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viernes, 29 de noviembre de 2013

El enigma Barça (Jornada)



Perdió el Barcelona en Amsterdam ante otro clásico de Europa, el Ajax, y por 2-1. Cayó, de esta forma, el invicto en todo el ciclo de Gerardo Martino como entrenador, aunque no parece peligrar su clasificación a los octavos de final de la Champions League, que recién volverá a fines de febrero, mientras sigue líder en la Liga.

Todo esto indica que el resultado, en este caso, es lo de menos. Lo que menos interesa, lo que menos trasciende. En cambio, lo que sí traspasa las fronteras futboleras y llega a todo el planeta, lo que preocupa a los aficionados del Barcelona, a la prensa catalana, a los gustadores de ese juego que por años venía deslumbrando como pocas veces lo consiguió un equipo en los últimos treinta años, son las formas.

Este Barcelona enigmático que ya no respondía de la misma manera que en el pasado, que ya no seguía los preceptos de la cantera a rajatabla como en los tiempos de Josep Guardiola (casualmente o no, su Bayern Munich parece asemejarse a aquel Barcelona pero a más velocidad y con sello propio), fue pasado literalmente por arriba por un Ajax muy joven, que naturalmente mostró las enormes diferencias de movilidad, de sistema aceitado, y si se quiere, de juventud.

Por momentos, buceando en la memoria, que a veces es traicionera, este periodista pudo encontrar alguna semejanza con lo que le ocurriera al Maestro uruguayo Oscar Washington Tabárez, hoy en la selección de su país, cuando aquel glorioso Milan de los años noventa recurrió a su conducción tras el fin de ciclo de Arrigo Sacchi-Fabio Capello.

Grandes estrellas con casi todos los títulos (algunos perdieron la final del Mundial por penales ante Brasil, en Estados Unidos 1994), que habían deleitado a los aficionados con partidos memorables (este escriba aún guarda como tesoro un videocasete adquirido en el Ricordi de Términi en Roma como “Los 10 mejores partidos del Milan”), y el club rossonero recurría a un entrenador sudamericano exitoso, campeón con dos grandes, Boca y Peñarol, para tratar de cambiar de aire y revitalizar un ciclo que parecía caerse.

Pero Tabárez no pudo contra todo lo que se derrumbaba, llegó cuando lo bueno ya había pasado y con la necesidad de dar a luz otra etapa como todo en la vida, que nace, se desarrolla, madura y muere.

¿No habrá llegado Martino demasiado tarde para implementar lo que en teoría piensa que es lo mejor para el Barcelona? ¿No comienza a tener menos movilidad un equipo con tantas estrellas que lo dieron y ganaron todo, y que se liberaron, hace más de una temporada, de la durísima presión competitiva de Guardiola cuando éste se fue, y que se acostumbraron por un período demasiado largo, a decidir por sí mismos, con Tito Vilanova enfermo y con Jordi Roura haciendo lo que humanamente podía?

¿No habrá arribado Martino, con toda su carga de profesionalismo y su fuerza tras su gran campaña en Newell’s Old Boys, con la idea de reencontrar la motivación, que los de arriba presionen la salida adversaria como en los mejores tiempos, con la intención de un aprovechamiento total del genio que estaría como una moto en los meses previos a lo que debería ser su Mundial, y sin embargo nada de lo pensado fue así?

Lo cierto es que por el momento, este Barcelona es un enigma porque no se sabe bien a qué apunta, si a ganar, por el hecho de ganar, de mantenerse arriba, o si efectivamente pretende mantener esos principios que se originan en el fútbol-base y que, paradójicamente, se inspiraron en su rival del martes en Amsterdam, y en la llegada de un tal Johan Cruyff, presente en el Arena de la capital holandesa e identificado con los dos equipos por su enorme historia en ambos.

El Barcelona puede ganar y hasta ceder muy pocos puntos en la Liga porque tiene rivales en muchos casos inferiores a los de la Champions. Y puede hacerlo aunque ahora tire centros en los córners, sus arqueros más de una vez saquen la pelota y la tiren a dividir, sus delanteros casi no definan si Messi no está, o aunque ya no interese demasiado la posesión de pelota desde la explicación, también enigmática de que lo que importa es la efectividad cuando antes, tenerla resultaba efectivo, no era tenerla por tenerla.

Un día, todo cambió, aunque fue cambiando en los meses previos y hasta en el final de la temporada anterior, como ante el PSG y ante el Bayern, y hasta comienza a aparecer el fantasma de una posible salida de Messi (Inter, Manchester City, Bayern) y de jugadores “sin actitud”.

Por el momento, no es más que una derrota aunque es todo un símbolo, un enorme signo de pregunta que sólo el devenir de la temporada podrá responder, pero que se acabaran las certezas en un equipo que fue tan brillante, es una primera respuesta.

¿El sueño terminó? El tiempo dirá.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Una tarde con Götze (Por Fernando Vara de Rey)

 
 
Antes, durante, y después del nuevo clásico de la Bundesliga, la Liga española regresaba del parón internacional con una verdadera catarata de goles. 4 del Barcelona, 5 del Real, 7 del Atlético que son números que nos hablan con entusiasmo de grandes equipos y con inquietud de la extensión de un abismo entre los grandes y los demás incluyendo los digamos medianos. Como el Getafe, que navega por puestos europeos y fue vapuleado en el últimamente temible Vicente Calderón.
 
Sin embargo era Alemania el centro de la Europa futbolística durante el fin de semana. Borussia Dortmund y Bayern de Münich, dos de los más grandes del planeta en los vaivenes de esta década, se medían de nuevo tras su alternancia en la conquista de los dos últimos títulos, la victoria sin paliativos de los de Baviera en la final de Champions, y el consuelo no tan pequeño de los del Rühr en la última Supercopa.
 
Las bajas considerables en uno y otro bando podían ser  menoscabo de espectáculo pero en modo alguno de expectación. No estarían Hummels ni Gundogan, no estarían Schweizteiger ni Ribery. Pero son muchos los astros del fútbol que militan en Bayern y Borussia, y entre ellos el más aunque menos esperado: Götze, la estrella del Dortmund que anunció su pase al enemigo Bayern en vísperas de la final de Wembley.
 
Pep Guardiola decidió que de salida Götze presenciara el partido en el banquillo. Desde luego el español conocía la defensa de circunstancias que presentaban los locales en lugar de los siempre seguros Subotic y Hummels: Papastathopoulos y Friedrich. El primero abonaba el inventario de nombres extraños que visten la camiseta amarilla –Blasczylowsky, Lewandowsky, Mkhitaryan, Grosskreutz- en tanto que el segundo volvía a los terrenos a los 34 años y después de permanecer retirado durante varios meses. Siempre astuto, Guardiola dispuso un esquema destinado a encerrar a los locales en su feudo y a buscar las fisuras de su defensa de ocasión.
 
Así, el Bayern alineó un once muy agresivo: Lahm se colocaba en el medio centro, los laterales –magnífico Rafinha, imperial Alaba- desdoblaban una y otra vez. Javi Martínez desempeñaba todos los oficios y sus compañeros de medular –Kroos, Robben, Muller- buscaban las artes goleadoras de Mandzukic.
 
Desde luego la mayor parte del peligro corría a cuenta del Bayern. Pero el Borussia fue sacudiéndose el dominio rival con una buena combinación de disciplina y buen trato del balón: y cuando se juega con Reus y Lewandowsky, todas las opciones de victoria son razonables.
 
Cero a cero fue el resultado de la primera parte, y de los 20 primeros minutos de la segunda. Minutos antes Pep puso en marcha su plan menos secreto, el toque, dando entrada a dos especialistas: uno era Tiago y el otro… Götze. El hombre del día calentó en el túnel de vestuarios, ajeno a las iras de sus antaño seguidores devotos. Tomó nota sin duda Lewandovsky, muy tentado a emular su discutido tránsito.
 
Cambió enseguida el tono y el ritmo del equipo bávaro, que buscó la velocidad y las jugadas colectivas. Una de ellas acabó –no podía ser de otra manera- en la bota de Götze, que volvía a romper los corazones de los hinchas del Signal Iduna Park. Era el 0-1.
 
El Borussia, a siete puntos virtuales del líder, no tenía más remedio que atacar. Adelantó líneas, buscó desesperadamente la pólvora de su excepcional ariete. Pero inevitablemente abrió huecos, uno de ellos convertido en vía de tránsito en un delicioso pase largo de Tiago a un hasta entonces desaparecido Robben. Era el 0-2.
 
El holandés, siempre vehemente, colaboró de forma decisiva en el 0-3 que estallaba escasos minutos después. Robben cede a Lahm, y este a Müller que remata con pierna derecha: esta vez sí, los centrales del Borussia demostraron que tan solo pasaban por ahí.
 
El Borussia se retiró con la herida de un goleada sufrida en su casa y contra su más temido rival –no el más detestado, tal dudoso honor corresponde al Schalke 04-. Pero cuando uno cae en fútbol como cuando uno cae de un caballo, lo más recomendable es cabalgar cuanto antes: este miércoles, frente al Nápoles, será otro tarde de esplendor o de desaliento. Afortunadamente no hay tiempo de que fichen a Götze.
 
 
 
 

sábado, 23 de noviembre de 2013

¿Un Balón de Oro para Cristiano? (Yahoo)


De repente, la FIFA decidió reabrir la votación para el premio Balón de  Oro FIFA World Player cuando ya estaba cerrada y cuando sólo medió la gran actuación del excepcional delantero portugués Cristiano Ronaldoen  los dos partidos de la repesca para el Mundial de Brasil 2014.
Pocas veces en los últimos años, la FIFA fue tan clara para marcar un camino de lo que quiere y es que se diversifique el premio y no lo gane siempre el mismo (Lionel Messi) y aunque desde el punto de vista del marketing y hasta de la diversidad, sería bienvenido, desde la ética y la justicia deportiva, eso entra en una polémica.
Sería bueno aclararlo desde el principio. ¿Sería justo que Cristiano Ronaldo ganara el Balón de Oro como mejor jugador de 2013? seguramente sí, porque si bien Messi tuvo partidos de altísimo nivel, no tuvo la continuidad necesaria y en cambio sí la tuvo el portugués, tanto en su selección como en el Real Madrid, aunque no ganara títulos de importancia.
En todo caso, lo que se planteaba para este año, como novedoso, era la llegada entre los máximos candidatos de Frank Ribéry, por su gran actuación en la pasada Champions League que acabó ganando, y de manera notable, el Bayern Munich. Incluso, pocos protestarían si entre los máximos candidatos entrara el holandés Arje Robben, con cuya exquisita definición ganaron los muniqueses al Borussia Dortmund.
Pero se observa todo un movimiento de prensa que va favoreciendo a Cristiano Ronaldo que comenzó en el momento en que Messi cayó lesionado y no alcanzó la continuidad necesaria en el Barcelona y que lo ausentó en muchos partidos de la selección argentina.
Hasta el propio Messi alentó primero la llegada de Cristiano Ronaldo al Balón de Oro al citar en esta semana que el portugués se encuentra “en un momento excepcional”, aunque tras la extraña respuesta del delantero del Real Madrid, sobre que su gran forma se debe “a que si uno se prepara bien, no se lesiona”., el argentino colocó a Francia entre los favoritos a ganar el Mundial, una forma de apuntalar nuevamente  a Ribéry.
De cualquier modo, no está todo dicho y que se haya reabierto la votación no significa que el duelo del mayor premio individual del fútbol mundial vaya a alterarse y hasta parece responder a un intento por restituir la confianza de la FIFA con el Real Madrid y con el propio Cristiano Ronaldo tras la extraña teatralización del presidente Joseph Blatter con unos jóvenes, cuando imitó al portugués mostrándose como soberbio y afirmando que prefiere a Messi.
No es que Blatter no pueda preferir a Messi sobre Cristiano Ronaldo. Pero siendo el presidente de la FIFA, lo mejor sería no expresarlo en p{ublico y mucho menos en ese contexto y a poco de una votación en la que se ponen tantas cosas en juego.
Caben recordarr no menos de dos hechos en los que la FIFA demostró que cuando quiere, altera, si es necesario, lo que ya estaba instituid por ella misma.
En 1992, y para  sorpresa de muchos, la FIFA obligó al Nápoli a escuchar una oferta del Sevilla por el pase de Diego Maradona, aunque el club español no tenía los fondos para el pago y el italiano no quería trraspasarlo.
La FIFA prefirió apoyar al jugador, que no quería seguir en el Nápoli y que venía de purgar quince meses de suspensión por supuesto doping en la Serie Ai, y de esta forma, aún sin ser claros los avales presentados por el Sevilla, Maradona terminó jugando en el equipo andaluz y luego, cuando regresó a la selección argentina para la repesca contra Ausrtralia en Sydney, para la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994, tampoco hubo control antidoping, aunque el partido fuera de muchísima importancia.
Todo ese apoyo que recibió Maradona para que se vendieran boletos en el Mundial y para que hubiera cierta expectativa en un país que no lo garantizaba, quedó muy pronto en el olvido, y el mismo Maradona fue sancionado con dopíng y luego quince nuevos meses de suspensión por haber ingerido “un cóctel de sustancias”, a decir del doctor belga Michael D’hooge en la recordada conferencia de prensa de Dallas aunque luego se demostrara que no había sido así.
Es decir que la FIFA favoreció excesivamente a Maradona cuando quiso, y lo borró cuando ya no lo necesitó.
Más adelante, la FIFA abrió una votación en internet para determinar al mejor jugador de la historia y Maradona se impuso a Pelé, pero eso significaba un problema de relación con el astro brasileño y entonces decidió dar dos premios a la par, en un cambio inesperado.
Todos estos movimientos, como ahora la reapertura de la votación justo cuando terminó la repesca mundialista y Cristiano Ronaldo fue la gran figura, no ayuda ni al portugués, que bien pudo ganar el premio sin necesidad de estas maniobras.
Tal vez, si Blatter hubiera sabido callar o no hubiera necesitado actuar para imitar a Cristiano Ronaldo, no se habría llegado a todo esto, pero ya es tarde y la polémica ya quedó definitivamente abierta, gane quien gane.


jueves, 21 de noviembre de 2013

“Versatilidad” y “equilibrio”, las dos apuestas de Sabella (DPA)


Nueva York (DPA).- Tres esquemas tácticos diferentes en dos partidos utilizó el entrenador de la selección argentina, Alejandro Sabella, en los amistosos ante Ecuador y Bosnia Herzegovina, pese a lo cual se resiste a debatir sobre una supuesta pérdida de identidad en el juego, con dos palabras que van definiendo su siclo al frente del equipo albiceleste, versatilidad y equilibrio.

“La identidad no se pierde por defender con cuatro y atacar con tres, o defender con cinco y atacar con dos, sino por mantener la pelota al pie, salir jugando desde abajo y tratar bien la pelota, con equilibrio”, sostuvo Sabella, cuando fue consultado sobre los cambios en el sistema tàctico en los dos últimos partidos.

Sabella comenzó ante Ecuador en Nueva Jersey, el pasado viernes, con un sistema 4-3-3, que, se supone, será el que mayormente utilizará en el Mundial de Brasil si logra disponer de su once titular, con el que casi no pudo contar durante 2013 por lesiones, y que incluye a Sergio Romero, Pablo Zabaleta, Federico Fernández, Ezequiel Garay, Marcos Rojo, Fernango Gago, Javier Mascherano, Angel Di Marìa, Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero.

Sin embargo, ante el mismo Ecuador, y sin el genio de Messi ni Gago, fue dominado en el primer tiempo y cambió por un 4-4-2 con el que el conjunto argentino cambió el trámite del partido y ya pasó a dominar el juego, aunque no tuvo potencia en la definición.

Para sorpresa de muchos, y ante un rival que no parecía de los más temibles, como Bosnia Herzegovina, Sabella colocó tres días después en saint Louis en el campo a un equipo alternativo manteniendo una estructura básica (Romero, Fernández, Mascherano y Di María) pero con cinco defensores, tres volantes y dos atacantes.

Lo que parecía un esquema conservador, no lo fue tanto, y el conjunto albicelste fue amo y señor del partido, y apenas necesitó los primeros diez minutos para acomodarse en la cancha.

“No quedaban muchos partidos y quería ensayar las distintas variantes”, dijo luego Sabella, que sabe que antes del Mundial ya no quedan muchas posibilidades, apenas un amistoso en Bucarest ante rumania en marzo, tal vez uno en Israel o en Europa, y una posible despedida del equipo en Buenos Aires y ya luego vendrá la máxima cita.

En cuanto a la lista definitiva de veintitrés jugadores, Sabella ya tendría no menos de veinte confirmados, de no mediar circunstancias ajenas al juego.

Los tres arqueros están prácticamente definidos (Romero, Mariano Andújar y Agustín Orión), a los cuatro defensores titulares (Zabaleta, Fernández, Garay y Rojo) se les sumarían Hugo Capagnaro y José Basanta, mientras que cada volante titular ya tiene casi definida su alternativa (Mascherano-Lucas Biglia, Gago-Ever Banega, Di María-Maxi Rodríguez).
En el ataque, además de Messi, Higuaín y Agüero, tienen asegurado un lugar Rodrigo Palacio y Ezequiel Lavezzi.

De los tres restantes de la lista, todo indica que uno sería defensor (Sabella probó con dos laterales, Facundo Roncaglia y Lucas Orban que no habrían convencido demasiado, y estaría entre Fabricio Coloccini, Sebastián Domínguez y Nicolás Otamendi)), otro, volante externo (entre Augusto Fernández o Ricardo Alvarez) y otro, entre volante ofensivo y atacante (Eric Lamela, Mauro Icardi, Hernán Barcos, Franco Di Santo o Ignacio Scocco).


domingo, 17 de noviembre de 2013

Dos meses sin Messi (Yahoo)


“Es para San Filé”, lloraba, emocionado, Ronaldo Nazario de Lima en el  vestuario cuando Brasil se consagraba campeón mundial por última vez en Yokohama en 2002, con el excepcional entrenador Luiz Felipe Scolari, el mismo que ha vuelto para intentar la sexta corona como local.
Filé era quien ayudó a Ronaldo a atravesar los duros momentos con su rodilla y a llegar en perfecto estado a la máxima cita y  no sólo eso, sino que muchos consideran que la clave en ese Mundial fue que cuando todos los jugadores de élite llegaban con mucho desgaste después de una dura temporada, el notable goleador brasileño tenía una frescura que marcaba la diferencia, y el hecho de estar en el mejor momento y en ascenso en lo físico cuando el resto decaía.
¿No podría terminar pasando esto con Lionel Messi en el Mundial 2014? aunque de momento la mayoría de las expresiones después de su novena lesión muscular fueron de queja, no debería dejarse de lado un hecho singular: justo en la temporada previa al Mundial, Messi habrá tenido sus vacaciones más extensas sin fútbol oficial en muchos años, y luego habrá estado otros dos meses parado, recuperándose con tranquilidad hasta enero.
Más allá de algunas críticas que recibió el astro argentino por sus continuos viajes y partidos amistosos entre “amigos”, sus vacaciones sin fútbol oficial llegaron a tres meses, a los que hay que sumarles estos dos de paro de ahora, es decir que al Mundial podría llegar con cinco meses sin haberse expuesto al máximo rendimiento. ¿No podría esto ser visto acaso como una ventaja a futuro?
Más allá de estas consideraciones, ¿hay temor sobre la evolución de la lesión de Messi? creemos que lo que hay, y es lógico, es preocupación. ¿Cómo no estar muy atentos a lo que pudiera pasar con el mejor jugador del mundo, tanto ensu equipo, el Barcelona, como en su selección, la argentina, en una temporada que desemboca en el Mundial de Brasil?
No hay dudas sobre eso, pero aparecen una serie de condicionantes que hacen que todo se maneje con cierta calma, si bien el equipo argentino envió a Barcelona a un colaborador para enterarse de la situación muscular del astro.
Sorprendería que cuando Fernando Gago se lesiono jugando para Boca  Juniors, el manager de la selección argentina, el ex entrenador Carlos Bilardo, llegara a decir que si fuera necesario “me iría a vivir con él a su casa” como una forma de estar encima del jugador y controlarlo, a tan poco del Mundial.
Sin embargo, nada dijo Bilardo sobre un control de la evolucion de la lesión de Messi y además, siendo él mismo medico.
Sin embargo, esto tiene explicación y pasa por la muy buena relación que hace ya entablaron el Barcelona y la Federación Argentina (AFA) de cuando estaban en un juicio en el TAS por la negación del club catalán de cer a Messi a la selección olímpica en 2008 y fue el entonces entrenador, Josep Guardiola, el que decidió liberar al jugador, que regresó con la medalla dorada de Pekín.
Desde ese momento, el Barcelona y la selección argentina se fueron consultando y complementando en el cuidado de Messi, materializado con los continuos viajes del fisioterapeuta blaugrana Juanjo Brau y extendido desde que Gerardo Martino se hizo cargp del plantel catalán en esta teemporada, dada su excelente relación con Alejandro Sabella, el entrenador argentino.
Es por eso que Sabella siempre manifestó que no hay necesidad de presionar al Barcelona “que es un gran club y tiene un gran cuerpo médico”, aunque no quite que el equipo nacional argentino trate de obtener todos los datos posibles del grado de la lesión y su evolución.
Lo que resulta claro es que este parón futbolero de Messi aparece justo cuando el Barcelona ya no se juega mucho en la fase de grupos de la Champions League, parece tener buena marcha en la Liga y la selección argentina tiene muy pocos compromisos de cara al Mundial.
En cuanto a esquemas tácticos, entonces, parece haber perdido mucho más la selección argentina que el Barcelona, que cuenta con distintas previsiones para casos como éste y asi lo hizo saber Neymar, quien reconoció que Martino venia trabajando con él ante una posibilidad como esta.
Para la selección argentina, en cambio, la falta de Messi es un serio problema. La imposibilidad de un entrenamiento continuo hace que los planes B ó C quie Sabella pudiera armar, no tienen forma de ser trabajados lo suficiente por falta de tiempo.
Lo dijo el propio entrenador en la conferencia de prensa tras el magro empate 0-0 ante Ecuador en el amistoso del pasado viernes en Nueva York. “Como algunos otros entrenadores, yo nunca dispuse de mis jugadores en un torneo largo, como un Mundial o Copa América, porque asumí luego del torneo sudamericano de Argentina 2011 pero trabajaré todo lo que pueda y espero tenerlos a todos juntos para el Mundial 2014”.
Sabella viene ensayando distintas variantes tácticas en el equipo argentino. Sabe que encontró en Rodrigo Palacio, el delantero del Inter, a un quinto delantero fundamental pero también que necesita equilibrio en todas sus líneas y que Messi es irreemplazable (“si lo es en el Barcelona, que es uno de los mejores equipos de la historia, ¿cómo no lo va a ser para nosotros?”)
Sabella sabe muy bien que la seleccion argentina, sin Messi, es muchisimo menos. A lo sumo pasaria a ser un buen equipo, con capacidad de gol y problemas defensivos, que se debate entre mantener el esquema 4-3-3 o marchar hacia un equilibrio con un 4-4-2.
Por el momento, sigue buscando variantes, a la espera de que se recupere el mejor jugador del mundo.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Un tercio de campeonato (Por Fernando Vara de Rey)


Gol a gol y domingo a domingo, los principales campeonatos ligueros de Europa han consumado el primer tercio del Campeonato.  Es tiempo ya de medir confirmaciones y decepciones, peldaños hacia arriba y hacia abajo en la rutina esplendorosa del fútbol. En él la sorpresa es ingrediente móvil y perpetuo, así que con cautela veremos si permanecen las tendencias que marca el tercio inicial de las cuatro principales ligas del viejo continente. Bien puede decirse que en dos de ellas preside la continuidad, en otra la alternativa, en otra la incertidumbre.
En efecto la continuidad es la nota dominante en la Liga Alemana. En la pasada temporada el Bayern de Múnich se repuso con creces de haber caído derrotado en su feudo en la finalísima de Champions, restañando la herida con la triple corona: Champions League, Bundesliga, Copa. Alcanzadas tales cotas la misión de Pep Guardiola parecía tan clara como compleja: mantener al equipo en la cima, ungirle del fútbol de toque que hizo inmortal a su BarÇa. Lo primero parece en buena senda, tras 37 partidos invicto entre ésta y la pasada temporada y póker de victorias en la fase de grupos de Champions. Lo segundo va algo más despacio, si bien la autoridad con que el Bayern se impone a sus adversarios y el rendimiento de jugadores como Lahm y Ribery son ya síntomas de excelencia.
Más atrás quedan un Dortmund con apuros incluso para superar la fase de Champions y un Leverkusen meritorio pero al que es dudoso considerar como alternativa.
Precisamente el FC Barcelona figura como líder del otro gran campeonato en el que prepondera la continuidad: la Liga Española. Se critica la búsqueda de recursos diferentes al toque que propugna el Tata Martino, se llama la atención al rendimiento sólo discreto de Leonel Messi, pero lo cierto es que doce victorias y un empate en trece partidos revelan un inicio formidable.
Sin embargo los cumplidos más gentiles parece llevárselos el Atlético de Madrid. El carisma, la prudencia, el espíritu ganador de Simeone, han impregnado definitivamente a un equipo que ha sumado tres títulos en dos temporadas. Sólo  Bayern y Atlético cuentan por victorias sus apariciones en Champions, en tanto que en Liga los colchoneros aguantan a sólo 3 puntos el arranque fulgurante de los blaugranas. Tampoco la selección española es ajena a tal momento de esplendor, y ya es habitual que un puñado de jugadores del Vicente Calderón alimente las convocatoria de Vicente del Bosque: el último en incorporarse es Diego Costa, poderoso y turbulento en cada una de sus apariciones.
Entretanto el Real Madrid inició la Temporada con balbuceos, con un Ancelotti que parece haber tardado 3 meses en confeccionar un once solvente. Se traspasó a Ozil y se fichó a un Bale aún justo de forma, pero el retorno de Xabi Alonso y el esplendor de un Cristiano que revoluciona los partidos y acribilla las porterías rivales invita a pensar que los merengues aún tienen mucho que decir en esta Temporada.
La Liga Italiana sería la liga de la alternativa. Son ya varios los años en que el Inter y no digamos el AC Milán se han evaporado de las posiciones hegemónicas en el Calcio. En ausencia de ambos y superado su paso por la Serie B, la Juventus se hacía coser dos nuevos scudettos en las dos últimas temporadas. La condición presuntamente inmortal de Pirlo, la excelente medular con Pogba y Arturo Vidal, y un abanico de delanteros al que se sumaban Llorente y Tévez, hacían presagiar un tercer triunfo.
En el otro confín del país, el Nápoles contaba con argumentos para erigirse en revelación. El siempre competitivo Benítez volvía a formar un bloque sólido –como en Valencia, como en Liverpool, como en Londres- y volvía a probar suerte en Italia tras su efímera aventura interista. Un buen comienzo, y un buen rendimiento de los ex madridistas Callejón e Higuain, parecen haber hecho olvidar las gestas de Cavani.
Sin embargo el equipo a batir en este primer tramo ha resultado ser la Roma. Diez victorias en diez partidos, cifra inédita en la historia del Calcio, y un solo gol encajado, despertaban la expectación de todo el Continente. El francés Rudi García ha armado un bloque excelente alrededor de clásicos como Totti y De Rossi y donde hay espacio para jugadores de calidad como Pjanic y Gervinho. Sólo los dos empates consecutivos ante Torino y Sassuolo hacen dudar de las opciones de los capitalinos, trece años después de conquistar su última liga con Montella, Batistuta… ¡y Totti!.
Y la incertidumbre es la nota de la Liga Inglesa: el United acusó la marcha del sempiterno Fergusson y pareció borrarse pero vuelve, el Chelsea pelea dentro y fuera del campo a la voz de su redivivo entrenador pero no siempre con éxito, el Liverpool se apunta a la competencia a golpe de tantos del charrúa Luis García, el Tottenham añora a Bale y no acaba de encomendarse a Lamela, el City combina goleadas con fallos estrepitosos, y hasta el inesperado Southampton que dirige Pochettino se deja ver por las posiciones más ilustres de la tabla. Y entre todos ellos manda el Arsenal de Wegner: siempre lúcido, siempre valiente, nunca del todo fiable. Hace diez días batieron con autoridad al Liverpool, después vencieron a domicilio al Dortmund –ya en Champions-, finalmente cayeron sin mucha resistencia ante el United.
Tal vez sin embargo los “gunners” sean los más expertos en bogar en el océano de dudas de este primer tercio de Premier League. Podría ser, al fin, su año: buena noticia para el fútbol.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Así gana el Madrid (Yahoo)

¿Le encontró, por fin, Carlo Ancelotti la vuelta al armado del equipo del Real Madrid? A tenor de los últimos resultados, y pagando un precio demasiado caro (no sólo por lo que costaron los fichajes sino por todo el derrotero sin tan buenos resultados y un andar muy confuso en todas las líneas), todo indica que pudo haber empezado a encontrar un camino, aunque queda demasiado trecho por recorrer.
Cuando la temporada comienza a llegar a la mitad y cuando quedan tres meses para el momento clave de definiciones, el italiano Ancelotti trabaja con un nuevo esquema táctico a partir de algunos experimentos extraños que no le dieron resultado, especialmente el de la insólita primera etapa en el Camp Nou ante el Barcelona, cuando optó por Sergio Ramos como mediocentro, y corrió a Cristiano Ronaldo al medio para colocar a Gareth Bale.
Fue evidente que eso no tenía demasiado sentido y que sus propios jugadores no creyeron en este sistema y que en cada paso que un entrenador da en falso en un club como el Real Madrid, comienza a perder credibilidad, luego irrecuperable, a no ser que vayan regresando sus máximas figuras y que otras, como Bale, se vayan adaptando a la nueva realidad.
Este Real Madrid, al contrario de lo habitual, pasa por fases experimentales que no se han visto últimamente. Primero, porque no sólo viene de no ganar la Champions League desde 2002, sino que ahora también llega tras terminar la pasada temporada perdiendo la Copa del Rey en casa ante su rival de la ciudad al que siempre había dominado en los últimos quince años, el Atlético Madrid, que ratificó su momento otra vez en el Santiago Bernabeu con cinco meses de distancia.
Real Madrid hizo una buena pretemporada esta vez y sus resultados fueron casi óptimos y el plantel parecía descomprimido, aliviado, tras la ruidosa salida del portugués José Mourinho, pero siempre termina ocurriendo que el fichaje estrella del verano, en este caso el galés Bale del Tottenham, arriba a último momento, cuando hay que volver a desmontar el equipo que se armó trabajosamente, y a eso se sumó la polémica con Iker Casillas, cuando con cierta falta de tino, y dando a entender que responde a un mandato superior, dirigencial, Ancelotti lo dejó sólo para la Champions dejándolo en el banco de suplentes en la Liga, detrás de Diego López.
Aquella paz del inicio, aquella tranquilidad, ese alivio, fueron dando lugar a signos de pregunta sobre el once inicial, con el comienzo de la titularidad en manos de Luka Modric y de Isco, que parecía que iba a constituirse en la sensación de la temporada, con Karim Benzema asentado con la ida de Gonzalo Higuaín y con la zaga Sergio Ramos-Pepe sólida, intocable.
Pasados dos meses, es claro que Raphael Varane comienza a ganar terreno atrás, de a poco regresa Xabi Alonso en el medio, con lo que Sami Khedira o Modric deberán abandonar el equipo, y Angel Di María, que iba a irse y al que le pidieron que se quedara, cuenta cada vez menos porque Ancelotti se va decantando por un 4-3-3 con Cristiano Ronaldo y Bale en las puntas y Benzema en el medio, mientras que Isco perdió el lugar de privilegio y ahora es un habitual de los banquillos.
Este Real Madrid, contrariamente a lo usual, se fue armando casi de adelante hacia atrás. Se basa en la enorme potencia y en la gran definición de uno de los mejores jugadores del mundo, Cristiano Ronaldo, que atraviesa un momento excepcional, tal vez el mejor desde que llegara al club, mientras que ahora se va acomodando lentamente Bale en la otra punta y Benzema va consiguiendo instalarse en el once inicial para un 4-3-3 aunque sin un reggista fijo sino que los volantes son de ida y vuelta y los dos laterales acompañan la jugada cuantas veces pueden y hasta se les puede sumar Ramos en el juego aéreo.
Es un Real Madrid de un inmenso poder ofensivo, de una potencia tremenda, que hasta puede llegar a ser dominado en algunos momentos determinados de los partidos, pero que fue acentuando su verticalidad, su fuerza y su enorme capacidad de gol, hasta matar si le dan los resquicios necesarios.
Varane garantiza velocidad y manejo de los tiempos atrás, Ramos o Pepe, fuerza y juego aéreo, y Diego López atraviesa una etapa de gran confianza luego del espaldarazo de Ancelotti sobre el mismísimo Casillas.
¿Alcanzará con todo eso para terminar la temporada con alguno o varios títulos? Es algo muy difícil de saber hoy, aunque en la Liga ya parece algo complicado no sólo porque el Barcelona no juega como antes pero gana siempre la mayoría de los partidos, sino porque esta vez se sumó un muy regular Atlético Madrid en la lucha, si bien su entrenador Diego Simeone insiste con que al final de la larga temporada, se sentirá la diferencia de jerarquía entre ambos planteles.
En Champions, el Real Madrid ya ha podido demostrar sus virtudes y eso va generando, de a poco, un ambiente de confianza.
Habrá que ver cómo sigue la temporada y si el momento de los experimentos ya terminó, por fin, y se consolida el equipo que pretende Ancelotti.
 
 

domingo, 3 de noviembre de 2013

La elección de Diego Costa (Yahoo)

Finalmente, Diego Costa se ha decantado por jugar en la selección española en desmedro de la brasileña, luego de tener en vilo a ambos equipos nacionales y también al mundo futbolístico de los dos países, que pugnaron por el centrodelantero de moda de la Liga Española.
Por lo que se ve, Costa tomó la decisión de jugar por España luego de medir el real interés de las dos federaciones en disputa y comprobar que el genuino interés provino de “La Roja” y que una vez que se conoció el deseo de ésta, apareció, recién allí, el de la de su país, que no termina de encontrar un ataque definitivo camino a un Mundial que será crucial, debido a su condición de local, y tan cerca ya en el calendario.
¿Qué es lo que pudo determinar la elección final de Costa a favor de la selección española, cuando el deseo de todo jugador brasileño es hacerlo con la “verde-amarilla” de su país? Seguramente los años que hace que el jugador participa de la Liga, el consenso unánime que ha generado, y las encuestas con fanáticos de todos los equipos, no sólo el suyo, el Atlético Madrid, aceptándolo como el gran delantero del momento (de hecho, uno de los máximos anotadores de todas las ligas europeas en lo que va de temporada).
A todas luces queda claro que, extraño en un entrenador de la experiencia del de la selección brasileña, Luiz Felipe Scolari, o del director nacional de selecciones, Carlos Alberto Parreira, faltaron los reflejos en ellos y en la Confederación (CBF) para una primera convocatoria para Diego Costa.
Cuando se decidieron, en el momento en el que ya el entrenador de la selección española, Vicente del Bosque, había oficializado su interés en contar con él, en Brasil se levantaron como un resorte para impedir la llegada del delantero a uno de sus rivales más complicados en el Mundial y jugaron con el nacionalismo y la seguridad de que el delantero del Atlético Madrid acabaría decidiendo con el corazón, pero mandó la razón.
¿Hizo bien Diego Costa en decidirse por España y no por Brasil? Más allá de la comodidad de jugar en su liga y sentirse muy valorado por sus compañeros y por el ambiente de fútbol español, hay por lo menos dos circunstancias que generan dudas. Una de ellas, es que al menos originalmente, el esquema táctico de Del Bosque en la selección española, no admite un centrodelantero de sus características, al menos como titular.
Justamente, una de las grandes polémicas suscitadas en la selección española durante la pasada Eurocopa de Polonia y Ucrania pasó por la falta de uso de un delantero de área y en cambio, optar por el llamado “falso nueve”, que le viene generando los mismos problemas que al Barcelona: un gran porcentaje de posesión de balón, pero escasa concreción en la red rival.
La otra gran duda pasa por la cantidad de jugadores que justamente podrían ocupar ese puesto de Diego Costa, y que aunque la posición no sea tan rentable, abundan entre los habituales convocados por Del Bosque: desde Fernando Torres, Soldado, Negredo hasta Villa e incluso Fernando Llorente.
¡Qué garantías, entonces, puede ofrecer Del Bosque a Costa que no sea un par de convocatorias en amistosos futuros?
Por lo contrario, si bien es cierto que aparece tarde, Scolari sí tiene más lugar para Costa, aunque no reparó en él. De hecho, en la Copa Confederaciones (en la que precisamente ganó la final a España hace poco menos de cinco meses) optó por un delantero como Fred para jugar entre dos extremos (Hulk y Neymar), que es otro esquema que no es el que más favorece a Costa, porque necesita espacios para moverse, pero no hay un recambio tan grande y allí tendría seguramente más posibilidades y a lo sumo debería pelear por un lugar contra Alexandre Pato u otros pocos atacantes que con su nivel pudieran ocupar esa posición. Al menos, es lo que parecía, luego de ser convocado, en marzo de este año, para dos amistosos con Brasil ante Italia y Rusia.
Más allá de haber elegido jugar por España, lo que hay que destacar es cómo desde sus tiempos en el Rayo Vallecano, a los 25 años, Diego Costa ha logrado explotar hasta niveles tan altos cuando le tocó reemplazar nada menos que al colombiano Radamel Falcao en el Atlético Madrid, y con la dura exigencia del entrenador argentino Diego Simeone, funcionó a la perfección en dupla con David Villa.
Costa es el símbolo del jugador luchador, que se hace desde abajo, porque ya a los 16 años emigró al fútbol portugués, tuvo que jugar en equipos pequeños antes de llegar al Sporting Braga y luego, ya fichado por el Atlético en 2007, volvió a ser cedido al Celta y al Albacete, en la temporada 2010/11 por fin formó parte del plantel del Atlético Madrid, pero perdió la primera mitad de la siguiente temporada al romperse el ligamento cruzado anterior y el menisco de la rodilla derecha, por lo que ni siquiera fue inscripto.
Recién regresó para 2012, y el Atlético volvió a cederlo, esta vez al Rayo por seis meses, en el que contribuyó con una gran actuación a la permanencia en la Liga, lo que generó su retorno al Atlético y la historia ya más que conocida en la pasada temporada.
¿Fue correcta o incorrecta la elección de Costa? El tiempo dirá. Sería triste que luego de tanta puja entre las dos federaciones, el delantero se quedara sin premio, pero no parece alguien resignado. Luchará hasta el final, como en cada uno de los partidos que tiene que jugar. Es parte de su muy fuerte carácter.