sábado, 18 de enero de 2020

Federico Valverde, el precoz ídolo uruguayo del Real Madrid que es representado por un ex barra brava de Peñarol ,y que casi origina un conflicto diplomático en el Mundial sub-20 en 2017 (Infobae



Cuando a Oscar Washington Tabárez le piden que se refiera a la continuidad de su trabajo como director técnico en la selección uruguaya en estos doce años (récord mundial de permanencia en el cargo), suele explicarlo desde Valverde, a quien pone de ejemplo: “A Fede lo conozco desde que tenía 13 años. Seguí toda su evolución. Era un futbolista muy distinto al que es ahora. Era chiquito, flaquito. Y era distinto en rasgos de su personalidad; era extremadamente tímido. Pero ya los entrenadores de sus categorías en su club y en la selección vieron que tenía cosas que no tienen los jugadores comunes, sobre todo una visión de juego sorprendente para tan corta edad”.
Tabárez coordina todo el trabajo de selecciones nacionales uruguayas en el complejo “Uruguay Celeste” y cada vez que un grupo nuevo inicia su trayecto desde el equipo sub-15, “El Maestro” suele estar presente para recibir a la nueva generación. Así es que Valverde fue integrante del sub-15, sub-17 y sub-20 antes de recalar en la selección mayor, cuando apenas tiene 21 años, y por si fuera poco, al mismo tiempo se convirtió en ídolo de los hinchas del Real Madrid desde que impidiera, con su falta, que Álvaro Morata del Atlético Madrid se fuera solo hacia el gol que definía la Supercopa de España.
Federico Santiago Valverde Dipetta nació el 22 de julio de 1998 en un hogar de clase media. Su padre, Julio, tuvo diferentes trabajos, como integrar la seguridad de un casino o juguetes en una calle peatonal de Montevideo, mientras que su madre, Dori, llegó a vender ropa de segunda mano. Hoy, ambos tratan de seguirlo a todas partes. “Mi familia se encarga todos los días de decirme que no soy nadie”, suele comentar, aunque no parece necesario. “Nosotros le decíamos desde muy chico que se divirtiera, pero él quería ser futbolista y se cuidaba mucho y siempre tuvo los pies en la tierra”, dijo hace poco su madre en una entrevista con la Cadena SER española.
Cuando contaba apenas con nueve años, lo descubrió un fotógrafo llamado Abel. “Me preguntó si yo era la madre de ese chiquito que volaba y yo le dije que sí, que por eso lo llamaban “pajarito” y me dijo que lo cuidáramos porque iba a llegar lejos. Fue un visionario”.
Tras unos pocos años en los juveniles de Peñarol, el ex jugador y coordinador de Captación de Jugadores, Néstor Goncalves, lo recomendó para la selección sub-15 a Alejandro Garay, que lo aceptó aunque mucho no lo convencía. Ya en enero de 2015, con 16 años, estaba entrenándose en Londres con la primera del Arsenal, que hasta llegó a arreglar con los aurinegros un pase por 3,5 millones de euros.
Los gunners se llegaron a interesar en él, adelantándose al Chelsea y al Barcelona, luego de verlo en acción en el Sudamericano sub-17 de Paraguay en el que convirtió 8 goles en 7 partidos, aunque su equipo no logró clasificarse para el Mundial de la categoría, una de las grandes tristezas de su carrera. En aquel torneo, cuando la selección uruguaya venció 2-1 a la argentina, Valverde concretó los dos goles de su equipo. El primero, de media distancia, y el segundo, tras el empate albiceleste de Tomás Conechny,  desde un penal.

Sin embargo, no se quedó en Inglaterra y volvió a Peñarol, donde apenas tres meses más tarde ya fue promovido a la Primera, aunque pocos días después se oficializó el acuerdo con el Real Madrid por 5 millones de euros pero con la condición de que se integrara al plantel blanco cuando cumpliera los 18 años, cosa que hizo luego de jugar 13 partidos en Peñarol (12 nacionales y 1 de Copa Libertadores).
Fue tal el impacto de su actuación en ese Sudamericano sub-17, que Tabárez decidió convocarlo como titular en un partido ante Paraguay, en Asunción, por la clasificación al Mundial de Rusia. Los celestes se encontraban en una mala racha y les tocaba jugar en un estadio en el que hacía tiempo que no ganaban. Los celestes terminaron imponiéndose con un decisivo gol de Valverde.
Ese partido marcó el inicio de una nueva etapa en la selección uruguaya. Tabárez necesitaba cambiar la zona de volantes, que ya estaba desgastada por la avanzada edad de Egidio Arévalo Ríos y de Álvaro González y el retiro de Javier Pérez, y ante Paraguay recurrió a Valverde y a Rodrigo Bentancur, a los que se sumaron Nahitán Nández y Lucas Torreira para incorporar una nueva generación con una larga proyección.
  
En ese tiempo en el que aún jugaba en Peñarol, su DT Pablo Bengoechea llegó a decir que  “nunca vi a un chico de 16 años con tantas virtudes. Creo que es un jugador excepcional”, mientras que José Perdomo, su entrenador en sub-15 y sub-16 lo describió como “un jugador técnico, de gran pegada, con visión única y un pase en profundidad que puede dejar a un compañero solo frente al arquero. Jugó conmigo en varias posiciones porque lo rotaba en cada partido. Te puede salvar un partido. Es de los típicos que quieren en Europa: alto, pegada, mixto, ayuda en la marca, jugó hasta de mediapunta. Físicamente es exuberante”. Parecía una premonición.

Su debut en los aurinegros ocurrió un 23 de julio, un día después de su cumpleaños,  en un amistoso ante Cruzeiro de Río Grande do Sul en Rivera y fue quedando en Primera con compañeros como Diego Forlán o Marcelo Zalayeta. Ese mismo año, pero en agosto, fue distinguido por “The Guardian” como uno de los 50 mejores del mundo sub-17 y acabó ganando el Torneo Apertura.

Si bien no participó del Sudamericano sub-20 de Paraguay, porque el Real Madrid no lo autorizó, en cambio sí jugó, y fue figura, en el Mundial de Corea del Sur, donde además fue un inesperado protagonista por un hecho polémico, cuando marcó un decisivo gol ante Portugal, en cuartos de final, y en el festejo se achinó los ojos, lo que fue muy mal recibido por el público coreano, y en los dos días siguientes, el hotel de la selección celeste estaba atestado de periodistas buscando a Valverde para que diera explicaciones. Finalmente, “Pajarito” explicó en varias entrevistas y hasta en una declaración especial, que esos festejos se debían a un homenaje a su representante, el “Chino” Lasalvia.

Edgardo Lasalvia, un ex barra brava de Peñarol como muchos de sus hermanos, un día descubrió en una trifulca con los ultras de Nacional que su hermano mayor, el único que se encontraba en las filas de los tricolores, tenía su cara manchada de sangre, y decidió no continuar en el ámbito de la violencia y dedicarse a representar jugadores juveniles, ganándose se confianza acercándose a ellos y llevándolos incluso a su casa a dormir cuando se encontraban en problemas familiares, como fue el caso de Valverde y también del lateral Jonathan Rodríguez (actualmente en el Cruz Azul de México).

En pleno Mundial sub-20 de Corea del Sur, a Lasalvia le apareció un inconveniente, cuando se enteró de que faltaba una firma en la embajada de Estados Unidos en Montevideo para el viaje de 15 años de su hija, y tuvo que abandonar el torneo para finalizar ese trámite, pero antes le dijo a Valverde que si Uruguay pasaba a la semifinal, volvería para acompañarlo. Por eso, el festejo loco del volante, y el achinamiento de sus ojos, algo que los coreanos comprendieron días más tarde, y todo se calmó, aunque los celestes cayeron eliminados ante Venezuela en semifinales.

Al arribar al Real Madrid, recaló en el segundo equipo, el Castilla, donde convirtió un gol al minuto de su debut en el estadio Alfredo Di Stéfano y fue fundamental Santiago Solari, entrenador de la categoría, quien se lo recomendó expresamente a Zinedine Zidane para el primer equipo, pero no había lugar para él, tapado por los tricampeones de Europa y además, siendo demasiado joven.

Fue el momento en el que Zidane decidió cederlo por seis meses al Deportivo La Coruña y sus padres, preocupados por la noticia, fueron a conversar con el entrenador francés, quien los tranquilizó y les comentó que él sólo pretendía que el chico (que tenía 18 años) tuviera una continuidad en el juego que en el Real Madrid no iba a poder tener, y que la mejor manera de madurar era tener minutos en la Liga Española porque cuando regresara a los blancos iba a ser el futuro Toni Kroos.

Todo esto pudo caerse porque al poco tiempo, Zidane renunció a su cargo y llegó Julen Lopetegui, pero la realidad superó a la ficción porque luego llegó al primer equipo Solari, en un interinato hasta que regresó “Zizou” y con él, Valverde no sólo comenzó a jugar más, sino que lo hizo al lado de Kroos y del brasileño Carlos Casemiro, relegando nada menos que a Luka Modric, Balón de Oro 2018.

Su momento llegó tras un muy mal debut del Real Madrid en esta Champions League, cuando cayó 3-0 en París ante el PSG por la fase de grupos, siendo vapuleado en todas sus líneas. Desde entonces, y desde la sexta fecha de la Liga, Zidane lo colocó como volante mixto al lado de Casemiro, ante el Osasuna, y el resultado no pudo ser mejor. De los 13 partidos que jugaron juntos, hasta ahora, el equipo ganó nueve partidos y empató los otros cuatro, con treinta goles a favor y cuatro en contra.

Su día de gloria llegó ante el Atlético Madrid por la Supercopa de España en Arabia Saudita, cuando su falta ante Morata, aunque le costara la expulsión, determinó que los blancos no cayeran en los últimos minutos del tiempo suplementario de la final. Ya nadie se plantea pagar 150 millones de euros por Paul Pogba, del Manchester United.
El diario deportivo “Marca” de Madrid definió luego su pase como “un chollo (una ganga) de cinco millones de euros”, lo calificó como “titularísimo” en el equipo, y el presidente Florentino Pérez sostuvo que Valverde “es uno de los descubrimientos de esta temporada”.

Con su novia, la influencer y periodista argentina Mina Bonino (24 años, ex TyC Sports e “Intrusos”), a la que conoció por Instagram, espera para antes de fin de febrero un bebé al que llamarán Benicio.
Si en el Real Madrid se convirtió en poco tiempo en un fenómeno y en una gran apuesta al futuro blanco, no es menos la expectativa que hay en torno de la selección uruguaya. “Ya le adelanté que tiene para muchos años en el equipo nacional. Lo demás lo puso él. Los que dudaron mucho o los que le pusieron algún adjetivo como ‘tierno’, no lo conocen. Yo no hago locuras con la Selección, no soy un temerario. Lo puse convencidísimo de que pese a su falta de experiencia y de conocimiento del grupo, era el partido para ponerlo”, dijo Tabárez después de su precoz debut en el estadio Defensores del Chaco ante Paraguay. Y no se equivocó.

“No sueño jugar contra Messi, sino entrar a la cancha con Suárez y Cavani”, decía Valverde cuando aún participaba de los juveniles uruguayos”. Y como en tantos otros aspectos de su carrera, pudo cumplirlo demasiado pronto, aunque en Madrid y en Montevideo creen que esto recién comienza y que su carrera de éxitos se prolongará por mucho tiempo.



No hay comentarios: