domingo, 17 de enero de 2016

Muchas cosas cambiaron en el Real Madrid (Yahoo)



Apenas dos semanas atrás, el Real Madrid tenía un andar preocupado. Era claro que Rafa Benítez, su entrenador, no tenía demasiado futuro pero parecía temprano, en la temporada, para un reemplazo, mientras que la irregularidad se apoderaba del equipo, con cierto desánimo, y se apuntaba hacia el mercado para dar un golpe de timón que maquillara la situación.

Sin embargo, el club blanco tomó una medida clave, y al mismo tiempo se encontró con una situación inesperada que será muy importante para el futuro próximo.

Por un lado, al presidente Florentino Pérez, una vez más (luego habrá que analizar si la medida fue acertada o no), no le tembló la mano y tomó la determinación de terminar abruptamente el contrato del entrenador, que venía precedido de una larga y prestigiosa trayectoria, para reemplazarlo nada menos que por su anterior ayudante y una de las grandes estrellas de la historia moderna del Real Madrid, el francés Zinedine Zidane.

Para muchos, incluso en cierta forma para el propio Zidane, que siempre ha sido humilde y ha mantenido una apreciable sinceridad, el ilustre ex jugador blanco de principios de siglo no está en reales condiciones de hacerse cargo de la plantilla profesional por falta de experiencia, según algunos, y de carácter, según otros.

Zidane ha preferido ir despacio, no marearse con las luces del Santiago Bernabeu y entonces prefirió esperar su momento, tomar cada uno de los elementos que iba viendo en su corta carrera en los banquillos, desde la cantera hasta el primer equipo, y ya cuando Benítez fue despedido, por fin aceptó el enorme desafío.

Y todo indica que más allá de un análisis minucioso de cada momento del equipo, de los aspectos tácticos, se pueden ir observando algunos elementos interesantes.
Uno de ellos es que este Real Madrid no cambió en nada su estructura. Los jugadores siguen siendo los mismos que con Benítez, lo cual es una muestra de apoyo del entrenador a sus capacidades técnicas.

A tal punto es así, que Zidane ni siquiera cambió a Isco por el colombiano james Rodríguez, de creciente mala relación con Benítez en la etapa anterior. Todo quedó igual y apenas Sergio ramos no ha jugado porque no ha podido.

En cambio, es evidente que la actitud es absolutamente otra. Los jugadores se mueven con total soltura, con absoluta libertad, como si no tuvieran ninguna carga pesada que llevar. Hasta cierto punto, podrían hacer recordar al propio Zidane, que nunca aparecía presionado sino con total dominio corporal en cada uno de sus actos en el juego.

El tipo de juego de los blancos, si bien es prematuro sacar una conclusión, se va pareciendo de a poco a lo que hace ya casi trece años pregonaba en el equipo el ahora entrenador de la selección española, Vicente Del Bosque. El fútbol es un juego, algo que puede disfrutarse por más que se trate de un equipo casi obligado a ganar.

El rendimiento del equipo en la primera media hora en el Bernabeu ante el Sporting Gijón del pasado domingo alcanzó un nivel superlativo, de absoluta perfección, como pocas veces se había visto en este tiempo, y en buena medida eso obedece a la tranquilidad, y a la confianza absoluta en el entrenador.

Este Real Madrid juega con una sonrisa, ya no juega con una mueca de fastidio, y con la calidad de jugadores que posee, eso ya implica un avance notable y augura un porvenir venturoso, de seguir por esta línea, aunque haya muchas cosas por corregir, como una cierta siesta en el segundo tiempo (de todos modos, es difícil la motivación cuando hay una diferencia de cinco goles sólo en la primera parte).

El propio Zidane llegó a manifestar luego del partido que se debe trabajar más en lo físico, aunque habrá que ver si ha emparentado lo del segundo tiempo a esta cuestión.

Lo cierto es que una vez más, el Real Madrid comprueba que luego de apostar a métodos supuestamente cientificistas (Capello, Luxemburgo, Mourinho, Benítez), los mejores espectáculos y muchos buenos resultados han llegado de la mano de entrenadores que proponen un fútbol más simple, sencillo (Del Bosque, Ancelotti, Zidane), más cercano a la elaboración y posesión del balón, y con mucha gente volcada al ataque.

El fútbol es un deporte mucho más sencillo de lo que nos quieren hacer creer y esto está volviendo a aparecer de a poco en el Bernabeu, aunque también es cierto que pocos tienen las espaldas de Zidane para soportar malos resultados en un futuro (hasta su anterior camiseta con el dorsal número 5 se ha vuelto a vender en el mercado).
En cuanto a la otra circunstancia que ha cambiado en el Real Madrid es su imposibilidad de fichar jugadores en los dos mercados que vienen, lo cual puede ser positivo, aunque parezca lo contrario.

Los clubes poderosos europeos se han mal acostumbrado a fichar ante cualquier problema, sin importar más la cantera. Los fichajes se han convertido en algo natural cuando deberían ser sólo circunstanciales y se han rendido a los mercados en vez de apuntar al fútbol mismo.

El hecho de no fichar hará que el Real Madrid tenga necesariamente que mirar un poco más hacia su cantera, que mal no le hará. El Barcelona, que ha atravesado la misma situación hasta el 31 de diciembre, ha sanido sacar partido de la situación.

Acaso el Real Madrid como el Atlético Madrid, también sancionado por la FIFA, puedan entender por fin que no todo pasa por fichar y que ya tienen suficiente. Nunca está de más una mirada hacia adentro.


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