgos. “Fue el mejor gol de mi vida”, suele decir. En la revancha del Monumental, al terminar con el mismo resultado, tuvieron que ir a penales y allí volvió a aparecer el arquero colombiano, conteniendo el remate de Matías Almeyda. “Les hice un golazo en Medellín y allá les tapé un penal y les hice el que me tocó patear. Y les saqué varias pelotas en los 180 minutos. El balance no pudo ser mejor aunque en Buenos Aires pasamos momentos complicados porque entendieron que quise sobrar cuando piqué mi penal en la definición, pero yo soy así”, comentó, y desveló que antes de comenzar la serie, el DT Maturana le dijo “sólo te pido que le tapes el penal a Almeyda”, pero aclara que “antes era todo intuición, no como ahora que te muestran la tablet y cómo patea cada uno”.

1995 fue un año muy especial para Higuita porque sumado a la llegada de Atlético Nacional a la final de la Copa Libertadores, tuvo otra actuación polémica en su selección en la Copa América de Uruguay. En el partido ante Brasil, intentó rechazar la pelota desde un córner de Juninho pero se introdujo en su arco. Un gol insólito pero que no modificó la clasificación colombiana a los cuartos de final, en la que eliminó a Paraguay por penales y allí no sólo marcó el suyo sino que tapó el decisivo, aunque luego cayó en semifinales ante el equipo local, Uruguay. Tuvo que jugar entonces por el tercer puesto ante Estados Unidos, ganando 4-1. Uno de los goles llegó producto de un tiro libre de Higuita que terminó con un rebote de la pelota en el palo, que remató Faustino Asprilla.

Más adelante, Higuita fue convocado para jugar la clasificación al Mundial de Francia 1998 pero renunció a participa, afirmando encontrarse en “baja forma futbolística”. En total jugó para Colombia 68 partidos, con tres goles convertidos y 54 recibidos. Terminó su carrera en el equipo nacional en la Copa América de Paraguay 1999, con Javier Álvarez de DT y como suplente de Miguel Ángel Calero.

1995 también fue el año del “Escorpión, considerada por muchos como la mejor jugada de la historia del fútbol. Fue en un amistoso jugado en Wembley entre Inglaterra y Colombia el 6 de septiembre cuando Higuita rechazó un disparo de Jamie Redknapp con un estiramiento acrobático lanzando su cuerpo hacia adelante, y ya en el aire, golpeando la pelota con la suela elevando los pies por encima de la espalda. En ese momento, los 20.038 espectadores se pusieron de pie para aplaudir y e Higuita levantó los brazos para saludar.

Lo extraño de esa jugada es que nunca quedó del todo claro si fue válida o no. “Lo que pasa es que todo conspira a mi favor porque en el video del partido se ve que el juez de línea levanta la bandera como anulando la acción. Yo me concentré en la pelota y me dije ‘ésta es la que yo estaba esperando’ y ya como por joder, lo hice. Y cuando le di a la pelota, vi que el juez de línea bajó el banderín e hizo la señal de ‘juegue’. Me quedé entonces pensando qué me diría después el “Bolillo”’ (por el DT Hernán Gómez) y sí, algo me dijo en el vestuario pero al rato pidió un aplauso para mí y dijo que si lo hubiera hecho un argentino, ya le estaría dando la vuelta al mundo, pero no sabía que, de hecho, es lo que ya estaba pasando”.

Higuita reconoció que esa jugada la venía practicando mucho en el Atlético Nacional. “Cuando entraba a la cancha, todos mis compañeros colocaban la pelota fuera del área para que yo hiciera “el Escorpión” y claro, el estadio, feliz. Entonces, lo fui repartiendo a todos los estadios de Colombia y después me dije “voy a hacerla en un partido”. Y ese partido fue el de Wembley”.

“El Escorpión” nació en la grabación de una publicidad, la de “Frutiño”, un refresco para los niños. “Teníamos un día para hacer esa filmación. Nos fuimos a la cancha y me dijeron ‘juegue con los niños’. Me fui al arco, saqué la pelota y un niño la bajó de pecho y de pronto hizo una chilena y entonces ahí reaccioné mentalmente: ‘si él hizo eso, yo debo responderle con algo mejor’. Yo creo que eso fue una inspiración de Dios porque es que fue así, de una. Me lancé y miré todo lo que eso ha representado. Recuerdo que en ese momento dijeron ‘Perfecto, perfecto, ya quedó, corten, con eso ya tenemos’. Ojalá la gente que me contrató se acuerde de la oportunidad que me dio para hacer esa jugada en una publicidad. Es una jugada que sirve para el espectáculo y tal vez, para motivar al equipo. Sólo quiero decirle gracias a los que siempre confiaron en mí”, dijo al terminar el partido de Wembley.

Luego, repitió la jugada ante Alemania, también en la despedida de Diego Maradona en la Bombonera en 2001, en la de José Luis Chilavert en 2004 y en las de sus compatriotas Mauricio Serna y Víctor Hugo Aristizábal, y hasta en un partido oficial, cuando el 21 de septiembre de 2008, atajando para Deportivo Pereira contra Once Caldas, respondió con su clásico movimiento a un cabezazo de Ricardo Ciciliano y la pelota se elevó a la misma altura que en Wembley, lo que motivó el delirio del estadio Hernán Ramírez Villegas.

Antes de su paso por Deportivo Pereira, Higuita atajó en los Tiburones Rojos de Veracruz en México y posteriormente regresó a Colombia para jugar en el Junior de Barranquilla y después se fue a Ecuador para ocupar el arco de Aucas, donde el 23 de noviembre de 2004 dio positivo por cocaína según el control del partido contra Olmedo y fue suspendido por seis meses.

El 21 de julio de 2007 regresó oficialmente al fútbol para jugar en Guaros FC de la Primera División venezolana y en enero de 2008 regresó a Colombia para atajar en Deportivo Rionegro, con el que logró el ascenso a la máxima categoría y fue tal su actuación que con casi 42 años fue contratado para volver a los primeros planos por el Deportivo Pereira, donde se retiró.

A mediados de 2009, fue sometido a un tratamiento para controlar una toxoplasmosis y por fin, el 24 de enero de 2010 pudo concretar su partido de despedida en el estadio Atanasio Girardot de Medellín ante cerca de treinta mil espectadores. En el total de su carrera marcó 44 goles, 37 de penal y 7 de tiro libre.

En el ambiente del fútbol colombiano muchos destacan su solidaridad, como cuando bajó del bus que transportaba a los jugadores de Atlético Nacional para disputar un partido en Bogotá para socorrer a una señora que estaba siendo asaltada. “Yo creo que cualquiera lo haría. Son cosas que uno aprendió en el barrio y a veces uno se monta la película. No sé cómo, pero vi por la ventana que uno tenía un cuchillo y bajé y fue al primero al que le metí una patada y pude correr a otro porque yo era muy rápido y lo alcancé y le metí una zancadilla y entonces le grité ‘devuélvame lo de la señora’ y lo recuperé”.

Una de sus cábalas más conocidas es usar calzoncillos azules. “Eso comenzó por 1988 ó 1989 porque con Nacional no le podíamos ganar a Millonarios y entonces, la mujer de uno de mis compañeros, Luis Perea, dijo que había una señora que nos arreglaría ese asunto, así que fuimos con él y con Alexis García y ella prendió un círculo de fuego y me metió adentro y me pidió que llevara un calzoncillos azul y una correa. Lo hice y santo remedio. Empezamos una rachita muy buena. Millonarios no nos volvió a ganar y decidí no volvérmelos a quitar. Recurrimos a la brujería para ganarle a Millonarios. Luego mi abuelita me dijo ‘pero los debes usar al revés’ y así los uso desde entonces. Sólo me pongo calzoncillos azules. Es el mejor regalo que me pueden hacer”.

En el primer semestre de 2005, participó en el reality show “La Isla de los Famosos, una aventura pirata” y luego, en otro llamado “La Gran Apuesta”, ambas adaptaciones del formato “Survivor” por el canal de TV RCN y en compañía de los también futbolistas Leonel Álvarez y Ricardo “Gato” Pérez. El arquero llevó un toldo como objeto personal y quedó entre los cinco finalistas en el primero de los juegos y fue segundo en el siguiente, y dejó frases célebres como “si esta es la guerra, que no llegue la paz” y los demás participantes lo llamaban, cariñosamente, “Renato”.

En el segundo semestre de 2005 volvió a ser convocado para otro reality show, “Cambio Extremo” y allí modificó drásticamente su apariencia por otra más estilizada, creando un gran impacto. Se sometió a procedimientos de liposucción, aumento de mentón, y de estética dental.

Sobre él hay distintas producciones artísticas. En 1996 apareció una producción de “Tevecine” llamada “Higuita, sangre, sudor y lágrimas”, dirigida por Darío Vargas y escrita por Manuel Arias. El actor Juan Pablo Franco personificó al arquero y Patricia Ércole, a su esposa Magnolia -con quien tiene dos hijos, más otra hija de un matrimonio anterior, en el que enviudó-. También aparece en la película japonesa “Saigo no Yakusoku” de 2009, en la que  se utiliza su nombre como apodo de un arquero que fallece y a causa de esto se decide secuestrar un edificio. En la telenovela “La Selección”, uno de los protagonistas está inspirado en él y en otros futbolistas de su época. Entre las melodías dedicadas a él, una de las más conocidas es “Dame una alegría” de “Tres Corazones”, y “El Loco Higuita” de John  Jairo Pérez: “René Higuita es un personaje increíble/que nació destinado a sobresalir/es el portero más terrible/más loco e impredecible/un arquero muy difícil de batir”.

Para la Copa América de Brasil 2019, Higuita apostó cortarse su famosa melena si la selección de su país no ganaba el torneo, como imagen de Wplay.co, una empresa de apuestas online. Tuvo que cumplir al quedar eliminada ante Chile por penales en los cuartos de final.

Tras dejar el fútbol, entre 2011 y 2016 fue ayudante de Maturana y de otros DT como los uruguayos Daniel Carreño y Jorge Da Silva y del italiano Favio Cannavaro en el Al Nassr de Arabia Saudita, hasta quedar a cargo del equipo, para incorporarse luego al cuerpo técnico de Atlético Nacional de Medellín en 2017 como asistente de entrenadores como Juanma Lillo, Jorge Almirón y el brasileño Paulo Autuori