jueves, 22 de junio de 2017

Boca es el que más puntos sacó




Nadie puede objetar el campeonato ganado por Boca Juniors desde las matemáticas y desde ser el equipo que más tiempo animó la lucha por el título. Pero todo pasa por la voluntad y por los números. Si hablamos del juego propiamente dicho, es ya otra c osa.
Boca (y lo saben desde sus entrenadores, los mellizos Barros Schelotto, hasta la mayoría de sus jugadores) no es el mejor equipo argentino.

En todo caso, es el que tiene mucho más poder ofensivo si los tres de arriba están en una buena tarde o noche, puede tener un volante de andar lujoso y estético como Fernando Gago y también (contra lo que el cuerpo técnico deseaba) un volante tapón como el colombiano Wilmar Barrios, quien sólo entró, y fue figura, por lesión de su compatriota Sebastián Pérez (que no cumple la misma función) o porque quedó una vacante por la salida del inclasificable uruguayo Rodrigo Bentancur.

Boca es la suma de mil elementos. De un arquero que se lesionó (Guillermo Sara), otro que se equivocó muy feo en el verano y ya se va (Werner) y otro que llegó y rápidamente se quedó con la titularidad, aunque no ha demostrado demasiado por ahora aunque sí ha conseguido una cierta regularidad (Rossi).

También es una defensa que fue cambiando de acuerdo con el estado de ánimo imperante, pero que nunca dio seguridad en sus marcadores centrales (tema clave que deberá atacar para 2018 si quiere tener protagonismo en la Copa Libertadores), con marcadores laterales dispares como Fabra, mejor atacando, o Silva, superior defendiendo, y con un Peruzzi que comenzó peleando por meterse en la selección argentina y acabó quedando rezagado en la consideración popular.

Pero Boca es básicamente un equipo cambiante, sin un orden táctico, sin una idea clara de juego, y con algunos jugadores que marcan diferencia por sí mismos como su gran goleador Darío Benedetto (el más sólido y contundente desde Martín Palermo), Pavón en un día feliz, o Ricardo Centurión, envuelto en problemas personales que fueron minando su confianza, o el propio Fabra, o Barrios cuando entró.

Es más, Boca era un equipo feliz y en ascenso cuando terminaba la primera parte del torneo, en diciembre, y además de la terna atacante, se sumaba Caros Tévez y con Gago en sus espaldas. Demasiado para cualquier equipo.

Pero como el fútbol es un estado de ánimo, excelente definición de Jorge Valdano, bastó que Tévez se fuera, que Pavón se fuera metiendo un balde en la cabeza, que los mellizos insistieran con un insípido Bentancur que nunca demostró lo que parece que vale de acuerdo con la cotización del mercado, y que Pablo Pérez se fuera convirtiendo en un picapiedras que hace recordar a la transformación de aquel Jorge Daniel Ribolzi de 1976, cuando provenía de Atlanta, para que todo se desmoronara.

Boca, que contó con la inmensa ayuda de unos rivales que miraron para otro lado durante meses por estar pendientes de las distintas copas sudamericanas, ahora se desmoronaba, dando espacio a que se ilusionaran incluso aquellos que ya habían renunciado a todo. Y de hecho, River Plate nunca se miró al espejo y se convenció de que se podía, y a la primera que tuvo todo en sus manos, cuando ya se clasificó para los octavos de final de la Libertadores y ganó con enorme claridad el Superclásico en la Bombonera, no pudo sostenerlo.

Menos que menos San Lorenzo, envuelto en sus propios problemas de un plantel veterano que tiene que pensar en algunos cambios para la temporada que viene, o un Racing Club envuelto en cambios de técnico y de orientaciones, y con algunas lesiones claves, y con Independiente remontando la cuesta, entre la modernidad y la apuesta a un estilo.

Cómo será todo que emergió Bánfield al final, de la mano de Julio Falcioni, para dar una mínima pelea en un torneo anual que parece que fuera de una década por tanto que incluyó y que algunas de las cosas que le ocurrieron parecen haber pasado en el siglo XX por lo cambiante que es.

Nos resulta difícil llamarlo “campeón” a Boca. Más fácil es decir, sin temor a equivocarnos, que es el que más puntos sacó en un torneo muy irregular, y que entonces, es el que se lleva finalmente el título. No es poco, pero tampoco es demasiado.


Boca otra vez campeón argentino (Kicker)





Boca Juniors volvió a consagrarse campeón antes incluso de jugar su partido ante Olimpo de Bahía Blanca como visitante, al provechar que su único perseguidor, Bánfield, perdió su partido ante San Lorenzo, y de esta forma obtuvo su título número 32 (sólo River Plate lo supera en el nivel nacional con 34 aunque Boca lo supera en títulos internacionales) en el historial argentino.

Boca había ganado el título argentino en 2015, cuando se había disputado el último torneo largo y anual, pero en 2016, la Federación Argentina (AFA) decidió volver al calendario europeo, de mitad de año a la otra mitad del año, para lo cual quedó en el medio un campeonato corto de un solo semestre, el primero, ganado por Lanús, y ahora, Boca volvió a ganar un torneo anual pero en vez de abarcar todo el año calendario, se jugó como en Europa.

Entre tanta desprolijidad en los calendarios del fútbol argentino, puede decirse que Boca (ya sin su anterior entrenador, Rodolfo Arruabarrena, reemplazado por Guillermo Barros Schelotto, un ídolo del club que jugó desde mediados de los años noventa hasta mediados de la década pasada), aprovechó muy bien que casi todos sus rivales descuidaron gran parte del torneo para dedicarse a la Copa Libertadores de América, que también cambió su formato y ahora se juega hasta noviembre.

Así es que River, San Lorenzo, Lanús y Estudiantes de La Plata no se dedicaron demasiado al torneo local en la primera rueda y fue allí que Boca sacó mayor ventaja porque aún contaba con su estrella Carlos Tévez, quien inesperadamente en diciembre dejó el club para marcharse a China ante una irresistible oferta económica.

Sin embargo, cuando parecía que Boca arrasaría en el torneo, porque llevaba mucha ventaja y sólo aparecían tibios rivales en la lucha por el título como al principio Estudiantes de La Plata y luego Newell’s Old Boys de Rosario, la salida de Tévez a China le generó un cambio en el juego, mucha menor creatividad y con todo eso, una mayor inseguridad en su andar.

Comenzaron entonces las críticas al entrenador Barros Schelotto porque el equipo había ido perdiendo la línea, y de a poco comenzó a cuestionarse a jugadores como el joven volante uruguayo Rodrigo Bentancur, participante del reciente Mundial sub-20 y ya transferido a la Juventus, o el también volante aunque más experimentado, Pablo Pérez, amonestado en casi todos los partidos.

De a poco, un delantero muy veloz y de buena potencia como Cristian Pavón comenzó a equivocarse en las definiciones, la defensa comenzó a sufrir desacoples, no había titulares claros en varios lugares de la cancha y el equipo empezó a depender de los goles que iba convirtiendo Darío Benedetto, llegado a fines de 2016 desde México, quien lleva marcados 18 goles y pelea por el liderato de la tabla de anotadores con su colega de River Sebastián Driussi,

Cuando parecía que Boca entraba en una serie de tres partidos para marcar la diferencia y alejarse definitivamente ante equipos humildes como Atlético Rafaela, Patronato de Entre Ríos y Talleres de Córdoba, apenas obtuvo dos puntos sobre esos  nueve posibles y se fueron encendiendo todas las alarmas cuando River comenzó a descontarle puntos, y lo venció en la Bombonera en el clásico 1-3 con una demostración de poderío.

Además, River ya se había clasificado a los octavos de final de la Copa Libertadores por lo que ya podía dedicarse a pleno al torneo local, y con dos partidos pendientes, parecía que de resolverlos hasta podía quedar como puntero muy cerca del final y fue allí que sobrevino una inesperada derrota ante San Lorenzo que permitió a Boca volverse a alejar ya definitivamente en las dos fechas siguientes.

Es difícil afirmar que Boca fue el mejor equipo. Tuvo algunos buenos pasajes especialmente al principio, cuando pudo juntar a Tévez y a Fernando Gago, y siempre con el poder de gol de Benedetto, pero tanto River como San Lorenzo, y en algunos pasajes Newell’s Old Boys o en el final Bánfield, pudieron haberlo complicado más, pero fueron demasiado irregulares.

Boca fue tal vez el único equipo argentino que apostó al título desde el primer partido hasta el final, al no jugar en 2017 la Copa Libertadores y aunque contó con dos jugadores por puesto, sufrió demasiado, por la falta de una defensa sólida y por los problemas disciplinarios que tuvo fuera de la cancha su figura, Ricardo Centurión, a préstamo del San Pablo y cuyo pase Boca iba a comprar y ahora sólo aspira a estudiar su comportamiento en el próximo semestre.

River fue el rival más duro que tuvo Boca en la lucha por el título, gracias al aporrte goleador de Lucas Alario (en la selección nacional) y de Driussi, con un gran torneo del mediocentro Ignacio Fernández y del talentoso Gonzalo Martínez.

Racing Club también pudo haber hecho más fuerza, pero perdió demasiado tiempo en la primera ronda y luego, con la llegada de su ex entrenador cuando fue campeón en 2014, Diego Cocca, fue escalando posiciones pero pagó cara la lesión de su estrella, el delantero Lisandro López, mientras que Independiente, dirigido por Ariel Holan, proveniente del mundo del hockey sobre césped y con drones y otros métodos de uso de la tecnología, pero respetando su añejo estilo, se fue recuperando aunque lleva ya 15 años sin títulos.

En la zona de la lucha por evitar el descenso, llamó la atención que Vélez Sársfield sufriera tanto aunque en las últimas fechas mejoró su promedio para la próxima temporada, y acabaron bajando al Nacional B Atlético Rafaela, Quilmes y Sarmiento de Junín y resta conocer el cuarto equipo.


En la próxima temporada, la 2017/18, habrá 28 equipos en la Primera División.

El método conservador de la Copa Confederaciones (El Heraldo de México)





                                                        Desde Moscú


¿Qué nos pueden dar esta tarde (18 horas de Rusia, 10 de México)  los equipos de Rusia y Portugal, cuando se enfrenten en el estadio del Spartak por la segunda fecha de la fase de grupos? De acuerdo con las conferencias de prensa de ambos, separadas por un par de horas, todo indica que la Copa Confederaciones puede tomar un rumbo más conservador que lo que vimos hasta ahora, si es por las declaraciones de ambos entrenadores.

Si la figura del equipo ruso, Fedor Smolov (muy lejos de los tiempos de Yashin, Blokhin, Karpin o Mostovoi), apela al aliento de la gente “que nos dará fuerzas”, en estas horas apareció una figura de los últimos años, Andrei Arshavin (que a los 35 años sigue jugando, en la liga de Kasajistán) para sostener que la elección de Stanislav Cherchesov como entrenador de la selección local “es una decisión perfecta”, pensando en el Mundial 2018.

Los rusos se reconocen limitados, y saben que están lejos de aquel partido del Mundial de Inglaterra 1966 que determinó el tercer puesto para los lusos y en el que Eusebio pudo marcar un penal a Yashin, dos míticas figuras ya fallecidas. El arquero, apodado “La Araña Negra”, tiene un merecido monumento en la brillante estación de metro moscovita Teatralnaya.

Fernando Santos, entrenador de Portugal, se ataja abriendo el paraguas de las rotaciones (“ya anticipé que las voy a utilizar y será clave para nosotros” y hasta se toma en chiste la pregunta sobre su sistema conservador de los últimos partidos: “Así ganamos la Eurocopa y estamos aquí por primera vez y si no, no habría podido responder su pregunta”.


Ausente Cristiano Ronaldo de la conferencia de prensa, su amigo y ex compañero del Real Madrid, Pepe, se reconoció como “jugador sin contrato” pero aclaró que “somos profesionales y en este momento pensamos en Portugal y no en qué equipo jugaremos”.

martes, 20 de junio de 2017

¿Hacia dónde el fútbol? Justicia o Espontaneidad (El Heraldo de México)





                                                 Desde Moscú



Por el momento, al terminar la primera fecha de la fase de grupos de la Copa Confederaciones, el sistema tecnológico del “VAR” ha acertado en todos los casos en los que tuvo que fallar. Faltaba más: tres tipos sentados en una cabina viendo muchas veces las repeticiones, algo que tanta gente reclamaba para el fútbol durante tanto tiempo. ¿Cómo podía ser que todos los deportes masivos se renovaran y el fútbol permaneciera como en el Siglo XX?

Sin embargo, vale la pena analizar lo que nos decía Jean Beasejour, al lateral chileno, sobre un gol festejado cuatro minutos más tarde (el segundo de Eduardo Vargas ante Camerún, sobre el final). “Me sentí raro. Una cosa es el sistema que determina si la pelota entró por completo al arco o no. Creo que no va a funcionar porque quita espontaneidad”.

Es raro ver a jugadores abrazarse apenas cuando llega la orden de la cabina de que el gol valió. Es algo así como el “Ojo de Halcón” del tenis, pero en espacio más abierto y con más protagonistas, como es el fútbol.

Es la sensación de una “justicia lenta” por parte de una FIFA que quiere modificar todo, como queriendo despegarse de los tiempos de Sepp Blatter, pero da la sensación que el presidente Gianni Infantino no sabe bien cómo hacerlo.

Si los hinchas no pagan ningún viaje por Rusia porque fue una promesa del presidente Vladimir Putin, los periodistas sí lo deben hacer porque ellos dependen de FIFA, pero ellos no pagan los viajes en cada ciudad y los hinchas sí lo hacen. Cosas que la organización deberá rever para el Mundial de 2018.


Pasajes a la rusa (El Heraldo de México)




                                              Desde Moscú

Este periodista quiso viajar en tren, el pasado domingo, desde San Petersburgo hacia Moscú. La demanda era muy alta porque, claro, la mayoría de los rusos regresaban de ver jugar a su equipo y otros querían ver en la capital rusa el Chile-Camerún de la noche.

Sin embargo, el problema no era el dinero, sino cómo pagarlo. La tarjeta de crédito de quien esto escribe, no es válida en Rusia. Es decir, a olvidarse de comprar por internet.

Lo que quedaba era el efectivo, pero la cantidad de rublos en el bolsillo no alcanzaban y hubo que cambiar…pero en Rusia, un domingo a la mañana….los bancos no abren y tampoco las financieras hasta las 11, pero el último tren que necesitábamos salía a las 11,10.

La fortuna de encontrar una voluntaria en la estación de tren dispuesta a correr los 100 metros llanos en 20 segundos, determinó que ingresáramos providencialmente a un shopping y que consiguéramos el tesoro en rublos media hora antes de la partida. Y por si fuera poco, una vez en viaje, la azafata nos volcó café en el pantalón, pero logramos como regalo una tortita dulce empaquetada.

Ahora queremos ir a Kazán a ver el Chile-Alemania, pero tenemos que pagar no menos de 15 dólares por una plaza, y casi 100 si queremos dormir en una litera…por ser periodistas, porque gracias a una promesa de Putin, el hincha común no paga. Basta con mostrar el ID Fan, una acreditación colgante que se obtiene al haber comprado una entrada.

Es decir que si compramos nosotros también una entrada, nos eximimos de pagar el pasaje en tren. Cosas de la FIFA.


Al revés: en Moscú o en San Petersburgo, los periodistas tenemos pasaje gratis para el transporte en la ciudad y el resto de los mortales tiene que pagar. ¿Quién los entiende?

lunes, 19 de junio de 2017

El impacto de la posible marcha de Cristiano Ronaldo (Yahoo)





                                                    Desde Moscú


Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid que acaba de iniciar su quinto mandato, sabe bien que hay demasiadas pocas cosas que puedan equiparar la marcha de Cristiano Ronaldo, si éste decide abandonar el club para buscar otros horizontes a partir de su problema con el fisco español que parece haber llegado al límite de su ya de por sí escasa paciencia.

Cristiano Ronaldo, quien se encuentra en Rusia disputando la Copa Confederaciones con la selección de Portugal tras una gran temporada en lo personal, que le permitió ganar la Liga Española y la Champions League, está siendo investigado por evasión fiscal por 14,7 millones de euros entre 2011 y 2014, lo cual podría implicar de uno a cinco años de prisión, aunque se sabe que con las estrellas del fútbol esto no suele cumplirse.

El caso de Cristiano Ronaldo, que investiga la Fiscalía Provincial de Madrid ante el Juzgado de la localidad de Pozuelo de Alarcón, fue comparado con el de su gran rival para el Balón de Oro de cada año, el argentino del Barcelona Lionel Messi, quien fue condenado a 21 meses de prisión en suspenso por una evasión de tres veces menos cantidad que Cristiano: 4,1 millones de euros.

La situación de Cristiano Ronaldo es mucho más complicada porque esas cifras mucho más grandes que las de Messi provienen de unas retenciones del 24,75 por ciento, cuando a Messi, por ser residente en España desde antes de ser mayor de edad, le quitan el 52 por ciento.

El gran interrogante es si efectivamente Cristiano Ronaldo medita marcharse del Real Madrid por esta situación, o si es apenas la suma de muchas otras situaciones anteriores que el portugués dejó pasar pero que ya lo había enfrentado en el pasado a Florentino Pérez, o incluso, si éste no fue más que una decisión del empresario Jorge Mendes, quien conoce bien de tributaciones y no quiere que su representado pague más de la cuenta.

Un caso similar al de Cristiano Ronaldo es el de su compatriota, amigo y compañero del Real Madrid y la selección de su país, Pepe, quien no sólo acabó yéndose muy mal del club blanco que fue quien lo impulsó en su carrera, sino que en buena parte, su enojo con la entidad blanca se parecería demasiado al del delantero, porque ambos sienten que el club no hizo todo lo que debía por ellos y hasta el comunicado final acerca del caso de Cristiano resulta tibio, al menos en comparación a la carta de Josep María Bartomeu cuando a Messi le ocurriera algo similar en el Barcelona.

Por ahora, pese a todo lo que se ha escrito, comentado y rumoreado, Cristiano ha preferido el silencio, concentrado con su selección con el deseo de ganar la Copa Confederaciones y de hecho, no ha marcado en el debut ante México (2-2) de esta competición. 

Ese silencio puede entenderse como deseo de estar concentrado absolutamente en lo que tiene que disputar o bien puede ser una táctica para permitir que los demás se expresen y así aumentar el ruido en torno de este tema tan espinoso.

La gran pregunta es ¿qué debe hacer el Real Madrid en este caso? Porque ahora que trasciende un poco más el problema de Cristiano Ronaldo con el fisco puede entenderse mejor la operación por la que el club blanco intenta cerrar cuanto antes al delantero de moda, actualmente en el Mónaco, el francés Kyllian Mbappé.

No parece casualidad que entre el deseo de buscar otros horizontes de Alvaro Morata y el problema de Cristiano Ronaldo, el Real Madrid moviera rápidamente fichas por el francés, pretendido por media Europa. Acaso no sólo podría ser el sustituto ideal del portugués sino que por su estilo, acaso podría hasta hacerlo olvidar pronto para iniciar una nueva etapa, aunque los dos juntos armarían ya una delantera espectacular.

Es difícil medir las consecuencias económicas y deportivas que podría tener la salida, y tan intempestiva, de Cristiano Ronaldo, uno de los grandes ídolos de la afición y uno de los grandes goleadores de la historia del fútbol mundial.

Aparecen en su camino la chance de un retorno al Manchester United o un posible pase al PSG, tan necesitado como está de generar algo especial en la gente tras el sonado fracaso de la pasada Champions League ante el Barcelona.

¿En qué posición económica y deportiva quedaría el Real Madrid? Es una pregunta de difícil respuesta, pero lo que es claro es que este verano parece ser muy intenso en fichajes y situaciones conflictivas.


Pero aunque el mercado de pases esté abierto, una salida como la de Cristiano Ronaldo del Real Madrid sería difícil de igualar como el hecho futbolístico más importante de todo el descanso entre temporadas.

sábado, 17 de junio de 2017

Mejor ceremonia que partido




Desde San Petersburgo

Todo indica que San Petersburgo remite más a fiesta que a fútbol, a museos y a la noche iluminada, a las estatuas llamativas, y hasta las reminiscencias del atormentado Raskolkinov a punto de rematar a la vieja tras las vueltas y vueltas en su cabeza desde el fantástico “Crimen y Castigo” de Fédor Dostoievsky, que a la Copa Confederaciones.

Pero aún así, nos dirigimos al nuevo estadio del Zenit, al Arena San Petersburgo, cuya obra costara mucho más de lo que se había proyectado (otro símbolo de corrupción), porque jugaban en el partido inaugural de la Copa Confederaciones nada menos que el local, Rusia, toda una incógnita, y el limitado equipo neocelandés, más que todo, un partenaire “comme il faut”.

Antes, un lindo show, corto y agradable, de presentación, con el ostentoso ruido del helicóptero en el final, que trasladaba nada menos que al presidente del país, Vladimir Putin, quien tuvo su pequeño discurso de presentación, seguido del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que con los idiomas se anima a todo, y le dio, nomás, al ruso.
Claro, ni una palabra de la publicidad estática de Qatar Airways, por ejemplo.

Tras el acto y los himnos, ocurrió lo imaginado: dominio local, aunque sin ese talento que los rusos tuvieron en el pasado, es decir, un juego de pelota sostenido como falto de definición aunque hay que destacar la muy buena labor del arquero oceánico Marinovic, sin el cual, el partido bien pudo estar 3-0, sumado a rechazos in extremis de la defensa visitante.

En Rusia, se nota la ausencia de su mejor jugador, Dzagoev, por lo que su director técnico, Stanislav Cherchesov, tuvo que optar por lo que tenía, desde su mejor delantero Slomov (autor de un bonito segundo tanto que él mismo generó y definió), como Denis Glushakov (más un gestor que un delantero pero autor del primer tanto) y otro buen atacante como Dmitry Poloz.

La sensación es que a Rusia le falta un talento que pare la pelotam piense y haga algún cambio de ritmo para que no todo sea movimientos monótonos o mecanizados, si bien nunca es fácil enfrentar a una línea de cinco defensores como la que antepuso Nueva Zelanda.

Aún así, hubo tiempo para alguna que otra atajada del arquero local Igor Akinfeef, aunque los neocelandeses no estuvieron nunca a tiro del empate una vez que se pusieron en desventaja.


Mañana llega el turno de México y Portugal por un lado, y de Chile ante Camerún por otro. Allí estaremos, buscando el mejor fútbol y cerca de los latinos. Vamos por más fútbol.