lunes, 30 de marzo de 2009

El contrato de la mano de Dios

Pasó Venezuela y el 4-0 final en el Monumental implicó un suspiro de alivio. El seleccionado argentino pudo sacarse de encima la mochila de tener que ganar, golear y gustar ante un rival decididamente inferior (tanto, que tuvo pánico y sólo jugó con Giancarlo Maldonado en posición ofensiva, facilmente absorbido por una línea de tres defensores albicelestes), y su director técnico, Diego Maradona, podrá ahora utilizar la situación de no tener siquiera firmado su contrato con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para presionar sobre muchos temas aprovechando los inesperados vientos a favor, insospechados hace menos de medio año cuando las encuestas para asumir le daban totalmente negativo.
Hace escasas tres semanas, Maradona aparecía entre sus amigos de la TV por cable (que como la mayoría de la prensa nacional lo miran con ojos que entremezclan agradecimiento con idolatría) para decir que había llegado a la conclusión de que si Carlos Bilardo había sido designado manager de los seleccionados nacionales era para estar atento a una caída suya para ocupar su lugar (algo que tiene alterado al entrenador campeón mundial en México 1986, que jura y perjura que en los próximos tiempos demostrará que no es así). También dijo el ex astro futbolístico, que Bilardo hizo más fuerza por colocar en el plantel a Humberto Grondona, ( el hijo del presidente de la AFA de misteriosa trayectoria en el Corinthians de Kía Joorbachián, ligado al magnate ruso Boris Berezovsky, vinculado a la mafia, y luego como entrenador de Talleres de Córdoba, privatizado a Carlos Ahumada, un empresario buscado por la Interpol y huido de México) que a Oscar Ruggeri, vetado por la AFA, en buena parte (algo que no se suele decir, es un tema tabú), por haber encabezado la huelga contra el presidente de Deportivo Español, Francisco Ríos Seoane hace poco más de una década.
Maradona tiene ahora, tres partidos después de su incierto debut como DT argentino, un poder que antes no tenía para negociar, si cabe, la firma de su contrato. Cual Sergei Bubka con sus récords de a un centímetro para cobrar cada uno de los premios, el "diez" va subiendo peldaño a peldaño desde una posición que ni el más optimista esperaba: tres partidos jugados, tres ganados, siete goles a favor, cero en contra, más cerca del líder Paraguay en la clasificación para el Mundial, por arriba de Brasil y con buena sintonía con el público, que sólo en una parte pequeña silbó a Juan Sebastián Verón, o que aceptó resignado la división de la organización del partido ante la "vinotinto" entre las dos barras bravas más fuertes, ubicadas en las dos cabeceras (¿No era que habría derecho de admisión?). Fueron "Los borrachos del tablón" los que dedicaron el triunfo "a Riquelme que lo mira por TV" y fue "La 12" la que con su tachín tachín intentó tapar los cánticos de enfrente.
Este Maradona sin contrato aún con la AFA, puede ahora llegar a pedir mucho más, desde otra suma de dinero mayor a la acordada inicialmente, hasta con más fuerza la incorporación de Ruggeri, con el objeto de frenar un posible avance mafioso, el mismo que busca llevar a sus garras todos los negocios con los que se encuentra por estos días la familia Messi.
De momento, la camiseta número 10 otorgada al ya mejor jugador del mundo implica un reconocimiento que era fundamental para consolidarlo también en el equipo argentino, pero en el campo de juego, el astro del Barcelona sigue jugando por la derecha, como en su equipo, aún cuando ante la falta de Riquelme, el conjunto argentino evidenció la falta de un futbolista clásico que maneje los hilos y conecte al tridente atacante con los cuatro del medio. Difícilmente esa carencia se note mucho ante el débil panorama sudamericano, tal vez ante Paraguay o Uruguay pueda aparecer, pero ni siquiera parece importar ante un rival como este Brasil de Dunga, que dio pena en Quito ante Ecuador y que, todo indica, llegará a Buenos Aires a defenderse.
Sin mucha prensa nacional interesada en mantener una equidistancia del entrenador, la selección argentina sigue siendo un caos organizativo. La AFA informa en su web, el lunes, de la actividad semanal y coloca el jueves a la mañana como día y horario, pero a horas de lo prefijado, decide volver a cambiar la actividad para la tarde, con mucha prensa internacional esperando. Ni qué hablar de la disposición de las vallas tras el partido, y el impedimento de pasar hacia la conferencia de prensa de Maradona, mientras distintos cómicos y personajes de la TV acceden con mayor facilidad a los jugadores que los mismos periodistas.
La sensación que queda es que la AFA sigue siendo, en muchos sentidos, un coto cerrado en el que se toman las deciciones de manera autárquica, vaya a saberse hasta cuándo. Al menos, el Estado presiona con terminar con el monopolio de Torneos y Competencias desde el proyecto de Ley de Radiodifusión. No es sólo Maradona el que puede presionar para firmar su contrato, tal vez con la pluma en la mano de Dios.

lunes, 23 de marzo de 2009

Mejor no hablar de ciertas cosas

Parece que no perdemos nuestra pequeña capacidad de sorpresa. Encendemos la TV para ver "Fútbol de Primera" por Canal 13, con toda la idea de volver a apreciar, aunque sea compactado, el gran espectáculo dado por la tarde por Huracán, ante Lanús. Un soplo de aire fresco para tanta mediocridad futbolera, para tanto esquema, para tanto grito de locura desenfrenada desde el banco de suplentes reclamando una mano, un "orsay", un penal dudoso, un lateral. Para ver, por fin, aunque sea unos pocos minutos de toque, de juego asociado, de gambeta, de fútbol argentino del viejo, del nuestro que fue asesinado estos años por los destructores de una de las grandes fiestas populares que nos quedaban. Prendimos la TV con el pequeño propósito de divertirnos con el excelente juego del "globito", casi desahuciado hasta hace escasos meses, pero renacido ahora desde las mismas entrañas de apelar al viejo y querido fútbol de nuestro estilo, con tres cracks que están para grandes cosas. Uno de ellos, más conocido porque tiene una trayectoria más dilatada, Mario Bolatti, con un juego muy parecido a aquel del gran Claudio Marangoni, aunque más rápido en su despliegue, y tal vez con algo menos de peso en la marca. Los otros dos, Matías De Federico y Javier Pastore, menos conocidos pero que han cambiado mucho la cara a este equipo que no parece traicionarse, que siempre apela al buen juego, que no descarta nunca atacar y que tiene una premisa demasiado simple pero que también demuestra el pozo conceptual en el que ha caído nuestro fútbol: tratar de asegurar la pelota, de dársela a un compañero que tenga la misma camiseta, de no ponerla cerca de su rival, y luego, apelar al desequilibrio individual cuando las circunstancias así lo indiquen. No tener miedo de gambetear, de eludir, de levantar la cabeza para ver quién se encuentra más libre si juega para el mismo equipo. Todo eso hace ya desde hace varias fechas este Huracán que dirige Angel Cappa, y que apela a la tradición más rica de lo que fue el admirado fútbol argentino que exportó al mundo sus mejores exponentes, y que por todo eso llegó a ser admirado y respetado.
Pero no. Apenas podemos ver algunas imágenes por Canal 13 y se llegan a escuchar, de fondo de la transmisión original, los permanentes halagos del relator, Walter Nelson, y del comentarista, Alejandro Fabbri. Ninguna mención, desde "Fútbol de Primera" a lo ocurrido esa misma tarde en el Palacio Tomás A. Ducó. Nada. Un partido más, casi estadístico. Sí, perdió el puntero, Lanús, y aparece el entrenador, el joven Zubeldía, reconociendo hidalgamente que su equipo fue superado. Luego, sin embargo, aparecerá un abanico de explicaciones del conductor sobre otras cuestiones, y no perderá la oportunidad de preguntarle a Juan Sebastián Verón, si le molestaría que la selección argentina jugara con un esquema 4-4-2 (esto significa sin enganche, sin un número 10, la vieja usanza argentina) y "La Brujita" da muchos rodeos para explicar que si bien en Europa cada vez se juega más con la fórmula propuesta por el conductor televisivo, el fútbol argentino "tiene muchoa riqueza y variantes y se podría utilizar distintas fórmulas de acuerdo con cada caso". No hay lugar para Huracán, sí lo hay para propender al 4-4-2, o tal vez al 3-5-2. o lo que esté de moda en Europa. El programa cerrará, eso sí, también, con media hora destinada a emitir el fantástico triunfo de River Plate, como local y ante San Martín de Tucumán, por 2-1 con un penal en la última jugada del partido, que será festejado con fanatismo por el apasionado relator que cuando los tucumanos marcaron el primer tanto, apaciguará recordando que "falta mucho todavía" o que ante cada ataque de los norteños, gritará "cuidado" al jugarle una mala pasada su inconciente, ni qué hablar cuando ante cada ataque riverplatense pida "bomba, bomba" o "está solo fulano de tal" o "qué tiro libre que tenés, Muñeco!". Todo vale, y si esto ocurre es porque los que participan, saben que no hay, paradójicamente, competencia. Todo lo contrario al nombre del programa.
Por la mañana del domingo, leíamos con atención la publicidad oficial del proyecto de Ley de Radiodifusión y que proponía volver a ver los partidos por TV sin tener que pagar, como en tiempos añorados. Mientras las operadoras se llevan tres mil millones de dólares por año con el fútbol, los clubes, en su totalidad, apenas si se llevan 200 millones....de pesos.
El fútbol televisado pide a gritos su democratización en todos los sentidos. Desde un reparto equitativo de lo que el mismo fútbol produce hacia adentro, como de una necesidad evidente de cambio de discurso desde lo que el poder de los medios nos sigue transmitiendo, mientras lentamente se apaga la fiesta popular, apartándonos de nuestro placer. Huracán es, hoy, un símbolo de resistencia contra este poder. Una nueva Ley de Radiodifusión es mucho más que eso. Es una gran herramienta para defender nuestros derechos y una posibilidad de terminar, por fin, con esa impunidad.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Maradona-Riquelme, la nueva dualidad argentina (Jornada)

Los argentinos ya hemos encontrado una nueva dualidad con la que sumirnos en una de nuestras tantas miradas al ombligo y al tradicional verbo “dividir” trazando una raya que nos coloque de un lado o de otro entre dos grandes ídolos futboleros de los últimos tiempos y por si esto fuera poco, ex amigos: Diego Armando Maradona y Juan Román Riquelme. Tanto, que si en este párrafo se quitara los apellidos, el común de los lectores sabría a quiénes nos estamos refiriendo.

En este caso, a diferencia de algunas otras dualidades en los distintos ámbitos de la vida, como el literario (Escuela de Florida vs Escuela de Boedo), educacional (Laica vs Libre), político (peronismo vs antiperonismo), tanguero (Gardel vs Julio Sosa) y hasta automovilístico (Fangio vs Gálvez), o boxístico (Prada vs Gatica), no hay que olvidarse de que Maradona, entre todos los jugadores del mundo, decidió darle como herencia su camiseta número 10 al mismo Riquelme en su partido despedida en la Bombonera, allá por noviembre de 2001, con aquella mítica frase de que “la pelota no se mancha” y en su palco nadie osó descolgar aún la foto en la que ambos están abrazados y felices.

Se trata de un estrellato que todo lo complica. De Maradona, no hace falta aclarar lo que significa en el mundo entero, mientras que el propio “Diez” debe reconocer que al menos en la rica historia de Boca Juniors, Riquelme ha hecho muchísimo más que él, por continuidad, y títulos.

Sin embargo, no se trata de un enfrentamiento para saber quién es mejor, sino que se trata, una vez más, de un problema de procedimientos, que repite una vez más lo más preocupante de los argentinos. El instinto de la autodestrucción.

Hace pocos días, un colega europeo decía a este cronista a modo de reflexón que de no ser por los propios argentinos, en fútbol, nadie podría con ellos, pero que por suerte los propios compatriotas somos los encargados de generar climas y decisiones que terminan con nuestras posibilidades.

Lo cierto es que detrás del procedimiento de Maradona “rompiendo códigos” de comentar primero a la prensa el mal momento de Riquelme por el que jugando así “no me sirve para la selección”, todo indica que el volante creativo de Boca intuye, percibe, cree, que esas declaraciones, que no pasan de algo puramente técnico, encierran un deseo de que fuera el propio jugador el que renunciara, para no tener que cargar con el peso político y el antipático hecho de tener que dejar de convocarlo.

Esto lo corrobora la ingenuidad del entrenador de Boca, Carlos Ischia, quien días pasados manifestó que en aquel partido de la primera fecha del actual Torneo Clausura, estaba dispuesto a ceder sin dificultades a Riquelme para la selección, para el partido del 11 de febrero en Marsella ante Francia, si la AFA o Maradona se lo hubieran pedido, pero que al club no llegó ninguna solicitud.

Esto se contrapone con la supuesta amarga queja de Maradona en Marsella, acerca de que la AFA habría puesto trabas a su trabajo al colocar el partido de Gimnasia de Jujuy y Boca a las 19,30 del domingo, cosa de no dar tiempo a Riquelme a viajar e incorporarse a tiempo al seleccionado argentino. Hoy, ese argumento cae por su propio peso.

La otra pregunta que cabe formularse es si Maradona tomó esta decisión, o hizo estas declaraciones que sabía que molestarían a Riquelme, por su propia cuenta y conocimiento, o si fue influído por algunos jugadores que no quieren convivir con el volante de Boca, de supino talento como complicado carácter, y si fue cierto o no aquello de los posteriores llamados de algunos jugadores del plantel argentino para felicitar al inexperto entrenador.

Sea cual fuere la verdad, lo que es claro es que lo que ocurre fuera de los campos de juego con el equipo argentino está lejos de ser lo ideal, algo que muchos argentinos, amantes del fútbol, podían llegar a vislumbrar.

Porque sumado al nuevo culebrón con Riquelme, aparece como indescifrable el rol de Carlos Bilardo en este seleccionado, casi un dirigente, limitado por todos los costados, mientras que tampoco se define el ingreso de Humberto Grondona, quien parece ser moneda de cambio por Oscar Ruggeri en este litigio que Maradona tiene con el presidente de la AFA.

Y si en 2006 la imagen que quedó grabada fue la de un muy joven Lionel Messi en el banco de suplentes ante Alemania, o un genio como Ricardo Bochini casi no participó en Mundiales, o en Suecia 1958 se prescindió nada menos que de Sívori o Di Stéfano, ahora todo indica que vamos camino a que la historia se repita y que sea la Argentina la que le gane una vez más a la Argentina, si no se logra cambiar a tiempo.



¿Por qué amo y por qué odio al fútbol brasileño?

Estimados lectores:

Como ya saben quienes nos siguen habitualmente, solemos reproducir los artículos de colegas que, creemos, ameriten un espacio en nuestro blog. Este es el caso de Octavio Palazzo, gran periodista y amigo y con quien tuvimos el gusto de compartir el mítico programa radial "Palo y Palo". Invitamos a los lectores a enviar también sus consideraciones sobre el fútbol brasileño.

Octavio Palazzo
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1.- amo su fútbol porque son a este deporte como la NBA es al basquet.
2.-porque ningún pais expresa dentro del campo su espíritu bello y alegre como hace brasil con su futbol.
3.-porque tienen 5 titulos del mundo,y siguen esperando el mundial siguiente como si no hubieran ganado ninguno.
4.-porque aceptan con estoicismo el absurdo invento argentino de la comparación entre pelé y maradona,entre alguien que ganó 3 mundiales con alguien que ganó 1,entre alguien que convirtió 1300 goles contra alguien que hizo 300,que no cabeceaba,y que dominaba una sola pierna.
5.-lo amo porque demuestran que la belleza puede vencer en todo lugar,en todos los tiempos,en todas las superficies,en el césped,en la arena,en el salón.
6.-lo amo porque el jugador menos dotado tecnicamente de un equipo brasileño puede ser tranquilamente el número 10 de la mayoría de cualquier equipo argentino.
7.-lo amo porque son tan grandes que pueden ganar mundiales sin arqueros.
8.-lo amo porque nos perdonan hasta lo del bidón envenenado.
9.-lo amo porque son los mejores aun cuando pierden,como en el 82 y en el 86.
10.-lo amo porque cuando pasa al ataque un marcador de punta brasileño pareciera que un rayo surcara la línea lateral,mientras un sol con botines espera el momento de la habilitación en tiempo y espacio perfecto,para la entrada de algún meteorito que la guarda entre los piolines de la vía láctea del gol.
11.-lo amo porque son los mejores aún entre las mujeres,y les sobra tanta gloria que esconden ese argumento.
12.-lo amo porque solo brasil puede contener la mayor de las tragedias y la mayor de las comedias de la historias del futbol,comprendidas en el "maracanazo",y en méxico 70.
13.-lo amo porque si no existiera brasil,los mundiales serían como rio de janeiro sin playa.Si una catástrofe lo dejara afuera algún día,el mundo entero inventaría un "wil card" de necesidad y urgencia para el fútbol.
14.-lo amo porque me alcanzó un solo nombre propio para describir tantas emociones,tanto fútbol.....
15.-Y LO AMO,PORQUE EN CUALQUIER MUNDIAL,DAN CUALQUIER COSA CON TAL DE NO ENFRENTAR A ARGENTINA!!!!!!

martes, 17 de marzo de 2009

Blog do Menon: Mil artículos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Amigos lectores: el colega y amigo Luis Augusto Simon, brasileño de pura cepa y compañero de tantos viajes, acaba de cumplir las primeras mil notas en su muy buen blog, el Blog do Menon, para lo cual tuvo la feliz idea de convocar a colegas y amigos de su país y de la Argentina, entre los que me cuento, para que escribiéramos algo muy interesante. Los argentinos, por qué amamos u odiamos al fútbol de Brasil, y a los brasileños, lo mismo pero sobre Argentina.

Felicitamos al amigo Luis Augusto Simon, recomendamos su blog blogdomenon.blogspot.com (aún cuando no nos caiga simpática su portada propalestina y nos llame Lewinski, imitando a la supuesta primita Mónica, la amiga de tío Bill), y a continuación, reproducimos tanto nuestro propio artículo como el que escribiera el colega y amigo Luis Augusto Monaco, del diario "O Estado de Sao Paulo".
AMO O SUPERCLÁSSICO, ODEIO BARRASBRAVAS
LUIS AUGUSTO MONACO
Não sou daqueles que, em nome da rivalidade, odeiam o futebol argentino e não enxergam nada de bom na bola jogada por nossos vizinhos. Nadando contra a corrente, torço para a Argentina em qualquer jogo que não seja contra o Brasil. E por que amo o futebol argentino? O primeiro motivo é o mais óbvio: porque os argentinos também jogam muita bola. Não têm a ginga nem a cadência do brasileiro, mas sabem tratar a bola como poucos. E quando começam a tocar de pé em pé, é duro tirar a bola deles... Imagine a seguinte situação: um argentino no meio de uma roda de bobinho, cercado por cinco italianos ou cinco alemães. Com sua obstinação, o argentino vai tomar a bola rapidinho. Agora coloque um italiano ou um alemão no meio de cinco argentinos. O cara vai correr até cansar... Amo a identificação que os argentinos têm com as camisas que vestem, a maneira como celebram cada vitória com seus torcedores. Amo o clássico, ou melhor, o “superclássico”. Boca x River é o maior jogo do mundo (e Brasil x Argentina é o maior confronto de seleções), com casa cheia e ambiente incomparável mesmo se o jogo não valer nada. Amo as músicas que as torcidas cantam nas arquibancadas, muito mais criativas e melódicas do que as “nem a PM vai se segurar” que se ouvem por aqui. Amo seus meias habilidosos, seus zagueiros raçudos. E amo Maradona.O que eu odeio no futebol argentino? Seus “barrabravas”, bandidos ainda mais violentos do que os de nossas torcidas organizadas. A longevidade de Don Grondona à frente da AFA. Os pontapés que seus times distribuem quando percebem que o jogo está perdido. A insistência de acharem que Maradona jogou mais do que Pelé. E, por último, cruzar com o Boca na Libertadores...
SERGIO LEVINSKY
Amo el futbol de Brasil porque es un futbol convencido de ser el mejor. Amo el futbol de Brasil cuando ese futbol es el que uno cree que debe ser el futbol brasileño, aquel que pudo ver (y gozar) desde pequeño, aquel que no necesita de correr, sino que conjuga el verbo "jugar". Amo el futbol de Brasil cuando es genuino de su pais, cuando tiene esa cadencia unica, ese ritmo-samba que me llena los ojos y puedo decirles a mis contertulios "¿vieron? ¡eso es futbol!". Amo tanto el futbol de Brasil que en mi propia tarjeta de presentación tengo la foto de aquel maravilloso equipo de México 1970. Y lo amo cuando los Pelé, Zico, Sócrates, Raí, Ronaldinho, Kaká o el próximo que venga, son capaces de toda magia aún persistiendo contra los agoreros y los posibilistas del sistema que nos inunda, ahoga e intenta quebrar nuestros sueños.Y lo amo cuando contemplo esos portentos de los laterales que se lanzan con todo al ataque, con los Cafú, Roberto Carlos, los Nelinho y los Daniel Alves, los Maicon y los Junior. Amo cuando aparecen esos volantes centrales o "cabezas de area" al estilo Mauro Silva, o los delanteros impactantes como los Ronaldo, Romario, Pato o quien sea. Amo que se crean los mejores del mundo, porque al menos tienen con qué creérselo. También amo que un país hermano, latinoamericano, sienta un genuino orgullo por todo lo que ha conseguido nada menos que con el deporte más bello del planeta. Amo cuando en un Mundial todo el estadio, en cualquier parte del mundo, se transforma de amarillo al grito de Ypiranga. Amo que los colegas, apasionados, se lancen a chicanearnos antes de un clásico con lo del "Penta" y amo también que tantos queridos amigos, con todo lo que dio Brasil en el fútbol, gusten del que practican los argentinos. Amo que tan grandes cracks como Tostao o Gerson tengan esa clarividencia para ver el fútbol de hoy respetando sus convicciones.Y amo el fútbol de Brasil cuando escucho al tan talentoso Chico Buarque cantando el himno de Politeama, o cuando en el túnel del Maracaná leí esa frase increible sobre que "en el pase, el hombre se define como ser social". Y parece loco, pero más amo el fútbol de Brasil, cuanto más le temo.Odio, en cambio, al fútbol de Brasil cuando sus jugadores pareciera que necesitan provocar cuando van ganando. O que con tanto talento, maten su propio fruto tratando de imitar lo peor de nosotros, suplantando el jugar por el correr, el divertirse por el sufrir, cuando la desorganización se come lo que sería un gran campeonato, o cuando presumen más de lo que tienen. O cuando las "eras Dunga" vienen a cambiar tantos buenos momentos de fútbol. Odio que hayan dejado sugir a los Havelange y Texeira, o esa sonrisa de plástico de Pelé, con la corbara con los colores de los Estados Unidos. Odio que con tanto talento, necesiten ue los árbitros los ayuden en todas las Copas América y los Mundiales, y que muchos de sus jugadores no lleguen a Europa preparados como personas para triunfar y los venzan las saudades. Pero ni aún así los puedo odiar, porque compartimos la misma pasión y porque en el fondo, si no fuera por los colores, nos unirían demasiadas cosas.




El fútbol italiano comienza a cuestionarse (Yahoo)

Por primera vez en siete temporadas, no habrá ningún representante italiano en los cuartos de final de la Champions League europea que se sorteará el próximo viernes 20 y que contará con los cuatro equipos ingleses que se encuentran disputando el certamen, en una clara muestra de cuál es hoy el torneo más importante del mundo.

La prensa y la opinión pública italiana han comenzado entonces, rápidos de reflejos, a cuestionarse y a preguntarse por los motivos que han llevado a esta situación, aunque nadie puede sorprenderse mucho a la luz de lo que ha ocurrido en los últimos años en la propia liga local y en la situación estructural que viven sus clubes.

Si en 2006 el fútbol italiano logró colocar a tres de sus cuatro equipos en cuartos de final de la Champions League, ya en el 2007 sólo habían pasado dos, y en la temporada pasada, uno solo, para llegar a la actual de no tener ninguno. El panorama parece bastante claro y en declive, y entre las dos competencias, Champions y la Copa UEFA, sólo Udinese tiene chances de llegar a cuartos de final, porque ni siquiera el Milan fue capaz de superar al Perder Bremen en dieciseisavos.

El administrador delegado, y al mismo tiempo vicepresidente del Milan, Adriano Galliani, no pudo ser más claro con la situación del “Calcio”: “”estamos al borde del abismo, porque la diferencia con la Premier inglesa y la Liga Italiana es que los clubes de esos países son dueños de sus estadios y los nuestros, no”.

Si bien es cierto lo que dice Galliani, porque en Italia los estadios suelen pertenecer a las comunas, los distintos estudios de marketing en Europa no parecen sostener que tener la propiedad del estadio sea demasiado incidente en un déficit o un superávit, sino apenas un mero porcentaje mínimo.

El problema del fútbol italiano pasa por la credibilidad original luego del tremendo caso del Mani Pulite y luego del “Moggigate”, que a su vez derivó en que muchos jugadores estrella dejaron de lado la alternativa de ir a jugar a este país para aspirar a jugar primero en la Premier League, y como segunda instancia, la española.

Pero además, el Moggigate, por el cual se encontró al manager de la Juventus, Luciano Moggi, como responsable de todo un entramado de corrupción con árbitros, dirigentes de otros equipos y la propia Federacalcio para manipular partidos y resultados, el hecho de que la Juventud descendiera por esta causa a la Serie B y que el Milan perdiera puntos en el torneo siguiente y también credibilidad en su institución, conspiraron mucho contra un torneo interno en el que el Inter (limpio de toda esta trama) se ha quedado con los últimos tres scudettos y va camino del cuarto, y salvo en esta oportunidad, siempre la Roma ha sido el único que ha dado cierta competitividad.

La Juventus, recién ahora, en su segunda temporada en la Serie A, ha recuperado cierto nivel pero mantiene muchos jugadores veteranos, como Alessandro Del Piero, el checo Pavel Nedved (que ya anunció su retiro para junio) o el francés David Trezeguet, mientras que en el Milan, la defensa es demasiado veterana, con viejas glorias que mantienen un cierto nivel, como Paolo Maldini o Alessandro Nesta, y en la delantera, otros de generaciones anteriores como el eterno goleador Fillippo Inzaghi y el ucraniano Sevchenko, y pese a nombres de estrellas rutilantes, el equipo no pudo encontrar una regularidad y hasta se habla ya de la salida de Carlo Ancelotti como entrenador para cuando finalice la temporada.

Son pocos los jugadores que van saliendo como novedades, una crítica cada vez más habitual en los medios italianos, aunque es algo que se extiende a otras actividades culturales del país. No parece que las nuevas generaciones tengan demasiado abiertas las puertas, y entonces son escasos los jugadores que aparecen por el momento, con chances de tener continuidad en sus equipos.

Tal vez Giovinco y Chiellini (Juventus), Pato (Milan), Aquilani (Roma) o Ballotelli (Inter) son excepciones en un torneo en el que se suelen destacar jugadores veteranos.

Lo que es evidente es que salvo la Roma, que pudo emparejarse con el más flojo de los cuatro ingleses, el Arsenal, con el que perdió por penales en su propio estadio, el resto de los equipos italianos fue eliminado con justicia y sin mucho que reclamar en los octavos de final de la Champions League.

El Inter pudo arrancarle un empate como local al Manchester United, pero no resistió demasiados minutos en Old Trafford, aunque tuvo sus oportunidades, y la Juventus tampoco pudo ante un Chelsea que llegaba en crisis y que encontró motivación en sus jugadores gracias al trabajo urgente de Guus Hiddink, que llegó a último momento traído por Román Abramovich.

El fútbol italiano va tomando conciencia de que sin un entorno limpio y creíble, y sin una renovación de sus jugadores, no conseguirá hacer más actractiva su liga y sus chances de volver a pelear en Europa sed harán remotas, o dependerán de la llegada de algún crack que siempre los italianos tienen la suerte de fabricar. Pero es claro que en el contexto del fútbol europeo, Italia ha perdido fuerzas.


Entrevista exclusiva con Carlos Tévez: "El Barcelona es el rival más temible" (Footballista, Japon)

Carlos Tévez no es un jugador más. Eso no sólo lo sabe cualquier hincha de fútbol que lo haya tenido en su equipo y también lo sabe él mismo. Porque en este mundo superprofesional, hay muy pocos jugadores de alto nivel que puedan hablar con tanta sinceridad y que se presten a una entrevista larga sin condicionamientos ni horarios, y sin pretensiones. De hecho, esta entrevista termina cuando el periodista cree suficiente lo que le preguntó y dice “basta” porque ya considera que el jugador debe estar cansado. Esta entrevista se realiza en tres partes. Una en Glasgow, en el céntrico hotel de la selección argentina en vísperas del partido amistoso contra Escocia, que será el debut de Diego Maradona como entrenador. Luego continuará en Marsella, en la misma costa mediterránea, en otro lujoso hotel ya más añejado del centro, a la espera del partido amistoso ante Francia, y continúa luego por teléfono, y siempre Tévez atenderá con su mejor talante, será amable, hablará de todo sin esconderse y se presenta siempre con el mismo look: uniforme de la selección argentina y ojotas deportivas, con medias blancas. Le preguntamos por el tatuaje de su brazo, que dice “mi tío Tropa” y nos cuenta que es por un tío suyo que ha tenido una dura enfermedad pero que va saliendo adelante. “¡ese es un luchador en serio!”, nos dice.

- Manchester United ha ganado ya la Carling Cup y el Mundial de Clubes en Japón, y se encuentra en óptimas condiciones de ganar tambien la FA Cup, la Premier League y la Champions League, repitiendo estos últimos dos títulos. ¿Cuál es el ambiente que se respira en el plantel?
- Realmente, insuperable. Es un ambiente triunfalista, pero al mismo tiempo, aunque cueste decirlo, de cierta tranquilidad. Es lógico, siempre cuando los resultados acompañan, uno se siente bien, y hoy por hoy tenemos una confianza increíble en nosotros y en lo que podamos hacer y creo que eso se ve en la cancha.

- ¿Qué cosas han cambiado desde la temporada pasada? ¿En qué ha mejorado el equipo?
- Creo que lo que pasó es que fuimos perfeccionando cada movimiento y hubo una mejora en todas las líneas. Creo que por ejemplo, defensivamente estamos muy sólidos, los dos marcadores centrales operan como un reloj y eso le da mucha tranquilidad a nuestro arquero. También el medio va conectando cada vez mejor con la defensa y con el ataque, y por eso aunque allí varían más los jugadores que entran, se hace fácil. Y arriba, tal vez esta temporada no dependemos tanto de lo que haga Cristiano Ronaldo. El es un excelente jugador, pero me parece mejor distribuir el juego entre todos los que atacamos y así nos sentimos cómodos.

- Sabemos que es difícil elegir un jugador, pero si tuviera que elegir uno del equipo, ¿cuál le parece que fue clave en esta temporada?
- Tal vez Anderson, porque es quien genera el equilibrio entre las líneas y es fundamental en la estructura y carga con el peso de tener que recuperar la pelota y llevarla hacia el otro lado.

- ¿La dupla central Ferdinand-Vidic es la mejor del mundo?
- Yo creo que sí, absolutamente, y con mucha diferencia. Como decía, ellos transmiten una tremenda solidez al equipo. Ganan de arriba y de abajo y se nos facilita la tarea, y también la de Van der Sar.

- Tanto usted como Rooney corren y presionan la salida de la defensa contraria. ¿Fergusson les dice eso? ¿Están contentos con jugar así?
- Yo creo que sí, que tanto Rooney como yo estamos contentos. Fergusson hace muchísima referencia a que tenemos que presionar bien arriba porque la defensa del Manchester United comienza con nosotros. Cuanto menos nos movamos para marcar, más rápido el rival avanzará en el campo.

- ¿Cuál es su opinión de la temporada del Liverpool, el Chelsea y el Arsenal en esta temporada, y cuáles cree que son sus jugadores claves?
- Creo que el Liverpool es fuerte y ha comenzado volcándose mucho a la Premier League, porque su gente quiere ganarla luego de tantos años, pero le ha faltado regularidad en este último tiempo, pero la estructura de los “Reds” sigue siendo buena y tal vez, como nos pasa a nosotros con Cristiano Ronaldo, ellos tampoco han podido repetir con la capacidad goleadora de Fernando Torres y Gerrard se ha lesionado mucho. El Chelsea se encuentra en una transición desde la salida de José Mourinho, y no le ha dado tiempo ni a Grant ni ahora a Scolari para desarrollar su trabajo y recién ahora se está recuperando Drogba y tampoco Lampard ha tenido su mejor año. Pero siempre puede remontar porque tiene un excelente plantel. Y Arsenal gira mucho en torno a Cesc, y su lesión fue grave para un equipo que se quedó con un plantel muy joven y Wenger deberá comenzar casi desde cero.

- Para usted, ¿Cuál es el mejor defensor que tuvo que enfrentar en la Champions League y por qué?
- Hay muchos buenos. Tal vez el que más me haya gustado pudo haber sido John Terry, porque es de mi estilo, siempre entrega todo.

- El próximo 14/3 juegan contra el Liverpool por la Premier League. En el partido de ida usted marcó pero luego su equipo perdió. ¿Qué piensa de este partido? ¿Es decisivo?

- Creo que ni el más optimista podría pensar que habría una diferencia de puntos tan grande a esta altura de la Premier y tenemos la suerte de que esta ventaja nos protege en el caso de un mal resultado, pero llegamos con la moral alta y si ganamos, seríamos ya casi campeones.

- ¿Su primer objetivo es la Champions League? ¿El clima es diferente al de la Premier?
- Sí, si bien sé que para los jugadores ingleses, la Premier es fundamental, en mi caso, tal vez influido por la Copa Libertadores, ganar la Champions es muy especial, por lo que es para Europa y porque da una proyección distinta. La Premier es de gran nivel, pero es distinto jugar en otros países, con equipos de tanta tradición y jugadores tan buenos de todos los países del mundo.

- ¿Cuál es el rival más temible de la Champions? ¿Tal vez el Barcelona?
- No sé si el más temible, aunque sí en cuanto a la calidad de sus jugadores y lo que es capaz de hacer. Lo que sí creo es que sería una hermosa final porque tenemos dos estilos diferentes y creo que hoy somos los dos mejores equipos de Europa.

- Si tuviera que comparar los dos ataques, el del Barcelona con Messi-Eto’o-Henry, y el de ustedes con Ronaldo-Rooney-Tevez (Berbatov). ¿Qué los diferencia?
- Creo que ellos tienen más vistosidad que nosotros, pero también es porque el Barcelona ataca en verdad con más de tres delanteros, y tal vez nosotros nos limitamos a los tres de arriba, a lo sumo a veces un volante, pero en el caso de ellos, llegan más a posición de gol los volantes como Iniesta. Ellos juegan más lindo, pero nosotros creo que somos más potentes.

- En este momento, usted tiene por delante a Rooney y a Berbatov. ¿No es frustrante, con su nivel, ver tantos partidos desde el banco de suplentes?
- Sí, desde ya que lo es y es uno de los temas que me ha hecho replantear si quedarme o no en el Manchester. Yo me siento muy a gusto con mis compañeros, el club, la dirigencia, la gente pero uno siempre quiere jugar y aunque lo hago, en los partidos principales últimamente no puedo tener continuidad.

- ¿Qué opinión tiene de Ronaldo, Rooney y Berbatov, dentro y fuera del campo de juego?
- Creo que son excelentes jugadores, muy buenos profesionales y tengo una buena relación con todos ellos. Ronaldo es más potente, y con gran calidad, Rooney es un gran goleador, y Berbatov, un gran oportunista.

- ¿Con qué jugador se lleva mejor en el Manchester? ¿Ya habla bien inglés?
- Bueno, me las arreglo (risas). Con el que mejor me llevo es con el francés Patrice Evrá, porque le gusta hacer bromas como a mí.

- ¿En qué lugar de la cancha le gusta más jugar?
- A mí me gusta más jugar por la izquierda, pero no como extremo sino como mediapunta….entre el centrodelantero y el extremo izquierdo. Ahí creo ue rindo mejor, pero si pudiera jugar un poco más retrasado, tendría más panorama del campo de juego.

- De no jugar en la Premier, ¿En qué liga quisiera jugar?

- Me gusta más la española. Hubo algún sondeo del Real Madrid pero no supe nada más. Pero creo que por el tipo de juego, se adapta más a lo que yo puedo hacer.

- Usted corre los noventa minutos. Cuente algún episodio relacionado con su garra y su fuerza…
- Creo que el día más feliz en el Manchester fue contra el Barcelona en el partido de vuelta de la semifinal de la Champions de 2008. No sabía por qué gritaba el público y resulta que era para mí por todo lo que había corrido y sentí que eso era una recompensa a todo mi esfuerzo.

- ¿Qué prefiere llegar a ser, un Maradona, como héroe argentino, o un Eric Cantoná, héroe del Manchester United?
- Los dos me encantan y los respeto mucho, pero yo quiero ser yo mismo, no parecerme a alguien.

- Por favor, un mensaje para los lectores japoneses que lo aman tanto. ¿Qué impresión se ha llevado del Gamba Osaka y del fútbol japonés?
- Gracias por todo, y me alegro mucho de que sea tan querido. Yo siempre lo doy todo y creo que el público japonés lo entiende así. Japón a mí me ha traído siempre suerte porque las dos veces que fui con Boca y Manchester United, he ganado. El Gamba Osaka me gustó, porque tuvo coraje y nos atacó y pocos equipos logran marcarle tres goles al Manchester United. El fútbol japonés me gusta porque no especula, porque siempre intenta atacar y estoy seguro de que continuará superándose.