martes, 29 de abril de 2008

Argentinos y brasileños, otra vez a la caza de la Copa Libertadores (Yahoo)

Los octavos de final de la Copa Libertadores de América, que comienzan el próximo miércoles, reúnen diez equipos de los dieciséis entre argentinos y brasileños, en una nueva demostración del poderío futbolístico de estos dos países en el continente y a la vez, la enorme distancia que hay entre éstos y los de Chile, Perú, Paraguay, Bolivia y Venezuela, que no han logrado pasar de la primera fase.
Brasil ha logrado clasificar a sus cinco representantes, San Pablo, Cruzeiro, Santos, Flamengo y Fluminense, mientras que Argentina ha colocado a cinco de sus seis equipos en la misma instancia de octavos de final, al actual campeón, Boca Juniors, junto con River Plate, San Lorenzo, Estudiantes y Lanús, mientras que sólo Arsenal, actual campeón de la Copa Sudamericana, se ha quedado eliminado.
De los restantes seis equipos, Colombia ha logrado clasificar a dos, Deportivo Cúcuta, semifinalista de la edición anterior, que deberá medirse con el Santos de Leao, que ha sufrido hasta el minuto 88 del último partido para clasificarse, mientras que el otro representante colombiano, el Atlético Nacional de Medellín, deberá medirse con el Fluminense de Río de Janeiro.
Una de las sorpresas es la Liga Deportiva de Quito, que tendrá un muy difícil compromiso ante Estudiantes de La Plata, tricampeón de la Copa en la década del sesenta, y Nacional de Montevideo, único exponente uruguayo y también tricampeón (1971, 1980 y 1988), que se medirá al San Pablo, también tricampeón pero más reciente (1992, 1993 y 2005), y que cuenta con el delantero Adriano, cedido por el Inter italiano hasta junio próximo.
También México, animador tradicional de las últimas temporadas, ha logrado clasificar a dos equipos para los octavos de final. Por un lado, el América, de gran crisis en el torneo local, deberá jugar ante el Flamengo de Brasil, mientras que en un compromiso que asoma como parejo, el Atlas de Guadalajara deberá jugar ante el Lanús, último campeón argentino.
Los dos choques más duros y parejos son los que enfrentarán a Boca Juniors, clasificado también de manera angustiosa en el final (aunque en 2007 ocurrió lo mismo y fue campeón, también de la mano de Juan Román Riquelme, aunque el entrenador de entonces era Miguel Russo y ahora es Carlos Ischia), y Cruzeiro, bicampeón de la Copa, y que ya jugara ante Boca una final, en 1977, ganada por los argentinos desde los penales. Y también el que enfrentará a dos clásicos del fútbol argentino como San Lorenzo y River Plate.
Este clásico entre San Lorenzo y River tendrá el agregado de que como entrenador de San Lorenzo se encuentra Ramón Díaz, muy identificado con River aunque enfrentado a su dirigencia, que lo echó cuando había ganado varios campeonatos, y que volvió a buscarlo para esta temporada pero su respuesta fue que estaba comprometido con su actual club, en el que ha fichado a varios ex jugadores de River con los que ganó un torneo local en 2007.
San Lorenzo, por su parte, se encuentra abocado a la conquista de uno de los torneos que se le niegan desde que fue fundado hace cien años y pretende ganarlo justo en el especial año de su Centenario, por lo que decidió gastar una fortuna en importantes refuerzos del nivel de D’alessandro, Bilos, Bergessio o Romeo.
River, ahora dirigido por Diego Simeone, se encuentra en el primer lugar en el campeonato argentino, y también necesita urgentemente retornar a los primeros planos internacionales debido a que su última Copa Libertadores fue conseguida en 1996 y en la última década se ha alejado mucho de su rival más fuerte, Boca.
Por el lado de los equipos brasileños, aparecen como más fuertes el San Pablo, de gran tradición copera y con una base de muy buenos jugadores como Adriano, o su arquero Rogerio Ceni, autor de muchos goles de penal y tiro libre, pero también el Fluminense , que lleva ya dos años en la élite.
Los equipos mexicanos no parecen ser tan fuertes en esta temporada pero sus buenas figuraciones en los últimos años abren un signo de interrogación, al igual que el Santos y los colombianos.
El ganador de esta edición de la Copa Libertadores jugará en diciembre como representante del continente sudamericano en el Mundial de Clubes de Japón.
Por lo general, hay una coincidencia entre los más importantes analistas sudamericanos acerca de que los octavos de final de esta Copa son los más fuertes y parejos de los últimos tiempos, con no menos de diez candidatos en condiciones de ganar el torneo, que finaliza el 2 de julio y será el último con este formato.
El cambio de sponsor, del Banco Santander español por Toyota de Japón, abrió las puertas para pasar a que se juegue desde la edición 2009 una sola final, con sede en Miami, Estados Unidos, y muy posiblemente en poco tiempo, la Confederación Sudamericana (Conmebol) aceptaría la entrada en la Copa Libertadores de dos representantes de la Major Ligue Soccer de los Estados Unidos, tal como ocurriera en los años noventa con los mexicanos.

martes, 15 de abril de 2008

Valencia y Getafe se juegan su propio desquite por la Copa del Rey (Yahoo)

Más que ganarle al otro, es un desafío consigo mismos y con sus aficiones. Cuando esta noche europea (tarde argentina) se enfrenten el Valencia y el Getafe en el estadio Vicente Calderón, acaso en la última final que albergue antes de ser demolido, por la final de la Copa del Rey, estará en juego, para unos, la temporada entera, y para otros, el hacerse mayores de edad por fin, y a pocos años de ascender a Primera, con un título que se les negó en 2007 y a pocos días de habérseles escurrido de las manos el increíble partido ante el Bayern Munich.
El Valencia-Getafe está lejos, por ahora, de ser un clásico y ni siquiera hay una gran rivalidad entre ellos, pero la final de la nueva edición de la Copa del Rey, con la presencia en el Palco de Honor del monarca Juan Carlos I de Borbón, que entregará el trofeo al ganador, los encuentra en un momento acuciante y con la ocasión propicia para redimirse ante su gente, si bien es mucho más delicado para los “chés” que para los azulones de las afueras de Madrid.
Ronald Koeman, el entrenador holandés del Valencia, que como jugador ha definido con un tiro libre nada menos que una final de Champions League en Wembley para el Barcelona en el mítico partido ante la Sampdoria en 1992, no ha tenido en su nuevo trabajo la misma suerte que como defensor, y aún con Jose Mari Bakero, integrante de aquel Dream Team de Johan Cruyff, como colaborador, reciben desde hace varias semanas en Mestalla la pañolada de protesta de los aficionados, no sólo muy descontentos con el rendimiento del equipo, sino ahora muy preocupados al quedar a tan sólo seis puntos del descenso directo, con dieciocho en juego en la liga.
Koeman ya comenzó en el Valencia con el pie izquierdo. Su afán por aterrizar en una liga competitiva para ir poniendo un pie en el futuro de su querido Barcelona le jugó una mala pasada y aceptó demasiado pronto una oferta de los “ches” en medio de una crisis institucional que terminó con la renuncia de su principal accionista, Juan Bautista Soler, de quien se dice que iba a Mestalla más a hablar por su celular y cerrar negocios que a ver fútbol. Tal es así que su explicación para contratar a Koeman y quitarlo de las filas del PSV Eindhoven fue que se trataba de “un técnico ofensivo, que responde a las tradiciones del club”, cuando justamente hasta ese momento había sido lo contrario, no sólo en el PSV sino anteriormente, en el Benfica.
Pero la cosa no quedó allí. Koeman y Bakero aceptaron las directivas de Soler acerca de que había que “limpiar” el vestuario, y tomaron rápidamente la medida de alejar del plantel a jugadores emblemáticos y ganadores como David Albelda, Santiago Cañizares y Miguel Angel Angulo, lo que dividió al equipo y provocó un sismo tal, que actuales estrellas como el goleador David Villa, ya manifestaron su intención de alejarse si no hay cambios sustanciales de cara a la próxima temporada, y ni la llegada de los juveniles Ever Banega (Boca) y Maduro (Ajax) pudo cambiar el eje de la polémica.
Eliminado de la Champions League en la primera fase de grupos, algo inusual para el Valencia, al punto de no conseguir siquiera el pase a la Copa UEFA (sólo lo consigue el tercero de un grupo de cuatro equipos, mientras los dos primeros avanzan hacia la fase final) y en la cola en la liga, la Copa del Rey aparece como único argumento para salvar la temporada como entidad y para Koeman, un respiro para continuar en el cargo y no renunciar de manera inmediata.
El Getafe llega a esta final en el Calderón con una realidad absolutamente opuesta aunque no en su mejor momento anímico tras el inesperado golpe recibido en su estadio, el coliseo Alfonso Pérez, ante el Bayern Munich por los cuartos de final de la Copa UEFA en un partido que tenía cocinado con un 3-1 a cuatro minutos de finalizado el alargue, pero un tremendo error de cálculo del “Pato” Roberto Abbondanzieri, y el oportunismo del gran delantero italiano Luca Toni, en la última jugada, dejaron a los madrileños sin la chance de avanzar a semifinales.

Sin embargo, pese a quedar eliminado, el Getafe es considerado de forma unánime como un gran equipo que ha sacado el máximo provecho de su escaso presupuesto, desde la inteligencia de su presidente, Angel Torres (socio también del Real Madrid y aspirante a presidente en un futuro mediato), hasta la muy buena contratación de Michael Laudrup como entrenador. Poco se sabía del ex gran jugador danés, que venía a reemplazar nada menos que a Bernard Schuster, el alemán que desde el Getafe se proyectó al Real Madrid, y no sólo consiguió mantener al equipo en la cima, sino que ahora mismo Laudrup compone una lista de candidatos al Barcelona junto a Josep Guardiola para la temporada 2008/09.
Hasta la semana pasada, de los veinte equipos de Primera de la Liga Española, sólo el Getafe permanecía en las tres competiciones (UEFA, Liga y Copa del Rey), y por segundo año consecutivo llega a la gran final de la Copa, la que en la temporada pasada perdiera ante el Sevilla, lo que demuestra la coherencia en el trabajo a lo largo del tiempo.
En el caso del Getafe, no tiene mucho que demostrar y lo suyo pasa más por lo anímico que por lo futbolístico, pero no arrastra deuda alguna. El Valencia, en cambio, con un presupuesto mayor y al borde del precipicio, se juega una temporada y la continuidad de su técnico.
Para el estadio Vicente Calderón, acaso esta final sea el adiós a los grandes partidos vividos allí tras la decisión consensuada entre el Atlético Madrid y el ayuntamiento de la ciudad de demoler el estadio, una vez conseguida la recalificación de sus terrenos a orillas del río Manzanares, en el sur, para que los “colchoneros” pasen pronto a jugar como locales en el estadio de La Peineta, que será aumentado en su capacidad para proponerse como sede de los Juegos Olímpìcos de 2016, a los que Madrid vuelve a aspirar.

lunes, 14 de abril de 2008

A 30 años de la muerte de Dante Panzeri (La Jornada, Mendoza)

Dante Panzeri, acaso el mejor periodista deportivo que dio este país, falleció un 14 de abril de 1978, hace treinta años ya, y con él se fueron los últimos destellos de un estilo que lamentablemente se extinguió, con escasísimas excepciones: el del periodista fiscal, incorruptible, capaz de golpear con dureza un escritorio en pleno set televisivo, en discordancia con el poder de turno, o vaciar los cajones de su despacho para irse definitivamente de la dirección de un medio por estar en desacuerdo con la intromisión de sus dueños.
La dura enfermedad contra la que le tocó pelear en esos últimos años de su existencia, luego de pasar por medios como “La Prensa”, “El Gráfico”, “Chaupinela” o “Humor”, o su clásico “Hacha y tiza” por TV, le impidió llegar, con lo mucho que eso hubiera ayudado a los archivos, a la memoria o a la mayor difusión de su ideario, a presenciar como testigo el Mundial jugado en la Argentina durante junio de 1978, del que fue su opositor más ferviente.

Tanto, que cansado de sus duras críticas (sostenía que el dinero del erario público podía tener mucho mejor destino en soluciones a los ya acuciantes problemas sociales), el contraalmirante Carlos Lacoste, hombre fuerte de ese Mundial y manejador del EAM 78, el ente autárquico que tenía a su cargo la organización del certamen, éste terminó invitándolo a cenar a su casa para debatir el tema. Panzeri acudió, porque jamás tuvo miedo al poder (al contrario, siempre fue al revés, el poder siempre le temió, o al menos, respetó), pero munido de carpetas para demostrar la sinrazón de aquel Mundial que le hizo perder fortunas a la Argentina, además de parangonarse con los Juegos Olímpicos de la vergüenza de Berlín 1936 organizados por el hitlerismo. Y luego de la cena, hasta la esposa de Lacoste se convenció de que el Mundial no debía llevarse a cabo.
Pero Panzeri fue mucho más que un periodista duro y comprometido, que un día de 1962 vació los cajones de su despacho como director de la revista “El Gráfico” cuando un domingo a la nochecita, Constancio Vigil, el director editorial, le sugiriera que mencionara en algún apartado a Alvaro Alsogaray, que había estado presente en el Monumental de Núñez en un Supercásico.
Panzeri fue un sociólogo del deporte sin serlo, alguien que desde sus artículos periodísticos y sus dos libros ejemplares (“Fútbol, dinámica de lo impensado” y “Burguesía y gangsterismo en el deporte”), nos alertó mucho antes de que terminara de suceder sobre hechos sociales de mucha gravedad que implicaban al deporte, como las mesas de viejos dirigentes que determinarían, por todos nosotros, los destinos de miles de personas y ni siquiera aceptarían someterse a la Justicia general o los caminos a los que el ultracapitalismo, llevarían al deporte, sin equivocarse un ápice.
“Chantocracia chantajista”, solía denominar a toda esta caterva de dirigentes y miembros en general de un sistema ya pervertido y sin remedio en aquellos años sesenta y setenta, en los mismos que calificaba al exitoso Estudiantes como “de Zubeldía y no de La Plata, porque lo representa a él, no a los platenses”, en desacuerdo con el fútbol-trampa que ya comenzaba a funcionar, terminando con aquella fiesta que por años había sido motivo de orgullo futbolístico para los argentinos.
Sería interesante preguntarse qué diría Panzeri de muchos de sus colegas que hoy lo recuerdan y hablan o escriben en su nombre, arrastrándolo hacia extremos que nunca apoyó, porque lo suyo fue simplemente ético, sin partidismos.
Qué opinaría Panzeri hoy de un periodismo que cuenta sobre contrataciones, o sistemas tácticos, mientras la corrupción arrasa con los estamentos básicos de las instituciones futboleras, o si Panzeri aceptaría hoy tener un programa de Tv u opinar en alguno de ellos, dentro del monopolio de Torneos y Competencias, o si la misma AFA tendría hoy al mismo presidente luego de 28 años de ejercicio y camino a los 32, si lo hubiera tenido como opositor.
¿Permitiría aquel Panzeri sanciones de dos partidos como la que sufrió River Plate para tan sólo la tribuna popular en su estadio, o que los jugadores se transfirieran a particulares que a los quince días los venden al triple a entidades con sede en Islas Vírgenes?, ¿aceptaría Panzeri que bajo una supuesta competencia, la gran parte de los periodistas de la TV cobren a fin de mes en la misma ventanilla?, ¿diría o no Panzeri que la mayoría de los clubes están esclavizados y entregados a los designios de la TV?, ¿caería o no un funcionario de deportes inactivo si Panzeri viviera?
Lo que nos queda claro es que uno de sus máximos colaboradores y amigos, el recientemente fallecido José María Suárez, Walter Clos, quien fuera nuestro prologuista, siempre nos alertaba contra los falsos “progres” que hablan en nombre de Panzeri. “Sólo hubiera apoyado y creído a los que estuvimos siempre cerca de él”, nos decía como legado.
Nos queda como recuerdo una de las mejores anécdotas de las muchas ricas que relata Ampelio Liberali en su libro “Relatos de Dante Panzeri”. Se había suspendido un Independiente-Boca por una gresca en Avellaneda y Panzeri se acercó a la Policía de Avellaneda para dialogar con el comisario. Se escucharon gritos y golpes en la mesa desde la sala y todos pensaron que el comisario se había enojado duramente con Panzeri, pero a su salida, resultó que el que había estado golpeando la mesa era el periodista.

Thomas Gravesen en el Real Madrid: de Superman a Shrek (Tipsbladet, Dinamarca)

“Pero.....¿están seguros?”. Todos se miraron por primera y única vez ese mediodía en las instalaciones del estadio Santiago Bernabeu. Nadie se había cuestionado nada del fichaje de Thomas Gravesen, del Everton, que iba a ser el primero que el Real Madrid haría en el mercado invernal en los últimos siete años, desde que en 1998 lo había hecho otra gestión presidencial, la de Lorenzo Sanz, con el serbio Perica Ognejovic (que no resultaría nada rentable). Se intentaba un revulsivo para el equipo, con el mismo efecto conseguido un año antes por el Barcelona cuando trajo al “pitbul” holandés Edgar Davids. Y cuando ya tanto el director deportivo, Arrigo Sacchi, el entrenador brasileño Wanderlei Luxemburgo y el presidente Florentino Pérez habían conseguido ponerse de acuerdo en el fichaje, y habían cerrado todo luego de tantas vueltas de números, aparecía nada menos que Edson Arantes no Nascimento, Pelé, de visita por el club. Y se sorprendía cuando en la reunión previa, antes de pasar a la sala de conferencias, se enteraba de la nueva contratación y no dejaba de expresar su desconcierto. “¿Y ustedes creen que realmente tiene el nivel para un equipo como éste?”. Todos se miraron, pero nadie osó defender demasiado su posición. Sólo el italiano Arrigo Sacchi, principal valedor de Gravesen en el club blanco, inició una leve defensa del danés. “Bueno, estamos buscando un jugador que de alguna manera traiga la iniciativa de la marca porque tenemos muchos creativos pero no tanto sacrificio”. Como suele suceder con el ex astro brasileño y su diplomacia, éste calló y prefirió cambiar de tema, preguntando sobre lugares para comer en la capital española.
En el Real Madrid estaban todos convencidos, hasta ese momento, que el de Gravesen sería un “gran fichaje”. Sacchi estaba seguro de que el problema del Real Madrid consistía en que no ganaba títulos, pese a los cambios de entrenador desde la errónea salida de Vicente Del Bosque en el verano de 2003, porque sus jugadores no se implicaban en la marca. E inició un plan para convencer a sus dos interlocutores, especialmente el entrenador Luxemburgo, quien había comenzado con todo pero iba perdiendo batería, y el siempre desconfiado presidente y hombre de empresa, Florentino Pérez, quien para contratar a Gravesen empleó su táctica habitual: ofrecer al Everton 3 millones de euros cuando el club pedía el doble para un contrato de tres temporadas y media. Y cuando esto se encaminó, vinieron las duras negociaciones con el agente y ex futbolista John Sivebaeck, que se fortaleció tanto, que llegó a irse de la sede del club cuando el Real madrid no aceptaba estirarse con los 2,7 millones de euros que pretendía para su representado, y cuando los dirigentes no se movían de los 2 millones. Pero Sivebaeck recibió una llamada ablandada, volvió a sentarse en la mesa de negociaciones y Gravesen terminó ganando y cobrando lo que pretendía.
Lo que parece, así contado, una negociación normal., con tira y afloje de ambas partes aunque con una en posición de fuerza ante la otra (Gravesen sobre el Real Madrid), en realidad tuvo más aristas, porque también hubo nerviosos diálogos entre Sivebaeck y el propio Gravesen, quien debió ser frenado por el agente más de una vez, al insistirle en que “estás presionando demasiado al Everton y va a terminar mal”. Gravesen, por esos días de mini vacaciones, y como suele actuar en estos casos, había llegado a manifestar que o pasaba al Real Madrid “o “tiro el estadio (del Everton) abajo”. Esto ocurría cuando Gravesen se irritaba al conocer que su entrenador en el equipo de Liverpool, David Moyes, era quien se oponía a su venta, casi la única traba para que el fichaje se concretara. Pero con los acuerdos entre clubes y con el jugador, y tras pasar la revisión médica en la clínica La Zarzuela, Gravesen, a los 28 años, se convertía en el tercer jugador danés de la historia en ponerse la camiseta blanca, luego de Henning Jensen y Michael Laudrup. El Real Madrid lo presentaría en la misma conferencia de prensa en la que minutos antes había estado Pelé, paradójicamente, y a la que este cronista asistió.
Por esos tiempos, aparecía como un hombre simpático, fuerte, decidido (“inmediatamente me pondré a estudiar español para entender todo mejor”) y hasta un personaje que venía bien para ser la contracara de estrellas mediáticas como Zinedine Zidane, Ronaldo, o David Beckham,. Era claro que el inglés o bien Guti, deberían salir del equipo para que él pudiera jugar como volante defensivo, último paso antes de llegar a la defensa, si bien no era donde jugaba en el Everton. Con el tiempo, Gravesen lo reconocería casi entre risas.”Estoy contento de que se hayan equivocado al ficharme, porque en verdad debieron hacerlo con Lee Carsley, quien jugaba en el Everton detrás de mí, en la posición que el Madrid necesitaba. Por eso hasta que no firmé contrato, no me lo creí, y me pone feliz por el error que cometieron”. Esto no hace más que darle la razón a los que se referían a Sacchi hablando de “secretaría técnica”, entre comillas, con ironía hacia el italiano, que acabó renunciando poco tiempo después, al igual que Luxemburgo.
Por esos días, Gravesen era uno de los hombres más simpáticos y hasta parecía un militante de la causa con sus declaraciones: “He venido a un vestuario en el que no soy el hombre que dirige las charlas. Sería estúpido llegar aquí haciendo ruido y avasallando”. Nadie podía estar más contento, incluso se tomaban todos a bien algunas extrañas salidas suyas para lo que era naturalmente el ambiente del plantel, como cuando en su debut ante el Zaragoza, por la liga, el 16 de enero de 2005, en un momento, codeó al lateral Raúl Bravo y con un gesto le preguntó qué era lo que estaban cantando en la grada los ultras., Estos entonaban en el clásico minuto 7 de cada partido el “Illa, illa, illa, Juanito maravilla”, en homenaje al delantero de los años ochenta fallecido en un accidente. Era la forma en que Gravesen buscaba empaparse lo más rápido posible del sentimiento madridista, algo que cayó de la mejor forma en el club y la afición. También pronto se enteró de que en el banco de suplentes, hay que taparse la boca con la mano para hablar con los compañeros, para que las cámaras de televisión no puedan enfocar sus labios y transmitir lo que está diciendo. Gravesen se lo tomaba todo en serio, tanto, que Luxemburgo llegó a decir que “entre tanto violinista, necesitábamos un duro” o el propio Florentino Pérez dijo que es “el jugador que nos faltaba”. Incluso Morten Olsen., el entrenador de la selección danesa, llegó a elogiarlo publicamente en algunas actuaciones cuando Gravesen comenzó a flaquear y a no ser ya titular indiscutido, cuando ya sus pases no eran tan precisos, y el Bernabeu descubió que no se trataba precisamente de un talento, y que tampoco era tan defensivo como se esperaba. Pero Gravesen siguió dando pelea. “Ha salido del anonimato y ha dado pruebas suficientes de que el club lo ha fichado bien, asumiendo con naturalidad el papel de director del juego del equipo, con disciplina defensiva y distribuyendo el balón con rapidez”, sostuvo Olsen en una oportunidad.
Esa primavera de 2005 duró bastante poco y ya para mitad de año, la sensación era otra. Para los referentes del plantel del Real Madrid, con años de vestuario, la idea era que no habían tenido un compañero tan raro, tan extraño de carácter, desde los tiempos del francés Nicolás Anelka, pero con dos agravantes: en aquel tiempo, y por más solitario que era el delantero galo, se ganaba seguido, y el propio Anelka definió partidos importantes en Champions League, cosa que no ocurría con Gravesen. A esa altura, ya estaba en camino a quedar solo y con diálogo unicamente con jugadores de menor importancia. Si con Anelka, dos rererentes llegaron a decir “y pensar que a ese lo hicimos campeón de Europa”, con Gravesen se llegaron a plantear “si no es un marciano” o “qué está haciendo aquí” porque ya sus encierros fuera de los entrenamientos y las concentraciones, se habían convertido en un acertijo, y sus gritos de ogro en las prácticas, dando órdenes a sus compañeros, que al principio causaban gracia y hasta ilusión, se fueron tornando en una insoportable expresión de un carácter insufrible y cercano a lo militar. Esa sensaciòn se fue transformando en bronca al ver que no tenía el menor interés por compartir nada con el plantel fuera de las actividades formales y que en el momento de estar juntos, sus gritos iban convirtiéndose en órdenes en el momento en que le fue tomando la medida a las cosas y fue conociendo más al club. Pero la llegada del brasileño Robinho en el verano de 2005, procedente del Santos, iba a ser un antes y un después para Gravesen. Ya su propia llegada generó que hiciera extrañas declaraciones a los medios, con los que solía dialogar muy poco. “Robinho tiene que demostrar por qué se le fichó y juega en el Real Madrid, porque somos profesionales de mucha trayectoria y hemos formado un bloque sñolido y con mucho espíritu”, indicaba misteriosamente, como si supiera que el brasileño venía a engordar las filas de los que “trabajaban poco” en contra de los que, como él, “transpiraban la camiseta”. Era claro que en los partidos, Gravesen se hinchaba las venas del cuello a gritos pelados para que los atacantes bajaran a ayudarlo en la marca (que tampoco él sentía tanto) y éstos lo miraban con desdén, al no tener la voluntad de hacerlo ni sentirse afectivamente cerca de quien les inmpartía estas extrañas órdenes. Hasta que lentamente, para fines de año y luego de que estallara otra crisis por perder todos los títulos, el vestuario lo terminó de alejar y el nuevo y joven entrenador, ex jugador del Real Madrid, López Caro. Este no estaba en condiciones de manejar semejante plantel y se encomendaba a Dios rezando y haciendo orar a sus jugadores que lo miraban atónitos. Pensó que acaso apelando nuevamente a Gravesen, solucionaría algunos problemas disciplinarios dentro del campo de juego, en un equipo que ya estaba partido. Gravesen contaba por esos últimos días de 2005 con la suerte de que su contrincante en el puesto, el uruguayo Pablo García, era permanente baja por lesión o porque tanto él como su compatriota Diogo, no cuajaban en el equipo por “indisciplina táctica”. Duró poco también, y ya en plena crisis institucional, con la renuncia de Florentino Pérez, comenzó a buscársele una salida. Ya sus primeros tiempos de simpatía eran un mero recuerdo, y hasta se olvidó aquello de la “Gravesinha”, como se le llamó a aquella jugada ante el Sevilla (4-2 por la jornada 19 de liga) cuando amagó colocar su rodilla izquierda en tierra para recuperar un balón cedido por Zidane, y a gran velocidad volvió a ponerse de pie y llevarse sin problemas el balón. Ya no le festejaban nada y las chances de irse aumentaron sustancialmente, pero su punto final llegó cuando asumió el italiano Fabio capello como entrenador en el verano de 2006, ya con la nueva junta directiva de Ramón Calderón. Casualmente en el primer entrenamiento que llegaba a ver en la pretemporada en Irdning, Austria, el nuevo director deportivo, Pedja Mijatovic, Gravesen le entraba fuerte a Robinho, éste le respondió, y se trompearon de tal modo que Capello los expulsó mandándolos a los vestuarios, escena que fue vista en todo el mundo. Para Gravesen ese fue el punto final. No contó más con un entrenador que no soportaba que otro gritara en los entrenamientos y se lo hizo saber, llamándolo a un aparte, entre las miradas risueñas y satisfactorias de sus compañeros, que lo sintieron como una venganza. “Acá el único que grita soy yo, y si no está de acuerdo, se puede ir ya mismo a las duchas”. “Recuerdo que agachaba la cabeza en silencio, como los niños cuando son reprendidos por haber hecho algo malo”, cuenta hoy un referente de aquel plantel. “Eran unos mierdas que no se sacrificaban por el equipo y se creían todos superestrellas”, dijo Gravesen, sin dejar nada en el tintero. “Capello era un arrogante y egoísta, que ni siquiera sabía mi nombre”, dijo Gravesen una vez que emigró al Celtic de Glasgow. Había pasado a ser Shrek, el ogro, cuando llegó siendo Superman

Michel: “Nuestro temor es que Andreas Laudrup se vaya con su padre” (Minuto 90, Dinamarca)

“Andreas es un jugador de una gran habilidad, de un gran potencial y de mucho futuro. Nosotros tratamos de llevarlo de la mejor manera posible, con calma, por tratarse de un chico de 17 años que tiene mucho talento. Sus características son las de un 10 retrasado, aunque tiene la posibilidad de jugar tambien por ambas bandas, y eso le da mayor ductilidad a la hora de colocarlo en el equipo, pero a esta edad, nunca se sabe cuanto puede evolucionar. Creo que todavía no termino de desarrollarse físicamente, y tiene que trabajar mucho la parte de fuerza, potencia y capacidad física, pero tiene lo principal que es el talento. Es difícil pronosticar qué futuro tiene en el Madrid, pero de hecho, los que seguimos los juveniles sabemos que hay jugadores que no tienen mucha proyección y que no llegaran. Es mas fácil saber quienes no llegaran que los que si, pero en principio, si no hay accidentes o hechos que tuerzan la vida del jugador, que a esta edad es difícil saberlo, tiene destino de primera. Por ejemplo, los estudios, los hechos externos al futbol, y por el otro lado, en el caso de Andreas, esta el tema de que por ejemplo el esta en el Madrid solamente desde hace medio año, cuando Michael llego a dirigir al Getafe, pero podría darse el caso de que Michael emigrara para dirigir a otro equipo y seria normal de esperar que Andreas se fuera a vivir donde Michael, asi que no se puede decir fehacientemente que sucederá.
Sabemos que hay padres que presionan mucho para que sus hijos lleguen lejos, pero nosotros desde el club tenemos una política clara en ese sentido, en la que colocamos a los padres en su lugar. En cambio, con Michael tenemos un dialogo habitual, en el que él pregunta sobre su hijo, y nosotros también le comentamos a el cuando hay algún tipo de información que creemos que debe saberlo, pero todo con mucha normalidad. Pero en este sentido, nosotros protegemos mucho a los chicos, y los acompañamos en su crecimiento.

Otra característica importante de Andreas es que hace muy bien las diagonales, es decir que aprovecha muy bien al campo y tiene muchas condiciones técnicas pero no es de los que tienen mas potencia.

En Valdebebas, los entrenamientos son 4 veces por semana, mas un quinto de partido.
Andreas juega en el Juvenil B de Segunda, que es de un alto nivel de competencia y en el que el Madrid es líder, cuando termino la primera rueda. Es una competición exigente.


Bayram Tutumlu (agente de Michael): “Conozco bien a Andreas por mi amistad con Michael y me impresiona mucho. De sus características técnicas, que son muy buenas, me impresiona su juego con la zurda, pero mas que todo, creo que tiene algo muy importante a futuro, que es su fuerte carácter. Tanto, que cuando una vez le pregunte si piensa ser jugador en el futuro, me dijo que solo hay dos mejores jugadores que Michael: Ronaldinho y el mismo”. Pero es difícil saber una proyección, es aun muy pequeño y habra que seguirlo, aunque todo indica que va por muy buen camino.

Hugo Sánchez y el peligro de la pérdida de imagen (Yahoo)

Acaso haya sido la peor semana de la carrera futbolística y de la imagen de uno de los máximos ídolos, sino el máximo, del fútbol mexicano, como siempre lo fue Hugo Sánchez, cuando la Junta de Dueños de la Federación de su país determinó cesarlo en el cargo de entrenador, apenas promediando el período entre dos mundiales.
Sánchez, odontólogo de profesión y estrella de los años ochenta en el fútbol español, primero en el Atlético Madrid y luego y más tiempo, en el Real Madrid de la llamada “Quinta del Buitre”, con jugadores de la talla de Butragueño, Sanchís, Martín Vázquez, Michel o Jorge Valdano, acostumbró al mundo con sus festejos con cabriolas y saltos mortales y espectaculares chilenas, que pusieron a México en la consideración del fútbol mundial, si bien como equipo nacional o su propia liga nunca habían alcanzado ese status.
Por eso, Sánchez acaparó toda la publicidad en sí mismo, incluso llegando a tapar a su propio fútbol en un tiempo en el que prácticamente ningún jugador salía al exterior, debido a que la paga en el país siempre fue fuerte, y a que no había tradición para emigrar. En el caso de Sánchez, también la suerte jugó un papel en su favor ya que el entonces presidente del Atlético Madrid, Angel Cabezas, había viajado a México para observar en acción al jugador Maldonado, del Cruz Azul, pero Sánchez apareció en una jornada de gloria, marcó goles seguido, y el dirigente optó por llevarse al delantero de los Pumas de la ciudad de México Distrito Federal, la capital del país.
Lo extraño de la carrera de Hugo Sánchez, tan brillante en España (aunque no lo fue su primera temporada, cuando se llegó a plantear ser devuelto a los Pumas pero él persistió en quedarse hasta triunfar), nunca pudo ser ni mínimamente equiparable a su trayectoria en el seleccionado “Tricolor” de su país. Así, participó del rotundo fracaso en el Mundial de Argentina en 1978, cuando su equipo regresó sin puntos y con una goleada estrepitosa ante Alemania por 6-0 en la ciudad de Rosario, y tampoco llegó muy lejos en 1986, como local, cuando todos pensaban que sería “el” Mundial de Sánchez. No sólo no fue así, sino que Hugo falló sobre la hora un penal ante Roberto “Gato” Fernández de Paraguay, que significaba una nueva victoria, y su imagen pública quedó desdibujada para muchos.
Sánchez comenzó a tener detractores en la prensa local, la misma que con los años, y pese a un bicampeonato como entrenador logrado con el equipo de sus amores, Pumas, se resistió a que llegara a la selección, debido a que le atribuyen arrogancia, desconocimientos tácticos, y especialmente, una dura campaña de acoso y derribo a su antecesor en el cargo, el argentino Ricardo La Volpe, con quien tiene un duro enfrentamiento desde que ambos eran jugadores y se enfrentaban como delantero y arquero.
Sánchez jamás pudo aceptar que siendo extranjero, La Volpe accediera al cargo de entrenador del seleccionado mexicano y se mantuviera los cuatro años entre mundiales y pasara de rueda en el Mundial de Alemania 2006 y una vez eliminado el “Tri” cargó inmediatamente contra el argentino desde el lugar de alguien que conoce como nadie al fútbol de su país y la persona indicada para unir a toda la afición detrás de los colores y la camiseta. Con sus antecedentes futbolísticos, el bicampeonato con Pumas y el simbolismo que representaba, Sánchez asumió como entrenador una vez finalizado el pasado Mundial, pero lo cierto es que nunca supo imprimirle al equipo una línea de fútbol y en especial, jamás encontró un sistema táctico favorable.
Sumado a eso, las derrotas en la Copa de Oro ante Estados Unidos, y la eliminación del Torneo Olímpico en un grupo accesible, generaron una crisis terminal debido a que ya desde antes, varios integrantes fundamentales del equipo nunca se sintieron cómodos con su presencia y respondían mucho más a La Volpe, en el período anterior, lo que fue generando un plantel dividido, en el que algunos jugadores sólo eran convocados porque era absolutamente imposible prescindir de ellos, como es el caso de Rafa Márquez, defensor del Barcelona y capitán del seleccionado.
La salida de Sánchez como entrenador vuelve a traer a la mesa el debate sobre el cuidado que deben tener los grandes ídolos del fútbol y lo difícil que resulta ser entrenador a posteriori, porque ya no se depende de sí mismo y malos resultados dejan huellas en una imagen que se supo mantener favorable durante la carrera como jugador y el stress al que se someten estas personas es mucho más alto que lo normal, debido a que sienten que como entrenadores deben refrendar lo que han hecho como futbolistas.
Alfredo Di Stéfano o Johan Cruyff, por ejemplo, si bien han tenido una exitosa carrera aún como entrenadores, debieron alejarse muy jóvenes de sus cargos debido a la carga nerviosa que les fue dañando físicamente, mientras que Pelé optó por no sentarse en los bancos de suplentes y Diego Maradona no encuentra ofertas importantes luego de haber tenido dos frustrantes experiencias como entrenador mientras duraba la suspensión como jugador en 1995, pero muchos de sus dirigidos cuentan que pretendía “que jugáramos como lo hacía él” mientras otros recuerdan que el trato hacia ellos era igualitario, y no como de entrenador a jugador.
En el caso de Franz Beckenbauer, éste pasó rápidamente del nivel de entrenador al dirigencial en el Bayern Munich, y el francés Zinedine Zidane no se ve como entrenador, al igual que su admirado uruguayo Enzo Francéscoli, hoy magnate de la TV en Miami, Estados Unidos.
Muchos creen que es mejor cuidar la imagen que tanto costó obtener y que, arriegando, el futuro puede ser como el de Hugo Sánchez, y que en pocos meses se dilapide una brillante carrera.

Francesco Totti: “Siento demasiado a la Roma para cambiar de camiseta” (Minuto 90, Dinamarca)

No es fácil llegar a Trigoria, el predio en el que no sólo se entrena sino que se concentra la Roma en magníficas instalaciones. Para ello hay que salir al “Grande Racordo Anullare”, una circunvalación impresionante que marca con claridad que no es fácil acceder a los jugadores romanos omnipresentes en la calle, en los medios de comunicación. Ni qué hablar de Francesco Totti. Basta verlo aparecer en cualquier pantalla en cualquier bar o restaurante de Roma, para que fluyan canciones como “Un capitano, c’e solo un capitanono, un capitaaaano, c’e solo un capitano”, con la música de la clásica “Guantanamera” (“Un capitán, hay sólo un capitán”). Y aparecerán los otros, los tifosi de la Lazio, que dirán por ejemplo que Totti “nunca juega bien los partidos importantes”. Pero pocas veces un jugador ha conseguido reunir en torno a sí mismo a toda Roma, para bien o para mal.
En cierta forma, Totti podría llegar a ser un “Beckham a la italiana”. No tanto por su estética sino por su fama, y su enorme popularidad. El hecho de no haber cambiado nunca de equipo en tiempos de fichajes estrella y contrataciones permanentes, y su casamiento con la ex modelo y ahora conductora de la TV, la muy bella Ilary Blasi (televisado a su vez por la cadena Sky), y su reconversión desde aquellos días del escupitajo a Poulsen en la Eurocopa 2004, y el título mundial de 2006, lo colocaron definitivamente en el altar para los romanistas.
Hoy Totti destina buena parte del dinero que percibe por sus múltiples actividades a entidades de bien público, es embajador de buena voluntad de la UNICEF, y revirtió su mala imagen social desde aquel día que dijo que jamás había leído un libro, a la actualidad con cuatro libros escritos, ironizando sobre sí mismo y recopilando chistes que se han hecho sobre él.
- Cuánto pasó desde aquel escupitajo a Poulsen en la Eurocopa 2004…
- Sí, en cierta forma, tampoco son tantos años, pero en la dinámica de mi vida, eso es mucho tiempo por todo lo que ocurrió después. Fue un episodio muy triste de mi carrera y quedé muy afectado y muy dolido, aunque es algo de lo que no me gusta hablar. Es un episodio terminado y lo más importante es que pude aprovechar aquello para cambiar y creo que hoy mi presente es muy diferente.
- ¿Qué recuerda de aquel momento?
- No quiero hablar mucho de eso, sólo sé que me provocaron y que reaccioné, pero cuando me ví en el video, sinceramente no me reconocí, me quedé impactado por mi reacción, y recuerdo que dije luego, y creo que la gente comprendió, que quería que supieran que ese no era Totti, que Totti es otro. Esos días fueron muy duros, me ayudó mucho mi entorno, mi hermano y agente Ricardo, mi amigo Vito Scala.
- Fue un partido muy duro…
- Sí, lo recuerdo bien aunque no quisiera. Recuerdo que al final me sacaron una tarjeta amarilla por una dura falta a un defensor (Henrikssen) al final. El árbitro era el español Mejuto González. Pero ya pasó. Pedí las disculpas del caso y me parece un tema cerrado.
- Las disculpas las pidió a Poulsen mismo?
- Las disculpas las pedí en general, como debe ser, por mi actitud y es un capítulo cerrado en mi vida.
- ¿Qué opinión tiene de Poulsen?
- Como jugador, es muy bueno, no por nada se destaca en la liga española, pero no quiero meterme en otros terrenos. Ya pasó.
- Pero está de acuerdo con que los jugadores se provoquen en un partido?
- No voy a hablar de eso, sólo recuerdo que en un partido con el Shalke 04 contra el Milan, también tuvo problemas con Gennaro Gatusso…cada uno sabe lo que hce.
- En cuatro años, usted ha tenido una vida social muy movida, su imagen cambió mucho desde aquellos días.
- Claro, por suerte fue así. Por suerte, tengo una buena familia con Ilary, tengo un equipo de bicicletas de carrera, la “Totti Top Sport” y dirijo una escuela de fútbol para niños llamada “Número 10”, que es el número que siempre quise usar en la camiseta y con el ue me identifico.
- Y están los libros….
- Sí, en cierta forma reírse de uno mismo es algo que ayuda para descontracturar. Me cargaron tanto con eso de que nunca leí un libro que escribir una recopilación de chistes sobre mí mismo generó una ola de simpatía en la gente. Incluso, hasta muchos jugadores me copiaron el festejo del gol chipándome el dedo gordo, en homenaje al nacimiento de mi hijo (risas).
- ¿Cuándo apareció ese festejo?
- Lo recuerdo bien. Fue cuando convertí el gol ante Australia en el último minuto en el partido por octavos de final del Mundial de Alemania.
- Ese fue un gol clave
- Sí. A la larga, fue el partido más difícil que tuvimos, el que nos planteó más dificultades hasta la final contra Francia, y ese festejo fue un desahogo.
- Usted tiene une relación irregular con la selección italiana
- Sí, hasta el Mundial sentía que en cierta forma estaba en deuda con los italianos, porque si bien en la Eurocopa del 2000 perdimos la final ante Francia en el último minuto y me eligieron como mejor jugador de ese partido, yo era muy joven allí, y la presión no estaba sobre mí, la exigencia no era tan fuerte. Ya dos años después en el Mundial 2002, tuve aquella expulsión ante Corea en octavos de final, cuando el escándalo del arbitraje del ecuatoriano Bayron Moreno, y luego llegó en el 2004 aquella situación desgraciada ante Dinamarca así que toda mi expectativa estaba en el Mundial 2006, pero sufrí mucho porque casi me quedo afuera por una rotura de tobillo.
- No jugó el Mundial a su nivel aunque Italia lo ganó.
- Soy consciente de eso, pero no era posible. Yo estaba volviendo de la lesión, hice un tremendo trabajo de recuperación para llegar bien y llegué mucho mejor de lo que pensé, pero falto de fútbol y se notó, pero hice mi aporte y fue la alegría más grande que pude tener en mi carrera.
- En la final, a Zinedine Zidane le pasó algo parecido a lo suyo contra Poulsen en la Eurocopa 2004. En este caso, con Marco Materazzi. Cómo lo vió usted?
- Son circunstancias del juego, no se puede hablar de cada caso. Zidane a mí siempre me encantó y lamento que haya terminado su carrera así, pero la gente se acodará más de las buenas cosas que hizo, que son muchísimas.
- Usted anunció su retiro de la selección italiana tras el Mundial pero no cierra la puerta a la Eurocopa 2008.
- No, no la cierro porque hablé mucho con el nuevo entrenador, Roberto Donadoni. Lo conozco, y me entusiasma mucho su proyecto y a quién no le gustaría estar en una Eurocopa. Pero mi físico está muy cansado, tengo múltiples actividades y estoy muy concentrado ahora en llevar a la Roma lo más lejos posible. Por eso no puedo dar hoy una respuesta. Lo único que puedo decir es que me encanta jugar en la selección, pero ya soy “un poco viejo” (risas) y tengo que pensar mucho más cada paso que doy. También vengo de lesiones pesadas y fíjese que lo raro es que entre mis 19 y 30 años no me pasó casi nada, y desde los 30 tuve dos lesiones importantes, una muy grave, la operación del tobillo y la otra fue el golpe en el cuello del pie, que me dejó mucho afuera de lascanchas.
- Usted siempre estuvo muy comprometido con la Roma, y eso es algo poco común en tiempos en los que casi desaparecieron los “jugadores-emblema”. Los Raúl-Real Madrid, Del Piero-Juventus o usted mismo. ¿Cómo se convive perteneciendo siempre a un mismo club en tiempos de fútbol-mercado y fichajes permanentes y cambios de equipo como si nada ocurriera?
- No soy tonto y sé que vivimos un tiempo así, pero mi amor por la Roma viene de muy pequeño. Yo seguía a la Roma en la curva (tribuna) cuando era adolescente. Pude tener el privilegio de llegar a compartir equipo con mi ídolo de juventud, Giusepe Giannini, y cuando me destacaba jugando al fútbol infantil, me vinieron a buscar del Milan para hacerme contrato, en tiempos de esplendor del Milan, y mis padres se opusieron y yo también, porque siempre fuimos tifosi de la Roma. Esto se formó desde mi niñez y no me siento en condiciones de traicionar este sentimiento. No sé lo que hacen los demás. Tampoco creo casual que admire tanto a Raúl, porque en cierta forma representa lo mismo que yo, pero en el Real Madrid, y fijese que hasta tenemos una cantidad parecida de goles.
- El un poco más que usted (risas)
- Cierto, pero él es delantero neto y yo no, yo soy “trecuartista”, un acompañante del delantero de punta. Aunque puedo jugar en otras posiciones, de hecho ahora mismo, el técnico Luciano Spalletti quiere que juegue de punta. Yo lo hago, pero siempre digo acá en Italia a los hinchas que yo no decido el equipo, que juego donde me ponen y que siempre haré lo mejor para el equipo, pero prefiero jugar de mediapunta, o “trecuartista”, un poco más atrasado.
- Y se dijo en Madrid que usted casi juega en el Real Madrid. ¿Hubiera traicionado a la Roma?
- No, no considero en eso una traición pero es cierto que me subyugó la posibilidad de jugar en el Real Madrid y la chance fue cierta en 2004, cuando tras las vacaciones en Formentera, pasamos con mi esposa Ilary por Madrid y el presidente del club era Florentino Pérez. Allí Jorge Valdano habló conmigo y me comentó la chance de acompañar a Zidane en el medio partiendo un poco más desde atrás, pero no se terminó dando. Creo que hubiera sido la única vez que habría aceptado irme de la Roma.
- Y hubiera compartido cartel con Raúl…
- Hubiera sido un honor. Para mí, que Raúl no tenga el Balón de Oro es definitivamente escandaloso, con la trayectoria que tiene. Tuve el gusto de saludarlo ahora cuando nos enfrentamos en octavos de final en la Champions League.
- Qué impacto que fue el triunfo de la Roma ante el Real Madrid y en los dos partidos…
- Sí, esta temporada es aún mejor que la anterior para nosotros. Estamos relativamente a tiro del Inter en la liga, y muy fortalecidos futbolística y anímicamente en la Champions luego de eliminar a un equipo del calibre del Real Madrid. Pienso que podemos llegar a luchar hasta el final en los dos frentes porque creo fervientemente en el equipo. Al ganarle al Real Madrid de locales y en Madrid demostramos que somos uno de los equipos más fuertes del continente porque no es nada sencillo ganar a este tipo de equipos, es una enorme satisfacción.
- Y ahora toca el Manchester United, el mismo que les hizo siete goles apenas un año atrás…
- Sí, es extraño volverlos a enfrentar en esta instancia tan pronto. También es poco usual que juegues seis veces en un año contra el mismo equipo extranjero y por competencias oficiales, pero así se dio. Creo que más allá del United, que es un poderosísimo equipo y de Cristiano Ronaldo, que es sin dudas uno de los mejores jugadores del mundo, el tema pasa por no cometer ninguna distracción. En la Champions League cometés una, y se acabó todo, posiblemente. Y nos veo concentrados y sabiendo que ahora para ganar en los dos frentes, liga y Champions, deberemos enfrentarnos a los equipos de mayor nivel.
- Pero con el antecedente de los siete goles de la Champions pasada, ustedes querían al Manchester United como rival?
- Sinceramente no, no lo queríamos, debo reconocerlo, pero al menos para nosotros es un desafío por lo que pasó y nadie cree que vamos a pasar de rueda y eso puede ser bueno. Nos conocemos de memoria y al menos en la matemática, tenemos el 50 por ciento de posibilidades de ir a semifinales.
- Se va a enfrentar otra vez a Van der Sar, un arquero que para usted no es uno más
- Desde ya que no. De hecho, el título de mi libro “Je Mo Faccio Er Cuchaio”, tiene una historia que lo relaciona mucho y que viene de la Eurocopa 2000.
- Cuéntela por favor…
- Sucede que llegamos a los penales contra Holanda en semifinales y cuando llegó el momento de patearlos, se me acerca un compañero, Di Biaggio, y apuntando a la longitud de Van der sar, me dice “tengo miedo”, y allí yo le solté la frase que se hizo famosa, pero se la dije en romanesco, un dialecto romano. Le dije “yo le hago la de la cuchara”, que es un remate empalando la pelota apenas desde abajo con todo el empeine, haciéndola elevar lentamente, como si uno levantara la pelota con una cuchara. Di Biaggio se sorprendió por lo que le dije con seguridad y nuestro capitán, Paolo Maldini, que escuchó lo que dije. Se me acercó y me dijo “es una semifinal de Eurocopa”, que estaba loco si lo hacía, pero lo hice…
- Le sorprendió la eliminación del Inter a manos del Liverpool?
- No tanto, en Champions League todo puede ocurrir y el Liverpool des fuerte también. Sí me sorprendió todo lo que pasó después con Roberto Mancini y su renuncia que luego revirtió. Pero no me detengo mucho en el Inter. Nosotros pensamos en la Roma.
- Qué le falta entonces a la Roma para terminar de consolidarse?
- Creo que se hizo un muy buen trabajo de base, con jugadores que ahora todos quieren, como De Rossi, Aquilani, y eso indica que somos fuertes en Europa, y se han traído buenos jugadores para reforzar el equipo. Siempre digo que si queremos llegar más lejos, hay que traer cada vez mejores y no vender. Es la única forma de crecer. Me decían, por ejemplo, que Didier Drogba podría venir. Si hay chances de que venga Drogba, yo mismo voy a buscarlo y a convencerlo de que venga a la Roma!. Necesitamos campeones porque los campeones siempre tienen esa mentalidad de vencer. Pero como siempre digo, yo no manejo el club, sólo juego y soy el capitán.
- Y a Zlatan Ibrahimovic, iría a buscarlo?
- También. Son jugadores de carácter y ganadores.
- Le gusta el juego de Ibrahimovic? Qué puntos fuertes y débiles le ve?
- Débiles, pocos. Acaso que alguna vez lo puede traicionar su carácter y que si está en un mal día, tal vez no le sale nada, pero eso nos pasa a todos. Pero es un gran jugador técnicamente, con una enorme potencia y una gran capacidad para generar situaciones de peligro casi de la nada, y está jugando cada vez mejor en conjunto.

- Qué equipo ha jugado mejor en la Champions para usted?
- A mí me gusta mucho ver al Barcelona, pero me parece más sólido el Manchester United.
- Y el mejor jugador del mundo?
- Sin dudas, Leo Messi. Y después, Henry. Si tuviéramos a esos dos jugadores en la Roma, no perderíamos nunca.
- Cuál es el mejor entrenador que tuvo en su carrera?
- Dos, Carlo Mazzone, una especie de segundo padre, y el checo Zdenek Zeman en el plano técnico, el que me dejó los mejores fundamentos tácticos.
- Y los mejores jugadores que tuvo de compañeros?
- Gabriel Batistuta, Abel Balbo y Marco Delvecchio.
- En el derby contra Lazio en el estadio Olímpico llevó flores a la curva de los hinchas de Lazio.
- Sí, fue algo que sentí, porque fue en homenaje al chico asesinado por ser hincha del Lazio, aunque sea el rival de la Roma. Deposité flores porque sabía que el padre de Gabriele Sandri vendría al estadio y me pareció que con ese gesto demostraba que el fútbol es sólo un juego, nada más que eso, y que nadie puede morir por una camiseta.

“Totti tendría poco que hablar con Einstein pero forma parte de la dinastía de Garrincha, Best, Gascoigne o Cassano, con la ventaja de no ser cojo, ni alcohólico, ni paranoico”, describe con maestría el periodista español Enric González, autor del maravilloso libro “Historias del Calcio”, de la editorial RBA.

Totti, el autor de cuatro libros que nunca leyó ninguno

Francesco Totti se ha convertido en un personaje cada vez más popular desde que decidió tomarse a broma las cargadas que ha ido recibiendo desde que a partir de su sinceridad brutal, admitió que jamás en la vida había leído un libro. Incluso en un derby contra la Lazio, su rival Paolo Negro se mofó de él en un roce y le espetó “habla italiano”, como si no se le entendiera lo que dice. Así fue que Totti decidió revertir esta imagen primero con el libro “Tutte le barzellette su Totti (racconte da me)” (Todos los chistes sobre Totti recopilados por mí”, y “Le nuove barzellette su Totti (racconte ancora da me)” (Los nuevos chistes sobre Totti recopilados por mí), y luego dos más, el más original, “Je Mo Facio Er Cuchiaio” (“Yo se lo hago de cuchara”), en referencia al penal ante Van Der Sar en la Eurocopa 2000 que repitió en varios goles más en su carrera y otra biografia con DVD de sus goles incluídos, que inundan actualmente los kioscos y librerías.
Es tal el cambio en Totti, que está casado con la ex modelo Ilary Blasi, quien es conocida en Italia como “La Letterina” por su participación televisiva como conductora del programa “Pasalapalabra”, sobre libros, en el que se disfraza de letra.
Sin embargo, Totti sigue recordando que de chico quería ser gasolinero “por lo bien que huele la nafta”, y se sigue declarando fanático de los bucattini alla matricana que prepara su madre, Fiorella.
Los libros siguen sin aparecer, salvo los suyos.