sábado, 22 de junio de 2019

El “Chapa” Suñé, símbolo y capitán, y el autor de uno de los goles más importantes de la historia de Boca que un día dejó de creerse Superman y casi se estrella (Infobae)




Rubén José Suñé, fallecido anoche a los 72 años, es un símbolo de Boca Juniors –tiene una estatua en la Bombonera- , autor de uno de los goles más importantes de la historia del club, el de la final del torneo Nacional de 1976 a River Plate, y uno de los jugadores con más partidos jugados con su esta camiseta (527, con 57 goles).

Ex marcador de punta derecho en sus primeros años como profesional en Boca (entre 1967 y 1972) y heredero de la cinta de capitán que portaba Antonio Ubaldo Rattín, a su regreso en 1976, tras pasar por Huracán y Unión de Santa Fe, ocupó la posición de volante central cuando le tocó levantar dos Copas Libertadores de América en 1977 y 1978 y la Copa Intercontinental 1977.

El 22 de diciembre fue un día muy importante en la vida de Suñé. En 1976 fue el autor de un gol de gran importancia en la historia de Boca cuando consiguió el bicampeonato del año al ganarle la final del Nacional a River en el Cilindro de Avellaneda y ocho años más tarde, intentó suicidarse arrojándose desde el séptimo piso del edificio en el que vivía en Pompeya pero su cuerpo encontró un obstáculo contra el que chocó y eso derivó en una internación de cuatro meses en un hospital para regenerarse, y nueve más en un psiquiátrico.

Al salir, pasó a dirigir la reserva de Boca, y recibió permanentes muestras de afecto de los hinchas. “Me creía Superman, hasta que un día me estrellé”, llegó a reconocer ante este periodista en una entrevista de 1991, donde confesaba el vacío que le generó retirarse como futbolista en 1981, con el sinsabor del descenso a Primera B con San Lorenzo de Almagro.

La historia de Suñé en el fútbol comienza en 1961, cuando se fue a probar a Boca con su primo Juan Carlos y su amigo Omar Larrosa a las viejas canchas lindantes del Hospital Argerich, gracias a los oficios de un tío, y todos fueron aceptados. “Íbamos los domingos a la tribuna y en la semana nos entrenábamos en La Candela”, recordaba.
Comenzó como centrodelantero, se hizo “cinco” por su admiración a Rattín, debutó en un partido amistoso como “diez”, luego lo retrocedieron en la cancha como “seis” y acabó jugando de “cuatro”, como marcador de punta derecho, cuando ya se asentó como titular y formó parte de equipos históricos de Boca como los de 1969 y 1970. 

“En las divisiones inferiores llegamos a jugar los tres juntos en el medio, mi primo Juan Carlos por la derecha, yo en el centro, y Larrosa por la izquierda. Salvo de wing izquierdo y de arquero, jugué de todo, aunque en el arco me la rebuscaba bien”, recordaba.

Su debut llegó en una fecha que sería emblemática en su vida de futbolista, el 22 de diciembre de 1966, justo diez años antes de su gol más trascendente. El rival fue Atlanta, aunque su primer partido oficial fue tres meses más tarde, el 17 de marzo de 1967, diez días después de cumplir los 20 años.

En 1969, con Alfredo Di Stéfano de director técnico, fue campeón de la Copa Argentina al ganarle la final a Atlanta, y del Nacional, cuando en la última fecha empató 2-2 ante River en el Monumental (con dos goles de Norberto Madurga) y resistió hasta el silbato final porque un tercer gol de los “Millonarios” hubiera forzado un partido de desempate.

Fue tan trascendente el partido ante River en 1969 que dio lugar a una película en la que participó todo el plantel de Boca, “Paula contra la mitad más uno”, estrenada en febrero de 1971, dirigida por Néstor Paternostro y protagonizada por Federico Luppi, Héctor Pellegrini y Raimundo Soto.

Al año siguiente, ya con José María Silvero como director técnico, Boca volvió a dar la vuelta olímpica en el Monumental al vencer en la final del Nacional a Rosario Central 2-1. Ese año, las carreras de Suñé y Larrosa se separaron porque el volante emigró al Pachuca de México.  “En ese tiempo éramos el dúo de la joda, los piratas del plantel, pero un día, Omar vino y me dijo que tenía que hablar conmigo en serio, que estaba saliendo con mi hermana Mabel y me quedé duro. Al poco tiempo se casaron”.

Ya en 1971, jugando la Copa Libertadores como local ante Sporting Cristal de Lima, Suñé, como capitán, fue protagonista de un escándalo en la Bombonera. Fernando Melian tocó levemente a Roberto Rogel en el área, el referí uruguayo Otero no cobro nada, y ante los reclamos de los jugadores de Boca la situación se desmadró. Suñé, recibió una impresionante patada voladora de Alberto Gallardo que le produjo un corte en el pómulo izquierdo. Varios jugadores de Boca terminaron en la comisaria de Villa Devoto, el partido fue suspendido y luego, 19 jugadores fueron expulsados excepto los arqueros Rubén Sánchez y Luis Rubiños, y el zaguero central boquense Julio Melendez, peruano.

En 1972, Suñé entró en conflicto con el entonces presidente de Boca, Alberto J. Armando por una cuestión gremial. “Fui colgado, y gracias a los oficios de Larrosa, terminé firmando para Huracán en el Nacional 1973”, contó en una entrevista. Allí se encontró con el equipo de César Luis Menotti que venía de ganar brillantemente el Metropolitano y se quedó hasta finales de 1974, siempre como protagonista.

En Huracán es que, según Suñé, realizó su mejor gol como futbolista. “Fue a Vélez Sársfield con Huracan, rompí el offside y al salirme el arquero, la empalé por encima de su cabeza. Me salió un golazo”, detalló.

Para 1975, ya siendo volante central, fue tentado por Juan Carlos Lorenzo para jugar en Unión de Santa Fe, recién ascendido a Primera A, y dispuesto a una revolución, y que terminó realizando una gran campaña con jugadores como Hugo Gatti, Victorio Cocco y Eber Mastrángelo, que luego pasaron todos a Boca en 1976, para tratar de igualar lo hecho por River en el año anterior y conseguir el bicampeonato, que lograría con aquel gol de Suñé en el Superclásico final del Nacional 1976.

Antes de comenzar el partido, el árbitro Arturo Ithurralde reunió a los dos capitanes, Roberto Perfumo y Suñé, y les advirtió que una nueva regla permitía jugar la pelota en los tiros libres sin la orden del árbitro. Esto fue aprovechado perfectamente por el capitán de Boca, que mientras Ubaldo Fillol armaba la barrera, sacó un remate que terminó con la pelota en el ángulo superior izquierdo y con este tanto, Boca obtuvo el bicampeonato (un año antes, Osvaldo Potente le había convertido a Fillol, en el Monumental, un gol muy parecido).

Ese bicampeonato, con Lorenzo como director técnico, sería el envión para ganar después dos Copas Libertadores (1977 y 1978) y una intercontinental (1977), y la llegada a una tercera final de América perdida ante Olimpia de Paraguay en 1979, además de rozar el título del Metropolitano 1978, perdido en el final ante Quilmes.
En 1980, como producto de varias lesiones, se alejó de Boca y pocos meses después, igual que su cuñado Larrosa, firmó para San Lorenzo. Era la tercera vez que coincidían en un equipo, pero esta vez, la experiencia terminó mal, con el descenso a Primera B a fines de 1981, y decidió retirarse.

Fue Suñé, ya con el apodo de “Chapa”, el encargado de levantar las copas como capitán y símbolo xeneize, al punto de que luego de un partido nocturno en San Martín ante Chacarita Juniors, tuvo un encontronazo con un rival, Carlos Horacio Salinas, después del cual, según distintos relatos, se dirigió con su coche directamente a la casa del presidente Armando, para sugerirle que lo contratara, que se trataba “de un jugador para Boca”, y así ocurrió.

“Uno experimenta una verdadera conmoción interna cuando comienza a subir por la escalerilla del túnel y se encuentra con todo eso. Claro, a medida que pasan los años se va acostumbrando. Pero no deja de ser un impacto. ¿La piel? Sí, se me pone como piel de gallina... Y hay cosas que uno no puede olvidarse nunca. Y personalmente no puedo ocultar el orgullo que siento al salir a la cancha con el brazalete de capitán. Porque en cierta manera representa el símbolo de Boca, el símbolo de un club muy famoso y muy querido, además de ser el representante de todos mis compañeros. El cargo de por sí está significando un consentimiento por parte del equipo, una ratificación de amistad, una prueba de que hay aprecio, de que se es buen compañero, de que se tienen condiciones morales. Y como esta estima no es de ahora sino que viene de antes, como sé que hay sinceridad, la distinción que me dieron mis compañeros me representa un halago enorme. Máxime en una institución que es conocida en todo el mundo”, dijo alguna vez, como resumen de su sentimiento como capitán de Boca.

Capaz de tirarse de cabeza para buscar una pelota, y casi siempre con mangas cortas hasta en tiempos más fríos como desafiando incluso a la temperatura, Suñé, fallecido anoche en el Hospital Británico, forma parte de la historia grande de Boca.








En la Copa América de Brasil, el VAR aporta cada vez mayor confusión (Interia)



                                                       Desde Brasil



En cualquier momento de cualquier partido de la Copa América, el resultado puede cambiar sin que ninguno de los dos equipos reclame nada ni haya considerado que una mano involuntaria, o un choque sin falta pudieran derivar en un impensado penalti, gracias al exagerado protagonismo del VAR.

Sorprendió que Brasil, siendo local, tuviera dos goles anulados (uno de ellos, mal anulado) ante Venezuela, lo que le terminó significando apenas empatar con un decepcionante 0-0 en el Grupo A, y si la Argentina de Lionel Messi no perdió ante la modesta Paraguay fue por un penalti que sólo el VAR vio y le avisó al árbitro brasileño Wilton Sampaio, que corrió a mirar la pantalla y estuvo varios minutos frente a ella para dilucidar la situación (una mano involuntaria que ni los albicelestes vieron ni reclamaron).

En el partido entre Uruguay y Japón, se imponían bien los asiáticos 1-0 cuando Edinson Cavani intentó rematar, su pierna fue bloqueada por un defensor (es decir, no hubo falta sino bloqueo) y ante la estrafalaria caída del delantero celeste, el árbitro fue avisado por el VAR de que había ocurrido una jugada polémica y minutos más tarde, otorgaron un penalti que convirtió Luis Suárez.

El ex director de la Escuela de Arbitros de la Federación Argentina (AFA) Miguel Scime, explicó que el gran problema del uso del VAR en la Copa América pasa por el apuro de la Conmebol por utilizar este sistema en este torneo cuando aún la institución no estaba preparada para el uso de la tecnología, y que el árbitro con más experiencia en cursos de este tipo, debe tener dos o tres, nada más, y que es por eso que en la UEFA se tomaron más tiempo para su utilización.

El muy interesante sitio de Twitter  “Árbitro Internacional” mostró  cómo los integrantes del VAR en torneos de la FIFA pueden escoger lo que desean estudiar señalando la pantalla, mientras que en la Conmebol, los operadores sólo pueden seleccionar el momento exacto a partir de una serie de botones y un joystick, lo cual es algo mucho más complejo y lento.

Además, en decisiones como el fuera de juego, se necesita crear un modelo 3D apenas se selecciona la jugada en el momento preciso, lo que demora muchísimo más el proceso de la decisión del cuerpo colegiado sentado en la cabina, para asistir al árbitro del partido.
Asistimos entonces a un nuevo modelo de espectáculo futbolístico. ¿Es penalti uno que ninguno de los dos equipos reclaman, o que ningún jugador ni espectador ve, y que hace perder mucho tiempo en un partido? ¿Es necesario cobrar un penalti que molesta y que de no cobrarlo, nada cambiaría? ¿No le quita espontaneidad a un grito de gol que debe ser corroborado tres minutos más tarde?

“En Sudamérica todo comenzó con la Copa América Extra de 2016 en los Estados Unidos, cuando el suizo Massimo Busacca (director del Comité de Árbitros de la FIFA) nos dijo que hay que tratar de usar la tecnología para evitar gruesos errores nuestros, pero pasamos de eso a querer cobrar lo imperceptible y así llevamos a los árbitros a perder la libertad porque lo que él vio en milésimas de segundo es una foto, pero después, lo llama el VAR y le hace ver que tal vez lo que él vio no es lo que ocurrió, o sea que es una película, no una foto”, sostiene Scime.

El promedio de tiempo utilizado para determinar una jugada por el VAR en esta Copa América es de 3 minutos y 30 segundos desde que el árbitro para el partido para consultar hasta que toma la decisión final, lo cual es mucho mayor que el tiempo para lo mismo en el pasado Mundial de Rusia.

Scime cree que la diferencia está en la preparación y la experiencia de los árbitros y en el apuro de la Conmebol por utilizar la tecnología, cuando es algo que debió necesitar más tiempo y aplicarse más adelante.

Pero hay otro hecho polémico alrededor del VAR y es que cuanto más tiempo se pierde en la decisión, más gente en todo el mundo tiene tiempo de apostar en las distintas casas o agencias, porque ahora en las apuestas se agregó jugar a qué decisión tomará el árbitro, y eso necesitaría de profundas investigaciones al más alto nivel.


viernes, 21 de junio de 2019

El “milagro al revés” de la selección argentina en Brasil (Interia)




                                                            Desde Brasil



A pocas horas de jugarse el tercer y último partido de la fase de grupos de la Copa América de Brasil, parece insólito pero es real que alrededor de la selección argentina, que tiene a Lionel Messi en sus filas, se hacen cálculos sobre sus escasas chances de clasificarse a los cuartos de final, y probablemente, si no vence a Qatar el domingo por la tarde, quedará última entre cuatro equipos, lo que debería desembocar en una crisis sin precedentes.

En esta Copa América, compuesta por tres grupos de cuatro equipos, se clasifican a los cuartos de final los dos mejores de cada uno, y los dos mejores terceros, es decir que sólo cuatro selecciones nacionales sobre las doce participantes, quedan eliminadas en primera ronda, y Argentina, segunda ganadora de títulos de este torneo en la historia (14 sobre 15 de Uruguay), podría ser una de las cuatro que se vuelven a casa desde el inicio.

La gran pregunta que podrían formularse los lectores es cómo, con Messi en sus filas, se ha llegado a tanto. ¿Cómo se pudo caer tan bajo, con jugadores como Sergio Agüero, Ángel Di María, Nicolás Otamendi o Paulo Dybala? El equipo argentino, de momento, jugó dos de los tres partidos en su grupo y perdió en su debut ante Colombia (2-0) y empató (gracias a un penalti otorgado por el VAR) ante Paraguay (1-1) y sólo le resta jugar ante Qatar, pero ya no puede ser primera (Colombia ganó el grupo) y si Paraguay gana su partido, tampoco segunda, por lo que lo máximo que podría aspirar sería a un mísero lugar como uno de los dos “mejores terceros”.

La respuesta a la insólita situación de la selección argentina es que todo comienza muy arriba, en la propia conducción de la federación nacional (AFA), que va sin rumbo y con muchísimos problemas que no resuelve y que vienen de lejos, desde la estructuración centralista de los torneos locales (que tienen demasiados equipos de Buenos Aires y no del resto de las ciudades, en un país muy extenso pero muy concentrado), la permanente exportación de jugadores y con ello, la pérdida de nivel de los torneos, y especialmente, el desorden en el que entró la selección argentina desde que renunciara José Pekerman en 2006, luego del Mundial de Alemania, donde Argentina fue eliminada en cuartos de final por los locales, desde los penaltis.

Para tener una mayor precisión, desde 1974 hasta 2006, la selección argentina había tenido seis entrenadores (Menotti, Bilardo, Basile, Passarella, Bielsa y Pekerman), y desde 2006 hasta hoy, ocho entrenadores (Basile otra vez, Maradona, Batista, Sabella, Martino, Bauza, Sampaoli y Scaloni), con la gran chance de que una vez que transcurra la Copa América y el equipo regrese a casa, la AFA elegirá un noveno.

Es decir que en 32 años, la selección argentina tuvo seis entrenadores, y en los últimos13 años, tuvo ocho. Un ejemplo puede ser contundente: Sergio Agüero, del Manchester City, era centrodelantero para Batista, extremo izquierdo para Sabella, nuevamente centrodelantero para Martino, jugaba de segundo delantero con Bauza, variaba entre delantero y jugando de segunda punta con Sampaoli. Un mismo jugador, cambiando de tres hasta cuatro posiciones en un lapso de cinco años.

A la falta de continuidad y de línea de juego (los entrenadores que pasaron no obedecían a la misma filosofía, por lo que la selección argentina fue variando desde un intento por jugar más ofensivo, con 4-3-3, a otro más conservador, con 4-4-2), hay que sumarle también un hecho más estructural, y es que por razones económicas, el fútbol argentino fue dejando de producir jugadores en funciones claves, porque para poder vender a Europa hacía falta generar las funciones que el mercado europeo requiere.

En el fútbol argentino, siempre fue un clásico la función del “diez”, un número mítico que utilizaron desde Maradona o Ricardo Bochini (un extraordinario jugador de los años setenta y ochenta) o Juan Román Riquelme y, por supuesto, Messi, pero como ahora en Europa no se utiliza, ya entonces tampoco aparecieron más, al no tener a quien vendérselo. Así podemos sumar a los extremos, que siempre fueron otra característica de los albicelestes. Una tercera posición es la de mediocentro. El fútbol argentino siempre tuvo jugadores altos y de muy buena presencia allí, muy elegantes, y ahora necesita a dos para que hagan lo que antes podía realizar uno solo.

La consecuencia es lo que hay. Una selección argentina con tanta historia, a punto de quedar eliminada pronto de una Copa América, sin que se entienda a qué quiere jugar, con sus jugadores derrumbados anímicamente, y con un entrenador que no estaba en condiciones de dirigir a este equipo.

Bebiendo de su propio veneno, la selección argentina corre el riesgo de encaminarse a ser en el siglo XXI lo que fue Hungría en la segunda mitad del siglo XX (aunque en ese caso, la causa fue la guerra): una selección que vive del recuerdo de lo que fue, y que nunca pudo recuperar aquellos años de brillo.

En la Copa América de Brasil, el VAR aporta cada vez mayor confusión (Interia)




                                                             Desde Brasil



En cualquier momento de cualquier partido de la Copa América, el resultado puede cambiar sin que ninguno de los dos equipos reclame nada ni haya considerado que una mano involuntaria, o un choque sin falta pudieran derivar en un impensado penalti, gracias al exagerado protagonismo del VAR.

Sorprendió que Brasil, siendo local, tuviera dos goles anulados (uno de ellos, mal anulado) ante Venezuela, lo que le terminó significando apenas empatar con un decepcionante 0-0 en el Grupo A, y si la Argentina de Lionel Messi no perdió ante la modesta Paraguay fue por un penalti que sólo el VAR vio y le avisó al árbitro brasileño Wilton Sampaio, que corrió a mirar la pantalla y estuvo varios minutos frente a ella para dilucidar la situación (una mano involuntaria que ni los albicelestes vieron ni reclamaron).

En el partido entre Uruguay y Japón, se imponían bien los asiáticos 1-0 cuando Edinson Cavani intentó rematar, su pierna fue bloqueada por un defensor (es decir, no hubo falta sino bloqueo) y ante la estrafalaria caída del delantero celeste, el árbitro fue avisado por el VAR de que había ocurrido una jugada polémica y minutos más tarde, otorgaron un penalti que convirtió Luis Suárez.

El ex director de la Escuela de Arbitros de la Federación Argentina (AFA) Miguel Scime, explicó que el gran problema del uso del VAR en la Copa América pasa por el apuro de la Conmebol por utilizar este sistema en este torneo cuando aún la institución no estaba preparada para el uso de la tecnología, y que el árbitro con más experiencia en cursos de este tipo, debe tener dos o tres, nada más, y que es por eso que en la UEFA se tomaron más tiempo para su utilización.

El muy interesante sitio de Twitter  “Árbitro Internacional” mostró  cómo los integrantes del VAR en torneos de la FIFA pueden escoger lo que desean estudiar señalando la pantalla, mientras que en la Conmebol, los operadores sólo pueden seleccionar el momento exacto a partir de una serie de botones y un joystick, lo cual es algo mucho más complejo y lento.

Además, en decisiones como el fuera de juego, se necesita crear un modelo 3D apenas se selecciona la jugada en el momento preciso, lo que demora muchísimo más el proceso de la decisión del cuerpo colegiado sentado en la cabina, para asistir al árbitro del partido.

Asistimos entonces a un nuevo modelo de espectáculo futbolístico. ¿Es penalti uno que ninguno de los dos equipos reclaman, o que ningún jugador ni espectador ve, y que hace perder mucho tiempo en un partido? ¿Es necesario cobrar un penalti que molesta y que de no cobrarlo, nada cambiaría? ¿No le quita espontaneidad a un grito de gol que debe ser corroborado tres minutos más tarde?

“En Sudamérica todo comenzó con la Copa América Extra de 2016 en los Estados Unidos, cuando el suizo Massimo Busacca (director del Comité de Árbitros de la FIFA) nos dijo que hay que tratar de usar la tecnología para evitar gruesos errores nuestros, pero pasamos de eso a querer cobrar lo imperceptible y así llevamos a los árbitros a perder la libertad porque lo que él vio en milésimas de segundo es una foto, pero después, lo llama el VAR y le hace ver que tal vez lo que él vio no es lo que ocurrió, o sea que es una película, no una foto”, sostiene Scime.

El promedio de tiempo utilizado para determinar una jugada por el VAR en esta Copa América es de 3 minutos y 30 segundos desde que el árbitro para el partido para consultar hasta que toma la decisión final, lo cual es mucho mayor que el tiempo para lo mismo en el pasado Mundial de Rusia.

Scime cree que la diferencia está en la preparación y la experiencia de los árbitros y en el apuro de la Conmebol por utilizar la tecnología, cuando es algo que debió necesitar más tiempo y aplicarse más adelante.

Pero hay otro hecho polémico alrededor del VAR y es que cuanto más tiempo se pierde en la decisión, más gente en todo el mundo tiene tiempo de apostar en las distintas casas o agencias, porque ahora en las apuestas se agregó jugar a qué decisión tomará el árbitro, y eso necesitaría de profundas investigaciones al más alto nivel.


Con la detención de Platini, ¿puede peligrar el Mundial de Qatar 2022? (Infobae)




                                                       Desde Brasil



El cimbronazo de la detención del ex estelar futbolista francés Michel Platini por “presuntos actos de soborno activo y pasivo” relacionados con la supuesta compra de votos para que Qatar consiguiera la organización del Mundial 2022, pone en jaque al país asiático y deja cada vez más grande el signo de pregunta sobre si todo proseguirá su curso o si, por fin la FIFA decidirá abrir nuevamente una compulsa por la próxima gran cita futbolística.

Platini fue detenido hoy detenido bajo “custodia técnica” y está alojado en la Oficina Central de la Lucha contra la Corrupción y los Delitos Financieros y Fiscales (OCLCIFF) de Nanterre, en el noroeste de París, en calidad de testigo, al igual que una ex asesora del gobierno francés de Nicolás Sarkozy, Sophie Dion.

Tanto Platini, como Dion participaron de un trascendental almuerzo del 23 de noviembre de 2010, a apenas nueve días de la votación en Zurich de la sede de los Mundiales 2018 y 2022,  en el Palacio del Elíseo, sede de la residencia del Presidente de la República, junto con Sarkozy, el emir de Qatar Tamim Ben Hamad Al Thani,  el entonces jeque Hamad Ben Jassem, y el ex secretario general de la Presidencia, Claude Guéant –fue citado a declarar pero en la carátula figura como “sospechoso libre”.
Fue en ese encuentro en el que Qatar hizo efectiva la intención de comprar el PSG –club del que es fanático Sarkozy- y con Bein Sports hacerse de los derechos televisivos de la Ligue 1 pero todo a cambio de que Platini, a través de su influencia en la UEFA por ser el presidente de esa entidad, consiguiera el apoyo de las federaciones europeas, según el diario Le Monde.

También en esa comida se cerraron acuerdos comerciales como la compra por parte de Qatar Airways de 50 aviones A-320 a la fabrica que Airbus tiene en Toulouse en una operación valorada en los 19.000 millones de dólares.

Tres años atrás, en una entrevista con The Times, Blatter, en un intento por defender al ex futbolista francés, dijo que Sarkozy había obligado a Platini a votar por Qatar cuando había un acuerdo “diplomático” para votar a Rusia en 2018 y a Estados Unidos en 2022.

Platini y Blatter arrastran una suspensión del Comite Ético de la FIFA por 8 años (luego reducidos a 4) en 2015 por un pago sin justificar de 2 millones de francos suizos (1,8 millones de euros) en febrero de 2011, por lo que el francés quedará habilitado otra vez como dirigente de fútbol en octubre próximo, pero ahora deberá enfrentar los cargos en la Justicia por la corrupción en la votación de la candidatura de Qatar 2022, en otro capítulo del FIFA-Gate, colateral del que se lleva a cabo en los Estados Unidos con los ex dirigentes sudamericanos de las distintas federaciones que componen la Conmebol, cuyo cargo es el soborno desde consorcios mediáticos para obtención de derechos de transmisión de distintos torneos hasta la Copa América de Ecuador (que iba a jugarse en 2023 y será postergada hasta 2024).

En la votación en la sede de la FIFA, en Zurich, Qatar obtuvo 14 votos contra 8 de los Estados Unidos en la cuarta ronda, tras caer eliminadas las otras candidaturas para 2022 y desde entonces se hizo oficial el lema de los organizadores, “Mostrar lo increíble”. Al poco tiempo, el ex secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, despedido por Blatter tras el Mundial de Brasil 2014, llegó a decir que El ex secretario gral de la FIFA, Jerome Valcke, llegó a decir que Qatar “compró su Mundial de fútbol” pero cuando lo apuraron dijo que no se refería a sobornos sino al “esfuerzo económico” para ganar la candidatura.

El caso de Platini se suma a las críticas internacionales a Qatar desde que financia a organizaciones terroristas, el trato a los trabajadores inmigrantes (hay 1,7 millones, la mayoría indios, que tienen a su familia a mucha distancia, vive en campamentos, en una atmósfera de sumisión y no pueden pasear por zonas muy turísticas, se les retiene el pasaporte y no se les concede la residencia y hay ya varios muertos en obras de construcción de estadios) y es bloqueada por muchos de sus vecinos poderosos del emirato, como Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Egipto.

Pero desde que lanzó su candidatura al Mundial 2022, Qatar, desde sus petrodólares, fue estableciendo una relación cada vez más fuerte con los dos continentes con tradición más futbolera, Europa (a través de la UEFA) y Sudamérica (desde la Conmebol). La publicidad estática de Qatar Airways abunda en todos los partidos de Copa Libertadores y Copa Sudamericana, así como la publicidad televisiva como patrocinador antes, durante y después de cada encuentro de los torneos continentales, igual que en la Copa América (organizada por la Conmebol) y en los torneos internacionales de la FIFA.

Llamativamente, a fines de 2018, fue la Conmebol la que propuso que la idea de la FIFA de 48 participantes desde el Mundial 2026 que organizarán Canadá, Estados Unidos y México, se adelantara para Qatar 2022, un país demasiado pequeño para albergar a tantos participantes y que, sin embargo, no sólo no se negó sino que propuso realizar un estudio de factibilidad.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, recibió la idea “con interés” porque, adujo, esto podría generar que Qatar tuviera que coorganizar el torneo con países con los que tiene una mala relación, pero la idea no prosperó y no parecía nada fácil: cuando Qatar se consagró campeón de Asia, meses atrás, en Emiratos Árabes Unidos, al día siguiente, un periódico local tituló “Japón no pudo ser campeón” para no mencionar al equipo que consiguió serlo.

El panorama de la alianza de Qatar con Sudamérica se completa con la cada vez más estrecha relación entre el consorcio mediático catalán Mediapro (cuyo principal accionista es el independentista Jaume Roures), que anunció en abril de 2015 la alianza con Al-Jazeera (gigante televisivo fundado por el gobierno qatarí en 1996) y fruto de ese acuerdo, lanzaron en España Bein Sports que ofrece Liga, Champions y Europa League. Mediapro tiene una de sus sedes en Qatar y cada vez se afianza más en sus lazos con la Conmebol, al punto de haberse quedado con varias licitaciones de derechos de transmisión de los torneos continentales de equipos.

En el ámbito argentino, Boca Juniors firmo un contrato con Qatar Airways como Main Sponsor del club por 4 años a 6.075.000 dólares por temporada por gestiones hechas a través de una empresa cercana a Gaston Gaudio.

Una de las grandes críticas a Qatar, desde el fútbol, es que a partir de sus recursos económicos incurrió en el llamado “Doping Financiero” por el que desde el Estado, se patrocina a distintos clubes o entidades con la excusa de que se trata de publicidad de empresas.

Ya cuando Sandro Rosell  (quien acaba de dejar la cárcel tras haber sido involucrado en hechos de corrupción con partidos de la selección brasileña) se hizo cargo del Barcelona como presidente, trajo un enorme contrato de patrocinio con QSI (Qatar Sports Investments) y el equipo lució la publicidad de Qatar Airways, que pagó 171 millones de euros por cinco temporadas.

Rosell había trabajado como asesor para la candidatura de Qatar. De gran relación con el emir, fue uno de los máximos responsables del proyecto Aspire Football Dreams, por el que miles de chicos africanos y árabes pudieron acercarse para jugar al fútbol.
En febrero de 2010,  Josep Guardiola fue presentado como embajador de la candidatura de Qatar. Jugó allí en 2003 en Al Ahli, con 32 años y cuando fue DT del Bayern eligió Qatar como lugar de stage en 2014. Luego fue el turno de Xavi Hernández en el Al Saad, donde está instalado con toda su familia (mujer, hija, padres, hermanos y entró en el staff técnico de la selección que dirige el español Félix Sánchez y que juega esta Copa América).

Otro club que estrechó los lazos con Qatar es el Bayern Munich. Además de stages en Doha, firmó contratos de patrocinio de empresas qataríes por camisetas de entrenamiento por valor de 15 millones de euros de euros por temporada, y se incluye que técnicos del Bayern vayan a asesorar a Qatar. El Bayer lleva el logo del aeropuerto internacional de Doha (HIA) y no el de Qatar Airways porque el Bayern tiene un acuerdo con Lufthansa y al terminar este convenio, ya podrá lucirlo.

También Qatar cerró patrocinios con la Roma pero el caso más emblemático es el del PSG en el que el jeque Nasser Al Khelaiffi es propietario y presidente y hoy, uno de los dos representantes de la poderosa ECA (Asociación de Clubes Europeos) ante la UEFA, además de presidente de BeIn Sports.

El inicio del Mundial está previsto para el 21/11/2022  con siete estadios construidos desde cero y con refrigeración exterior, en tanto la final es esperada para el 18 de diciembre en Doha.

Se calcula que para este torneo, se dispone de un presupuesto de entre 8000 y 10.000 millones de dólares más otros 200.000 en infraestructura como la construcción de una amplia red de metro y se espera una afluencia de 1,5 millones de turistas.

En Qatar, la homosexualidad es ilegal y se exige “ropa discreta” para asistir a los partidos de futbol según el protocolo, en especial para las mujeres y está prohibido beber alcohol en los espacios públicos y solo algunos bares y hoteles tienen un permiso especial.

Sin embargo, nada pudo bajar hasta ahora la candidatura mundialista de Qatar. ¿Podrá lograrlo la detención de Platini y la aparición de nuevos hechos de corrupción?












El VAR salva a la selección argentina de una dura derrota y el empate ante Paraguay deja todo abierto para la última fecha (Jornadaonline)




                                                         Desde Belo Horizonte



Cuando todo el equipo argentino se lamentaba por la mejor ocasión de gol perdida tras un cabezazo de Lautaro Martínez al travesaño, un penal otorgado por el árbitro brasileño Wilton Sampaio al comenzar el segundo tiempo a través del VAR le permitió a Lionel Messi empatar el partido 1-1 ante Paraguay, que a su vez inmediatamente después tuvo otro penal que Franco Armani le contuvo a Derlis González.

Este empate deja un sabor más amargo que dulce al equipo argentino, que por ahora queda tercero junto a Qatar en el Grupo B, un punto debajo de Paraguay, en tanto Colombia ya consiguió el pase a los cuartos de final en la primera posición.

La selección argentina, que comenzó esta vez con un sistema táctico distinto al del debut contra Colombia, ahora con un 4-4-2, no pasó de una gris actuación, que deja una preocupante proyección para el último partido del grupo, en Porto Alegre.

Para el segundo tiempo, y con la necesidad imperiosa de revertir el resultado adverso, ingresó Sergio Agüero por Roberto Pereyra y de esta manera, la selección argentina quedaba plantada con un sistema 4-3-3 mucho más arriesgado por la superioridad que podía establecer Paraguay en el medio con sus cuatro volantes.

A los 5 minutos del segundo tiempo, pareció reaccionar, por fin, la selección argentina. Lo tuvo primero Lautaro, pero su remate estrelló la pelota en el travesaño, el rebote lo recogió Messi pero su fuerte remate fue desviado por una gran estirada del arquero Fernández.

Sin embargo, el juego se detuvo y tras varios minutos de desconcierto, el árbitro Sampaio otorgó un penal a la selección argentina por mano de Gómez tras el cabezazo de Martínez, a través del VAR, que Messi convirtió con un remate potente.

Sin embargo, el ímpetu por el empate le duró apenas segundos  al equipo argentino porque Otamendi le cometió una infracción dentro del área a Derlis González y éste se encargó de ejecutar el penal con un remate hacia la izquierda, que Armani pudo rechazar, dándole un respiro a los albicelestes.

Scaloni hizo ingresar entonces a Angel Di María por Lautaro Martínez, volviendo entonces al 4-4-2 inicial, pero ahora con De Paul y Di María en las bandas, y Messi y Agüero en el ataque.

La salida de Lautaro Martínez pareció planchar otra vez a un equipo argentino que salía de su depresión y por fin se lanzaba de a poco al ataque.

El partido, muy cortado por infracciones y pases imprecisos, se iba yendo sin que la selección argentina mostrara demasiados progresos respecto del debut ante Colombia.
En los minutos finales, Paraguay se fue metiendo cada vez más atrás, e incluso su entrenador Eduardo Berizzo sacó de la cancha a Almirón y a Derlis González para colocar a Celso Ortiz y Juan Escobar, para ayudar cada vez más en la marca, ante un equipo argentino que fue otra vez a buscar el triunfo pero sin muchas luces ni ideas.



La selección argentina volvió a decepcionar con su juego y cae 1-0 ante Paraguay al término de un primer tiempo, que la mostró con ímpetu pero descontrolada y sin nociones tácticas, por lo que nunca le generó peligro a la defensa albirroja, que se impone con un gol del volante Richard Sánchez promediando la etapa.

De caer esta noche, la selección argentina sólo podría aspirar a ser uno de los dos mejores terceros entre los tres grupos para poder llegar a los cuartos de final de la Copa América.

Los primeros minutos transcurrieron sin un dominador neto. La selección argentina parecía un poco más acomodada al partido en una lucha clara por hacerse de la pelota entre las dos líneas de cuatro en la mitad de la cancha. De Paul, Paredes, Lo Celso y Pereyra por el lado albiceleste, y Derlis González, Richard Sánchez, Rodrigo Rojas y Matías Rojas, por el albirrojo.

Pero por más que el equipo argentino retenía la pelota más tiempo, le costaba mucho pasar la segunda línea defensiva paraguaya, muy bien asentada, especialmente en el juego aéreo.

Sin embargo, tampoco Paraguay lograba acercarse a Armani porque no conseguía pasar la mitad de la cancha con pelota dominada y porque Otamendi le ganaba a Santander en los escasos centros ofensivos guaraníes.

El problema de la selección argentina, de fondo, seguía siendo el mismo que ante Colombia en lo estructural, más allá de pasar de un 4-3-1-2 a un clásico 4-4-2, y es su falta de profundidad, porque Lautaro Martínez estaba tan solo arriba como Sergio Agüero ante Colombia.

La jugada más clara la tuvo Paraguay a los 27 minutos, cuando por fin un pelotazo hacia Derlis González pudo quebrar al mal parado mediocampo argentino, el volante derecho se fue en velocidad y sacó un remate cruzado que superó a Armani pero en el camino rebotó en un defensor argentino y se fue al córner. Lo ejecutó Matías Rojas desde la izquierda, cabeceó Junior Alonso hacia el otro palo y Gustavo Gómez, que llegaba solo para concretar, también conectó de cabeza pero sin puntería, y la pelota se fue por encima del travesaño.

Inmediatamente después, la selección argentina tuvo una oportunidad gracias a un tiro libre recto al arco por una dura falta a Lautaro Martínez, pero Messi remató hacia las manos del arquero Roberto Fernández.

A los 37 minutos, aquellos tibios amagues de contragolpe de Paraguay se tradujeron en gol cuando se escapó por la izquierda Almirón, y antes de que se le fuera por la línea de fondo, sacó un centro desde la izquierda, que conectó muy bien por el medio Richard Sánchez, que llegaba sin marca.

Desde ese momento, el equipo argentino pareció desmoronarse. Paraguay, confiado, comenzó a administrar mejor la pelota, unos metros más adelante, y tuvo otra ocasión clara cuando Almirón, con mucho criterio, abrió a la derecha hacia Santander, sólo porque los otros jugadores guaraníes se llevaron las marcas, pero el robusto delantero prefirió tirar un centro antes que rematar al arco.

Era tal el descalabro del equipo argentino, sin noción táctica, que hasta Franco Armani tuvo que hacerle falta a Derlis González muy lejos de su arco, y fue amonestado por el árbitro brasileño Wilton Sampaio, cuando la mayoría de jugadores paraguayos reclamaba su expulsión como último hombre.

martes, 18 de junio de 2019

La improvisada selección argentina sólo encuentra eco en la organización de la Copa América (Jornada)




                                                       Desde Belo Horizonte




Acaso el extraño comunicado que anduvo dando vueltas durante la tarde de ayer, que no se sabe si es una fake new u oficial por parte del Comité Organizador de la Copa América, como respuesta al director técnico de la selección argentina, Lionel Scaloni, acerca de que el estado del césped del estadio Fonte Nova de Salvador se encuentra “en excelentes condiciones”, puede alinearse en la misma coherencia del equipo albiceleste.

Si uno no sabe a qué juega y su improvisado entrenador (que llegó al post-doctorado sin haber terminado el bachillerato) atribuye el preocupante desempeño del debut copero ante Colombia al estado del césped (como si para el rival no atentara en su juego), el Comité Organizador no tiene un sitio web claro donde publicar sus comunicados, y la Conmebol tampoco ayuda con sus dudas, sus vaivenes y sus informaciones confusas.

“El Comité Organizador refuerza que el gramado del Arena Fonte Nova está en excelentes condiciones, atendiendo todos sus requisitos como altura de corte, tracción, humedad, compactación y resistencia”, insiste el comunicado, que fue dado a conocer a medias por algunos sitios web sudamericanos, e insiste en que en el período que antecedió al torneo “visitas e inspecciones rutinarias fueron realizadas de acuerdo con el planteamiento establecido por el Comité Organizador local” y finaliza diciendo que durante todo el partido entre Argentina y Colombia “la pelota circuló sin ninguna dificultad y el gramado nunca sufrió dificultades”.

El hecho de colocar una vez más los errores propios en cesta ajena es algo repetitivo en los directores técnicos argentinos, sin ninguna autocrítica y por más que sí la pudieran tener en privado, lo que interesa es el gesto público, como si no fuera humano errar y tener la posibilidad de rectificarse.

Aún así, tras el horroroso inicio de la participación argentina durante el primer tiempo ante Colombia en el Fonte Nova de Salvador, la suerte parece jugar para la selección nacional porque el empate entre Paraguay y Qatar fue como maná del cielo y ya las caras de los jugadores no era la misma al llegar a Belo Horizonte el domingo por la tarde-noche. Es que de ganarle a Paraguay el miércoles en el Mineirao, el equipo argentino estaría casi clasificado para octavos de final y como segundo, lo cual implicaría jugar en el Maracaná de Río de Janeiro y ante Perú o Venezuela, y ganando allí, ya estaría, con muy poco, en semifinales.

El problema de la selección nacional, a no equivocarse, no está en la organización (por pésima que ésta sea) ni en los rivales ni en la suerte (que como se ve, no es grela), sino en su propia organización, desde la dirigencia de la AFA, que fue la que eligió a Scaloni (la culpa nunca es del chancho), hasta una improvisación total de un equipo que tiene, en todo caso, a un genio, tres o cuatro jugadores de gran trayectoria, dos o tres con un futuro interesante, y el resto, acompaña.

Acaso por eso, cada vez se cierran más las puertas, los jugadores casi no hablan, en las conferencias de prensa preguntan siempre los mismos (una manera de asegurarse que no haya planteos demasiado molestos), y cuando hay que jugar, no se cae una idea ni de casualidad, ni se sabe explotar al mejor jugador del mundo, cada vez más preocupado por no tener con quién asociarse.

Aún así, hay tiempo para una recuperación para maquillar este momento, a la espera del regreso de la Copa para que, como se espera, el director general de Selecciones, César Luis Menotti, eche mano de alguien a la altura de la historia y del prestigio del equipo nacional y ponga, como suele decir, la heladera en la cocina, el sillón en el comedor, y el inodoro en el baño.

Al menos, esta selección puede sentirse cómoda en la improvisación en un Comité Organizador que no responde a las consultas, que se olvidó (queremos creer en la buena fe) de habilitar televisores para que los periodistas puedan ver desde un estadio los partidos que se juegan en los otros, que dice (junto a la Conmebol) que la mayoría de las entradas fueron vendidas cuando la mayor parte de los estadios están vacíos y ni Brasil logra llenarlos, o que hace deambular a todos los equipos, y a sus hinchas, por todo un país que es un continente en sí mismo, como si los bolsillos fueran aptos para tamaño gasto.

Basta ver un rato a la selección uruguaya y escuchar a su añejo entrenador, Oscar Washington Tabárez (uno que sí tiene hecho el doctorado y va por el post-doctoral) para entender la noción de equipo, de trabajo a largo plazo, de regularidad y continuidad. Y Uruguay, como Argentina, también exporta a sus jugadores, y tiene los mismos problemas de calendario. Por tanto, no hay excusas. Y la culpa no la tiene el resto del mundo.