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martes, 21 de mayo de 2019

Amarillismo (Un cuento de Marcelo Wio)





Sandalio Fernández llegó al fútbol de carambola. Una tarde, maltratando el paño de la mesa de billar del Club Social Extinción – fundado por un grupo de paleontólogos frustrados -, el entrenador de fútbol del club vio al joven en una de esas tardes inspiradas que cualquiera que no esté desequilibrado o desesperado sabe identificar como únicas e irrepetibles: aberraciones de la realidad. Teótimo Lecce no sólo no apreció eso, sino que aumentó la pifia aún más: creyó posible trasladar la aparente habilidad del billar al terreno futbolístico. Intoxicado por ese entusiasmo no sólo infundado, sino tan evidentemente fraudulento, le propuso a Sandalio sumarse al equipo. El joven dijo que sí porque en una mesa cercana había dos muchachas a las que pretendía impresionar con fines eróticos.

Jugó un partido. O un trozo de partido.Como era de esperar, lo hizo como el reverendísimo traste. Nunca había sentido inclinaciones por ese deporte. Sandalio miraba hacia el banco de suplentes buscando la mirada de Lecce para pedirle, implorarle que lo sacara, pero éste observaba otro partido, o alguna vieja batalla europea, o una orgía romana. Cómo saberlo.

El viejo se había agarrado de Sandalio no tanto como una solución deportiva, sino mental: alrededor del joven inventó una escapatoria para esa realidad que se le había ido cayendo encima con los años; una circunstancia de extrarradio, de mediocridad, de vino malo, de campos de juego que parecían masacrados por obuses y olvido. Ahí, quieto, casi sobre la banda, como quien está a punto de saltar a un precipicio, Lecce estaba a lejos. Muy lejos, sí, pero no tanto como para perder de vista a Sandalio – o lo que fuese que él viese; porque seguro que no era a ese joven desgarbado, sin talento, con la mirada llena de miedo y polvo.

Durante el entretiempo, en el vestuario frío y húmedo – un museo de transpiraciones y fracasos -, el portero se le acercó y le dijo: Pibe, sólo tenés una salida. ¿Matarme?, preguntó Sandalio. No, hombre, rajar; ahora – respondió el otro.
Salió del vestuario con el resto del equipo para volver a la cancha, pero en el camino se las tomó. Hasta ahí, los hechos.

Uno podría extenderse mucho deteniéndose minuciosamente en lo irrelevante, en lo meramente anecdótico. Pero ni tengo la paciencia necesaria para tales pasatiempos, ni este texto tiene ánimo literario, niningún otro más que referir un suceso minúsculo que dio que hablar en el club, primero, en el barrio, inmediatamente después, y que finalmente, por algún motivo, saltó a la prensa nacional. Se dijo que debido a que era un “verano lento”, que no pasaba nada, que había que llenar páginas y horas de radio. Pero también se dijo, en voz baja, sin alharaca, que los “lentos” eran los ciudadanos que no veían el desguace del país porque la prensa, precisamente, no se lo contaban, tan “ocupados” como estaban en relatar las novedades del “caso Sandalio Fernández”. Caso Sandalio Férnadez, sí. Así lo llamaron.

Que le tenía miedo a su sombra, llegaron a decir. Pavor. Que por eso desapareció – que se fue al norte del norte, “donde las nubes gobiernan el cielo y los ánimos”, según el redactor de un vespertino de la capital. Eso al principio.

Luego comenzaron a circular rumores de amoríos, de un cornudo con mucho poder, como explicación de su fuga. Enseguida esos mismos dichos fueron transformándose en una deuda con un prestamista – es fascinante, pero tema para otra ocasión, cómo los amoríos mutaron en carreras de caballo y timbas varias, el cornudo en un mafioso marginal, pero no por ello menos peligroso (incluso, por ello acaso más peligroso); hasta llegar al punto de borrar las deudas de juego y mudarlo todo a una turbulenta relación amorosa con el dichoso criminal que devino líder político. Se dijeron mil y una barbaridades. Y mil y una hipótesis (aunque presentadas, claro está, como hechos comprobadísimos). Todos tenían en común una cuestión: no llegaban ni por equivocación a rozar la verdad; que, por lo demás, era de lo más pedestre.

Ahora uno de una radio aseguró que Sandalio estaba al frente de una mafia dedicada a venderle sustancias dopantes a los jugadores y cuerpos técnicos de todas las ligas regionales del país. Esta es la versión actual. Que huyó porque la policía ya lo tenía en la mira y que algún comisario en su nómina le dio el chivatazo. Que otra mafia lo venía desplazando y finalmente lo intimó a tomarse las de Villadiego.

No sé cuánto más se va a seguir hablando del tema. Pero no creo que mucho. Acabo de leer un cable de agencia informando que la gran actriz de variedades Dosinda Martín murió al caer del balcón de la habitación que ocupaba en el hotel de la localidad costera de San Piélago, donde realizaba la temporada teatral de verano. En la habitación se encontraban con ella el sicalíptico Ciro Cruz (compañero de elenco) y el banquero Abelardo Bonifacci – caído en desgracia luego de que se separara de la hija de la ínclita familia Ituzaingó. Esto tiene toda la pinta, aunque el cable no lo dijera, porque se ciñó ese minucioso y escueto hecho, de haber sido una fiestita de lo más íntima.

Lo triste del caso es que todo lo que en este caso se llegue a rumorear – que será, calculo, infinitamente más que sobre el perejil de Fernández -, no estará a la altura de la realidad, que en estos casos uno siempre intuye más truculenta. Habrá que ponerse a escribir algo sobre el tema. Si uno es de los primeros, se transforma en “experto” en el tema casi automáticamente – y así llegan las invitaciones de los medios de la ciudad; lo que, con suerte, se traduce en un aumento en el diario. Y yo ya hace tiempo que no soy uno de esos expertos. La última vez fue con el caso Antúnez: un jubilado que traficaba con pastillas, dentaduras, pañales para adultos; vamos, con lo que fuere, en la cancha de bochas de una plaza de barrio – ocultaba todo el comercio en bolsos y en bochas falsas; la imagen era de una idílica y entretenida tercera edad en eterna partida.

“La actriz Dosinda Martín murió hoy al caer del balcón de la habitación que ocupaba en el hotel de la localidad costera de San Piélago, donde realizaba la temporada teatral de verano. Huéspedes de las habitaciones vecinas dijeron haber oído música muy alta y posteriormente gritos de dos hombres, y la voz de una mujer – entonces no sabían a quién pertenecía la misma – intentado interponerse en lo que, a esa altura, parecía una pela. Enseguida vino el ruido de vidrios rotos y las voces se hicieron más claras para aquellos veraneantes que alargaban la noche en los balcones del hotel. 

Entonces sobrevino un grito que, según una mujer alojada en una habitación del piso superior a la de la diva, que prefiere mantener su identidad en el anonimato, dijo no podrá olvidar jamás: ‘un horror absoluto que se alargaba y alejaba’”. Quizás sea demasiado. Aunque con lo que vendrá después… Sí, creo que se terminó el minuto de Sandalio.“En la habitación se encontraban el actor Ciro Cruz y el banquero Abelardo Bonifacci, a quienes identificaron trabajadores del hotel y un viandante que los vio en el balcón inmediatamente después de escuchar el grito final de la diva del teatro de revistas…”.

lunes, 20 de mayo de 2019

Griezmann, Mbappé, Pogba y otros chicos del montón (Jornada)


       
                                                     Desde Barcelona



Toda España mira hacia Francia, y La Liga, que acaba de terminar sin grandes novedades, no puede ser la excepción. Las vedettes, por estas horas, son varios de los campeones mundiales de Rusia, cuando se abre, definitivamente, el largo mercado de pases del verano europeo.

Si muchos están pendientes de la posibilidad de que por fin Pedro Almodóvar gane la Palma de Oro con su nueva película “Dolor y Goria” en el festival de Cannes, que fue ovacionada por gran parte del público, y el actual presidente de gobierno, el socialista Pedro Sánchez aparece como alternativa de liderazgo continental como alternativa a su par francés Emmanuel Macron para el Parlamento Europeo en las elecciones del próximo 26, no son pocos los que están atentos a los jugadores galos de moda.

Por el lado de Antoine Griezmann, tal como hace un año, otra vez es noticia porque ahora sí, muy rápido, organizó un video corto para anunciar que deja el Atlético Madrid luego de cinco excelentes temporadas, provocando un enojo que al parecer ha sido consensuado con el presidente rojiblanco, Enrique Cerezo, por cierto, un empresario cinematográfico que viaja asiduamente a la Argentina.

Si en 2018 todo el barcelonismo esperaba que Griezmann comunicara su alejamiento del Atlético, éste no se produjo en ese momento y el goleador francés decidió continuar un año más en Madrid, pero ahora, con las salidas de sus amigos Diego Godín, Filipe Luis, Juanfran Torres y Lucas Hernández-éste último, transferido al Bayern Munich-, su motivación es otra, y ya comunicó que se marchará.

Sin embargo, la novela parece que será larga, acaso uno de los culebrones del verano. Resulta que su cláusula de rescisión vale 200 millones de euros, pero tiene un trato con el Atlético que pasado el 30 de junio, es decir, con el inicio de la temporada 2019/20, esta misma cláusula se rebajará a 120 millones, que aunque para la Argentina es una fortuna, para los clubes poderosos europeos es una bagatela.

Así es que el presidente del Barcelona, Josep María Bartomeu, se entusiasmó con el fichaje, lo mismo que el DT Ernesto Valverde, pero la amenaza de tormenta parecía llegar por el lado de dos clubes con mucho más recursos que el Barcelona, el Manchester City y el PSG, que como reciben dinero de Estados por debajo de la mesa (el primero de Emiratos Árabes y el segundo desde Qatar), no tendrían problemas en pagar ahora los 200 millones, generar un gusto mucho más dulce en las arcas del Atlético, y no hacer esperar a que llegue julio.

Pero ocurrió algo impensado para Griezmann. Tanto el PSG como el Manchester City declararon oficialmente que no están interesados en Griezmann, y el vestuario del Barcelona parece resentido con su negativa a vestir de azulgrana en la temporada pasada. Y ahora el francés, que ya anunció que se va del Atlético, no tiene destino claro.

Tampoco parece que será un verano tranquilo para el brillante y joven delantero francés Kylian Mbappé, gran figura del PSG. En un acto de cierre de la temporada en París, y cuando nadie lo esperaba, declaró al pasar a recibir un premio que quisiera ahora una mayor responsabilidad en un equipo y si un primer punto de inflexión en su carrera fue cuando pasó del Mónaco a su actual equipo, ahora podría haber “otro punto de inflexión” en el PSG “o acaso en otro equipo”.

La cuestión es que inmediatamente después, ya muchos lo imaginaron de blanco y en Madrid, tomando en cuenta que el DT del Real es también francés, Zinedine Zidane, quien lleva semanas tratando de convencer a Paul Pogba para que deje el Manchester United y se traslade a la capital española.

Zidane considera imprescindible a Pogba (silbado en su último partido con el Manchester United) para su proyecto de un nuevo Real Madrid 2019/20 que trate de borrar sin dejar ninguna huella, esta nefasta temporada que acaba de finalizar, en la que acumuló 19 derrotas (no hay error en la cifra) y en la que estuvo de vacaciones, sin ningún objetivo, desde principios de marzo, lo que significa cinco meses sin jugar por nada.

Por eso, Zidane regresó antes de tiempo a la dirección técnica a nueve meses de su impactante renuncia delante del desencajado Florentino Pérez. Tenía tiempo para pensar bien un proyecto para 2019/20 pero no aguantaba más en su casa, sin una actividad concreta, y llamó para volver a sentarse en el banco, aunque bajo la promesa de un nuevo equipo más motivante, sin que pase lo que ayer en el Santiago Bernabeu: un equipo dormido, desganado, sin alma, que perdió nada más que 2-0 ante un Betis de mitad de tabla y que destituyó a su DT (Quique Setién) al terminar el partido.

Varios espectadores se levantaron y se fueron al segundo, cuando Marcelo (el mejor lateral izquierdo del mundo cuando tiene ganas de jugar, pero que ni siquiera fue convocado a la selección brasileña por la Copa América), lanzó un pase a un compañero como si lo hiciera desde el sofá de su casa.



Más que “Dolor y Gloria”, lo del Real Madrid de este año se pareció a “Pepi, Lucy y Bom, y otras chicas del montón”, la ópera prima de Almodóvar, cuando el gran director manchego recién comenzaba y todavía su cine no desplegaba el talento que aparecería más tarde y con otros recursos.

sábado, 18 de mayo de 2019

Manchester City, el bicampeón inglés que busca exportar su filosofía al mundo pero no consigue resultados y podría quedar afuera de la próxima Champions por incumplir con el Fair Play Financiero de la UEFA (Infobae)




El City Football Group vivió, en el pasado fin de semana, sentimientos encontrados. Casi a la misma hora, festejaba el título de bicampeón de la Premier League inglesa con el Manchester City, dirigido por Josep Guardiola, mientras que sufría el descenso de otro de sus equipos, el Girona, en la Liga Española, cuya cara visible es Pere Guardiola, el hermano del reconocido entrenador catalán.

Pocas horas después del festejado título del Manchester City, un punto por encima del Liverpool y con 98 puntos sobre 114 (en la temporada pasada llegó a los cien), comenzó a crecer la versión de que el equipo inglés podría perderse la próxima edición de la Champions League (que se le viene negando a Guardiola desde sus tiempos en el Barcelona, tras pasar también tres años en el Bayern Munich), o a lo sumo la de la temporada 2020-2021, por vulnerar las reglas del llamado “Fair Play Financiero” de la UEFA, que impone un techo en los gastos anuales respecto de los ingresos.

La versión de una sanción para el Manchester City la lanzó días atrás el diario “The New York Times”, que sostiene que habría habido engaños en el manejo de los fondos del club a la Junta de Control Financiero de la UEFA con sede en Nyon, Suiza, a cargo del ex primer ministro belga Yves Laterme, aunque el club inglés acaba de emitir un comunicado en el que niega rotundamente estar implicado: “Algunos nos quieren hacer daño porque las acusaciones son completamente falsas. Hemos enviado un informe de nuestra situación a la Cámara de Investigaciones del Comité de Control Financiero de Clubes (CFCBIC) de la UEFA”.

Desde hace tiempo que al Manchester City se lo vincula con lo que se dio en llamar “Doping Financiero”, término que instaló el ingeniero francés y ex entrenador del Arsenal por más de dos décadas, Arséne Wenger para referirse a fondos que llegan a los clubes en forma disimulada y a través de empresas ligadas a Estados, como en este caso ocurre con Emiratos Árabes Unidos porque quien está a cargo del club, el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, es hermano de Jalifa, presidente de EUA y emir de Abu Dhabi, ciudad en la que abundan los pósters callejeros de los jugadores de los “Ciudadanos”.

Es decir que detrás del Manchester City, y del City Football Group, hay un Estado. Y parte de la realeza controla la empresa Etihad, que da nombre al estadio de Manchester y patrocina la camiseta del equipo. Tanto el club como el grupo dependen del Abu Dhabi United Group (ADUG), propiedad del jeque Mansour bin Zayed Al-Nahyan, con sede central en Manchester y oficinas en Abu Dhabi, Londres, Nueva York, Melbourne y Tokio.

El City Football Group se fundó en 2008 para comprarle el Manchester City al ex primer ministro de Tailandia, Thaksin Shinawatra. No bien se hizo cargo del club, echó al entrenador Mark Hughes (un ex jugador galés del Manchester United y el Barcelona), tuvo una segunda etapa con el italiano Roberto Mancini,  y con una enorme inversión en jugadores justo antes de que llegara el control del Fair Play Financiero.

También invirtió 10 millones de libras para su academia de Platt Lane, amplió la capacidad de su estadio a las 62.000 personas (el tercero de Inglaterra), tuvo un salto de calidad en su estilo de juego con la llegada del director técnico chileno Manuel Pellegrini, hasta que en 2016/17 llegó Guardiola.

En el primer año, dio el gran golpe de autoridad cuando fichó al brasileño Robinho en 30 millones de euros en el límite del cierre del mercado de pases y al tercer año, ganó la primera liga con un recordado gol sobre la hora de Sergio Agüero, postergando al Manchester United. “Agüero, juro que no volveréis a ver jamás algo así”, se escuchó entonces de la voz vibrante de Martin Tyler, elegido como el mejor comentarista de la década por la Federación Inglesa (FA).

Cuando el italiano Mancini firmó su contrato en 2009 (luego tendría un sonado choque con Carlos Tévez, cuando éste, cansado de trotar en el calentamiento, se negó a ingresar como suplente ante el Bayern Munich por la Champions League), se supo a través de la revista alemana “Der Spiegel”, gracias a una investigación del sitio web “Football Leaks”, que el DT, en realidad, había firmado dos contratos paralelos, uno con el club y otro con la empresa Al Jazira Sport and Cultural Club. Es que a través de ADUG, el Manchester City le enviaba dinero a la empresa de comunicaciones Al Jazira, y hasta aparecía como puente un cuarto actor, la empresa Sparkglow Holdings, una sociedad offshore en la isla Mauricio.

Por si fuera poco, el City Football Group invirtió también en el equipo femenino del Manchester City desde 2012, aunque éste ya existía desde 2008, y acabó ganando la Copa Inglesa en 2014.

Sin embargo, todo el éxito que el Manchester City tiene en el fútbol inglés (si bien no logra alcanzarlo en Europa), no tiene el mismo correlato en el resto de países en los que el grupo fue adquiriendo clubes, y la cara más triste fue la del pasado fin de semana con el Girona, manejado en partes iguales de capitales (44,3 por ciento cada una) entre el City Football Group y el Girona Football Group, cuya cara visible es el agente de futbolistas Pere Guardiola, hermano del DT Josep Guardiola.

Si bien el 23 de agosto de 2017 representantes de los dos grupos presentaban la nueva asociación para manejar el Girona y sostenían que el objetivo era “mantener, afianzar y hacer crecer al Girona FC para convertirlo en un club consolidado en Primera División”, dos años más tarde se encuentra al borde de la Segunda, casi sin chances de revertirlo porque no sólo necesita marcar siete goles en su último partido de Liga, sino que su competidor por la permanencia, el Celta de Vigo, debe caer como local ante un Rayo Vallecano que también descendió.

Amigo de los hermanos Guardiola y conocido de Ferrán Soriano, ex dirigente del Barcelona y ahora director general del City Football Group, Eusebio Sacristán, ex volante del recordado “Dream Team” azulgrana de Johan Cruyff en los años noventa, fue convocado como entrenador luego de pasar por la Real Sociedad y en reemplazo de Pablo Machín, que tras su exitosa temporada 2017/18, emigró al Sevilla.

Lo extraño es que tras una buena primera rueda en la presente temporada (en marzo tenía 34 puntos en la Liga), y cuando venció como visitante en Madrid al Leganés todos dieron al equipo por salvado del descenso, se produjo un inexplicable derrumbe que ahora lo pone con un pie y medio en la Segunda categoría para 2019/20, con Eusebio llorando y pidiendo disculpas a los hinchas y la comisión directiva tras la derrota ante el Levante, en un año en el que el equipo le ganó al Real Madrid en el Santiago Bernabeu, al Valencia en Mestalla y al Villarreal en La Cerámica, y que empató con el Barcelona en el Camp Nou, pero que apenas ganó 3 partidos de 19 como local en el estadio municipal de Montiliví.

Si hay una particularidad en los equipos satélites del City Football Group es que salvo en el Manchester City, no suele hacer grandes inversiones en contrataciones de jugadores porque prefiere creer en su filosofía de fútbol de posesión de pelota y de apuesta por los jóvenes del club y acaso por esto mismo, en el pasado mercado de invierno europeo sólo llegó al Girona Raúl Carnero, procedente del Leganés. Esto generó cierto malestar entre los seguidores, cuando en el mercado anterior sólo habían regresado Douglas Luiz y Aleix García y contrataron a Patrick Robert, quien casi no fue requerido por el DT.

Algo demasiado parecido al Girona ocurrió en Uruguay, donde el City Football Group adquirió el Club Atlético Torque de Montevideo cuando estaba en Segunda y si bien consiguió llegar a Primera, no pudo mantenerse y volvió a descender.

El Torque era un club manejado por el empresario Raúl Aquino, quien lo había fundado con la idea de instalar en el Uruguay la filosofía del “fútbol-empresa”. Se inscribió en la Segunda Amateur, avanzó a la llamada Segunda Profesional hasta que llegó a la Primera en 2016 y un año más tarde fue adquirido por el grupo de los Emiratos Árabes.

Torque, como el resto de los clubes del grupo, se ciñe a las directivas desde la oficina central y por ejemplo ya anunció que desde el 1 de julio, con el inicio de la nueva temporada europea, vestirá la indumentaria Puma, porque es lo que ocurrirá en todo el mundo con los equipos del mismo dueño. El director deportivo es Luis Bruno, un ex dirigente de Nacional que se había alejado de esta entidad, y los equipos de Torque suelen ser muy líricos y a veces fueron duramente criticados por eso, por una cierta ingenuidad en sus planteos ultraofensivos, que más de una vez le hicieron perder puntos y lo llevaron al descenso.

Pero en Torque se mantienen firmes con la idea de respetar el juego de posesión y tampoco por eso quieren fichar jugadores y apuestan todo al desarrollo de sus divisiones inferiores y en el mejoramiento de los campos de entrenamiento.

Si el City Football Group tiene el cien por ciento de las acciones del Melbourne City australiano y del Torque uruguayo, el 44,3 porciento del Girona y el control total del Manchester City, también adquirió el 80 por ciento del New York City, el 20 por ciento del Yokohama Marinos japonés y últimamente, parte del Sichuan Jiuniu FC de China, que juega en la Ligue Two, la Tercera división del país, en la ciudad de Chengdu (provincia de Sichuan), con un estadio para 27.000 espectadores, y oficinas del club en Shangai y Shenzhen.

La adquisición del Sichuan Jiuniu FC es parte de un acuerdo estratégico por el que China Capital Media-más de 700 empleados- compró el 13 por ciento de las acciones del ADUG. James Zhou, el gerente de Ubtech, el patrocinador, cuenta su idea: “Creemos que la tecnología innovadora de la inteligencia artificial puede potenciar la industria del fútbol y promover el desarrollo de una nueva industria y nos enfocaremos en esto en el futuro”.

En Japón, el City Football Group decidió invertir en un club tradicional de la J-League, el Yokohama Marinos, que tuvo muchos argentinos en sus filas. La presentación se llevó a cabo el 20 de mayo de 2014, en sociedad con Nissan. Controlan el 20 por ciento de las acciones, aunque se cree que con empresas subsidiarias podrían llegar hasta el 39 por ciento. Sin embargo, por ahora el equipo se mantiene en la mitad de la tabla, sin descollar.

No muy distinto es lo que ocurre en Australia, donde adquirió el Melbourne City en 2014, cuando el club se llamaba Melbourne Heart, invirtiendo 12 millones de euros para llevarse el 80 por ciento de las acciones (el otro 20 por ciento se lo compró a un consorcio de empresarios del club australiano de rugby Melbourne Storm). Sin embargo, el Melbourne City cayó en las semifinales de los play off, si bien no es tan difícil acceder a esta instancia porque en el total del torneo participan diez equipos y los seis primeros pasan a la etapa de las definiciones.

Por ahora, el Melbourne City no ha podido conseguir muchas adhesiones entre el público. El club más popular de la ciudad sigue siendo el Melbourne Victory y se dice que en cada partido del City “se pueden contar más gaviotas que personas”. La entidad no pudo retener a una de sus figuras, el delantero uruguayo Bruno Fornaroli y antes llegó a tener en sus filas al español David Villa, campeón mundial en Sudáfrica 2010.
Villa jugó en el Melbourne City en la temporada 2014/15 para luego emigrar al New York City, otro de los equipos del grupo. Esto suele ser habitual porque los jugadores suelen moverse entre los distintos equipos del consorcio en todo el mundo, y de hecho, si aparecen algunos destacados en los equipos satélites, terminan teniendo alguna chance en el Manchester City y al revés, si no son considerados jugadores para el Manchester City, suelen ser derivados a los equipos satélites.

En los Estados Unidos, el New York City cayó en los cuartos de final de la Major League Soccer pasada luego de ser tercero  en su conferencia. Comenzó a participar en 2015 y su primer director deportivo fue Zdenek Ondrasek, ex jugador del FC Dallas, y su primer entrenador, Jason Kreis, quien ya había ganado una Copa en la MLS y que en 2016 pasó a ser gerente de la Academia del Manchester City, en otro de los tantos pases desde un club a otro del mismo grupo. Al revés, el reconocido ex jugador francés Patrick Vieira, se mudó a Nueva York para administrar la entidad norteamericana del grupo.

Otro aspecto que opera entre los clubes del grupo, aunque mucho más al servicio del Manchester City, es lo referido a la aparición de innovaciones. Si, por ejemplo, algún rival de los equipos del City Group desarrolla alguna nueva estrategia en tiros libres o córners, ese video llega inmediatamente a Guardiola, en Manchester, para ser estudiado en posibles futuras aplicaciones en los partidos del Manchester City.

A tres años de su fundación, en 2017, el City Football Group ya disponía de 4384 millones de libras y ya muchos especulan con la adquisición de más equipos por el mundo (en la Argentina se dijo que si se abría la ventana a la entrada de sociedades anónimas, podrían ir por alguna entidad).

Al menos así lo había dado a entender el presidente del grupo, Khaldoon Mubarak, quien sostiene que el grupo apunta a tener al menos un club por continente. En algún momento, el director Tom Glick sugirió que la próxima compra de acciones podría ser en la India, aunque no sea éste un país con tradición futbolera, y en algún momento también hubo un cortejo con el Cape Town FC sudafricano. Otros especularon con la compra del Saint Etienne en Francia, y el Estoril y el Boavista de Portugal y el 13 de julio de 2017 se llegó a anunciar que habían comprado al River de Ecuador, que pasaría a llamarse Guayaquil City FC pero esto jamás fue confirmado por el City Football Group y la fuente principal de la información, MKT Esportivo, eliminó el artículo.

Ferrán Soriano, una de las cabezas del grupo, prefiere aclarar bien los movimientos: “Creamos comunidades de fútbol conectadas globalmente. Nuestras decisiones se basan en que sean países con potencial de crecimiento, como Australia o los Estados Unidos. Allí el fútbol no es el deporte número uno, pero sí el que más crece. También debe ser una Liga estable. El último criterio es el futbolístico: se invierte donde hay talento”.

Algunos ironizan con los gastos del Manchester City y el supuesto intento de escapar de las garras del Fair Play Financiero de la UEFA.  Un periodista inglés escribió en estos días que si no se le pone un freno al equipo de Guardiola “se corre el riesgo de que los Ciudadanos repitan aquella frase del mítico DT del Liverpool Bob Paisley: “Hemos tenido años difíciles. Una vez salimos segundos”.

Mientras todo esto ocurre fuera de las canchas, el sábado que viene, el Manchester City buscará el póker de títulos de la temporada cuando se enfrente al Watford del DT español Javi Gracia y del delantero catalán Gerard Deulofeu por la final de la FA Cup. De ganarla, la sumaría a la Premier League, la Supercopa inglesa y a la Copa de la Liga. Sólo le habrá faltado la Champions League, pero su dirigencia sigue sosteniendo que hay que tener paciencia y que ya llegará, siempre con la misma filosofía. 

Ya lo dijo Guardiola: “si me fue bien así, descarten la idea de que vaya a cambiar mi forma de pensar”.



Pipo Gorosito, el DT contracultural que va contra los drones y el trabajo 24/24, y uno de los últimos mohicanos de la defensa del fútbol estético que puso a Tigre en los primeros planos pese al descenso (Infobae)





Si se usa el pelo corto, él lo usa largo y con rulos pese a sus 55 años recién cumplidos. Si se usan carrileros y se desestiman los enganches, es capaz de colocar dos en el mismo partido y cree fervientemente en ellos. Si se contrata a directores técnicos “afines” a los jugadores por lo generacional, él insiste con sus valores de siempre. Si aparecieron los drones, el cree que eso es “puro humo”. Néstor “Pipo” Gorosito, de gran campaña con Tigre, que está en semifinales de la Copa de la Superliga, es, definitivamente, contracultural.

Nacido en San Fernando el 14 de mayo de 1964, vivió muchas carencias y de muy chico era de físico debilucho. “Era flaquito y delicado para comer. Si la sopa tenía verduras, no la comía, me la tenían que colar. Era pobre y pretencioso. Mi mamá me malcriaba pese a que teníamos una heladera que estaba siempre vacía. Mi papá se volvía loco. Yo estaba siempre en el médico y me recetaba vitaminas. El único regalo que recibía eran pelotas. Especialmente en Reyes. Yo estaba todo el día con la pelota pero los sábados me enfermaba porque había chicos que iban a catequesis y entonces los sábados a la tarde iban a la parroquia. Nunca los entendí”. Su padre fue jugador y en el barrio era el que mejor le pegaba en los tiros libres. “Todos hablan maravillas de cómo jugaba. Debe haber algo genético”.

No terminó la secundaria en el Don Orione aunque su madre se sacrificó limpiando casas para que lo hiciera. Un día el maestro la mandó llamar: “Mire, es mejor que su hijo no venga más, porque usted se rompe el lomo trabajando y él está todo el día jugando a la pelota. Piensa en cualquier cosa menos en estudiar”. Fue en tercer año. Entonces estudió dos años para carpintero ebanista, trabajaba en una carpintería de 5 a 12 y se iba corriendo al entrenamiento de River Plate.

Le pusieron de apodo “Pipo” porque su padre era un gran admirador de Nestor “Pipo” Rossi, aquel “cinco” de River y la selección argentina de los años cincuenta, que jugaba en esa posición, aunque al principio, en las divisiones inferiores de River, le decían “Falcao” por el estilo parecido al brasileño y por los rulos. En sus primeros tiempos de River, el Bambino Héctor Veira lo llamaba “Fred Astaire” por la forma tan estética con que se movía en la cancha. 

El sobrenombre “Pipo” se acentuó cuando él contaba con sólo diez años de edad y golpearon con las palmas en su casa de Carupá (no tenían ni timbre) y era el verdadero Pipo Rossi, que había leído en la revista “River” una entrevista en la que Gorosito contó la historia,. “Se quedó a tomar unos mates y se fue. ¡Cuánta humildad la de ese señor!”, le dijo en una entrevista a la revista “El Gráfico”. “Era tanta la admiración que le tenía mi papá que me llevaba a ver al Atlanta de 1973 que él dirigía (y quedó tercero en el Nacional de ese año) aunque nosotros íbamos a ver fútbol a cualquier equipo que jugaba bien”.

A la primera lo subió Ángel Labruna, junto con Jorge Gordillo, Omar Alegre, Carlos Tapia y José María Vieta. Debutó en una huelga de profesionales, en 1983, “pero tuvimos el aliento de ellos y hasta de los rivales. Fue raro”. Era un “cinco” clásico, pero acabó jugando de “diez”, igual que en esa misma época sucedió con Gerardo Martino en Newell’s Old Boys o con Omar Palma en Rosario Central. El Bambino Veira empezó a colocarlo en esa posición luego de  colocarlo como volante central o por los costados. “Me costaba mucho por afuera porque no lo sentía, y en un entrenamiento, me colocó como “diez” y meti 8 goles”, recuerda. Terminó jugando allí e hizo 21 en un torneo en el que River jugaba con suplentes porque los titulares estaban enfocados en la Copa  Libertadores.

Uno de los mejores consejos en el fútbol se los dio un día el Pato Ubaldo Fillol: “Yo tenía 15 años y me dijo que nunca me juntara con los del medio porque son a quienes yo les podía quitar el puesto. Me dijo “juntate con los que están arriba, porque no les cambia que estés con ellos porque ya están consagrados, o los de abajo, que son pibes como vos y se van a alegrar de que te vaya bien. Los del medio siempre van a tratar de sacarte porque vos los vas a sacar a ellos”. El otro consejo lo escuchó de los más grandes del plantel: “No arreglen los premios hasta que no los arreglemos nosotros primero, porque así subimos mucho el techo y ustedes vienen atrás”. Gorosito lo cuenta con nostalgia: “eso era bohemia, amistad, cosas que hoy se perdieron por completo. El capitalismo hace que hoy todo sea consumo y que estés 15 hs en una PC y no necesites a nadie. En cambio, antes necesitabas uno para jugar a las figuritas, a las bolitas, a lo que sea”.

Tras cinco años en River, en 1988 recaló en San Lorenzo donde fue ídolo y cuando se fue, la hinchada cantó que no importaba porque “algún día volverá”. No ganó títulos importantes pero con el “Beto” Alberto Acosta terminó armando una dupla temible, que luego exportaron a Chile y a Japón.

Pero antes, en 1989, fue transferido al FC Swarovski Tirol, de Austria. Allí fue campeón, dirigido por Ernest Happel, el holandés que estuvo a cargo de la selección naranja en el Mundial 1978, coincidió con varios mundialistas de Italia 1990 y es considerado el mejor extranjero de la historia del club.

Vivía un gran momento futbolístico a un año del Mundial, cuando fue convocado por Carlos Bilardo para la selección argentina, junto con sus compadres Pedro Troglio y Claudio Caniggia, todos provenientes de las divisiones inferiores de River, para la Copa América de Brasil, aunque no llegó a la cita máxima.

En 1992 regresó a San Lorenzo, donde completó una gran campaña personal (174 partidos y 45 goles) y en 1994 se reencontró con el “Beto” Acosta en la Universidad Católica de Chile y en esa misma temporada fue elegido como mejor jugador del torneo y ganaron el primer título internacional, la Copa Interamericana, así como la Copa Chile 1995 y la Liguilla Pre-Libertadores 1994 y 1995. A comienzos de 1996, fue transferido junto a Acosta al Yokohama Marinos de Japón, luego volvió a San Lorenzo, y en 1999, otra vez a la UC donde se retiró en 2001.

En los años noventa volvió a ser convocado para la selección argentina por Alfio Basile, y formó parte del equipo que ganó el último título oficial, la Copa América de Ecuador, en 1993, aunque no participó del Mundial de los Estados Unidos al año siguiente, y aunque sí formó parte de las clasificaciones para 1994 y 1998, tampoco jugó el Mundial de Francia, con Daniel Passarella como DT.

La primera vez que Gorosito pensó en ser DT fue cuando era jugador de River, con Carlos Griguol como DT. No podía dormir la siesta y le dijo: “Yo del fútbol, lo sé todo”. El entrenador cordobés estaba leyendo algo pero bajó los lentes, lo miró y le preguntó “¿Qué es lo que sabés?” “Todo lo que usted hace, la triangulación. Si quiere, le explico”. “Bueno, si tuvieras que explicarle a un chico de inferiores cómo pegarle a la pelota, ¿cómo le enseñarías?¿Ves que no sabés nada?”, le dijo, contundente, Griguol. “Y no sabía nada. Me mató”, admitió “Pipo” con el tiempo.

Como DT comenzó en Nueva Chicago en 2003 y consiguió salvarlo del descenso. Luego fue contratado por San Lorenzo y fue subcampeón en el Apertura 2003 pero no le fue bien en 2004 y fue despedido. Poco después le dijo a  la revista “El Gráfico” que se puso “muy contento” cuando Fernando Miele perdió las elecciones “porque así pagó un poquito todas las maldades que hizo”. Gorosito llevó al plantel a Oscar Ruggeri, que venía de México, y Miele le dijo “Otro sindicalista más, no, No te aguanto a vos y me querés traer uno más”. Fue en 1993. También recomendó al DT Manuel Pellegrini en 2001 porque lo conocía de Chile.

En 2005 dirigió a Lanús, donde no tuvo feeling con la hinchada y al irse, declaró que en el sur “el 70% de la gente es hincha de Bánfield”, lo que provocó gran malestar. Luego de un discreto paso por Rosario Central dirigió a Argentinos Juniors en 2008, donde llegó a semifinales de la Copa Sudamericana. Eso atrajo a los dirigentes de River y tras conversar mucho con José María Aguilar, fue contratado en 2009 pero apenas empató con Boca y quedó eliminado de la Copa Libertadores. En River reemplazó al “Cholo” Diego Simeone y es uno de los DT que contribuyó con el promedio para el descenso en 2011. River venía de salir último, pero Gorosito no rehuyó al desafío y pese a que arrastraba un viejo rencor con el encargado de las divisiones inferiores, Gabriel Rodríguez, asumió el cargo en un momento difícil.

Fue convocado entonces por el Jerez español en 2010 para la segunda ronda y la campaña fue impresionante pese a lo cual (salió noveno en esa rueda) no pudo salvar al equipo del descenso a Segunda.  Cuando llegó, lo comparaban  con el “cantaor” flamenco “Capullo de Jerez” por su parecido físico y sus rulos. El diario deportivo madrileño “Marca” llegó a decir que con su juego, el equipo “se ganó el cariño de media España”.

A fines de 2011 volvió a Argentinos Juniors pero duró hasta marzo de 2012 por la recuperación que necesitaba hacer a causa de su tremendo accidente sufrido con su camioneta un mes antes. “En el momento de la recuperación era Víctor Sueiro: ondas de amor y paz. Después, me metí en el quilombo de nuevo”, reconoció en una entrevista.

A fines de 2012 firmó con Tigre y lo llevó a la final de la Copa Sudamericana ante el San Pablo, En Brasil perdía 2-0 y decidió no presentarse al segundo tiempo por graves incidentes en el vestuario con la Policía local. En 2013, su equipo participó en la Copa Libertadores y llegó a los octavos de final pero se fue peleado con la comisión directiva. Volvió a Argentinos en octubre de 2014 y lo ascendió a la Primera A y fue convocado por el Almería para la segunda rueda de la temporada 2015/16. Consiguió sacarlo de la zona de descenso en la fecha 28 pero tres caídas lo volvieron a meter allí y fue despedido a tres fechas del final. Volvió a la Argentina y lo fichó San Martín de San Juan para la temporada 2017/18 y luego, Tigre, que arrastraba un muy mal promedio pero una vez más, Gorosito aceptó el convite y casi consigue el milagro de salvarlo, apostando por el buen fútbol. Y la prueba está al canto: ese mismo equipo se encuentra hoy en semifinales de la Copa de la Superliga y acaba de eliminar al campeón de la Superliga, Racing Club.

Siempre acompañado por sus ayudantes y amigos Jorge “Cacho” Borelli y Gustavo Zapata, ex compañeros suyos en la selección argentina y en River, Gorosito tiene una clara ideología para sus equipos: “El hecho de ser un buen DT no pasa por un título. Me puede afectar que me insulten pero yo pienso en cómo enriquecer a mis jugadores”.

Su discurso es netamente ofensivo y no tiene empacho en hablar del periodismo deportivo local: “Me daría vergüenza decirle a un jugador que marque hombre a hombre sin participar del juego. Hay una falta de tolerancia desde el días que asumí en Chicago y dije que íbamos a jugar de igual a igual en todas las canchas y sé que hay un par de periodistas que me tienen apuntado porque no les gusta que opines diferente de ellos. Para mí, no se puede acomodar el resultado a como dé lugar. No hay que ganar a toda costa haciendo trampa y sin importar el cómo. No pienso así. Si decís lo que ellos quieren escuchar, aunque no les ganes a nadie, te hacen creer que sos Dios, y no es así.
Sus charlas técnicas duran 15minutos. “Es un refresca memoria de la semana porque lo que no hiciste allí no lo vas a inventar en un rato. Trato de potenciar nuestras virtudes. El 75% de la charla se refiere a nosotros y sólo el 25% al rival”.

Y es aún más contracultural cuando habla de muchos de sus colegas, los directores técnicos: “No comparto los que hoy defienden con 3, mañana con 4, pasado con 5. Se creen que ganan por ellos, no por los jugadores. Siempre debés tener una táctica y una estrategia para un partido, para ir a la guerra o para conquistar una chica, pero no es lo primordial. Dani Alves y Jordi Alba jamás hubieran sido laterales en la Argentina sino carrileros. Iniesta y Xavi no habrían sido 8 sino enganches o segundos delanteros. Para la Argentina, Busquets es lento, cuando es mentalmente muy rápido”.

“Jugar al fútbol en la Argentina es como vivir o manejar: imposible. En Europa es mucho más fácil. Afuera, nadie te choca ni te golpea. Acá tenés que dar cuarenta vueltas para entrar el auto al garaje, revisar si no te copiaron la tarjeta cuando pagaste la cuenta en el restaurante…yo soy cero política, no me importa el gobierno pasado ni éste, pero se perdió mucha calidad de vida”, insiste en una entrevista con el diario Clarín.

Todavía es más duro con sus colegas y sus intentos por tratar de vender una supuesta modernidad que compra determinado periodismo, y todo indica que enfoca hacia el DT de Independiente, Ariel Holan, cuando sostiene que “no hay que estar todo el día en el club para vender humo de que trabajaste las 24 horas. Tengo dos hijos de mi segundo matrimonio –y cuatro del primero- pero no les busco un padre de 25 años sino que los crío con mis valores de siempre. Entonces, ¿por qué les voy a hablar a mis jugadores de otra manera? Es todo una mentira. Lo que pasa es que la gran mayoría que instaló eso hizo lobby o no hubieran dirigido en Primera porque nunca jugaron a la pelota. 

Capaz que son recontra capaces, pero le hicieron creer a la gente que hay que estar 24 horas pensando en el fútbol. Te tenés que dedicar el máximo posible, pero la vida tiene hijos, familia, amigos, paseos…si no, sos un extremista. Hay técnicos que se quedan a dormir en el club para que los dirigentes digan que trabajan un montón y sólo venden humo. Se hace todo para que lo vea el otro, no para enriquecer al jugador”.

Gorosito no escapa nunca a la polémica y marca una raya roja entre sus ideas y las de esta “modernidad”, cuando le dijo al programa radial “Jogo Bonito” que “No necesito un dron para saber que le ganan la espalda al cuatro” y que los que lo utilizan “lo hacen porque sin estos métodos no hubiesen dirigido nunca. La mayoría de los entrenadores trabajamos de la misma forma. Algunos lo hacen público para hacerse conocidos porque si no, no trabajarían nunca”, aunque aclara que “yo veo y analizo videos para que los entrenamientos enriquezcan. No lo hago para que luego el periodismo diga “uh, mirá cómo trabaja Pipo”. No hace falta que todo sea público”.

Es también claro cuando le toca opinar de Lionel Scaloni, el DT de la selección argentina: “por fidelidad, se tendría que haber ido con (Jorge) Sampaoli. Que un tipo que no dirigió ningpun equipo agarre la Selección es raro. Considero, en cambio, que es positivo que esté César Luis Menotti”.

Tampoco es que rehuye a los conocimientos: en Chile cursó un seminario de liderazgo de grupo, de dinámica, que se utiliza para empresas. Estuvo en entrenamientos del Bayern Munich, Verona, Milan, y en la escuela del Ajax.

Gorosito reconoce abiertamente su debilidad por Lionel Messi, quien le agradeció públicamente que siempre lo elogie en cuanta oportunidad encuentra. “Con Messi no soy objetivo. Nunca tuvo una declaración fuera de lugar. Es respetuoso, sale de la cancha haciendo picar la pelota como cuando jugaba yo. Tiene cosas del amateurismo. Y mete récord y récord. Hace diez años que es el mejor del mundo”.

Pero no se queda allí en los elogios sino que va más allá: “Si no hubiera sido por él, Argentina no llegaba a esas tres finales. Perderlas no lo hace un fracasado. Critican a Messi porque no salió campeón del mundo. Entonces, Diego Maradona es el 33 por ciento de Pelé, que ganó tres Mundiales. Yo miro que de los cuatro mejores jugadores de la historia del fútbol, tres son argentinos: Alfredo Di Stéfano, Maradona y Messi, aunque Adolfo Pedernera me decía que el Charro José Manuel Moreno era mejor que Di Stéfano”.

Si hay algo que le hubiese gustado a Gorosito es  jugar en un equipo en una ciudad con mucho mar y calor. “Soy un enfermo del sol. No sé, Las Palmas, Mallorca, uno de esos. Todos sueñan con jugar en el Real Madrid. Yo, no”.

Hay ciertas actividades que son sagradas para él, como ir, desde chico, todos los martes al club Estudiantes de Solís de Tigre, donde hay un equipo de baby fútbol muy conocido en la zona norte porque cuando jugaban campeonatos por dinero, los ganaba siempre. Una barrita de gente muy humilde y trabajadora. Y después del futbol, a las cartas. “Somos un poco antiguos y a algunos les gusta el tango y hay un par que los cantan. Cuando uno quiere hacer una fiesta y no le da el cuero, cada uno consigue algo y nos vestimos nosotros mismos de blanco y les servimos a la gente. Ahí yo soy uno más, no me dejan poner un peso más que el resto y tampoco soy Gorosito el ex jugador o el DT”.

El propio Gorosito se reconoce muy tanguero: Goyeneche, Morán, y  los tangos “Afiche”, “Garganta con arena”, y “Amor desolado”.

Se precia de conocer San Fernando como la palma de su mano. “Conozco al que tiene la náutica más grande y al que vende compacts truchos en Virreyes, voy a comer a la casa de un tipo que tiene cuatro empleados y en otra en la que el piso es de tierra. Yo nací en Carupá, que era un desastre cuando era chico. Dormía con mi abuela en una sola habitación. Mejoramos cuando mi viejo empezó a trabajar en SEGBA, era un mozo muy laburador”.

También sigue jugando al fútbol senior en San Lorenzo, todos los lunes. Llega dos horas antes por si le pasa algo a su coche. Le suelen preguntar por qué sigue usando el pelo largo y enrulado, pese a las canas. “Cuando nació Tobías (1994) dije que me pelaría pero luego me volvió a crecer el pelo y no me lo corto porque mis hijos no quieren. Si es por mí, me pelaría, algo más acorde con mi edad”, aclara.

Suele decir que si no llegó más alto en el fútbol “fue porque tal vez me faltó ese poquito de egoísmo que tienen muchos jugadores para pegar el salto final. Nunca lo tuve y estoy orgulloso de haber sido como fui”.

En este Tigre semifinalista de la Copa de la Superliga, Gorosito vive uno de sus mejores momentos como DT. Casi en familia, se encontró con el “Marciano” Ortiz y a Lucas Menossi (a quienes hizo debutar),  a Lucas Janson (a quien impulsó),  a Walter Montillo (que descolló en San Lorenzo con su gestión), a Martín Galmarini (que ya lo había tenido en Tigre en la etapa anterior), a Ignacio Canuto (a quien lo había dirigido en Argentinos), a Gonzalo Marinelli (a quien lo hizo atajar en River).

Es en este Tigre, que descendió como club pero no por su último equipo, de muy buena campaña en la última Superliga, en el que Gorosito se animó a jugar hasta con doble enganche (Montillo y “Cachete” Morales) cuando pocos los usan, porque siempre creyó en ellos. En 2003, en su primera experiencia, en Nueva Chicago, ya utilizaba a Ezequiel Amaya en esa función.

Ganando o perdiendo, Gorosito sigue siendo el mismo de siempre.





















Messi, entre el galardón y la política catalana (Interia)




                                            Desde Barcelona



Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, recibió ayer el segundo más importante galardón que otorga la Generalitat de Cataluña, la Creu de Sant Jordi (la Cruz de San Jorge), de manos del presidente de la comunidad autónoma, Quim Torrá, por sus notables aportes desde el deporte, en un acto en el que también fueron premiados científicos, escritores, docentes y otros miembros destacados de la comunidad.

Apenas una vez anterior, un futbolista había recibido este premio (sólo superado por la Medalla de Oro de la Generalitat), el holandés Johan Cruyff, en 2006.
Messi no había aparecido en público desde que el Barcelona había sido goleado 4-0 por el Liverpool en Anfield hacía una semana, lo que le había significado quedar eliminado de la Champions League en semifinales, meses después de que el crack argentino y capitán de los azulgranas dijera, en la presentación de la temporada en el Camp Nou, que el objetivo de este año era “levantar esta Copa tan linda y tan deseada”, pero se escapó justo en el final.

La única vez que Messi había tenido una actuación pública fue en el compromiso que el Barcelona tuvo que afrontar por la anteúltima jornada de la Liga Española, el pasado fin de semana, ante el Getafe. Ganó 2-0, pero el argentino no sólo no convirtió goles sino que se colocó bien cerca del vestuario para que cuando el árbitro diera por terminado el partido, salir corriendo sin saludar a nadie.

Por eso, la expectativa por ver a un Messi distinto y sonriendo, era mucha. Y la situación del galardón catalán era la ideal. Se lo vio jovial, departiendo con otros premiados, hasta que llegó el momento de que una locutora hablara en catalán (el jugador entiende algo pero no todo) y en un momento, hubo aplausos generalizados a los que el deportista se plegó.

Sin embargo, segundos después, esos aplausos continuaron pero bajo la consigna “presos políticos, libertad/´presos políticos, libertad”, en referencia a quienes purgan meses en la cárcel por haber intentado implementar la independencia catalana de España en octubre de 2017, lo que para muchos catalanes son “presos políticos” y para gran parte del resto de España, “políticos presos”.

La cuestión es que este griterío de consignas para que liberen a lo que en Cataluña se considera “´presos políticos” tomó por sorpresa a Messi, que seguramente conoce este cántico porque en cada partido del Barcelona en el Camp Nou, se corea desde hace tiempo cuando transcurren 17 minutos y 14 segundos de ambas partes, haciendo juego con el año 1714, el de la resistencia catalana a la monarquía borbónica.

Messi, entonces, como reacción a esos cánticos e intuyendo que si aplaudía podía acarrearle problemas o centrarlo en un debate que no es el suyo, bajó inmediatamente las manos, siendo el único de todo el escenario que no sólo no aplaudía la consigna, sino que se mantenía callado cuando el resto la coreaba.

Sorprende que siendo un jugador de fútbol y acaso ajeno a lo que ocurre con la política catalana o española, Messi haya notado que lo racional era mantenerse prescindente, solo como estaba arriba del escenario y difícilmente con asesoramiento previo sobre qué hacer en un caso así, cuando hasta el Barcelona –cuya plana mayor asistió al acto-apoya la consigna.

¿Se habrá preguntado Messi qué hacer en ese instante en el que quedó solo en el escenario, rodeado de personalidades catalanas pidiendo por los “presos políticos”? ¿Lo tendrá tan claro que pudo separarse tan tajantemente de aquella realidad sin por ello pagar ningún peaje en la sociedad en la que vive y en la que es nada menos que el capitán de un buque insignia del símbolo del independentismo como el Fútbol Club Barcelona?

Lo cierto es que hasta los catalanes lo acabaron justificando y el jugador terminó yéndose lo más tranquilo a su casa, y con una primera sonrisa luego del desastre del Liverpool.

Messi había concretado uno de los mejores regates de su trayectoria, el de la política, que, definitivamente, no es lo suyo, aunque la intuición, parece que le es innata.


jueves, 16 de mayo de 2019

El fin de una era en la Liga Española (Interia)




                                                    Desde Barcelona



Apenas unos pocos días antes de finalizar la temporada del fútbol español, cuando el 25 de mayo en Sevilla jueguen el Barcelona y el Valencia por la final de la Copa del Rey, pero con casi todo definido en la Liga, que acaba este fin de semana, los equipos más fuertes ya piensan en los fichajes, en quiénes vienen y quiénes se irán, en historias que incluyen traiciones, malas decisiones y sorpresas.

El Barcelona viene de sufrir un duro golpe al quedar eliminado en Anfield, frente al Liverpool, en la segunda remontada que sufre esta plantilla porque un año antes le ocurrió algo muy parecido ante la Roma, aunque en aquel caso, en los cuartos de final, y la dirigencia está decidida a un cambio profundo, aunque no se sabe si éste incluye o no al entrenador Ernesto Valverde, porque no moverá ficha hasta que no finalice la Copa del Rey, si bien ya hay rumores que colocan en el equipo azulgrana a Erik Ten Hag, del Ajax.

Esto no es casual porque el Barcelona ya ha fichado al volante Frankie De Jong, del equipo holandés, y está cerca de contratar a su compañero, el joven marcador central, de moda en toda Europa, Matthijs De Ligt. La llegada de este jugador implicaría, casi obligadamente, la salida del francés Samuel Umtiti, quien no tendría lugar teniendo en cuenta que el equipo cuenta allí con otro francés, Clément Lenglet.

La comisión directiva del Barcelona ya deslizó que no hay nadie imprescindible que no sea el argentino Lionel Messi, por lo que es la primera vez en años que se pone en duda la continuidad (o al menos la titularidad) de Jordi Alba o de Sergio Busquets, mientras que Iván Rakitic podría emigrar al Inter, y si llegara el francés Antoine Griezmann, se abriría inmediatamente la puerta de salida para Ousmane Dembélé y Philippe Coutinho.

Griezmann anunció el martes pasado que se irá del Atlético Madrid, algo que bien pudo ocurrir hace un año cuando todos los caminos conducían al Barcelona, pero a último momento, en aquel tiempo, decidió quedarse en el club rojiblanco. En cambio, ahora anunció que el 1 de julio, cuando comience la nueva temporada, pagará su cláusula que pasará a valer 120 millones de euros cuando hasta el 30 de junio vale 200, aunque el Barcelona corre el riesgo de que aparezca antes el PSG y coloque sobre la mesa el monto máximo y le arrebate al jugador.

La salida de Griezmann del Atlético (el quinto máximo goleador de la historia del club con 133 tantos) significa un duro golpe para un club que tuvo una plantilla sólida que lo encumbró con una continuidad poco común en los puestos de vanguardia y que ahora parece diezmarse desde la transferencia de Lucas Hernández al Bayern Munich, las anunciadas salidas de los laterales Juanfran Torres y Filipe Luis, y la del uruguayo Diego Godín al Inter, mientras que muchos equipos (el Manchester City) pretenden al volante Rodri, y el arquero esloveno Jan Oblak (para muchos, el mejor del mundo) tiene varios interesados.

Si esto pasa en el Barcelona o el Atlético Madrid, el Real Madrid tampoco tiene paz. El regreso de Zinedine Zidane al banquillo tras nueve meses de ausencia, no cambió las cosas e incluso, profundizó la crisis porque el equipo no respondió en toda la temporada, casi de vacaciones. Con un gris tercer puesto en la Liga, y desde hace rato fuera de la Copa y de la Champions.

Con miras a la temporada siguiente, Zidane ya ha comunicado que no cuenta con ellos al galés Gareth Bale, a los volates Diego Cevallos, Mateo Kovacic y Marcos Llorente, al lateral Sergio Reguilón, y tampoco aceptará los regresos de los cedidos James Rodríguez y Theo Hernández.

Pero el caso más duro de los que no continuarán es el del portero costarricense Keylor Navas, ganador de tres Champions Leagues, cuatro Supercopas de Europa y cuatro Mundiales de Clubes, y que, se suponía, sería respaldado por Zidane, que siempre confió en él. Sin embargo, el Real Madrid hizo valer que había invertido mucho dinero en el pase del belga Thibaut Courtois, y en la negociación ingresó su hijo Luca como segundo portero (el tercero es el ruso Lunin).

Si hay muchas salidas en el Real Madrid, también se espera cerrar, en las próximas horas, las llegadas de Eden Hazard (Chelsea), Paul Pogba (Manchester United) y Luca Jovic, el gran goleador del Eintracht Francfurt alemán, quienes se sumarán al central del Porto Militao, y al delantero brasileño del Santos, Rodrygo.