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domingo, 26 de marzo de 2017

¿A qué juegan Bauza y la selección?



Han pasado ya dos días del partido ante Chile en el Monumental, y preferimos un análisis frío, desapasionado, en la medida de lo posible, para tratar de desentrañar, si cabe, a qué juega esta selección argentina, y qué es lo que pretende, en verdad, su entrenador Edgardo Bauza, a cinco fechas del final del grupo sudamericano rumbo al Mundial de Rusia 2018.

En otro contexto, definiéndolo como en otra situación institucional, y no ésta por la cual tras más de dos años y medio de crisis tras la muerte de Julio Grondona, la AFA se apresta a una extraña “normalización” el próximo 29 de marzo, es decir, al día siguiente del partido ante Bolivia en La Paz,  posiblemente las insólitas declaraciones de Bauza tras el horrible espectáculo ante Chile, sería motivo de largas reuniones dirigenciales y la evaluación acerca de que salvo un rendimiento muy superador el próximo martes, se impondría un cambio en la orientación del equipo.

Todo indica que pese a que se esperaba otra cosa desde su llegada, Bauza jamás pudo imponer su tan promocionado “método” porque la selección argentina no es la Liga de Quito ni mucho menos San Lorenzo, y el entrenador, experimentado e inteligente, se fue dando cuenta de que la única manera de sobrevivir en esta etapa, con demasiadas cartas ya jugadas que lo precedían, era aceptar el ecosistema y darle para adelante tratando de imprimir su desteñido sello con algunas pocas incorporaciones de los suyos, como Lucas Pratto o Julio Buffarini.

A Bauza le pasó lo que antes a Gerardo Martino, aunque al menos, ya le tocó convivir con una etapa que significó la anteúltima antes de la definición de la AFA, la de la Comisión Normacrizadora, y por lo menos tuvo algún interlocutor más fijo que su predecesor, que tuvo que luchar con la sola compañía de Claudio “Chiqui” Tapia, Jorge Miadosqui, y hasta algún vuelo chárter con toda la dirigencia paga previa al escándalo del 38-38.

En cambio, el “Patón” tuvo una continuidad en cuanto al grupo de jugadores, a los que cuesta mucho contradecir cuando una situación ya está consolidada desde hace años y cuando aquellos vicios que muchos padecieron cuando eran jóvenes y recién comenzaban a ser convocados y los que mandaban eran otros, ahora fueron copiados y adaptados a este tiempo por los nuevos mandamases, que determinan, a veces con palabras y otras con hechos concretos, quiénes vienen y quiénes, no.

Por eso, no es falso que Bauza le haya asegurado a Mauro Icardi, uno de los que no encuentra oportunidades en el equipo por un hecho extra deportivo, que lo tiene en cuenta como segundo recambio luego de Gonzalo Higuaín y de Pratto, pero jamás llega esa chance.

Tampoco la tuvo Carlos Tévez, quien emigró a China, aunque juegue con más asiduidad que Ezequiel Lavezzi, un incondicional de todas las convocatorias aunque hace tiempo que no se desempeñe profesionalmente, o que Sergio Romero, quien no era tenido en cuenta por su DT José Mourinho en el Manchester United ni para la Premier League, ni para la Europa League ni para la FA Cup hasta que Bauza viajó y le pidió que le hiciera un lugar en alguno de los torneos.

Ejemplos hay muchos sobre muchas situaciones, pero está claro que Bauza llegó con una idea y terminó dándose cuenta de que no era momento ni había posibilidad de implementarla porque no tenía ni la paz institucional, ni el ancho respaldo dirigencial, ni el poder absoluto de decisiones, para llevar a cabo su plan y como el tren de la selección argentina pasa tal vez una sola vez, decidió aferrarse al vagón de cola y seguir con los ojos cerrados.

Así es que se encontró con otro problema y es el anímico. Se trata, efectivamente, de un plantel muy rico en muchas posiciones, y apenas discreto en otras, pero que tiene en común la enorme carga de frustración de la contradicción entre llegar siempre a la final de cada torneo y perderla, o ser número uno del ranking mundial y no tener títulos, y que estas definiciones, y una actitud distante de los jugadores con su propio público, fue determinando un clima gélido con la gente.

A todo esto, ahora sí, hay que sumarle la propia filosofía de Bauza, que no cree que exista un estilo argentino, más allá de que si en algún momento la camiseta albiceleste fue temida y respetada, no es precisamente por meterse atrás a especular o sumar defensores para entregarle la pelota al rival, sino por su potencial a partir del talento y de una forma de jugar que enamoró al planeta en tiempos pasados.

Esta selección argentina compuesta en algunos casos por jugadores que brillan en sus equipos europeos de primer nivel, sale a sufrir cada partido por no contar con una idea de base, con un sistema que la ampare en caso de un mal día, o una mala noche, o un resultado adverso.

Por eso es que no sólo ha pasado malos momentos en Venezuela o en Perú, ante rivales flojos, sino que apunta en principio a rascar un puntito en la altura de La Paz, volviendo al clishé del ahogo y de sumar habladurías contra el fenómeno natural, cuando el propio equipo boliviano apenas si ganó dos partidos allí en toda la clasificación y ante rivales muy flojos.

No es para menos: esta selección argentina juega como puede y jamás logró rodear de la mejor manera al mejor jugador del mundo, Lionel Messi, convertido casi en un obrero más ante la imposibilidad de crear y ante la impotencia de que no cuenta, a su lado, ni siquiera con una cantidad de atacantes acorde a la tradición de un equipo como éste.

Por eso mismo es que ya no parece importar demasiado cuál es el sistema que Bauza puede utilizar en La Paz o incluso de local, como el pasado jueves ante Chile, un equipo con algunas bajas importantes como Arturo Vidal o Marcelo Díaz, que de todos modos dominó por completo en Buenos Aires como nunca antes había sucedido en la historia de los enfrentamientos (salvo un baile en Santiago en 2008, cuando Marcelo Bielsa dirigía a los trasandinos) y en mucho tiene que ver la actitud de los de Bauza y la falta de ideas para buscar algo distinto.

Esa decir que a la selección argentina le basta con enfrentar a un equipo ya trabajado, estructurado, como para no poder molestarlo demasiado y acabar ganando con un penal que no fue, y gracias a un gol anulado al rival que sí había sido, a partir de un arbitraje localista, como esos que aparecen con frecuencia para los poderosos cuando hay en juego un pasaje a un Mundial.

De todos modos, Bauza no es el principal responsable sino sólo quien pone la cara y se sienta en el banquillo. Porque sus declaraciones posteriores al partido ante Chile, aquella burla de decir que sus jugadores tuvieron un brillante cotejo, y que lo hicieron para 10 puntos, no podrían hacerse en un contexto alemán, holandés, o danés, y hay que recordar que tampoco, hasta hoy, la Comisión Normacrizadora aclaró nunca el por qué de su designación sobre otros entrenadores de prestigio como Carlos Bianchi o Ramón Díaz.

Porque no es que Bauza llega de casualidad al máximo cargo para un entrenador argentino, sino que lo hizo luego de una selección tan espuria como apresurada por el reloj, y luego de intentar por todos modos fichar a Jorge Sampaoli y no fue posible por razones económicas y contractuales que, además, podrían ser más accesibles desde julio y con una nueva conducción en la AFA.

Ni tampoco es casualidad que esta misma dirigencia futbolera, provisoria y con mucha cercanía a la Casa Rosada, haya optado por designar a Claudio Ubeda en los juveniles del sub-20 cuando ni siquiera había presentado carpetas para el concurso de antecedentes cuando otros cuarenta y cuatro sí lo habían hecho.

Tampoco lo es que en la pasada Copa América Extra, el plantel haya tenido que entrenarse con unas chicas del soccer, o que estuvo muy cerca de no disputar la final porque en Buenos Aires se había desafiado a la FIFA colocando a un dirigente del Ascenso en forma provisoria  y no se sabía a ciencia cierta quién era el presidente de la AFA.

O tampoco que un club como la Juventus pueda seguir presionando para que una estrella emergente como Paulo Dybala siga sin ponerse la celeste y blanca con extraños partes médicos y exigencias desmedidas que una federación como la argentina no tiene por qué contemplar en situaciones normales.

Nada, entonces, es casual, y hoy, esta selección sin rumbo en lo táctico, sin una concepción filosófica de juego, sin un método concreto, sin psicólogos que trabajen con las frustraciones del plantel (porque además, el entrenador no cree en ellos), con un equipo que dejó Buenos Aires para jugar en el interior por falta de aliento, y que luego dejó el interior para regresar por la misma causa, busca afanosamente llegar al Mundial de Rusia. ¿Para qué?


Acaso, sea una buena pregunta que podría ayudar al equipo a bucear para encontrar una respuesta que le dé sentido a su calvario. ¿Para qué se pretende ir al Mundial así? ¿Qué sentido tiene jugar tan mal, sufrir cuando hay otras opciones? Acaso sea bueno ir al fondo del pozo porque como dice aquel refrán del optimista, después de aquello solo queda volver a subir.

Messi y Neymar viven momentos distintos en sus selecciones (Yahoo)



Lionel Messi y Neymar son dos grandes cracks que cada domingo ofrecen, en sus posiciones, un gran espectáculo para la afición del Barcelona y también para todos los amantes del fútbol en el mundo.

Sin embargo, cada vez que regresa una fecha FIFA y la posibilidad de regresar a sus selecciones nacionales, desde hace un largo tiempo que no regresan con el mismo estado anímico: Neymar ha logrado encumbrarse a la cima de sus rendimientos con Brasil, mientras que Messi arrastra el calvario de tener que sacar adelante una selección muy problemática como la argentina.

Si Neymar tiene prácticamente asegurada su participación en el Mundial de Rusia, tras aquella lesión ante Colombia en los cuartos de final que no le permitió disputar los dos partidos decisivos como local en 2014 y muchos consideran que de esta forma se debilitó la selección brasileña de Luiz Felipe Scolari, Messi aún tendrá que luchar mucho con Argentina para poder acceder al máximo torneo de selecciones en 2018 aunque en este momento lo esté consiguiendo.

Neymar también tuvo momentos de complicaciones con la selección brasileña y hasta hace no mucho tiempo. De hecho, su equipo fue vapuleado por la prensa y los hinchas tras la durísima derrota 1-7 ante Alemania en el Mundial 2014, la peor de su historia, incluso más que aquél 1-2 ante Uruguay en el otro Mundial como local, en 1950, cuando con apenas un empate en el Maracaná, le daba la chance de ganar su primer título mundial.

La salida de Scolari tampoco generó muchas satisfacciones, y la llegada de Dunga permitió continuar con un estilo tacticista muy lejos del gusto de los aficionados brasileños y así fue como el inicio del grupo clasificatorio sudamericano fue complicado para Brasil, hasta que fue reemplazado por el experimentado Tité, quien consiguió ser campeón de la Copa Libertadores y del Mundial de Clubes en 2012 con el Corinthians.

Tité cambió radicalmente el juego de Brasil. Terminó con algunas censuras en las convocatorias, como la de Thiago Silva, hizo retornar al equipo a un viejo conocido de su Corinthians como Paulinho, o hizo imprescindible a Renato Augusto, dos jugadores del torneo chino, pero especialmente se dio cuenta que había que darle más espacio a los jóvenes, como Philippe Coutinho, Firmino o Gabriel Jesús.

El resultado no sólo fue magnífico, encadenando todas victorias hasta liderar el grupo y quedar muy cerca del Mundial, sino en juego, porque el equipo tomó una confianza inusitada, que fue generando cada vez mejor juego, y en ese contexto, quien más se destacó fue Neymar, al que además ahora se suma la cinta de capitán que le otorga una enorme seguridad en su andar.

Sin embargo, hay un hecho fundamental que se suma a todo lo citado anteriormente y es que en 2016, la selección brasileña conquistó, en Río de Janeiro, su primera medalla dorada olímpica en fútbol tras años de luchar para conseguirlo, y Neymar no sólo fue la figura sino que fue el autor del penal que determinó el éxito final.

Todo esto fue moldeando el presente de Neymar, deslumbrante en la selección hasta hacerlo imparable, como le ocurrió en un dificilísimo estadio como el Centenario de Montevideo ante la selección uruguaya, a la que Brasil vapuleó 1-4 y en un partido en el que el crack de Barcelona no pudo ser frenado más que con faltas.

La situación de Messi es bastante distinta a la de su compañero de Tridente en el Barcelona, porque si bien ha podido superar una etapa de mucha discusión sobre su aporte a la selección argentina, la afición y la prensa de su país entienden que se encuentra demasiado solo, sin un sistema táctico que lo respalde, y con planteos muy conservadores que no lo ayudan para asociarse a otros compañeros.

La pésima actuación de la selección argentina del pasado jueves ante Chile, que pese a todo la colocó en la tercera posición en el grupo sudamericano por haber ganado 1-0 (con un penal de Messi, aunque no había sido falta) y de esta manera, por ahora dentro de los cuatro clasificados al Mundial, deja muchísimas dudas hacia el futuro para los cinco partidos que quedan hasta el final.

Lo extraño es que Messi juega junto con atacantes de la talla de Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín, Angel Di María, Lucas Biglia o Javier Mascherano, pero esas estrellas en sus equipos no consiguen despertar entusiasmo en su público porque por lo general (tal vez con la excepción de los anteriores tiempos de Gerardo Martino como entrenador) han encontrado planteos muy conservadores, como ocurre ahora con Edgardo Bauza.

Ante Chile, y como local en Buenos Aires, la selección argentina fue dominada territorialmente como pocas veces se recuerda en la historia, y sorprendió cuando al finalizar, Bauza sostuvo que el equipo jugó “un gran partido” y lo calificó con “diez puntos”, porque todos saben que eso estuvo lejos de la verdad.

De hecho, la selección argentina saldrá a jugar ante la prácticamente eliminada selección boliviana con un planteo ultra defensivo justificándolo en los 3650 metros de altura de la ciudad de La Paz, pese a que allí, en este grupo sudamericano, el equipo local sólo ha podido ganar dos partidos y ante los rivales más débiles.

Se suele decir que a la selección argentina le suele costar más la clasificación que el Mundial porque la responsabilidad de tener que llegar hace que se juegue con mucha presión, pero pocas veces se recuerda un planteo tan defensivo, y se ha visto a Messi pelear  tanto por un balón y discutir tan airadamente con los jueces, y tan solo para crear juego.

Por eso, aunque juntos se divierten y construyen tanto en el Barcelona, cuando se suman a sus selecciones nacionales, Messi y Neymar viven situaciones muy diferentes.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Chile es apenas el frente externo de la selección argentina



Pocos se preguntan, más allá de que la tradición no indica que haya que tener temores, qué ocurriría si la selección argentina llega a caer derrotada ante Chile y se complica seriamente su clasificación para el Mundial. Y no sólo desde el punto de vista futbolístico.

El partido adquiere una importancia casi de final si se tiene en cuenta que Chile, que le ganó las dos últimas Copas América a este equipo argentino, aunque ambas por penales, es el rival que se encuentra justamente en la posición anterior en la tabla clasificatoria sudamericana, cuando tras este enfrentamiento quedarán tan sólo cinco partidos y tres de ellos serán como visitantes, en la altura de La Paz (acaso el más accesible), en Montevideo y en Quito.

Desde el punto de vista futbolístico, la selección argentina no sólo tiene con qué vencer a “La Roja” sino que en verdad, nunca fue derrotada en estos años durante los noventa minutos, con los distintos entrenadores de cada lado del banco, pero el temor reside en que esta generación albiceleste, en vez de dar un plus en los partidos decisivos, siempre ha quedado en deuda en estos casos.

El entrenador Edgardo Bauza, viejo conocido de su rival, Juan Pizzi (fueron compañeros en Rosario Central entre 1988 y 1989 y luego lo dirigió entre 1999 y 2001),  sigue apostando al 4-2-3-1, con lo cual sigue con esta última moda de dejar a dos volantes para la marca (Javier Mascherano, que hace mucho que no juega en esa posición en el Barcelona) y Lucas Biglia, lo cual no sólo nos parece excesivamente conservador sino desequilibrante para el lado defensivo.

Pero hay un factor extra que es el psicológico y en este punto, hay varios jugadores en deuda con el público, como Sergio Agüero, que tendrá su enésima chance de reivindicación por una nueva e inoportuna lesión de Paulo Dybala y la sospechosa mano de su club, la Juventus, para que no ingrese de movida (el propio cuerpo médico argentino mira de reojo a los turineses desde hace tiempo).

Otro es Angel Di María, y habrá que ver cómo maneja Gonzalo Higuaín cierta resistencia de buena parte de la gente por sus fallos en las finales, aunque se trate de un formidable goleador, y quedan muchas dudas en el costado izquierdo de la defensa, con un Marcos Rojo que no termina de asentarse como central en el Manchester United, y Emmanuel Mas, que ya ha sufrido ante Ecuador.

A Sergio Romero ya nos hemos referido en el pasado y creemos que un arquero que no sólo no es tenido en cuenta para la Premier League en el Manchester United, sino tampoco para la Europa League y hasta para la FA Cup hasta que llegó el pedido directo de Bauza al entrenador del equipo inglés, José Mourinho, no da motivos para tener seguridad, máxime cuando hay otros jugadores en su posición que vienen pidiendo pista.

Como se sabe. El fútbol es impredecible (“Dinámica de lo impensado”) y con los antecedentes de las dos Copas Américas perdidas y aún con un rival debilitado por las ausencias de Arturo Vidal y Marcelo Díaz, y otros que físicamente no están en su plenitud como Gary Medel o Alexis Sánchez, todo puede ocurrir y la gran pregunta es cómo reaccionaría la selección argentina ante un gol en contra, o si los minutos pasan y el gol no llega, con la creciente impaciencia de la gente.

Pero como dice el título que hemos puesto, Chile es apenas el frente externo porque esta selección argentina llega con demasiados otros problemas internos. Un equipo que no habla con la prensa desde la pasada victoria ante Colombia por el affaire con Ezequiel Lavezzi (en nuestro caso, ni falta que hace que los jugadores tengan que decir nada), que cambia permanentemente de idea en cuanto a huir al interior cuando los rumores en River aparecieron tras la dura derrota inicial ante Ecuador, y repentinamente decidir el regreso a Buenos Aires tras cierto “maltrato” en algunas provincias.

Lo hemos escrito con reiteración: un equipo que no se asoma ni siquiera a las ventanas de los hoteles como local, porque no siente el contacto con el público, no parece de lo más representativo en cuanto a los sentimientos que transmite, y por parte de mayoría de jugadores que participan en sus clubes muy lejanos de la realidad nacional y que acumulan decenas de millones de euros en sus cuentas.

Esto debería llevar a un esfuerzo por acercarse a la gente, pero no parece que haya un solo dirigente que comprenda esta realidad y no sólo eso: esta Comisión Normacrizadora jugó por momentos la baza de oficiar de local en la Bombonera, y hasta Bauza lo atribuyó al cambiante carácter de los jugadores, aunque finalmente (y como siempre) primó lo económico y lo organizativo, y se terminó jugando en River por una cuestión de publicidades y de recaudación.

Se trata de una selección con enorme cantidad de contradicciones: si una de ellas fue el devenir de la localía (del interior a River, de River al interior, del interior a la Bombonera para morir en River),  y otra fue el haber responsabilizado a toda la prensa por lo publicado por un medio determinado y claramente reconocible, una más pasa por la decisión de que Marcelo Tinelli se hiciera cargo del departamento correspondiente.

De hecho, y también lo hemos reiterado en esta columna, Tinelli llega a la conducción de este departamento como parte de un pacto de poder con el moyanismo y con el comisario político del fútbol argentino, Daniel Angelici, por el que tuvo que aceptar quedarse sin la AFA y con la promesa de una Superliga que todavía no se implementó y acaso por eso prefirió “pájaron en mano” con la selección nacional aunque a su estilo: sin esperar un segundo al conocer la firma (a regañadientes) del aval de dos de los cuatro integrantes de la Comisión Normacrizadora, el número 2, Javier Medín, y el 4, Pablo Toviggino.


La negativa del presidente de la Comisión, Armando Pérez, a suscribir una designación de un dirigente que no integra (ni integrará) el Comité Ejecutivo de la AFA, como indica el reglamento que tiene que suceder, y que entonces necesita que se le entregue formalmente el cargo a Nicolás Russo de Lanús (alguien que quiso ser presidente de la AFA pero fue bajado por el Gobierno por simpatizar con Sergio Massa), agregan un importantísimo foco de resistencia a su llegada y ni qué hablar de Juan Verón, el presidente/jugador de Estudiantes, a quien le acaba de renunciar su manager Norberto Alayes, y quien estaría a cargo de los juveniles.

Tinelli tampoco parece estar demasiado respaldado desde Zurich por el propio Presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a quien mucho no le gustó la idea, pero lo importante, volviendo al affaire Lavezzi, es quién sostiene al vicepresidente de San Lorenzo tan cerca de la selección argentina, y son nada menos que los jugadores de mayor peso específico: Lionel Messi y Javier Mascherano.

Llama la atención, por ejemplo, que la prensa argentina en su mayor parte de por sentado que Carlos Tévez se retiró del equipo nacional por haberse ido a jugar a China, y sin embargo Lavezzi sigue formando parte de un equipo de esa liga en el que no participa desde hace rato por lesión, y sin embargo sigue siendo convocado.

También resulta llamativo que en cada foto de Tinelli con Messi, en el contexto de un entrenamiento de la selección nacional, aparezca Pepe Costa, íntimo amigo de los jugadores argentinos del Barcelona, club en el que trabaja como representando a los jugadores ante la entidad. ¿Puras casualidades o poderes que se van concentrando desde el inicio?

Una selección muda, contradictoria y misteriosa como ésta, cuya única voz parece ser la del entrenador, que suelto de cuerpo advierte que no sabe qué hará luego de consagrarse campeón del mundo en Rusia 2018, deberá, por fin, hablar en el verde césped, que como decía el fallecido Angel Labruna, es donde aparecen las verdades y donde se acaban las dudas.


Y este equipo argentino tiene mucho que explicar, y varios frentes que atender, antes que pensar en un título del mundo. Rusia, aún, está demasiado lejos.

martes, 21 de marzo de 2017

Un año nefasto para el deporte nacional (Por Marcelo Wio)




Corre el año 1947. Y digo corre, porque esta apresurado (o, más bien, sus inquilinos por estas regiones) por terminar su mandato. Y es que está siendo un año nefasto para el deporte nacional. Irineo Aldovisi perdió la final de las Seiscientas Horas de Balero de Okinawa contra el húngaro Adojan Harsanyi; y Catalino Ferrería perdió 27.325 figuritas de futbolistas en la Competencia Internacional de Patios de Colegio, celebrada en Maldonado, Uruguay.

Así pues, que nuestro equipo de fútbol adquiriera un defensor apodado “Eludido” – Ricardo “Eludido” Giacometti -, hecho que en otras circunstancias habría escapado a todo entendimiento, no fue algo insólito. Y no es que fuera de esos apodos que torpemente pretenden ironizar con el opuesto de una evidente y conspicua virtud, sino que era un apodo (igualmente torpe, por su poca elaboración) cabal: decir que era un tipo fácil de pasar, se queda corto.

Ahora, cómo este tipo llegó a prosperar en el fútbol, atravaseando todo el trecho de categorías hasta llegar a primera división, no tiene explicación.

De chico, en aquella época en que todavía se ejercía el compañerismo y la dignidad, cuentan los que indagaron en el misterio, solían ponerlo en el equipo del colegio por camaradería, por lástima, justamente. Algunos investigadores en la vida de “Eludido” dicen que la cosa no era tan así, y que era de los jugadores que se eligen para molestar, para hacer bulto.

La cosa, explican estos biógrafos, era que no se lo elegía para hacer bulto, para sumar materia en la propia defensa, sino en la contraria, como una suerte de zaguero supernumerario, con el malicioso objetivo de  facilitar el paso de los delanteros propios. Esta semblanza pintaría una inutilidad prematura – y clara - que el tiempo no ha hecho nada por negar ni mitigar; acaso, por el contrario, mucho por incrementar.

Martini lo dijo, con ese aire de precariedad que se le dan a algunos comentarios que nadie quiere hacer y que se verbalizan sin saber cómo, para arrepentirse instantánea y, sobre todo, fútilmente, porque hay palabras que, más allá del fuelle con el que se las diga, tienen una composición anímica similar al de esas flatulencias que perduran con insitencia dañina.

Lo dijo, pues, una tardecita, en la tercera mesa contra el ventanal – a mano derecha según se entra al café Nobleza obliga – que da a la calle Imortales de la Patria. Debió ser a principios de enero de este año; sí, porque fue un par de días antes de que se produjera la primera y bochornosa derrota nacional de este infausto año: Alcides Panebianco perdió inconcebiblemente la Final de Piñata celebrada en Monterrey, México, contra el lituano Bukantas Kuprys – increíble porque nadie daba un mango por el lituano (327 a 1 estaban las apuestas), tan alejado de la práctica del revoleo de garrotazo a la piñata en esas inhóspita septentrionalidad; en tanto que Panebianco había crecido entre piñatas – y globos, papel picado, velitas de cumpleaños y juegos de gallito ciego - y había sido criado, desde los tres años, con una venda en los ojos para agudizar sus otros sentidos.

Como refería (o intentaba hacerlo), fue por entoces que Martini, asiduo al pesimismo, dijo: Si este año sigue como pinta, el club va a terminar comprando a “Eludido”. Las palabras quedaron allí, al lado de su silla; primero como una exageración; mas, luego, con el paso del tiempo y las tragedias deportivas que éste contenía, erigiéndose como una sustancia que iba pareciéndose en mucho al hecho consumado que había nombrado.

Cuando anunciaron la compra de “Eludido”, a finales de febrero, y sin ponernos de acuerdo, fuimos, a su vez, eludiendo a Martini. O acaso fuera él mismo el que se fuera alejando, como temiendo que su aliento de desasosiegos y desventuras hubiese creado la corriente apropiada para enchastrarnos el año - aunque aún tuvo tiempo de obsequiarnos una última pesadumbre: la culpa de haber desertado de su compañía.

Hace un par de semanas (no, yo diría más bien meses; que estamos mediados de noviembre ya... Menos mal...) que no vemos a Martini aparecer por el bar. Uno de los muchachos dice que lo vio entrar en un café de la calle Dr. Malambrú, frecuentado por literatos y tipos de esa ralea – ya se sabe, pelafustanes, charlatanes y petimetres-. Mucho me temo que este año, ni Nobel, ni otras milongas por el estilo para la intelectualidad Patria...

El diario dice que el club venderá a “Eludido” a un club colombiano... 1948 ya empieza a pintar bien, sí señor...



domingo, 19 de marzo de 2017

Suerte distinta de los españoles en la Champions (Yahoo)




Esta vez, el mayor afortunado de los tres equipos españoles que disputarán los cuartos de final, fue sin dudas el Atlético Madrid, aunque habrá que comprobar en los hechos si esto es así, debido a la suba del nivel que ha tenido su próximo rival, el Leicester, el único que queda proveniente de la Premier League.

El Atlético Madrid es un equipo de gran experiencia en la Champions y llega por cuarta vez consecutiva a los cuartos de final (además de haber jugado dos finales en ese mismo período), y su foco está puesto especialmente en el torneo europeo al tener pocas opciones en la Liga y haber quedado eliminado de la Copa del Rey, por lo que sin dudas se convierte en el favorito para acceder a las semifinales.

Sin embargo, no se puede menospreciar al Leicester, que ya ha probado en la temporada anterior que puede superar cualquier obstáculo y que desde que fue despedido el entrenador italiano Claudio Ranieri, con el que conquistó de manera brillante la pasada Premier League, su continuador, Craig Shakespeare, ha conseguido devolver el espíritu ganador al equipo, y con  una mayor confianza han vuelto los muy buenos resultados que también lo fueron mejorando en las posiciones del torneo local.

El Leicester también sorprendió no sólo eliminando en octavos de final al Sevilla, sino que han tenido que remontar un 2-1 en contra en la ida en el estadio Sánchez Pizjuán gracias a un gol de de Jamie Vardy, que ha vuelto a ser el que era en la pasada temporada o al inicio de ésta, en la fase de grupos de la Champions.

Será una serie más que interesante porque si el Leicester ha demostrado capacidad para remontar partidos y para vencer a cualquier rival, el Atlético Madrid es un especialista en obtener puntos como local en el Vicente Calderón para luego defender la ventaja fuera de casa.

En cuanto al Barcelona, si bien no ha sido demasiado beneficiado por haberle tocado un rival como la Juventus, pentacampeón italiano y camino a la sexta corona de su país, al que ya enfrentó en la final de 2015, tendrá la posibilidad de definir en el Camp Nou, con todo lo que eso significa luego de la histórica remontada ante el PSG por los octavos de final.

Esta serie, además, tendrá otros aditamentos o “micro partidos”, como el primer enfrentamiento entre un ex jugador blaugrana de tantos años, como Daniel Alves, ante sus ex compañeros, o como el hecho de que Giorgio Chiellini deberá marcar otra vez a Luis Suárez, luego del escándalo ocurrido durante el enfrentamiento entre Italia y Uruguay por la supuesta mordida en la oreja del delantero al defensor.

Habrá muchos otros duelos interesantes en distintos sectores del campo de juego, pero el que tal vez genere mayor interés es el del duelo de los argentinos Lionel Messi y Paulo Dybala, compañeros en la selección albiceleste y acaso futuros compañeros en el Barcelona.

No es un dato menor que Messi haya considerado a Dybala como el jugador con mayor futuro y en cierta forma lo designó como su sucesor en la selección argentina, mientras que Gonzalo Higuaín, un ex madridista, tendrá la ocasión de enfrentar al Barcelona como en los viejos tiempos.

Tanto el Barcelona como la Juventus pelean en tres frentes, porque ambos siguen en camino en sus ligas locales, aunque con diferente situación (el Barcelona se encuentra segundo a dos puntos del Real Madrid y con un partido más que los blancos, y la Juventus es cómodo líder de la Serie A), y también los dos se encuentran en el momento de las definiciones en las copas (el Barcelona espera por el Alavés en la final de la Copa del Rey en mayo, y la Juventus deberá enfrentar al Nápoli en semifinales de la Copa Italia).

En una serie tan pareja, y aunque de momento la Juventus aparezca como más sólida como equipo y el Barcelona, con jugadores más desequilibrantes, el hecho de definirse en el Camp Nou aparece como clave.

Finalmente, la serie entre el Bayern Munich y el Real Madrid es de un enfrentamiento de altísimo nivel entre el vigente campeón europeo y el que hoy es, a juicio de este columnista, el mejor equipo del continente y acaso del mundo.

El Real Madrid no es un equipo que llene los ojos con un fútbol maravilloso, pero sí efectivo y con una tremenda capacidad de gol, para el que no necesita de demasiado tiempo de dominio territorial sino apenas una pizca de concentración en tratar de llegar a la meta, con un ataque letal y con un lateral magistral como el brasileño Marcelo por la izquierda.

El Bayern Munich sigue siendo la plantilla completa de las pasadas tres temporadas con Josep Guardiola como entrenador, pero en la actual, con la llegada del italiano Carlo Ancelotti, se han soltado algunos jugadores, que están rindiendo a un altísimo nivel, especialmente Arje Robben, Robert Lewandowski y el veterano mediocentro Xabi Alonso, quien ya anunció su retiro y que podrá despedirse también del público del Santiago Bernabeu, tras haber vestido la camiseta blanca en años de muchos títulos.

Esta serie aparece como de una enorme paridad, que podría definirse por algunos detalles, pero el hecho de que la vuelta se juegue en el Allianz Arena de Munich le otorga una pequeña ventaja a los alemanes.

La gran noticia para el fútbol español es que por sexta vez consecutiva, la Liga ha colocado a tres equipos en los cuartos de final, algo que ningún otro torneo europeo ha conseguido en este tiempo, y eso le otorga un lugar de absoluto privilegio.



jueves, 16 de marzo de 2017

El fútbol argentino vuelve a tropezar con la misma piedra (Jornada)





Parece que todo lo ocurrido en los noventa no fueron suficiente escarmiento para los dirigentes del fútbol argentino, que otra vez cayeron en la misma trampa, la de entregarle el gran negocio de la televisión a parte de los mismos que lo esquilmaron, le ocultaron información y lo aprovecharon para armar un monopolio y como si eso fuera poco, formaron parte de un modelo de corrupción internacional en el FIFA-Gate.

Se repitió hasta el cansancio que el hecho decisivo para que la alianza Fox-Turner ganara la compulsa por los derechos del fútbol argentino, que consiste en 4200 millones de pesos al año (una llave de 1200 y luego el pago en veces de los otros 3000), fue una difundida carta de la empresa TRISA (Torneos más Grupo Clarín) en la que sólo se le garantizaba a la alianza ganadora que se desistiría del juicio con la AFA por la rescisión unilateral de contrato en 2009, cinco años antes del final, para que la TV pasara a manos del Estado con el programa “Fútbol Para Todos”.

Sin embargo, esa carta (que todavía habría que estudiar si tiene visos de legalidad y no representa algo extorsivo y de posición dominante) es apenas una gran excusa.
Lo cierto es que Fox-Turner no habían hecho la mejor presentación de su sobre pero aún así, la AFA le dio tiempo para corregirlo pese a que el plazo había vencido, con la consecuente bronca de sus competidores ESPN y Mediapro, y tampoco parece que importe la ética y que Torneos sea la empresa que suele producir todo para Fox Sports, cuando tiene directa relación con el FIFA Gate, es decir, el pago de coimas a dirigentes de la Conmebol para quedarse con los derechos de varias Copas América hasta 2023.

Claro que si Fox Sports siguió transmitiendo tanto la Copa Libertadores como la Sudamericana en una Conmebol supuestamente renovada con la presidencia del paraguayo Alejandro Domínguez, ¿qué queda para esta AFA caótica y absolutamente sumida a los intereses políticos y económicos?

¿O acaso no fue el periodista Fernando Niembro, tan ligado al PRO y al presidente Mauricio Macri, la cara más visible de la cadena Fox Sports Latinoamérica en un pasado reciente? ¿O acaso no es el ex CEO de Torneos, Alejandro Burzaco,  involucrado directamente en el FIFA-Gate, hermano de Eugenio, el secretario de Seguridad de la Nación?

Sin embargo, aún con datos tan contundentes, la historia de la obtención de estos derechos de TV no comenzó ahora sino que viene desde hace nueve meses, cuando el mismo pacto de estos días entre el moyanismo y el tinellismo (“te doy la AFA pero dame la Superliga”), estaba a punto de cerrar a la perfección,  pero hubo una bajada de pulgar desde la cima del poder político porque faltaba el actor principal.

El acuerdo, hasta ese momento, era que  Turner se encargaría de transmitir el fútbol grande de la Argentina, y que la plataforma sería AFA TV, un viejo proyecto que incluía a todas las categorías y que se emitiría por todos los soportes.  Pero desde  lo más alto del poder se le aconsejó a la empresa norteamericana, que nunca había transmitido fútbol en el país, que arreglara con el grupo más poderoso, y eso es lo que fue ocurriendo en estos años.

Así es que el círculo se fue cerrando y Turner acordó con la “empresa amiga”, Fox Sports, cuya sede central, Fox Pan American, había comprado en 2015 el 50 por ciento de T&T Sports Marketing ( Traffic y Torneos, ambas empresas involucradas en el FIFA Gate), y con el gran grupo mediático argentino, para convertirse entonces en el caballo del comisario, pasara lo que pasara.

Los mismos dirigentes que ahora dan a entender que la carta que TRISA le envió a Fox-Turner renunciando al juicio a la AFA sólo en el caso de que ganara esta alianza, parecen olvidar que a mediados de 2016 llegó a la sede de Viamonte 1366 de Buenos Aires una muy buena oferta de la empresa estadounidense Cárdenas Marketing Network (CMN) para quedarse con los derechos de TV del paquete compuesto por el Nacional B, Primera B, Copa Argentina y partidos de la selección argentina, y esos mismos dirigentes corrieron a ofrecerle a TRISA la posibilidad de empardar la oferta y quedarse con todo.

La excusa de aquel momento fue que así conseguirían que TRISA desistiera del juicio aquel de 2009 por la rescisión del contrato que duraba hasta 2014, pero parece que no ocurrió lo que pensaban.  ¿Y entonces? ¿Por qué entregaron semejante negocio, a un malo tan conocido en vez de un ignoto por conocer?

También los dirigentes podrían argumentar que el éxito de este negocio pasa por haber recaudado 267,5 millones de dólares anuales por unos derechos que en 2009 TRISA pagaba nada más que 55, pero nunca supieron (ni Julio Grondona lo consiguió) que les dijeran la verdad sobre la cantidad de abonados a la TV cable y ahora se sabe que al menos hasta febrero pasado, había en el país 111.045.1155 según la consultora Business Bureau.

Entonces, el cálculo es claro: si el abono costará 20 dólares, y si de esos 11 millones de abonados pagaran solamente 4 (es decir, el 36,36 por ciento), la recaudación mensual sería de 80 millones de dólares, y a cinco meses de 2017 (porque comenzará a regir desde agosto con la nueva temporada 2017/18),  se podría llegar a los 400 millones de dólares, y sin contar la torta publicitaria. Un negocio brillante.

Y eso no es todo: la alianza ganadora va también por la ley de “interés público” que permite al canal estatal a transmitir cualquier acontecimiento deportivo de una selección nacional o una final de campeonato o cualquier hecho deportivo que se considere transcendente.

Estos dirigentes firmaron sin mirar. Como ya lo hicieron en el cuarto de siglo de aquellos torneos sin competencia, como lo hicieron en 2016 cuando le pusieron el gancho a la Superliga, aunque la mayoría de ellos no sabía bien lo que firmaba, como llegó a decir el presidente de la Liga Rosarina, Mario Gianmaría. Quien luego anunció: “Hoy es un día de luto para el fútbol argentino. Se creó una nueva figura jurídica, la del suicidio en defensa propia”.

Es decir que aquel pacto abortado hace nueve meses entre moyanistas y tinellistas ahora tuvo el pulgar hacia arriba por la incorporación de dos actores fundamentales: Daniel Angelici, como comisario político, y el grupo Clarín como gran ganador entre bambalinas, porque su plataforma sigue intacta y porque la producción queda en manos de sus socios.

Algo así como cuando le preguntaron a Oscar “Ringo” Bonavena, en los días previos a su pelea ante Gregorio “Goyo” Peralta, en el Luna Park, “!quién gana” el sábado, en el combate de mayor taquilla de la historia del estadio: “Lectoure, viejo, siempre gana Lectoure”,  respondió con picardía.

Otra vez entonces el pago para ver, los DT de moda manejando fichitas en un pizarrón para aquellos que no puedan pagar, o la ñata contra el vidrio en las ventanas de los bares, o las mesas de grupos que consumen un café, o los que en muchas provincias, como en tiempos de Marcelo Bielsa, no puedan ver más a la selección argentina, o la ilusión de que parece que se verá el partido…y en el momento del saque la pantalla se vuelve gris.


El fútbol argentino volvió a tropezar con la misma piedra, otra vez. Y siempre ganan y pierden los mismos.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Otra vez sopa: siempre ganan y pierden los mismos




Esta dirigencia del fútbol argentino tiene mucho que aclarar, porque ya oscurece demasiado. De hecho, vuelven los tiempos del absoluto oscurantismo mediático. Nomás con comprender cómo se suscitaron los hechos por los cuales les fueron concedidos los derechos de TV por cinco años (más cinco renovables) a la alianza Fox-Turner desde agosto próximo, daría para una enciclopedia de varios tomos. ¿Se podía esperar otra cosa?

Si bien los medios señalan como decisiva una carta enviada por TRISA (Torneos y Clarín) a esta alianza entre Fox y Turner para garantizarles que desistirán del juicio a la AFA por la rescisión unilateral del contrato que los unía hasta 2009 cuando comenzó el programa “Fútbol Para Todos”, esto es otro cuento del tío argentino.

¿En serio ustedes creen que esta dirigencia del fútbol necesita de una carta como ésta para decidir otorgarle los derechos a los que detentan desde siempre el poder mediático mayor? Basta recordar aquel diálogo impresionante entre Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, y el entonces presidente Carlos Menem, cuando éste lo quiso parar diciéndole “póngase usted de presidente, entonces” y el interlocutor le dijo “presidente…cargo menor”. Todo dicho.

Entonces, retrotraigámonos nueve meses (justo el tiempo necesario para una gestación humana, aunque ésta haya sido empresarial y de intereses concretos): a mediados de 2016, antes aún de que asumiera la Comisión Normacrizadora, que ahora sí parece ir llegando a su final, en muletas (como decía Ricardo Balbín del gobierno de Isabel Perón a principios de 1976),  de la mano del agente internacional Guillermo Toffoni, llegó a la AFA una oferta de la empresa estadounidense Cárdenas Marketing Network para quedarse con los derechos de todo el paquete del fútbol menos la Primera A (que estaba aún en la órbita estatal).

Esta oferta comprendía entonces Nacional B, Primera B, Copa Argentina y partidos de la selección argentina. La oferta era buena, pero los dirigentes de entonces, con absoluta mayoría de los clubes grandes, que ya estaban en ardua disputa entre sí, corrieron a ofrecerle el mismo monto al Grupo Clarín y a Torneos, dándoles la posibilidad de empardar la citada oferta y quedarse con todo. ¿Les suena?

La excusa que dieron, para otorgarle todo este paquete al zorro conocido entre las estúpidas gallinas que corren a buscarlo, y no a alguien al menos desconocido que no tuviera las manos sucias en el FIFA Gate, fue justamente que de esta forma, se cerraría el juicio por la rescisión de contrato de los derechos del fútbol en 2009. Ustedes saben lo ocurrido después: no existía tal posibilidad. ¿Entonces, por qué corrieron a buscarlos?

Por lo mismo que ahora, con la excusa de esta carta que además, es absurdo que haya visto la luz y haya perdido confidencialidad, porque muestra el absoluto desenfado empresarial por quedarse con todo, sin importar nada, a sabiendas de que da lo mismo, y que es apenas una pantalla para que los dirigentes tengan una excusa supuestamente válida (porque habría que ver la legalidad de esta acción, además) para entregarlo todo al que ya probó que tiene total ambición monopólica.

Los dirigentes se vanaglorian del precio porque es cierto que si TRISA ofrecía 55 millones de dólares por estos mismos derechos en 2009, ahora los 267,5 millones de 2017 suenan a un aumento sustancial, pero hay que tener en cuenta que antes, Julio Grondona se cansó de esperar a que le dijeran cuántos abonados a la TV cable había en concreto (arma que se utilizó para evadir la cifra y quedarse con una torta que no correspondía y así, robar al fútbol), y hoy se sabe que al menos hasta febrero de 2017, había 11.045.155 abonados, según la consultora Business Bureau.

Entonces, el cálculo es simple: si en agosto comienza el fútbol en la nueva era de la TV, en la que otra vez todos tendrán que pagar para ver todos los partidos (todos) salvo que al final, en un gesto magnánimo, Fox-Turner entreguen un pedacito a ESPN, que tenía como idea dar algunos sin codificar, entonces si fueran apenas 4 millones los que decidieran pagar (menos del 40 por ciento de los abonados), y a un abono de 15 dólares mensuales (que bien podrían ser 20, según se estima), serían 60 millones de dólares por mes, o sea 300 millones de dólares al año, sin contar con la torta publicitaria, que es impresionante,  y en menos de medio año…

Es decir que si hacemos un cálculo anual, con cifras de hoy, para 2018 y en dólares, la ganancia total del fútbol televisado podría estar (siempre partiendo de 4 millones que paguen, sobre 11 millones totales) en más de mil millones de dólares anuales.

Claro que la alianza Fox-Turner no es la única ganadora.  Los verdaderos ganadores son los que estaban atrás, como el Grupo Clarín (eterno beneficiario de este gobierno de Mauricio Macri, y si no ver 4G, Nextel, Ley de Medios, funcionarios que sólo hablan con ellos y no con la competencia), DirecTV, que forma parte del conglomerado AT&Tm y Telecentro, por ser las plataformas en las que necesariamente se tiene que transmitir el fútbol, y aquí hagamos un punto y volvamos otra vez hacia mediados de 2016 y veremos cómo todo tiene que ver con todo en la AFA.

En junio de 2016, tal como acabó ocurriendo ahora, el  moyanismo y el tinellismo salieron de una reunión con la gente de Turner y con la de AFA TV, prácticamente abrazados y brindando por el futuro que les esperaba.

El acuerdo era que el moyanismo (en ese tiempo, con Daniel Angelici en contra) se quedaba con la AFA de Viamonte pero sin la Primera A pero con todas las categorías de Ascenso desde la Primera B, y con la selección argentina, y el tinellismo con la Superliga y el Nacional B.

En ese momento, hubo una llamada a los celulares de los nuevos amigos, desde la Casa Rosada, para abortar cualquier acuerdo. El motivo esgrimido es que faltaba un actor al que no se había tenido en cuenta: ¿se imaginan cuál es? Lo que se les dijo en ese momento es que sin el Grupo Clarín, no se podía hacer nada, por lo que no hubo problemas: Turner se fue acercando a Fox, cuyas producciones están a cargo de Torneos, viejo socio de Clarín en TRISA.

Para más botones de muestra: en 2015, Fox Pan American compró el 50 por ciento de T&T Sports Marketing (nada menos que Traffic y Torneos, las dos empresas involucradas en las coimas del FIFA Gate junto a Full Play), y por si fuera poco, Fernando Niembro, operador en las sombras tras su affaire preelectoral en el PRO, y hombre muy cercano a Macri y a Fernando Marín (ex Blanquiceleste y ex titular del Fútbol Para Todos macrista), fue hasta hace poco la cara más importante de Fox Sports en Latinoamérica.

Si sumamos que el ex CEO de Torneos de Alejandro Burzaco, quien estuvo detenido en Estados Unidos por el FIFA-Gate,  es hermano del secretario de Seguridad de la Nación, Eugenio, cartón más que lleno.

Con todos estos antecedentes, se entiende la desilusión de ESPN, una cadena seria que fue armando un equipo acorde para quedarse legítimamente con los derechos, o la de Mediapro, cuya experiencia en las transmisiones de fútbol en España es innegable, sumado a que en su batalla contra Prisa, acabó quedándose con todo bajando rotundamente los precios del PPV de la Liga Española, en una cultura acostumbrada a pagar para ver.

Pero no había posibilidades reales visto lo visto. Por eso, se retiró incluso la ignota Consor, porque la misma escondía desde sí misma todo un entramado que no hubo tiempo de cerrar y porque, al fin y al cabo, sus actores se dieron cuenta de que la vaca estaba atada de todos modos.

Todo vuelve: aquel pacto entre el moyanismo y el tinellismo se pudo concretar igual, tal como hace nueve meses pero con Daniel Angelici como control principal desde el gobierno de Macri, y oh casualidad: con Turner, como antes, pero en lugar de AFA TV…vuelve TRISA…es decir, vuelven Clarín y los Torneos Sin Competencia.

Es decir que vuelve la paga para ver, vuelve la ñata contra el vidrio para ver los codificados desde la ventana del bar, inclinando la cabeza para poder detectar mejor la jugada, vuelven las barras en los bares a cambio de un café, vuelve la imposibilidad de ver a la selección para muchos, porque van por todo y quieren sacar hasta la ley de interés público, por la que los acontecimientos más importantes pueden ser televisados por el canal estatal.  

Vuelven las cámaras apuntando al abrazo en las tribunas y no a los goles, vuelve el mostrarte todo como para ilusionarte y cuando van a sacar del medio, la pantalla se pone gris, para que como la droga quieras ya mismo el codificado, y vuelven también los botones moviéndose en la pizarra de algún DT de moda del sistema, mientras la pelota corre en otro lado.

Todo vuelve y siempre pasa lo mismo, como cuando en 1965, a días del lleno más grande de la historia del Luna Park antes de pelear contra Peralta, le preguntaron a Oscar Ringo Bonavena quién ganaba el sábado y éste respondió “Lectoure, viejo…siempre gana Lectoure”.


En el fútbol, pasa exactamente lo mismo. Siempre ganan los mismos. Y siempre perdemos los mismos.