domingo, 24 de noviembre de 2019

Flamengo, campeón agónico de Sudamérica con receta europea (Interia)




Faltaba un minuto para terminar la final de la Copa Libertadores en el estadio Monumental de Lima, en Perú, cuando los hinchas de River Plate ya comenzaban a festejar lo que sería su quinto título continental y el tercero desde 2015.  Había dejado sin respuestas al Flamengo y lo tuvo dominado todo el partido. Sin embargo, una excelente jugada del delantero Bruno Henrique, por la izquierda, entre tres defensores, logró colar un balón hacia el uruguayo De Arrascaeta y éste dejó solo al goleador Gabriel Barbosa, quien apenas tuvo que empujarlo a la red.

Todo lo que había hecho River, con un gol convertido muy temprano por su muy buen delantero colombiano Santos Borré, se había borrado en segundos, pero no doto había acabado allí, porque ya en tiempo de descuento, el defensa central Javier Pinola, experimentado jugador que pasó por la Bundesliga y acaso el mejor del partido, se equivocó en su propio área en un rebote y otra vez Gabriel Barbosa, “Gabigol”, como dos minutos antes, aprovechó para rematar al gol con una volea imposible de contener.

Flamengo perdía con justicia 1-0, River era mucho más. Tenía controlado el partido desde lo táctico a lo mental, pero en tres minutos, se le desmoronó todo y los brasileños se quedaron con la segunda Copa Libertadores de su historia y con dos goles de Gabriel Barbosa, quien no había tocado el balón hasta sus goles, había sido duramente criticado en Italia por la prensa local por sus pobres actuaciones en el Inter, que lo cedió por unos meses para que buscara recuperarse, y quien había sido el único jugador que al saltar al campo osó tocar el trofeo, colocado sobre una tarima…

¿Qué fue lo que sucedió para que River, con toda su experiencia y sus siete títulos internacionales desde 2015, cayera con dos goles en el final? Es cierto que el fútbol es maravilloso por lo imprevisible, pero la explicación no es sólo en base al azar. Al contrario, hay una razón estructural, que, creo, acabó pesando en esta definición.

El Flamengo es un club muy poderoso en estos años. Hay que partir de la base de que estamos refiriéndonos al club con más hinchas del mundo (cuarenta millones) y eso, bien aprovechado, es un inigualable instrumento de marketing y así lo entendió la dirigencia que se hizo cargo de la conducción en 2013 y comenzó a reducir el nivel de deuda hasta llevarla a un tercio de la original, mientras, lentamente, inició un proceso de armado de infraestructura con un centro de entrenamiento de primer nivel y fue contratando jugadores de excelencia, la mayoría de ellos con experiencia europea (el ex portero del Valencia Diego Alves, los ex laterales del Bayern Munich, Rafinha, y del Atlético Madrid, Filipe Luis, Gabigol, ex Inter, Bruno Henrique, con pasado en la Bundesliga, Diego Ribas, ex Atlético Madrid y Wolfsburgo), a los que a mediados de año sumó al entrenador, el portugués Jorge Jesús.

Jorge Jesús fue la cereza que le faltaba al postre. Admirador de la filosofía de juego del fallecido Johan Cruyff, fue contratado luego de que a mediados de 2019 el Flamengo ganara el torneo estadual carioca conducido por Abel Braga, pero su juego no convencía. Todos estaban de acuerdo en que con ese nivel de plantilla, tenía que dar mucho más. En la Copa Libertadores había avanzado de grupo a duras penas y el objetivo era mucho más grande.

Jorge Jesús se había destacado mucho en el Benfica y en el Sporting Lisboa, justo se había ido del Al Hilal de Arabia Saudita, y cuando llegó al Flamengo, pudo notar que su estructura era la de un club europeo, con todos los elementos para realizar un trabajo en serio. Aprovechó el receso de la Copa América de selecciones, y cuando recomenzó la temporada, el equipo ya era otro, imparable. Y de hecho, Flamengo se coronó campeón de América y de Brasil con escasas horas de diferencia.

Tal vez esto comience a explicar parte de lo que ocurrió contra River en la final de Perú. El equipo argentino pudo controlarlo casi todo el partido porque tiene un gran entrenador como Marcelo Gallardo (según algunos analistas, uno de los candidatos a dirigir al Barcelona) y éste trabaja muy bien en lo táctico y psicológico. Sin embargo. Ese dominio comenzó a resquebrajarse a veinte minutos del final.

Lo que ocurrió es que para poder ejercer ese dominio, River hizo un esfuerzo físico y mental tan grande, que algunos de sus jugadores claves, como Ignacio Fernández, estaban exhaustos y la precisión ya no fue la misma y Gallardo se vio obligado a realizar cambios. Jorge Jesús observó esto y también apeló a modificaciones más ofensivas, como los ingresos de Diego y Vitinho, y todo se aceleró en un final increíble.

Párrafo aparte para aquellos que creen en estas cosas. Flamengo había ganado su Copa Libertadores anterior un 23 de noviembre de 1981 (cuando jugaban en este equipo Zico y Junior). Esta vez, volvió a ganarla un 23 de noviembre. En aquella ocasión, el campeón de Europa fue el Liverpool (de hecho, Flamengo luego le ganó en Japón por la Copa Intercontinental, 3-0). Esta vez, también el campeón fue el Liverpool y es muy posible que se enfrenten en la final del Mundial de Clubes de Qatar, el 21 de diciembre.


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