La lógica histérica del triunfalismo vernáculo, que sigue transmitiendo el virus del resultadismo cual pandemia futbolera, insiste en amarrar a este Estudiantes legítimo campeón de la Copa Libertadores de América con aquél tramposo y "vivo" de los sesenta, como si tuvieran que ver más allá de apellidos ilustres y transmisión de mentalidad ganadora. Pero esa "viveza criolla" de aquel equipo de Osvaldo Zubeldía estaba y sigue estando relacionada con otro concepto que se repite hasta el hartazgo como una máxima: sólo los que ganan quedan en la historia. Ya hemos comentado en nuestro blog aquella "trampa", si se quiere ingenua, que le hemos tendido a un reconocido periodista hace años, en un programa radial llamado "Palo y Palo", cuando a fuerza de repetir este concepto de ganadores y la historia, le recordamos parte de una delantera que tuvo Independiente en los años cincuenta, para que este colega nos mostrara toda su sapienza futbolera y su prodigiosa memoria, y nos adelantara en el suministro del dato: nos dijo con velocidad: Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz. Efectivamente, esa era la delantera. Lo que el pasmado colega no esperaba es que nosotros le agregáramos que esa delantera que él repetía con firmeza, jamás había ganado un solo título. ¿Entonces por qué se acordaba, si él mismo sostenía que sólo en el futuro se recuerda a los ganadores del pasado? Es una pregunta sin fin. En la misma edición del diario Clarín de ayer, el colega Julio Marini en una columna se pregunta si este Estudiantes no merece quedar en la historia por haber perdido en el alargue la final de la Copa Sudamericana ante el Inter de Porto Alegre en diciembre de 2008, pero en cambio siete meses después, sí merece quedar en la historia por haberle ganado al Cruzeiro la final de la Copa Libertadores. Es decir, siguiendo este razonamiento, estos jugadores, según los resultadistas, quedarán en la historia, pero no quedarán. O repentinamente pasaron de no quedar, a quedar en la historia gracias al gol de cabeza de Boselli. Un segundo antes no merecían quedar en la historia, y un segundo después, sí. Tampoco Johan Cruyff merecería quedar en la historia con el maravilloso juego desplegado por aquel equipo holandés en Alemania 1974 por haber quedado segundo, y desde ya que tampoco este Huracán de Angel Cappa, por no haber ganado. Es interesante, desde este razonamiento, pensar qué significa "no quedar en la historia". Según esta misma línea de pensamiento, siempre es discutible saber "cuál es el fútbol que le gusta a la gente". Ahora bien, supongamos que aunque Huracán no haya salido campeón, a muchos nos haya entusiasmado su juego. Supongamos que de diez millones de seguidores del fútbol argentino en cuarenta millones de habitantes, haya un millón de aficionados (es decir, el diez por ciento de los seguidores) que hayan gustado o se hayan entusiasmado con el fútbol de Huracán y que el día de mañana se lo transmitan a sus hijos, o generaciones siguientes, o muchos periodistas, o bloggeros, escriban loas a este equipo, y los que han recibido este legado, transmitan en los medios, o escriban sobre lo que jugaba este equipo de Huracán. ¿No habrá quedado en la historia?, ¿sólo se recordará al campeón ocasional, o también habrá un lugar para el Globito? ¿en el mundo entero, se habla o no se habla de la "Naranja Mecánica" de Holanda 1974? ¿se emiten sus goles o no? es más, ¿Qué se emite más, goles y jugadas de Alemania campeona del mundo, o de Holanda, su vencida en la final?No parece, entonces, que sea cierto que sólo quedan en la historia los ganadores. También quedan los que han dejado algún legado. Si no interesa el transcurso, lo que se hace para ganar, la práctica misma del fútbol y sus jugadas y sólo interesa el resultado final, es fácil: con comprar el diario al día siguiente, o entrar a internet al final del partido y enterarse de cómo terminó, es suficiente y será motivo de alegrías y tristezas. Total, no interesa cómo se jugó, sólo el resultado. La historia es mucho más que un resultado o de un dato. La historia se cuenta a través de una hilación de hechos, de una cronología y de buscar las causas de esos hechos. Y muchos temen que la historia no les guarde el lugar que imaginan y tal vez otros sean reflejados sin esperar tanta mención.sábado 18 de julio de 2009
La historia y los ganadores
La lógica histérica del triunfalismo vernáculo, que sigue transmitiendo el virus del resultadismo cual pandemia futbolera, insiste en amarrar a este Estudiantes legítimo campeón de la Copa Libertadores de América con aquél tramposo y "vivo" de los sesenta, como si tuvieran que ver más allá de apellidos ilustres y transmisión de mentalidad ganadora. Pero esa "viveza criolla" de aquel equipo de Osvaldo Zubeldía estaba y sigue estando relacionada con otro concepto que se repite hasta el hartazgo como una máxima: sólo los que ganan quedan en la historia. Ya hemos comentado en nuestro blog aquella "trampa", si se quiere ingenua, que le hemos tendido a un reconocido periodista hace años, en un programa radial llamado "Palo y Palo", cuando a fuerza de repetir este concepto de ganadores y la historia, le recordamos parte de una delantera que tuvo Independiente en los años cincuenta, para que este colega nos mostrara toda su sapienza futbolera y su prodigiosa memoria, y nos adelantara en el suministro del dato: nos dijo con velocidad: Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz. Efectivamente, esa era la delantera. Lo que el pasmado colega no esperaba es que nosotros le agregáramos que esa delantera que él repetía con firmeza, jamás había ganado un solo título. ¿Entonces por qué se acordaba, si él mismo sostenía que sólo en el futuro se recuerda a los ganadores del pasado? Es una pregunta sin fin. En la misma edición del diario Clarín de ayer, el colega Julio Marini en una columna se pregunta si este Estudiantes no merece quedar en la historia por haber perdido en el alargue la final de la Copa Sudamericana ante el Inter de Porto Alegre en diciembre de 2008, pero en cambio siete meses después, sí merece quedar en la historia por haberle ganado al Cruzeiro la final de la Copa Libertadores. Es decir, siguiendo este razonamiento, estos jugadores, según los resultadistas, quedarán en la historia, pero no quedarán. O repentinamente pasaron de no quedar, a quedar en la historia gracias al gol de cabeza de Boselli. Un segundo antes no merecían quedar en la historia, y un segundo después, sí. Tampoco Johan Cruyff merecería quedar en la historia con el maravilloso juego desplegado por aquel equipo holandés en Alemania 1974 por haber quedado segundo, y desde ya que tampoco este Huracán de Angel Cappa, por no haber ganado. Es interesante, desde este razonamiento, pensar qué significa "no quedar en la historia". Según esta misma línea de pensamiento, siempre es discutible saber "cuál es el fútbol que le gusta a la gente". Ahora bien, supongamos que aunque Huracán no haya salido campeón, a muchos nos haya entusiasmado su juego. Supongamos que de diez millones de seguidores del fútbol argentino en cuarenta millones de habitantes, haya un millón de aficionados (es decir, el diez por ciento de los seguidores) que hayan gustado o se hayan entusiasmado con el fútbol de Huracán y que el día de mañana se lo transmitan a sus hijos, o generaciones siguientes, o muchos periodistas, o bloggeros, escriban loas a este equipo, y los que han recibido este legado, transmitan en los medios, o escriban sobre lo que jugaba este equipo de Huracán. ¿No habrá quedado en la historia?, ¿sólo se recordará al campeón ocasional, o también habrá un lugar para el Globito? ¿en el mundo entero, se habla o no se habla de la "Naranja Mecánica" de Holanda 1974? ¿se emiten sus goles o no? es más, ¿Qué se emite más, goles y jugadas de Alemania campeona del mundo, o de Holanda, su vencida en la final?No parece, entonces, que sea cierto que sólo quedan en la historia los ganadores. También quedan los que han dejado algún legado. Si no interesa el transcurso, lo que se hace para ganar, la práctica misma del fútbol y sus jugadas y sólo interesa el resultado final, es fácil: con comprar el diario al día siguiente, o entrar a internet al final del partido y enterarse de cómo terminó, es suficiente y será motivo de alegrías y tristezas. Total, no interesa cómo se jugó, sólo el resultado. La historia es mucho más que un resultado o de un dato. La historia se cuenta a través de una hilación de hechos, de una cronología y de buscar las causas de esos hechos. Y muchos temen que la historia no les guarde el lugar que imaginan y tal vez otros sean reflejados sin esperar tanta mención.jueves 16 de julio de 2009
Estudiantes de antes y de ahora
Por estas horas, algunos sectores mediáticos que ya conocemos de sobra, nos quieren hacer creer que este justo y limpio logro de Estudiantes de la Plata, legítimo campeón de América y con grandes actuaciones y muy buen entrenador, es consecuencias de una cadena comenzada en los años sesenta, agarrados especialmente de que la estrella del equipo, Juan Sebastián Verón (hoy por hoy, el mejor jugador del fútbol argentino local) es hijo del también gran jugador de los años sesenta, el ex delantero Juan Ramón Verón. Pero salvo esto, y la garra o el carácter que aquellos jugadores de entonces pueden transmitir, algo lógico, poco tiene que ver este equipo de Estudiantes con aquel que ganara un Metropolitano, tres Copas Libertadores y una Intercontinental entre 1967 y 1970. Apenas el mismo apellido y que algunos de aquellos jugadores hoy tienen cierta participación en el club. Pero este Estudiantes de hoy, que juega un fútbol agradable, que cuenta con excelentes ejecutantes como el propio Verón, o Gastón Fernández o Enzo Pérez, que tiene grandes marcadores como Cellay, o el propio Rolando Schiavi, llegado por cuatro partidos para reemplazar a Agustín Alayes, o Rodrigo Braña, y un arquero que hoy es el titular de la selección argentina por su propia seguridad, como Mariano Andújar, no tiene nada que ver con aquél. Este Estudiantes no juega al filo del reglamento. No tiene a ningún jugador capaz de pegarle una patada descalificadora en la cabeza a ningún rival ni mereció nunca una expulsión de por vida del fútbol profesional, como sí le ocurriera a Alberto Poletti en los sesenta, luego de su falta a Rivera, del Milan, por la Intercontinental de 1969. Este Estudiantes no necesitó nunca de alfileres para pinchar a los rivales, ni bucear en historias personales para provocarlos de palabra durante los partidos, para hacerlos reaccionar. Este Estudiantes no necesitó crear climas de guerra para imponerse. Este Estudiantes no inventó quedarse con la pelota entre los brazos al cobrarse un foul en contra, para entregarlo cuando todo el equipo se hubiera retrasado a posiciones defensivas. Este Estudiantes se dedicó a jugar al fútbol con sus armas, que fueron muchas. Este Estudiantes salió a atacar incluso en el Mineirao cuando lo necesitó y ganó limpiamente, con un estilo que está lejos de aquel, al que se nos quiere amarrar. Como decía Dante Panzeri, aquél no era Estudiantes de La Plata sino el Estudiantes de Osvaldo Zubeldía. Este Estudiantes no sólo es de La Plata, sino de la Argentina y juega un fútbol atgradable, que a Carlos Bilardo sólo lo tiene en el palco, o reclamándole el pullover a Alejandro Sabella. Nada más que eso, a no engañarse.miércoles 15 de julio de 2009
Los hinchas de Huracàn se equivocaron de fecha
El pasado martes 7 de julio, además de San Fermín, fue el día de la Marcha de la Bronca de la hinchada de Huracán, ante la AFA, para protestar por lo que consideró una injusticia en la definición del Torneo Clausura 2009. La hinchada del globito, en buen número, se acercó a la sede de la AFA, en la calle Viamonte, en la zona de Tribunales de Buenos Aires, haciendo ruido y pintando las paredes con reclamos a la AFA, a su presidente Julio Grondona, y al árbitro del partido, Gabriel Brazenas. No sólo eso: una semana después, el martes 14 de julio, el presidente y ex crack y entrenador de Huracán, Carlos Babington, entregó un petitorio a Grondona para que se revea el resultado del partido, a partir de fallos equivocados y decisivos en buena manera por parte de Brazenas. Un petitorio que, por otra parte, no pudo entregar la hinchada de Huracán la semana anterior por ausencia del "vicepresidente del mundo", según autodefinición de Grondona a sus más cercanos colaboradores y amigos.Pero la hinchada de Huracán equivocó la fecha para la marcha. El día para movilizarse, para caminar con firmeza hacia la AFA, para manifestar contra la conducción de la entidad y contra Grondona, no era el 7-J. Era el 15 de abril. El día que se cumplieron nada menos que treinta años de Grondona como presidente de la AFA, viendo pasar cómo en el país cambiaron la presidencia desde los militares de la dictadura, Raúl Alfonsín, Carlos Menem (dos veces), Fernando de la Rúa, los de la transición, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y ahora Cristina Fernández de Kirchner. El 15 de abril, la ONG "Salvemos al Fútbol" convocó a una movilización a la puerta de la AFA para protestar por el manejo de la entidad por parte de Grondona y sus adláteres. Y esto incluía el mirar para el costado en los hechos de violencia en el fútbol y hasta un suprepticio apoyo a la misma. O la falta de la democracia a la hora de toma de decisiones o de votación para renovar presidente. O la oscuridad a la hora de saber por qué los clubes son tan pobres y la AFA es tan rica. O la complicidad de la AFA con el monopolio en el desquicio de los clubes, al darles migajas por la TV a cambio de quedarse con toda la torta. O la falta de federalismo, o, entre tantísimas cosas, el hecho de que los árbitros sean designados o regidos por un amigo del presidente que jamás en su vida dirigió un partido, y que maneja a su antojo a los jueces del fútbol, o que tacha a algunos árbitros para que no dirijan a equipos que se sienten desprotegidos ante ellos, es decir, el equivalente al armado de una lista negra para cada caso.
Todo esto era motivo de una enorme protestade todas las hinchadas del fútbol argentino. Pero no. En el 15-A, sólo se reunieron una treintena de hinchas en la puerta de la AFA, que incluso se esperaba más y ya había procedido a cortar la calle Viamonte, y ya había colocado a varios miembros de una empresa de seguridad, para nada. Porque los únicos interesados fueron los hinchas de equipos de ascenso, y por el único hecho de que no los dejan ver a sus equipos en condición de visitantes. Nada más que eso. ¿La hinchada de Huracán? ausente. Como si la designacón de Brazenas no tuviera que ver con los desmanejos de Jorge Romo, hombre puesto a dedo por Grondona. Como si Babington no conociera lo que ocurre en la AFA.
Muchas cosas hubieran cambiado en el fútbol general (y por ende, también para el Globo) si la hinchada de Huracán, junto con las otras, se hubiera movilizado el 15-A. Pero eligió hacerlo tardíamente, el 7-J.
Hace unos años, una publicidad de un organismo estatal argentino decía "No se queje si no se queja". La hinchada de Huracán no se movió cuando realmente importaba que se moviera. Y se movió cuando le tocaron intereses particulares. Una buena lección para la próxima, si es que aparece.
lunes 13 de julio de 2009
Gimnasia y algunas enseñanzas
Que Atlético Rafaela es un equipo limitado, basta con verlo unos pocos minutos. Sin embargo, en el primero de los dos partidos de la promoción ante Gimnasia, tuvo que salir a atacar por el hecho de hacer la diferencia como local, y con lo que tiene, pudo ponerse adelante con un soñado 3-0 que lo dejó a cuatro minutos de regresar a Primera A. ¿Qué pasó en la Plata? se metió atrás, pensó que cuidando el 3-0 del primer partido, haciendo tiempo y apostando muy poco por los de arriba, desconectándose de ellos, iba a poder y casi pudo, pero no....Gimnasia, por contrario, y sin jugar bien en el primer tiempo del segundo partido, atacó como pudo, algo que profundizó en el segundo tiempo y aún con algunas limitaciones y ciertos preconceptos, pudo revertir el resultado aún con nueve jugadores contra diez de su adversario. ¿Por qué pudo? porque atacó sin miramientos. Fue y fue. Tanto, que en un momento sólo tenía dos defensores, y en buena medida porque a su vez, el entrenador Madelón vio que su rival no pesaba en ataque, que estaba jugado a defenderse. Así le fue a uno y a otro. Premio para uno, castigo al otro por rácano, por tacaño, por defensivista.
La reflexión vuelve a ser la misma: defenderse no es natural en el fútbol, al menos como propósito. La defensa, en fútbol, es obvia porque se supone (ya ni siquiera es seguro, en este fútbol al revés que se ve en la Argentina) que el contrario nos atacará y debemos tomar recaudos y es una fase del juego. Pero al fútbol, creemos recordar y nos lo repiten como loros los que no tienen ninguna defensa por el espectáculo, que se juega para ganar. ¿Qué mejor forma de buscar ganar que tratar de hacerlo? eso no implica ir siempre frontalmente. Pero sí, buscando todos los caminos posibles, tratar de hacerlo. Con las mejores armas, con la mejor variante, con el jugador destapado, o mediante la gambeta, el regate, pero ir. Alguna que otra vez, el que no va puede pescar algún contragolpe, pero en líneas generales (como en La Plata), el que especula termina perdiendo, y el que ataca persistentemente, termina ganando. Sería lindo saber qué pasó por la cabeza de los jugadores de Rafaela, por su técnico, ya en la tristeza de ese vestuario que se creyó ganador pocos minutos antes. ¿Por qué Rafaela no intentó tener la pelota, hacerla rodar, en vez de dársela a su adversario? porque en la cultura del "resultadismo" del fútbol argentino, sólo se habla de "reventarla". Es significativo en esto, el contenido del relato de Pablo Giralt por TyC Sport. Al menos en el segundo tiempo, en los primeros tres minutos habíamos contabilizado tres veces la palabra "reventar" y hasta algunas veces, el relator llega a decir "la tiene que reventar" en referencia al jugador que tiene la pelota en sus pies. Es la cultura de la que está imbuido este fútbol argentino travestido, en el que aparece Huracán y pareciera que se despertara de su letargo.
También nos preguntamos, visto lo visto, por qué Gimnasia no jugó así muchos de los partidos del campeonato. Y una cuestión táctica de no poca importancia que no se debate en este fútbol argentino de frases hechas e ideas cortas: hace años leímos en esa ecepcional sección que fue "Jugo de fútbol" en la revista El Gráfico, con aquellos chistes de Jorge Basurto que ilustraban las notas, un artículo de Julio César Pasquato, "Juvenal" acerca de la diferencia entre "cabecear" y "ganar de cabeza". En el fútbol argentino se van extinguiendo los "cabeceadores" porque no se trabaja la dirección, sino sólo saltar y ganar en el salto, para luego embestir la pelota con lo que venga. La técnica del "cabezazo" pasa por la ubicación de la zona de la cabeza con la que se le dará en base a la posición del cabeceador, del arquero contrario, de la cercanía o lejanía del arco, de la violencia del centro, es decir, distintos parámetros.
En el partido decisivo ante Rafaela, Madelón optó por colocar a un delantero alto, como el uruguayo Alonso, que no gravitó en todo el partido dede lo alto. El "Pampa" Sosa, que ingresó en el segundo tiempo, tampoco lo hizo y es más, jugó en función de tirarle centros al 9 titular. Sin embargo, sobre el final y ya desesperado, optó por el "enano" Franco Niel, de 1,60m, que sin embargo en pocos minutos se convirtió en el héroe de la tarde, con dos tantos....de cabeza. ¿Por qué? por lo escrito más arriba: "cabecear" no es lo mismo que saltar y "golpear de cabeza". "Cabecear" es un arte, necesita de la técnica, de la dirección, de la orientación. Como lo hacía "El Marqués" Sosa, como Daniel Passarella, como Victorio Cocco, o como Martín Palermo. Se puede ser bajito y cabecear muy bien, como Niel, y se puede ser un gigante, y saltar mucho, pero no cabecear. Así como siempre decimos que el fútbol no es correr por correr, tampoco es saltar por saltar.
jueves 9 de julio de 2009
Sobre Velez-Huracan: modelos e ideas vistos desde lejos. (Por Fernando Segura Trejo, desde París)
Estimados amigos:
Tengo el gusto de presentarles a Fernando Segura Trejo, sociólogo y economista, terminando un doctorado en París y uno de los mayores referentes de la sociología del deporte para nosotros. Tenemos el honor y el placer de contar con un artículo suyo en nuestro blog con su análisis sobre la definición del Torneo Clausura argentino, que acaba de finalizar, con su mirada profunda, apasionada y a la vez distante e imparcial.
Sobre Velez-Huracan: modelos e ideas vistos desde lejos
La final, o mejor dicho el partido que definió el campeonato argentino de primera división fue un encuentro que encierra muchas concepciones e ideas que merecen ser debatidas y por suerte esta vez evidenciadas. Desde lejos, desde París seguí con entusiasmo la previa y el partido. No soy seguidor de ninguno de los dos equipos y me dedico desde hace algunos años al análisis del deporte desde distintos ángulos y enfoques. Me interesa particularmente el fenómeno del futbol en su conjunto, su impacto en la sociedad. Pero no es lo único que me interesa, me interesa qué hay detrás del futbol. Debo decir, con muchísima honestidad que la definición del clausura 2009 en Argentina me dio mucha satisfacción en lo deportivo y que en este espacio brindado por el amigo y el colega profesional Sergio Levinsky buscaré resaltar algunos aspectos que considero positivos en un mundo como el del futbol, plagado desde hace varios años de sospechas, de escándalos, de cifras extravagantes, de negocios turbios, de violencia y de muertes.
Velez-Huracan, si bien jugaron un partido con serias irregularidades en cuanto a los fallos arbitrales jugaron un partido en honor al futbol, por los modelos y por las ideas. Futbol sólido en ambos casos. Mi preferencia personal se inclina por el futbol practicado por Huracan a lo largo del torneo y por las ideas de Angel Cappa. Hablar de Angel Cappa es hablar de ideas, es hablar de argumentos y es hablar de convicción. Tuve la oportunidad de entrevistarlo en abril del 2007 en su casa de Madrid, donde me recibió y hablamos de futbol. Y precisamente hablamos de modelos y de ideas. En aquella oportunidad Angel me habló del San Lorenzo del 68, sí! Precisamente del histórico rival del equipo que dirigió este año, claro que no fue el único, me habló del River del 86, me habló del Boca de Bianchi que ganó la Libertadores 2003. Y también me habló de modelos. De forma clara le pregunté cuáles eran los modelos de clubes a seguir y me mencionó dos: Arsenal de Inglaterra, para él modelo mundial de un futbol con marca registrada y con una filosofía clara. Inversión en la formación, definición de un estilo y respecto del mismo ante todo. Nadie puede negar que el Arsenal tiene un estilo de juego propio y un estilo que gusta, gusta a los demás y gusta a los hinchas del club. Es cierto, no ha ganado los torneos que el Machester United o el Liverpool, pero Arsenal es una patente registrada y un club con un modelo definido. Para Angel el modelo a seguir en Europa. Y curiosamente me mencionó a otro club: Velez Sarfield en Argentina. Sí!!!!!! El club y el equipo al que enfrentó dirigiendo a Huracán. Angel destacó en aquella oportunidad que Velez era un club modelo no solo en Argentina sino en el mundo. Su apuesta por la prolijidad, por la coherencia institucional, la formación de jóvenes y la transparencia forman parte de lo que Angel Cappa definió como un modelo sano y ejemplar. Algo que ya ha destacado Sergio Levinsky en este blog.
Es curioso (y no lo es a la vez) que en la definición del Clausura se enfrentaran Velez y Huracán. Es curioso por que si la mayoría de nosotros nos hubiéramos preguntado al inicio del torneo por estos dos equipos difícilmente hubiéramos imaginado esta trama final. Si consideramos todos los elementos que Angel Cappa y Sergio Levinsky han subrayado y yo solamente he recordado podríamos decir que no era descabellado pensar en Velez. ¿Pero que hay de Angel Cappa y de Huracán? Si vemos el panorama visto desde la última fecha para atrás no queda más que aplaudir de pie. Una apuesta por un futbol ofensivo, jugado al ras del piso, jugadores de buen pie y contrariamente a ciertas ideas preconcebidas que asocian el trabajado con pelota como entretenimiento y todo lo que no sea trabajo físico no es serio, ese resultado colectivo plasmado en el estilo que mostró Huracán es el fruto del trabajo y de una idea. Una idea en la cual la posesión, el buen trato y la distribución de la pelota en la cancha prima como táctica para enfrentar los partidos. Sin hacer usos y abusos de las analogías Alemania fue campeón en 1974 con un futbol sólido, ordenado algo así como Velez (con todos los límites y críticas que la comparación pueda suponer) y Holanda fue el subcampeón. Pero todos los que justan del buen juego y saben reconocerlo más allá del resultado saben que Holanda, la Naranja Mecánica fue la sensación de ese torneo y aun subcampeón pasó a la historia. El Huracán de Angel Cappa del 2009 también pasará la historia por su campaña, por su juego y por la defensa de una (o unas ideas) dentro de la cancha.
La imagen con la que podemos quedarnos, si dejamos de costado los fallos arbitrales de la justa polémica desatada por la actuación de Brazenas, es la de un club modelo en lo institucional enfrentando a un equipo modelo en la idea deportiva. En un escenario donde hablar de futbol argentino es hablar de crisis: de grupos inversores que se hacen cargo de los talentos, de técnicos que son despedidos como si fueran jornaleros, de enfrenamientos intra hinchadas con secuelas de muertos periódicamente, de deudas que agotan a los clubes e incluso, si no fuera por la llegada de Estudiantes de la Plata a la final de Libertadores con una débil presencia en el plano internacional más allá de lo hecho por Boca en los últimos años. Este campeonato deja cosas positivas, cosas para replantear. Velez Campeón, Huracán segundo a un paso de haberse coronado y Lanus (campeón en 2007) tercero. Hace poco me preguntaba un historiador del deporte francés acerca de Lanus, asombrado que estuviera peleando el campeonato me decía que le parecía simpático ver ese club en la cima del futbol argentino. He ahí otro modelo. En un país donde algunos grandes atraviesan tormentas algunos más modestos muestran los ejemplos a seguir.
Tengo el gusto de presentarles a Fernando Segura Trejo, sociólogo y economista, terminando un doctorado en París y uno de los mayores referentes de la sociología del deporte para nosotros. Tenemos el honor y el placer de contar con un artículo suyo en nuestro blog con su análisis sobre la definición del Torneo Clausura argentino, que acaba de finalizar, con su mirada profunda, apasionada y a la vez distante e imparcial.
Sobre Velez-Huracan: modelos e ideas vistos desde lejos
La final, o mejor dicho el partido que definió el campeonato argentino de primera división fue un encuentro que encierra muchas concepciones e ideas que merecen ser debatidas y por suerte esta vez evidenciadas. Desde lejos, desde París seguí con entusiasmo la previa y el partido. No soy seguidor de ninguno de los dos equipos y me dedico desde hace algunos años al análisis del deporte desde distintos ángulos y enfoques. Me interesa particularmente el fenómeno del futbol en su conjunto, su impacto en la sociedad. Pero no es lo único que me interesa, me interesa qué hay detrás del futbol. Debo decir, con muchísima honestidad que la definición del clausura 2009 en Argentina me dio mucha satisfacción en lo deportivo y que en este espacio brindado por el amigo y el colega profesional Sergio Levinsky buscaré resaltar algunos aspectos que considero positivos en un mundo como el del futbol, plagado desde hace varios años de sospechas, de escándalos, de cifras extravagantes, de negocios turbios, de violencia y de muertes.
Velez-Huracan, si bien jugaron un partido con serias irregularidades en cuanto a los fallos arbitrales jugaron un partido en honor al futbol, por los modelos y por las ideas. Futbol sólido en ambos casos. Mi preferencia personal se inclina por el futbol practicado por Huracan a lo largo del torneo y por las ideas de Angel Cappa. Hablar de Angel Cappa es hablar de ideas, es hablar de argumentos y es hablar de convicción. Tuve la oportunidad de entrevistarlo en abril del 2007 en su casa de Madrid, donde me recibió y hablamos de futbol. Y precisamente hablamos de modelos y de ideas. En aquella oportunidad Angel me habló del San Lorenzo del 68, sí! Precisamente del histórico rival del equipo que dirigió este año, claro que no fue el único, me habló del River del 86, me habló del Boca de Bianchi que ganó la Libertadores 2003. Y también me habló de modelos. De forma clara le pregunté cuáles eran los modelos de clubes a seguir y me mencionó dos: Arsenal de Inglaterra, para él modelo mundial de un futbol con marca registrada y con una filosofía clara. Inversión en la formación, definición de un estilo y respecto del mismo ante todo. Nadie puede negar que el Arsenal tiene un estilo de juego propio y un estilo que gusta, gusta a los demás y gusta a los hinchas del club. Es cierto, no ha ganado los torneos que el Machester United o el Liverpool, pero Arsenal es una patente registrada y un club con un modelo definido. Para Angel el modelo a seguir en Europa. Y curiosamente me mencionó a otro club: Velez Sarfield en Argentina. Sí!!!!!! El club y el equipo al que enfrentó dirigiendo a Huracán. Angel destacó en aquella oportunidad que Velez era un club modelo no solo en Argentina sino en el mundo. Su apuesta por la prolijidad, por la coherencia institucional, la formación de jóvenes y la transparencia forman parte de lo que Angel Cappa definió como un modelo sano y ejemplar. Algo que ya ha destacado Sergio Levinsky en este blog.
Es curioso (y no lo es a la vez) que en la definición del Clausura se enfrentaran Velez y Huracán. Es curioso por que si la mayoría de nosotros nos hubiéramos preguntado al inicio del torneo por estos dos equipos difícilmente hubiéramos imaginado esta trama final. Si consideramos todos los elementos que Angel Cappa y Sergio Levinsky han subrayado y yo solamente he recordado podríamos decir que no era descabellado pensar en Velez. ¿Pero que hay de Angel Cappa y de Huracán? Si vemos el panorama visto desde la última fecha para atrás no queda más que aplaudir de pie. Una apuesta por un futbol ofensivo, jugado al ras del piso, jugadores de buen pie y contrariamente a ciertas ideas preconcebidas que asocian el trabajado con pelota como entretenimiento y todo lo que no sea trabajo físico no es serio, ese resultado colectivo plasmado en el estilo que mostró Huracán es el fruto del trabajo y de una idea. Una idea en la cual la posesión, el buen trato y la distribución de la pelota en la cancha prima como táctica para enfrentar los partidos. Sin hacer usos y abusos de las analogías Alemania fue campeón en 1974 con un futbol sólido, ordenado algo así como Velez (con todos los límites y críticas que la comparación pueda suponer) y Holanda fue el subcampeón. Pero todos los que justan del buen juego y saben reconocerlo más allá del resultado saben que Holanda, la Naranja Mecánica fue la sensación de ese torneo y aun subcampeón pasó a la historia. El Huracán de Angel Cappa del 2009 también pasará la historia por su campaña, por su juego y por la defensa de una (o unas ideas) dentro de la cancha.
La imagen con la que podemos quedarnos, si dejamos de costado los fallos arbitrales de la justa polémica desatada por la actuación de Brazenas, es la de un club modelo en lo institucional enfrentando a un equipo modelo en la idea deportiva. En un escenario donde hablar de futbol argentino es hablar de crisis: de grupos inversores que se hacen cargo de los talentos, de técnicos que son despedidos como si fueran jornaleros, de enfrenamientos intra hinchadas con secuelas de muertos periódicamente, de deudas que agotan a los clubes e incluso, si no fuera por la llegada de Estudiantes de la Plata a la final de Libertadores con una débil presencia en el plano internacional más allá de lo hecho por Boca en los últimos años. Este campeonato deja cosas positivas, cosas para replantear. Velez Campeón, Huracán segundo a un paso de haberse coronado y Lanus (campeón en 2007) tercero. Hace poco me preguntaba un historiador del deporte francés acerca de Lanus, asombrado que estuviera peleando el campeonato me decía que le parecía simpático ver ese club en la cima del futbol argentino. He ahí otro modelo. En un país donde algunos grandes atraviesan tormentas algunos más modestos muestran los ejemplos a seguir.
miércoles 8 de julio de 2009
Florentino Pérez, ídolo blanco (Jornada)

El clima futbolístico de los españoles es tan dinámico que apenas un mes después de la fiesta vivida por el Barcelona, y con merecimiento por el gran triplete logrado al finalizar la temporada, el eje ya se ha trasladado nuevamente a la capital española con los tremendos fichajes del Real Madrid a partir de la voluptuosa chequera de su nuevo presidente, el retornado Florentino Pérez.No se puede dudar de que Pérez es un hábil prestidigitador y un empresario con gran experiencia y capacidad de movimientos y aunque no tenía pensado regresar al ámbito deportivo luego de haber renunciado antes de finalizar su mandato anterior y dejar al club en un caos institucional, pudo colegir que como quienes lo sucedieron lo hicieron mucho peor, la ilusión de la afición por un regreso a aquel glamour de principios de siglo iba a poder más que todo, especialmente luego de los impresionantes éxitos del archirival Barcelona.Y tanto fue así que aunque Pérez iba a tener no menos de un par de contendientes en las elecciones, todos se fueron bajando luego de estudiar cada una de las encuestas que demostraban que Pérez arrasaría porque la gente lo veía como el único dirigente capaz de cumplir con los fichajes soñados. Al fin de cuentas, si de esto se trata, Pérez ya lo había conseguido antes con Luis Figo, Ronaldo, Zinedine Zidane, David Beckham, Michael Owen y tantos otros.Por otro lado, la prensa de Madrid, desesperada por el cambio de eje hacia Barcelona y el brillante juego de los azulgrana de Josep Guardiola, avaló como nunca el regreso de Pérez para levantar la industria editorial y se recostó en la gran investigación del diario deportivo “Marca” que logró voltear al presidente anterior, Ramón Calderóin, a partir de hechos de corrupción demostrados.No ha pasado mucho tiempo, apenas tres semanas, desde que Pérez asumió como presidente sin siquiera tener que pasar por elecciones, y el Real Madrid ya ha contratado a jugadores de la talla de Kaká, Cristiano Ronaldo, Raúl Albiol y Benzema, y aún no se ha retirado del mercado de pases, a la espera de un volante (en lo posible Xabi Alonso, del Liverpool) y un lateral izquierdo (pretende a Arbeloa, surgido de la cantera, y hoy también en el Liverpool) y aún podría llegar Ribéry, si quedan ochenta millones de euros para gastar en lo que pide el Bayern Munich, que dio plazo de una semana más.Mientras tanto, un Barcelona que descansa con demasiada tranquilidad, comienza a observar con preocupación los cambios de su adversario. Primero fue su presidente, Joan Laporta, quien salió a criticar los gastos en fichajes por parte de los blancos, aprovechando el tirón de otras quejas como las del presidente de la UEFA, Michel Platini, como otras personalidades del ambiente, pero lo que más molesta en la ciudad condal es que no parece haber movimiento de fichas por demasiadas contrataciones cuando al menos parece que el camerunés Samuel Eto’o será transferido para no perder la ficha del jugador, que quedará libre cuando finalice la próxima temporada.Mientras el Barcelona piensa entonces en algún fichaje como el de David Villa o Javier Mascherano, el Real Madrid vive de fiesta en fiesta con una nueva moda, la de los estadios llenos (90.000 espectadores en la presentación de Cristiano Ronaldo, 50.000 en la de Kaká) para no ver ningún partido, sino apenas a la nueva estrella vestida de blanco, haciendo jueguito, y diciendo al micrófono alguna frase de ocasión para ir generando expectativa.Es allí, en el colmado Santiago Bernabeu, en tiempos de vacaciones futboleras, cuando la industria del fútbol logra el milagro de llenar estadios sin partido y con pelota apenas rodando, vendiendo ilusión, algo que desde hace tiempo se había escapado de las gradas.Tal vez por todo eso es que se escuchó el “Florentino, Florentino” gritado desde los cuatro costados por los aficionados blancos. La chequera poderosa, con fondos de los principales bancos que apuestas por el rédito, hizo el milagro. Tanto, que ya se habían vendido dos mil camisetas de Kaká aún cuando no tenía asignado el número ocho con el que jugará esta temporada.Jorge Valdano, el nuevo-viejo director deportivo del Real Madrid, lo sintetizó con facilidad cuando se le consultó por las críticas a los tremendos gastos en fichajes, de cerca de 300 millones de euros: “es que somos el club más rico del mundo, y necesitamos fichar lo mejor”.La industria del fútbol español ya se relame pensando en un duelo Real Madrid-Barcelona o en una final de Champions League con el equipo blanco, aprovechando que este año el partido decisivo de Europa debe jugarse en el Santiago Bernabeu.
martes 7 de julio de 2009
Vélez ya es un grande, más allá de las polémicas
Puede cuestionarse este Torneo Clausura ganado por Vélez Sársfield. Algunos dirán que no fue el mejor. Que Huracán tuvo un juego más vistoso, o que Lanús fue el equipo más parejo de la temporada y ue acaso Vélez haya sido más sólido y con una mejor defensa. Es cierto que el partido definuitorio entre Vélez y Huracán fue demasiado irregular, primero con la polémica sobre si debía jugarse con o sin público, luego con la caída de granizo, que suspendió el partido por un cuarto de hora. Y finalmente con demasiados fallos polémicos del árbitro Gabriel Brazenas, que para colmo falló (en el sentido de equívoco, no en el sentido jurídico) en casi todos. Porque fue válido el gol de Eduardo Domínguez para Huracán (no había fuera de juego), porque no fue válido el decisivo gol de Maxi Moralez por falta de Larrivey al arquero Monzón, porque fue dudoso que la mano de Otamendi haya sido fuera del área, y porque hubo un penal no cobrado para Vélez por falta de Arano a Cubero. Demasiados errores para un partido tan importante que bien pudo darle el ansiado título a Huracán y tal vez hubiera cambiado buena parte de la historia reciente del "Globito", que se animó a jugar un fútbol denostado por el monopolio del discurso único y simplista, que sólo sirve ganar. Ya nos ocuparemos de eso en el blog.Aquí, en cambio, nos queremos referir a los últimos quince años de Vélez, que lo consolidan deportivamente como un club grande del fútbol argentino, porque desde lo institucional uya estaba posicionado allí.
Con este título del Clausura 2009, Vélez pasa a alcanzar a Racing Club a nivel local y lo supera en títulos internacionales, colocándose en la quinta posición en el escalafón histórico, por detrás de Boca, River, Independiente y San Lorenzo, sumando títulos locales e internacionales.
Pero no es sólo un dato estadístico. Vélez llega a esta posición cuando en 1993, hace apenas 16 años, se encontraba con un solo título local (1968) y ninguno internacional, cuando Racng tenía apenas un título local menos que hoy. ¿Qué fue entonces lo que pasó? simplemente, que en Vélez desde hace mucho que se están haciendo las cosas bien. Vélez sigue, aún con los lógicos cambios de paradigma del siglo XXI, con la línea dirigencial trazada por el dirigente por antonomasia del fútbol argentino, José Amalfitani. Y cuando todos los clubes compran y venden jugadores manejándose con intermediarios en confusas operaciones, Vélez viaja con sus propios dirigentes y negocia de club a club. Y apuesta siempre por entrenadores serios, como ahora con Ricardo Gareca, que siempre mantuvo tranquilidad y un elogiable perfil bajo, y quien jamás renunció a jugar al fútbol, con un esquema acorde a los jugadores que tiene, que a veces apostó a redoblar el ataque en algunos partidos (contra Colón en Santa Fe, contra San Martín en Tucumán). Y también apostó por un manager con el sentido común de Chritian Bassedas.
Si algo marcó la temporada que finaliza, la 2008/09 es el inicio del efecto de las economías de los clubes en los resultados deportivos. Vélez y Lanús, dos de los clubes administrados con mayor prolijidad, terminaron arriba, uno como campeón, el otro como mejor equipo de la temporada. Y River Plate o Independiente, desquiciados en sus arcas y con sus maniobras, terminan un pésimo año, con el primero terminando último por primera vez en su historia en el Apertura, y el segundo que hubiera descendido de haberse jugado los torneos largos de 38 fechas como en tiempos pasados.
Volviendo al partido final entre Vélez y Huracán, cierto es que los fallos perjudicaron a Huracán (también es cierto que el arquero Monzón pago caro el privilegiar la viveza criolla de quedarse en el suelo durante la falta de Larrivey cuando bien pudo haberse incorporado ante la duda de si iba a ser cobrada la falta del delantero), pero los dos equipos merecían ser campeones, cada uno con su juego. Por eso el tema es estar arriba, tener un equipo competitivo, llegar a posiciones privilegiadas. Luego, el fútbol es impredecible, aunque nos sigan haciendo creer que se puede tapar el cielo con un pañuelo. Uno es el campeón, el otro quedará en la historia de cualquier modo.
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