miércoles, 3 de febrero de 2021

Cómo ser el 9 de Boca y fallar en el intento (Infobae)


 

Alejandro Dolina suele decir que si hay una certeza a los 35 años, “es que ya sabés que no serás el número nueve de Boca”. Para los millones de hinchas xeneizes, el puesto de centrodelantero dio grandes satisfacciones, como el emblemático caso de Martín Palermo, que se llevó a su casa uno de los arcos de la Bombonera, Gabriel Batistuta, aunque tras una corta participación a principios de los Noventa, Hugo Curioni, transferido al fútbol francés, Carlos María García Cambón, con su soñado debut con los cuatro goles a River en 1974, o el “Tanque” Alfredo Rojas en los rocosos equipos de los Sesenta.

Pero también están los casos opuestos, aquellos que generaron enormes expectativas y que ya sea por presiones, malas rachas, lesiones o bajos rendimientos técnicos, no pudieron cumplir con su cometido. En ese contexto, el caso de Franco Soldano es uno de los más extraños, con apenas tres goles en 33 partidos con  la camiseta de Boca desde 2019. Muchos salen en su defensa justificándolo “porque hace el trabajo sucio para Carlos Tévez y es importante tácticamente” y otros ironizaron acerca de que el “Apache” “es el único jugador del fútbol argentino que tiene secretario adentro de la cancha”. El propio jugador advirtió ante las críticas por estar en el “dique seco” que “si quieren goles, para eso en Boca está Wanchope Ábila”. ¿Puede tener éxito en Boca un nueve que no hace goles?

Esta es la historia de los nueves que llegaron a Boca con ilusiones pero que no pudieron concretar sus sueños.

Charles (Fabián Figueredo Santos) (12/4/1968): Fue campeón y goleador en Bahía y luego ratificó sus condiciones en el Cruzeiro. En especial apareció en su gran rendimiento ante River en la final de la Supercopa 1991 en el Mineirao (3-0). Eso llamó la atención de Diego Maradona, que pensaba en volver a Boca desde el fútbol italiano, y compró su pase en dos millones de dólares en junio de 1992. Fue presentado en “Ritmo de la Noche” en una canchita con un rejuntado de Boca compuesto por Gatti, Maradona, Tapia y Charles y le ganaron a River, conformado por Fillol, JJ López, Alonso y Tarantini 6-4 con dos goles del brasileño. “Esta fue su presentación. Se va a cansar de hacer goles en Boca”, dijo después Maradona. Si bien integró el equipo campeón del Apertura 1992, fue un fracaso total. Cinco partidos jugados, sin goles, y volvió a Brasil para jugar en Gremio, Flamengo y terminar en Bahía, pero ya sin ser nunca el que asomaba. En la selección de Brasil jugó 11 partidos y marcó tres goles.

Nohoiro Takahara (4/6/1979): Llegó en 2001 y marcó un solo gol ante Lanús, el único con la camiseta de Boca, donde llegó a jugar seis partidos. Era jugador del Jubilo Iwata (32 goles en 78 partidos), de donde llegó a préstamo.  Regresó a la J-League y fue goleador y considerado mejor jugador de la Liga 1. Luego jugó en el Hamburgo, en el Eintracht Francfurt y desde el 2008, en el Urawa Diamonds de la J1 League y el Mundial 2006 para Japón.  La idea del entonces presidente xeneize Mauricio Macri era realizar una campaña de marketing aprovechando que el equipo volvía en diciembre a Japón para disputar otra Copa Intercontinental, esta vez ante el Bayern Munich, pero el DT Carlos Bianchi decidió no llevarlo a esta competencia, generando una gran desilusión en los aficionados japoneses.

Fernando Morena (2/2/1952): Llegó a Boca con 32 años en 1984 a pedido del director técnico Miguel Ángel “Zurdo” López a la dirigencia tras un mal comienzo en el Campeonato Metropolitano. Venía de una muy dura lesión (fractura de tibia y peroné de la pierna izquierda) por una falta del venezolano René Torres en la Copa América de 1983 que ganó Uruguay de visitante en Brasil, justo cuando atravesaba un gran momento profesional. No arregló entonces su vuelta a Peñarol, ante la duda de algunos de sus dirigentes por el estado físico, y decidió arreglar un préstamo con Boca. Su debut se produjo el 8 de abril y sólo llegó a jugar dos meses, hasta el 10 de junio. Si bien marcó 12 goles en 23 partidos con la camiseta xeneize, casi todos ellos fueron en amistosos entre semana que el equipo jugaba para recaudar fondos que necesitaba de manera desesperada en una de las peores crisis económicas de su historia, con su estadio clausurado y números marcados con fibrones en su camiseta. Apenas marcó un gol oficial y el 22 de abril vivió uno de los momentos más recordados cuando ante Platense, en la cancha de Vélez, el defensor Oscar López Turitich –que ocupaba el arco por el lesionado Gabriel Puentedura- le atajó un penal sobre la hora y terminaron empatando 2-2.

Roberto “Pampa” Sosa (24/1/1975): Llegó al Boca de Oscar Tabárez a mediados de 2002 proveniente del Udinese, que lo cedió a préstamo por 900.000 euros. Como había triunfado en el fútbol italiano, fue un pase de impacto. Vino a reemplazar a Palermo, que había sido transferido al Villarreal, pero jugó nueve partidos sin marcar goles. Después de Boca, Udinese lo cedió a Gimnasia (donde había triunfado antes de emigrar a Italia, siendo goleador del Torneo Clausura 1998) y regresó a Europa para jugar en el Udinese, Ascoli, Messina y Nápoli hasta que en 2009 regresó a Gimnasia y se retiró en 2010 en el San Remo y el fútbol suizo.

Abel Balbo (1/6/1966): Llegó con el pase libre proveniente de la Roma luego de años de éxito en el fútbol italiano y con tres mundiales disputados con la selección argentina. Con la idea de reforzar el equipo del uruguayo Oscar Tabárez para la Copa Libertadores 2002. Debutó el 25 de abril en los octavos de final ante El Nacional de Ecuador en el empate 0-0 en Quito y aunque Boca pasó a cuartos, tampoco tuvo suerte en la revancha en la Bombonera. En cuartos de final ante Olimpia fue reemplazado por Omar Pérez en el entretiempo y en la revancha, ingresó por él un joven Carlos Tévez a los 15 minutos del segundo tiempo. Boca fue eliminado del torneo y ya no siguió jugando, sin goles y lejos del nivel esperado.

John Jairo Tréllez (29/4/1968): Llegó en 1994 procedente de Atlético Nacional de Colombia (fue campeón en 1991). Había jugado con su selección las Copas América de 1987 y 1989 y parecía que el colombiano armaría una gran dupla con el chileno Ivo Basay pero su nivel cayó en picada. Jugó 16 partidos con 3 goles. Pudo haberle jugado en contra la comparación con un compatriota suyo exitoso en ese momento, el “Palomo” Albeiro Usuriaga (Independiente). Boca tuvo la opción de traer a préstamo a una figura emergente del Cruzeiro, Ronaldo Nazario, pero César Luis Menotti, entonces entrenador, se inclinó por Tréllez. Al segundo partido que jugó con la camiseta auriazul, Boca cayó ante River en la Bombonera (0-2) luego de ocho años sin derrotas en los superclásicos en ese estadio y desde allí fue resistido por los hinchas y no rindió ni en la Supercopa ni en el Apertura. “Turbina” se fue entonces al Juventude de Brasil. Luego regresó al Atlético Nacional. Y pasó por Al Hilal (Arabia Saudita), Dallas Burn (EEUU),  Rajá Casablanca (Marruecos) y el fútbol chino, para retirarse en Colombia en 2005/06.

 

Carlos “Bartolo” Alvarez: (3/3/19/52)  Después de debutar en Racing en 1973, fue transferido a Argentinos Juniors en 1975 y  coincidió allí con un joven Diego Maradona, que con sus pases lo hizo goleador del Metropolitano  1977 con 25 goles (En total, 100 partidos y 53 goles con la camiseta de los “Bichos Colorados”). Llegó para el Nacional 1977 con la idea de integrarse al equipo que dirigía Juan Calos Lorenzo y que ya había sido bicampeón en 1976 y ganaría la Copa Libertadores en 1977, pero sólo marcó 4 goles en 10 partidos en el torneo y 6 en 21 en el Metropolitano 1978 (en el que Boca estuvo muy cerca de ser campeón pero terminó segundo detrás de Quilmes). Álvarez jugó 60 partidos de azul y oro y marcó 15 goles aunque en una producción intermitente. Sin asentarse nunca en la titularidad. Permaneció hasta julio de 1979 y luego siguió su carrera en Independiente, Unión, Gimnasia y Tiro de Salta, Newell’s Old Boys, Nueva Chicago y se retiró en Bánfield en 1986.

 Gabriel Amato (22/10/1970): Llegó para reemplazar a un goleador exitoso como Gabriel Batistuta, transferido a la Fiorentina, y tenía, además de la misma posición en la cancha, sus mismos nombres, Gabriel Omar. Con Boca, que le pagó a Gimnasia 200.000 dólares por su pase, llegó a ganar la Copa Máster. Llegó en 1991 para el Torneo Apertura justo luego de la frustración xeneize de perder la final de la temporada 1990/91 ante Newell’s y la final de la Liguilla Pre-Libertadores frente a San Lorenzo. Era goleador en Gimnasia, pero en Boca sólo hizo 2 goles en 33 partidos. Era resistido por buena parte de la hinchada en tiempos de vinchas y gel, como otros de los recién llegados al plantel, Antonio Mohamed y Alejandro Giuntini. Más de una vez argumentó que su escasa eficacia en Boca se debió “a que me ponían como extremo derecho y no en mi posición”. Luego jugó en Independiente, Huracán y explotó en River con Ramón Díaz de DT para terminar en Europa en Hércules, Mallorca, Rangers, Gremio, Betis, Levante, Albacete y se retiró en Banfield en 2004.

Jan Hurtado (5/3/2000): El venezolano llegó a Boca a mediados de julio para la temporada 2019/20 y en 750.000 dólares luego de dejar una buena imagen en Gimnasia (incluso un gol que eliminó a Boca de la Copa Argentina). Marcó 2 goles en 20 partidos, uno de ellos, el que aportó para el triunfo 1-0 ante River en la Bombonera por la revancha de la semifinal de la Copa Libertadores 2019 pero a los xeneizes no les alcanzó para llegar a la final. Fue a préstamo al Bragantino de Brasil (3 goles en 20 partidos).

 

 

 

 

 


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