lunes, 17 de diciembre de 2018

Los seguidores del fútbol árabe: más interés que pasión, y con la mira puesta en el extranjero (Infobae)



                                                               Desde Dubai



Las camisetas que aparecen con mayor visibilidad en la enorme casa de artículos deportivos “Sun and Sands Sports”, en “The Dubai Mall”, uno de los shoppings más grandes de esta ciudad turística, son extranjeras.

En su mayoría suelen ser de la Premier League, pero gracias al Mundial de Clubes, una de las que más lucen y se venden es la del Real Madrid, junto con otra que se muestra bastante y es la de Al Alain, uno de los clubes más populares de los Emiratos Árabes Unidos, y que será rival de River Plate este martes por la primera semifinal.

Cuando consultamos entre los vendedores de indumentaria deportiva quién nos puede hablar de fútbol, todos apuntan al mismo compañero, Ahmed Hassán, que no nació en EUA sino en Egipto y se manifiesta fanático de Al Ahly, de su país, y rápidamente nos recuerda que este equipo “está entre los más ganadores de torneos internacionales del mundo, detrás de Real Madrid y de Boca Juniors”.

Hassan relata que entre los habitantes de EUA “no hay pasión. En todo caso, lo que hay es un seguimiento de los clubes más poderosos de Europa, que se miran mucho por televisión”, pero que en cambio, muy poca gente concurre a los partidos oficiales de la Liga Árabe, no más de cinco mil personas en el mejor de los casos.

Precisamente el Sarja, de esa ciudad, lidera la liga con 31 puntos, seguido de Al Jazira (Abu Dabi) y de Al Ain con 28, y cuarto marcha Al Ahly (Dubai), con 25 puntos.
Hassan nos cuenta (y luego lo comprobamos en la calle) que si uno preguntara sobre el Mundial de Clubes, casi todo el mundo sabe que se juega en la semana pero salvo quienes viven en el sector de Al Ain o Abu Daby, desde Dubai pocos se plantean ir a los partidos “salvo la final entre Real Madrid y River. En ese caso, habría mucho público aunque no creo que ni así se llene el estadio”.

Es tal la apatía que “Sun and Sands Sports” inició una promoción para sortear dos entradas para las semifinales entre quienes compren camisetas de fútbol de los equipos participantes.



Si bien no hay diarios deportivos, los ocho periódicos de Dubai (tres en inglés y cinco en árabe) reflejan en sus varias páginas toda la actividad futbolística y lo mismo el poderoso canal de TV BeInSports.

Hassan conoce mucho de fútbol argentino y se manifiesta hincha de Boca, y nos consulta por qué Darío Benedetto salió reemplazado en la segunda final de la Copa Libertadores en Madrid y se queja por las decisiones que tomó en ese partido el saliente entrenador Guillermo Barros Schelotto.

Parece bastante pasional, incluso, al sabernos argentinos, nos comenta con tristeza la “mala suerte” de Héctor Cúper ex entrenador de la selección egipcia “porque hizo un buen trabajo, pero siempre pierde las finales”. Pero aclara que su cercanía con el fútbol (no se pierde ningún partido por TV) “es porque nací en un país en el que este deporte se lleva en la sangre, como ustedes”, pero que la púnica vez que concurrió a un estadio en EUA “fue cuando vino mi Al Ahly de visita,  y ahí hubo un lleno total, pero si no, yo aquí no piso jamás un estadio”.


domingo, 16 de diciembre de 2018

¿Puede este Real Madrid perder el Mundial de Clubes? (Yahoo)



                                       
                                            Desde Dubai


Desde 2014, cuando se sucedieron los éxitos, con las cuatro Champions Leagues ganadas casi consecutivamente por el Real Madrid a excepción de 2015, pocos dudaban cuando se acercaba, en diciembre, el Mundial de Clubes.

Era claro para todos que el Real Madrid era el gran candidato por su enorme potencial, sus estrellas, y porque en la mayoría de casos, sus rivales, en general, representaban menos que muchos de los que tenía que afrontar para ganar cada una de las Champions.

Acaso por eso mismo es que para lograr un cierto nivel de motivación, los jugadores blancos suelen decir que para ganar el Mundialito de Clubes “primero hay que participar en él, con lo cual el requisito es ganar primero una Champions”. Esto mismo acaba de repetir el central francés Raphael Varane luego de la sufrida victoria ante el Rayo Vallecano por 1-0 en el Santiago Bernabeu en el pasado fin de semana.

En verdad, el Real Madrid comenzó a respetar las definiciones con los campeones de cada continente luego de que en 2000, ya con una primera generación de “Galácticos”, se encontró con un Boca Juniors inexpugnable, que lo venció en Japón en la final de la Copa Intercontinental (cuando sólo definían los campeones de Europa y Sudamérica), y en buena parte porque el equipo argentino había llegado con mucha antelación como para realizar una buena adaptación, mientras que los blancos confiaron tanto en sus capacidades que llegaron muy cerca de la fecha del partido, y eso se notó en que iban perdiendo muy pronto por 2-0 y cuando quisieron reaccionar, ya era tarde.

“No nos va a volver a suceder lo de Boca”, afirmó Fernando Hierro al pie del avión hacia Japón para disputar la Copa Intercontinental 2002 ante Olimpia de Paraguay. Fue la primera vez que el Real Madrid llegó a posponer partidos de Liga Española para poder llegar en las mejores condiciones, si bien nunca el Mundial de Clubes alcanzó el status de la Champions.

Pero ahora, además, el Real Madrid se encuentra con otra dificultad, y es que está viviendo una transición luego de muchos años de éxitos. Las intempestivas salidas del entrenador Zinedine Zidane, y de su gran estrella, Cristiano Ronaldo, a la Juventus,  generó un cambio de clima, que se potenció con el disparatado anuncio de la contratación de Julen Lopetegui a dos días del Mundial de Rusia, y lo que comenzó mal, acabó mucho peor.

Santiago Solari, entonces, tuvo que hacerse cargo de una plantilla de la que algunos jugadores se quieren marchar, a otros les trajeron un reemplazante luego de haber sido fundamentales en los logros (como le ocurrió al costarricense Keylor Navas con el belga Thibaut Courtois), y otros se encuentran hasta en debate con la afición, como Isco Alarcón, Gareth Bale y, aunque no es novedad, Karim Benzema.

Los blancos perdieron aquella fortaleza que los hacía un equipo ganador, sólido, por momentos imparable, y algunos resultados así lo certifican, como la dura derrota por la Liga en casa del Eibar (3-0), o ambas derrotas ante el CSKA de Moscú (que ni siquiera pasó de ronda en la fase de grupos de la Champions) al caer 0-3 en el propio Santiago Bernabeu, o incluso, en triunfos muy magros como ante el colista Huesca (0-1 y sufriendo) y la última antes de viajar a Emiratos Arabes Unidos, al vencer 1-0 al Rayo Vallecano con Courtois como héroe y la ratificación de su mal momento.

Real Madrid debutará en el Mundial de Clubes el 19 de diciembre en Abu Dhabi ante el Kashima Antlers, su rival de la final de hace dos años con el que debió sufrir demasiado para imponerse finalmente 4-2.

Enfrente, llega River Plate con una situación completamente diferente. Con la motivación doble de haber ganado hace días la cuarta Copa Libertadores de su historia, pero nada menos que habiéndole ganado la final a su gran rival de toda la vida, Boca Juniors, y en un inesperado escenario como el Santiago Bernabeu.

River sabe bien que esta es una gran ocasión para llevarse el título mundial porque apenas festejó un día su título en Madrid e inmediatamente emprendió su viaje a Al Ain, donde se encuentra concentrado a la espera del partido de semifinales ante el equipo local el próximo 18.

River llega entonado y con una plantilla experimentada, y con algunos jugadores que con el entrenador en ascenso Marcelo Gallardo, ya han ganado dos Copas Libertadores, una Copa Sudamericana, dos Recopas sudamericanas, una Copa Suruga Bank y dos Copas Argentinas desde 2014 y conocen la situación de su posible rival en la final.

De hecho, el entrenador de River, Gallardo, y el del Real Madrid, Solari, llegaron a ser compañeros en el club argentino en los años noventa, antes de que los dos siguieran jugando en el fútbol europeo.

Otra característica que puede ayudar a River a conseguir el primer título mundial para un club sudamericano tras el de Corinthians en 2012 ante el Chelsea es que al finalizar la Copa Libertadores tan cerca del Mundial de Clubes, permite a los equipos estar en muy buena forma y conservar a sus principales estrellas, que antes, cuando la final sudamericana se disputaba en junio, emigraban en su mayoría y para diciembre ya el club llegaba debilitado.

Hoy River podrá disponer, en el Mundial de Clubes a jugadores que posiblemente se alejen en 2019 como Gonzalo Martínez (Atlanta United de Estados Unidos), Exequiel Palacios (Real Madrid) y el colombiano Juan Fernando Quintero (China).

¿Podrá esta vez el Real Madrid retener el título conseguido en las últimas dos temporadas y en tres de las últimas cuatro?

Las reales chances de River para ganar el Mundial de Clubes (Jornada)



                                                       Desde Dubai



“Yo te quiero dar, algo de corazón, vamos vamos Esperance, que tenés que ser campeón”, cantan los tunecinos, todos con camisetas a rayas verticales rojas y amarillas, alentando con la tradicional canción de las canchas argentinas de “La Mosca” al campeón africano, al arribar casi al mismo tiempo que este periodista al aeropuerto internacional de Dubai.

Sin embargo, la actividad del Mundial de Clubes no está en Dubai sino a una hora y media de distancia en bus o coche, en la pequeña ciudad de Al Ain, metida entre el centro comercial de Emiratos Árabes Unidos con sus rascacielos, y Abu Dhabi.

Es en Al Ain donde jugó en el pasado Ignacio Scocco, y donde desde el martes se encuentra concentrado, sin hinchas, que aún no se vieron por la ciudad (lo cual genera inquietud entre los vendedores y revendedores de entradas) y entrenándose fuerte, tratando de enfocarse en el siguiente objetivo, este River Plate flamante campeón de la Copa Libertadores 2018.

Si bien el cuerpo técnico y la dirigencia de River saben que antes de llegar a la final que supuestamente sería ante el Real Madrid (que a su vez debe esperar para la semifinal del 19 de diciembre en Abu Dhabi al ganador del partido de cuartos entre los japoneses de Kashima Antlers y las Chivas de Guadalajara), aparece cierta primera idea de que esta vez, las chances de ganar el Mundial de Clubes son reales.

River llega ayudado por un trascendente cambio de calendario por el que ahora el campeón de la Copa Libertadores se consagra a fines de noviembre y no en junio, lo que antes permitía que en el lapso de medio año hasta el Mundial de Clubes, el representante sudamericano se debilitara por las lógicas salidas de sus estrellas al exterior.

Pero este cambio le permite a River conservare hasta fin de año a Gonzalo Martinez (ya transferido al Atlanta United de la MLS), a Juanfer Quintero (con una muy buena oferta de China) y a Exequiel Palacio (con un pie y medio justamente en el Real Madrid, al punto de que sus familiares fueron a alentarlo a la final contra Boca Juniors en el Santiago Bernabeu con todo pago por el club blanco). Y a esto podría sumarse el anuncio del retiro de Leonardo Ponzio.

En cambio, y aunque sigue siendo el principal candidato por el potencial de su plantel, este Real Madrid dirigido por el argentino Santiago Solari (ex compañero de Marcelo Gallardo en River), es demasiado irregular y llega a Abu Dhabi con muchas dudas y cuestionamientos de la prensa y su propia afición.

Real Madrid ganó una serie de partidos que lo colocaron en la cuarta plaza de la Liga, es decir, en posición de clasificarse a la siguiente Champions League 2019/20, pero no convence.  Con el Eibar había caído 3-0 en País Vasco y 1-0 en Moscú ante un CSKA sin mucho peso en el grupo de la Champions, pero ya la semana pasada le costó muchísimo vencer al Huesca, último de la tabla, como visitante (1-0) , sumado a la estrepitosa caída ante los rusos en el Bernabeu por 3-0, una de las peores derrotas de la historia de los blancos en la competición europea.

¿Qué le pasa al Real Madrid? Que por fin, se encuentra en una transición hacia otro plantel, hacia otro juego. Aquel equipo que ganó cuatro Champions en cinco temporadas desde 2014 ya perdió mucho. Se le fue su principal estandarte, el portugués Cristiano Ronaldo, y con él, la pérdida de 50 goles anuales, pero también un DT que supo manejar con tino un vestuario complicado por la pléyade, Zinedine Zidane.

Desde allí, la espantada. A Keylor Navas, el costarricense arquero del Real Madrid que fue héroe de la pasada Copa, le trajeron al belga Thibaut Courtois porque sí, porque ya tocaba, y no le sentó bien, como Luka Modric intentó irse al Inter en el verano o muchos creen que ni Isco ni el galés Gareth Bale se esfuerzan demasiado.

Solari fue cambiando mucho de jugadores, entre lesiones y bajos rendimientos, y a este Madrid de hoy no se le reconoce.

Ante este panorama, River es el primer equipo sudamericano cerca de poder hacer un partido soñado y de ganar el Mundial de Clubes, lo que no significa que el Real Madrid haya dejado de ser el principal candidato.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Cuál es el programa de acción del Real Madrid en su camino al Mundial de Clubes de Emiratos Árabes (Infoibae)




                                                Desde Dubai



“Esto que nos pasó con Boca en 2000, les aseguro que no nos va a volver a ocurrir”, supo manifestar, al borde del avión, Fernando Hierro cuando el Real Madrid se embarcaba para regresar a Japón como campeón de la Champions League de 2002 y se aprestaba a jugar ante Olimpia de Paraguay, ganador de la Copa Libertadores de América de ese año, por la Copa Intercontinental.

Contra Boca, en la edición de 2000, el Real Madrid había llegado muy justo, y se notó la noche de la final, cuando sus jugadores no resistieron físicamente en el segundo tiempo, ya en desventaja.

Desde ese momento, cada vez que el Real Madrid debió jugar la Intercontinental (2002) y ya luego los Mundiales de Clubes (2014, 2016 y 2017), siempre postergó partidos de Liga Española o se tomó un buen tiempo para llegar a la competencia sin tener que sufrir el desgaste de los viajes y los partidos.

En este caso, el Real Madrid volverá a Abu Dhabi, donde se consagró campeón mundial de clubes de 2017 al vencer en la final a Gremio de Porto Alegre por 1-0 con gol de Cristiano Ronaldo, de tiro libre, aunque ya no cuenta ni con el portugués ni con el entrenador Zinedine Zidane, aunque tampoco con su reemplazante, Julen Lopetegui, sino con el argentino Santiago Solari en el banco de suplentes.

Desde que Solari llegó al Real Madrid, el equipo comenzó a recuperarse en cuanto a la confianza al entrenador en el vestuario y a la cantidad de goles marcados pero según la prensa madrileña, este equipo “es ganable en el Mundial de Clubes” porque no ofrece garantías.

Entre los mayores problemas han estado su tensa relación con Isco, a quien más de una vez dejó fuera del equipo o en el banco, o las duras críticas de la prensa al galés Gareth Bale, a quien responsabilizan de no entregarse o suficiente en los entrenamientos o partidos no tan relevantes.

Pese a todo, desde el Real Madrid se hizo saber que el club no tiene intenciones de grandes fichajes en el próximo mercado de invierno debido a que se encuentra abocado a la costosa remodelación del estadio Santiago Bernabeu, y justamente uno de los que podrían llegar es el volante de River Exequiel Palacios, aunque el club argentino está intentando retenerlo hasta julio de 2019.

Desde que Solari se hizo cargo del equipo, ganó cinco de los seis partidos de Liga que disputó (perdió sólo ante el Eibar aunque por un duro 3-0) para colocarse ya en el cuarto lugar y en posición de clasificarse a la siguiente Champions League de 2019, eliminó al humilde Melilla por la Copa del Rey (4-0 y 6-1) y venció los dos partidos de Champions como visitante ante Viktoria Plzen (5-0) y Roma (2-0) para quedar puntero de su grupo a tres unidades de distancia de la Roma cuando le resta jugar un solo partido, este miércoles ante el CSKA Moscú en el Santiago Bernabeu.

Luego de ese partido, Real Madrid jugará por la fecha 16 de la Liga como local ante el Rayo Vallecano, también de Madrid, y que casualmente, tiene los mismos colores que River Plate, su posible rival en la final del Mundial de Clubes del 22 de diciembre.
Solari ya definió la lista de jugadores que van a viajar a Abu Dhabi una vez que termine el partido del sábado 15 a las 18,30 (14,30 de la Argentina) ante el Rayo Vallecano:

Los arqueros Thibau Courtois, Keylor Navas y Kiko Casilla, los defensores Daniel Carvajal, Alvaro Odriozola, Sergio Ramos, Raphael Varane, Nacho Fernández, Marcelo y Sergio Reguilón, los volantes Casemiro, Marcos Llorente, Toni Kroos, Luka Modric, Isco Alarcón, Marco Asensio, Dani Ceballos y Federico Valverde, y los delanteros Karim Benzema, Gareth Bale, Vinicius Jr, Lucas Vázquez y Mariano Díaz. Los únicos que no viajarán con la delegación son el defensor Jesús Vallejo y el arquero Luca Zidane, el hijo del ex director técnico Zinedine Zidane.

Desde el club consideran “fundamental”, debido a la cantidad de partidos que debe afrontar el club blanco, el trabajo específico de su preparador físico italiano Antonio Pintus.

También tendrá arduo trabajo el cuerpo médico del Real Madrid porque se encuentran lesionados Nacho (desincersión del ligamento colateral interno de la rodilla derecha), y Casemiro (esguince de tobillo).

Real Madrid debutará el miércoles 19 de diciembre en Al Ain, en una de las semifinales, ante el ganador del partido que disputarán este sábado 15 de diciembre el Kashima Antlers de Japón y las Chivas de Guadalajara, México.



viernes, 14 de diciembre de 2018

La reventa de entradas se extiende al Mundial de Clubes luego de la guerra entre una empresa privada y la barra brava en la final de la Libertadores (Infobae)




                                                  Desde Dubai



En Dubai se acaba de completar el equipo de vendedores de tickets para el Mundial de Clubes de una de las empresas más importantes del rubro. No son los únicos. Los brasileños van por un lado y tienen entre los cinco unas mil entradas de todo tipo para vender en las sedes de Al Ain y Abu Dhabi, donde se juegan todos los partidos del torneo.

Están preocupados porque no observan mucho movimiento. Saben que este Real Madrid no despierta demasiado en su afición y que acompañar a River Plate desde Buenos Aires es carísimo y saben que deberán merodear los hoteles para promocionar el producto si no quieren perder mucho dinero, aunque ya proyectan la Copa América de junio, en Brasil.


Los empleados de Viagogo de Brasil y Argentina se mueven con sigilo por Emiratos Árabes Unidos porque están tocados a partir de lo que tuvieron que sufrir en Buenos Aires en la final de la Copa Libertadores.

“A uno de nuestros colaboradores, supuestos barras bravas le robaron allí 174 tickets de distintas ubicaciones, 200.000 pesos, 225.000 dólares y 75.000 euros. Además, le rompieron dos dientes y estuvo preso tres días porque a la media hora de concretar una venta en un hotel cayó la Policía”, le comenta con inquietud un vendedor de la empresa multinacional Viagogo a Infobae, en el aeropuerto de Dubai.

Al ser consultado este colaborador de Viagogo sobre cómo terminó la historia de su compañero en Buenos Aires, relató que “un abogado lo sacó de la cárcel luego de tres días, y se hizo la correspondiente denuncia” y que de todo el dinero faltante, recuperó sólo los 75.000 euros.

Pese a que este vendedor sostiene que esta empresa “no vende tickets por la calle, sino que hace una prolija entrega a los clientes, con el agregado de transfer a los hoteles, restaurantes y estadios”, hay muchos cuestionamientos y de hecho, la FIFA llegó a denunciar a esta plataforma justo antes del Mundial de Rusia por algunas irregularidades en la venta de boletos, de acuerdo con diversas quejas anteriores de organizaciones de defensa del consumidor.

La acusación de la FIFA del pasado 4 de junio ante la Fiscalía General de Suiza, en Ginebra, se produjo “con el fin de seguir protegiendo a los aficionados y de evitar la reventa no autorizada de localidades”.

La FIFA llegó a señalar que la distribución de entradas de manera ilegítima es considerada “un asunto grave” por ser “un factor perturbador en la seguridad del evento deportivo”, aunque los empleados de Viagogo insisten en que toda la operatoria es “lo más legal posible” y que ellos consiguen “un adelanto de boletos desde FIFA y Conmebol porque pagamos por muchas entradas y así arriesgamos si luego no las podemos vender”.

El empleado de Viagogo no parecía muy feliz por el traslado de la segunda final de la Copa Libertadores desde Buenos Aires a Madrid. “Fue evidente que eso disminuyó la venta porque para los argentinos era muy caro viajar a Madrid y ahora noto que como los hinchas de River no podían asegurar que su equipo iba a ganar la Libertadores, la mayoría regresó al país y ya no van a poder acompañar al equipo a Emiratos Árabes”.




miércoles, 12 de diciembre de 2018

La sideral diferencia entre los DT, la clave del nuevo éxito de River (Jornada)




                                               
                                                Desde Madrid

Ya todo terminó. Tras un mes de tironeos, quejas, reclamos, golpes bajos, apelaciones, recursos y documentos, River Plate volvió a imponerse a Boca Juniors en una final, la más trascendente de todas las que jugaron entre sí, nada menos que por la Copa Libertadores, y ya se encuentra en Emiratos Árabes Unidos para tratar de ganar el Mundial de Clubes mientras que los derrotados ya regresaron a Buenos Aires y comenzaron su licencia veraniega.

Si Marcelo Gallardo va convirtiéndose en ídolo absoluto para los hinchas millonarios, la dupla de los hermanos Barros Schelotto, Guillermo y Gustavo, parece tener destino de salida y hacia el exterior, luego del fracaso que significó, mucho más que una derrota en una final tan importante, la sensación transmitida de falta absoluta de ideas y de conceptos para responder desde lo táctico a un planteo demasiado superior del rival.

Más allá de todos los títulos internacionales y las dos Copas Argentinas ganadas por Gallardo (el torneo local se le resiste en cinco años), la gran diferencia establecida por el director técnico de River sobre sus pares de Boca (no sólo Guillermo Barros Schelotto sino también su antecesor Rodolfo Arruabarrena) pasó por tener siempre en claros los objetivos y una idea madre de juego.

Más de una vez se dijo que cuando las cosas no salen, cuando el día no es el más propicio para un equipo, lo que muchas veces lo salva es la estructura, el saber hacia dónde se va, a qué se quiere jugar. Y River siempre lo tuvo claro de fondo, mientras que Boca lleva más de un lustro sin claridad en este aspecto.

Y en esta final insólitamente jugada en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid, la diferencia entre los dos equipos quedó demasiado expuesta. Porque Boca reúne un plantel superior al de River en individualidades y en cantidad, pero nunca supo sacar partido de la situación.

De hecho, “Bebelo” Reynoso desapareció tras sus magras actuaciones, el colombiano Edwin Cardona (probablemente devuelto ahora a los Rayados de Monterrey), un día perdió su lugar al punto de no ir siquiera al banco en Madrid cuando se trata del jugador más fino, el que aporta pausa y pegada, porque Mauro Zárate, tironeado a Vélez Sársfield hasta provocarle un conflicto, se fue diluyendo, y porque Fernando Gago (quien ocupó un lugar entre los suplentes cuando era evidente que no se encontraba en buena forma) está más cerca del retiro que de la alta competencia.

Si Boca llegó a la final con innumerables opciones, River lo hizo con apenas un delantero en condiciones (Lucas Pratto) ante las lesiones de Ignacio Scocco y Rodrigo Mora, y la suspensión de Santos Borré. A sabiendas de eso, Gallardo comenzó a trabajar con el joven Julián Álvarez, de muy buen potencial, con miras a que pudiera entrar en la final en el caso de ser necesario como segunda punta, y así como en la Bombonera sorprendió con el quinto defensor al colocar a Lucas Martínez Quarta, en Madrid se decidió por un esquema 4-4-1-1, con cuatro volantes de marca y despliegue (Ignacio Fernández, Enzo Pérez, Leonardo Ponzio y Exequiel Palacios) , Gonzalo “Pity” Martínez de media punta y Lucas Pratto como única punta. Y con eso le alcanzó.

Cuando tras un inicio nervioso e impreciso de los dos, su equipo no aparecía bien y llegó sobre la hora del primer tiempo el gol de Darío Benedetto (Boca se vino salvando durante todo el ciclo con muchos goles que convirtieron los de arriba, sin estar respaldados por ninguna clara estructura de equipo), entonces Gallardo se la jugó con una carambola a dos puntas: sacrificó a su lugarteniente en la cancha, Ponzio, ya con tarjeta amarilla y con riesgo de expulsión, y puso en su lugar al colombiano Juan Fernando Quintero, a la postre la figura del partido.

En cambio, Barros Schelotto fue lento para reaccionar y no movió ficha cuando el volante Wilmar Barrios también tenía tarjeta amarilla. Prefirió el anodino “nueve por nueve”, quitando a Darío Benedetto para colocar a Ramón Wanchope Ábila, que en toda la semana se había cuidado porque no estaba bien físicamente. ¿No hubiera sido mejor al revés? En una final que podía tener alargue, ¿no hubiese sido mejor, acaso, que Benedetto ingresara más tarde para tener la mayor capacidad de definición en el momento más caliente?

Claro que además, los mellizos Barros Schelotto nunca pudieron trabajar el problema de Pablo Pérez con las tarjetas amarillas, que terminó generando un daño irreparable al equipo al tener que salir (ahí sí) pero ante la confusión táctica y los compromisos personales, acabó saliendo reemplazado por un Gago que volvió a lesionarse solo por cuarta vez en su carrera en un partido trascendente.

Sin Pérez ni Barrios (expulsado), lo que fue el punto más fuerte del equipo en el año, el mediocampo, quedó sin dos de sus tres titulares justo en el alargue de la final de la Copa Libertadores y si ya River siempre fue superior a Boca en el juego en este tiempo, eso se profundizó con un jugador de más y ya Boca no pudo resistir, aunque haya opuesto un heroico despliegue final.

El otro punto fundamental para una final de esta naturaleza es el aspecto defensivo. Si bien Boca cuenta con delanteros con una enorme capacidad de definición, es extraño que con tantos valores y tanta inversión monetaria, haya estado, a lo largo de las dos finales, tres veces en ventaja, y no sólo River pudo emparejar la serie y hasta ganarla, sino que en ninguna de las tres ocasiones necesitó más de veinte minutos para ponerse a tiro.

Boca tuvo, finalmente, demasiadas ventajas en esta final: jugó con su público en los dos partidos (River, no), fue ganando tres veces, tuvo un plantel mucho más completo (por calidad y por lesiones rivales), pudo disponer de su DT en el campo, mientras Gallardo estuvo suspendido en ambos partidos, y sin embargo, nada de eso le alcanzó. River pudo usufructuar, en cambio, la diferencia obtenida en el alargue.

Por todo esto es que hoy, Gallardo disfrutav de las mieles del éxito y apunta a llegar a la final de Abu Dhabi ante el Real Madrid el próximo 22 por el Mundial de Clubes, mientras que Boca sigue en silencio y meditando por su futuro cuando a su presidente, Daniel Angelici, le queda una sola bala en la recámara, y debe prestar especial atención al nuevo DT si no quiere acabar jugando con fuego.

martes, 11 de diciembre de 2018

Messi vuelve a poner en debate al Balón de Oro (Yahoo)




Días pasados, el croata Luka Modric, gran jugador del Real Madrid, fue galardonado con el Balón de Oro al mejor jugador del año 2018 de acuerdo con el tradicional premio que otorga la reconocida revista “France Football”, con lo cual, consiguió también el de FIFA Media Player y el de la UEFA para el mismo período.

Sin dudas, Modric es un jugador de mucho talento, que con toda justicia integra en las últimas temporadas el equipo ideal de la FIFA y además, ha ganado nada menos que la Champions League con el Real Madrid, y ha conseguido llegar a la final del Mundial de Rusia con la selección croata.

En este sentido, es claro que Modric integra una élite de jugadores entre los que hay a su vez pocos con chances de llegar a los máximos galardones, pero si Lionel Messi quedó en el quinto lugar en la votación de la revista francesa, entonces se abre el juego de la polémica sobre qué es, exactamente, lo que se premia, cuál es el criterio para elegir al mejor jugador del año.

Porque si se trata de un premio colectivo, entonces los jugadores dependen de los resultados de sus equipos pero el fútbol es un deporte de conjunto, por lo que en ese caso, no entrarían los criterios para valorar a un jugador o a otro, sino a todos juntos, los que llegaron o no al objetivo final trazado.

Distinto es el caso si lo que se vota es un rendimiento individual, porque entonces, puede ocurrir que un jugador tenga una temporada excepcional, pero que su equipo no haya funcionado correctamente, y en ese caso, no deberían importar los títulos obtenidos sino lo que cada uno de esos jugadores ha aportado desde sus propios rendimientos.

El caso de Messi es excepcional porque se trata de un jugador que en diez temporadas nunca ha bajado de cuarenta goles, una cifra excepcional, y que ha batido todos los récords, pero que al no haber tenido éxito con su selección nacional, la argentina, ha quedado disminuido en un año mundialista, así como en 2006, el defensor italiano Fabio Cannavaro pudo ser elegido como mejor jugador del mundo por el hecho de que era la estrella de la selección italiana campeona del mundo en Alemania.

Messi deslumbra, además, en un alto promedio de partidos que juega, y con más de mil goles en su ya extensa carrera pese a sus 31 años, alcanza un promedio de 0.90 por partido, casi en el límite de la perfección.

¿Puede Messi ser quinto en una votación para elegir al mejor jugador del mundo del año? Acaso sí, pero en las condiciones que citábamos más arriba, por lo que, entonces, un jugador como el sueco Zlatan Ibrahimovic, jamás podría llegar al máximo lugar en el podio debido a que con su equipo nacional tiene escasas perspectivas de llegar muy lejos.

O lo mismo podría decirse del galés del Real Madrid, Gareth Bale, que si no fuera por los títulos con el equipo blanco, tampoco tendría muchas chances, lo que parece injusto teniendo en cuenta su aportación individual.

En esta misma temporada que aún no llega a la mitad, Messi ya ha marcado 17 goles en 17 partidos (11 en 13 de la Liga Española, 6 en 3 en la Champions, ninguno en uno de Supercopa de España) y en la temporada pasada, había marcado 45 goles en 54 partidos.

De todos modos, no todo pasa por los goles tampoco, ni por los promedios de gol, sino por la regularidad, la continuidad, la estética, y en este punto, lo de Messi ante el Espanyol en el derbi catalán del pasado fin de semana fue espectacular, y no sólo por los dos libres directos que conectó y dejó sin chances a Diego López, sino por la asistencia a Ousmane Dembélé en otro de los goles, o por la enorme cantidad de pases profundos a sus compañeros, a lo que le agregó sacrificio a la hora de bajar a marcar.
Cabe preguntarse si se toma en cuenta la magia de un jugador a la hora de votar al mejor del año, o si todo pasa por títulos de equipo.

Lo ideal sería que quedara clara la idea central, el criterio que se utiliza para votar, porque de momento se trata de un premio al jugador y no al equipo, y no es necesario salir campeón para ser quien mejor jugó.

¿Es Modric mejor que Messi? ¿Ha sido Modric, en lo estrictamente individual, mejor que Messi en 2018? Parece bastante difícil que esto sea así, pero lo principal es saber qué se vota, para no generar polémicas absurdas en el futuro y para que un premio con tanta historia no pueda caer en el ridículo.