domingo, 13 de diciembre de 2020

Ardiles: “Dieguito tenía hambre de aprender” (Number, Japón)


 

- Usted tuvo la chance de tratar mucho a Diego Maradona en el Mundial de España 1982. ¿Cómo era ese Maradona?

- En realidad, yo ya lo conocía desde 1976 cuando venía a practicar con la selección siendo él de edad de categorías juveniles. Recuerdo siempre esa frustración que tuvo al quedar fuera de la lista definitiva antes del Mundial 1978 pero en Japón, al año siguiente, se consagró como el mejor jugador del mundo y ya cuando llegó a la concentración para el Mundial de España, era una estrella mundial. Recuerdo el ruido que había a su alrededor porque justo antes del torneo firmó su contrato con el Barcelona y por eso tuvo que dejar la concentración y hasta recuerdo que estaba en ropa deportiva, que no se cambió porque salió y volvió en pocas horas. El ruido se hizo mayor todavía porque nuestro debut, y como campeones del mundo, fue precisamente en el Camp Nou contra Bélgica. Y él trataba por todos los medios de mantener la concentración, llegó muy motivado a España, pero era casi imposible sacarse de encima ese ruido, especialmente con los medios, y hay que pensar que pese a que ya llevaba jugando profesionalmente desde los 15-16 años, él sólo tenía 21 allí.

- Para muchos analistas, ese plantel argentino acaso haya sido el mejor de toda la historia de los Mundiales.

- Probablemente. Teníamos muchísima confianza en nosotros mismos y no era para menos: éramos los campeones del mundo y se agregaban nada menos que Jorge Valdano, Diego y Ramón Díaz, entre otros, que eran a su vez campeones mundiales sub-20, pero desgraciadamente nunca encontramos el rumbo. El equipo no estaba fino ni en los partidos amistosos de preparación y no es una excusa, pero la Guerra de Malvinas con Inglaterra nos afectó muchísimo porque si vas a jugar algo tan importante como el Mundial, tenés que tener una concentración absoluta y nosotros partimos hacia España y estábamos ganando la guerra y a poco de llegar, nos enteramos de la derrota y casi todos nosotros teníamos un amigo o un pariente involucrados en la guerra.

- También se dijo que no fue bueno para el equipo una concentración tan cerca de la playa, en Villajoyosa.

- Puede ser. Alguien tuvo la “fantástica” idea de que lleváramos a nuestras mujeres al Mundial y estaban en un hotel al lado del nuestro. Nosotros necesitábamos una concentración total y no la tuvimos, No fue la mejor idea.

- Y además, empezaron perdiendo.

- Empezamos mal, perdiendo en el partido inaugural, y ya se nos complicó todo el Mundial porque eso generó llegar a la segunda fase al “grupo de la muerte” con Italia y Brasil, que era el mejor equipo del mundo en ese momento, aunque no haya sido el campeón.

- ¿Y cómo tomó Maradona esa derrota?

- Estaba muy mortificado. En ese Mundial yo hablaba mucho con él. Menotti lo había puesto en mi mesa a la hora de las comidas. Éramos cuatro: Daniel Bertoni, Patricio Hernández, él y yo. Me pedía que le contara cosas de Europa, cómo se vivía, las costumbres, cómo era jugar una liga europea. Dieguito era muy inteligente, con un sentido del humor muy particular y siempre tuvo un gran respeto por los campeones del mundo de 1978. Una vez tuvo que elegir su equipo ideal y puso a seis de los once de ese equipo argentino. Él nos preguntaba de todo: religión, política. Posiblemente nunca haya leído un libro, aunque tampoco disponía de mucho tiempo. Sí veía la televisión. Tenía ansias de aprender. ¡Hasta se fijaba cómo no0s sentábamos en la mesa!

- Contra Hungría fue el mejor partido de la selección argentina en ese Mundial…

- Sí, eso levantó mucho el ánimo, especialmente a él, que jugó un gran partido, aunque eso hizo que también subiera el ruido mediático. Se refugiaba mucho en nosotros, nos pedía consejos. Nosotros tratábamos de mantenerlo tranquilo, concentrado. El que más lo trataba y lo calmaba era Patricio Hernández, que compartía la habitación con él. Piense que nosotros  estuvimos concentrados unos cuatro meses antes del Mundial.

- El primer partido de la segunda fase, contra Italia, le debe haber hecho mucho daño.

- Muchísimo, pero más que todo, por la impotencia, porque esa marca que le hizo Claudio Gentile por toda la cancha, pegándole y agarrándolo permanentemente de la camiseta, hoy sería imposible por el VAR. De hecho, la FIFA cambió algunas reglas desde ese día para proteger un poco más a los habilidosos porque aquello era increíblemente cínico. Los italianos pegaban hasta que le sacaban tarjeta amarilla y entonces cambiaban de marcador hasta que el nuevo recibiera la amarilla y así iban rotando.  Una vez, mucho más adelante, Maradona me comentaba que en la estadística de tres Mundiales distintos, los que más faltas recibieron fueron él, yo y Ariel Ortega. Lamentablemente, en ese Mundial, en la mayoría de los partidos, todos trataron de anularlo pero no con fútbol sino pegándole.

- ¿Y él qué decía de eso?

- A él le molestaba mucho la trampa, más que los golpes en sí mismos. Estaba más molesto que irritado. Preguntaba cómo podía ser que no sancionaran a los que le pegaban, que así no se podía jugar.

- Al perder contra Italia, la selección argentina estaba obligada a ganarle a Brasil…

- Sí, y eso hizo que saliéramos demasiado volcados al ataque contra un rival que no perdonaba. Y casualmente, fue el equipo que menos le pegó a Maradona y que no le hizo una marca personal.

- En ese partido, a Maradona lo expulsaron.

- Sí, reaccionó mal. Yo creo que fue por la impotencia de una derrota con Brasil, que para nosotros es un clásico, y quedando eliminados del Mundial. Nos ganaron bien y fue, además, mi último partido con la selección argentina.

- ¿Y cómo estaba Maradona después de eso, en la concentración?

- Él estaba muy triste, muy mal, necesitando una revancha urgente. Recuerdo que hablé con él cuando regresamos y le dije “tenés que ser muy fuerte con la crítica porque si bien nos van a pegar a todos, a vos mucho más por ser el mejor jugador del mundo” y él asentía con la cabeza y creo que de alguna manera se preparó. Creo que el ruido que hizo su posterior pase al Barcelona también ayudó a superar esta etapa.

- ¿Y la relación con Menotti?

- Siempre fue muy buena. Más allá de que no lo incluyó en la lista definitiva para el Mundial 1978 y la eliminación en España 1982, Maradona siempre lo destacó en todas sus entrevistas como uno de los entrenadores que más lo marcaron en su carrera, y enseguida se reencontraron en el Barcelona. Ellos siempre tuvieron mucho diálogo.

- Usted se lo volvió a encontrar varias veces más.

- Sí, incluso yo conseguí que jugara con la camiseta del Tottenham en mi partido de despedida y todos los hinchas spurs lo recuerdan por siempre. Fue un mes antes del Mundial 1986 y vino al otro día de jugar un amistoso con la selección argentina ante Noruega y yo le propuse jugar unos 15 minutos pero terminó jugando todo el partido. Él era así, se motivaba y ya no lo paraba nadie. Años más tarde lo acompañé cuando vino de visita a la Universidad de Oxford, en la que no le hicieron preguntas nada fáciles, pero él deslumbró a los alumnos y hasta hizo jueguito con una pelotita de golf que es recordado por todos allí.

 

 

 

 

 


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