jueves, 22 de agosto de 2019

Carlos Tévez, de Fuerte Apache a Netflix, el “Jugador del Pueblo”, amado o mirado de reojo por los hinchas de Boca, con decenas de títulos y polémicas, golf, cumbia y contactos con Macri (Infobae)





¿Quién es Carlos Tévez? Esta pregunta puede abarcar un muy amplio espectro de posibilidades, si depende de quién o en qué momento se responda. Se trata de un futbolista de un excepcional palmarés, que estuvo en el centro de polémicas que llegaron a tener alcance nacional, que llegó a ser fuente de encuentros con el presidente Mauricio Macri, ídolo del cantante inglés de “Oasis” Noel Gallagher, caddie del golfista Andrés Romero en un torneo inglés, pero al mismo tiempo, es el chico que puso salir de un entorno violento en el barrio conocido como “Fuerte Apache” y que de no haberlo hecho, lo reconoce él mismo, probablemente habría terminado en la cárcel.


Como si fuera una premonición, Carlos Alberto Tévez Martínez nació un 5 de febrero, coincidiendo con el de muchos jugadores importantes como Cristiano Ronaldo, Neymar, Rodrigo Palacio o Rubén Cano. En su caso, fue en 1984, en Ciudadela y si bien sus padres biológicos son Juan Albertro Cabral y Fabiana “Trina” Martínez, fue criado por sus tíos maternos, Adriana Martínez y Segundo Tévez.

En una oportunidad declaró ser “cien por ciento villero” y reconoció que de no haber sido futbolista, “me habría dedicado al crimen y seguramente habría terminado muerto o en la cárcel”. Su padre, Carlos, murió en una balacera cuando su madre llevaba seis meses de embarazo de él. En 2010, su hermano Juan Alberto Martinez, fue detenido junto con su cuñado en un presunto robo de un camión blindado en el camino al aeropuerto de Cordoba y condenados a 16 años de cárcel. Diego, otro de sus hermanos,  fue descubierto por la Policía en 2006 con un revólver calibre 38 especial y 14 municiones.

A los 10 meses de vida,  le cayó agua hirviendo por el descuido de su familia tomar mate en la cama, y eso le generó una cicatriz que nunca se quiso operar para no perder identidad (“es parte de lo que soy”). Tuvo quemaduras de tercer grado. “Nunca tomé dimensión sobre si corría peligro o no. Creo que la muerte o el problema que tuve con la quemadura. Nunca tomé consciencia de que la pasé muy cerca”. “No quiero que sea ficción, quiero que cuente mi vida”, dijo cuando se estaba guionando la serie de Netflix sobre su vida, que acaba de estrenarse, con dirección de Israel Adrián Caetano, el mismo de la reconocida película “Pizza, Birra, Faso”.

Los primeros capítulos de la serie logran narrar con excelente clima lo que significaba vivir en el Nudo 1 del Barrio Ejército de Los Andes, son las gravísimas dificultades sociales para este colectivo y para un chico que entraba en la adolescencia cuando también aparecían sus primeras oportunidades para, acaso, poder salir de esta situación gracias al fútbol. De hecho, ya siendo un futbolista consagrado, le tocó vivir un hecho dramático en 2014 cuando Segundo, su tío a quien considera su padre, fue secuestrado en el acceso oeste de la ciudad y él tuvo que pagar para su liberación, ocho horas más tarde.

Pese a que primero se negaba, porque siempre quiso jugar en Boca, el equipo de sus amores, terminó aceptando la oferta de un descubridor de talentos como Ramón Maddoni, quien lo ubicó en el baby fútbol de All Boys.  Allí todavía usaba el apellido de su madre y su tía, Martínez, pero cambió por el de Tévez cuando apareció, por fin, la chance de ir a Boca, para que no hubiera problemas por su ficha entre los dos clubes.

Su mejor amigo, por aquellos tiempos, era Darío “Cabañas” Coronel. Hasta se decía que jugaba mejor que él, lo que para muchos, seo significa que fue “Tévez antes de Tévez”. Cuando se despedía de él, porque se iba al Mundial sub-17 de Trinidad y Tobago con la selección argentina, le prometió traerle la camiseta que usara en el debut.  Los dos tenían, entonces, 17 años. El equipo nacional fue cuarto en ese torneo. 

Al regresar, Segundo le dio la noticia de que “Cabañas” se había suicidado de un disparo en la sien, al estar rodeado tras una persecución policial y él siempre había dicho en Fuerte Apache que antes que entregarse a la Policía o que ésta matara “a un chorro”, prefería suicidarse. Lo que acaso ni Tévez registre es que la selección sub-17 estuvo a punto de viajar en uno de los aviones derribados en el atentado a las Torres Gemelas. De hecho, tomó el del día anterior, rumbo a Trinidad y Tobago.

 “Estábamos todo el día juntos. Íbamos al club, a la canchita de barrio, al colegio, a todos lados. Fue un golpe muy duro para mí. La última vez que lo vi, presentí que era nuestra despedida”, le confesó una vez a Susana Giménez en su programa de televisión. Compartieron equipo en All Boys, Villa Real y Santa Clara. “Cabañas” usaba la camiseta 10 y Carlitos, la 9.

A Tévez lo salvó su propio entorno familiar (“Segundo, maestro mayor de obra, me insistía con que había que estudiar”) pero “Cabañas” no tuvo las mismas posibilidades: se juntó con los “Back Street Boys”, un grupo de fanáticos del rapero estadounidense Vanilla Ice. Cometían distintos delitos, y casi nadie de esa banda sobrevivió.

Para Tévez, su grupo de amigos de Fuerte Apache sigue vigente, a tal punto que los llegó a llevar con él a Europa y a China, y apoyó a “Piolavago”, grupo de cumbia de su hermano Diego. Los ayudó a tunearse, les compró instrumentos, pagó sus clases de música, y hasta bailó con ellos en el video clip “Déjala”.

Acaso por este origen, por su estilo franco y directo, y por su categoría como jugador, rápidamente se convirtió en ídolo de la hinchada de Boca y más tarde, de muchos otros hinchas argentinos a través de su participación en la selección argentina, hasta ser bautizado como “El Jugador del Pueblo”.

En Boca debutó en 2001 en el final del primer ciclo de Carlos Bianchi pero fue tomando mayor notoriedad en 2002, con Oscar Tabárez Tabárez, cuando ya alternaba mucho más en Primera, si bien no consiguió títulos. Quedó eliminado ante Olimpia en los cuartos de final de la Copa Libertadores y perdió la gran chance de ganar el Apertura 2002 el día del cabezazo casi en el final de Lucas Pusineri cuando siendo muy inexperto, perdió varios goles en compañía de Guillermo Barros Schelotto en el decisivo partido ante Independiente en Avellaneda. Ese año lo terminó con 8 goles.

2003, con la vuelta de Bianchi como DT, fue el año de la consolidación, junto a Guillermo Barros Schelotto y Delgado en el ataque, ganando de forma brillante la Copa Libertadores ante el Santos de Robinho y Diego en Brasil pero además, con una tremenda efectividad como visitante en los cuatro partidos finales.

Ese año iba a jugar el Mundial sub-20 de Emiratos Arabes Unidos junto a Javier Mascherano y Fernando Cavenaghi, pero por razones políticas, el torneo se aplazó a diciembre y coincidía con la Copa Intercontinental de Japón que Boca debía jugar ante el Milan. Fue una polémica nacional si Boca o la Selección. Se decía que la AFA le impediría jugar por Boca aunque no aceptara jugar el Mundial sub-20 y el día que los xeneizes ganaron el título del Apertura 2003 en Racing, en los festejos en el vestuario, Tévez cantó junto a sus compañeros “la selección, la selección, se va a la puta que lo parió”. Boca le pidió una medida de excepción al Comité Ejecutivo de la AFA, que al final accedió.

De todos modos, casi se queda afuera del partido contra el Milan por arrastrar una dura lesión. Los medios italianos titularon que Tévez jugaría igual porque Boca no se privaría de su mejor jugador, pero recién ingresó promediando segundo tiempo, por Guillermo Barros Schelotto, para poder estar en el alargue y consagrarse campeón en los penales. Ese año marcó 18 goles y el Bayern Munich ofreció 13 millones de dólares por su pase, pero Boca no aceptó. Ya era una estrella internacional.

2004 comenzó con una polémica porque Bianchi lo veía fuera de peso. Era muy joven y el Virrey parecía tratar de ponerle límites a sus primeras veleidades de crack reconocido mundialmente. Meses más tarde, y siempre en un Boca protagonista de los torneos más importantes, participó de aquel partido para el infarto ante River en el Monumental por la revancha de la  semifinal de la Copa Libertadores, cuando por primera vez se jugó sólo con hinchas del equipo local. Boca había ganado 1-0 en la Bombonera, River ganaba 1-0 en la vuelta y con un jugador de más, y en pocos minutos, Boca pasaba a tener 10 jugadores contra 9 de River. Allí llegó el empate de Tévez, que parecía determinante, pero el Apache festejó haciendo el gesto de las gallinas, y fue expulsado por el árbitro Héctor Baldassi, los dos quedaron con 9 jugadores, River lo ganó en el final y Boca terminó pasando por penales. Tévez pidió disculpas a los hinchas de River pero su suspensión terminó incidiendo en la final ante los colombianos de Once Caldas porque empataron los dos partidos, y Boca perdió el título en una nueva definición desde los doce pasos.

Ya sin Bianchi, reemplazado por Miguel Brindisi, Boca perdió otro trofeo, la Recopa Sudamericana, a manos del Cienciano de Perú en Miami. Justamente Tévez anotó en el gol con el que Boca ganaba la final, pero llegó el gol peruano a un minuto del cierre y los xeneizes perdieron por penales, en los que el Apache fue uno de los que no pudo convertir. Sin embargo, antes de terminar el año Boca pudo ganar la Copa Sudamericana en el regreso de Martín Palermo, autor de uno de los goles, en tanto Tévez hizo el otro, en la final ante el Bolívar boliviano, ya con Jorge “Chino” Benítez como DT.

Para finales de 2004 se anunció su pase al Corinthians, que en ese momento estaba financiado por el Grupo Berezovsky, uno de los multimillonarios como resultado de la desaparición de la Unión Soviética, y en el momento en el que mucho dinero de origen ruso apareció en el fútbol de todo el mundo (Román Abramovich, en ese momento enemigo de Berezovsky, puso mucho en el Chelsea y se compraban clubes enteros). 

También Javier Mascherano y Sebastián Domínguez fueron al club de San Pablo que tenía como entrenador a Tité (hoy en la selección brasileña) aunque se anunciaba ya la llegada de Daniel Passarella como reemplazante, e incluso sabiendo esto, Tévez se cortó el pelo. La cifra del pase nunca estuvo clara. De hecho, Boca (cuyo presidente era Mauricio Macri) jamás dio a conocer la cifra exacta, aunque desde Brasil se dijo que el pase rondó los 24 millones de dólares.

Terminaba así su primer ciclo en Boca con 110 partidos, 38 goles y 4 títulos. Se había transformado en ídolo del club, justo después de que se había ido Riquelme al Barcelona en 2001, y a quien él conoció como alcanza pelotas, aunque luego tuvieron una etapa de discusiones que los fue alejando. Tévez pareció llegar en el momento justo. En esa etapa, también había conseguido ser campeón olímpico en Atenas, con Bielsa, y goleador del torneo con 8 tantos y antes había ganado el Preolímpico en Chile.

No era fácil llegar como ídolo argentino al fútbol brasileño. Tenía apenas 21 años, la expectativa era muy grande aunque el presidente del gobierno, Lula Da Silva, fanático corinthiano, manifestó sus dudas por lo que podía producir y dijo que no lo conocía. Al poco tiempo,  participó de una escena de pugilato en un entrenamiento, tras una dura discusión con el volante Carlos Alberto, que había sido adquirido al Porto de Portugal.

“Nos enojamos un poco. Tévez se enojó con Dinelson porque no recibía la pelota, y le dije que las cosas no son así. El es un jugador que siempre quiere la pelota pero debe respetar a sus compañeros”, le dijo Carlos Alberto a la TV local. O Estado de Sao Paulo contó entonces que Tévez le hizo una dura entrada a Dinelson y recibió la dura reprimenda de Carlos Alberto, a quien, según el diario, escupió. También se trompeó con Marquinhos en otra práctica, y debieron separarlos los compañeros. Tévez se convirtió en capitán del equipo. Marquinhios fue cedido al Atlético Mineiro.

Se explicó que todo era parte de la tensión en el grupo por la salida del DT Tité y la llegada de Passarella. Poco antes, en la derrota en el clásico ante el San Pablo, ya Tévez había discutido con algunos compañeros porque no le pasaban la pelota. Tanto Tévez como Caerlos Alberto habían llegado por pases muy caros pagados por el grupo de inversión MSI (Media Sports Investments).

Tévez se terminó convirtiendo en ídolo del club, con el que ganó el Brasileirao y fue el tercer goleador del torneo, con 20 tantos. Lula, entonces, lo recibió en el Palacio de Planalto, y fue galardonado por  tercera vez consecutiva como el mejor jugador de América por el diario uruguayo “El País”.

Se iba del Cotinthians con 77 partidos y 46 goles, y sin haber hablado jamás con la prensa brasileña en una entrevista exclusiva. Periodistas de la revista “Placar” le contaron a este periodista que en el club siempre había temor a que el “Apache” derrapara con sus declaraciones cuando la convivencia entre el grupo MSI y los viejos dirigentes del club, que no veían con buenos ojos a los nuevos empresarios, generaba un delicado equilibrio.

Tévez ya era manejado por el agente iraní Kía Joorabchián, que tenía pasaportes de cinco nacionalidades, y lo acompañaba a todos lados.Los malos resultados del equipo en 2006, y enfrentamientos con la barra brava, “Gavioes da Fiel”, determinaron su intención de salir, y junto con Mascherano, fueron ubicados en agosto en el West Ham United por 15 millones de euros. El equipo peleaba por no descender y en lo que quedaba del año, Tévez no encajó ni marcó goles y terminó en el banco. La campaña era mala y el equipo estaba cada vez peor y había asumido como DT Alan Cubishey. 

Además, tanto él como Mascherano estaban envueltos en un gran problema porque la Premier League investigaba los fondos utilizados por el West Ham para adquirir sus pases y por esta razón, en abril de 2007, el club fue multado en 5.5 millones de libras. Desde el banco, sentado atrás suyo, le tocaba el hombro al DT y le decía “mister, mister, eso que cantan en la tribuna es que están pidiendo que yo entre”. Lo puso ante el Tottenham y pese a la derrota 3-4 marcó un gol de tiro libre e hizo las otras dos asistencias. En la anteúltima fecha, hizo un doblete ante el Bolton  en el 3-1 y así logró quedar al borde de la salvación para su equipo. Necesitaba un empate ante el campeón, Manchester United, en la última fecha, pero ganó 1-0 con otro gol suyo. En los Hammers, jugó 29 partidos y metió 7 goles y hoy es uno de los grandes referentes de su historia moderna. Fue allí que comenzó con la moda de ir a abrazarse con los hinchas en la tribuna, aprovechando que no hay foso.

En la temporada 2007/08 pasó al Manchester United que dirigía Fergusson, y que era campeón de la temporada anterior, a préstamo por dos años por 13 millones de euros. Ya tenía un nombre y había jugado el Mundial 2006 con Pekerman,. Con Lionel Messi, habían jugado como dupla integrando la segunda delantera argentina detrás de Javier Saviola y Hernán Crespo. Le tocó vivir la amargura de la eliminación por penales ante Alemania en los cuartos de final.

En el Manchester United jugó al lado de Cristiano Ronaldo y Rooney y ganaron todo en una temporada espectacular: la Premier League, la Community Shield al Portsmouth,  la Champions League en la final de Moscú al Chelsea en la que John Terry se resbaló y pifió el último penal, y el Mundial de Clubes a la Liga de Quito de Edgardo Bauza, en Japón.  Allí jugó 51 minutos porque salió reemplazado por John Evans al quedar el su equipo con diez hombres por expulsión del marcador central Nemanja Vidic.  Ante la pregunta de este periodista sobre qué se siente jugando al lado de Cristiano Ronaldo y Rooney, en aquel momento, Tévez respondió que “los tres estamos al mismo nivel”.

Sin embargo, perdió la titularidad en la temporada siguiente, la 2008/09, marcada por sus desavenencias con Fergusson (“se cree el presidente de Inglaterra”). Aún así ganaron la Carling Cup, en la que fue el goleador del torneo con 6 tantos, pero Tévez no estaba contento porque el Man U. no se decidía a comprar su pase. Se demoraba mucho la decisión, aunque la hinchada lo quería. Cuando por fin el presidente David Gill acordó el precio del pase definitivo con el West Ham en 25,5 millones de libras a finales de junio, ya los asesores de Tévez dijeron que no aceptaban, que él se quería marchar. Se fue del Manchester United al Manchester City en un movimiento muy controvertido que lo enfrentó a los hinchas de los “Red Devils” desde entonces. Se iba con dos Premier Leagues, una Copa de la Liga y una Community Shield, la Champions y el Mundial de Clubes, con 99 partidos, 34 goles y 17 asistencias, números excelentes. “Era imposible discutir con el viejo –por Ferguson- porque siempre salías perdiendo. Cometió un error al dejarme en el banco en Roma contra el Barcelona. Fue la única final que perdió el equipo desde que llegué yo”, manifestó una vez que se marchó de Old Trafford.

Pero también pasó por momentos complicados como cuando el 6 de febrero de 2009 fue detenido por la policía de Manchester y su coche fue confiscado por tener los vidrios polarizados de manera ilegal y no tenía licencia británica de conducir.

Con el Manchester City firmó por cinco temporadas por 45 millones de euros, siempre luciendo la camiseta 32, como en el West Ham. Uno de los motivos del enojo de Tévez era que primero, Ferguson le dijo que no le podía garantizar la titularidad pero a los pocos días, cuando CR7 se fue al Real Madrid, cambió de opinión, aunque ya era tarde.

Todo quedaba en la misma ciudad, con un enorme enfrentamiento entre los dos clubes, uno poderoso desde siempre y el otro, en ciernes, y las expectativas eran las máximas para el 19 de enero de 2010 cuando se enfrentaron por la ida de la Carling Cup.  Ferguson declaró en la semana “No me preocupa si juega Tévez, en absoluto., El mejor jugador del Manchester City es Adebayor, que hizo goles en todos los partidos”. 

Ganaba el United 1-0 pero Tévez marcó dos goles, lo vio vuelta, y se los gritó especialmente a Gary Neville (había dicho que Tévez “no vale 25 millones de dólares”) e hizo el Topo Gigio de Riquelme. Sin embargo, en el partido de vuelta el MU ganó 3-1 y aunque Tévez hizo el gol, no le alcanzó para pasar de ronda.

En la primera temporada, marcó 23 goles en 35 partidos en un equipo en el que estaban además, en el ataque, Adebayor, Edin Dzeko, Robinho y Mario Balotelli. Eran cifras espectaculares y Noel Gallagher, de la banda “Oasis”, y reconocido hincha “Ciudadano”, si hizo fanático de él, al punto de decir que impugnaría su voto en las elecciones británicas para votarlo. Era su preferido en el equipo. Meses después, para la temporada 2010/11,  el DT italiano Roberto Mancini lo nombró capitán del equipo  y dos meses más tarde, el 17 de octubre, con sus dos goles al Blackpool, se convirtió en el jugador sudamericano que más goles había convertido en la Premier League (56) superando por dos al uruguayo Gustavo Poyet. Sin embargo, las cosas no marchaban bien en lo personal, y para diciembre, Tévez mandó una carta al club solicitando irse por razones familiares y hablando de una “ruptura de relación con ciertos ejecutivos del club” pero fue rechazado diciendo el club que esos argumentos eran “absurdos” y “sin sentido” y que en el caso de negarse a jugar, debería indemnizar a la entidad pero fue convencido por Mancini, su compatriota Pablo Zabaleta y el dirigente Brian Marwood.

 A los pocos días, Tévez retiró su solicitud y expresó su "compromiso absoluto” con el Manchester City. De todos modos, entre la forma en la que se había ido del Manchester United y este intento de marcharse del Manchester City, lo habían colocado en una situación complicada y su perfil ya aparecía con cierta imagen de conflictividad en el fútbol inglés que contrastaba con su inmensa categoría como jugador.

Llegó a diciembre de 2010 con 50 goles en 73 partidos y terminó la temporada ganando la FA Cup ante el Stoke City y como capitán, le tocó levantar ese trofeo.En esa temporada compartió el primer lugar en la tabla de goleadores junto al búlgaro Dimitar Berbatov con 20 tantos, siendo el primer argentino en conseguirlo. Terminó la temporada con 31 goles en 31 partidos y quedó como cuarto mejor jugador del mundo para la FIFA.

Sin embargo, la primera parte de 2011 no había sido tranquila. No entendía cómo no era tenido en cuenta por el nuevo DT de la selección argentina, Sergio Batista luego de haber hecho un buen Mundial en Sudáfrica con Diego Maradona, pero ante la salida de éste, hizo unas declaraciones en Irlanda, en uno de los primeros amistosos del ciclo nuevo, en el que parecía respaldar al DT anterior, muy enfrentado con Batista. “Yo estoy del lado de los que siempre me apoyaron y por eso estoy con Maradona” y también que  “(Julio) Grondona no cumplió con su palabra de renovarle el contrato. El día que nos quedamos afuera, en el vestuario, le dijo a Maradona que iba a seguir. Si se lo puedo decir en la cara se lo diré. Nunca se nos consultó a quién queríamos como DT”. Eso finalmente ocurrió en Dublin, cuando se encontró con el presidente de la AFA. “Le dije lo que pensaba y él hizo lo mismo. Todo quedó como debe estar”. 

Sin embargo, a cuatro dias del amistoso ante Brasil en Qatar, Tevez adujo una lesión y no fue,. Pero el domingo siguiente jugó ante el Fulham y le hizo dos goles. Ya no volvió a ser convocado. “Creo que su ausencia es por la actitud que tuvo cuando no vino a jugar y después sí lo hizo en su club. Al cuerpo técnico no le gustó esa forma de actuar. Era mucho más fácil decir que no quería venir”, señaló sin tapujos Grondona.
Batista viajaba a Europa a visitar jugadores pero no tomaban contacto con él cuando se acercaba nada menos que la Copa América de Argentina de mediados de 2011. 

“Entendo que no sea del gusto futbolístico del DT, pero al menos, que me llame por teléfono”, se quejaba Tévez desde Inglaterra y Maradona redobló la apuesta: “hay que estar alcoholizado para no llamar a Tévez”. La prensa hizo mucha presión, se dijo que también hubo movimientos desde el Estado, y el “Apache” fue citado a último momento, luego de reunirse horas con el “Tata” José Luis Brown, ayudante de Batista, pero justo su penal ante Uruguay en Santa fe fue atajado por Fernando Muslera y no sólo Argentina no pudo pasar los cuartos de final sino que Batista tuvo que dejar su cargo a manos de Alejandro Sabella.

Ese año estuvo teñido por su relación amorosa con la actriz y cantante Brenda Aniscar, siendo buscados por infinidad de medios de comunicación, aunque luego regresó con su pareja de toda la vida, Vanesa Mansilla, con la que tiene tres hijos y con quien se casó en una fiesta a todo lujo en Uruguay, en diciembre de 2016.

Con Sabella, el problema se agudizó. Tévez no parecía aceptar con simpleza el nuevo liderazgo de Messi en la selección argentina y no sólo no era citado en ninguna convocatoria, sino que era el único caso en el que cuando se le preguntaba al DT por qué no lo citaban, respondía que “el grupo está cerrado”. Cuando en 2012 comenzó la prensa a tratar de tocar el tema, en un amistoso en Estocolmo ante Suecia, los jugadores cantaron tras el partido en el vestuario “Hay que alentar/hay que alentar/estamos todos, no llamen más”.

Para colmo, al regresar de la Copa América al Manchester City, ni bien comenzó la nueva temporada, el 2 de setiembre de 2011, por la Champions, ante el Bayern Munich, Tévez se negó a entrar como suplente a los 20 minutos del segundo tiempo, aunque él insiste en que lo que pasó es que Mancini le dijo que fuera a calentar y él le dijo que ya había calentado y se fue a sentar al banco. Los jugadores suplentes negaron que Tévez le hubiera dicho que no a entrar a Mancini pero tras el partido, el DT italiano dijo que no iba a jugar más en el club y fue suspendido por dos semanas. Eso produjo una situación muy dura con los hinchas, que tiraron a la basura sus camisetas y quemaron otras y ya se hablaba del regreso a Boca por la lesión de Lucas Viatri, pero no prosperó, aunque en noviembre regresó sin permiso a la Argentina y estalló el debate: otra vez como en el Manchester United, Tévez entraba en conflicto. El club lo multó con 1,2 millones de libras.

En la Argentina, Tévez se dedicó a cantar con la Mona Giménez, y jugaba al golf en Tucumán. Ya para diciembre se volvió a hablar de Boca, y luego del Milan e Inter y hasta del PSG  ofreció 37 millones por su pase. El Milan había estado más cerca porque se iba a ir Alexandre Pato, pero al final se quedó. Tévez, entonces, Se quedó varios meses sin jugar y acabó pidiendo disculpas al club, a Mancini, a sus compañeros y a los hinchas y pudo ingresar en algunos pocos partidos desde marzo, pero a fines de junio se anunció su pase a la Juventus luego de ganar en el Manchester City una Premier League, una FA Cup y una Community Shield y en sus 148 partidos marcó 73 goles e hizo 37 asistencias.

Con la Juventus firmó por tres temporadas y se le otorgó el dorsal 10 que usaba uno de los ídolos del club, Alessandro Del Piero, si bien Tévez declaró que “en Boca usé la 10 de Maradona, así que eso no es problema” y a los pocos días ya era la camiseta más vendida con el 70 por ciento de las ventas de las del club. Pese a tener de compañeros a jugadores como Andrea Pirlo, Arturo Vidal o Gianluiggi Buffon, fue elegido como mejor jugador de la Juventus de la temporada 2013/14 en la que “La Vecchia Signora” consiguió el tricampeonato y un récord de 102 puntos.

Sus buenas actuaciones en la Juve le valieron ser otra vez convocado a la Selección, ahora con Gerardo Martino, quien lo consideraba “nueve” por lo que debería pelear el puesto con Sergio Agüero y con Gonzalo Higuaín y una de las claves pasaba por cómo sería recibido en el mismo grupo en el que no tenía cabida hasta el Mundial de Brasil. En Chile llegaron a la final de la Copa América, en la que cayeron por penales ante los locales. Pero antes de llegar a la selección reconoció el liderazgo de Messi. “¿Quién no va a querer jugar al lado del mejor jugador del mundo?”, dijo en ese momento. Nunca antes había manifestado nada semejante.

En 2014/15 se fue Antonio Conte y llegó como DT, en su lugar, Massimiliano Allegri y Tévez fue fundamental en el cuarto título seguido para el club con 20 goles en 32 partidos, y el equipo hizo doblete al ganar la Copa Italia, aunque perdió la final de la Champions ante el Barcelona de Messi en el Olímpico de Berlín, luego de 12 años sin jugarla. Sería su último partido porque regresaría a Boca, dejando una campaña de 50 y 20 asistencias en 96 partidos con 4 títulos, 2 de Serie A, una Copa Italia y una Supercopa italiana.

Pese a que tenía multiples ofertas y le quedaba un año de contrato (lo querían el Atletico Madrid, el PSG y el Shanghai Donghai le ofrecía 20 millones de dólares anuales), se anunció la llegada a Boca que parecía desinteresada y por el pase del juvenil Guido Vadalá, aunque en verdad, Boca pagaba unos 5 millones de euros por distintas vías.

La presentación que organizó Boca fue impactante. La Bombonera repleta en un 13 de julio ante 60,000 personas para recibir al ídolo, televisado a todo el continente. Intentó poner paños fríos a algunos desencuentros con Riquelme, a quien definió como “el máximo ídolo. No vengo a superarlo, vengo a hacer mi propia historia” y reconoció que a los 20 años “el Mundo Boca me devoró, ahora estoy más preparado”. Boca lideraba el torneo anual y también iba camino a ganar la Copa Argentina con Rodolfo Arruabarrena de DT, y la llegada del hijo pródigo parecía salida de un libreto mágico.
El 19 de setiembre, Boca visitaba a Argentinos Juniors y le ganó 3-1 con dos goles de Tévez, pero un planchazo suyo le generó a Ezequiel Ham fractura expuesta de tibia y peroné, generando un escándalo porque el jugador de Argentinos luego dijo que el “Apache” no se había interesado en él.

Cuando parecía que Tévez estaba destinado a terminar su carrera en Boca, a fines de 2016 anunció que se iba a jugar al Shanghai Shenhua de China por dos años de contrato por 80 millones de dólares, que lo convertían en el futbolista mejor pago del mundo. Desde el punto de vista económico no cabían muchas discusiones discusión, pero parecía  roto el contrato con los hinchas, que apenas un año y tres meses antes habían llenado la Bombonera conmovidos con una estrella que había renunciado a todo, incluso a mucho mejores ofertas económicas, para ir al club de sus amores, y ahora todo eso parecía desmoronarse.

Sin embargo, el paso de Tévez por China fue mediocre aunque sus partidos se televisaron en la Argentina y solo convirtió cuatro goles, siendo muy pobre su actuación allí. Se desvinculó un año después para regresar a Boca para un tercer ciclo, con su ex compañero Guillermo Barros Schelotto de DT, pero con River en los primeros planos y con muchos hinchas mirándolo de reojo y criticándolo mucho. De hecho, el entrenador no lo tuvo demasiado en cuenta, lo relegó muchas veces al banco de suplentes, y a su salida, reemplazado por Gustavo Alfaro tras perder la final de la Copa Libertadores en Madrid ante River, el “Apache” fue muy duro con él. “Si seguía, no me veía otro año en Boca. Sentía que no iba a jugar, pasara lo que pasara. Sentí que me faltaron el respeto”.

 Para muchos, ya se trataba de una estrella mundial con otras prioridades (el golf, el mundo del espectáculo, sus apariciones televisivas) y ni siquiera el título 2016/17 pudo superar una mirada más escéptica desde un alto porcentaje de hinchas de Boca, aunque se lo aplaude con respeto y pelea por la titularidad con Mauro Zárate en una relación profesional, siendo el capitán del equipo cuando juega.

Se conoce su gusto por el golf y su amistad con el profesional Ángel Cabrera, y en el Campeonato Abierto de Inglaterra de 2012 fue caddie del golfista argentino Andrés Romero. En las últimas horas, con uno de los pocos con los que se reunió el presidente Mauricio Macri a horas de las PASO fue con él, a quien conocía de los tiempos de Boca.

El pibe que escuchaba el ruido de las balas como un sonido natural en Fuerte Apache, había llegado demasiado lejos.




lunes, 19 de agosto de 2019

En la Copa Libertadores, los candidatos se repiten (Interia)







Por estos tiempos, suele decirse que el fútbol se va emparejando cada vez más en todo el mundo. Sin embargo, no parece ser lo que ocurre en la Copa Libertadores de América, la Champions League sudamericana, en la que puede llegar a ocurrir, de acuerdo con lo que suceda en los partidos de cuartos de final que se disputarán entre fines de agosto y principios de septiembre, algo inédito: que los cuatro semifinalistas sean exactamente los mismos que en la edición de 2018.

En efecto, el año pasado llegaron a la final los dos clubes argentinos, River Plate (que se consagró campeón) y Boca Juniors, al haber eliminado en semifinales, respectivamente, a Gremio de Porto Alegre y Palmeiras, ambos de Brasil.

En esta oportunidad, las semifinales podrían tener cruces distintos, aunque con casi todos los mismos protagonistas, porque de la forma en que provienen las llaves, Gremio enfrentará a Palmeiras en los cuartos de final, mientras que Boca y River podrían reeditar aquella escandalosa final de 2018 pero en este caso, en semifinales.

Claro que para que tres de los cuatro semifinalistas sean los mismos que en 2018, cada uno de ellos deberá pasar los cuartos de final y no todos tienen la misma calidad de obstáculos. Gremio, no sólo semifinalista de 2018 sino campeón en 2017, siempre dirigido por el ex delantero de los ochenta, Renato Portaluppi, deberá enfrentar al Palmeiras de Luiz Felipe Scolari, siempre muy potente y con la base de la Copa Libertadores pasada.

Tres veces campeón de la Copa Libertadores y una vez de la Copa Intercontinental, Gremio pudo mantener la base del equipo que ganó el título en 2017 y sólo perdió al gran portero Marcelo Grohe, aunque mantiene acaso una de las mejores defensas del mundo, con la zaga central compuesta por Pedro Geromel y el argentino Walter Kanemann, un gran creativo como Luan, un atacante con experiencia como Diego Tardelli y un extremo como Everton, una de las grandes revelaciones de la reciente Copa América. Gremio no tuvo mayores problemas para eliminar en octavos de final a los paraguayos de Libertad por un global de 5-0 entre los dos partidos.

El poderoso Palmeiras, además con el experimentado Scolari en el banquillo, cuenta con jugadores de gran trayectoria como el portero Fernando Prass, el internacional paraguayo Gustavo Gómez y el múltiple campeón Edu Dracenas como defensas centrales, el recio Felipe Melo, junto a Bruno Henrique y a Lucas Lima en el medio, y Dudú, Deyverson y el colombiano Miguel Borja en el ataque.

Palmeiras, que ya ganó una Copa Libertadores en 1999, eliminó también sin demasiados problemas al argentino Godoy Cruz tras empatar 2-2 en la ida como visitante (tuvo que remontar un 0-2 inicial) para rematar en la vuelta con un contundente 4-0 en Brasil. Los verdes de San Pablo, en donde jugaron Rivaldo o Roberto Carlos, deberán enfrentarse con el Flamengo de Río de Janeiro, que realizó una gran inversión en fichajes tratando de regresar a tiempos de gloria ya demasiado pasados.

Inter, rival histórico de Gremio en Porto Alegre en la zona “gaucha” del sur de Brasil, de costumbres parecidas a la Argentina y al Uruguay, deberá enfrentarse en los cuartos de final al Flamengom y también cuenta con grandes jugadores, como el experimentado y veterano creativo argentino Andrés D’Alessandro, símbolo del club, en el que llegó a jugar hasta en la Segunda División, así como su compatriota y defensa central Víctor Cuesta, mientras que en el ataque comparten la línea el destacado centrodelantero peruano Paolo Guerrero y el uruguayo Nicolás “Diente” López, con un prometedor futuro.

Inter tampoco se queda atrás en títulos porque ya ganó dos Copas Libertadores y en ambos casos, bastante recientes, en 2006 y 2010 y en el primero de los casos, venció en la final del Mundial de Clubes al Barcelona de Frank Rikjaard. Su pase a los cuartos de final fue tan claro como el de su adversario de ciudad porque eliminó a Nacional de Montevideo por un global de 3-0, imponiéndose en ambos partidos.

De hecho, Flamengo, de Río de Janeiro, sólo ganó una Copa Libertadores en 1981, en tiempos de Zico y Junior, y cuenta ahora con una plantilla con muchos jugadores de experiencia europea como el ex portero del Valencia Diego Alves,  Rafinha, ex Bayern Munich en un lateral, y Filipe Luis, ex del Atlético Madrid, en el otro, el colombiano Gustavo Cuéllar y el uruguayo Giorgian De Arrascaeta en el medio, junto con el ex Atlético Madrid Diego, en la creación, con Gabriel Barbosa y el colombiano Fernando Uribe en el ataque, y con la chance de que a último momento pueda llegar el italiano Mario Ballotelli, quien rescindió contrato con el Olympique de Marsella.

Para Río de Janeiro es todo un desafío porque ningún equipo de esta ciudad ha podido ganar una Copa continental desde que Vasco Da Gama lo consiguiera en 1998, hace 21 años. Flamengo no obtuvo tan fácil su clasificación porque tras caer 2-0 en Ecuador ante el Emelec, venció en la revancha por el mismo marcador y tuvo que definir en los penaltis.

En el caso de que Gremio e Inter pasaran sus llaves de cuartos de final, y Boca y River las suyas, la Copa Libertadores podría tener dos enfrentamientos históricos de semifinales: Boca-River (ambos de Buenos Aires) y Gremio-Inter (los dos de Porto Alegre). Lo que sí ya es seguro es que en la final que por primera vez se jugará a partido único en Santiago de Chile, ya habrá un equipo brasileño, a la espera de su rival que podría ser sólo argentino, paraguayo o ecuatoriano.

Del otro lado de la llave aparece River, el actual campeón, que apenas si contrató al defensor internacional chileno Paulo Díaz, desde Emiratos Árabes, pero que pudo mantener gran parte de la plantilla que ganó la Copa en 2018, aunque perdió a sus dos creativos, Gonzalo Martínez, transferido a la MSL de los Estados Unidos, y tiene lesionado al colombiano Juanfer Quintero.

River, un equipo con gran solidez y fuerte mentalidad ganadora (ha ganado también la Copa de 2015 con el mismo entrenador que se mantiene desde hace cinco temporadas, Marcelo Gallardo), pasó los octavos por penaltis ante Cruzeiro, tras empatar ambos partidos 0-0 aunque en el balance fue superior a su rival.

River deberá enfrentarse a los paraguayos de Cerro Porteño, que nunca ganaron una Copa Libertadores y que están dispuestos a ser protagonistas, dirigidos por el experimentado entrenador argentino Miguel Russo, y tras sorprender al también San Lorenzo de Almagro dando vuelta el partido (2-1) luego de haber empatado 0-0 en la ida en Buenos Aires.

Cerro Porteño contrató muchos jugadores de experiencia para afrontar las fases finales de la Copa Libertadores como el portero Juan Pablo Carrizo, ex Inter de Milán, quien regresará al Monumental de River ocho años después de haber protagonizado en el club argentino el único descenso a Segunda de su historia, con todo el morbo que esto significa. En la defensa, cuenta con los experimentados Marcos Cáceres y Salustiano Candia, el venezolano/español Fernando Amorebieta (ex Athletic de Bilbao), y los atacantes argentinos Federico Carrizo (ex Boca), Joaquín Larrivey (ex Serie A italiana) y el ex Bundesliga Nelson Haedo Valdez.

Completando los cuartos de final, Boca aparece como uno de los equipos más poderosos, con jugadores como el portero Esteban Andrada, el lateral colombiano Frank Fabra, el italiano Daniele De Rossi, los ex internacionales Carlos Tévez y Mauro Zárate y el volante ex Porto Eduardo Salvio, para enfrentar a la Liga Deportiva de Ecuador.

Boca, el segundo club con más títulos sudamericanos (seis) pudo solventar su serie de octavos de final ante los brasileños del Atlético Paranaense con un global de 3-0, ganando ambos partidos, mientras que en la Liga, que se hace fuerte en la altura de la ciudad de Quito y que fue campeona en 2008, se anuncia el regreso del lateral Antonio Valencia, tras su extenso y exitoso paso por el Manchester United, y con la particularidad de que su entrenador, el uruguayo Pablo Repetto, ya eliminó a Boca en cuartos de final de la Copa de 2016, dirigiendo a otro equipo ecuatoriano, Independiente del Valle, y en cuartos de final de esa misma temporada, había eliminado a River. Ahora tendrá que volver a enfrentar a Boca y acaso, si pasa, a River.

 ¿Podrá repetir la hazaña?


viernes, 16 de agosto de 2019

Atlético Madrid, la sensación del verano, y el Barcelona de Messi, de De Jong y Griezmann, máximos candidatos a ganar la Liga Española (Interia)




El Atlético Madrid, sensación del receso veraniego y con un importante cambio de jugadores respecto de la temporada pasada, y el Barcelona, que además de contar con el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, ahora tendrá en su plantilla a estrellas como el francés Antoine Griezmann y al holandés Frankie De Jong, además de ser el vigente campeón, son los dos máximos aspirantes a ganar la nueva Liga Española, que se inicia este fin de semana y que finalizará en mayo de 2020.

Los clubes españoles se han gastado una cifra récord en fichajes, unos 1300 millones de euros, apenas superados por los ingleses de la Premier League (poco más de 1400 millones) en una muestra más de que la crisis económica española va quedando atrás y que las cuentas de muchas entidades deportivas han ido mejorando, entre los controles que establece ahora el sistema del Fair Play Financiero de la UEFA y una mayor presión de la propia Liga de Fútbol Profesional (LFP).

De todos modos, y de manera irregular porque no debería permitirse, es posible que los clubes españoles continúen haciendo fichajes (y vendiendo jugadores) hasta el próximo 2 de septiembre, por lo que lo harían con la Liga ya comenzada. En este caso, las puertas están abiertas para la posible llegada del brasileño Neymar al Real Madrid o al Barcelona, en lo que sería una notable mejora en la calidad del torneo. Distinto es el caso del francés Paul Pogba, del Manchester United, por el que puja el Real Madrid, pero los ingleses no parecen estar por la labor de dejarlo ir.

Esta vez fue el Atlético Madrid el que, de momento, más dinero gastó en la contratación de un jugador, el joven portugués del Benfica Joao Félix, y por lo que se pudo ver, parece haber acertado con creces. Los rojiblancos de la capital española pagaron 127.200.000 euros pero las apariciones del volante creativo luso mostraron destellos de enorme calidad y con las posibilidades futuras de marcar una época.

Cuando acabó la Liga pasada, a mediados de 2019, todo indicaba que se trataba del final de un ciclo para el Atlético. Su venerado entrenador, el argentino Diego Simeone, lleva ocho años en su cargo y esta vez se le había ido toda la defensa (Juanfran, Diego Godín, Lucas Hernández y Felipe Luis), uno de sus volantes más prometedores, Rodri, al Manchdester City de Josep Guardiola, y nada menos que un campeón del mundo, Griezmann, quien ya había estado a punto en la temporada anterior y al final decidió quedarse un año más, pero ahora prefirió emigrar al Barcelona.

Sin embargo, Simeone reconstruyó el equipo con jugadores como Felipe Monteiro (Porto), el volante Marcos Llorente (Real Madrid), el lateral izquierdo brasileño Renán Lodi (Atlético Paranaense), el volante mexicano Héctor Herrera (Porto), Iván Sapojnic (Benfica), el lateral derecho Kieran Trippier (Tottenham) y el central Mario Hermoso (Español), además de la gran figura, el citado Joao Félix. Y el resultado no pudo ser mejor. El equipo no sólo aumentó su rendimiento, sino que aparece ahora más suelto, menos estructurado, con más sentido del juego y una mayor definición.  La prueba estuvo en el tremendo 7-3 que le propinó al Real Madrid en un amistoso en los Estados Unidos.

Precisamente, el Real Madrid fue el club que más dinero gastó en el total de los fichajes en España, unos 305,5 millones de euros (el Atlético, 267, el Barcelona, 255, el Sevilla, 149 y todos los demás equipos, menos de cien millones, siendo el Betis el quinto con 88.750.000, lo que muestra a las claras que la Liga Española sigue siendo un torneo desigual entre tres equipos que aspiran a salir campeones (los dos grandes de la capital y el Barcelona), una clase “media alta” que aspira a los puestos europeos (Valencia, Sevilla, Betis, a veces el Athletic o el Español, con el agregado de alguna sorpresa), y el resto aspira a mantener la categoría.

Esta vez, pese al gasto en jugadores, el Real Madrid no da muestras de haber mejorado. Ni siquiera el regreso del entrenador francés Zinedine Zidane, en el final de la temporada pasada, logró cambiar una mala dinámica de un equipo cansado, en un ciclo agotado, y que no encontró el recambio justo para la traumática salida de su gran estrella de los últimos cincuenta años, el portugués Cristiano Ronaldo. Nunca más recuperó aquel poder de gol, y el maltrato a otro gran delantero como lo es el galés Gareth Bale, al que le busca permanente salida, al igual que al creativo colombiano James Rodríguez (de probadísima calidad), son una prueba del desconcierto.

Zidane pidió grandes fichajes, pero el único “galáctico” que llegó fue el belga Eden Hazard (100 millones), del Chelsea, y junto con él, el goleador del Eintracht Francfurt Luka Jovic (60 millones), el joven delantero Rodrygo (Santos de Brasil), el central Eder Militao (Porto) y el lateral Ferland Mendy (Olympique de Lyon). También trajo a un talentoso joven japonés de brillante futuro, Takefusa Kubo, que pasó por La Masía, donde se preparan los juveniles del Barcelona, pero la Casa Blanca quiere cederlo una temporada al Valladolid, para que se foguee, o dejarlo, de momento, en su segundo equipo, el Castilla, que milita en Segunda B (Tercera División).

Zidane pretende a toda costa a su compatriota Paul Pogba, del Manchester United, que no está dispuesto a dejarlo ir, y el presidente del club, Florentino Pérez, no ve con malos ojos si el PSG le ofrece a Neymar a bajo coste o cedido por una temporada, si bien no es, claramente, un objetivo de los blancos y en cambio sí lo es del Barcelona. Pero el brasileño (hoy más una “celebrity” que una estrella del fútbol) operaría como revulsivo en un ataque que amaga y no concreta, y que sufrió, además, por la grave lesión de Marco Asensio, que lo alejará varios meses de las canchas. Otroi que podría llegar es el volante Donny Van de Beek, del Ajax, importante para motorizar un mediocampo lento, con poca motivación y jugadores muy gastados, como Luka Modric y Toni Kroos, de enorme calidad técnica.

El Barcelona, que es el tercer equipo en gastos de fichajes, con 255 millones de euros, ha esperado a que llegara julio para anunciar la contratación de Griezmann por el “chollo” de 120 millones cuando antes de ese mes debía pagar 200, por una cláusula que tenía el jugador con su ex club, el Atlético. Y los azulgranas también invirtieron, muy bien, otros 75 millones en uno de los mejores jugadores del mundo de la pasada temporada, el holandés del Ajax Frenkie De Jong, aunque siguen tratando de ubicar al brasileño Philippe Coutinho, ya sea en el Bayern Munich o como parte de pago del ansiado Neymar, quien de regresar desde el PSG tras su traumática ida de hace dos años, generaría un enorme revuelo.

Tanto el Real Madrid, como el Barcelona y el Atlético Madrid deberán afrontar también la Champions League y, en menor medida, la Copa del Rey. A ellos se les sumará este año un Valencia con muchos problemas institucionales y económicos y que todavía no tiene certeza de que podrá seguir contando con su goleador Rodrigo (también de la selección española).

De todos modos, el Valencia se las arregló para renovar su plantilla, al traer al segundo portero del Barcelona, Jasper Cillessen (de gran nivel), al delantero uruguayo del Celta, Maxi Gómez, al central Mangalá (Manchester City) y a Jaume Costa (Villarreal) aunque también se le fueron el goleador italiano Simone Zaza, el portero Neto, el central colombiano Jeison Murillo y el delantero Santi Mina.

De todos modos, el Valencia no se encuentra ni entre los primeros cinco equipos entre los que más han gastado. El Sevilla (149 millones) y el Betis (88.750.000), ambos de Andalucía, han hecho mucho más inversiones en fichajes, aunque también lo pudieron hacer porque se encuentran en las mismas posiciones entre los que más recaudaron (Atlético Madrid, 311 millones, Barcelona,146.400.000, Real Madrid, 115, Sevilla, 101,700.000 y Betis, 69.500.000), y hay clubes que no recaudaron nada, como Osasuna, Mallorca y Alavés, mientras que el Athletic de Bilbao no gastó ni recibió nada).

Tanto Sevilla (Julen Lopetegui) como Betis (Rubí) estrenan entrenadores.  La diferencia es que el Sevilla deberá jugar la Europa League, al igual que el Getafe, que hizo historia la temporada pasada con José Bordalás como entrenador, mientras que el Espanyol (que también estrena entrenador con David Gallego, quien a su vez reemplaza a Rubí) se encuentra a un paso, aunque debe atravesar la clasificación antes de llegar a la fase de grupos.

Esta nueva Liga Española seguirá con veinte equipos participantes, con los cuatro ascensos desde Segunda de Osasuna, Grabada, Málaga y Mallorca (descendieron a Segunda Girona, Huesca, Rayo Vallecano y el Deportivo La Coruña),  y el reparto geográfico parece bastante equitativo: 4 de Madrid (Real Madrid, Atlético Madrid, Getafe y Leganés), 4 de País Vasco (Athletic de Bilbao, Real Sociedad, Eibar y Alavés), 3 de Andalucía (Sevilla, Betis y Granada), 3 de la Comunidad Valenciana (Valencia, Villarreal y Levante), 2 de Cataluña (Barcelona y Espanyol), 1 de Castilla y León (Valladolid), 1 de Galicioa (Celta), 1 de Islas Baleares (Mallorca) y 1 de Navarra (Osasuna).

Nuevamente con el VAR y con la disputa cada vez mayor entre la Real Federación Española (RFEF) y la Liga de Fútbol Profesional (LFP) por cada uno de los estamentos de poder (la última fue sobre si se debe o no jugar los lunes, y tuvieron que llegar a la Justicia, que determinó que sólo puede jugarse viernes, sábado y domingo), la Liga Española sigue siendo una de las más atractivas del mundo, aunque también siga habiendo enormes desigualdades entre sus equipos.


miércoles, 14 de agosto de 2019

¿Puede postergarse el inicio de la Liga por un Lock Out de los clubes? (Interia)





La Liga Española de fútbol vive días turbulentos y no es casualidad. A apenas días de comenzar la temporada 2019/20, los clubes, nucleados en la Liga, analizan la posibilidad (remota, de momento) de organizar un Lock Out para postergar el inicio de los dos torneos (Primera y Segunda) a partir de la disputa de su entidad con la Federación Española (RFEF) sobre si se debe jugar o no los lunes y los viernes, además de sábados y domingos.

Hace apenas días que el juez Andrés Sánchez Magro determinó que sí se jueguen partidos los viernes pero que no deberá jugarse los lunes, lo que para el presidente de la RFEF, el ex jugador y presidente del sindicato de futbolistas españoles (AFE), Luis Rubiales, se trato de “un día histórico porque se ha cumplido con la posición de la Federación y mi compromiso con las aficiones de desterrar los lunes de nuestro fútbol”.

Esta batalla por los días de juego de los partidos de los torneos españoles de primera y Segunda entre la RFEF y la Liga (LFP) hay que enmarcarla en un duro enfrentamiento político que vienen sosteniendo desde la asunción de Rubiales como presidente de la RFEF días antes del Mundial de Rusia 2018, luego de que ya en la campaña electoral, el titular de la LFP, Javier Tebas Medrano, dijera que no veía al finalmente ganador como “un dirigente capaz” aunque luego, por una cuestión de gobernabilidad, tuvo que modificar su discurso.

Uno de los primeros enfrentamientos ocurrió a partir del partido Girona-Barcelona por la pasada Liga Española, cuando Tebas intentó que se jugara en Miami, Estados Unidos, y Rubiales se opuso, argumentando que había ya un compromiso con los abonados a las entradas para los partidos del Girona como local y que llevar el partido a Miami significaría un fraude hacia ellos, “a no ser que el Girona o la LFP se hicieran cargo de pasajes y estadías para todos”.

El argumento actual, sobre la batalla por los días de partidos de los nuevos torneos españoles para la temporada 2019/20, es que, según Tebas Medrano, es la LFP la que decide el calendario y que un quite de días (la RFEF no quería que se jugara ni viernes ni lunes aunque para el viernes estaba dispuesta a conversar) significaría una pérdida de 300 millones de euros por enojar y cambiar las reglas de juego a los teleoperadores de TV cable y la pérdida de credibilidad del fútbol español en el mundo.

Por el contrario, Rubiales insiste en que el calendario es resorte de la RFEF y no de la LFP y que los lunes son un día pernicioso para los espectadores de fútbol y por eso festejó el fallo judicial.

Pero el fallo no logró apaciguar los ánimos, especialmente de 38 de los 42 clubes que componen la LFP (20 de Primera y 22 de Segunda), que se reunieron y que analizaron la posibilidad de un Lock Out, es decir, no comenzar la Liga al quitar el apoyo organizativo, si se mantiene el respeto al fallo judicial, una especie de desacato a la legalidad vigente.

Apenas cuatro clubes, el Real Madrid, el Barcelona, el Athletic de Bilbao y el Espanyol se mostraron, en esa reunión, dispuestos a tender puentes con la RFEF, pero la mayoría cree que no hay nada que dialogar pese a que Rubiales quiere establecer algún tipo de contacto con los clubes pero saltando a la LFP como interlocutora.
“Nosotros funcionamos nucleados en la LFP y entonces ella nos representa”, dijeron varios dirigentes tras la reunión. De todos modos, los clubes deben, forzosamente, relacionarse con la RFEF por sí mismos y sin la LFP para determinar todo lo referente a la Copa del Rey, que organiza la RFEF y no la LFP.

Rubiales no sólo está enfrentado a Tebas sino también a Javier Lozano, presidente de la Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) e incluso, ambos viven una tensión parecida a la del fútbol porque el presidente de la RFEF convocó a los clubes, sin pasar por la LNFS para proponerles otro modelo de gestión y cedieran los derechos audiovisuales de la competición, aunque los clubes respondieron respaldar a Lozano, pero la RFEF reivindicó su derecho a reunirse con los clubes “sin necesidad de pasar por intermediarios”.

Almagro, una piedra en el zapato en la historia de Boca (Infobae)




Pese a una escasa participación en los torneos de Primera División, Almagro fue siempre una piedra en el zapato de Boca a lo largo de la historia, y si los xeneizes le llevan un partido entre los diez que jugaron oficialmente, los Tricolores le ganaban uno que se terminó suspendiendo y ayer, si bien empataron, los de José Ingenieros lograron la clasificación a la fase siguiente en la Copa Argentina.

Incluyendo los dos partidos amistosos, de 1950 y 1999, Boca sigue manteniendo una ventaja de un partido (ganó 5 empataron 2 y perdió 4), pero la paridad es una de las constantes de los enfrentamientos que comenzaron en 1927 y que cuentan con interesantes particularidades, como los debut de José Manuel Moreno y Daniele De Rossi en Boca, o la participación de otro campeón mundial con Italia, Raimundo Orsi, en Almagro.

Se enfrentaron por primera vez durante la etapa amateur, en el torneo de 1927, y Boca ganó 1-0 en el estadio anterior a la Bombonera. Fue el 20 de marzo y el gol lo anotó Eulogio Echeverría. Un año más tarde, el 9 de diciembre de 1928, y en el mismo estadio, Almagro daba la sorpresa y se imponía 2-1 con goles de Picabea y Bianchi, aunque lo ganaba el local con un gol de Esteban Kuko. Y el último partido de la etapa amateur, se llevó a cabo el 29 de junio de 1930 en la anterior cancha de Almagro, en la avenida Triunvirato al 3900, en Villa Urquiza. Boca se impuso 3-1 con la particularidad de que Mario Evaristo marcó los tres goles, y el último de ellos fue olímpico. Lorenzo Rabanal descontó para Almagro.

Tras ocho años sin jugar, volvieron a enfrentarse en el torneo de 1938, ya en el profesionalismo, y con otra rareza, porque ninguno de los dos partidos de esa temporada se llevaron a cabo en los estadios en los que oficiaban como locales. En la ida, el 14 de agosto, en el estadio de Vélez, Boca ganó 4-1 como visitante con dos goles de Delfín Benítez Cáceres, Daniel Sabio y Miguel Careri, mientras que Tomás Constantini descontó para Almagro, que contaba en su plantel con Raimundo Orsi, campeón mundial con Italia en 1934 y que en 1936 había jugado para Boca.

La revancha se jugó en el Viejo Gasómetro de San Lorenzo el 12 de diciembre, y otra vez Almagro dio la sorpresa, al imponerse 4-3 como visitante con goles Ricardo Staggi, Moisés Baressi y dos de José Guillermo Fernández, mientras que los de Boca los marcaron Benítez Cáceres, Careri y Rafael Sanz.

Ese sería el último partido oficial por 62 años en los que solamente se enfrentaron dos veces por amistosos. El primero, jugado el 8 de marzo de 1950 en la Bombonera, fue el escenario para la presentación de José Manuel Moreno como jugador de Boca. Ese día los xeneizes se impusieron por el contundente 6-2 (2 de Marcos Busico, 2 de Herminio González, Juan José Ferraro y Jorge Benítez, y descontaron Enrique Planisi y Novoa para Almagro). El otro amistoso se llevó a cabo mucho después, el 2 de agosto de 1999 en Casa Amarilla y Almagro se impuso 3-1 (Marcelo Couceiro, Claudio Filosa y Roberto Demus, y descontó Javier Rosada).

Los enfrentamientos oficiales volvieron al año siguiente, por el torneo Apertura 2000, que Boca ganaría con un director técnico que había simpatizado por Almagro en su infancia, Carlos Bianchi. Boca se impuso 2-0 en la Bombonera el 17 de septiembre, con goles de Martín Palermo, de penal, y Marcelo Delgado. Sin embargo, en la revancha por el Clausura 2001, exactamente seis meses después, el 17 de marzo, Almagro sería el vencedor, jugando como local en Ferro, por 1-0 con gol de Julio Bevacqua.

Almagro volvería a la Primera en 2004 y otra vez complicaría a Boca. Le empató en la Bombonera 1-1 el 12 de diciembre por el Torneo Apertura con un gol de Osvaldo Miranda, y Mauro Boselli marcó el de los locales.

En la revancha, el 3 de julio de 2005 por el Clausura 2005, se jugó por primera y única vez en el estadio de Almagro en José Ingenieros. Los locales, dirigidos por el recientemente fallecido José Luis Brown (ex jugador de Boca) se imponían 3-2 (con goles de Lucas Sparapani y 2 de Federico Nieto, mientras que para Boca, con jugadores de divisiones inferiores por la renuncia de Jorge Benítez como DT y con Abel Alves como interino, anotaron Oscar Trejo y Matías Cahais), cuando a los 20 minutos del segundo tiempo, el árbitro Raúl Bertinotti suspendió el partido por incidentes en la tribuna de Almagro (los barras bravas rompieron el alambrado) y al rato, también del lado de Boca. El Tribunal de Penas les dio por perdido el partido a los dos (0-2 a Almagro y 2-3 a Boca). Almagro ya había descendido al Nacional B.

Ayer, otra vez, y por la Copa Argentina, Almagro dio la nota ante Boca y empañó el debut del italiano Daniele De Rossi, porque ni siquiera su gol sirvió para clasificarse. Otro ex xeneize, el “burrito” Juan Manuel Martínez, ayudó con su gol para empatar 1-1 e ir a los penales, donde los Tricolores ganaron 3-1 y se clasificaron para los octavos de final.

Si se contara este empate como triunfo, y el partido del Clausura 2005 hubiese llegado hasta el final, acaso estaríamos hablando de una total paridad entre Almagro y Boca en la historia.





Adrián, el héroe impensado del Liverpool en la Supercopa de Europa, ex “Rey de los Penales” en el West Ham, que hace diez días estaba entrenándose solo y sin club en un pueblito de Andalucía (Infobae)





“¡¡¡Aaaaadriaaaaan!!!”, exclamó con humor el alemán Jürgen Klopp, director técnico del Liverpool, imitando aquel famoso grito de guerra de Sylvester Stallone en la película “Rocky”, en referencia al español que acababa de atajar el penal decisivo en la definición desde los doce pasos ante el Chelsea, que le dio ayer la cuarta Supercopa de Europa de su historia a los “Reds”, que así alcanzaron con cuatro títulos al Real Madrid.

Apenas el pasado 5 de agosto, el andaluz Adrián había sido contratado por el Liverpool después de quedar libre el pasado 30 de junio tras seis temporadas en el West Ham y cuando se entrenaba solo en la Unión Deportiva Pilas con el equipo de preparadores de arqueros en las instalaciones del estadio Manuel Leonardo Ventura de la localidad de Pilas, conocido antes como Los Ventolines, en Alijarafe, a 29 km de Sevilla.

Después, todo sucedió muy rápido, desde que el belga Simon Mignolet, de varias temporadas en el Liverpool, decidió por fin retornar a su país para fichar por el Brujas, y Klopp se dio cuenta de que necesitaba un suplente para una figura internacional como el brasileño Alisson Becker.

Entonces, Adrián fue al banco el pasado sábado en el debut del Liverpool en la Premier League como local en Anfield ante el recién ascendido Norwich, al que le ganó por 4-1, pero a los 40 minutos del primer tiempo, Alisson se lesionó en una pantorrilla, tiene para un mes de recuperación, y justo llegaba un gran compromiso internacional, nada menos que la final de la Supercopa Europea, en Estambul, ante el Chelsea.

Y Adrián no desaprovechó su oportunidad y como le hubiera dicho Javier Mascherano, se convirtió en héroe de los hinchas “reds” al atajar el quinto y decisivo penal a Tammy Abraham, con el que su equipo venció al Chelsea por 5-4 desde los doce pasos tras un excelente partido que terminó 2-2 en los 120 minutos, debido a que tuvieron que jugar un tiempo extra de 30 minutos. Además, fue la revancha de este inicio de temporada para el Liverpool, que con Alisson en el arco había perdido días atrás por penales la final de la Community Shield (Supercopa inglesa) ante el Manchester City.

Otra vez como 14 años, el Liverpool se coronaba campeón de un título europeo en Estambul, en otra final histórica y por penales. La anterior había sido la famosa remontada con el español Rafa Benítez como entrenador, por la Champions League, ante el Milan luego de haberse ido al descanso perdiendo 3-0. El partido había finalizado 3-3 y luego, el polaco Jerzy Dudek, fue el héroe en los tiros desde los doce pasos.

Poco importó que en el momento del último penal, cuando Liverpool se imponía 5-4 y todos habían convertido el suyo, Adrián se adelantara un poco y que engañara al VAR y a la árbitra Stéphanie Frappart, porque Klopp salió corriendo, junto a la mayoría de los jugadores del Liverpool, para abrazarlo, sin dar tiempo a nada.

Durante el partido, Adrián le cometió un leve penal (otorgado por el VAR) al propio Abraham que significó el empate del Chelsea 2-2, y que marcó Jorginho, y tuvo un par de atajadas enormes, como por ejemplo un disparo del joven Mason Mount, y el travesaño lo salvó en el primer tiempo luego de un gran tiro de Pedro Rodríguez.

Tras el partido, el DT Klopp destacó “la increíble preparación” del arquero que tuvo que jugar por la lesión de Alisson Becker en el debut liguero del Liverpool en el pasado fin de semana. “No venía jugando desde hacía tiempo, pero tenía que estar preparado, y lo estaba. Hizo algunas tapadas fenomenales y estar tan preparado como él esta noche, es increíble. No sólo tiene una gran personalidad en el césped sino también en el vestuario. ¡Hablaba más fuerte que yo! Puede estar realmente orgulloso de lo que hizo esta noche. ¿Dónde estaba Adrián cuando jugamos contra el Manchester City hace dos semanas? El entrenador de arqueros me dijo que necesitaba tiempo para ponerse en forma pero no tuvo tiempo y aún así, jugó muy bien esta noche”.

Adrian San Miguel Del Castillo (3/1/1987) se formó en los juveniles del Betis, y le tocó debutar en el Málaga en la temporada 2012/13 en una situación parecida a la actual: habían expulsado a Casto, el arquero titular, a los 10 minutos del primer tiempo y no estaba el suplente Goitía, ante el Málaga en La Rosaleda. De todos modos, ese día (29/9/2012), no pudo evitar la derrota de 4-0 pese a una gran actuación que evitó una diferencia mayor, aunque el director técnico Pepe Mel ya no le quitó la titularidad,  especialmente después de su brillante partido de la semana siguiente en el 3-0 ante la Real Sociedad y el Betis se clasificó a la E-League luego de un lustro, en una temporada histórica.

Para la temporada 2013/14, Adrián pidió que le pagaran lo mismo que al danés Andersen, nuevo fichaje del Betis, pero el club no accedió y así se fue al West Ham,  después de haber sido estudiado por el DT del equipo inglés, Sam Allardyce , y su entrenador de arqueros Martyn Margetsony. En ese momento, Adrián tenía 26 años. En los “Hammers” jugó seis temporadas hasta quedar libre el pasado 30de junio, totalizando 150 partidos, de los que 125 fueron por la Premier League.

Ya en la última temporada había perdido continuidad y sólo jugó cinco partidos como titular, detrás del polaco Lucasz Fabianski, y tras haber peleado mano a mano por ocupar el arco del West Ham, en 2017/18 con Joe Hart, gran apuesta del club, que lo hizo regresar desde el Torino.

Adrián es un ejemplo de resiliencia y jamás se da por vencido. Al llegar al West Ham, tuvo que pelear el puesto con el finés Jussi Jaaskelainen, que era un fijo para el DT Allardyce, pero a los seis meses se había quedado con la titularidad. Poco después, el 13 de enero de 2005, fue  el héroe de los penales al eliminar al Everton por la tercera ronda de la Copa Inglesa, luego de estar 8-8 en la definición por penales, cuando atajó el de Steven Naismith (contuvo dos esa vez) y luego, marcó el suyo para darle la victoria 9-8 a su equipo. Al festejar, revoleó los guantes.

En el partido homenaje a su compañero Mark Noble, llegó a eludir a casi todo el equipo rival antes de marcar un gol, aunque su gran partido, inolvidable, fue el 0-0 vs Chelsea en enero de 2014 en Stamford Bridge (“fue una especie de éxtasis esa noche, unos treinta y tantos tiros, no sé cuántos centros al área y nos llevamos un punto. No parecía mucho pero nos ayudó a evitar el descenso”, recordó en una reciente entrevista con el diario español “Marca”). Fue héroe de Upton Park y luego, en el Olímpico de Londres, los dos últimos estadios del West Ham. Llegó a atajar tres penales seguidos desde su llegada a la  Premier League por lo que lo llegaron a apodar “The Penalty King”.

“Todo esto quedará en mi memoria con mucho cariño. Quiero desearle lo mejor al West Ham para el futuro y tal vez algún día nos volveremos a encontrar”, escribió cuando se fue el 30 de junio pasado.

Todo parecía dado para su vuelta al Benito Villamarín porque  el arquero titular del Betis, Pau López, iba a ser transferido a la Roma y él estaba libre. Pero el club se decantó por Dani Martín, del Sporting Gijón, campeón europeo sub-21. Luego iba a ir al Valladolid, pero consiguió el préstamo del ruso del Real Madrid, Lunin. Pero a principios de agosto apareció el Liverpool con una oferta irrechazable.

Como agradecimiento, antes de irse de los entrenamientos en el UD Pilas, Adrián le entregó al club un cheque-regalo con material deportivo “para que puedan seguir creciendo y mejorando. Muchas gracias por su hospitalidad y cariño”. El club correspondió con otra declaración, deseándole “la mayor de las suertes en su trayectoria deportiva, que sea larga y llena de éxitos”.

Cuando fue fichado por el Liverpool, Adrián declaró que “soy muy ambicioso y voy a trabajar al máximo para ponérselo difícil al entrenador”.  “Bienvenido al Liverpool”, “Entrada triunfal” o “Dispuesto a aprovechar al máximo su inesperado ascenso” fueron títulos de hoy en los diarios ingleses. Muchos ya dicen que en los “Reds”, sigue los pasos de su compatriota Pepe Reina, campeón de Europa y Mundial con la selección española.

A los 32 años, Adrián San Miguel no se rinde.