jueves, 6 de junio de 2019

La Super Champíons europea ya es una cuestión de Estado (Infobae)



                                                           Desde París



Gianni Infantino acababa de ser reelecto por aclamación como presidente de la FIFA y tras una larga conferencia de prensa de más de una hora, parecía que iba a saludar para irse a descansar. Sin embargo, como si fuera un tema aparte, volvió sobre sí mismo y primero en italiano y luego en inglés (todas las preguntas las había respondido en una sola lengua) quiso referirse a la Súper Champions.

“Creemos en la mundialización del fútbol. Buscamos que todos los que compitan tengan cada vez más posibilidades de ganar y que no quede todo en una élite de pocos equipos. La mundialización es todo lo contrario a la elitización”, afirmó Infantino en lo que sonó a dura respuesta al presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin y a los más importantes clubes del Viejo Continente, nucleados en la Asociación de Clubes Europeos (ECA).

El tema de la llamada “Súper Champions”, competencia que pretenden comenzar a desarrollar los clubes poderosos de Europa, que ahora cuentan con el apoyo de la UEFA (lo que nunca antes), ya es una cuestión de Estado, porque varios mandatarios de los países de Europa occidental observan con temor (trasladado desde sus federaciones nacionales) de que las ligas locales vayan perdiendo lugar, tapadas por la nueva Champions League pensada (y prácticamente aprobada) a partir de 2024.

La idea de la nueva Champions es que en vez de una fase de ocho grupos de cuatro equipos como hasta ahora, haya cuatro grupos de ocho equipos cada uno, lo que significaría que cada equipo jugaría no menos de catorce partidos europeos en una sola temporada, y podría llegar a veintiuno en el caso de llegar a la final, lo que representa más de media liga local (suelen ser de treinta y ocho fechas).

Esto sería devastador para los torneos locales europeos y es lo que puso en alerta a cada federación, que no quiere depreciar la joya de su corona, y por lo tanto, lo fue trasladando a sus mandatarios nacionales para que hagan presión ante los poderosos clubes europeos y la UEFA.

No es de extrañar entonces que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, le enviara una carta al presidente de la Federación Francesa (FFF), Noël Le Graët donde le manifiesta su apoyo “en su oposición a la reforma prevista por la UEFA”.

“Creo que debemos defender nuestro modelo, nuestros clubes, y no creo que sea una buena idea sacrificar la fiabilidad de nuestro modelo en beneficio de unos pocos a escala europea. A menudo se ha denunciado que en los últimos años hay mucho dinero en el fútbol y especialmente en el fútbol masculino. Estas reformas conducen a lo peor y quiero decirles a todos los presidentes de clubes que sé que están preocupados, que estaré encima y que ese es el mensaje que le transmitiré a la FIFA y al presidente de la UEFA”, sostuvo Macron en la durísima carta.

La idea de una “Súper Champions” con clubes de élite viene de muy lejos, incluso antes del actual mandato de Ceferin, cuando la UEFA (con Michel Platini en la presidencia) se oponía, varias veces la ECA amenazó con armar un torneo por fuera de la confederación europea y retirarse de la Champions League y de la Europa League porque una competencia entre los equipos grandes tendría mucha más venta de derechos de marketing y de TV.

Pero desde la llegada del esloveno Ceferin, la UEFA, para no perder a estos clubes de élite ante las amenazas cada vez más fuertes de separación, fue cediendo poder hasta llegar a aprobar el nuevo formato para 2024, que contempla un inicio con la mayoría de los clubes de élite y por el que aquellos clubes medianos o pequeños del continente deberán hacer malabares para poder acceder, con muy pocas plazas.

Por esta misma razón es que la FIFA sigue sin aprobar el Mundial de Clubes de 2021 con 24 equipos, debido a que la UEFA considera que este torneo molestaría a las competencias europeas por jugarse en diciembre, y sigue resistiéndose al nuevo formato.
Se especula también con que una vez que se concrete la idea de la “Súper Champions” para 2024, los clubes poderosos europeos avanzarían todavía más y propondrían cambiar los días de disputa con las ligas locales, dejando a éstas la mitad de la semana y pasando a los domingos los torneos europeos.

Entre los que resisten estos avances, además de los mandatarios nacionales y los presidentes de cada federación, está el propio Infantino, presidente de la FIFA.

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