sábado, 5 de septiembre de 2009

Brasil demostró por qué hoy está tan lejos de Argentina en fútbol (Tipsbladet)

Lo tenía claro su entrenador Dunga, que con la misma tranquilidad que antes o durante el partido, afirmó en la conferencia de prensa que estaba seguro de que Brasil vencería a Argentina y que el único requisito era que su equipo terminara con los once jugadores y que ninguno fuera expulsado. “Si quedábamos once contra once, ganábamos seguro, y así ocurrió”, sostuvo el entrenador.

Una de las enormes diferencias entre Brasil y Argentina en la actualidad, que marcan la claridad con que los brasileños se impusieron por 3-1 ante 42 mil personas en silencio en el estadio Gigante de Rosario, pasa justamente por los entrenadores. Dunga aparece como muy seguro, luego de haber encontrado ya hace tiempo un esquema acorde a los jugadores que tiene, con un 4-3-1-2, basado en Kaká y la dupla Robinho-Luis Fabiano en el contundente ataque, y Diego Maradona, con toda su inexperiencia para un trabajo tan duro y con un plantel tan cotizado, que debe apelar a la motivación y a lo afectivo a falta de un sistema razonable porque el 4-4-2 sigue sin encontrar su rumbo.

Muchas cosas había en juego en este partido. Por un lado, lo formal: la enorme necesidad del seleccionado argentino de sumar puntos para asegurarse una clasificación que aparece como complicada a muy poco del final del grupo sudamericano, y la tranquilidad de Brasil, líder en la tabla de posiciones, y con una seguridad en su juego que le permitía salir a esperar y jugar con el paso del tiempo.

Pero también se suma la enorme rivalidad entre ambos países vecinos en fútbol, las habituales declaraciones hostiles, aunque disfrazadas de diplomáticas entre Pelé y Maradona, y el hecho de que salvo en los Juegos Olímpicos de Pekín, Brasil le venía ganando a la Argentina todos los partidos importantes y por resultados amplios. Además, el hecho de los duelos entre Kaká y Messi, o que entre las cotizaciones de los dos planteles se suma más de mil millones de euros.

Y salvo los primeros diez minutos, en los que Argentina presionó como se esperaba y Brasil resistió gracias a una muy buena defensa y a un excelente arquero como Julio César, el primer gol de Brasil en un cabezazo que aprovechó Luisao gracias a errores en la marca y a su contextura física, determinó el resto del partido. Porque ya Brasil extendió su tranquilidad y aprovechó cada uno de sus contraataques con la gran figura de Kaká, y el muy buen aprovechamiento de cada ocasión por parte de Luis Fabiano, mientras que sus dos defensores centrales, Luisao y especialmente Lucio, respondieron a la perfección.

Al contrario, el equipo argentino profundizó en los mismos errores que en los últimos meses desde que con Maradona utiliza el 4-4-2. Maxi Rodríguez fue bien controlado por el lateral derecho, y Jesús Dátolo pudo ayudar algo en ataque, pero Messi y Tévez aparecieron demasiado solos, sin ayuda de los volantes, y fueron fácilmente controlados y no generaron ocasiones claras de gol, sumado a que el nerviosismo por el marcador en contra tampoco fue positivo.

Las claves del partido pasaron entonces por la diferencia física y de potencia en Brasil, la mejor disposición táctica, que Luisao y Lucio vencieron en el duelo contra Messi y Tévez, y que André Santos controló muy bien a Maxi Rodríguez y los volantes brasileños taparon bien a Verón, mientras que Kaká ganó claramente el duelo con Mascherano, mientras que en su debut en la selección argentina, Sebastián Domínguez no pudo frenar a Luis Fabiano.

Sorprende mucho que Maradona insista con un ataque de jugadores de baja estatura (no pasan de 1,70 metro) teniendo la posibilidad de armar un esquema con jugadores como Gonzalo Higuaín o Diego Milito, y es evidente que la renuncia de Juan Román Riquelme ha dejado al equipo argentino sin el enlace entre volantes y delanteros, porque Verón no siente esa función y juega más retrasado. En este sentido, jugar con dos volantes centrales (Mascherano y Verón) obliga a quitar a un atacante y esto no ha sido beneficioso y ahora debe enfrentar los tres partidos que quedan teniendo que encontrar una rápida salida y solucionar al mismo tiempo la cuestión anímica.

Tampoco parecen ofrecer garantía los dos laterales. Zanetti es muy habilidoso pero no tiene llegada clara, mientras que Heinze no es, efectivamente, un lateral sino un central reconvertido a esa función. Tampoco pareció oportuno que Maradona hiciera debutar a Domínguez en un partido tan importante y debió recurrir a Nicolás Burdisso o a Rolando Schiavi, que si bien nunca jugó en el seleccionado albiceleste, tiene muchísima experiencia internacional con Boca Juniors y Estudiantes de La Plata.

Por contrario, Brasil aparece con un equipo de una enorme seguridad en sí mismo. El liderazgo en el grupo sudamericano para el Mundial 2010, y la reciente coronación en la Copa Confederaciones, le han dado una gran tranquilidad y el esquema parece a la medida de sus jugadores.

Por el lado argentino, todo indica que no ha sido buena la decisión de contratar a Maradona como entrenador. Muchas decisiones que ha tomado han sido de dudosa efectividad, como no convocar a Higuaín, o de presionar para cambiar el escenario del partido ante Brasil y llevarlo a la ciudad de Rosario sólo porque así el aliento de la gente se sentiría más. Sus apelaciones suelen ser casi siempre afectivas o motivadoras, pero de escaso conocimiento táctico, y ahora su equipo corre el inmenso riesgo de quedarse afuera de un Mundial por primera vez en cuarenta años, si bien por ahora sigue respirando, aunque parece que con respirador artificial.


Messi, Mas que un crack (Por Marcelo Mercadante)

viernes, 4 de septiembre de 2009

Llegó la hora de jugar y dejar de hablar (Jornada)


Se acabaron las palabras luego de meses de esperar este partido. El seleccionado argentino de Diego Maradona tendrá su prueba de fuego nada menos que ante Brasil en el Gigante de Arroyito, con entradas agotadas, prensa de todo el mundo, y cientos de millones de euros en valores de jugadores dentro del campo. Es el momento de demostrar cuánto está dispuesto a dar este equipo que, por el momento, viene navegando en aguas turbias, y que no ha demostrado demasiado salvo en amistosos europeos difíciles de catalogar. Un equipo argentino que parece tener una base táctica de 4-4-2 al menos cuestionable en sus resultados, tanto en el marcador como futbolísticos, porque aunque se pretende (desde el propio Maradona hasta cualquier simpatizante, pasando por la prensa), que Lionel Messi, hoy convertido en el mejor jugador del mundo, rinda como en el Barcelona, difícilmente podrá cumplir con parte de esta premisa si no es abastecido de una manera similar a la de su gran equipo catalán. Y esto tiene relación con una idea madre de cómo jugar por parte del equipo argentino, especialmente en ataque, que sigue sin quedar clara, especialmente desde que perdiera, por los asuntos ya conocidos, a su eje, Juan Román Riquelme. A partir de ese momento, los dos delanteros de turno (generalmente Messi y Tévez, o Agüero), han quedado aislados de los otros nueve jugadores porque los cuatro volantes cubren los carriles y el mediocampo, en la siempre inentendible moda del nefasto "doble cinco", que quita un lugar de creación para sumar otro a un sector en el que alcanza con un solo jugador. Ante una selección poderosa como Brasil, el tener poco fútbol creativo puede ser letal, salvo que los verde-amarillos jueguen de igual a igual y dejen espacios, pero no parece que sea lo que va a ocurrir, al menos tomando en cuenta el antecedente de la final de la pasada Copa América en 2007 cuando su entrenador, Dunga, prefirió esperar y contraatacar, para imponerse 3-0. La lógica indica que Brasil saldrá a esperar porque toda la presión estará del lado argentino, y hubiera sido más valiente arriesgar un poco más, si bien creemos que Verón tratará de desprenderse como un falso diez y Dátolo y Maxi Rodríguez tratarán de sumarse a los delanteros.
Otro gran tema será ver cómo se adapta una defensa formada de apuro, con algunos lesionados, para poder frenar a Luis Fabiano y Robinho, sumados a Kaká, todos en buena forma, y con resultados que los vienen avalando. Brasil se juega poco y nada en Rosario y eso permite una tranquilidad poco común para una cantidad de jugadores con tanta técnica.
Llegó entonces el momento de jugar un partido clave, trascendente, para el equipo argentino, que seguramente marcará, de aquí hasta el partido final, en Montevideo, su suerte en esta clasificación camino a Sudáfrica sin dejar de pensar que en apenas cuatro días, espera el difícil equipo paraguayo en Asunción y que la alquimia de resultados de este fin de semana reflejará si el seleccionado argentino llega en el momento más oportuno o no.
Lo increíble es pensar que con tantos jugadores importantes, reconocidos en todo el mundo, el seleccionado argentino tenga que estar sufriendo en una clasificación sudamericana hecha a su medida y su voluntad, y contra equipos que, por lo general, disponen de menos talento y menos valor. Para meditarlo, para analizarlo en profundidad y para evitar que se repita. De nada vale decir si Argentin tiene un 70 por ciento de chances de ganar, o de un 80 como dijeron algunos, más optimistas. La verdad estará, como siempre, en el "verde césped", cuando entre a rodar la pelota.

The image of Diego Maradona is being played with the Argentinean team (Yahoo)

In only two matches and in scarcely four days, Diego Maradona can arrive to play his image built over three decades since he shown as footballist and turned out to one of the best players of all times.

Maradona is the coach of the Argentinean team that to the incredulity of football fans of the whole World counts with chance as not to classify for the next World Championship of South Africa if there appear some results, or even if the Argentinean team itself does not obtain many points vs Peru at home and vs Uruguay as visitor, upon the closure of the eliminatory.

The Argentinean team is in this moment in the fifth place of the classification in the Southamerican Group of ten teams, of which the first four will obtain the direct passage for the World Championship, and the fifth, precisely, will have to play two matches vs the one that will result fourth of the six participants in the final contest of the North and Central America (Concacaf) zone, that is calculated to be between Honduras and Costa Rica..

For the Argentines, in many cases football fanatics, the fact that over eighteen rounds of the Eliminatory, only two for the final, the team should suffer so much to classify for the World Championship, and it seems incredible, and they do not trust much Maradona in his position as coach, but that in the final, the technical quality and the personality of the players, added to other matters, as the importance the Argentinean Federation (AFA) has in the context of the Southamerican Confederation (Conmebol) may contribute to obtain positive results.

Many of Argentinean fans do not trust Maradona as coach since the moment of his designation, when the majority of the inquiries placed in this position Carlos Bianchi, four times Champion of the Copa Libertadores de América (three with Boca Juniors and one with Vélez Sársfield) and three times Intercontinental Champion in Japan (two with Boca and one with Velez) but the bad relationship with the president of the AFA, Grondona, generated the change of direction.

Grondona considered, when Alfio Basile renounced in 2008 as coach due to the mediocre campaign of the team in the first matches of the Eliminatories, that was the moment to convoke Maradona, who was complaining that he had no chance in spite of such experience in the Argentinean team as player, and in spite that scarcely one year and a half before he was admitted in a psychiatric hospital.

Maradona debuted with good results in friendly matches in Europe vs Scotland and France and everything seemed to generate a good synergy with the fans, reporters and players, but slowly it was not so when the official commitments arrived and the Argentinean team did not find a game line, they based only in motivation that was transmitted by the ex star of football as to the commitment for the white/light blue vest, but the results were not positives.

There also appeared some elements that generated distance between the people and in the players themselves, who did not see tactical advances in the team, as well as strange defeats, specially vs Bolivia at the height of the city of La Paz (6-1) and afterwards vs Equator in Quito (2-0) which some triumphs at home (4-0 vs Venezuela and 1-0 vs Colombia) were not enough to finish even.

These results generated that in the last series of two matches, vs Brazil and Paraguay, the Argentinean team had to play very much its chance to go the World Championship and the fact not having obtained any point, altered the spirit, the behavior and the original project dropped..

In these days in which the Argentinean team plays its last crucial six points, appears the shadow of its only elimination in classificatory contests, vs Peru in 1969 that did not allow to arrive to the World Championship in Mexico, 1970 and Maradona plays last cards as coach. An elimination, and even possibly the fact to have play an extra match would be the final of his cycle and the final change of his image among the fans.

Even today without giving names, Maradona gives the impression to the media that his ex coach in the World Championship of Mexico 1986 and present general secretary of the National Team, Carlos Bilardo, wants to take his position, meanwhile changes permanently the convoked players and leaves aside those who were permanently called, without being understood any of the measures.

Vs Perú, in the first of the two matches, will play as first team players Rolando Schiavi, Emiliano Insúa, Gonzalo Higuaín, Enzo Pérez and Pablo Aimar, where in all the cases will be official debuts with the Argentinean vest, when the Eliminatories are ending, what may be the major indication of the disorder that rules in Maradona’s team.

Also the fortune will take his part. Equator receives Uruguay in Quito, and if they end even, if Argentina wins and stays above both at only one match to the final, they must go to Montevideo to confront with Uruguay that has better goal difference. The Uruguayan team, then, could confront the historical opportunity that winning by any result, would leave behind its neighbor Argentina and this could be availed by Equator that winning over Chile will also obtain the pass for the World Championship and those of Maradona will be left with nothing at all.

The Argentines, now, make accounts with the calculator, but few go through the nerves as Maradona. If someone is putting his image in the football it is just himself.


Diego Maradona se juega su imagen con la selección argentina (Yahoo)

En tan sólo dos partidos, y en apenas cuatro días, Diego Maradona se puede llegar a jugar una imagen construída durante más de tres décadas, desde que brillara como futbolista y se convirtiera en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

Maradona es el entrenador de la selección argentina, que para increduilidad de los aficionados al fútbol de todo el mundo, cuenta con chances de no clasificarse al próximo Mundial de Sudáfrica si se suceden algunos resultados, o inclusive si el propio equipo argentino no logra sacar muchos puntos ante Perú como local y ante Uruguay, como visitante, en el cierre de las eliminatorias.

La selección argentina se encuentra en este momento en el quinto puesto de la clasificación en el grupo sudamericano de diez equipos, de los que los primeros cuatro lograrán el pasaje directo al Mundial, y el quinto, precisamente, será el que deba jugar dos partidos de repesca ante el que resulte cuarto de los seis participantes en el torneo final de la zona de Norte y Centroamérica (Concacaf), que se calcula que estaría entre Honduras y Costa Rica.

Para los argentinos, en muchos casos fanáticos del fútbol, el hecho de que sobre dieciocho fechas de la Eliminatoria, a sólo dos para el final el equipo deba sufrir tanto para clasificarse al Mundial, toma ribetes de incredulidad, y no confían mucho en Maradona en su rol de entrenador, sino en que al final, la calidad técnica y la personalidad de los jugadores, sumados a otros factores, como la importancia que la federación argentina (AFA) tiene en el contexto de la Confederación Sudamericana (Conmebol), contribuyan a obtener resultados positivos.

Muchos aficionados argentinos desconfiaban de Maradona como entrenador desde su misma designación, cuando la mayoría de las encuestas colocaban en ese lugar aCarlos Bianchi, cuatro veces campeón de la Copa Libertadores de América (tres con Boca Juniors y una con Vélez Sársfield) y tres veces campeón intercontinental en Japón (dos con Boca y una con Vélez), pero la mala relación de Bianchi con el presidente de la AFA, Grondona, generaron un cambio de dirección.

Grondona consideró, cuando Alfio Basile renunciara en 2008 al cargo de entrenador por la mediocre campaña del seleccionado en los primeros partidos de las Eliminatorias, que era el momento de convocar a Maradona, que se venía quejando de no tener una chance pese a tanta experiencia en la selección argentina como jugador, y pese a que apenas un año y medio antes, se encontraba internado en un psiquiátrico.

Maradona debutó con buenos resultados en sendos amistosos en Europa ante Escocia y Francia, y todo pareció que podía generar una buen sinergia con los aficionados, periodistas y jugadores, pero eso lentamente se fue derrumbando cuando volvieron los compromisos oficiales, y el equipo argentino no encontró una línea de juego, se basó puramente en la motivación que transmitía el ex astro del fútbol en cuanto a compromiso por la camiseta albiceleste, pero los resultados no fueron positivos.

A su vez, aparecieron algunos elementos que fueron generando distancia en la gente y en los propios jugadores, que no veían avances tácticos en el equipo, así como impensadas derrotas, especialmente ante Bolivia en la altura de la ciudad de La Paz (6-1), y luego ante Ecuador en Quito (2-0), que algunos triunfos como local (4-0 a Venezuela y 1-0 a Colombia) no alcanzaron a emparejar.

Esos resultados generaron que en la anterior serie de dos partidos, ante Brasil y Paraguay, la selección argentina tuviese que jugarse mucho de su chance para ir al Mundial, y el hecho de no haber podido conseguir ningún punto, alteró los ánimos y las conductas y se derrumbó el proyecto original.

En estos días, en los que la selección argentina juega sus últimos cruciales seis puntos, aparece la sombra de su única eliminación en torneos clasificatorios, ante Perú en 1969, que le impidió llegar al Mundial de México 1970, y Maradona juega sus últimascartas como entrenador. Una eliminación, y hasta posiblemente el hecho de tener que jugar una repesca, sería el final de su ciclo, y el cambio final de su imagen ante la afición.

Hoy mismo, y sin dar nombres propios, Maradona da a entender a los medios que su ex entrenador en el Mundial de México 1986 y actual secretario general de Selecciones Nacionales, Carlos Bilardo, quiere quedarse con su puesto, mientras que cambia permanentemente de jugadores convocados y deja de lado a otros que eran llamados de manera permanente, sin entenderse ninguna de las medidas.

Ante Perú, en el primero de los dos partidos, jugarán como titulares Rolando Schiavi, Emiliano Insúa, Gonzalo Higuaín, Enzo Pérez y Pablo Aimar, en lo que en todos los casos serán debuts oficiales con la camiseta argentina, cuando las Eliminatorias se terminan, en lo que puede ser el mayor indicio del desorden que reina en el equipo de Maradona.

También la fortuna jugará su papel. Ecuador recibe a Uruguay en Quito, y si empataran, aunque Argentina gane y quede sobre ambos a un solo partido del final, debe viajar a Montevideo para enfrentar a Uruguay, que tiene mejor diferencia de gol. El equipo uruguayo, entonces, podría encontrarse con la histórica oportunidad de que venciendo por cualquier resultado, dejaría atrás a su vecino argentino, y esto podría aprovecharlo Ecuador, que si venciera a Chile también obtendría su pase al Mundial, y los de Maradona quedarían fuera de todo.

Los argentinos, por estas horas, hacen cuentas con la calculadora, pero pocos pasan los nervios de Maradona. Si alguien se juega mucho de su imagen en el fútbol, es precisamente él mismo.

martes, 1 de septiembre de 2009

Cómo llega la selección argentina al partido contra Brasil

Quedan cuatro días para un partido crucial para el seleccionado argentino: nada menos que enfrentar a Brasil a sólo cuatro enfrentamientos del final de la clasificación para el Mundial en el grupo sudamericano y la incertidumbre no cesa. Es cierto que el entrenador albiceleste, Diego Maradona, se encontró con algunas malas noticias, como las lesiones de Martín Demichelis y de Jonás Gutiérrez, puntales en su esquema táctico. Pero es llamativo, cuanto menos, no sólo el tipo de convocatorias realizadas en cuanto a algunos nombres, como también los movimientos que van apareciendo en cuanto a cómo se perfila la alineación final.
Más allá de algunos nombres propios de larga trayectoria, como los casos de Martín Palermo y Rolando Schiavi, quienes acumulan importantes éxitos en partidos de equipos ante similares brasileños, no queda claro que ambos hayan sido citados a tan pocas horas de tan importante compromiso. La sensación que se tiene desde la distancia que nos permite escribir esta columna, es que el novel entrenador, que no gusta de trabajar por las mañanas porque le encanta dormir, se deja llevar demasiado por ciertos micrófonos de periodistas formadores de opinión, que no casualmente vienen sugiriendo estos apellidos desde hace meses. Aún así, y a sabiendas de que el técnico no tiene muchas voces a las que escuchar con seriedad en su entorno, es llamativo que con la cantidad de delanteros de buen presente que ya formaban parte del plantel argentino, aparezca ahora Palermo si no es porque el veterano delantero de Boca representa el perfil opuesto de su compañero de equipo Juan Román Riquelme, enfrentado públicamente con el "diez", al punto de que éste no ha podido regresar siquiera a su palco en la Bombonera. El hecho de convocar a Palermo, entonces, de salir bien la experiencia (si los hados y los vientos juegan a favor) podría acercar otra vez al ex ídolo a la hinchada que lo sostuvo durante toda su carrera y le dio cobijo. La convocatoria de Schiavi, en cambio, suena extraña por la escasa cantidad de días que restan para un compromiso tan importante y cuando, se supone, el llamado al defensor central de Vélez Sársfield, Sebastián Domínguez, sonaba a lógico por haber jugado éste en el fútbol brasileño y actuar ahora al lado de Nicolás Otamendi en el equipo que ganó el último Torneo Clausura. Desde ya que también Schiavi jugó en el Gremio de Brasil y acaba de ganar la Copa Libertadores reforzando a Estudiantes de La Plata, y desde este lugar, que también integre el seleccionado es inobjetable, pero nos preguntamos dónde quedan entonces Nicolás Burdisso (ahora en la Roma) o el propio Gabriel Heinze (quien acaba de pasar del Real Madrid al Olympique de Marsella). No parece muy claro lo que ocurre con los defensores, porque aquellos que eran suplentes en oportunidades anteriores pero formaban parte delos planteles, no cuentan ahora como prioridad para Maradona aún cuando los titulares se lesionaron.
Si así ocurre con los defensores, ¿qué pueden pensar Lisandro López, autor de cuatro tantos para el Olympique de Lyon en una semana, o Diego Milito, factótum del triunfo del Inter nada menos que por 4-0 al Milan en la liga italiana, por la presencia intempestiva de Palermo?
Pero todo esto que señalamos del seleccionado argentino aún queda más en evidencia si tomamos lo que ocurre con el tradicional rival y su propia alineación por parte del entrenador Dunga, con el que ya ganó la Copa América 2007 y la Copa Confederaciones 2009, sumado a que lidera el grupo sudamericano y jugará en Rosario con la tranquilidad de no depender del resultado. Brasil no parece tener demasiada dificultad con sus principales jugadores. A lo sumo Adriano puede generar alguna duda por el buen momento de Luis Fabiano, a quien normalmente acompaña Robinho, mientras que en el resto de las líneas se observan pocas variaciones.
El otro tema pasa por los esquemas. Sin dudas, el equipo argentino necesita ganar, pero el esquema básico pasa por un 4-4-2 que no parece lo mejor para un partido como éste. Seguimos sin entender el "doble cinco" que durante un tiempo protagonizaron Mascjerano y Gago y que ahora éste último sería reemplazado por Verón, porque queda un jugador menos para el ataque, salvo que Zanetti pase al medio como volante derecho y que Maxi Rodríguez quede liberado como un puntero más, mientras que la lógica indica que Dátolo ocuparía por la izquierda el lugar del lesionado Gutiérrez. Es cierto que siempre es bueno manejar tantas variantes como las que tiene Maradona, con Messi como indudable titular, pero no vaya a ser que se termine transformando en un problema el hecho de que el técnico tenga a su disposición a tantos delanteros de punta y tan diferentes. A esta altura, tampoco se entiende por qué no está convocado Bergessio, quien con sus buenos rendimientos había encontrado un hueco y resulta que ahora Palermo es llamado antes que el ex delantero sanlorencista, una prueba más de que las convocatorias de Maradona no siempre obedecen a una razón lógica. Pero no se puede pretender que quien le dice a Ortega que con tres buenos partidos será convocado e insiste en no darle una oportunidad a Gonzalo Higuaín, tenga el suficiente equilibrio como para establecer una coherencia en el manejo de un seleccionado tan importante.
Tampoco parece que muchos, con responsabilidad dirigencial, se den cuenta de lo que se está jugando en los próximos dos partidos, ante Brasil y Paraguay. Pero ya es tarde para muchas especulaciones y el "verde césped" es el que dará el veredicto. Un césped, por cierto, rosarino por obra y gracia de una queja por el estado del Monumental que sonó más a excusa y a folklore que a las necesidades de una selección con tanta historia como la argentina.

Barcelona gana, pero sigue de pretemporada (Jornada)

Pasada la primera fecha de la temporada en la Liga española, muchas cosas parecen continuar igual que cuando hace tres meses, terminó la anterior. Acaso el Real Madrid, y su enorme inversión en fichajes de primer nivel (los aficionados esperaron hasta anoche en vano que llegara también el francés Ribéry del Bayern Munich después de protagonizar uno de los culebrones del verano europeo, pero no fue posible el último milagro), promete un cambio rotundo en su nivel de juego, claro que si mejora mucho su sistema, algo posible con un entrenador tan capaz como Manuel Pellegrini.

Por el momento, debió sufrir demasiado, como local, para terminar ganando angustiosamente a un buen Deportivo La Coruña por 3-2 y salvado una vez más, como tantas otras veces, por el interminable Raúl González, quien en la mayoría de las votaciones de los hinchas, debía ir al banco de los suplentes. Lo concreto es que Cristiano Ronaldo por ahora saca más partido con remates a balón parado que en el juego, lejos de aquel que conocimos en el Manchester United y más cerca del de esta selección portuguesa a punto de quedar eliminada del Mundial de Sudáfrica.

Pero se respira otro aire en un estadio Santiago Bernabeu que tuvo en sus palcos al fenómeno del atletismo mundial, el jamaiquino Usain Bolt, y también a un extraño Jorge Valdano, quien reivindicó aquella decisión suya como director deportivo en 2003, cuando su compatriota Gabriel Milito no pudo fichar por no pasar la revisación médica, tomando en cuenta su larga lesión actual, algo que generó sorpresas en la dirigencia del Barcelona.

Por el lado de los catalanes, en cambio, el aire que se respira, además de mediterráneo, es de pretemporada aún cuando ya se juega oficialmente. El triunfo ante el Sporting Gijón en el Camp Nou fue tan cómodo que rozó el aburrimiento, sin algunas de sus estrellas como Lionel Messi, en Buenos Aires con el seleccionado argentino, Andrés Iniesta, lesionado, y los franceses Thierry Henry y Eric Abidal (que ingresó al final por lesión del brasileño Maxwell), sólo fue de 3-0 por la cantidad de situaciones que perdieron el joven Bojan o el sueco Ibrahimovic, que aún no se adaptó al ritmo. Aún cuando convirtió el último tanto con una excelente palomita.

El Barcelona ganó sin despeinarse tanto la Supercopa Española (ante el Athletic de Bilbao a doble partido) como la Supercopa europea (en Mónaco ante el Shaktar Donesk) el pasado viernes, pero la sensación es que todavía no calentó motores y que su entrenador, Josep Guardiola, guarda cartas para dentro de dos semanas, cuando sea el debut en la Champions League.

Tampoco la dura derrota de un ciclotímico Atlético de Madrid (3-0 ante el Málaga) puede considerarse una sorpresa, porque puede pasar de hacerle frente a los más poderosos, como decepcionar en un compromiso fácil en apariencia, mientras que este Valencia, con la misma base de la temporada pasada, parece haber capeado el temporal institucional que se cernía en verano, y le ganó bien al Sevilla en Mestalla por 2-0.

Una de las grandes sorpresas la dio el Getafe, que no sólo venció a domicilio 1-4 al Racing de Santander, sino que se produjo con tres tantos de su delantero Soldado, proveniente del Real Madrid. El rendimiento del tercer equipo madrileño de la Liga promete grandes satisfacciones y ratifica, por el momento, el buen final con Miguel González (Michel) como entrenador en la temporada pasada y genera expectativas para el próximo partido liguero como local nada menos que contra el Barcelona.

Otra decepción fue la de Espanyol de Barcelona, que ahora es seguido por una gran cantidad de medios por la llegada del japonés Nakamura, uno de los jugadores de mejor pegada del mundo a balón parado, y sumado al muy buen delantero israelí Ben Sahar y a los defensores de Boca Juniors Juan Fortín y Facundo Roncaglia, pero en su presentación, cayó en la Catedral de San Mamés ante el Athletic de Bilbao 1-0.

Por su parte, el Zaragoza volvió a Primera con buen pie al vencer 1-0 a Tenerife con una buena actuación del arquero argentino Juan Pablo Carrizo.

Pero falta mucho. Demasiado. La Liga Española se juega a treinta y ocho jornadas y da demasiado tiempo para la recuperación y para encontrar un sistema acorde a los jugadores con que cuenta cada entrenador, algo que contribuye al buen juego, a quitar presión y a poder pelear con la Premier League para postularse como el mejor campeonato de fútbol liguero del mundo.