sábado, 10 de julio de 2021

Tite, el “Bianchi” brasileño con sobrenombre prestado que nunca perdió oficialmente después del Mundial de Rusia pero que tuvo que soportar un golpe en su contra antes de la Copa América (Infobae)


 

Cuando Tité asumió como director técnico de la selección brasileña el 21 de junio de 2016, el  “Scratch” venía de quedar eliminado en la fase de grupos de la Copa América Extra de los Estados Unidos y se encontraba sexta en el grupo clasificatorio sudamericano para el Mundial de Rusia. Nueve meses más tarde, en marzo de 2017, fue el primer equipo en el mundo en conseguir el boleto para Rusia luego de los locales ganando los ocho partidos que quedaban, además de los seis disputados hasta ahora para Qatar 2022 y desde que Bélgica lo eliminó en cuartos de final del Mundial, lleva invicto hasta hoy en partidos oficiales.

Es que Tite sostiene que se preparó por muchos años para ser director técnico de la selección brasileña con experiencia suficiente por haber recorrido todo Brasil para entrenar distintos equipos, leyó infinidad de libros, presenció entrenamientos de los equipos más importantes y consultó con los directores técnicos más famosos, en especial con su admirado Carlos Bianchi, y por eso llegó a manifestar públicamente su frustración cuando años antes de su designación, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) contrató a otros colegas y no lo tuvo en cuenta cuando era señalado como el principal candidato por todo el ambiente del fútbol. Hoy es el símbolo del cambio en el fútbol brasileño que logró revertir el desastre del 7-1 ante Alemania en su Mundial de 2014 y ya pudo ganar la Copa América 2019, también como local y en el Maracaná, escenario de la nueva final con Argentina.

Tite es el entrenador más laureado de la historia y el segundo con más partidos dirigidos en el Corinthians de San Pablo, uno de los clubes más populares de Brasil con el que fue campeón por primera vez de la Copa Libertadores en 2012, venciendo al Boca de Julio César Falcioni, y es el último equipo sudamericano en ganar, ese año, el Mundial de Clubes al Chelsea de Rafa Benítez, en Japón.

Tite se llama, en verdad, Adenor Leonardo Bachi y nació el 25 de junio de 1961 en Caxias, en territorio gaúcho, se crió en una casa en la que se respiraba fútbol a partir de su padre y fue cuando jugaba como volante defensivo en el Sao Braz de Río Grande do Sul, en el torneo regional, que comenzaron a llamarlo “Ade” hasta que el ahora entrenador Luiz Felipe Scolari –compañero suyo como jugador-  lo convenció para que cambiara de apodo y le sugirió que utilizara el de su amigo y también mediocampista del Caxias, Altemir Craver, “Tite”. “Ade no es un sobrenombre para triunfar en el fútbol”, le aconsejó “Felipao”, también gaúcho como él. “Cuando decían “Tite” ya no sabía si se referían a mí o al original”, bromeó.

En el Caxias debutó en 1978 y en 1984 fue transferido al Esportivo de Benito Gonꞔalves, donde jugó hasta 1985 para pasar al Portuguesa de San Pablo y en 1986 al Guaraní de Campinas  en uno de los mejores momentos del club, con el que fue subcampeón brasileño en 1986 y 1987 y finalista del torneo paulista de 1988 hasta que una lesión en el ligamento de su rodilla le ocasionó pérdida de movilidad (hasta el día de hoy) y tuvo que abandonar la carrera prematuramente, a los 28 años.

Inmediatamente después se dedicó a la dirección técnica. En 1990 asumió en Gremio Atlético Guarany, y recorrió el interior brasileño entrenando a distintos equipos como Veranópolis, Ypiranga, Juventude hasta llegar al Caxias, donde comenzó como futbolista, en 1999 y fue allí donde dio el primer golpe al ganar el torneo gaúcho en 2000 y eso le valió ser contratado en 2001 por el Gremio de Porto Alegre, donde ganó tanto el título regional como la Copa do Brasil en ese mismo año y permaneció allí hasta 2003 para seguir en Sao Caetano y Corinthians, donde pudo dirigir a Carlos Tévez y a Javier Mascherano y al irse fue reemplazado por Daniel Passarella, que ya era asesor del club.

“No se puede admitir la velocidad con la que acompañó las jugadas. En el fútbol de altísimo nivel, con esa intensidad, las mujeres no pueden dirigir”, dijo cuando su equipo perdió el clásico paulista ante San Pablo 1-0, ya en medio de la crisis que generó su salida, en referencia a la árbitra Silvia Regina De Oliveira, pero la jueza, que en ese entonces contaba con 40 años, realizaba los ejercicios de fuerza en el mismo tiempo que los varones y podía saltar hasta dos metros. Luego dirigió al Atlético Mineiro en 2005 y en 2006, al Palmeiras, de donde se fue después de una reunión con el director de fútbol, Salvador Palaia, quien o mandó a “callarse la boca y no quejarse más de los árbitros” y él dijo entonces que no había condiciones para permanecer en el club.

Por fin en 2007 tuvo la posibilidad de ir a dirigir al exterior cuando fue convocado por el Al Ain de Emiratos Árabes Unidos, pero duró muy poco, apenas seis partidos, con tres victorias y tres derrotas, y le rescindieron el contrato. “Estábamos haciendo un trabajo de calidad y el equipo estaba muy bien, mejorando en cada partido –explicó Tite- pero consideraron un cambio en la conducción porque no acepté su sugerencia para que jugara un futbolista de la selección al que había sacado”. Fue reemplazado por Winfried Schaefer, director técnico de Camerún en el Mundial 2002.

Volvió a Brasil para dirigir al inter de Porto Alegre entre 2008 y 2009, con el que ganó el torneo Gaúcho, la Copa Sudamericana y la Suruga Bank, y otra vez se fue a los Emiratos Árabes para dirigir al Al Wahda reemplazando a Laszlo Boloni, del que el club decía que no tenía buena relación con los jugadores.

En ese mismo 2010 recibió una oferta para regresar al Corinthians. El club estaba en horas bajas y sin embargo, terminó coronando un ciclo espectacular, ganando el brasileirao de 2011, la Copa Libertadores 2012 y de manera invicta, algo que no ocurría con ningún equipo desde el Boca de Juan Carlos Lorenzo en 1978 y con un estilo que muchos comparaban con otro Boca, el de Carlos Bianchi. Se decía entonces que el estilo del “Timao” no era el tradicional brasileño, más preciosista, sino utilitario, con un firme defensor como Leandro Castán (transferido a la Roma), Danilo, Alex y en especial, Emerson –estrafalario a quien logró mantener en caja-, la figura, más la solidez del medio con Ralf y Paulinho.

Tras el título de América llegó la chance de competir por el Mundial de Clubes en Japón y se quedó con el título al vencer al Chelsea de Rafa Benítez 1-0 con gol del peruano Paolo Guerrero (reemplazado a tres minutos del final por el “Burrito” Juan Manuel Marrtínez), en la última conquista sudamericana de ese torneo hasta hoy, y al año siguiente, en 2013, también ganó el torneo Paulista y la Recopa Sudamericana.

Cuando acabó el año y ya pensaba renovar el contrato al menos por un año más, se sorprendió cuando el club le comunicó que el nuevo entrenador iba a ser Mano Menezes, y se fue muy enojado y lo mismo ocurrió con los jugadores, que le tenían aprecio (siempre fue un buen gestor de grupos) y reclamaron que se quedara, aunque sin éxito. La decisión no había sido nada fácil para el Corinthians, que había apostado por él incluso cuando en 2011 había quedado eliminado por la Copa Libertadores en la primera fase al caer ante el Tolima, aunque luego llegaron los títulos.

Al poco tiempo, para 2015, y tras tomarse un año sabático al no concretarse su trabajo en el Shandong Luneng chino (donde jugaba el delantero Wagner Love), volvió a ser convocado por el Corinthians y volvió a ganar el Brasileirao, para transformarse de esta forma en el entrenador con más títulos de la historia del Corinthians y el segundo con más partidos dirigidos (270) detrás de Oswaldo Brandao (439, aunque en cinco etapas distintas).

“Qué lo parió, nunca imaginé esos números. Abel Braga dirigió trescientos partidos en el Inter pero estuvo allí seis veces. Yo estuve dos años y medio en el Gremio y si decían que iba a estar tres años y medio en otro club, yo habría dicho que me estaban cargando. En el fútbol brasileño quedarse tres años y medio en un club es una locura. De todos modos, debo decir que ninguna de esas conquistas con el Corinthians fue circunstancial. Nosotros le ganamos al Chelsea jugando mejor. En nuestro gol tuvimos antes 17 toques y la pelota pasó por todos los jugadores del equipo. En la Copa Libertadores nos hicieron cuatro goles en total, y fuimos invictos y estamos hablando de haberle ganado a Boca en una final, ¿se entiende? Es difícil que eso vuelva a pasar”, le dijo a ESPN Brasil en una entrevista.

En el año sabático que tuvo en 2014 le tocó sufrir a la selección brasileña de su amigo Felipao durante el Mundial, especialmente, el día del 1-.7 ante Alemania. “Prefiero no opinar como entrenador sobre lo que ocurrió porque no quiero herir a mi amigo, pero sí quiero decir que esa emblemática derrota tuvo una faceta inhumana cuando se enfoca toda la responsabilidad en el director técnico por perder un partido o un campeonato. Es algo de equipo. Yo pude estar presente en el entrenamiento táctico y recuerdo que Felipao se acercaba a los costados para pedirle a la gente que se quedara quieta porque quería dar instrucciones. Estaba preparando a un equipo y no tenía privacidad y estoy hablando de algo básico. Nosotros, cuando disputamos el Mundial de Clubes de 2012 con el Corinthians hicimos una planificación para cuando teníamos entrenamientos abiertos, con público y eso que hacíamos no exigía concentración porque en esos casos priorizaba el trabajo físico porque no se podía dar indicaciones tácticas con la hinchada y el periodismo presentes. La táctica necesita un momento de privacidad porque necesita una mayor concentración. Sin tener esa chance, las posibilidades de éxito son menores”, sostuvo.

Cuando finalizó el Mundial 2014, Tite pensó que era su momento y que lo iban a convocar a la selección brasileña luego de los éxitos recientes con el Corinthians, pero no fue así y la CBF anunció a Dunga. “Estuve frustrado, molesto, herido en ese momento”, confesó.

“Yo me preparé, y en la medida que salís a la calle y reconocen tu trabajo, invicto y campeón de la Copa Libertadores, ganando un Mundial de Clubes como se ganó, el Brasileirao, la Recopa…no es cuestión de ser el mejor, pero era un gran momento para mí. No se trata de decir quién es mejor que quién y por eso, no entendí lo que pasó”, recalcó en una entrevista con ESPN Brasil.

Tite recuerda que en el momento en que la CBF anunció que tenía la decisión tomada sobre el nuevo entrenador de la selección brasileña tras el Mundial 2014 “me di cuenta de que no era yo porque conmigo no habían hablado y ahí dije “se acabó” pero no conseguía entender cuál era la idea, cuál era el concepto de la búsqueda. Cuáles eran los requisitos…”.

Tite contó entonces todo o que hizo durante ese tiempo sin trabajo. “Leí libros de Guardiola, Simeone, Cruyff, visité las instalaciones del Arsenal, almorcé con Carlos Bianchi, me encontré con Carlo Ancelotti y hasta me sondearon para dirigir la selección de Portugal cuando dimitió Paulo Bento aunque no se concretó, pero habría aceptado porque cuando hay un proyecto de selección es siempre grandioso”.

El entrenador, en cambio, rechazó la idea de que pudo haber sido excluido por la CBF por su proximidad con el ex presidente del Corinthians Andrés Sánchez, enemigo político del entonces titular de la entidad futbolística brasileña, Marco Polo Del Nero. “No sé qué pasa por la cabeza de él ni de José María Marín (ex titular de la CBF) sino de las personas que son leales conmigo o con mi trabajo. Si esas personas no comprenden eso, el problema ya no es mío”.

“Se dice que se llega a la excelencia en torno a las diez mil horas de actividad profesional. Y eso implica unos diez años de actividad, es decir, diez años para adquirir el ‘know how’. Y yo creo mucho en las vivencias que yo tuve porque científicamente eso está comprobado –insistió Tite- y creo que esa búsqueda debería ser uno de los criterios pero compete al nivel de conocimiento de cada uno y por eso fui a conversar con Bianchi para saber qué fue lo que hizo él en Boca,  o quise leer sobre el perfil de liderazgo de Simeone. Tengo anotaciones de todos los 64 partidos de la Copa del Mundo de 2014: posicionamiento táctico, estrategia, marcación en presión alta. Hice una búsqueda de conocimiento, porque el técnico en Brasil es profesor de educación física y el resto es autodidacta y ese lado profesional fue mi objetivo y estaba unido a la perspectiva de dirigir a una selección, brasileña, japonesa o paraguaya –que me sondearon-, pero no lo conseguí y entonces cuando me quedo afuera me engullo en los libros y es la forma de estar en paz, tranquilo”, insistió en aquel momento.

Este había sido el segundo desencuentro con la CBF. El primero había ocurrido en 2012, cuando ya era favorito para dirigir a la selección brasileña al ser destituido Mano Menezes pero nombraron a Scolari con miras al Mundial 2014, hasta que en 2016, los malos resultados empujaron a Dunga a la puerta de salida por la muy mala posición en la clasificación para el Mundial de Rusia 2018 (sexto y fuera del torneo) y haber quedado eliminado en primera ronda en la Copa América Extra de 2016 en los Estados Unidos.

Recién allí fue nombrado seleccionador de Brasil el 21 de junio. No quiso asumir ni negociar nada hasta que Dunga se fuera y así se lo hizo saber a la CBF. Tite es conocido por cumplir de su parte a rajatabla los contratos y las dos veces que lo fueron a buscar en 2015 rechazó el convite porque había un DT trabajando, y terminó asumiendo en Corinthians en su tercera etapa.

Su situación se terminó de complicar cuando en esos meses firmó un manifiesto pidiendo la destitución del directorio de la CBF que incluía al presidente Del Nero, organizado por “Atletas pelo Brasil” y “Bom Senso FC”, que lanzaron la campana “Ocupa CBF” y respaldada por 127 personalidades del fútbol local, algo que contrastaba con su perfil mesurado, tranquilo y pausado, salvo en contadas ocasiones como cuando el gritó en 2011 a Felipao “usted habla mucho” en un clásico Corinthians-Palmeiras, o cuando en 2015 habló de “descaro, cinismo, inmunidad e impunidad” cuando vio por la TV el discurso de la ministra de la Corte Suprema, Carmen Lucía, cuando fundamentaba su decisión de no concederle el habeas corpus al ex presidente Lula Da Silva al desempatar el 5-5 de los votos del organismo. “El crimen no vencerá a la Justicia”, indicó.

“A mí me llamaron para ser DT de la Selección. Si estoy aquí es porque no se han dado los resultados y la mejor manera que tengo de contribuir es aplicar aquellas palabras que han guiado mi vida y mi carrera: transparencia, democratización, excelencia y modernidad” - afirmó cuando asumió-. Mi intención es que la Selección crezca y evolucione para el Mundial 2018 y esa es una responsabilidad muy grande. La prioridad es clasificarse para el Mundial y se puede lograr. Trabajaremos para eso”.

Apenas nueve meses más tarde, en marzo de 2017, Brasil estaba clasificado como primero del grupo y fue el segundo equipo en conseguirlo detrás de Rusia, el local, con los ocho triunfos en ocho partidos. La selección argentina llegó sin la clasificación asegurada hasta la última fecha y necesitaba que Brasil –ya con el boleto confirmado- le ganara a Chile, lo que generaba ciertas dudas. “Con otro DT no sé, pero con Tité, Brasil sale a ganar seguro”, dijeron unánimemente todos los periodistas de su país consultados en una encuesta. Brasil se impuso 3-0 y el equipo trasandino fue eliminado.

Ya en el Mundial llegó hasta los cuartos de final, cuando fue eliminado por Bélgica (2-1) en Kazán. Tres años después, de aquel equipo sólo quedan Thiago Silva, Firmino, Neymar, Alisson, y Gabriel Jesús.

Cuando finalizó el Mundial le renovaron el contrato. “La CBF está invirtiendo en un proyecto de largo plazo al garantizar la continuidad del técnico frente a la Selección por seis años y medio. Creemos que la planificación cuidadosa y su ejecución con criterios conducirán al fútbol brasileño a los resultados que esperamos”, afirmó entonces el director ejecutivo de la entidad y luego presidente, Rogerio Caboclo.

Terminó ganando como local la Copa América de 2019, no sin polémicas, como la permanente aparición en los estadios del presidente Jair Bolsonaro, el juego conservador del equipo y la utilización del VAR, especialmente en la semifinal ante Argentina en el Mineirao, el mismo escenario del 1-7 ante Alemania cinco años atrás.

Al terminar ese partido, ganado por Brasil 2-0, Lionel Messi afirmó que “se cansaron de cobrar boludeces durante toda la Copa América y hoy no le cobraron un penal a (Nicolás) Otamendi. Es para analizarlo. Ojalá que la Conmebol haga algo porque nosotros hicimos un sacrificio enorme. Igualmente, no creo que haga nada porque maneja todo Brasil. Todas las boludeces se cobraron a favor de ellos. Hubo penales pelotudos durante toda la Copa y hoy ni siquiera consultaron al VAR”.

Eso generó una respuesta de parte de Tite. “Así como siempre digo que como jugador Messi es un extraterrestre al que no se lo puede anular en una cancha, también digo que en estas circunstancias debe ser más respetuoso”. Meses más tarde, en un amistoso que Argentina le ganó a Brasil 1-0 en Arabia Saudita, el crack  argentino le hizo un gesto de que se callara la boca. Fue cuando el DT pidió que le sacaran la tarjeta amarilla haciendo entender que había simulado en el penal que le hizo Alex Sandro y que si bien atajó Alisson, Messi pudo convertir en el rebote. “Sólo me quejé pero ,e dijo que me callara y le dije lo mismo y se acabó. No quiero seguir con esto para no generar situaciones”, afirmó en ese momento.

Tite lleva 57 partidos dirigiendo a la selección brasileña con 45 ganados, 11 empatados y apenas 4 perdidos, dos de ellos ante Argentina en sendos amistosos en Australia y Arabia Saudita, con 128 goles a favor y 21 en contra.

En la actual clasificación mundialista lleva los seis partidos ganados y aunque faltan otros doce, la selección brasileña ya tiene un pie en Qatar 2022 y cuando preparaba al equipo para la Copa América de Argentina y Colombia de este año, se desató la tormenta por los casos de Covid que azotan al continente,

Tanto Tite como los jugadores, que se expresaron a través del capitán Carlos Enrique Casemiro, se manifestaron en contra de jugar el torneo en esas condiciones, justo cuando tanto Argentina como Colombia renunciaron a organizarlo y Brasil aparecía como el principal candidato a reemplazarlos. Fue allí cuando aparecieron cada vez más fuertes rumores de que el gobierno de Bolsonaro ejercía presión para que abandonara el cargo, que iría para Renato Portaluppi, identificado con el mandatario y hasta se dijo que contaban con la aceptación de Caboclo, el titular de la CBF, todo a días del inicio de la competencia. Pero todo quedó en la nada cuando al propio Caboclo le cayó una denuncia de acoso sexual y debió alejarse del cargo con una licencia y fue reemplazado por su vice, Antonio Carlos Nunes, conocido como “El Coronel”, ex oficial del ejército y funcionario durante la pasada dictadura.

Tite, como su amigo Felipao, es muy creyente y suele ir a misa y rezar solo o con su madre y dice tener “gustos sencillos” como la samba o la caipirinha.

Sus equipos son tácticamente sólidos y una de sus cualidades es la paciencia hasta encontrar el once ideal. Suele aconsejar a los entrenadores –incluso extranjeros_ que si vienen a dirigir a Brasil “no comiencen con el Brasileirao porque eso es extraordinariamente difícil porque el nivel de exigencia y competitividad es alto y se juega cualquier d´pia y se empieza a perder cuando los equipos se caen físicamente. Lo mejor es empezar el trabajo desde un torneo regional” y que por eso “cuesta tanto a un DT extranjero ganar algo acá”.

También le consultaron si Ricardo Gareca pudo haber sido boicoteado en su paso por el Palmeiras y si eso existe en el fútbol brasileño. “Existe el técnico que boicotea al atleta, el director deportivo que boicotea al DT, el atleta que boicotea al DT, el DT que boicotea al director deportivo. Eso no es cuestión del fútbol sino del medio social. Existe el periodista que boicotea al periodista, el asesor de prensa que boicotea, el médico que boicotea. El fútbol es un reflejo del medio social. Existen personas éticas y no éticas, conductas buenas y malas en todas las áreas”.

Tite no se quiere quedar ahí. “Ser ético cuando se gana, es fácil. Yo prefiero ser ético en un momento difícil. Procuro serlo fuera del mercado. Yo sé que soy un apellido fuerte ahora y que haciendo presión, un club me puede llamar pero no quiero hacerlo. Yo cometí errores. Una vez, por inexperiencia, negocié con los dirigentes cuando había un DT trabajando y eso me hizo mucho mal, y después me comuniqué con él y le pedí disculpas. Quiero sentirme bien conmigo mismo. Ponte colorado una vez pero no te quedes amarillo diez”.

Con los años y la experiencia, Tite tiene bien claro el rol y la importancia del entrenador. Cree que el tiempo ideal de trabajo en un club “es de tres años. Aunque yo me haya quedado alguna vez un poquito más” y cuenta una anécdota al respecto: “En un negocio había tres papagayos para vender. Uno arriba, otro en el medio y otro abajo. Al de abajo lo vendían por 500 reales. Cantaba el himno nacional y reproducía cualquier música que oía. El del medio daba la hora y despertaba y valía 1000 reales. Entonces, el comprador preguntó cuánto valía el de arriba que ni canta ni da la hora…”no, a ese no lo vendo, porque los otros cantan o dan la hora a causa del que está arriba, el que permanece ahí”.

“Esa fábula- comenta Tite- demuestra de una forma muy simple que la importancia del comando es fundamental para irradiar todo ese engranaje de trabajo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


jueves, 8 de julio de 2021

How the case of Maradona's death continues (Kicker)


 

The neurosurgeon doctor Leopoldo Luque (39 years old) declared before the San Isidro Prosecutor's Office (a few kilometers north of Buenos Aires) that he was not responsible in the domiciliary admission of Diego Maradona in a house in Tigre until his death on November 25, at submit a letter and answer questions on June 28.

Luque, the main defendant in the case in which Maradona's death is being investigated, blamed the prepaid medicine company "Swissmedical" -which, according to him, promised to provide nursing services, therapeutic companions and ambulances- by maintaining that he as the psychiatrist AgostinaCosachov (35) “suggested” this type of hospitalization but that they were not part of the formal medical team nor were they the former footballer's family doctors.

"It is clear from the file that there was a completely independent and foreign medical group for home hospitalization, which had assigned doctors," said Luque, who stressed that he did not have the structure, qualification, registration and knowledge to carry out this home hospitalization.

Luque is charged with "Simple homicide with eventual intention", a crime that provides a penalty of between 8 and 25 years in prison and pointed out that his specific function during Maradona's home hospitalization "was to control the postoperative period" in reference to the surgical intervention of a bruise on the brain.

The team of the San Isidro Attorney General's Office headed by John Broyad has been investigating Maradona's death for six months and has already received the report of the medical expertise that concludes that Luque “did not guarantee his due follow-up with cardiological controls and studies, nor did he summon specialists in cardiovascular, hepatic and renal matters, as his condition required, leaving his fate to his odds”.

It also says that "he systematically underestimated the symptoms compatible with heart failure reported to him by people outside the medical team" and that "he did not prepare a medical record of the victim" or establish "the relevant data on the patient's diagnosis, therapy and illness."

The statements were made between June 14 and 28 and were subpoenaed in addition, the nurses Ricardo Almirón (37) and Dahiana Madrid (36), the coordinator of nurses Mariano Perroni (40), the doctor coordinating the home hospitalization Nancy Forlini (52), the psychologist Carlos Díaz (29) and the psychiatrist Cosachov .

On the other hand, the program “Periodismo Para Todos” (PPT) of Channel 13 reported last Sunday night about the signing of a contract between the representative of Maradona, MatíasMorla, and the TNG company (led by Alejandro Trasmonte), habitual supplier of goods to the Argentine State (such as photo fines for bad parking or rental of digital equipment) to offer to the Mint (Coin Factory) the factory of notes, coins and commemorative stamps with his image in order to use the image of the former football player.

The agreement was signed between "Sattvica" (Morla's company) and Ibertest (the owner of TNG). The director of the Mint –always according to the PPV program-, Rodolfo Gabrielli, acknowledged having met with Trasmonte to hear his proposal on the impressions of Maradona's banknotes and there were even contacts with the Central Bank although the Government of Alberto Fernández argues that we must now wait for the end of the succession between Maradona's heirs (his children Dalma, Giannina, Diego Jr, Jana, Diego Fernando and Eugenia, to advance the project.

There is also talk of another contract between Morla and Trasmonte to offer the State a show called "Maradona Experience" for the anniversary of his death and Morla's lawyer and representative, Mauricio D’Alessandro, added that they are trying to sell this proposal abroad, something that would seem to be accepted by the lawyers of the heirs as something "profitable" for them and for the State.

Mauro Baudry, lawyer for Diego Fernando -Maradona's youngest son- and his mother, Verónica Ojeda, calculated the amount that could be obtained as a profit of between 10 and 30 million dollars.


Cómo sigue el caso de los últimos díuas y la muerte de Maradona (Kicker)


 

El médico neurocirujano Leopoldo Luque (39 años) deslindó ante la Fiscalía de San  Isidro (a pocos kilómetros al norte de Buenos Aires) su responsabilidad en la internación domiciliaria de Diego Maradona en una casa de Tigre hasta su muerte del 25 de noviembre pasado, al entregar un escrito y responder preguntas el pasado 28 de junio.

Luque, principal imputado en la causa en la que se investiga la muerte de Maradona, responsabilizó a la empresa de medicina prepaga “Swissmedical” –que según dijo, se comprometió a brindar servicio de enfermería, acompañantes terapéuticos y ambulancia- al sostener que tanto él como la psiquiatra Agostina Cosachov (35) “sugirieron” esa internación pero que no formaban parte del equipo médico formal ni eran médicos de cabecera del ex futbolista.

“Del expediente se desprende que había un grupo médico de internación domiciliaria completamente independiente y ajeno a mí, que contaba con médicos asignados”, sostuvo Luque, quien destacó que no contaba con la estructura, habilitación, inscripción y conocimientos para llevar adelante esa internación domiciliaria.

Luque está imputado por “Homicidio simple con dolo eventual”, delito que prevé una pena de entre 8 y 25 años de cárcel y señaló que su función específica durante la internación domiciliaria de Maradona “fue controlar el postoperatorio” en referencia a la intervención quirúrgica de un hematoma en el cerebro.

El equipo de la Fiscalía General de San Isidro a cargo de John Broyad lleva seis meses investigando la muerte de Maradona y recibió ya el informe de la pericia médica que concluye que Luque “no garantizó su debido seguimiento con controles y estudios cardiológicos, ni convocó especialistas en materia cardiovascular, hepática y renal como su cuadro requería, librando su destino a su suerte”.

También dice que “menospreció sistemáticamente los síntomas compatibles con la insuficiencia cardíaca que le informaban personas ajenas al equipo médico” y que “no confeccionó una historia clínica de la víctima” ni asentó “los datos relevantes de diagnóstico, terapia y enfermedad del paciente”.

Las declaraciones se llevaron a cabo entre el 14 y el 28 de junio y fueron citados. Además, los enfermeros Ricardo Almirón (37) y Dahiana Madrid (36), el coordinador de enfermeros Mariano Perroni (40), la médica coordinadora de la internación domiciliaria Nancy Forlini (52) , el psicólogo Carlos Díaz (29) y la psiquiatra Cosachov.

Por otra parte, el programa “Periodismo Para Todos” (PPT) de Canal 13 informó el pasado domingo por la noche acerca de la firma de un contrato entre el representante de Maradona, Matías Morla y la empresa TNG (a cargo de Alejandro Trasmonte). habitual proveedora de bienes al Estado argentino (como las fotomultas por mal estacionamiento o alquiler de equipos digitales) para ofrecer a la Casa de la Moneda la fábrica de billetes, monedas y estampillas conmemorativos con su imagen con el fin de utilizar la imagen del ex futbolista.

El acuerdo fue firmado entre “Sattvica” (la empresa de Morla) e Ibertest (la dueña de TNG). El director de la Casa de la Moneda –siempre según el programa PPV- , Rodolfo Gabrielli, reconoció haberse reunido con Trasmonte para escuchar su propuesta sobre las impresiones de los billetes de Maradona y hasta hubo contactos con el Banco Central aunque el Gobierno de Alberto Fernández sostiene que hay que esperar ahora el final de la sucesión entre los herederos de Maradona (sus hijos Dalma, Giannina, Diego Jr, Jana, Diego Fernando y Eugenia Laprovíttola -que consiguió hace 6 meses una cautelar por la que no les deja tocar el dinero-  para avanzar en el proyecto.

También se habla de otro contrato  entre Morla y Trasmonte para ofrecer al Estado un espectáculo llamado “Maradona Experience” para cuando se cumpla el aniversario de su muerte y el abogado y representante de Morla, Mauricio DÁlessandro, agregó que se está tratando de vender esta propuesta en el exterior, algo que parecería ser aceptado por los abogados de los herederos por tratarse de algo “redituable” para ellos y para el Estado.

Mauro Baudry, abogado de Diego Fernando –el hijo menor de Maradona-, y de su madre, Verónica Ojeda, calculó la suma que podría obtenerse como ganancia de  de entre 10 y 30 millones de dólares.

 


martes, 6 de julio de 2021

Luis Enrique, del jugador que pasó directamente del Real Madrid al Barcelona, al polémico DT que pudo revertir su relación con Messi y que casi se pierde la Eurocopa con la selección española (Infobae)


 

Aunque ahora disfruta de la llegada de su equipo a la semifinal de la Eurocopa ante Italia en Wembley, Luis Enrique no lo pasó tan bien en su camino hasta llegar al torneo porque tuvo que pedir una licencia de 16 meses para acompañar a su hija de nueve años en el proceso de una enfermedad que la llevó a la muerte, y al regresar apartó a su segundo, Robert Moreno, que le planteó que quería ocupar su lugar en el actual torneo europeo.

La vida de Luis Enrique está llena de polémicas. Sus enfrentamientos con la prensa son permanentes -y en algunos casos, con respuestas antológicas-, es uno de los pocos casos de jugadores que pasaron directamente del Real Madrid a Barcelona para quedar identificado de por vida con el club catalán, y ya como entrenador, está marcado por su choque con Lionel Messi cuando comenzó a dirigirlo en 2014, si bien terminaron en los mejores términos, o sus problemas en el corto período en el que estuvo a cargo de la Roma del que, de todos modos, sostiene que es el que más lo hizo crecer en su profesión.

El partido de hoy contra Italia le trae a Luis Enrique recuerdos muy especiales y para nada agradables de cuando la enfrentó como jugador por los cuartos de final del Mundial 1994 y recibió un codazo del lateral del Milan Mauro Tassotti, que lo hizo sangrar pese a lo cual, el árbitro Sándor Puhl no cobró la falta y la selección española fue eliminada al caer 2-1 sobre el final.

Su historia deportiva  acumula muchos éxitos desde muy joven, cuando ganó la medalla dorada olímpica en los Juegos de Barcelona 1992 en una selección española que contaba con figuras como Albert Ferrer, Kiko Narváez o Josep Guardiola (uno de sus mejores amigos en el ambiente), para seguir cosechando títulos en el Real Madrid y en el Barcelona, Pelé lo consideró entre los mejores cien jugadores del Siglo XX,  y ya como entrenador, fue galardonado como el mejor del mundo en 2015 por el Instituto de Historia y estadística del Deporte (IFFHS).

Luis Enrique Martínez García nació en Gijón, Asturias, el 8 de mayo de 1970 y comenzó a jugar al fútbol sala en el colegio Elisburu para pasar pronto a las categorías infantiles del Xeitosa, un club de más de cuarenta años de historia que defiende la filosofía de la posesión de pelota para llegar al gol y que siempre le suministró al Sporting a sus jugadores más prometedores, como también ocurrió con el defensor Abelardo, que terminó en el Barcelona y la selección española o con el delantero Salva.

En el Xeitosa, Luis Enrique tuvo como entrenador a un gran formador de jugadores como José María Fernández de Brito. Descartado en principio por el Sporting, a los 14 años se fue a jugar al club La Braña. Su director técnico de ese tiempo, Ismael Fernández, lo recuerda como “muy delgado, con piernas muy flacas y de enorme carácter, que estudiaba en la escuela ‘Revillagigedo’ y llegaba a los entrenamientos con sus sándwiches en la mochila”.

“No se arrugaba nunca, nunca tenía miedo a nada, se ponía en la barrera y donde hubiera que ponerse”, agrega Fernández, quien decidió nombrarlo capitán del equipo cuando había jugadores más veteranos “porque nunca faltó a un entrenamiento y era el que mejor entrenaba, el que más corría, el que más goles metía y el que más disfrutaba jugando”.  Fue ascendido directamente al equipo de Primera a falta de una categoría “Cadetes”.

Fernández recuerda también que una tarde, cuando Luis Enrique tenía 18 años y recogía las pelotas del entrenamiento para meterlas en una bolsa, le aseguró que se convertiría en futbolista. “¿Creés que algún día podrá jugar en la Tercera División con el Sporting?”, le preguntó el joven. “No, no, vas a ser futbolista profesional”, le dijo entonces su director técnico. A los pocos días, fue convocado a la selección asturiana para disputar un partido en el estadio “El Molinón” ante otro equipo territorial. Aquella tarde marcó tres goles: un remate, una chilena y un cabezazo.

Aquella vez, el teléfono de Ismael Fernández no paró de sonar. “Me llamaron del Espanyol y el Valladolid, interesados por él pero nuevamente irrumpió el Sporting Gijón para llevárselo para su equipo filial. De todos modos, Luis Enrique ya  figuraba en la agenda del Real Madrid y del Barcelona.

Su debut en Primera con la camiseta del Sporting se produjo el 24 de septiembre de 1989 ante el Málaga en “El Molinón”  aunque tomó mayor continuidad desde la temporada 1990/91 con Ciriaco Cano como entrenador, cuando marcó 14 goles. Uno suyo, en la última fecha de la liga, clasificó a su equipo a la Copa UEFA. Fue nada menos que ante el Valencia en Mestalla y ganaron 1-0.

El Real Madrid lo contrató para 1991/92 en 250 millones de pesetas (1,5 millones de euros) y en su ciclo en este club ganó una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España. En sus primeros tiempos no le fue demasiado bien.  Tanto Radomir Antic como luego Benito Floro, sus entrenadores, lo utilizaban como lateral o como interior, que no eran su función (lo suyo era el juego ofensivo). Todo cambió cuando llegó Jorge Valdano al banco de suplentes y lo adelantó por la banda derecha.

En 1994/95 convirtió un gol al Barcelona en el recordado 5-0 para Real Madrid y fue campeón de liga pero al año siguiente el club entró en una crisis institucional y deportiva y la dirigencia ya lo tenía apuntado junto con Manuel Sanchís, Iván Zamorano y Miguel González, “Michel”,  y cuando se enteraron de que tenía todo arreglado para seguir su carrera con el Barcelona, el entrenador Arsenio Iglesias recibió la orden de ya no incluirlo en el equipo.

Tras uno de los últimos partidos que jugó, el entonces presidente blanco, Lorenzo Sanz, descargó la ira sobre algunos jugadores concretos. “No doy nombres y nunca los daré para no desestabilizar, pero sentí toda la vergüenza del mundo. Me hubiera gustado ponerme la camiseta y saltar yo al césped. Esta temporada ya está perdida y puedo asegurar que el equipo que hemos visto hoy no es el que tendremos en el futuro”.

Al terminar la temporada en el Real Madrid, Luis Enrique pasó a su archirrival, Barcelona para 1996/97, en uno de los pocos casos de cambio directo de una camiseta a la otra. El entrenador era el inglés Bobby Robson y José Mourinho –con quien dice tener hoy una relación “maravillosa”- formaba parte del plantel, en ese momento como traductor.

Luis Enrique se reencontró allí con su coterráneo del Sporting Gijón, Abelardo Fernández y con su amigo y compañero de la selección española, Josep Guardiola. En esa temporada marcó 17 goles y ganó varios títulos pero no la liga española, aunque todo cambió desde el año siguiente, cuando se hizo cargo del equipo el holandés Louis Van Gaal y él terminó resultando fundamental como volante, con 18 goles convertidos y el título de liga que repitió en 1998/99. Se retiró el 16 de mayo de 2004 en un partido ante el Racing de Santander en una época de reconstrucción del club luego de que en 2003 Joan Laporta asumiera después de 25 años de Josep LLuis Núñez en el poder y cuando ya el entrenador era el holandés Frank Rikjaard y Lionel Messi asomaba como futuro crack. En el Barcelona ganó dos ligas, dos Copas, una Supercopa de España, una Recopa y una Supercopa de Europa.

También como jugador tuvo mucha participación en la selección española, con 62 partidos. Además de la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, pudo jugar tres Mundiales (1994, 1998 y 2002) y una Eurocopa (1996). En el Mundial de Estados Unidos 1994, un gol suyo ante Suiza le dio a su equipo el pase a los cuartos de final y en esta instancia, ante Italia, recibió un codazo de Tassotti que le rompió el tabique nasal, pese a lo cual el árbitro húngaro Sándor Puhl no marcó el penal y “La Roja” quedó eliminada al caer 2-1 sobre el final del partido ante los de Arrigo Sacchi, que luego serían finalistas ante Brasil.

A partir de esta polémica jugada, Luis Enrique y Tassotti estuvieron catorce años sin hablarse y para el lateral italiano, con una suspensión de siete partidos basada en el video por primera vez en la historia del fútbol internacional, esa acción fue el inicio de su ocaso como futbolista.

Incluso, Luis Enrique ironizó cuando España e Italia tuvieron que medirse en la Eurocopa 2008 por los cuartos de final, al señalar que “tendremos ventaja porque Tassotti no jugará” y afirmó que “ojalá nos vengue (David) Villa –asturiano y del Sporting Gijón como él- y seamos semifinalistas”.

Sin embargo, más de una vez Luis Enrique señaló que si se encontrase a Tassotti “no le diría nada” y que “quizá con lo que pasó en 1994, él debería dirigirse a mí pero huyo de todo este tipo de polémicas y prefiero tener una mentalidad positiva y seguir adelante”.

Finalmente, el reencuentro se produjo en la temporada 2011/12 cuando Luis Enrique dirigía a la Roma y Tassotti era ayudante en el Milan en la Serie A. Antes del partido entre los dos equipos se dieron la mano, en una imagen que recorrió el mundo. Años más tarde, le reclamaron la camiseta ensangrentada cuando subastó algunas para la Fundación Ánima. 

Su último partido en la selección española fue al caer ante Corea del Sur en un polémico partido por los cuartos de final del Mundial 2002, cuando su equipo fue eliminado. “Es el momento de dejarle el camino a las generaciones más jóvenes y ya lo tenía decidido. A la selección ya le di todo lo que le podía dar”, afirmó aquella vez. En total, convirtió 12 goles y en los distintos equipos, 160 en 647 partidos.

Su carrera como director técnico parecía seguir los pasos de su amigo Guardiola. Tal como él, comenzó en el Barcelona B en su reemplazo, en 2008, y en 2010 consiguió el ascenso a Segunda División, algo que el club no lograba desde hacía once años y en la temporada siguiente finalizó en la tercera colocación en la tabla, la mejor en la historia, y eso lo lanzó en su carrera internacional y en 2011/12 fue tentado para ir a la Roma, donde si no realizó una gran campaña, siempre dijo que ese paso “me convirtió en mejor entrenador”.

A Luis Enrique le tocó llegar a la Roma en tiempos turbulentos, con un nuevo dueño, James Palotta, que luego de tres décadas reemplazó a la familia Sensi. El club se desprendió de jugadores como Mirko Vucinic, Jerémy Ménez, Arne Riise y Phillippe Mexes y las nuevas incorporaciones recién se cerraron en la última semana del mercado (Miralem Pjanic, Simon Kjaer, Maarten Stekelenburg, Bojan Krkic y los argentinos Fernando Gago y Gabriel Heinze. La revolución fue tan grande que sólo permanecieron como titulares, de una temporada a la otra, dos símbolos del equipo, Francesco Totti y Danielle De Rossi (hoy en el cuerpo técnico de la selección italiana).

El comienzo no fue bueno (quien iba a ser su ayudante, su compatriota Iván de la Peña, se bajó a último momento) y ya lo condicionó, cuando en los play off para la Europa League fueron eliminados por el Slovan Bratislava eslovaco. Al terminar la temporada, la Roma estaba séptima en la Serie A y aunque tenía un año más de contrato y el director deportivo Franco Baldini le pidió que se quedara, prefirió irse “por agotamiento”. “Es una persona que vive intensamente su trabajo, por lo que los resultados han influido mucho”, dijo el italiano.

Una de sus mayores frustraciones fue la lesión de Daniel Osvaldo, contratado en enero de 2012 al Espanyol en el mejor momento de funcionamiento del equipo y cuando quien ocupaba el puesto como titular, Marco Boriello, partió a la Juventus y se quedó sin gol en el momento menos oportuno. Tampoco Bojan rindió como se esperaba y no fue el del Barcelona y terminó enfrentado a los hinchas, mientras que Stekelenburg no fue el arquero que llegó a la final del Mundial de Sudáfrica y el recién llegado Erik Lamela tampoco terminaba de redondear buenas actuaciones.

Otro de sus problemas fue, como en sus tiempos de jugador, la tormentosa relación con los medios de comunicación y su enfrentamiento con Totti, la figura del equipo. Cerca del final de la temporada, al caer ante Fiorentina (1-2), dijo a los periodistas “podéis estar tranquilos, queda un día menos para irme de aquí” a lo que un medio respondió al día siguiente “Lucho, tenés razón, toda la culpa es tuya”.

Pese a la crisis, el director deportivo Baldini insistió en que Luis Enrique “no ha fracasado” y destacó que según encuestas y estadísticas que manejaba el club, el equipo “es el tercero en calidad de juego en el Calcio”.

Con el paso de los años, Totti  admitió que Luis Enrique “no lo hizo muy bien en la Roma, pero tampoco tenía equipo para ganar” e ironizó que ya lo había enfrentado como jugador en el pasado “y me había dejado su sello: cinco puntos de sutura en la pierna”.

En cambio, De Rossi, que terminó su carrera en Boca y lo enfrentará hoy como parte del cuerpo técnico de Roberto Mancini en la selección italiana, sostuvo que Luis Enrique “me hizo comprender que el entrenador es siempre la figura más importante de un grupo” y que “es uno de mis dos referentes como DT junto con Antonio Conte”.

Fue tal su agotamiento al terminar la temporada con la Roma, que se tomó la temporada 2012/13 como año sabático para regresar en 2013/14 al Celta de Vigo, con el que terminó en un aceptable noveno lugar en la Liga y la sensación de buen fútbol en el equipo.

Su gran oportunidad llegó para la temporada 2014/15 cuando fue convocado por el Barcelona para reemplazar a Gerardo “Tata” Martino. Otra vez no le tocó una época fácil. El club entraba de a poco en una crisis institucional y llegaba de un año con apenas la Supercopa de España y tuvo que reordenar el vestuario con la llegada del uruguayo Luis Suárez desde el Liverpool, que se sumaba a Lionel Messi y al brasileño Neymar en el ataque.

“Cuando vino Luis Suárez –recordó en una entrevista- la gran pregunta era cómo se iba a llevar con Neymar y Leo, que gracias a Dios fue la mejor relación que se pueda dar, pero cuando llegó, lo normal entre cracks es que no se lleven bien, por el asunto de los egos pero gracias a su calidad humana, vivimos una época bestial, en la época del tridente…un uruguayo, un brasileño y un argentino, je… tenemos para un buen cocido”.

Por si eso fuera poco, la relación con Messi atravesó un pico de tensión en los primeros días de enero de 2015 justo antes de uno de los partidos más difíciles, ante la Real Sociedad en Anoeta, donde el Barcelona venía perdiendo reiteradamente. El Barcelona estaba a cuatro puntos del líder, Real Madrid, Se llegó a rumorear que en un entrenamiento, el argentino discutió en duros términos con el entrenador por un fallo en contra en un partido, con la intervención del psicólogo del grupo, Joaquín Valdés.

Messi apareció en el banco de suplentes ante la Real Sociedad, el Barcelona volvió a perder en ese estadio y eso llevó a tal tormenta institucional que el presidente Josep María Bartomeu se vio obligado a llamar a elecciones para fin de temporada y a la salida de Andoni Zubizarreta como director deportivo “por una pérdida de confianza”.

“Hasta que se solucionó todo hubo un tiempo de tensión que yo no busqué pero que apareció –admitió más tarde Luis Enrique-. Tuve que gestionar, pero a día de hoy sólo puedo hablar maravillas de leo Messi como persona, de su responsabilidad, de lo que significó. Es evidente que un jugador como él está sujeto a una presión como ninguno porque debe ganar siempre, a todo, y ser el mejor en todo”.

Pasados los primeros días, la tensión fue bajando con la intervención de los jugadores más experimentados del plantel como Gerard Piqué, Xavi Hernández- en su última temporada como futbolista- y Sergio Busquets, para terminar ganando la Champions League a la Juventus y el Mundial de Clubes a River.

“¿Viste la película Matrix en la que la imagen se ralentiza y puedes hacer lo que quieres? Bueno, pues eso es Messi, sólo se lo vi a él, al único. Y un poco a Iniesta”, dijo años después Luis Enrique. Messi le devolvió las flores cuando le dijo a la emisora “Rac-1” que “Guardiola es el mejor DT de todos los que tuve,  y Luis Enrique, muy cerquita”. En ese año 2015, ganó el premio al mejor entrenador del mundo, superando a su amigo Guardiola, entonces en el Bayern Munich, por 165 votos a 86.

Hasta que se fue del Barcelona luego de tres temporadas en 2017, Luis Enrique ganó dos Ligas, tres Copas del Rey, una Supercopa de España, una Champions, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes. “Siempre pienso en cualquier sorteo de cualquier competición, y lo digo en serio, en la poca suerte que tiene el que le toque el Barꞔa. Si fuera un entrenador de cualquier equipo y me tocara el Barꞔa diría ‘vaya, coño’”.

Al terminar este ciclo, se tomó otro año sabático. “Cuando comenzó la tercera temporada, yo ya les dije a los dirigentes que me buscaran sustituto para la siguiente porque aunque me era más cómodo quedarme, yo siempre pensé que los jugadores ya necesitaban que viniera otro a contarles las cosas de otra manera, honestamente, porque yo creo que el mensaje se agota y entonces se iban ellos o me iba yo, y siendo ellos el plantel que eran, el que me tenía que ir era yo”.

Más allá de su salida, su identificación con el Barcelona es definitiva. “Para un jugador del Barcelona siempre es gratificante sentirse silbado en el Santiago Bernabeu”, sostuvo, como también, que “me veo en figurillas y hasta me siento raro de blanco en televisión. Creo que el azulgrana me queda bastante mejor”, para admitir que su época como jugador del Real Madrid “no me trae buenos recuerdos”.

Otro tema que lo desgastó fueron sus nuevos y constantes cruces dialécticos con la prensa, especialmente con el actual conductor del popular programa televisivo “El Chiringuito de Jugones”, Josep Pedrerol, que continúa hasta hoy.  Sus enojos monumentales son frecuentes. Cuando le citan lo que acaba de decir un jugador suyo al terminar un partido, suele responder que “no me creo mucho las entrevistas que hacéis a un futbolista que acaba de jugar a 200 por hora por las pulsaciones, para hacer una valoración de lo que ha sucedido adentro”.

Tras un año sabático en 2017/18, le llegó el momento de dirigir a la selección española y como de costumbre, en medio de un clima complicado. Tras tres décadas de Ángel María Villar como presidente de la Federación Española, había asumido el ex futbolista Luis Rubiales, y con el ex arquero José Molina como director deportivo y “La Roja” venía de un flojo Mundial de Rusia en el que había sido dirigida interinamente por Fernando Hierro luego de que en los días previos fuera despedido Julen Lopetegui por blanquear su firma de contrato con el Real Madrid para la temporada 2018/19.

“No vivimos en una burbuja y sabemos que él ha tenido problemas con la prensa”, admitió Rubiales, aunque Luis Enrique sostenga que “el elogio debilita”. Los otros candidatos eran “Michel” (Miguel González), Quique Sánchez Flores y hasta Roberto Martínez, que ya estaba en la selección belga.

Sin embargo, el asunto se complicaría mucho más al enterarse de que su tercera hija. Xana, de 9 años, padecía de un cáncer y decidió alejarse de la actividad futbolística para dedicarse por completo a su familia. Su debut como DT de “la Roja” se había producido nada menos que ante Inglaterra en Wembley por la nueva Liga de las Naciones de la UEFA y España se impuso 2-1 (Rashford para Inglaterra, Saúl y Rodri para España).

En aquella oportunidad, afirmó que quería vigor y contundencia en las dos áreas y mucho no le creyeron cuando en los días previos dijo que España iría a buscar el partido, a atacar y a presionar. Aquella vez, Inglaterra –dirigida ya por Gareth Southgate- presentó un equipo con varios de los jugadores que ahora participan de la Eurocopa.

Tras la muerte de su hija, Luis Enrique quiso regresar como entrenador y recibió la oferta de la Federación Española para regresar a la selección española en noviembre de 2019, y allí tuvo un desencuentro con su asistente Robert Moreno, quien había quedado a cargo del equipo y logró clasificarlo para la Eurocopa 2020 con siete triunfos y dos empates en su ciclo.

“Hoy es un día especial para mí –comentó al reasumir en el cargo- y me atrevería a decir que para mi familia también porque vuelvo a casa, a la Selección y a terminar un proyecto que inicié en su momento. No me gustan las polémicas pero me veo obligado a decir que esas polémicas las generó una persona que trabajó conmigo durante muchos años dentro de mi staff. El desencuentro con Robert Moreno fue el 12 de septiembre en mi casa, que fue la única vez que tuve contacto con él y percibí claramente que él quería dirigir en la Eurocopa y me confirmó que si yo quiero, luego él vuelve a mi lado como segundo entrenador”.

“Desgraciadamente, no es una cosa que me tome de sorpresa –afirmó Luis Enrique en conferencia de prensa-. Lo veía venir y a fuerza de ser sincero, entiendo que le haga ilusión de ser el DT de la Selección, que es la oportunidad de su vida, que ha trabajado mucho. Ser ambicioso es una cualidad a valorar en esta sociedad, pero para mí es desleal. Yo jamás haría eso. Y no quiero a nadie con esas características en mi staff. Es así de sencillo y claro. La ambición desmedida y exagerada no es una virtud, es un gran defecto y en esa reunión le dije a Moreno que ya no lo veía más como mi segundo y que me siento fuerte, que tengo ganas de trabajar y no sé cuándo lo haré y aclaro que jamás llamé a la Federación ni dejé que ningún tercero lo haga a mi nombre para ofrecerme para dirigir a la Selección. No estoy orgulloso  de cómo terminó todo esto y 2019 no será un buen año, así que espero remover la basura y pensar y mirar hacia adelante”.

Enfocado completamente a su trabajo en la selección española desde fines de 2019 –aunque Guardiola lo haya recomendado a Laporta para el Barcelona cuando parecía que Ronald Koeman no iba a seguir-, advierte a sus actuales jugadores que “compararse con la generación que ganó el Mundial puede llevar a equivocaciones” y comenta que si bien como entrenador “soy más tranquilo que cuando jugaba porque si uno está excitado no puede transmitir las cosas bien a los futbolistas”, reconoce que de jugador “era más feliz que como entrenador”.

También aclara que en la intimidad de los vestuarios es más jovial de lo que parece. “Soy más bien partidario de los buenos ambientes y con música que de los silencios” y que en varias ocasiones planteó a sus jugadores salidas con sus familias en la espera de los partidos. “Soy muy de la broma”, desveló, aunque admite que “en cada vestuario, hay, como mínimo, un gilipollas y eso ya viene de mi época de jugador”.

Admirador de Guardiola, muchos lo señalan como continuador de su línea. “Pep es el mejor entrenador de todos porque ha conquistado infinidad de títulos, porque me gusta cómo lo ha hecho con un fútbol de ataque siempre donde estuvo porque es capaz de adaptarse a cualquier país, hablar en otro idioma, a veces siendo éste muy difícil, y transmitir lo que él quiere, y porque es amigo mío y yo pienso que mis amigos son los mejores”.

 

“Yo soy un ganador nato –se autodefine-. Lo he sido siempre así, y para ganar hay que jugar bien. No me importa a quien le guste, no me importa nada dejar un bagaje como entrenador. Yo quiero ganar, pero gano si estoy convencido de que juego bien”.

Casado con Elena Cullell en 1997, tiene dos hijos, Pacho (22) y Sira (20), que lo acompaña en todos los partidos de la selección española, vestida con la camiseta. “Mi mujer me lo critica todo –suele decir-. Ante todos los elogios que me puedan hacer, mi mujer me pone en mi sitio y se acabó el problema”.

Sostiene que en su casa “intento ser un buen padre” y dice que por eso mismo lamenta cuando los padres presionan a los chicos para llegar lejos en el fútbol. “A los padres les diría que formen personas, con valores. Tienen que tratar de que sean felices, no futbolistas”, y sorprendió cuando indicó que si bien el fútbol “es mi vida”, también “podría estar años sin dirigir a nadie mientras pudiera seguir practicando deporte y viajar con mi familia”.

 

 

 

 

 

 

 

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sábado, 3 de julio de 2021

Andriy Shevchenko, el ídolo del fútbol ucraniano que padeció en Chernobyl, golfista y modelo que hizo historia en el Milan y que ahora como DT va por la “venganza” contra el fútbol inglés (Infobae)


 

Andriy Shevchenko es mucho más que un ex futbolista exitoso que ganó un Balón de Oro, muchos títulos en su carrera -especialmente en el Dínamo de Kiev y en el Milan- y en muchas oportunidades, el máximo goleador de los torneos europeos más importantes, hasta convertirse en una celebridad en su país, Ucrania, en el que dirige a la selección de fútbol que intentará eliminar a una de las candidatas a ganar la Eurocopa, la inglesa.

Shevchenko es también un gran golfista, al punto de haber obtenido el segundo puesto en el torneo nacional de su país, fue candidato a ocupar una banca en el parlamento y hasta llegó a desfilar en las pasarelas para su amigo Giorgio Armani, quien fue el que le presentó a su esposa, la modelo estadounidense de origen franco-polaco, Kristen Pazik.

El partido ante Inglaterra por los cuartos de final de la Eurocopa tiene un significado especial para él porque se le recuerda siempre que su único paso frustrado por el fútbol ocurrió en el Chelsea de su amigo ruso Román Abramovich, que generó el declive de su carrera, y precisamente en los juveniles de ese club participa hoy su segundo hijo, Kristian, de 14 años.

Shevchenko no sólo consiguió encumbrar al Dínamo de Kiev eliminando en dos Champions Leagues seguidas al Barcelona y al Real Madrid y casi llega a la final del máximo torneo europeo, sino que lideró como capitán a su selección en el Mundial de Alemania 2006 –la única participación hasta hoy en este certamen-, en el que llegó hasta los cuartos de final, cuando fue eliminado por Italia, luego campeón.

Es el sexto máximo anotador de la historia de las competiciones europeas (67 goles), fue Balón de Oro en 2004 y campeón de la Champions League en 2003 con el Milan, es el goleador histórico de la selección ucraniana con 48 en 111 partidos, y está en la lista de los mejores cien jugadores de la historia elaborada por Pelé.

 

Andriy Mykolayovych Shevchenko nació en Dvirkivshchyna, a pocos kilómetros de Kiev, la capital ucraniana, el 29 de septiembre de 1976. Su padre, Mykola, era mecánico del ejército soviético y su madre, Lyubova, trabajaba en una guardería.

Su infancia está marcada por aquel 25 de abril de 1986 cuando con tan solo nueve años tuvo que huir hacia la costa con su hermana Elena –tres años mayor que él- debido al mayor incidente nuclear de la historia en Chernobyl, próxima a su casa, y terminaron mudándose hacia una zona cercana a Kiev, la capital de la entonces Ucrania que formaba parte de la Unión Sociética.

“Sabíamos que algo estaba pasando porque mi padre estaba en el ejército, pero al principio eran sólo rumores –recordó años más tarde-. La gente siguió yendo a trabajar y ocupándose de sus asuntos. No hubo pánico. Durante días, la prensa y la televisión no dijeron exactamente qué había sucedido, qué tan grave era”.

Ya desde niño le gustaban muchos deportes como el hockey sobre hielo, el boxeo, la lucha libre y el básquetbol “pero el fútbol terminó ganando mi corazón”, comentó, para concluir que “elegí el fútbol y el fútbol me eligió” aunque admite que si no pudo practicar golf “fue por el hecho de que en Ucrania no había campos para esa actividad”.

El fútbol terminó siendo su gran pasión y fue admirador de dos de los mejores jugadores ucranianos de la historia, Oleg Blokhin e Igor Belanov (ambos fueron Balón de Oro), y en especial, del neerlandés Marco Van Basten, a quien años más tarde pudo suceder en el Milan y en la misma posición.

Mientras disputaba un torneo juvenil fue descubierto por un cazatalentos del Dínamo Kiev, el histórico equipo ucraniano, Alexander Shpakov, y ya desde 1990 era un proyecto de estrella cuando su equipo sub-14 ganó la Copa “Ian Rush” en Gales y él fue el goleador del torneo y recibió el premio y, como regalo, un par de botines de ese tiempo en el fútbol inglés,   de manos del mismísimo ex jugador del Liverpool.

“Curiosamente, los botines eran demasiado chicos para mí, pero aún así traté de usarlos, hasta que mis dedos gordos lo atravesaron”, recordó entre risas. Los guarda hasta hoy como piezas de museo.

Sin embargo, no todo su camino en el fútbol fue un lecho de rosas. Cuando tenía 16 años, no le fue bien en una prueba técnica que hizo en una universidad deportiva especializada en Kiev y eso llegó a los oídos de los encargados del fútbol juvenil del Dínamo. “Me planteé si debía seguir en el fútbol o cambiar de dirección, pero aunque fue difícil, nunca dejé de confiar en mí mismo y le pedí a mis padres más tiempo para confirmar si servía o no para esto”. A las pocas semanas, ingresó en el equipo B del club, el último paso para llegar a Primera y la expectativa sobre él creció cuando en la temporada 1993/94 fue el máximo goleador del torneo de su categoría con 12 tantos. No fue de extrañar entonces que el 28 de octubre de 1994 debutara en la liga rusa ante el Shakthar Donetsk.

Si en esa temporada marcó un solo gol en la liga y dos en la Champions League, de todos modos sirvió para ser convocado por primera vez para la selección nacional (cuando ésta se encontraba en sus primeros tiempos tras la disolución de la Unión Soviética) y en 1994/95 marcó 16 goles en 31 partidos y contribuyó al segundo título consecutivo de su equipo.

Si Shevchenko iba en franco ascenso hasta convertirse en estrella del fútbol, se encontró en el momento justo con un entrenador que lo marcó para toda la vida y que le significó un salto de calidad, nada menos que Valeri Lobanovski, que en ese momento tenía 58 años y ya era un héroe para los hinchas del Dínamo y que justo regresaba al club a comienzos de la temporada 1997/98 tras dirigir en Emiratos Árabes y Kuwait. Una de las causas de su regreso fue su convencimiento al ver en acción a Shevchenko y a su compañero de ataque Sergei Rebrov en el invierno de 1996 (volverían a ganar la liga en 1996/97).

Lovanovski –fallecido en 2002-  había sido un gran extremo del gran equipo del Dínamo campeón de la liga soviética de 1961, siendo el primer equipo no moscovita en conseguirlo, y desde 1974 asumió como entrenador y ocupó el cargo durante quince años, ganando ocho veces la liga soviética, y además fue por tres períodos el director técnico de la selección nacional, cuando ganó el bronce olímpico en los Juegos de 1976 y fue subcampeona de la Eurocopa de 1988.

“Es el mejor entrenador de la historia del Dínamo y del fútbol ucraniano”, aseguró “Sheva”, quien comentó también que “le decíamos ‘El Coronel’ porque era un hombre muy disciplinado y muy inteligente, y no me refiero sólo a la táctica. Para tener éxito como entrenador, se necesita más que tácticas. Él miraba constantemente hacia adelante tratando de averiguar hacia dónde se dirigía el fútbol. Fue el primer entrenador ucraniano en utilizar la ciencia del deporte para sacar lo mejor de sus jugadores”.

En 1998, Lobanovski llegó a referirse a Sevchenko cuando le pidieron que lo comparara con otras estrellas europeas. “Los jugadores de renombre llegan muy lejos y se vuelven complacientes. Mira a Ronaldo (Nazario). Todavía está mejorando, como debería a su edad. Pero se queda parado cuando no está marcando goles. No lo cambiaría nunca por Shevchenko, que en cambio hace un trabajo valioso para el equipo”.

No parece ser casualidad entonces que el gran despegue de Shevchenko llegara en esa primera temporada con Lobanovski. Fue en una noche mágica en la que el Dínamo goleó al Barcelona 4-0 con un triplete suyo. “Fue la noche en la que me descubrieron y después de eso ya no hubo escondite”, dijo años después. En esa Champions marcó seis goles en diez partidos (el Dínamo llegó hasta los cuartos de final) y otros 19 en liga, en la que fueron campeones otra vez. En 1998/99 volvió a marcar 18 goles en su liga y además, eliminaron al Real Madrid en los cuartos de final de la Champions para caer recién ante el Bayern Munich en semifinales en un global de 4-3 cuando desperdició una ventaja de 3-1 en la ida. De todos modos, Shevchenko fue el goleador del torneo con 8 tantos, igualando la marca de Dwight Yorke, del Manchester United (campeón al ganarle sobre la hora la final al Bayern), si bien el ucraniano marcó dos más si se contabiliza la fase clasificatoria para ingresar en los grupos. 

Shevchenko estaba pronto para dar el salto a las grandes ligas europeas después de cinco títulos consecutivos con el Dínamo entre 1994 y 1999 y tres copas nacionales (1996, 1998 y 1999) y el Milan apareció en su camino pagando por su pase 26 millones de euros.

Ya en su debut ante el Lecce con la legendaria camiseta número siete convirtió su primer gol en la Serie A y fue goleador de la temporada con 24 conquistas en 32 partidos. “Fue como empezar mi vida desde cero”, recordó en el libro “El Oro de Sheva, palabras y secretos de un campeón”, de Luca Serafini. Su primer entrenador, Alberto Zaccheroni lo recuerda como “tranquilo, quizá un poco tímido y respetuoso, sin grandes gestos hacia la tribuna porque eso no era lo suyo –al contrario de Gennaro Gattuso- y con deseos de aprender desde el principio, aunque no necesitaba de mucha ayuda porque parecía absorberlo todo. Su historial habla por sí solo”. Lo ayudó que hizo rápida amistad con el otro ucraniano del equipo, el defensor Kakhaber Kaladze (que también provenía del Dínamo) y con la estrella del hockey sobre hielo Alexei Yashin, aunque especialmente con el diseñador de modas Giorgio Armani.

Ya afianzado como goleador, volvió en 2003 de una lesión y ganó la Champions y la Copa Italia. En el torneo europeo, el Milan tuvo que definir en un clásico italiano ante la Juventus en Old Trafford y por penales, y el suyo fue el decisivo para darle el título a los rossoneri. Poco tiempo después de ser campeón, visitó la tumba de Lobanovski, su antiguo entrenador fallecido un año antes, para ofrendarle el trofeo, que se llevó a Kiev. “Fue mi forma de agradecerle lo que me dio. Sin duda, fue el entrenador que más me ayudó. Me enseñó la necesidad de ser paciente, me inculcó la cultura del trabajo y la importancia de respetar a tu adversario. Él sentó las bases de mi carrera”, afirmó entonces.
 
El título europeo le permitió jugar ante el Boca de Carlos Bianchi la final intercontinental en Japón,  Ante la creencia de que para su selección sería muy difícil participar en un gran torneo, llegó a señalar que ”mi Mundial será este partido”, pero el equipo argentino terminó venciendo por pernales. De todos modos, pudo ganar el Scudetto bajo la dirección técnica de Carlo Ancelotti y la Supercopa europea al inicio de la temporada 2004/05, así como fue el máximo goleador otra vez con 24 goles en 32 partidos de liga y un triplete suyo permitió vencer a la Lazio 3-0 para obtener la Supercopa italiana siempre con el gran aporte del brasileño Kaká. Ese año fue tercero en la votación para el FIFA World Player y Balón de Oro.
En 2005 llegó nuevamente a la final de la Champions en Estambul, aunque esta vez fue derrotado por el Liverpool luego de haber estado 3-0 en el primer tiempo y por penales. Shevchenko tuvo la oportunidad de ganarlo en la prórroga pero se lo negó una maravillosa tapada del arquero Jerzy Dudek aunque para muchos, resultó una falla imperdonable para un delantero de sus kilates. Pero todavía quedaba lo peor, cuando le tocó fallar el penal decisivo que le dio el título a los “reds”,  “Fue increíblemente doloroso ese momento pero aprendí a verlo de manera positiva. Estábamos jugando bien y merecíamos ganar pero Dudek me hizo una gran tapada y es parte del fútbol”, admitió.
 
Volvió a ser el máximo goleador de la Champions en 2005/06 con 89 goles en 12 partidos (4 de ellos al, Fenerbahce en Estambul) pero el Milan fue eliminado en semifinales por el Barcelona aunque no sin polémica porque le anularon un gol con el que los italianos habrían igualado la serie. 
Tras siete temporadas en las que ganó casi todos los títulos (apenas faltó la intercontinental que le arrebató Boca), Shevchenko fue despedido con todos los honores cuando se anunció su pase al Chelsea en el verano de 2006. Se iba como segundo máximo goleador de la historia del club, detrás del sueco Gunnar Nordhal pero superando a delanteros como Van Basten, George Weah o Jean Pierre Papin.
 
Su pase al Chelsea no sorprendió demasiado porque los rumores estaban instalados desde hacía mucho tiempo porque el club inglés lo venía persiguiendo desde hacía tres años, cuando el dueño del club, el ruso Román Abramovich, lo conoció de casualidad en un lujoso hotel de Milán y “Sheva” venía de ganar la Champions. Congeniaron enseguida. Los dos hablaban ruso y de alguna manera, eran dos emergentes que habían podido tener éxito fuera de la Unión Soviética en el período posterior a su caída.  Shevchenko ya era “Shevagol”, “El Viento del Este” o “el Ronaldo Blanco”.
 
Abramovich llegó a viajar especialmente a Milan con su director ejecutivo Peter Kenyon  para reunirse con el vicepresidente Adriano Galliani por el pase, aunque las dos partes lo desmintieron aunque al poco tiempo se los vio al jugador y dirigente hablando muy distendidamente en el estadio de Boston donde Chelsea iba a jugar un amistoso contra Milan en el verano.
 
Abramovich pagó 45 millones de euros por su pase, superando el de  Michael Essien, para convertirse en el fichaje más caro de la Premier League hasta que el mismo Chelsea pagó 58 millones al Liverpool por Fernando Torres. 
 
“El Milan es un gran club pero para él dejarlo por el Chelsea es una gran demostración acerca de dónde está el Chelsea”, dijo entonces José Mourinho, el director técnico de los “blues”. Y así fue, porque su vida cambió por completo. Se alojó en un hotel de Kensington, en el oeste de Londres, junto a su esposa modelo estadounidense, y se pasaba las tardes jugando al golf en el exclusivo club Wisley, en Surrey.
Prometía ser una gran temporada y se sumó al equipo el alemán Michael Ballack y finalizó con 19 goles en 51 partidos, y en la segunda, con apenas 4 en 30 aunque en muchos estuvo ausente por una operación por una hernia, si bien no podía alcanzar el nivel del titular e ídolo del club, el marfileño Didier Drogba. Siguió teniendo una campaña intermitente ya con el israelí Avram Grant en el banco, reemplazante de Mourinho, que se alejó tras años de grandes éxitos, pero en esa temporada sólo marcó 5 goles en 17 partidos. Nunca pudo consolidarse y entonces llegó a un acuerdo para regresar al Milan.  Su paso por el Chelsea no había sido positivo y lo peor es que aparecieron las primeras críticas duras en su carrera. Hasta llegaron a decir que había sido “la mascota de Abramovich”. Su reputación estaba dañada.

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Para 2008/09 regresaba al Calcio con el número 76 en la camiseta, todo un indicio de los cambios, y allí se reencontró con Kaká y se sumó a los también brasileños Ronaldinho y Pato, y con David Beckham pero era ya una época de decadencia del Milan y no consiguieron clasificarse para la Champions siguiente, fueron terceros, y en 18 partidos de liga, no alcanzó a marcar ningún gol, mientras que fueron eliminados en la Copa de la UEFA en los dieciseisavos de final.

El club italiano, que lo había traído a préstamo, lo devolvió entonces al Chelsea, donde sólo jugó un partido de liga y decidió volver al Dínamo por dos años, aunque ya con la camiseta 7 y no más con la 10 de sus orígenes, ahora en poder de Artem Milevskiy, pero ya no era lo mismo que en sus inicios y no pudo ganar ninguna liga, siempre segundo detrás del Shakhtar, al que sólo le pudieron ganar una Supercopa ucraniana en 2010/11, cuando también llegaron a cuartos de final de la Europa League y cayeron ante el Sporting Braga.

Esta temporada fue un renacer y marcó 10 goles en Liga, 1 en Copa y 5 en la Europa League, pero ni bien comenzó la siguiente se fracturó la mandíbula por la Europa League ante el Litex Lovech de Bulgaria y eso le había hecho perderse gran parte de los partidos, por lo que en 2012 anunció que se retiraría al finalizar la Eurocopa en la que no sólo jugaría como capitán de la selección ucraniana como local (se desarrolló tanto en Ucrania como en Polonia) sino que fue embajador del torneo.

En la selección ucraniana debutó el 25 de marzo de  1995 ante Croacia cuando sólo tenía 18 años. Jugó la clasificación al Mundial 2002 bajo la dirección técnica de Lobanovski y pese a marcar 10 goles, no consiguieron el objetivo aunque sí pudo llegar al de 2006 con 6 goles en 9 partidos de esa etapa clasificatoria. Ya en el Mundial, como capitán, jugó los cinco partidos de su equipo y marcó dos goles  (a Arabia Saudita y a Túnez), eliminaron a Suiza por penales en los octavos de final hasta caer eliminados ante Italia.

También marcó 5 goles en la clasificación para la Eurocopa 2008 aunque no alcanzó para conseguir el objetivo y para el Mundial 2010 terminaron segundos en el grupo, detrás de Inglaterra pero fueron eliminados por Grecia en el repechaje final. En la Eurocopa 2012, su última aparición, hizo un doblete en el debut ante Suecia que significaron los primeros goles en la historia de Ucrania en esta competición. Con 111 partidos con la camiseta de su país, marcó 48 goles y es el segundo jugador con más partidos disputados detrás de Anatolly Timoshchuk. En su carrera marcó 369 goles en 759 partidos sumando clubes y selección nacional.

En 2016, una vez finalizada la Eurocopa de Francia, fue oficializado como DT de la selección ucraniana, lo que causó sorpresa porque se dijo que no reunía la experiencia suficiente para ese puesto aunque cuente con un nombre de peso propio. Se habló entonces de una cercanía con el presidente de la Federación, Andriy Pavelko, siendo el padrino de una de sus hijas.

Al asumir, llevó consigo como ayudante a su ex compañero del Milan Mauro Tasotti, que puede complementarse bien con él al poder dedicarse más a la parte defensiva del equipo. Estuvieron cerca de lograr la clasificación al Mundial 2018 al llegar a la última fecha en igualdad de puntos con Croacia (luego subcampeona en Rusia) pero cayeron ante su rival directo 2-0, mientras que en la Liga de las Naciones de la UEFAS consiguieron ascender del Grupo B al A y también se clasificaron a la actual Eurocopa en la que llegaron a los cuartos de final.-

Shevchenko es conocido por ser tremendamente exigente con su equipo al punto de manifestar que pese a clasificarse como tercero de grupo a los octavos de final no merecían pasar y que sus jugadores “deben despertar”.

Está casado con la modelo estadounidense Kristen Pazik desde 2004 y tienen cuatro hijos (el segundo, Christian, juega en las divisiones inferiores del Chelsea). Se conocieron dos años antes en una fiesta organizada por el famoso diseñador Giorgio Armani aunque al principio tuvieron inconvenientes de comunicación porque “Sheva” hablaba italiano y ucraniano pero no inglés, algo que modificó al punto de que su mujer quiere que en su casa sólo se hable este idioma. A su mujer, de padre franco-polaco y madre ítalo-española, le gusta posar desnuda para su trabajo como modelo y lo fue convenciendo a su esposo para que la acompañe, al punto de que “Sheva” es personal de la compañía de Armani y ya abrió dos tiendas en Kiev.

Cuando Shevchenko pasó del Milan al Chelsea, se acusó a su esposa de alejarlo del club italiano debido a la amistad que ella hizo con Irina, la ex esposa de Román Abramovich, sumado a su deseo de criar a sus hijos en la cultura británica, y hasta en el club rossonero, algunos hinchas llegaron a acusarlo de “traidor” en los estadios.

Su partida a la Premier League, además, coincidió con un especial momento de caída de la Serie A, con las consecuencias del escándalo de arreglo de partidos, lo que ocasionó también otras partidas de jugadores como Fabio Cannavaro o Lilian Thuram. Fue entonces que los medios italianos fueron muy críticos con él ni bien pasó a las filas del Chelsea. Por ejemplo, “La Gazzetta dello Sport” publicaba el ajetreado calendario social de los Shevchenko por Londres, como excursiones de compras, conciertos como el de Madonna o la asistencia al teatro para el musical “Chicago” o cenas en restaurantes elegantes. “Qué rápido que nos olvidó”, se lamentó el medio, para relatar su vida de glamour.

Sevchenko se casó en julio de 2004 en un campo de golf de Washington DC, lo que muestra el amor que tiene por este deporte en el que participa en torneos profesionales y es uno de los referentes no sólo en Ucrania sino en toda Europa del Este, ganando varios títulos desde 2015 y llegó a ser subcampeón en un torneo nacional. Tiene un campo en su casa de Wenworth y a menudo se lo ve jugando con viejos amigos de sus tiempos en el Chelsea, como Gianfranco Zola o John Terry.

Su personalidad es tan conocida que también incursionó en la política, aunque le trajo muchos disgustos. 2012 fue candidato a entrar al parlamento pero no lo consiguió porque sacó sólo el 1,6% de los votos. Partido “Ucrania Forward” (“Adelante Ucrania”). A finales de 2004 quedó atrapado en las elecciones presidenciales del país en las que el pro-ruso Vìktor Yankulovich enfrentó al reformista y pro-occidental Vìctor Yushchenko. Hubo acusaciones de corrupción y hasta se dijo que Yushchenko había sido envenenado. En esa campaña, Shevchenko apareció en la televisión nacional para leer una declaración que respaldaba a Yankulovich, que terminó consiguiendo apoyos en el sector oriental del país, donde el ex futbolista había sido evacuado en los episodios de Chernobyl. Cuando el Shakhtar Donetsk jugò en San Siro contra el Milan por la Champions, en ese tiempo, sus hinchas desplegaron una pancarta que decía “Tu elección hizo llorar a la nación”.

“Es una mierda, un montón de tonterías. La política es un mundo de mierda. Quiero mantenerme bien alejado de él y de los diarios y los canales de TV que defienden a un candidato o a otro. Soy un deportista y represento a mi país y cuando me llaman para jugar, juego pero lo hago porque quiero y no porque me obliguen asì como me retiraré cuando yo quiera”, llegó a pronunciarse.

En 2004 fue nombrado “Héroe de Ucrania” otorgado por el entonces presidente Leonid Kuchma (la distinción más alta del país) y desde 2005 es embajador de “Aldeas Infantiles SOS”. También con su hermana Elena tiene una fundación para los niños enfermos que sufren los efectos de las radiaciones de Chernobyl.

“Siempre lo recuerdo. Nos llevaron a todos al mar para ir a acampar y finalmente, después de dos o tres meses, mis padres vinieron a recogernos. Sólo ahora, años después, con todas las enfermedades genéticas que han comenzado a surgir, hemos comenzado a comprender la magnitud del desastre. Y la gente no sólo se enfermó sino que también perdieron sus hogares y sus posesiones. Algo había que hacer”, afirmó.

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

La selección argentina avanza sin juego pero con Messi (Jornada)


 

Que los árbitros son malos –verdaderamente, el brasileño Wilton Sampaio estuvo lejos de una buena actuación-, que el césped de los estadios de la Copa América parece un picadero, que los rivales se meten atrás. Todo el excusario aparece cada vez que finaliza un partido de la selección argentina, que obtiene más resultados que juego y que se encomienda, cada vez más, al genio de Lionel Messi a falta de un sistema que la respalde.

Para quien abre el diario, o ingresa a internet, y se entera de que el equipo argentino se clasificó a la semifinal del martes ante Colombia –vencedor de Uruguay desde los penales- en el estadio “Mané Garrincha” de Brasilia, seguramente la deducción ante tan abultado resultado de 3-0 ante Ecuador pueda ser que los albicelestes se florearon, pero todo estuvo demasiado lejos de aquello.

La selección argentina no es un equipo que ofrezca ninguna garantía excepto dos posiciones, obviamente la de un genio como Messi -´presente en los dos goles como asistente y autor de un hermoso tiro libre sobre el final- y la del arquero Emiliano Martínez, que no por nada fue el mejor en su puesto en la pasada Premier League inglesa.

Un dato puede ilustrar mejor que nada. De esos tres goles argentinos, dos fueron convertidos en los últimos 10 minutos, cuando ya Ecuador estaba completamente jugado y hasta con tres delanteros (cosa rara en los equipos del argentino Gustavo Alfaro), como Campana, Estrada y Valencia, y eso abrió espacios bien aprovechados por el ingresado Ángel Di María para generar un tiro libre que casi es penal y el VAR determinó lo contrario, y que terminó convirtiendo Messi colocando la pelota en el ángulo como si fuera con un guante en el pie y con el que se bajó el telón de los cuartos de final.

Apenas ocho minutos antes, Messi-una vez más- asistió a Lautaro Martínez para que el ex Racing marcara su segundo gol en la Copa América y aumentara su confianza de cara a lo que queda, nada menos que la semifinal ante Colombia.

Pero como sostuvimos líneas arriba, el equipo argentino no se puede engañar ni mucho menos, colgarse del resultado, porque de esta forma no resolverá sus problemas, que son varios.

El primero de ellos, reiterado, es su falta de juego. Todo depende de lo que haga Messi pero sigue solo, sin socios, ante la inexplicable ausencia de Alejandro “Papu” Gómez cuando ya había quedado claro que el jugador del Sevilla conectaba perfecto con el genio de Rosario. Sin embargo, el entrenador Lionel Scaloni volvió a confiar en su esquema tradicional, con demasiados volantes por detrás de la línea del diez: Leandro Paredes, Rodrigo de Paul y Giovani Lo Celso, dejando en el ataque a Lautaro Martínez y a Nicolás González, que aportan más velocidad y lucha, que claridad conceptual.

De esta forma, y como ocurre reiteradamente durante todo el torneo de Brasil, la selección argentina tiene comienzos en los que se lanza con todo al campo contrario con la sensación de que puede marcar en cualquier momento, para luego irse diluyendo en la confusión de no tener un ordenamiento en su estructura, como por ejemplo un “cinco” clásico al que parece acercarse más Guido Rodríguez (se pudo percibir en los veinte minutos finales cuando ingresó), o el citado Gómez y hasta Ángel Di María como extremo por el otro lado para intentar, tal vez, un 4-3-3 más cercano a las tradiciones futbolísticas nacionales.

En cambio, el equipo argentino parece más pensado para la lucha, la defensa de un resultado positivo, cuando se consigue (como en este caso con el gol de De Paul a los 39 minutos del primer tiempo), y el aprovechamiento de los espacios, y desde ya, cederle siempre la pelota a un muy motivado Messi para que resuelva (tuvo la chance de un cuarto gol, también en la primera etapa, aunque a la salida de Galíndez, envió la pelota al palo con el arquero ya vencido).

Luego, no hay mucho más. La defensa no da demasiado buenas señales, si bien Scaloni hizo muchos cambios y rotaciones, en buena medida por lesiones o Covid, aunque también falta ordenamiento y especialmente, conceptos para marcar y para salir jugando, algo que se complica si no hay asentada una línea con nombres repetidos aunque desde lo individual tampoco haya habido hasta ahora (salvo por el anoche ausente Cristian Romero) ninguna respuesta demasiado alentadora.

Con todo este bagaje, la selección argentina, con mejores indicadores en los números que en el juego, con un arquero sólido, con un Messi enchufado, y con las dudas que sigue generando Scaloni en el andamiaje del equipo, Colombia espera el martes en Brasilia, en lo que será, seguramente, una prueba más exigente que la de Ecuador y en la que el equipo deberá dar la talla y no sólo en cuanto a clasificarse para la final, sino que deberá dar un giro de casi 180 grados en el juego para aspirar a ser por fin, luego de 28 años, un legítimo campeón de América. De lo contrario, el tiempo seguirá pasando y volverán las excusas, que ya no sirven para tapar lo que se ve a simple vista.

Si un limitado Ecuador le dio tanto trabajo hasta los ocho minutos finales, Colombia aparece como un rival mucho más complicado y mejores individualidades, algo que la selección argentina sabe por lo que le ocurrió hace pocas semanas en Barranquilla, cuando parecía que tenía ganado el partido clasificatorio para el Mundial de Qatar por 2-0 y se le escurrió entre los dedos en la última jugada.

Acaso Scaloni y los jugadores hayan aprendido aquella lección y opten, esta vez, por no meterse atrás y salir a trabajar el partido sino a jugarlo, porque hay herramientas como para aspirar a eso y no tener que estar encomendándose siempre a Messi, como viene ocurriendo hasta ahora, aunque los resultados acompañen.