jueves, 5 de septiembre de 2019

Gremio-Flamengo y River-Boca, muy parejas semifinales de Copa Libertadores (Interia)




La Copa Libertadores de América se acerca a su definición y septiembre servirá para poner a sus cuatro semifinalistas a punto tras un extraño parón de un mes dispuesto por la siempre dubitativa conducción de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) por lo que recién desde el 1 de octubre tendremos los enfrentamientos entre Gremio y Flamengo, ambos de Brasil, y River y Boca, los dos de Argentina, por lo que el fútbol de este continente ya se aseguró para la final de Santiago de Chile una definición entre clubes de los dos países más poderosos de este deporte.

Aunque se suele decir que el fútbol es “la dinámica de lo impensado”, y un deporte de los más democráticos en el que las chances de que el pobre le gane al rico aumentan respecto de otras disciplinas, lentamente, en Sudamérica comienza a ocurrir lo mismo que en Europa con la Champíons League, y es que son casi siempre los mismos los que animan las fases finales de la Copa Libertadores, un fenómeno que antes no era tan recurrente.

Así es que de los cuatro semifinalistas de esta temporada, tres de ellos ya lo fueron en la anterior (River, Boca y Gremio), y es más, River y Gremio también lo fueron en 2017, en tanto que Boca lo fue en 2016. Esto se debe al poder que estos clubes tienen en cuanto a lo económico y entonces, la posibilidad de fichar mejores jugadores.

Tampoco puede sorprender mucho lo de Flamengo, porque más allá de que los clubes de Río de Janeiro fueron perdiendo protagonismo desde hace tiempo (el último campeón sudamericano de esta ciudad fue Vasco da Gama en 1998 y Fluminense perdió la final en 2008), la inversión de la entidad “carioca” en jugadores fue muy fuerte y apuntó a muchos de gran experiencia en Europa como el portero Diego Alves o los laterales Rafinha y Filipe Luis, aunque la gran figura de los cuartos de final fue el potente delantero Bruno Henrique, autor de los dos goles decisivos y prácticamente inmediatos en la ida ante su compatriota Inter, de Porto Alegre (rival histórico de Gremio), y del pase a Gabriel Barbosa (“Gabigol”) que definió la serie con el empate 1-1 fuera de casa.

Gremio, en cambio, es un equipo sólido que no necesitó muchos refuerzos. Siempre dirigido por Renato “Gaucho” Portaluppi, ex internacional con la selección brasileña en los años ochenta y habilidoso delantero de la Roma y múltiple campeón con su actual equipo, lleva tres años de protagonismo absoluto en Sudamérica, con el título conseguido brillantemente en 2017 (con Arthur, el actual jugador del Barcelona, como emblema), las semifinales de 2018 perdidas como local ante River en los últimos cinco minutos, por un fallo desde el VAR, y ahora, otra vez en semifinales, con el delantero Everton (máximo goleador de la reciente Copa América con su equipo nacional y revelación absoluta del torneo).

Por el lado de River y Boca, estos dos equipos revivirán en semifinales la tensión que generó la increíble final de 2018, la última en jugarse a dos partidos (este año comenzará a definirse todo en uno solo, en Santiago de Chile el 23 de noviembre), y que por tantos elementos de violencia e intereses, se terminó resolviendo en Madrid, en el estadio Santiago Bernabeu, del otro lado del océano.

Tras empatar 2-2 en la ida en la Bombonera (el mítico estadio de Boca), la vuelta en River se suspendió dos veces porque en la primera, fue agredido el autocar de los jugadores visitantes, y al día siguiente, porque los dirigentes del equipo agredido consideraron que no estaban dadas las condiciones, pero la Conmebol decidió ponerle fecha para unos días más tarde y le quitó a River la condición de local para trasladar todo a Madrid.

River, con la conducción de su ex jugador Marcelo Gallardo, ha ganado las Copas Libertadores 2015 y 2018 y en estos cuatro años fue siempre protagonista llegando hasta las últimas etapas con un juego sólido pero también, con varios fallos arbitrales y decisiones del VAR que fueron muy discutidas por sus adversarios.

Boca, que fue derrotado en Madrid, cambió desde diciembre pasado más de medio equipo, y a su anterior entrenador, Guillermo Barros Schelotto, por uno más conservador como Gustavo Alfaro, de varios éxitos dirigiendo a equipos más pequeños y con menos ambiciones y presiones.

Boca, con una muy buena situación económica, pudo contratar a jugadores de experiencia internacional como Eduardo Salvio o el italiano Daniele De Rossi, aunque también perdió, por pases al exterior, a jugadores muy importantes en su esquema anterior, como el colombiano Wilmar Barrios, el uruguayo Nahitán Nández, y el delantero Darío Benedetto, todos con rumbo europeo.

Ayer domingo, River y Boca se enfrentaron en el estadio del primero, el Monumental (sede de la final del Mundial 1978) por la Superliga argentina y empataron 0-0 en flojo partido, que fue tomado como un posible antecedente de lo que vendrá en octubre aunque allí habrá mucho más cosas en juego.

No hay comentarios: