jueves, 16 de junio de 2016

Mis recuerdos de México 1986 V: “Mi Viejo”




El centro de prensa del Mundial 1986 se encontraba en el lujoso hotel Presidente Chapultepec, en el hermoso barrio de Polanco, emplazado en una muy bella zona de la capital mexicana.

Polanco, al contrario de otros barrios (allí les dicen “colonias”), no parecía haber sufrido demasiado, el año anterior, el terremoto que había devastado buena parte de la ciudad y todo estaba armado para que los periodistas y los turistas de la zona tuvieran una imagen diferente, casi europea.

En la esquina del centro de prensa, a poco de llegar, descubrimos un restaurante llamado “Mi Viejo”, que con ese nombre, lógicamente, enseguida nos remitió a nuestro país, y no nos equivocamos, aunque con un agregado importante: el dueño del lugar no era otro que un ex futbolista, Eduardo Cremasco, que además, como Carlos Bilardo, el director técnico de la selección argentina en este Mundial, había jugado en Estudiantes de La Plata.

Cremasco estaba acompañado de Jorge Paolino, un muy buen marcador central de los años setenta en Racing Club y en Huracán, quien también trabajaba en “Mi Viejo”, donde se podían degustar empanadas fritas bien criollas, y carne de la mejor.

“Mi Viejo” se convirtió en una linda costumbre casi diaria, donde encontrábamos un rincón de argentinidad y se podía charlar de fútbol con los dueños y con los ilustres visitantes como Alfio Basile, Reinaldo Merlo o el “Bambino” Héctor Veira.

También habíamos conocido, y viajado en coche hacia allí, el restaurante de otro argentino, Malazzo, ex jugador de River de los años cincuenta, pero la ubicación, en otro barrio, hacñía más compleja la asiduidad.

El 29 de junio, tras el enorme desgaste físico y psíquico que significó aquella final ganada ante Alemania 3-2, “Mi Viejo” se había transformado en un destino lógico de los festejos albicelestes.

Con el entrañable colega y amigo Luis Blanco, decidimos acercarnos también, para sumarnos a los festejos (y de paso, deglutir algo, famélicos por horas y horas de trabajo) cuando nos pareció sentir que alguien desde lejos gritaba su nombre.

“¡Luis….Luis….Luiiiiis!”…el grito se acercaba a nuestros oídos, sin que creyéramos, por varios segundos, que la voz se dirigía hacia nuestro lado. Cuando por fin nos dimos vuelta, asomaba desde la ventana de un micro una parte del cuerpo de Jorge Valdano, de la ciudad de Las Parejas como Luis Blanco, que levantaba el pulgar en el festejo.

Ese pulgar en alto tiene una historia. Valdano le había prometido a Luis, en la concentración argentina de “Las Águilas” del América, que el día de la final, a la hora de los himnos, levantaría un pulgar y que sería para él.

Luis vio que efectivamente Valdano levantaba el pulgar en el momento del himno argentino, pero todo el día había pensado que no podía ser para él, con tanta gente que pudiera ser destinataria de ese saludo.

Pero la esquina de “Mi Viejo” sería testigo de que Valdano se había acordado de Luis. Y de uno de los momentos más felices que uno recuerda.



domingo, 12 de junio de 2016

Lionel Messi y la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 (Revista Istor)



Extracto del capítulo Lionel Messi y la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008
Fernando Segura M. Trejo / Sergio Levinsky
Publicado en el Nro 65 de Istor, revista de Historia Internacional, CIDE, junio 2016.
www.libreriacide.com



Retomando la idea de Norbet Elias en cuanto a individuos que marcan transiciones, Lionel Messi fue una apuesta que pagó sus réditos al Barcelona. Marcó un precedente y los clubes europeos se dieron cuenta que convenía, en gran medida, buscar los talentos en tempranas edades para el fútbol. Y si fuera necesario, ofrecer diferentes artilugios a las familias para captarlos y formarlos directamente en sus centros.

La personalidad de Messi (Yahoo)



Al margen de la intencionalidad (si sabía o no que el micrófono que tenía puesto estaba abierto), Diego Maradona volvió a abrir un frente de polémica sobre su compatriota Lionel Messi, cuando desde Francia, y dialogando con Pelé, antes de un acto que compartieron, señaló que el crack de la selección argentina y del Barcelona “es una buena persona pero no tiene personalidad de líder”.

Las declaraciones de Maradona, que fue su entrenador en el Mundial de Sudáfrica 2010 y justamente allí le dio la cinta de capitán en uno de los partidos, recorrieron el mundo y al día siguiente las ratificó pero aclaró que “hay que dejarlo jugar y no presionarlo para que sea líder”.

Messi no había jugado en el primer partido de la Copa América Extra de los Estados Unidos porque arrastraba una lesión en su espalda desde el último partido amistoso de preparación ante Honduras, y tuvo mucho desgaste físico al tener que recorrer muchos kilómetros hasta Barcelona para estar presente en el juicio por supuesta evasión fiscal.

La duda era si entraría o no en el segundo partido ante Panamá, un rival que parecía mucho más accesible que el primero, Chile, el anterior campeón de América 2015, al que Argentina, sin jugar bien, acabó ganando 2-1.

Gerardo Martino, el entrenador de la selección argentina, había generado alguna duda cuando afirmó en la conferencia de prensa previa que Messi jugaría ante Panamá, pero nunca dijo en qué momento lo haría, si desde el principio o más adelante, como para ir readaptándose al juego de su equipo, porque, confirmó, ya tenía el alta médica.

La selección argentina había comenzado con un rápido gol de Nicolás Otamendi, de cabeza, y todo parecía más fácil porque obligaba a Panamá a salir, aparecerían los espacios y las chances de una goleada eran claras. Pero no fue así. Los centroamericanos plantearon un partido casi de baloncesto, con infracciones permanentes, la pelota estuvo detenida mucho tiempo, y aún con un jugador de más desde la misma primera parte, el equipo albiceleste no pudo aumentar el marcador.

Fue así que Martino, complaciendo a todo el estadio Soldier Field que pedía por Messi, hizo ingresar al genio del Barcelona a falta de treinta minutos. Y allí se produjo la gran explosión.  Tres goles, todos de distinta factura, uno de ellos de un libre directo angulado y los otros, más cerca del portero rival y aprovechando errores defensivos, marcaron exactamente la dimensión del diez argentino, y la distancia que existe no sólo con sus rivales sino incluso con sus propios compañeros.

Hasta tuvo tiempo de un gran cambio de frente para Rojo, para que llegara el quinto gol, por parte de Sergio Agüero para un 5-0 final que parece que las distancias fueran mucho más grandes de lo que realmente fueron, pero Messi puede hacerlo posible siempre.

Y entonces surgió el tema de la frase de Maradona. ¿Messi no tiene personalidad de líder o es que el ex jugador del Nápoli se refiere a que para serlo hay que tener una opinión propia fuera de las canchas y una exposición mediática importante, o responder duramente a las infracciones rivales, o discutir frecuentemente con los árbitros?

El liderazgo no es de una única manera, ni en el fútbol ni en la vida. Maradona reunió determinadas características que generaron que fuera admirado y seguido por muchísimos aficionados al fútbol porque gustaba de tener posiciones fuertes en muchos temas (entre ellos sobre el Papa, Fidel Castro, la política argentina o George Bush), y era de los que discutía con los árbitros los diferentes fallos en el campo de juego.

Messi es más introvertido, prefiere dedicarse a jugar al fútbol, y mantiene un bajísimo perfil sobre su vida privada y sus opiniones fuera del fútbol, al punto de responder sobre el juego colectivo cuando la prensa alaba sus actuaciones (como ante Panamá) y califica de “locura” que lo comparen en los Estados Unidos con el ex basquetbolista Michael Jordan.

Son personalidades distintas: Messi responde siempre en el campo de juego, como con simpleza ocurrió con Panamá. Sin él, Argentina trataba de mantener como podía un 1-0 con un jugador de más. Gracias a él, Argentina pasaba a golear 5-0 y todo se simplificaba.

¿No es líder quien cambia el juego, quien pide siempre el balón, quien transforma un sistema, quien revoluciona un partido, quien define cada una de las jugadas en tiempos muy cortos? En todo caso, es otro tipo de liderazgo, el del juego, el que no necesita de palabras altisonantes sino de un talento maravilloso.

A propósito, el mismo Messi que aún sigue siendo criticado por una cantidad de argentinos (aunque sustancialmente menor que hace dos o tres años), se encuentra ahora a un solo gol de Gabriel Batistuta (54 a 53) para convertirse en el máximo goleador de la historia de su selección, por si le falta algún otro récord por batir.

Muchos de sus detractores o críticos siguen estableciendo la raya divisoria en que Maradona ganó un Mundial y Messi aún no. Pero la impresionante carrera de la estrella del Barcelona exime de todo comentario y además, su historia en el fútbol no terminó y tiene para bastante tiempo.


¿Líder? A Messi no parece ni interesarle siquiera la pregunta. Su única respuesta, siempre, pasa por lo que hace en los campos de juego.

sábado, 11 de junio de 2016

En el negocio del fútbol argentino, el Estado es otro instrumento




El viernes 10 de junio por la tarde parecía que, por fin, comenzaba la fumata blanca alrededor del fútbol argentino. Lo más difícil estaba en vías de conseguirse. No era casualidad que los presidentes de la mayoría de los clubes grandes tardaban en irse de la AFA más que lo que le costó al general Ernesto Alais llegar a reprimir a los rebeldes en aquella Semana Santa de 1987.

Todos conocían que a mediados de la semana que pasó, llegaría al país una delegación a nombre del grupo Turner con una oferta de 500 millones de dólares para las primeras tres temporadas, pero siempre con la idea de un torneo que reuniera a todos los equipos, lo más ordenado posible y sin estas rencillas que están derrumbando toda la institucionalidad.

La idea original de AFA TV aparecía entonces como la más potable para viabilizar la emisión del fútbol argentino en sus distintos canales de TV, streaming, aplicaciones para móviles y todos los adelantos tecnológicos posibles y la oferta del grupo estadounidense, que quiere poner los dos pies en la Argentina y está analizando comprar Telefé, era el complemento justo.

Tras esta reunión, los pasos a seguir eran muy claros: volver a la situación “pre-Angelici”, es decir, a aquel acuerdo entre el grupo de Marcelo Tinelli y el de Hugo Moyano, de reparto de la Superliga para los grandes, y la AFA (selección argentina y divisiones de ascenso y regionales, más representación internacional) para Independiente,  los tres clubes de la A residuales (Gimnasia y Esgrima La Plata, Rosario Central y Quilmes) y las clases media baja y baja.

Con un dinero mayor al que recibían desde el Fútbol Para Todos desde el Estado, y el adelanto de dos temporadas más para paliar los enormes déficits por las pésimas administraciones de cada club (salvo escasísimas excepciones) y de la AFA, se acababan los problemas de caja y además, esto permitía a futuro desligarse de la alianza con un Estado que desde diciembre pasado estaba ahogando las economías al no repartir el dinero más que en cuentagotas.

De esta forma, se cancelaba el acuerdo de derechos de TV con el Estado, se recuperaban para la AFA, se modificaba el punto 35 del estatuto para generar la Superliga, se vendían los derechos a Turner (o hasta se esperaría unos días por si aparecía algún otro ofertante aunque según altas fuentes parece difícil que esto vaya a ocurrir) y todos contentos.

Pero al salir de la reunión, las caras se desdibujaron cuando se enteraron de dos nuevas informaciones: por un lado, la Secretaría General de la Nación, a través de Fernando De Andreis, suspendía la licitación del fútbol por no estar dadas las condiciones por los sucesos de AFA, según explicó.  Y por otro, la Inspección General de Justicia, también dependiente del Poder Ejecutivo, no aceptaba ninguna de las candidaturas a presidente de la AFA de todas las presentadas.

¿Había casualidad en el momento de tomarse las dos medidas que el Estado tomó justo cuando parecía que el fútbol se encarrilaba por fin? De ninguna manera. Todo lo contrario, el presidente Mauricio Macri es un jugador fuerte en este partido de intereses varios y de fuertes presiones políticas.

Se sabe que Macri, quien por otra cuerda tiene tironeos con Hugo Moyano por cuestiones sindicales (el gremialista ya le advirtió que habría resistencia si no mejora la situación social, en el masivo acto del 1 de mayo pasado), no lo quiere al frente de la AFA. Sabe que eso significa una bomba de tiempo y otro frente de conflicto que podría ser utilizado en contra de su gobierno y fue por eso que ya anteriormente dinamitó, a través de su hombre en el fútbol, Daniel Angelici, el acuerdo del reparto “AFA-Superliga” entre Moyano y Tinelli hace unos días.

Y al mismo tiempo, Macri juega con su gran aliado desde sus primeros tiempos como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2007-2015), el Grupo Clarín, que observa que en este acuerdo entre los clubes y el Grupo Turner, apenas si juega un rol secundario, que sería el de una mera plataforma en la que AFA TV ocuparía canales de su grilla, como de la de otros cableoperadores, pero sin derechos ni poder en el fútbol, algo así como volver a 2009 cuando a partir del Fútbol Para Todos, pasó de ser amo y seór a mera vía comunicacional.

Es por estas razones, y no por casualidad, que en el mismo día de la posible fumata blanca, Macri instó a las medidas que se tomaron desde el Estado, es decir, utilizó al propio Estado para parar un acuerdo que terminaba con la mayor problemática del fútbol de los tiempos post-grondonianos.

El otro punto, que incluso excede al Grupo Clarín, es que Macri, desde hace veinte años, insiste con la idea de que, como en Europa, los clubes puedan ser sociedades anónimas. Lo intentó en los noventa, pero una formidable resistencia de los hinchas lo impidió, y entonces arremetió a favor del gerenciamiento del fútbol a principios del siglo XXI, con un éxito sólo parcial.

Ahora, ya en la presidencia argentina y con el máximo poder político posible, cree que es tiempo de volver a tratar de que los clubes puedan ser S:A. y para eso, Moyano, pero especialmente el grondonismo residual, que ya se había opuesto en los noventa por jugar en el “Partido del Fútbol”, son obstáculos que quiere sacarse de encima.

No fue casualidad, tampoco, que si Angelici jugó para la candidatura de Luis Segura en las escandalosas elecciones de presidente de AFA del 3 de diciembre pasado, ahora se colocara del lado de los que proponen la Superliga, que son los que trajeron hace pocos días al país a Javier Medrano Tebas, el extraño presidente de la Liga profesional de Fútbol (LFP) en España, que propone vender los derechos en paquete pero en su país, esto no ocurre y hasta hoy, se venden por separado, algo así como “haz lo que digo pero no lo que hago”.

Tebas fue socio de Tinelli en los noventa en la también frustrada experiencia del Badajoz, y es de los que aceptan a las SA y de hecho, de los 20 clubes de Primera en España, 16 son SA y apenas 4 (Real Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao y Osasuna) son sociedades sin fines de lucro.

Cuando Moyano se enteró de las dos medidas estatales, lo primero que hizo fue acudir al Sindicato de Camioneros y decretar un paro inmediato, que afectó a todo el país, es decir, también desde su lado hubo una utilización del sindicato que representa y de la sociedad argentina, que quedó rehén de la situación, porque en el juego del poder se vio perjudicado por el presidente argentino.

En otras palabras: “vos me impugnás en la AFA, yo te paro el país”.
Tampoco es casual la lectura de los diarios de hoy, ni la actitud de algunos medios de comunicación. Que en todo el diario Clarín del sábado ni en sus medios de tan importante grupo se haya mencionado siquiera la reunión de los dirigentes con Turner y AFA TV y que se haya minimizado el conflicto de los camioneros, dice a las claras cómo juega el consorcio mediático más importante del país, que en este tema pretende ser actor principal.

Por su canal deportivo, no tiene más remedio que referirse al conflicto, pero sin mencionar a los actores del acuerdo del viernes, sencillamente porque afecta directamente sus intereses.

La Nación, su principal competencia, no sólo colocó el tema en la misma tapa sino que enseguida desarrolló una editorial al respecto.

Y por si faltaba poco al conflicto, desde la semana que viene se suma Diego Maradona, inesperado enviado de la FIFA (con la que estuvo enfrentado a muerte por décadas), al llegar a Buenos Aires como mediador del conflicto junto a Primo Corvaro.


Todavía hay mucho partido, con cartas demasiado fuertes, y con la sociedad de rehén, mientras el poder político no tiene problemas en utilizar al Estado y a los sindicatos si es necesario. Todo vale en este fútbol que supieron conseguir.

miércoles, 8 de junio de 2016

Recuerdos del Mundial 1986 IV: el trío infernal





Promediando el Mundial de México, y en uno de los tantos días de trabajo en el Centro de Prensa del lujoso hotel Presidente Chapultepec, en el elegante barrio de Polanco, en México DF, bajábamos las escaleras mecánicas hacia el lobby para salir a la calle cuando, de frente, nos topamos con un hecho inesperado.

A punto de subir por la otra escalera llegaban, juntos y sonrientes, el presidente de la FIFA, Joao Havelange, el de la poderosa Editorial Atlántida, Constancio Vigil, y el inefable contraalmirante argentino Carlos Alberto Lacoste.

El poder de Vigil en ese tiempo era absoluto. La Editorial Atlántida publicaba su buque insignia, la revista “El Gráfico”, así como las tradicionales “Gente”, “Somos” y “La Chacra”, que con los años irónicamente el periodista Horacio Verbitsky, con acidez, se refirió a las dos primeras como “Gente como uno” y “Somos los servicios” .

El solo dato de que “El Gráfico” llegó a vender cientos de miles de ejemplares posteriores a la final del 29 de junio, ya es todo un indicio. Eran tiempos sin internet y de mucha menos inmediatez que ahora.

Havelange, además de la prepotencia de siempre, había tenido ya un duro debate a través de los medios con Diego Maradona y Jorge Valdano, que habían osado quejarse de los horarios de los partidos y de la temperatura, cuando el brasileño les respondió que “hay que respetar la ley de arriba”.

Pero el que menos tenía algo que hacer allí era sin dudas Lacoste. Cuando el 10 de diciembre de 1983 se acabó la dictadura cívico-eclesiástico-militar y asumió Raúl Alfonsín, la presión mediática y política para que el marino dejara la vicepresidencia de la FIFA fue total, y aunque el presidente de la AFA, Julio Grondona, aspiraba a ese lugar, le ganó de mano el uruguayo Eduardo Rocca Couture, amigo del presidente de la FIFA y del peruano Teófilo Salinas, titular de la Conmebol.

Hombre fuerte del fútbol en la dictadura 1976-1983,  es mencionado en el libro “Almirante Lacoste, ¿quién mató al general Actis?”, de Eugenio Méndez, quien se encargaba de contar que cuando el general Actis se dirigía a asumir la titularidad del EAM 78, lo asesinaron y a su alrededor aparecieron boletas con publicidad de Montoneros, que no tenían esa forma de proceder, y lo atribuyó a una disputa interna por el fútbol entre el Ejército y la Marina.

La cuestión es que este joven periodista, entonces, dio media vuelta casi de manera instintiva, y ganó la posición de los integrantes de este trío infernal, para poner de sobreaviso a los colegas del piso de arriba, que escribían en el Centro de Prensa.
Sin tiempo para mucho, se decidió una medida de fuerza hasta que estos tres sujetos abandonaran el lugar, y pocos días más tarde, en una conferencia de prensa de Havelange, se desató una tremenda silbatina cuando un periodista preguntó qué hacía Lacoste allí, y todo se desmadró.

Este periodista recuerda a un colega australiano subido a una silla gritando “no queremos asesinos aquí” y el presidente de la FIFA tuvo que abandonar la sala.

Vigil aparecería luego en la película “Héroes” dentro del vestuario argentino, festejando y gritando al lado de los jugadores, a minutos de haber vencido a Inglaterra por los cuartos de final. Hasta ese poder tuvo.

"Torturador argentino en la sala de prensa", tituló el diario mexicano "La Jornada", al día siguiente.

martes, 7 de junio de 2016

Al margen de Chile




La selección argentina debutó ganando en la Copa América Extra, y ante el mismo rival, Chile, con el que perdió por penales hace un año en la anterior definición. Hasta ahí, la crónica dura, el hecho.

En cuanto al análisis, hay un contexto que aclara rápidamente algunas cosas: que este equipo chileno, con grandes jugadores que pertenecen a una de las mejores generaciones de su historia (y esto dicho por Iván Zamorano, que pertenece a otra muy buena anterior), ya no es el mismo que hace un año atrás cuando lo dirigía Jorge Sampaoli. Con Pizzi ha perdido cierta agresividad en la marca, y mucha claridad por la inexplicable (al menos hasta ahora) ausencia de Jorge Valdivia, quien reparte juego y pasa entrelíneas como nadie.

Por el lado de la selección argentina, no jugó Lionel Messi, por estar recuperándose del conocido dolor en la espalda. Y cuando Messi no juega, todo cambia, como es de suponer, en el equipo argentino, que debe echar mano a otros muy buenos jugadores en lo técnico, pero ninguno de los quilates del diez del Barcelona.

No sólo no jugó Messi. Tampoco, y ya entrando en una escala más simple, estuvo Lucas Biglia, por lo que para muchos, faltó el socio de Javier Mascherano en el medio. 

Es posible, aunque somos de los que creemos que los equilibrios en fútbol no pasan por siete atrás y cuatro arriba. En un equipo de once, con el arquero para defender también, un equilibrio es con seis defendiendo y cinco atacando, especialmente cuando se tienen los jugadores para eso. Pero el fútbol argentino tiene grandes atacantes, muy buenos volantes de marca, pero no desarrolló, por esto de producir para vender y no para un estilo tradicional, volantes con llegada y gol como en el pasado.

Entonces Gerardo Martino, el director técnico de la selección argentina, debe reducirse a disponer un sistema que dependa del genio de Messi, y cuando éste no está, buscar una estrategia más vertical, alno tener otro diez clásico de ese nivel y de cierto peso en la intensidad del juego. Porque ni Ever Banega ni Erik Lamela lo tienen. El que reúne esta condición es Javier Pastore, también ausente.

Es saludable que Martino insista con el sistema de dos extremos y un centrodelantero como Gonzalo Higuaín, y un diez en la medida que puede serlo, como Banega, que no siente esa función como el también lesionado Javier Pastore, pero el equipo argentino no lo pudo sostener y le falta estructuralmente un “ocho” a la vieja usanza que complemente y ayude cuando la circunstancia lo amerite.

Por ejemplo, si bien no alcanza la estatura de los JJ López o Ardiles de un pasado que parece que ya no volverá, Augusto Fernández, antes de emigrar, era algo parecido a aquello, pero se fue reconvirtiendo en un “doble cinco”, palabras horrorosas si las hay. 

Y entonces, lo que pudo ser un aporte distinto, terminó siendo un nuevo socio de Mascherano, una especie de “doble Biglia” y le costó todo el primer tiempo hasta adaptarse a la nueva situación.

El equipo argentino tiene una idea. Conversando con Martino, eso existe en la teoría, pero está costando llevarla a la práctica porque el fútbol nacional cambió hace mucho y abunda la preocupación por marcar, cerrar espacios, correr y desgastarse.

Al menos, ahora hay una intención de jugar, para lo cual hay que tratar de parar la pelota y pensar, distribuir la pelota al mejor colocado, avanzar con distintas variantes. Y eso, aunque con exceso de velocidad y poca pausa, el equipo argentino trató da hacerlo cuando pudo, sin el genio que todo lo hace más fácil.

En lo defensivo, en cambio, se nota un paulatino avance, excepto el grave error de cálculo de Sergio Romero en la última pelota del descuento de Fuenzalida, pero se nota una cierta firmeza otorgada por el espíritu de aquellos jugadores que fueron claves en el River de Marcelo Gallardo.

Con un notable zaguero como Nicolás Otamendi, Martino parece haber encontrado en Funes Mori y Mercado un buen complemento para la marca y para anular a un rival complicado por la habilidad de Alexis Sánchez, si bien se vio muy poco de Eduardo Vargas y sin mucho armado de juego ante la ausencia de Vargas.

¿Para qué puede estar este equipo argentino? Parece demasiado temprano para decirlo. 

Sí es claro que tiene todas las perspectivas para ganar el Grupo D, pero esta Copa, para Argentina, comienza en los cuartos de final, y allí puede esperar Uruguay (creemos que cuenta con las mayores chances de serlo) y seguramente con Luis Suárez, o en menor medida México, que se avecina como uno de los posibles rivales en una final. Brasil no parece una amenaza, pero nunca se sabe y en muchos casos se las termina arreglando para pelear un título.

Pero sí aparece con claridad la posibilidad de avanzar si mantiene esta sólida estructura defensiva, regresa el genio de Messi (al que no parece necesario poner en la cancha en la primera fase) y se encuentra más peso en la creación, tanto del “diez” como del “ocho” si lo pensamos a Messi como “siete”.

Es decir, si la selección argentina trata, por todos los medios, de jugar más “a la argentina”, siempre al margen de Chile, claro, o de cualquier rival que toque. Porque antes no interesaba tanto al rival. Son cuestiones de esta falsa modernidad.

Volvamos a las fuentes.

domingo, 5 de junio de 2016

Copa América Extra: la oportunidad para la Argentina de Messi (Yahoo)




La selección argentina tendrá, más pronto que lo habitual, la chance de ganar por fin un título con esta generación que incluye al mejor jugador del mundo, Lionel Messi, con la oportunidad de la Copa América Extra de los Estados Unidos, apenas un año después de su frustrada final ante los locales de Chile por penales y con 23 años sin ninguna conquista.

Pocos podían pensar, cuando Oscar Ruggeri levantó la Copa América en Ecuador 1993, que ese sería el último trofeo oficial de la selección absoluta  argentina, con todas las estrellas que vistieron esa camiseta posteriormente, en especial las estrellas que en la actualidad y desde hace una década en muchos casos, son grandes figuras del fútbol europeo.

El equipo argentino arañó el título mundial en Brasil 2014 pero perdió en el alargue de la final ante Alemania, y empató el partido decisivo de la Copa América 2015 ante Chile y luego cayó por penales, en tanto que en 2004, Brasil le empató la final en el último minuto en Perú y luego venció por penales y el mismo equipo le ganó la final de Venezuela 2007, aunque en ese caso, con mucha mayor claridad (3-0).

La mayor amenaza para la selección argentina en esta Copa, que se disputa en Estados Unidos para conmemorar el centenario de la primera edición de la competencia más antigua del mundo en el nivel de selecciones, parece ser la de México, que se ha lanzado con su mejor plantel posible a la conquista de América y debutó ganándole bien 3-1 a Uruguay por el Grupo C.

El conjunto celeste, siempre dirigido por Oscar Tabárez, como en los últimos años, no pudo contar con Luis Suárez, que arrastra una lesión, y ahora deberá jugarse el pase a cuartos de final ante Venezuela, ganadora de la poco experta Jamaica por 1-0.

Esta Copa América cuenta con cuatro equipos más que lo tradicional, que incluía a los diez seleccionados sudamericanos y dos invitados, casi siempre de la Confederación del Norte y Centro América y el Caribe (CONCACAF) pero ahora, por tratarse de una competencia especial, esta confederación aporta seis equipos, por lo que la fase de grupos se dividió en cuatro de cuatro conjuntos cada uno, de los que pasarán a cuartos de final los dos primeros.

En el Grupo A, Colombia, dirigida por el argentino José Pekerman como en el Mundial 2014, venció 2-0 a un sorprendente equipo de Estados Unidos, que no pareció transmitir la fuerza de otras oportunidades y que ha perdido parte del funcionamiento que se le ha conocido en el pasado reciente.

En el segundo partido, Paraguay y Costas Rica aburrieron mucho en un 0-0 porque los centroamericanos no se parecieron a aquel equipo que casi llega a la semifinal en Brasil 2014 y se contentaron con el empate, mientras que Paraguay, con mayor técnica, no tuvo cambio de ritmo y prefirió tener la pelota pero no profundizar acercándose al área rival.

Brasil, por el Grupo B, apenas si pudo rescatar un empate ante Ecuador. Los dirigidos por Dunga no repitieron ni un solo jugador del bochornoso 1-7 ante Alemania en 2014, y sin Neymar, al priorizar que participe en agosto en los Juegos Olímpicos, no tuvo demasiada fluidez en el juego, aunque tampoco decepcionó. Simplemente, esta generación de futbolistas está lejos del alto nivel y de las estrellas que este país tuvo hasta no hace tanto tiempo.

En un partido algo más atractivo, Perú se las arregló para vencer a uno de los equipos de menor tradición, Haití, gracias a su goleador Paolo Guerrero pero no da garantías de que pueda mantener el liderado cuando enfrente a Brasil o a Ecuador en las dos jornadas que quedan.

Por el Grupo D, el partido inaugural entre Argentina y Chile puede ser decisivo para la tabla de posiciones finales porque estos dos equipos suenen como mucho más fuertes que los otros dos que se enfrentan, Bolivia y Panamá.

En el equipo argentino parece dificultoso que Messi pueda ingresar desde el inicio debido a una molestia en la espalda que arrastra desde hace varios días como producto de un golpe que recibió en un partido amistoso ante Honduras, de preparación para esta Copa. En el caso de que no pueda jugar, su reemplazante natural será Nicolás Gaitán, quien acaba de ser transferido desde el Benfica al Atlético Madrid por 25 millones de euros.

En el conjunto chileno, que tratará de ratificar su condición de campeón de América (representará al continente en la próxima Copa Confederaciones de Rusia en 2017), sorprendió que su nuevo entrenador, el también argentino Juan Antonio Pizzi, no convocara para este torneo a quien resultó elegido mejor jugador en la Copa América del año pasado, “El Mago” Jorge Valdivia, quien le aportaba una importante cuota de claridad en los pases entrelíneas y el armado del juego.

La sorpresa fue mayor aún cuando su reemplazante natural para esa posición, Matías Fernández, se lesionó y quedó marginado de la competencia.


¿Podrá Messi, por fin, levantar una Copa con la selección argentina absoluta? Seguramente lo sabremos el 26 de junio, cuando en el estadio Met Life de Nueva Jersey se conozca al campeón tras la final de un torneo que promete muchas emociones y estadios repletos.