jueves, 11 de junio de 2009

Grondona y el Memorex

El presidente de la AFA, Julio Grondona, había afirmado, luego del magro triunfo de la selección argentina ante Colombia por 3-1, que "si la gente pensó que vería a Pontoni, Martino o Labruna se equivocó. Los tiempos cambiaron".
¿No era que los Pontoni, Labruna o Martino no habían ganado nada y que ahora, desde su gestión se ganó todo? ¿en qué quedamos? ¿o no será que, además de que algo ganaron, jugaban mucho mejor que éstos?.
Parece que el fútbol argentino de los años cuarenta sirve cuando conviene y no sirve cuando no conviene.
Un poco de coherencia no vendría nada mal.

martes, 9 de junio de 2009

El extraño acuerdo Estado-TyC por el Mundial 2010

Y de repente, a pocos días de aquel extraño suceso en el que durante el último Boca-River aparecieron las dos barras bravas con banderas que reclamaban al diario Clarín por la posibilidad de que el fútbol argentino se viera en todo el país, acorde con el proyecto de ley de Radiodifusión del actual gobierno nacional, a menos de un mes de las elecciones parlamentarias, la presidente Cristina Fernández de Kirchner, en un acto oficial, presenta un acuerdo entre Canal 7 estatal y nada menos que con Torneos y Competencias (TyC), el socio de Clarín en los derechos monopólicos del fútbol argentino, por la transmisión de 21 partidos del próximo Mundial 2010, y no sólo eso, sino partidos de la Copa Confederaciones, que comenzará en menos de una semana en Sudáfrica, mundiales juveniles, femeninos, automovilismo y varios hechos más.
Es decir que de repente, un defensor de la privatización y monopolización del fútbol como el presidente de la AFA, Julio Grondona, de buenas a primeras se transforma en un acérrimo defensor de acuerdos con el canal estatal para que al público de todo el país no le falte el fútbol televisado que le sigue faltando no sólo desde hace años, sino también las imágenes de la propia selección argentina, a la que no puede ver jamás presencialmente (Grondona aduce que nada puede hacer para modificar que sea el estadio de River Plate el único que cuple con las condiciones reglamentadas por FIFA), y tampoco por TV abierta, por lo que el que no tiene TV cable, que se jorobe.
Pero no, un día, luego de 30 años de mandato en la AFA, y a tres semanas de las elecciones, Grondona se volvió buenito, un viejo bueno, casi como el personaje de Heidi, y se acordó, repentinamente, de toda esa gente que de norte a sur, de este a oeste de la Argentina, no puede ver fútbol.
Y de repente, un gobierno como éste de Cristina Fernández de Kirchner, como el anterior de su marido, Néstor Kirchner, partidario de darle nuevamente un rol importante al Estado, y enfrentadísimo con el multimedios Clarín, acuerda que Canal 7 se sume a Telefé y a TyC Sports (cadena perteneciente al Grupo Clarín) para pagar los 15 millones de dólares estipulados para quedarse con los derechos de un paquete que incluye competencias de alto nivel.
En otras palabras, el Gobierno acepta que Canal 7 se relacione con TyC comprándole los derechos del fútbol, en lo que se supone que es una puerta abierta para entrar luego, si queda bien parado en las próximas elecciones del 28/6, ir por "la madre de todas las batallas" del fútbol, que es despojar al Grupo Clarín del monopolio del fútbol que arroja una ganancia para la TV de cerca de 9300 millones de pesos, de los que al fútbol, con mucha suerte, le quedan 300.
Llama la atención también que Grondona acepte, de buenas a primeras, el rol que va adquiriendo el Estado luego de tantos años de postergaciones, a pocos días de una elección, salvo que haya negociado, junto a TyC, que también se prestó al acto, algo que aún se desconoce, para después del 28.
Lo que parece claro, en un primer análisis, es que la estrategia del Gobierno pasa por arrancarle TyC a Clarín como socio, para tratar de llevarlo a su propio molino, hacia lentos pero progresivos acuercdos con Canal 7 y medios estatales en general, dejando solo a Clarín en la próxima batalla, y eso es lo que alguien perspicaz como Grondona observa con rapidez.
Pero también esto significa que como viene ocurriendo con el Nacional B, o un partido de la primera división que se viene emitiendo por el canal estatal, éste no parece dispuesto a operar sin producción de TyC, tratando de ingresar en la industria televisiva a más trabajadores de prensa, que no deja de ser una aceptación futura del monopolio, o al menos, tal vez, una tregua con el monopolio de TyC hasta 2014, hasta cuando están renovados los derechos, colocando por ahora como enemigo sólo a Clarín y "luego veremos".
De cualquier modo, aún tratando de quitarse del medio a Clarín, la presencia de Grondona y de TyC no genera demasiadas expectativas en la democratización y desmonopolización del fútbol, si tratamos de ir más a fondo. Es decir: cuando regresen los torneos oficiales, y aún con la promesa de seis partidos de lod diez por TV abierta (lo cual ya sería todo un logro visto lo visto desde 1986 a esta parte), esos partidos, en el canal estatal, seguirán siendo operados y producidos por TyC.....es decir, "algo más" de lo mismo.
Servirá todo esto sólo si luego, el Estado, determina que no puede haber ningún monopolio, no sólo el del Grupo Clarín. Pero habrá que seguir hurgando en este extraño acuerdo.

domingo, 7 de junio de 2009

A la buena de Dios


La selección argentina está a la buena de Dios. Sí, con estrellas reconocidas en el mundo entero, como Lionel Messi, como Sergio Agüero, como Carlos Tévez o como Javier Mascherano, pero sigue pasando el tiempo, incluso matemáticamente con algunos resultados aceptables que podrían conducirla pronto a la fase final del próximo Mundial 2010, pero sin juego y ya, sin demasiadas pretensiones de que esto se modifique con este cuerpo técnico. Porque ya lo hemos dicho muchas veces: Diego Maradona puede no tener la suficiente experiencia, tampoco tiene los conocimientos probados para parar un equipo como corresponde a este nivel de figuras (algo que ya aparecía como evidente cuando fue designado en el cargo sólo por demagogia y como carta para no designar a quien correspondía, a Carlos Bianchi). Pero tampoco Maradona está rodeado de nadie que esté en plenas condiciones de marcarle una diferencia, un detalle, un consejo que varíe su vacío en materia táctica. Todo es apelación al amor propio, al incondicional (e indiscutible) amor a la camiseta. Pero con eso, en una clasificación para un Mundial, no alcanza. Incluso la prensa, que citica con justicia el andar del equipo, aparece en buena medida en una conjunción mediocre con el conformismo resultadista y con el ídolo al que teme criticar.
Veamos: una cosa es aquel seleccionado colombiano de la excelsa generación de los Valderrama, Rincón, Valencia, Valenciano, Asprilla, Alvarez que nos hizo padecer aquel 0-5 en 1993, y otra cosa este equipo sin mucho talento, con apenas buenos jugadores que además, son harto conocidos en la Argentina. Y sin embargo, este equipo cafetero complicó y casi gana, y hubiera sido justo, en un Monumental que si estaba en mal estado, lo estaba para los dos y para nada esa puede ser una excusa. Nos enteramos que Venezuela misma pudo realizar un trabajo en la altura de Bolivia con la seriedad que correspondía al caso, y así es que fue subiendo en microciclos hasta que sus jugadores (muchos que no integran el equipo titular) se fueron aclimatando y terminaron sin problemas en el juego y venciendo en un país en el que el equipo argentino perdió nada menos que 6-1. Es decir que algunos se ahogarán en La Paz, pero otros pueden ganar.
Es cierto que no hay mucho tiempo para trabajar. Hoy el sistema es así y todos los jugadores que participan en equipos europeos disponen de poco tiempo para inmiscuirse en asuntos seleccionados. Pero cualquiera que haya observado el trabajo del seleccionado chileno ante Paraguay en Asunción, notará que allí, entre esos once jugadores de la camiseta roja, hay un trabajo serio desde lo táctico. Hay un entrenador que estudió cada detalle y que ha sacado lo mejor de sí a cada jugador. Y Chile, sin dudas, tiene menos que Argentina. Pero trabaja mejor. No utiliza la demagogia ni se queja de los estados de la cancha, ni sus jugadores salen con bebés en sus brazo de en partidos de esta trascendencia. Chile trabaja, como Ecuador, con lo que tiene, trabaja. El equipo argentino, en cambio, se encuentra a la buena de Dios, en busca de que nos inspire, nos de una manito y que el nueve de ellos se equivoque cuando quede mano a mano con nuestro arquero, o que se resbale, o, como pediría Silvio Rodríguez, aparezca a los contrarios una luz cegadora, un disparo de nieve, o que se los lleve la muerte. Si no, a prender velas y a rezar para los que son creyentes, o apelar a alguna apilada de Messi, alguna corajeada de Tévez, alguna pelota boyando para que algún Cata, o Heinze, cierren los ojos y conviertan. Demasiado pobre para lo que hay en la cancha. Pero lo lógico para lo que hay fuera de ella.

Periodistas, a secas


Aprovechamos otra conmemoración del Día del Periodista, profesión que abrazamos ya hace casi tres décadas, y después de haber tenido tantas vivencias, ver pasar tanta agua bajo los puentes, nos reafirmamos aunque tratando siempre de tamizarlo todo para que los destinatarios de nuestra mirada de las cosas reciban lo mejor, por más duro que sea el mensaje, despojado de ilusiones vanas que sólo ayudan, a veces, a disfrazar la realidad.
Un día como hoy nos reafirmamos como periodistas, a secas, en tiempos en los que pululan a nuestro alrededor los "periodistas deportivos", un grupo de voluntariosos muchachos cuyo norte siempre fue el fútbol, pero que desde el poder, y el desbarrancamiento cultural que ha vivido la Argentina, también este deporte ha pasado a ser su este, su oeste y su sur.
El concepto de "periodista deportivo" ha ido llevándolos hacia un camino sin salida, porque aunque duela decírselos, el "periodismo deportivo", como tal, sin contexto, no existe.
El negocio que ha significado el deporte en estos años, y la ilusión que generan los medios de comunicación orales con la fantasía de "ser famosos" y tener un pretendido peso en la opinión pública por más vacía que ésta sea, ha derivado en la aparición de decenas de "escuelas" de "periodismo deportivo" en las que poco hay, en concreto, para aprender, más allá de algunas materias técnicas. No porque no haya elementos que puedan ayudar a mejorar ciertas cuestiones del oficio, sino porque no se puede ser"periodista deportivo" sin ser antes, "periodista" a secas.
Tal vez el "periodista" no tiene el glamour requerido en estos tiempos. No genera tanta ilusión por conocer el último chisme, ni hay nada parecido, hoy en la Argentina, a conocer a quien supuestamente frecuenta los entretelones con las estrellas más buscadas. Pero el "periodismo deportivo" no puede ser más que una especialidad, una continuación, del "Periodismo", como un médico psiquiatra primero ha sido médico, o como un sociólogo aplicado al deporte debe ser primero "sociólogo" (aunque en la Argentina esto sea una excepción y haya quienes hasta firmen columnas y aparezcan polemizando en los medios en nombre de la sociología sin haber pasado nunca por la carrera de grado, y en cualquier momento llegarán a ser hasta directores de esa carrera en el país del todo vale).
Hace casi tres décadas formé parte de un grupo de jóvenes estudiantes de "Periodismo" que debatía con todas sus fuerzas con las autoridades de turno sobre que nosotros pretendíamos ser "periodistas" y no "periodistas deportivos" y por esta misma razón, el 7 de junio no aceptábamos ir a clase, y nos rebelábamos el 7 de noviembre. Claro, los años pasaron y algunos de aquellos defensores de un asunto básico como éste, manejan y manipulan a pasantes en diarios deportivos en la mejor defensa posible del "periodismo deportivo" vacío, nulo, para el que Caniggia es "Cani", "Batistuta" es "Bati" y Del Potro es "Delpo", que pone micrófonos para preguntar al jugador si está contento por haber ganado, o que relata diciendo que el árbitro "agregará tres minutos más" en el descuento. Sin que nadie, ningún jefe "mala leche" les diga nada. Decirles algo, corregirlos, es de "mal bicho", "mala persona". Así está el patio.
Alguna vez, en aquellos primeros años ochenta, uno de mis jóvenes compañeros defensores del "periodismo" a secas, dio un ejemplo que sigo tomando tanto tiempo después, para graficar por qué somos "periodistas" y no, "periodistas deportivos". Lástima que aquel compañero ya se haya olvidado él mismo de lo que pregonaba. Decía este ex compañero de ruta que si por ejemplo estuviéramos en un Mundial de fútbol y se emitiera una película de la vida de Pelé, nosotros no deberíamos cubrirla porque siendo una película, pertenece al mundo del espectáculo. Si se incendia un estadio, sería un hecho perteneciente a Policiales, si un club presenta quiebra, se trataría de Economía, si hay doping, pertenecería a la Medicina, y si un fiscal requiere las cuentas del Mundial 78, en todo caso pertenecería a Tribunales o a Economía. Es decir que el deporte jamás es un hecho aislado, contrariamente a lo que por tantos años escuchábamos de José María Muñoz en su "Oral Deportiva", cuando repetía aquello de que no hay que mezclar al fútbol con la política.
Lamento desilusionarlos una vez más: el fútbol es político, porque todo lo que hace el hombre lo es. Y tampoco somos nunca objetivos. Somos, o pretendemos serlo, en todo caso, imparciales. No tomamos partido, que no es lo mismo que no tener una mirada subjetiva. Todos, absolutamente todos, tenemos un pasado, afectos, una visión del mundo generada por la cultura en la que fuimos criados.
El gran tema de este tiempo para un "periodista" a secas, es cómo mantener el fuego de la ilusión por seguir hurgando hasta encontrar una verdad (no "la verdad", que es una entelequia) con todo lo que vio pasar.
Este periodista vio cómo hoy algunos "colegas" progresistas salían de una asamblea para contar lo que allí se decía al propio director del medio, consustanciado con la empresa. Vio cómo en una asamblea, periodistas considerados hoy "progresistas" proponían trabajar a destajo como manifestación de protesta por falta de aumento de salarios. Vio cómo periodistas hoy "progresistas" mandaban a amenazar por teléfono ante la salida de un medio nuevo dirigido por sus enemigos. Hasta se llegó a decir que una presentación exitosa de un libro en el centro de prensa de Montevideo en la Copa América, ante 250 personas y videofilmada, no se había podido realizar porque los libros habían quedado varados en la aduana uruguaya.
Todo es posible en este mundo. Uno sabe que se encontrará con muchas vallas, y teniendo que atravesar los peores obstáculos, saltar los mayores precipicios, pero así es esto.
También verá como tantos hablan en nombre de Dante Panzeri, fallecido el 14 de abril de 1978 y quien arrojó tanta luz en una profesión en sombras. Hemos tenido la suerte de que uno de los más estrechos colaboradores de Panzeri, el maestro José María Suárez, "Walter Clos" (por favor, no confundir), no sólo nos prologó nuestro primer libro, "El negocio del fútbol" (1995), sino que nos ha permitido compartir la amistad y con ella, muchos secretos y considerandos sobre tantos "falsos progres" que hoy nos enredan con sus columnas en diarios de gran tirada. A nosotros no nos engañan, como tampoco nos importa que algunos dirigentes se enojen. No estamos para que se contenten, sino para que haya transparencia, para que nuestros destinatarios sepan lo que ocurre.
Recordamos entonces a Suárez, que nos repetía que el fútbol se juega de lunes a sábado, en los escritorios, y que los domingos son "para la gilada".
Recordamos hoy, también, a otro gran periodista que pudimos conocer y de quien esperamos haber aprendido algo, y con quien continuamos compartiendo amistad, Daniel Ripoll, director de la mítica revista "Pelo", y uno de los más grandes editores, pero aún más grande como persona.
Y finalmente, un párrafo final para Roberto Jorge Santoro, periodista argentino, nacido en 1939 y secuestrado por las Fuerzas Armadas en 1977, a quien homenajeamos en un día como hoy, porque escribió mucho sobre fútbol, y con una gran pluma, pero siempre fue "periodista".
En 2009 seguimos exigiendo una respuesta sobre él y sobre todos los periodistas desaparecidos durante la nefasta dictadura militar 1976-1983, y juicio y castigo a los culpables del genocidio y del plan económico de 25 años que devastó a los argentinos.

sábado, 6 de junio de 2009

El éxito que nos deprime

Es tan interesante lo que plantea el colega y amigo Octavio Palazzo en su artículo sobre el tenista Del Potro, que nos lleva a una reflexión, que no por reiterada nos impide retomar el tema, como si un recurrente tábano incidiera sobre esta sociedad argentina desbarrancada en lo cultural, sin referentes políticos ni de pensamiento, como consecuencia, en gran parte, de los treinta mil desaparecidos y el sistema que la viene ahogando luego de terminado de concretar el plan perpetrado a la perfección por 25 años de vaciamiento: 1976-2001.
Si ya antes de este plan, la sociedad argentina miraba con desconfianza a todo aquel que osaba salir de sus límites para triunfar fuera de ellos, y en cualquier tipo de manifestación (cultural, deportiva, científica), en tiempos anteriores al genocidio tenía más que ver con la incomunicación y a cierta sensación de pérdida de un ser querido. Alguien que pasaba de ser "nuestro" para ser compartido en el afuera, como sucedía con aquellos científicos que como César Milstein, fueron expulsados en "La noche de los bastones largos" del onganiato para reaparecer dos décadas después con un "sorprendente" Premio Nobel. Hubo siempre un castigo en aquella decisión de abandonar el terruño para migrar hacia destinos en los que se pudiera desarrollar la excelencia tal vez porque la mirada siempre europeísta de los argentinos (al cabo, descendientes de los barcos) nunca entendió que desde países limítrofes se llegara a su propia tierra con la misma idea de progreso que los propios tienen cuando pisan suelo europeo o, sólo en los últimos años, aunque jamás será lo mismo, los Estados Unidos.
Por eso, pese a ser considerado un automovilista de excepción pese a no haber ganado nunca un título de campeón mundial de Fórmula Uno, Carlos Reutemann sigue sin ser visto masivamente como propio aún en una carrera por la presidencia de la Nación. O un tenista como Guillermo Vilas, que es aplaudido de pie en cuanto torneo internacional se sigue jugando, no consigue ser siquiera capitán del equipo de la Copa Davis, y ni qué hablar de un distante José Luis Clerc, reducido a la condición de analista televisivo.
No olvidaremos cuando en una de nuestras visitas a Buenos Aires de los últimos años, escuchamos a un buen analista de espectáculos, maltratar, suelto de cuerpo, nada menos que al filósofo Mario Bunge, residente en Canadá, y tal vez el más brillante intelectual que Argentina tenga en el mundo. Vale todo y si se fue, que pague por no haberse quedado a sufrir entre nosotros. Si no optó por insultar en las calles, zafar en los exámenes o en los pagos de impuestos, si no quiso coimear a nadie para conseguir una entrada o evitar una multa, si quiso respetar los semáforos o no quiso ser parte de ninguna maffia (incluso declamando progresismo) para tomar el poder de su espacio laboral, criticando, eso sí, a las otras maffias que hacen lo mismo, o si no quiso ir a optar entre candidatos truchos en vez de votar por candidatos que tengan algo para plantear. Es decir, si tuvo la visión de que esto iba a pudrirse y arriesgó por una vida mejor, entonces no es "nuestro" aunque haya nacido acá, porque no comparte nuestros códigos y encima, porque no quiso hacerlo. No nos merece, por tanto.
Si a esto se le suma que en muchos casos las condiciones de vida ofrecidas en el exterior son infinitamente mejores, en países que avanzan, que progresan, que dan cabida a los que lo merecen y pelean por ello, qué decir de la distancia que se establece con una sociedad que ha quedado tan deteriorada en todos los sentidos tras aquel plan de 25 años arriba mencionado, y en la que ni siquiera ha quedado su mejor clase dirigente para protestar.
Por eso, acaso, el deporte y en especial aquellos más representativos, ha tomado un lugar insólito, excesivo, en el que los eternos perdedores del día a día buscan ganar aunque sea a través de sus representados, y cuando éstos salen de los límites nacionales, generan al mismo tiempo el ambiguo sentimiento de la expectativa por el logro, pero también la inmensa bronca del que nos abandonó para seguir su camino. Los Del Potro, Messi, y quien sea, son amargados, pechos fríos y cagones, si no ganan porque como ellos como sociedad no pueden ganar, depositan todo en ellos y hasta son capaces de gritarles "fracasados" en una cancha.
Una sociedad cuyos restos sólo aceptan la dualidad "ganar-perder" sin tener siquiera la chance de evaluar las formas, no es otra que la que tampoco, por tanto, puede apreciar un humor irónico, una fina melodía, que no tenga necesariamente que pasar por los "pibes chorros", ni mucho menos, una buena paleta, un buen libro, un curso interesante de alguna temática. Más fácil es reirse del otro, y aplaudir al más visto, al que nos refleja y se ríe de nosotros, no "con" nosotros.
Por eso, mientras leemos los impresionantes elogios a Del Potro en "The Times", "The Guardian", "As", "Marca", "L'Equipe", también leemos, con tristeza y perplejidad, los insultos en los foros como Perfil o Infobae. Y pensamos en Del Potro, receptor de aplausos y maravillosos comentarios en el mundo, pero que no puede ser aceptado en el país del ganapierde. Y pensamos en Messi, y sus 38 goles, su posible Balón de Oro y su FIFA World Player a sus 21 años, y recuerdamos a los que por radio y TV se preguntan si debe o no ser titular en la selección. Y sólo podemos concluir que el éxito de los argentinos de afuera termina deprimiendo a los de adentro. A los que cada día pierden más la perspectiva, los que siguen creyendo que sólo vale ganar, por el hecho de ganar aunque sea un día, a través de los que se fueron, los que la pelearon, los que arriesgaron, y a los que no están dispuestos a perdonarles ni un resbalón.

A Del Potro le va mal porque le va demasiado bien (Por Octavio Palazzo)

Mucho se ha hablado, y se habla aun de Juan Martín Del Potro en estas horas, en todo el mundo. De qué se habla? : De lo que vimos ayer. De su extraordinaria actuación, a los 20 años, en una semifinal de Roland Garrós, ante, quizá, el mejor tenista de todos los tiempos . Se habló de su inmenso temperamento, de su mentalidad, de su temple, incluso del coraje con que llevó al límite un partido en un estadio colmado, que rugía en favorde la leyenda que tenía enfrente. Las únicas críticas que se escucharon, como no podía ser menos, se escucharon en Argentina. En los taxis, en las esquinas, en los medios de transporte, entre las mayorías satisfechas ante la soberana exhibición de tenis que se acababa de ver por televisión, se filtraba alguna apelación al famoso mote de "pecho frío". Aunque usted no lo crea, lo escuché. y no una vez, sino varias..... En el único lugar del globo donde se dijo algo asi, fue en la propia Argentina, estoy seguro.... Algo asi solo puede haber salido de este país. ¿Cuál es el motivo? Un sociólogo ahi, Sergio!!! ¿Estaremos tan frustrados en nuestras grises vidas cotidianas, como para querer sentir algo de satisfacción en un triunfo contra todo y contra todos de un chico de 20 años?, ¿No había ganado ya Del Potro en el atardecer argentino? ¿No es suficiente haber logrado la admiración del mundo entero, varios títulos ATP, jugado un Masters, hacer semifinales de un Grand Slam, y estar entre los 5 mejores jugadores del planeta, cuándo aun no ha llegado a la mayoría de edad?, ¿En qué paso de nuestra evolución madurativa y profesional estaba cada uno de nosotros a los 20 años? Y lo que es peor....¿Habremos crecido en algo?, ¿Será que el tandilense muestra esas carencias, en el espejo del alma frustrada? Además, desde lo técnico, algo que hasta ahora nadie dijo: Es el primer tenista de la historia argentina en poseer el golpe más determinante que se necesita para hacer historia en este deporte: EL SAQUE. Ayer, hizo 16 aces, en polvo de ladrillo, ante Roger Federer. Ni Vilas, ni Clerc, ni Gaudio, ni Nalbandian. Mucho menos Coria, a quien la "magia" le hizo desaparecer este golpe, y con ello su carrera. El servicio en el tenis, es el reflejo de la iniciativa del deportista. Es el golpe más importante porque es el único en que el jugador puede manejar el juego sin que intervenga el adversario en su decisión. Delpo no sólo lo tiene, sino que tiene un potencial técnico y cronológico para mejorarlo aún más. Entre otras virtudes, es por ello que grandes como Guillermo Vilas y Boris Becker auguraron varios triunfos suyos en Grands Slams, nada menos. Del Potro no solo maravilló con su juego, su lucha, su entrega y su talento. También fue hidalgo en la derrota. Se la bancó. Lloró. No puso excusas. ¿Será por eso que su reconocimiento no fue unánime en una sociedad frívola, exitista, y meramente testimonial? Que el furibundo e inédito saque del pibe nos despierte.

viernes, 5 de junio de 2009

¿Sabés quien nos viene a alentar esta noche?

Ya nada será igual. Esta semana, la ONG "Salvemos al Fútbol", conducida por la valiente dirigente Mónica Nizzardo (la peimera persona que siendo dirigente de un club, Atlanta, radicó una denuncia contra una barra brava en una comisaría), denunció a la SUBSEF, a las autoridades superiores del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, por incumplimiento de los deberes de funcionario público, y a la AFA y a los miembros del cuerpo técnico del seleccionado nacional por faciliutar y promover el acceso al estadio de grupos violentos durante el anterior partido de clasificación para el Mundial 2010 jugado en el Estadio Monumental, cuando el equipo argentino venció 4-0 al venezolano.
Nizzardo, junto al ex juez Mariano Bergés, también integrante de la ONG, se apersonaron a Tribunales Nacionales federales para pedior que se investigue el otorgamiento de entradas para ingresar a "alentar" al seleccionado nacional a individuos con prontuario policial, reconocidos como "barras bravas".
El texto de la presentación lleva el número 7566/09 y quedó em manos del juez federal Marcelo Di Giorgio.
El partido se jugó el 28 de marzo pasado y, según indica la ONG, se había expendido, desde la AFA, no más de dos entradas por persona al momento de la adquisición, en diferentes puntos del país, y, por el sistema telefónico, a través de la tarjeta Italcred (nos preguntamos si no tendrá esto ninguna vinculación con un dirigente de un equipo de buen suceso en la Primera B).
La ONG indica que precisamente un día antes del partido, el viernes 27, y según consta en varios medios periodísticos, allegados a la selección argentina retiraron de la AFA alrededor de cuatrocientas entradas para repartir entre las "hinchadas" de Boca Juniors y Estudiantes de La Plata. No casualmente, según parece, reconocidos "barras bravas" aparecieron ingresando a la tribuna Centenario Alta, en un número cercano a cuatrocientos, y procedentes de micros contratados para la ocasión.
Un importantísimo punto de la presentación de "Salvemos al Fútbol" es el de la acusación a la entidad futbolística y a su cuerpo técnico: “Los responsables de entregar las entradas en cuestión –de la AFA- habrían perseguido únicamente con este acto, el beneficio de asegurarse el aliento interesado en detrimento de la espontaneidad que generalmente provoca nuestro seleccionado cuando actúa en su condición de local y que, de acuerdo a su rendimiento pudo haber generado un sentimiento adverso.”
“En el caso denunciado, se da la particularidad de que la Asociación del Fútbol Argentino había anunciado que en esta ocasión no se entregarían entradas de protocolo, por lo cual este hecho se torna doblemente grave al facilitar 400 entradas sin que –se supone- dichos tickets constaran en los registros del sistema de comercialización.", insiste la ONG.
También la ONG cita la contradicción entre el ingreso de estos personajes y la implementación del Derecho de Admisión.
La presentación completa puede leerse en http://salvemosalfutbol.org/organismosseguridad.htm
Más allá de estas denuncias, nuestras vivencias aquel día del partido indican que el fútbol argentino continúa, desde el poder, en la avanzada por seguir quitando todo atisbo de espontaneidad a un pueblo ya de por sí retirado de la participación en casi todas las manifestaciones.
Decíamos que fue evidente la presencia de la "barra brava" en el estadio Monumental en el partido ante Venezuela. En una cabecera, además, oh casualidad, en la que suele ir siempre la "barra brava" de River Plate, "Los borrachos del tablón", se alojaba.....esa misma "barra brava", con las mismas banderas, aunque en menor proporción, y fue el sector desde donde provinieron los cánticos alusivos a la ausencia de Juan Román Riquelme, que se había apartado por esos días del seleccionado por la polémica con el entrenador, Diego Maradona. Justo en esos momentos, otra casualidad permanente, desde la otra cabecera, se intento tapar los cánticos hostiles, con la ayuda de instrumentos de percusión, que sonaban milagrosamente igual que cuando en la tribuna principal de la Bombonera, son utilizados por "La 12".
Nos preguntamos cómo hicieron para pasar, y colocarse justo en las cabeceras enfrentadas, "Los Borrachos del Tablón" y "La 12", si sólo se repartían dos entradas por persona en los expendios y sólo se compraban las demás entradas por teléfono.....
Y además, ¡cuánta organización! porque por ejemplo, pudo darse la mezcla de "barras bravas" por haber conseguido entradas de manera espontánea pero no...todos juntos, los de Boca, y todos juntos, los de River, y cada uno, justo en el centro de cada cabecera.
Son las casualidades permanentes del fútbol argentino y lo que nos lleva a pensar que la espontaneidad se termina de perder y que ya se van apoderando casi definitivamente de aquella fiesta popular que supimos tener.
Pero más allá aún de esto, nos preguntamos si no hay nada más, si desde la AFA, y/o la selección, no se teme que la gente se exprese, que diga algo que no quisieran escuchar. Sospechamos que contra Colombia todo se va a repetir, pero que aún así, tal vez hartos ya de estar hartos, los pobres espectadores que sí tuvieron que comprar su entrada, griten algo inesperado, algo impensado, algo que cambie algunas cosas que pasan.