lunes, 14 de abril de 2008

En Valencia todo es un polvorín (Yahoo)

Desde la llegada de Juan Soler como presidente del Valencia, sociedad anónima como la mayoría de las que sostienen a los equipos españoles de primera división (a excepción del Real Madrid, el Barcelona y el Athletic de Bilbao, que son clubes sin fines de lucro), ha generado un cambio que lamentablemente no ha sido positivo para el equipo de fútbol.

Muchos críticos de su gestión, incluso una oposición que lentamente va tomando entidad dentro de la institución en base a los malos resultados y a ciertas incoherencias que ya se observan, sostienen que Soler suele sentarse en el Palco de Honor del estadio de Mestalla, sin tener una noción clara de lo que ocurre en el campo de juego y su mente barrunta en nuevos negocios propios o para la sociedad y no tanto en el aspecto técnico o deportivo.

Cuando en la temporada pasada parecía que por fin el Valencia había logrado una entidad propia en base a jugadores españoles, una vía a la que apenas si recurrió también el Espanyol de Barcelona con excelentes resultados en la actual liga, sorpresivamente Soler decidió prescindir del joven entrenador Quique Sánchez Flores, en una mala racha de pocos partidos, especialmente en la Champions League, cuando apenas se había jugado la mitad del grupo inicia, para contratar al holandés Ronald Koeman, con escasísima experiencia internacional, y especialmente sin una línea definida de fútbol y lejos de lo que venía realizando el Valencia con su entrenador anterior.

No sólo los resultados no fueron buenos en lo deportivo y rápidamente quedó afuera en la Champions League y hasta en Europa, al no llegar siquiera a un tercer lugar en el grupo que le permitiera, al menos, clasificarse para l ronda siguiente de la Copa UEFA. Poco tiempo después, y ya muy lejos de los puestos de vanguardia y en especial del líder Real Madrid, Koeman daba otra campanada al comunicar a jugadores identificados con el club y de extensa trayectoria, como el arquero Santiago Cañizares, el volante David Albelda, y el delantero Miguel Angulo, que no serían más tenidos en cuenta, una medida que respaldó como pudo la comisión directiva ante la presión de los medios y especialmente de los propios simpatizantes del Valencia, que observan con estupor el errático camino del club “che”.
Acaso lo diga todo el llanto de Albelda en su conferencia de prensa posterior, en la que insistió en que respeta pero no acuerda con la medida de Koeman, y su deseo de marcharse a una liga del exterior “para no jugar contra el Valencia”, en tanto que Cañizares medita abandonar el fútbol.

Pero más claro aún fue el propio Koeman, quien en la semana llegó a aceptar que lo vivido en el mes y medio que lleva como entrenador del Valencia “no lo he visto en todos mis años de fútbol”. Lo que cuesta creer es que Koeman no supiera con lo que se iba a encontrar cuando dejó el fútbol holandés de prisa para fichar por el club español.

Las consecuencias de la medida de Koeman son indescifrables. No parece que el holandés, y menos Soler, tengan espaldas para soportar mucho si el equipo no se coloca rápidamente en el pelotón de los líderes, y si no encuentra cierta entidad, lo que no parece fácil con un plantel descontento con la ida de tres compañeros queridos, y dividido con los que se mantenían lejos de los desquiciados y cerca de los actuales dirigentes, caso Rubén Baraja, o el portugués Marco Caneira, quien tuvo duras palabras con los eliminados.

Habrá que ver si otros cracks como Vicente, Morientes (que ya pidió ser transferido al finalizar la temporada), el goleador David Villa, o el veterano defensor Iván Helguera,( quien apoyó a los tres despedidos comentando que él ya lo vivió en el Real Madrid), aceptan como si nada una medida semejante, pero todo indica que no.

En poco tiempo, el Valencia pasó de un proyecto ilusionante, a un estado de malestar y dudas permanentes, aunque la situación no parece que vaya a soportarse por mucho tiempo. Y si los resultados no llegan pronto, es muy posible que tanto Koeman como Soler tengan que dejar sus lugares.

En este sentido, la contratación del muy joven volante argentino de Boca Juniors Ever Banega, de 19 años, campeón de la Copa Libertadores 2007 y campeón mundial sub-20 en el mismo año en Canadá, aparece como la única ilusión entre antas malas noticias, y no parece muy conveniente para él que todos los focos se centren en su juego y que el equipo dependa de él para mejorar.

Francis Cornejo, el descubridor de Maradona (El Mundo)

Francis Cornejo, el descubridor del astro futbolístico Diego Armando Maradona, falleció ayer a los 76 años, en la pobreza, luego de haber estado ingresado al Policlínico Bancario de Buenos Aires durante veinte días por una dolencia.

Cornejo (31/1/1932), soltero, siempre dijo que su gran dedicación fue la del fútbol y especialmente descubriendo talentos, aunque sostuvo que desde que descubrió a Maradona, “me sentí realizado y supe que nunca más iba a encontrar una perla semejante”, y aunque se desempeñó por muchos años como asesor de la cantera del Argentinos Juniors, tuvo que cumplir con otro trabajo para mantenerse, como empleado en el Banco Hpotecario.

“A Maradona nunca le pedí ni siquiera un peine”, se enorgullecía siempre al decirlo, y siempre recuerda que el astro llegó a él gracias a la sugerencia de otro chico que aparecía como una futura estrella, como Gregorio Carrizo, “El Goyo”, que le dijo un día que conocía a un joven que jugaba aún mejor que él. “No le creí, pero le dije que lo trajera y que lo probaríamos”, dijo Cornejo, quien perdió el contacto con Maradona en los últimos años.
“Recuerdo que Goyo, Diego y un tercer chico, al que llamaban Montañita, llegaron en dos colectivos (autobuses, en Buenos Aires), primero el 28 que iba de Villa Fiorito a Pompeya, y luego el 44, que los dejó en el predio de Las Malvinas, para ser probados por mí, pero desgraciadamente llovió y como ellos no tenían dinero como para venir tantas veces, se amargaron tanto que decidimos llevar a todos los chicos que iban a ser probados, a otra canchita, y en la camioneta de Don Yayo, un Rastrojero Diesel completamente destartalado”.

Don Yayo era nada menos que José Emilio Trotta, el asistente de Cornejo, quien llevó a los jóvenes al Parque Saavedra, donde podían utilizarse canchitas en mejor estado. “Allí hicimos dos equipos, y tanto Diego como Goyo entraron en la segunda tanda y no necesité mucho para darme cuenta de que estábamos en presencia de un fenómeno. El primer balón que tocó, fue para pararlo con el pecho, y sin que bajara volverlo a pasar a un compañero y no necesitamos más, tanto, que hasta la enorme cantidad de goles que metió fue anecdótica porque igualmente ya le iba a pedir el documento para ficharlo y aunque ni siquiera tenía el documento, fue igual, lo volví a citar y quedó concretado su ingreso a Argentinos Juniors”, recordaba siempre Cornejo.
Así fue como se conformó el mítico equipo de Los Cebollitas, chicos de la cantera del Argentinos Juniors que así se inscribieron en los Torneos Nacionales Evita en los años setenta, que luego ganaron en la segunda temporada luego de llegar a la final en la primera.
Pero Cornejo no sólo fue quien hizo fichar por primera vez a Maradona, sino que fue el de la idea de que antes de debutar en la Primera fuera un “Fulbipibe”. “Para los inicios de los años setenta, una marca de calzado deportivo local, Fulvence, auspiciaba el fútbol, y como veía que este chico podía levantar el balón sin que tocara el piso tantas veces, pensé que si lo poníamos a hacer ese jueguito en los descansos de los partidos de primera, sería una sensación y así fue y tanto Maradona como otros chicos también virtuosos fueron llamados “fulbipibes”, rememoraba Cornejo.
El idilio con la hinchada de Boca Juniors comenzó justamente así, en un partido en el que Argentinos Juniors enfrentaba a Boca y en el descanso, apareció un Maradona aún adolescente a realizar el jueguito, generando aplausos y admiración en los simpatizantes, que cuando debía comenzar la segunda parte, pidieron que Maradona se quedara continuando con el brillante espectáculo.
Pocos saben que el 14 de agosto de 1975, día en el que River Plate por fin pudo ganar un torneo luego de 18 años de sequía, Maradona estuvo a punto de debutar con 14 años, lo que tal vez hubiera cambiado la suerte de los “millonarios”. Ese día hubo huelga de los futbolistas profesionales y River debía enfrentar a Argentinos Juniors con juveniles en ambos equipos. Francis Cornejo pidió entonces al entrenador de Argentinos, Francisco Campana, que colocara a Maradona entre los titulares, porque pretendía que tuviera experiencia contra jugadores de más edad, pero se encontró con la negativa. Sin embargo, Maradona debutaría en primera apenas 14 meses después, con 15 años.
Cornejo pasaba por grandes carencias económicas luego de haber sido estafado por un organismo bancario y sus restos fueron velados en la sede de Argentinos Juniors, y luego, cremados en el Cementerio de la Chacarita.

El dilema de México: seguir creciendo o estancarse (Yahoo)

El seleccionado mexicano atraviesa una situación particular, la de un estancamiento en su crecimiento, que pese a la fuerza que ha cobrado su fútbol en el último lustro, le está impidiendo llegar a codearse con los equipos de la élite mundial aún cuando es uno de los países americanos cuyas ligas poseen mayor inversión de capital y más calidad en sus jugadores.
México tomó auge con su fútbol especialmente con la más que acertada decisión de sus dirigentes de abrir los caminos para que sus equipos jugaran la Copa Libertadores de América, pese a no pertenecer al continente sudamericano ni a la Conmebol, sino a Norteamérica y a la Concacaf (Confederación del Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol), como país invitado.
En poco tiempos, los equipos mexicanos alcanzaban posiciones de privilegio en la Copa Libertadoes y Sudamericana, llegando primero a la final Cruz Azul (2001) y luego ya Pumas en la Sudamericana (2005), ambos vencidos por Boca Juniors de Argentina, pero ya en el 2006, el Pachuca mexicano por fin pudo ganar el certamen, imponiéndose en la final al Colo Colo de Chile.
La otra decisión acertada de los dirigentes fue la de aceptar, por fin, transferir a sus jugadores a Europa, debido a que las bondades económicas de su mercado y las excelentes pagas, generaban pocos deseos de emigrar de sus jugadores, pero las transferencias a Europa de jugadores de la talla de Marquez, Guardado, Vela (España), Salcido, Moreno (Holanda), o Pardo (Alemania), fueron dándole un roce internacional que antes no tenía.
Si bien en el pasado Mundial de Alemania, el seleccionado mexicano fue eliminado por el argentino en octavos de final (si bien en un partido muy parejo y con un excepcional gol desde larga distancia de Maxi Rodríguez), es claro que los aztecas vienen progresando y ya imponerse a Brasil está dentro de cierta lógica y el entrenador argentino Ricardo La Volpe había conseguido ciertos avances hasta quedar colocados entre una segunda y una tercera línea mundial, especialmente cuando en 2005 ganaron el Mundial sub-17 en la final a Brasil (3-0) en Perú, y aparecieron jugadores como Giovanni Dos Santos (Barcelona), el propio Vela (que juega en el Osasuna pero cuyo pase es del Arsenal), o Villaluz, del Cruz Azul, próximo a emigrar.
A partir de la finalización del Mundial 2006 y ante la renuncia de La Volpe, la selección mexicana pasó a ser dirigida por el ex goleador e ídolo de la afición “tricolor”, Hugo Sánchez, legendario delantero de Real Madrid y Atlético Madrid en los ochentas e inolvidable por sus cabriolas en cada festejo con saltos mortales.
Sánchez asumió el cargo no sin polémicas, luego de haber atacado a La Volpe durante los cuatro años con ácidas críticas, debido a que llevan una enemistad de los tiempos en que se enfrentaban como jugadores en la liga mexicana, uno como goleador y el otro como arquero. Pero esas críticas de Sánchez, quien logró un bicampeonato con los Pumas en la liga mexicana, llegaron a rozar a muchos jugadores de la selección, que incluso varios de ellos ya juegan en Europa, y que ahora en este ciclo, no parecen muy conformes con que el entrenador haya intentado un acercamiento.
Por otra parte, es claro observar que tácticamente, el equipo mexicano se encuentra estancado y que no progresa, y las críticas de los medios están comenzando a llegar progresivamente, al no encontrar una solución inmediata y todo indica que los tiempos de Sánchez se van acortando.
La semana pasada, aprovechando la fecha FIFA, México visitó a los Estados Unidos, y no pasó del empate 2-2 pero aunque éste no sea un pésimo resultado, los años que no se le gana al vecino del norte (siempre antes superado sin problemas en fútbol) generó una nueva crisis y ahora todos los boletos parecen jugados a la clasificación a los Juegos Olímpicos de Pekín. Un resbalón en esta instancia costaría definitivamente el lugar a Sánchez, quien se encuentra envuelto en varias polémicas, desde la altísima ficha que cobra, la poca importancia que parece dar al seguimiento de sus máximas estrellas en Europa, el poco espacio que da a jugadores como Giovanni y la no muy buena relación con muchos de los jugadores clave, enojados con él por sus críticas en el ciclo pasado.
También los medios critican duramente a Sánchez porque pareciera que la parte táctica del equipo quedo en manos del argentino Sergio Egea, quien por contrato tiene prohibido hacer declaraciones oficiales.
La gran pregunta que se formulan todos es si un ídolo como Sánchez será capaz de darle a la selección mexicana los elementos para pegar el salto de calidad que la coloque al menos en situación de llegar al quinto partido en el Mundial de Sudáfrica 2010, y si en el futuro no será mejor recurrir a uno de los entrenadores de élite que aseguren un definitivo ingreso a los equipos superiores, alguien como Mourinho, Bianchi, Fergusson, Ericksson, Hirtzfeld o Lippi.
Mientras esto pasa, todo indica que el torneo preolímpico de los próximos días en la Concacaf puede ser un divisor de aguas en el ciclo de Sánchez como entrenador de la selección mexicana.

México se expande silenciosamente (Yahoo)

Por estos días, una de las principales noticias del mundo del fútbol y los negocios pasa por la decisión de la Premier League inglesa de expandir su poderoso fútbol por otros países y hasta continentes, sabiendo de la importancia y la adhesión que genera su torneo en el mundo entero, y es por eso que ya se contempla jugar, desde la temporada que viene, una serie de partidos en lugares como Hong Kong, Pekin o Los Angeles.

Esta idea, revolucionaria por donde se la mire, es además inteligente aprovechando lo que comentábamos la semana pasada, acerca de que la UEFA y la FIFA (desde hace un año, por primera vez casi lo mismo) han determinado reducir la cantidad de partidos internacionales amistosos de selecciones fuera del viejo continente, lo que hace que cientos de millones de aficionados se queden sin ver a sus ídolos en las canchas.

Pero el país que va avanzando silenciosamente en lo mismo, y desde un continente insospechado hasta hace poco, es México. Si en 2001 alguien pudiera comentar esto que ocurre ahora, los propios integrantes del ambiente nos hubieran tildado de locos, o de utópicos.

Hasta el Mundial de Corea del Sur y Japón en 2002, la liga mexicana pagaba salarios tan altos en dólares, que no se llegó a plantear una salida al exterior de sus principales jugadores, porque no necesitaba ese dinero. Apoyado en la gran expansión empresaria ligada al fútbol, el torneo mexicano podía albergar, como pocos, a todas sus figuras y por esa misma razón, Hugo Sánchez, justamente ahora entrenador de la selección nacional, se convirtió en un mito por sus goles en el Atlético y en el Real Madrid en los años ochenta.

Pero al terminar el Mundial 2002, el fútbol mexicano no sólo se decidió a exportar masivamente a sus jugadores (Pavel Pardo en Alemania, Francisco Palencia, Torrado, Vela, Guardado o Rafa Márquez en España, Salcido en Holanda), sino que también los mismos empresarios que antes lo mantenían todo a puertas cerradas, han decidido expandirse, a la búsqueda de adquirir paquetes accionarios en otros países.

El camino lo marcó, sin dudas, el excéntrico presidente de la Universidad Autónoma de Guadalajara, más conocido como “Chivas”, Jorge Vergara, un magnate que maneja el negocio de las hierbas revitalizantes “Omni-life” y que ha hecho negocios con presidentes de su país, y que ha adquirido el Saprissa de Costa Rica, ha comprado la franquicia de “Chivas-USA” en la Major Ligue Soccer en los Estados Unidos y ha pujado por otros clubes, como el mismísimo Atlético Madrid, aunque fue rechazado por el fallecido Jesús Gil y Gil, presidente en aquellos tiempos de los años noventa.

Y por este tiempo en el que ya México tiene protagonismo en Mundiales, Copas de Oro de la Concacaf, Copas América de selecciones y sus equipos en la Copa Libertadores de América, han aparecido ya otros fuertes intentos de quedarse con paquetes accionarios en el mundo.

Esta misma semana, para sorpresa de muchos, al mismo tiempo empresarios mexicanos han pujado por un club argentino y otro español.

En España, Carlos Slim Domit, hijo del principal millonario del mundo (con una fortuna de 67.000 millones de dólares según la revista Forbes), ha aparecido para ofrecer una suma de 40 millones de dólares para quedarse con la mayoría del paquete accionario del Deportivo La Coruña, que se encuentra atravesando una grave crisis luego de que se le fueran aquellos cracks que dieron lugar por varias temporadas al “Super Depor” (Mauro Silva, Donato, Fran, Luque, Mackaay, Sergio, Diego Tristán), y pelea por no descender a la Segunda división, en tanto que su presidente, Augusto César Lendoiro, cada día es más cuestionado.

Slim no se queda allí sino que está estudiando su posible ingreso a la Fórmula Uno, que podría estar asociado con el intento de llevar algún Gran Premio para su país en un futuro cercano.

Y al mismo tiempo, y en una situación extraña, el club Talleres de Córdoba, de Argentina, que tiene una gran tradición en Primera pero que se encuentra en el Nacional B (Segunda) desde hace algunas temporadas por otra grave crisis económica (por primera vez en muchos años, la pujante provincia de Córdoba, en el centro del país, no tiene ningún representante en el principal torneo argentino), dos empresarios mexicanos han pujado por quedarse con el control de exte club.

Por un lado, el argentino aunque residente en México desde hace muchos años, Sergio Ahumada, hoy muy poderoso a partir de su espuria relación con políticos del país norteamericano, donde apareció incluso en un sonado video sobornando al coordinador de la Cámara de Diputados, René Bejarano y por lo tanto, ambos fueron encarcelados, estuvo interesado desde un principio en Talleres, mientras que el Pachuca, el club mexicano considerado modelo organizacional y que ha construido la notable “Ciudad del fútbol”, apareció con una oferta, al estilo de lo que es “Chivas USA” para Vergara.
Todo indicaba que lo mejor para Talleres era tomar la oferta del Pachuca, porque este club, que incluso ha llegado a jugar el reciente Mundial de Clubes y es el primero de México en ganar una copa en Sudamérica, la Sudamericana de 2006, generaría un respaldo institucional prolongado en el tiempo, y un entorno de gran seriedad.

Sin embargo, Talleres terminó aceptando la oferta de Ahumada, un joven empresario que ya apareció entrenándose con los jugadores del plantel, y en su primera medida, los trasladó a un lujoso hotel cuando se concentraban habitualmente en uno mucho más humilde, dada la crisis que atravesaba el club.

No será la Premier, ni tendrá su glamour o su penetración internacional, pero el fútbol mexicano se va expandiendo por el mundo en silencio, con perfil bajo, algo también auténticamente mexicano.

miércoles, 9 de abril de 2008

La importancia de un gran arquero (Yahoo)

Los veteranos hinchas de River Plate conocen bien la cara del sufrimiento. Tal como ocurriera en Brasil con otro club de gran tradición, el Corinthians de San Pablo, que tardó 21 años en volver a ganar un torneo en 1977, el equipo argentino estuvo peregrinando 18 años en conseguirlo (1957 a 1975), pero además, en muchísimos casos, quedando siempre segundo y a un paso en los distintos torneos en los que casi siempre, con alguna excepción, fue protagonista.

Por eso, esta década en la que su máximo rival, Boca Juniors, llegó a la cima del mundo, con tres Copas Libertadores, dos Intercontinentales y varios campeonatos locales (estuvo a un punto de ser tricampeón consecutivo en 2006), generó una imperiosa necesidad de volver a los primeros planos, pero sus dirigentes no encontraban el camino y ni siquiera sus equipos se parecieron a aquellos de los otros tiempos de sequía. Acaso por primera vez en su historia, River ni siquiera peleaba los torneos, y se convirtió en un equipo apático, capaz de perder contra cualquiera y en cualquier estadio. De hecho, en el Torneo Apertura pasado, fue derrotado nueve veces en diecinueve partidos, algo inédito en su rica historia.
Fue entonces que en medio de una gran crisis deportiva e institucional (con enfrentamientos de grupos ultras en su interior, con el resultado de muertos, heridos y sanciones por violencia, y con la transferencia por sumas extrañamente bajas de sus principales estrellas como Belluschi, Luis González, Marco Ruben y tantos otros), los dirigentes tomaron la decisión de contratar como entrenador a Diego Simeone, campeón del Apertura 2006 con Estudiantes de La Plata en sus primeras experiencias en el cargo.

Sumado a eso, obligado como está el club en transferir a sus principales figuras por una sorprendente deuda (se supone que si en la Argentina el dólar o el euro son monedas fuertes, con la venta de sus jugadores la entidad debería estar en un momento brillante), estuvieron a punto de emigrar su arquero Juan Pablo Carrizo y su principal delantero, el colombiano Radamel Falcao García, el primero al Lazio italiano, y el segundo al Fluminense de Brasil, pero en ambos casos, las operaciones se fustraron.

En el caso de Falcao, de manera definitiva, y en el caso de Carrizo, simplemente por no haber podido obtener el pasaporte italiano que le permitiera no ocupar plaza de extranjero en la sociedad romana, por lo cual se combino con River que regresaría hasta junio a la entidad argentina, para incorporarse al Lazio cuando finalice la actual temporada.
Y como suele suceder en algunas oportunidades, el hecho de que se hayan quedado Falcal, y especialmente Carrizo, terminó siendo fundamental para el actual andar del equipo en el Torneo Clausura, que lo encuentra puntero y con tan sólo dos goles en contra hasta la décima fecha, y los dos goles fueron recibidos en el mismo partido, ante San Martín de San Juan (3-2), es decir que River no recibió goles en nueve de los diez partidos del campeonato.
Podría decirse que no recibir goles en nueve de los diez partidos es mérito de un gran trabajo defensivo, pero no sería del todo real. En verdad, la defensa de River no es mejor que las demás (tampoco peor), pero lo que hace que el equipo se destaque es la excepcional aportación de un gran arquero como es Carrizo, quien paradójicamente lleva el mismo apellido que uno de los dos más ilustres arqueros que el club tuvo en su historia: Amadeo Raúl Carrizo, que comenzó atajando en los años cuarenta y se retiró en 1968, año en el que batió el record de minutos sin recibir goles en la historia del fútbol argentino (luego vuelto a batir, con el paso del tiempo).

Juan Pablo Carrizo, 22 años, surgido de las divisiones inferiores de River, llegó a la titularidad casi de manera natural, cuando Daniel Passarella era el entrenador y decidió sacar de su lugar a Germán Lux, actualmente en el Mallorca español y campeón olímpico en Atenas 2004 con la selección argentina.
No necesitó mucho Carrizo para afirmarse en la titularidad porque reúne extrañas condiciones para un futbolista: una notable serenidad (tanto en los campos de juego como fuera de ellos), y una velocidad que sin embargo no le obstruye la chance de tener los ojos bien abiertos para distinguir la acción y resolverla. Podría decirse que el modo de moverse de Carrizo se parece al de Roger Federer en el tenis: sus movimientos son tan plásticos que pareciera que se moviera en cámara lenta.
Un ejemplo es un penal en su contra: Carrizo suele arrojarse con todo el cuerpo hacia una punta pero coloca las piernas hacia la otra, como una manera de abarcar todo lo posible, y casi siempre va hacia donde va el balón. Si el “otro” Carrizo era un gran jugador con la pelota, al punto de gambetear defensores o convertirse en un último zaguero de su equipo (a partir de allí comenzaron a aparecer los arqueros-jugadores), éste Carrizo comenzó a agregar cosas de su antepasado, a quien seguramente habrá visto en videos o DVD, o habrá tenido la suerte de dialogar con él.
River le debe mucho a Carrizo, desde su liderazgo en el Clausura, luego de ocho campeonatos sin lograr un título y cuando el torneo está en su mitad, como también buena parte de su reciente clasificación para los octavos de final de la Copa Libertadores, un torneo que se le resiste y que sólo ganó dos veces en su historia (1986 y 1996), habiendo participado en la mayoría de sus 49 ediciones.
Tampoco se puede dejar de lado el muy buen trabajo táctico de Simeone, ni la inyección de confianza a todo el plantel, o la aparición de una joven figura como Buonanotte, o la muy buena contratación del goleador uruguayo Sebastián Abreu, pero River crece desde el arco, y del respaldo que da tener un arquero de la categoría indiscutible de Carrizo, quien ya comienza a ser convocado asiduamente a la selección argentina.

jueves, 20 de marzo de 2008

Hacia el modelo inglés (Yahoo)

Si algo le faltaba al deporte francés, y especialmente a su fútbol para tomar conciencia de que el camino es definitivamente equivocado en cuanto a la violencia que lo rodea, fue la muerte de Julien Queremer, aún cuando no parece precisamente una víctima inocente y eso, en cierta forma, representa cierta fortuna porque el azar jugó su papel. Pero si el fútbol francés no repara en las consecuencias que puede acarrear el aumento de sus hechos violentos como los que muy bien relata el especialista Fernando Trejo Segura en su artículo, o en el cada vez más duro enfrentamiento entre los ultras del PSG y el Olympique de Marsella, alimentado por los deseos de hacer crecer a la plaza parisina antes relegada, es muy posible que siga yendo para atrás y cada vez le costará más a Francia regresar a los primeros planos desde el punto de vista organizativo.
El shock que produjo en París la pérdida de los Juegos Olìmpicos de 2012 a manos de Londres se suma a la gran chance de la ciudad rival de organizar en breve un Mundial de fútbol, probablemente en 2018 ó 2022, basado en hechos como el haber erradicado la violencia más dura de los hooligans, la construcción de nuevos estadios, más adaptados al siglo XXI, y la gran explotación comercial, de marketing y de grandes estrellas de la Premier League, hoy claramente la liga más importante del mundo.

Pero la violencia en el fútbol europeo no es patrimonio de los franceses. De hecho, la UEFA festejó por lo bajo la no clasificación de ninguna de las cuatro selecciones británicas para la Eurocopa de este año en Austria y Suiza, como forma de salvaguardar los intereses del torneo, y el municipio de Barcelona está a punto de aprobar un protocolo contra la violencia de los ultras para proteger su ciudad en partidos de copas europeas de equipos, luego del trago amargo de la llegada de hooligans del Glasgow Rangers en el partido de primera fase de la Champions League ante el Barcelona, al punto de que ya en octavos de final, cuando los catalanes tuvieron que recibir al Celtic, el otro equipo escocés, el club blaugrana publicó una serie de avisos pagos en los periódicos escoceses que decían “gane quien gane, que no pierda la ciudad”, rogando a los hinchas que viajen con tranquilidad y se apiaden de los monumentos e instalaciones públicas, aunque fue difícil evitarlo. Por esta misma razón, se habilitó toda una zona a la altura de la “Fira”, en Plaza España, con todo tipo de actividades culturales y barriles de cerveza, para concentrar allí a los escoceses, camino del estadio Camp Nou, para evitar problemas.
Francia, más que nunca ahora, está en la mira de la UEFA, cuyo presidente es, para más, nada menos que Michel Platini, quien conoce mejor que nadie lo que ocurre en su país.
Si Francia tomó el modelo inglés a la hora de copiar la violencia de sus hooligans, no vendría mal que ahora tomara el modelo británico para combatirla y para generar una instancia superior que la coloque otra vez en un lugar de privilegio

Raul-Aragonés: cuando el fútbol es cuestión de Estado (Yahoo)

Pocas veces en la historia del fútbol han ocurrido situaciones como la que atraviesa la selección española de fútbol. No sólo porque su actual entrenador, el veterano Luis Aragonés, está a punto de dejar su cargo cuando termine la participación del equipo en la próxima Eurocopa, cuando finalice su contrato, sino que la no convocatoria de Raul González, el delantero del Real Madrid, desde el pasado Mundial de Alemania, se ha tornado una cuestión de Estado tal, que ambos debieron llamar a una conferencia de prensa conjunta, luego de más de un ahora de reunión a puertas cerradas, sólo para aclarar que no tienen ningún problema personal.
Todo indica, como dice la mayor parte de la propia prensa española, que si Raúl y Aragonés tuvieron que aclarar que no tienen problemas personales, significa que, al menos, antes sí los tuvieron, pero pocas veces ocurrió en este fútbol moderno que haya habido tanta presión para que un jugador sea convocado aún cuando a nivel de los últimos resultados, la selección española logró clasificarse con holgura en su grupo eliminatorio para la próxima edición de la Eurocopa de Austria y Suiza del próximo verano.
Raúl no participó en ningún partido de la selección española desde que acabara el Mundial de Alemania, y los rumores de los medios que cubrieron ese certamen indican que en aquel entonces, el delantero y el entrenador tuvieron un fuerte entredicho, en el que se habría puesto en juego el liderazgo del grupo, dado que González era el capitán.
Desde ese momento, Aragonés optó por armar el nuevo equipo español con jugadores jóvenes y de “buen pie”, los que tienen mayor calidad técnica, y entonces el entrenador se volcó más hacia el plantel del Valencia o los españoles que abundan en la Premier League inglesa.
Lo que Aragonés no tenía en sus cálculos era que Raúl retornaría a su mejor nivel luego de varios años marcando pocos goles, pero la llegada del alemán Bernd Schuster como entrenador del Real Madrid lo ha colocado en el lugar donde mejor funciona, algo detrás del centrodelantero definidor, papel que en este caso cumple a la perfección el holandés Ruud Van Nistelrooy.
La influencia que Raúl ejerce tanto en el Real Madrid como en el resto de futbolistas españoles y su nivel actual tornan cada vez más difícil su no convocatoria por parte de Aragonés, quien ya recibe pancartas de apoyo al jugador desde los coches que paran cerca del suyo en un semáforo hasta su llegada oficial a cualquier ciudad española, al punto tal que ya presionado por todos los costados, incluso por el propio presidente de la Federación, Angel Maria Villar, llegó a decir que la manifestación de Málaga pidiendo por el delantero del Real Madrid estuvo “organizada”.
Aragonés no aclaró nunca quién se encargó de esa organización aunque primero dejó entrever que habría sido el propio jugador, para luego rechazarlo de plano con el delantero a su lado en la sede de la Federación, y ahora se cree que apuntaría a la empresa Adidas, que es la que viste a Raúl con indumentaria deportiva.
El propio Raúl tuvo que reconocer que esta reunión que ambos sostuvieron esta semana, de cara a la prensa y la opinión pública, lo deja en un lugar muy difícil porque da ahora en más, una convocatoria al jugador implicaría haber clauudicado ante las presiones, y no convocarlo se tornaría una medida impopular aunque al mismo tiempo, mostraría la fortaleza de carácter de Aragonés.
El otro punto más que conflictivo es que todas las partes saben que una vez que finalice la Eurocopa (hasta tiene fecha exacta para la misma semana siguiente a que España finalice su participación en ella), el ex entrenador del Real Madrid, Vicente Del Bosque, será designado en el cargo, con lo cual, las chances de que Raúl regrese a la selección, y máxime si conserva el actual nivel, son muchísimas, lo que paradójicamente implica que Raúl tiene más futuro en la selección española que el propio entrenador actual. Y eso, a su vez, es una nueva presión para un Aragonés que en las últimas semanas volvió a insistir en que tal como están las cosas, deberían echarlo del cargo y pagarle la correspondiente indemnización, mientras el presidente de la Federación, Villar, recalca que no es su deseo echarlo y que incluso está “enamorado futbolísticamente” del actual entrenador, que de todos modos no continuará luego de la Eurocopa.
Al mismo tiempo, hay otro actor que no aparece en los primeros planos pero parece operar bien en las sombras. Es el director deportivo de los seleccionados nacionales españoles, el ex defensor del Real Madrid Fernando Hierro.
Este fue el factótum de la contratación de Del Bosque como entrenador nacional para cuando finalice la Eurocopa, y el que también dirigiera a Raúl en tiempos de glorias continuas del equipo blanco por Europa a principios del siglo XXI, en la era de los galácticos, antes de que Florentino Pérez optara por la política de la venta de camisetas por sobre los logros deportivos.
Es más: Hierro, como capitán del Real Madrid y también de la selección española, y Raúl, como subcapitán en ambas, fueron los encargados de manejar el vestuario con Del Bosque. No parece entonces tan extraño que Hierro promueva ahora una reunión entre su amigo y ex compañero Raúl y Aragonés, sometido ya a presiones de todo tipo, internas y externas.
Lo que es claro es que si Raúl debe o no debe jugar para la selección española en la Eurocopa es ya un asunto de Estado que ocupa las primeras planas tanto o más que la propia elección de presidente de España, prevista para el próximo 9 de marzo.