martes, 6 de abril de 2021

Johan Cruyff, el crack neerlandés que trajo la revolución con su “Fútbol Total” y que marcó un antes y un después en el Ajax y el Barcelona (Infobae)


 

Pese a ocupar originalmente el puesto de delantero, el neerlandés Johan Cruyff se convirtió en los años sesenta y setenta en el máximo exponente de lo que se llamó “Fútbol Total” y llegó a jugar en todas las posiciones del campo menos la de arquero, dejando una estela fundamental en el Ajax, el Barcelona, y su selección nacional, que durante el Mundial de Alemania Federal de 1974 fue apodada como “La Naranja Mecánica” debido a sus revolucionarios movimientos tácticos.

Cruyff es uno de los pocos casos de éxito como futbolista y entrenador, y fue considerado por la Internacional de Historia y estadística de Fútbol ( IFHSS) como el mejor jugador europeo de la historia , el segundo mejor jugador del Siglo XX detrás de Pelé, y fue elegido por treinta de los treinta y cuatro ganadores del Balón de Oro entre 1956 y 1999 como el tercer mejor jugador del siglo pasado detrás de Pelé y Maradona.

Ganó ocho ligas de Holanda, cinco Copas de ese país, tres Copas de Europa, una Intercontinental, una Supercopa de Europa con el Ajax, una liga y una Copa con el Feyenoord y una liga española y una Copa del Rey con el Barcelona.

Fue tres veces Balón de Oro de Europa (1971, 1973 y 1974) , lugar entre los privilegiados que comparte con Michel Platini y Marco Van Basten. Después, hizo una gran carrera como DT, primero en el Ajax cuando se retiró en 1984 (2 Copas de Holanda y una Recopa de Europa) y luego en el Barcelona (una Copa del Rey, cuatro Ligas, tres Supercopas de España, una Recopa de Europa, una Copa de Europa y una Supercopa de Europa.  En 2020 fue incluido en el “Dream Team” histórico de los Balones de Oro.

Hendrik Johannes Cruijff, más conocido como Johan Cruyff, había nacido el 25 de abril de 1947 en Amsterdam, a escasos metros del estadio del Ajax, club del que casi llegó a formar parte del mobiliario: su madre, Petronella Bernarda Draaijer, era parte del personal de limpieza de la entidad y él mismo fue ayudante del cuidador del césped –que llegó a ser una especie de padre sustituto cuando el suyo murió- y luego, limpiabotas y encargado del mantenimiento del vestuario antes de llegar a primera y consagrarse muy pronto como estrella del fútbol holandés.

Hasta los diez años, la vida del jovencito Cruyff pasaba por el fútbol callejero, mientras su madre ayudaba  a su padre, Hermanus Cornellius Cruyff, en una tienda de frutas y verduras. En su casa lo llamaban cariñosamente “Jopie” y muy pronto lo habían seleccionado entre trescientos chicos para ingresar a las divisiones inferiores del Ajax, lo que comenzaba a contradecir a aquel médico que tras revisarlo, sostuvo ante sus padres que con esas piernas nunca llegaría a ser futbolista.

“Siendo todavía niño, desarrollé en los entrenamientos la técnica para poder explotar mi juego y superar cierta inferioridad física respecto a jugadores más corpulentos, sí, pero también más lentos. Lo cual no quiere decir que entrenara más, sino que aprovechaba mejor los entrenamientos. Siempre he pensado que cada desventaja tiene sus ventajas. Si soy pequeño, tengo que ser más despierto. Si no soy fuerte, tengo que ser más listo; no me queda otro remedio”, escribió como forma de descripción de su infancia jugando al fútbol en las calles de Amsterdam.

Todo cambió cuando en 1959 su padre murió de un ataque al corazón. Su familia se tuvo que reciclar y él decidió dejar los estudios para intentar dedicarse de lleno al fútbol para ser profesional lo antes posible. En la medida que fue creciendo y subiendo categorías, se comenzó a rumorear que había un muchacho que podía ser una gran estrella, y tuvo la suerte de que al llegar a la máxima categoría, se encontró con un gran entrenador que sería muy importante en su vida, Marinus “Rinus” Michels, quien le aconsejó realizar un gran trabajo físico para ponerse a punto.

Su debut en Primera llegó ante el DVAV Gronningen el 15 de noviembre de 1964, y tuvo la posibilidad allí de convertir su primer gol, aunque se consolidó recién en la temporada 1965/66 con 25 goles en 23 partidos y contribuyó para que el Ajax ganara la Liga, que repitió al año siguiente, sumando también la Copa, siendo el máximo goleador del torneo, la Eredivise, con 33 tantos. Volvió a ganar la liga en 1967/68 y fue nombrado “jugador holandés de la temporada”, algo que volvió a ocurrir parea 1968/69, cuando su equipo llegó hasta la final de la Copa de Europa (aún no era la Champions League) ante el poderoso Milan por 4-1.

En 1969/70 consiguió el segundo doblete con el Ajax (Liga y Copa) pero en la temporada 1970/71 tuvo varias semanas sin jugar en sus inicios por una lesión en la ingle y al regresar a las canchas, ya no pudo seguir utilizando su tradicional camiseta con el número nueve, que quedó para Gerrie Mühren y entonces decidió usar la 14, cuando en esa época los titulares sólo usaban las del 1 al 11 y la 14 correspondía a los suplentes. Sería una de sus primeras expresiones de rebeldía que luego seguirían sumándose en su carrera.

Esa temporada comenzó mal pero terminaría de la mejor manera, cuando el Ajax, por fin, se consagró campeón de Europa, algo que repetiría dos veces, en 1972 y 1973, marcando un gran dominio continental.

El éxito en la segunda Copa, la de 1972, le permitió jugar la Intercontinental (que se llevaba a cano a doble partido), ante el campeón de la Copa Libertadores de América, Independiente (que luego repetiría en 1973, 1974 y 1975), y fue la única vez en su historia como futbolista que visitó la Argentina. Fue el 6 de septiembre de 1972 en el estadio de la Doble Visera de Avellaneda y ya a los cinco minutos, Cruyff había marcado su gol, cuando dejó parado al “Zurdo” Miguel Ángel López y definió con un toque sutil por encima del arquero Miguel Ángel Santoro. Apenas 18 minutos más tarde se terminaría su participación en el partido, cuando una violenta patada de Dante Mírcoli le produjo un esguince de tobillo y debió ser reemplazado. Terminaron 1-1 gracias a un gol de Francisco “Pancho” Sá y ya en la revancha, en Holanda, el Ajax se impuso 3-0 con dos goles de Johan Neeskens y otro de Johnny Rep. Antes de jugarse el partido de ida, le consultaron a Ricardo Bochini qué opinaba de él y el crack de Independiente soltó una frase memorable: “Corre mucho, pero juega bien”.

La idea de “correr mucho”  se relacionó con aquellos equipos holandeses de la década de los años setenta, que se caracterizaban por rotar permanentemente de posiciones, y el propio Cruyff llegó a sostener en uno de sus libros, “Mis Futbolistas y yo”, que en el fútbol “no es necesario correr tanto” más allá de que uno de sus ídolos de la infancia había sido Alfredo Di Stéfano, relacionado con el despliegue, “el más completo y generoso con su equipo.

 

Para la temporada 1973/74, Cruyff ya era una gran estrella internacional y se perfilaba para jugar su primer Mundial con Holanda. Fue en aquel verano de 1973 que se enteró de que su club estaba negociando su pase con el Real Madrid y decidió rebelarse hasta alcanzar un acuerdo con el máximo rival de los blancos, el Barcelona, en lo que fue el pase más caro de la historia hasta ese momento, y fue recibido como un verdadero ídolo por la afición azulgrana, que sentía que era el momento de terminar con la sequía de catorce años sin títulos.

Tal como parecía que podía ocurrir, el Barcelona se llevó la Liga de esa temporada 1973/74 con un equipo en el que además de Cruyff jugaban el peruano Hugo Sotil, el catalán Carles Raxach y Juan Manuel Asensi y que marcó un hito al vencer al Real Madrid en el Clásico por 5-0 en el Santiago Bernabeu el 17 de febrero de 1974. Aquella vez, los hinchas blancos se pararon para aplaudir a Cruyff, en un reconocimiento histórico que sólo consiguieron más tarde Ronaldinho y Lionel Messi.

Sin embargo, no pudo ganar las siguientes dos ligas y en 1975/76 comenzó a tener problemas con el entrenador alemán Hennes Weisweller en un litigio en el que llegó a manifestar que pensaba marcharse del club al terminar la temporada. El respaldo de los hinchas fue tan grande, que quien se tuvo que ir fue el DT, reemplazado por Laureano Ruiz, uno de los mentores del cambio de mentalidad en el juego de los catalanes hacia un estilo más estético.

Ganó la Copa del Rey en la temporada 1977/78 pero ya sus problemas con la comisión directiva del club se hicieron más fuertes y decidió irse, en otra demostración de fuerte carácter. Jorge Valdano, que lo enfrentó jugando para el Alavés, contó en una oportunidad que quiso discutirle antes de un tiro libre para los azulgranas y que el holandés le dijo “A Cruyff se lo trata de usted”.

Decidió entonces tomarse un descanso tras muchos años jugando en ligas que demandaban mucho esfuerzo y se fue a los Estados Unidos, donde participó de la North American Soccer League (NASL) en tiempos en los que el Cosmos de Nueva York  estaba siendo manejado por la Warner Bros y que intentó ficharlo, pero pese a las duras negociaciones, no lo consiguió (esto se cuenta en la película documental  “Una vez en la vida”). Fue contratado entonces por Los Angeles Aztecs e hizo 16 goles en 27 partidos y fue elegido mejor jugador del torneo, y en 1980 se fue al Washington Diplomats (27 partidos y 10 goles).

En 1981 llegó a un acuerdo para regresar al fútbol español y se puso la camiseta del Levante, en el que llegó a marcar dos goles, ambos al Real Oviedo en un 2-2, en un total de diez partidos, para regresar a Washington y cuando ya se pensaba en su retiro, decidió volver al Ajax, el club de sus amores, a los 34 años para ganar dos ligas seguidas. En su segunda temporada de “ajacid”, la 1982/83, generó otro impacto cuando ideó el “penal indirecto” (al que le hizo homenaje Messi años más tarde, en lo que se consideró un homenaje del rosarino jugando para el Barcelona) en el que  en vez de rematar directamente al arco, pasó la pelota a su compañero Jesper Olsen, quien se la devolvió para que marcara el gol.

En esa temporada murió su segundo padre y cuidador del césped, lo que lo deprimió por mucho tiempo y provocó sucesivas ausencias en los partidos y un cortocircuito con el presidente del club, que dijo que no lo notaba con  capacidad para seguir. Cruyff, entonces, muy dolido, no renovó el contrato y se marchó a uno de los rivales, el Feyenoord, donde a los 37 años consiguió el doblete (Liga y Copa) y fue considerado mejor jugador del año.

Pero si la carrera de Cruyff como futbolista de clubes es muy recordada, la de la selección holandesa cobra una fuerza particular, con grandísimas actuaciones y como exponente principal de lo que se llamó “Fútbol Total”, sistema por el cual un jugador que sale de su posición es reemplazado por otro que lo releva mientras el equipo mantiene su estructura táctica y en medio de un despliegue sensacional, y sin que el rival tenga en claro quién llega a la pelota, en tanto que para recuperarla se recurría al “Pressing” (la alta presión hacia el adversario).

En ese esquema, Cruyff era el nueve pero constantemente se movía hacia los laterales para engañar a la marca, inteligente, o utilizaba la velocidad como extremo, o su capacidad de desmarque, o haciendo de “falso  nueve” (recibiendo de espaldas y encarando hacia el arco) o en el medio, manejando los hilos como “diez”, asistiendo a sus compañeros, o como carrilero, o se quedaba atrás cuando sus compañeros (Krol, Rijsbergen o Suurbier) pasaban al ataque y hasta funcionó como líbero perfecto. El periodista David Miller lo calificó como “Pitágoras con botines”: “Pocos han sido capaces, tanto física como mentalmente, de tal fascinante control sobre un partido de un área a la otra”.

También de naranja afloró su costado rebelde, como cuando fue expulsado ante Checoslovaquia en su segundo partido y fue suspendido por un año. Había debutado ante Hungría en septiembre de 1966 (2-2, con el empate final suyo en el último minuto).

Pero su mejor momento apareció en el Mundial 1974, en el que tuvo que enfrentar en la fase de grupos a Suecia (0-0), Bulgaria (4-1) y Uruguay (2-0). Ya en la segunda rueda, comenzó vapuleando a la selección argentina en Gelsenkirchen (marcó dos goles, el primero y el cuarto), y venció a Alemania Democrática (2-0) y a Brasil (2-0 con un gol suyo) y debió enfrentar a los locales de Alemania federal en una gran final con todos los condimentos: se trataba de dos grandes potencias que constituían las bases de los dos equipos que se encontraban justo en el momento de transición del reparto del mando europeo (Ajax entre 1971 y 1973, Bayern Munich, entre 1974 y 1976), mientras que él significaba la imagen del fútbol colectivo de la “Naranja Mecánica” y Beckenbauer, el elegante “káiser de los alemanes, sumada a la histórica rivalidad de países vecinos.

El gol holandés llegó al minuto de juego tras 16 pases sin que los alemanes tocaran la pelota, hasta que Uli Hoeness derribó a Cruyff en el área y Neeskens se encargó de cobrar la falta desde los doce pasos. Pero Alemania lo terminaría dando vuelta con un penal de Paul Breitner y una media vuelta de Gerd Müller. Cuyff fue elegido mejor futbolista del Mundial.

Luego, ayudó a Holanda para clasificarse primera en su grupo para la Eurocopa de 1976 y jugó el torneo en el que fueron eliminados en semifinales por Checoslovaquia (3-1) y le ganaron 3-2 a Yugoslavia por el tercer lugar.

Si bien cuando se disputó en la Argentina el Mundial 1978, Cruyff justo había decidido alejarse del Barcelona para marcharse a los Estados Unidos, decidió no participar del torneo por miedo a la seguridad de su familia, según contó en 2008 en una entrevista para una radio española. “Hay que decir la verdad sólo una vez. Hasta ahora, siempre se ha culpado a mi esposa. Pensé que estaba bien, pero no es justo. Algún tiempo antes del Mundial,  nos robaron en Barcelona. En la casa en la que estaban mis hijos, le apuntaron a mi mujer con una pistola en la cabeza y estuvo atada a una silla. Entonces empiezas a ver las cosas de manera diferente”,

Tras ese incidente, Cruyff no quiso salir de su casa durante semanas mientras su familia estuvo bajo vigilancia policial. Se sabía esto del robo a su familia en 1977 pero antes había circulado otra versión del llamado “incidente de la pileta” en el Mundial de 1974 donde aparecieron bañándose mujeres con muy poca ropa en el hotel de los jugadores holandeses y por eso, su mujer no habría querido que fuera al Mundial siguiente.

También se llegó a hablar de su desacuerdo con las largas concentraciones y a que no llegó a un acuerdo con “Adidas” (ya en 1974 utilizo una camiseta con dos tiras en vez de tres y con el patrocinio de “Puma” al contrario que sus compañeros).

Sí ayudó a la clasificación en 1977 venciendo a Bélgica y ni bien se había conseguido el objetivo, se llevó a cabo una gran fiesta de celebración organizada por los diarios “De Telegraaf” Y “Avro’s Sportpanorama”, a la que acudieron muchas celebridades para convencerlo de jugar el Mundial, al punto de que la cadena de TV “Tros” reunió 14000 firmas bajo el lema “Convencer a Cruyff”, con pegatinas y camisetas. Pero no hubo caso. “No me interesa explicar todas estas cosas porque solamente traerán más discusiones y esto no me gusta nada. Tomé una decisión y me quedo con ella”, sostuvo, tajante.

Además de la selección holandesa, se le contabilizan dos partidos con la selección catalana, ambos amistosos, en 1973 y 1976. En total como jugador, marcó 371 goles en 684 partidos y 33 en 48 con la selección holandesa, para un total de 404 en 732 (con un promedio de 0,55 por partido).

Finalizada esta etapa, Cruyff se volcó rápidamente a la dirección técnica, al punto de que ni siquiera había conseguido todavía la habilitación. Era claro que alguien que había mostrado tanta fortaleza de carácter y tantas convicciones sobre el juego, iba a querer dirigir equipos y generar un debate sobre el juego, algo que consiguió instalar casi de inmediato.

En su libro “Mis futbolistas y yo”, sostiene, por ejemplo, que la forma más excelsa de la técnica “es la de aquel jugador que pasa la pelota de primera, con criterio y facilidad” para insistir en que “la pelota es mi oxígeno. Respiro fútbol y me divierto hacíéndolo”.“¿Jugar para ganar o para disfrutar? –se preguntó-  Se trata de un debate falso. Hay algunos equipos que siempre tienen que luchar para ganar y, al final de la competición, tienen que estar allí, en el grupo de arriba. Eso es lógico y, además, se lo imponen su prestigio, su historia o los medios de que disponen. Pero, para mí, intentar ganar siempre está relacionado con pasarlo bien”.

Muchas máximas cruyffistas quedaron en la historia del fútbol y son repetidas infinitamente por sus miles de seguidores en el mundo,  como “si tenés la pelota, el rival no la puede tener”. O como le dijo al presidente del Barcelona, José Luis Núñez, cuando se preocupó porque como entrenador sólo le pedía contratar jugadores para atacar:”Prefiero ganar por 5-4 que por 1-0”. “Es todo muy sencillo: si marcas uno más que tu oponente, ganas”.

Otro tema que abordó muchas veces Cruyff es el de la velocidad en el fútbol. ”Todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde. Mis delanteros solo deben correr 15 metros, a no ser que sean estúpidos o estén durmiendo”.

“¿Qué es la velocidad? –se preguntó-  La prensa deportiva a menudo confunde la velocidad con la anticipación. Mira, si me pongo a correr ligeramente, un poco antes que los demás, parezco más rápido”.

El otro tema que siempre lo obsesionó es el del control de la pelota. “El fútbol –afirmó- consiste básicamente en dos cosas. Primero: cuando tienes la pelota, debes ser capaz de pasarla correctamente. Segundo: cuando te pasan la pelota, debes ser capaz de controlarla. Si no la controlas, tampoco puedes pasarla. Puedes jugar mucho, pero si no la metes, no ganas”.

Otra de las frases más recordadas sobre su filosofía de juego es que la presión “debe ejercerse sobre el balón, no sobre el jugador” y que el fútbol consiste “en hacer el campo pequeño cuando no tienes la pelota, y hacerlo grande cuando la tienes tú. Quiero jugadores que puedan hacer movimientos decisivos en espacios pequeños, quiero que trabajen lo menos posible para ahorrar energía para esa acción decisiva”.

“Jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es la cosa más difícil que hay”, solía decir y mostraba su personalidad al citar que “es mejor caer con nuestro propio punto de vista que con el de otra persona” para concluir en que “el respeto por los compañeros, por el público, por el árbitro, etcétera, es básico en el deporte y en la vida”, y tampoco parecía estar interesado por el azar: ““No soy creyente. En España, todos los 22 jugadores se santiguan antes de salir al campo. Si resultara, siempre sería empate”.

En la temporada 1984/85, apenas retirado como futbolista, ya se había convertido en director deportivo del Ajax, que contaba con Leo Beenhakker como entrenador y ya parecía tener en claro lo que quería, con la proposición de un proyecto a largo plazo con una reestructuración total en el club a partir una filosofía de juego ultraofensiva, un minucioso cuidado de las divisiones inferiores, y un novedoso sistema 3-4-3 muy arriesgado y para todas las categorías (de allí surgieron los hermanos Frank y Ronald De Boer, Clarence Seedorf y Edgar Davids, campeones de Europa 1995) y para 1985/86 se hizo cargo del primer equipo. Duró dos años y medio y la revista “World Soccer” inglesa lo nombró mejor DT del mundo, con el equipo jugando un fútbol muy bonito, y ganando dos Copas holandesas y una Recopa de Europa.

Al término de esta temporada, decidió aceptar la propuesta del Barcelona, que buscaba volver a tiempos de gloria y recordaba la marca que había dejado su paso como futbolista. Seguía sin título habilitante pero contó con la anuencia del entonces nuevo presidente de la Federación Española (RFEF), Ángel Villar, quien como jugador del Athletic de Bilbao llegó a ser expulsado por un violento codazo al holandés en un partido oficial.

Tanto como cuando llegó en 1973 como jugador, otra vez en 1988 el Barcelona atravesaba una crisis, sin títulos y con el plantel levantado en rebeldía por un duro reclamo salarial a su propia dirigencia, lo que se conoció como “El Motín de Hesperia”. A Cruyff, entonces, no le tembló la mano y decidió cambiar completamente de equipo, separar a la mayoría de esos jugadores para apostar por otros como Josep Mari Bakero o Txiki Begiristain. Ya en la primera temporada, obtuvo la Recopa de Europa y ya para la temporada siguiente, la 1989/90,  llegó el danés Michael Laudrup, del que muchos dudaban porque no había tenido éxito en su paso por el fútbol italiano. Si bien se ganó la Copa del Rey, ya muchos lo discutían y le reclamaban al presidente Núñez cuando para 1990/91 llegó el búlgaro Hristo Stoichkov y por fin, comenzaron los grandes éxitos con un plantel al que se lo llegó a llamar “Dream Team”, emulando al equipo estadounidense de básquetbol que en ese tiempo compitió en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992.

Si bien Cruyff no creía en el azar, el Barcelona terminó ganando cuatro ligas españolas seguidas y las últimas tres, en la última fecha y gracias a resultados positivos en otros partidos de los que dependía. El Real Madrid cayó dos veces ante el Tenerife que dirigía Valdano y que tenía a Fernando Redondo como estandarte, mientras que un gran Deportivo La Coruña perdió su liga pese a tener un penal ante el Valencia sobre el final, que desperdició Miroslav Djukic. E esa temporada (ya con Romario en el ataque), se recuerda otro 5-0 al Real Madrid en un Clásico en el Camp Nou.

Ese equipo de Barcelona también ganó la primera Champions League de su historia con un tiro libre de Ronald Koeman en la final de Wembley ante la Sampdoria en 1992. Los jugadores recuerdan aún hoy la arenga del DT antes de salir a la cancha: “Estáis en Wembley y vais a jugar una final de la Copa de Europa, así que salid ahí fuera y disfrutad”.

Sin embargo, no sólo no pudo repetir en la final de la Champions League de Atenas en 1994 ante el Milan de Fabio Capello sino que cayó por un categórico 4-0 y a partir de allí se habló de una necesaria renovación y decidió comenzar a trabajar con una nueva generación con la base de algunos jóvenes pero experimentados como Josep Guardiola, Guillermo Amor o Albert Ferrer, y otros más juveniles de las divisiones inferiores como Iván de la Peña, Albert Celades, los hermanos Oscar y Roger García o su hijo Jordi, pero el desgaste con el presidente Núñez había crecido tanto que fue destituido a dos fechas del final de la temporada 1995/96 y desde entonces quedó la división entre dos sectores del club, los cruyffistas y los nuñistas. Tanto, que una vez que el holandés abandonó el trabajo, el mandatario decidió eliminar cualquier vestigio de la etapa anterior.

Guardiola se considera su discípulo como entrenador pero cuenta en el libro “La otra forma de ganar”, de Guillem Balagué, cómo es que pudo trascender como jugador del Barcelona gracias a una indicación de Cruyff, que cuando lo vio, con un físico tan esmirriado, le dijo “tú así no puedes jugar porque los volantes rivales te van a chocar y arrasar por tu físico endeble. La única forma es ser más rápido de la mente y anticiparte a la jugada y tocar de primera y ya tener en claro antes lo que vas a hacer con la pelota”.

Cruyff tuvo que dejar pronto de ser entrenador cuando tuvo un infarto en 1991 y luego se le detectó un cáncer de pulmón –que hizo público en 2015- a partir de sus años de fumador, a tal punto que llegó a participar de un gran anuncio publicitario en los años noventa, auspiciado por la Generalitat de Cataluña, en el que aparecía haciendo jueguito con un paquete de cigarrillos al que finalmente remataba y los cigarrillos volaban por el aire. Ahora, su familia siguió con la campaña “Lung Ambition Alliance” por la que recrearon aquel anuncio al cumplirse cinco años de su fallecimiento, con su hijo Jordi, ex futbolista del Barcelona, Manchester United y Celta, como protagonista. “Esa publicidad –dice Jordi- podía entenderse como metáfora de la vida porque mezcla el fútbol, que se la dio, y con el tabaco, que casi se la quitó”.

Jordi Cruyff, luego entrenador y ahora a punto de ingresar en el área de fútbol del Barcelona en un cargo dirigencial, cuenta que antes de fallecer el 24 de marzo de 2016, su padre tenía la idea de una campaña para concientizar a la gente de la importancia de un diagnóstico sobre cáncer de pulmón (él estuvo dos décadas sin fumar al punto de que puso de moda los chupetines reemplazando a los cigarrillos en el banco de suplentes, pero siguió siendo un paciente de riesgo). “A mi padre se lo diagnosticaron en una fase avanzada pero si se hubiera sometido a tiempo un TAC con cierta regularidad, acaso habría tenido una detección temprana y habría salvado la vida o habría vivido más años”.

Su fundación ayuda a los niños con discapacidad y tiene catorce reglas básicas que se refieren al respeto, la deportividad, el juego en equipo, la iniciativa y la integración y también dejó una academia que se dedica a programas relacionados con la administración deportiva para profesionalizar el deporte.

Un gran momento para Cruyff fue cuando en 2003, su amigo y admirador Joan Laporta ganó las elecciones en el Barcelona luego de casi un cuarto de siglo de Núñez, con quien estaba enfrentado, al frente de la presidencia del club. 

Había conocido a Laporta cuando lo visitó en su bufete de abogado y hasta lo asesoró para destituir a Núñez con una moción de censura que lo hizo famoso aunque no tuviera éxito en ese momento, “El Elefante Azul” y no fue casualidad que fuera designado presidente de honor del Barcelona, y hasta aconsejó y fue muy escuchado para la elección de director técnico del plantel.

Laporta buscaba un DT que siguiera la escuela holandesa por la estela que había dejado Cruyff y si no pudieron ni Guus Hiddink ni Ronald Koeman en ese momento, optó por el aún inexperto Frank Rikjaard, con quien regresaron los tiempos de éxito y de un fútbol estético que contó con el apoyo del público. Henk Ten Cate, el ayudante de campo, recordó con los años que no fue fácil contratar a Rikjaard porque el vicepresidente Sandro Rosell, ligado en el pasado a Nike Brasil, pretendía a toda costa que fuera Luiz Felipe Scolari. Luego, cuando Rikjaard dejó su lugar a Josep Guardiola en 2008, el apoyo de Cruyff se hizo aún mayor y siempre fue un gran sostenedor de Lionel Messi.

Ya cuando en 2010 asumió Rosell la presidencia del Barcelona, las diferencias con Cruyff aparecieron de inmediato, especialmente cuando advirtió el inconveniente que podría traer que el equipo utilizara en su camiseta la publicidad de Qatar Airways: “El Barꞔa pasará de ser ‘Más que un club’ a ‘Un club más’” y desde la entidad azulgrana le informaron que para continuar siendo presidente honorario deberán votar los socios, por lo que decidió devolver la insignia.

Su última actividad ligada al fútbol como entrenador fue en 2009, cuando dirigió a la selección catalana, debutando con un 4-2 a la selección argentina en un amistoso en el Camp Nou hasta que anunció su retiro en 2012 y fue reemplazado por Gerard López, y fue presentado como director de un proyecto para jugadores juveniles de las Chivas de Guadalajara y como asesor del plantel de primera división por tres años.

El 26 de abril de 2007, al cumplir 60 años, fue retirada la emblemática camiseta 14 del Ajax en su homenaje, en tanto que la Supercopa de Países Bajos tiene su nombre y el Barcelona construyó un mini estadio “Johan Cruyff” en su predio de entrenamiento en Sant Joan Despí, en tanto que el club pidió al ayuntamiento de Barcelona que una de las calles aledañas al Camp Nou también lleve su nombre. Al reasumir Laporta la presidencia durante este año, tanto él como sus compañeros de campaña salieron a saludar con barbijos con el número 14 en su recuerdo.

Tiene dos libros de su autoría, “Me gusta el fútbol” (2002), y “Mis futbolistas y yo” (1993), que son tomados como permanente referencia, el documental “En un momento dado” –uno de sus habituales latiguillos- filmado en 2004 y dirigido por Ramón Giebling, refleja el impacto de su figura en la sociedad catalana, y la película “Número 14” de 1973, que cuenta sus éxitos deportivos.

Las referencias a Cruyff en la cultura son innumerables. Una estatua esculpida por Sicco Kingma está inspirada en su primer gol a la selección argentina durante el Mundial de 1974 cuando elude a Daniel Carbevali con su típica gambeta para definir con un zurdazo. Otra estatua, de Hans Jouta y financiada en gran parte con dinero de los hinchas,  se emplaza frente al estadio del Ajax, que lleva su nombre,  y el musical “14, un descarado tributo a Johan Cruyff” llegó a estar en cartel varias semanas en un teatro de la localidad de Leusden, dirigida por Tom de Ket e interpretada por Tobías Nierop.

Cruyff estuvo casado desde el 2 de diciembre de 1968 con Danny Coster, hija del reconocido empresario Cor Coster, y tuvo tres hijos, Chantal (1970), casada en primeras nupcias con el ex arquero del Barcelona Jesús Angoy y en segundas con Todd Beane, Susila (1972) y Jordi (1974), cuyo nombre dio lugar a la polémica porque la dictadura de Francisco Franco lo tomó como una provocación al hacer referencia a la simbología catalana (Sant Jordi es el patrón de Barcelona), lo que no estaba prohibido en aquellos tiempos, al punto de que para poder registrarlo, tuvo que viajar a Holanda.

Rutger Koopmans (62), ex banquero y por algunos años, gerente comercial de Cruyff, habla de una vida antes y después de haberlo conocido. “Cuando me permitió caminar con él, vi desaparecer al ídolo y al hombre ocupando su lugar. Cada vez que escuchás a Bach podés volver a emocionarte sin importar lo joven que era cuando compuso su música, o cuando Rembrandt pintó sus obras maestras. Lo mismo ocurre con Johan. Pensaba y actuaba  en su propio sistema, también en normas y valores, lo que lo hacía esquivo.  y siempre sorprendió. Podría explicar una teoría superadora de lo anterior y la explicaría a su manera”.

En una de sus últimas apariciones, Cruyff pareció dejar un mensaje final: “Lamentablemente, el deporte está muy poco valorado. Mucha gente dice ‘si tengo tiempo voy a hacer deporte’ pero practicarlo es muy importante: educa el cuerpo, juega un papel fundamental de prevención en nuestra salud y además, provoca que mejoremos en muchas cosas. Nos enseña a ganar, a perder, a trabajar…y todo, en equipo. Quiero que me recuerden como un buen jugador que aportó algo al fútbol”, pero tampoco se engañó: “en cierto modo, soy probablemente inmortal”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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sábado, 3 de abril de 2021

El gran desafío de poder para “Chiqui “Tapia (Jornada)


 

Pasado el fin de semana largo, es posible que  el fútbol argentino entre en una definición sobre su gobierno para los próximos años, cuando la Inspección General de Justicia, seguramente, tome la decisión final sobre si la pasada reelección de Claudio “Chiqui” Tapia, como presidente de la AFA hasta 2025, es reglamentaria o no tras una impugnación hecha por representantes de Nueva Chicago y San Martín de Tucumán a la Asamblea que tomó la decisión por zoom.

Esta asamblea virtual se llevó a cabo, con cierta sorpresa, el 19 de mayo pasado, cuando Tapia recién cumplía los cuatro años de su mandato recién el 29 de marzo pasado, por lo que diez meses antes de su finalización –nunca se justificó semejante apuro- fue votado por “aclamación” para un nuevo período de cuatro años (2021-2025).

Eran otros tiempos: la cuarentena recién comenzaba en la Argentina –de hecho, habían transcurrido apenas nueve días desde su inicio oficial- y el fútbol local recién se estaba suspendiendo al cancelarse de manera muy irregular, y al estilo que caracterizó hasta ahora el gobierno de Tapia, es decir, jugada una sola fecha de la Copa de la Superliga, que ya no volvería a desarrollarse, y en la que, por ejemplo, River Plate decidió no abrir sus puertas para enfrentar a Atlético Tucumán “por una cuestión de protección”, pero nunca recibió ninguna sanción por ello.

En ese contexto, Tapia estaba en su salsa. Por un lado, parecía leer bien el cambio de época: ya no se podía aislar del poder político. Muerto Julio Grondona, a quien parece pretender emular (aunque sin sus recursos), se acabaron aquellos tiempos en los que se elevó un muro ante la política general del país porque la institucionalidad del Sillón de Viamonte se debilitó desde julio de 2014, y entonces, al suspender los torneos, se acoplaba al nuevo gobierno nacional de Alberto Fernández, que era de la misma idea.

Esta columna destacó en su momento por qué Tapia fue votado a mano alzada y sin mucho problema: Casi todos los clubes grandes entraban en la Copa Libertadores 2021 y los que no, estaban en una lista de espera que les daba una segunda chance (que finalmente se concretó), y al abrirse más cupos, hasta el que quedaba rezagado consiguió su lugarcito en la Copa Sudamericana, mientras que al suspenderse los descensos, se beneficiaban a su vez todos los que peleaban por quedarse en Primera. Si sumamos que la mayoría de los clubes del Nacional B ya casi eliminados tuvieron una oportunidad más para ascender, ante la aberrante decisión de seguir jugando lo que en Primera A no ocurrió, todo el pescado parecía vendido.

Pero quedaba algo más: el apoyo de las Ligas Federales de la mano de uno de sus principales aliados y quien es el poder en las sombras en el gobierno de Tapia, Pablo Toviggino, secretario ejecutivo de la AFA y tesorero, quien consiguió los votos provinciales como Hombre Fuerte del Consejo Federal (223 ligas, 3500 clubes), aunque éste tenga poca voz y voto en una estructura ultra unitaria como es la del máximo organismo del fútbol nacional.

Toviggino, el único dirigente no borrado por la conducción de Tapia que formó parte de la intervención anterior a 2017 por parte de FIFA y Conmebol y que presidió Armando Pérez, representa a la Liga Santiagueña de fútbol a partir de haber sido vicepresidente del modesto Comercio Central Unidos de esa provincia y de allí saltó al poder, del que no parece querer irse.

Caro que muchas cosas pasaron desde entonces porque el poder del fútbol es muy dinámico. Por un lado, Toviggino olfateó el creciente descontento hacia Tapia, no sólo de San Martín de Tucumán, uno de los dos grandes perjudicados al no suspenderse en forma definitiva el Nacional B para favorecer a los amigos del Poder Político como Tigre (cercano al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa) o Defensores de Belgrano (que mantiene una vicepresidencia de la AFA desde el puntero K de Buenos Aires Marcelo Achille) –el otro es Atlanta, que poco y nada hizo porque uno de sus dirigentes fue cooptado como veedor de la Conmebol para partidos de torneos internacionales cobrando suculentos viáticos en moneda extranjera-.

También Boca y River se fueron apartando de Tapia especialmente desde que al presidente de la AFA se le ocurrió –luego tuvo que recular- no renovar el contrato televisivo con el emporio Disney con la excusa de que no avisaron a la AFA de la fusión entre ESPN y Fox Sports (a nombre de la primera) cuando en verdad, todavía no fue aprobada por la entidad estatal de comunicaciones que, a su vez, cajonea la causa para poder utilizarla políticamente y ya consiguió televisar un par de partidos por fin de semana desde el Canal Público.

No está de más recordar que Tapia llegó al poder en 2017 en otro contexto: sumó a Toviggino por las ligas provinciales (que es más voz que voto), y en aquel tiempo fue fundamental su aliado Daniel Ferreiro (Nueva Chicago) para los sufragios de lo que se dio en llamar “Ascenso Unido”, y se agregaba la pata de su ex suegro, el poderoso dirigente sindical y presidente de Independiente, Hugo Moyano, y al final le llegó la bendición del gobierno de Mauricio Macri desde su delegado en el fútbol, el presidente de Boca, Daniel Angelici.

Como se describió, Boca cambió de manos en diciembre de 2019 y su nuevo presidente, Jorge Amor Ameal, cambió de idea, San Martín de Tucumán llevó su caso de pérdida del ascenso directo a la Primera A, al máximo tribunal deportivo en Suiza, el TAS (que falló a favor de la AFA) y lo que es peor, Ferreiro se alejó del gobierno de Viamonte por claras diferencias políticas.

Por si faltaba poco, tampoco el gobierno nacional de Alberto Fernández comenzó a ver con buenos ojos a la gestión de Tapia, al punto de que el primer mandatario argentino evitó por todos los modos posibles su foto con el ocupante provisional del Sillón de Viamonte en el estreno del insólito estadio de Santiago del Estero (¿casualidad que se haya construido en una provincia con tan alto índice de pobreza y cuyo palco de autoridades parece el de un jeque árabe?), sede (postergada por la pandemia) del partido entre las selecciones de Argentina y Uruguay por la clasificación al Mundial de Qatar 2022 y hasta de otros por la Copa América de junio próximo.

Fernández pudo haber sido influido por el entrenador de River, Marcelo Gallardo, a quien citó para consultarle cuando llegó la cuarentena, también por su amigo Luis Segura, ex dirigente de Argentinos Juniors (el club de sus amores) y protagonista de aquel lamentable 38-38 de 2015, y hasta por su actual ministro de Deportes y Turismo, y ex presidente de San Lorenzo, Matías Lammens, pero es claro que no quiere a Tapia.

Y todos estos puntos convergieron en que Nueva Chicago y San Martín de Tucumán objetaran aquella Asamblea que votó la continuidad de Tapia en el poder por otros cuatro años, ante la IGJ, en o que no parece casualidad por ningún lado y más bien parece contar con la anuencia del Gobierno.

La IGJ, como se esperaba, le acaba de dar vista a la AFA para que haga su descargo en unos pocos días hábiles (se aduce que no se especificó en la convocatoria a la Asamblea la forma de comunicación de los dirigentes de los clubes, que los delegados no dejaron constancia de haber recibido la convocatoria, tal como lo exige la resolución de la entidad estatal para el caso de reuniones en pandemia, y que en el acta de la asamblea no se detallan los miembros ausentes, requisito del artículo 42 del Reglamento General de la AFA, y tampoco hay ninguna mención al cumplimiento del Código Electoral de la AFA, como lo indica el artículo 28 del Estatuto).

Una vez que la AFA haga su descargo (debería ser en esta semana) llegará el momento de la verdad, cuando la IGJ tenga que decidir entre aceptar el argumento, o anular esas elecciones y llamar inmediatamente a otras, porque el período de cuatro años de Tapía ya terminó el 29 de marzo y entonces, en ese caso, estaría ocupando un sillón que no le correspondería.

En este último caso, habrá que ver qué ocurre hasta el llamado a elecciones, si la AFA será intervenida brevemente, si habrá un gobierno de transición, y quiénes serán los nuevos candidatos (¿se animará Tapia a un nuevo intento?, ¿Insistirá Marcelo Tinelli, ahora cercano a Alberto Fernández? ¿Achille, cercano a las estructuras del poder nacional?).

La pelota ya está en movimiento y todos los actores están atentos. En los próximos días, el fútbol argentino se juega parte de su destino próximo.


La moda del pase puede generar confusiones (Dosis Futbolera)


 

“En el pase, el hombre se reconoce como ser social”. Esta es una hermosa frase del gran periodista y escritor brasileño Nelson Rodrígues que aparece en una de las paredes del túnel que lleva a los jugadores al césped del legendario estadio Maracaná de Río de Janeiro, que hoy lleva el nombre de su hermano, Mario Rodrigues “Filho”.

Y es una gran verdad: no hay pase sin otro. Y al haber otro que lo recibe, hay sociabilidad. Necesitamos de otro para que haya un pase. Desde lo colectivo, es algo hermoso porque el fútbol no es un deporte individual, sino de equipo.

El pase, entonces, es necesario en un determinado momento, o en muchos momentos del partido. Nadie puede discutir esto, porque es muy básico. Es un gran recurso, un enorme recurso, y que de hecho, cuando se optó por él, significó un enorme salto de calidad en el fútbol.

Sin embargo, en estos tiempos y ya desde hace bastante, el pase se ha transformado en una pequeña (o no tan pequeña) trampa. Porque en buena parte de los equipos del fútbol europeo, a partir de algunos éxitos, hay un convencimiento de que no hay otra fórmula posible y que se trata del único camino a la felicidad.

La primera distorsión de esto pasa por creer que como hay un alto exponente de éxito en un equipo que se basa en los pases y la posesión de pelota, como el Manchester City, todos lo pueden emular, cuando no es así. Nomás con indagar cuánto lleva gastado el equipo que dirige Josep Guardiola en fichajes de jugadores,  ya podremos concluir en que esto no es para muchos, sino apenas para una élite.

El problema, de todos modos, no es la posesión de la pelota. Aquello de que “si la tengo yo, no la tiene mi adversario” es una verdad sin tapujos. Entonces, ¿cuál sería la distorsión? Creo que pasa por el tipo de pregunta. No es si debo o no tener la pelota, sino “para qué” y “cómo” tenerla. Y allí, el pase entra como parte de la necesaria respuesta.

El pase es una herramienta más, muy importante en determinadas situaciones: para salir jugando desde atrás asegurando la pelota sin perderla en lugares peligrosos, para mover a la defensa rival cuando se mete muy atrás y cerca de su arquero, incluso a veces para superar a los marcadores.

El problema es cuando se empieza a creer que todo pasa por el pase y un gran ejemplo es lo que le ocurre hace un tiempo a la selección española y a muchos equipos europeos (y luego, copiado por otros de todo el planeta) con una falsa idea de lo que se dio en llamar “tiki-taka”. La selección española llegó a ganar consecutivamente dos Eurocopas y un Mundial entre 2008 y 2012 con el pase como estandarte, pero sin que nos olvidemos de que se trató de una Generación Dorada que no volvió a repetirse y que suele ser una excepción.

Pero en el fútbol, hay muchas más opciones que un buen pase, dependiendo de lo que requiera el momento: a veces, conviene más un regate en el uno contra uno para desbordar y desequilibrar así al lateral, o en otros, “colgar” la pelota al área para quebrar el ritmo sostenido del pase de un lado al otro, o el remate de media distancia. Son alternativas al pase que muchas veces convierte lo que vemos en un partido de handball, y en el que da la sensación de que se puede estar horas intentándolo sin superar a las defensas contrarias.

La actual selección española de Luis Enrique, por lo que se vio de sus primeros tres (de los ocho totales) partidos de clasificación mundialista para Qatar 2022 tiene este problema: se ha enamorado tanto del pase, que no concibe otra fórmula cuando se trata de un plantel bastante nuevo y si bien con muy buenos proyectos, ya casi no quedan más los Iniesta, Xavi, Cesc, Cazorla o Marcos Senna. Y ha perdido importantes puntos por eso, y no vaya a ser que termine jugando la repesca por consecuencia de esto.

El pase ayuda mucho en el fútbol, pero recurrir sólo a él en vez de buscar otras variantes, que las hay tantas, va convirtiendo al fútbol actual en un deporte previsible que en parte va perdiendo la gracia por falta de inventiva, de creatividad, y el pase está contribuyendo a esa distorsión cuando en vez de usarlo a su medida, se abusa de él.

Es tiempo de salir del letargo e intentar buscar algo más para salvar el espectáculo y evitar que todos los partidos se parezcan tanto, salvo que aparezcan os grandes talentos y hagan algo distinto. El fútbol es demasiado rico en posibilidades para permitirse esta limitación.

 

lunes, 29 de marzo de 2021

Eufemiano Fuentes, el médico involucrado en los más resonantes casos de doping, reapareció en la TV con más declaraciones y desató un nuevo terremoto en el deporte español (Infobae)


 

Eufemiano Fuentes, el médico que estuvo involucrado en los casos más resonantes de doping en el planeta a fines del siglo pasado, volvió a causar un terremoto en el deporte español al reconocer su participación en la campaña de la Real Sociedad cuando quedó segundo en la Liga 2002/03, afirmó que trabajó con “al menos doce, y tal vez hasta quince” medallistas olímpicos de su país en Barcelona 1992 y hasta dejó dudas sobre una posible colaboración suya en el Real Madrid.

Fuentes, del que se rumorea que se encuentra en una mala situación económica, fue entrevistado por Jordi Évole en su reconocido programa del canal español “La Sexta”, en el que también llegó a involucrar a Fermín Cacho, medalla dorada de los 1500 metros en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, al decir que trabajó con él y que fue este deportista quien lo contactó en 2004, una vez que el PSOE ganó las elecciones generales, para trabajar en el Estado con miras a la cita de Pekín cuatro años más tarde.

Fuentes, de 66 años, es un médico canario que fue protagonista principal de la llamada “Operación Puerto” llevada a cabo en 2006, que fue la mayor redada de la historia para perseguir casos de doping a partir de prácticas para mejorar el rendimiento deportivo desde el suministro de hormonas (EPO, testosterona y otros anabolizantes), medicamentos y transfusiones sanguíneas en ciclistas, atletas, tenistas y futbolistas, pero la investigación no tuvo el éxito deseado porque las sustancias no estaban dentro de las prohibidas y España no tenía aún una ley para estos casos y sólo pudo ser acusado como un delito contra la salud pública.

Tanto Fuentes, como su colaborador José Ignacio Labarta, fueron condenados con penas leves en 2013 pero el 10 de junio de 2016, la Audiencia Provincial de Madrid dictó sentencia firme por la cual se absolvía a todos los imputados –además, Manolo Saiz, Vicente Belda y Yolanda Fuentes, hermana de Eufemiano- de los delitos por los que habían sido acusados.

Según distintas versiones, la “Operación Puerto” nació por el positivo de doping por EPO y luego descalificación del español Roberto Heras en la Vuelta de España 2005 y por la denuncia del ex ciclista Jesús Manzano al diario deportivo “As” en 2004, acerca de que el doping era una práctica extendida y generalizada en el ciclismo profesional , explicó en detalle cómo se realizaba en su equipo, “Kelme”, y suministró direcciones tanto  donde se llevaban a cabo los análisis por parte de la red, y que en la habitación 101 del hotel Aida de la localidad de Torrejón de Ardoz (cerca de Madrid) tenía su estudio el propio Fuentes.

Manzano también contó el procedimiento, por el que se congelaba la sangre extraída a los deportistas para conservarla a bajas temperaturas y reinyectarla para mejorar el rendimiento deportivo, en tiempos en los que no se identificaba al ciclista al guardar las bolsas y eso provocaba reacciones de rechazo y problemas de salud cuando la sangre reinyectada no resultaba compatible, algo que él habría experimentado. También se refirió a fármacos y sustancias prohibidas en el deporte como EPO, el HGC Lepori o el Andriol, entre otros, y contó que durante la concentración en la competición, los médicos de su equipo realizaban análisis en el hotel para asegurarse de que los ciclistas no0 dieran positivo en  los controles.

Si la “Operación Puerto” no fue exitosa judicialmente –la investigación siguió luego en Italia, Alemania y Francia-, tampoco puede decirse que lo fue en lo deportivo porque aunque lograron identificar a algunos de los dueños de las bolsas incautadas (sólo siete de más de treinta sospechosos), la Agencia Mundial Antidoping (AMA) no pudo encontrar muestras de ADN pese a librar distintas batallas judiciales debido a que los casos prescribieron y ni siquiera se pueden hacer públicos los nombres de los involucrados.

Durante la entrevista que aceptó Fuentes (que no hablaba desde hacía más de un lustro) en el programa “Lo de Évole”,  el conductor le mostró un documento incautado al médico durante la “Operación Puerto”, publicado por el diario “El País” el 5 de febrero de 2013, y que se refiere a enero de 2002, en el que aparece el texto “Cuentas Asti” (el presidente de la Real Sociedad era entonces José Luis Astizarán, luego titular de la Liga de Fútbol profesional en España), con un valor de 7 millones de pesetas (42.070 euros al cambio) - el mismo valor que consta en una contabilidad en negro del club-, y la palabra “Medic”.

Fuentes reconoció su letra en el documento mostrado por Évole (aunque dijo ver “por primera vez” la contabilidad B” de la Real Sociedad aunque admitió que “me vale”) , en el que también aparece el monto de 5382 euros en la compra de “medicamentos alemanes”. “Medic no es por medicinas porque para ese momento, ése es un valor  muy caro para medicinas, pero ‘Medic’ debe ser por médico, porque yo tenía reuniones con ellos, con el médico del plantel”, afirmó.

En esa anotación de Fuentes aparece otra cifra, 12.765 euros y al lado, la palabra “sueldo”, que coincide una vez más con la contabilidad en negro de la Real Sociedad en la que aparecen valores de 12.020 euros y 742 euros por otro lado, que entre los dos totalizan prácticamente la misma cifra. Consultado entonces si él tuvo que ver con aquel tiempo del equipo del club vasco, se limitó a responder “Yo le digo que blanco y en botella, leche. Yo no fui médico de la Real Sociedad pero habría que pensar que asesoré de alguna forma, ¿no?”.

 “¿El buen resultado de la Real Sociedad esa temporada tuvo que ver con el granillo de arena que usted puso?”, le preguntó entonces Évole.  “Es posible, aunque en fútbol no siempre gana el mejor. Quiero pensar que sí”, respondió Fuentes, en referencia al subcampeonato obtenido por el equipo vasco en la temporada 2002/03, detrás del Real Madrid de Vicente Del Bosque, cuando fue dirigido por el francés Raynal Denoueix y contaba con jugadores como el argentino Gabriel Schurrer, Agustín Aranzábal, Aitor López Rekarte, Xabi Alonso, Javi De Pedro, Oscar de Paula y el ruso Valery Karpin.

Iñaki Badiola –quien luego abandonó el cargo envuelto también en polémicas- y que asumiera la presidencia de la Real Sociedad en enero de 2006, llegó a sostener en una Junta Extraordinaria del club que “hemos estado comprando medicinas raras por 442.000 euros al año en la época de Astiazarán”  y que Fuentes formaba parte “de una banda con Eduardo Escobar y Antxon Gorrochatagui (experto en fisiología que también trabajó en el ciclismo), médicos del plantel en ese entonces” y que suministraban sustancias prohibidas a sus jugadores entre 2001 y los primeros días de 2008, cuando él asumió la presidencia (Astiazarán fue titular del club desde el 23 de marzo de 2001 hasta el 30 de junio de 2005 y luego le sucedieron Miguel Fuentes, María De la Peña, y Juan Larzábal). Badiola sostuvo que en ese período “hubo gastos no contabilizados, sin factura o soporte documental, en compra de medicamentos, y que no se pueden justificar”.

Consultado Fuentes por Évole sobre aquellos tiempos de la Real Sociedad, recordó a Astiazarán y a Badiola y sostuvo que “oficialmente, no he trabajado para más equipos” cuando apareció la pregunta sobre si tuvo alguna conexión con Las Palmas o Elche. “Extraoficialmente a veces era contratado o requerido, mejor dicho, porque no se firmaban contratos, para asesorar a sus técnicos o médicos en el control, seguimiento, recuperación, ayuda. Y por expreso deseo de ellos, no me pagaban a mí, le pagaban a otra persona, a un testaferro mío que no voy a mencionar y que no pertenece al mundo del deporte, y percibía unas diez millones de pesetas (60.000 euros) por reunión. Eso ocurrió dos años, y con el mismo equipo”, desveló.

Si bien Fuentes no dio nombres propios, reveló que asesoró a atletas, ciclistas, boxeadores y en cuanto al fútbol, su participación se produjo a principios de los años 2000 pero aclaró que a este deporte “se lo protegió”. “Lo mío era un doping diferente. Me adelanté a mi época”, sentenció, aunque aclaró que “tengo miedo de que me procesen de nuevo por decir las cosas claras”. “No puedo responder. Me amenazaron de muerte. Me dijeron que si decía ciertas cosas, mi familia o yo podríamos tener serios problemas. Me amenazaron tres veces y no me van a amenazar una cuarta vez”, respondió.

Más allá de dar la sensación de responder con medias verdades y de ocultar una parte de la información, Fuentes cambió la gestualidad cuando Évole lo consultó sobre su posible participación en el Barcelona y el Real Madrid. “No te voy a contestar a esa pregunta –dijo tras un largo silencio-. Tuve que declarar en un juicio sobre este tema y dije que no. Si eso te vale…o me callo o te digo que no. Elige la respuesta”.

En diciembre de 2006, el periodista Stéphane Mandart publicó en el diario francés “Le Monde” que equipos españoles como Valencia, Betis, Barcelona y Real Madrid estaban implicados en casos de doping, pero Fuentes desmintió que él tuviera que ver con aquello, aunque admitió que del Barcelona lo contactaron y no llegaron a un acuerdo.

“El Real Madrid se querelló contra L’Equipe (N de la R: en realidad, fue contra Le Monde) y también lo hizo el médico del club, Alfonsito (luego aclaró que lo llamó así ‘porque lo conocí y porque era menor que yo’) Pérez del Corral, porque su nombre había quedado en entredicho al vincularlo conmigo. Yo fui, declaré y creo que ganaron el juicio”. Ante la pregunta de si en algún momento Del Corral le pidió ayuda, dijo que “no” pero agregó que “a un médico ofendido conmigo, no le podés preguntar, ¿verdad que no? No hay nadie más como testigo de eso que yo he dicho que no ocurrió”.

“Durante el juicio de la Operación Puerto, le pedí a mi abogado, Tomás Valdivieso, que recuperara un dinero que me debía el Real Madrid. ¿Y por qué me debía dinero el Real Madrid? Porque en esa querella contra el medio francés, Barcelona y Real Madrid pidieron mi comparecencia como testigo para aclarar si era verdad o no y yo, encantado, acepté. El trato en Barcelona fue exquisito, fueron unos caballeros. Yo les dije que vivía en Las Palmas y me dijeron que me pagaban todo, viaje, un hotel y que diga en la Justicia lo que hay. Fui y lo hice. El Madrid me llamó e hice lo mismo. Pero el caso es que pasaron un mes, dos meses, un año…y no me pagaron nada así que le dije a mi abogado que ya que estábamos en Madrid, reclamara el pago del hotel, el billete de avión y me dijo que había estado hablando con alguien y que el Madrid no me paga el dinero y ahí todos los que escucharon se acercaron a preguntarme qué era eso del dinero y yo dije que no hacía comentario del tema, y fue peor. Hubo que aclararlo al día siguiente, fuimos a un juicio con el Madrid y me pagó el dinero pero hay gente que pudo interpretar eso como que el Madrid me debía por otro concepto y me debía sólo por eso”, intentó aclarar.

La reacción del Real Madrid fue tan rápida como contundente. A la mañana siguiente, el programa “Jugones” del canal de TV “La Sexta” confirmó que el club presidido por Florentino Pérez iba a tomar acciones legales por las insinuaciones de dopaje que involucran tanto al equipo madridista como al que fuera su jefe de servicios médicos entre 1994 y 2007, Alfonso del Corral.

El juicio de Real Madrid contra “Le Monde” se llevó a cabo en 2009 en el Juzgado de primera Instancia de la Audiencia Provincial de Madrid y en el fallo se consideró que el diario francés cometió una “intromisión ilegítima” en el honor del club con una información “no veraz” publicada por el periodista “presentando como ciertos y comprobados unos hechos que podían suponer un grave descrédito para el Real Madrid Club de Fútbol, dejando entrever una vinculación con la operación Puerto, cuando no disponía de pruebas para ello”.

Tanto el medio galo como Stéphane Mandard reafirmaron la veracidad de la información que relacionaba al Real Madrid, Betis, Valencia, Barcelona y Real Sociedad con la “Operación Puerto” y llevaron el caso al Tribunal Supremo, que ratificó la condena previa: 300.000 euros de indemnización al Real Madrid, y 30.000 a su ex jefe de servicios médicos, Alfonso del Corral. 

En el caso del litigio con el Barcelona, la indemnización final fue de 15.000 euros a pagar al club azulgrana, una cifra mucho menor que previamente había reducido la Audiencia Provincial de Barcelona, y que confirmó el Tribunal Supremo.

Fuentes también fue consultado por otros trabajos suyos en el ámbito deportivo, como cuando en 1984 fue contratado como médico de la Federación Española de Atletismo presidida por Juan Manuel de Hoz y con Carlos Gil como director técnico y según cuenta, recibió el mandato de que los deportistas españoles compitieran con sus rivales en igualdad de condiciones. ‘Haz lo que tengas que hacer’, me dijeron. ‘No queremos positivos pero sí resultados’ “ y que el entrenador Manuel Pascua le pasó entonces sus contactos con el atletismo de Europa del Este, y hacia allí se fue. “La Federación sabía que yo no iba sólo como técnico sino para aprender técnicas para mejorar el rendimiento. Lo sabía. Que eso quede claro” y relató cómo les pagaba a los entrenadores de Europa del Este unos 500 dólares por sus informaciones.

Fuentes también salpicó a la delegación española de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 al señalar que “sé de cosas que pasaron allí que si las contase serían perjudiciales” y reconoció que fue médico “de una docena de atletas, tal vez unos quince” y que fueron ellos los que lo vinieron a buscar para que los preparara durante cuatro años “para estar bien un día, o dos, o una semana. Lo pagaban los atletas y yo trabajaba en ese entonces en una clínica privada y durante los Juegos me encontré con dos atletas dos veces. A uno de ellos lo vi en una cafetería y al otro, en la grada del estadio olímpico (hace la aclaración que esos dos atletas son aparte de su mujer, Cristina Pérez- que dijo en 2008 “yo sé lo que ocurrió en Barcelona 92 y soy una caja de pandora que como me abra un día, el deporte español se viene abajo”, aunque Fuentes dice que no sabe por qué dijo eso-, que también es atleta.

Fuentes  no podía acceder a la villa olímpica porque la Federación, desde que cambió de presidente en 1989, lo había vetado. “Los atletas que se atendían conmigo me decían que tenían autorización de la Federación para tratarse con cualquier médico y era cierto pero no del todo porque a mí  ellos me pedían privacidad, que no revelara sus nombres, cosa que yo no hacía por secreto profesional, pero era raro. Mi satisfacción era hacer bien el trabajo y cobrar por ello”.

Cuando el conductor de la TV le consultó si los atletas españoles utilizaron EPO durante los Juegos de Barcelona, Fuentes respondió “creo que sí (no daba positivo en esa época) pero no lo puedo asegurar, pero los que yo no preparaba. Los que preparaba yo, no lo necesitaban. Hay cosas que pasaron en Barcelona 92 que si las contara serían muy perjudiciales para el deporte español pero que no las pienso contar por coherencia profesional porque guardé eso por tantos años. Dije muchas cosas pero no estoy dispuesto a entrar en una guerra sin cuartel con los que se sientan aludidos pero si otra parte ya reconoció su relación conmigo, no tengo problemas en extenderme, y caerían medallas, por eso no quiero decirlo y por eso creo que hubo doping en Barcelona 92 por parte de atletas que ganaron medallas pero no lo puedo demostrar”

Ante la pregunta sobre a qué atletas llevó durante los Juegos de Barcelona, respondió que “es difícil, debería romper el secreto profesional”. Dijo “No” cuando le mencionaron a Daniel Plaza (marcha), Antonio Peñalver (decatlón), Javier García Chico (salto con garrocha). En cambio, sorprendió cuando le consultaron por Fermín Cacho (1500 metros). Allí se produjo un largo silencio y señaló que no se acordaba pero dio pie para que el conductor insistiera y cuando le preguntó si era “el de la grada o la cafetería”, afirmó “el de la cafetería” y también agregó que el tipo de entrenamiento que hacía con él era” Como los que hacía para la época: expansores de plasma, reductores del ácido láctico, estimulación natural de las hormonas naturales: testosterona, aminoácidos”.

Pero lo de Cacho no quedó allí sino que avanzó hacia otro hecho fuerte. Cuando volvió a mencionarlo como contacto del nuevo gobierno del PSOE, de José Luis Rodríguez Zapatero, ni bien asumió en 2004, para proponerle que regresara para realizar el mismo trabajo que en los años ochenta con miras a los Juegos de Pekín 2008  -preocupados por el descenso de medallas olímpicas- volviendo a la Federación y al Comité Olímpico Español pero que él no aceptó, y dio a entender que la “Operación Puerto”, por la que cayó en 2006 y le fueron incautados documentos y todo tipo de implementos, aunque luego fue sobreseído, estuvo relacionado con su negativa a regresar al trabajo desde la propuesta estatal dos años antes.

Sin embargo, el secretario de deportes español de esos años, Jaime Lissavetzky, recordó que cuando él asumió en 2004, el nombre de Fuentes ya aparecía en los titulares por las acusaciones de doping del ciclista Manzano y que entonces en lo último que podía pensar era en ofrecerle tal responsabilidad estatal, siendo que fue este funcionario el que popularizó la expresión “Tolerancia Cero con el Doping” y el impulsor en 2006 de la primera ley que lo penalizó y que recién entró en vigor meses después de la “Operación Puerto”.

Por su parte, Cacho, medallista de oro en Barcelona y concejal en Andújar (Jaén) como independiente en la lista del PSOE, se preguntó “¿cómo me van a encargar a mí una misión así? Ni que fuera tan importante para hacer de agente secreto. Si hubiera colaborado, ahora seguramente estaría en algún puesto importante y no aquí, en Andújar. De todas maneras –aclaró- el atleta que diga que no conoce a Fuentes, miente porque nos trató a todos cuando era médico de la Federación. Y como médico, tengo que decir que no era malo. Otra cosa es la historia negra”.

En verano de 1988, la atleta Cristina Pérez, esposa de Fuentes y entrenada por Pascua –aquél de los contactos en Europa del Este- dio positivo en un control aunque la Federación de Atletismo intentó ocultar el caso pero en enero de 1989, Odriozola, recién electo presidente de la entidad, despidió a Fuentes de su cargo a tres años de los Juegos de Barcelona.

En grabaciones policiales se conoció que Fuentes se hacía llamar “El Importante” y hasta alguno lo calificó de “genio táctico”. El ex ciclista Tyler Hamilton, que lo llamaba “Ufe”,  lo acusó directamente, en un documental, de idear burlas a la competencia eludiendo controles con todo tipo de ardides. “Yo utilizaba sustancias dopantes cuando no estaban prohibidas –respondió Fuentes-, me adelanté a mi época con sustancias que mejoraban el rendimiento pero no estaban prohibidas como podría ser hoy con la creatina, con la bromelina, y en el momento en el que lo prohíben, a otra cosa mariposa”.

“Te serviste de las sombras de nuestro mundo para conseguir tus objetivos, como un maestro”, dice Hamilton en el documental, que le muestran. “Evitar poner el pie en países donde el doping era ley, transfusiones en habitaciones de hotel, trabajar clandestinamente para el fútbol”, le enumera Évole.  “La palabra ‘clandestina’ suena a delito, cambiémosla por ‘discretamente’, propuso Fuentes, quien ensayó una justificación: “utilicé sustancias dopantes cuando no estaban prohibidas, y cuando las prohibieron recurrí a otras para estar siempre en el lado externo o fuera de la línea que era peligrosa y además, me lo pidieron a mí, el sistema me lo pidió. Yo trabajaba y hacía esas cosas para el gobierno en los años 80. Que no haya querido hacerlo en el 2004, no quiere decir…ya lo había hecho y me pagaban por ello. No estoy ocultando nada. Estoy diciendo que sí, que sería un adelantado y quizá por eso, era tan solicitado. Me quiero quedar fuera de mencionar a algunas personas, equipos, porque tengo miedo y porque no quiero que me procesen por decir las cosas más claras de lo que estoy diciendo”.

“¿Ha jugado sucio alguna vez?”, le pregunta Évole. “En consciencia no, en consciencia nunca. A veces he pensado que  podría hacer una trampa gorda, jugar sucio y liarla. Se me ha pasado por la cabeza, pero mi ética no me lo ha permitido. He hecho trampillas, trampas que a cambio han  reportado un gran beneficio a los deportistas que ya se castigan lo suficiente con la forma en que entrenan y compiten. ¿Por qué no le han dicho al organizador que el Tour, en vez de meterle etapa de 200 km y con siete puertos seguidos, hacen un día duro, un día suave? ¡Porque no hay espectáculo! En el fútbol ahora están jugando sábado, miércoles, lunes…eso pasa factura y si eso es un año, otro año…este año por el virus. Es decir, el desencadenante del perjuicio, del daño que sufre el organismo del deportista es el calendario competitivo y la exigencia que él se impone para ser el mejor en ese calendario”.

Fuentes sorprendió cuando dijo que no tiene sus documentos de la época y que está  “loco por recuperarlos” porque en la “Operación Puerto” y en esos tiempos le fueron “incautados” (y pone esa palabra entre comillas, haciendo el gesto con sus dedos de arriba hacia abajo), expoliados, por la guardia civil y parece ser que me los van a devolver y creo que allí sí habría pruebas de lo que digo. Allí hay resultados de análisis, de pruebas que yo hacía, tratamientos, prescripciones. Y antes de decirlo, consultaría a mi abogado”.

El 25 de noviembre pasado, el juez Eduardo González del Campillo decidió ponerle el definitivo punto final a la “Operación Puerto” luego de que el caso durmiera por cuatro años en su juzgado y para ello ordenó que devolvieran a Fuentes y a los otros absueltos todos los bienes que les habían incautado aquel 23 de mayo de 2006 y por eso ordenó al Juzgado 31 de Plaza de castilla que les enviara todo lo que se conservaba –maletas con documentos, agendas, un calentador de agua, un sellador de bolsas de sangre, un neceser con cien jeringuillas, una heladera portátil, tarjetas con anotaciones y tres llaveros con diez llaves y dos controles remotos de garaje, preguntó a la sede del laboratorio antidoping de Barcelona si ya habían destruido las 219 bolsas de sangre como se había resuelto, y también a la Guardia Civil, para que le devolvieran lo que quedó en sus dependencias: tres teléfonos celulares y la joya: la máquina para congelar hematíes que le permitió a Fuentes multiplicar sus ganancias porque permitía que la sangre extraída a los atletas podía permanecer allí tres meses antes de ser reinyectada y no tres semanas, como ocurría con las bolsas simplemente refrigeradas.

Tras la entrevista a Fuentes, Évole se comunicó por teléfono con Fermín Cacho, Jaime Lissavetzky (ex secretario de Deportes), José María Odriozola (presidente de la Federación Española de Atletismo 1989/2016), José Luis Astiazarán (presidente de la Real Sociedad 2001/05) para su descargo, pero todos declinaron.

Fuentes disfruta de su jubilación y toma clases de piano. Vive en Portugal sin dinero, lo perdió todo en Suiza. Y espera, aún, que la Justicia española le devuelva sus pertenencias..