martes, 10 de octubre de 2017

Gracias a un Messi genial, Argentina está en el Mundial de Rusia (Jornada)




Parecía una noche negra en la altura de Quito. Un gol de saque, a los 45 segundos, de Romario Ibarra, parecía predecir lo peor. Sin embargo, la selección argentina, con un Lionel Messi genial, en uno de sus mejores partidos con la camiseta albiceleste, no sólo convirtió un triplete sino que fue el factor determinante para la clasificación mundialista con un 3-1 contundente y claro ante Ecuador.

Sin dar una completa imagen de solidez, especialmente en la parte defensiva, el equipo argentino se apoyó en el genio que tiene en su plantel, Messi, el mejor jugador del mundo (ahora, máximo goleador histórico de las clasificaciones sudamericanas, y el mayor anotador de la selección nacional con 61 goles, y 994 en su carrera entre oficiales y no oficiales), mostró toda su jerarquía en el momento necesario.

No parece que haya ya lugar para más críticas para Messi. Resistido en los primeros años, fue ganando un lugar en el podio de los grandes cracks entre los hinchas argentinos, y en este partido definitorio ante Ecuador pudo él solo acabar con tantos años de desastres institucionales, un empate a 38 en 75 votos para elegir presidente de la AFA, y tres directores técnicos en el mismo grupo clasificatorio, además de una larga veda con la prensa que duró once meses y que recién se levantó anoche tras el objetivo conseguido.

Ya el equipo argentino se había ido al descanso en ventaja debido a que el empate llegó 13 minutos más tarde del tempranero gol ecuatoriano, que fue como un baldazo de agua fría, en una escapada en velocidad que no pudo parar la defensa albiceleste.

Pero Messi tomó la batuta, bien acompañado esta vez con un buen Angel Di María, con aceptables producciones desde los dos costados por parte de Eduardo Salvio y Marcos Acuña, y un correcto pivoteo de Darío Benedetto en el centro del ataque.

Tras el 2-1, que ya le aseguraba un lugar entre los cinco primeros (aunque dependía de otros resultados para la clasificación directa), el equipo argentino se fue serenando , en especial cuando Lucas Biglia y Enzo Pérez (al cabo, una de las grandes figuras por temple y distribución de juego) comenzaron a tocar la pelota para los costados sin dar lugar a rèplicas rivales.

La serenidad aumentó en el segundo tiempo porque siempre dio la sensación de que Ecuador no inquietaba demasiado, bien controlado, pero además porque comenzaron a llegar buenas noticias desde Brasil, que iba aumentando la diferencia ante Chile.

Ya con el 1-3, siempre con el sello genial de Messi y el 3-0 de Brasil sobre Chile, un partido que pintaba para dramático terminó siendo de trámite sencillo para desatar la euforia con el pitazo final y el alivio de la clasificación para Rusia 2018 en tercer lugar, detrás de Brasil, Uruguay y delante de Colombia.

La selección argentina rompió por fin el molde. Tantas veces el aficionado esperó un rendimiento así en un partido trascendente y se había quedado en las puertas de tres finales y la casualidad hizo que justamente en el mismo día en el que consiguió el pasaje para el Mundial, Chile, su vencedora por penales en las dos definiciones de la Copa América, no logró el pase.


Por el momento, el Mundial contará con cuatro entrenadores argentinos (Héctor Cúper en Egipto, Edgardo Bauza en Arabia Saudita, Jorge Sampaoli y José Pekerman, en Colombia) y podría llegar un quinto si Ricardio Gareca logra clasificar a Perú en el repechaje de noviembre ante Nueva Zelanda.

Corazón y pases cortos, recetas para la situación límite (Jornada)



Llegó el Día D, la línea roja que separa la frustración del alivio. Porque para la selección argentina, clasificarse para un Mundial es, o debería ser, lo habitual y no un milagro. Por su trayectoria, por su historia, por la exquisita técnica de algunos de sus jugadores (en otros, está por verse o es más discutible), porque es admirada y temida en todo el planeta, por lo que representa la gloriosa camiseta celeste y blanca.

Hoy, ahora, no es momento para críticas, sino para la esperanza, para apostar fuerte para que, por fin, y en el momento más importante, en el decisivo, en el último, y nada menos que en la altura de Quito, a 2.850 metros sobre el nivel del mar, la selección nacional haga un partido a la altura de lo que se espera y que consiga el pase al Mundial sin renunciar al fútbol bien jugado.

Que la selección argentina no se meta atrás, ni juegue al contragolpe porque además, necesita ganar para no depender de ningún otro resultado. Porque ganando, se asegurará por lo menos el repechaje ante Nueva Zelanda y acaso, hasta el boleto definitivo para el Mundial de Rusia 2018.

Pero para conseguir el objetivo que es básico para una selección como la argentina, que no falta a un Mundial desde México 1970 y que sólo estuvo ausente cuatro veces en veinte citas (las otras tres por decisión propia en 1938, 1950 y 1954), hay que saber afrontar las diversas circunstancias como en este caso la altura (muchos recordarán aquella frase de Daniel Passarella en 1996 con aquello de que “la pelota no dobla”), o el terreno blando por una importante lluvia caída anoche, o que el equipo ecuatoriano utilizará jugadores del torneo local, más habituados al clima.

Para ganar esta clase de partidos hay que pensar bien qué tipo de jugadores se necesitan. Más los livianos, para poder moverse con menos dificultad y que no los afecte la altura, pero también tener mucho la pelota, para que no la tenga el rival, la haga circular y que haya que correr tras él con lo que eso implicaría en cuanto al desgaste físico.

Hay que avanzar en bloque, tocando corto, con más trotes que corridas, y ser precisos, no perder la pelota casi nunca y lo que más le cuesta a esta selección: hay que tratar de tener contundencia, cuando este equipo no ha conseguido un solo gol oficial de jugada en todo 2017. Los únicos dos goles fueron en contra (Rolf Flestcher, de Venezuela) y de un más que dudoso penal ante Chile (Lionel Messi).

Por eso, más que nunca, lo que hay que desear para esta selección, en el día en el que se juega todo, la clasificación y su prestigio, cuando muchos jugadores se juegan su futuro en el equipo nacional, es corazón y pases cortos.


lunes, 9 de octubre de 2017

Argentina depende de sí misma ante Ecuador pero no creen en ella (Kicker)




En un ambiente muy pesimista, después del muy mal rendimiento que tuvo durante todo el grupo sudamericano, la selección argentina aún depende de sí misma en la última fecha que se jugará el próximo martes y necesitará ganarle a Ecuador en Quito se asegura un repechaje ante Nueva Zelanda y hasta podría conseguir el boleto directo al Mundial si la ayudan otros resultados.

El ambiente en la Argentina es una mezcla entre depresión y pánico a quedar fuera del Mundial en un país excesivamente futbolero y que le prende velas a Lionel Messi, único capaz de salvar a un equipo que no encontró un mínimo rendimiento en 17 fechas, con apenas 16 goles.

Los medios comienzan a preguntarse por qué no hay un psicólogo para un equipo ciclotímico que viene de perder tres finales seguidas y que carga con una pesada mochila de frustraciones.

Según una encuesta difundida por el diario deportivo “Olé”,  el 40 por ciento cree que Argentina quedará eliminada del Mundial, un 34 por ciento cree que irá al repechaje y sólo un 26 por ciento es optimista y cree que conseguirá en forma directa el boleto para el Mundial.

La selección argentina quedó en la sexta colocación (es decir, fuera incluso del repechaje) cuando queda una sola fecha, tras no poder vencer tampoco a Perú en la Bombonera el pasado jueves aunque dos goles sobre la hora de Paraguay ante Colombia revivieron su chance y como Perú debe recibir a Colombia en Lima y ambos están apenas por delante, cualquier resultado la ayudaría en el caso de vencer a una Ecuador ya eliminada y con un entrenador interino (el argentino Jorge Célico reemplazó a su compatriota Gustavo Quinteros, que fue despedido).

Claro que para eso habrá que jugar a 2850 metros sobre el nivel del mar y en un escenario en el que últimamente Argentina sólo ganó en 2001 con Marcelo Bielsa en el banco.

El DT Sampaoli que parecía que venía por fin a traer una buena organización, ahora es criticado no sólo por cambiar permanentemente de jugadores sino por sus frases que parecen estar viviendo fuera de la realidad, como cuando dijo tras el empate ante Perú que “somos una selección contundente” o habló de “entusiasmo en el vestuario” tras enterarse de la victoria de Paraguay en Colombia.

Sergio Batista, ex entrenador de la selección argentina en 2011 y campeón mundial en México 86 coincide con otro ex campeón, Ricardo Bochini en que “Messi está solo, no encuentra jugadores que se desmarquen y así es muy difícil”.

Los dos únicos goles que convirtió la selección argentina en 2017 fueron por un dudoso penal ante Chile, y uno en contra, de Rolf Feltscher, ante Venezuela, ambos como local.

Por estas horas, circulan memes en las redes sociales que muestran a Messi cargando a pie un avión con destino a Rusia o hay chistes sobre la compañía de televisores Noblex, que organizó una promoción para devolver el dinero en el caso de que Argentina no vaya al Mundial.


domingo, 8 de octubre de 2017

España llega al Mundial por la puerta grande (Yahoo)




De manera más sencilla de lo que podía parecer hasta hace pocos meses, cuando aún el grupo clasificatorio parecía más equilibrado, la selección española finalmente logró ingresar al Mundial de Rusia 2018 una jornada antes del final y por la puerta grande, al establecer una clara diferencia con el resto de los equipos participantes.

La selección española afrontaba desde 2014 el desafío de renovar una generación dorada, con la que había conseguido ganar, consecutivamente, dos Eurocopas y un Mundial entre 2008 y 2012, pero el tiempo no pasa en vano y varios de esos jugadores se fueron retirando del equipo nacional, al cumplir un ciclo y “La Roja” lo acabó pagando caro tanto en el anterior Mundial de Brasil, cuando no pudo pasar de la primera fase, eliminada por Holanda y Chile, como en la última Eurocopa de Francia, cuando cayó ante Italia.

Precisamente, Italia era el rival a vencer en un grupo clasificatorio mundialista que sólo otorgaba una plaza directa para el Mundial, obligando al segundo a una incómoda repesca y todo indicaba que el nivel de paridad entre España y los “azzurros” iba a ser total y que el ganador surgiría a último momento y por leves detalles.

Sin embargo, esto no fue así. Pese a la incertidumbre tras el Mundial 2014 y la Eurocopa 2016, con la salida de jugadores de un peso específico importante en el equipo como lo fueron los volantes Xavi Hernández o Xabi Alonso, delanteros como Fernando Torres o David Villa, y un portero como Iker Casillas, pero especialmente con el final del brillante ciclo como entrenador de Vicente Del Bosque, quien a su vez suplantó en el puesto al fallecido Luis Aragonés, la selección española supo renovarse a tiempo y manteniendo una línea futbolística sin demasiado conflicto.

Sorprende que no haya sido traumática la salida de Del Bosque porque éste transmitía una tranquilidad y una capacidad de comunicar los conceptos poco habituales, pero más aún, que en el momento de la decisión del nuevo entrenador, la crisis de la Federación Española comenzaba a explotar hasta que pocos días atrás terminó por sacar de la presidencia a Ángel María Villar tras 29 años en el cargo. Incluso, el ex presidente de la Federación tuvo que purgar varios días en la cárcel hasta pagar una fianza.

Aún así, la selección española pudo ponerse a resguardo de todos los problemas políticos y se dedicó no sólo a jugar al fútbol sino a mantener los mejores principios que la sostuvieron en la década pasada, porque el nuevo entrenador, el ex portero Julen Lopetegui, consiguió suceder a Del Bosque con la misma convicción y hasta cerrando filas cuando aparecieron situaciones urticantes como la relatada de Villar o en estos últimos días, el conflicto con Gerard Piqué, tan resistido en el ámbito de “La Roja” al ser relacionado con la posibilidad de la independencia catalana, si bien el propio defensor del Barcelona acabó aclarando que sólo defendía que se votara en el Referéndum independentista pero que no estaba de acuerdo con la independencia y que pese a que evaluaba retirarse tras el Mundial de Rusia, ahora hasta se plantea continuar luego del máximo certamen de 2018.

Lo concreto es que la selección española tuvo la renovación deseada a partir de un entrenador como Lopetegui que ya había conseguido títulos europeos en las categorías juveniles sub-21 y sub-19, con el surgimiento de una nueva generación que aportó aire fresco al fútbol de toque, balón al piso, y mucha posesión como fue característica del fútbol de la selección española desde que Aragonés decidió terminar aquellos tiempos de la llamada “Furia” para buscar jugadores de buen pie y técnica sobresaliente.

Así fue que a la base anterior del Barcelona, de la que quedan Piqué, Sergio Busquets, Andrés Iniesta y Jordi Alba, se le fueron sumando varios jugadores del exterior, especialmente de la Premier League (David Silva, Pedro, Cesc, Diego Costa –ahora regresa al Atlético Madrid- , Nacho Monreal) y a éstos, los del Real Madrid que ha monopolizado los éxitos en la Champions League y que ha tomado una confianza indudable desde que Zinedibe Zidane asumió como entrenador blanco.

A Sergio Ramos se le sumaron Dani Carvajal, Alvaro Morata- ahora en el Chelsea- pero en especial, las dos nuevas figuras, isco Alarcón y Marco Asensio- mientras que en la portería, David De Gea representa el cambio perfecto de la generación anterior, tomando la posta de Iker Casillas.

Esta selección española tiene un recambio de garantías, especialmente desde el medio hacia adelante, siempre con un eje tanto en Busquets como en Illarramendi, para luego contar siempre con tres administradores del juego que contribuyen para una larga posesión, retomando aquellos años de creatividad y llegadas.

Si a esto se le suma una importante cantidad de delanteros con gol (algo que no abundó en los tiempos anteriores), como es el caso de Morata, Adúriz, Costa y hasta Villa, si es necesario.

Por eso, tampoco una aceptable Italia pudo equilibrar fuerzas ante esta España que le ganó 3-0 de manera inapelable y que acabó clasificándose una jornada antes de lo previsto.


Y no sólo eso: se transforma en una candidata importante a revalidar el título conseguido en Sudáfrica 2010 si es que sigue por este camino.

Clasificación mundialista: encuesta exclusiva con periodistas de Brasil




Este blog ha podido encuestar a diez reconocidos periodistas brasileños especializados en fútbol acerca del grupo sudamericano de clasificación al Mundial, las perspectivas de la selección argentina, y cuál será la actitud de la selección brasileña ante Chile, el martes, a partir de la rivalidad deportiva entre Brasil y Argentina.

Por lo general, hay una coincidencia en que hay una división en la sociedad brasileña por la que una mayoría quiere que la selección argentina quede eliminada pero otra parte quiere que participe en el Mundial porque si no, el torneo perdería fuerza y hasta no terminaría siendo del todo legítimo un triunfo brasileño.  También coinciden en que creen que Brasil jugará para ganar ante Chile, aunque hacen hincapié en la ética del DT Tité, creen también en su mayoría que la selección argentina le va a ganar a Ecuador pero que muy posiblemente deba jugar el repechaje ante Nueva Zelanda. Y no cree que haya habido irregularidades en el torneo clasificatorio, sino apenas algunos malos arbitrajes.

Los periodistas brasileños han respondido a estas cuatro preguntas que este blog les ha formulado:

                              1)    ¿Cree que los brasileños quieren que la selección brasileña le haga fuerza a  Chile o prefieren que la selección argentina se quede afuera del Mundial 2018?
                              2)    ¿Qué cree que hará la selección brasileña ante Chile, el martes próximo?
                              3)    ¿Qué cree que ocurrirá finalmente con la selección argentina en el grupo clasificatorio sudamericano?
                              4)    ¿Cree que en los últimos partidos de la clasificación sudamericana hubo alguna irregularidad o todo fue normal?


Paulo Guillherme (Portal G1 de TV Globo)

                                1)    No creo que los brasileños quieran que Chile le gane a Brasil para dejar afuera del Mundial a Argentina. A pesar de la rivalidad, a los aficionados brasileños les gustaría que la selección argentina se clasificara para el Mundial porque quieren ver a Messi en el campo y les gustaría enfrentar a Argentina en un partido decisivo de la Copa FIFA. Siempre es mejor tener un Mundial fuerte con las mejores selecciones campeonas del mundo participando en el torneo.
                               2)    Yo creo que Brasil no tiene mucho compromiso después de tener garantizada su clasificación al Mundial. Pero Chile no tiene fuerza suficiente para ganar en Brasil, y además, sin Arturo Vidal. Yo apostaría por un empate.
                               3)    Brasil, Uruguay, Perú y Argentina van a clasificarse directamente y Paraguay jugará el Repechaje.
                              4)    Hasta ahora, todo fue normal. El partido Perú-Colombia merece una atención especial por la presión de los peruanos para clasificarse a toda costa. Creo que Argentina pasará dramáticamente, en los últimos minutos, pero se va a clasificar.

Luis Carlos Quartarollo (“Os Donos da Bola, TV Bandeirantes)

                        1)    Creo que parte de la torcida quiere que Brasil no le haga fuerza a Chile, pero Tité no piensa así.
                       2)   Creo que la selección brasileña va a jugar para demostrarles a los brasileños que es otro tiempo, que el trauma del 7-1 contra los alemanes ya pasó. Va a jugar para ganar.
                      3)    Creo que la selección argentina se va a clasificar, aunque sea quinto y en el repechaje ante Nueva Zelanda. Allí pasará fácilmente.

                      4)    Aquí en Sudamérica nada es muy normal, pero en general, no vi grandes problemas. Nuestros arbitrajes son malos, pero con tantas imágenes, también se fueron adecuando. Me pregunto si algún día mejorarán.

Alexandre Abreu Gontijo (Globoesporte)

                 1)    No creo que la gente quiera que Brasil le haga fuerza a Chile, pero el profesionalismo pasa por tipos como el arquero Ederson, que está jugando por primera vez y entonces tiene que rendir.
                2)    Brasil saldrá relajado, como en un partido amistoso, pero los jugadores van a salir a ganar.
               3)    Creo que Argentina se va a clasificar y que Chile va a quedar eliminada.
              4)    Creo que todo fue normal.

Juca Kfouri (Folha de Sao Paulo y ESPN Brasil)

             1)    Los torcedores brasileños quieren que Brasil pierda ante Chile. La ESPN Brasil hizo una encuesta que dio como resultado que casi el 70 por ciento hinchará por Chile. Yo mismo escribí una columna para “Folha de Sao Paulo” que titulé “No a una Copa sin Messi”.
            2)    Creo que Brasil jugará para ganar
            3)    Temo que Argentina jugará el repechaje
            4)    Todo normal, dentro de la anormalidad de la Conmebol.

Gilmar Ferreira (Deportes Extra, Infoglobo)

      1)    Percibo que la mayoría quiere ver a Messi en la Copa del Mundo.
      2)    Los jugadores de esta selección parecen estar más comprometidos con el honor.
      3)    Creo que Argentina estará disputando una plaza en el repechaje
      4)    Creo que todo se desarrolló dentro de la media esperada

Luis Augusto Mónaco (www.chuteirafc.com.br)

      1)    La mayoría quiere que Brasil juegue en serio y que Argentina quede eliminada pero por otros resultados.
      2)    Creo que Brasil le va a ganar a Chile
      3)    Creo que Argentina quedará quinta e irá al repechaje
      4)    En la anterior fecha no vi nada anormal

Claudio Arreguy (ESPN Brasil y www.ultrajano.combr)

       1)    Es una cuestión que divide las opiniones, Muchos aficionados se prenden a la rivalidad entre los dos países para querer ver a los argentinos afuera del Mundial. Otros, como yo, quieren a todos los gigantes en el Mundial, sobre todo una selección que tiene a Messi, el mejor del planeta.
      2)    Pienso que Brasil buscará la victoria en su último partido en casa antes del Mundial 2018 pero tendrá dificultades porque los chilenos estarán buscando su plaza mundialista.
      3)    Insisto en creer que los hermanos argentinos irán al Mundial aunque con sufrimiento y dolor. Es bueno recordar que el equipo de Sampaoli depende de sí mismo.
     4)    Fue normal dentro de la disputa en el campo, pero anormal, por ejemplo, la trayectoria de Brasil antes de la asunción de Tité como DT, y también lo de Argentina, con dos entrenadores en el camino. Sería una gran sorpresa su eliminación, con cuatro plazas directas en el Mundial y media de repesca entre diez equipos.

Allan De Abreu (Diario da Regiao, Sao Jose do Rio Preto)

1)    Sinceramente, no hay una manifestación clara para que Brasil entregue el partido ante Chile. Pienso que por la gran rivalidad, los brasileños en general quieren que Argentina quede eliminada del Mundial pero en Brasil miran al fútbol argentino con respeto, casi con reverencia.
2)    Por la gran seriedad de su trabajo como DT de la selección brasileña, Tité jamás hablaría con los jugadores para que entreguen el partido. Creo que Brasil jugará ante Chile de la misma forma que en todos los partidos: al ataque. Y mi apuesta es que Brasil le gana a Chile.
3)    Creo que Argentina le va a ganar a Ecuador porque la selección ecuatoriana ya no tiene objetivos en esta clasificación, pero no será un partido fácil para Argentina, claro.
4)    Por lo que tengo visto en los partidos, no me fue posible comprobar que hay algún equipo con poca voluntad. Eso es muy difícil de comprobar (en Brasil hablamos de “cuerpo mole”).

Rodrigo Bueno (Fox Sports Brasil)

1)      Creo que a algunos hinchas brasileños les gustaría ver a Argentina afuera del Mundial pero muchos piensan que sin Argentina y otras potencias el Mundial perdería mucho.
2)      Creo que Brasil quiere y le va a ganar a Chile. Tité tiene el Fair Play como una de sus banderas.
3)       Creo que la selección argentina jugará el repechaje e irá al Mundial.
4)       Creo que no hubo escándalo. Sí, errores arbitrales pero eso es parte del fútbol.

José Eduardo Savoia (Fox Sports Brasil y Radio Transamérica)

1)     Los brasileños no hinchan para que Argentina se quede fuera del Mundial porque consideran que la competición perdería importancia.
2)      Los brasileños creen que la selección le va a ganar a Chile.
3)      Creo que Argentina le va a ganar a Ecuador y se va a clasificar, aunque sea en el repechaje. Creo que la AFA se equivocó fichando como DT a Bauza, que es muy defensivo. Argentina tiene ADN de equipo grande, que ataca mucho.
4)       Creo que todo fue normal en la clasificación. Pudo haber habido errores pero nada distinto a otras competiciones.







jueves, 5 de octubre de 2017

La selección no pudo ante Perú pero respira gracias a Paraguay (Jornada)




En una noche para el infarto, tampoco la Bombonera resultó para una selección argentina sin ideas, dependiente de lo que un Lionel Messi estrictamente marcado pudiera hacer, y pese a desperdiciar varias situaciones de gol se fue apagando en el final para volver a quedar en cero, en un empate que parecía dejarla casi fuera del Mundial cuando in extremis, la inesperada victoria paraguaya en Colombia le dio una última posibilidad.

La selección se jugará todo el martes en Quito, ante una Ecuador ya sin chances mundialistas, pero deberá ganar ese partido, cuando desde noviembre de 2016 no concreta un solo gol de jugada (los dos que marcó fueron de penal y en contra).

Si en Lima empataran Perú y Colombia, la selección argentina podría aún conseguir su plaza mundialista y si venciera cualquiera de los dos, ganándole a Ecuador, de todos modos podría asegurarse el Repechaje y aún podría llegar a Rusia 2018 si Brasil le empatara o ganara como local a Chile.

En verdad, toda esta alquimia de resultados para la última fecha del  grupo sudamericano del martes se debe a la impotencia del equipo argentino, que tal como contra Venezuela, salió con todo pero se fue desinflando después de desperdiciar infinidad de situaciones de gol por falta de contundencia de sus jugadores y por la excepcional noche del arquero peruano Pedro Gallese, la figura de la cancha.

Así como ante Venezuela, la lesión de Angel Di María obligó al entrenador Jorge Sampaoli a un cambio inesperado en el primer tiempo, anoche sucedió con Fernando Gago, quien tuvo que salir a los 3 minutos de haber ingresado por Ever Banega en el segundo tiempo, y Enzo Pérez ocupó su lugar.

La selección argentina rápidamente Salió a marcarle la cancha a Perú y estableció una neta presión al punto de jugarse sólo en el campo visitante.

Apenas 5 minutos y ya la selección argentina tuvo una chance clara cuando un centro de Gabriel Mercado no pudo ser conectado por Darío Benedetto en la boca del área.

El dominio albiceleste era total, encerrando a Perú en su campo, con toques rápidos y buenos movimientos individuales.  Sólo fallaba en la definición, producto de cierta ansiedad.

A los 14 minutos llegó una clarísima situación de gol cuando un córner de Di María desde la izquierda, bajo y hacia el medio, encontró a Messi  solo para sacar un remate seco, pero se desviò en un defensor peruano cuando la pelota iba hacia la red.

De a poco, la defensa peruana se fue acomodando y estableció un vallado cerca de su arquero, Pedro Gallese, y el equipo argentino se fue alejando del arco rival, aún teniendo la pelota casi todo el tiempo. A los 21 minutos, una apilada de Messi dejó con buenas posibilidades a Benedetto y tras un rebote y con el arco libre, Angel Di María remató muy arriba del travesaño.

La marca escalonada hacia Messi comenzó a resultar y aunque con mucha voluntad y posesión de pelota, a la selección argentina comenzaron a faltarle respuestas en el área rival. Ningùn jugador tomaba la batuta cuando el astro aparecía muy controlado.

Recién a los 33 minutos tuvo Gallese la primera intervención tras un muy buen recorte de Alejandro Gómez, que desde la izquierda sacó un remate que exigió que sacara la pelota por encima del travesaño pero inmediatamente después, Jefferson Farfán desperdició una gran ocasión frente a Sergio Romero.

Un Messi muy marcado tuvo su mejor posibilidad a los 39 minutos, cuando por fin pudo sacarse un par de jugadores de encima para sacar su acostumbrado remate angulado, pero se luciò Gallese y pudo desviar el remate al córner.

Sobre la hora del primer tiempo, cuando ya expiraban las chances argentinas, llegó un excelente centro desde la derecha por parte de Messi, y Benedetto, que entraba desde la izquierda, cabeceó apenas por arriba del travesaño.

El comienzo del segundo tiempo fue frenético. La selección argentina salió sabiendo que Chile le ganaba a Ecuador y que estaba en la sexta posición, fuera de los puestos mundialistas, y salió como una tromba. Lo tuvo Benedetto, rechazó Gallese y Messi remató al gol, pero la pelota pegó en el palo y salió, y segundos más tarde, una monumental atajada de Gallese evitó un golazo de Lucas Biglia de media distancia.

Otra vez Gallese tapó un mano a mano a Gòmez, que entraba solo por izquierda ante el gran pase de Messi, quien por fin en el segundo tiempo encontró alguna ayuda en la claridad conceptual de Emiliano Rigoni, quien había ingresado tras el descanso por un Di María fue se había ido apagando tras buen comienzo.

A los 14 minutos, Jorge Sampaoli dispuso el cambio de Fernando Gago por Ever Banega, quien tampoco apareció como solución para desequilibrar en el medio. Sin embargo, insólitamente, y en un hecho que se recordará por años, a los 3 minutos, el volante de Boca tuvo que salir por una lesión en su rodilla, reemplazado por Enzo Pérez.

A los 22 minutos, Gallese, que parecía imbatible, volvió a tapar con los pies un remate a gol de Benedetto, tras excelente pase de Messi.

La lesión de Gago, como la de Di María ante Venezuela, pareció el retorno de una película ya vista y por unos instantes, el equipo argentino tuvo una caída en su juego, apenas cortada por un muy buen remate de Mascherano, muy cerca del ángulo entre el palo y el travesaño, pero la sensación iba siendo de cada vez mayor pesimismo porque de a poco, Perú fue saliendo de su área y equilibrando el juego, a tono con la desesperación argentina porque los minutos iban pasando.


En el final, el equipo argentino ya fue presa de los nervios y la impotencia y ya no tuvo más posibilidades y sólo los goles de Paraguay en Colombia le dieron un inesperado respiro cuando parecía que toda chance mundialista comenzaba a apagarse.

El peor enemigo de la Selección Argentina es ella misma




El último gol de jugada de la selección argentina de los grandes goleadores de las principales ligas de Europa fue en noviembre de 2016, en San Juan, ante Colombia, con Edgardo Bauza como director técnico.

El equipo albiceleste es el segundo peor goleador del grupo sudamericano de diez, con 16 goles en 17 partidos, menos de un gol por partido. Ha tenido tres directores técnicos en esos 17 partidos: comenzó con Gerardo Martino, siguió con Bauza y terminó con Jorge Sampaoli. Cada uno con su librito, con “sus” jugadores convocados, con su sistema táctico.

Con Alejandro Sabella, Sergio Agüero era extremo izquierdo. Con Martino, centrodelantero.  Con Bauza, jugaba por detrás del nueve. Con Sampaoli,  o en una línea de tres por detrás del nueve o de nueve pero con tres atrás.

Lucas Pratto fue convocado por Bauza y rindió, pero una vez que éste se fue, no volvió a ser convocado. La selección de Martino jugaba un clásico 4-3-3, mientras que la de Bauza prefería un 4-4-2, mientras que Sampaoli juega un estrafalario 3-2-2-2-1, aunque sobre el final cambió al 4-2-3-1.

Esta selección argentina no consiguió ni identidad, ni volumen de juego, y mucho menos, profundidad. Sin ideas, en fútbol, todo lo demás que trae la confusión general, llega por añadidura. Sin resistir comparaciones, primero Joao Saldanha y luego Mario Lobo Zagallo idearon para México 70 un Brasil con cinco números 10, con las posiciones cambiadas. Estaba la materia prima, pero a ella se le agregó una idea de cómo explotarlos mejor, cómo hacer para que rindieran como lo hicieron al punto de convertirse en el mejor equipo de la historia. Había cracks, y con ellos, un genio (Pelé).

La selección argentina cuenta con un genio (Messi) y con algunos cracks y otros que si bien no llegan a serlo, sí son estrellas del fútbol mundial a las que los principales clubes ya los quisieran tener, pero no sabe a qué juega porque el fútbol argentino lleva una confusión de más de medio siglo que fue creciendo hasta llegar a este punto que parece de pesadilla: no estar entre los cinco seleccionados que van al Mundial de Rusia 2018 a una sola fecha de terminar el grupo sudamericano.

En este blog ya hemos expuesto sobremanera las causas de esta caída estrepitosa, a la falta de conceptos desde que sin detenerse a pensar en los motivos, el “Desastre de Suecia” en 1958 trajo consigo la falsa idea de que la razón de la derrota luego de 24 años de aislamiento internacional había sido la capacidad física de los europeos y se empezó a copiar aquello, agregando el resto de los negocios relacionados con el marketing y la TV.

Si Europa se transformó en La Meca de todo futbolista, la influencia cultural ha sido tan grande que el fútbol argentino, exportador por naturaleza, produce lo que se puede vender y ya no genera lo que quisiera sino lo que vende, lo que genera dinero, y entonces ya no se producen arqueros seguros, embolsadores, con buen saque de manos y juego de pies, ni marcadores de punta chiquitos y con oficio, ni “ochos” que lleguen al área rival y definan (como lo eran Brindisi, Ardiles o JJ López), ni diez con pegada y mando para manejar los partidos (que no “enganches”, que son los nueves retrasados, en otra de las confusiones generalizadas de este tiempo). Tampoco wines o extremos, ni nueves con dominio del juego que puedan ir a buscarla para definir o generarse su propia oportunidad de gol (acaso Pratto sea una de las excepciones y otra, aunque en una etapa por debajo de su nivel, Luciano Vietto).

Con este panorama, a fuer de ser sinceros, la selección argentina tiene superposición de cracks en algunos puestos, y tiene jugadores sólo del montón en otros. No es una constelación sino una mezcla de unos y otros que no siempre da como resultado un equipo.

Pero no sólo eso: el peor enemigo de esta selección es la propia selección, porque viene haciendo todo lo posible por auto flagelarse a partir de la frustración de tres finales perdidas en tres años consecutivos, y todas por detalles: nada menos que la del Mundial, en el Maracaná y en el alargue (la única vez que un equipo sudamericano no fue campeón en Sudamérica), y dos Copas América ante Chile y por penales.

Y sin embargo, esta mediocre dirigencia que el fútbol argentino supo conseguir, con el milagro de ser aún peor que la de los tiempos del Grondonato,  no reparó en que si un grupo de élite tiene los mejores médicos y campos de entrenamiento, también podría necesitar un psicólogo, como sí tienen ya varios equipos del torneo local y como también tiene, por ejemplo, la selección peruana y que, por supuesto, es argentino y de gran calidad (Marcelo Márquez).

A nadie parece importarle mucho que Angel Di María se lesiona siempre en los partidos importantes o no rinde en ellos, o que a Fernando Gago le pasa más o menos lo mismo, o que Sergio Agüero ya no sabe cómo pedir que lo auto excluyan. Lo dijo explícitamente, luego el entrenador dijo, para un periodismo deportivo local ingenuo hasta límites insospechados, que en verdad no lo convocó en una gira europea para que “picara” y quisiera venir solo a Londres, como si fuera una novia quinceañera a quien probamos de no llamar para que ella llame, y al final acabó estrellándose con un taxi en Amsterdam porque teniendo su gran chance de demostrar su valor ante su público luego de mucho tiempo de espera, se fue a ver un recital de “Maruma”. De manual.

Por supuesto que a esta mediocre dirigencia no se le ocurrió siquiera intentar pedirle al Barcelona, por ejemplo, que jugaba ante Las Palmas y como local, que le adelantaran a Messi y a Javier Mascherano, como para tratar de generar más entrenamientos, o luego de un ciclo de casi una década, el cuerpo técnico decidió así como así prescindir de Gonzalo Higuaín, en una medida tribunera como pocas, pero de quien también quiso imponer la música previa al partido ante Venezuela en el Monumental, o espanta al periodismo de cualquier lugar cercano a la selección, y ni siquiera da partes médicos sobre el estado de los jugadores.

Todo esto, y mucho más, permite esta dirigencia, la misma que determinó que el entrenador para los últimos cuatro partidos fuera Jorge Sampaoli porque así lo quisieron los jugadores (que son los que llevan desde hace rato la voz cantante) y porque también así lo quiso Daniel Angelici, quien le tiene simpatía y respeto.

Y a Sampaoli, justo cuando se necesitaba apagar el incendio de la cercanía a una dura eliminación de un Mundial, se lo acabó comiendo el personaje. Importaron más sus movimientos de un lado al otro de la cancha, sus gritos, su ansiedad, su hiperkinesia, sus tatuajes, su gusto por el Indio Solari o Callejeros, sus constantes cambios de sistema táctico y de convocados, su invocación a los 40 millones de argentinos.

Y el “falso progresismo” compró, ilusionado con un personaje que sabe que vende mucho referirse a lo extra futbolístico, hacerse el “Marcelo Bielsa”, y entonces, un determinado día fue “Sampa”, alto, rubio, de ojos celestes. Y sus jugadores llegaron a ser “Los Carasucias de Sampaoli”, y toda su prensa adicta, la del romanticismo sin base y la de los cientificistas que compraron también su idea de revolución a lo Rinus Michels, comenzó a contarnos como si fuera Ulises o Eneas, los kilómetros recorridos en Europa para charlar con los jugadores de allá, y como “La última cena”, los asados en la casa de Messi o los favores de éste y de Mascherano.

Lo importante no era ya trabajar, como antes hacían Sabella, Martino o Bauza sino que ya pasaba a ser importante “mostrar que se trabaja”, divulgando fotos con todos, incluso de las comidas y que, por supuesto, aparecieran en escena pizarrones, pantallas y proyectores de diapositivas, instalando la idea de que “ahora sí hay un DT que trabaja en serio, no como los anteriores” que igualmente viajaban a Europa, recorrían los mismos kilómetros, hablaban con los mismos protagonistas, pero sin necesidad de contarlo.

¿Era Sampaoli el DT indicado para este momento? ¿Es su carácter, su forma de ser, el imprescindible para una situación como ésta o primó el dedo de los jugadores, como tantas otras veces? ¿No habría sido el turno de un ganador, de alguien que convenza a partir de ser una voz de renombre en los vestuarios? ¿Garantiza este entrenador la tranquilidad de sus jugadores? ¿Tiene ideas claras sobre a qué quiere jugar?

A esta altura, todos esos interrogantes ya tienen respuesta. Y aún así, cuando esta selección tampoco podía ante Perú, como no pudo ante Venezuela, Ecuador o Paraguay como local, cuando ya Messi se sumía en la impotencia por otro resultado en contra (y van…) llegó la enésima oportunidad gracias a Antonio Sanabria y sus goles en Colombia.

Aún hay una nueva vida, la última, para el martes en Quito. Ganando, y ante una Ecuador ya eliminada y en crisis, Argentina estará con un pie y medio en el Mundial porque o irá directo o se asegurará una Repesca ante Nueva Zelanda. Pero el problema (a no engañarse) no es ni la altura, ni la selección ecuatoriana, ni ningún factor externo.

El problema de la selección argentina es la selección argentina, sin un DT acorde, sin ideas de juego, sin identidad histórica, sin una buena relación con su sociedad ni prensa, y con una enorme mochila de frustraciones, y sin siquiera un psicólogo para que la ayude.

¿Podrá esta selección contra todos esos fantasmas ¿ ¿Tendrá, si no, la suerte de resultados externos que la ayuden? El martes lo sabremos, pero no pinta nada bien. Y merecer la clasificación, realmente no la merece. Aún con un genio como Messi en el equipo.