miércoles, 20 de noviembre de 2019

Se retira el “Guaje” Villa, de familia de origen minero a ser el irreemplazable “7 de España” (Infobae)




“Mi mejor momento fue cuando el árbitro pitó el final del Mundial 2010”, recordó en estos días, a modo de balance de su carrera, David Villa, quien anunció su retiro del fútbol, a punto de cumplir los 38 años, para el próximo 2 de enero cuando espera que su actual equipo, el Vissel Kobe de Japón (que comparte con su ex compañero en el Barcelona y la selección española, Andrés Iniesta) acaso pueda clasificarse para disputar la final de la Copa del Emperador en Tokio, si supera el siguiente compromiso por la semifinal.

No es para menos ese recuerdo de Sudáfrica 2010 porque fue el punto más alto, la coronación de una larga y exitosa carrera como goleador. Villa fue campeón mundial y de la Eurocopa con la selección española, y ganó Champions Leagues, Ligas Españolas, Copas del Rey, Mundiales de Clubes y Supercopas. Todo lo que sueñan los futbolistas desde sus inicios.

 “Desde muy chico soñaba con vestir la Roja de la Selección y veía cómo las copas las levantaban los italianos y brasileños. Imagínate pertenecer a la generación que cambió todo eso”, le dijo a Radio Marca. “Fue lo más lindo que hice como profesional y lo más importante de mi carrera”. Aunque  heredó el dorsal del madridista Raúl González, para muchos es “el auténtico 7 de España”. Es el máximo goleador de la historia de la Selección (59 en 98 partidos).

Precisamente, pocos creían que Villa iba a poder imponerse en ese duelo que crearon los medios españoles con Raúl a partir de que al terminar el Mundial 2006, cuando la selección española fue eliminada por la francesa en los octavos de final, el entonces veterano entrenador de “La Roja”, Luis Aragonés, se decidiera por el joven goleador asturiano y no por el reconocido atacante madridista y para la siguiente Eurocopa de Austria y Suiza, en 2008, Villa fue campeón y figura.

“Sin Raúl, España campeón/ sin Raúl España campeón” le solían cantar las hinchadas al 7 del Real Madrid en aquel tiempo, agregando enseguida el “Luis Aragonés/Luis Aragonés”. Villa quedó en el medio de aquella polémica diaria, sin quererlo ni buscarlo, pero terminó siguiendo los pasos, y luego superando, a otro asturiano goleador, Enrique Castro “Quini”, ex compañero de Diego Maradona en el Barcelona en la década de los Ochenta, y protagonista de un sonado secuestro en aquel tiempo. También junto a Fernando Alonso, el ex piloto de Fórmula Uno, es considerado uno de los deportistas asturianos más reconocidos.

“Estoy muy contento de recibir tantas muestras de cariño. Es una decisión muy consensuada y meditada. Al final, esta profesión deja grandes amigos y experiencias. Lo disfruté muchísimo”, afirmó en su texto de despedida.

David Villa Sánchez, “El Guaje”, nació en la ciudad de Tuilla el 3 de diciembre de 1981 y proviene de una familia de mineros. “Guardo muchos recuerdos de Tuillia, de mi casa, de mi abuelo, y por supuesto, de mis padres. Todos son mineros o hijos de mineros. A través de ellos y de alguna experiencia complicada vivida por mi familia, sé lo suficiente para entender que bajar todos los días al pozo no es un trabajo envidiable”, declaró en una entrevista a la revista asturiana “Montepío”.

Su apodo “Guaje” (niño, en asturiano), le encanta. “Me lo pusieron cuando llegué al Sporting B. Supongo que era por revoltoso, más que por ser de Tuillia. Siempre lo he llevado con orgullo por los recuerdos tan positivos que me trae de Mareo –la escuela de fútbol del Sporting de Gijón- y de aquellos años. Me gusta que en los medios me llamen “Guaje” porque es como una seña de identidad, una denominación de origen muy personal”, suele decir.

Si Villa tiene bastante habilidad en ambas piernas es porque cuando era muy pequeño tuvo una fractura en el fémur derecho y debió estar seis meses enyesado, por lo que su padre le hacía rematar con la zurda para entrenarse.

Pero antes de comenzar su historia en el Sporting de Gijón, Villa intentó una prueba en el Oviedo, a los nueve años, en la que fue rechazado, y empezó como futbolista en el Langreo, el club de su ciudad, en el que permaneció hasta los 17 años, cuando recaló en el Sporting en 1999 cuando este equipo se encontraba en la Segunda División española.

Sus dotes de goleador generaron el interés del Zaragoza por contratarlo para la temporada 2003/04 en 2.7 millones de euros. Coincidió allí con un muy buen equipo que ganó una Copa del Rey nada menos que ante el Real Madrid, con una remontada de 0-2 a 3.-2 con un gol sobre la hora del argentino Luciano Galletti, y luego, una Supercopa de España. Esto terminó proyectándolo a la selección nacional de Luis Aragonés.

Tras dos años en el Zaragoza fue contratado por el Valencia por 12 millones de euros, y allí ganó otra Copa del Rey y se convirtió en el quinto goleador histórico del club (Mario Kempes es el tercero). Su solidez como goleador generó que nada menos que el Barcelona de Josep Guardiola lo buscara y justo antes de comenzar el Mundial de Sudáfrica fichó para los azulgranas, coincidiendo con un notable equipo de estrellas y una producción deslumbrante. Integró entonces el ataque con Lionel Messi y Pedro Rodríguez y terminó ganando dos Ligas Españolas, dos Supercopas de España, una Copa del Rey, una Champions (marcó el tercer y último gol en la final de Londres ante el Manchester United, 3-1), una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes (ante el Santos de Neymar).

En 2013, al año siguiente de que Guardiola emigrara como DT del Barcelona,. Villa fue traspasado al Atlético Madrid en 5,1 millones de euros por la mitad del pase. Coincidió justo con un gran año del equipo del “Cholo” Diego Simeone, que se coronó campeón de la Liga Española en la última fecha al empatar 1-1 en el Camp Nou ante el Barcelona de Gerardo “Tata” Martino y su último partido con la camiseta rojiblanca fue la final de la Champions de Lisboa ante el Real Madrid, cuando los “Colchoneros” estuvieron a un minuto de levantar el trofeo por primera vez en su historia pero Sergio Ramos empató sobre la hora y cayeron 4-1 en el alargue.

Así fue que a mediados de 2014, con 185 goles marcados en 352 partidos durante once temporadas, Villa dejó la Liga Española como el duodécimo goleador histórico, para pasar a ser el primer fichaje desde la existencia del New York City de la Major League Soccer (MLS) de los Estados Unidos con la idea de comenzar en enero de 2015, por lo que fue cedido por seis meses al Melbourne City de Australia, del mismo grupo. Sin embargo, sólo disputó allí cuatro partidos y marcó dos goles, para regresar a Nueva York.

En este New York City jugó cuatro temporadas y marcó 80 goles en 124 partidos hasta que en 2018 fue contratado por su último equipo, el Vissel Kobe de Japón, coincidiendo en esta liga, además de con Iniesta, en su mismo equipo, con su amigo y delantero Fernando Torres. “Hacíamos una muy buena sociedad y nos retiramos los dos en Japón. Nuestra amistad seguirá toda la vida, más allá del fútbol”, dijo días pasados de otro jugador que lleva su mismo apodo, aunque en castellano, “El Niño”.

“Tocó en todas las óperas, era un barítono del gol. Jugó bien en el Zaragoza, en el Valencia, en el Barcelona, en el Atlético y en la Selección, donde mezcló bien con Torres. David era para los espacios cortos y combinar, y Fernando, para aprovechar los espacios en largo. Se adaptó a todos los equipos en los que jugó y eso lo dice todo sobre quién ha sido”, explicó Jesús Paredes, ex mano derecha de Aragonés, al diario “El País”.

Si hubo un rumor que siempre circuló y que en estas horas Villa se encargó de negar enfáticamente, es que en alguna oportunidad haya habido un principio de acuerdo entre el Valencia y el Real Madrid por su pase. “Eso nunca ocurrió”, afirmó el asturiano a Radio Marca, pero encontró una sonrisa incrédula del otro lado de la comunicación.

En la selección española, su debut se produjo ante San Marino en Almería el 9 de febrero de 2005, aunque su ´primer gol con “La Roja” fue ante Eslovaquia, en Bratislava, por el repechaje para poder participar del Mundial de Alemania 2006, si bien uno de los más importantes se lo convirtió a Suecia en la Eurocopa 2008 tras recibir un gran pase del lateral Capdevila, porque sirvió para desatascar el paso del equipo a la fase siguiente aunque también hizo un triplete ante Rusia (4-1).

Ese equipo fue encontrando variantes tácticas. Por momentos, jugando con un sistema 4-1-4-1, Villa tuvo que aceptar jugar como cuarto volante por la izquierda para dejar más espacio a su amigo Torres y en otras ocasiones, lo acompañó en la línea ofensiva. 

En semifinales volvía a esperar Rusia pero al ejecutar un tiro libre, sufrió una micro rotura fibrilar y quedó marginado del partido decisivo ante Alemania, en el que terminaría definiendo Torres. Muchos recuerdan la actitud de Villa en el vestuario, cuando pidió a los fisioterapeutas que le dieran prioridad a los que estaban en condiciones de jugar la final antes que a él mismo.  “Yo ya nada podía hacer”, se justificó cuando les dijo “atiéndanlos a ellos, lo mío puede esperar”.

Ya con la dirección técnica de Vicente Del Bosque, Villa jugó el Mundial 2010, en el que marcó goles fundamentales, como el que le convirtió a Chile aprovechando un adelantamiento del arquero Claudio Bravo, que significó el trabajoso pase a los octavos de final, luego de haber comenzado con una inesperada derrota ante Suiza. 

Terminó anotando cinco goles y además del título mundial, recibió el Botín de Plata del torneo junto al alemán Thomas Müller y el Balón de Bronce como tercer mejor jugador. En Alemania 2006 había marcado tres goles y en total de los tres Mundiales (2006, 2010 y 2014) terminó con nueve tantos, siendo el máximo goleador histórico de España en este torneo. Y si en la Eurocopa 2008, que también ganó España, marcó cuatro goles, se perdió por lesión la siguiente, de 2012, también ganada por “La Roja” y eso obligó a Del Bosque a colocar a Cesc Fábregas como “falso nueve”, que arrasó a los italianos en el partido decisivo.

Villa llegó a jugar un partido con la selección autonómica de Asturias en diciembre de 2002 ante Honduras, y marcó un gol. También participó en la campaña “Doi la cara pola oficialidá” a favor del reconocimiento del asturiano como lengua cooficial del Principado de Asturias para la que posó con un cartel reivindicativo.  Y en ese mismo año formó parte, junto al ex árbitro Manuel Mejuto González, también langreano, del torneo benéfico “Amigos de Mejuto vs Amigos de Villa” con reconocidas figuras del deporte y la música. En 2011 fue galardonado con la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo, máxima distinción individual del deporte que se otorga en España.  En total de su carrera de clubes, marcó 380 goles en 761 partidos, y 59 en 98 con la selección, por lo que totalizó nada menos que 439 en 879 partidos.

Tras su salida de la selección española, ninguno de los entrenadores le encontró un sustituto acorde. Ni Roberto Soldado, ni Álvaro Negredo, ni Álvaro Morata, ni Diego Costa, ni Paco Alcácer, ni Iago Aspas ni Rodrigo han conseguido su promedio. “Era la pieza del rompecabezas que encajaba a la perfección en el juego de toque que practicábamos”, dijo Jesús Paredes a El País. “Tenía una mentalidad y capacidad para definir que sólo tienen los elegidos. Un depredador. Cada balón que tocaba era gol”, dijo de él el todavía marcador central Raúl Albiol, ex compañero suyo.

En septiembre de 2017, tras más de tres años de ausencia, el entonces entrenador de la selección española, Julen Lopetegui, lo convocó para que se despidiera de “La Roja” en un partido ante Italia en el estadio Santiago Bernabeu correspondiente a la clasificación para la Eurocopa 2018.  Aquella vez jugó cinco minutos y se retiró, aunque luego todos comprobaron que no era fácil encontrar un heredero para semejante goleador.

En mayo de 2010 salió a la venta un DVD llamado “Aprende a jugar al fútbol con David Villa” y un documental, “Eternamente Guaje”, que contiene un videoclip con una canción compuesta por la banda de agro-rock “Los Berrones” llamada “Villa Maravilla”, y en julio de 2012 se acercó al pozo minero de Candín, en Langreo, para solidarizarse con la protesta de los mineros de carbón en la que recordó su origen minero.

Tiene departamentos en Asturias, Madrid e Islas Baleares y cargos en varias empresas. Vendió un departamento de lujo en Ibiza, en la zona del puerto, con gran terraza, jardín y pileta, 212 metros cuadrados, por medio millón de euros. Tiene una empresa con su mujer, Patricia González, con la que compró esta casa en 2007, Sociedad de Inversiones Villa y González SL. Se conocieron a los 17 años, cuando Villa jugaba en las inferiores del Sporting Gijón, se casaron en 2003,  tienen tres hijos y suelen mostrarse mucho por Ibiza. Comparten su amor por el fútbol porque ella llegó a jugar de lateral derecha del Santo Tomás de La Felguera. Es tan discreta que ni siquiera usa redes sociales. Ahora compraron el Queensboro FC de Nueva York, que comenzará a competir en 2021 en la USL Championship, el segundo torneo de soccer de los Estados Unidos.

En Asturias es donde tienen la mayoría de locales, departamentos y garajes. Tienen dos pisos de 146 m2, comprados este año, en la zona más destacada, otro de 130 m2 en Viesques, una urbanización en las afueras de la sociedad y otra en Pozuelo de Alarcón. La sociedad con su mujer se dedica a la gestión de patrimonio inmobiliario.

También Villa es administrador del holding Villa & Oñate, que fundó junto a su agente en 2017 y es consejero de la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), donde comparte cargo con su ex compañero Iker Casillas, el que levantó la Copa del Mundo que el “Guaje” soñaba de chico y que nunca imaginó que terminaría en manos españolas, y él formaba parte de ese plantel.

martes, 19 de noviembre de 2019

A 33 años del misterioso asesinato de un “Loco Lindo” del fútbol, el “Pampa” Orte




Félix Lorenzo Orte reunía todas las condiciones para ser querido y respetado en todos los campos de juego. Buena técnica, pero fundamentalmente alguien considerado con los jóvenes que recién comenzaban en el fútbol profesional. Sin embargo, su vida se apagó el 19 de noviembre de 1989, hace treinta años, cuando fue asesinado en la puerta de su casa de Lomas de Zamora en lo que luego se supo que fue un crimen por encargo, aunque la causa se cerrara sin culpables.

Orte había nacido en la localidad de Catriló, a unos 85 kilómetros de Santa Rosa, la capital de la provincia de La Pampa,. El 2 de junio de 1956 y siendo un niño, se mudó con su familia al sur del Gran Buenos Aires donde comenzó de muy joven a trabajar en una panadería aunque su gran pasión era el fútbol y por eso fue a probarse a varios de los equipos de la zona, como Independiente, Racing, Bánfield y Témperley.

Tras varios rechazos, casi todos por cuestiones de cantidad de chicos en las categorías más bajas, Orte fue fichado por Bánfield y tras un paso fugaz por la cuarta y la tercera división, se produjo su debut en Primera ante Colón de Santa Fe en el Metropolitamo de 1972, con apenas 16 años. “Aquella vez me temblaban las piernas del miedo que tenía”, llegó a reconocer años más tarde. Su entrenador en aquel momento era Héctor D’Ángelo.

Orte era un buen “wing” derecho, con pique, gambeta y buenos centros y se fue afianzando en la Primera. Para 1976 asumió como entrenador nada menos que Adolfo Pedernera, prócer del fútbol argentino como integrante de la recordada “Máquina” de River en los años Cuarenta y en el Nacional, que se jugaba en la segunda parte del año, el equipo realizó una gran campaña, llegando hasta los cuartos de final, cuando fue eliminado por el Boca de Juan Carlos “Toto” Lorenzo, que luego se coronaría bicampeón del año y que le ganó 2-1 en la cancha de Racing.

Pedernera llegó a adoptar a Orte como si fuera su hijo. Pretendía que dejara su empleo en la panadería para dedicarse sólo al fútbol y lo llevaba a comer a su propia casa. El crecimiento de Orte fue tal que apenas meses más tarde, en 1977, llegó a ser convocado por el DT de la selección argentina, César Luis Menotti, para jugar partidos amistosos con miras al Mundial 1978, y aunque no quedó en la lista definitiva, justamente en ese año fue transferido a Rosario Central, justo cuando los “Canallas” comenzaban a colocarse en la élite. En 1979 llegaron a las semifinales en ambos torneos, aunque en el Metropolitano fueron eliminados por Vélez y en el Nacional, por el River de Labruna que sería bicampeón en esa temporada.

Pero ya en 1980, bajo la conducción de Ángel Tulio Zof, Rosario Central pudo ganar el tercer título de su historia como campeón del Nacional en la final ante Racing de Córdoba con un equipo al que llamaron “La Sinfónica”. El arquero era Daniel Carnevali (titular de la selección en el Mundial 1974), el lateral izquierdo era Jorge García, el volante central era Omar Palma, y Orte podía combinar en el ataque con jugadores de gran técnica como Gaitán o Bacas, un extremo izquierdo como Teglia y un experimentado goleador como Víctor Marchetti. Ese título le dio a Rosario Central la chance de proyectarse a la Copa Libertadores de 1981 pero en ese tiempo sólo se clasificaba un equipo desde la fase de grupos y ni River ni los rosarinos lo consiguieron y el pase quedó en manos del deportivo Cali en el que brillaba el delantero Willington Ortiz. De nada le sirvió a Orte marcar tres goles en cinco partidos.

Sin su presencia, Bánfield no había podido resistir en la Primera A y descendió a la Primera B, y para el Nacional de 1981, Loma Negra, empresa de Amalia Lacroze de Fortabat, que intentaba una revolución en el fútbol argentino, lo contrató por cien mil dólares, una cifra altísima en ese momento, junto con una serie de cracks. El equipo llegó hasta los cuartos de final del torneo y Orte se quedó y volvió a jugar allí en el Nacional 1983.

Una vez finalizado el Nacional, fue tentado por Racing Club, que se encontraba en una posición desesperada por evitar el descenso, dirigido por Juan José Pizzuti, el mismo que lo sacara campeón de América e intercontinental en 1967, pero no pudieron evitarlo y el “Pampa” llegó a estar presente en el césped en la derrota de 4-3 en el Cilindro ante Racing de Córdoba que significó la primera vez que “La Academia” perdió la categoría ante la reciente implementación de los promedios por parte de la AFA.

Pero Orte no se fue. Se quedó para pelear por el inmediato ascenso a la A, bajo la dirección de Agustín Mario Cejas, un ídolo del club. Llegó a la finalo pero fue derrotado por Gimnasia y debió permanecer un segundo año en la B hasta que en 1985 consiguió llevarse el octogonal por el segundo ascenso, ante Atlanta, pero ya con el equipo nuevamente en la principal categoría, el nuevo DT, Rogelio Domínguez, le dijo que no lo tendría en cuenta, y se marchó a préstamo al club de sus amores, Bánfield, que estaba en Primera B, para jugar allí en la temporada 1986/87 y donde se reencontró con el entrenador que lo había hecho debutar 14 años antes, Héctor D’Ángelo.

 El Taladro terminó haciendo uso de la opción y le pagó a Racing 10.000 australes por el pase definitivo luego de que para muchos, ese fue, acaso el mejor año del “Pampa” como jugador, con partidos para el recuerdo y el ascenso final a Primera A, al vencer a Belgrano de Córdoba en el partido decisivo y con esto, también el derecho a jugar por la Liguilla Pre-Libertadores hasta que fue eliminado por Independiente (luego campeón) por diferencia de gol. Orte se dio el lujo de marcar en el triunfo de la ida 1-0 en cancha de Huracán al aprovechar un buen centro de Robinson Hernández para superar al arquero Luis Islas.

Ya no era aquél Orte del inicio. Más veterano, había dejado la punta para jugar de centrodelantero y tuvo algunas participaciones notables como el triplete a Tigre en el 5-0 como visitante en Victoria, o el doblete a Los Andes en el triunfo en el clásico por 7-1 o sus tres goles para dar vuelta un marcador que estaba 0-2 ante Guaraní Antonio Franco de Misiones.

En la temporada 1987/88, ya en la Primera A, dirigido por un joven Ángel Cappa, Orte llegó a convertirle un memorable gol a Boca en la victoria del “Taladro” por 3-1 en el estadio Florencio Sola. Partió desde su propio campo, se internó en el de Boca de manera punzante,  y cuando Hugo Gatti Salió a marcarlo, lo eliminó tocando la pelota por un costado para irlo a buscar por el otro y ya sin obstáculos y con el arco vacío, la empujó con un leve toque. Sin embargo, al terminar el torneo Bánfield volvió a descender al Nacional B y ya en la temporada 1988/89 tuvo que compartir su condición de jugador con la de director técnico del equipo junto a Porcel, el DT de las divisiones inferiores, hasta que ya en el final, en la fecha 32, volvió a jugar y dejó el buzo a Juan Carlos Zerillo. Su último partido con la camiseta verdiblanca fue en la fecha 37 ante Deportivo Maipú de Mendoza (0-0), cuando ingresó en el segundo tiempo.

Al terminar esa temporada pasó a El Porvenir, pero un desgarro lo dejó sin jugar casi nada. Habían transcurrido tres meses desde su pase cuando una madrugada regresaba a su casa en la intersección de las calles Portela y Croce, en Lomas de Zamora, luego de una fiesta de quince años junto con su mujer, que se quedó amamantando a su hija menor, mientras él dijo que salía a la calle a  “matar babosas”, pero en ese momento fue asesinado por un solo disparo que partió desde un desconocido que bajó desde un Peugeot y le disparó, y luego se fugó. La bala le había entrado por el pómulo izquierdo y quedó alojada en la nuca. 

En la causa se descartó que se tratara de un asalto porque Orte permaneció de cara al suelo, en la vereda, con una cadena con una cruz y con sus anillos de oro. Hubo un detenido por parecido al identikit del asesino que hizo su mujer que alcanzó a ver el disparo de alguien que se subió a un auto terracota estacionado en la esquina, y hasta se llegó a detener a un sospechoso, que fue liberado pocos días más tarde hasta que la causa se cerró por falta de pruebas aunque se determinó que se trató de “un crimen por encargo” aunque se desconocen las causas y a juzgar por los raspones en sus rodillas, se cree que el ex jugador murió de pie y llegó a mirar a su asesino.

La carrera de Orte finalizó con 116 goles y una buena cantidad de asistencias en los 465 partidos que jugó.
Los que lo conocieron como compañeros o rivales destacan que se trataba de un personaje extravagante, divertido, capaz de algunas locuras que no dañaban a nadie, como también de una gran solidaridad y humildad, de concurrir a toda comida a la que era invitado y solía prestar especial atención a los jóvenes que recién comenzaban y si provenían de failias con escasos recursos, les regalaba ropa y calzado.

Un ex compañero contó que llegó a un entrenamiento en un auto descapotable y colorido, y que otra vez desapareció de una práctica para ingresar en el vestuario vestido como La Momia de “Titanes en el Ring” envuelto en papel higiénico como si fuera un vendaje. “Nunca lo vi triste”, cuenta su ex compañero en Racing, el ex extremo izquierdo Walter Fernández.

El ex lateral izquierdo de Racing Néstor Sicher, recuerda que jugando en Primera B lo fue a buscar a su casa para ir juntos a la concentración pero que Orte no quería salir de su casa y quería cenar con su familia, por lo que le pidió que llamara a Cejar, el entrenador, para decirle que en el sur había una gran tormenta que les impedía moverse. Un rato más tarde, luego de cenar, Sicher lo convenció de viajar hasta la concentración y al llegar estaba servida la comida. “Tuvimos que cenar otra vez y luego no sabíamos qué más hacer para movernos para que nos bajara todo porque teníamos que jugar al otro día”.

Su hija llegó a recoger, emocionada, los homenajes que le hicieron a su padre en Bánfield y en Rosario Central, y en su epitafio dice, con sencillez y acaso un buen resumen,“Félix Orte, 1956-1989, goles y carisma”.

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Pese al empate final ante Uruguay, un paso atrás de la selección argentina justo cuando se acabaron las pruebas (Jornada)




                                                        Desde Tel Aviv



La estrafalaria voz del coqueto y moderno estadio Bloomfield se volvía loca para entonar a los gritos el nombre de “Leo Messi”, que por la pronunciación casi parecía decir “Diego”, cuando, por fin, el genial jugador argentino, máximo goleador histórico de la Selección –llegó a los setenta, catorce más que su seguidor, Gabriel Batistuta-, estableció el empate 2-2, de penal, en el extraño Clásico del Río de la Plata llevado a cabo en Israel.

Sin embargo, la trabajosa paridad conseguida in extremis por el equipo nacional no debería ser festejada en exceso. Pese al invicto mantenido en esta ventana de amistosos ante Brasil en Ryad (1-0) y anoche en Tel Aviv ante Uruguay, quedan demasiados interrogantes con miras al inicio de la clasificación mundialista de marzo próximo, porque se acabaron las pruebas y desde ahora, ya sin otros compromisos que los oficiales, el entrenador Lionel Scaloni deberá sacar conclusiones para tratar de encontrar, ahora sí, el mejor once posible.

Más allá de los resultados ante los dos clásicos rivales sudamericanos, hay varios elementos que quedan para el análisis. Antes que cualquier otra consideración hay que decir que este equipo argentino es claramente liderado por Messi, pero que éste no va a poder jugar la primera fecha de la clasificación hacia Qatar 2022 por arrastrar una suspensión por parte de la Conmebol. Justamente por eso, sorprende que Scaloni no haya probado al menos un tiempo en Tel Aviv sin la estrella del Barcelona, a menos que el contrato del partido exigiera lo contrario.

El gran interrogante es si este equipo argentino puede ser fuerte, o temible, sin Messi. Acaso lo sea, porque cuando él juega la dependencia para que la pelota pase por sus pies es total y eso genera que muchos jugadores toquen para mover al rival hasta que, por fin, el mejor jugador del mundo pueda ponerse en contacto con el balón y decidir el mejor camino para él.

Pero como Messi es un “todocampista” pese a lo cual parte desde la derecha, cuesta encontrar la fórmula para ayudarlo con más delanteros. Si en la pasada Copa América de Brasil (a nuestro juicio, lo mejor del ciclo Scaloni en los dos últimos partidos ante los locales y Chile), Messi jugó acompañado por Sergio Agüero y Lautaro Martínez, con Leandro Paredes y Giovani Lo Celso por detrás, en este ciclo de dos partidos utilizó sólo a Paredes (junto a Rodrigo De Paul y Marcos Acuña) y a Paulo Dybala, como volante, y apenas con Agüero a su lado. Pareció muy poco.

Por la falta de algunos jugadores, como los de River Plate (Franco Armani, Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Exequiel Palacios) o Walter Kannemann, puede sostenerse que en las áreas no está el problema, sino, justamente, fuera de ellas, en la amplia zona de la gestación.

El equipo argentino genera muy poco fútbol porque después de la Copa América, Scaloni fue optando por un jugador muy útil y de enorme despliegue como Acuña, pero por la banda izquierda éste inutiliza en un alto porcentaje a un lateral con mucha proyección como Nicolás Tagliafico. Por la otra banda, el aporte de Paulo Dybala sigue siendo escaso, tal como hasta el momento es su historia en la selección nacional y entonces Messi queda rodeado, para los ataques, sólo con el punta y los esforzados laterales, muy poco para procurar llegar al arco de enfrente y entonces se depende de una pelota parada, un error rival, o una jugada magistral del crack del Barcelona.

Acaso Scaloni pueda concluir, en estos cuatro meses de receso del equipo, porque ya no le quedan compromisos de preparación, que necesita más acompañantes para Messi, y especialmente un Plan B para cuando el crack esté marcado o rodeado de rivales, como sucedió anoche. Esa mayor compañía podría surgir, tal vez, de quitar a uno de los dos jugadores por la banda izquierda y de romper con el exasperante “doble cinco” y allí encontraría dos posiciones ofensivas e incluso, por qué no, ocupar las puntas con especialistas y no con obreros.

Párrafo aparte para el puesto de volante central, que desde hace meses parece ocupar, como dueño, Leandro Paredes. Sus características lo acercan a las de Fernando Gago aunque, todo indica, varios escalones abajo. Uno de los problemas es que da demasiadas vueltas hasta encontrar el destinatario justo y a veces se entretiene mucho con la pelota, pero además, sus espaldas suelen traerle complicaciones defensivas.

El mayor inconveniente es que el fútbol argentino ya no pudo producir más jugadores al estilo de Javier Mascherano, y acaso Santiago Ascacíbar y Claudio Yacob (éste, más retrasado, casi pegado a los marcadores centrales) son hoy los únicos exponentes.
Al llegar al final de 2019, la selección argentina es una gran incógnita. Sigue teniendo algunos (no todos) jugadores de gran nivel. El gran proyecto es que, por fin, pueda convertirse en una estructura colectiva en la que Messi encaje, y no que Messi determine el funcionamiento de todos.

Para ello, se requiere de una orfebrería y una visión del juego nada sencilla. Pero hay que reconocer que anoche tuvo, enfrente, a un equipo que es, aunque cercano en geografía, muy distinto en la filosofía: se trata de una estructura de enorme continuidad (días pasados, el Maestro Oscar Tabárez, entrenador “celeste”, recibió el premio Guiness a la permanencia en el cargo), que logró renovar su mediocampo luego de que se retiraran algunos de sus principales exponentes, y en el que los delanteros son una garantía de gol y su defensa, de una enorme solidez.

Este equipo argentino, en el que sus jugadores casi no hablan con la prensa y si pudieran, se escaparían todos por una puerta colateral, tratará de buscar respuestas desde el césped, cuando ya el reloj de arena comienza a darse vuelta y se acerca la hora de la verdad. En cuatro meses, comenzaremos a tener las primeras respuestas.

lunes, 18 de noviembre de 2019

La tiene atada (Un cuento de Marcelo Wio)





Durante todo el relato del partido, Ataulfo García Tamborini (pronunciado Tamboriiiiiiiiiiini por el locutor de las publicidades) había repetido la frase hecha “la tiene atada al pie” – o “la tiene, la lleva pegada” -, que simplonamente pretende dar cuenta de la condición de ciertos jugadores de llevar la pelota siempre bien cerca, como si ésta obedeciera a los caprichos de su voluntad, manteníendose alejada de los pies rivales.

No era, ni mucho menos, la primera vez que caía en ese lugar común, ni en cualquier otro. Era dado a lo trillado. Por ejemplo, la expresión “el verde césped invita a la práctica del sublime deporte del balón pie” era habitual en su verborrea. Como lo era, por otra parte, en la de todos los relatores: cambiar de sintonía o canal significa, casi siempre, pasar de un tópico a otro – a veces, incluso, uno puede enganchar uno en particular que recorre dial o la programación como si fuese una reacción en cadena; tal como, ya puestos en lo manido, un efecto dominó o un eco insistente.  

“Braulio Tartaglia, érase un hombre a una pelota pegado”, dijo en algún pasaje, con ese tono de suficiencia del que cree haber dicho no sólo una astucia, sino demostrado, simultáneamente, acervo cultural. El partido, como todos los partidos, y como todo en esta vida, terminó. Los técnicos enrollaron cables, las luces del estadio se apagaron, las tribunas quedaron vacías y cada uno fue reintegrándose a la legislación civil.

Pero Braulio Tartaglia continuó la batalla que libraba en el campo de juego – una lucha que venía librando desde que tenía uso de razón: no había manera de sacarse la pelota de encima. Apenas si podía ponerse los calzoncillos y los pantalones gracias a los pocos milímetros de luz que permitía el obsesivo balón. El zapato derecho era una odisea ponérselo, y requería un combate en toda regla con la pelota que se le prendía, sobona, al pie; recordando a un chucho febril o una tobillera electrónica de esas que le imponen a los condenados a prisión domiciliaria.

Esa pelota le produjo – le produce – un prejuicio aún más significativo, trascendental: el impedimento de concretar las posibilidades de romance que se le presentan. Porque, sinceramente, quién pude tomar en serio a un pelotudo que va y viene con un balón a cuestas. Y encima, cuando intenta explicar su mal, la impresión termina no sólo por convertirse en parecer irrevocable, sino que se ve incrementada.

Quién es Silvan Adams, el multimillonario canadiense-israelí que financia el Argentina-Uruguay de Tel Aviv





“Benvenidos, benvenidos”. Con estas palabras, y al borde de las escaleras del avión, acompañado del director general de la empresa que compró los derechos de organización del partido entre las selecciones de Argentina e Israel, Daniel Benaim, y en un castellano con un toque de cocoliche, el multimillonario canadiense-israelí Silvan Adams recibió a las dos delegaciones sudamericanas que jugarán el lunes a las 21,15 local (16,15 de la Argentina) un histórico clásico rioplatense en tierras hebreas.

El partido entre Argentina y Uruguay se llevará a cabo en el nuevo estadio de Bloomfield (con capacidad para 30.000 personas) y con entradas que se vendieron en tan sólo dos horas, con valores entre los 27.5 (para menores) y los 56 dólares para las tribunas, y entre 80 y 240 dólares para las plateas, pero habrá, además, un sector dedicado solamente a niños de la periferia (judíos, cirstianos y musulmanes) y de organizaciones sociales, especialmente del Centro Shimon Peres para la Paz.

“Las selecciones de Argentina y Uruguay llegan a Israel para una fiesta histórica del fútbol sudamericano. Después de varios días difíciles y negociaciones muy largas, además de la competencia con otros países del mundo que tienen mucho más dinero, el grupo consiguió comprar los derechos de este partido”, consignó Comtec, la empresa de Benaim, en un comunicado.

Nada de todo esto es casual porque la organización de este partido contó con el apoyo de Adams, un filántropo que es uno de los cuatro hijos de Marcel, de 98 años, y según la revista Forbes, el segundo anciano más rico del mundo, con una fortuna calculada en 1700 millones de dólares (detrás de Chang Yun Chung, con 1900).

Marcel Adams, un rumano de origen que antes se apellidaba Abramovich, logró escaparse de los campos de concentración en 1944. Emigró a Israel como sobreviviente del Holocausto, y desde 1951 se estableció en Canadá, donde creó la desarrolladora de negocios inmobiliarios Iberville Developments, en la que Silvan, su hijo, fue CEO por veinticinco años hasta que en 2015 hizo “aliá” y emigró a Israel y se instaló en una zona lujosa de las ramblas de Tel Aviv, cerca de los mejores hoteles de la ciudad.

Con su esposa Margaret, Silvan creó una fundación para ayudar en proyectos médicos y educativos en Israel y Canadá. Ofrece becas y doctorados en la Academia de Ciencias y Humanidades de Israel, y otorga el premio “Bonei Zion” para inmigrantes israelíes de habla inglesa que hayan impactado en campos de la medicina, ciencia, educación y trabajo, ONG, cultura, negocio, tecnología, artes o deportes desde 2013, con una asignación de diez mil dólares.

Adams tiene como pasión y hobby al ciclismo, que también practica (En 2017 ganó, con más de 40 años, el Campeonato Mundial de Maestros en Manchester, y fue muchas veces campeón mundial de Contrarreloj en la especialidad). Es copropietario del equipo Academia de Ciclismo de Israel (ICA), fundado en 2015 y que forma parte de la Unión Ciclista Internacional (UCI) y en 2017, gracias a sus aportes, se estableció el primer Instituto para la Excelencia del Deporte en Israel en la Universidad de Tel Aviv, la “Sykvan Adams Cycling Network”, y también donó dinero para la “Sylvan Adams Commuter Path”, una ruta en bicicleta que conecta Tel Avir con zonas aledañas para generar que muchas personas viajen a sus trabajos en bibicleta de forma más rápida y segura. En mayo de 2018, consiguió que se construyera el primer velódromo de Israel y Medio Oriente.

Pero su vínculo con el ciclismo no termina allí. En 2018 fue el encargado de llevar a Israel el Giro de Italia a Israel y para eso donó ochenta millones de dólares y fue designado Presidente Honorario de la competencia. También apuntaló la pavimentación de una bicisenda en el parque Hayarkón de Tel Aviv, que lleva su nombre, con la intención de extenderla a la periferia. Ese mismo año donó otros cinco millones de dólares para el proyecto Space II, a cargo de una ONG que trabaja para que una nave israelí llegue a la luna por primera vez en la historia del país.

Ya en 2019, financió la presentación de Madonna en dos canciones durante el festival de Eurovisión llevado a cabo en Tel Aviv, para lo que le pagó un millón de dólares.

La idea de la llegada de la selección argentina a jugar en Israel surgió el 3 de agosto de 2013, cuando el Barcelona visitó el país con el auspicio del Centro Shimón Perez para la Paz, relacionada con el fallecido poeta, escritor, ex presidente y dos veces primer ministro israelí.

Desde entonces, los organizadores israelíes buscaron por años que Messi fuera a jugar un partido con la selección argentina, que estuvo a punto de concretarse a principios de junio de 2018 con un amistoso ante el representativo local, pero se terminó posponiendo. En aquella ocasión, iba a jugarse en el estadio Teddy Kollek de Jerusalén (34000 espectadores) hasta que finalmente se estableció para este lunes y en el Bloomfield de Tel Aviv.



sábado, 16 de noviembre de 2019

¿Qué le puede aportar Marcelo Gallardo como DT al Barcelona? (Interia)




El próximo sábado 23 de noviembre, ante el Flamengo de Brasil, en la primera final a partido único de la historia de la Copa Libertadores de América, el argentino River Plate puede volver a ser campeón por tercera vez desde 2015 y por quinta vez en su historia.

Lo que desde ya podría ser un dato interesante, cobra mucha más dimensión si tomamos en cuenta que el entrenador de River es Marcelo Gallardo, un destacado ex futbolista del club en los años noventa y principios del siglo XXI que tomó la conducción del equipo a mediados de 2014 y que fue generando un auténtico imperio para una entidad que si bien tenía muchos títulos locales (es el club que más los consiguió en la Argentina), no podía luego proyectarse en el plano internacional.

Desde que Gallardo tomó la conducción del equipo, extrañamente River cosechó varios títulos internacionales, pero lleva casi seis años sin ganar una liga local, y según muchos analistas, se debe a que se enfocó en la prioridad, que pasa por el plano externo, tanto por el prestigio que le brinda al club como por los suculentos premios que fue recibiendo y que le permitió buenos fichajes y mantener a jugadores muy solicitados por muchos clubes del mundo.

River ganó, desde 2014, una Copa Sudamericana (el equivalente a la Europa League) en ese año, las Copas Libertadores 2015 y 2018, mientras que en 2017 llegó a semifinales, cuando tras llevar tres goles de ventaja a su compatriota Lanús, en veinte minutos recibió cuatro goles y fue eliminado, y en esta temporada llegó otra vez a la final, que se jugará en Lima, Perú.

También River ganó las Recopas Sudamericanas 2015, 2016 y 2019 y si gana esta Copa Libertadores se proyectará a una nueva posibilidad de Recopa ante Independiente del Valle de Ecuador (reciente campeón de la Copa Sudamericana) y podrá disputar en diciembre próximo el Mundial de Clubes de Qatar como representante de Sudamérica.

Pero eso no es todo, porque además de ganar dos Copas Argentinas (equivalentes a las copas nacionales europeas), y llegar ahora a la final por una tercera, River estableció en estos años una superioridad sobre su acérrimo rival, Boca Juniors, el club más popular del país, al que eliminó en varias oportunidades, como en los octavos de final de la Copa Libertadores 2015, en la semifinal de la Copa Sudamericana 2014, en la final de la Supercopa Argentina de 2018 y en la más importante de todas, en la histórica final de la Copa Libertadores de 2018 en Madrid, la única vez que se enfrentaron en esta instancia en toda la historia.

Más allá de todos estos contundentes datos, el trabajo de Gallardo es elogiado de manera unánime en el mundo. Luego de quedar en el podio entre los entrenadores de 2018 para la FIFA, el entrenador de River, de 44 años, fue considerado especialmente por el director técnico del Manchester City, Josep Guardiola, o por el jugador español Andrés Iniesta o por el ex jugador del Barcelona, Xavi Hernández.

Estos resultados, y la forma de jugar de River, llevaron a Gallardo a la consideración de la comisión directiva del Barcelona, que trata de mantener en el cargo de entrenador a Ernesto Valverde, pero los resultados, y especialmente el sistema de juego del equipo, no convencen y ya van dos temporadas en las que perdió la Champions en instancias finales por sufrir dos remontadas contra la Roma en los cuartos de final de 2017/18 y contra el Liverpool en el recordado partido de semifinal de 2018/19 en Anfield.

¿Qué le puede ofrecer Gallardo al Barcelona? Varias cosas. Lo primero, un microclima diferente. Valverde transmite siempre una especie de dejadez, de cuestiones libradas al azar para que resuelvan los jugadores, más allá de que sabe manejar muy bien el vestuario y los jugadores lo quieren y respetan. Pero desde lo motivacional, no aporta demasiado y se notó en los partidos decisivos de Champions como en la final de la pasada Copa del Rey perdida ante el Valencia.

Si hay algo en lo que se destaca Gallardo, en cambio, es en la psicología. Conoce bien cómo entrarle al jugador, cómo motivarlo. Y suele trabajar con una neurocientífica como Sandra Rossi, que hace mucho hincapié en la concentración mental de los jugadores en los partidos. Si en algo se destacó River en estos cinco años y medio es en el aspecto mental. Es un equipo ganador, que juega especialmente bien las finales y si es superado, por lo general es porque se encontró con un equipo mejor, pero en general, cuando le toca enfrente un equipo inferior, gana en el 95 por ciento de los casos. Hay muy pocas sorpresas.

El otro punto de Gallardo es que no tiene compromisos con nadie ni respeta demasiado las trayectorias. El veterano mediocentro Leonardo Ponzio, además de ser el capitán del equipo, es el más veterano y el que sobrevive a 2014, pero desde hace rato que no es titular porque el DT considera que no está del todo bien físicamente y hay jugadores mejores. Nahuel, el hijo del entrenador, lateral izquierdo, es uno de los que menos jugó porque no tuvo rendimientos como para mantenerse en la primera división y es suplente y a veces, ni siquiera entra en las convocatorias.

Un tercer elemento que destaca a Gallardo es su ojo clínico para los fichajes. Como todos, a veces no acierta o algunos jugadores se lesionaron y ya no rindieron como se esperaba, pero en general tuvo grandes éxitos con los jugadores que River adquirió, con un agregado importante: el club buscó que por lo general, fueran hinchas del club desde pequeños, porque eso les da un plus a la hora de jugar partidos decisivos.

Un cuarto elemento es que Gallardo es un gran lector de los rivales. Puede perder más partidos en una liga larga (acaso por eso no las gane) pero es casi imposible ganarle cuando se trata de series eliminatorias a doble partido (como ocurre en la Champions desde los octavos de final). Ni siquiera importa si su equipo juega primero en casa o fuera. Siempre acaba imponiéndose.

Y por último, su sentido común. Gallardo jamás ha dejado de decir lo que piensa, sobre los desastres de la Federación (AFA), sobre la mala organización de los partidos, sobre la falta de un proyecto con la selección argentina o por la impericia dirigencial en la Copa Libertadores. Acaso por eso mismo nunca fue convocado a dirigir a la selección argentina.

Si bien la dirigencia del Barcelona tiene anotado para el futuro próximo también a Ronald Koeman (actual DT de la selección holandesa), quien como jugador fue muy importante hace tres décadas, todo indica que Gallardo es el ideal para comenzar un ciclo nuevo y para poder explotar, por fin y ya en la última oportunidad, a un genio como Lionel Messi, quien además lo conoce bien y es su compatriota, y eso lo haría sentirse más cómodo (además, Gallardo fue, como jugador, compañero en River de Javier Mascherano y Maximiliano López, ex compañeros de Messi en el equipo azulgrana).

Todo indica que Gallardo, quien se destacó como jugador en el Mónaco francés, es el indicado para cambiar la estructura y el andar de este errático Barcelona.


jueves, 14 de noviembre de 2019

Argentina-Uruguay, un partido amistoso organizado en Israel, que peligra por segunda vez en dos años, y que depende en parte de Polonia (Interia)




En mayo de 2018, la selección argentina iba a jugar un partido amistoso en Israel, a pocos días de llegar a Rusia para participar del pasado Mundial de fútbol. Sin embargo, desde Barcelona, donde estaba concentrada preparándose, de repente todo cambió y tras nerviosas negociaciones, el presidente de la Federación (AFA), Claudio Tapia, ofreció una breve rueda de prensa en la que comunicó que el partido se había suspendido, sin fecha prevista, para preservar la seguridad de los jugadores ante amenazas que habían recibido en caso de tomar parte de ese encuentro.

En esas negociaciones tomaron parte dirigentes de la AFA y un argentino enviado por la empresa israelí organizadora de aquel partido, Comtec, y tras ellas, Tapia dijo que dejaban la puerta abierta a jugar más adelante y que lo suyo era “una contribución a la paz mundial”, para sorpresa de los presentes, entre los que se encontraba este periodista.

Lo que sucedió días antes en aquella ocasión es que la Federación Israelí había aceptado la sugerencia de la política local acerca de que el partido se jugara en el estadio Teddy de Jerusalén y no en el “Ramat Gan” de Tel Aviv, que se encontraba en obras, y eso molestó a militantes de la causa palestina, que consideran como propia a la ciudad de Jerusalén y organizaron un boicot para que no se disputara el partido en esa ciudad y hasta manifestaron en la puerta del Hotel Sofía, donde estaba concentrada la selección argentina.

Por esta misma razón, el 25 de agosto de 2018, la FIFA decidió prohibir al presidente de la Federación Palestina (PFA), Yibril Rajoub, asistir durante un año a partidos oficiales y amistosos y una multa de 20.000 dólares “por incitar al odio y la violencia”, hechos penados en el artículo 53 del Código Disciplinario de la institución.

Ni siquiera prosperó la propuesta de la empresa israelí Comtec para que el partido se trasladara a última hora a la ciudad de Haifa, a 50 minutos de Jerusalén, y a la que treinta mil personas podían desplazarse sin mayor problema. Ya la situación política había invadido al fútbol y no había vuelta atrás. Con lo que sí se llegó a especular es con que hubo una promesa de la AFA de ir a jugar a Israel antes de que finalizara 2019, porque, entre otras cosas, la empresa habría adelantado el pago de los derechos de TV del partido.

Con esa promesa se llegó a fines de 2019 cuando a partir de que la Liga Europea de Naciones no permite jugar amistosos ante selecciones europeas, que tienen casi siempre cubiertas las ventanas FIFA con partidos oficiales entre equipos de ese continente, las federaciones de Argentina y Uruguay decidieron jugar un partido amistoso en noviembre y entonces, por fin, utilizar el escenario israelí para cumplir con aquella promesa de mayo de 2018 y además, realizar el partido en Tel Aviv, para evitar conflictos.

Pero cuando todo parecía arreglado, apareció un nuevo e impensado conflicto, ya que desde hace ya dos días que unos 200 cohetes diarios fueron disparados al territorio israelí desde la Franja de Gaza después de que en la madrugada del martes, Israel llevara a cabo una operación conjunta de inteligencia en la que mató, en un bombardeo selectivo, a Bahaa Al Ata, líder del brazo armado de la Jihad Islámica. En ese ataque, murió también su mujer.

El conflicto bélico va en aumento y corre serio peligro el partido previsto para el próximo lunes. Los llamados entre los dirigentes de las Asociaciones Argentina y Uruguaya no paran de cruzarse y lo mismo con la empresa organizadora israelí, que trata de continuar garantizando la seguridad del espectáculo aunque los cohetes siguen cayendo y ya hay un registro de veinticinco muertos del lado palestino.

Al mismo tiempo, este sábado, dos días antes del Argentina-Uruguay, deben jugar las selecciones de Israel y Polonia por la clasificación para la Eurocopa, en el estadio Teddy de Jerusalén. En este punto, la Federación Polaca ratificó su intención de disputar el partido, pero dejó en manos de la UEFA la decisión final, que puede ser determinante para la decisión acerca del amistoso entre Argentina y Uruguay (mientras militantes pro-palestinos manifestaron anoche en la puerta de las sedes de las Asociaciones Argentina y Uruguaya, en Buenos Aires y Montevideo, para que los equipos no jueguen el partido).

Si bien de manera extraoficial, ambas dirigencias, argentina y uruguaya, determinaron que una de las posibilidades para decidir si se juega o no el amistoso del lunes en Tel Aviv es esperar a que la UEFA determine primero qué ocurrirá entre Israel y Polonia: si se juega, dónde y cuándo se juega, y en el caso de realizarse, que también jueguen los sudamericanos y de no llevarse a cabo, tampoco disputarse el amistoso.

Por eso, el clásico sudamericano entre Argentina y Uruguay depende mucho de lo que pase antes entre Israel y Polonia. En la primera ventana de la FIFA, la selección argentina enfrentará a Brasil en Ryad, Arabia Saudita, mientras que Uruguay hará lo propio ante Hungría, en Budapest.

¿Deberán los israelíes seguir esperando para ver en el campo a Lionel Messi?