domingo, 31 de mayo de 2015

Un golpe a la FIFA con un futuro incierto (Yahoo)



Pocas veces el fútbol mundial vivió un escándalo parecido. La reelección del suizo Joseph Blatter, que ingresa en su quinto mandato, se manchó completamente cuando a horas de la crucial votación, muchos de los principales dirigentes de la FIFA fueron detenidos, algunos con pedidos de extradición, por supuesta corrupción.

El fútbol mundial se conmovió ante la noticia, que pone en tela de juicio todo lo actuado no sólo por la FIFA y distintas confederaciones continentales y federaciones nacionales durante los últimos veinticinco años (período que toma como investigación la fiscal general de los Estados Unidos, Loretta Lynch), sino también por enorme cantidad de empresas ligadas a la actividad, entre ellas, como muy estrechamente vinculadas, las correspondientes a compra y venta de derechos de televisión.

Pese al carácter secreto del voto (algo que de todos modos, se puede siempre rastrear e investigar), fue claro que Blatter fue reelecto con los de las confederaciones asiática y africana, con la oceánica en buena medida, con casi toda la europea en contra (salvo casos concretos como los de Rusia, España e Italia) y con la incógnita de las dos americanas (sur, y norte-centro).

La cuestión es que a futuro cercano, todo indica que Blatter, como nunca, deberá tener una enorme cintura política o, como él suele decir en los discursos (también tras haber ganado la votación al no presentarse el príncipe jordano Alí bin Hussein, su opositor), ser un buen marinero para conducir el barco del fútbol hasta la orilla en medio de una nueva y complicadísima tempestad.

El primer interrogante que se abre es si las dos causas judiciales que marchan paralelas, la suiza (concretamente, sobre una posible compra de votos para otorgar las sedes de los dos próximos mundiales, 2018 y 2022, a Rusia y Qatar, respectivamente), y la estadounidense (corrupción en la compra y venta de derechos de TV, con especial énfasis en las próximas cuatro Copas América, incluida la que está por comenzar en unos días, de Chile), no generarán nuevos arrestos, y entre ellos, el del propio Blatter, con lo cual generaría un nuevo impacto y un descabezamiento que obligaría a una nueva elección y muy posiblemente, allí sí, a un cambio total.

El segundo interrogante pasa por un plano estrictamente de poder, con Blatter presidiendo la FIFA, porque no parece posible, por más votos que haya obtenido en la elección, que pueda gobernar sin el apoyo de Europa y de Sudamérica, los dos continentes históricos del fútbol mundial, los que la fundaron hace ya 111 años y los que se disputaron hasta ahora todos los títulos mundiales de selecciones y clubes.

La UEFA, nunca de manera tan tajante, se opone fervientemente a que Blatter continúe en el cargo. Hace tiempo que viene enfrentándose al suizo, pero casi siempre quedaba circunscripta a lo que dijeran los ingleses, holandeses y algún otro aliado.

Pero esta vez fue distinto. El propio ex delfín de Blatter, el francés y ex jugador Michel Platini, titular de la UEFA, casi que le exigió su renuncia antes de la votación, una vez conocidas las noticias sobre corrupción, y tras conocerse el resultado, el dirigente inglés David Gills renunció a la vicepresidencia, mientras que mandatarios como los primeros ministros de Gran Bretaña, David Cameron, y de Alemania, Angela Merkel, salieron con dureza a decir que el mandamás de la FIFA debía irse.

La UEFA parece dispuesta a todo, esta vez, y no parece que siquiera acepte que sus selecciones participen de la clasificación para el próximo Mundial bajo esta situación, lo que podría generar un cisma casi terminal por tratarse de la confederación que posee los clubes más poderosos del mundo, y que cuentan con los mejores cracks de los cinco continentes en sus ligas y competencias continentales.

Además, si la UEFA decidiera retirar el apoyo político a Blatter, esto tendría fuertes implicancias, porque se rompería el compromiso de que los clubes poderosos cedan sus jugadores para torneos y amistosos de las selecciones nacionales y el poder económico primaría definitivamente sobre lo simbólico.

En la UEFA sólo hay un puñado de federaciones que siguen cercanas a Blatter. Las aliadas tradicionales como la española o la italiana, sumadas a la rusa, por el hecho de haberse favorecido con el Mundial 2018, al punto de que el premier Vladimir Putin y su dirigente Vilaty Mutko, hicieron un fuertísimo lobby para tratar de convencer a otras federaciones amigas de Europa del ese, aunque son minoría en comparación con todas las federaciones occidentales que detestan a Blatter. Platini, el presidente de la UEFA, es clave porque no ha tenido una posición fija y ha sido oscilante.

En el caso de la Conmebol, las aguas están aún más turbias porque en este caso, ni se sabe en concreto cómo votaron algunas federaciones aunque sólo se trata de diez sufragios.

Se sabe que a último momento, Brasil (que acabó siendo la más favorecida), Ecuador y Venezuela siguieron siendo aliados de Blatter, Colombia fue uno de los tres votos nulos de los 209, y se supone que el resto se inclinó por el candidato opositor, pero esto, en algunos casos, genera muchísimas dudas.

Sí es claro que los representantes de Uruguay, Chile y Perú votaron por Hussein. El primero, por los resabios del caso Luis Suárez y su descalificación en el pasado Mundial, con una sanción exagerada que hizo tomar partido en su defensa hasta por el ex presidente del país, José Mujica. En el caso de Chile, el dirigente tenía una advertencia de su mandataria nacional, Michellle Bachelet, para no votar por quien tiene causas sonadas de corrupción, como Blatter.

Pero el caso argentino es el más oscuro. Si bien sus dirigentes dijeron en Zurich que votaron por Hussein (aunque salieron de su país con la idea de votar a Blatter), suena extraño que efectivamente lo hayan hecho, cuando su compatriota recientemente fallecido, Julio Grondona, no sólo era el número 2 de la FIFA sino que manejó la Comisión de Finanzas y fue uno de los que sostuvieron a Blatter con más énfasis.

El hecho de que se haya mantenido la media plaza a punto de ser perdida por la Conmebol para el Mundial 2018 (siempre tuvo 4 y media), es una muestra más de cierto acuerdo previo con Blatter, pero queda mucho por investigar.

Si fuera como dicen los dirigentes, entonces apenas tres países de los diez habrán apoyado al suizo, y con el escaso apoyo europeo, la posibilidad de mantenerse en el poder real, es casi nula.

Por estos días, la FIFA es todo incertidumbre, aunque con una certeza: todo está podrido, y por este camino, no se puede seguir.


Audio de la entrevista que me hicieron en Radio Impacto de Córdobam acerca del escándalo FIFA, http://www.radioimpacto993.com.ar/provisoria/DIFERIDO/31.05.15%20(16).mp3

Audio del programa "Conversa Radio" por Radio Nacional Rock

A continuación, el audio de la entrevista que me hizo el programa "Conversa Radio" por Radio Nacional Rock, 93.7, sobre el escándalo FIFA,

http://www.nacionalrock.com/?p=26567

Hoy estaré en el programa "Conversa" de Radio Nacional Rock (93.7 FM) a las 15,15


¿Un CPI del fútbol argentino? (Perfil)



Tras el affaire de Ronaldo en aquellos extraños sucesos previos a la final del Mundial de Francia 1998, cuando el delantero acabó jugando sin estar en condiciones, en el fútbol brasileño se desató un torbellino, con acusaciones a la Confederación Brasileña (CBF), su relación con Nike, y todo acabó en el Parlamento.

Parecía raro ver a tantos dirigentes y hasta un director técnico como Mario Lobo Zagallo, teniendo que dar explicaciones en una Comisión Parlamentaria Investigadora (CPI), que lo convirtió en un asunto de Estado.

 Aquel escándalo del CPI terminó en un circo, y dos de los principales implicados, el entonces titular de la CBF, Ricardo Texeira, y Sandro Rosell, entonces de Nike y luego presidente del Barcelona, pudieron sortear la situación.

Ahora, el ex crack Romario, diputado, no sólo propuso otro CPI para lo ocurrido con este escándalo que incluye a la FIFA, la Conmebol y la CBF, sino que ya fue aceptada su moción en pocos días.

¿Existe alguna chance real de que en la Argentina pueda ocurrir algo así con la AFA, la Conmebol, las empresas mediáticas y el Estado, a través del puente que significó desde 2009 el programa Fútbol Para Todos?

No parece nada fácil, más allá de algunas denuncias y mucha declamación en los micrófonos.

Si tras el escándalo del último Superclásico, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, insinuó que la AFA podría ser intervenida, rápidamente el jefe de Gabinete Anibal Fernández salió a desmentirlo y a decir que eso “no está en la agenda”, cuesta creer que ahora el Estado se quiera meter en serio con el fútbol porque muchas ollas podrían destaparse.

En la guerra Clarín-Gobierno, los dos se quitan de encima a Alejandro Burzaco, CEO de Torneos, y le la responsabilidad al otro aunque ambas partes fueron aliadas del hoy prófugo por más que una de ellas lo haya intentado silenciar, y la otra insista en que se trata de cuestiones entre privados y aparente estar de brazos cruzados en el allanamiento a la sede de la empresa.

Burzaco, mano derecha de Julio Grondona hasta su muerte, no es más que la expresión de un entramado por el cual la gratuidad del fútbol obtenida por derecho luego de años de ñata contra el vidrio en bares o negocios y apoderamiento del espectáculo, también incluyó cuestiones como la contratación de la misma productora que tanto se criticó en alianza con el enemigo, para generar un producto final demasiado parecido al anterior.

Es mucho lo que la dirigencia del fútbol argentino debería aclarar, desde los destinos de más de 5 mil millones de pesos recibidos desde el Estado sin rendición de cuentas, qué fue de Puntogol y luego Santa Mónica, facturando millones, hasta el “detalle” del voto del viernes en Zurich, porque si Rodolfo D’Onofrio dijo que fue para el “sheik”, los números no cierran y menos aún, tras el mantenimiento de la media plaza para la Conmebol.

¿Investigaría Aníbal Fernández hasta las últimas consecuencias a José Luis Meizner, secretario de la Conmebol y con quien comparte dirigencia en Quilmes, cuando designó a su hijo Andrés en un cargo público siendo ministro del Interior, o a sí mismo como titular del club?

Si Grondona llevaba un anillo que decía “Todo Pasa”, Meiszner llevaba otro en su mano izquierda que decía “Algo queda”, símbolo de tiempos que podrían acabarse pronto.


¿Será posible un CPI argentino? Hoy parece una utopía.

sábado, 30 de mayo de 2015

La FIFA entre tensiones políticas y deportivas (Perfil)



El triunfo del suizo Joseph Blatter, de 79 años, para un quinto mandato que, de terminarse, totalizará veintiuno de su reinado y cuarenta y cinco con el “estilo Havelange”, más allá de las cuestiones espurias de siempre en el seno de la FIFA, demuestra que la muñeca política del políglota mandamás del fútbol mundial se mantiene intacta.

Blatter pudo sortear una crisis que lo dejó tambaleando como nunca y sometido a lo que desde las dos causas judiciales, pero en especial, la proveniente de los Estados Unidos por corrupción ligada a la compra de voluntades en los derechos de transmisión y marketing (la otra es la suiza, por la votación de las sedes de los mundiales 2018 y 2022).

Sin embargo, una vez más, hasta el momento esas causas lo rozan pero su cintura va tratando de esquivar el golpe, si bien sabe que se encuentra en medio de una lucha mucho más complicada que la del fútbol, que es la excusa tanto desde los Estados Unidos como de Rusia.

Desde hace años, Blatter fue tejiendo una estrecha relación con Vladimir Putin, el premier ruso, lo que determinó que hacia allí fuera la sede del Mundial 2018 y como Qatar, con acusaciones de explotación de mano de obra (con muertes incluidas), maltrato a las mujeres y vínculos oscuros con el terrorismo, obtuvo la sede del Mundial 2022, las federaciones de Inglaterra y Estados Unidos pusieron el grito en el cielo al ser derrotadas y se convirtieron en feroces opositores al presidente de la FIFA.

Pero quien crea que esta disputa es sólo futbolística, puede pecar de ingenuo. Desde hace meses se le exige a la FIFA que castigue a la federación rusa por la situación de tensión política con Ucrania y se presiona para que el Mundial 2018 “se juegue en un lugar más seguro del planeta” y ni hablar de Qatar, que suma el problema del calor, y que obligó a cambiar de calendario para noviembre, algo que molesta mucho al fútbol europeo, al que toma en la mitad de la temporada.

Hasta el primer ministro británico, David Cameron, llegó a pedir  una nueva votación para determinar las sedes de los Mundiales 2018 y 2022, y por si fuera poco, la cabeza de Blatter.  No resulta casual que salvo escasas excepciones como la Federación Española o la citada Rusia, la UEFA se haya volcado en contra del mandamás suizo, lo mismo que los Estados Unidos.

Un actor muy importante en cuanto a los temas de corrupción es el fiscal de Nueva York, quien en 2014 renunció a la Comisión de Ética de la FIFA que investigaba la votación de los mundiales 2018 y 2022, cuando la entidad madre del fútbol aparentaba luchar contra la corrupción y presentó un informe final con muchas menos páginas de las originales.

García colaboró con el informe de 164 páginas que establece un fraude total de 150 millones de dólares tras 21 años de trama, y de los que 110 corresponden a movimientos de la Conmebol.

Involucra nada menos que a bancos como JP Morgan Chase, Citigroup, Bank of America, la británica HSBC y la suiza UBS como canales de pagos ilícitos y por si fuera poco, tantos hechos de corrupción generaron la salida de sponsors como Castrol, Johnson y Johnson, Continental , Sony y Emirates, mientras que VISA lanzó una fuerte advertencia y hasta las amigas Adidas y Coca Cola presentaron, aunque suaves, propuestas de mayor transparencia.

Cuesta creer que toda esta movida desde los Estados Unidos no tenga relación con la pretensión de organizar un segundo Mundial, tras el fallido en 1994. La extraña Copa América Extra de 2016, cuando se trata de un país que no pertenece a la Conmebol, no es precisamente un detalle.

En medio de la tensión Rusia-Estados Unidos, asoma el problema extra de la relación FIFA-UEFA, que si se aleja políticamente, podría generar el cimbronazo de que los poderosos clubes europeos decidan no ceder los jugadores a los seleccionados nacionales. Es decir, que se pondría más complicado el conflicto “poderes económicos vs símbolos nacionales”.

Con los votos de la Conmebol, la cosa es diferente. Si bien muchos dirigentes dijeron que votaron en contra de Blatter, éste confía en el paso del tiempo y en las negociaciones para dar vuelta la situación a cambio de algunas concesiones, que no deberían sorprender a esta altura.


Claro, siempre que la Justicia no se entrometa en su camino.

viernes, 29 de mayo de 2015

Por un voto digno




En estas horas, se vota en Zurich un nuevo presidente de la FIFA por cuatro años de mandato., entre el suizo  Joseph Blatter y el príncipe jordano Alí bin Husein, en medio de un escándalo mundial por los ya muy conocidos hechos de corrupción que envuelve a muchos dirigentes y empresarios de medios, especialmente sudamericanos.

Pese a todo lo que se sabe, a los hechos concretos que fueron apareciendo, que no sorprenden pero sí aclaran lo que por años se sospechaba, Blatter conserva (tal vez de ahí su tranquilidad en la apertura del Congreso) buena chance de ser reelecto, debido a que cada federación (sin importar su relevancia futbolística o económica) cuenta con un voto y como ha favorecido mucho a las confederaciones asiática y africana, ya con eso le podría alcanzar para mantenerse.

De todos modos, sin la UEFA (la Unión Europea de Fútbol)  y sin la Conmebol (la Confederación Sudamericana), es muy difícil seguir en el poder real. Casi imposible.  Europa es hoy el centro del fútbol mundial por sus equipos poderosos que concentran un altísimo porcentaje de los grandes cracks, y Sudamérica, el único continente que puede equilibrar fuerzas deportivas, con una gran tradición y como mayor proveedor al Viejo Continente.

Pero más allá de estas disquisiciones, por primera vez parece que la Conmebol, aliada eterna de Joao Havelange y de Blatter desde 1974, parece virar yal menos está decidida, luego del escándalo, a no seguir la alianza aunque hay matices que se deben tener muy en cuenta.

El primer “rebelde” fue la Asociación Uruguaya (AUF), con la sangre en el ojo desde el Mundial de Brasil por la durísima (muy exagerada) sanción al delantero Luis Suárez por el mordiscón al italiano Chiellini, que decidió no apoyar a Blatter, aunque dudaba sobre si seguir a la UEFA y votar en contra, o abstenerse.

A las pocas horas se sumó la Confederación Brasileña (CBF), cuyo presidente, Marco Polo Del Nero, prefirió (en una medida inteligente aunque poco audaz y muy diplomática, como siempre caracterizó a los dirigentes de su país a lo largo de la historia) retirarse de Zurich y regresar a su país, por lo que no habrá voto brasileño.
Ahora todo indica que las federaciones de Venezuela y Chile también votarían en contra o, como mínimo, se abstendrían. ¿Y la AFA?

Siempre en silencio, con muy poca claridad, el fútbol argentino tuvo una muy estrecha relación con el poder político del fútbol en vida de Julio Grondona, fallecido el 30 de julio pasado.

Cuando Blatter fue ungido presidente en 1998, fue Grondona quien le levantó la mano en el momento de los aplausos. El argentino era nada menos que el titular del Comité de Finanzas y el suizo le debía muchos favores (de hecho, cuando pasaron cerca del camerunés derrotado Issa Ayatou, Grondona le sugirió a Blatter “saludá al negrito porque nunca se sabe y algún día lo podríamos necesitar”).

Pero la muerte de Grondona, y el pase del uruguayo Eugenio Figueredo, de la Conmebol al Comité Ejecutivo de la FIFA, determinó cambios importantes en la Conmebol y ya nada es lo mismo y en muchos sentidos.

Lo cierto es que la AFA no se pronunció hasta ahora. Todos son rumores, y sería interesante saber qué determinaron en las largas reuniones de anoche, en un hotel de Zurich, el presidente de la entidad argentina, Luis Segura, y los tres votantes, Rodolfo D’Onofrio (River Plate), José Leme (Defensa y Justicia) y Miguel Silva (Arsenal).
No es un voto cualquiera, como nunca antes lo fue en situaciones político-deportivas, en las que la conducta argentina, a lo largo del tiempo, fue por lo menos errática. Pocas veces resultó acertada y casi nunca primó un sentido diplomático real.

Uno de los casos más sonados  y de consecuencias muy largas fue el voto para la sede del Mundial de 1938. La FIFA, a través de su entonces presidente, Jules Rimet, había determinado una rotación de sedes entre Sudamérica y Europa, comenzando en 1930 por Uruguay, debido a que su equipo era el campeón olímpico vigente (1928), y siguió con Italia en 1934.

Para 1938, a todas luces, el Mundial correspondía a Sudamérica y Argentina era el candidato natural. Subcampeón olímpico y mundial, era una potencia futbolística indudable, pero surgió un competidor inesperado: Francia.

El país galo se postuló con la justificación de que el avance nazi por Europa necesitaba un contrapeso en todos los órdenes, y si Alemania iba a organizar los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, que serían la puesta a punto de un show nazi al mundo, había que contraponerle un hecho deportivo de las mismas características: nada menos que un Mundial.

En el momento de la votación, Argentina llevó un dirigente de la AFA . Francia, un diplomático de carrera. El resultado es conocido. Francia organizó el Mundial, y Argentina quedó muy postergada porque además, como por esta razón boycoteó este Mundial, seguida por Uruguay, pero Brasil decidió participar, en 1950, la AFA decidió devolver el golpe y no asistir, con lo cual quedó aislada hasta 1958.

Para el Mundial de 1970 (ya lo habían organizado Uruguay, Brasil y Chile), Argentina se postuló pero tuvo que luchar contra la candidatura de México con el apoyo del gigante de comunicaciones Televisa, y otra vez sopa.

Recién para el turno siguiente, 1978, y jugada con Joao Havelange, que apoyó el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 (justo se encontraba en el país visitando obras), pudo tener su torneo.

También Argentina se quedó fuera de organizar los Juegos Olímpicos de 1956 (organizado por Melbourne) por un solo voto.

¿Podrá la dirigencia argentina esta vez escarmentar y cambiar por fin la trayectoria?

Los directivos de la AFA deben estar a la altura y saber que al regresar a su país, deberán dar explicaciones, por una vez, de sus actos.