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domingo, 29 de septiembre de 2013

El gran golpe de autoridad del Atlético Madrid (Yahoo)



Fue muchísimo más que un triunfo ante el Real Madrid, y en el propio Santiago Bernabeu, inexpugnable por tantos años, y ahora, escenario de la segunda victoria consecutiva ante el tradicional rival de la ciudad. El Atlètico Madrid venció con una demostración de gran superioridad, que no demuestra el 0-1 final, y no sólo sigue compartiendo el liderazgo de la Liga Española junto al Barcelona, sino que ahora sí, puede ser considerado como buen candidato al título.

Sin dudas, el Atlético tiene menos individualidades que el Real Madrid, si nos referimos a la calidad técnica de sus jugadores, pero hoy, aunque parezca raro, es más equipo en el funcionamiento colectivo. Se percibía desde el inicio de la temporada, pero este concepto se profundizó en el enfrentamiento entre ellos el pasado sábado por la séptima jornada de la Liga.

Después de mucho tiempo, el Atlético salió a jugarle sin miedo al Real Madrid. Muy bien plantado atrás, con dos líneas de cuatro aunque con posibilidades de llegada por ambos costados y con el turco Arda Turán manejando los hilos, y con David Villa pero en especial Diego Costa, la gran figura del partido, en posición ofensiva, siempre complicó a los blancos y les generó varias ocasiones de gol, que de milagro no cristalizaron.

De cualquier forma, Atlético consiguió el único tanto bastante pronto, en los pies del gran delantero Diego Costa (pasa por un excelente momento, más allá de algún exceso en la puja con sus adversarios, que lo coloca siempre al borde de la expulsión), y eso le generó no sólo una mayor tranquilidad, sino que pudo posicionarse en el campo para jugar al juego que mejor juega y que más le gusta.

Así es que el Real Madrid comenzó a notar que los minutos pasaban y que no le encontraba la vuelta al planteo rival, y descubrió que con espacios cerrados, ni Angel Di María, ni Cristiano Ronaldo, ni Karim Benzema tuvieron la movilidad necesaria como para dar vuelta la situación, sumado a que su entrenador Carlo Ancelotti, que acertó en los cambios en el entretiempo (todos vieron que debían ingresar Luka Modric y Gareth Bale), no tuvo el mismo efecto con el del joven Morata por Isco, quitando a uno de los pocos que podían generar algo distinto, ante la enorme superioridad táctica del adversario.

Ni siquiera en la final de la pasada Copa del Rey, en el Bernabeu, cuando hace apenas cuatro meses el Atlético se impuso sorpresivamente, los del entrenador argentino Diego Simeone habían jugado con tanta solvencia, pasando tantas veces al ataque, y teniendo tantas chances de rematar el partido, con un marcador mucho más amplio, que es lo que merecían.

Si bien Simeone insiste en que no tiene la calidad de jugadores que el Barcelona (al que le plantó cara e hizo sufrir en ambos partidos de Supercopa de España en el inicio de la temporada) o el Real Madrid, y que claramente se posicionó como tercero en discordia entre los equipos nacionales, es evidente que a partir de ahora, con todos los puntos ganados en juego en siete jornadas, no puede descartar la chance de pelear por el título hasta el final.

Comparte la punta con el Barcelona, a cinco puntos del Real Madrid, cuando los catalanes aún deben jugar ambos clásicos, mientras juegan la fase de grupos de la Champions League que podría colocarlos en los octavos de final y aún espera la Copa del Rey.

El gran dilema es si este plantel será suficiente para el abordaje de una larga temporada y cómo lo administrará Simeone, que manejó muy bien los tiempos en el Bernabeum, e hizo los cambios en los últimos diez minutos, es decir que tuvo casi todo el crédito para tomar las decisiones, siempre consultando con su ayudante y compatriota Germán Burgos.

Viendo a este Atlético jugar con tanto aplomo en un escenario difícil y siempre esquivo como el Bernabeu, y superando por tanta diferencia a un equipo con jugadores tan valiosos como el Real Madrid, puede notarse el excelente trabajo de Simeone desde que hace dos temporadas se hizo cargo de un equipo sin respuestas y que navegaba por una mediocridad sin luz al final del túnel.

Hoy, es un grupo confiado en sus posibilidades, sin techo, y que explota al máximo las capacidades de cada jugador hasta potenciarlos como en el caso de Diego Costa, a punto de pasar a jugar en la selección española si no es convocado pronto a la suya, la brasileña.

Diego Costa emerge como la estrella que carga el peso del ataque tras la salida del gran goleador Radamel Falcao al Mónaco, y su gran producción lo coloca en la punta de la tabla de goleadores del certamen.

Otras grandes producciones en el Bernabeu fueron las del volante Tiago, de gran presencia en todos los sectores, y ganando en ambas áreas en el juego aéreo, el lateral Filipe Luis, y los centrales Miranda y Godín, pero el funcionamiento del bloque fue notable y la confianza que puede adquirir a partir de este derby, es ilimitada.

¿Puede ser campeón de Liga este Atlético? No parece fácil a tan largo plazo, cuando los tiempos y la cantidad de partidos suelen jugar a favor de plantillas largas, pero tratándose del carácter de estos jugadores y de un entrenador tan ganador como Simeone, ¿quién se anima a descartarlo?

 


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Ben Johnson, 25 años después de la gran mentira (Jornada)



El despertador de la habitación de la villa olímpica de prensa sonó a las cinco de la mañana. Era Eduardo Alperín, periodista del diario “La Nación”, que me despertaba para decirme que fuera rápido a la sala de conferencias, que le habían detectado positivo a Ben Johnson.

La primera reacción fue decirle que por favor me dejara dormir, que teníamos pocas horas para descansar y que no era momento para bromas. El experimentado colega insistió, con voz seria, algo solemne, y comencé a darme cuenta de que podía ser verdad, así que junto al amigo Luis Blanco, de Las Parejas, Santa Fe, y los otros compañeros de habitación y del mismo piso, nos cambiamos a toda velocidad, pese a la modorra, y allí estábamos, frente a Alexis de Merode, presidente del departamento médico del Comité Olímpico Internacional (COI), que confirmaba que se había consumado la mayor mentira de la historia moderna de los Juegos.

Aquel sábado 24 de setiembre de 1988 habíamos llegado temprano, con Luis Blanco, al Estadio Olímpico de Seúl. No nos queríamos perder nada de una final histórica de los cien metros llanos, y además, bromeábamos con una frase de Quique Wolf acerca de que uno puede estar en la mejor ubicación, preparado de antemano, pero en una competencia así basta con estornudar para perderse todo.

Johnson ganaba ante un griterío ensordecedor, marcando un récord que superaba incluso a los 9 segundos con 83 centésimas del año anterior en el Mundial de Roma y ahora dejaba la impresionante plusmarca de 9’79”, a trece de su principal rival, el llamado “Hijo del Viento”, Carl Lewis, y hasta pudo haber perdido algunas centésimas de más distancia por sacarle el puño como saludo hacia atrás, burlón, al llegar a la meta.

No salíamos de nuestro asombro contemplando la reiteración por la pantalla gigante, una especie de espejo que agranda egos en los campeones, cuando por una cuestión que sólo se puede atribuir a una bendita intuición periodística, comencé a notar que la demora en la premiación era excesiva.

Se lo comenté a Luis, quien primero dudó, pero ante mi extraña decisión de bajar a la zona de vestuarios para ver qué ocurría, me acompañó. Lo que percibimos en ese lapso fue muy particular, con las chicas coreanas con las flores a punto de salir para la pista otra vez, rumbo al podio, con Lewis y el británico Linford Christie también esperando el momento de volver a ingresar, pero sin Johnson aún.

Desde un pasillo se escucharon gritos en inglés, que no pudimos determinar exactamente qué indicaban, pero era evidente la tensión, que alcanzamos a notar, continuó luego en la entrega de medallas, pero todo parecía una conjetura nuestra, propia de dos personas naturalmente desconfiadas luego de la rara circunstancia vivida.

Todo pareció desenvolverse en cierta normalidad hasta el llamado de Alperín y el desborde de consecuencias para Johnson y para el deporte en general. El COI suspendía al jamaicano nacionalizado canadiense por doping con estanozolol (un reforzador de masa muscular) y lo suspendía por dos años, por lo que la medalla dorada pasaba a Lewis, la plateada a Christie y la ebúrnea, al estadounidense Calvin Smith.

Johnson, en ese momento de 26 años (nació el 30 de diciembre de 1961 en Falmont) pasó en un momento de héroe a villano en Canadá, fue condenado en vida, sancionado en su país a perpetuidad como atleta, y aunque en 1991 fue indultado, volvió a competir pero apenas dos años después, el 17 de enero de 1993, dio nuevamente positivo, esta vez por testosterona.

Eso significó su destierro. Pasó a ser prácticamente un apestado y sólo Diego Maradona, que también se sintió víctima de un sistema como el de la FIFA que lo sancionó por “un cóctel de sustancias” (en realidad, había consumido un medicamento que en Estados Unidos es de venta libre y contiene efedrina), lo fue a buscar en 1997 como entrenador personal. Pocos lo podían entender como el argentino.

Johnson buscó reconciliarse con la sociedad y con el mundo del deporte por todas las vías posibles. En 1998 participó de una carrera a beneficio, contra un coche y un caballo y logró que en 1999 la Justicia canadiense aceptara su vuelta, pero tuvo que correr solo. Nadie quería competir a su lado.

La IAAF (Federación Internacional de Atletismo) desconfió siempre y decidió realizarle controles antidoping sorpresivos y en uno de ellos, apareció otro positivo por uso de un diurético que no era sino una máscara de otras sustancias dopantes. Ya estaba indefenso ante el mundo, y aún así, apareció Muamar Khadafi, el líder libio recientemente fallecido, para contratarlo como entrenador de su hijo Al Saadi, excéntrico futbolista que compró una insólita chance en el Calcio.

Ahora mismo, en 2013, Johnson sigue su carrera con obstáculos, muy lejos de aquella plana y veloz, tratando de convencer a todos de su bondad, recorriendo el mundo con el slogan “Elige el camino correcto”, no muy distinto de la campaña que quiere montar el ciclista estadounidense Lance Amstrong, héroe para tanta gente y más luego de superar un cáncer, que tuvo que confesar que siempre hizo trampas con el doping, tirando abajo la alta consideración mundial luego de sus siete Tours de France, ahora perdidos
Se cumplen 25 años de aquella extraña jornada, que encierra acaso la mayor mentira de la historia del deporte moderno, que este periodista vivió con mucha intensidad en Seúl y que recuerda como si fuera ayer.

 

 


martes, 24 de septiembre de 2013

Lombardos y partenopeos (Por Fernando Vara de Rey)



Comenzó el Calcio, con algo menos de esplendor que en lustros anteriores pero con una chispa de competitividad que se echa de menos en algunas de las grandes ligas. La crisis económica ha ido minando el poder de Inter y de Milán, aspirantes tradicionales a lucir el scudetto, y ha dejado como dominador a una Juventus que va dejando atrás el azufre de su penitencia en la Serie B. La Vecchia Signora resulta la gran favorita para alzarse con el título por tercer año consecutivo: con un equipo sólido en defensa, con un armonioso centro del campo en el que brilla el todoterreno chileno Arturo Vidal, con una delantera que cuenta con todos los recursos tras la incorporación de Tévez y Llorente. A falta de problemas la prensa italiana se cuestionaba por la ausencia continuada del delantero español (“Llorente, e solo bello?”, titulaba Tuttosport) de modo que entrenador y futbolista hubieron de reaccionar: Conte alineó a su flamante 9 frente al Hellas Verona, y Llorente zanjó la cuestión con un cabezazo a las mallas.

Roma o Nápoles son según la prensa algunos de los escollos que la Juve habrá de burlar en pos de su tercer scudetto consecutivo. Por el momento ambos comparten liderato y pleno de victorias, imponiéndose además en dos clásicos repletos de dificultades.
 
La Roma se enfrentaba a su eterno rival, el Lazio. Un derby siempre desbordante, inmenso. Uno y otro equipo se presentaban sin demasiados retoques con respecto al pasado año y con dos futbolistas que forman ya parte del escaparate de la historia: a un lado la magia luminosa de Totti, al otro el olfato voraz de Klose. Pero el nombre del día fue el de un semi-desconocido, un lateral izquierdo de nombre Balzaretti que en el día más señalado conseguía el primer gol de su carrera. Fue una jugada de fe, un doble remate que tuvo su expresión más hermosa cuando segundos después Balzaretti rompía a llorar sin desconsuelo. Su felicidad y la de la hinchada romana fueron totales cuando Ljajic marcaba el 2.0 de penalty, y dejaba a la Roma como líder en solitario.

Tal liderato no tardó sin embargo en ser compartido. Al caer la noche comenzaba en San Siro el duelo entre Milán y Nápoles, norte contra sur. El Milán presentaba un once repleto de jugadores jóvenes, y además de la baja de El Sharaawy padecía o tal vez no la ausencia de un repescado Kaká en la última oportunidad de su vida deportiva. Frente a los lombardos se alineaban los partenopeos, uno de los equipos de moda en el Viejo Continente. Lejos de amedrentarse por el traspaso de Cavani, el Nápoles parece haberse reforzado con tino en el cada vez más exportador fútbol español: llegaron Reina, Albiol, Callejón, Rafa Benítez como máximo responsable y sin duda decidido a vengar su mísero y breve período al frente del Inter.

Y llegó Higuain, quien pese a sus números y su espíritu de trabajo nunca contó con el aliento del inmisericorde Bernabeu: decían que fallaba demasiado, decían que se evaporaba en los grandes duelos. Pero si las cámaras no engañan Higuain se ha liberado de toneladas de tensión y está llamado a ser una de las revelaciones del Campeonato. Sus virtudes parecen encajar y multiplicarse en un equipo a su medida, dotado como es propio en los equipos de Benítez de orden táctico y presión asfixiante. Con tales armas la defensa local titubeaba en la salida del balón -¿dónde estará Thiago Silva?, parecían preguntarse- y la posesión visitante culminó en un primer gol por mediación del uruguayo Britos. 0-1 y sólo unos minutos después una bonita combinación suponía el 0-2. Gol, naturalmente, de Higuain.

Las posibilidades del Milán parecían esfumarse, máxime cuando Ballotelli abandonaba el campo con una cojera. Sin embargo alguno de sus complejos circuitos se recompuso y volvió, más grande y más combativo que nunca. El ex del City capitaneó la reacción rossonera, y en sus botas tuvo una gran ocasión que se quebró en el travesaño y más tarde dispuso de un penalty a favor. Corría el minuto 61 y se disponía a chutar con la confianza de haber transformado 21 de sus 21 lanzamientos como futbolista profesional; pero esta vez no pude ser, Pepe Reina adivinó y despejó el lanzamiento, con arrestos para enojar a un tipo temible. El mismo que aún tuvo tiempo de marcar el 1-2 con un remate extraordinario, el mismo que vio su segunda tarjeta amarilla ya camino de los vestuarios y que tuvo que ser contenido por sus compañeros.

Venció el Nápoles y la victoria supone su cuarta victoria en cuatro partidos y la confirmación de un equipo de hormigón que juega para ser alternativa. Venció el Nápoles y escribió una de sus páginas más felices tras 27 años sin poder derrotar a los rossoneri en su ilustre cancha. Ya no nos acordamos de aquel triunfo, pero si del capitán general de aquel equipo: era un tal Maradona, el de las botas aladas y la mano de Dios.

 

 


domingo, 22 de septiembre de 2013

El Barcelona gana entre dudas por su sistema (Yahoo)


Quince puntos sobren quince en la Liga Española, con dieciocho goles en cinco partidos, la Supercopa de España ganada al Atlético Madrid, y un debut con goleada de 4-0 al Ajax en el Campo Nou no parecen mostrar demasiado nuevo en el entorno del Barcelona, y sin embargo, hay varios elementos para el análisis que pueden llevar a dudar sobre si el camino es el mismo de siempre.
No sólo por un juego mucho más errático sino por algunas declaraciones de importantísimos componentes del plantel, llevan a pensar que algo distinto, nuevo, muy diferente a todos estos años pasados, puede estar generándose en el sistema de juego que tanto deleitó a los seguidores de todo el mundo, que no por casualidad se enamoraron de este equipo.
Días pasados, en una entrevista con un diario deportivo italiano, el defensor Gerard Piqué sostuvo que el Barcelona “estuvo demasiado atado al tiki-taka”, mientras que el propio Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, y que tuvo como base el precioso juego del Barcelona para llegar a la cima, dijo que “hay veces en las que es mucho mejor salir de contragolpe”.
No hay dudas de que el Barcelona necesitaba una corrección a algunos detalles de su juego. Siempre se puede evolucionar y luego de algunos años, y siendo observado por todo el mundo, era bastante posible que algunos equipos encontraran ciertos antídotos para contrarrestar la superioridad azulgrana, basada en una larguísima posesión de balón aunque sin la capacidad de gol que marcara en el resultado las enormes diferencias en el campo.
Desde esta columna se dijo muchas veces que aquello de jugar sin un centrodelantero de área, con capacidad de gol, para colocar un “falso nueve” sólo era posible en el caso de contar allí con Messi, por tratarse de un genio que puede resolver cualquier situación, pero sólo en ese caso concreto y no en cualquier otro.
También era claro que el Barça tenía problemas defensivos, ya sea en las espaldas de los marcadores centrales, en los contragolpes, como en el juego aéreo por no tener, excepto en Piqué, defensores demasiado altos.
Asimismo, sostuvimos que aunque la mayor parte de la prensa elogió el desempeño de Cesc Fábregas, éste rinde muchísimo más cuando juega en la posición de Xavi Hernández que cuando lo hace en el de Messi, por la sencilla razón de que no es delantero y que no tiene la capacidad de gol para reemplazar al genio argentino.
Pero no es que en el inicio de esta temporada el Barcelona se haya dedicado a corregir estos detalles o agregarle otros que el entrenador Gerardo Martino crea necesarios, sino que ha comenzado a verse, de a poco, un equipo que fue perdiendo posesión de balón, una de sus piedras filosofales, sin que por esto haya mejorado en el aspecto defensivo.
Un Barcelona mucho más terrenal, aunque con enormes individualidades, sigue rematando partidos ahora mucho más parejos, en los que, por perder el control de la pelota en muchos casos voluntariamente (para cederla y partir de contragolpe, o por menos vocación para conservarla), sus rivales han comenzado a tener impensadas situaciones de gol que una y otra vez viene conjurando un arquero como Víctor Valdés, en uno de sus mejores momentos como profesional, hasta alcanzar la momentánea titularidad en la propia selección española.
Sin ir más lejos, lo ocurrido en esta semana que pasó puede ilustrar muy bien a los lectores. Ante el Ajax, en el debut por la Champìons League en el Camp Nou, un Messi que no participó demasiado del partido, sin embargo concretó un hat trick que estableció una diferencia ante los holandeses que para nada se vio en los noventa minutos y que sólo la naturalidad del argentino pudo generar.
En otro tiempo, y ante un rival tan débil como el Ajax, el Barcelona habría dado un concierto de toques, tratándose de otro equipo acostumbrado a la posesión. Sin embargo, el propio Messi ensayó la explicación del contragolpe, en un partido que no se prestaba para eso porque no es que los holandeses hayan dominado el juego.
No muy distinto fue lo del sábado ante el Rayo Vallecano en Madrid y con un resultado idéntico, por la Liga, aunque esta vez el hat trick fue de Pedro Rodríguez. El Barcelona goleó y la diferencia pudo ser mucho mayor aún, pero los locales, con muchas menos figuras, dispusieron de varias ocasiones de gol, tapadas una y otra vez por Valdés, y cuando el partido estaba 0-1, Trashorras tuvo un penal para empatar pero el arquero azulgrana tapó una vez más.
El Barcelona, sin dudas, se encuentra en una etapa de transición y es evidente que su entrenador, Martino, se halla en la búsqueda de nuevas vías, de mejorar el sistema colectivo, y los resultados lo acompañan y le permiten trabajar tranquilo.
Sin embargo, sería interesante ir sabiendo el rumbo, hacia dónde se dirige el  sistema del Barcelona. Si va a seguir manteniendo el respeto por la pelota, la posesión, el preciosismo con el que subyugó a millones de amantes del fútbol, o si piensa a renunciar a tantos años consecutivos de hermosos momentos, buscando un rendimiento utilitario que permita seguir ganando, a costa de perder todo lo conseguido.
Este columnista recuerda aún cuando en el Mundial de Clubes de 2011, en la Botica del Barça, tienda de productos oficiales montada al lado del predio de Yokohama Marinos, donde se entrenaba el equipo catalán, se vendían camisetas y equipaciones con el escudo del club y la inscripción “Fútbol de Posesión”.

Es eso lo que hizo crecer al Barcelona en el mundo entero, y esa es su marca principal. No debe olvidarlo ni aún ganando. ¿Será así?

jueves, 19 de septiembre de 2013

Fútbol y Antifascismo


 
Gracias a la gentileza del colega y amigo Rubén Costa, reproducimos este artículo publicado en la web del Colegio de Periodistas de Cataluña.
Esta fue una de las temáticas abordadas durante las últimas jornadas de Unitat contra el Feixisme i el Racisme celebradas el pasado mes de junio en el Centre Cultural Islàmic Català del Clot, en Barcelona, visto desde la particular perspectiva de Carles Viñas, historiador, y de Natxo Parra, abogado y miembro del Fanclub Catalunya del F.C. Sankt Pauli.
 
 Nos gusta el fútbol....
 
 
"Quiero aclarar que me gusta el fútbol, soy futbolero y por eso creo que hemos de ser críticos y los aspectos que no nos gustan los hemos denunciar. Por ejemplo, la violencia, los casos de racismo y xenofobia que son una lacra para el fútbol, para así poder mejorarlo””, así comenzó la intervención de Carles Viñas, un apasionado del fútbol que sigue a la distancia, al igual que Viggo Mortensen y el Papa Francisco, las vicisitudes del San Lorenzo de Almagro de Argentina.

Casi toda su intervención navegó entre el entusiasmo y la desazón, por los claroscuros tan evidentes que muestra el fútbol en estos casos y por las reacciones tan dispares que suelen dar las instituciones y los gobiernos frente a este fenómeno. Historiador y autor del libro “"El mundo ultra. Los radicales del fútbol español (2005)", Viñas considera que “Ultras no es un buen nombre para explicar estos grupos, no es un termino que engloba la totalidad de los seguidores que hay en el estado español. Por qué? Porque muchos se llaman anti ultras, porque la palabra ultra, en esencia, tiene reminiscencias históricas vinculadas con la ultra derecha que muchos de estos grupos rechazan - por ejemplo: en el País Vasco, los seguidores del Athletic de Bilbao se llaman anti ultras. Por lo tanto, desde mi punto de vista, creo que radicales, seguidores radicales es un termino más exacto para referirnos a este tipo de agrupaciones”

Los inicios en España

En el estado español este fenómeno tuvo su origen durante el Mundial 82, cuando con la llegada de los “tifosi” italianos y los hinchas ingleses, muchos jóvenes se sintieron atraídos por la animación, el color, los cánticos y las banderas. Los pioneros, entre otros, fueron los Boixos Nois del Barça y los Ultrasur del Real Madrid. Las primeras imágenes de las gradas no dejaban de ser llamativas, en el caso de los Ultrasur convivían punks, heavys, banderas anarquistas y neofascistas, un conglomerado de opciones que luego cambió.
Según Viñas existe “una pluralidad pseudoideológica. Hablar de estos grupos y vincularlos a una ideología o política determinada es muy complicado. La mayoría de estos grupos reproducen eslóganes, cánticos, una cierta parafernalia y simbologia, pero que no va más allá de esto. No tienen formación política, por lo tanto, no los puedo vincular a la política”

Durante la década de los años 80' y 90', la estética de muchos de estos grupos se hizo más definida (cabezas rapadas, botas) y se le sumó la espiral de violencia con los primeros muertos en enfrentamientos entre grupos. Ante ello, el desconcierto de autoridades y policía minimizando la situación. Pero, al final, en el marco de la Ley general de Deportes (1990), se termino por generar operativos especiales para el fútbol, como es la Unidad Control Operativo (UCO) que está presente en todos los estadios de primera y de segunda división del estado español.

A finales de los años 90' y comienzos de este siglo asistimos a un nuevo cambio debido a la presión policial, social y a la falta de relevo generacional. Muchos de los integrantes son, como dice Viñas, “veteranos, con muchos antecedentes policiales, y por eso disminuye la violencia”. La nueva moda, estética y pseudopolítica, tiende hacia los denominados “grupos de animación" no políticos que fue una tendencia común, prácticamente en la totalidad de Europa”.
El racismo, una doctrina que va muy de la mano con el fascismo, fue otra de las grandes problemáticas abordados en estas jornadas.

Y con el racismo, ¿qué pasa?

“La mayoría de las medidas y acciones contra el racismo en el fútbol son liderades por Inglaterra, que es el país en el que hay más tradición en este tipo de acciones. También son las que tienen más fuerza porque involucran a la gran mayoría de los estamentos del fútbol: desde el Sindicato de Futbolistas Profesionales a la Federación Inglesa como es el caso de la campaña Kick it Out”. Pero en España, tal como indic Viñas, "Hacer esto es muy difícil, aquí tan sólo son algunas figuras públicas, o sea, los jugadores profesionales que se implican, como Piqué, Messi, Keita, que como gesto es importante, pero se necesita una mayor implicación de todos los actores institucionales del fútbol español”.

“Aquí se actúa a golpe de reacciones”, asegura Viñas. “Pasa algo, como el caso de Samuel Etoo en el campo del Zaragoza, en el año 2010, donde el jugador fue recibido con los gritos de mono, y entonces se crea un Observatorio contra la Violencia, el Racismo y la Intolerancia en el fútbol. Es un Observatorio que existe en teoría, ya que desde aquel año, a su presidente Javier Duran no lo han convocado a ninguna reunión del Consejo Superior de Deportes. No hay voluntad de acabar con los casos de violencia, racismo y xenofobia en el fútbol. Se tiende minimizar y banalizar los hechos y este sentido el caso Aragonés fue paradigmático". En octubre de 2004, Luis Aragonés fue grabado durante una sesión de entrenamiento diciendo a José Antonio Reyes que él era mejor 'que ese negro de mierda', refiriéndose a su –en su momento- compañero de equipo en el Arsenal, Thierry Henry. Un hecho como este en otro país habría acabado con un cese fulminante - aquí, no.

Para Viñas no se encara el fenómeno porque, por un lado, “hay un gran desconocimiento, se desconocen las raíces sociales de lo que pasa”; por otro, las respuestas que se suelen dar están cargadas de hipocresía “porque se tiende a criminalizar a los grupos de jóvenes seguidores y eso es un error. Es cierto que hay seguidores radicales que muestran comportamientos racistas (“abusos racistas”, le dicen en Inglaterra), pero también hay grupos que hacen campaña contra el racismo. Por ejemplo, los seguidores del Bilbao hicieron un acuerdo con SOS Racismo para facilitar que las personas inmigrantes pudiesen asistir a un partido determinado y así poder participar de una jornada de hermanamiento”. En realidad, estos grupos se convierten en los chivos expiatorios de una acción racista que comparte el resto del campo, pero que si se denuncia la respuesta es, invariablemente, 'yo no soy racista, son esos chicos que son unos descerebrados'. Las conductas racistas no son patrimonio del fútbol, tienen sus raíces en nuestra sociedad y su cultura. El fútbol, como deporte mediático, sirve a estos grupos de inmejorable escenario para su actuación.

Entre otras acciones a nivel europeo, rescató también Viñas el caso de “Alerta Network, creada en el año 2007, que es un red de hinchas europeos que pretende luchar contra el racismo y la violencia en el fútbol y que es la primera organización de seguidores radicales. Otra experiencia a la que hizo mención fue el Mundial Antirracista que se disputa desde 1997 en Italia, en Reggio Emilia, “donde participan equipos formados por seguidores radicales, refugiados políticos, inmigrantes, escuelas, etc. En su primera edición participaron ocho equipos y unas ochenta personas. Esta iniciativa ha ido creciendo, en la edición del 2012 participaron 190 equipos de futbol, sumaron otras disciplinas deportivas, totalizando un participación de seis mil personas. En Catalunya se está intentando consolidar una idea similar: el Mundial Antirracista que organiza en Barcelona, desde hace dos años, el Fanclub Catalunya del Sankt Pauli.

F.C. Sankt Pauli

A Natxo Parra, abogado y miembro del Fans Club del Sankt Pauli también le gusta el fútbol, solo que matiza que se acerca a él desde una determinada perspectiva política (extrema izquierda), desde el antifascismo y el antiracismo. Por eso valora la existencia de un club como F.C. Sankt Pauli, de la segunda división de la Bundesliga, “un club del barrio rojo de Hamburgo, hecho desde abajo, desde la graderia y que es el único club del mundo que en sus estatutos se declara contra el racismo, el fascismo, el sexismo y la homofóbia.

Es de tal magnitud el peso de la hinchada del Sankt Pauli, que en los últimos años hicieron retirar del campo dos campañas publicitarias por su carácter sexista: una de la revista FHM y otra de una cadena de sex-shops. El club perdió sin duda una inversión, pero la oposición de la grada desde el primer momento tuvo más peso que las razones económicas.

Tanto Parra como Viñas coinciden en que hoy, ante la falta de implicación institucional y política en España para luchar contra estas lacras, adquieren mayor importancia acciones y experiencias como los torneos antirracistas, las jornadas como las de Unitat y el trabajo de divulgación en redes, entre otras acciones. Viñas lo resume de la siguiente manera: “recomiendo la asistencia a los mundialitos, como el que se organiza en la Reggio Emilia (Italia) porque es una gran experiencia, tanto de logística como de hermanamiento, para poder ver y comprobar que no estás solo en la lucha contra estos comportamientos en los campos de fútbol”.

 

martes, 17 de septiembre de 2013

¿Es posible el sueño del Atlético Madrid? (Jornada)



Mucho más allá de las matemáticas, de fríos números, o de una tabla de posiciones demasiado provisional cuando apenas van cuatro fechas de la Liga Española, por primera vez en muchos años, al menos, es posible preguntarse si esta vez el Atlético Madrid, es decir, un equipo que no sea ninguno de los dos poderosos, el Barcelona y el Real Madrid, está en condiciones de ganar el torneo.

En principio, esta pregunta tiene una respuesta fácil, básica, por la negativa. Sin embargo, el hecho mismo de plantearlo, obliga a pensar que algo, por más mínimo que sea, ha cambiado en el devenir de la Liga, aunque todos hayan llegado a jugar solamente cuatro partidos sobre treinta y ocho posibles de un torneo largo que llegará hasta mayo de 2014 y que si nos guiamos por la lógica pura, acabarán ganando los equipos que cuenten con planteles ricos y con mucho recambio.

Si el planteo existe, no es sólo porque el “Aleti”, que dirige el argentino Diego Simeone, haya sacado los doce puntos en juego, o acaso muy poco porque haya convertido y recibido los mismos goles que su acompañante en la punta, el menos sorpresivo Barcelona de su compatriota Gerardo Martino, sino porque por primera vez en muchos años (en el caso de los “colchoneros”, exactamente diecisiete), la producción del equipo de la capital española viene creciendo con una envidiable coherencia.

Cuando Simeone se hizo cargo del equipo, éste navegaba en la absoluta mediocridad de la que su anterior entrenador, el psicólogo Gregorio Manzano, no había logrado salir.

El “Cholo” comenzó por algo demasiado elemental como mantener el arco invicto de visitante, ganar de local e ir cambiando la mentalidad de los jugadores, hasta dar con un conjunto granítico, que fue escalando en los objetivos, aún con Radamel Falcao en el ataque, marcando goles decisivos, hasta terminar quedándose con una gran Europa League ante el Athletic de Bilbao (de excelente trayecto de la mano de otro argentino, Marcelo Bielsa) y la Supercopa de Europa ante el poderoso Chelsea, al que vapuleó en uno de los partidos más importantes de su historia moderna.

El Atlético no se quedó, sino que creció hasta dar pelea, mientras pudo, en la Liga pasada y ante los dos gigantes de mucho mayor presupuesto, y acabó clasificándose para la Champions League, que comienza en estas horas, para terminar la temporada con el postre más deseado, el de ganar la Copa del Rey a su clásico rival, al que no le podía arrancar ni un empate en el último tiempo, y nada menos que en el Santiago Bernabeu.

Muchos creyeron que allí se acababa el ciclo. La salida de Falcao hacia el Mónaco por la necesidad de euros, hizo creer que sería irreemplazable y el principio del fin, pero nada de eso ocurrió, y poco faltó para que el Atlético se quedara hace menos de un mes con la Supercopa Española nada menos que en los dos partidos ante el Barcelona, y ahora sigue en la Liga con puntaje ideal cuando debe comenzar la fase de grupos de la Champions.

¿Y los dos poderosos? Tal vez sea ésta otra de las apoyaturas del Atlético, aunque pueda parecer todo lo contrario. Tanto el Barcelona con Martino, como el Real Madrid con el italiano Carlo Ancelotti en lugar del portugués José Mourinho, han cambiado de entrenador, y por ahora ninguno de los dos ha encontrado un funcionamiento que les otorgue seguridad en el andar.

En el caso del Barcelona, aunque Martino entró con el pie derecho y obtuvo buenos resultados, encandiló al principio con dos goleadas, al Santos por la Copa Gamper (8-0) y al Levante por la Liga (7-0) pero luego comenzaron a notarse dificultades en el juego aéreo defensivo, Lionel Messi no aparece tan involucrado en el juego, y el brasileño Neymar, la nueva joya, está en proceso de adaptación, cuando Andrés Iniesta recién va tomando forma.

A algunos resultados muy sufridos, se sumó una entrevista con el defensor Gerad Piqué a un diario italiano, que emitió una extraña frase para el mundo barcelonista, cuando dijo que “antes éramos rehenes del tiki-taka”.

Las cosas no son muy distintas para el Real Madrid, que no sólo tuvo cambio de entrenador sino de varios jugadores base. La salida del alemán Mesut Özil al Arsenal, de Gonzalo Higuaín al Nápoli y del brasileño Kaká al Milan, y en especial, las llegadas de Isco, y del carísimo galés Gareth Bale, cambiaron la fisonomía de un equipo que antes jugaba mucho más recto y al error del rival y que ahora busca tener algo más de posesión de pelota, adelantándose unos metros en la cancha.

Esto también le está generando cierta crisis de identidad con respecto a las temporadas anteriores, aunque cuenta con tal riqueza de plantel, que es posible que termine solventando casi todos sus compromisos.

Lo cierto es que ni el Barcelona ni el Real Madrid ofrecen hoy ninguna seguridad en sus rendimientos, pero sólo el tiempo será testigo de posibles cambios y mejoras.

Volviendo al inicio, ¿es entonces posible pensar en una Liga para el Atlético? Parece demasiado lejos la luz en el largo túnel de la Liga, pero por primera vez en mucho tiempo, nadie podría descartarlo de plano, y eso, en el fútbol español, ya es noticia.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Ni el Barça ni el Madrid transmiten solidez (Yahoo)



Es cierto que en apenas cuatro jornadas de Liga Española es imposible sacar conclusiones definitivas y que muchos equipos van encontrando sus sistemas en la medida que van jugando, pero llama mucho la atención cómo a esta altura ni el Barcelona ni el Real Madrid, los dos equipos más poderosos, transmiten solidez ni certeza absoluta de que pueden sacar adelante sus partidos.

El Barcelona y el Real Madrid atraviesan por situaciones con algunos paralelismos porque ambos acaban de iniciar un ciclo nuevo, con entrenadores distintos a los de la temporada pasada, y que en ambos casos, y cada uno a su medida, habían marcado mucho el sistema de juego de sus equipos.

El Real Madrid proviene de tiempos duros con un entrenador muy mediático y de fuerte presencia, como el portugués José Mourinho, ahora en el Chelsea, y en cambio ahora su lugar fue ocupado por el italiano Carlo Ancelotti, que dice que pretende soltar más a sus jugadores, buscando un fútbol más estético, de posesión, algo esperable en una plantilla tan cara y tan bien considerada.

Sin embargo, poco se ha visto del equipo blanco hasta el momento, al menos en partidos oficiales. Este sábado no cambió su panorama y aunque empató con el Villarreal y de esta forma por primera vez en la temporada perdió puntos y quedó a dos unidades de los líderes, lo más preocupante sigue siendo su juego y no los resultados.

Porque bien pudo haber perdido el partido ante Villarreal. Son tantos los cambios de jugadores, que Ancelotti sigue pensando cómo conseguir un sistema que no deje fuera del equipo a los mejores, pero por ejemplo la entrada de Gareth Bale obliga, o bien a un 4-3-3 con Benzema y Cristiano Ronaldo, o bien la salida del francés, y quedarse sin goleador nato en el área, o bien, como ocurrió el sábado, la salida de Angel Di María, esta vez ayudado por la fortuita situación de haber viajado a jugar con Argentina un partido de clasificación mundialista en Paraguay.

También Ancelotti optó por Illarramendi en la mitad de la cancha, como volante de contención, aunque tiene más juego y menos marca que Khedira, y sumado a que Modric también suma en el armado y poco en la recuperación, termina siendo el Real Madrid un equipo casi quebrado, que no admite medias tintas: o ataca o lo atacan, como ocurrió ante el “submarino amarillo”.

En este sentido, Ancelotti, de momento, parece haber optado por un medio campo de rápida salida y claridad conceptual, que pasa mucho el balón por Isco y que apela a sus delanteros para el desborde o la definición, pero perdió marca y el gran enlace que significaba Özil. Es decir, el estilo concreto aún no está definido, y esto, sin sumar la polémica por el arco entre el hoy titular (y de gran actuación) Diego López, e Iker Casillas.

El Barcelona parece haber ido de más a menos. Tras una llegada deslumbrante de su nuevo entrenador, el argentino Gerardo Martino, con dos goleadas ante santos por la Copa Gamper y ante el Levante por la Liga, lentamente comenzaron las dudas en el sistema.

Es cierto que al Barcelona cada vez lo esperan más atrás, no sólo con dos líneas de cuatro sino que casi todos los rivales metidos en su propio área o bien en sus cercanías, pero los azulgranas no parecen encontrarle la vuelta a la situación y su fútbol no pesa en las áreas. Ni logra ingresar demasiado en la ajena ni defiende bien en la propia, con demasiados inconvenientes en el juego aéreo.

Hay algunos enigmas que el Barcelona tendrá que resolver con prontitud. Por un lado, fue sorpresiva una declaración de su defensa internacional Gerard Piqué acerca de que “estábamos presos del tiki-taka”, porque parecía que aquello era innegociable y ahora parece estar puesto en duda, cuando significó todo lo que hoy tiene de consideración este sistema en el mundo.

Este cronista vio in situ, en Yokohama, cómo en la tienda oficial del Barcelona, durante el Mundial de Clubes de 2011, se agotaron las camisetas que decían “Fútbol de Posesión” y no parece casual. Es lo que “vende” el club por el mundo, con muchísima razón.

Por otro lado, y aunque conserva su capacidad goleadora gracias a su genio sin par (por el que este sábado el Barcelona pudo ganarle en la última jugada al Sevilla cuando parecía que se lo empataban en el propio Camp Nou), Lionel Messi está apareciendo demasiado poco en los partidos. No se involucra mucho y sumado a eso, se estaciona como un centrodelantero demasiado cercano al área rival y allí no pesa si no toma contacto con el balón y la defensa suele rodearlo para evitar que juegue.

Con un Andrés Iniesta que está todavía lejos de la plenitud, y con Neymar adaptándose aunque con buenas sensaciones por la punta izquierda, el Barcelona está sumando cada vez más a sus laterales como doble-atacantes por las puntas al cerrarse tanto los rivales, pero en los contragolpes son pocos los que quedan para la marca efectiva.

El Barcelona, hoy, pesa en la mayor parte del campo de juego pero no en las dos áreas, los lugares más decisivos en los partidos de fútbol y aún ganando, la tendencia es a la baja en cuanto a que en el resultado final se exprese la diferencia de posesión.

Por todas estas razones, hasta hace muy poco parecía improbable que algún tercer equipo pudiera filtrarse entre el Real Madrid y el Barcelona, pero el Atlético Madrid va acercándose sin prisa pero sin pausa. La continuidad en el trabajo del argentino Diego Simeone como entrenador, y el convencimiento de los jugadores, parecen ser las claves, pero que los dos poderosos no encuentren aún su camino, también contribuye a este presente.


domingo, 15 de septiembre de 2013

13/14, La Liga en juego (Por Fernando Vara de Rey)


Unas gotas de esperanza para la crisis que turba y condiciona la economía española: se exportan millones pero se renueva el talento, se desvanecen proyectos olímpicos pero no decaen la competitividad ni el arrojo.

En lo que atañe a la Liga de fútbol, el lamento por los que marcharon en pos de contratos más suculentos –Falcao, Negredo, Soldado,…- ayudando en postrer acto de servicio a la estabilidad financiera de sus clubes va dejando paso a maneras saludables de olvido en forma de devoción por las nuevas estrellas. Y pese a la sospecha de que al cabo todos seremos testigos de otro duelo al sol y al frío entre R.Madrid y FC Barcelona, la posición de salida iguala las esperanzas de los veinte equipos en liza.

La cuarta jornada, tras el receso por la fecha FIFA, nos devolvió el sabor de las emociones y del buen fútbol. Y la impresión de que el buen gusto por los patrones de calidad y de ataque se ha extendido incluso al credo de las plantillas más modestas.

Por ejemplo al Villarreal, un príncipe destronado que tras sucesivas temporadas en lo alto de la tabla se despeñó hace dos años a la Segunda División: pese a su ejemplar estructura, pese a su política de cantera, pese a la estela de grandes como Riquelme, Pires, o Capdevilla. En su año más difícil supo conservar sin embargo el desempeño de algunos de sus mejores jugadores –Bruno, Cani, entre otros- y con los refuerzos precisos –Dos Santos, Asenjo- emerge al resplandor de su uniforme.

Tras solventar con tres victorias sus tres primeros partidos, el Villarreal recibía en su Estadio al Real Madrid de Gareth Bale. Y de muchos otros, pero tras unas cuarenta y cinco portadas en los diarios deportivos el debut del galés parecía desplazar cualquier otra brizna de actualidad.

Bale gustó, es un atleta con olfato que parece duplicar la omnipresencia de su ya compañero Cristiano Ronaldo. Ambos gobiernan las bandas, desbordan a las defensas más rápidas, se disfrazan de arietes, despedazan los partidos que parecen inciertos. Bale debutó y Bale marcó, en un Real Madrid que sin José Mourinho se antoja más sereno y más plano. Ya no juega Özil y Alonso está lesionado en tanto que el talentoso Isco escapaba de una lesión, de modo que los blancos no se sintieron muy a gusto con la posesión del balón. El Villarreal lo vio y se adelantó por mediación de Cani e incluso pudo ampliar su ventaja pero algunos fallos impensables y la forma espléndida de Diego López lo evitaron. Marcaron Bale y Cristiano, pero el Villarreal nunca se vio fuera del juego y el siempre eficaz Dos Santos cerró en 2-2 el marcador de un partido apasionante.

Horas antes, FC Barcelona y Sevilla disputaron otro partido asimismo atractivo para el espectador. En el bando local y a imagen de su eterno rival es Neymar quien está llamado a duplicar el talento de Messi, en el bando visitante la nostalgia por los salientes Navas y Negredo se sustenta en el fervor por Rakitic y en la esperanza hacia nuevos fichajes como Marko Marin. O como Vitolo, última revelación de la siempre talentosa escuela canaria.

Se adelantó el FC Barcelona en una rápida combinación entre laterales -centra Adriano, cabecea Alves- que resultó una de las pocas oportunidades culés en la primera parte. Tampoco hubo muchas más en la segunda, pero en todos los guiones de todos los partidos figura que Leonel Messi ha de anotar y en efecto hizo el 2-0 a falta de 15 minutos.

Martino juega a las rotaciones, y aunque como apuntó Piqué en los días previos explora otras alternativas al toque, dista aún de ser el equipo demoledor del añorado Pep. Así, el Sevilla se fue sacudiendo las dudas y los temores, y aparentemente igualó en cabezazo del zaguero Cala: aparentemente, porque el árbitro Muñiz Fernández anuló un gol por causas que el sinfín de repeticiones televisivas no aciertan a explicar. Apurado el disgusto el equipo andaluz siguió atacando y primero Rakitic tras una exhibición de poderío físico de Vitolo y más tarde Koke en una noche de laterales derechos equilibraron el tanteo. Llegó el ataque feroz del FC Barcelona, y llegó el gol de Alexis tras jugada de Messi que tanto agitó a los locales como irritó a los visitantes una vez concluido el tiempo de descuento.

Y queda el Atlético de Madrid: cada vez más temido, cada vez menos outsider. Cada vez más pletórico de la identidad de Cholo Simeone, que pareció marcar cuando sus pupilos reprodujeron una jugada de fe y de picardía nacida sin duda de su ingenio. Golearon Villa, Diego Costa, Tiago, Koke. Brillaron los titulares, destacaron los suplentes –también el charrúa Giménez que en 5 días debutó con Uruguay y con el Atleti- y el público siempre expresivo del Atlético sintió que la onda ganadora de su equipo no se extinguió en el derby memorable de la final de Copa. 4-2, victoria solvente frente a un Almería que trajo desde el sur múltiples rayos de sol y de fútbol.

Son las primeras emociones de una Liga que empieza. Habrá mucho que vivir, habrá mucho que contar.




jueves, 12 de septiembre de 2013

El Mundial debería jugarse hoy (Jornada)



La situación de la selección argentina, en varias cuestiones, nos hace recordar lo ocurrido hace doce años, cuando Marcelo Bielsa era el director técnico y la clasificación para el Mundial de Japón-Corea del Sur de 2002 había sido un paseo, demasiado fácil, incluso con Brasil en el grupo (ahora no, porque al ser local, ya está clasificado para 2014).

El gran problema de los mundiales pasa por la injusticia de medir todo con la vara de un mes cada cuatro años, que rinde demasiados frutos. Llegar justo al Mundial es no tener percances de lesiones, o de problemas personales, o de regularidad física y futbolística en los jugadores claves, o en la mayoría de los componentes de un plantel. Y hay mucho de azar en todo eso.

Para el Mundial de Italia 1990, Diego Maradona llegaba de la mejor forma, con 29 años, y en un entrenamiento se lesionó en un pie, y ya condicionó todo el torneo, más allá de que había muchas cosas en aquel equipo que no funcionaron nunca.

Volviendo a la actualidad, es difícil encontrar hoy, en setiembre de 2013, una selección en el mundo que supere a la argentina. Y aún así, hay demasiado por corregir. Para analizar lo ocurrido el martes por la noche en Asunción, especialmente en la parte defensiva, hay que tener en cuenta la falta de los dos zagueros centrales titulares (Federico Fernández y Ezequiel Garay) y la discontinuidad del lateral izquierdo Marcos Rojo, sumado a la suspensión de Javier Mascherano. No es poco.

De cualquier forma, hay una tendencia ya crónica en esta selección de Alejandro Sabella, de parecer dos equipos en uno. Arriba, un ataque demoledor, potente, imparable, y que resuelve con demasiada sencillez. En este caso, la ausencia de Gonzalo Higuaín abrió la puerta a la participación de Rodrigo Palacio, un delantero inteligente aunque con mucho menos gol, pero que ya parece tener, también, un lugar en la Copa del Mundo.

El problema pasa por la defensa, arquero Sergio Romero incluido, que no parece firme y que sigue teniendo graves problemas tanto para marcar como para salir jugando, y si no mejora, puede correr riesgos ante potencias que no perdonen como los sudamericanos.

Y el otro gran inconveniente, con el que venimos insistiendo, pasa por no haber experimentado demasiados partidos ante equipos con mucha posesión de pelota, que no dejen manejarla a los volantes argentinos, y sin recuperación, no hay gol posible arriba.

En otras palabras, la potencia de un gran ataque, como el argentino, necesita abastecimiento desde algún sector del campo, y si no se tiene demasiado la pelota, del error del rival. ¿Qué sucedería si el rival se equivoca poco, o tiene jugadores de mucha técnica, que controlan mucho el balón y no lo cede?

Esta pregunta va enfocada a equipos como España, Holanda, Alemania y hasta Colombia, y en menor medida, aunque con menos talento pero buenos jugadores en todas las líneas, como Brasil.

Por suerte, hay tiempo para resolverlo, y un director técnico muy analítico como Sabella, que con la tranquilidad de la clasificación mundialista en la mano, podrá dedicarse a resolver estos detalles.

El otro es el del arquero Romero. No sólo por cierta inseguridad recurrente, sino por otras reacciones como demasiado puñetazo a la pelota en vez de atajarla. Hay muy buenos arqueros (Saja, Orión, Barovero), pero no parece que Sabella quiera experimentar a esta altura.

Tampoco hay demasiados huecos para sorpresas en su lista de 23 jugadores mundialistas. Todo muy parecido a 2001. En aquel tiempo, el Mundial quedó demasiado lejos. Esta vez, habrá que aprender de aquella experiencia y administrar mejor esta etapa previa y rezar para que nada extraño ocurra hasta junio de 2014.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Tokio dio la sorpresa y será sede olímpica en 2020 (Jornada)



Desde Buenos Aires,


Cuando el presidente saliente del Comité Olímpico Internacional, el belga Jacques Rogge, anunció que Tokio será la sede olímpica en los Juegos de verano de 2020, la sensación en la sala como en el sector de Prensa del hotel Hilton fue que ya no daba para más sorpresas en un día extenuante y complicado, con mil aristas.

Pocos minutos antes, la euforia había estallado cuando se anunció el triunfo de Estambul, que dio lugar a equívocos de todo tipo, pero sólo era el desempate entre las dos perdedoras de la primera ronda de votación, entre la ciudad turca y una Madrid que jugando de local en Argentina, insólitamente quedaba eliminada y mucho más que eso, marginada de una próxima contienda para 2024 por haber perdido su candidatura por tercera vez consecutiva.

Lo concreto es que sobre los 94 votos totales del COI (dos se excusaron, uno se abstuvo y seis no podían votar, los miembros de países con ciudades candidatas y el presidente del COI, sobre los 103 posibles), Tokio, para sorpresa de la gran mayoría y de los propios japoneses, se impuso por una larga distancia de 42 contra 26 de Estambul y Madrid, que tuvieron que ir a un desempate para saberse cuál de ellas quedaría eliminada.

Allí es que Estambul venció a Madrid 49-45, lo que generó confusión porque muchos creyeron que la ciudad turca era la ganadora, pero recién allí llegaba la votación definitiva en la que Tokio se impuso por 60 a 36, en un rotundo éxito para una ciudad muy cuestionada a priori por el posible efecto de las radiaciones producto de la tragedia de Fukujima.

Tokio, en verdad, no tuvo una exposición superior a Madrid, y mucho menos a Estambul, con lo cual queda demostrado que, contrariamente a lo que se dijo en los días previos en el hotel Hilton de Puerto Madero, centro de todas las actividades de la elección de sede olímpica para 2020, no importaba tanto lo que se dijera a último momento, y salvo que sucediera algo de alto impacto, los votos ya estaban decididos en un gran porcentaje.

Más allá de estas consideraciones, participaron por la candidatura de Tokio su primer ministro, Shinzo Abe, el alcalde de la ciudad, Naoki Inose, el presidente de la candidatura Tokio 2020 y titular del Comité olímpico Japonés, Tsunekazu Takeda, el CEO de Tokio 2020, Masato Mizuno, y deportistas olímpicos y paralímpicos destacados, aunque no conocidos en el mundo occidental.

De poco sirvió la seria exposición de poderío económico de Turquía que la podría colocar entre los diez países de mayor crecimiento del mundo en los próximos siete años y su doble eje asiático-europeo y las palabras del “cansado” primer ministro Recep Tayyip Erdogan (mucho hincapié en su largo viaje desde su participación en el G-20 de San Petersburgo) y mucho menos las frases efectistas del presidente español Mariano Rajoy (muy estridente), las amigables gesticulaciones con un inglés memorizado de la alcaldesa Ana Botella, o las grabaciones de reconocidos artistas como Alejandro Sanz, Plácido Domingo y Antonio Banderas.

Tras conocerse la decisión, el presidente del COI, Rogge, que el martes será reemplazado por un nuevo mandatario elegido en la última sesión de la 125 Asamblea,y que felicitó a Tokio como “ganador de manera convincente”, recordó que Japón será olímpica por cuarta vez en 2020, tras la primera experiencia en 1964 en la capital, y luego, fueron sedes también, Sapporo (1972) y Nagano (1998), ambos de Juegos de invierno.

Takeda, presidente de la candidatura y miembro del COI, afirmó que en 2020 “demostraremos al mundo todo lo que nos espera el futuro y la antorcha olímpica podrá pasar por las zonas afectadas (por la catástrofe climática) que estarán reconstruidas”.

El primer ministro Abe, por su parte, sostuvo que con la candidatura “queríamos apelar a la audiencia para que pudiera comprender el poder del deporte y la expansión del movimiento olímpico. En 1964, los Juegos llegaron cuando hacía muy poco que había finalizado la Gran Guerra (Segunda Guerra Mundial) pero en 2020 ya serán juegos desde Japón para Asia y el mundo”.

Todos los funcionarios nipones dejaron en claro, sin manifestarlo, que ni ellos esperaban un resultado tan positivo, lo que demuestra la cerrazón de los miembros del COI.

Tal vez por eso es que comenzaron a aparecer grietas en la candidatura de Madrid, concentrada en un hotel de San Telmo, cuando se supo que desde los más altos niveles costó manejar la información que suministró el diario “El Mundo”, que con foto de cada uno de los miembros del COI que supuestamente iban a votar por la capital española, dándole una indescontable ventaja en la primera ronda.

Con el título “50 de los 98 miembros del COI han prometido votar a Madrid”, el Mundo publicó con pelos y señales una información tan sensible que un consejero de la delegación intentó convencer al príncipe Felipe (al cabo, el de exposición más sólida de los suyos) para que aceptara conceder una entrevista a un medio anglosajón para revertir la tendencia.

A esa altura, la delegación calculaba que había perdido entre 10 y 20 votos a partir de esa publicación para terminar en una jornada muy difícil, porque si faltaba algo, justo en medio de su exposición, que podía ser vista por centenares de millones de tele espectadores, se cortó la señal de internet del hotel y las pantallas aparecieron negras en el momento que hablaba el gran basquetbolista Pau Gasol, quien terminó relatando lo que dijo a los medios en la zona mixta posterior al final.

Para Madrid, fue un duro golpe a la última gran ilusión luego de haber quedado apenas afuera de los Juegos de 2012 y 2016 y cuando se creía que obtener la sede para 2020 daría un impulso a los deportes y a la economía en crisis. Y aún queda la pesadilla del regreso, y las críticas por los errores y el mal manejo del idioma, y los malos cálculos de la diplomacia.

Para Tokio, se abren las puertas a un gran acontecimiento que con la enorme capacidad de trabajo de sus habitantes, ayudará a la ciudad y a todo Japón a salir de este mal momento que atraviesa.


La gran sorpresa de Tokio (Yahoo)



Desde Buenos Aires, Argentina
 
De alguna manera, y aunque trabajaron muy duro para conseguir el objetivo final, que era que se consagrara la candidatura de Tokio para albergar los Juegos Olímpicos de verano de 2020, los miembros de la delegación seguían sin poder creerlo tanto en la conferencia de prensa oficial, junto al saliente presidente del COI, Jacques Rogge, como en la posterior fiesta en el hotel que funcionó como lugar de concentración, a pocas calles de donde se produjo la febril actividad de todos estos días.

Tokio dio la gran sorpresa general en un sábado muy convulsionado, en el que ocurrió de todo, con Buenos Aires bajo una intensa lluvia que llegó a cortar la exposición de Madrid por falta de señal al dejar de funcionar el internet del hotel que se utilizó como sede de la 125 Asamblea del COI, y la capital japonesa, contrariamente a lo esperado, no sólo se impuso en la final a Estambul por 60 votos a 36 sino que ya en la primera ronda, había ganado por 42 votos contra 26 de Estambul y Madrid, lo que obligó a un desempate entre estas dos, ganando la ciudad turca por 49 a 45.

Cuando Estambul venció a Madrid en el desempate por la primera rueda, en el centro de prensa y hasta cerca de los miembros del COI se produjo un griterío a favor de la ciudad turca que parecía que ya todo estaba definido, pero el proceso sólo estaba por la mitad.

¿Por qué ganó Tokio, cuando nadie lo preveía? Es algo que no se atrevió a decir ningún funcionario, ni de la ciudad ganadora, ni del COI. Para algunos, la presentación de 70 minutos de cada una de las tres delegaciones, iba a ser fundamental para torcer el voto de los 97 participantes (al final, fueron 94). Otros, en cambio, creen que el voto ya venía desde el origen y que nada ni nadie lo iba a cambiar.

Pero hubo algunos detalles significativos, que muy posiblemente hayan hecho lo suyo. Por un lado, aunque no se lo diga en voz alta, muchos creen que hubo demasiados votos pendientes de lo que dijera uno de los hombres más poderosos del movimiento olímpico actual, el jeque kuwaití Ahmad Fahad Al Sabah, que hizo cerrar todos los lugares por donde pasaría, cerca del lugar de votación, en el hotel Hilton de la nueva zona construida en los años noventa al borde del Río de la Plata, Puerto Madero.

Al Sabah es ex presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y presidente del Consejo Olímpico de Asia y miembro de la Comisión de Solidaridad Olímpica del COI, que maneja 435 millones de dólares, y que fue fundamental para que Buenos Aires ganara los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2018 y fuera sede de la actual 125 Asamblea Olímpica.

Otros hablaron de la posibilidad de “voto cruzado”, es decir que los miembros asiáticos del COI votarían por una ciudad europea y los europeos, por Tokio, para que no ganara una ciudad del propio continente y dejara sin chances para la propia en un futuro cercano.

Y hay quienes creen que Madrid tenía todas las chances pero cometió una serie de errores graves que ya no pudo remontar y que le hicieron perder entre 10 y 20 votos en los últimos días, pese a haber sido demasiado local en Buenos Aires.

En los últimos tres días, el vicepresidente argentino, Amado Boudou, regaló públicamente una camiseta de la selección de fútbol al príncipe español, Felipe de Borbón, mientras que la Federación de Fútbol (AFA), Boca Juniors, River Plate y hasta Lionel Messi (que en cambio aparece en carteles de la ciudad publicitando la compañía Turkish Airlines), se mostraron en favor de la candidatura de la capital española.

Pese a ello, el diario “El Mundo”, el segundo nacional en tiraje, publicó un artículo en el que aparecían 58 votos para Madrid, con la foto de cada uno de los miembros del COI que se inclinaría por esta ciudad, algo que irritó mucho tanto a Rogge, el presidente, como a muchos de los futuros votantes.

La tirantez llegó a un punto complicado cuando un asesor de la delegación española del más alto nivel llegó a ofrecer al príncipe Felipe la posibilidad de otorgar una entrevista a un reputado medio anglosajón para tratar de cambiar la postura de algunos votantes, pero el futuro monarca se negó de plano.

Algunas versiones periodísticas fueron más allá y cuentan de una llamada de Rogge a Juan Samaranch, hijo del fallecido ex titular del COI y miembro de la delegación española, para preguntarle por ese extraño artículo y ya las cosas nunca fueron como parecían.

Para colmo de males, si las tres exposiciones fueron parejas en calidad, la española, que fue la última, sufrió un inesperado corte en su mitad debido a que seguramente por la intensa lluvia que cayó en la ciudad, se cortó el internet en el hotel y las pantallas quedaron en negro por un buen rato y no se pudo conocer lo que dijo el reconocido basquetbolista de la NBA Pau Gasol, que lo tuvo que contar en la siguiente conferencia de prensa.

El resonante triunfo de Tokio para 2020, motivó un festejo especial para unas horas después para la delegación en el cercano hotel Sheraton en el barrio de Retiro, siempre cerca de la costa, y a pocas calles del hotel Hilton, central de operaciones del COI.

Todos los miembros de la delegación de Tokio fueron claros para explicitar que los próximos Juegos Olímpicos de 2020 serán muy distintos que los anteriores de 1964 y ahora aparece mucho más el concepto de “futuro” y de “globalidad” cuando en cambio, en la ocasión anterior, el país hacía poco que salía de la Gran Guerra.

También, esta candidatura podrá impulsar la reconstrucción del país, luego del incidente de Fukujima,  y Masato Mizuno, CEO de Tokio 2020, sostuvo que la idea fue “aprovechar y capitalizar experiencias anteriores y trabajamos en un equipo realmente integrado”.

Todos reconocieron el primer consejo de Rogge, que lo hizo público en la conferencia de prensa siguiente a conocerse el resultado. Primero, debe definirse el concepto del Comité Organizador y sus vínculos con la opinión pública, con el país y con el propio COI, para poder implementar un Plan Maestro.

Al final, pese a que las tres ciudades tenían sus puntos débiles (Tokio, las posibles radiaciones, Estambul, el dilema político de la vecina Siria, Madrid, su crisis económica), el incansable trabajo de la delegación japonesa, y ese juego de la seducción de cada voto que se desconoce fuera del mundillo COI, terminó dando un óptimo resultado.

Tokio vuelve a ser sede olímpica 56 años después, en un mundo que habrá cambiado demasiado. Una oportunidad para un cambio, a partir de los valores del deporte.