viernes, 14 de junio de 2019

Carlos Queiroz, el tranquilo mozambiqueño que dirige a Colombia que le encanta observar las y que otra vez aparece en el camino de la selección argentina, y en Brasil (Infobae)




                                                        Desde Salvador



Algunos dicen que es huidizo, y que eso determina una personalidad débil. Pero muchos otros llegaron a la conclusión de que esta es una definición errada porque si en algo acertó Carlos Queiroz fue cuando tomó la decisión de irse de Mozambique, tu tierra natal en el África Oriental, ex colonia portuguesa, para radicarse en Portugal, la tierra de sus padres, y donde pudo realizar una extensa carrera de director técnico hasta llegar a estar al frente de la selección de Colombia desde febrero pasado.

Carlos Manuel Brito Leal Queiroz, nació en Mozambique, el 1 de marzo de 1953. Comenzó como arquero del Ferroviario de Nanpula, su ciudad natal, entre 1968 y 1974,  mientras estudiaba ingeniería mecánica en la Universidad Lourenco Marques. En medio de las guerras de la independencia mozambiqueña a partir de aprovechar la Revolución de los Claveles de Portugal decidió irse a probar suerte a este país en 1975 y decidió continuar sus estudios en el Instituto Superior de Educación Física en Motricidad Humana en la Universidad Tecnica de Lisboa, en la misma que estudiaría más tarde José Mourinho.

Para Queiroz no había sido fácil la emigración a Portugal a sus 21 años. Estaba demasiado arraigado y amaba observar las estrellas por la noche en las Islas Quirimbas. . “Hay una época en el año en la que las estrellas se ven con tanta nitidez que parecen descolgarse del cielo para rozar la tierra. Mirarlas llega a producir miedo”, suele decir.

Ya en 1984 comenzó como asistente de Mario Wilson en el Estoril, aunque su primer paso en el fútbol se produjo cuando desde la Universidad entró en 1982 a la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) con un ambicioso plan de detección de talentos. Enseguida entendieron en la institución que Queiroz era un gran planificador, y eso incluso lo llevó a ser convocado para el departamento técnico de la FIFA en 1990.

Los resultados en la FPF comenzaron a aparecer en los juveniles, en lo que fue considerado como la etapa dorada. Portugal fue campeona de Europa y Mundial sub-16 (1989) y dos años después, campeona mundial sub-20 como local en 1991 con jugadores como Luis Figo, Fernando Couto, Joao Pinto, Rui Costa y Abel Xavier.

Ese mismo equipo se encontró dos veces con los juveniles argentinos. En 1989, en el sub.-17, la selección nacional estaba a punto de eliminar a los portugueses, pero un error de Roberto Abbondanzieri, que perdió la pelota, fue aprovechado por Figo, quien convirtió el gol decisivo, mientras que dos años más tarde, se produjo un escándalo mayor en la fase de grupos del Mundial de Portugal sub-20, cuando el equipo que conducía Reinaldo Merlo reclamó airadamente algunos fallos al árbitro belga Guy Goethals, y el delantero Juan Esnaider llegó a darle un cabezazo. Los dos zagueros centrales de ese equipo argentino eran Mauricio Pellegrino y Mauricio Pochettino, y tras ese torneo, la selección nacional fue suspendida por la FIFA para disputar el Mundial siguiente de 1993 en Australia. Del otro lado, en el banco estaba sentado Queiroz.

Tras ese torneo, Queiroz fue convocado para dirigir a la selección absoluta con miras a la clasificación para el Mundial 1994 de los Estados Unidos pero sorpresivamente no consiguió el objetivo y fue despedido y recaló en el Sporting Lisboa.  Entre 1994 y 1999, deambuló por varios países. Dirigió al Metrostars en Estados Unidos, al Nogoya de Japón y a la selección de Emiratos Árabes Unidos, hasta que fue convocado por la Federación de Sudáfrica para clasificar al equipo nacional al Mundial de Japón-Corea del Sur 2002.

Si bien no pudo pasar de la primera ronda en ese Mundial, lo más importante le sucedería fuera de las canchas, porque allí conoció al poderoso empresario portugués Jorge Mendes quien logró ubicarlo en el Manchester United como ayudante de campo principal del escocés sir Alex Ferguson. Era la temporada 2002/03 y los “Red Devils” no anduvieron nada mal. Habían ganado la Premier League, llegaron a la final de la Copa de la Liga aunque en la Champions League habían sido eliminados por el Real Madrid.

Justo al terminar esa temporada, Florentino Pérez decidió que su entrenador Vicente Del Bosque no continuara en el Real Madrid pese a que había ganado la Liga y un año antes, la Champions League, y el club decidió apostar por una nueva cara. El director deportivo de entonces, Jorge Valdano, optó por Queiroz, para lo cual una vez más apareció Mendes para negociar su salida del Manchester United.

“Entrenar al Madrid es como estar listo para escalar el Everest. Sabes que todos no van a llegar. Otros, llegarán arriba sin nariz o sin brazos, pero no puedes huir de esta responsabilidad si quieres llegar al tope de esta montaña. Tienes que desafiar tus instintos, los límites de tu capacidad y eso se llama Real Madrid”, dijo Queiroz cuando firmó su contrato. Justo con él llegaría a los blancos el inglés David Beckham.

Sin embargo, pese a un buen comienzo, los blancos se fueron desinflando y sólo ganaron la Supercopa de España porque perdieron la Champions en cuartos de final ante el Monaco de Claude Puel, cayeron en la final de la Copa del Rey ante el Zaragoza con gol sobre la hora de Luciano Galetti y terminaron cuartos en la Liga tras encadenar cinco derrotas consecutivas en los últimos cinco partidos. Queiroz Fue despedido al terminar la temporada y entonces volvió al MU con Ferguson. Se dijo entonces que el entrenador portugués no era un amante de los pasillos ni los rumores, y que eso pudo haberle jugado en contra en un club tan grande.

Ya de regreso en el Manchester United, se tomó su corto paso por el Real Madrid como una anécdota en su carrera. Volvió a sentarse en el banco al lado de Ferguson y era el encargado de estudiar a los rivales y de ajustar los entrenamientos. Nadie se olvidaba en el club que en buena parte gracias a él habían llegado valores como Cristiano Ronaldo, Nani, Vidic y Carrick.

A nadie le extrañó entonces que lo volvieran a buscar desde Portugal para dirigir a la selección en lugar del brasileño Luiz Felipe Scolari, que había dejado la vara muy alta con el cuarto puesto en el Mundial 2006. Queiroz llegó una vez más a la FPF con el proyecto “Rumbo al Futuro” con la idea de armar un grupo de élite para alimentar con juveniles a la selección absoluta.

Asumió en 2008 y logró la clasificación para Sudáfrica 2010 con un plantel que incluía jugadores como Cristiano Ronaldo, Nani, Simao Sabrosa y Ricardo Carvalho, pero una vez que pasó la primera rueda, en octavos de final tuvo que verse las caras con la España que más tarde sería campeona del mundo. Portugal fue eliminada y Queiroz, destituido una vez más.

Su experiencia mundialista generó que lo contactara la Federación Iraní en 2011 para tratar de clasificar a su selección al Mundial de Brasil 2014. Lo consiguió aunque en el grupo inicial, entre Nigeria y Bosnia, aparecía Argentina en el camino. Sin embargo, el buen planteo de Queiroz en el Mineirao complicó mucho a la selección albiceleste, a la que bien pudo haberle ganado. Sergio Romero fue figura en el arco y cuando parecía que el partido terminaba empatado, Lionel Messi sacó un remate al ángulo, con tremenda precisión, y consiguió el triunfo.

“Entrenar es una cuestión de adaptación. Si no te puedes adaptar, entonces no puedes entrenar. Tras haber trabajado en varios países, creo que tengo buenas opciones de adaptarme a Irán. Creo que podría trabajar hasta en la luna”, llegó a declarar cuando le ofrecieron renovar el contrato con miras al Mundial 2018.

Sin embargo, el director general de la Federación Iraní, Abbas Torabian, dijo que había recibido de su parte un e-mail diciendo que la familia no se había adaptado.  El  presidente de la federación, Ali Kaffashian, acusó entonces a Queiroz de romper el contrato firmado. Uno de los problemas es que la Federación Iraní obliga a los entrenadores de la selección nacional a vivir en forma permanente en Irán, uno de los problemas que también tuvo el español Javier Clemente.

Igualmente, la situación se zanjó y le renovaron por otros cuatro años pero en 2015, al quedar eliminado en los cuartos de final de la Copa Asia y con diferencias con la Federación pareció que se iba, aunque otra vez continuó hasta Rusia 2018. Consiguió entonces la segunda clasificación consecutiva para un Mundial, algo inédito. Pero pese a comenzar venciendo 1-0 a Marruecos, no pudo avanzar y renunció en enero de 2019 al ser eliminado de la Copa Asia.

El 7 de febrero de este año, al asumir como seleccionador de Colombia, afirmó que lo principal que hará será “cuidar el patrimonio que desarrolló por muchos años el DT José Pekerman”. El presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurún, quien dijo que el ejecutivo siempre tuvo en mente “traer a una persona idónea, responsable y con la experiencia para dirigir a nuestra selección que ya ha ganado un terreno en el nivel mundial”.

Uno de los pocos requisitos que suele poner Queiroz es que lo dejen regresar cada tanto a Mozambique, donde participa en una fundación de un par de reservas naturales porque “los animales no votan”, suele decir.

“No recuerdo ningún partido en mi carrera en el que no haya sido importante ganar”, reflexionó alguna vez. “ Si es de pretemporada, porque estamos en pretemporada. Si es amistoso, porque es amistoso. Si son los primeros, porque hay que ganar confianza. Si es en mayo, es porque estás en alguna competición. Si es al final, porque estás peleando el título, Nunca me dijeron que vaya a la cancha, que me divierta un poco y si pierdo, no pasa nada. Hasta en un partido en la calle jugamos por la supervivencia de jugar. Sólo si lo haces bien te dejan jugar. Es la única ley que sobrevive del principio del fútbol y que morirá con el fútbol y por eso, no me extraña esta exigencia. Ignorar eso es matar el futbol”

Queiroz es de los entrenadores respetados por sus jugadores y reconocidos por su rectitud. “En la vida debemos tener principios y una orientación. No tengo un reglamento que puede dar resultados en dos días o una semana pero que no tiene consistencia en el tiempo. Lo importante es que el vestuario conozca el bien común. Es necesaria la paciencia y la flexibilidad para no crear rupturas. Es estúpido comprar problemas y confrontaciones”, manifestó en una oportunidad, como una especie de lema.

El próximo sábado, en Salvador, otra vez la selección argentina deberá atravesar el escollo de Queiroz, el hombre del hablar pausado y meditado, esta vez, sentado en el banco de Colombia, y por la Copa América.







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