domingo, 19 de septiembre de 2021

La clave sobre cómo actúa Pochettino como DT con los jugadores líderes: El conflicto con Raúl Tamudo en el Espanyol y lo que podría ocurrir con Messi en el PSG (Infobae)


 

“Londres es una hermosa ciudad, ya lo sabes”. La advertencia de hoy de Khalifa Bin Hamad Al Thani, familiar del jeque dueño del Paris Saint Germain en las redes sociales, parece tener un solo destinatario, que no es otro que el entrenador del equipo, Mauricio Pochettino, tras haber cambiado ayer sorpresivamente a Lionel Messi durante el partido ante el Olympique de Lyon, desatando todo tipo de comentarios.

Pero el entrenador argentino de Murphy, provincia de Santa Fe, ya conoce lo que es lidiar con jugadores de peso en sus equipos, como ocurrió cuando asumió en el Tottenham Hotspur y le comunicó a una estrella del plantel como el togolés Emmanuel Adebayor, que perdería la titularidad en manos de un joven surgido de las divisiones inferiores, Harry Kane, aunque el mayor conflicto lo tuvo con un ídolo del Espanyol y su máximo goleador histórico, y además por años compañero suyo en su etapa de jugador, Raúl Tamudo.

En el inicio de la temporada 2009/10, la segunda de Pochettino a cargo del plantel del Espanyol de Barcelona, decidió no sólo contratar en el puesto de Tamudo al argentino Daniel Osvaldo, que venía de marcar muy pocos goles en el Bologna, sino que le quitó la cinta de capitán al goleador para entregársela al defensor Daniel Jarque, que moriría en esa pretemporada de un fulminante ataque de corazón cuando el plantel se encontraba en Coverciano, cerca de Florencia (fue a quien homenajeó Andrés Iniesta cuando mostró su nombre al quitarse la camiseta se la selección española al festejar su gol del título mundial en Sudáfrica ante Países Bajos).

“A Osvaldo lo trajimos con dos cojones en esa posición teníamos a una leyenda del club como Tamudo”,  cuenta Pochettino, quien recuerda que en los primeros cinco partidos no marcó ningún gol, “pero acabó siendo la venta más importante de la historia del Espanyol, por 17 millones de euros”, cuando el argentino pasó a la Roma un año y medio más tarde.

Aquel de 2009 fue un verano europeo muy turbulento. A la inesperada muerte de Jarque, que todavía hoy homenajean los hinchas aplaudiendo en el minuto 21 de cada partido (era el número que llevaba en su camiseta), se sumó que seis días antes se había inaugurado el estadio de Corneliá para 40.500 espectadores (el primer encuentro oficial fue el 9 de septiembre por la Liga y ante el Real Madrid, que ganó 0-3), y si faltaba algo, fue el conflicto entre Pochettino y Tamudo, que ya veterano, pareció no acordar con las pautas de trabajo del cuerpo técnico del argentino.

Tamudo no era un jugador más y tal vez por eso, Pochettino afirmó años más tarde que este conflicto “quizá sea lo que más me hizo crecer a pasos agigantados como entrenador, porque a mi llegada, él estaba el el final de su carrera”. Habían sido compañeros de equipo entre 1996 y 2001, y en un segundo ciclo del argentino, entre 2004 y 2006, y posteriormente, la relación “DT-jugador”  se extendió de 2008 a 2010, cuando ya la situación entre ellos no daba para más.

Tamudo llegó a marcar 193 goles en su carrera, 129 en el Espanyol, siendo el máximo goleador histórico del club, y el que más partidos disputó (340) en 16 temporadas, que incluyen un par de salidas a préstamo al Alavés y al Lleida. Con la camiseta azul y blanca logró dos Copas del Rey, marcando recordados tantos en ambas finales, en 2000, cuando le robó una pelota al arquero Toni Jiménez del Atlético Madrid en una “avivada” cuando iba a sacar desde su área, y en 2006, abriendo la cuenta del 4-1 ante el Zaragoza.

Otros, en cambio, se quedan con el “Tamudazo” de 2007 ante el Barcelona en el Camp Nou, cuando ante la enorme rivalidad de ambos clubes catalanes, el delantero le dio así el título de liga servido al Real Madrid de Fabio Capello, el gol que salvó del descenso al Espanyol en 2004, ante el Murcia, o su asistencia a Corominas en 2006 para otro gol que evitó otra caída a la segunda división.

En el contexto de ese plantel del Espanyol que dirigía Pochettino en 2009 y que contaba con jugadores como el arquero camerunés Carlos Kameni, el ex Barcelona Iván De la Peña y el ex Real Madrid José Callejón, el japonés Shunzuke Nakamura y los argentinos Cristian Álvarez, Juan Forlín y Facundo Roncaglia, el director técnico afirmaba estar “bastante triste con la situación porque tengo bastantes emociones que se contraponen. Hay una parte a la cual le tirás la mano y la otra no la recibe y entonces ya no es mi problema, que es velar por los intereses del club”.

La relación entre Pochettino y Tamudo había comenzado a quebrarse con el retiro de la capitanía, y desde ese momento, el legendario “23” del Espanyol apenas tuvo protagonismo en el equipo, como cuenta Guillem Balagué en su libro “Un Mundo Nuevo” (Diario íntimo de Pochettino en Londres), en el que el entrenador argentino da ciertas pistas sobre su modo de actuar que bien podrían entenderse en clave de lo que podría ocurrir con Lionel Messi (también hoy veterano, con 34 años) en el PSG, aunque se trate de casos distintos

“Tuve que lidiar con una situación con la que no se atrevieron otros entrenadores con mucha más experiencia –afirmó Pochettino en el libro-Nadie había querido abrir la caja de Pandora. Sabía lo que tenía que hacer y fui directo. Me importa tres carajos todo cuando lo que voy a hacer es lo correcto y honesto. Me tiré de cabeza. No quise maltratar al ídolo. Pero los pasos que di eran necesarios. En todo caso, no podía permitirme que el equipo fallara porque yo era novato y la posición del club estaba en juego”.

“Raúl era mi amigo –insistió-, compartimos alegrías de vestuario, incluyendo las dos Copas del Rey que ganamos, pero en ocasiones, los intereses personales de los futbolistas se sobreponen a los colectivos. Tuve muchas conversaciones con él para tratar de hacerle ver que su comportamiento no era el adecuado, que se esperaba algo más de un líder y un veterano como él, y que probablemente se lo recriminaría s sí mismo en un futuro. Llevaba trece años en el primer equipo y seguramente habría sufrido mucho el peso de la responsabilidad sobre sus hombros, pero eso no le otorgaba el derecho a olvidarse del grupo”.

El entrenador relató a Balagué que, entonces, Tamudo “fue saliendo de las convocatorias, pero cuando me preguntaban, decía que no estaba para jugar -solamente disputó 376 minutos en toda la temporada y participó en sólo 6 de los 38 partidos de la liga, sólo 4 de titular y en 2 entró faltando media hora-. Raúl no lo entendió, mejor dicho no quiso entenderlo, lo que, naturalmente, sólo complicó las cosas”.

“Recuerdo verle llorar cuando me despedí como jugador. Y unos años después discutíamos uno frente al otro, diciéndonos cosas muy gordas. Hubo conversaciones sinceras pero cuando se rompe algo, se rompe. Estoy seguro de que ambos podríamos haber evitado muchas cosas, sobre todo porque no sólo sufrimos nosotros, sino también quienes nos rodean. Imagino que todo lo que nos ocurrió le hizo madurar. Estoy convencido de que yo también me equivoqué en esa gestión: uno aprende y mejora con el tiempo. Ahora, diez años después como entrenador, no entraría a pecho descubierto, como Mel Gibson en Braveheart, a pelearme contra todos con una lanza. Hay que saber calmar los ánimos”.

La situación conflictiva entre Pochettino y Tamudo no se pudo modificar con el tiempo, como cuenta el argentino en el libro. “En la actualidad no nos hablamos., Mucha gente ha contribuido a este estado de cosas; el Espanyol tiene un entorno que propicia que si algo va mal, vaya peor. Pero me queda una sensación de tranquilidad, porque cada decisión que he tomado puedo justificarla con sólidos argumentos”.

“Hoy  estoy seguro de que en otro plano – hace trabajos de representación institucional como adjunto a la dirección deportiva del Espanyol-  Tamudo verá que hay que tener en cuenta muchas cosas a la hora de tomar decisiones. Probablemente, no estará de acuerdo con el comportamiento de futbolistas como él. Y si se encuentra a alguien parecido tomará decisiones destinadas a que reine la buena dinámica en el grupo. Para eso hay que tener las cosas muy claras, mucha disciplina, y saber qué valores quieres asentar”.

En aquel tiempo de conflicto, Tamudo estuvo cerca de irse al Wigan inglés que dirigía el hoy director técnico de la selección belga, Roberto Martínez. Al menos, Pochettino lo dejó ingresar en la última media hora del partido contra Osasuna por la última fecha de la liga 2009/10 en Cornelliá, para poder despedirse de su público. No pudo marcar goles. Si lo conseguía, habría sido el único de toda la historia del Espanyol en convertir en tres estadios distintos como local, Sarriá, Montjuic y el actual. Se terminó retirando en el Sabadell, en la segunda división española.

 

 

 


viernes, 17 de septiembre de 2021

La FIFA juega con fuego: quiere un Mundial cada dos años (Jornada)


 

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, parece que quiere jugar con fuego y poner en riesgo lo único que le queda para terminar de matar a la gallina de los huevos de oro. No sólo comenzó hace poco a sugerir la idea de que los Mundiales se jueguen cada dos años en vez de cuatro, como hasta ahora, sino que insiste con la posibilidad de implementarla, lo que puede terminar con lo más preciado del fútbol en todo el planeta.

No hay duda de que los Mundiales son auténticas fiestas planetarias. En los lugares más recónditos se paralizan muchas actividades durante ese mes, cada cuatro años, y los que tuvimos la suerte de haber estado en varios de ellos, en países de todos los continentes, hemos notado el clima de inmensa alegría y convivencia como en pocos hechos ocurre, con calles desbordadas de entusiasmo y un notable consumo debido a la enorme cantidad de turistas, la inmensa mayoría, aficionados al fútbol, aunque también los hay de aquellos que quieren observar este fenómeno único.

Quienes peinan canas seguramente recordarán aquellos torneos de fútbol en la Argentina, cuando se disputaban en formato largo y durante el año, sin seguir como ahora los calendarios europeos por el sólo hecho de tratar de venderles jugadores. Eran treinta y ocho fechas de primera división, con un torneo fuerte, con un campeón cabal y de marzo a noviembre.

Una vez que el campeonato terminaba, se paraba la actividad (como ocurre en Europa desde fines de mayo hasta agosto, cuando acaba la temporada) y cuando se acercaba el momento del regreso, la expectativa era mayúscula para poder volver a ver a su equipo o para conocer a sus nuevas estrellas, ya sea surgidas de las divisiones inferiores o algún pase rimbombante, que por lo general debutaban en los torneos de verano.

Si tras dos meses sin fútbol las expectativas eran máximas, no se necesita mucho para describir lo que ocurre cuando transcurrieron tres años y medio y de a poco va llegando el momento de la disputa de un Mundial, para el que hubo que jugar una larga clasificación, luego llega la posibilidad de conocer la lista definitiva de los veintitrés (antes eran veintidós) jugadores que integrarán la selección nacional, y ya los días previos generan una ansiedad inigualable y luego, el cosquilleo nervioso del debut. De hecho, hay muchísima gente que cuenta episodios de su vida basada en la referencia de los Mundiales.

Todo eso es lo que ahora quiere reducir Infantino, con la FIFA, sólo por intereses económicos, para poder recaudar el doble de dinero a partir de multiplicar los Mundiales, como si esto fuera lo mismo que hasta ahora.

Infantino se basó en el informe del ex entrenador francés Arsene Wenger (muchos lo recordarán dirigiendo al Mónaco o al Arsenal inglés), quien recomendó esta idea, y ahora sostiene que la FIFA realizó dos largas encuestas que dieron como resultado un porcentaje alto de aceptación, algo extraño porque en el canal de YouTube de quien esto escribe, hubo una casi unanimidad en la oposición y algunos pocos tibios casos de aceptación de pasar a tres años el lapso entre los grandes torneos de selecciones.

Un Mundial cada dos años implicaría, además, la modificación absoluta de los calendarios del fútbol internacional justo cuando la puja entre los clubes poderosos europeos y las selecciones nacionales periféricas, en especial las sudamericanas, está haciendo eclosión y hasta no se sabe aún si la Premier League va a permitir que sus jugadores vayan a participar de las tres fechas de clasificación de octubre luego del escándalo entre Brasil y Argentina de días atrás en San Pablo.

Esta modificación del calendario implicaría, por ejemplo, que las clasificaciones a los Mundiales deberían hacerse también cada dos años y de manera diferente a la actual para acortar los tiempos, y casi sin espacio para un respiro, lo cual atentaría contra los torneos continentales, como la Copa América o la Eurocopa, que se superpondrían, generando un absoluto caos y una clara merma en la calidad de los partidos, sumado a las continuas protestas de los clubes ricos europeos por tener que ceder a sus jugadores de manera permanente.

El acortamiento de los plazos de los Mundiales a dos años se parecería, de alguna forma, a lo que ocurrió en la Argentina con aquella idea de Julio Grondona del torneo de treinta equipos en primera división, que todavía hoy sigue pagando la AFA, y que significó una caída en picada en calidad y credibilidad, y todo para sumar partidos por fecha para recaudar más por la televisión.

Desde ya que si Infantino persiste con esta idea, tiene mucha relación con el mal momento de relación que atraviesan la FIFA y la UEFA, que se sigue cerrando al resto del mundo con sus propios torneos, como la Liga de las Naciones, que se juega paralelamente a la Eurocopa pero de manera continua durante el año, con un sistema de ascensos y descensos, y que no es otra cosa que la idea de evitar que sus selecciones tengan fechas libres para partidos amistosos con otras de Sudamérica, África o Asia para así evitar lo que el periodismo deportivo del Viejo Continente denomina “Virus FIFA”, aquellos jugadores que deben viajar miles de kilómetros en la semana para volver agotados, o incluso lesionados a sus equipos, perdiéndose compromisos por algunas de estas razones cuando al fin y al cabo, son estas instituciones las que les pagan los salarios.

Por más que Infantino (europeo, al fin y al cabo) haya sido débil ante la UEFA en su tensión con la Conmebol por la actual clasificación mundialista, su enfrentamiento con el presidente de la entidad del Viejo Continente, el esloveno Alexander Ceferín, es evidente, y esto arrastró también a la Conmebol, que viene copiando los métodos del otro lado del Océano Atlántico, con la idea de irse acercando para hacer negocios juntos, ya sea incrementando torneos (Mundiales de Clubes de más equipos, regreso a la Copa Intercontinental, buscar un emparejamiento entre los campeones de la Copa Sudamericana y la Europa League, jugar una final púnica del torneo continental de equipos a la usanza europea, etc) o llevando una final de Copa Libertadores a Madrid, como la de River y Boca en 2018.

También desde esta cuestión política de la tensión entre la FIFA y la UEFA hay que leer el conflicto, así como en un intento desde Zurich de mostrarse “moderno” aunque no siempre con ideas coherentes, como por ejemplo, haber terminado con la Copa de las Confederaciones, que se jugaban un año antes de cada Mundial y en la misma sede y en el mismo mes, como para probar todo lo relativo a organización, clima, turismo y funcionamiento general, además de reunir a las selecciones campeonas de cada continente (de haberse continuado, Argentina habría jugado la de Catar de noviembre de este año como campeona de la Copa América).

Sin embargo, la Copa de las Confederaciones busca ser reemplazada por un Mundial de 24 clubes (se ve que a la FIFA le gusta el gigantismo porque ya se anunció que desde el Mundial de 2026 habrá 48 selecciones, sin importar mucho la calidad de las mismas), entre ellos, los últimos cuatro campeones de la Copa Sudamericana y de la Europa League sin que ninguno de los cráneos que asesoran hayan reparado en que estos dos torneos continentales los juegan equipos que en sus ligas no lograron superar el cuarto o quinto puesto (depende del país) y que de ninguna manera esa performance debería permitirles llegar a un torneo planetario porque no habrían hecho el mérito deportivo suficiente.

Pero está claro que a esta FIFA, lo deportivo parece interesarle muy poco y que lo que prima son las ideas de negocios, las movidas de modernidad, y el marketing de la sonrisa amable y eterna, hasta que un día, pasados los primeros mundiales, se den cuenta tardíamente que se fueron esfumando las expectativas, aquella alegría desbordante, por ser una ocasión especial, y aquella picazón del debut, al repetirse tantas veces en nuestras vidas.

Habrá que ver si con sus movimientos de pinzas, la FIFA consigue llevar a cabo este proyecto. Si es por los votos, y como parece que serán positivos, (entre las confederaciones asiática y africana reúnen cien y si se suma la CONCACAF, treinta y cinco), llegaría a 135, contra los 65 de la UEFA y la Conmebol, podría conseguirlo. En ese caso, será el camino para terminar de matar a la gallina de los huevos de oro.


La dura realidad económica del Barcelona tras la salida de Messi: pérdida de sponsors, abonos y camisetas, y una deuda en aumento (Infobae)


 

El impacto negativo de la salida de su máximo emblema, Lionel Messi, hacia el Paris Saint Germain (PSG) en el pasado mercado de pases europeo le puede generar al Fútbol Club Barcelona un impacto negativo de 137 millones de euros entre la caída de los sponsors, y de la venta de abonos anuales al Camp Nou o de camisetas, en tanto que a sus dirigentes se les pide explicaciones por preparar una oferta por el jugador del Leizpig y la selección española Daniel Olmo por 65 millones, casi el doble de lo que iba a cobrar el argentino si se le renovaba el contrato.

La consultora “Brand Finance” estimó que con la salida de Messi (obligada por el club, porque el jugador no quería marcharse y aceptó reducirse su salario en todo lo que el club le sugirió), el Barcelona perdería hasta el 11 por ciento de la marca que se estima hoy en un valor de 1266 millones de euros, ubicándose aún como la segunda entre todos los equipos de fútbol del mundo y apenas por detrás del Real Madrid (1276 millones), aunque en cualquier momento podría caer detrás del Manchester United, hoy tercero con una valoración de 1130 millones.

Esto no es sólo privativo del Barcelona, porque algo similar (o peor) le ocurrió al Real Madrid en 2018 cuando el portugués Cristiano Ronaldo (considerado como la máxima figura del equipo desde los tiempos de Alfredo Di Stéfano en los años cincuenta y sesenta) se marchó a la Juventus y la marca disminuyó un 19 por ciento.

Apenas por el rubro de los ingresos comerciales, el Barcelona sufriría una pérdida de 77 millones, otros 17 millones serían por la pérdida de ventas en los días de partido (rubro conocido como Matchday)  y otros 43 millones, en ventas de camisetas, de las que un 80 por ciento correspondían al argentino, y ya el club las tuvo que retirar del mercado, así como quitó su gigantografía del estadio. Por otra parte, se calcula una caída de 40 millones por abonos de plateas para ver al equipo en el estadio porque 26.238 socios se retiraron esta temporada (incluso antes de que se produjera la salida de Messi del club), por lo que de un total anterior de 83.500 se pasará a otro mucho más reducido de 57.262, lo que ya se vio reflejado en los primeros partidos de la temporada en condición de local.

Si la venta de camisetas va en picada, peor situación es la que tendrá el Barcelona a partir de la temporada 2022/23 porque la empresa japonesa Rakuten, auspiciante principal de la indumentaria y que aporta 30 millones en 2021/22 y que ya dejó 250 millones en las arcas del club en los últimos cinco años (por la pandemia y por Messi disminuyó desde los 55 millones de años anteriores), anunció que se retirará el 30 de junio próximo.

Sin nuevo sponsor a la vista, a Rakuten se le suma la anunciada salida de Beko, auspiciante de las mangas de la camiseta. Hasta el momento, los auspiciantes aportan un total de 180 millones anuales y la comisión directiva entrante ya manifestó que quiere tratar de llegar a los 250 en esta temporada como para ir paliando el enorme agujero negro, a sabiendas de que la salida de Messi significa perder un tercio de los ingresos directos e indirectos del club según varios de los estudios consultados, y que a su vez indican que estas previsiones se complicaron para los próximos meses.

Por ejemplo, Marc Ciria, uno de los principales consultores del Barcelona y perteneciente a la empresa “Diagonal Inversores” afirma que “a partir de ahora, para mantener a los patrocinadores tendrá más importancia la competitividad del equipo que los nombres. Messi les aportaba un relato y ahora se han quedado sin él” y si bien se puede pensar en el futuro en otros jugadores emblema como Ansu Fati o el recién llegado Memphis Depay, todo indica que no llegarán al nivel de lo que fue el argentino en cuanto a atracción para los auspiciantes en el corto plazo.

Según los consultores, el Barcelona no debería descartar la opción de renegociar a la baja el contrato por el auspicio de la camiseta con Rakuten y hasta considerar otras salidas como la de convocar a empresas de compraventa de criptomonedas, un sector muy especulativo y de riesgo variable con el que la dirigencia “culé” no se siente muy cómoda.

Otro problema que aparece en lo inmediato es la relación con “Nike”, que puso como fecha límite el mes de octubre para saber cuál es el nombre del nuevo patrocinador principal de la camiseta desde el 1 de julio de 2022.

 

 

 

“El Barcelona ha felicitado esta semana a través de sus redes sociales a un jugador del PSG por haber superado a Pelé como máximo goleador sudamericano con la selección de Argentina”, ironizó días pasados Alberto Masnou, en su columna del diario deportivo catalán “Sport”.

El periodista sostuvo que la marcha de Messi “duele en lo más profundo del corazón barcelonista porque el club catalán ha dejado de estar en el epicentro del mundo futbolístico. Ahora incluso el Barꞔa debe mirar a París o a B uenos Aires. Hoy, el aficionado de Hong Kong, Australia, Malasia, USA o Senegal han dejado de estar pendientes del Barcelona, ha perdido interés por el club, que, gracias a Leo, se convirtió en el más grande del mundo”.

“Dejar marchar a Leo cuando quería quedarse –insiste Masnou- es el mayor error de la historia del FC Barcelona. El Barꞔa es hoy un equipo mediocre cuya delantera son retales del Leganés, del Sevilla o del City”.

Mientras el Barcelona sufre estos avatares, en París, en poco más de un mes desde su llegada, el PSG ya firmó acuerdos con “Dior”, “EA Sports” o “Crypto.com” (pagará 30 millones de euros por año), “Accor”, el actual sponsor y que paga actualmente 50 millones, ya propuso renovar y el precio del “Token” (criptomoneda del PSG) ya aumentó un 130 por ciento, según el portal web de seguimiento de precios de activos digitales “CoinMarketCap”. Un informe de “L’Equipe” indica que la venta de camisetas de Messi con el número 30 superan en más del 50 por ciento a las del 10 de Neymar de hace cuatro años, cuando el brasileño llegó al club parisino, en tanto que apenas un día después de oficializar el pase, el club francés aumentó en cinco millones sus seguidores en Instagram.

Si de Instagram se trata, Messi (240 millones) cuenta con más del doble de seguidores que el Barcelona (99,5), lo que demuestra, según el consultor Marc Ciria, “que hay una gran masa de aficionados que siguen al jugador y no al club” y que si el argentino genera 200 millones de euros al año en venta de camisetas, el club se queda con un 15 por ciento de ese valor.

La situación económica del Barcelona es tan dura que hace unas semanas (Messi aún permanecía en el club) la agencia de calificación “Fitch” le dio un triple B negativo, cuando intenta refinanciar su deuda de 525 millones de euros bajo la tutela de la banca Goldman Sachs. Según los asesores, esa calificación no cambiará en el corto plazo.

Por lo pronto, el Barcelona ya cambió de director comercial por tercera vez en 2021. Si antes estuvo en manos de Cinto Ajram y luego de Xavier Asensi –que se fue con David Beckham al Inter de Miami- Jordi Camps renunció en julio pasado por “diferencias en la hoja de ruta”.

Si hay alguien que conoce al Barcelona al dedillo, es el ex dirigente y empresario Josep María Minguella (el que acercó a Diego Maradona y a Messi al club), quien también es columnista de distintos medios catalanes y tiene un influyente canal de youtube con temática azulgrana.

“El Barꞔa, que tiene una camiseta gloriosa, un escudo único y una afición mundial, ha perdido en poco tiempo cerca de 70 goles por temporada al prescindir de Luis Suárez, no renovar a Messi y reforzar al Atlético de Madrid con Antoine Griezmann-afirmó días pasados-. Se sabe que estamos en una situación delicada, pero creo que el socio tiene derecho de una vez a saber cuáles fueron las  realidades de no poder firmarle su contrato. Se ha publicado que para el partido contra el Bayern Munich hubo poco más de 30.000 solicitudes para asistir al Camp Nou. Puede tener diversas causas pero en ellas habría que incluir la falta de nombres de impacto”.

La confusión sobre la salida de Messi y la supuesta imposibilidad del Barcelona de hacer frente al pago de su contrato, choca con las crecientes versiones de que el club prepara una oferta de 75 millones (casi el doble de lo que se había acordado con el argentino) para contratar al delantero español del Leizig, Daniel Olmo.

En este sentido, el empresario de medios y avalista del presidente del Barcelona, Joan Laporta, Jaume Roures, sostuvo al programa “La Sotana” que si bien firmado con Messi “no había nada, estaba todo acordado de palabra y muchas cosas escritas, pero los días previos a ese jueves se complicó todo por todos lados, pero fue más desde el punto de vista deportivo y no económico porque Messi ya hizo las concesiones que se le pidieron. El mundo del fútbol es muy complejo”.

Roures afirmó que la situación del Barcelona “es peor de la que todo el mundo pueda imaginar. Se podría haber avanzado mucho con renovar a Messi incluso sin el dinero del acuerdo que hizo la Liga con el fondo CVC por los derechos de TV pero las cosas no son fáciles. La exigencia y la necesidad de un equipo competitivo es algo que ya ha ido diciendo leo desde que era capitán y este es un elemento que se mezcló con unos temas que estaban bastante resueltos”.

Al menos, en las últimas semanas el Barcelona tuvo un mínimo respiro al cerrar un acuerdo con la marca “Allianz” hasta 2024, mientras que con “Lego”, el club viene realizando algunas colaboraciones que podrían implicar algún tipo de contrato con la empresa danesa como sponsor.

También desde 2012, el Barcelona tiene un acuerdo con la Agencia Catalana de Turismo (ACT) con el objetivo de promover la ciudad en los mercados internacionales con el club como epicentro y algunos deportistas o ex deportistas como ejes, como son los casos de Gerard Piqué, Carles Puyol, Ricky Rubio o Mireia Belmonte.

Pero los problemas siguen y el pasado martes, la Junta Directiva aprobó el cierre del ejercicio 2020/21 con pérdidas de 481 millones de euros y un presupuesto de ingresos previstos para la temporada 2021/22 de 765 millones, una baja sensible para lo que fueron los anteriores, algo que deberá ser ratificado por la asamblea de compromisarios del fin de semana del 16 y 17 de octubre coincidiendo con el partido ante el Valencia, mientras que el 6 de octubre se presentarán los resultados de la Due Dilligence que lleva adelante el club desde que Laporta asumió como presidente.

La deuda total del FC Barcelona es de 1350 millones de euros y en ese monto se incluyen los 52 que debe pagarle al propio Messi como parte del salario diferido que el jugador dejó de ganar durante la pandemia para aliviar la situación económica del club.

El Barcelona tiene previsto efectuar pagos correspondientes a esta deuda entre lo que queda de 2021 y 2022, aunque está negociando los plazos con los abogados del argentino.

Horas antes del partido contra el Bayern Munich por el inicio de la fase de grupos de la Champions League, el ex presidente del club alemán, Uli Hoeness, afirmó que “ya no considero al Barcelona como un referente del mundo del fútbol (el Bayern por muchos años se le quiso parecer).Ya no es un modelo para nosotros, en absoluto. En realidad está en quiebra. En Alemania, el Barcelona sería un caso para un juez responsable de insolvencia. Somos favoritos en este partido porque el Barcelona no puede estar en forma debido a la venta de varios jugadores clave y a los problemas económicos”.

Consultado el ex jugador y director general del Bayern, Karl Heinz Rummenigge sobre la salida de Messi del Barcelona, sostuvo que tanto él como Cristiano Ronaldo “dejan un vacío en términos de marketing, que la liga no podrá llenar. Cada uno es libre de opinar lo que quiera pero considero un gol en contra haberse visto obligado a perder al argentino por consecuencias del Fair Play financiero, pero lo vimos venir. Cuando acumulas tantos gastos es normal que las cuentas no terminen saliendo, especialmente después de la pandemia. No hay alternativa, hay que reducir gastos, y mi buen amigo Laporta lo sabe”.

El Barcelona, que meses atrás había caído estrepitosamente contra el Bayern Munich por 8-2 por la Champions League, ahora inició la nueva temporada europea cayendo por 3-0 ante el mismo equipo en el Camp Nou.

 

 

 

 

jueves, 16 de septiembre de 2021

Eduardo Camavinga, de un campo de refugiados y la casa incendiada al crack que contrató el Real Madrid y asoma como gran estrella mundial (Infobae)


 

Angoleño de nacimiento y congoleño de ascendencia, el volante francés Eduardo Camavinga pasó de tener que vivir en un campo de refugiados con su familia y de tener que lidiar con un incendio que quemó toda su casa, a ser jugador del Real Madrid desde esta temporada, tras asomar como un crack de brillante futuro y batir ya varios récords en su corta carrera.

Con apenas 18 años de edad, varias metas ya alcanzadas y una estatura de 1,82 metro para apenas 68 kilos, lo que determina que cada movimiento en el césped parezca una zancada, el fichaje de Camavinga es considerado como una apuesta del Real Madrid para ingresar en una etapa de modernización del plantel, especialmente para la renovación de un mediocampo que por muchos años es integrado por el croata Luka Modric, el brasileño Casemiro y el alemán Toni Kroos, cuando la generación anterior a la suya (Marco Asensio, Lucas Vázquez e Isco Alarcón) no pudo terminar de hacer pie en el equipo titular.

En cambio, Camavinga –quien llegó al conjunto blanco de la capital española el 31 de agosto, último día del libro de pases en Europa, y según muchos analistas, como devolución del golpe al PSG, que pretendía al jugador, por no venderle a Kyllian Mbappé-, viene a sumarse en la conformación del Real Madrid del futuro cercano junto al uruguayo Federico Valverde y a los brasileños Rodrygo Goes y Vinicius Junior, con un fútbol de mayor despliegue pero al mismo tiempo con un juego de ida y vuelta pero fino, con calidad.

Camavinga irrumpió como un nuevo salto de calidad también en la selección francesa campeona del mundo, siendo el segundo jugador más joven en debutar en los “Bleus”, con apenas 17 años y 10 meses, el 8 de septiembre de 2020 ante Croacia por la Liga de las Naciones de la UEFA (sólo lo superó Maurice Gastiger, en 1914) y ya convirtió un gol en los tres partidos que disputó en el equipo galo.

Eduardo Celmi Camavinga nació en Miconge, en la provincia angoleña de Cabinda, el 10 de noviembre de 2002 en medio de un campo de refugiados, a donde fue alojada su familia (sus padres y sus cinco hermanos, él es el tercero) que huía del Congo, y por eso él tiene las dos nacionalidades.

En 2003, su familia logró por fin irse a Francia. Se estableció primero en Lille y luego en Fougéres, al norte de la Bretaña, a unos 40 kilómetros de Rennes, y allí transcurrió toda su infancia, marcada por la pobreza, el intenso trabajo de sus padres, y la lucha denodada por salir adelante. Apenas un día antes de cumplir los 17 años, en 2019, todos obtuvieron la nacionalidad francesa y Eduardo pudo conseguir terminar el bachillerato en Ciencias Económicas y Sociales de la Academia de Rennes en julio de 2020. Cinco meses más tarde fue elegido quinto mejor jugador de Europa sub-21, el famoso premio “Golden Boy”.

Su padre, Celestino, solía levantarse muy temprano para desayunar y salir hacia Saint Brice-en-Coglés, donde trabajaba en un matadero de cerdos. Su madre, Sofía, había tenido que dejar su actividad laboral cuando nació su tercera hermana, por lo que no le quedó otra que tomar algunas changas ocasionales. “Hubo semanas enteras que no vi a mi padre cuando entré a la academia, pero por suerte me las arreglé siempre bien solo para las tareas”, contó en una entrevista, en la que también detalló que nunca en su vida pudo conocer a sus abuelos, que permanecen en Angola. “Hablo por teléfono con ellos pero nunca tuve la oportunidad de ir. Algún día regresaré al país, seguro”.

Si bien jugaba al fútbol cuando era niño, lo hacía en su casa y en el patio de la escuela. Lo que le interesaba más era el judo, que practicaba su hermano. Pero siguiendo el consejo de los supervisores del colegio, su madre lo inscribió en el cercano club “Drapeau-Fougéres” (desde 2011, “AGL-Drapeau”, tras una fusión), y en el que jugaba su padre en el equipo senior, cuando apenas contaba con siete años. Rápidamente comenzó a destacarse como defensor y como centrodelantero.

Quien recuerda bien ese tiempo es Nicolás Martinais, uno de sus primeros entrenadores en el club y quien se hizo amigo de la familia. “Su madre lo inscribió porque en la casa rompía todo jugando a la pelota –contó entre risas-. “Teníamos un balcón y con una pelota que era muy dura rompí una mesa de café. Realmente no sé cómo lo hice, pero fui directamente a esconderme en mi habitación, por reflejo, y estaba solo con mi madre en la casa y cuando se enteró, me regañó. Debo reconocer que yo era un poco ruidoso”, confesó Camavinga, quien afirma que desde muy pequeño era hincha del Stade de Rennes. “Hasta llegué a ir al estadio a verlo, y estoy en fotos con la bandera, aunque no recuerdo en qué partido fue. Me gustaban mucho Yann M’Vila y Jonathan Pitroipa”  (jugadores de la época).

Hubo un hecho que marcó la infancia de Camavinga y su familia. Un incendio que devastó la casa que tras mucho trabajo su familia había construido en el pueblo de Lécousse. Sólo tras un gran movimiento de solidaridad pudieron recuperarse muy de a poco y la alcaldía los trasladó a otra vivienda.

“Cuando ya se habían llevado los muebles- recuerda Martinais a “Ouest France”-, su padre Celestino se acercó y le dijo ‘Eduardo, tú eres la esperanza de la familia. Eres tú quien la levantará’, como si fuera una profecía”. “Es cierto que mi padre me dijo eso-acepta Camavinga- pero cuando era pequeño, era despreocupado y no necesariamente tomé esa frase en serio. Apenas tenía diez años y me hizo reir, pero con el tiempo y a fuerza de oir a mi madre hablar de eso, comprendí que la situación era grave, muy grave. En ese momento las cosas no iban bien para mi familia y recuerdo como si fuera hoy aquel incendio. Estaba en la escuela y por la ventana podía ver a los bomberos a todo trapo, pero no había hecho la conexión de que se trataba de mi propia casa, pero al final del día, vino la maestra a vernos a mi hermana y a mí y nos contó lo que sucedía y vino mi padre a buscarnos. Mi habitación estaba en el piso de arriba y fue la que peor lo pasó y perdí toda mi ropa, aunque por suerte se pudieron recuperar cosas de la planta baja”.

Tras cinco años en el “Drapeau-Fougéres” se incorporó a los juveniles del Stade de Rennes. Al poco tiempo, ya era vox populi en el club rojinegro propiedad del multimillonario Franꞔois Pinault, que había un chico de características especiales, que era un proyecto de crack.

“Eduardo es un ejemplo en todo el sentido de la palabra” -llegó a decir Landry Chauvin, su ex entrenador en esta etapa-. Vio todo de antemano, entendió todo la primera vez y siempre estuvo en una perspectiva de aprendizaje y progreso diario. Trabajar con un niño así es simplemente felicidad”.

El veterano Jo Bourel (75 años), otro entrenador que tuvo en las divisiones inferiores del Rennes, fue mucho más allá en declaraciones a “Le Point”: “Cuando necesitábamos mantener un resultado, lo pusimos en defensa. Al contrario, cuando teníamos que ganar, lo colocábamos de centrodelantero. Y siempre obtuvimos buenos resultados.  Era superior a todos en cualquier ámbito del juego. Tenía destreza, flexibilidad, pero también una hermosa visión de juego y una gran madurez desde muy temprana edad. Al defender era un felino real, que se convertía en gacela al atacar. Es un jugador versátil”.

Su debut en la Ligue 1 se produjo el 6 de abril de 2019 ante el Angers, cuando ingresó como suplente para reemplazar a M’Baye Niang a un minuto del final (empataron 3-3) convirtiéndose (a los 16 años, 4 meses y 27 días) en el jugador más joven de la historia en vestir la camiseta del Rennes en primera división, superando a Fréderic Guimard en 1987.

Ya para ese entonces, su antiguo entrenador Chauvin sostuvo a “L’Equipe” que Camavinga “tiene el calibre de Ousmane Dembélé (otro ex jugador del Rennes, que tiene una buena tradición de divisiones inferiores, de donde han surgido Yoann Gurcuff, Mikael Silvestre, y Sylvain Wiltord). Imagino una trayectoria idéntica”.

En esa temporada 2018/19 terminó jugando 7 partidos y otros 13 en el filial, en el que anotó 4 goles. Fue el jugador más joven en debutar en la liga francesa con 16 años y poco más de 4 meses, superando el anterior récord de Kyllian Mbappé en el Mónaco y ganó la Copa de Francia 2019  al PSG (6-5 por penales tras el 2-2 en el tiempo regular), que fue la tercera copa de la historia del club y Si bien su equipo perdió la Supercopa 2019/20, fue nombrado jugador del mes de la Liga en una oportunidad (el jugador más joven en conseguirlo) y debutó en la Champions ante el Celtic (1-1) y su primer gol profesional lo consiguió ante el Olympique de Lyon a un minuto del final (0-1). Terminó jugando 39 partidos, marcó un gol y su equipo terminó sexto e ingresó en la nueva UEFA Conference League de 2021/22.

Para llegar a primera, el mayor espaldarazo se lo había dado otro entrenador suyo en divisiones inferiores, Julien Stephan, quien a los 15 años ya lo había llevado a la Reserva del Rennes y desde allí lo lanzó como volante defensivo y que ahora se había hecho cargo de la Primera y se había propuesto “permitirle crecer en paz, en un contexto favorable”. Su ayudante de campo, Mathieu Le Scornet, se mostraba entusiasmado: “Aún no ha demostrado todo su talento. Esto promete”.

Al poco tiempo de iniciarse la temporada 2019/20, el 18 de agosto, el PSG, campeón de la Liga anterior, tropezó otra vez en el Roazon Park ante el Rennes por la segunda fecha del torneo, al caer 2-1. Pero más allá de la gran victoria, Camavinga redondeó un partido casi perfecto, con el 97,6 por ciento de pases acertados pese a jugar rodeado de rivales como Marco Verrati, Julien Draxler o Ángel Di María.

Ya era más un interior derecho que un volante central, como jugaba en las divisiones inferiores y comenzaban a aparecer todas sus virtudes: calidad tanto en el pase como en la gambeta, velocidad y enorme capacidad para  el quite. En ese sentido, su marcaje es asfixiante, muy agresivo, y con mucha presión al rival y suele ganar los duelos individuales (fue el jugador con más tackles -quites arrojándose al suelo- de la pasada temporada en Francia).

Consolidado como titular desde mayo de 2019, logró destacarse siempre en los partidos trascendentes como contra el PSG, Mónaco, Olympique de Lyon y Olympique de Marsella y para muchos no fue casual que la temporada 2019/20 haya sido la mejor de la historia del Rennes. No resultó casual, entonces, que lo pretendieran los mejores clubes de Europa como el PSG, el Borussia Dortmund, el Manchester City o el Real Madrid. Al fin y al cabo, se trataba del jugador sub-19 con más partidos de las cinco principales ligas de Europa (71).

Si bien se descontaba que su próximo paso era llegar a sumarse a las estrellas del PSG, el pasado 31 de agosto, al borde del cierre del libro de pases, fue transferido al Real Madrid por 30 millones de euros más otros 15 en variables.

Más allá del lógico interés del club de la capital española, se llegó a decir que esta contratación estuvo relacionada con una “devolución de favores” al PSG por no permitir la llegada de Mbappé a los blancos, al punto de que lo esperaron hasta último momento, por lo que Camavinga, en principio, fue anotado en el Castilla, el equipo filial, para no ocupar un lugar en el primer equipo, por si el extremo campeón mundial arribaba en los últimos minutos.

Su debut se produjo el pasado domingo en el Santiago Bernabeu, justo con la vuelta de público después de más de un año y medio por la pandemia, cuando entró como suplente por Eden Hazard y marcó su primer gol tras un rechazo. De esta manera se convirtió en el cuarto goleador más joven de la historia del club detrás de Alberto Rivera, Manolo Sanchís y Rodrygo Goes. Apenas tres días más tarde debutó también en la Champions ante el Inter en el Giuseppe Meazza, cuando entró por Modric y asistió a Rodrygo,  para que éste marcara el gol del triunfo en el último minuto.

En la selección francesa comenzó a ser convocado a la sub-21 para jugar ante Georgia y Suiza apenas consiguió el pasaporte, y en la mayor debutó el 8 de septiembre de 2020 ante Croacia por la Liga de las Naciones de la UEFA (4-2) y se convirtió así en el jugador más joven en debutar con los Bleus desde 1945 (17 años, 9 meses y 21 días). Su primer gol lo marcó ante Ucrania en un amistoso el 7 octubre 2020 en el Stade de France (7-1)

Entre juveniles y mayores del Stade de Rennes, y el Real Madrid lleva jugados 103 partidos, con 7 goles y 6 asistencias. Y en las selecciones francesas, 9 partidos con 2 goles.

“Podría suceder antes, pero tarde o temprano habría sido convocado –sostiene Didier Deschamps, el entrenador de la selección francesa, campeón mundial en 2018-. En términos de personalidad, se nota cuando está en el campo de juego. Influye pese a su corta edad y es capaz de hacer grandes cosas y tiene potencial, lo que significa que será parte integral de este equipo”.

“Eduardo nos sorprende con su madurez tanto dentro como fuera de la cancha –sostiene Olivier Giroud, delantero del Milan y también campeón mundial en 2018-. Ya había visto partidos del Rennes y entonces no me sorprendió en la Selección. Es muy sociable y siempre sonriente. Es un muy buen chico”.

Mathieu Le Scornet, ayudante de campo del Rennes, considera que Camavinga “fue educado en compartir, en la alegría, en el buen humor. Es alguien que libera energía para los demás. El siempre da mucho a todos. A veces creo que él disfruta más asistiendo para que marque el gol otro, que marcando él mismo”.

“Nunca les dije a mis padres que mi sueño era ser futbolista profesional –confesó Camavinga a ‘Ouest-France’- eso vino naturalmente.. Ellos no pudieron tener en África una buena educación, entonces lo pensaron para mí, para que pudiera desarrollarme. El valor que más uso en el campo de juego es el del trabajo. Si no trabajara, mi mamá me sacaría de las orejas, y mi papá también. Ellos tuvieron que trabajar mucho para que yo esté donde estoy ahora aunque sé que sin trabajo, no llegaría a ninguna parte. He dado algunos pasos para ayudar a mi familia, pero todavía falta mucho para hacerla más feliz. La felicidad no está ligada sólo a cosas materiales, sino  que se trata de un equilibrio global”.

 

 

 

 

 


El fanatismo de Paolo Sorrentino por Maradona, su nueva película y las otras veinte para ver sobre el astro argentino (Infobae)


 

Cuando en 2014 el director italiano Paolo Sorrentino fue convocado al escenario del Dolby Theatre de Los Ángeles para recibir el Oscar a la mejor película extranjera por “La Grande Bellezza”, agradeció a sus “inspiradores”, Federico Fellini, Talking Heads, Martin Scorsese y Diego Armando Maradona.

Poco tiempo atrás, había contado en una entrevista con el diario “Corriere della Sera”, que si estaba vivo era gracias a Maradona. De adolescente, fanático del Nápoli, iba siempre a verlo jugar en el estadio  San Paolo en los años de gloria (dos Scudettos, una Copa Italia y una Copa UEFA ), pero sus padres no le permitían viajar a los partidos de su equipo en condición de visitante.

En septiembre de 1986, contó Sorrentino, sus padres le dijeron que tenían que ir a pasar unos días a la casa de veraneo de Roccaraso (una ciudad turística ubicada en la montaña). El Nápoli visitaba al Émpoli y rogó que lo dejaran ir a ver ese partido  y por una vez, lo autorizaron, por lo que sus padres se fueron y él se quedó solo en su casa.

El final de la historia, sin embargo, no fue feliz. “Al otro día, temprano –relató Sorrentino, de 51 años- sonó el portero eléctrico. Creí que era mi amigo con el que íbamos a viajar a Émpoli pero no. Era el portero del edificio. Tenía que decirme algo. Bajé, y con los ojos llorosos me dijo que mis padres habían muerto la noche anterior en la casa de veraneo mientras dormían, por un escape de gas. Yo salvé mi vida gracias a Maradona”.

Émpoli y Nápoli empataron 0-0 en aquella oportunidad pero Sorrentino tampoco pudo estar en ese partido aunque su equipo obtuvo en esa temporada 1986/87 su primer Scudetto.

“Maradona es mi infancia. Él es el mundo antes de cualquier cosa”, dijo Sorrentino en otra entrevista con el diario “El Mundo” de Madrid. Tanto es así que cuando se enteró de s muerte el pasado 25 de noviembre, publicó un conmovedor texto en su cuenta de Instagram @paolosorrentino_real junto con la foto de un Maradona joven, que muestra el tatuaje del Che Guevara en su brazo, mientras baila en una fiesta: “Gracias, Dios del fútbol, de la libertad, del espectáculo y de mi juventud”.

Sorrentino ya había incluido una referencia a Maradona en su película “Juventud”, de 2015, aunque no se lo menciona por su nombre, pero sin dudas se trata de él, interpretado por el actor argentino Roly Serrano, que logra un notable parecido en el film.

“Juventud” transcurre en un spa de los alpes suizos y entre los huéspedes aparece alguien muy parecido a Maradona, entre tanta gente que rodea al protagonista, un director de orquesta retirado (Michael Kane), de vacaciones con su hija (Rachel Weisz) y su mejor amigo (Harvey Keitel).

“Nunca vi a Maradona en persona –se lamentó Sorrentino en una entrevista con la desaparecida animadora Raffaella Carrá-. Sólo me crucé con él una vez en Madrid, en un partido del Nápoli, pero dudo de que me haya reconocido, Hablé con él unos segundos cuando me llamó para felicitarme cuando gané el Oscar y mi avión ya despegaba del aeropuerto de Los Ángeles, mientras la azafata me pedía que apagara el teléfono y yo le decía que no podía porque estaba hablando con el más grande. Fue un momento de gran felicidad”. La comunicación no terminó allí “porque él después me grabó un video con esas felicitaciones por la estatuilla”.

Toda esta historia que vivió de adolescente, que incluyó la muerte de sus padres y su propia supervivencia, Sorrentino la acaba de volcar en un nuevo film presentado en la 78ava Mostra del Cine de Venecia, la más antigua del mundo, y con el título “É stata la Mano di Dio” (Ha sido la Mano de Dios), que se estrenará en Netflix el 15 de diciembre próximo y está centrada en las memorias de juventud del director y su vínculo emocional con el astro argentino.

Si bien Maradona es sólo una fuente de inspiración para la película, Sorrentino se sorprendió por la mala reacción del futbolista a su proyecto cuando su abogado Matías Morla llevó a Netflix a la justicia por derechos de imagen, ya que consideró que nunca habían sido cedidos ni autorizados. De todos modos, el director italiano es optimista acerca de que la sangre no llegará al río.

“Ha sido la Mano de Dios” es la historia de un joven, Fabietto Schisa, en la Nápoles de los años ochenta, con momentos muy alegres debido a la performance del equipo local gracias al talento inigualable de Maradona, pero con una tragedia personal que no estaba en los cálculos.

Esta película marca el regreso a Nápoles del director de afamadas series como “The Young Pope” (2020) luego de veinte años de su primer film, “L’Uomo in piu” (2001) que le trajo su primer premio internacional y fue en tierras de Maradona, en el festival BAFICI de Buenos Aires.

Como en aquella película, y como en la que ganó el Oscar, “La Grande belleza”, otra vez el rol protagónico es para su actor fetiche, Toni Servillo.

“Es paradójico que esa frase, bellísima, La Mano de Dios, la dijera un futbolista –afirmó Sorrentino-  porque es una gran metáfora, un emblema que tiene que ver con la suerte o la divinidad si uno cree en ella. Yo creo en el poder semidivino de Maradona”.

Además de estas dos películas de Sorrentino, hay otras veinte en las que actúa o es referencia Maradona:

“Qué linda que es mi familia” (1980), dirigida por Palito Ortega. Fue la primera película en la que apareció Maradona, cuando contaba con veinte años. Se trata de una comedia musical en la que se lo ve entrenándose con el plantel de Argentinos Juniors y en un momento se lo ve dialogando con Luis Sandrini.

“Te rompo el rating” (1981), de Hugo Sofovich, con Jorge Porcel, Javier Portales, Moria Casán, Héctor Alterio, y en la que Maradona hace de sí mismo. Iba a llamarse originalmente “TV o no TV”.

“Héroes” (1986), con dirección y guión de Tony Maylam, presentada por Michael Caine y con música de Rick Wakeman (leyenda de la banda de rock progresivo “Yes”). Es un documental oficial de la FIFA sobre el Mundial de México 1986 que incluye la canción “Me das cada día más” de Paz Martínez, en la voz de Valeria Lynch. Se muestra cómo Maradona llegó a la cima del fútbol mundial y se estrenó el 25 de diciembre de 1986 en el cine Gran Rex con invitados especiales del mundo del fútbol. Aparecen profundos y hermosos planos con una excelente utilización de la cámara lenta para mostrar los partidos más importantes del torneo y festejos íntimos en el vestuario argentino.

“El día que Maradona conoció a Gardel” (Una fábula de héroes) (1996), de Rodolfo Paglieri. Un relato que busca “liberar el alma” de Carlos Gardel, lo que lleva a los protagonistas a buscar una figura mítica que lo ayude a llegar al cielo, y no es otro que Maradona. Está en VHS (difícil de encontrar) y actúa Maradona (hay fragmentos en Youtube). Entre los protagonistas aparecen  Isidoro Chiodi, Alejandro Dolina, Esther Goris, Diego Armando Maradona, Juan Carlos Puppo, Jean-Pierre Reguerraz, Ángel Rico, Marcos Woinsky. Música de Rodolfo Mederos.

“Tifosi” (1999) producida por  Luigi y Aurelio de Laurentis y dirigida por Neri Parenti.  Es una comedia futbolera italiana dividida en cuatro historias. Maradona hizo un par de papeles allí. En uno, los protagonistas lo adulan y le cantan loas mientras él hace jueguito con la pelota.

“Amando a Maradona” (2005), de Javier Vázquez. Se trata de una película que ensalza la figura de Maradona, con decenas de entrevistas a fanáticos suyos, la mayoría con tatuajes de él en sus cuerpos. La sinopsis se pregunta qué tienen en común un chico jugando en una calle de Villa Fiorito y el dueño de una cantina de Nápoles, o qué tienen en común 500 personas festejando la Navidad un 30 de octubre. En este film, el mismo Maradona reflexiona sobre su vida y se muestra cómo hinchas de todo el mundo se relacionan entre sí por amar a Maradona y cuentan anécdotas sobre su idolatría. Se muestran los días de Maradona en Cuba.

“Maradona, un gamin en or”(Maradona, el niño de oro”) (2006), de Jean Cristophe Rosé. Francesa, relata la vida completa de Maradona. Este documental cuenta la vida de Maradona desde que salió de la pobreza gracias a su pasión por el deporte, con una vida compuesta de gloria y vertiginosas caídas en la droga o su relación con la política.

“El Camino de San Diego” (2006), de Carlos Sorín. Un joven de Misiones, fanático del futbolista, tiene una revelación, al encontrar un tronco con su imagen y lo toma como una señal y comienza una peregrinación con el tronco a cuestas como un Vía Crucis, tratando de llegar a la clínica en la que está internado Maradona, en grave estado, en 2004, para seguir de cerca a su ídolo. Es una road movie del consagrado director de “Historias Mínimas” y “El Perro”.

“ In the hand of the Gods” (2007) de Benjamin y Gabe Turner.  Cinco jóvenes británicos, apasionados por el fútbol, intentan recaudar fondos para viajar a la Argentina y conocer a Diego Maradona. Es un documental inglés.

“Maradona, la mano de Dios” (2007),  de Marco Risi. Drama biográfico que trata sobre su ascenso a la fama pero también su caída, los escándalos y la droga. Íntegramente ficcionada, pero basada en su vida. El actor Marco Leonardi  (“Cinema Paradiso”) hace el papel de Maradona. Completan el elenco Julieta Díaz (Claudia Villafañe), Juan Leyrado (Guillermo Cóppola), Roly Serrano, Luis Machín, Emiliano Kaczka, Fabián Arenillas, Norma Argentina. y Abel Ayala (Diego joven).

“Maradona por Kusturica” (2008), del bosnio Emir Kusturica. El director de “Underground” presenta un  documental que reúne varias charlas íntimas con el astro del fútbol, su faceta política, y todo, con un estilo desenfadado.

“El otro Maradona (2013), de Ezequiel Luka y Gabriel Amiel. La película trata sobre la historia de “Goyo” Carrizo, el malogrado compadre futbolístico de Maradona en Argentinos Juniors y nació también en Villa Fiorito nueve días antes que él. Se muestra cómo compartían la pasión por el fútbol desde el potrero, aunque finalmente tuvieron caminos muy diferentes.

“Juventud”(2015),  de Paolo Sorrentino. Se lo muestra obeso, descansando en un spa de los alpes suizos, y tocando la pelota como sabía en los momentos en los que podía. Roly Serrano hace el papel de Maradona.

“Maradonapoli (2017), de Alessio Maria Federici. Esta película narra el efecto generado por Maradona en Nápoles a través de su gente, que cuenta anécdota y recuerdos, generando emoción en el espectador.

“Maradona confidencial”(2018) de Jovica Nonkovic.  Producida por la National Geographic, se trata de un documental de 46 minutos que recorre los momentos más complicados de la carrera de Maradona, las pasiones que tuvo que atravesar, los excesos, con testimonios de gente próxima a su vida.

“Diego Maradona en Sinaloa (2019), de Angus MacQueen.  Se trata de una producción de Pacha Film (Perú) para Netflix con una duración de siete  capítulos de 35 minutos. Acaso las últimas imágenes públicas de un Maradona recién operado de la rodilla que viaja a México para salvar del descenso a Los Dorados de Culiacán y de un cuerpo que le hace pagar los excesos del pasado y la idolatría que generó en Sinaloa porque lleva al equipo a la final por el ascenso, aunque no se concretará.

“Diego Maradona”(2019), de Asif Kapadia. Se trata de un documental del director ganador de un Oscar por “Amy”, acerca de la cantante Amy Winehouse. En todo momento se trata de mostrar a Maradona como un personaje, un genial deportista pero con lados oscuros, una leyenda que fue degenerando social y profesionalmente, con más de 500 horas de material inédito.  Se nutre de muchos testimonios, como Claudia Villafañe, o el presidente histórico del Nápoli, Corrado Ferlaino, hasta figuras del fútbol mundial como Pelé, Ciro Ferrara, Jorge Burruchaga, y el propio Diego Armando Maradona.

“Antes del 10, el pelusa de Fiorito” (2020), de Claudio Robin. Con guión del mismo director, se trata de una película sobre la infancia de Maradona y sus primeros años en el fútbol en los potreros de Villa Fiorito. Es un documental.

“El bueno, el malo y el Diego” (2020), de History Channel. Documental dentro del ciclo “Grandes momentos del fútbol” con testimonios de Bilardo, Coppola, Juan Simón y Osvaldo Ardiles.

20) Sueño Bendito (2021). Producida por Amazon TV y dirigida por Alejandro Aimetta, con protagonistas como Juan Palomino, Nazareno Casero, Nicolás Goldschmidt, Julieta Cardinali, Laura Esquivel, Mercedes Morán, Peter Lanzani, y Leonardo Sbaraglia. Se terminaron de filmar los primeros diez capítulos de la vida de Maradona y estará disponible este año en Amazon Prime Video, que compró los derechos como única serie oficial. Ya se confirmó que habrá una segunda temporada.