viernes, 21 de junio de 2019

En la Copa América de Brasil, el VAR aporta cada vez mayor confusión (Interia)




                                                             Desde Brasil



En cualquier momento de cualquier partido de la Copa América, el resultado puede cambiar sin que ninguno de los dos equipos reclame nada ni haya considerado que una mano involuntaria, o un choque sin falta pudieran derivar en un impensado penalti, gracias al exagerado protagonismo del VAR.

Sorprendió que Brasil, siendo local, tuviera dos goles anulados (uno de ellos, mal anulado) ante Venezuela, lo que le terminó significando apenas empatar con un decepcionante 0-0 en el Grupo A, y si la Argentina de Lionel Messi no perdió ante la modesta Paraguay fue por un penalti que sólo el VAR vio y le avisó al árbitro brasileño Wilton Sampaio, que corrió a mirar la pantalla y estuvo varios minutos frente a ella para dilucidar la situación (una mano involuntaria que ni los albicelestes vieron ni reclamaron).

En el partido entre Uruguay y Japón, se imponían bien los asiáticos 1-0 cuando Edinson Cavani intentó rematar, su pierna fue bloqueada por un defensor (es decir, no hubo falta sino bloqueo) y ante la estrafalaria caída del delantero celeste, el árbitro fue avisado por el VAR de que había ocurrido una jugada polémica y minutos más tarde, otorgaron un penalti que convirtió Luis Suárez.

El ex director de la Escuela de Arbitros de la Federación Argentina (AFA) Miguel Scime, explicó que el gran problema del uso del VAR en la Copa América pasa por el apuro de la Conmebol por utilizar este sistema en este torneo cuando aún la institución no estaba preparada para el uso de la tecnología, y que el árbitro con más experiencia en cursos de este tipo, debe tener dos o tres, nada más, y que es por eso que en la UEFA se tomaron más tiempo para su utilización.

El muy interesante sitio de Twitter  “Árbitro Internacional” mostró  cómo los integrantes del VAR en torneos de la FIFA pueden escoger lo que desean estudiar señalando la pantalla, mientras que en la Conmebol, los operadores sólo pueden seleccionar el momento exacto a partir de una serie de botones y un joystick, lo cual es algo mucho más complejo y lento.

Además, en decisiones como el fuera de juego, se necesita crear un modelo 3D apenas se selecciona la jugada en el momento preciso, lo que demora muchísimo más el proceso de la decisión del cuerpo colegiado sentado en la cabina, para asistir al árbitro del partido.

Asistimos entonces a un nuevo modelo de espectáculo futbolístico. ¿Es penalti uno que ninguno de los dos equipos reclaman, o que ningún jugador ni espectador ve, y que hace perder mucho tiempo en un partido? ¿Es necesario cobrar un penalti que molesta y que de no cobrarlo, nada cambiaría? ¿No le quita espontaneidad a un grito de gol que debe ser corroborado tres minutos más tarde?

“En Sudamérica todo comenzó con la Copa América Extra de 2016 en los Estados Unidos, cuando el suizo Massimo Busacca (director del Comité de Árbitros de la FIFA) nos dijo que hay que tratar de usar la tecnología para evitar gruesos errores nuestros, pero pasamos de eso a querer cobrar lo imperceptible y así llevamos a los árbitros a perder la libertad porque lo que él vio en milésimas de segundo es una foto, pero después, lo llama el VAR y le hace ver que tal vez lo que él vio no es lo que ocurrió, o sea que es una película, no una foto”, sostiene Scime.

El promedio de tiempo utilizado para determinar una jugada por el VAR en esta Copa América es de 3 minutos y 30 segundos desde que el árbitro para el partido para consultar hasta que toma la decisión final, lo cual es mucho mayor que el tiempo para lo mismo en el pasado Mundial de Rusia.

Scime cree que la diferencia está en la preparación y la experiencia de los árbitros y en el apuro de la Conmebol por utilizar la tecnología, cuando es algo que debió necesitar más tiempo y aplicarse más adelante.

Pero hay otro hecho polémico alrededor del VAR y es que cuanto más tiempo se pierde en la decisión, más gente en todo el mundo tiene tiempo de apostar en las distintas casas o agencias, porque ahora en las apuestas se agregó jugar a qué decisión tomará el árbitro, y eso necesitaría de profundas investigaciones al más alto nivel.


Con la detención de Platini, ¿puede peligrar el Mundial de Qatar 2022? (Infobae)




                                                       Desde Brasil



El cimbronazo de la detención del ex estelar futbolista francés Michel Platini por “presuntos actos de soborno activo y pasivo” relacionados con la supuesta compra de votos para que Qatar consiguiera la organización del Mundial 2022, pone en jaque al país asiático y deja cada vez más grande el signo de pregunta sobre si todo proseguirá su curso o si, por fin la FIFA decidirá abrir nuevamente una compulsa por la próxima gran cita futbolística.

Platini fue detenido hoy detenido bajo “custodia técnica” y está alojado en la Oficina Central de la Lucha contra la Corrupción y los Delitos Financieros y Fiscales (OCLCIFF) de Nanterre, en el noroeste de París, en calidad de testigo, al igual que una ex asesora del gobierno francés de Nicolás Sarkozy, Sophie Dion.

Tanto Platini, como Dion participaron de un trascendental almuerzo del 23 de noviembre de 2010, a apenas nueve días de la votación en Zurich de la sede de los Mundiales 2018 y 2022,  en el Palacio del Elíseo, sede de la residencia del Presidente de la República, junto con Sarkozy, el emir de Qatar Tamim Ben Hamad Al Thani,  el entonces jeque Hamad Ben Jassem, y el ex secretario general de la Presidencia, Claude Guéant –fue citado a declarar pero en la carátula figura como “sospechoso libre”.
Fue en ese encuentro en el que Qatar hizo efectiva la intención de comprar el PSG –club del que es fanático Sarkozy- y con Bein Sports hacerse de los derechos televisivos de la Ligue 1 pero todo a cambio de que Platini, a través de su influencia en la UEFA por ser el presidente de esa entidad, consiguiera el apoyo de las federaciones europeas, según el diario Le Monde.

También en esa comida se cerraron acuerdos comerciales como la compra por parte de Qatar Airways de 50 aviones A-320 a la fabrica que Airbus tiene en Toulouse en una operación valorada en los 19.000 millones de dólares.

Tres años atrás, en una entrevista con The Times, Blatter, en un intento por defender al ex futbolista francés, dijo que Sarkozy había obligado a Platini a votar por Qatar cuando había un acuerdo “diplomático” para votar a Rusia en 2018 y a Estados Unidos en 2022.

Platini y Blatter arrastran una suspensión del Comite Ético de la FIFA por 8 años (luego reducidos a 4) en 2015 por un pago sin justificar de 2 millones de francos suizos (1,8 millones de euros) en febrero de 2011, por lo que el francés quedará habilitado otra vez como dirigente de fútbol en octubre próximo, pero ahora deberá enfrentar los cargos en la Justicia por la corrupción en la votación de la candidatura de Qatar 2022, en otro capítulo del FIFA-Gate, colateral del que se lleva a cabo en los Estados Unidos con los ex dirigentes sudamericanos de las distintas federaciones que componen la Conmebol, cuyo cargo es el soborno desde consorcios mediáticos para obtención de derechos de transmisión de distintos torneos hasta la Copa América de Ecuador (que iba a jugarse en 2023 y será postergada hasta 2024).

En la votación en la sede de la FIFA, en Zurich, Qatar obtuvo 14 votos contra 8 de los Estados Unidos en la cuarta ronda, tras caer eliminadas las otras candidaturas para 2022 y desde entonces se hizo oficial el lema de los organizadores, “Mostrar lo increíble”. Al poco tiempo, el ex secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, despedido por Blatter tras el Mundial de Brasil 2014, llegó a decir que El ex secretario gral de la FIFA, Jerome Valcke, llegó a decir que Qatar “compró su Mundial de fútbol” pero cuando lo apuraron dijo que no se refería a sobornos sino al “esfuerzo económico” para ganar la candidatura.

El caso de Platini se suma a las críticas internacionales a Qatar desde que financia a organizaciones terroristas, el trato a los trabajadores inmigrantes (hay 1,7 millones, la mayoría indios, que tienen a su familia a mucha distancia, vive en campamentos, en una atmósfera de sumisión y no pueden pasear por zonas muy turísticas, se les retiene el pasaporte y no se les concede la residencia y hay ya varios muertos en obras de construcción de estadios) y es bloqueada por muchos de sus vecinos poderosos del emirato, como Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Egipto.

Pero desde que lanzó su candidatura al Mundial 2022, Qatar, desde sus petrodólares, fue estableciendo una relación cada vez más fuerte con los dos continentes con tradición más futbolera, Europa (a través de la UEFA) y Sudamérica (desde la Conmebol). La publicidad estática de Qatar Airways abunda en todos los partidos de Copa Libertadores y Copa Sudamericana, así como la publicidad televisiva como patrocinador antes, durante y después de cada encuentro de los torneos continentales, igual que en la Copa América (organizada por la Conmebol) y en los torneos internacionales de la FIFA.

Llamativamente, a fines de 2018, fue la Conmebol la que propuso que la idea de la FIFA de 48 participantes desde el Mundial 2026 que organizarán Canadá, Estados Unidos y México, se adelantara para Qatar 2022, un país demasiado pequeño para albergar a tantos participantes y que, sin embargo, no sólo no se negó sino que propuso realizar un estudio de factibilidad.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, recibió la idea “con interés” porque, adujo, esto podría generar que Qatar tuviera que coorganizar el torneo con países con los que tiene una mala relación, pero la idea no prosperó y no parecía nada fácil: cuando Qatar se consagró campeón de Asia, meses atrás, en Emiratos Árabes Unidos, al día siguiente, un periódico local tituló “Japón no pudo ser campeón” para no mencionar al equipo que consiguió serlo.

El panorama de la alianza de Qatar con Sudamérica se completa con la cada vez más estrecha relación entre el consorcio mediático catalán Mediapro (cuyo principal accionista es el independentista Jaume Roures), que anunció en abril de 2015 la alianza con Al-Jazeera (gigante televisivo fundado por el gobierno qatarí en 1996) y fruto de ese acuerdo, lanzaron en España Bein Sports que ofrece Liga, Champions y Europa League. Mediapro tiene una de sus sedes en Qatar y cada vez se afianza más en sus lazos con la Conmebol, al punto de haberse quedado con varias licitaciones de derechos de transmisión de los torneos continentales de equipos.

En el ámbito argentino, Boca Juniors firmo un contrato con Qatar Airways como Main Sponsor del club por 4 años a 6.075.000 dólares por temporada por gestiones hechas a través de una empresa cercana a Gaston Gaudio.

Una de las grandes críticas a Qatar, desde el fútbol, es que a partir de sus recursos económicos incurrió en el llamado “Doping Financiero” por el que desde el Estado, se patrocina a distintos clubes o entidades con la excusa de que se trata de publicidad de empresas.

Ya cuando Sandro Rosell  (quien acaba de dejar la cárcel tras haber sido involucrado en hechos de corrupción con partidos de la selección brasileña) se hizo cargo del Barcelona como presidente, trajo un enorme contrato de patrocinio con QSI (Qatar Sports Investments) y el equipo lució la publicidad de Qatar Airways, que pagó 171 millones de euros por cinco temporadas.

Rosell había trabajado como asesor para la candidatura de Qatar. De gran relación con el emir, fue uno de los máximos responsables del proyecto Aspire Football Dreams, por el que miles de chicos africanos y árabes pudieron acercarse para jugar al fútbol.
En febrero de 2010,  Josep Guardiola fue presentado como embajador de la candidatura de Qatar. Jugó allí en 2003 en Al Ahli, con 32 años y cuando fue DT del Bayern eligió Qatar como lugar de stage en 2014. Luego fue el turno de Xavi Hernández en el Al Saad, donde está instalado con toda su familia (mujer, hija, padres, hermanos y entró en el staff técnico de la selección que dirige el español Félix Sánchez y que juega esta Copa América).

Otro club que estrechó los lazos con Qatar es el Bayern Munich. Además de stages en Doha, firmó contratos de patrocinio de empresas qataríes por camisetas de entrenamiento por valor de 15 millones de euros de euros por temporada, y se incluye que técnicos del Bayern vayan a asesorar a Qatar. El Bayer lleva el logo del aeropuerto internacional de Doha (HIA) y no el de Qatar Airways porque el Bayern tiene un acuerdo con Lufthansa y al terminar este convenio, ya podrá lucirlo.

También Qatar cerró patrocinios con la Roma pero el caso más emblemático es el del PSG en el que el jeque Nasser Al Khelaiffi es propietario y presidente y hoy, uno de los dos representantes de la poderosa ECA (Asociación de Clubes Europeos) ante la UEFA, además de presidente de BeIn Sports.

El inicio del Mundial está previsto para el 21/11/2022  con siete estadios construidos desde cero y con refrigeración exterior, en tanto la final es esperada para el 18 de diciembre en Doha.

Se calcula que para este torneo, se dispone de un presupuesto de entre 8000 y 10.000 millones de dólares más otros 200.000 en infraestructura como la construcción de una amplia red de metro y se espera una afluencia de 1,5 millones de turistas.

En Qatar, la homosexualidad es ilegal y se exige “ropa discreta” para asistir a los partidos de futbol según el protocolo, en especial para las mujeres y está prohibido beber alcohol en los espacios públicos y solo algunos bares y hoteles tienen un permiso especial.

Sin embargo, nada pudo bajar hasta ahora la candidatura mundialista de Qatar. ¿Podrá lograrlo la detención de Platini y la aparición de nuevos hechos de corrupción?












El VAR salva a la selección argentina de una dura derrota y el empate ante Paraguay deja todo abierto para la última fecha (Jornadaonline)




                                                         Desde Belo Horizonte



Cuando todo el equipo argentino se lamentaba por la mejor ocasión de gol perdida tras un cabezazo de Lautaro Martínez al travesaño, un penal otorgado por el árbitro brasileño Wilton Sampaio al comenzar el segundo tiempo a través del VAR le permitió a Lionel Messi empatar el partido 1-1 ante Paraguay, que a su vez inmediatamente después tuvo otro penal que Franco Armani le contuvo a Derlis González.

Este empate deja un sabor más amargo que dulce al equipo argentino, que por ahora queda tercero junto a Qatar en el Grupo B, un punto debajo de Paraguay, en tanto Colombia ya consiguió el pase a los cuartos de final en la primera posición.

La selección argentina, que comenzó esta vez con un sistema táctico distinto al del debut contra Colombia, ahora con un 4-4-2, no pasó de una gris actuación, que deja una preocupante proyección para el último partido del grupo, en Porto Alegre.

Para el segundo tiempo, y con la necesidad imperiosa de revertir el resultado adverso, ingresó Sergio Agüero por Roberto Pereyra y de esta manera, la selección argentina quedaba plantada con un sistema 4-3-3 mucho más arriesgado por la superioridad que podía establecer Paraguay en el medio con sus cuatro volantes.

A los 5 minutos del segundo tiempo, pareció reaccionar, por fin, la selección argentina. Lo tuvo primero Lautaro, pero su remate estrelló la pelota en el travesaño, el rebote lo recogió Messi pero su fuerte remate fue desviado por una gran estirada del arquero Fernández.

Sin embargo, el juego se detuvo y tras varios minutos de desconcierto, el árbitro Sampaio otorgó un penal a la selección argentina por mano de Gómez tras el cabezazo de Martínez, a través del VAR, que Messi convirtió con un remate potente.

Sin embargo, el ímpetu por el empate le duró apenas segundos  al equipo argentino porque Otamendi le cometió una infracción dentro del área a Derlis González y éste se encargó de ejecutar el penal con un remate hacia la izquierda, que Armani pudo rechazar, dándole un respiro a los albicelestes.

Scaloni hizo ingresar entonces a Angel Di María por Lautaro Martínez, volviendo entonces al 4-4-2 inicial, pero ahora con De Paul y Di María en las bandas, y Messi y Agüero en el ataque.

La salida de Lautaro Martínez pareció planchar otra vez a un equipo argentino que salía de su depresión y por fin se lanzaba de a poco al ataque.

El partido, muy cortado por infracciones y pases imprecisos, se iba yendo sin que la selección argentina mostrara demasiados progresos respecto del debut ante Colombia.
En los minutos finales, Paraguay se fue metiendo cada vez más atrás, e incluso su entrenador Eduardo Berizzo sacó de la cancha a Almirón y a Derlis González para colocar a Celso Ortiz y Juan Escobar, para ayudar cada vez más en la marca, ante un equipo argentino que fue otra vez a buscar el triunfo pero sin muchas luces ni ideas.



La selección argentina volvió a decepcionar con su juego y cae 1-0 ante Paraguay al término de un primer tiempo, que la mostró con ímpetu pero descontrolada y sin nociones tácticas, por lo que nunca le generó peligro a la defensa albirroja, que se impone con un gol del volante Richard Sánchez promediando la etapa.

De caer esta noche, la selección argentina sólo podría aspirar a ser uno de los dos mejores terceros entre los tres grupos para poder llegar a los cuartos de final de la Copa América.

Los primeros minutos transcurrieron sin un dominador neto. La selección argentina parecía un poco más acomodada al partido en una lucha clara por hacerse de la pelota entre las dos líneas de cuatro en la mitad de la cancha. De Paul, Paredes, Lo Celso y Pereyra por el lado albiceleste, y Derlis González, Richard Sánchez, Rodrigo Rojas y Matías Rojas, por el albirrojo.

Pero por más que el equipo argentino retenía la pelota más tiempo, le costaba mucho pasar la segunda línea defensiva paraguaya, muy bien asentada, especialmente en el juego aéreo.

Sin embargo, tampoco Paraguay lograba acercarse a Armani porque no conseguía pasar la mitad de la cancha con pelota dominada y porque Otamendi le ganaba a Santander en los escasos centros ofensivos guaraníes.

El problema de la selección argentina, de fondo, seguía siendo el mismo que ante Colombia en lo estructural, más allá de pasar de un 4-3-1-2 a un clásico 4-4-2, y es su falta de profundidad, porque Lautaro Martínez estaba tan solo arriba como Sergio Agüero ante Colombia.

La jugada más clara la tuvo Paraguay a los 27 minutos, cuando por fin un pelotazo hacia Derlis González pudo quebrar al mal parado mediocampo argentino, el volante derecho se fue en velocidad y sacó un remate cruzado que superó a Armani pero en el camino rebotó en un defensor argentino y se fue al córner. Lo ejecutó Matías Rojas desde la izquierda, cabeceó Junior Alonso hacia el otro palo y Gustavo Gómez, que llegaba solo para concretar, también conectó de cabeza pero sin puntería, y la pelota se fue por encima del travesaño.

Inmediatamente después, la selección argentina tuvo una oportunidad gracias a un tiro libre recto al arco por una dura falta a Lautaro Martínez, pero Messi remató hacia las manos del arquero Roberto Fernández.

A los 37 minutos, aquellos tibios amagues de contragolpe de Paraguay se tradujeron en gol cuando se escapó por la izquierda Almirón, y antes de que se le fuera por la línea de fondo, sacó un centro desde la izquierda, que conectó muy bien por el medio Richard Sánchez, que llegaba sin marca.

Desde ese momento, el equipo argentino pareció desmoronarse. Paraguay, confiado, comenzó a administrar mejor la pelota, unos metros más adelante, y tuvo otra ocasión clara cuando Almirón, con mucho criterio, abrió a la derecha hacia Santander, sólo porque los otros jugadores guaraníes se llevaron las marcas, pero el robusto delantero prefirió tirar un centro antes que rematar al arco.

Era tal el descalabro del equipo argentino, sin noción táctica, que hasta Franco Armani tuvo que hacerle falta a Derlis González muy lejos de su arco, y fue amonestado por el árbitro brasileño Wilton Sampaio, cuando la mayoría de jugadores paraguayos reclamaba su expulsión como último hombre.

martes, 18 de junio de 2019

La improvisada selección argentina sólo encuentra eco en la organización de la Copa América (Jornada)




                                                       Desde Belo Horizonte




Acaso el extraño comunicado que anduvo dando vueltas durante la tarde de ayer, que no se sabe si es una fake new u oficial por parte del Comité Organizador de la Copa América, como respuesta al director técnico de la selección argentina, Lionel Scaloni, acerca de que el estado del césped del estadio Fonte Nova de Salvador se encuentra “en excelentes condiciones”, puede alinearse en la misma coherencia del equipo albiceleste.

Si uno no sabe a qué juega y su improvisado entrenador (que llegó al post-doctorado sin haber terminado el bachillerato) atribuye el preocupante desempeño del debut copero ante Colombia al estado del césped (como si para el rival no atentara en su juego), el Comité Organizador no tiene un sitio web claro donde publicar sus comunicados, y la Conmebol tampoco ayuda con sus dudas, sus vaivenes y sus informaciones confusas.

“El Comité Organizador refuerza que el gramado del Arena Fonte Nova está en excelentes condiciones, atendiendo todos sus requisitos como altura de corte, tracción, humedad, compactación y resistencia”, insiste el comunicado, que fue dado a conocer a medias por algunos sitios web sudamericanos, e insiste en que en el período que antecedió al torneo “visitas e inspecciones rutinarias fueron realizadas de acuerdo con el planteamiento establecido por el Comité Organizador local” y finaliza diciendo que durante todo el partido entre Argentina y Colombia “la pelota circuló sin ninguna dificultad y el gramado nunca sufrió dificultades”.

El hecho de colocar una vez más los errores propios en cesta ajena es algo repetitivo en los directores técnicos argentinos, sin ninguna autocrítica y por más que sí la pudieran tener en privado, lo que interesa es el gesto público, como si no fuera humano errar y tener la posibilidad de rectificarse.

Aún así, tras el horroroso inicio de la participación argentina durante el primer tiempo ante Colombia en el Fonte Nova de Salvador, la suerte parece jugar para la selección nacional porque el empate entre Paraguay y Qatar fue como maná del cielo y ya las caras de los jugadores no era la misma al llegar a Belo Horizonte el domingo por la tarde-noche. Es que de ganarle a Paraguay el miércoles en el Mineirao, el equipo argentino estaría casi clasificado para octavos de final y como segundo, lo cual implicaría jugar en el Maracaná de Río de Janeiro y ante Perú o Venezuela, y ganando allí, ya estaría, con muy poco, en semifinales.

El problema de la selección nacional, a no equivocarse, no está en la organización (por pésima que ésta sea) ni en los rivales ni en la suerte (que como se ve, no es grela), sino en su propia organización, desde la dirigencia de la AFA, que fue la que eligió a Scaloni (la culpa nunca es del chancho), hasta una improvisación total de un equipo que tiene, en todo caso, a un genio, tres o cuatro jugadores de gran trayectoria, dos o tres con un futuro interesante, y el resto, acompaña.

Acaso por eso, cada vez se cierran más las puertas, los jugadores casi no hablan, en las conferencias de prensa preguntan siempre los mismos (una manera de asegurarse que no haya planteos demasiado molestos), y cuando hay que jugar, no se cae una idea ni de casualidad, ni se sabe explotar al mejor jugador del mundo, cada vez más preocupado por no tener con quién asociarse.

Aún así, hay tiempo para una recuperación para maquillar este momento, a la espera del regreso de la Copa para que, como se espera, el director general de Selecciones, César Luis Menotti, eche mano de alguien a la altura de la historia y del prestigio del equipo nacional y ponga, como suele decir, la heladera en la cocina, el sillón en el comedor, y el inodoro en el baño.

Al menos, esta selección puede sentirse cómoda en la improvisación en un Comité Organizador que no responde a las consultas, que se olvidó (queremos creer en la buena fe) de habilitar televisores para que los periodistas puedan ver desde un estadio los partidos que se juegan en los otros, que dice (junto a la Conmebol) que la mayoría de las entradas fueron vendidas cuando la mayor parte de los estadios están vacíos y ni Brasil logra llenarlos, o que hace deambular a todos los equipos, y a sus hinchas, por todo un país que es un continente en sí mismo, como si los bolsillos fueran aptos para tamaño gasto.

Basta ver un rato a la selección uruguaya y escuchar a su añejo entrenador, Oscar Washington Tabárez (uno que sí tiene hecho el doctorado y va por el post-doctoral) para entender la noción de equipo, de trabajo a largo plazo, de regularidad y continuidad. Y Uruguay, como Argentina, también exporta a sus jugadores, y tiene los mismos problemas de calendario. Por tanto, no hay excusas. Y la culpa no la tiene el resto del mundo.

lunes, 17 de junio de 2019

La selección argentina, aún con Messi, sigue diluyéndose por su desastre institucional y su caída no se detiene (Interia)



                                                       Desde Belo Horizonte



Faltan apenas horas para un nuevo entrenamiento de la selección argentina que, pese a todo, sigue teniendo en sus filas al mejor jugador del mundo, Lionel Messi, y acaso sólo por eso concita tanto interés de la prensa. Sin embargo, no hay noticias ni sobre cuándo se ejercitarán nuevamente los jugadores, ni si la prensa podrá estar presente o no. Recién se resuelve sobre el final del día, casi en el borde del día siguiente.

Esto que parece apenas un nimio detalle, no lo es. El fútbol argentino tiene un presidente de la federación (AFA) al que todos llaman por el apodo (“Chiqui”, abreviatura de “Chiquito”) aunque se llame Claudio Tapia, quien se manifiesta hincha de Boca Juniors, el club más popular del país, aunque representa a un club pequeño de la Tercera División, Barracas Central, que acaba de ascender a Segunda en un escandaloso torneo que cambió de formato en la mitad de su transcurso.

Y entonces, tampoco puede sorprender que el entrenador de una selección nacional que ganó dos Mundiales, catorce Copas América, dos medallas doradas olímpicas, y que disputó cinco finales de Mundiales, sea Lionel Scaloni, alguien que cae bien al plantel desde lo personal pero que, aunque parezca mentira, jamás había dirigido a un equipo, ni siquiera de clubes, antes de llegar a este máximo cargo.

Scaloni, quien jugó más de dos décadas, fue campeón mundial juvenil con la camiseta argentina en Malasia 1997, formó parte del cuerpo técnico de Jorge Sampaoli en la frustrante participación albiceleste en Rusia 2018 y cuando los demás renunciaron, a él le ofrecieron seguir en el máximo lugar porque aunque Argentina tiene en el exterior entrenadores como Mauricio Pochettino (Tottenham), Diego Simeone (Atlético Madrid), Eduardo Berizzo (selección de paraguay), Ricardo Gareca (selección de Perú), Marcelo Bielsa (Leeds United) o Jorge Célico (tercero con Ecuador en el reciente Mundial sub-20 de Polonia), casi nadie quiere tomar ese cargo porque no encuentran seriedad institucional.

Entonces, no es de extrañar que Scaloni atribuya la clara derrota en el debut argentino por 2-0 ante Colombia, al, mal estado del césped (como si para el rival sí estuviera en buenas condiciones) o no haga en público la más mínima autocrítica.

Colombia también comenzaba, oficialmente, un ciclo nuevo en esta Copa América, con el portugués Carlos Queiroz (ex selección de Portugal y Real Madrid) y muchos otros equipos se están armando, pero ya se ve en este conjunto una idea de equipo, una pretensión de juego, algunos conceptos de ataque o defensa.

En cambio, el equipo argentino da una imagen anárquica en los buenos momentos, muy pocos, o en los malos (la mayoría). No hay una idea madre y da la sensación de que aún teniendo a Messi, prefiere entregarle el balón a su rival porque no sabe muy bien qué hacer con él cuando lo tiene.

Chances de seguir en la Copa América tiene, porque lo ayudó la suerte y Paraguay no pudo vencer a Qatar por el mismo grupo (2-2) por lo que si Argentina vence a Paraguay el miércoles próximo en Belo Horizonte, hasta alcanzará el segundo puesto del grupo B y a los cuartos de final se clasifican dos de cada uno de los tres grupos y hasta dos de los tres terceros.

El problema no está, entonces, tanto en la clasificación o no a la fase siguiente, sino en la pregunta sobre por qué pasan los años y la selección argentina no encuentra un rumbo, mientras Uruguay (que goleó 4-0 a Ecuador), Brasil (que debutó con un 3-0 a Bolivia y sin Neymar) o Colombia, cada vez se alejan más.

Y la respuesta no parece comenzar en el césped sino bastante más afuera, en las instituciones que rigen el fútbol argentino. En la Argentina hay una frase que dice que la culpa no la tiene el cerdo, sino quien le da de comer. Aquí, en esta Copa América, por cómo van las cosas, podría emplearse perfectamente.

domingo, 16 de junio de 2019

Dura derrota de la selección argentina ante Colombia en el debut (Jornadaonline)




                                               Desde Salvador



La selección argentina inició con muy mal paso su participación en la Copa América al caer duramente por 2-0 ante Colombia, dejando una pálida imagen por una leve mejoría en los primeros veinticinco minutos del segundo tiempo tras una primera parte para el olvido, pero fue todo un espejismo.

Los colombianos fueron mucho más a lo largo del partido, porque siempre tuvieron más claro a qué jugaban, aunque los goles (especialmente el primero, de Roger Martínez) hayan llegado en el momento en el que menos lo merecía, si bien en el balance total del partido, la diferencia fue clara para los “cafeteros”.

Tras el gol de Martínez, el entrenador portugués de Colombia, Carlos Queiroz, hizo ingresar al potente Duván Zapata para jugar de contragolpe y éste convirtió apenas ingresó, en una gran jugada colectiva.

El equipo argentino dejó una imagen muy preocupante. Muchos jugadores intentaron suplir individualmente la falta de una idea colectiva, y trataron de sacar adelante el partido luego de un primer tiempo desilusionante por todos los costados, con la sensación de que no hay conducción ni un sistema táctico trabajado.

Para el segundo tiempo, Lionel Scaloni decidió reemplazar a Angel Di María, de muy escasa participación en la punta izquierda, por Rodrigo De Paul para pasar a un sistema 4-4-2 con Messi y Agüero más adelantados, lo que, al menos, generó cierta ilusión de mejora porque no bien se reinició el partido, Guido Rodríguez sacó un remate de media distancia que pasó muy cerca del palo derecho de Ospina.

La nueva disposición táctica permitió que Messi y Agüero conectaran mejor –De Paul le dio otra fisonomía al ataque-, al punto que al rato también un oportuno taco del delantero del Manchester City dejó al del Barcelona de cara a Ospina, y cuando iba a rematar al gol, se interpuso Yerry Mina. En la jugada siguiente, un potente remate por derecha de Paredes generó una gran estirada de Ospina, que casi no había trabajado en el primer tiempo.

El segundo tiempo no se parecía, definitivamente, al primero. Tras un córner desde la derecha de un crecido Paredes, Agüero alcanzó a tirar un centro pasado al segundo palo, un cabezazo de Otamendi dejó solo a Messi, pero éste, insólitamente, desvió su remate cuando ya Ospina estaba en el suelo, vencido.

A los 32 minutos, una gran jugada desde la izquierda a la derecha en diagonal, terminó en un disparo de Roger Martínez al ángulo inferior izquierdo que no pudo atajar Armani. Golazo de Colombia acaso en el momento que menos lo merecía.

A los 34 minutos, Scaloni hizo entrar a Matías Suárez pero en vez de quitar a un volante, lo sustituyó a Agüero, es decir que quedaba con la misma cantidad de atacantes pese a estar en desventaja y con pocos minutos para el final.

Por si faltaba algo, Queiroz hizo ingresar al “tanque” Duván Zapata por Falcao para parar un equipo de contragolpe junto a Roger Martínez pero el equipo argentino no encontraba la forma de acercarse seguido al arco de Ospina, a poco del final.

Y así, de contragolpe, Colombia acabó liquidando a Argentina con una perfecta combinación entre los dos atacantes que terminó con Duván Zapata empujando la pelota a la red y complicando al equipo de Scaloni no sólo en este partido sino en el grupo clasificatorio.

Con muy poco juego, parada muy atrás y sin ideas, la selección argentina rescata, por ahora, un punto ante una Colombia dominante en el juego aunque bien bloqueada en las definiciones por los centrales albicelestes, que tuvieron una primera parte muy descolorida.


Tras unos primeros quince minutos frenéticos de ida y vuelta, el partido se amesetó, con Colombia como dominadora absoluta y un equipo argentino perdido desde su primer cuarto en adelante, sin una guía, y con Lionel Messi y Giovani Lo Celso completamente absorbidos por la marca y la presión adversaria.

El partido tuvo un comienzo frenético, con los dos equipos saliendo claramente a buscar el gol, cada uno con sus armas. Si bien el equipo colombiano ya mostró algún lujo para el aplauso (como una impecable bajada de James Rodríguez), la selección argentina llegó dos veces con peligro en los primeros diez minutos, una por la derecha, tras un centro de Lo Celso que nadie alcanzó a empujar, y un pase en profundidad de Lionel Messi a Agüero que el delantero no pudo conectar bien cuando Ospina salía a media agua.

A los 16 minutos, una lesión de Luis Muriel generó un primer cambio obligado en Colombia, cuando su entrenador Carlos Queiroz hizo ingresar a Roger Martínez. Y fue justamente éste quien perdió enseguida lo que hasta el momento fue la situación más clara al rematar desviado, entrando por el medio, una pelota que pudo bajar Falcao y cedérsela en el momento justo.

Colombia pasaba a dominar el partido por ser más compacto, por tener a sus jugadores más cerca para tocar, ante un equipo argentino demasiado largo, que cuando conseguía la pelota, buscaba siempre a Agüero, absorbidos por la marca, con pases demasiado largos, y varios de ellos, aéreos ante una defensa colombiana mucho más alta.

Una vez pasados los primeros veinte minutos, ya Colombia se adueñó casi por completo de la pelota, administrándola bien hasta el borde del área, donde Argentina resistía como podía, aunque sin un plan claro de juego, más allá de la batalla y del empeño.

A los 32 minutos, un desconcierto entre Armani y Otamendi, casi le cede el primer gol a la selección colombiana porque la pelota quedó en los pies de Falcao, aunque la defensa albiceleste se recompuso y pudo bloquear el remate final. El equipo argentino mostraba un alarmante desconcierto táctico y era puro despliegue, sin que aparecieran ni Messi ni Lo Celso, muy bien marcados posicionalmente en el medio. Todo pasaba por alguna jugada individual pero nada desde lo colectivo.

Siempre dominando el partido a voluntad, y parada en campo argentino, Colombia volvió a tener una oportunidad a los 41 minutos cuando un desborde de Roger Martínez por la derecha con centro atrás, dejó solo a Falcao pero su remate, una vez más, fue bloqueado por Otamendi.




viernes, 14 de junio de 2019

Carlos Queiroz, el tranquilo mozambiqueño que dirige a Colombia que le encanta observar las y que otra vez aparece en el camino de la selección argentina, y en Brasil (Infobae)




                                                        Desde Salvador



Algunos dicen que es huidizo, y que eso determina una personalidad débil. Pero muchos otros llegaron a la conclusión de que esta es una definición errada porque si en algo acertó Carlos Queiroz fue cuando tomó la decisión de irse de Mozambique, tu tierra natal en el África Oriental, ex colonia portuguesa, para radicarse en Portugal, la tierra de sus padres, y donde pudo realizar una extensa carrera de director técnico hasta llegar a estar al frente de la selección de Colombia desde febrero pasado.

Carlos Manuel Brito Leal Queiroz, nació en Mozambique, el 1 de marzo de 1953. Comenzó como arquero del Ferroviario de Nanpula, su ciudad natal, entre 1968 y 1974,  mientras estudiaba ingeniería mecánica en la Universidad Lourenco Marques. En medio de las guerras de la independencia mozambiqueña a partir de aprovechar la Revolución de los Claveles de Portugal decidió irse a probar suerte a este país en 1975 y decidió continuar sus estudios en el Instituto Superior de Educación Física en Motricidad Humana en la Universidad Tecnica de Lisboa, en la misma que estudiaría más tarde José Mourinho.

Para Queiroz no había sido fácil la emigración a Portugal a sus 21 años. Estaba demasiado arraigado y amaba observar las estrellas por la noche en las Islas Quirimbas. . “Hay una época en el año en la que las estrellas se ven con tanta nitidez que parecen descolgarse del cielo para rozar la tierra. Mirarlas llega a producir miedo”, suele decir.

Ya en 1984 comenzó como asistente de Mario Wilson en el Estoril, aunque su primer paso en el fútbol se produjo cuando desde la Universidad entró en 1982 a la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) con un ambicioso plan de detección de talentos. Enseguida entendieron en la institución que Queiroz era un gran planificador, y eso incluso lo llevó a ser convocado para el departamento técnico de la FIFA en 1990.

Los resultados en la FPF comenzaron a aparecer en los juveniles, en lo que fue considerado como la etapa dorada. Portugal fue campeona de Europa y Mundial sub-16 (1989) y dos años después, campeona mundial sub-20 como local en 1991 con jugadores como Luis Figo, Fernando Couto, Joao Pinto, Rui Costa y Abel Xavier.

Ese mismo equipo se encontró dos veces con los juveniles argentinos. En 1989, en el sub.-17, la selección nacional estaba a punto de eliminar a los portugueses, pero un error de Roberto Abbondanzieri, que perdió la pelota, fue aprovechado por Figo, quien convirtió el gol decisivo, mientras que dos años más tarde, se produjo un escándalo mayor en la fase de grupos del Mundial de Portugal sub-20, cuando el equipo que conducía Reinaldo Merlo reclamó airadamente algunos fallos al árbitro belga Guy Goethals, y el delantero Juan Esnaider llegó a darle un cabezazo. Los dos zagueros centrales de ese equipo argentino eran Mauricio Pellegrino y Mauricio Pochettino, y tras ese torneo, la selección nacional fue suspendida por la FIFA para disputar el Mundial siguiente de 1993 en Australia. Del otro lado, en el banco estaba sentado Queiroz.

Tras ese torneo, Queiroz fue convocado para dirigir a la selección absoluta con miras a la clasificación para el Mundial 1994 de los Estados Unidos pero sorpresivamente no consiguió el objetivo y fue despedido y recaló en el Sporting Lisboa.  Entre 1994 y 1999, deambuló por varios países. Dirigió al Metrostars en Estados Unidos, al Nogoya de Japón y a la selección de Emiratos Árabes Unidos, hasta que fue convocado por la Federación de Sudáfrica para clasificar al equipo nacional al Mundial de Japón-Corea del Sur 2002.

Si bien no pudo pasar de la primera ronda en ese Mundial, lo más importante le sucedería fuera de las canchas, porque allí conoció al poderoso empresario portugués Jorge Mendes quien logró ubicarlo en el Manchester United como ayudante de campo principal del escocés sir Alex Ferguson. Era la temporada 2002/03 y los “Red Devils” no anduvieron nada mal. Habían ganado la Premier League, llegaron a la final de la Copa de la Liga aunque en la Champions League habían sido eliminados por el Real Madrid.

Justo al terminar esa temporada, Florentino Pérez decidió que su entrenador Vicente Del Bosque no continuara en el Real Madrid pese a que había ganado la Liga y un año antes, la Champions League, y el club decidió apostar por una nueva cara. El director deportivo de entonces, Jorge Valdano, optó por Queiroz, para lo cual una vez más apareció Mendes para negociar su salida del Manchester United.

“Entrenar al Madrid es como estar listo para escalar el Everest. Sabes que todos no van a llegar. Otros, llegarán arriba sin nariz o sin brazos, pero no puedes huir de esta responsabilidad si quieres llegar al tope de esta montaña. Tienes que desafiar tus instintos, los límites de tu capacidad y eso se llama Real Madrid”, dijo Queiroz cuando firmó su contrato. Justo con él llegaría a los blancos el inglés David Beckham.

Sin embargo, pese a un buen comienzo, los blancos se fueron desinflando y sólo ganaron la Supercopa de España porque perdieron la Champions en cuartos de final ante el Monaco de Claude Puel, cayeron en la final de la Copa del Rey ante el Zaragoza con gol sobre la hora de Luciano Galetti y terminaron cuartos en la Liga tras encadenar cinco derrotas consecutivas en los últimos cinco partidos. Queiroz Fue despedido al terminar la temporada y entonces volvió al MU con Ferguson. Se dijo entonces que el entrenador portugués no era un amante de los pasillos ni los rumores, y que eso pudo haberle jugado en contra en un club tan grande.

Ya de regreso en el Manchester United, se tomó su corto paso por el Real Madrid como una anécdota en su carrera. Volvió a sentarse en el banco al lado de Ferguson y era el encargado de estudiar a los rivales y de ajustar los entrenamientos. Nadie se olvidaba en el club que en buena parte gracias a él habían llegado valores como Cristiano Ronaldo, Nani, Vidic y Carrick.

A nadie le extrañó entonces que lo volvieran a buscar desde Portugal para dirigir a la selección en lugar del brasileño Luiz Felipe Scolari, que había dejado la vara muy alta con el cuarto puesto en el Mundial 2006. Queiroz llegó una vez más a la FPF con el proyecto “Rumbo al Futuro” con la idea de armar un grupo de élite para alimentar con juveniles a la selección absoluta.

Asumió en 2008 y logró la clasificación para Sudáfrica 2010 con un plantel que incluía jugadores como Cristiano Ronaldo, Nani, Simao Sabrosa y Ricardo Carvalho, pero una vez que pasó la primera rueda, en octavos de final tuvo que verse las caras con la España que más tarde sería campeona del mundo. Portugal fue eliminada y Queiroz, destituido una vez más.

Su experiencia mundialista generó que lo contactara la Federación Iraní en 2011 para tratar de clasificar a su selección al Mundial de Brasil 2014. Lo consiguió aunque en el grupo inicial, entre Nigeria y Bosnia, aparecía Argentina en el camino. Sin embargo, el buen planteo de Queiroz en el Mineirao complicó mucho a la selección albiceleste, a la que bien pudo haberle ganado. Sergio Romero fue figura en el arco y cuando parecía que el partido terminaba empatado, Lionel Messi sacó un remate al ángulo, con tremenda precisión, y consiguió el triunfo.

“Entrenar es una cuestión de adaptación. Si no te puedes adaptar, entonces no puedes entrenar. Tras haber trabajado en varios países, creo que tengo buenas opciones de adaptarme a Irán. Creo que podría trabajar hasta en la luna”, llegó a declarar cuando le ofrecieron renovar el contrato con miras al Mundial 2018.

Sin embargo, el director general de la Federación Iraní, Abbas Torabian, dijo que había recibido de su parte un e-mail diciendo que la familia no se había adaptado.  El  presidente de la federación, Ali Kaffashian, acusó entonces a Queiroz de romper el contrato firmado. Uno de los problemas es que la Federación Iraní obliga a los entrenadores de la selección nacional a vivir en forma permanente en Irán, uno de los problemas que también tuvo el español Javier Clemente.

Igualmente, la situación se zanjó y le renovaron por otros cuatro años pero en 2015, al quedar eliminado en los cuartos de final de la Copa Asia y con diferencias con la Federación pareció que se iba, aunque otra vez continuó hasta Rusia 2018. Consiguió entonces la segunda clasificación consecutiva para un Mundial, algo inédito. Pero pese a comenzar venciendo 1-0 a Marruecos, no pudo avanzar y renunció en enero de 2019 al ser eliminado de la Copa Asia.

El 7 de febrero de este año, al asumir como seleccionador de Colombia, afirmó que lo principal que hará será “cuidar el patrimonio que desarrolló por muchos años el DT José Pekerman”. El presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurún, quien dijo que el ejecutivo siempre tuvo en mente “traer a una persona idónea, responsable y con la experiencia para dirigir a nuestra selección que ya ha ganado un terreno en el nivel mundial”.

Uno de los pocos requisitos que suele poner Queiroz es que lo dejen regresar cada tanto a Mozambique, donde participa en una fundación de un par de reservas naturales porque “los animales no votan”, suele decir.

“No recuerdo ningún partido en mi carrera en el que no haya sido importante ganar”, reflexionó alguna vez. “ Si es de pretemporada, porque estamos en pretemporada. Si es amistoso, porque es amistoso. Si son los primeros, porque hay que ganar confianza. Si es en mayo, es porque estás en alguna competición. Si es al final, porque estás peleando el título, Nunca me dijeron que vaya a la cancha, que me divierta un poco y si pierdo, no pasa nada. Hasta en un partido en la calle jugamos por la supervivencia de jugar. Sólo si lo haces bien te dejan jugar. Es la única ley que sobrevive del principio del fútbol y que morirá con el fútbol y por eso, no me extraña esta exigencia. Ignorar eso es matar el futbol”

Queiroz es de los entrenadores respetados por sus jugadores y reconocidos por su rectitud. “En la vida debemos tener principios y una orientación. No tengo un reglamento que puede dar resultados en dos días o una semana pero que no tiene consistencia en el tiempo. Lo importante es que el vestuario conozca el bien común. Es necesaria la paciencia y la flexibilidad para no crear rupturas. Es estúpido comprar problemas y confrontaciones”, manifestó en una oportunidad, como una especie de lema.

El próximo sábado, en Salvador, otra vez la selección argentina deberá atravesar el escollo de Queiroz, el hombre del hablar pausado y meditado, esta vez, sentado en el banco de Colombia, y por la Copa América.