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domingo, 20 de agosto de 2017

Real Madrid, un favorito novedoso (Yahoo)




Por primera vez en una década, y basado en su gran presente, el Real Madrid aparece como el gran favorito para ganar la próxima Liga Española de fútbol y de esta manera, retener el título conseguido en la temporada pasada, en la que dominó todo el año, contra las previsiones de una gran paridad.

Real Madrid tuvo que luchar siempre desde abajo, tratando de remontar la enorme diferencia que le había sacado el Barcelona en el juego a partir de que los catalanes se apoyaron en la vieja escuela de toque y posesión de balón que salvo algunos pocos momentos de excepción, fue lo que heredaron desde los primeros tiempos del holandés Johan Cruyff primero como jugador en los años setenta y más tarde como entrenador en los noventa.

En los años pasados, y sumido en una enorme confusión que llevó a la desesperada contratación de José Mourinho como entrenador y una enorme cantidad de fichajes carísimos para poder hacer frente al dominio de su rival, el Real Madrid fue perdiendo identidad en su sistema de juego, hasta que tras la rápida salida de Rafa Benítez, tomó la responsabilidad del banquillo Zinedine Zidane y éste consiguió por fin que el equipo se serenara, recuperara el buen fútbol, y tomara confianza con la llegada de los merecidos títulos.

Tras los siete que consiguió el Real Madrid con Zidane, el último la semana pasada tras vencer con total justicia al Barcelona en los dos partidos por la Supercopa de España, y con escasos minutos de Cristiano Ronaldo en la cancha, quedó claro que si bien siguen siendo las dos mejores plantillas de la Liga, hoy los blancos son netamente superiores al Barcelona y se encuentran un par de escalones arriba.

El Real Madrid no sólo gana, sino que convence y tiene en el banquillo soluciones para cualquier problema. Tanto es así que el propio Gerard Piqué, a quien nadie puede tildar como madridista, sostuvo tras caer por 3-1 en el Santiago Bernabeu en la revancha por la Supercopa de España que “es la primera vez en la década que no hay nada que decir porque nos superaron”.

En el verano que está llegando a su fin, el Real Madrid le ganó claramente la Supercopa de Europa al Manchester United y luego, ganó la Supercopa de España al Barcelona, mientras que lleva 69 partidos consecutivos marcando goles, y si tomamos en cuenta que es el campeón actual de España, Europa y mundial y que en diciembre volverá a jugar el Mundialito de clubes, está claro que hoy es el principal candidato.

Es tanta la seguridad de la plantilla y de Zidane, que el Real Madrid ha fichado poco porque no tuvo necesidad de ningún refuerzo entre los titulares sino sólo para el banquillo (Dani Ceballos y Theo Hernández entre ellos), mientras que el Barcelona, aún con 222 millones de euros en su cuenta, se ha descapitalizado deportivamente al perder una de sus patas más importantes del Tridente sudamericano, al brasileño Neymar, que ya brilla en el PSG.

El Barcelona pudo fichar al lateral Nelson Semedo, al defensor colombiano Yerry Mina, pudo conseguir el regreso del canterano Gerard Deulofeu, y pugnar por los pases de Philippe Coutinho, Dembelé o Jean Michel Seré, pero la sensación es que el equipo está sumido en una cierta depresión que va mucho más allá de haberle ganado bien al Betis en el Camp Nou.

Hoy, este Barcelona depende más que nunca del genio de Lionel Messi, porque la creatividad en el medio comienza a resignarse a la irregularidad y veteranía de Andrés Iniesta, a la espera de que Ivan Rakitic reencuentre su nivel, y será difícil que aparezca un reemplazante ideal para Neymar.

Pero al margen de los nombres, el Barcelona fue perdiendo el hilo conductor a un juego que pasaba más por la horizontalidad y el cambio de ritmo y el corte justo hacia el área rival y cada año que pasa va perdiendo fuelle y se va desinflando en la medida de que varios de sus grandes cracks van envejeciendo o se van retirando y ya no es tan firme la apuesta a la vieja filosofía, como es el caso del fichaje de Paulinho.

Si esto es así con el Barcelona, qué decir de un Atlético Madrid que estuvo impedido de fichar en este mercado y que tiene como punto de mira para el invierno a Vitolo, a quien ha cedido a Las Palmas, y al goleador Diego Costa, pero que por ahora deberá conformarse con lo que hay.

Uno de los equipos que mayor apuesta económica ha hecho para esta temporada ha sido el Sevilla, con la idea de subir aún más escalones en el intento por acercarse a la lucha por meterse entre los líderes. El argentino Eduardo Berizzo, de buen suceso en el Celta, reemplazó como entrenador a su compatriota Jorge Sampaoli, que se marchó a su selección nacional, mientras que los andaluces llevan gastados 61,50 millones de euros en fichajes como Simon Kjaer, Banega, Navas, Pizarro, Muriel y Nolito.

También el Villarreal ha fichado al delantero colombiano Carlos Bacca, procedente del Milan, y el Valencia ha hecho lo propio con el portero Neto,  o el defensor Gabriel Paulista, con Marcelino en el banquillo.

De cualquier modo, es claro que si los gastos de los primeros equivale al del resto del lote de los equipos de Primera (algunos como el recién ascendido Girona, han gastado apenas 4,50 millones, o el Málaga 4,70 o el Espanyol 5,10) es evidente que la diferencia entre ricos y pobres se ha agrandado en vez de achicarse.


Sin dudas, éste sigue siendo uno de los principales problemas de la Liga si quiere pelear el primer lugar con la Premier League inglesa, donde la brecha entre el primero y el último es mucho menor, y eso garantiza una mayor paridad y no tanta distancia como en el fútbol español.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Que los fichajes no tapen el bosque



Pocas veces una derrota del Barcelona ante el Real Madrid en esta década fue tan inexorable, tan justa, tan amplia. La pérdida de la Supercopa de España ante un Real Madrid inmensamente superior, que por momentos se floreó en el Santiago Bernabeu, va mucho más allá de un trofeo de verano que podría ser una miga de pan en el espacio de una larga temporada.

El andar de este Barcelona de inicios de la temporada 2017/18, aunque recién comience, es la consecuencia de años de desidia, de falta de proyecto, de malas decisiones dirigenciales, de envejecimiento de la plantilla y desde el punto de vista psicológico. Por la salida de Neymar al PSG, que aún nadie terminó de digerir porque es una herida aún abierta, demasiado cercana en el tiempo.

Los dirigentes, que dejaron pasar los mejores años de varios de los jugadores de la plantilla y en especial de un genio irrepetible como Lionel Messi, ahora quieren tapar lo que ocurre con fichajes a la apurada a partir de quemarles en la caja los 222 millones de euros que ingresaron por Neymar, pero que los evidencia en el sinsentido de no saber cómo utilizarlos.

Hay que recordar que en el inicio del receso, allá por mayo, el Barcelona apuntaba a Marco Verratti pero se quedó en el camino por falta de ideas y de convencimiento, y arrastraba ya un equipo descompensado entre una buena cantidad de titulares de mucho valor (aunque en algunos casos, en baja por cuestiones del inexorable paso del tiempo) y un banquillo que no estuvo nunca a la altura de lo que el club necesita.

Lo hemos escrito reiteradas veces: excepto Cillessen, Javier Mascherano y Arda Turan, el resto de los componentes del banquilo (con Aleñá como única opción entre los canteranos) tranquilamente podría ser reemplazado porque las cotizaciones de estos suplentes es demasiado elevada para lo que efectivamente pueden rendir.

En el Barcelona se vendió mucho humo en muy poco redituables fichajes como los de André Gomes, Paco Alcácer, Digné, Denis Suárez y tantos otros que ya emigraron, como también en hacernos creer que algunos de sus canteranos estaba para grandes cosas, como Rafinha, que compró hasta una cierta parte de la prensa catalana.

Lo cierto es que como siempre ocurre en el fútbol, sin el verso (que nunca nos hemos tragado) de los entrenadores, todo depende de los jugadores. Si Josep Guardiola tuvo un mérito principal, éste no es otro que el de haberse decidido a apostar por la cantera y respetar el estilo de toque y posesión del Barcelona, porque nos preguntamos cuánto podría modificar el de Santpedor la situación en baja actual, más allá de cierta capacidad de motivación y algunos movimientos tácticos.

Seguramente poco, porque ya no está Xavi, porque Andrés Iniesta ronda los 34 años y ya no es el mismo ni tiene la misma participación ni mucho menos despliegue, porque al Tridente se le perdió una pieza y porque no encontró nunca un reemplazo para Daniel Alves para que se sume como lo hacía por la punta derecha.

A Xavi lo pudo reemplazar Thiago Alcántara, pero la dirigencia lo dejó ir al Bayern Munich. A Alves, tal vez Montoya, pero acabaron yéndose los dos, y de la cantera no salió nunca un jugador de los quilates de los que compusieron el mediocampo de los años dorados, que generaron que en una temporada, tres jugadores del club integraran la terna por el Balón de Oro.

Este Barcelona ya no tiene esos jugadores, salvo los que aún persisten por edad, como Messi, Busquets o Piqué, más un gran goleador como Luis Suárez, ahora más solo en el ataque, y un buen lateral como Alba así como un aceptable comodín en Sergi Roberto y hasta un arquero que puede responder como Ter Stegen aunque no sea ni Buffon ni De Gea ni siquiera Courtois.

Entonces, ¿puede afirmarse que dos o tres fichajes, que lleguen espasmódicamente a menos de una semana de comenzar la Luiga, puedan cambiar años de decadencia? ¿Puede Paulinho, que viene del fútbol chino, y cuyo pase fue desaconsejado por la propia CBF al Barça, mejorar el sistema de elaboración de juego? ¿Puede Philippe Coutinho aportar lo de Neymar o su juego en todo caso es distinto? ¿Alcanzará con el aporte de Dembelé, si es que llega?

El problema del Barcelona es muchísimo más grande, y es que su dirigencia tardó demasiado tiempo en darse cuenta de que el plantel que tuvo momentos gloriosos no sólo para el club sino para el fútbol mundial y para la gran historia de este deporte, también necesitaba una renovación, como cualquier grupo humano relacionado a la actividad deportiva por el lógico paso del tiempo.

Pero además, lo importante era conseguir esa renovación desde la misma cantera que dio tantos cracks, manteniendo ese estilo que hizo que el Barça hiciera fanáticos en todo el planeta.

Hoy, ni los fichajes ofrecen certezas. Hay demasiadas dudas, demasiados problemas, demasiados cuestionamientos, demasiadas preguntas sin responder por parte de la dirigencia.

Y mientras tanto, las agujas del reloj siguen corriendo, pero con la sensación de que se tratara de un reloj de arena, que se va vaciando hasta acabarse.

Y al mismo tiempo, como en todo ciclo inexorable., el Real Madrid, tan antipático en tiempos que hoy parecen lejanos pero que no lo son, cuando José Mourinho dirigía al equipo, de a poco va encontrando su mejor rendimiento, va ganando en confianza a partir de los títulos conseguidos y de un entrenador como Zinedine Zidane, de bajo perfil, pero que ya lleva siete títulos y varios de ellos, de mucha importancia.
Los fichajes que puedan venir, no deberían tapar el bosque de las ideas en el Barcelona, aunque parece que no abundan.


Y los ciclos, como en cualquier manifestación, como todo en la vida, un día se terminan. Y este tan brillante del Barcelona, va tocando lentamente su fin.

lunes, 14 de agosto de 2017

Sampaoli, el marketing y el verde césped



“¡Marcelo Bielsa cantó un tango!”, nos cuentan embelesada crónicas sobre el intelectual DT argentino del Lille francés. Como si fuera un hecho imposible de creer o demasiado fuera de lo común, cuando en realidad es un acto habitual de bautismo de jugadores y entrenadores llegados a la mayoría de los clubes, todo lo que desde hace años hace el rosarino es motivo de noticia y de sesudos análisis por buena parte de la prensa argentina.

Bielsa ha logrado que muchos equipos que ha dirigido funcionaran muy bien, incluso algunas veces de gran forma, como durante su paso por Newell’s Old Boys, Vélez Sársfield o Athñetic de Bilbao, por citar tres ejemplos, y es reconocido por la inmensa mayoría de los jugadores por su aplicación al trabajo, sus métodos y su docencia.

Sin embargo, una formación superior a la media de los directores técnicos –proviene de una familia de universitarios, entre ellos su hermano Rafael, ex canciller argentino- fue generando un personaje particular, con un léxico complejo, que no acostumbra a mirar a sus interlocutores, y que llegó a intelectualizar y a complejizar un juego para nosotros sumamente sencillo como el fútbol, hasta conseguir un enamoramiento sin límites de un sector, que no se atreve a cuestionarle nada.

Durante este fin de semana pasado, Bielsa cometió un error muy grave para un entrenador de sus quilates. Obligado a realizar dos cambios en el primer tiempo, optó por un tercero, también en los primeros 45 minutos, por considerar que un jugador suyo corría el riesgo de ser expulsado. 

Esos tres cambios lo dejaron para el segundo tiempo sin recambio alguno, y tras la expulsión de su arquero, se vio obligado a que un jugador de campo ocupara la posición y un partido que empataba 0-0 ante el débil Estrasburgo, recién ascendido a la Ligue 1, lo terminó perdiendo 3-0 en el final, cuando ya decidió (la prensa argentina, otra vez enamorada de su “locura sin igual”), cambiar de arquero por otro jugador de campo, buscando ser más ofensivo, cosa que no genera de nuestra parte ninguna crítica negativa por una medida, ahora sí, razonable.

Sin tapujos: el mismo Bielsa que logró de manera impecable la medalla dorada en los Juegos de Atenas 2004, el que dominó con la selección argentina a Brasil en 2001 en una cancha de River que parecía inclinada como pocas veces por la superioridad albiceleste, o el que estaba sentado en el banco en la exhibición del Athletic en Old Trafford ante el Manchester United, cometió con el Lille un error de principiante porque también se puede equivocar como todo ser humano. Nadie es infalible. Ni siquiera Bielsa.

Pero lo llamativo es la corriente de opinión y especialmente de identificación que Bielsa va generando, muy parecida, de fondo, a lo que ocurre con el actual DT de la selección argentina, el también santafesino Jorge Sampaoli, quien cimentó una carrera desde abajo y sin ser conocido en su país, desembocó en la élite.

Sampaoli también ha conseguido muy buenas performances con algunos de sus equipos, como Universidad de Chile, la selección trasandina y finalmente el Sevilla, con lo cual tiene cierta lógica su llegada al máximo nivel y la oportunidad de dirigir a la selección argentina.

Sin embargo, lo vinimos advirtiendo en distintas columnas en este blog, corre el riesgo de que esta corriente que sostiene a Bielsa a rajatabla ahora lo sostenga del mismo modo (o aún peor, por el cargo que ahora ejerce) y por el mismo embelesamiento que su antecesor, de quien además Sampaoli se siente depositario.

En la Argentina suele ser muy común esto del “efecto contagio”, especialmente mediático, a partir de que cierto sector, rápidamente identifica a los protagonistas con determinados íconos del mundo del fútbol.

Si por ejemplo Sampaoli tiene algún vínculo personal, a través de un colaborador, con Josep Guardiola, ya basta para ser considerado “de la línea” del ahora entrenador del Manchester City, pero todo se acentúa cuando Carlos Bilardo, considerado “del otro lado de la línea ideológica”, se opone a la contratación del DT de Casilda y sostiene que si llega a ser contratado “me voy del país”.

Eso opera en sentido contrario para quienes siguen en el juego de la gran grieta aparecida en el fútbol argentino en los años ochenta: “los buenos y los malos”, “los que están de nuestro lado o los que están del otro”. No hay grises sino blancos o negros.
Entonces, César Luis Menotti pedirá que dejen trabajar tranquilo a Sampaoli y buena parte de la prensa que lo mira con simpatía comenzará a encontrarlo alto, rubio y de ojos celestes, para lo que cada movimiento suyo será aplaudido de aquí en más, sin miramientos.

Si Sampaoli viaja para visitar a los jugadores de la selección argentina que participan en equipos europeos, resultará algo extraordinario, como si nunca antes un DT en su misma función lo hubiese hecho.

Basta que el nuevo DT tome la lógica medida de convocar a Mauro Icardi para que sea visto como un revolucionario, aunque la base de la convocatoria se parezca mucho, acaso demasiado, a todas las anteriores aunque con agregados y con algunas obvias bajas (la mayor parte de ellas, acaso momentáneas.

Así como a un sector le enamora todo lo relacionado con la idea de posesión de balón, hay otro que “compra” el discurso del “trabajo”. Entonces, las reuniones con jugadores, los viajes, el despliegue de computadoras y la sofisticación se vende como parte de un enorme esfuerzo de producción que cubre los huecos de la falta de partidos y calma a las fieras que no soportan “los brazos en jarra” que imaginan en anteriores DT que no promocionaban sus acciones. Sólo las llevaban a cabo, sin necesidad del “afuera”.

Así como el discurso de Bielsa enamoró a este mismo sector, dijera lo que dijese, Sampaoli fue construyendo un personaje en la medida en que se dio cuenta de que hay un sector dispuesto a seguir con embelesamiento cada una de sus acciones, desde los tatuajes, hasta recordar su peronismo de juventud o su visita a los Callejeros a la cárcel o, lo que nunca viene mal, citar alguna frase del Indio Solari.

Lo hemos dicho y escrito: lo que interesa, lo que importa, es cómo juegue la selección argentina en el momento que le toque. Todo lo demás, es show, es marketing, es postura, a lo que se prestan quienes siguen ese juego.

Si el equipo juega bien, diremos que juega bien. Si juega mal, diremos que juega mal.
Esperemos que en esta delicada situación en la que se encuentra la selección argentina, a Sampaoli no se lo coma el personaje, ni se deje llevar por estas corrientes que lo miran embelesado, porque sospechamos que si no consigue el objetivo deportivo que busca, lo dejarán solo, y tampoco estos jugadores de este tiempo lo defenderán en las redes sociales, como no lo hicieron con Martino ni con Sabella ni con Bauza.



domingo, 13 de agosto de 2017

El Barcelona necesita un cambio importante (Yahoo)




Esta columna fue escrita luego del partido de ida de la Supercopa de España, en el que Real Madrid venció muy claramente al Barcelona en el Camp Nou y cuando restaba esperar lo que sucedería en la vuelta en el Santiago Bernabeu.

Sin embargo, hay conceptos que no parece que vayan a cambiar aún si el resultado altera al campeón de este certamen y el Barcelona sorprendiera con una actuación notable.

El principal concepto es que este Barcelona necesita un cambio urgente y más que en el equipo, pasa por la plantilla. Es decir, va mucho más allá a lo que pueda poner su entrenador, Ernesto Valverde, como mejor once, el de gala, que puede llegar a ser  muy competitivo en un día en el que la mayoría de sus componentes pudiera tener las luces encendidas.

El problema del Barcelona es que depende demasiado en que casi todos tengan su mejor día porque basta con que algunos pocos no lo tengan para quedar muy lejos de lo que fue en el pasado, aquél equipo que nos deslumbraba por su juego y que era capaz de espectáculos notables.

Valverde, el nuevo entrenador que fue capaz de sacar adelante una plantilla mucho más limitada (no por eso mala) como la del Athletic de Bilbao, se encontró no sólo con un equipo en baja, con una plantilla con demasiados jugadores en el banquillo muy lejos de los titulares en cuanto a calidad, sino también con dos integrantes del mediocampo muy en baja, como Iván Rakitic y Andrés Iniesta, y como estocada final, la impensada salida de Neymar al PSG, que acabó por alterar el notable Tridente de ataque sudamericano.

Si la línea defensiva no parece ser ahora el mayor problema, incluso con la mejora por el lateral derecho de Aleix Vidal y el fichaje del portugués Semedo, consolidados desde hace tiempo Piqué, Umtiti y Alba, y con Sergio Busquets como salida asegurada desde el inicio de la jugada, el inconveniente comienza una vez que Busquets tiene dejar el balón en los pies de algún compañero.

Rakitic no viene rindiendo a su nivel desde hace tiempo, pero especialmente esto se  ha profundizado cuando los rumores de verano lo han colocado siempre como parte de pago en la operación (frustrada) de contratación del italiano Marco Verratti, lo cual psicológicamente nunca deja bien parado a quien debe salir por la ventana y no por la puerta, y menos si luego, esa salida no acaba produciéndose.

El caso de Iniesta es diferente. Los cracks como él jamás se olvidan de jugar, pero es evidente que el desgaste de tantos años y el paso del tiempo comienzan a pasarle factura y el mayor inconveniente al que se enfrenta es el físico y su escasa aparición en demasiados momentos de los partidos y el Barcelona lo necesita demasiado en la elaboración de juego.

Si sumamos que con la salida de Neymar, su reemplazante hasta el momento fue Gerard Deulofeu y que éste no ha sido capaz, hasta ahora, de acercarse mínimamente al nivel del brasileño, las carencias del principal equipo del Barcelona van en aumento.
Pero eso no es todo: la irregularidad en la participación en Iniesta y la salida de Neymar, también llevaron a la necesidad de que el principal jugador del equipo, que indudablemente es Lionel Messi, tuviera que bajar varios metros para hacerse del balón o para ayudar en la gestación de la jugada, lo que a su vez está obligando a dejar en punta solamente al uruguayo Luis Suárez, demasiado poco para lo que era el Tridente hasta la pasada temporada.

Si esto ocurre entre los titulares, ¿qué decir de quienes integran el banquillo?  El Barcelona aparece como una plantilla muy descompensada, con enormes diferencias entre los titulares y los que esperan su momento para ingresar al campo.

La sensación es que salvo un puñado de casos, como Cillessen, Mascherano, Sergi Roberto (que además puede ocupar varias posiciones) y Arda Turán (todo indica que de todos modos, acabará marchándose y casi no cuenta para Valverde), el resto no está en condiciones de revertir un partido o de ser protagonistas fundamentales en este equipo.

El Barcelona ha invertido muy mal en fichajes en los últimos tiempos salvo escasísimas excepciones y ahora comienza a notarse.

Por eso, es fundamental para su dirigencia decidir esta vez con un porcentaje altísimo de acierto en el momento de los fichajes, cuando ya quedan menos de tres semanas para el cierre del mercado de verano.

El Barcelona cuenta con 222 millones de euros que ingresaron por Neymar, pero como “nuevo rico” los clubes vendedores conocen esta información y cotizan al alza a sus cracks.

Seguramente Philippe Coutinho comience a ser parte de la solución para el equipo titular, supliendo a su compatriota Neymar pero con características diferentes, pero es probable que el problema continúe durante toda la temporada si la dirección deportiva del club no entiende que la solución pasa por lo estructural y no por suplir solamente a Neymar.

Nos preguntamos si no sería más productivo, por ejemplo, para el Barcelona, peinar el mercado sudamericano con tantos cracks emergentes y con pases cuyos valores son en muchos casos de un quince a un veinte por ciento del valor de las estrellas del fútbol europeo.

Muchas veces la “ceguera” por los resultados urgentes no permiten ver el panorama general y la llegada de uno o dos cracks en los próximos días no parce que puedan cambiar un problema de plantilla, más que del equipo.

El cambio del Barcelona, entonces, es fundamental y pronto, si quiere retomar la senda no sólo del éxito sino de aquellos partidos de esplendor de un tiempo no tan lejano.


domingo, 6 de agosto de 2017

Ya nada será igual en el fútbol con la transferencia de Neymar (Yahoo)




Ya consumada la transferencia de Neymar al Paris Saint Germain y también ya presentado ante una multitud que lo aclamó, coreó su nombre y cantó con música brasileña de fondo, va quedando claro que no se trata de un pase más en el fútbol mundial sino un hito como en otro sentido lo fue la Ley Bosman a mediados de los años noventa.

No sólo por los 222 millones de euros que costó su pase, ni tampoco por los cerca de 500 del total de la monstruosa operación, tomando en cuenta el pago de la prima al propio jugador y los años de contrato con el club parisino, sino por las consecuencias que esto traerá para el fútbol mundial.

Desde el punto de vista económico, las cifras astronómicas que se pagaron por Neymar, más del doble de lo que se había pagado hasta el momento en la transferencia más cara de la historia, terminaron por inflar los precios de los pases de la mayoría de las estrellas, lo que generará una burbuja que puede acabar como aquella inmobiliaria de Madoff que terminó en un desastre general para el sistema cuando explotó y bien lo saben especialmente los habitantes de España y de los Estados Unidos.

Pensar que jugadores de muy buena calidad pero aún con más futuro que presente como Philippe Coutinho, Paulo Dybala o Julian Draxler puedan valer ya alrededor o más de cien millones de euros sólo forma parte del aumento significativo que todos los clubes generaron a partir de estas cifras disparatadas. Pero ya parece haberse disparado todo y no habrá manera, por ahora, de que el mercado se calme.

El principal motivo de esta situación es que quienes iniciaron esta situación no son clubes tradicionales, sino los nuevos dados en llamarse “clubes-Estado”, esto significa que se trata de entidades privadas, sociedades anónimas, que reciben fondos por fuera de lo que ellas mismas generan a partir de ser sostenidas por países con intereses políticos determinados y que están ligados con los accionistas de estas mismas instituciones deportivas.

Dos casos concretos de lo que describimos son el PSG con su titular, el qatarí Nasser Al Khelaifi, que acumula una fortuna personal de 16.000 millones de euros, pero que mucho más allá de eso, tiene el respaldo de su país y los petrodólares, para haber participado de la transferencia de Neymar con gastos por fuera del club porque hay un interés particular y es que el brasileño será la cara del Mundial 2022 que organizarán los asiáticos.

Además de que entonces el club se exime del pago total que salga genuinamente de sus arcas, se logra entonces evadir lo que la Unión Europea de Fútbol (UEFA) llamó el “Fair Play Financiero”, una serie de condiciones por cumplir por parte de todos los clubes afiliados a las federaciones nacionales miembros por el que hay un techo de gastos y un equilibrio de sus finanzas.

De hecho, el dirigente a cargo de esta área de la UEFA, el italiano Andrea Traverso, sostuvo ante un caso como el del PSG que “nada se puede hacer si cuenta con el dinero para gastarlo”, con lo cual, cerró la puerta a un control más estricto por parte de la entidad a los increíbles gastos del club francés.

El otro caso de “clubes-Estado” proviene de los más fuertes de la Superliga rusa. También Rusia tiene su Mundial, el año próximo, y los clubes han recibido un enorme apoyo estatal en la temporada que al finalizar dará lugar a la máxima cita futbolística del planeta cada cuatro años, algo parecido a lo que ocurriera con la liga brasileña cuando se acercaba el Mundial de 2014.

El nivel de gastos de los clubes rusos para esta temporada ha sido altísimo y tan solo el Zenit de San Petersburgo contrató cuatro jugadores argentinos de primer nivel como el defensor Emanuel Mammana al Milan, los volantes Leandro Paredes (Roma) y Matías Kranevitter (Atlético Madrid) y al delantero Sebastián Driussi (River Plate), uno de los dos máximos goleadores de la liga de su país en la pasada temporada.

Un tercer caso es el de la Superliga china, alentada por el gobierno de ese país, que con el tremendo crecimiento general necesita ahora un más alto posicionamiento en una de las actividades con más visibilidad en el planeta como es el fútbol y así es que el torneo local se potenció como nunca, al punto de que ahora comenzó a aparecer cierta preocupación por los excesivos gastos de las entidades participantes.

La otra fuerte consecuencia del pase de Neymar al PSG es el del “efecto dominó” por el que una ficha va derribando a otra, que a su vez derriba a otra que a su vez derriba a otra en un juego interminable y de final impredecible, porque con el dinero que le ingresó al Barcelona, ahora el club catalán, insuflado de euros, va en búsqueda de otras estrellas que suplan al brasileño y esto generará que a su vez los clubes que reciban esos fondos irán por otras estrellas a cambio de las que perdieron y la burbuja será incontenible.

Si por ejemplo, el Barcelona fichara en más de 100 millones a Coutinho (necesitado como está el club azulgrana de tapar la frustración por la salida de Neymar ante su propia afición y para demostrar que su poderío institucional sigue intacto), el dinero que recibiría el Liverpool haría que fueran ahora los “reds” de Anfield los que saldrían, con tanto dinero en su cuenta, a buscar a otra estrella y alimentarían la caja de otro club para tapar la salida de Coutinho y buscarle un reemplazo.

Cuando en 1981 Boca Juniors adquirió el pase de Diego Maradona a Argentinos Juniors en 4 millones de dólares y la cesión de algunos jugadores, el entonces entrenador José Pastoriza, ya fallecido, calificó como “obscenas” las cifras pagadas y en 1994, “L’Osservatore Romano”, la publicación ligada a El Vaticano, dijo lo mismo del pase de Gianluiggi Lentini del Torino al Milan, que pagó 13 millones de dólares.

Hoy, esas cifras parecen una broma al lado de lo que el fútbol acepta como pagos por una transferencia.


Por todo esto, hay un antes y un después del pase de Neymar del Barcelona al PSG.

jueves, 3 de agosto de 2017

La pérdida definitiva de la (escasa) credibilidad del fútbol argentino




Eran sólo cinco minutos y por la final de un torneo reducido de Primera B Metropolitana para determinar el segundo ascenso al Nacional B, y sin embargo, estuvo en boca del mundo futbolístico por el increíble fallo que permitió, una vez más, la absoluta impunidad de los vivos sobre los limpios.

Era la gran oportunidad para tratar de empezar a salir, de una vez, del pantano de inmoralidades en el que desde hace muchísimos años se encuentra el fútbol argentino con escasísimas excepciones a tres años casi clavados de la muerte de quien manejó como quiso la AFA por tres décadas y media, Julio Grondona, pero todo sigue igual. Tristemente igual.

Más allá de explicaciones leguleyas, el Tribunal de Disciplina - manejado por el mismo Fernando Mitjans involucrado, nada menos, que en un caso de escuchas por las que aconseja al presidente de Boca Juniors y comisario político del macrismo en la AFA, cómo rellenar un formulario de descargo ante el propio tribunal para zafar de una sanción- decidió darle una oportunidad de ascender al Nacional B al equipo que claramente hizo trampa para conseguirlo, en vez de aplicar el reglamento como corresponde a cualquier institución seria.

La AFA había dejado de ser seria hacía tiempo, pero ahora sabemos que siempre se puede estar más abajo y que no se terminó de tocar fondo y que nos puede seguir sorprendiendo con cosas peores que superen a todo lo anterior.

Que para la aplicación del fallo no se hayan tomado en cuenta ni los antecedentes de Deportivo Riestra y sus anteriores invasiones de campo, o las fotos y los videos que muestran cómo ampliaban una de las áreas de su estadio para favorecerse haciendo trampa, o que el árbitro Paulo Vigliano no haya tomado en cuenta una clara, neta invasión de campo a cinco minutos del final por parte de un jugador local no convocado como Leandro Freyre, que es algo que pudo notar hasta un niño y que la TV repitió mil veces, pasa a ser una cargada monumental a cualquier hincha que pretenda pensar en la aplicación de la Justicia y en cualquier división.

Después de esto, ya vale cualquier cosa y la trampa se consumó de manera definitiva, aún cuando el rival, Comunicaciones, tuvo una actitud digna dentro del campo de juego, en el partido inconcluso y en su continuación de cinco ridículos minutos en los que no pudo torcer el destino, aunque fue, acaso, demasiado sumiso a la institucionalidad, al no resistirse a las ridículas medidas, acaso para no entrar en una colisión con la AFA.

La relación de Deportivo Riestra y la trampa cierra por todos los flancos y no hay nada que parezca casualidad. Por lo general, cuando un animal se parece a un perro, tiene cuatro patas como un perro, ladra como un perro, mueve la cola cuando está alegre como un perro y tiene hocico como un perro, suele ser un perro.

Y Deportivo Riestra no sólo tiene ya dos antecedentes de invasiones de campo (21/6/2013 ante Ituzaingó, por el recudido de la D, cuando pasó lo mismo que ante Riestra pero el rival consiguió empatar porque el partido prosiguió, y luego ganó por penales, y en 2014, otra vez en el reducido de la D pero ante Sportivo Barracas, cuando ganaba 3-2, el rival tenía un tiro libre, y la invasión no dejó patearlo y así se produjo el ascenso a Primera C), o pruebas claras de intentar agrandar una de las áreas sino que a su vez, genera sospechas porque su gerenciador es nada menos que el polémico abogado Víctor Stinfale, ligado a la farándula e involucrado en el caso de la discoteca Time Warp, que arrastra cinco muertes de jóvenes por consumo de drogas.

Stinfale, quien dijo que si recibiese una fortuna de Adolf Hitler también trabajaría para él, parece haber tenido mucha suerte en julio pasado y no sólo por el lamentable fallo del Tribunal de Disciplina de la AFA sino porque la Sala II de la Cámara Criminal Correccional Federal ordenó su excarcelación al revisarse las prisiones preventivas del Caso Time Warp, aunque confirmó su procesamiento, al cambiar de carátula.

Desde la muy dura llamada “Comercio de estupefacientes y abandono agravado de persona seguido de muerte”, la carátula pasó a “Facilitación del lugar para el consumo y venta de estupefacientes, homicidio culposo y lesiones graves culposas”.

Lo cierto es que en la discoteca de Costa Salguero había más del doble de asistentes permitidos, venta de drogas y sólo botellines de agua Speed –la marca de Stinfale que auspicia la camiseta de Deportivo Riestra- a 100 pesos la unidad, y tampoco hubo agua en los baños, cosa de que todos los jóvenes acabaran consumiendo la bebida “oficial”.

“Buscan que la causa Time Warp quede impune”, sostuvo el apartado fiscal Federico Delgado,  reemplazado por Ramiro González, en referencia al dilatado caso sin solución ni fecha de juicio luego de más de 70 recursos y quejas presentados por Stinfale, detenido en la cárcel de Marcos Paz por la causa en la que murieron cinco jóvenes de entre 21 y 25 años.

La cuestión es que con todos estos antecedentes, un Tribunal que está presidido por un dirigente que hace rato que debió renunciar por razones éticas, como Mitjans, resolvió continuar un partido que a todas luces debió ser terminado en el momento de la suspensión, sin atenuantes, con la aplicación del artículo 106 inciso G del Reglamento de transgresiones y Penas que parece estar escrito para partidos como el de Deportivo Riestra-Comunicaciones, porque sostiene que debe quitarse los puntos al club que hiciera exactamente lo que hizo Riestra con la invasión de campo.

Por contrario, el citado Tribunal, siempre en contra de la lógica y de la justicia salvo la excepción de Sergio Fernández, único que votó por el artículo 106 aunque perdiendo 4-1 en definitiva, procedió a aplicar los artículos 32, 33, 80 y 82. “Estamos en presencia de una justa deportiva cuyo ámbito natural de competencias es un campo de juego”, se sostiene en el Boletín Oficial como justificación del absurdo.

El propio Tapia, según palabras de Daniel Angelici, factótum para que el presidente de la AFA llegara a ser elegido en su momento, meses atrás, pareció estar a favor de la continuación del partido irregularmente suspendido el pasado domingo, siguiendo la línea de Julio Grondona y del Boletín Oficial acerca de que los partidos “se ganan y se pierden en la cancha”, sin importar si vienen o no del ridículo.

La AFA no hizo entonces más que aplicar aquel “siga, siga” del ex árbitro Francisco Lamolina, que “sacaba adelante” los partidos “con inteligencia”, como reclamaba el entonces director del Colegio de Arbitros, Jorge Romo (que a su vez reclamaba el todo poderoso Grondona entre bambalinas en referencia a que había que favorecer a los poderosos y hacer la vista gorda con algunos fallos para que el sistema no se cayera) y tal vez por eso, ahora Vigliano “no vio” la clarísima invasión de Freyre, algo así como tomarnos a todos por estúpidos porque no sólo fue delante de sus narices sino que tuvo la chance posterior de ampliar su declaración recurriendo a las imágenes de la TV o a sus colaboradores como testigos.

Entonces tanto el Tribunal de Disciplina (con sus cuatro votantes a favor de la continuidad del partido, Eduardo Bozzi, Roxana Del Río, Jorge Gallelli y Gerardo Gómez Coronado) como Vigliano, Freyre y aquellos que lo enviaron a invadir la cancha e interrumpir el dominio final de Comunicaciones, se burlaron de todos los hinchas de fútbol en sus caras. Y en un país serio, en un contexto serio, ya tendrían que haber renunciado desde hace rato. Y en un país serio, ya tendrían que tener causas en sus contras. Pero no. Siga, siga.

En un país serio, en instituciones que funcionan de verdad y que no se burlan de la gente, como esta AFA que lleva años haciéndolo, Riestra no sólo debería tener sanción económica y de quita de puntos, sino que debería haberse quedado en Primera B por lo que hizo, por haber hecho trampas (con s, plural). Pero no. Siga, siga.

No es de ahora. Hace unos años, Graciela Muñiz, de la Defensoría del Pueblo, decidió ver el estado de las canchas de ascenso y en uno de los partidos a los que concurrió, observó muchas irregularidades y envió una nota a la AFA de Grondona pidiendo aclaraciones sobre lo ocurrido allí. La respuesta de la AFA fue la estadística: formaciones, goles, cambios, nombre del árbitro.

Luego vino aquel esperpento del 38-38 de diciembre de 2015, con la farsa de la frustrada elección presidencial entre Marcelo Tinelli y Luis Segura.
¿Se podía esperar otra cosa, ahora, que no fuera una burla?

El fútbol argentino vivió uno de sus días más vergonzosos,  y cada día le costará más recuperar una mínima credibilidad.  Pero también se necesita de valentía, no sólo de ética. Está muy bien lo que hizo el equipo de Comunicaciones, DT Alejandro Orfila incluído. Es muy saludable posar con una bandera defendiendo la ética con una frase de Marcelo Bielsa. Pero se necesita coraje para desafiar a los que hacen trampa: desde no presentarse a jugar un final ridículo de cinco minutos, hasta apelar ahora al TAS o a la Justicia Civil si hiciera falta, para dejar desnudos a estos tipos que van minando lo poco que queda de este destrozado fútbol nacional.


Definitivamente, Grondona is not dead.

domingo, 30 de julio de 2017

Los elocuentes números del Caso Neymar (Yahoo)



El triunfo de 3-2 del Barcelona ante el Real Madrid en un espectacular partido amistoso de verano en Miami se convirtió en pura anécdota cuando debió ser tema de análisis de esta columna y tantas otras, pero el brasileño Neymar da Silva Santos Junior,  más conocido simplemente como Neymar Jr, ha logrado opacarlo todo con su ya decidido pase al Paris Saint Germain (PSG) francés.

Desde ya que el pase no se concreta sólo por cuestiones futbolísticas porque desde este punto de vista (el que hasta último momento sostuvieron los jugadores del Barcelona, sus compañeros) es claro que el brasileño debió haberse quedado y si hubo algún atisbo de duda en él, fue durante la última semana en los Estados Unidos, cuando las estrellas de la plantilla utilizaron ese argumento.

El PSG no sólo está dispuesto a pagar la cláusula de rescisión de Neymar, de 222 millones de euros, sino que ha conseguido armar una ingeniería financiera por la que el propio jugador cobrará 30 millones de euros por temporada, en un contrato de cinco años (es decir, unos 150 millones de euros más), otros 60 millones de euros de prima, y por si fuera poco, su padre, también llamado Neymar, se llevará otros 50 millones por la comisión en su participación en las tratativas representando a su hijo.

Si la familia Neymar se lleva de golpe 260 millones de euros por uno de los traspasos más impactantes de los últimos años, también hay que tener en cuenta que el PSG cederá absolutamente los derechos  de imagen al jugador, que entonces podrá cerrar por su cuenta una importantísima suma con sponsors avalados por el propio club parisino, y más que todo eso y acaso uno de los motivos principales, que será el hecho de ser la cara publicitaria y futbolística del Mundial de Qatar en 2022 porque los petrodólares de este país patrocinan al PSG, que de este modo elude buena parte de la presión que bien podría meterle la UEFA con los cumplimientos del llamado “Fair Play Financiero”.

Sumado a todo esto, aún queda que el padre de Neymar se lleve en estas horas, aunque pueda parecer insólito, 26 millones más de las arcas del Barcelona, como resultado de la renovación de contrato hasta junio de 2021 por lo que más de un lector desprevenido podría preguntarse cómo el delantero brasileño va a cobrar semejante cifra si se irá…pero es lo que legalmente corresponde porque todo esto es previo al depósito de la cláusula, que igualmente se concretará a principios de agosto.

Es que Neymar, que en el Barcelona estaba cobrando 15 millones de euros anuales y ahora oficialmente pasa a percibir el doble en el PSG, parece que se irá con el mismo humo con el que llegó a Cataluña. Se informó en 2013, cuando el pase se concretó desde el Santos de Brasil, que había costado 57,1 millones de euros (hoy sería un chollo, en vista de las cifras obscenas que se manejan en el mercado), pero por la denuncia de un socio del club, se dio a conocer que en verdad, la cifra real fue de 70 millones, aun que luego, el presidente del Barcelona, Josep María Bartomeu tasó en 86,2 millones y ya en enero de 2015, el juez Pablo Ruz lo acabó definiendo en 96,37.

Es cierto que por más que el vicepresidente económico del Barcelona, Jordi Mestre, llegó a afirmar en lo que parece una gran patinada del verano que Neymar “no se irá del club en un 200 por ciento”, si viene un club poderoso como el PSG con 222 millones hay poco por hacer, pero los catalanes azulgranas deberán hacerse un gran replanteo en lo que gastan y especialmente en cómo gastan su dinero en fichajes desde hace ya bastante tiempo.

Si sólo nos vamos al verano pasado, al finalizar la temporada 2016/17, el Barcelona gastó30 millones de euros en paco Alcácerm 3,25 en la recompra del pase de Denis Suárez, 25 en Samuel Umtiti, 16,5 en Lucas Digné, 35 en André Gomes y 13 en el portero Jesper Cillessen, lo que da un total de 122,75 millones de euros y la mayoría de esos fichajes quedó en deuda futbolística.

¿Qué hará el Barcelona ante esta situación? Ya se habla de apuntar a grandes estrellas que puedan suplir a Neymar, cuando en la temporada pasada, nadie quería venir para ocupar un lugar en el banquillo, en vista de los cracks que taponaban el ascenso desde su titularidad.

La salida de Neymar abre acaso la puerta para Phillippe Coutinho, Paulo Dybala, Antoine Griezmann o Eden Hazard, pero el Barcelona debe ir con mucho cuidado, porque los clubes vendedores saben que los catalanes vienen con mucho dinero y seguramente exagerarán los precios de sus estrellas.

Por otro lado, aparece el tema del enorme poder que van adquiriendo ahora los agentes de los jugadores. Supuestamente vigilados los clubes europeos por la UEFA con el Fair Play Financiero, sin embargo, Manchester City o el PSG gastan fortunas desde sus poderosos dueños usando como excusa a los terceros que merodean a las estrellas que en muchos casos (como Coutinho) acaban de firmar contratos largos, pero esto parece no importar.

Tampoco, normativas claras de la UEFA acerca de que ningún club puede negociar y ni siquiera acercarse para esto a un jugador que tenga contrato con otro club hasta seis meses antes de finalizarlo.

En este sentido, Andrea Traverso, jefe del departamento de Licencias, de la UEFA, dio a entender en estos días a un medio italiano que si el PSG o el Manchester City gastan, poco puede hacer la entidad “si es que tienen el dinero para hacerlo”, una manera de mirar para otro costado a la hora de las tremendas cifras que se manejan.


Así es que los abrumadores números son la mejor explicación para la renuncia a mayor gloria deportiva de Neymar en el Barcelona, para marcharse a los petrodólares qataríes del PSG.