jueves, 14 de diciembre de 2017

Así, como Independiente, se gana un título




Más allá de que también se utiliza para chanzas, los hinchas del Real Madrid acuñaron un cántico en las tribunas para su equipo, que dice “así, así, así gana el Madrid”, una manera de decir que hay una forma, un estilo, una estética para conseguir triunfos y títulos, al menos desde la pretensión y desde la rica historia del club.

Es que hay formas y formas de salir campeón. Lo han sido equipos que han sido buenos obteniendo resultados importantes y luego, conservarlos como visitantes, y también lo son otros, como este Independiente que se consagró anoche campeón de la Copa Sudamericana en un escenario de los mejores, nada menos que el estadio Maracaná, respondiendo ataque por ataque, no renunciando jamás al arco contrario y ante un rival de fuste como el Flamengo.

Conviene recordar, desde el inicio de este artículo, que como ya lo hemos manifestado en redes sociales y en otras columnas anteriores en este blog, que creemos que la Copa Sudamericana de ninguna manera puede ser equiparable a la Copa Libertadores.

Porque la Copa Sudamericana la juegan equipos que no han sido principales protagonistas de sus torneos locales y entonces necesidades del marketing pueden generar que luego se equiparen los campeones de la Copa Libertadores (en este caso, Gremio de Porto Alegre) e Independiente (campeón de la Copa Sudamericana) en la Recopa que se jugará en febrero, cuando uno es el campeón de los mejores y el otro es el de los que han quedado en cuarta o quinta posición de los torneos locales, para abajo. No hay equiparación posible porque deportivamente uno hizo mucho más mérito que el otro.

Aclarada esta posición, y volviendo al estricto contexto de la Copa Sudamericana que acaba de finalizar, Independiente terminó siendo algo superior al Flamengo en una serie muy pareja, en la que no hay que soslayar que se trata de un poderoso club carioca que se había armado para ganar originalmente la Copa Libertadores pero por hacer lo que justamente no hizo anoche Independiente, es decir, meterse atrás y especular, fue derrotado por San Lorenzo en el último minuto de la fase de grupos, fue eliminado, y debió bajar al torneo consuelo sudamericano.

Allí trepó hasta la final porque era evidente que su plantel daba para aspirar claramente a ganar la Copa Sudamericana, aunque en la final no contó con dos puntales como el experimentado arquero Diego Alves (que le llegó a contener penales nada menos que a Lionel Messi y a cristiano Ronaldo en la Liga Española) y el delantero peruano Paolo Guerrero, quien atraviesa una muy difícil situación legal por un control antidoping positivo con su selección ante Argentina, en octubre pasado, y por lo que ha sido provisoriamente suspendido por la FIFA.

Pero volviendo a Independiente, hay que reconocer el trabajo que en un año realizó su entrenador, Ariel Holan, con el mérito de que hace muy poco tiempo dirigía en el hockey sobre césped y que por esta razón y por sus sofisticados métodos de entrenamiento (con drones) fue mirado de reojo por los ámbitos más tradicionales del fútbol y por los caracterizados hinchas y ex jugadores del club.

Pero poco a poco, el entorno de Independiente, sus socios e hinchas incluidos, comenzó a entender que no por eso, Holan había renunciado a los valores que caracterizaron desde siempre el juego de los rojos y el paladar fino de los que lo sigueron siempre.

De hecho, Holan apostó a jugadores de buen pie. Generó una renovación y le dio lugar a Ezequiel Barco, a Maximiliano Meza, a Emiliano Rigoni, (hasta que se fue transferido al Zenit de Rusia), sostuvo a Martín Benítez, apostó por juveniles como Fabricio Bustos, Alan Franco, y apostó por otros que no aparecían como grandes soluciones, como Nicolás Domingo o Emmanuel Gigliotti, sumados a los que ya se venían consolidando como el arquero uruguayo Martín Campaña o el defensor Nicolás Tagliafico.

Pero más que cada jugador, Independiente fue recuperando de a poco su mística, incluso, en partidos del campeonato local en los que atacó todo el partido pero no encontró la contundencia para ganarlos.

Ya era un Independiente con una idea de fútbol, una base de juego que aspiraba a tratar bien la pelota y mantenerla todo lo posible a partir de ejecutantes con criterio, y lentamente, el consenso alrededor de Holan fue creciendo, hasta dispararse en la Copa Sudamericana, que ganó con total justicia siendo superior a todos sus rivales desde el principio al fin.

Pero no sólo en el juego. Independiente fue recuperando credibilidad desde el saludo parecido al clásico de los campeones de América del pasado, hasta la actitud medida de Holan en sus sensatas declaraciones a los medios, pasando por su denuncia cuando fue apretado por un barra brava que se le sentó en su auto durante una semana de entrenamientos.

Desde el contexto extra futbolístico también, entonces, se fue cimentando el éxito que hoy abraza Independiente, que decidió ganar en el Maracaná de la mejor manera: respondiendo como lo indica su historia, ataque por ataque, al punto de que pudo haberlo ganado sobre el final cuando en una gran maniobra de Gigliotti, la defensa del Flamengo alcanzó a despejar la pelota en la línea de su arco, justo cuando entraba, en un partido consagratorio para Barco y Meza, dos cracks a los que le costará conservar en estos tiempos de dinero fácil y pases permanentes.

Independiente no ganó como tantos otros. El título, acaso, vale lo mismo hacia afuera, pero cuando se consigue con grandeza, tiene otro gusto, otro sabor. Y los Rojos fueron guapos futbolísticamente hablando. No pegando ni metiéndose atrás, sino queriendo jugar a la pelota. Y eso tiene un gran valor, el del respeto general.

Más allá de que este título proyecta a Independiente a otras copas (Recopa, Copa Libertadores, Copa Suruga Bank) lo más importante es que los rojos vuelven a los primeros planos internacionales y de la mejor manera, jugando al fútbol.


En el túnel de salida a la cancha en el estadio Maracaná hay en una de sus paredes una significativa frase: “En el pase, el hombre se reconoce como ser social”. Parece que este Independiente de Holan ya la había acuñado.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Icardi, casi desconocido en la Argentina, entre goles y escándalos (Kicker)




Si Mauro Icardi alcanzó cierta popularidad en la Argentina en 2014, no fue precisamente por sus actuaciones en los campos de juego de la Serie A italiana, en los que ya marcó 105 goles en 195 partidos. Lo fue mucho más no sólo por conquistar a la ex esposa de su compatriota y ex compañero de la Sampdoria, Maximiliano López, con quien luego se casó y tiene dos hijas que se suman a los tres del matrimonio anterior de ella.

La historia de Icardi con su ahora rubia esposa, que también es su representante, Wanda Nara (31 años) ocupó más las pantallas del mundo del espectáculo en Argentina y luego en Italia, aunque fue derivando al fútbol, al punto de que es sabido que el capitán y goleador del Inter no fue convocado a la selección argentina por tres años no por su rendimiento en las canchas sino porque para los códigos con tintes machistas y mafiosos del fútbol argentino, el estar en pareja con la mujer de un compañero de equipo es considerado “traición”.

Sin embargo, la historia de Icardi (24 años) con Wanda Nara tampoco fue discreta y sencilla, sino, al contrario, ostentosa y mediática. Al poco tiempo de conocerse la historia de amor entre ambos, aparecieron en una publicidad de una gaseosa sentados en una mesa, en tono cómplice, mientras sonaba una canción de rock argentino que dice en tono picaresco “Oh sí, estoy mirando a tu novia, ¿y qué?”, algo poco frecuente en el ambiente futbolístico.

Desde que Icardi fue transferido al Inter y dejaron de ser compañeros en la Sampdoria, en todas las veces que se enfrentaron por la Serie A italiana, nunca se saludaron antes de los partidos y la amistad de López con los jugadores de peso de la selección argentina (fue compañero de Javier Mascherano en River Plate y de Lionel Messi en el Barcelona) es considerado decisivo para que el delantero del Inter no haya tenido muchas posibilidades en el equipo nacional con distintos entrenadores.

“Me molesta que digan que Icardi no juega en la selección argentina por culpa de Messi y Mascherano. Maradona dice que a los traidores no hay que convocarlos y para mí, lo que dice Diego es palabra santa”, declaró hace poco López, quien en abril pasado apareció en una foto publicada en Instagram, junto a Andrés Iniesta y los dos argentinos del Barcelona y que sin mencionarlo, se la dedicaba a Icardi.

Icardi es rosarino, de clase media, y tiene una vida de relativo paralelismo con Messi. A sus nueve años, su familia emigró a España para establecerse en Gran Canaria y entonces el delantero fichó para participar en los juveniles del club Unión Vecindario, donde convirtió más de 500 goles hasta que tuvo una muy destacada actuación en el torneo internacional de Arona en 2008, en el que deslumbró a los dirigentes del Barcelona, que lo ficharon para La Masía pero en 2011 ya fue transferido a la Sampdoria (el Barcelona se reservó el 15 por ciento de una futura transferencia).

Ya Icardi había sido convocado para las distintas selecciones juveniles argentinas sub-17 (con la que fue campeón del torneo de la Alcudia, ganándole la final a España) y sub-20 y tuvo destacadas actuaciones en la Sampdoria que le valieron el pase al Inter en 2013, y donde es capitán desde la temporada 2015/16.

Sin embargo, nunca encontró un lugar en la selección absoluta. En 2013 fue convocado por el entrenador Alejandro Sabella para los dos últimos partidos de la clasificación al Mundial de Brasil, ante Perú y Uruguay y alcanzó a entrar 10 minutos en Montevideo en un partido sin demasiado valor pero no integró la lista de jugadores para el Mundial de Brasil y tampoco fue tenido en cuenta por Gerardo Martino ni Edgardo Bauza, los entrenadores siguientes, aunque nunca hubo una explicación clara sobre los motivos. 

En cambio, siguió siendo tenido en cuenta el goleador del Nápoli y luego de la Juventus, Gonzalo Higuaín.

Cuando trascendió que Bauza se había reunido con Icardi para decirle que tras Higuaín, Lucas Pratto (goleador del Atlético Mineiro en ese entonces) y Lucas Alario, estaría él, Maradona sostuvo en los medios que “si eso ocurrió, Bauza es tan traidor como él”.

“(Javier) Zanetti –vicepresidente del Inter- hace de representante de Icardi. Un día hablé con Bauza y me dijo que tenía tres llamadas de Wanda Nara. ¿Cómo consiguió su teléfono?”.

Todo cambió con la llegada de Jorge Sampaoli como entrenador de la selección argentina a cuatro partidos del final de la clasificación para el Mundial de Rusia durante 2017. Prefirió darle, por fin, un lugar a Icardi, relegando a Higuaín, aunque no pudo concretar goles.

“Es una falta de respeto que Higuaín no esté en la selección argentina. Yo no pongo ni saco jugadores, y eso lo tendrá que decidir Sampaoli con Messi, está claro. Si quisieron encontrar un nuevo Batistuta, le erraron muy lejos”, dijo entonces Maradona, contundente.

Pocos días más tarde, en una entrevista para la TV argentina, Messi reclamaba una nueva oportunidad para Higuaín. Icardi, con una lesión que no parecía de gravedad, había estado ausente de la última convocatoria de noviembre para los partidos amistosos de Argentina ante Rusia (1-0) y Nigeria (2-4) y extrañamente, tampoco había decidido participar con el grupo, ante los rumores de que no parece tener demasiado buen ambiente, y sus chances de ir al Mundial, ahora, son una incógnita.


domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Cuál es la verdadera cara del Real Madrid para el Mundial de Clubes? (Yahoo)




Eran las 9 de la mañana del 28 de noviembre de 2000 y en el lobby del hotel del Real Madrid, este columnista conversaba con César, el portero suplente de Iker Casillas, a menos de medio día de jugarse la final intercontinental ante Boca Juniors.

En ese momento, la consulta a César se refería a que muchos jugadores daban vueltas por los pasillos del hotel y era demasiado temprano para eso. El portero respondió que aquello se debía a que la mayoría de los jugadores del Real Madrid no podían dormir bien porque seguían con el problema de la diferencia horaria con Europa.

Este columnista, entonces, le advirtió a César que el Real Madrid tendría enfrente a un equipo muy complicado, como el Boca de Carlos Bianchi, que había logrado vencer en la final de la Copa Libertadores de América al Palmeiras de Luiz Felipe Scolari y que si tenía problemas físicos por falta de sueño, lo podía llegar a pagar muy caro.

“No lo crea, nosotros somos el Madrid”, me dijo el portero con total seguridad. Pero los blancos, con un equipo de cracks de la talla de Figo, Makelele, Roberto Carlos, Hierro, Helguera, Casillas y Raúl ya perdía 2-0 muy pronto, y acabó quedándose sin el título.

Una sensación parecida, aunque no exactamente la misma, es la que hoy se tiene sobre este Real Madrid, compuesto por jugadores sensacionales desde lo técnico, muchos de ellos integran habitualmente el once del mejor equipo del mundo del año para la FIFA, y de hecho, estamos refiriéndonos al actual campeón mundial y al bicampeón de la Champions League, algo que ningún otro club consiguió en la historia de esta competición desde que utiliza este nombre.

Sin embargo, es muy aventurado sostener que el Real Madrid llega al compromiso de semifinal del próximo miércoles en Emiratos Arabes ante el Al Jazira en su mejor nivel, tomando en cuenta sus actuaciones de esta última parte del año.

Tal vez el último partido de Liga ante el Sevilla, con un tremendo 5-0 conseguido en la primera parte y ante un rival que pocas veces sufre una goleada semejante pueda ayudar a recomponer anímicamente a los blancos, especialmente porque se notó la recuperación de algunos jugadores como el cada vez más cuestionado Karim Benzema, o cierta levantada de nivel de Toni Kroos, pero persisten las dudas y ya en muchas encuestas entre seguidores madridistas, hasta el propio Zinedine Zidane es puesto en duda en cuanto a su continuidad para 2018.

Es un Real Madrid extraño, como si tantos títulos y elogios lo hubieran relajado demasiado, algo que suele ocurrir luego de un determinado período exitoso y no hace falta ir muy lejos porque le ocurrió a Carlo Ancelotti antes de la llegada de Rafa Benítez al banquillo, luego de que el italiano ganara la Champions con un muy buen manejo de vestuario, lo que muchos contrastaron con los permanentes inconvenientes que presentaba José Mourinho, que consiguió que el club blanco fuera visto con antipatía en buena parte del Planeta Fútbol.

Tras un breve lapso de Benítez, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, optó por darle una oportunidad al entonces ayudante y una de las grandes figuras como jugador del club de los primeros años del siglo XXI, el francés Zidane y cuando todo indicaba que sería una transición pero que al menos el vestuario se calmaría, muchos encontraron a un nuevo Vicente Del Bosque, capaz de reir con el periodismo y desacartonar situaciones que antes parecían de difícil resolución.

Con simpleza (al fin y al cabo, el fútbol es un deporte más sencillo de lo que nos quieren hacer creer desde una industria que necesita justificar tanta gente a su cargo y tanto gasto inútil), Zidane fue demostrando que podía armar un equipo que llegaría lejos y mejorando mucho el sistema de juego.

Sin embargo, el Real Madrid de la actual temporada no deja de ser un jeroglífico. Entre las lesiones y los cambios tácticos, por ejemplo, ya casi no se dejó ver aquella famosa BBC que le peleó siempre palmo a palmo a la ya rota MSN del Barcelona.

El propio Zidane dijo días pasados que quiere volver a ver a la BBC pero un Gareth Bale con una notable cantidad de lesiones dejó espacio para que saliera a la luz al talento de Isco, no sólo en el Real Madrid sino en la selección española, y eso fue obligando a un cambio de esquema desde un 4-3-3 a un 4-4-2, pero luego también Dani Carvajal fue perdiendo espacio por otra lesión al tiempo que Isco ya en las últimas semanas no fue el que era, acaso algo desgastado por tantos partidos, y Kroos no alcanzó la precisión de meses anteriores.

Entonces, esta irregularidad castigó a un Real Madrid que no respondió del todo en ninguno de los tres frentes. En la Champions League no pudo pasar del segundo lugar en la fase de grupos, por detrás del Tottenham Hotspur, al que no pudo vencer, en la Liga se encuentra lejos del líder Barcelona, si bien le puede acortar distancia el próximo 23 en el Santiago Bernabeu, mientras que en la Copa del Rey estuvo a punto de protagonizar un escándalo ante el Fuenlabrada aunque el tibio 2-2 final puso paños fríos al asunto.

¿Cuál es, entonces, el Real Madrid que veremos esta semana que viene en el Mundial de Clubes? ¿el de esta temporada, el del 5-0 al Sevilla o el que deslumbrara en la final de la Champions en Gales ante la Juventus en mayo pasado? ¿Le alcanzará este nivel para vencer en la final posiblemente al Gremio de Brasil con figuras como Arthur –cerca de pasar al Barcelona- o el portero Marcelo Grohe, que acaba de ganar la Copa Libertadores?

Seguramente algún dirigente del club que haya estado en aquella final intercontinental ante Boca Juniors en 2000 tratará de no repetir aquella idea de que “somos el Madrid” y que con eso alcanza, porque otra vez se puede pagar caro. También le ocurrió algo parecido en la final de 2016, cuando casi lo sorprende el Kashima Antlers.

También es cierto que con estos jugadores, incluso es posible una exhibición de gran fútbol.

La gran pregunta es cuál de todas las caras del Real Madrid veremos en el Mundial de Clubes. En pocos días sabremos la respuesta.


jueves, 7 de diciembre de 2017

Independiente necesita un empate ante Flamengo para ganar la Copa Sudamericana (Kicker)



Con un empate que consiga el próximo miércoles por la noche en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro ante el Flamengo, Independiente retornará, luego de siete años sin títulos, a consagrarse campeón de la Copa Sudamericana, la segunda en importancia tras la Copa Libertadores de América.

Independiente tiene 16 copas internacionales y es el segundo club sudamericano en títulos sólo detrás de Boca Juniors, que tiene 18, y sus hinchas esperan ansiosos un campeonato después de años aciagos en los que no sólo ganó por última vez un campeonato argentino en 2002 sino que descendió por única vez en su historia a Segunda División (Torneo Nacional B) en 2013 para retornar inmediatamente en 2014 a la Primera.

En el partido de ida de la final, Independiente pudo revertir el resultado en su estadio de Avellaneda, apenas cruzando la ciudad de Buenos Aires por un puente. Perdía 0-1 desde los primeros minutos con un cabezazo del defensor central Rever, pero antes de finalizar el primer tiempo empató su goleador Emannuel Gigliotti y ya en el segundo tiempo ganó el partido gracias a un bonito gol de su volante Maximiliano Meza.

Ariel Holan, entrenador de Independiente, había sido resistido cuando llegó durante la pasada temporada porque provenía del hockey sobre césped y era mirado con recelo no sólo por no pertenecer al ambiente del fútbol sino porque introdujo sofisticados métodos de entrenamiento, como el uso de drones.

Sin embargo, poco a poco los hinchas y ex jugadores de tiempos de gloria del club notaron que el estilo estético y de posesión de balón no sólo no se había perdido sino que se había recuperado, aunque ahora con mayor dinámica y el apoyo fue decididamente en aumento.

“Soy hincha de Independiente. Mi padre me traía desde muy pequeño a ver los partidos y es tremendamente emocionante para mí haber vivido la fiesta de Avellaneda porque además hacía mucho tiempo que no gozábamos así, pero Flamengo será muy duro en la vuelta en Río de Janeiro, aunque ahora nosotros tenemos un 66% de chances porque nos sirve ganar y empatar”, sostiene Holan.

El entrenador prefirió apostar a jugadores habilidosos y jóvenes como Meza, el autor del gol, el lateral derecho Fabricio Bustos, que ya fue convocado por Jorge Sampaoli para la selección argentina, o Ezequiel Barco, la mayor promesa, que tiene varias ofertas del exterior.

Enfrente de Independiente habrá un Flamengo muy extraño, que se reforzó con muchas estrellas para ganar la Copa Libertadores pero fue eliminado en el último minuto de la fase de grupos por San Lorenzo en Buenos Aires y tuvo que conformarse con bajar a la Copa Sudamericana, pero aún así llegó a la final.

Al Flamengo, dirigido por el colombiano Reinaldo Rueda, le faltan jugadores claves como el arquero Diego Alves, que por años jugó en el Valencia, o el centrodelantero peruano Paolo Guerrero, suspendido por la FIFA por un año por doping en el partido ante Argentina por la clasificación al Mundial.

Pese a todo, cuenta con Diego Ribas, ex volante del Wolfsburgo, el lateral de la selección peruana Miguel Trauco, el experimentado defensa central Juan y en el banco de suplentes al joven Vinicius, gran promesa y ya transferido al Real Madrid en 45 millones de euros.

“Hicimos un gol importante al principio del partido pero no pudimos mantenerlo e Independiente nos llevó a su juego. De todos modos, confío en mi equipo y estoy seguro de que saldremos campeones en el Maracaná”, dijo Rueda.


En la final de la Copa Sudamericana no cuenta como doble el gol de visitante y el ganador del torneo jugará contra Gremio de Brasil la Supercopa Sudamericana durante 2018.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Para España, un grupo accesible y la necesidad de no repetir errores (Yahoo)




El Grupo B junto a Portugal, Marruecos e Irán, que se conoció tras el Sorteo del Mundial de este pasado fin de semana en Moscú, deja a la selección española con un panorama accesible para llegar a los octavos de final, y con buenas perspectivas de avanzar luego a cuartos, aunque la idea del cuerpo técnico de Julen Lopetegui es prestar atención a todos los detalles organizativos para no repetir los errores cometidos en el pasado reciente.

Si bien el Portugal de Cristiano Ronaldo puede convertirse en un duro escollo en el debut del Grupo B el próximo 15 de junio en Sochi, luego a la selección española le esperan compromisos más que accesibles ante Irán, el 20 de junio en Kazán, y ante marruecos, el 25 de junio en Kalingrado.

Todo indica que en el peor de los casos, las proyecciones indican que el equipo español podría pelear la primera plaza con Portugal, y que luego, en octavos de final esperaría un rival del Grupo A con gran chance de que sean Rusia o Uruguay, una de ellas el 1 de julio en Moscú si España es primera, y la otra el 30 de junio en Sochi.

Ya en cuartos de final, si llega como primera de grupo, enfrentaría el 7 de julio en Sochi probablemente a Argentina, Croacia o  hasta Dinamarca, y si llega como segunda de grupo, el 6 de julio en Nizhny a Francia, Croacia y aún podría ser Argentina en Sochi. Lógicamente, en la medida que el torneo avanza, los rivales aumentan en complejidad.

Indudablemente, tras la gran clasificación realizada y el nivel mantenido en todo el ciclo de Lopetegui al frente del equipo, la selección española llega al Mundial como una de las favoritas junto a Alemania, Brasil y Francia, y enfrentar al local, Rusia, sin grandes estrellas en una generación que no ha sido de las mejores, o al sólido pero tampoco muy creativo conjunto uruguayo, le otorga muchas posibilidades de pasar a los cuartos de final.

Una ventaja que tratará de aprovechar la selección española es el hecho de que dos de los partidos, hasta cuartos de final, se jueguen en la ciudad de Sochi (sede de los pasados Juegos Olímpicos de Invierno), porque la concentración general del equipo estará en la Academia de Krasnodar, una ciudad industrial en el sur de Rusia, que no estará comprendida entre las once subsedes del torneo aunque en su estadio acaba de jugarse hace pocos días un partido amistoso entre Argentina y Nigeria.

La ventaja de quela selección española se hospede en Kransnodar es que esta ciudad se encuentra a apenas 170 kilómetros de Sochi y bastante equidistante de Kalingrado, Moscú o Nizhny, siempre a no más de cuatro horas de avión, y también, con una temperatura que no aumenta ni disminuye demasiado con respecto a las ciudades donde se disputarán los partidos.

La idea del cuerpo técnico, cuando los ayudantes de Lopetegui, Pablo Sanz y Oscar Caro viajaron para contratar esta Academia con ocho campos de entrenamiento de césped natural y dos de hierba, gimnasia, y piscinas, es la de no repetir errores pasados que con las evaluaciones posteriores se consideran muy importantes, como el cambio de clima en Brasil 2014, o la lejanía de los lugares de entrenamiento en la Eurocopa de Francia 2016.

En el pasado Mundial, cuando la selección española, que venía de ser campeona del mundo 2010 y finalista de la Copa Confederaciones 2013 fue eliminada sorpresivamente en la fase de grupos por Holanda y Chile, se eligió para la concentración a la ciudad de Curitiba, que por momentos alcanzó los 6 grados y se llegó a jugar ante Holanda en la ciudad de Bahía con 38 grados, o ante Chile en Río de Janeiro, con 33 grados, y se cree que los jugadores sintieron esta diferencia.

En cuanto a la Eurocopa de Francia en 2016, hubo que desplazarse en autocar para cada entrenamiento a la Isla de Re, por lo que, con aquella experiencia, ahora se pretende que los campos se encuentren en el propio lugar de concentración.

La selección española de Lopetegui, si bien representa una continuidad en cuanto al estilo de juego implementado por Luis Aragonés para la Eurocopa de 2008 y continuado por Vicente Del Bosque para el Mundial 2010 y la Eurocopa 2012, ha tenido una importante renovación con caras jóvenes que la han revitalizado y de aquel equipo cansado y desgastado de 2014 poco queda ya y en cambio han surgido nuevas figuras como Isco, Marco Asensio, Álvaro Morata o David De Gea, y si en todos estos años la base fue la del Barcelona, ahora hay un mayor equilibrio de fuerzas con el Real Madrid o con aquellos que se desempeñan en equipos de la Premier League inglesa.


Esta vez, España parece no dejar nada librado al azar.

viernes, 1 de diciembre de 2017

No es el grupo de la muerte, pero es complicado (Jornada)




No es el “Grupo de la Muerte” –de hecho, no hay ninguno que lo sea, esta vez- pero sí puede decirse que tal vez haya sido el más complicado de los ocho en juego para la primera fase. La selección argentina, esta vez, no salió muy agraciada del Palacio del Kremlin y deberá enfrentarse a tres rivales complicados, cada uno a su manera, como Islandia, Croacia y Nigeria, en ese orden.

Este sorteo no tuvo nada que ver con el plácido que vivió la entonces delegación argentina en la exclusiva Costa do Sauipe, en San Salvador de Bahía en 2013. De aquellos cálidos días brasileños, cuando el dirigente de Boca Juniors Juan Carlos Crespi, se tocaba las charreteras con los dedos, los besaba y le enviaba saludos reverenciales a Julio Grondona, han pasado cuatro años en los que la AFA navega en aguas turbulentas en el concierto internacional del fútbol y ya no tocaron aquellos rivales accesibles y contra los que, casualidad o no, Argentina ya había jugado amistosos en su gran medida.

En este caso, Argentina no sólo integrará el Grupo D que es el más competitivo de todos, sino que de pasar como primera, podrían esperarla España, Portugal, Rusia o Uruguay en cuartos, y si sale segunda, muy posiblemente Francia en octavos de final.

Pero no sólo eso: el entrenador argentino Jorge Sampaoli, presente en el sorteo y ubicado en la platea, tuvo que soportar que desde el escenario, un Diego Maradona con traje azul y moñito amarillo dijera en una entrevista exclusiva y en público, para la organización de la mega fiesta, que “el grupo es muy accesible, pero Argentina va a tener que mejorar mucho porque está jugando muy mal”, un duro palazo al que el director técnico respondió en privado en algunos reportajes sosteniendo que Lionel Messi “es el mejor jugador del mundo y de la historia”, aunque no quiso polemizar abiertamente y sostuvo que “es cierto que tenemos que mejorar pero ya hubo atisbos en los partidos finales de la clasificación y confío plenamente en mis jugadores”.

Si hay una ventaja para la selección argentina en el Mundial 2018 es que no tendrá que hacer grandes viajes, al menos en la primera fase y tampoco en octavos de final si gana el Grupo D. El debut será el 16 de junio ante Islandia  en el estadio de Spartak en Moscú, cuando estará concentrada en la localidad de Bronnitsy, a apenas 55 kilómetros de la histórica capital rusa. Volverá a jugar recién cinco días más tarde, el 21 de junio en Nizhny Gorvorod, a apenas 400 kilómetros de Moscú (media hora de viaje en avión), para enfrentar a Croacia, y cerrará su participación en la primera fase otros cinco días más tarde y en la hermosa San Petersburgo, a dos horas de la capital, ante Nigeria.

Es decir que no habrá grandes viajes en la primera fase, y cinco días de descanso entre partidos. Casi ideal desde el punto de vista físico y de traslados. Si fuera primera de grupo, en octavos jugaría otra vez en Nizhny ante el segundo del Grupo C, que muy probablemente surja de Dinamarca y Perú, y lo haría el 1 de julio, otra vez cinco días más tarde, pero en el caso de quedar segunda de grupo, todo cambiará y no sólo descansaría un día menos, sino que debería enfrentar con más probabilidad a Francia, una de las candidatas a ganar el Mundial según Sampaoli y además en Kazán, ya a 12 horas de tren desde Moscú .

Salvo cataclismo, como quedar eliminada en primera ronda, cosa que sólo ocurrió en los últimos 40 años en Japón-Corea 2002, en cualquier caso de pasar los octavos de final, en cuartos esperarían ya como más factibles rivales España o Portugal, o bien como alternativas un poco más lejanas, Rusia o Uruguay, pero es lógico que en la medida en que se avance en el torneo, los rivales sean más complicados.

En cuanto a los rivales, Croacia aparece como el de mayor cuidado por su potencial, especialmente del medio hacia arriba. Argentina sólo se ha enfrentado una vez ante este equipo en los Mundiales. Fue en 1998 cuando lo venció 1-0 en Burdeos con gol de Mauricio Pineda, pero Croacia no apretó el acelerador porque ser segunda le valía mejor cuatro desde octavos y de hecho, llegó más lejos que Argentina, cuando fue eliminada recién en semifinales por el local, Francia.

Croacia cuenta con dos exquisitos jugadores en el medio, como el volante del Barcelona Iván Rakitic y especialmente el del Real Madrid Luka Modric, a quien Jorge Valdano definió como “el mejor volante del mundo” y que se apresta a jugar ahora el Mundial de Clubes con su equipo en Emiratos Arabes. Arriba, cuenta con un tremendo potencial por el lado de Iván perisic, quien asiste en casi todos los goles a Mauro Icardi en el Inter de Milán, y un gran goleador como Mario Mandzukic, de la Juventus y tampoco se puede soslayar a Nikola Kalinic, del Milan. Se trata del equipo más sudamericano de Europa por su estilo de toque, dirigido por Zlatko Dálic (51 años).

Croacia e Islandia son viejos conocidos. Tanto, que los islandeses, de apenas poco más de 300.000 habitantes, dejaron atrás a los croatas en el mismo grupo de clasificación europeo para el Mundial y los obligaron a ir a un repechaje para obtener el pasaje. Se trata de un equipo con poca historia y apenas 150 futbolistas profesionales en todo el país, pero un plantel muy duro, pragmático cuando hay que serlo, y con una hinchada espectacular que llena todos los estadios y con el ulular que ya se viralizó en el mundo entero durante la exitosa Eurocopa pasada, cuando Islandia recién fue eliminada por el local, Francia, en los cuartos de final. El director técnico, Heimir Hallgrimsson (50 años) es un dentista que de a poco se fue acercando a la conducción de un equipo que cuenta como gran figura a Gylfi Siguridsson, volante del Everton y compañero de Ramiro Funes Mori.

Por último, otra vez Nigeria aparece en el horizonte argentino, por quinta vez en la historia de los mundiales, un clásico de los tiempos modernos. Dirigidas ahora por un alemán, Germot Rohr (64 años),  “Las Águilas” tienen un equipo con no tantas figuras pero sí con delanteros muy veloces y al que Sampaoli definió en Moscú como “impredecible”, capaz de ser sometido a un dominio casi total argentino en el primer tiempo del pasado amistoso en Krasnodar, para dar vuelta el resultado con cuatro goles en muy pocos minutos y cuya figura es el volante Obi Mikel, quien llegó a disputar el centro de mejor jugador del mundo nada menos que a Messi en el mundial sub-20 de Holanda 2005, cuando llegaron los dos a la final.

También hay que prestar atención al volante por derecha Viktor Moses (Chelsea) con mucha llegada hasta el fondo y buena técnica y a los delanteros Ahmed Musa (Leicester City, quien ya le hizo goles a Argentina), Emmanuel Emenike (Olympiacos, cedido por el West Ham), Kelechi Iheanacho (Leicester, ex Manchester City)  y el veterano Obafemi Martins (compañero de Carlos Tévez en el Shangai Shenhua).
En los cuatro enfrentamientos anteriores, Argentina siempre venció a Nigeria (1994, el día que Maradona dio positivo su control antidoping, según la FIFA, 2002, 2010 y 2014).  ¿Podrá esta vez también?.



jueves, 30 de noviembre de 2017

El sorteo del Mundial y las eternas suspicacias




Ni siquiera en tiempos remotos y más amateurs hubo tranquilidad en los sorteos del Mundial. Los intereses siempre estuvieron a la orden del día y así como mañana en el Palacio del Kremlin en Moscú muchos depositarán sus esperanzas de que las bolillas los favorezcan, por azar o por influencias, no puede decirse que en el fútbol internacional esto sea una novedad.

Si para el primer Mundial, el de Uruguay 1930, ya hubo problemas porque el delegado belga Vandervelck se quejó de que su selección no fuera una de las cuatro cabezas de serie pese a haber sido campeón olímpico en 1920  y sí lo fueron Paraguay y Estados Unidos en el mismo grupo, ¿qué se puede esperar ahora que participan 32 equipos en ocho zonas de cuatro, con todo el dinero que reciben y la expectativa que hay en todo el planeta?

Así como Vandervelck no tuvo pruritos en pedir una cabeza de serie pese a que luego, por esas casualidades, Bélgica quedó última justo en el grupo de Paraguay y Estados Unidos –los otros cabezas de serie fueron Uruguay, Argentina y Brasil y sólo participaron 4 europeos en el segundo bombo- otra suspicacia se generó para Francia 1938 cuando el encargado de sacar las bolillas fue nada menos que Yves, el nieto del presidente de la FIFA, Jules Rimet, quien además era francés cuando el Mundial se jugaría en su país.

Justamente ese Mundial, el de 1938, debía disputarse en la Argentina por el acuerdo entre los dos continentes que manejaban el fútbol mundial desde el nacimiento de la FIFA en 1904, Europa y Sudamérica. Si en 1930 el Mundial había sido en Uruguay y en 1934 en Italia, claramente 1938 era para Argentina, subcampeón olímpico en 1928 y subcampeón mundial en 1930 y que había participado de los dos Mundiales hasta ese momento (1930 y 1934) pero su dirigencia cometió un error de cálculo muy grave y acabó perdiendo la votación ante Francia.

Los franceses argumentaron en el Congreso en el que se decidió la sede que había que contraponerle a la Alemania nazi, que estaba por organizar los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 una fiesta del deporte democrática, y entonces era fundamental que Europa tuviera una sede para el fútbol. Para convencer a la dirigencia de eso, envió una misión diplomática. En cambio, la AFA se contentó con el envío de una delegación futbolera con el argumento de la alternancia de las sedes. Esta votación por Francia enojaría tanto al fútbol argentino que ya se aislaría de los Mundiales hasta Suecia 1958.

Otro escandalete se produjo para el sorteo del Mundial de Inglaterra 1966, el primero en ser televisado desde el Royal Garden Hotel en Londres, cuando las federaciones africanas amenazaron con un boicot porque no participó ninguna selección de este continente en el torneo.

Ese sorteo de 1966 dio como posible cruce para cuartos de final (participaban 16 países) al local contra Argentina y a Alemania contra Uruguay, luego de haberse enfrentado cruzados en la fase de grupos. Alemania no había podido con Argentina (0-0) e Inglaterra, tampoco ante Uruguay (0-0), así es que para los cuartos de final, al Alemania-Uruguay (4-0) lo dirigió un inglés (Finney) y al Inglaterra-Argentina (1-0) un alemán (Kreitlein) con los escándalos ya conocidos. Luego, Alemania sería eliminada en la final por los ingleses en otro escándalo.

Pero cuanto más circo, más show. Para el Mundial 1978, extrañamente a la selección argentina, local, le tocó tres europeas (Italia, Francia y Hungría), pero claro que una vez superada esta fase, ya en Rosario aparecía Brasil como único escollo a la final y los locales jugaron la última fecha de la segunda rueda ante Perú sabiendo cuántos goles tenían que marcar, con una inaceptable ventaja deportiva .

El sorteo para México 1986 no es recordado por los escándalos pero sí porque el país salía del tremendo impacto del terremoto que casi lo deja sin Mundial, y porque fue allí cuando Julio Grondona, que llevaba seis años en la AFA, recompuso su muy mala relación con el entonces presidente de la FIFA, Joao Havelange, y en gran parte por efectos del más puro azar.

Sucedió que Havelange estaba harto del veterano dirigente peruano Teófilo Salinas como presidente de la Conmebol y le pidió la renuncia y en ese momento, Grondona se preparó para sucederlo. Consultado Havelange, éste lo envió a visitar a Salinas a su casa en Lima y allí es donde Don Julio pensó que había recibido la bendición de la sucesión pero no pudo creerlo cuando al poco tiempo recibió un llamado en el que el todavía titular de la Conmebol le informaba que Havelange se había decantado por el uruguayo Eduardo Rocca Couture. La explicación fue que Rocca “es un íntimo amigo de Joao y no hubo nada que hacer, ya se lo tenía prometido”.

Así fue que cuando fue entronizado Rocca Couture, en el Congreso de la Conmebol siguiente, en Chile, Grondona y su amigo Eduardo Deluca, secretario general de la AFA, arremetieron duramente contra Havelange en lo que parecía una relación tormentosa de cara a futuro.

Pero el azar es poderoso. Y a los pocos meses, Havelange se molestó mucho con Rocca Couture al enterarse de que éste había permitido que Chile vendiera la sede de su Mundial sub-20 a la Unión Soviética, gracias a la influencia de Coca Cola, interesada en penetrar en la Cortina de Hierro. Así es que decretó el pronto “no va más” y citó a Don Julio al sorteo de diciembre de 1985 y allí se selló la amistad.

Cuatro años más tarde, algunas cosas habían cambiado. En especial, que Argentina llegaba al sorteo de diciembre de 1989 en Roma como campeona del mundo, con Diego Maradona en lo más alto, y con Daniel Passarella entre los que extrajeron bolillas porque ya era una gran figura del Calcio. Y con la espectacular Sofía Loren en el escenario.

Fue allí cuando un Maradona que ya se había enfrentado a la FIFA en México 1986 por los horarios de los partidos, la altura y el calor, ahora salía a decir en medio de la “alfombra roja” que “todo estaba arreglado” y que no creía en el sorteo y desafiaba al entonces secretario general, Joseph Blatter, a que se animara a sancionarlo por lo que había dicho, pero se encontró con un silencio general.

Distinto a lo que ocurriría años más tarde, en el sorteo del Mundial de Japón-Corea 2002, muchos le cargaron a Grondona el pésimo grupo inicial que le había tocado a la selección argentina. Nadie entendía cómo podía ser que Inglaterra (también campeón del mundo en el pasado), Suecia (invicta en la clasificación europea) y una potencia africana como Nigeria compartieran la zona, y de hecho, fue la única vez desde 1962 que el equipo albiceleste no se clasificaba para los octavos de final aún cuando era considerado claro candidato al título.

Pero si para 2001 le llovieron críticas a Grondona,  todo lo contrario ocurrió en el Mundial pasado, cuando extrañamente, a la selección argentina le tocaron casi todos los rivales contra los que había jugado amistosos en los años previos (Bosnia, Nigeria, Suiza, e incluso si no era Suiza, en octavos le habría tocado Ecuador contra el que también jugó) y además, casi no tenía que trasladarse a zonas muy nórdicas del Brasil, sino apenas jugaba casi siempre en el Maracaná de Río de Janeiro, el Arena Corinthians en San pablo o en Porto Alegre.

Parecía hecho con “la mano de Dios” o tal vez, alguna otra menos santa. Lo cierto es que al terminar la ceremonia en la exclusiva Costa do Sauipe, en Bahía, se vio en las primeras filas al dirigente de Boca Juniors Juan Carlos Crespi tocándose los hombros con los dedos y luego, dirigiéndolos a Don Julio tirándole besos como marcándole el grado de poder del máximo dirigente de la AFA y número 2 de la FIFA.

Si bien Blatter insistió en estos años, una vez que fue desplazado de la FIFA, que nunca hubo manipulación en los sorteos y que en cambio sí lo observó en los de la UEFA, cuesta mucho creer que generalmente los locales sean tan afortunados que no sólo siempre tienen grupos accesibles para clasificarse a la fase siguiente y así asegurar una buena venta de entradas, sino que siguen teniendo el camino allanado hasta bastante avanzado el torneo.

Es que nunca quedó claro, por ejemplo, aquel episodio para Sudáfrica 2010 cuando el alemán Lottar Matthaeus tuvo que pedir perdón cuando las cámaras de TV alemanas tomaron el momento en el que metía la mano en el bolillero, tomaba una de las bolillas y la dejaba adentro para tomar otra y tardar varios segundos, algo que se repitió en cámara lenta.

El “Matador” Mario Kempes, por ejemplo, insiste y es creíble en que para el Mundial 2014 él tomó una bolilla inocentemente y se la cedió al maestro de ceremonias, Jerome Valcke, por entonces secretario general de la FIFA, pero más de uno observó que el tema no eran las bolillas sino que detrás del funcionario (echado dos veces del organismo por corrupción) no había ninguna cámara y que pudo haber tirado lo que recibía y en cambio ya tenía la tirita preparada con el nombre del país ante cada situación. Suspicacias nunca faltan.

O tal vez se acaben si mañana, en el Kremlin, por una vez Rusia aparece complicada y en un grupo inaccesible. ¿Sucederá alguna vez que el local se perjudique?  La FIFA insiste con que la limpieza ha llegado luego de tantos años de dudas.

Es un buen momento para que los hechos comiencen ademostrarlo.