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martes, 29 de abril de 2008

Argentinos y brasileños, otra vez a la caza de la Copa Libertadores (Yahoo)

Los octavos de final de la Copa Libertadores de América, que comienzan el próximo miércoles, reúnen diez equipos de los dieciséis entre argentinos y brasileños, en una nueva demostración del poderío futbolístico de estos dos países en el continente y a la vez, la enorme distancia que hay entre éstos y los de Chile, Perú, Paraguay, Bolivia y Venezuela, que no han logrado pasar de la primera fase.
Brasil ha logrado clasificar a sus cinco representantes, San Pablo, Cruzeiro, Santos, Flamengo y Fluminense, mientras que Argentina ha colocado a cinco de sus seis equipos en la misma instancia de octavos de final, al actual campeón, Boca Juniors, junto con River Plate, San Lorenzo, Estudiantes y Lanús, mientras que sólo Arsenal, actual campeón de la Copa Sudamericana, se ha quedado eliminado.
De los restantes seis equipos, Colombia ha logrado clasificar a dos, Deportivo Cúcuta, semifinalista de la edición anterior, que deberá medirse con el Santos de Leao, que ha sufrido hasta el minuto 88 del último partido para clasificarse, mientras que el otro representante colombiano, el Atlético Nacional de Medellín, deberá medirse con el Fluminense de Río de Janeiro.
Una de las sorpresas es la Liga Deportiva de Quito, que tendrá un muy difícil compromiso ante Estudiantes de La Plata, tricampeón de la Copa en la década del sesenta, y Nacional de Montevideo, único exponente uruguayo y también tricampeón (1971, 1980 y 1988), que se medirá al San Pablo, también tricampeón pero más reciente (1992, 1993 y 2005), y que cuenta con el delantero Adriano, cedido por el Inter italiano hasta junio próximo.
También México, animador tradicional de las últimas temporadas, ha logrado clasificar a dos equipos para los octavos de final. Por un lado, el América, de gran crisis en el torneo local, deberá jugar ante el Flamengo de Brasil, mientras que en un compromiso que asoma como parejo, el Atlas de Guadalajara deberá jugar ante el Lanús, último campeón argentino.
Los dos choques más duros y parejos son los que enfrentarán a Boca Juniors, clasificado también de manera angustiosa en el final (aunque en 2007 ocurrió lo mismo y fue campeón, también de la mano de Juan Román Riquelme, aunque el entrenador de entonces era Miguel Russo y ahora es Carlos Ischia), y Cruzeiro, bicampeón de la Copa, y que ya jugara ante Boca una final, en 1977, ganada por los argentinos desde los penales. Y también el que enfrentará a dos clásicos del fútbol argentino como San Lorenzo y River Plate.
Este clásico entre San Lorenzo y River tendrá el agregado de que como entrenador de San Lorenzo se encuentra Ramón Díaz, muy identificado con River aunque enfrentado a su dirigencia, que lo echó cuando había ganado varios campeonatos, y que volvió a buscarlo para esta temporada pero su respuesta fue que estaba comprometido con su actual club, en el que ha fichado a varios ex jugadores de River con los que ganó un torneo local en 2007.
San Lorenzo, por su parte, se encuentra abocado a la conquista de uno de los torneos que se le niegan desde que fue fundado hace cien años y pretende ganarlo justo en el especial año de su Centenario, por lo que decidió gastar una fortuna en importantes refuerzos del nivel de D’alessandro, Bilos, Bergessio o Romeo.
River, ahora dirigido por Diego Simeone, se encuentra en el primer lugar en el campeonato argentino, y también necesita urgentemente retornar a los primeros planos internacionales debido a que su última Copa Libertadores fue conseguida en 1996 y en la última década se ha alejado mucho de su rival más fuerte, Boca.
Por el lado de los equipos brasileños, aparecen como más fuertes el San Pablo, de gran tradición copera y con una base de muy buenos jugadores como Adriano, o su arquero Rogerio Ceni, autor de muchos goles de penal y tiro libre, pero también el Fluminense , que lleva ya dos años en la élite.
Los equipos mexicanos no parecen ser tan fuertes en esta temporada pero sus buenas figuraciones en los últimos años abren un signo de interrogación, al igual que el Santos y los colombianos.
El ganador de esta edición de la Copa Libertadores jugará en diciembre como representante del continente sudamericano en el Mundial de Clubes de Japón.
Por lo general, hay una coincidencia entre los más importantes analistas sudamericanos acerca de que los octavos de final de esta Copa son los más fuertes y parejos de los últimos tiempos, con no menos de diez candidatos en condiciones de ganar el torneo, que finaliza el 2 de julio y será el último con este formato.
El cambio de sponsor, del Banco Santander español por Toyota de Japón, abrió las puertas para pasar a que se juegue desde la edición 2009 una sola final, con sede en Miami, Estados Unidos, y muy posiblemente en poco tiempo, la Confederación Sudamericana (Conmebol) aceptaría la entrada en la Copa Libertadores de dos representantes de la Major Ligue Soccer de los Estados Unidos, tal como ocurriera en los años noventa con los mexicanos.

martes, 15 de abril de 2008

Valencia y Getafe se juegan su propio desquite por la Copa del Rey (Yahoo)

Más que ganarle al otro, es un desafío consigo mismos y con sus aficiones. Cuando esta noche europea (tarde argentina) se enfrenten el Valencia y el Getafe en el estadio Vicente Calderón, acaso en la última final que albergue antes de ser demolido, por la final de la Copa del Rey, estará en juego, para unos, la temporada entera, y para otros, el hacerse mayores de edad por fin, y a pocos años de ascender a Primera, con un título que se les negó en 2007 y a pocos días de habérseles escurrido de las manos el increíble partido ante el Bayern Munich.
El Valencia-Getafe está lejos, por ahora, de ser un clásico y ni siquiera hay una gran rivalidad entre ellos, pero la final de la nueva edición de la Copa del Rey, con la presencia en el Palco de Honor del monarca Juan Carlos I de Borbón, que entregará el trofeo al ganador, los encuentra en un momento acuciante y con la ocasión propicia para redimirse ante su gente, si bien es mucho más delicado para los “chés” que para los azulones de las afueras de Madrid.
Ronald Koeman, el entrenador holandés del Valencia, que como jugador ha definido con un tiro libre nada menos que una final de Champions League en Wembley para el Barcelona en el mítico partido ante la Sampdoria en 1992, no ha tenido en su nuevo trabajo la misma suerte que como defensor, y aún con Jose Mari Bakero, integrante de aquel Dream Team de Johan Cruyff, como colaborador, reciben desde hace varias semanas en Mestalla la pañolada de protesta de los aficionados, no sólo muy descontentos con el rendimiento del equipo, sino ahora muy preocupados al quedar a tan sólo seis puntos del descenso directo, con dieciocho en juego en la liga.
Koeman ya comenzó en el Valencia con el pie izquierdo. Su afán por aterrizar en una liga competitiva para ir poniendo un pie en el futuro de su querido Barcelona le jugó una mala pasada y aceptó demasiado pronto una oferta de los “ches” en medio de una crisis institucional que terminó con la renuncia de su principal accionista, Juan Bautista Soler, de quien se dice que iba a Mestalla más a hablar por su celular y cerrar negocios que a ver fútbol. Tal es así que su explicación para contratar a Koeman y quitarlo de las filas del PSV Eindhoven fue que se trataba de “un técnico ofensivo, que responde a las tradiciones del club”, cuando justamente hasta ese momento había sido lo contrario, no sólo en el PSV sino anteriormente, en el Benfica.
Pero la cosa no quedó allí. Koeman y Bakero aceptaron las directivas de Soler acerca de que había que “limpiar” el vestuario, y tomaron rápidamente la medida de alejar del plantel a jugadores emblemáticos y ganadores como David Albelda, Santiago Cañizares y Miguel Angel Angulo, lo que dividió al equipo y provocó un sismo tal, que actuales estrellas como el goleador David Villa, ya manifestaron su intención de alejarse si no hay cambios sustanciales de cara a la próxima temporada, y ni la llegada de los juveniles Ever Banega (Boca) y Maduro (Ajax) pudo cambiar el eje de la polémica.
Eliminado de la Champions League en la primera fase de grupos, algo inusual para el Valencia, al punto de no conseguir siquiera el pase a la Copa UEFA (sólo lo consigue el tercero de un grupo de cuatro equipos, mientras los dos primeros avanzan hacia la fase final) y en la cola en la liga, la Copa del Rey aparece como único argumento para salvar la temporada como entidad y para Koeman, un respiro para continuar en el cargo y no renunciar de manera inmediata.
El Getafe llega a esta final en el Calderón con una realidad absolutamente opuesta aunque no en su mejor momento anímico tras el inesperado golpe recibido en su estadio, el coliseo Alfonso Pérez, ante el Bayern Munich por los cuartos de final de la Copa UEFA en un partido que tenía cocinado con un 3-1 a cuatro minutos de finalizado el alargue, pero un tremendo error de cálculo del “Pato” Roberto Abbondanzieri, y el oportunismo del gran delantero italiano Luca Toni, en la última jugada, dejaron a los madrileños sin la chance de avanzar a semifinales.

Sin embargo, pese a quedar eliminado, el Getafe es considerado de forma unánime como un gran equipo que ha sacado el máximo provecho de su escaso presupuesto, desde la inteligencia de su presidente, Angel Torres (socio también del Real Madrid y aspirante a presidente en un futuro mediato), hasta la muy buena contratación de Michael Laudrup como entrenador. Poco se sabía del ex gran jugador danés, que venía a reemplazar nada menos que a Bernard Schuster, el alemán que desde el Getafe se proyectó al Real Madrid, y no sólo consiguió mantener al equipo en la cima, sino que ahora mismo Laudrup compone una lista de candidatos al Barcelona junto a Josep Guardiola para la temporada 2008/09.
Hasta la semana pasada, de los veinte equipos de Primera de la Liga Española, sólo el Getafe permanecía en las tres competiciones (UEFA, Liga y Copa del Rey), y por segundo año consecutivo llega a la gran final de la Copa, la que en la temporada pasada perdiera ante el Sevilla, lo que demuestra la coherencia en el trabajo a lo largo del tiempo.
En el caso del Getafe, no tiene mucho que demostrar y lo suyo pasa más por lo anímico que por lo futbolístico, pero no arrastra deuda alguna. El Valencia, en cambio, con un presupuesto mayor y al borde del precipicio, se juega una temporada y la continuidad de su técnico.
Para el estadio Vicente Calderón, acaso esta final sea el adiós a los grandes partidos vividos allí tras la decisión consensuada entre el Atlético Madrid y el ayuntamiento de la ciudad de demoler el estadio, una vez conseguida la recalificación de sus terrenos a orillas del río Manzanares, en el sur, para que los “colchoneros” pasen pronto a jugar como locales en el estadio de La Peineta, que será aumentado en su capacidad para proponerse como sede de los Juegos Olímpìcos de 2016, a los que Madrid vuelve a aspirar.

lunes, 14 de abril de 2008

A 30 años de la muerte de Dante Panzeri (La Jornada, Mendoza)

Dante Panzeri, acaso el mejor periodista deportivo que dio este país, falleció un 14 de abril de 1978, hace treinta años ya, y con él se fueron los últimos destellos de un estilo que lamentablemente se extinguió, con escasísimas excepciones: el del periodista fiscal, incorruptible, capaz de golpear con dureza un escritorio en pleno set televisivo, en discordancia con el poder de turno, o vaciar los cajones de su despacho para irse definitivamente de la dirección de un medio por estar en desacuerdo con la intromisión de sus dueños.
La dura enfermedad contra la que le tocó pelear en esos últimos años de su existencia, luego de pasar por medios como “La Prensa”, “El Gráfico”, “Chaupinela” o “Humor”, o su clásico “Hacha y tiza” por TV, le impidió llegar, con lo mucho que eso hubiera ayudado a los archivos, a la memoria o a la mayor difusión de su ideario, a presenciar como testigo el Mundial jugado en la Argentina durante junio de 1978, del que fue su opositor más ferviente.

Tanto, que cansado de sus duras críticas (sostenía que el dinero del erario público podía tener mucho mejor destino en soluciones a los ya acuciantes problemas sociales), el contraalmirante Carlos Lacoste, hombre fuerte de ese Mundial y manejador del EAM 78, el ente autárquico que tenía a su cargo la organización del certamen, éste terminó invitándolo a cenar a su casa para debatir el tema. Panzeri acudió, porque jamás tuvo miedo al poder (al contrario, siempre fue al revés, el poder siempre le temió, o al menos, respetó), pero munido de carpetas para demostrar la sinrazón de aquel Mundial que le hizo perder fortunas a la Argentina, además de parangonarse con los Juegos Olímpicos de la vergüenza de Berlín 1936 organizados por el hitlerismo. Y luego de la cena, hasta la esposa de Lacoste se convenció de que el Mundial no debía llevarse a cabo.
Pero Panzeri fue mucho más que un periodista duro y comprometido, que un día de 1962 vació los cajones de su despacho como director de la revista “El Gráfico” cuando un domingo a la nochecita, Constancio Vigil, el director editorial, le sugiriera que mencionara en algún apartado a Alvaro Alsogaray, que había estado presente en el Monumental de Núñez en un Supercásico.
Panzeri fue un sociólogo del deporte sin serlo, alguien que desde sus artículos periodísticos y sus dos libros ejemplares (“Fútbol, dinámica de lo impensado” y “Burguesía y gangsterismo en el deporte”), nos alertó mucho antes de que terminara de suceder sobre hechos sociales de mucha gravedad que implicaban al deporte, como las mesas de viejos dirigentes que determinarían, por todos nosotros, los destinos de miles de personas y ni siquiera aceptarían someterse a la Justicia general o los caminos a los que el ultracapitalismo, llevarían al deporte, sin equivocarse un ápice.
“Chantocracia chantajista”, solía denominar a toda esta caterva de dirigentes y miembros en general de un sistema ya pervertido y sin remedio en aquellos años sesenta y setenta, en los mismos que calificaba al exitoso Estudiantes como “de Zubeldía y no de La Plata, porque lo representa a él, no a los platenses”, en desacuerdo con el fútbol-trampa que ya comenzaba a funcionar, terminando con aquella fiesta que por años había sido motivo de orgullo futbolístico para los argentinos.
Sería interesante preguntarse qué diría Panzeri de muchos de sus colegas que hoy lo recuerdan y hablan o escriben en su nombre, arrastrándolo hacia extremos que nunca apoyó, porque lo suyo fue simplemente ético, sin partidismos.
Qué opinaría Panzeri hoy de un periodismo que cuenta sobre contrataciones, o sistemas tácticos, mientras la corrupción arrasa con los estamentos básicos de las instituciones futboleras, o si Panzeri aceptaría hoy tener un programa de Tv u opinar en alguno de ellos, dentro del monopolio de Torneos y Competencias, o si la misma AFA tendría hoy al mismo presidente luego de 28 años de ejercicio y camino a los 32, si lo hubiera tenido como opositor.
¿Permitiría aquel Panzeri sanciones de dos partidos como la que sufrió River Plate para tan sólo la tribuna popular en su estadio, o que los jugadores se transfirieran a particulares que a los quince días los venden al triple a entidades con sede en Islas Vírgenes?, ¿aceptaría Panzeri que bajo una supuesta competencia, la gran parte de los periodistas de la TV cobren a fin de mes en la misma ventanilla?, ¿diría o no Panzeri que la mayoría de los clubes están esclavizados y entregados a los designios de la TV?, ¿caería o no un funcionario de deportes inactivo si Panzeri viviera?
Lo que nos queda claro es que uno de sus máximos colaboradores y amigos, el recientemente fallecido José María Suárez, Walter Clos, quien fuera nuestro prologuista, siempre nos alertaba contra los falsos “progres” que hablan en nombre de Panzeri. “Sólo hubiera apoyado y creído a los que estuvimos siempre cerca de él”, nos decía como legado.
Nos queda como recuerdo una de las mejores anécdotas de las muchas ricas que relata Ampelio Liberali en su libro “Relatos de Dante Panzeri”. Se había suspendido un Independiente-Boca por una gresca en Avellaneda y Panzeri se acercó a la Policía de Avellaneda para dialogar con el comisario. Se escucharon gritos y golpes en la mesa desde la sala y todos pensaron que el comisario se había enojado duramente con Panzeri, pero a su salida, resultó que el que había estado golpeando la mesa era el periodista.

Thomas Gravesen en el Real Madrid: de Superman a Shrek (Tipsbladet, Dinamarca)

“Pero.....¿están seguros?”. Todos se miraron por primera y única vez ese mediodía en las instalaciones del estadio Santiago Bernabeu. Nadie se había cuestionado nada del fichaje de Thomas Gravesen, del Everton, que iba a ser el primero que el Real Madrid haría en el mercado invernal en los últimos siete años, desde que en 1998 lo había hecho otra gestión presidencial, la de Lorenzo Sanz, con el serbio Perica Ognejovic (que no resultaría nada rentable). Se intentaba un revulsivo para el equipo, con el mismo efecto conseguido un año antes por el Barcelona cuando trajo al “pitbul” holandés Edgar Davids. Y cuando ya tanto el director deportivo, Arrigo Sacchi, el entrenador brasileño Wanderlei Luxemburgo y el presidente Florentino Pérez habían conseguido ponerse de acuerdo en el fichaje, y habían cerrado todo luego de tantas vueltas de números, aparecía nada menos que Edson Arantes no Nascimento, Pelé, de visita por el club. Y se sorprendía cuando en la reunión previa, antes de pasar a la sala de conferencias, se enteraba de la nueva contratación y no dejaba de expresar su desconcierto. “¿Y ustedes creen que realmente tiene el nivel para un equipo como éste?”. Todos se miraron, pero nadie osó defender demasiado su posición. Sólo el italiano Arrigo Sacchi, principal valedor de Gravesen en el club blanco, inició una leve defensa del danés. “Bueno, estamos buscando un jugador que de alguna manera traiga la iniciativa de la marca porque tenemos muchos creativos pero no tanto sacrificio”. Como suele suceder con el ex astro brasileño y su diplomacia, éste calló y prefirió cambiar de tema, preguntando sobre lugares para comer en la capital española.
En el Real Madrid estaban todos convencidos, hasta ese momento, que el de Gravesen sería un “gran fichaje”. Sacchi estaba seguro de que el problema del Real Madrid consistía en que no ganaba títulos, pese a los cambios de entrenador desde la errónea salida de Vicente Del Bosque en el verano de 2003, porque sus jugadores no se implicaban en la marca. E inició un plan para convencer a sus dos interlocutores, especialmente el entrenador Luxemburgo, quien había comenzado con todo pero iba perdiendo batería, y el siempre desconfiado presidente y hombre de empresa, Florentino Pérez, quien para contratar a Gravesen empleó su táctica habitual: ofrecer al Everton 3 millones de euros cuando el club pedía el doble para un contrato de tres temporadas y media. Y cuando esto se encaminó, vinieron las duras negociaciones con el agente y ex futbolista John Sivebaeck, que se fortaleció tanto, que llegó a irse de la sede del club cuando el Real madrid no aceptaba estirarse con los 2,7 millones de euros que pretendía para su representado, y cuando los dirigentes no se movían de los 2 millones. Pero Sivebaeck recibió una llamada ablandada, volvió a sentarse en la mesa de negociaciones y Gravesen terminó ganando y cobrando lo que pretendía.
Lo que parece, así contado, una negociación normal., con tira y afloje de ambas partes aunque con una en posición de fuerza ante la otra (Gravesen sobre el Real Madrid), en realidad tuvo más aristas, porque también hubo nerviosos diálogos entre Sivebaeck y el propio Gravesen, quien debió ser frenado por el agente más de una vez, al insistirle en que “estás presionando demasiado al Everton y va a terminar mal”. Gravesen, por esos días de mini vacaciones, y como suele actuar en estos casos, había llegado a manifestar que o pasaba al Real Madrid “o “tiro el estadio (del Everton) abajo”. Esto ocurría cuando Gravesen se irritaba al conocer que su entrenador en el equipo de Liverpool, David Moyes, era quien se oponía a su venta, casi la única traba para que el fichaje se concretara. Pero con los acuerdos entre clubes y con el jugador, y tras pasar la revisión médica en la clínica La Zarzuela, Gravesen, a los 28 años, se convertía en el tercer jugador danés de la historia en ponerse la camiseta blanca, luego de Henning Jensen y Michael Laudrup. El Real Madrid lo presentaría en la misma conferencia de prensa en la que minutos antes había estado Pelé, paradójicamente, y a la que este cronista asistió.
Por esos tiempos, aparecía como un hombre simpático, fuerte, decidido (“inmediatamente me pondré a estudiar español para entender todo mejor”) y hasta un personaje que venía bien para ser la contracara de estrellas mediáticas como Zinedine Zidane, Ronaldo, o David Beckham,. Era claro que el inglés o bien Guti, deberían salir del equipo para que él pudiera jugar como volante defensivo, último paso antes de llegar a la defensa, si bien no era donde jugaba en el Everton. Con el tiempo, Gravesen lo reconocería casi entre risas.”Estoy contento de que se hayan equivocado al ficharme, porque en verdad debieron hacerlo con Lee Carsley, quien jugaba en el Everton detrás de mí, en la posición que el Madrid necesitaba. Por eso hasta que no firmé contrato, no me lo creí, y me pone feliz por el error que cometieron”. Esto no hace más que darle la razón a los que se referían a Sacchi hablando de “secretaría técnica”, entre comillas, con ironía hacia el italiano, que acabó renunciando poco tiempo después, al igual que Luxemburgo.
Por esos días, Gravesen era uno de los hombres más simpáticos y hasta parecía un militante de la causa con sus declaraciones: “He venido a un vestuario en el que no soy el hombre que dirige las charlas. Sería estúpido llegar aquí haciendo ruido y avasallando”. Nadie podía estar más contento, incluso se tomaban todos a bien algunas extrañas salidas suyas para lo que era naturalmente el ambiente del plantel, como cuando en su debut ante el Zaragoza, por la liga, el 16 de enero de 2005, en un momento, codeó al lateral Raúl Bravo y con un gesto le preguntó qué era lo que estaban cantando en la grada los ultras., Estos entonaban en el clásico minuto 7 de cada partido el “Illa, illa, illa, Juanito maravilla”, en homenaje al delantero de los años ochenta fallecido en un accidente. Era la forma en que Gravesen buscaba empaparse lo más rápido posible del sentimiento madridista, algo que cayó de la mejor forma en el club y la afición. También pronto se enteró de que en el banco de suplentes, hay que taparse la boca con la mano para hablar con los compañeros, para que las cámaras de televisión no puedan enfocar sus labios y transmitir lo que está diciendo. Gravesen se lo tomaba todo en serio, tanto, que Luxemburgo llegó a decir que “entre tanto violinista, necesitábamos un duro” o el propio Florentino Pérez dijo que es “el jugador que nos faltaba”. Incluso Morten Olsen., el entrenador de la selección danesa, llegó a elogiarlo publicamente en algunas actuaciones cuando Gravesen comenzó a flaquear y a no ser ya titular indiscutido, cuando ya sus pases no eran tan precisos, y el Bernabeu descubió que no se trataba precisamente de un talento, y que tampoco era tan defensivo como se esperaba. Pero Gravesen siguió dando pelea. “Ha salido del anonimato y ha dado pruebas suficientes de que el club lo ha fichado bien, asumiendo con naturalidad el papel de director del juego del equipo, con disciplina defensiva y distribuyendo el balón con rapidez”, sostuvo Olsen en una oportunidad.
Esa primavera de 2005 duró bastante poco y ya para mitad de año, la sensación era otra. Para los referentes del plantel del Real Madrid, con años de vestuario, la idea era que no habían tenido un compañero tan raro, tan extraño de carácter, desde los tiempos del francés Nicolás Anelka, pero con dos agravantes: en aquel tiempo, y por más solitario que era el delantero galo, se ganaba seguido, y el propio Anelka definió partidos importantes en Champions League, cosa que no ocurría con Gravesen. A esa altura, ya estaba en camino a quedar solo y con diálogo unicamente con jugadores de menor importancia. Si con Anelka, dos rererentes llegaron a decir “y pensar que a ese lo hicimos campeón de Europa”, con Gravesen se llegaron a plantear “si no es un marciano” o “qué está haciendo aquí” porque ya sus encierros fuera de los entrenamientos y las concentraciones, se habían convertido en un acertijo, y sus gritos de ogro en las prácticas, dando órdenes a sus compañeros, que al principio causaban gracia y hasta ilusión, se fueron tornando en una insoportable expresión de un carácter insufrible y cercano a lo militar. Esa sensaciòn se fue transformando en bronca al ver que no tenía el menor interés por compartir nada con el plantel fuera de las actividades formales y que en el momento de estar juntos, sus gritos iban convirtiéndose en órdenes en el momento en que le fue tomando la medida a las cosas y fue conociendo más al club. Pero la llegada del brasileño Robinho en el verano de 2005, procedente del Santos, iba a ser un antes y un después para Gravesen. Ya su propia llegada generó que hiciera extrañas declaraciones a los medios, con los que solía dialogar muy poco. “Robinho tiene que demostrar por qué se le fichó y juega en el Real Madrid, porque somos profesionales de mucha trayectoria y hemos formado un bloque sñolido y con mucho espíritu”, indicaba misteriosamente, como si supiera que el brasileño venía a engordar las filas de los que “trabajaban poco” en contra de los que, como él, “transpiraban la camiseta”. Era claro que en los partidos, Gravesen se hinchaba las venas del cuello a gritos pelados para que los atacantes bajaran a ayudarlo en la marca (que tampoco él sentía tanto) y éstos lo miraban con desdén, al no tener la voluntad de hacerlo ni sentirse afectivamente cerca de quien les inmpartía estas extrañas órdenes. Hasta que lentamente, para fines de año y luego de que estallara otra crisis por perder todos los títulos, el vestuario lo terminó de alejar y el nuevo y joven entrenador, ex jugador del Real Madrid, López Caro. Este no estaba en condiciones de manejar semejante plantel y se encomendaba a Dios rezando y haciendo orar a sus jugadores que lo miraban atónitos. Pensó que acaso apelando nuevamente a Gravesen, solucionaría algunos problemas disciplinarios dentro del campo de juego, en un equipo que ya estaba partido. Gravesen contaba por esos últimos días de 2005 con la suerte de que su contrincante en el puesto, el uruguayo Pablo García, era permanente baja por lesión o porque tanto él como su compatriota Diogo, no cuajaban en el equipo por “indisciplina táctica”. Duró poco también, y ya en plena crisis institucional, con la renuncia de Florentino Pérez, comenzó a buscársele una salida. Ya sus primeros tiempos de simpatía eran un mero recuerdo, y hasta se olvidó aquello de la “Gravesinha”, como se le llamó a aquella jugada ante el Sevilla (4-2 por la jornada 19 de liga) cuando amagó colocar su rodilla izquierda en tierra para recuperar un balón cedido por Zidane, y a gran velocidad volvió a ponerse de pie y llevarse sin problemas el balón. Ya no le festejaban nada y las chances de irse aumentaron sustancialmente, pero su punto final llegó cuando asumió el italiano Fabio capello como entrenador en el verano de 2006, ya con la nueva junta directiva de Ramón Calderón. Casualmente en el primer entrenamiento que llegaba a ver en la pretemporada en Irdning, Austria, el nuevo director deportivo, Pedja Mijatovic, Gravesen le entraba fuerte a Robinho, éste le respondió, y se trompearon de tal modo que Capello los expulsó mandándolos a los vestuarios, escena que fue vista en todo el mundo. Para Gravesen ese fue el punto final. No contó más con un entrenador que no soportaba que otro gritara en los entrenamientos y se lo hizo saber, llamándolo a un aparte, entre las miradas risueñas y satisfactorias de sus compañeros, que lo sintieron como una venganza. “Acá el único que grita soy yo, y si no está de acuerdo, se puede ir ya mismo a las duchas”. “Recuerdo que agachaba la cabeza en silencio, como los niños cuando son reprendidos por haber hecho algo malo”, cuenta hoy un referente de aquel plantel. “Eran unos mierdas que no se sacrificaban por el equipo y se creían todos superestrellas”, dijo Gravesen, sin dejar nada en el tintero. “Capello era un arrogante y egoísta, que ni siquiera sabía mi nombre”, dijo Gravesen una vez que emigró al Celtic de Glasgow. Había pasado a ser Shrek, el ogro, cuando llegó siendo Superman

Michel: “Nuestro temor es que Andreas Laudrup se vaya con su padre” (Minuto 90, Dinamarca)

“Andreas es un jugador de una gran habilidad, de un gran potencial y de mucho futuro. Nosotros tratamos de llevarlo de la mejor manera posible, con calma, por tratarse de un chico de 17 años que tiene mucho talento. Sus características son las de un 10 retrasado, aunque tiene la posibilidad de jugar tambien por ambas bandas, y eso le da mayor ductilidad a la hora de colocarlo en el equipo, pero a esta edad, nunca se sabe cuanto puede evolucionar. Creo que todavía no termino de desarrollarse físicamente, y tiene que trabajar mucho la parte de fuerza, potencia y capacidad física, pero tiene lo principal que es el talento. Es difícil pronosticar qué futuro tiene en el Madrid, pero de hecho, los que seguimos los juveniles sabemos que hay jugadores que no tienen mucha proyección y que no llegaran. Es mas fácil saber quienes no llegaran que los que si, pero en principio, si no hay accidentes o hechos que tuerzan la vida del jugador, que a esta edad es difícil saberlo, tiene destino de primera. Por ejemplo, los estudios, los hechos externos al futbol, y por el otro lado, en el caso de Andreas, esta el tema de que por ejemplo el esta en el Madrid solamente desde hace medio año, cuando Michael llego a dirigir al Getafe, pero podría darse el caso de que Michael emigrara para dirigir a otro equipo y seria normal de esperar que Andreas se fuera a vivir donde Michael, asi que no se puede decir fehacientemente que sucederá.
Sabemos que hay padres que presionan mucho para que sus hijos lleguen lejos, pero nosotros desde el club tenemos una política clara en ese sentido, en la que colocamos a los padres en su lugar. En cambio, con Michael tenemos un dialogo habitual, en el que él pregunta sobre su hijo, y nosotros también le comentamos a el cuando hay algún tipo de información que creemos que debe saberlo, pero todo con mucha normalidad. Pero en este sentido, nosotros protegemos mucho a los chicos, y los acompañamos en su crecimiento.

Otra característica importante de Andreas es que hace muy bien las diagonales, es decir que aprovecha muy bien al campo y tiene muchas condiciones técnicas pero no es de los que tienen mas potencia.

En Valdebebas, los entrenamientos son 4 veces por semana, mas un quinto de partido.
Andreas juega en el Juvenil B de Segunda, que es de un alto nivel de competencia y en el que el Madrid es líder, cuando termino la primera rueda. Es una competición exigente.


Bayram Tutumlu (agente de Michael): “Conozco bien a Andreas por mi amistad con Michael y me impresiona mucho. De sus características técnicas, que son muy buenas, me impresiona su juego con la zurda, pero mas que todo, creo que tiene algo muy importante a futuro, que es su fuerte carácter. Tanto, que cuando una vez le pregunte si piensa ser jugador en el futuro, me dijo que solo hay dos mejores jugadores que Michael: Ronaldinho y el mismo”. Pero es difícil saber una proyección, es aun muy pequeño y habra que seguirlo, aunque todo indica que va por muy buen camino.

Hugo Sánchez y el peligro de la pérdida de imagen (Yahoo)

Acaso haya sido la peor semana de la carrera futbolística y de la imagen de uno de los máximos ídolos, sino el máximo, del fútbol mexicano, como siempre lo fue Hugo Sánchez, cuando la Junta de Dueños de la Federación de su país determinó cesarlo en el cargo de entrenador, apenas promediando el período entre dos mundiales.
Sánchez, odontólogo de profesión y estrella de los años ochenta en el fútbol español, primero en el Atlético Madrid y luego y más tiempo, en el Real Madrid de la llamada “Quinta del Buitre”, con jugadores de la talla de Butragueño, Sanchís, Martín Vázquez, Michel o Jorge Valdano, acostumbró al mundo con sus festejos con cabriolas y saltos mortales y espectaculares chilenas, que pusieron a México en la consideración del fútbol mundial, si bien como equipo nacional o su propia liga nunca habían alcanzado ese status.
Por eso, Sánchez acaparó toda la publicidad en sí mismo, incluso llegando a tapar a su propio fútbol en un tiempo en el que prácticamente ningún jugador salía al exterior, debido a que la paga en el país siempre fue fuerte, y a que no había tradición para emigrar. En el caso de Sánchez, también la suerte jugó un papel en su favor ya que el entonces presidente del Atlético Madrid, Angel Cabezas, había viajado a México para observar en acción al jugador Maldonado, del Cruz Azul, pero Sánchez apareció en una jornada de gloria, marcó goles seguido, y el dirigente optó por llevarse al delantero de los Pumas de la ciudad de México Distrito Federal, la capital del país.
Lo extraño de la carrera de Hugo Sánchez, tan brillante en España (aunque no lo fue su primera temporada, cuando se llegó a plantear ser devuelto a los Pumas pero él persistió en quedarse hasta triunfar), nunca pudo ser ni mínimamente equiparable a su trayectoria en el seleccionado “Tricolor” de su país. Así, participó del rotundo fracaso en el Mundial de Argentina en 1978, cuando su equipo regresó sin puntos y con una goleada estrepitosa ante Alemania por 6-0 en la ciudad de Rosario, y tampoco llegó muy lejos en 1986, como local, cuando todos pensaban que sería “el” Mundial de Sánchez. No sólo no fue así, sino que Hugo falló sobre la hora un penal ante Roberto “Gato” Fernández de Paraguay, que significaba una nueva victoria, y su imagen pública quedó desdibujada para muchos.
Sánchez comenzó a tener detractores en la prensa local, la misma que con los años, y pese a un bicampeonato como entrenador logrado con el equipo de sus amores, Pumas, se resistió a que llegara a la selección, debido a que le atribuyen arrogancia, desconocimientos tácticos, y especialmente, una dura campaña de acoso y derribo a su antecesor en el cargo, el argentino Ricardo La Volpe, con quien tiene un duro enfrentamiento desde que ambos eran jugadores y se enfrentaban como delantero y arquero.
Sánchez jamás pudo aceptar que siendo extranjero, La Volpe accediera al cargo de entrenador del seleccionado mexicano y se mantuviera los cuatro años entre mundiales y pasara de rueda en el Mundial de Alemania 2006 y una vez eliminado el “Tri” cargó inmediatamente contra el argentino desde el lugar de alguien que conoce como nadie al fútbol de su país y la persona indicada para unir a toda la afición detrás de los colores y la camiseta. Con sus antecedentes futbolísticos, el bicampeonato con Pumas y el simbolismo que representaba, Sánchez asumió como entrenador una vez finalizado el pasado Mundial, pero lo cierto es que nunca supo imprimirle al equipo una línea de fútbol y en especial, jamás encontró un sistema táctico favorable.
Sumado a eso, las derrotas en la Copa de Oro ante Estados Unidos, y la eliminación del Torneo Olímpico en un grupo accesible, generaron una crisis terminal debido a que ya desde antes, varios integrantes fundamentales del equipo nunca se sintieron cómodos con su presencia y respondían mucho más a La Volpe, en el período anterior, lo que fue generando un plantel dividido, en el que algunos jugadores sólo eran convocados porque era absolutamente imposible prescindir de ellos, como es el caso de Rafa Márquez, defensor del Barcelona y capitán del seleccionado.
La salida de Sánchez como entrenador vuelve a traer a la mesa el debate sobre el cuidado que deben tener los grandes ídolos del fútbol y lo difícil que resulta ser entrenador a posteriori, porque ya no se depende de sí mismo y malos resultados dejan huellas en una imagen que se supo mantener favorable durante la carrera como jugador y el stress al que se someten estas personas es mucho más alto que lo normal, debido a que sienten que como entrenadores deben refrendar lo que han hecho como futbolistas.
Alfredo Di Stéfano o Johan Cruyff, por ejemplo, si bien han tenido una exitosa carrera aún como entrenadores, debieron alejarse muy jóvenes de sus cargos debido a la carga nerviosa que les fue dañando físicamente, mientras que Pelé optó por no sentarse en los bancos de suplentes y Diego Maradona no encuentra ofertas importantes luego de haber tenido dos frustrantes experiencias como entrenador mientras duraba la suspensión como jugador en 1995, pero muchos de sus dirigidos cuentan que pretendía “que jugáramos como lo hacía él” mientras otros recuerdan que el trato hacia ellos era igualitario, y no como de entrenador a jugador.
En el caso de Franz Beckenbauer, éste pasó rápidamente del nivel de entrenador al dirigencial en el Bayern Munich, y el francés Zinedine Zidane no se ve como entrenador, al igual que su admirado uruguayo Enzo Francéscoli, hoy magnate de la TV en Miami, Estados Unidos.
Muchos creen que es mejor cuidar la imagen que tanto costó obtener y que, arriegando, el futuro puede ser como el de Hugo Sánchez, y que en pocos meses se dilapide una brillante carrera.

Francesco Totti: “Siento demasiado a la Roma para cambiar de camiseta” (Minuto 90, Dinamarca)

No es fácil llegar a Trigoria, el predio en el que no sólo se entrena sino que se concentra la Roma en magníficas instalaciones. Para ello hay que salir al “Grande Racordo Anullare”, una circunvalación impresionante que marca con claridad que no es fácil acceder a los jugadores romanos omnipresentes en la calle, en los medios de comunicación. Ni qué hablar de Francesco Totti. Basta verlo aparecer en cualquier pantalla en cualquier bar o restaurante de Roma, para que fluyan canciones como “Un capitano, c’e solo un capitanono, un capitaaaano, c’e solo un capitano”, con la música de la clásica “Guantanamera” (“Un capitán, hay sólo un capitán”). Y aparecerán los otros, los tifosi de la Lazio, que dirán por ejemplo que Totti “nunca juega bien los partidos importantes”. Pero pocas veces un jugador ha conseguido reunir en torno a sí mismo a toda Roma, para bien o para mal.
En cierta forma, Totti podría llegar a ser un “Beckham a la italiana”. No tanto por su estética sino por su fama, y su enorme popularidad. El hecho de no haber cambiado nunca de equipo en tiempos de fichajes estrella y contrataciones permanentes, y su casamiento con la ex modelo y ahora conductora de la TV, la muy bella Ilary Blasi (televisado a su vez por la cadena Sky), y su reconversión desde aquellos días del escupitajo a Poulsen en la Eurocopa 2004, y el título mundial de 2006, lo colocaron definitivamente en el altar para los romanistas.
Hoy Totti destina buena parte del dinero que percibe por sus múltiples actividades a entidades de bien público, es embajador de buena voluntad de la UNICEF, y revirtió su mala imagen social desde aquel día que dijo que jamás había leído un libro, a la actualidad con cuatro libros escritos, ironizando sobre sí mismo y recopilando chistes que se han hecho sobre él.
- Cuánto pasó desde aquel escupitajo a Poulsen en la Eurocopa 2004…
- Sí, en cierta forma, tampoco son tantos años, pero en la dinámica de mi vida, eso es mucho tiempo por todo lo que ocurrió después. Fue un episodio muy triste de mi carrera y quedé muy afectado y muy dolido, aunque es algo de lo que no me gusta hablar. Es un episodio terminado y lo más importante es que pude aprovechar aquello para cambiar y creo que hoy mi presente es muy diferente.
- ¿Qué recuerda de aquel momento?
- No quiero hablar mucho de eso, sólo sé que me provocaron y que reaccioné, pero cuando me ví en el video, sinceramente no me reconocí, me quedé impactado por mi reacción, y recuerdo que dije luego, y creo que la gente comprendió, que quería que supieran que ese no era Totti, que Totti es otro. Esos días fueron muy duros, me ayudó mucho mi entorno, mi hermano y agente Ricardo, mi amigo Vito Scala.
- Fue un partido muy duro…
- Sí, lo recuerdo bien aunque no quisiera. Recuerdo que al final me sacaron una tarjeta amarilla por una dura falta a un defensor (Henrikssen) al final. El árbitro era el español Mejuto González. Pero ya pasó. Pedí las disculpas del caso y me parece un tema cerrado.
- Las disculpas las pidió a Poulsen mismo?
- Las disculpas las pedí en general, como debe ser, por mi actitud y es un capítulo cerrado en mi vida.
- ¿Qué opinión tiene de Poulsen?
- Como jugador, es muy bueno, no por nada se destaca en la liga española, pero no quiero meterme en otros terrenos. Ya pasó.
- Pero está de acuerdo con que los jugadores se provoquen en un partido?
- No voy a hablar de eso, sólo recuerdo que en un partido con el Shalke 04 contra el Milan, también tuvo problemas con Gennaro Gatusso…cada uno sabe lo que hce.
- En cuatro años, usted ha tenido una vida social muy movida, su imagen cambió mucho desde aquellos días.
- Claro, por suerte fue así. Por suerte, tengo una buena familia con Ilary, tengo un equipo de bicicletas de carrera, la “Totti Top Sport” y dirijo una escuela de fútbol para niños llamada “Número 10”, que es el número que siempre quise usar en la camiseta y con el ue me identifico.
- Y están los libros….
- Sí, en cierta forma reírse de uno mismo es algo que ayuda para descontracturar. Me cargaron tanto con eso de que nunca leí un libro que escribir una recopilación de chistes sobre mí mismo generó una ola de simpatía en la gente. Incluso, hasta muchos jugadores me copiaron el festejo del gol chipándome el dedo gordo, en homenaje al nacimiento de mi hijo (risas).
- ¿Cuándo apareció ese festejo?
- Lo recuerdo bien. Fue cuando convertí el gol ante Australia en el último minuto en el partido por octavos de final del Mundial de Alemania.
- Ese fue un gol clave
- Sí. A la larga, fue el partido más difícil que tuvimos, el que nos planteó más dificultades hasta la final contra Francia, y ese festejo fue un desahogo.
- Usted tiene une relación irregular con la selección italiana
- Sí, hasta el Mundial sentía que en cierta forma estaba en deuda con los italianos, porque si bien en la Eurocopa del 2000 perdimos la final ante Francia en el último minuto y me eligieron como mejor jugador de ese partido, yo era muy joven allí, y la presión no estaba sobre mí, la exigencia no era tan fuerte. Ya dos años después en el Mundial 2002, tuve aquella expulsión ante Corea en octavos de final, cuando el escándalo del arbitraje del ecuatoriano Bayron Moreno, y luego llegó en el 2004 aquella situación desgraciada ante Dinamarca así que toda mi expectativa estaba en el Mundial 2006, pero sufrí mucho porque casi me quedo afuera por una rotura de tobillo.
- No jugó el Mundial a su nivel aunque Italia lo ganó.
- Soy consciente de eso, pero no era posible. Yo estaba volviendo de la lesión, hice un tremendo trabajo de recuperación para llegar bien y llegué mucho mejor de lo que pensé, pero falto de fútbol y se notó, pero hice mi aporte y fue la alegría más grande que pude tener en mi carrera.
- En la final, a Zinedine Zidane le pasó algo parecido a lo suyo contra Poulsen en la Eurocopa 2004. En este caso, con Marco Materazzi. Cómo lo vió usted?
- Son circunstancias del juego, no se puede hablar de cada caso. Zidane a mí siempre me encantó y lamento que haya terminado su carrera así, pero la gente se acodará más de las buenas cosas que hizo, que son muchísimas.
- Usted anunció su retiro de la selección italiana tras el Mundial pero no cierra la puerta a la Eurocopa 2008.
- No, no la cierro porque hablé mucho con el nuevo entrenador, Roberto Donadoni. Lo conozco, y me entusiasma mucho su proyecto y a quién no le gustaría estar en una Eurocopa. Pero mi físico está muy cansado, tengo múltiples actividades y estoy muy concentrado ahora en llevar a la Roma lo más lejos posible. Por eso no puedo dar hoy una respuesta. Lo único que puedo decir es que me encanta jugar en la selección, pero ya soy “un poco viejo” (risas) y tengo que pensar mucho más cada paso que doy. También vengo de lesiones pesadas y fíjese que lo raro es que entre mis 19 y 30 años no me pasó casi nada, y desde los 30 tuve dos lesiones importantes, una muy grave, la operación del tobillo y la otra fue el golpe en el cuello del pie, que me dejó mucho afuera de lascanchas.
- Usted siempre estuvo muy comprometido con la Roma, y eso es algo poco común en tiempos en los que casi desaparecieron los “jugadores-emblema”. Los Raúl-Real Madrid, Del Piero-Juventus o usted mismo. ¿Cómo se convive perteneciendo siempre a un mismo club en tiempos de fútbol-mercado y fichajes permanentes y cambios de equipo como si nada ocurriera?
- No soy tonto y sé que vivimos un tiempo así, pero mi amor por la Roma viene de muy pequeño. Yo seguía a la Roma en la curva (tribuna) cuando era adolescente. Pude tener el privilegio de llegar a compartir equipo con mi ídolo de juventud, Giusepe Giannini, y cuando me destacaba jugando al fútbol infantil, me vinieron a buscar del Milan para hacerme contrato, en tiempos de esplendor del Milan, y mis padres se opusieron y yo también, porque siempre fuimos tifosi de la Roma. Esto se formó desde mi niñez y no me siento en condiciones de traicionar este sentimiento. No sé lo que hacen los demás. Tampoco creo casual que admire tanto a Raúl, porque en cierta forma representa lo mismo que yo, pero en el Real Madrid, y fijese que hasta tenemos una cantidad parecida de goles.
- El un poco más que usted (risas)
- Cierto, pero él es delantero neto y yo no, yo soy “trecuartista”, un acompañante del delantero de punta. Aunque puedo jugar en otras posiciones, de hecho ahora mismo, el técnico Luciano Spalletti quiere que juegue de punta. Yo lo hago, pero siempre digo acá en Italia a los hinchas que yo no decido el equipo, que juego donde me ponen y que siempre haré lo mejor para el equipo, pero prefiero jugar de mediapunta, o “trecuartista”, un poco más atrasado.
- Y se dijo en Madrid que usted casi juega en el Real Madrid. ¿Hubiera traicionado a la Roma?
- No, no considero en eso una traición pero es cierto que me subyugó la posibilidad de jugar en el Real Madrid y la chance fue cierta en 2004, cuando tras las vacaciones en Formentera, pasamos con mi esposa Ilary por Madrid y el presidente del club era Florentino Pérez. Allí Jorge Valdano habló conmigo y me comentó la chance de acompañar a Zidane en el medio partiendo un poco más desde atrás, pero no se terminó dando. Creo que hubiera sido la única vez que habría aceptado irme de la Roma.
- Y hubiera compartido cartel con Raúl…
- Hubiera sido un honor. Para mí, que Raúl no tenga el Balón de Oro es definitivamente escandaloso, con la trayectoria que tiene. Tuve el gusto de saludarlo ahora cuando nos enfrentamos en octavos de final en la Champions League.
- Qué impacto que fue el triunfo de la Roma ante el Real Madrid y en los dos partidos…
- Sí, esta temporada es aún mejor que la anterior para nosotros. Estamos relativamente a tiro del Inter en la liga, y muy fortalecidos futbolística y anímicamente en la Champions luego de eliminar a un equipo del calibre del Real Madrid. Pienso que podemos llegar a luchar hasta el final en los dos frentes porque creo fervientemente en el equipo. Al ganarle al Real Madrid de locales y en Madrid demostramos que somos uno de los equipos más fuertes del continente porque no es nada sencillo ganar a este tipo de equipos, es una enorme satisfacción.
- Y ahora toca el Manchester United, el mismo que les hizo siete goles apenas un año atrás…
- Sí, es extraño volverlos a enfrentar en esta instancia tan pronto. También es poco usual que juegues seis veces en un año contra el mismo equipo extranjero y por competencias oficiales, pero así se dio. Creo que más allá del United, que es un poderosísimo equipo y de Cristiano Ronaldo, que es sin dudas uno de los mejores jugadores del mundo, el tema pasa por no cometer ninguna distracción. En la Champions League cometés una, y se acabó todo, posiblemente. Y nos veo concentrados y sabiendo que ahora para ganar en los dos frentes, liga y Champions, deberemos enfrentarnos a los equipos de mayor nivel.
- Pero con el antecedente de los siete goles de la Champions pasada, ustedes querían al Manchester United como rival?
- Sinceramente no, no lo queríamos, debo reconocerlo, pero al menos para nosotros es un desafío por lo que pasó y nadie cree que vamos a pasar de rueda y eso puede ser bueno. Nos conocemos de memoria y al menos en la matemática, tenemos el 50 por ciento de posibilidades de ir a semifinales.
- Se va a enfrentar otra vez a Van der Sar, un arquero que para usted no es uno más
- Desde ya que no. De hecho, el título de mi libro “Je Mo Faccio Er Cuchaio”, tiene una historia que lo relaciona mucho y que viene de la Eurocopa 2000.
- Cuéntela por favor…
- Sucede que llegamos a los penales contra Holanda en semifinales y cuando llegó el momento de patearlos, se me acerca un compañero, Di Biaggio, y apuntando a la longitud de Van der sar, me dice “tengo miedo”, y allí yo le solté la frase que se hizo famosa, pero se la dije en romanesco, un dialecto romano. Le dije “yo le hago la de la cuchara”, que es un remate empalando la pelota apenas desde abajo con todo el empeine, haciéndola elevar lentamente, como si uno levantara la pelota con una cuchara. Di Biaggio se sorprendió por lo que le dije con seguridad y nuestro capitán, Paolo Maldini, que escuchó lo que dije. Se me acercó y me dijo “es una semifinal de Eurocopa”, que estaba loco si lo hacía, pero lo hice…
- Le sorprendió la eliminación del Inter a manos del Liverpool?
- No tanto, en Champions League todo puede ocurrir y el Liverpool des fuerte también. Sí me sorprendió todo lo que pasó después con Roberto Mancini y su renuncia que luego revirtió. Pero no me detengo mucho en el Inter. Nosotros pensamos en la Roma.
- Qué le falta entonces a la Roma para terminar de consolidarse?
- Creo que se hizo un muy buen trabajo de base, con jugadores que ahora todos quieren, como De Rossi, Aquilani, y eso indica que somos fuertes en Europa, y se han traído buenos jugadores para reforzar el equipo. Siempre digo que si queremos llegar más lejos, hay que traer cada vez mejores y no vender. Es la única forma de crecer. Me decían, por ejemplo, que Didier Drogba podría venir. Si hay chances de que venga Drogba, yo mismo voy a buscarlo y a convencerlo de que venga a la Roma!. Necesitamos campeones porque los campeones siempre tienen esa mentalidad de vencer. Pero como siempre digo, yo no manejo el club, sólo juego y soy el capitán.
- Y a Zlatan Ibrahimovic, iría a buscarlo?
- También. Son jugadores de carácter y ganadores.
- Le gusta el juego de Ibrahimovic? Qué puntos fuertes y débiles le ve?
- Débiles, pocos. Acaso que alguna vez lo puede traicionar su carácter y que si está en un mal día, tal vez no le sale nada, pero eso nos pasa a todos. Pero es un gran jugador técnicamente, con una enorme potencia y una gran capacidad para generar situaciones de peligro casi de la nada, y está jugando cada vez mejor en conjunto.

- Qué equipo ha jugado mejor en la Champions para usted?
- A mí me gusta mucho ver al Barcelona, pero me parece más sólido el Manchester United.
- Y el mejor jugador del mundo?
- Sin dudas, Leo Messi. Y después, Henry. Si tuviéramos a esos dos jugadores en la Roma, no perderíamos nunca.
- Cuál es el mejor entrenador que tuvo en su carrera?
- Dos, Carlo Mazzone, una especie de segundo padre, y el checo Zdenek Zeman en el plano técnico, el que me dejó los mejores fundamentos tácticos.
- Y los mejores jugadores que tuvo de compañeros?
- Gabriel Batistuta, Abel Balbo y Marco Delvecchio.
- En el derby contra Lazio en el estadio Olímpico llevó flores a la curva de los hinchas de Lazio.
- Sí, fue algo que sentí, porque fue en homenaje al chico asesinado por ser hincha del Lazio, aunque sea el rival de la Roma. Deposité flores porque sabía que el padre de Gabriele Sandri vendría al estadio y me pareció que con ese gesto demostraba que el fútbol es sólo un juego, nada más que eso, y que nadie puede morir por una camiseta.

“Totti tendría poco que hablar con Einstein pero forma parte de la dinastía de Garrincha, Best, Gascoigne o Cassano, con la ventaja de no ser cojo, ni alcohólico, ni paranoico”, describe con maestría el periodista español Enric González, autor del maravilloso libro “Historias del Calcio”, de la editorial RBA.

Totti, el autor de cuatro libros que nunca leyó ninguno

Francesco Totti se ha convertido en un personaje cada vez más popular desde que decidió tomarse a broma las cargadas que ha ido recibiendo desde que a partir de su sinceridad brutal, admitió que jamás en la vida había leído un libro. Incluso en un derby contra la Lazio, su rival Paolo Negro se mofó de él en un roce y le espetó “habla italiano”, como si no se le entendiera lo que dice. Así fue que Totti decidió revertir esta imagen primero con el libro “Tutte le barzellette su Totti (racconte da me)” (Todos los chistes sobre Totti recopilados por mí”, y “Le nuove barzellette su Totti (racconte ancora da me)” (Los nuevos chistes sobre Totti recopilados por mí), y luego dos más, el más original, “Je Mo Facio Er Cuchiaio” (“Yo se lo hago de cuchara”), en referencia al penal ante Van Der Sar en la Eurocopa 2000 que repitió en varios goles más en su carrera y otra biografia con DVD de sus goles incluídos, que inundan actualmente los kioscos y librerías.
Es tal el cambio en Totti, que está casado con la ex modelo Ilary Blasi, quien es conocida en Italia como “La Letterina” por su participación televisiva como conductora del programa “Pasalapalabra”, sobre libros, en el que se disfraza de letra.
Sin embargo, Totti sigue recordando que de chico quería ser gasolinero “por lo bien que huele la nafta”, y se sigue declarando fanático de los bucattini alla matricana que prepara su madre, Fiorella.
Los libros siguen sin aparecer, salvo los suyos.

Perder como el Getafe, ganar como el Barcelona (Yahoo)

Ulises Barrera, un recordado periodista argentino, ya fallecido, maestro del lenguaje y de las transmisiones deportivas televisadas, solía preguntarse “cuando se gana, ¿qué se gana? Y cuando se pierde, ¿qué se pierde?”. Suele pasar muchas veces que se pierde con honor, y haciendo historia, y también que se gana, y sin embargo poco queda en la retina y el recuerdo de los seguidores de un deporte.
Mucho de eso podemos encontrarlo en lo que ocurrió en la revancha de los cuartos de final de las copas europeas con los equipos españoles. Por la Champions League, el Barcelona avanzó casi con piloto automático hacia las semifinales, al vencer tibiamente por 1-0 a un incómodo como falto de talento Schalke 04 de Alemania, al que ya le había ganado de manera similar por 0-1 en el primer partido, por lo que una remontada alemana resultaba casi imposible por la enorme diferencia individual y colectiva entre ambos equipos, si bien es cierto que al Barcelona le faltan jugadores como Messi, Ronaldinho o Deco.
Y efectivamente, el Schalke 04 no pudo remontar el resultado del primer partido, aún cuando, contra todas las previsiones, tuvo la pelota mucho más tiempo que el propio Barcelona, en un Camp Nou que no pudo completar su lleno como en ocasiones que fueron muy anteriores y menos trascendentes que ésta, al fin y al cabo, cuando se jugaba el pase a semifinales de la Champions League.
Pero una vez más, el aficionado al fútbol no se equivoca, y aún dando un paso que coloca a los catalanes entre los cuatro semifinalistas del máximo torneo europeo, no sólo el entusiasmo fue menor en la gente azulgrana, sino que logró dividir bien las aguas y despidió con aplausos tibios a un equipo que está lejos de jugar en su verdadero nivel, y que está entregando la Liga Española a manos de su eterno rival, Real Madrid, por segundo año consecutivo, sino que agitó los pañuelos blancos en señal de protesta por lo mal que el holandés Frank Rikjaard conduce la situación, si bien esa misma pañolada iba claramente dirigida a la dirigencia, encabezada por el presidente Joan Laporta y el director deportivo, Txiki Beguiristain.
Es evidente que aunque el Barcelona se encuentra ya en semifinales de la Champions League, el ciclo de Rikjaard como entrenador, y de varios jugadores-emblema de otro tiempo, está llegando a su fin, y a tal punto es así, que como veníamos anticipando en estas columnas, ya el propio club acepta sentarse a la mesa, algo en otro tiempo impensado y en medio de una temporada que está en la etapa de definición, con dirigentes del Inter y del Milan para cerrar el fichaje de Ronaldinho al calcio, mientras que es claro que Deco, el mejor amigo de Ronaldinho, también emigrará y con ellos, seguramente un tercer brasileño, Silvinho y Gianluca Zambrotta tiene grandes chances de regresar a Italia, en este caso para jugar por el Milan.
Todo lo contrario ocurrió con el Getafe y la paradoja de haber tenido sentenciada a favor la durisima eliminatoria de cuartos de final de la Copa UEFA ante el poderoso Bayern Munich a medio minuto del final del alargue, cuando el italiano Luca Toni logró el milagro de empatar 3-3 un partido que a cuatro minutos del final, los alemanes perdían 3-1, pero fueron ayudados por el extraño error del experimentado arquero argentino Roberto Abbondanzieri, y la fortuna, que juega a favor y en contra, y así como primero jugó a favor durante el partido de Madrid, cuando Braulio lo pudo sentenciar para el Getafe y se resbaló, luego el mismo jugador, en el alarue, pudo definir gracias a un resbalón de su marcador, Lucio, y en el mismísimo lugar, Abbondanzieri ni pudo retener un balón fácil que aprovechó Toni.
Anécdotas que al fin y al cabo cambian un resultado con imponderables de principio al fin en dos magníficos partidos que ennoblecen al fútbol por donde se lo mire, con un Bayer lanzado al ataque como local y mereciendo ganar, pero con un prolijo Getafe que logra el empate en el último minuto gracias a un soberbio gol del excelente lateral derecho rumano Cosmin Contra.
Y lo mismo pero al revés sucede en Madrid, en el coliseo Alfonso Pérez de Getafe, cuando otra vez Contra pone en ventaja al local pero en el último minuto empata Ribery, y cuando todos apostaban a la caída anímica de los españoles, éstos comienzan el alargue con dos goles seguidos y cuando todo parece terminado, un error de su propio arquero y un cabezazo salvador de Toni, entregaron la eliminatoria a los alemanes.
Lo que importa, lo que marcará la historia de las competencias europeas, y qué decir de la del Getafe, fue la epopeya de un equipo pequeño, con escaso presupuesto, pero con una excelente política de recurrir a la cantera y a valores jóvenes de equipos de la ciudad, cedidos para encontrar un lugar donde mostrarse, como Granero, o De la Red, y apoyados en la experiencia de tres o cuatro jugadores, y que sin embargo, con un jugador menos en el segundo partido, no sólo asustó a uno de los Bayer más fuertes de las últimas décadas, sino que pudo ganarle y no lo hizo por un imponderable.
Perder como el Getafe termina siendo más digno, que ganar como el Barcelona, por aquello que señalaba Barrera: en la vida, lo importante no es sólo ganar, sino cómo ganar y cómo perder, y qué se gana y qué se pierde en cada caso, y con qué dignidad.

Europa va concentrando cada vez más al fútbol (Yahoo)

Repentinamente, y cuando pocos lo preveían, llego la paz entre los poderosos clubes europeos y la FIFA. Nadie podía prever que luego de un lustro de durísimos enfrentamientos entre el llamado G-14, la entidad que contaba con los más fuertes clubes de Europa, que últimamente ya sumaban dieciocho, y que había llegado al lugar que más duele a los dirigentes del fútbol actual (los tribunales ordinarios de Justicia, a los que niegan y aborrecen), y la FIFA, el acuerdo sellado sea prácticamente total y definitivo, y que deja en claro algo fundamental: si bien todos cedieron, el acuerdo pasa por ir concentrando el fútbol mundial al continente europeo.

Si la FIFA, a través de su presidente Joseph Blatter siempre respondía secamente que el G-14 “no es un interlocutor válido” por no ser una confederación continental-cuando la FIFA, como entidad multinacional, sólo dialoga con las confederaciones continentales y en todo caso éstas deben dialogar con los clubes de su área-, ahora en cambio acepta la próxima conformación de una Asociación de Clubes Europeos, nueva, distinta al ya disuelto G-14, que es una forma de darles entidad.

Esto no es casual, porque este cambio rotundo de relación, por el que también se retiran las anteriores demandas judiciales que tanto ruido mediático hicieron, en especial el caso Olmers en Bélgica,- del que tantas veces hemos hablado en esta columna-, se debe principalmente a que desde hace escasos meses la UEFA es dirigida por el ex crack francés Michel Platini, considerado delfín de Blatter en la política internacional del fútbol, al vencer en las elecciones al sueco Stefan Johansson, claro opositor desde Europa a la política de FIFA y no casualmente candidato opositor a Blatter a la misma presidencia de la entidad mundial.

Desde que Platini asumió como presidente de la UEFA, puede considerarse que la FIFA extendió ahora sus dominios a lo que más le interesaba: el manejo del poder mayor del fútbol, el continente que alberga a los clubes más fuertes, y a los mejores jugadores del mundo, ya que a esta “meca” llegan de los cinco continentes. Y así fue como en una de sus primeras medidas, Platini inmediatamente comenzó a diseñar una Champions League del futuro en la que habrá más plazas para los equipos provenientes de países no tan poderosos de Europa (no casualmente, sus votantes a la horade elegir presidente de la UEFA). Además de favorecer a sus aliados, también podía interpretarse como un contraataque a los poderosos del G-14 que tanto presionaron a la FIFA con trabar la cesión de sus jugadores extranjeros a sus seleccionados, especialmente a los de países lejanos o periféricos, exigiendo el pago de un seguro para esas cesiones, y presionando para que se bajara la cantidad de partidos internacionales por año.

En esta materia, habíamos observado personalmente en Zurich a un Blatter cada vez más ambiguo cuando nos tocó estar en distintas ruedas de prensa de Blatter con el periodismo especializado, hasta que llegó esta semana en la que por fin, se difundió el acuerdo entre las partes, y para que el poderoso G-14 se disolviera, algo demasiado fuerte, y favorable, debió ocurrir, y así fue.

Si uno de los puntos del acuerdo es que ante cada cesión de jugadores a los seleccionados, por parte de los equipos europeos, éstos cobrarán un seguro por parte de la UEFA, de 4000 euros al día y por cada jugador, ya esto se acerca mucho a la pretensión original, pero si a eso se le agrega que desde 2008 los clubes europeos sólo se verán obligados a ceder una sola vez a sus jugadores a los seleccionados nacionales para partidos fuera del continente europeo, esto prácticamente obliga a todos los seleccionados no europeos que disponen de jugadores en Europa, a planificar amistosos dentro del continente europeo. De esta manera, claro, se evita el desgaste de los viajes de los jugadores, y al mismo tiempo, se atrae a las grandes figuras al continente europeo.

El mayor problema lo tendrán justamente países como Japón, así como Brasil, Argentina, Uruguay o México, tal vez Australia o Corea del Sur, o los africanos, porque sus públicos están casi condenados a ver a sus grandes estrellas en contadísimas ocasiones en sus estadios, sólo en las copas continentales, o en eliminatorias para los mundiales, pero en cuanto a amistosos, sólo una vez al año podrán ver a sus jugadores de las ligas europeas, lo cual suena a desequilibrio.
Cabe preguntarse si ahora, por ejemplo, Boca Juniors solicitará el mismo seguro de los 4000 euros diarios por jugador, cuando ceda a Carlos Morel a la selección paraguaya, o River Plate haga lo mismo cuando ceda a Sebastián Abreu a la uruguaya. Es un tema que seguramente comenzará a ser analizado ahora por los otros dirigentes, los no europeos.

Todo indica que a este ritmo, al fútbol “periférico” (por llamar así al de una segunda línea compuesta por dirigentes de federaciones como las principales de Sudamérica, México, Africa o Asia) deberán conformar una asociación parecida a la nueva que conformarán los clubes europeos, porque éstos, a través de Joan Laporta (presidente del Barcelona) y Ramón Calderón (presidente del Real Madrid), ya insinuaron que ahora van por lo que les queda, que ya no es tanto: cambiar la fecha de realización de la Copa Africa, que casualmente comienza este domingo en Ghana, que es la única que entorpece los torneos de clubes europeos al quitarles a los equipos a muchos jugadores (especialmente en Le Championnat francés).

Pero a no dudarlo: la llegada de Platini a la UEFA ya ha dado su fruto principal desde que ejerce el poder continental europeo: se disolvió el G-14, y se logró, por parte de los clubes europeos poderosos, lo que se buscaba: todo dentro de Europa y todo girando en torno a Europa, adiós a las largas travesías de estrellas que ganan fortunas, aunque éstas se coticen más cuando se destacan con sus selecciones nacionales y muchas veces llegan a Europa por eso mismo. Ahora Europa lo fiscaliza y lo decide todo, y con la anuencia de la UEFA y de la FIFA.

El nuevo orden mundial acaba de concretarse.

Ronaldinho, el Barcelona y una historia que se repite (Yahoo)

Todo indica que por fin comienza a formalizarse la inminente salida de Ronaldinho del Barcelona, si es por las claras declaraciones de su hermano, Roberto Assís, acerca de lo fácil que sería para el astro brasileño, acudir al reglamento de FIFA y escapar en base a una cifra muy baja en euros hacia otro destino, que hasta incluso podría ser el mismísimo Real Madrid, si bien suena improbable.
En verdad, la crisis entre Ronaldinho y el Barcelona lleva su buen tiempo, casi desde que el ex vicepresidente Sandro Rosell, hombre ligado históricamente a la empresa Nike y quien trajo a la mayoría de los brasileños del actual plantel, renunciara a su cargo enfrentado con el presidente Joan Laporta.
Desde ese momento, el vestuario del Barcelona comenzó a dividirse en dos, los que estaban con uno u otro dirigente, y si Ronaldinho representaba a los seguidores de Rosell, el camerunés Samuel Eto’o pertenecía al otro sector y eso explotó en un acto al que acudió el africano un año atrás, en el que se despachó hacia parte de sus compañeros y el propio entrenador holandés Frank Rikjaard, aunque luego intentara desmentirlo y el técnico hiciera la vista gorda para poder sobrellevar lo que quedaba de una liga pasada que fue más perdida por el Barcelona que ganada al final por el Real Madrid.

Todo indica también que el gran ciclo del Barcelona llegará a su fin porque crecientes rumores indican que Rikjaard ya ha comunicado que no continuará como entrenador (de allí los coqueteos con el portugués José Mourinho y hasta con el madrileño Rafa Benítez, ahora en el Liverpool), así como otros jugadores evidentemente se irán, entre ellos aparece con mayor nitidez el brasileño Deco (nacionalizado portugués) y no casualmente gran amigo de Ronaldinho. También es sabido que el italiano Zambrotta quiere regresar a su país y el Milan aparece como la gran opción, mientras que el francés Thierry Henry no pierde ocasión para decir que extraña a su hija en Francia, y Geovanni, que no se siente cómodo con una afición que prefiere a Bojan Krkic y no le manifiesta el mismo cariño.
Por otra parte, el desembarco del inglés Frank Lampard, de novio con una catalana y ligado futbolísticamente a Mourinho, así como los defensores centrales argentinos Ezequiel Garay (Racing de Santander) y Fabricio Coloccini (Deportivo La Coruña) están prácticamente seguros, y habrá un fuerte intento por el retorno de Cesc Fabregas (ahora representado por Dein, un hombre de estrecho vínculo con el club) y por el fichaje de la gran estrella emergente del fútbol francés, Karim Benzema, del Olympique de Lyon.
Lo que llama poderosamente la atención en el Barcelona es que parece ya un sino fatal que todas, o la mayoría de sus estrellas, comienzan con un gran esplendor, pero suelen terminar mal, incluso enfrentados con la entidad y con sus hinchas.
Un caso paradigmático de estos tiempos es el delantero argentino Javier Saviola, quien al llegar en el verano de 2001 luego de ganar y ser la estrella del Mundial sub-20 de su país y máximo goleador del certamen, no sólo arribó al aeropuerto de El Prat como la gran figura de la temporada, sino que aprovechando el tirón del fichaje espectacular que el Real Madrid había hecho con Zinedine Zidane, los medios deportivos catalanes pusieron a Saviola en el mismo plano que el francés, colocándolo en portada de sus diarios durante todos los días, y hasta siguiéndolo con sus periodistas y fotógrafos en sus cortas vacaciones en playas paradisíacas.
Apenas una temporada después, cuando ya Louis Van Gaal lo utilizó poco y fue perdiendo posiciones aún con veinte goles convertidos, ya Saviola era una pieza de recambio y muchos cuestionaban su fichaje. ¿Es que Saviola no había rendido, con veinte goles habiendo jugado poco, o es que el listón estaba demasiado alto y la comparación con Zidane, un jugador mucho mayor, ya hecho y consagrado, ante un juvenil que recién comenzaba su carrera, era inconducente? Parece mucho más lo segundo que lo primero.
Y esto suele ser muy común en el andamiaje y la estructura del Barcelona: el inicio es tan rutilante, es tanta la adrenalina puesta en el fichaje, que luego todo se va deshilachando y la sensación es que hasta las principales estrellas del mundo sufren un desgaste al verse desconsiderados al primer traspié.
No significa esto que Ronaldinho se haya comportado siempre como un superprofesional aunque debe entenderse que los jugadores son jóvenes, que tienen una vida privada, y que al ser “más que un club”, como reza el lema del Barcelona, sobre ellos hay una exigencia y una presión mediática difícil de sostener. Es claro que Ronaldinho era el niño mimado de los catalanes cuando llegó, y ni qué hablar cuando el Barcelona ganó dos ligas y la Champions League, pero en poco tiempo había pasado a ser villano, aunque nunca al punto del Judas que representó para muchos el portugués Luis Figo y su escandaloso pase directo al Real Madrid, considerado como una traición.
Pero al recordar la lista de aquellos jugadores que se fueron mal del Barcelona, aparecen desde Diego Maradona hasta Johan Cruyff, desde Luis Figo hasta Rivaldo, Ronaldo, Romario o ahora parece ser Ronaldinho, desde Bernd Schuster hasta Hristo Stoichkov o Javier Saviola. Y que parece que repetirán Ronaldinho, Henry y Deco cuando acabe esta temporada.
Y cuando todo eso pasa, hay que pensar en que muchas de las estrellas citadas pudieron tener puntos de conflictividad, pero algo pasa también con el club y con el trato que se le da a sus mejores jugadores. No basta con contratar a los mejores, sino mantenerlos y hacerlos sentir bien hasta el final. Y en esto, en algo está fallando históricamente el Barcelona.

El dominio inglés en la Champions League (Yahoo)

El sorteo de los cuartos de final de la Champions League arrojó, al menos, un alivio al presidente de la UEFA, Michel Platini, como a los principales dirigentes de los clubes del viejo continente, porque al menos ya es seguro de que la semifinal no parecerá la FA Cup con sólo equipos ingleses, debido a que Arsenal y Liverpool deberán eliminarse.

El riesgo de que cuatro equipos ingleses llegaran a ocupar los cuatro primeros lugares de la presente Champions League era claro, especialmente por la calidad de los planteles del Manchester United, el Chelsea, el Liverpool y el Arsenal, dominadores también de la Premier League, y lo que muestra con claridad que la realidad va en sentido contrario de aquellos que por años pregonaban que el fútbol y el deporte “nada tienen que ver con la política”.

¿Es posible que una actividad entre seres humanos, que además perciben dinero para jugar, en clubes que en muchos casos son sociedades anónimas que cotizan en bolsa, y que suben o bajan sus valores de acuerdo a sus rendimientos, no tenga relación con la política o con la economía?. No lo parece y si justo ahora la Premier League se asentó ya como la más importante de las ligas nacionales de fútbol de todo el mundo, no parece casual que sea justo en el momento en que la libra esterlina se encuentra en su valor más alto de cotización en los últimos tiempos, respecto al euro y al dólar.

Así es que la mueca de los dirigentes de la Roma porque le vuelve a tocar el mismo Manchester United que le acaba de asestar siete goles en una cercana noche de Champions en Old Trafford, no pareció muy distinta que la de los dirigentes del Fenerbahce turco al ver que el rival será el Chelsea, aún sin José Mourinho como entrenador.
De todos modos, vale aclarar algo sustancial que venimos repitiendo en estas columnas. Cuando hablamos de la “superioridad inglesa” en Europa, lo hacemos en cuanto al nivel de su impecable competición interna (ya sea Premier League, FA Cup, o Carling Cup), y de los excelentes planteles de los equipos en general y en especial los de vanguardia, pero esto para nada signifique que haya una superioridad de los futbolistas ingleses sobre el resto.

Es más, la paradoja está dada en que si bien Inglaterra hizo pleno en los cuartos de final de la Champions League clasificando a sus cuatro equipos para esta instancia, ninguno de los seleccionados británicos (Irlanda, Gales, Escocia e Inglaterra) ha logrado la clasificación para la Eurocopa de Austria y Suiza de unió próximo.

Lo explica muy bien Platini, el presidente de la UEFA, quien se preguntó “dónde está el triunfo inglés en la Champions League” al citar que el país que más aporta a esta competición es nada menos que Brasil, con la friolera de 94 futbolistas, y seguido por Francia, con 93 y cuando apenas en toda la competición hay 45 ingleses.
“Creo que la mejor medida para determinar el mejor país europeo en fútbol lo da la Eurocopa, donde juegan sólo los que nacieron en un país, y no en equipos, donde está permitido hasta jugar con todos extranjeros, como sucede en algunos casos”, dijo en la semana de manera contundente Platini, no por nada, francés de nacimiento.

Y también por esta razón es que la FIFA, a través de su presidente Joseph Blatter, viene estudiando la posibilidad de implementar el sistema de “6 más 5”, es decir, aceptar como mínimo seis jugadores del país de origen del equipo, y sólo cinco extranjeros por partido, algo que en estos tiempos de mercado es difícil de implementar.

Pero tampoco se puede reducir a la fortaleza de la libra el éxito de los equipos ingleses. También entre las causas está la buena organización de la Premier League, el alto nivel de exigencia en el fichaje de jugadores con una cantidad mínima de partidos internacionales con sus selecciones, y al mismo tiempo, la caída de credibilidad del calcio italiano, que le ha hecho bajar varios escalones como liga interesante para muchos extranjeros, quedando España como mayor competencia de la liga inglesa aunque ya resignada a un segundo lugar.

Incluso para España, el éxito de jugadores propios en Inglaterra como Fernando Torres en el Liverpool, Cesc en el Arsenal o los entrenadores Juande Ramos en el Tottenham o Rafa Benítez en el Liverpool, han potenciado su propio mercado aunque la penetración de la Premier por la TV es cada vez mayor y amenaza con seguir comiéndose a su principal competidora, justamente cuando la selección española va encontrando figuras propias en Gran Bretaña y la selección inglesa no sólo navega en la incertidumbre en cuanto a resultados sino que recurre al italiano Fabio Capello, a quien el Real Madrid rescindió el contrato aún siendo campeón de liga, para reencontrar su estilo.

Por todo esto, parece tener razón Platini: es más un triunfo de los equipos ingleses que del fútbol inglés en estos años en Europa.

José Mourinho: “Coloco al Barcelona y al Chelsea un escalón arriba del resto” (Yahoo)

- Se acercan los partidos de octavos de final de la Champions League y de alguna manera, al fútbol europeo de equipos le llega la hora de la verdad. ¿Qué cree que pasará?
- Es muy difícil saberlo, pero siempre los equipos nos dan indicios, por su situación, por el contexto, por la temporada que llevan. Yo coloco en general al Chelsea y al Barcelona un escalón arriba de los demás, por plantel y por cómo llegan a esta instancia, pero siempre el fútbol da sorpresas.
- Le resulta extraño poder observar estos partidos desde afuera, sin estar dirigiendo?
- Es en cierta manera una situación extraña para mí porque vivía siempre la Champions con una alta tensión competitiva y ahora la observo con una gran distensión. Vengo de presenciar la Copa Africa y todo se siente distinto, con mucha lamyro libertad, aunque falta “eso” que se siente en la competencia, esa adrenalina, que a los que nos gusta el fútbol nos parece hermosa, pero son partidos muy lindos para ver y analizar tambiñen con frialdad.
- O sea que en la eliminatoria entre Olimpiakos y Chelsea, allí usted tiene un claro favorito…
- Sí, bueno, siempre en teoría, el Chelsea llega mucho mejor a esta instancia aunque el Olimpiakos se ha reforzado bien, pero me parece que el Chelsea ha logrado mantener la base y será muy importante cómo lleguen las individualidades a este partido. Me refiero a la forma física, a qué momento futbolístico atraviesan. Pero me da la sensación de que el Chelsea depende mucho más de sí mismo que del rival y máxime jugando primero en Grecia. El poder definir como local en la revancha es muy importante y debería estar en cuartos.
- Más difícil parece pronosticar el Roma-Real Madrid…
- Sí. El Real Madrid, para mí, está en una segunda línea de candidatos a ganar la Champions junto al Milan tal vez, aunque se ha mostrado muy sólido en su propia liga, acaso como nunca. Se han potenciado jugadores que no estaban rindiendo con tanta regularidad y que han recobrado su forma, como Guti o Raúl, sumado a los que siempre andan en una misma línea. Por primera vez en años parece un equipo, y asi, con su historia y definiendo en el Santiago Bernabeu, no parece posible que se le escape pasar a la fase siguiente, pero no hay que descartar a la Roma, que depende mucho, eso sí, de Francesco Totti, y habrá que ver en qué condición física estará. De todos modos, no creo que el Real Madrid arme un dispositivo de marca sobre Totti porque no suele ser la característica de los blancos, y tal vez lo rodeen con Gago y el resto de los volantes. Será un lindo duelo porque la Roma ha logrado tener partidos excelentes y tiene un buen funcionamiento de conjunto, pero este Real Madrid es el claro candidato a pasar a cuartos de final.
- Otro choque parejo parece ser el de Liverpool con el Inter.
- Así es, porque si fuera por el presente, es claro que el Inter es superior en su andar de conjunto, y por individualidades y el momento que atraviesa es casi inexpugnable y casi se ha llevado ya la liga italiana cuando queda mucho en juego. El Liverpool puede parecer más tosco, si se me permite el término, y en ataque depende bastante de Fernando Torres, pero luego la historia tiene su peso, y es allí cuando el Liverpool saca mucha ventaja porque tiene esa fortaleza de los títulos conseguidos, y el Inter ha defeccionado muchas veces en los momentos más inesperados.
- ¿Y qué podría pasar en el Shalke 04-Oporto?
- Bueno, yo confío en el Oporto, que es un equipo con una gran tradición copera, pero también me parece que ese es un partido muy parejo, y es uno de los más impredecibles.
- Tenemos también un gran duelo entre el Lyon y el Manchester United.
- Este puede llegar a ser un partido con trampa para el United. Tiene, en principio, jugadores tan desequilibrantes, como los tres atacantes, Cristiano Ronaldo, Rooney y Tévez, sumados a Scholes o Giggs, que pueden hacer estragos, pero tendría que tener cuidado con un fuerte planteo defensivo de los franceses en Old Trafford si sacan ventaja en el primer partido, porque me sorprendió cómo el Manchester tuvo problemas en abrir el campo contra un equipo cerrado como el City. Tal vez una fórmula para ganarle sea ésta, o como la del Milan en la temporada pasada con Kaká, pero se necesita un jugador así de brillante. El Lyon tiene que poder superar por fin ese escollo que siempre lo dejó afuera en el momento clave de la Champions convirtiéndose en un eterno aspirante, pero me parece que el factor “Old Trafford” para la revancha, puede ser decisivo.
- Al Sevilla le tocará eliminarse con el Fenerbahce.
- Otro partido con trampa, que puede definirse mucho por el factor “Sánchez Pizjuan”. Al Sevilla lo coloco también en un buen escalón entre los máximos candidatos, aunque creo que la salida de Juande Ramos como entrenador y la muerte de Puerta le han sacudido un poco al plantel y es el momento de ver si efectivamente se ha recuperado. Enfrente tiene a un equipo mucho más difícil de lo que parece, con brasileños en los puestos clave, como Alex, o el propio Roberto Carlos, que le pueden complicar mucho, y aún más si logran un buen resultado en la ida como locales.
- Arsenal-Milan parece un gran choque.
- Sí. El Milan está teniendo una mala temporada, casi como acusando el final de un ciclo, pero es el Milan, tiene mucho poder, y una gran experiencia copera y por eso lo doy como favorito ante un Arsenal que juega bonito, que lleva años con el mismo entrenador, pero al que veo muy joven y sin mucha tradición en Champions, aunque me gusta mucho el momento de Cesc, que acaso tenga aquí la gran chance de su carrera para mostrarse como una estrella de este tiempo. Una muy bonita eliminatoria.
- Y finalmente, Celtic ante Barcelona…
- Creo que el Barcelona es amplio favorito y uno de mis grandes favoritos al título, si es que sus individualidades rinden como deben, porque tiene un gran plantel, y la diferencia a priori con el Celtic es muy grande. Creo que ésta, salvo una gran sorpresa, es una eliminatoria clara.

Ricardo La Volpe : “El fútbol mexicano se parece al español” (DPA Madrid, febrero 2008)

- ¿En qué momento se encuentra el fútbol mexicano?
- Sin ninguna duda, viene creciendo en los últimos 10 años. Con el seleccionado en las Copas América, en los Mundiales, sus equipos en las Copas Libertadores, se ganó una Copa Sudamericana y es clarito el crecimiento, pero como suele suceder en estos casos, la distancia entre equipos grandes y equipos chicos ya no existe tampoco acá.
- Se dice mucho en México que el seleccionado está estancado tácticamente ahora y que está necesitando de un plus para seguir creciendo.
- Es lo que le pasa a España, que tampoco que yo sepa ha hecho mucho que digamos en los mundiales, pero a nivel club ya sabemos lo que es. Se ve lo que es el Barcelona, el Real Madrid, pero a nivel selección es diferente y no tiene que ver una cosa con la otra por la cantidad de extranjeros que hay en la liga. En el fútbol mexicano pasa lo mismo que en España.
- Es decir que usted cree que es más un problema de estructura más que de este medio.
- De México creo que pudo hablar luego de 27 años en este medio, y creo que el problema que hay es que en los puestos clave, como el portero, el defensa central, el volante y el goleador, siempre esos puestos son ocupados por extranjeros.
- ¿Vio usted a la selección mexicana ante Estados Unidos en el último amistoso?
- No….
- ¿No lo vió?
- No, no hablo de la selección….no viene al caso. Sí, ví el partido, pero entraría en un diálogo, una conversación, que no tendría sentido.
- ¿Lo dice por su enfrentamiento conocido con Hugo Sánchez, el seleccionador?
- Yo creo que conmigo no lo hicieron, lo de tener un respeto hacia la persona del entrenador, los jugadores. Se decía que yo debía llamar a X jugador, a tal otro, y entonces aparecía en la prensa una manija inadecuada contra mí.
- ¿Usted le ve futuro a la selección mexicana, de aquí a unos años?
- No sé qué me quiere decir. ¿A qué llama usted “futuro”?
- “Futuro” le llamo a ganar un título importante…
- (interrumpe) Grecia ganó un título importante. Y que yo sepa en este tiempo no lo ganó España. No se sabe. El crecimiento empieza en la base, en los clubes que hay, en las inversiones que hay. El crecimiento vendrá en la medida en que se trabaje abajo. Cuando se entienda que hay que invertir mucho en divisiones inferiores, se verán resultados, y a la vista está un seleccionado sub-17 que sale campeón mundial, que empiezan a salir muchos jugadores. Hay que trabajar en eso. Se han cometido algunos errores, como por ejemplo que los equipos tengan en sus filas cinco extranjeros en el momento de jugar Copa Libertadores que era el momento para fundar al jugador mexicano, para darle roce internacional, muchos de los equipos que entraban en la Copa Libertadores llevaban ocho, nueve extranjeros. Es volver a retroceder porque tanto que se luchó para entrar en la Copa Libertadores, primero jugando una eliminatoria ante equipos venezolanos, luego clasificándose directamente, para ir con extranjeros, porque ya en la Concacaf demostró tener una superioridad muy grande, pero no le da la prioridad a competir en la Libertadores que es donde debería estar la prioridad.
- Por lo que usted plantea, el fútbol mexicano de equipos correría riesgo en dos años, cuando estados Unidos, que tiene tremenda cantidad de dinero invertido en el soccer, entre a participar también de la Copa Libertadores.
- Lo que creo que va a pasar es que los clubes sudamericanos van a decir que si a México y a Estados Unidos les dejan participar en la Copa América, en la Copa Sudamericana o en la Copa Libertadores, ahora ellos van a querer participar en el norte o bien van a exigir un torneo de toda América.

Pato Abbondanzieri, una historia de grandes títulos y errores que marcan (El Mundo, 12-4-08)

El 17 de junio de 1989, la selección argentina se jugaba el pase a semifinales del Mundial sub-17 en Edimburgo, Escocia, y tenía controlado el partido ante Portugal (dirigido por Carlos Queirós), al que vencía 1-0. Pero el portero, preparado para un saque desde su arco, hizo botar el balón dos veces, un pícaro se le adelantó y le quitó la pelota, y no hubo otra solución que cometerle penalti. El intrépido delantero, que convirtió el empate, era un tal Luis Figo. Ya en el alargue de treinta minutos, Portugal convirtió el segundo gol y el equipo argentino quedó eliminado, y en el vestuario, el entrenador recibió al portero con duras críticas, pero eso no fue lo peor: ya en el vuelo de regreso, con los ánimos aún caldeados, el mismo portero tuvo que compartir asiento con el entrenador, Carlos Pachamé (quien fue ayudante de Carlos Bilardo entre 1983 y 1990), pero ya el trato fue distinto. “Seguí así que sos un fenómeno”, le dijo Pachamé al portero, que no supo si tomarlo en broma o en serio. Ese portero no era otro que Roberto Abbondanzieri (Bouquet, Santa Fe, 19/8/1972), dueño de una historia de éxitos, como ser uno de los jugadores con más títulos en la rica historia de Boca Juniors (nada menos que 14, 6 locales y 8 internacionales) o premio Zamora en su primera temporada en el Getafe (2006/07), como también de otras con hitos dolorosos que marcan a cualquier deportista.
Abbondanzieri llegó a Boca por un millón de dólares en 1997 luego de que le costara afianzarse como titular en Rosario Central, club en el que debutó profesionalmente en 1994, donde peleaba el puesto con Roberto Bonano, y a su llegada a Boca, tampoco le fue fácil. Tuvo que sentarse en el banquillo a la hora de una oportunidad en el exitoso ciclo de Carlos Bianchi como entrenador y con el colombiano Oscar Córdoba por delante, hasta que para 2001, planteó que era el momento de decidir: o transferían a Córdoba o él se marcharía buscando una oportunidad en otro lugar. Los resultados se conocen: Córdoba se fue al Perugia italiano y por fin, “El Pato” tuvo su oportunidad hasta llegar a la cima en esas seis temporadas y convertirse en el portero titular de la selección argentina en el pasado Mundial de Alemania.
Ya en Rosario Central, en la Copa Conmebol 1995, había protagonizado una histórica remontada en la final ante el Atlético Mineiro de Brasil, al que el equipo argentino debía vencer por cuatro goles de diferencia en la revancha, y lo consiguió en un final memorable.
En Boca, aprovechó al máximo su oportunidad. En la única temporada sin Bianchi como entrenador (2002) entre 1998 y 2004, trabajó como nunca su saque con los pies junto a Celso Otero, el ayudante de campo del entrenador uruguayo Oscar Tabárez, pero a su regreso, Bianchi no dudó en hacerle pasar algunos duros momentos cuando tras un partido oficial, el Pato erró varias veces el destino de sus envíos desde la portería. En los entrenamientos siguientes durante toda la semana antes de un derby ante River Plate, Bianchi le dio el peto que indicaba que perdería su lugar en el partido más importante del año, y sólo un día antes, el sábado, y luego de que el Pato no cometiera un solo error con los saques, lo reconfirmó como titular.
Si bien en Boca fue gran protagonista y héroe en definiciones memorables (como aquel último penal parado a Maxi López en el infartante River-Boca de semifinales de Copa Libertadores 2004, que se jugó en un Monumental sin hinchas de Boca, con 75.000 personas en contra, o aquellos penaltis parados a Pumas de México en la final de la Copa Sudamericana 2005, y convirtiendo el suyo, que valió otro título internacional), también tuvo sus sinsabores, como cuando en esa misma Copa Sudamericana fue expulsado en Brasil en el último minuto del partido ante el Inter de Porto Alegre, cuando una falta de Fernando Gago permitió un tiro libre muy cerca del área de Boca. Las airadas protestas de Abbondanzieri, por lo general tranquilo, motivaron su expulsión y la polémica debido a que se relacionó su intempestuosa reacción a que la selección argentina jugaría un importante amistoso ante Inglaterra en Suiza, dos días después de la revancha ante el Inter, en la Bombonera. Tuvo que aclarar que la expulsión no fue buscada a propósito.
Discutido antes del Mundial de Alemania por muchos sectores, debido a que no ofrecía la misma seguridad que en Boca, desde que Marcelo Bielsa lo confirmó como titular de la portería argentina a sus 32 años desde la Copa América de Perú, las críticas llegaron a su clímax en un partido amistoso ante Croacia en Suiza, a pocos meses de la máxima cita, cuando cometió duros errores de colocación, pero ya con José Pekerman en el banquillo, fue confirmado, y apoyado por sus colegas con los que siempre tiene buena relación (él mismo recomendó a Oscar Ustari para el Getafe).
Ya en el Mundial, pese a cumplir con las expectativas, también hubo lugar para la polémica, cuando el 30 de junio, y ante el seleccionado local, sorpresivamente se lesionó y pidió el cambio en la segunda parte, cuando Argentina aún se imponía 1-0 y debió ser reemplazado por Leo Franco. Pocos minutos después llegó el empate alemán, y el especialista en atajar penaltis, no estaba en la portería. Tras el partido, Abbondanzieri explicó que no sentía las piernas y que consideraba una imprudencia continuar así pero la polémica ya quedaba definitivamente instalada: para algunos, hizo bien. Para otros, debió seguir igual.
Alfio Basile, quien lo tuvo en otro ciclo ganador en Boca (2005/06), lo confirmó una vez más en el nuevo ciclo en la selección argentina, cuando emprendió el camino del Getafe, buscando, según siempre dijo, “tranquilidad” para el final de su carrera.
Pero la historia parece empeñada en no dejar que el Pato Abbondanzieri disfrute de su familia, del automovilismo, una de sus grandes pasiones, y de no tener que viajar tanto con un equipo., antes de regresar definitivamente a su Bouquet natal, a cuidar sus campos y egresar a sus mayores afectos.

El fútbol italiano, secuestrado por la violencia (Minuto 90, Dinamarca)

Acaso el 11 de noviembre de 2007 puede ser el principio del fin, aunque un mes y medio después, buena parte del calcio parece haberlo olvidado, con los hechos que corren tan vertiginosamente. Ese día perdió la vida el joven de 26 años e hincha del Lazio romano Gabriele Sandri, cuando iba con su coche y acompañado de amigos rumbo a Milan para seguir a su equipo ante el Inter, tuvo una discusión en una estación de servicio de la autopista de Arezzo (Toscana, en el centro de Italia) con hinchas de la Juventus, y el policía Luigi Spaccarotella disparó (según él, para disuadir a las partes) y su disparo terminó ingresando por la luneta de Sandri, cuya muerte impactó a toda la sociedad italiana.
Acaso también aquel funeral que pareció una manifestación cívica en la ciudad de Roma, con cinco mil personas (muchas de ellas hinchas de todos los equipos) siguiendo el féretro en la Iglesia de San Pío X, y hasta con un supercrack del equipo rival, la Roma, como Francesco Totti, acercándose para llorar abrazado a los padres de “Gabbo”, como se conocía en las discotecas de Roma a este muchacho conocido como disc-jockey, puede haber sido el puntapié para el inicio de un cambio radical y hasta desesperado para un país que respira fútbol, cuya selección acaba de ganar su cuarto Mundial en Alemania 2006, pero que aquella fiesta que llevó hace un año y medio a dos millones de personas al Circo Massimo para recibir a aquellos héroes, hoy apenas su es testigo de marchas en silencio o de protesta.
Desde hace dos décadas que algunos sociólogos (podemos citar a Antonio Roversi, de la Universidad de Bolonia, a quien tratamos y es autor de “Calcio y violencia en Europa”) vienen advirtiendo acerca de un fenómeno creciente y que es el de la violencia ultra, cuya expresión no tiene sólo que ver con el fútbol, sino que la mayor parte de los sectores más duros tienen contactos con organizaciones o partidos de extrema derecha o izquierda.
Desde hace rato que un partido entre Lazio (con ultras reconocidamente fascistas) y Livorno (ultras ligados al Partico Comunista Italiano) es motivo de un enorme despliegue policial y una batalla campal segura, algo parecido al odio que se conoce que existe entre los dos clubes romanos (Roma y Lazio), pero que puede estallar en cualquier lugar y en cualquier momento.
La muerte de Sandri derivó en que el mejor jugador del mundo de la actualidad, el brasileño del Milan Kaká, advirtiera que el calcio “`pierde credibilidad por los escándalos, aquel agente muerto (en referencia al policía Filippo Rascitti, de 38 años, asesinado tras una reyerta entre los ultras de Catania y Palermo el pasado 3 de febrero, cuando una vez más, la Federación dijo de parar el torneo, ahora el hincha de Lazio. Si se llega a desencadenar una guerra entre los tifosi más violentos y la Policía, el calcio corre serio riesgo de morir. Por eso hay que intervenir inmediatamente porque si sigue la violencia, los jugadores extranjeros se terminarán yendo de a uno”.
No parece que Kaká haya sido escuchado como se debía. Tras el asesinato de Sandri, el último caso de muerte en el calcio, la clase política, no casualmente, llegó a hablar de “guerrilla urbana” para definir lo ocurrido en la zona aledaña al estadio Olímpico de Roma, cuando al saberse la noticia de la muerte del joven, se suspendió el Roma-Cagliari. Fue entonces cuando los ultras de la Roma quisieron ingresar al estadio nuevamente para arrojar petardos e incendiar motos, coches, tachos de basura, y hasta intentaron asaltar un autobús con gente adentro, moviéndolo con la intención de volcarlo.
Los antecedentes hablan por sí mismos: el 6 de mayo de 2001, los ultras del Atalanta arrojaron una moto, e incendiada, desde el segundo anfiteatro norte del estadio San Siro, en un partido de su equipo contra Inter. No pasó nada de milagro, porque la moto dio contra butacas de abajo. ¿Cómo una moto pasó un control de seguridad para ingresar a un estadio?. Ese mismo año, fue agredido por ultras del Lazio el defensor brasileño de la Roma Antonio Carlos “Zago”, quien debió ser atendido de heridas, rasguños, y hasta de un golpe en una de sus orejas.
Pero una de las grandes locuras del calcio ocurrió el 22 de marzo de 2004, cuando se suspendió un clásico entre Lazio y Roma por un rumor (nunca comprobado) del asesinato de un niño en los alrededores del estadio Olímpico. En lo que parece ficción, y aunque desde los altavoces se desmintió la información y se convocó a los espectadores a continuar viendo el partido, que debía reiniciarse tras el descanso, lo cierto es que los hinchas creyeron más en los corrillos de voces y en algunos cánticos sueltos de “asesinos, asesinos” dedicados a la Policía, que a las propias instituciones, que trataron de explicar en vano a cincuenta mil espectadores, de que esa muerte no era real. Y aunque el propio árbitro recomenzó el partido, los hinchas de los dos equipos gritaban a sus jugadores para que no continuaran e invadieron el campo de juego para convencer también al árbitro, que recibió incluso una orden desde un teléfono celular que le alcanzaron, para que suspendiera el partido. Esa orden llegaba por parte del propio presidente de la Federación Italiana, nada menos, que implicaba resignarse ante el rumor, antes que luchar contra un desatino semejante.
Espectáculos como esos, en Italia abundan, en lo que es una muestra del estado de desarticulación social y de la pérdida de representatividad de las instituciones, algo que paradójicamente se planteaba Nicolás Maquiavelo hace siglos, pensando en Italia, y que recién tantos centenares de años después, pudo unificar Garibaldi.
El 13 de abril de 2005, Inter y Milan se eliminaban por la Champions League, cuando el árbitro alemán Markus Merk anuló un gol de cabeza del volante argentino del Inter Esteban Cambiasso, al considerar que había cargado contra el arquero Dida. Cambiasso increpó al juez por esta anulación e inmediatamente llegó la reacción ultra. Una bengala dio en el hombro de Dida, el locutor del estadio, en vez de decir que el partido estaba suspendido, sólo dijo que los jugadores “se retiraron al vestuario por un momento” y jamás pidió calma a los asistentes. Desde la tribuna del Milan, los hinchas colocaron una bandera que decía “cuando (Adriano) Galliani –presidente del Milan, pelado- se haga la permanente, el Inter ganará”. Lo increíble es que a los treinta minutos, los jugadores volvieron a reanudar el partido. Dida había sido reemplazado por Abiatti y a nadie se le ocurrió pensar que al regresar, los jugadores también habían perdido la batalla de la dignidad. Pero tampoco se les ocurrió que ante el clima que se vivía, por lo menos cambiar de arco sería beneficioso, y ni siquiera así, el partido pudo seguir.
Apenas un dìa antes, el partido entre Lazio y Livorno, se jugó en un estadio olímpico plagado de cruces esvásticas y 240 arrestados por disturbios. El 3 de diciembre de 2006, en ocasión de un Lazio-Fiorentina, los ultras romanos incendiaron una patrulla policial y burlaron las barreras de seguridad del estadio Artemio Franchi.
El fútbol italiano se fue desarticulando y no es casual que luego de los sucesos extradeportivos conocidos como el “caso Moggi” por el que se supo de escuchas telefónicas entre el director deportivo de la Juventus y dirigentes influyentes del fútbol italiano para beneficiar a su equipo y perjudicar a otros (especialmente el Inter), la violencia entre los ultras haya aumentado y el clima de crispación se hiciera insoportable. Ya nadie creía en sus dirigentes, en ese fútbol corrupto en el que ya no se sabía por qué llegaba o se iba un jugador de cualquier equipo y casi siempre escondía algún negociado (es el día de hoy que ya castigado Moggi, y con la pérdida de una liga y un descensos a Serie B, el dirigente sigue teniendo los mayores contactos, que son difundidos por los principales diarios, al tener éstos accesos a más escuchas).
Así llegamos al 3 de febrero de 2007 en ocasión del Catania-Palermo, dos equipos del sur italiano. El primer tiempo transcurría normalmente, pero todo se desencadenó con el arribo de los hinchas del Palermo, protegidos por la policía, lo que genera un primer enfrentamiento con los hinchas locales. Así, el partido debe suspenderse en el minuto 13 y por media hora, por la neblina producto de los gases lacrimógenos y las bombas de humo. La batalla se traslada al exterior, con la participación de 1500 policías antidisturbios y una bomba estalla dentro del coche del oficial Rascitti, que es trasladado al hospital Garibaldi, donde fallece tras 45 minutos de agonía.
El escándalo fue total. El presidente de la Federación Italiana, Luca Pancalli, anunció la suspensión de todas las categorías para la semana siguiente aunque alguien ironizó con que justo se paraba un torneo cuando a la semana siguiente no se había previsto jugar una fecha. “El calcio cierra. Ya basta. Es una situación que no quiero comentar”. “Perder la vida a los 38 años, como este oficial, es algo increíble. Esto ya no es deporte”, dijo Gianni Petrucci, el presidente del Comité Olímpico Italiano, y hasta el primer ministro Romano Prodi salió a apoyarlo: “contra la degeneración del deporte, son necesarias medidas fuertes”, la ministra de Deportes, Giovanna Melandri, estuvo todo el día reunida con el ministro del Interior, Giuliano Amato y hasta el diario “L’osservatore romano”, expresión de El Vaticano, pidió que “se suspendan todos los campeonatos italianos por un año”.
El único que desentonó con esta línea fue Antonio Matarrese, el presidente de la Liga, quien llegó a decir que el calcio “no se puede suspender porque los muertos forman parte del sistema. La Fiat no cerró para levantar cabeza. Podemos estar apesadumbrados, pero el espectáculo debe continuar”. Estas duras declaraciones de Matarrese, un hombre poderoso del fútbol italiano y mundial, fueron rechazadas de plano por todos. “No se pueden comentar”, dijo la ministra Melandi, o “locas”, calificó Prodi, o “desencantado e indignado”, se manifestó Petrucci.
Pero apenas nueve meses después, la muerte de Gabriele Sandri, venía a probar que pese a tanta frase dura de ocasión, todo indica que Matarrese tenía razón y el show debía continuar. Aunque la Municipalidad de Roma designara como “Jornada de Luto” por esta muerte, o que los hinchas gritaran “justicia, justicia” al paso del féretro del joven, o aunque el fiscal Ennio Di Cicco dijera que el policía Spaccarotella está sumamente comprometido al comprobarse que al apuntar su arma, lo hizo sosteniéndola con sus dos manos y eso se suele juzgar como “homicidio intencional”, o aunque en toda la ciudad de Roma aparecieran pintadas como “Estado asesino”, “Esbirros impunes” o “pronto, otro Rascitti”.
El presidente de la UEFA, el francés Michel Platini, que por años defendió los colores de la Juventus, se llegó a preguntar “¿qué tiene que ver el fútbol con lo que pasó en la autopista de Arezzo?”, mientras ue el entrenador campeón mundial con la selección italiana, Marcello Lippi, afirmó que es “cada entidad la que tiene que decirle a sus hinchas que el dinero que se usa para contratar jugadores, ahora será destinado para garantizar la seguridad”.
El estado de conmoción es total, aunque la clase política y deportiva italiana se debata sobre lo que hay que hacer, mientras todo sigue como entonces, a la espera de la próxima muerte. La sociedad parece ir muy adelante y marcando el camino. Webs como las de los periódicos “La Repubblica” o “Corriere della Sera”, promueven la votación de los lectores sobre si se debe suspender el campeonato o no. En el “Corriere”, el 69 por ciento de los encuestados cree que se debe suspender por un año, un 16 por ciento, por un mes, y un 14 por ciento, por una jornada, pero todos miran para el costado.
En su magnífico libro “Historias del calcio”, Enric González, corresponsal en Italia del diario “El País” de Madrid, recuerda que durante 2007 se suspendió el llamado “Calcio storico” en Florencia, porque en la ceremonia de los últimos años, en la que los habitantes imitaban el viejo “calcio” (que significa “patada”) que se jugaba en la época medieval, por los episodios violentos que se generaban. A ese calcio llegaron a jugar en aquel tiempo Lorenzo II de Medicis y hasta los papas Clemente VII y Leon XI.
“El Calcio (sostiene González) contiene altas dosis de violencia, pasión, fraude, dinero y disparate, pero es también un complejo mecanismo de símbolos, un código social”. Y parece difícil que todo eso vaya a detenerse con una industria de la que vive demasiada gente, en juego.
Por lo pronto, al menos desde esa misma ciudad que generó aquel Calcio medieval, ahora apareció la idea del “Tercer Tiempo”, a la que todos parecen querer adherir, y que consiste, como aún perdura en el rugby, que al finalizar los partidos ambos equipos convivan fraternalmente. La Fiorentina ya lo hizo en noviembre ante el Inter, aún perdiendo. Fórmulas distintas que se buscan para un país que respira fútbol, pero que se ha violentado ya demasiado y pende de un hilo, si no toma medidas a tiempo.