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domingo, 31 de mayo de 2015

Un golpe a la FIFA con un futuro incierto (Yahoo)



Pocas veces el fútbol mundial vivió un escándalo parecido. La reelección del suizo Joseph Blatter, que ingresa en su quinto mandato, se manchó completamente cuando a horas de la crucial votación, muchos de los principales dirigentes de la FIFA fueron detenidos, algunos con pedidos de extradición, por supuesta corrupción.

El fútbol mundial se conmovió ante la noticia, que pone en tela de juicio todo lo actuado no sólo por la FIFA y distintas confederaciones continentales y federaciones nacionales durante los últimos veinticinco años (período que toma como investigación la fiscal general de los Estados Unidos, Loretta Lynch), sino también por enorme cantidad de empresas ligadas a la actividad, entre ellas, como muy estrechamente vinculadas, las correspondientes a compra y venta de derechos de televisión.

Pese al carácter secreto del voto (algo que de todos modos, se puede siempre rastrear e investigar), fue claro que Blatter fue reelecto con los de las confederaciones asiática y africana, con la oceánica en buena medida, con casi toda la europea en contra (salvo casos concretos como los de Rusia, España e Italia) y con la incógnita de las dos americanas (sur, y norte-centro).

La cuestión es que a futuro cercano, todo indica que Blatter, como nunca, deberá tener una enorme cintura política o, como él suele decir en los discursos (también tras haber ganado la votación al no presentarse el príncipe jordano Alí bin Hussein, su opositor), ser un buen marinero para conducir el barco del fútbol hasta la orilla en medio de una nueva y complicadísima tempestad.

El primer interrogante que se abre es si las dos causas judiciales que marchan paralelas, la suiza (concretamente, sobre una posible compra de votos para otorgar las sedes de los dos próximos mundiales, 2018 y 2022, a Rusia y Qatar, respectivamente), y la estadounidense (corrupción en la compra y venta de derechos de TV, con especial énfasis en las próximas cuatro Copas América, incluida la que está por comenzar en unos días, de Chile), no generarán nuevos arrestos, y entre ellos, el del propio Blatter, con lo cual generaría un nuevo impacto y un descabezamiento que obligaría a una nueva elección y muy posiblemente, allí sí, a un cambio total.

El segundo interrogante pasa por un plano estrictamente de poder, con Blatter presidiendo la FIFA, porque no parece posible, por más votos que haya obtenido en la elección, que pueda gobernar sin el apoyo de Europa y de Sudamérica, los dos continentes históricos del fútbol mundial, los que la fundaron hace ya 111 años y los que se disputaron hasta ahora todos los títulos mundiales de selecciones y clubes.

La UEFA, nunca de manera tan tajante, se opone fervientemente a que Blatter continúe en el cargo. Hace tiempo que viene enfrentándose al suizo, pero casi siempre quedaba circunscripta a lo que dijeran los ingleses, holandeses y algún otro aliado.

Pero esta vez fue distinto. El propio ex delfín de Blatter, el francés y ex jugador Michel Platini, titular de la UEFA, casi que le exigió su renuncia antes de la votación, una vez conocidas las noticias sobre corrupción, y tras conocerse el resultado, el dirigente inglés David Gills renunció a la vicepresidencia, mientras que mandatarios como los primeros ministros de Gran Bretaña, David Cameron, y de Alemania, Angela Merkel, salieron con dureza a decir que el mandamás de la FIFA debía irse.

La UEFA parece dispuesta a todo, esta vez, y no parece que siquiera acepte que sus selecciones participen de la clasificación para el próximo Mundial bajo esta situación, lo que podría generar un cisma casi terminal por tratarse de la confederación que posee los clubes más poderosos del mundo, y que cuentan con los mejores cracks de los cinco continentes en sus ligas y competencias continentales.

Además, si la UEFA decidiera retirar el apoyo político a Blatter, esto tendría fuertes implicancias, porque se rompería el compromiso de que los clubes poderosos cedan sus jugadores para torneos y amistosos de las selecciones nacionales y el poder económico primaría definitivamente sobre lo simbólico.

En la UEFA sólo hay un puñado de federaciones que siguen cercanas a Blatter. Las aliadas tradicionales como la española o la italiana, sumadas a la rusa, por el hecho de haberse favorecido con el Mundial 2018, al punto de que el premier Vladimir Putin y su dirigente Vilaty Mutko, hicieron un fuertísimo lobby para tratar de convencer a otras federaciones amigas de Europa del ese, aunque son minoría en comparación con todas las federaciones occidentales que detestan a Blatter. Platini, el presidente de la UEFA, es clave porque no ha tenido una posición fija y ha sido oscilante.

En el caso de la Conmebol, las aguas están aún más turbias porque en este caso, ni se sabe en concreto cómo votaron algunas federaciones aunque sólo se trata de diez sufragios.

Se sabe que a último momento, Brasil (que acabó siendo la más favorecida), Ecuador y Venezuela siguieron siendo aliados de Blatter, Colombia fue uno de los tres votos nulos de los 209, y se supone que el resto se inclinó por el candidato opositor, pero esto, en algunos casos, genera muchísimas dudas.

Sí es claro que los representantes de Uruguay, Chile y Perú votaron por Hussein. El primero, por los resabios del caso Luis Suárez y su descalificación en el pasado Mundial, con una sanción exagerada que hizo tomar partido en su defensa hasta por el ex presidente del país, José Mujica. En el caso de Chile, el dirigente tenía una advertencia de su mandataria nacional, Michellle Bachelet, para no votar por quien tiene causas sonadas de corrupción, como Blatter.

Pero el caso argentino es el más oscuro. Si bien sus dirigentes dijeron en Zurich que votaron por Hussein (aunque salieron de su país con la idea de votar a Blatter), suena extraño que efectivamente lo hayan hecho, cuando su compatriota recientemente fallecido, Julio Grondona, no sólo era el número 2 de la FIFA sino que manejó la Comisión de Finanzas y fue uno de los que sostuvieron a Blatter con más énfasis.

El hecho de que se haya mantenido la media plaza a punto de ser perdida por la Conmebol para el Mundial 2018 (siempre tuvo 4 y media), es una muestra más de cierto acuerdo previo con Blatter, pero queda mucho por investigar.

Si fuera como dicen los dirigentes, entonces apenas tres países de los diez habrán apoyado al suizo, y con el escaso apoyo europeo, la posibilidad de mantenerse en el poder real, es casi nula.

Por estos días, la FIFA es todo incertidumbre, aunque con una certeza: todo está podrido, y por este camino, no se puede seguir.


Audio de la entrevista que me hicieron en Radio Impacto de Córdobam acerca del escándalo FIFA, http://www.radioimpacto993.com.ar/provisoria/DIFERIDO/31.05.15%20(16).mp3

Audio del programa "Conversa Radio" por Radio Nacional Rock

A continuación, el audio de la entrevista que me hizo el programa "Conversa Radio" por Radio Nacional Rock, 93.7, sobre el escándalo FIFA,

http://www.nacionalrock.com/?p=26567

Hoy estaré en el programa "Conversa" de Radio Nacional Rock (93.7 FM) a las 15,15


¿Un CPI del fútbol argentino? (Perfil)



Tras el affaire de Ronaldo en aquellos extraños sucesos previos a la final del Mundial de Francia 1998, cuando el delantero acabó jugando sin estar en condiciones, en el fútbol brasileño se desató un torbellino, con acusaciones a la Confederación Brasileña (CBF), su relación con Nike, y todo acabó en el Parlamento.

Parecía raro ver a tantos dirigentes y hasta un director técnico como Mario Lobo Zagallo, teniendo que dar explicaciones en una Comisión Parlamentaria Investigadora (CPI), que lo convirtió en un asunto de Estado.

 Aquel escándalo del CPI terminó en un circo, y dos de los principales implicados, el entonces titular de la CBF, Ricardo Texeira, y Sandro Rosell, entonces de Nike y luego presidente del Barcelona, pudieron sortear la situación.

Ahora, el ex crack Romario, diputado, no sólo propuso otro CPI para lo ocurrido con este escándalo que incluye a la FIFA, la Conmebol y la CBF, sino que ya fue aceptada su moción en pocos días.

¿Existe alguna chance real de que en la Argentina pueda ocurrir algo así con la AFA, la Conmebol, las empresas mediáticas y el Estado, a través del puente que significó desde 2009 el programa Fútbol Para Todos?

No parece nada fácil, más allá de algunas denuncias y mucha declamación en los micrófonos.

Si tras el escándalo del último Superclásico, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, insinuó que la AFA podría ser intervenida, rápidamente el jefe de Gabinete Anibal Fernández salió a desmentirlo y a decir que eso “no está en la agenda”, cuesta creer que ahora el Estado se quiera meter en serio con el fútbol porque muchas ollas podrían destaparse.

En la guerra Clarín-Gobierno, los dos se quitan de encima a Alejandro Burzaco, CEO de Torneos, y le la responsabilidad al otro aunque ambas partes fueron aliadas del hoy prófugo por más que una de ellas lo haya intentado silenciar, y la otra insista en que se trata de cuestiones entre privados y aparente estar de brazos cruzados en el allanamiento a la sede de la empresa.

Burzaco, mano derecha de Julio Grondona hasta su muerte, no es más que la expresión de un entramado por el cual la gratuidad del fútbol obtenida por derecho luego de años de ñata contra el vidrio en bares o negocios y apoderamiento del espectáculo, también incluyó cuestiones como la contratación de la misma productora que tanto se criticó en alianza con el enemigo, para generar un producto final demasiado parecido al anterior.

Es mucho lo que la dirigencia del fútbol argentino debería aclarar, desde los destinos de más de 5 mil millones de pesos recibidos desde el Estado sin rendición de cuentas, qué fue de Puntogol y luego Santa Mónica, facturando millones, hasta el “detalle” del voto del viernes en Zurich, porque si Rodolfo D’Onofrio dijo que fue para el “sheik”, los números no cierran y menos aún, tras el mantenimiento de la media plaza para la Conmebol.

¿Investigaría Aníbal Fernández hasta las últimas consecuencias a José Luis Meizner, secretario de la Conmebol y con quien comparte dirigencia en Quilmes, cuando designó a su hijo Andrés en un cargo público siendo ministro del Interior, o a sí mismo como titular del club?

Si Grondona llevaba un anillo que decía “Todo Pasa”, Meiszner llevaba otro en su mano izquierda que decía “Algo queda”, símbolo de tiempos que podrían acabarse pronto.


¿Será posible un CPI argentino? Hoy parece una utopía.

sábado, 30 de mayo de 2015

La FIFA entre tensiones políticas y deportivas (Perfil)



El triunfo del suizo Joseph Blatter, de 79 años, para un quinto mandato que, de terminarse, totalizará veintiuno de su reinado y cuarenta y cinco con el “estilo Havelange”, más allá de las cuestiones espurias de siempre en el seno de la FIFA, demuestra que la muñeca política del políglota mandamás del fútbol mundial se mantiene intacta.

Blatter pudo sortear una crisis que lo dejó tambaleando como nunca y sometido a lo que desde las dos causas judiciales, pero en especial, la proveniente de los Estados Unidos por corrupción ligada a la compra de voluntades en los derechos de transmisión y marketing (la otra es la suiza, por la votación de las sedes de los mundiales 2018 y 2022).

Sin embargo, una vez más, hasta el momento esas causas lo rozan pero su cintura va tratando de esquivar el golpe, si bien sabe que se encuentra en medio de una lucha mucho más complicada que la del fútbol, que es la excusa tanto desde los Estados Unidos como de Rusia.

Desde hace años, Blatter fue tejiendo una estrecha relación con Vladimir Putin, el premier ruso, lo que determinó que hacia allí fuera la sede del Mundial 2018 y como Qatar, con acusaciones de explotación de mano de obra (con muertes incluidas), maltrato a las mujeres y vínculos oscuros con el terrorismo, obtuvo la sede del Mundial 2022, las federaciones de Inglaterra y Estados Unidos pusieron el grito en el cielo al ser derrotadas y se convirtieron en feroces opositores al presidente de la FIFA.

Pero quien crea que esta disputa es sólo futbolística, puede pecar de ingenuo. Desde hace meses se le exige a la FIFA que castigue a la federación rusa por la situación de tensión política con Ucrania y se presiona para que el Mundial 2018 “se juegue en un lugar más seguro del planeta” y ni hablar de Qatar, que suma el problema del calor, y que obligó a cambiar de calendario para noviembre, algo que molesta mucho al fútbol europeo, al que toma en la mitad de la temporada.

Hasta el primer ministro británico, David Cameron, llegó a pedir  una nueva votación para determinar las sedes de los Mundiales 2018 y 2022, y por si fuera poco, la cabeza de Blatter.  No resulta casual que salvo escasas excepciones como la Federación Española o la citada Rusia, la UEFA se haya volcado en contra del mandamás suizo, lo mismo que los Estados Unidos.

Un actor muy importante en cuanto a los temas de corrupción es el fiscal de Nueva York, quien en 2014 renunció a la Comisión de Ética de la FIFA que investigaba la votación de los mundiales 2018 y 2022, cuando la entidad madre del fútbol aparentaba luchar contra la corrupción y presentó un informe final con muchas menos páginas de las originales.

García colaboró con el informe de 164 páginas que establece un fraude total de 150 millones de dólares tras 21 años de trama, y de los que 110 corresponden a movimientos de la Conmebol.

Involucra nada menos que a bancos como JP Morgan Chase, Citigroup, Bank of America, la británica HSBC y la suiza UBS como canales de pagos ilícitos y por si fuera poco, tantos hechos de corrupción generaron la salida de sponsors como Castrol, Johnson y Johnson, Continental , Sony y Emirates, mientras que VISA lanzó una fuerte advertencia y hasta las amigas Adidas y Coca Cola presentaron, aunque suaves, propuestas de mayor transparencia.

Cuesta creer que toda esta movida desde los Estados Unidos no tenga relación con la pretensión de organizar un segundo Mundial, tras el fallido en 1994. La extraña Copa América Extra de 2016, cuando se trata de un país que no pertenece a la Conmebol, no es precisamente un detalle.

En medio de la tensión Rusia-Estados Unidos, asoma el problema extra de la relación FIFA-UEFA, que si se aleja políticamente, podría generar el cimbronazo de que los poderosos clubes europeos decidan no ceder los jugadores a los seleccionados nacionales. Es decir, que se pondría más complicado el conflicto “poderes económicos vs símbolos nacionales”.

Con los votos de la Conmebol, la cosa es diferente. Si bien muchos dirigentes dijeron que votaron en contra de Blatter, éste confía en el paso del tiempo y en las negociaciones para dar vuelta la situación a cambio de algunas concesiones, que no deberían sorprender a esta altura.


Claro, siempre que la Justicia no se entrometa en su camino.

viernes, 29 de mayo de 2015

Por un voto digno




En estas horas, se vota en Zurich un nuevo presidente de la FIFA por cuatro años de mandato., entre el suizo  Joseph Blatter y el príncipe jordano Alí bin Husein, en medio de un escándalo mundial por los ya muy conocidos hechos de corrupción que envuelve a muchos dirigentes y empresarios de medios, especialmente sudamericanos.

Pese a todo lo que se sabe, a los hechos concretos que fueron apareciendo, que no sorprenden pero sí aclaran lo que por años se sospechaba, Blatter conserva (tal vez de ahí su tranquilidad en la apertura del Congreso) buena chance de ser reelecto, debido a que cada federación (sin importar su relevancia futbolística o económica) cuenta con un voto y como ha favorecido mucho a las confederaciones asiática y africana, ya con eso le podría alcanzar para mantenerse.

De todos modos, sin la UEFA (la Unión Europea de Fútbol)  y sin la Conmebol (la Confederación Sudamericana), es muy difícil seguir en el poder real. Casi imposible.  Europa es hoy el centro del fútbol mundial por sus equipos poderosos que concentran un altísimo porcentaje de los grandes cracks, y Sudamérica, el único continente que puede equilibrar fuerzas deportivas, con una gran tradición y como mayor proveedor al Viejo Continente.

Pero más allá de estas disquisiciones, por primera vez parece que la Conmebol, aliada eterna de Joao Havelange y de Blatter desde 1974, parece virar yal menos está decidida, luego del escándalo, a no seguir la alianza aunque hay matices que se deben tener muy en cuenta.

El primer “rebelde” fue la Asociación Uruguaya (AUF), con la sangre en el ojo desde el Mundial de Brasil por la durísima (muy exagerada) sanción al delantero Luis Suárez por el mordiscón al italiano Chiellini, que decidió no apoyar a Blatter, aunque dudaba sobre si seguir a la UEFA y votar en contra, o abstenerse.

A las pocas horas se sumó la Confederación Brasileña (CBF), cuyo presidente, Marco Polo Del Nero, prefirió (en una medida inteligente aunque poco audaz y muy diplomática, como siempre caracterizó a los dirigentes de su país a lo largo de la historia) retirarse de Zurich y regresar a su país, por lo que no habrá voto brasileño.
Ahora todo indica que las federaciones de Venezuela y Chile también votarían en contra o, como mínimo, se abstendrían. ¿Y la AFA?

Siempre en silencio, con muy poca claridad, el fútbol argentino tuvo una muy estrecha relación con el poder político del fútbol en vida de Julio Grondona, fallecido el 30 de julio pasado.

Cuando Blatter fue ungido presidente en 1998, fue Grondona quien le levantó la mano en el momento de los aplausos. El argentino era nada menos que el titular del Comité de Finanzas y el suizo le debía muchos favores (de hecho, cuando pasaron cerca del camerunés derrotado Issa Ayatou, Grondona le sugirió a Blatter “saludá al negrito porque nunca se sabe y algún día lo podríamos necesitar”).

Pero la muerte de Grondona, y el pase del uruguayo Eugenio Figueredo, de la Conmebol al Comité Ejecutivo de la FIFA, determinó cambios importantes en la Conmebol y ya nada es lo mismo y en muchos sentidos.

Lo cierto es que la AFA no se pronunció hasta ahora. Todos son rumores, y sería interesante saber qué determinaron en las largas reuniones de anoche, en un hotel de Zurich, el presidente de la entidad argentina, Luis Segura, y los tres votantes, Rodolfo D’Onofrio (River Plate), José Leme (Defensa y Justicia) y Miguel Silva (Arsenal).
No es un voto cualquiera, como nunca antes lo fue en situaciones político-deportivas, en las que la conducta argentina, a lo largo del tiempo, fue por lo menos errática. Pocas veces resultó acertada y casi nunca primó un sentido diplomático real.

Uno de los casos más sonados  y de consecuencias muy largas fue el voto para la sede del Mundial de 1938. La FIFA, a través de su entonces presidente, Jules Rimet, había determinado una rotación de sedes entre Sudamérica y Europa, comenzando en 1930 por Uruguay, debido a que su equipo era el campeón olímpico vigente (1928), y siguió con Italia en 1934.

Para 1938, a todas luces, el Mundial correspondía a Sudamérica y Argentina era el candidato natural. Subcampeón olímpico y mundial, era una potencia futbolística indudable, pero surgió un competidor inesperado: Francia.

El país galo se postuló con la justificación de que el avance nazi por Europa necesitaba un contrapeso en todos los órdenes, y si Alemania iba a organizar los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, que serían la puesta a punto de un show nazi al mundo, había que contraponerle un hecho deportivo de las mismas características: nada menos que un Mundial.

En el momento de la votación, Argentina llevó un dirigente de la AFA . Francia, un diplomático de carrera. El resultado es conocido. Francia organizó el Mundial, y Argentina quedó muy postergada porque además, como por esta razón boycoteó este Mundial, seguida por Uruguay, pero Brasil decidió participar, en 1950, la AFA decidió devolver el golpe y no asistir, con lo cual quedó aislada hasta 1958.

Para el Mundial de 1970 (ya lo habían organizado Uruguay, Brasil y Chile), Argentina se postuló pero tuvo que luchar contra la candidatura de México con el apoyo del gigante de comunicaciones Televisa, y otra vez sopa.

Recién para el turno siguiente, 1978, y jugada con Joao Havelange, que apoyó el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 (justo se encontraba en el país visitando obras), pudo tener su torneo.

También Argentina se quedó fuera de organizar los Juegos Olímpicos de 1956 (organizado por Melbourne) por un solo voto.

¿Podrá la dirigencia argentina esta vez escarmentar y cambiar por fin la trayectoria?

Los directivos de la AFA deben estar a la altura y saber que al regresar a su país, deberán dar explicaciones, por una vez, de sus actos.



miércoles, 27 de mayo de 2015

Escándalo FIFA con epicentro en Sudamérica (Jornada)



A pocas horas de la elección presidencial por otro mandato en la FIFA, la ciudad de Zurich se despertó con un escándalo con origen en los Estados Unidos, debido a que la Justicia de ese país ordenó la extradición de catorce personas, de mayoría sudamericanos (tres argentinos) por hechos de corrupción ligados al fútbol.

No puede decirse que los hechos que generaron la acusación hayan sido desconocidos por casi nadie que de alguna manera haya estado vinculado al fútbol internacional en estos años, pero sí todo pasaba por sospechas fundadas, por alguna que otra confesión y hasta por algunas investigaciones valientes como la del periodista británico Andrew Jennings, autor del durísimo libro “Tarjeta Roja”, que se refirió a los enormes negociados de la FIFA y muchísimos de sus dirigentes.

Si bien hay dos causas, una por irregularidades (que incluyen supuestos sobornos) en la elección en 2010 de las sedes mundialistas de 2018 en Rusia y 2022 en Qatar, la que generó la extradición de los catorce imputados está referida a negociados relacionados al marketing, a los derechos de TV y otros negocios tomando como punto de partida 1990, es decir que son muchísimos los que podrían caer, en lo que podría ser el derrumbe casi total del sistema que actualmente rige el fútbol mundial.

Todo esto fue un cimbronazo para la FIFA, que vota mañana por la relelección de Joseph Blatter, que aspira a seguir en el poder por quinta vez consecutiva a sus 79 años, y quien tiene como único contrincante al príncipe jornado Ali Bin al Husein, tras bajarse de la candidatura primero el actual titular de la UEFA, Michel Platini, y luego el holandés Michel Van Praag y el ex jugador portugués Luis Figo.

La fiscal general del Estado, Loretta Lynch, dijo desde Nueva York  que los detenidos “utilizaron sus posiciones de confianza para solicitar sobornos a cambio de derechos comerciales, y lo hicieron una y otra vez, año tras año, torneo tras torneo”, fijando claramente su posición.

Todo esto asegura una baja importante para la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) ya debilitada primero por la muerte de Julio Grondona, 35 años presidente de la AFA, y ahora, al ser detenido quien lo reemplazó (ya sin la misma fuerza porque el argentino era el número dos de FIFA), el uruguayo Eugenio Figueredo, uno de los más comprometidos.

Ya desde aquellas votaciones para la organización de los Mundiales 2018 y 2022, cuando Jornada estuvo presente en Zurich, había muchas cosas muy oscuras, como la forma en que rápidamente Inglaterra (que organiza la mejor liga del mundo) quedó fuera de la competencia, o la mano alzada casi con unción de la dirigencia sudamericana para un Mundial como el de Qatar que pese a la escasísima tradición del país, los problemas de libertades y de derechos de la mujer, y la explotación de los trabajadores en las obras, parecía ser la mejor opción ante otras, diferentes.

Chuck Blazer, estadounidense y ex secretario general de la Concacaf (la Confederación de Norte y Centroamérica y el Caribe) hasta mayo de 2013 –fue suspendido por 90 días por recibir una coima de más de 20 millones de dólares- funcionó como uno de los topos tras sus desavenencias con la dirigencia de la FIFA y apareció como arrepentido ante la Justicia, para lo cual grabó muchísimas conversaciones para el FBI durante un lapso prolongado, lo que ahora termina  con todo un entramado de años entre dirigentes, empresarios de los medios de comunicación y del negocio del fútbol en general, y la propia FIFA, que de manera increíble, se pronunció a favor de la investigación, como si fuera completamente ajena al asunto.

Es que la FIFA, como la mayoría de los organismos internacionales del fútbol, se vino manejando con una lógica que siempre los protegió: el hecho de no aceptar a la Justicia ordinaria, al punto de sancionar a aquellos que recurren a ella, como si hubiera en el planeta dos justicias, la que incluye a todos los seres humanos, y la futbolística por separado, una aberración que maniató a la mayoría de los protagonistas para que unos pocos, sin controles, manejaran todo a su antojo.

“Estaba acostumbrado a tratar temas de derechos de TV y marketing por todo el mundo, pero un día viajé a Buenos Aires, me recibió un ejecutivo de Telefé, fue para buscar un café y cuando me quedé solo en la habitación, me puse a observar un cuadro con el entramado de sociedades de medios y nunca había visto algo igual: unos tenían un porcentaje de otras empresas que a su vez tenían porcentajes de ésta, en un entrecruzamiento imposible de seguir con atención. Al regresar el ejecutivo le pregunté cómo podía ser esto, y me dijo que justamente era para que nadie pudiera entenderlo”, le contó un protagonista sudamericano que residía en Europa a este periodista.

Este entramado sin control ni estatal ni jurídico es lo que aún permite (tal vez comience a acabarse ahora) a muchos seguir con negocios espurios a los que no hay manera de acceder, y tampoco los Estados bajo la penalidad de descalificar a la federación que tenga algún tipo de injerencia que no guste (porque si no molesta, hasta se hace la vista gorda).

Entre los catorce implicados (hay 47 acusados) hay tres argentinos (además del paraguayo Nicolás Leoz, ex presidente de la Conmebol, y de su sucesor en el cargo, ahora miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, el uruguayo Eugenio Figueredo y del presidente de la Federación venezolana, Rafael Esquivel), que son Alejandro Burzaco (CEO de Torneos ) y Hugo y Mariano Jinkis, de Full Play Group. Los tres están involucrados en sobornos por más de 150 millones de dólares.

Los Jinkis tienen una empresa de marketing deportivo, destacándose por la participación en la explotación de la imagen de la Copa América y la clasificación sudamericana para los mundiales.

A Burzaco pudo vérsele en el césped durante el último escandaloso Boca Juniors-River Plate de días pasados por la Copa Libertadores, negociando con el veedor boliviano de la Conmebol, Roger Bello, el árbitro Darío herrera y los dos planteles en el momento de la interrupción del partido tras la agresión sufrida por los jugadores de River al salir de la manga para el segundo tiempo.

Torneos tiene una enorme incidencia en el fútbol argentino. Antes, como Torneos y Competencias (TyC) tuvo los derechos de TV del fútbol argentino por un cuarto de siglo, junto al Grupo Clarín (conformando la empresa TRISA), hasta que en 2009 la AFA rompió el contrato para otorgar esos derechos al Estado con el programa Fútbol Para Todos, que pagó mucho más dinero que en la etapa anterior.

Pese a lo que parecía en un principio, lo que al Estado le interesaba de fondo era que el Grupo Clarín se quedara fuera del negocio por lo que Torneos acabó formando parte de la nueva época, aunque camuflado para el público mientras seguía produciendo fútbol para los canales privados con el mismo plantel, diseminado en supuestas competencias diferentes.

Es de lo que siempre caen bien parados. Transmite los partidos de La Ñata, el equipo del precandidato presidencial Daniel Scioli, pero también mantiene buenas relaciones con Marcelo Tinelli, quien aspira a presidir la AFA, y siempre ha tenido estrecho vínculo con el macrismo.

El entramado de negocios ahora puede entrar en otra faceta con más cuestiones que podrían destaparse en Estados Unidos, como el rol que jugó la empresa Puntogol SA, armada por la AFA para la fachada internacional, luego subsumida en Santa Mónica, con la llegada de un accionistas desde Murcia pero con vinculaciones oscuras con la Argentina y con Chile, como también, en los noventa, la filial local es la empresa ISL, que se fundió dejando una estela millonaria en dólares.

El propio Grondona, ya fallecido, e indemne en vida, es acusado post mortem de haber recibido una coima de 15 millones de dólares según la Fiscalía de los Estados Unidos, que indica que corresponden a 2013, entregado por Datisa (una firma conformada por Torneos, Traffic –brasileña- y Full Play) para las Copas América 2015, 2016 (extra, en Estados Unidos), 2019 y 2023, dentro de los 100 millones que la empresa pagó por distintos sobornos.

Algunos atribuyen todo esto a que el fútbol de los Estados Unidos busca afanosamente organizar un segundo Mundial (tras el mal paso del de 1994) y que resultó un duro golpe haberse quedado fuera de los dos siguientes, a los que acusa ser votados con métodos corruptos.

Lo que antes iba a ser una mala noticia para la Conmebol, como la quita de media plaza para el Mundial 2018, ahora pasa a ser casi una anécdota. Quedó en el centro de mira del mundo del fútbol, que ya no descansará en paz por largo rato, gane o no gane Blatter.


Inocencia superclásica (Jornada)



Adrián “El Panadero” Napolitano gaseó en soledad a los jugadores de River Plate, sin soporte de nadie.

“El Panadero” viajaba al exterior en cada desplazamiento del plantel de Boca Juniors, y en algunos partidos, como contra Zamora por la Copa Libertadores de América de este año, se colocaba al borde del campo de juego, más cerca aún de la línea de cal que los propios suplentes que calentaban a un costado, porque es un amante del turismo. Y le gusta ver los partidos de cerca.

Nadie nunca le dio lugar al “Panadero” para estar al lado de la línea de cal en los partidos de Boca como visitante. El dirigente José Beraldi, de la oposición. “no sabe quién es”, aunque siempre haya estado vinculado con la financiación de los viajes de “La 12”, que en la Bombonera muchas veces coreó su nombre.

Tampoco sabe nada del tema otro dirigente opositor en Boca, Roberto Digón, quien dijo que “El Panadero” militaba en su agrupación pero que cree que ahora lo hace en la de Beraldi.

Daniel Angelici, presidente de Boca, tampoco conoce al “Panadero”, aunque haya estado al borde de la línea de cal en muchos partidos del equipo como visitante en el exterior.

Angelici no tiene nada que ver con el fiscal Stornelli, ex jefe de Seguridad de Boca, que estuvo en el casamiento de “Rafa” Di Zeo, jefe de la barra brava del club, quien nunca le dijo al periodista español Jon Sistiaga, para un documental, que tener poder “es tener el teléfono del que tiene poder”, mostrándole su agenda del teléfono celular.

Angelici cree que la responsabilidad por los hechos de violencia del fútbol pasa por el Estado y que los dirigentes de los clubes son víctimas.

Angelici no sabe, o no dice, que dirigentes muy cercanos a él mismo organizaron a principios de año una reunión para decirle a una facción de la barra brava que deberá someterse a los dictados de la que conformarán Di Zeo y Mauro Martín (antes enfrentados y amenazados mutuamente de una tribuna a la otra en partidos de Boca en la Bombonera).

Sergio Berni, secretario de seguridad de la Nación, insiste en que el operativo del Superclásico de la Bombonera por la Copa Libertadores “fue un éxito”.

Berni no aclara por qué no había policías, en un operativo de 1300 efectivos y sin hinchada visitante, cerca de la manga por la que tenía que entrar y salir el equipo de River, lo que nunca fue tampoco una “zona liberada”.

Berni, funcionario del Gobierno Nacional, dice que hay que intervenir la AFA, pero es desautorizado por el Jefe de Gabinete del mismo gobierno, Aníbal Fernández, quien insiste en que el tema “no está en la agenda”. Pero todos están muy unidos en la misma idea. Berni responde absolutamente al Gobierno y no tiene intenciones políticas detrás de Daniel Scioli.

Angelici, el presidente de Boca, es el padrino del hijo del fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, Martín Ocampo, pero eso no importa.

El fiscal de la Boca, Daniel Pablosky, afirma en un programa de radio que confía en que “El Panadero” se va a presentar por su cuenta, cuando ya han transcurrido cinco días de los hechos de la Bombonera.

El presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, ingresa al propio campo de juego mientras los jugadores de Boca y River se debaten sobre qué hacer con el partido, y se desata Rodolfo Arruabarrena, director técnico de Boca, que presiona para que se vaya inmediatamente. Su idea es apaciguar los ánimos y ver cómo se encuentran sus jugadores.


D’Onofrio y Angelici recorrieron la mayoría de los medios de comunicación, antes de los tres clásicos, para mostrar su enorme cordialidad y para combatir la violencia, porque están absolutamente comprometidos con la lucha, y entonces es una anécdota que los dirigentes de River no hayan aceptado ir al palco y se hayan sacado una foto viendo el partido por TV tirados en el piso en el vestuario visitante en el partido del torneo local.

El árbitro Darío Herrera espera la decisión del veedor boliviano de la Conmebol, Roger Bello, por reglamento, pero el funcionario busca por todos los medios que su presidente, el paraguayo Juan Angel Napout, le baje línea sobre cómo proceder, pero no tiene señal y no logra comunicarse y termina siendo Berni quien fuerza la suspensión al darle a Bello un plazo de cinco minutos tras más de una hora de espera.

Los dirigentes de River llevan a sus jugadores a un hospital sin guardia oftalmológica, a la madrugada, para obtener certificados que llevaron rápidamente a la sede de la Conmebol, no para sacar ventaja deportiva, sino por la gravedad de los hechos.

La Conmebol no tomó la decisión contra Boca hasta la noche del sábado porque sus dirigentes se tomaron un buen tiempo para decidir, porque no hubo llamados de la FIFA desde Zurich para presionar por una sanción ejemplar y no querían hacerlo. Lo de que Boca hizo la denuncia en Buenos Aires terminó siendo un atenuante para bajar de dos años de suspensión de la Bombonera en partidos internacionales, a cuatro partidos de local y visitante sin público.

La Conmebol tiene dirigentes firmes que en cualquier caso habrían descalificado a Boca del torneo, aún si Julio Grondona (partidario de que los partidos se definen en la cancha) viviera.

Angelici no sabe/no contesta, cuando se refiere a su enojo con la sanción de la Conmebol, ni piensa que se trató de una mano negra del dirigente de Quilmes José Luis Meiszner, secretario general de la entidad, cargo al que el propio Angelici aspira.

Meiszner, a su vez, no presionó nunca a la Conmebol para que el partido se terminara con el primer tiempo y Boca quedara descalificado.

River siempre se basó en la deportividad y argumentó que sus jugadores seguían mal por la agresión sufrida y no podían seguir jugando y por eso quedaron tan afectados en la ida de los cuartos de final del Monumental ante Cruzeiro.

Los jugadores de Boca siempre pensaron en solidarizarse con los de River en el campo de juego, y por eso mandaron a Daniel Osvaldo para que viera como se encontraban.

Los dos planteles no se iban del campo de juego por una confusión y no para que quede asentado que el otro se fue primero y “abandonó”.

Agustín Orión, secretario gremial de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) no saludó a la barra brava antes de retirarse, sino que el saludo era dirigido “a toda la hinchada, como siempre”.

Los medios de comunicación se desesperaron por llamar al secretario general de FAA, Sergio Marchi, para que explique por qué Orión sigue en el sindicato, pero no tuvieron suerte y no pudieron encontrarlo.

Daniel “Cata Díaz” dijo que los jugadores de Boca no se acercaron a los de River para irse juntos por la manga “porque luego van a pensar que somos blandos” pero se refería a la sociedad, no a “La 12”.
Los que arrojaban botellas desde las plateas cercanas a la manga de los jugadores de River eran unos “inadaptados”.

Políticos cercanos a Scioli insisten con una nueva tipificación de delito de las barras bravas porque hasta ahora no quedaba clara la ley.

Angelici, que siempre aparece presto a dar listas de admisión de violentos, ahora aclara que en este caso “no fue la barra” y quiere aplicar a los once agresores de los jugadores de River la “Asociación Ilícita” que no se sabe cómo encontró en la ley ya existente. No es porque está decidido, en este caso sí, a que se resuelva.

En la AFA están dolidos por la renuncia de Angelici a la vicepresidencia, pero respetan su decisión y sostienen que hay muchas cosas que cambiar. Nada dicen sobre la denuncia del presidente de Boca sobre que todo, ahora, lo maneja el Estado y no quieren macristas en el Comité Ejecutivo.

Feliz Día del Inocente por anticipado. 

lunes, 25 de mayo de 2015

El Caso Ancelotti ya tiene antecedentes (Yahoo)



En el Real Madrid, ganar una Champions League, o una Liga Española, no siempre es motivo de respeto eterno. Es apenas, algo pasajero. La memoria es tan frágil que todo puede olvidarse rápidamente. Le está ocurriendo ahora al entrenador italiano Carlo Ancelotti, cuando apenas si se está cumpliendo un año de la final de Lisboa, en la que el club blanco ganó la Décima al Atlético Madrid y sus hinchas lo siguen recordando en cada partido jugado en el estadio Santiago Bernabeu.

No todo el ciclo de Ancelotti, las dos temporadas completas  que acaban de terminar, en el banquillo del Real Madrid, puede medirse sólo por resultados deportivos. Sería injusto en este caso. Porque es necesario recordar el contexto en el que el entrenador italiano llegó al club en el verano de 2013.

El Real Madrid venía de una penosa imagen institucional luego del desastre que significó el portugués José Mourinho en el comportamiento, en el continuo clima de guerra contra todos los estamentos, con una plantilla enfrentada y de muy mala relación con el entrenador saliente (algo que pudo comprobarse en el verano siguiente, en el amistoso jugado en Estados Unidos ante el Chelsea).

Real Madrid había pasado a ser el personaje malo de la película, mientras que contrariamente a lo pretendido, el Barcelona concitaba adhesiones en todo el planeta, con una creciente imagen.

Todo eso fue revertido por Ancelotti en pocos meses. El entrenador ingresó, con rectitud, algo que siempre lo caracterizó en el fútbol, con mano izquierda en el vestuario madridista, y en poco tiempo recompuso las relaciones y generó un clima muy agradable en lo humano, pero no todo quedó allí, sino que tomó una decisión muy acertada, la de volver a las fuentes y retomar la filosofía de la tradición del equipo: adelantar unos metros a los volantes, apostar gradualmente a una mayor posesión del balón, quitar a un volante de contención para apostar a dos creativos y tres delanteros, y acabó suministrando más juego para Cristiano Ronaldo, que ya no dependía más de un lanzamiento largo, sino de muchas más combinaciones posibles, a partir del cambio en el juego.

Desde la llegada de Ancelotti, ganando o perdiendo, Real Madrid comenzó a parecerse a sí mismo, a su historia, y dejó de ser el permanente generador de problemas con cada una de las partes para centrarse en el juego con un entrenador mucho más amigable.
Nada de esto parece haber importado, aún cuando la temporada 2013/14 resultó un éxito: el club volvió a ganar una Champìons (no sin sufrir), quedó relegado bastante pronto en la Liga, y ganó la Copa del Rey en una final contra el Barcelona.

Si bien en esta última temporada también alcanzó a pelear por la Liga y la Champions hasta la semana pasada, y aunque tuvo mayor irregularidad que en la primera, con lesionados importantes y altibajos en algunos rendimientos individuales, fueron el empate ante el Valencia (con penal fallado por Cristiano Ronaldo ante Diego Alves) y el que consiguió la Juventus en el Santiago Bernabeu, lo que lo dejó sin títulos, pese al subcampeonato liguero habiendo sido líder en casi una rueda, y el haber perdido la semifinal de la Champions por un gol, cuando nadie pudo repetir el título europeo consecutivamente en el siglo XXI.

Nada parecía recordarse en la dirigencia del Real Madrid, aunque los propios jugadores, Cristiano Ronaldo inclusive, hayan manifestado sus deseos de continuidad del italiano y cuando algunos medios se centraron especialmente en la preparación física o en los supuestos malos desempeños del portero Iker Casillas, uno de los mejores de la historia del club y del fútbol español y europeo.

El presidente Florentino Pérez sigue sin escarmentar. Con un criterio empresarial con el eje “éxito-fracaso”, parece no poder contemplar que no siempre hay que ganarlo todo, por más que se trate del Real Madrid, y todo indica que en estas horas anunciaría el fin de ciclo.

Ya le ocurrió algo parecido con Vicente Del Bosque al finalizar la temporada 2002/03, en su mandato anterior. El entrenador de la selección española, campeón mundial y de la Eurocopa, fue echado aún siendo campeón de Liga por no responder a los cánones empresariales y marketineros del dirigente.

No importaron ni el título, ni un vestuario repleto de estrellas (Ronaldo Nazario, Figo, Zidane, Hierro, Raúl, Casillas) que el entrenador había reconducido con mano izquierda y que aparecía unido y con un equipo que practicaba un fútbol para el recuerdo y que había ganado la Champions League un año antes, para luego consagrarse campeón Intercontinental en Japón.

Nada importaba. Del Bosque “no vendía” bien el producto. Seguramente  no tan bien como su sucesor, el portugués Carlos Queirós, muy elegante y de mejor físico, y que sin embargo no sólo no lo superó sino que las cosas cambiaron para peor en el club, desatando rápidamente una crisis institucional de la que le costó salir, con la renuncia del propio Pérez a la presidencia.
Con del Bosque salió el volante Claude Makelele, quien tampoco parecía responder al nuevo modelo, a la nueva imagen. También lo pagó caro el Real Madrid, que tardó años en encontrar un reemplazante de ese nivel.

Pero parece ser ya una característica muy difícil de cambiar. Pérez vuelve a escarmentar y Ancelotti parece que pagará el año en seco. No importan las causas ni los proyectos. Es así y punto.

Así son las cosas en estos años en el Real Madrid.  Que nadie se sorprenda si en unos meses, aparece el arrepentimiento.

A esta película ya la vimos.




miércoles, 20 de mayo de 2015

El fútbol argentino, en estado de implosión (Jornada)



Bastó que entrara la capsaicina, una sustancia con principio activo del gas pimienta, en la manga de los jugadores de River Plate en el nefasto jueves pasado en la Bombonera, para que todo estallara en mil pedazos.

El fútbol argentino, como se ve, necesitaba apenas una mecha para que mostrara toda su endeblez porque venía sosteniéndose (como tanto se insistió desde estas columnas) sin ninguna base y no había tenido aún el 2001 que sí atravesó la Argentina.

2015 no es un año más, sino el que va a definir el próximo Gobierno Nacional, el de la Ciudad de Buenos Aires, el de la AFA y por si fuera poco, el de Boca Juniors. Por eso, el revuelo que generó el pasado Boca-River de la Copa Libertadores que no pudo terminar de jugarse, en un contexto en el que varios partidos locales continúan pese a agresiones que reciben los protagonistas, algunos se juegan a puertas cerradas por desórdenes generados con una sola hinchada, y con operativos policiales que no pueden ser exitosos pese a tantos recaudos y cientos de efectivos policiales.

El fútbol argentino vive, desde hace ya mucho tiempo, una situación terminal porque en la Argentina ocupa un lugar desmedido, y porque la sociedad se futbolizó tanto, que se lo utiliza hasta cuando no se habla de fútbol.

“Me la dejó picando”, “Le estoy tirando centros todo el tiempo”, “juega con diez”, “lo tengo de stopper”, “saca todas las pelotas al córner”, no son más que expresiones de la agenda de los argentinos, que conviven desde hace más de medio siglo con la violencia organizada, la que denominamos “violencia del fútbol” porque no viene de la nada, sino de toda una concepción filosófica.

Bastó que Daniel Angelici, presidente de Boca ligado al macrismo, se enojara con la falta de respaldo de la AFA en su alegato ante la Conmebol por los hechos del jueves, para que saliera a jugar fuerte (algo que conoce muy bien porque viene de ese palo, el del juego de azar) y en esta jungla en la que se transformó el fútbol argentino desde la muerte del caudillo, Julio Grondona, no sólo renunció a la vicepresidencia, sino que denunció una virtual intervención estatal en la entidad,  que hay gastos exagerados (aportando detalles concretos), que se perdió dinero en el pasado Mundial (aún cuando siendo subcampeón, se percibió 25 millones de dólares desde la FIFA) y hasta que para la próxima Copa América, se cobrará lo mismo que la Federación de Jamaica, siendo que la selección nacional cuenta en sus filas con Lionel Messi, Sergio Agüero, Angel Di María, Javier Mascherano o Carlos Tévez.

Angelici conoce el paño. Por un lado, intenta victimizarse vinculando a Adrían “El Panadero” Napolitano, quien se hizo tan famoso en estas horas que en cualquier momento termina bailando por un sueño o como parte de la casa del Gran hermano, con agrupaciones opositoras de Boca haciendo su juego para las elecciones, y por otro, a la AFA con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Pero más allá de esto, de lo que no tiene defensa alguna Angelici (y lo sabe) es de su estrecha relación con las barras bravas, algo que no es nuevo y que vino sobrellevando ante los medios y la opinión pública como pudo.

Angelici es el padrino del hijo de Martín Ocampos, el dubitativo fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires y quien debería entender en lo ocurrido en la Bombonera. Su ex jefe de Seguridad, el fiscal Carlos Stornelli, participó como invitado en el casamiento de Rafa Di Zeo, uno de los líderes de “La 12” que volvió de la cárcel y quien alardeó ante el periodista español Jon Sistiaga en un gran documental, que tener poder “es tener el teléfono de los que tienen poder”. Y por si fuera poco, el fiscal Daniel Pablosky, hacía malabares para explicar cómo, pasados ya casi cinco días de los hechos, se espera con pretendida ingenuidad que Napolitano se entregue, sin que la fuerza pública parezca preocupada por encontrarlo.

No sólo Angelici.  También el arquero Agustín Orión, que ya estaba en el ojo de la picota, volvió a hacer de las suyas cuando además de la absoluta falta de solidaridad con sus colegas de River, instó a muchos de sus compañeros (algunos ni movieron los brazos y se escudaron en otros, como pudieron) a saludar a la barra brava, vaya a saberse si por lealtad o temor, o ambas.

Orión (como Angelici en el caso de los cargos dirigenciales) aún no había renunciado a la secretaría gremial de futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), tras la vergüenza del jueves, cuando colegas suyos, que habían sido gaseados, se encontraban  rehenes de una situación complicada, con amenazas de botellazos y piedrazos…desde un sector de plateístas, que pagan bastante caras las entradas o los abonos.  Pero la rivalidad pudo más que la solidaridad.

También sus colegas riverplatenses dejan mucho que desear en esta locura que vive el fútbol argentino, colgando una foto con los dedos en “v” para festejar un pase a cuartos de final de la Copa Libertadores que no se terminó de ganar en el campo de juego.
Es tanto lo que se juega en este fútbol de caretas, de poses, de declaraciones sin sentido ante periodistas que hacen que preguntan, con los protagonistas tapándose la boca para que no nos enteremos qué están tramando, con violentos organizados y otros que no lo son pero que los imitan y cantan sus canciones y hasta aparecieron algunos ahora que no lo son, pero que sí quisieran serlo y hacen todo el mérito posible para ser considerados.

En tiempos no tan lejanos, los cómodos medios de comunicación llamaron “energúmenos” o “inadaptados” para separar a unos de otros. Pero ¿lo son? ¿No son, acaso, demasiado adaptados en una sociedad que admite que se corte la luz en una universidad pero se jueguen los partidos, que acepta que el fútbol se juegue a cualquier horario, aunque sea laboral o de estudios, porque siempre tiene prioridad sobre cualquier actividad?

¿No son demasiado adaptados cuando la propia Presidenta de la Nación, mal aconsejada, afirma que los violentos son “buenos muchachos en el paraavalanchas”, o cuando los legisladores, oportunistas, debaten sobre “violencia en el fútbol” y utilizan como léxico “aguantar los trapos”?

Por si fuera poco, para desligarse de cualquier responsabilidad en el operativo de seguridad de la Bombonera, con 1300 efectivos que no fueron hallados en lugares claves del estadio, aún cuando su intervención fue acertada para suspender el partido ante las eternas dudas de la Conmebol, el secretario de seguridad nacional, Sergio Berni, desvía la atención opinando que la AFA debe ser intervenida.

¿Qué fue lo que le pasó al fútbol? ¿Qué transformó un maravilloso juego, que despertaba tantas pasiones, en un desastre organizativo, con más de trescientos muertos en su historia, con miles de heridos, con tantas complicidades, con un Estado que fue ausente y hoy es cómplice (este columnista piensa en la suma de Estado y AFA que da como resultado una Estafa), y en el que ahora todo vale, sin ninguna vergüenza?

Nada viene de la nada. Viene de décadas de apuesta subida por un negocio para pocos, que se juega en oficinas, bares, bancos, departamentos. No se juega en el césped.
Hace tiempo que nos robaron la fiesta cuando tras el Mundial de Suecia 1958, los dirigentes de entonces decidieron importar un modelo que no era el nuestro, para ser la sucursal de los grandes negocios con sede en Zurich.

Desde allí, todo cambió. Se necesitaron violentos para impedir la rebelión de los últimos románticos que apostaban al juego y ese modelo tacticista, físico, contrario a la tradicional técnica argentina, basado en el negocio, se impuso a todo.

Desde entonces, ese cóctel con una sociedad frustrada por años y años de promesas incumplidas, por generaciones que jamás tuvieron trabajo en su casa, y tantas otras lacras, acabaron apostando todo al fútbol, a ganar aunque sea  con la camiseta.

Es lo que hay.


lunes, 18 de mayo de 2015

Un Barça campeón diferente a otros (Yahoo)



Y al final, el Barcelona resultó campeón de la Liga Española a falta de una jornada, algo impensable apenas unos pocos meses atrás cuando la disputa con el Real Madrid era reñida como casi siempre (la excepción, en parte, fue en la temporada pasada, cuando el Atlético Madrid ganó el título),  y puede ir en camino hacia el triplete si gana las dos finales que le quedan, la de Copa del Rey y la de la Champions League.

Este Barcelona, que acaba ganando merecidamente la Liga, sin embargo, no se parece a los otros equipos que ganaron las seis anteriores de este último tiempo. No puede decirse que haya tenido demasiados pasajes de fútbol lujoso, ni siquiera que se haya tratado de una plantilla unida y sin fisuras, ni que su entrenador, Luis Enrique, genere tanta simpatía desde todos los sectores.

Al contrario, a nadie sorprende que en una de las semanas más felices de los últimos tiempos para los “culés”, Luis Enrique ni siquiera asegura que vaya a continuar en el puesto, debido a algunos distanciamientos con jugadores claves del equipo, como en algún momento fue con el propio Lionel Messi, la gran estrella, que además, tiene el camino casi libre para el Balón de Oro de la FIFA si consigue ganar a la Juventus en Berlín y si luego realiza una buena Copa América en Chile.

Este Barcelona fue campeón pese a no haber desplegado su juego tradicional, aquel que practicó ya con Frank Rikjaard de entrenador hace poco menos que una década, y que luego continuaran Josep Guardiola y Tito Vilanova.

No porque no haya intentado tener el balón todo lo que pudo, sino porque Luis Enrique no confió tanto en el juego de la posesión, dándole mucho más énfasis a la productividad al triplete ofensivo, el punto fuerte del equipo, con atacantes fenomenales como un Neymar ya muy adaptado a la Liga y en una temporada espectacular, y un Luis Suárez que necesitó un par de meses para entender el nuevo juego, distinto al que practicaba en el Liverpool, hasta que la confianza volvió a aparecer y con ella, a definir los partidos cuando hizo falta con su categoría intacta.

El Barcelona, a diferencia de otros equipos anteriores, tuvo entonces un ataque contundente (las siglas MSN ya se imponen como una marca) y una firme defensa, especialmente por parte de los centrales (la regularidad de Javier Mascherano y la categoría de un Gerard Piqué que fue de menor a mayor en su rendimiento), aunque también Daniel Alves fue mejorando desde un arranque con mucha incertidumbre, y acabó pareciéndose mucho más a sí mismo que a lo que parecía al inicio: un lateral que se desprendía pronto del balón a puros centros aéreos sin destinatario.

Con altibajos, especialmente en el medio, puede citarse como destacado en esa zona al croata Iván Rakitic, con algunos buenos pasajes de Sergio Busquets, pero por primera vez, Luis Enrique optó por darle muy pocos minutos a Xavi Hernández, en su última temporada de azulgrana. Demasiado poco para lo que aún Xavi está en condiciones de dar, pero también porque en muchos partidos, especialmente cuando se ponía en ventaja, el veterano volante garantizaba posesión y perfecta distribución del balón y manejo de los tiempos.

Sumado a Xavi, Andrés Iniesta tuvo una temporada opaca, casi para olvidar si no fuera por alguna que otra jugada con su sello, y recién sobre el final, y acaso montado en una actitud optimista del plantel por encadenar buenos resultados, apareció con cuentagotas, pero ni por asomo fue el de otros tiempos.

Es difícil poder establecer con claridad que este Barcelona acabó siendo superior al Real Madrid de Carlo Ancelotti. En los altibajos de ambos en el largo torneo, puede decirse que el Barcelona tuvo algo más de tirón en sus mejores momentos, y en especial, que aprovechó el arreón final para acelerar y no perder puntos, como para mantener la distancia necesaria para ganar en esos detalles, pero como sucedió en otros años, la paridad sigue siendo muy grande entre los dos.

Real Madrid pagó demasiado caro ciertos partidos irregulares promediando la segunda rueda, porque desde que le había ganado al Barcelona en la ida en el Santiago Bernabeu, venía manteniendo bien el liderato, que ya luego de haberlo perdido, no pudo recuperarlo.

Como tantas otras veces, la dirigencia del Real Madrid puso menos atención en la estructura, en lo colectivo, que en lo individual, y fue decididamente a fichar jugadores estrellas del pasado Mundial, como james Rodríguez, Toni Kroos o Keylor Navas, pero dejando en el camino, por distintas razones, a jugadores clave como Xabi Alonso, Angel Di María o antes, a Mesut Özil.

Sumado a la lesión de Luka Modric y a la de Sami Khedira (luego en conflicto), y con escaso uso del fichaje de invierno, Lucas Silva, o de Asier Illarramendi,. Ancelotti acabó colocando a Sergio Ramos como volante central, posición que no siente y que genera que rinda muchísimo menos que lo habitual como central.

Estos cambios tácticos, sumados a malos momentos como los que atravesó Gareth Bale, la lesión de Karim Benzema, aunque acertadamente reemplazado por Javier “Chicharito” Hernández, cuando le tocó ingresar, aunque haya derivado en muchas oportunidades en un 4-2-2-2 (con James e Isco por detrás de Cristiano Ronaldo y Bale), determinaron cierta irregularidad en los tramos finales de temporada, que costaron demasiado, al punto de que con una plantilla riquísima y variada, el Real Madrid acabe 2014/15 sin ningún título oficial.

Tampoco el Atlético pudo repetir la hazaña de la temporada anterior, algo lógico si se tiene en cuenta que lo hecho en 2013/14, ante dos plantillas como las de Real Madrid y Barcelona, es un hecho excepcional.

Aún así, consiguió ganar la Supercopa de España, avanzó en la Copa del Rey dejando de lado al Real Madrid y este equipo acabó eliminándolo de la Champions League recién en el final de la serie.


Cabe recordar que el Atlético se desprendió de jugadores de notable rendimiento como el portero Courtois, el lateral Filipe Luis o el delantero Diego Costa, y aunque llegaron jugadores de buen nivel, no alcanzaron el de sus antecesores, aunque el más que probable tercer puesto en la Liga, sumado a los desempeños en las otras competiciones, le siguen dando vigencia y lo proyectan a continuar en los primeros planos en la próxima temporada.