martes, 13 de agosto de 2019

A Real Madrid, Neymar le conviene mucho, pero no hace demasiado esfuerzo para traerlo (Interia)





El mercado de pases en España recién termina el próximo 2 de setiembre y entonces sigue habiendo tiempo para el culebrón de este verano, que sin dudas es el fichaje del brasileño Neymar, con mil aristas, aunque la futbolística parece una de las menos importantes. De hecho, un colega brasileño me decía durante la pasada Copa América en su país que el todavía jugador del PSG “es mucho más una celebridad que una estrella del fútbol” y así parece en este tiempo.

Tanto es así que si nos basamos en lo que fue el verano del Real Madrid en cuanto a rendimiento y a lo que ofreció en los partidos amistosos que disputó, dejó mucho que desear y pareció una sombra de lo que alguna vez fue y con muy pocos jugadores para destacar. De momento, ni siquiera Eden Hazard, sin dudas un galáctico a la altura de esos que suele querer fichar el presidente blanco, Florentino Pérez, ha dado en la talla.

Otros, como Luka Modric o Toni Kroos, navegan en la desidia, Gareth Bale sigue sin comprender por qué lo maltratan de esa forma, y al negarse a ir al fútbol chino sigue allí, en una especie de limbo, y la defensa, especialmente cuando no está Sergio Ramos, es una invitación a los ataques rivales y así como Atlético Madrid le marcó siete en un solo partido, la Roma le hizo precio el pasado domingo al perderse la misma cantidad o más de ocasiones que las que generaron antes los rojiblancos de la capital española, porque de lo contrario estaríamos refiriéndonos a otro resultado escandaloso.

Acaso por todo esto y por el aire de cierto pesimismo que se respira alrededor del Real Madrid y las duras críticas que el equipo recibe de la prensa, que no entiende que la tan anunciada modernización de la plantilla no se haya producido, es que Neymar podría operar como absoluto revulsivo de un equipo que no responde bien en ninguna de sus líneas, confiando todo a que cuando se empiece a jugar por los puntos, sus estrellas responderán de otra manera.

Acaso Neymar podría, generar otra motivación en Hazard, o en Karim Benzema, o aunque más no fuere, por el morbo que generaría su presencia en los blancos luego de ser tan buscado por su ex equipo del Barcelona, al punto de que hasta su gran amigo Lionel Messi lo estuvo llamando para tratar de convencerlo de que se vuelva a vestir de azulgrana.

Sin embargo, la llegada de Neymar al Barcelona ni siquiera pasa por la economía porque si entrara Philippe Coutinho en la negociación (en el equipo catalán no tiene lugar) y otros cien millones de euros, la transferencia podría tener buen fin. El problema es que las relaciones entre el PSG y el Barcelona son pésimas desde aquel conflicto de hace dos temporadas cuando los franceses depositaron la cláusula de los 222 millones y se lo llevaron, casi arrancándolo de los azulgranas, luego vino aquella increíble remontada de Champions en el Camp Nou con el 6-1, los conflictos cuando el Barcelona quiso llevarse a Marco Verratti y a Adrien Rabiot, y por si todo esto fuera poco, que Neymar padre sigue en malos términos con los blaugranas cuando se produjo el pase de su hijo al club francés y se le reclamó la devolución de 8,5 millones en comisiones, asunto que sigue en la vía judicial.

Por todo esto, aunque Neymar quiera ir al Barcelona, y el Barcelona quiera a Neymar, nada es fácil. En fútbol, dos más dos no siempre es cuatro, especialmente en los fichajes, porque juegan otros factores, como los agentes, los intereses y hasta las buenas o malas relaciones. Y está claro que el PSG buscará por todos los medios que el brasileño, que cada vez es más portada por cuestiones extra futbolísticas que por lo que hace dentro de los campos de juego, no vaya a tierras catalanas, y si lo puede provocar ofreciéndoselo al Real Madrid, todavía mejor.

Lo que sigue sin estar claro es si el Real Madrid lo toma en serio, lo considera necesario para su equipo, o si sólo ve en la llegada de Neymar, una pequeña forma de pinchar a su máximo adversario, sin considerar la parte futbolística y lo que podría generar como movimiento y hasta de esperanza (y por qué no, morbo) en su gente. Con Cristiano Ronaldo emigrado, Marco Asensio lesionado, Bale expulsado aunque sin destino, Modric y Kroos desganados, el brasileño podría ser una carta excepcional.

Por el contrario, Messi y Luis Suárez viven de aquel recuerdo del Tridente sudamericano que fue una máquina de marcar goles en el Barcelona, pero con el francés Antoine Griezmann recién contratado, no aparece clara la posición de Neymar en un futuro equipo azulgrana para esta temporada. En otras palabras, sí debería estar claro: con Messi tirado un poco más atrás como creativo (alguna vez dijo que no le molestaría jugar donde antes lo hacía Andrés Iniesta), el ataque podría estar conformado con Griezmann, Suárez y Neymar, o incluso el francés podría ir algo más atrás, y entonces el ataque podría partir con Messi, Suárez y Neymar, pero conociendo la mentalidad conservadora del entrenador Ernesto Valverde, esto entra en el terreno de la utopía.

Claro, Valverde no es Johan Cruyff, que cuando llegó al Barcelona como entrenador, le pidió más delanteros al presidente Josep Lluis Núñez, quien, extrañado, le recordó que en la plantilla había muchos atacantes y pocos defensores y así podían sufrir muchos goles. “Bueno, nos harán algunos, pero nosotros haremos más que los otros. Somos el Barcelona, ¿verdad?”.

Por todo ello, aunque en el Barcelona todos añoren a Neymar y en el Real Madrid no parecen demasiado interesados y sus dirigentes ponen la mano a ver si cae el maná del cielo, en verdad son los blancos los que lo necesitan más que los azulgranas, si de fútbol hablamos.

Pero con Neymar, en este tiempo, ¿quién osa hablar de fútbol?


Arturo Frondizi, el presidente argentino que jugó en Almagro y era hincha de Boca (Infobae)





Una de las particularidades de los enfrentamientos entre Boca Juniors y Almagro, además una sorprendente paridad en la cancha (Boca le lleva un solo partido entre los nueve que jugaron oficialmente desde 1927), es que uno de los eslabones éntre los dos clubes es nada menos que el ex presidente argentino Arturo Frondizi, hincha de los xeneizes y ex jugador de los tricolores.

Arturo Frondizi, nacido en Paso de los Libres el 28 de octubre de 1908 y fallecido en Buenos Aires el 18 de abril de 1995,  fue electo presidente el 24 de febrero de 1958 y nunca ocultó sus simpatías por Almagro, donde fue marcador central en las divisiones inferiores en la década del Veinte, hasta llegar a la Cuarta. No hay antecedentes de otro presidente argentino que haya jugado como federado en un equipo.

 “La exquisitez analítica que lo distinguía en otros rubros, no se trasladaba al fútbol. Frondizi  era duro, firme, más fuerte que hábil. Era recio, pero además recurría a la infracción si algún delantero adversario lograba eludirlo”, cuenta el periodista Ariel Scher en su libro “La Patria Deportista”.

Por lo que se cuenta, su estilo de juego era más parecido al de Rolando Schiavi, por lo recio y hasta por la nariz. Tenía una figura espigada y usaba boina para jugar, algo más o menos corriente en esos tiempos (más tarde, el uruguayo Severino Varela la utilizó en Boca).

Frondizi jugó en Almagro entre 1920 y 1926,  justo cuando Almagro se desafilió de la Asociación Argentina de Football para afiliarse a la Asociación Amateur de Football -luego, en 1934, se afiliaría a la unificada Asociación del Football Argentino para quedar en Segunda hasta 1937, cuando ascendió por primera vez- y cuando era el back derecho de la Cuarta división, hasta que se quebró un brazo y por eso estuvo varios partidos alejado de las canchas. Fue cuando la abogacía y la política le comenzaron a ganar terreno al fútbol.

El club era frecuentado por radicales y al poco tiempo, tras el golpe de Estado de José Félix Uriburu a Hipólito Yrigoyen en 1930, el Partido estuvo prohibido y entonces las instalaciones de Almagro (como las de tantos otros clubes) eran sede de reuniones clandestinas. Allí se profundizó la amistad entre Frondizi y Raúl H. Colombo, luego presidente de la AFA, así como la de Aristóbulo Araoz de Lamadrid (tiempo más tarde, ministro de la Corte Suprema de Justicia).

En ese tiempo, las décadas del 20 y 30, Almagro era un reconocido bastión yrigoyenista contra el anti-personalismo de Marcelo Torcuato de Alvear, aristócrata que fue presidente argentino entre 1922 y 1928. Las actividades de los intelectuales se llevaban a cabo en la sede de la calle Medrano 522, visitada, años más tarde, varias veces por el actor estadounidense Robert Duvall, fanático del tango, y hasta por Madonna.

En Almagro, Frondizi también participó de la política interna, al igual que sus hermanos Silvio (abogado y político, asesinado en 1974) y Risieri (filósofo, rector de la UBA)   y en 1942 fue el redactor del Estatuto, que se mantiene hasta el presente.
Colombo llegó a ser dos veces presidente de Almagro (1936-38 y 1942-49) y no es de extrañar entonces que durante la presidencia de Frondizi (1958-62) haya sido diputado nacional por Buenos Aires e interventor de la AFA entre 1956 y 1965, y de la Confederación Sudamericana de Fútbol entre 1961 y 1966. Fue durante se segunda presidencia, cuando Almagro obtuvo el ascenso a Primera en 1937.

Frondizi y Colombo, además de militar políticamente en el radicalismo con sede en Almagro, se habían conocido en el Colegio Nacional Mariano Moreno, donde ambos estudiaban y fue precisamente el ex presidente de la AFA el que estimuló al ex mandatario argentino a frecuentar el club tricolor.

Además de la amistad que llevaban desde hacía años, Colombo quedó bien posicionado luego de que se jugó por Frondizi cuando el Radicalismo se dividió en dos entre éste y Ricardo Balbín (UCR Intransigente y UCR del Pueblo). Y le tocó una época muy complicada en la AFA, mientras Frondizi era el presidente argentino. 

Coincidió con el Desastre de Suecia, cuando la selección argentina regresó a los Mundiales tras un aislamiento internacional de 24 años, pero no pudo pasar del grupo inicial y cayó por 6-1 ante Checoslovaquia, desatando una gran crisis a su regreso. 

También coincidió con el paulatino alejamiento del público a los estadios y con el escándalo que generó la muerte de Mario Linker en un partido entre Vélez y River por el torneo de 1958, que es considerada la primera generada por la violencia organizada.

A Mario Linker le explotó una bomba en la cara. Algunos testigos y el periodismo dijeron que la muerte fue por impacto de una bala que le provocó una hendidura de 5 centímetros en el cráneo, pero el jefe de la Policía Federal designado por Frondizi, capitán de navío Ezequiel Niceto Vega, trató de demostrar que la víctima se había tropezado y se golpeó la cabeza contra el canto de un escalón de cemento. El partido se suspendió, aunque el árbitro Luis Ventre lo atribuyó a la lesión en una mano del arquero de Vélez Roque Marrapodi porque desde la tribuna de River arrojaban botellas y otros objetos.

El Tribunal de Penas le dio cinco partidos de suspensión al Monumental, pero en la fecha siguiente, River se rebeló y no salió a jugar ante Huracán en Ferro y en cambio sí salió en el Monumental. Eso trajo la renuncia de todo el Tribunal y asumió uno nuevo que le dio a River por cumplida la pena.  En protesta por lo ocurrido en Vélez, en la fecha siguiente se jugó sin policías, sin que se conociera ningún incidente.

A Colombo se lo señaló como un presidente de la AFA que dejó actuar a los clubes grandes, como la instauración de multas económicas por parte del Tribunal de Penas, con lo que todo delito se consumaba pagando. Si bien cuando terminó su mandato en 1965, manifestó su satisfacción “por no haber permitido la política en el fútbol” y su deseo “de volver a la política y al comité”, permanecería cerca de la pelota como presidente de la Confederación Sudamericana entre 1961 y 1966.

También a Alberto J. Armando, ex presidente de Boca, le llegaron a ofrecer una banca como diputado extrapartidario del partido Frondizi, aunque se declaraba peronista antes de 1955.

Frondizi sólo manifestaba que era hincha de Boca, pero nunca ventiló su etapa de futbolista y tampoco se supo mucho de su amor por los xeneizes - en buena parte, por la influencia de su amigo Julio Oyhanarte-, aunque esto recién apareció luego de que los militares le dieran el golpe de Estado el 29 de marzo de 1962.

 “Él nunca dejó de interesarse por las cuestiones futbolísticas. Lo que sucedió es que con el tiempo hubo temas que fueron más interesantes que otros y el fútbol no era una preocupación central. Además, no son los mismos intereses que uno tiene a los 20 años que los que tiene a los 40 ó 50”, le dijo a la revista “Un Caño” José Giménez Rébora, casado con una sobrina del ex presidente. “Además, estableció un límite entre su ámbito político y su vida privada, por lo que los aspectos como su cariño por Almagro, o su pasado como futbolista, quedaban escondidos”.

Se dice que en su fugaz reunión con el “Che” Ernesto Guevara en la Residencia de Olivos, en 1961, uno de los temas fue la actualidad de Rosario Central, entre tantos temas acuciantes. Su ministro de Asistencia Social y Salud Pública durante una parte de su gobierno fue el ex presidente de la AFA (1934-35), médico y docente ,Tiburcio Padilla, y su secretario privado era el doctor Alberto Julio Taddei, hijo de Atilio Taddei, recordado kinesiólogo de Boca y la selección argentina.

Consultado por Julio Lagos sobre lo que para él era un hincha de fútbol, dijo en una entrevista que se trata “de una persona que canaliza sus entusiasmos, sus lealtades y sus pasiones hacia una causa noble en lugar de hacerlo hacia cualquier forma de odio sectario”.

Así como futbolistas de la talla de Osvaldo “Chiche Sosa”, Beto Yaqué, Omar Catalán, Delio Onnis, Humberto Recanatini (gran defensor de la selección argentina del Sudamericano de Perú en 1927), Raimundo Orsi, (le hizo goles a Boca en 1938) o directores técnicos como René Pontoni o Elmer Banki, Frondizi forma parte de los que vistieron la camiseta tricolor y los que tantas veces ingresaron a la sede de la calle Medrano escuchando “Almagro, Almagro de mi vida, tú fuiste el alma de mis sueños. Cuántas noches de luna y de fe, a tu amparo yo supe querer. Almagro, gloria de los guapos, lugar de idilios y poesía, mi cabeza la nieve cubrió”, tango de Iván Diez y Vicente San Lorenzo, compuesto en 1930, y que cantaba Carlos Gardel.










lunes, 12 de agosto de 2019

No es oro todo lo que reluce, pero es un paso adelante (Jornada)





El sexto lugar conseguido por la Argentina en el medallero panamericano de Lima puede ser considerado como un gran paso adelante en cuanto a las representaciones deportivas nacionales en su máxima posición histórica fuera del país, pero ni las autoridades nacionales ni el pueblo deberían engañarse y sin una política pública clara, todo quedará en meros datos estadísticos.

Observando el cuadro final de medallas, la delegación argentina terminó apenas a un paso de Cuba (que pese a sus innumerables problemas de bloqueo por parte de los Estados Unidos sigue milagrosamente entre las potencias americanas), y por encima de Colombia, por un margen algo mayor que el del que el país socialista estableció con el albiceleste, y sin embargo, hay que ponderar la política deportiva de los cafeteros, que consiguió acercarse en los resultados al cuarto y al quinto en las posiciones finales.

La gran pregunta es cuánto de política deportiva argentina hay en estos resultados, en algunos casos magníficos, obtenidos por la delegación argentina, con 101 medallas (32 doradas, 35 plateadas y 34 de bronce. Y más allá de algunos casos por trabajos en el contexto del ENARD, muchos otros obedecen más a esfuerzos personales o de equipos o de federaciones nacionales que a cuestiones estatales.

Hay que recordar que justamente en los últimos meses, la política deportiva nacional se rigió por los mismos preceptos que en otros órdenes, una tendencia a achicar los gastos del Estado para que los números cerraran, que no se condice con la idea de expansión sino, al contrario, con un presupuesto menor para el futuro, que acaso repercuta en los resultados en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020, más allá de que allí se sumarán a la competencia los países asiáticos, los europeos, y las potencias americanas que en muchas disciplinas no le dieron a estos Panamericanos el lugar que merecían, en pos de buscar otros objetivos.

Lo que cabe afirmar es que más allá de cierta euforia, lógica, desde estos impensados resultados positivos de la delegación nacional en Lima, lo que se requiere es una política deportiva concreta, que apunte hacia algunos ejes que el estado debería definir, como responderse, por fin, cómo interpreta la función del deporte. ¿Es formación o resultado? Ya en 1974, en el maravilloso libro “Burguesía y Gangsterismo en el Deporte”, el periodista Dante Panzeri ya se preguntaba en qué área debe ubicarse al Deporte en las políticas públicas, si en la de Salud o Acción Social (resultado) o en la de Educación (formación).

Por el momento, el deporte escolar y el que se practica posteriormente o incluso el de alto rendimiento, siguen siendo compartimentos estancos y hay poca o nula relación entre las partes en vez de trabajar en una conexión.

Desde otro punto de vista, sería interesante definir desde el Estado qué es prioritario en la pirámide, si ensanchar la base de quienes practican deportes en el país, o si interesan más las medallas y la figuración de los representativos, el vértice. O si se puede trabajar con los dos al mismo tiempo, asignando para ello un presupuesto acorde.

En Cataluña, por ejemplo, aunque sea con la excusa de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, los cientistas sociales (que en la Argentina no suelen ser considerados por la política deportiva), el Estado se puso a investigar cómo hacer que los adultos mayores comenzaran a practicar deportes. Buscaron integrarlos por todos los medios, y ante los escasos resultados, decidieron irlos a buscar casa por casa, hasta conseguir réditos. Pero más allá de todo, hubo una clara política deportiva.

Y el no tener una política deportiva clara es, también, una política, que es la de no tener política porque el deporte, cuando se busca reducir los gastos del Estado, no parece ser prioritario en plena crisis general. Y acaso eso explica que de alguna chance de haber podido saltar de Secretaría a Ministerio, haya terminado en Agencia con un presupuesto cada vez más reducido.

Por todo esto, y aún con tan buenas noticias desde Lima (siempre poniendo todo en su contexto), no todo es oro lo que reluce en el deporte argentino, que sigue esperando políticas públicas serias y con continuidad en el tiempo. Cuando eso ocurra, los buenos resultados llegarán como consecuencia lógica y no como producto, en muchísimos casos, de esfuerzos personales o de grupos de personas asociadas para un fin, luchando contra insólitas adversidades y en muchos casos, contra mafias internas que sólo les ponen obstáculos.

Argentina es el quinto país en el medallero panamericano, muchas veces, reponiéndose a mil problemas propios, lo que demuestra, también, el enorme talento de nuestros atletas, ganen o no.





miércoles, 7 de agosto de 2019

Eden Hazard, de familia de futbolistas, admirador de Riquelme, que quiere demostrar su valía en el Real Madrid y que es el jugador más parecido a Messi en el mundo según un estudio científico (Infobae)





Apenas pasaron un poco más de cuarenta días de su presentación en el Santiago Bernabeu ante cincuenta mil personas, y ya el belga Eden Hazard sabe lo que le espera en el Real Madrid, cuando se viralizaron las primeras imágenes de sus entrenamientos de pretemporada en Canadá y comenzaron las comparaciones sobre su cuerpo en el Chelsea y en la actualidad, dando a entender que llegó de las vacaciones excedido de peso.

Hazard es, actualmente, una de las grandes estrellas del fútbol mundial, Balón de Plata en el pasado Mundial de Rusia, en el que su selección llegó al tercer puesto, y para muchos, el jugador más parecido, por físico y movimientos, a Lionel Messi. De hecho, la consultora Drilab decidió buscar en el mundo al jugador más parecido al argentino del Barcelona en un estudio con base en 71.600 futbolistas, 2300 equipos y 73.000 partidos y el belga resultó el más cercano.

Para eso, el sistema realizó el análisis basado en doce aspectos: participación en el juego, goles anotados por remates realizados, goles esperados por partido, remates realizados, toques de pelota en el área rival, porcentaje de acierto de pases, pases en el área rival, asistencias esperadas por partido, pases clave, pérdidas de pelota, presión en la salida de la pelota, gambetas completadas.  Los resultados se dieron a conocer en el programa “No pot ser” (No puede ser) de TV3 de Cataluña y según este informe, Hazard tiene una similitud del 92,7% con Messi y hasta lo supera en tres puntos: menos pelotas perdidas, mayor presión en la salida, y gambetas completadas.

Hazard nació el 7 de enero de 1991 en La Louviere, y era lógico que acabara siendo jugador al haber nacido en un hogar en el que se respiraba fútbol. Su madre Carinne fue delantera de la Primera División belga y sólo dejó cuando estaba embarazada de tres meses de Eden, mientras que su padre Thierry jugó siempre en un nivel semiprofesional en el Louveroise de la Segunda División. Luego, los dos se dedicaron a ser profesores de educación física. Con sus padres y sus tres hermanos (todos futbolistas, menores que él (Thorgan acaba de pasar al Borussia Dortmund, Kyllian juega en el White Star Bruxelles y Ethan, en el Tubize, donde Eden jugó antes de ir al fútbol francés), vivían a escasos metros de una canchita de fútbol.

Se crió en la localidad de Braine Le Comte  y comenzó jugando para el Royal Stade Brainois de su ciudad a los cuatro años y uno de sus DT lo calificó como “un superdotado. Él sabía todo, no tenía nada que enseñarle”.

Nadie se sorprendió entonces cuando en 2005 fue descubierto por uno de los reclutadores del Lille, y ni siquiera encontraron reparos en sus padres para llevarlo a su academia ya que consideraron que resultaba una buena idea que tanto Eden  como su hermano Thorgan se fueran al norte francés porque de todos modos eso era cercano a su casa y porque, “lamentablemente, no hay lugares así en Bélgica”.

Apenas dos años más tarde, debutaba profesionalmente con 16 años, en noviembre de 2007, con Claudio Puel (quien acaba de dejar el Leicester) como DT. El entrenador francés llegó a llamarlo “el pequeño Messi”, mientras que el ex DT del Olympique de Marsella, Rolland Courbis, dijo que “a veces, yo lo veo como si fuera Messi por la banda derecha”. Tras un breve lapso en el equipo de reserva, volvió definitivamente a la Primera con Rudi García como entrenador y ya en la temporada 2008/09 se convirtió en el mejor jugador joven de la temporada por la Unión Nacional de Futbolistas Profesionales y fue el primer extranjero en ganar ese premio.

Al final de esa temporada, ya lo pretendían varios clubes de la Premier League y  Zinedine Zidane lo recomendó especialmente al Real Madrid. “Hazard es el crack del futuro”, le dijo al diario “Marca”, como una premonición, en 2010. Uno de sus DT en juveniles, Stephan Adam, sostuvo que “tiene la misma calidad que Messi para quitarse de encima a los rivales. No es demasiado grande pero sí muy rápido, y puede deshacerse de dos o tres marcadores en un pequeño espacio. Tiene la habilidad de crear y de anotar goles. Quizá no sea tan bueno como Messi aún pero tiene el talento para convertirse en un jugador de esa clase”.

En su primera temporada como titular, ganó el premio “al mejor futbolista joven del año”, convirtiéndose en el primer jugador extranjero que gana ese galardón en Francia, y repitió en 2009/10. En 2010/11 ya fue el Jugador del Año en la Liga, ganando el doblete con el Lille y obtuvo el trofeo “Bravo” que otorga la revista italiana “Guerin Sportivo” al mejor juvenil europeo. 

Sin embargo, toda la experiencia positiva del Lille no tenía el mismo correlato en la selección belga. Hazard ya había jugado en las selecciones sub17 y sub19 y todavía tenía edad de juvenil cuando fue convocado para la absoluta por el DT René Vandereycken en noviembre de 2008. No tenía ni 18 años cuando hizo su debut ante Luxemburgo. Recién cuando asumió el holandés Dick Advocaat como DT, en 2009 (en el medio estuvo Franky Vercauteren), comenzó a ser titular pero en mayo de 2010, también cayó Advocaat reemplazado por George Leekens.

Si bien Hazard era una tremenda figura del Lille, Leekens cargaba contra él con duras declaraciones dando a entender que con la selección no se esforzaba en los entrenamientos, y que tenía que trabajar mucho más “en lo físico y lo mental” y lo mandó al banco y no tuvo mucha participación en los partidos clasificatorios para la Eurocopa 2012. Leekens prefería colocar a Nacer Chadli y a Moussa Dembélé.

Era una situación rara: en Francia era alabado pero no jugaba en la selección de su país y la prensa gala comenzó a preguntarse por qué sucedía eso. Se llegó a un punto en el que Marc Wilmots, asistente en la selección, declaró que Hazard tenía “una mente perezosa”, que “algunas personas sólo ven cualidades en Hazard” y que “la prensa francesa a veces se enceguece con sus momentos mágicos”. Sin embargo, su DT en el Lille, Rudi García, lo defendió inmediatamente a estas declaraciones, sosteniendo que esos términos eran “excesivos” porque el chico tenía apenas 19 años “y puede progresar en todos los aspectos aún”.

Por fin, el 3 de junio de 2011, jugó como titular ante Turquía, pero fue reemplazado a los 60 minutos y decepcionado, se retiró al vestuario y se lo vio, enfocado por las cámaras de TV, comiendo hamburguesas en las afueras del estadio con su familia, lo que fue conocido como “el Burguergate” en Bélgica.

Luego, Hazard pidió perdón y para Leekens fue sólo “un joven cometiendo un error”. Likeens primero lo suspendió por 3 partidos, su agente sacó un comunicado  marcando jugada por jugada ante Turquía y el DT levantó la suspensión.

Hazard sentíoa que recibía un trato injusto en la selección belga, máxime que Francia llegó a cortejarlo para ver si quería jugar en los blues pero él fue muy duro en su respuesta a la Federación Francesa: “A causa de mi presencia en Francia durante 7 años, me siento 99% belga y 1% francés y tener la nacionalidad francesa nunca pasó por mi cabeza”.

En julio de 2012 fue fichado por el Chelsea por 32 millones de libras. Llegó por recomendación del ex “blue” Joe Cole (“Hablaba con él cada día antes de firmar. Él me decía que el Chelsea era el mejor club para mí, que allí podía ganar títulos en cada temporada, así que le estoy muy agradecido”). Ese Chelsea recién se había coronado campeón de Europa ante el Bayern y en Alemania.

Venía en ascenso cuando en enero de 2013 fue expulsado en semifinales de la Copa de la Liga ante el Sweansea por patear la pelota que estaba debajo de un chico alcanza pelotas, que estaba haciendo tiempo y el equipo acabó eliminado por un 2-0 global. Luego, Hazard le pidió disculpas al jovencito ante las cámaras de Chelsea TV, y las aceptó.

Ya para su segunda temporada en los “blues”, se hizo intratable para los rivales y fue su gran explosión. Al marcar un doblete contra el Sunderland (ganó el Chelsea 4-3), el uruguayo Gustavo Poyet, DT del rival, dijo que “nunca” se había enfrentado con un jugador así, en tanto que su propio DT, el portugués José Mourinho,  afirmó que en ese momento  era “el mejor jugador joven del mundo”.

Para la temporada 2014/15, con la ida de Juan Mata al Manchester United, Hazard pasó a usar el número diez en su espalda y con eso, la confirmación como estrella del equipo. Su nivel ya era tan alto que le renovaron el contrato por otros cinco años. El Chelsea ganó la Premier League en 2015 con Hazard como figura central (no lo conseguía desde 2010) y recibió el premio al Jugador del Año por segunda temporada consecutiva (esto sólo lo consiguieron en el pasado John Hollins, Ray Wilkins, Frank Lampard y Juan Mata).

Sin embargo, el flojo comienzo de la temporada 2015/16 hizo que los hinchas lo culparan por el mal rendimiento del equipo, que se encontraba a un punto de la zona del descenso. Mourinho fue sustituido por Guus Hiddink, quien, sorpresivamente, lo relegó al banco de suplentes por el resto de esa Premier League, en la que el Chelsea terminó décimo, eliminado en la cuarta ronda de la Copa de la Liga, de los cuartos de la FA Cup y en los octavos de la Champions League. Su temporada terminaba con 7 goles y 8 asistencias, la más floja de su carrera en el Chelsea.

Tras el interinato de Hiddink, para la temporada 2016/17 asumió como DT el italiano Antonio Conte y ya se vio otro Hazard, mucho más concentrado, y con la compañía de Diego Costa y de Willian y fue campeón de la Premier League con un sólido rendimiento del equipo y 16 goles suyos, y en 2018 ganó la FA Cup ante el Manchester United, mientras que en 2018/19 fue fundamental para ganar la Europa League con el Chelsea. En la final, ante el Arsenal, con dos goles y una asistencia a Pedro, al terminar el partido por el que fue considerado como la máxima figura, decía que probablemente fuera su despedida. Terminó en el XI ideal de la FIFA y de la UEFA.

Ya era un jugador top, y se marchaba del Chelsea ganando dos Premier Leagues, una Copa inglesa y una Europa League. Con la selección belga había llegado a cuartos de final en el Mundial de Brasil 2014 (cuando fue eliminada por la selección argentina con gol de Gonzalo Higuaín) y llegó al tercer puesto en el de Rusia 2018, en el que se llevó el Balón de Plata.

Convirtió 50 goles en 194 partidos en el Lille, 110 en 352 en el Chelsea, 30 en 102 en Bélgica, con un total de 190 goles en 648 partidos.

Tenía todo acordado con el Real Madrid. El pasado 7 de junio se anunció la transferencia, firmó por cinco temporadas y fue presentado el 13 de junio en medio de una enorme expectativa. Sin embargo, Hazard no parece estar cómodo ni encontró su posición aún en la pretemporada en tierras norteamericanas, ni tampoco recibió demasiado cariño por los jugadores de más peso en el equipo cuando todo indica que él quiere ser una de las referencias pero se resisten jugadores como Ramos, Benzema, Casemiro o Modric, que no les parece bien que un recién llegado cobre lo mismo que ellos.

“Cuando llegué al Chelsea era como un bebé. Ahora soy más maduro. He jugado en mi carrera más de 500 partidos pero me siento todavía joven y tengo 28 años, y creo que me adaptaré rápido a la Liga, que es completamente diferente a la Premier League”, afirmó en la presentación.

Muchos en Bélgica lo comparan con uno de los mejores jugadores de la historia de ese país, Enzo Scifo, que nació en la misma ciudad que él y hasta coincidieron en el Tubize porque era entrenador allí y dijo que cuando lo vio a Hazard “supe que tenía el futuro asegurado”. Igualmente, también tiene detractores como Dick Advocaat, ex DT de la selección, quien dice que tiene todo para ser un jugador de clase mundial pero que “le falta carisma” aunque siempre sale a defenderlo su entrenador de la academia del Lille, Jean-Michel Vandamme, quien destaca su parte humana. “El es un verdadero competidor, ni un tramposo ni un caprichoso, porque nunca se lo escucha quejarse cuando recibe una falta”.

“Sólo hay que meter un gol. Muchas veces ves a tus compañeros desanimados porque están perdiendo. Pero al final, ¿por qué estoy en el campo? Para meter goles. Así que trato de agarrar la pelota y eludir, pasar, o tratar de meter un gol”, le dijo Hazard al influencer británico Jay Shetty.

El ídolo de Hazard es Juan Román Riquelme Riquelme. En la victoria del Chelsea 2-0 al West Ham en la pasada temporada, festejó su gol haciendo el Topo Gigio, al coincidir con aquel festejo del ex jugador de Boca ante River justo 18 años antes, en la Bombonera.

Willy Caballero, compañero suyo en el Chelsea, había hecho de nexo entre ambos, y dijo que la coincidencia del aniversario era puramente casual, pero el festejo tenía como destinatario a Riquelme y concluyó diciendo “qué lindo que es el fútbol”. El día que JRR se retiró del fútbol, Hazard puso en su cuenta de Twitter @hazardeden10 “Juan Román Riquelme, gracias por todo”. El ex crack argentino, entonces, le envió una camiseta de Boca firmada que decía “Para el genio de Hazard con cariño, Román”.

 A modo de respuesta, Hazard grabó un video y agradeció en castellano y guiñando un ojo, “Gracias Román por tu camiseta”. En 2012 llegó a twittear  “España-Portugal (por la semifinal de la Eurocopa) y a la noche, Juan Román Riquelme Copa Libertadores” (en referencia a la final contra Corinthians).

Hazard también es un fanático de la NBA. Cuando algún partido llegó a Londres, lo fue a ver. Incluso hizo sus votaciones en el Juego de las Estrellas entre Giannis Atentonloumpo y Le Bron James. De hecho, quería el numero 23 para su camiseta del Real Madrid porque es el de Michael Jordan o Le Bron James.

Entre sus negocios, tiene un porcentaje de acciones en el equipo de San Diego de la NASL (Soccer Estadounidense) y fue contratado por la Electronic Arts (EA Sports) como imagen de tapa de la “Standart Edition” para el juego de FIFA 20, que tiene fecha de lanzamiento para setiembre próximo (el defensor holandés del Liverpool, Virgil Van Dijk fue contratado para la tapa de la “Champions Edition”).

Su mujer es Natacha Van Honacker, a la que conoció en la escuela cuando ambos tenían 14 años, se fueron a vivir juntos a los 18, y se casaron en 2012 ya con un hijo de 2 años (Yannis, 2010) y más tarde tuvieron a Leo (febrero 2013) y a Samy (setiembre de 2015).

“Yo juego con libertad. Trato de jugar con libertad. A veces es difícil en el fútbol, pero soy el tipo de jugador que si no juega con libertad, está mal y me voy al banco. Me gusta colocarme por la derecha, luego en la izquierda, a veces, moverme por el centro, jugando con instinto. Eso es fútbol para mí, jugar con instinto. No pienso cada acción detenidamente sino que tomo la decisión en un segundo”, agregó, en un intento por describir su manera de entender el fútbol.









lunes, 5 de agosto de 2019

De Rossi será el octavo jugador nacido en Italia del fútbol argentino, y el duodécimo europeo de Boca (Infobae)





Daniele De Rossi, quien el próximo 24 de julio cumplirá 36 años, será el primer campeón mundial europeo –consiguió el título con la selección de su país en Alemania 2006-  que participa en el fútbol argentino, y el octavo italiano en jugar en los torneos oficiales de nuestro país.

Por otra parte, será el cuarto italiano en vestir la camiseta de Boca Juniors, y el duodécimo europeo que juegue de azul y oro a lo largo de la historia.

Antes que De Rossi, los italianos que jugaron en Boca fueron los siguientes:
Vittorio Giovanni  (conocido como Juan Brattina), que nació el 26/3/1928 en Italia, y jugó 12 partidos en Boca en 1948 sin meter goles y hasta fue expulsado una vez. Habilidoso volante central de las divisiones inferiores, su debut (20/6/1948) se produjo por la huelga famosa de futbolistas que hizo que todos jugaran con juveniles y asi Racing perdió de salir campeón por primera vez en el profesionalismo a manos de Independiente. Después siguió su carrera en Unión.

Mario Busso, volante central, nació en Roma el 27/6/1897. Jugó en Boca entre 1918 y 1927, con 127 partidos y 4 goles en el amateurismo.

Nicolás Novello, conocido como “El Tano”, nació en Cosenza el 20/5/1946. Venía de las divisiones inferiores y jugó en Primera entre 1966 y 1972 y volvió en1974 luego de pasar por el Atlante (México), con 135 partidos y 24 goles. Fue campeón en los Nacionales de 1969 y 1970 y de la Copa Argentina 1969. Luego pasó a Bánfield en 1975.

Otros europeos de Boca:

3 de España: Pedro Bonis Arico Suárez, volante izquierdo nacido en las Islas Canarias el 5/6/1908. Jugó el Mundial de 1930 para la selección argentina y llegó a ganar 6 títulos (1931, 1934, 1935, 1940 y la Copa Ibarguren de 1940). Jugó 291 partidos y metió un gol entre 1930 y 1942.

Julio Luis Alas, marcador de punta nacidos en Asturias el 19/7/43. Llegó a la Argentina a los 6 años y jugó en las inferiores. Ganó dos campeonatos en 1964 y 1965 y era el suplente del “Cholo” Carmelo Simeone . Jugó 9 partidos entre 1964 y 1967. Después pasó a Newell’s Old Boys y a Huracán.

Pablo Marcelo Trobbiani, volante central nacido el 28/12/76 en Elche cuando su padre, Marcelo, también ex jugador de Boca, jugaba en el club de esa ciudad. Participó en 4 partidos en 1996, con Carlos Bilardo de DT y con Diego Maradona, quien también fue compañero de su padre entre 1981 y 1982 y en el Mundial de México 1986.

2 de Gibraltar: Rafael Pratt, delantero, nacido el 26/4/1885, autor del primer gol de Boca en los torneos oficiales de la AFA, en 1908, en Segunda, ante Belgrano Athletic.  Hizo32 goles en 27 partidos entre 1908 y 1911.

José Belloc, arquero,  nacido el 29/12/1887. Jugó 36 partidos entre 1909 y 1910.

1 de Bélgica: Mikael Yourassowsky, lateral izquierdo, nacido el 26/2/1986 en Ixelles. Llegó a las divisiones inferiores de Boca en 2002 y jugó dos partidos en el Boca de Carlos Bianchi, en el Clausura 2004. Se formó en el Anderlecht y después pasó por España, Grecia y México.

1 de Escocia: Alexandre McCulloch, nacido en Edimburgo. Jugó un solo partido en 1912.

1 de Hungría: Francisco Sohn Sasz (16/8/15 en Budapest), que llegó a Sudamérica a los 22 años, escapando de la Segunda Guerra Mundial. Jugó 30 partidos y convirtió 9 goles entre 1939 y 1940. Había jugado en el MTK Budapest

Italianos en el fútbol argentino

Renato Cesarini: Nació en Senigallia el 11/4/1906 y falleció el 29/3/1969. Jugó en Chacarita Juniors (1925-27), Alvear (1928), Ferro Carril Oeste (1929), otra vez Chacarita (1929), al que volvió entre 1935-36 tras pasar por la Juventus y se retiró en River (1936-37) para luego ser un afamado DT. Con River ganó la Copa Campeonato y la Copa de Oro en 1936 y el campeonato de Primera en 1937.

Delio Onnis: Nació en Giuliano di Roma, el 24/3/48. Se naturalizó argentino y figura como 17mo goleador de la historia del fútbol y cuarto argentino detrás de Lionel Messi, Bianchi y Alfredo Di Stéfano. Llegó a la Argentina a los 3 años. Comenzó en Almagro en Primera B en 1966, en 1968 pasó a Gimnasia y Esgrima La Plata e integró el equipo de La Barredora (junto con Hugo Gatti) y en 1971 fue transferido al Stade Reims, donde jugó 15 temporadas. Marcó 299 goles en Francia siendo considerado el máximo goleador de la historia de la liga de ese país. Marcó 363 goles en su carrera en 598 partidos.

Dante Mírcoli: Nació el 12 de marzo de 1947 en Roma y luego se nacionalizó argentino. Era volante y jugó en Independiente entre 1965 y 1970, cuando pasó a Platense. En 1973 regresó a Italia para jugar en la Sampdoria, pero volvió enseguida para incorporarse a Estudiantes hasta 1975, pero regresó otra vez a Italia para jugar en el Catania y el Lecco y volvió al fútbol argentino para jugar en Racing y en 1977 emigró a Colombia para retirarse en el Atlético Bucaramanga. Es recordado por una tremenda falta a Johan Cruyff que lo sacó de la primera final intercontinental en Avellaneda entre Independiente y Ajax en 1972. Fue campeón con Independiente del Nacional 67, y del Metro 70 y 71, y la Copa Libertadores 72.

Franco Frassoldati: Nacido en Italia en 1945, hizo las divisiones inferiores en Racing pero jugó como lateral izquierdo en Chacarita Juniors entre 1967 y 1974, y alcanzó a salir campeón del Metropolitano 1969 y hasta le ganó al Bayern Munich por la Copa Joan Gamper en Barcelona. Luego pasó a Estudiantes de La Plata entre 1975 y 1977. Jugó 396 partidos, con 36 goles, aunque el más recordado fue a River Plate por la final del Metro 1969 en la cancha de Racing.

A lo largo de su historia Boca tuvo 148 jugadores extranjeros: 49 uruguayos, 25 brasileños, 22 paraguayos, 19 colombianos, 9 peruanos, 4 chilenos, 3 italianos, 3 españoles, 2 bolivianos, 2 gibraltareños, 2 húngaros, 1 belga, 1 camerunés, 1 croata, 1 ecuatoriano, 1 escocés, 1 georgiano, 1 japonés y 1 mexicano.

¿En manos de quién está el fútbol sudamericano? (Jornada)





En las últimas horas se conoció la sanción de tres meses de suspensión y 50.000 dólares de multa para Lionel Messi por aquellas declaraciones que utilizaban la palabra “corrupción” y que se referían a que la Copa América “estaba organizada para Brasil” tras su expulsión ante Chile por el tercer puesto.

Es, aunque pueda parecer mucho, una sanción muy leve por parte de la Conmebol porque en los próximos tres meses, la selección argentina tiene previsto jugar cuatro amistosos, dos en setiembre ante Chile y México, en los Estados Unidos, y dos en octubre ante Alemania y País Vasco, en Europa. En noviembre hay otros dos posibles amistosos pero ya Messi habrá cumplido su sanción y podrá reincorporarse al equipo nacional y además, esta sanción es apelable y aún existe la chance de que la pena sea inferior.

La cuestión, entonces, no es el alcance, que es bajo por dos posibles razones: que la Conmebol crea que con haber desplazado al presidente de la AFA, Claudio Tapia –que al fin y al cabo, dijo lo mismo que Messi-, del Consejo de la FIFA, ya es suficiente, y que con una leve pena quiera demostrar que no tiene nada contra “el fútbol”, contra el juego y que así parezca que quiere proteger al crack del Barcelona.

Lo más importante de la sanción pasa por lo subyacente, por querer mostrar una autoridad, una superioridad ética que no tiene porque esa punición ni roza al fútbol argentino, ni tampoco lo altera la fecha de la etapa clasificatoria para el Mundial de Qatar 2022 que Messi se perderá (en este caso, igual que el chileno Gary Medel) por la expulsión en el último partido de la pasada Copa América.

La Conmebol, con este fallo, nos dice (o, mejor escrito, nos pretende decir) que no va a pasar por alto frases como las utilizadas por Messi aunque se trate de una figura excepcional y uno de los mejores deportistas de la historia y que le caben las generales de la ley, pero luego, es demasiado leve y casi no tiene fuerza y no lo altera en absoluto. Tampoco los 50.000 dólares, una cifra muy baja dentro de ese contexto de intereses que se manejan en el fútbol mundial.

Lo que queda por ver es lo que ocurrirá en los próximos meses en los terrenos de juego en cuanto a posibles “devoluciones de favores” en la etapa clasificatoria al Mundial 2022 y en la próxima Copa América 2020, que co-organizarán Argentina y Colombia pero en el que, cabe aclarar, no tendrán demasiada incidencia los dirigentes locales porque será la propia Conmebol la que estará a cargo de todo (eso no ocurrió este año en Brasil).

Algo de esto ya comenzó a palparse en algunos partidos de las copas continentales de equipos con el insólito penal sancionado contra Boca y para Atlético Paranaense en Brasil por la Copa Libertadores, y por la insólita demora y las enormes vueltas para cobrar el gol de Martín Benítez, de Independiente, en Quito ante la Universidad Católica ecuatoriana por la Copa Sudamericana.

Sin ir más lejos, la Confederación Brasileña (CBF) sabe bien de lo que nos referimos, al punto de que pocas veces se conoció que para reclamar fallos arbitrales en la Copa Libertadores pasada, la de 2018, la mayoría de los clubes de peso acompañaron reclamos de Cruzeiro (para la quita de la expulsión de Dedé para la revancha ante Boca por los cuartos de final) o de Gremio (por el penal que nadie vio y que cobraron para River en Brasil en la semifinal).

Es que los dirigentes del fútbol brasileño estaban convencidos de que la Conmebol tenía algo contra ellos a partir de que el día anterior al Mundial 2018, en Moscú, la CBF votó por la candidatura de Marruecos para organizar el Mundial 2026 y no la de los norteamericanos Canadá,Estados Unidos y México, como habían quedado los diez miembros de la Conmebol, a partir de necesitar luego el voto de la CONCACAF para una futura votación para que Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay sean sede del Mundial 2030.

“No hay peor traición que la de un amigo”, dijo “Chiqui” Tapia días después, en la inauguración de la Casa de la Conmebol en Moscú, para referirse a la CBF, pero esa cercanía argentina a la Conmebol y esa lejanía brasileña duraron hasta diciembre pasado.

¿Qué fue lo que sucedió después? La diplomacia del fútbol brasileño se dio cuenta de que había que cambiar, fue elegido presidente Rogelio Carboclo, y se fue acercando a la sede de la Conmebol en Luque, mientras que la AFA no pudo ser capaz de garantizar la final de la Copa Libertadores entre River y Boca, y los negocios pudieron más y terminó jugándose en Madrid, cruzando el Océano Atlántico.

Nada fue lo mismo, y esta Conmebol que maneja el VAR a discreción y a partir de una extraña alianza con la empresa española Mediapro (la misma que en una ejemplar medida, fue desplazada de la licitación inicial para transmitir la final de la Copa del Rey entre Barcelona y Valencia por parte de la Real Federación Española, argumentando que los que estuvieron ligados al FIFA-Gate no están en las mismas condiciones que los otros competidores), o que le hace juicios a periodistas con largas y limpias trayectorias como la del colega paraguayo Marcos Velázquez, de ABC Color y “Sinfalta.py”-uno de los medios independientes con mayor poder de investigación del fútbol sudamericano-, en cualquier momento nos puede sorprender con algo del estilo de lo que vimos en la pasada Copa América o en la última Copa Libertadores.

¿Cuál es el criterio para el uso del VAR en los partidos oficiales de equipos o selecciones en Sudamérica? ¿Cuánto de independiente es el brasileño Wilson Seneme, titular del Comité Arbitral de la institución? ¿Cuál es el criterio para la determinación del pago de multas en cada uno de los fallos disciplinarios de la institución? ¿Es lógico que el presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, no haya dado ninguna conferencia de prensa durante la pasada Copa América?

Finalmente, ¿En manos de quiénes estamos en el fútbol sudamericano?


viernes, 2 de agosto de 2019

Argentina ya imagina otra locura con el posible Boca-River de semifinales de Copa Libertadores, con el fantasma del escándalo de diciembre pasado (Interia)





La sociedad argentina, en su gran mayoría loca por el fútbol,- que a decir de Jorge Valdano, el ex jugador del Real Madrid, es “lo más importante de lo menos importante”-, ya palpita lo que puede llegar a ser un septiembre para el infarto, porque los dos clubes más poderosos del país, y encarnizados rivales, Boca Juniors y River Plate, pueden enfrentarse hasta en tres oportunidades tras nueve meses sin verse las caras.

River y Boca no se enfrentan desde el 9 de diciembre pasado en el estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid y aunque parezca inverosímil, por la Copa Libertadores de América (la Champions League sudamericana) en lo que se denominó como “la final más larga de la historia”, a partir de los continuos escándalos que derivaron en que un partido que debía jugarse en Buenos Aires terminara disputándose en Madrid por decisión de la Confederación Sudamericana (Conmebol).

Hasta 2018, y tradicionalmente desde su primera edición en 1960, la final de la Copa Libertadores consistía en una serie de dos partidos, con ida y vuelta en las localías, y aunque inicialmente en caso de igualdad podían definir todo en un tercer partido en estadio neutral, en los últimos años se definía por penaltis en el partido revancha.

La final de 2018 tuvo el inédito partido entre los dos poderosos de la Argentina. La ida debía jugarse en el mítico estadio de Boca, “La Bombonera” (por su forma cuadrada, y con tribunas acantiladas y una tremenda acústica de los cánticos), y allí empataron 2-2 al día siguiente de la fecha prevista porque la intensa lluvia obligó a suspender el partido.

La vuelta se jugaba una semana más tarde en el Monumental, y al empatar 2-2 y no contar los goles de visitante como dobles, todo se definía allí, y sólo con los hinchas de River porque desde 2013, por razones de violencia, en el fútbol argentino se prohíbe el ingreso de hinchas visitantes y aunque esto no rige en la Copa Libertadores sino en la Superliga local, los dirigentes de ambos clubes decidieron continuar con la misma política en el torneo sudamericano.

Sin embargo, tampoco se pudo jugar en el estadio de River en la fecha prevista porque a pocos metros de llegar, el autocar de los jugadores de Boca recibió una apedreada de hinchas locales, que destrozó algunas ventanas y produjo daños oculares en algunos de los futuros protagonistas del partido, que debieron ser atendidos en un hospital, fuera del estadio.

Tras varias horas de incertidumbre, los dirigentes de River y Boca decidieron jugarlo al día siguiente, aunque primero Boca pretendía que se suspendiera y que la Conmebol le diera por ganada la Copa Libertadores pero el organismo sudamericano para que todo se dirimiera en el campo de juego.

Sin embargo, en esa misma noche, en el hotel de concentración de Boca, cientos de hinchas presionaron desde los alrededores a sus propios dirigentes para que no se jugara el partido al otro día, y que se insistiera en que la Conmebol le diera por ganado el partido a partir de la agresión sufrida por los jugadores.

No fue casualidad lo de la insistencia de los dirigentes de Boca. En 2015, debieron enfrentarse con River por los octavos de final de la Copa Libertadores. River había ganado 1-0 en la ida y empataban 0-0 al finalizar la primera parte en la “Bombonera” cuando un conocido hincha y socio de Boca roció el vestuario de los jugadores de River con gas pimienta y el partido se suspendió y luego la Conmebol se lo dio por ganado al visitante, que acabó siendo campeón del torneo. Boca, ahora, pretendía el mismo trato ante otra agresión a sus jugadores.

Finalmente, al notar que el ambiente no era propicio para jugar el partido, la Conmebol decidió postergar la segunda final, citó a los presidentes de los dos clubes a su sede de la ciudad de Luque, en Paraguay, y decidió trasladar ese partido a Madrid para mayor seguridad, aunque nunca quedó claro por qué no se pudo jugar en otra ciudad argentina o, en su defecto, en alguna importante ciudad de Sudamérica, tratándose de un torneo continental. Como si la UEFA decidiera jugar una final de Champions entre Real Madrid y Barcelona, en Río de Janeiro.

River le ganó 3-1 a Boca la final de Madrid, sin ningún problema de violencia el pasado 9 de diciembre, aunque Boca recurrió al máximo tribunal deportivo mundial, el TAS, con sede en Lausana, Suiza, y aún no se sabe la decisión final sobre la Copa Libertadores 2018, pese a lo cual, tanto Boca como River ya se encuentran en cuartos de final de la edición 2019 y si ambos pasan sus llaves, esta vez deberán enfrentarse el 24 de setiembre y el 1 de octubre, en semifinales (esta vez primero en el Monumental, y luego en la Bombonera).

En la actual edición, River eliminó al Cruzeiro de Brasil en los octavos de final, aunque sufriendo bastante, tras dos empates 0-0 y gracias a que su portero Franco Armani (mundialista con la selección argentina) pudo parar dos penaltis en la definición, mientras que Boca logró sacar una buena ventaja en Brasil ante el Atlético Paranaense (0-1) para rematar la faena en casa (2-0).

Por los cuartos de final, River deberá enfrentar al Cerro Porteño (Paraguay), primero como local y luego en Asunción, mientras que Boca deberá viajar a la altura de Quito para jugar la ida ante Liga de Ecuador, y tiene la opción de resolver la llave en casa.

Si ambos equipos argentinos pasan los cuartos, deberán enfrentarse entonces apenas tres semanas después de que lo harán por la Superliga argentina que acaba de comenzar (sólo se jugó una jornada) y en el estadio de River, por la quinta jornada, y hasta podrían volver a verse en un cuarto partido por la Copa Argentina, en semifinales, aunque River está recién en octavos de final y a Boca le resta jugar su partido para llegar a esa instancia (ante el Almagro, de la Segunda División, el 13 de agosto).

Por si fuera poco, y con las energías que generan las elecciones presidenciales, previstas para el 27 de octubre, y con las primarias el próximo 11 de agosto, la aparición de esta posibilidad de los “Superclásicos” argentinos de semifinal de Copa Libertadores, cuando ni siquiera está del todo resuelta la final de 2018, el fútbol argentino (y buena parte del sudamericano, que lo suele seguir de muy cerca) tendría una alta dosis de adrenalina y ya comienza a especularse con esta posibilidad en los medios, y en los cánticos de las tribunas de los hinchas de ambos clubes.