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domingo, 26 de febrero de 2017

Sigue habiendo Liga (Yahoo)



El gol de Álvaro Morata que dio un vuelco total al partido en el estadio de La Cerámica y con el 2-3 final al Villarreal, volvió a colocar al Real Madrid en la punta de la tabla de posiciones de la Liga Española, con un partido menos, aunque a un punto de distancia del Barcelona y a dos del Sevilla, en lo que puede ser una tremenda definición de la temporada, con catorce jornadas por disputarse.

Esta, la 24, fue sin dudas una jornada especial para los tres primeros del torneo, porque todos jugaban sus partidos fuera de casa y ante rivales muy complicados, y el criterio lógico era que algunos (o todos) perderían puntos en el camino, y sin embargo, ninguno los perdió aunque los tres hayan sufrido mucho y hayan estado muy cerca de perderlos.

En el caso del Sevilla, tuvo una mala primera parte en el clásico andaluz del Benito Villamarín ante un débil Betis, con pocos recursos, y al que acabó imponiéndose por mayor capacidad individual y colectiva en la segunda parte, cuando se metió en campo rival y conservó el balón, pero estuvo en desventaja durante varios minutos.

Por el lado del Barcelona, si bien le sienta bien el estadio Vicente Calderón, donde jugará la final de la Copa del Rey el próximo 27 de mayo ante el Alavés, y donde ha vencido en seis de los últimos siete partidos oficiales de Liga al Atlético Madrid, esta vez fue casi sobre la hora misma de finalización y otra vez gracias a su máxima estrella, Lionel Messi, aunque sin sobrarle nada y sin dejar una buena imagen colectiva.

Desde hace ya tiempo que el juego del Barça se ha ido desdibujando y sorprendió que tras el muy mal partido de la jornada anterior ante el Leganés, que acabó ganando de penalti y también sobre el final, ahora haya salido con un planteo de aguantar los embates locales del equipo de Diego Simeone, y para ello, el entrenador Luis Enrique Martínez dispuso de una primera línea de tres defensores, y luego una segunda con Sergi Roberto, Sergi Busquets y Rafinha, dejando apenas para el ataque a un Andrés Iniesta al que aún le queda tiempo para ponerse bien físicamente, y el clásico Tridente sudamericano.

Muy poco para un Barcelona acostumbrado a tener el balón, a monopolizarlo y a no sufrir el dominio rival y menos contra un Atlético que gusta más del espacio para los contragolpes y que sin embargo en este caso no sólo dominó ampliamente el partido con la pelota, posicionalmente y también psicológicamente, pero no lo pudo definir.

Con un empate que lo favorecía por el trámite negativo de las acciones, el Barcelona fue saliendo en la segunda parte, logró ponerse en ventaja a través de un balón en el área que encontró Rafinha, y ya sobre el final Messi pudo encontrar otro y ganar el partido, pero este Barcelona sigue sin transmitir esas sensaciones de belleza que inspiraba en un pasado no tan remoto.

Acaso los dos triunfos, logrados con mucho trabajo y sin nada de brillantez, puedan ir irradiando de optimismo a una plantilla que atraviesa horas bajas en el juego y que sabe que el 8 de marzo, en el Camp Nou, se juega una importante parte de la temporada ante el PSG por la Champions League y que remontar el 4-0 de la ida en París suena casi a una quimera.

Para el Atlético Madrid, esta derrota suena a despedida de la Liga y sumado a que tampoco juega ya la Copa del Rey, deberá apostar todo a la Champions (donde quedó muy bien posicionado para clasificarse a los cuartos de final tras su goleada al Bayer en Leverkussen) y su cuarto puesto para acceder nuevamente al torneo en la temporada que viene, ante la cercanía de un punto de la Real Sociedad y los seis del Villarreal.

Lo del “submarino amarillo” es muy engañoso porque si acabó perdiendo su partido ante Real Madrid 2-3 fue simplemente por un quedo en el final, un penalti sumamente dudoso para los blancos por una mano de Bruno Soriano que creemos casual y que generó el 2-2 parcial de Cristiano Ronaldo, y  el error de haberle cedido el balón y el campo a uno de los equipos más poderosos del planeta, con infinidad de variantes.

De todos modos, si el Barcelona no engaña con dos éxitos consecutivos jugando muy mal, tampoco el Villarreal nos nubla la vista con un par de derrotas, tanto en Liga como en la Europa League, porque la primera parte ante el Madrid ha sido de un altísimo nivel, y pocos equipos se han paseado tanto ante los blancos.

Incluso, cuando el Villarreal estaba 2-0 arriba en el marcador, pudo sacar mayor distancia aunque luego, el entrenador del Real Madrid, Zinedine Zidane, arriesgó absolutamente con los cambios, en especial el de Isco por Casemiro, lanzó a fondo al ataque a sus dos laterales (Carvajal y Marcelo), paró la zaga central casi en el círculo central, y arremetió contra el local hasta torcer el destino.

Se trata, entonces, de un torneo ciclotímico, que ha tenido hasta ahora al Real Madrid con mayor continuidad, aunque nada garantiza que el partido que debe lo vaya a terminar ganando porque debe enfrentar a un duro Celta que ya lo eliminó de la Copa del Rey.

Allí atrás asoman el Sevilla, también con un alto nivel, y un Barcelona que sigue siendo un acertijo, pero que cuenta con un ataque capaz de cualquier hazaña.

Aún hay Liga, entonces, en España.


Messi: Renovación, enojo y desafíos en un año de transición (Perfil)




*Este es el artículo enviado al Diario Perfil, que aparece hoy en las dos páginas centrales, pero con el título original sugerido, que creemos que se ajusta más a nuestra idea. Tanto el título del diario como el copete, son editados en el periódico y somos ajenos a esas decisiones.


Tras el penal convertido en el último minuto ante el débil Leganés que le dio el triunfo 2-1 al Barcelona en el Camp Nou, los medios españoles se dedicaron a polemizar sobre cuál era el motivo por el que Lionel Messi no gritó sus dos goles, con énfasis en el segundo.

El principal argumento que se esgrimió (especialmente desde Madrid) es su enojo con los hinchas “culés” por haber silbado durante buena parte del partido a uno de los nuevos jugadores del equipo, el portugués André Gomes, proveniente del Valencia.

Pero no es así. Desde el entorno del genio argentino surge que la preocupación pasa por el mal juego del equipo, y porque debido a su carácter, esperaba otra reacción por parte de algunos compañeros en una ocasión que daba para sacar mucha ventaja en el marcador y de esta forma, cerrar la muy mala semana que había comenzado con una durísima derrota 4-0 ante el PSG en París, que lo dejaron al borde del knoc out en la Champions League.

Aunque el Barcelona ha tomado fuerza en las últimas horas gracias a la inesperada derrota del Real Madrid ante el Valencia por la Liga Española, que ahora deja al equipo de Luis Enrique a un punto de los blancos aunque con un partido más, interiormente todos saben que la vuelta del 8 de marzo suena muy complicada, y necesitan de una noche mágica, única, para poder remontar.

Tras ese 4-0, muchos han comenzado a definir la situación del Barcelona como de “fin de ciclo” si bien cabría mucho mejor el término “fin de etapa”, en referencia a la del entrenador asturiano Luis Enrique Martínez, al que podría salvar un título de Liga que no parece nada fácil, a remolque de un Real Madrid que fue primero durante casi todo el torneo, y ya lejos, en el 27 de mayo, aparece la última tabla de salvación, la final de la Copa del Rey ante el Alavés de Mauricio Pellegrino.

Desde esta derrota catastrófica ante el PSG, han comenzado a aparecer nombres de candidatos, porque el destino de Luis Enrique parece ya inexorable no sólo por resultados sino por el juego del equipo, sin un sistema táctico que lo respalde el día que el Tridente Sudamericano de la MSN (Messi, Suárez y Neymar) no funcione por distintas razones.

En el Barcelona niegan rotundamente que el argentino Jorge Sampaoli, de tanto éxito en el Sevilla que el club andaluz ya le ofreció renovar por otra temporada, sea uno de los candidatos de la lista para reemplazar a Luis Enrique, pero sí interesa y también varios jugadores azulgranas lo ven con buenos ojos, entre ellos, los argentinos.

Si sumamos que justo en la semana que le ofrecieron la renovación en el Sevilla, Sampaoli declaró que “mañana nunca se sabe dónde uno estará” y que su sueño es dirigir a Messi.

Más todavía cuando hay demasiado buen concepto sobre otro argentino, Mauricio Pochettino, del que en el Barcelona gusta todo: su forma de conducirse, cómo juega su equipo, el Tottenham, y especialmente, que tiene buena llegada a sus compatriotas, pero hay un posible obstáculo a resolver y es el pasado con un vínculo muy estrecho con el Espanyol, el histórico rival catalán en el que no sólo jugó dos veces sino que también lo dirigió y hasta pudo llegar a ser presidente (pensó en postularse en algún momento).

Messi conoce de sobra esta transición que vive el club, porque lleva años de vivencias en estas situaciones y porque como suele suceder en los grandes clubes europeos que tienen en consideración a sus principales estrellas, es consultado (al igual que Andrés Iniesta) acerca de cada paso que se da en busca de alguien que oriente el plantel en el futuro.

Sin embargo, la consulta no pasa de ahí. Una fuente muy cercana al entorno del jugador contó a Perfil que después de que se dijo que Messi y su familia habían tenido alguna relación con la contratación de Gerardo Martino para la temporada 2013/14, cuando la iniciativa total fue de parte del entonces presidente del club, Sandro Rosell , ya buscan afanosamente dejar en claro que se mantienen al margen de cualquier negociación.

Lo cierto es que la lista de DT que maneja el Barcelona es muy corta y en la que además de Pochettino, figuran dos ex jugadores del club como Ernesto Valverde,  actual entrenador del Athletic de Bilbao, y Eusebio Sacristán, en la Real Sociedad.


Por estas horas, además, Messi, camino a los 30 años, ya tiene una oferta de renovación de contrato que en los últimos días le acercó el club a su padre, Jorge, aunque hay muchos detalles a pulir antes de la firma, si bien está la voluntad de continuar ligado al club catalán.

viernes, 24 de febrero de 2017

El último desafío de la dirigencia del fútbol argentino (Jornada)




No tuvo nada de casualidad que Marcelo Tinelli  haya dado la orden al vicepresidente de San Lorenzo de Almagro, Roberto Alvarez, para que se retirara del predio de la AFA en Ezeiza.

Sabía, el showman de la TV argentina que aspira a presidir la Superliga, votada en la Asamblea Extraordinaria, lo que venía y el panorama no era el mejor y no quiso quedar pegado a un nuevo desafío, cada vez más abierto, de los dirigentes del fútbol hacia la Conmebol y la FIFA y de hecho, le llegaron a preguntar a la número 3 de la Comisión Normacrizadora y representante de la Conmebol, Carolina Cristinziano, “de qué se reía”, ante su sonrisa enigmática.

Es que los dirigentes de San Lorenzo se dieron cuenta de que la dirigencia del fútbol, empujada por el tándem Daniel Angelici-Moyanismo (que no es otra cosa que el continuismo del grondonismo por la vía natural cuando el otro es por la vía de una supuesta renovación con cara de Siglo XXI) discutiría el controvertido artículo 87 por el que se ponía en juego quién estaría a cargo del examen de ética para los nuevos representantes elegidos.

Como ya se advirtió en su momento (http://sergiol-nimasnimenos.blogspot.com.ar/2017/02/manda-la-fifa-aunque-las-roscas-quieran.html), ni siquiera tener mayoría en la Asamblea ni haber rosqueado por más lugares en la que se conformará con el nuevo estatuto (21 sobre 19 originales) podía asegurar que los candidatos a presidir la AFA pasarían por el tamiz ético de los máximos organismos que rigen el fútbol, llámesen Conmebol o FIFA y entonces, quisieron poner todo a resguardo.

Los dirigentes del tándem Angelici-Moyanismo sabían bien que de los principales candidatos de la lista, serían objetados. No tanto Claudio “Chiqui” Tapia –postulado a presidente de una AFA vaciada-, a quien de todos modos miran de reojo porque podría pesar el argumento del tráfico de influencias por tener a dirigentes del Ascenso a sueldo en la esfera privada, sino especialmente el presidente de Boca Juniors, porque desde Zurich desalientan cualquier relación con los juegos de azar y se conoce de su poder y de sus empresas con el bingo.

Pero no sólo Angelici. También los presidentes de Huracán, Alejandro Nadur, y de Independiente, Hugo Moyano, tienen causas judiciales por distintos motivos y podrían recibir el pulgar hacia debajo de la dirigencia internacional, por lo que decidieron, en una jugada de abierto desafío, votar un cambio por el que en vez de dejar las cosas en manos de Conmebol o FIFA, pase al ámbito del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo vicepresidente segundo es el mismo Angelici.

Esta propuesta provino del presidente de Defensores de Belgrano, Marcelo Achille y no tiene nada de casual. Es un dirigente de un club del Ascenso y venía a sostener el “Acuerdo de Mar del Plata” al que llegaron en este verano Tapia y Angelici. El basamento de la idea es que “no aceptamos injerencias externas”.

El modo precario en que se expone esta situación desafiante ni siquiera llevó a pensar a estos dirigentes en que aunque quisieran, la AFA no ha desarrollado hasta ahora un mecanismo para juzgar éticamente a sus dirigentes y en cambio sí la propia FIFA y la Conmebol, por lo que la cosa parece no cerrar por ningún lado y así lo advirtió Jair Bertoni, representante de Zurich e hijo del campeón mundial 1978 Daniel Bertoni, con mucha diplomacia.

Bertoni advirtió que el nuevo estatuto de la AFA debe encuadrarse en el de la FIFA y que creía que este cambio por el Colegio de Abogados de Buenos Aires no se encuadra con las pretensiones de Zurich y que no fue lo que se consensuó en días de consultas y de cambios y ajustes con los dirigentes argentinos.

De hecho, la Conmebol y la FIFA llegaron a ceder hasta en dos de los votantes en la nueva Asamblea, pasando los representantes del grupo Angelici-Tapia de 19 a 21 miembros, dejando afuera a tres de los seis miembros del “Grupo de Interés”, pero no alcanzó y a último momento apareció este “Domingo 7”.

No fue el único. Mientras se desarrollaba la Asamblea en Ezeiza, entró en juego Sergio Marchi, secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), involucrado en asuntos non sanctos con  la Fundación El Futbolista hace escasos meses, y quien amenaza ahora con no recomenzar el torneo en la fecha prevista del 3 de marzo, si de los 390 millones de pesos que en principio la AFA debe cobrar del Estado por la hoy votada rescisión del Fútbol Para Todos no se descuentan 260 para los jugadores, además de que quiere que la ruta del dinero pase por sus arcas, cosa que el gobierno de Mauricio Macri no acepta bajo ningún punto de vista.

Si ese es uno de los frentes abiertos, otro es el operado por la legisladora Graciela Ocaña, que reclama mediante un recurso de amparo, que el dinero proveniente de la rescisión de contrato del FPT no vaya al fútbol, porque éste es un deudor serial y ha demostrado que no tiene deseos de hacer frente a esas deudas.


Que del 9 al 12 de marzo sean los días para establecer las listas de candidatos a la AFA o que el 29 de marzo se vote presidente, un día después del partido de la selección argentina ante Bolivia por la clasificación al Mundial de Rusia pueden ser noticias importantes o no de acuerdo a lo que la FIFA resuelva de acuerdo a lo votado en Ezeiza, pero todo indica que será difícil que los dirigentes argentinos salgan indemne después de otro de los desafíos al poder mayor. ¿Acaso el último hasta que le marquen la raya roja final?

miércoles, 22 de febrero de 2017

"AFA, el fútbol pasa, los negocios quedan" en Ex Alumnos del CNBA


El próximo lunes 6 de marzo a las 18,30 hs estaré presentando mi libro "AFA, el fútbol pasa, los negocios quedan" en la Asociación de Ex Alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires.
http://www.exalumnoscnba.com.ar/?p=5683



La invitación es abierta a todo público.

martes, 21 de febrero de 2017

Con roscas y claudicaciones, se va cerrando el nuevo orden del fútbol (Jornada)




Cada vez más clarito. A medida que van pasando las horas y nos acercamos a la Asamblea Extraordinaria del próximo viernes que va a determinar la formalidad del fin del Fútbol Para Todos (aunque todavía  puede aparecer alguna sorpresita impensada, aunque proveniente de otro sector), los distintos obstáculos parecen allanarse para que, por fin, se pueda cumplir con el pacto entre los dos grupos contendientes por el poder del fútbol: Claudio “Chiqui” Tapia a la AFA y Marcelo Tinelli a la Superliga.

Como se ha escrito en este blog de manera insistente, Tinelli jamás fue considerado un enemigo por parte del gobierno de Mauricio Macri, al que lo que más le interesó siempre fue que se implementara la Superliga para que se abriera por fin la puerta a las sociedades anónimas, algo que hace veinte años intentó desde el “llano empresario” y que chocó contra la resistencia de hinchas y socios y un Julio Grondona que siempre lo miraba de reojo.

Entonces, el macrismo veía como mayores opositores a los que se oponían fervientemente a la entrada de las SA en el fútbol, Matías Lammens  (presidente de San Lorenzo e integrante de la fórmula con Tinelli) y Rodolfo D’Onofrio, quien finalmente se fue ablandando desde que puso los pies en la FIFA, integrando una de sus comisiones.

La política del ahogamiento a los clubes para forzar la Superliga, mal que les pese a los más chicos, que padecieron penurias en estos meses de verano, dio buen resultado y terminó ocurriendo que se debieron contentar con apenas 350 millones de la rescisión del FPT cuando no hay que olvidarse que la exigencia original era de 880 y bajo la amenaza de no continuar jugando hasta que el dinero no apareciera.

Si el dinero fue escaso (aunque habrá que sumarle los 1200 millones de llave del ganador del llamado a concurso –que no licitación porque ni eso pudo cumplir esta dirigencia del 38-38-, ni hablar de lo que va a venir en cuanto a las transmisiones de los partidos desde agosto, cuando se inicie la nueva temporada y ya el pacto se haya puesto en marcha de manera definitiva.

Allí, según la número tres de la Comisión Normacrizadora, Carolina Cristinziano, el abono mensual para el Pay Per View costaría “entre 15 y 20 dólares”, que a valores de hoy serían de 240 a 320 pesos, que habría que agregar al básico de la TV por cable, pero eso no es todo: las empresas oferentes (por ahora tres, Fox-Turner, ESPN y Mediapro) han preguntado por las transmisiones  “de interés público”, que permiten que Canal 7 emita los acontecimientos más trascendentes en materia deportiva, cosa de que no quede ni rastro de algún beneficio social, y por otro, tuvieron que aceptar que no estén en juego en el concurso –que no licitación- los derechos internacionales, en manos de Torneos –empresa que estuvo directamente ligada al FIFA-Gate- hasta 2019.

Eso sí: no queda para nada claro (al menos hacia afuera) si la AFA le sigue debiendo o no a TRISA (Telered Imagen SA) por haber cancelado antes de tiempo (en 2009 cuando vencía en 2014) el contrato de derechos de TV del fútbol argentino. 

Se había insinuado que en junio pasado, cuando la AFA manejada por los clubes grandes (previa a la intervención solapada) le otorgó todos los derechos del fútbol menos los del torneo de Primera (Copa Argentina, Nacional B, amistosos de la selección nacional, partidos de clasificación para el Mundial 2018) a Torneos, esta empresa condonaría la deuda de aquel rompimiento de contrato, pero esto no acaba de aclararse.

En medio de estas confusiones y avances a los golpes y entre roscas varias, por fin, y con el folklore de siempre (Armando Pérez, presidente de la Comisión Normacrizadora, no sabía bien el procedimiento y remitía a los abogados y dijo públicamente que la apertura de sobres se haría “lo más transparente posible” (SIC), sin cumplirse los horarios previstos, con idas y vueltas y sobres abiertos para mostrar apenas otros sobres pero sin dar información concreta a la prensa), se procedió a iniciar un concurso de derechos de TV por el fútbol local con una base mínima de 3000 millones de pesos anuales, por cinco años de duración y con opción a renovar por cinco años más.

Esto dio lugar a que apareciera una segunda confusión, con un sobre que según dijo Tinelli a la prensa, tenía una oferta “no vinculante” (es decir, sin el aval de la casa matriz, por parte de Turner-Fox), lo cual generó presiones de los otros dos competidores para que el tercero quedara afuera de la competencia al incumplir un punto luego del vencimiento del plazo, pero otra rosca determinó que “todo se solucionara” a la usanza nacional.

Como se viene señalando, tampoco parece interesar mucho a esta dirigencia, el tema ético de las empresas ofertantes.  Si el representante en la Argentina del trotskista y catalanista (aunque no independentista) y productor de cine, Jaume Roures (Mediapro) es nada menos que un hombre de los tiempos duros de Torneos y Competencias, José D’Amato, quien supo ser socio de Hugo y Mariano Jinkis, involucrados en el FIFA Gate, el propio accionista de la ofertante lo es de Javier Tebas, el presidente de la Liga Española de Fútbol, y a quien su ex socio en el Badajoz, Tinelli, trajo a Buenos Aires meses atrás para que contara de las bondades de la posible Superliga, aunque le vendió a los desconocedores dirigentes locales los mismos peces de colores de toda la vida desde hace cinco siglos.

En efecto, Roures y Tebas se encontraron en Spanish Soccer International Marketing AIE el 11 de noviembre de 2014, con sede en la calle Hernández de Tejada 10, en Madrid, (http://www.vozpopuli.com/deportes/Mediapro-Jaume_Roures-LFP_0_777222335.html).

Qué decir de otra de las ofertantes, Fox, la que utiliza de manera habitual las producciones de Torneos, que pese a la lavada de cara, también estuvo involucrada en el FIFA-Gate.

Las cosas no terminan allí.  Estuvo a punto de presentarse otra empresa, la extraña Consor, mucho más ligada al marketing y a las consultas al respecto y a la compra-venta de derechos mucho más que al usufructo propio, pero a último momento, dio a entender que no llegaba a los plazos establecidos, aunque es una rara casualidad que su repentina autoexclusión se haya producido al mismo tiempo que arreciaron las críticas políticas al Gobierno por el affaire del Correo Argentino y el intento de condonación de un alto porcentaje de la deuda del Presidente a su padre, Franco.

Lo extraño es que una empresa que iba a ofertar casi el doble que las otras, no llegara en tiempo y forma a un concurso y se retirara de buenas a primeras, pero en esta loca carrera por el poder y los negocios, todo puede pasar.

Lo que no parece ninguna casualidad es que mientras Macri se encuentra en Madrid de visita oficial, se haya presentado al concurso una empresa española tan ligada a los medios y que tiene un representante argentino demasiado cercano a Alejandro Burzaco (era CEO de Torneos cuando ésta, junto con Full Play, de los Jinkis y Traffic, de José Hawilla –uno de los arrepentidos-, conformaron Datisa, que participó en las coimas a los dirigentes de la Conmebol para quedarse con distintos derechos internacionales de TV). Y no olvidar que Alejandro es el hermano de Eugenio, secretario de seguridad de la Nación.

Pero tampoco termina aquí sino que la dirigencia tuvo que atravesar otra rosca, por la cual derrumbó, en una insólita negociación final, el estatuto que devolvió la FIFA con 6 integrantes del Grupo de Interés, que era el propósito inicial manifestado por el enviado ítalo-suizo Primo Corvaro cuando asumió el Comité de Regularización a mediados de 2016: una mayor participación de más sectores en las tomas de decisión.

Sin embargo, la FIFA también acabó cediendo y de esos 6 integrantes, quedaron apenas 3 (que ya la dirigencia se encargará de ablandar hasta eyectarlos en un futuro), y el resto de los puestos negociuados fue a parar al Ascenso Unido, porque de todos modos, el pacto con Tinelli ya está sellado a fuego y a éste lo que le importa es la Superliga.

De todos modos, para la votación a presidente, el próximo 3 de abril, se decidió que participarán como los 22 representantes de Primera,  los que ocupen esos mismos lugares en los promedios sobre los 30 equipos participantes a 10 días de los sufragios, otro motivo de enorme confusión porque se generará una competencia extra entre los clubes de esa zona de la tabla en las primeras fechas de esta segunda parte para poder llegar a tener voz y voto. Algo así como el “Minitorneo por la Voz y el Voto”.

Hoy, los que no votarían serían Vélez, Quilmes, Arsenal, Huracán, Olimpo, Sarmiento, Témperley y Atlético Rafaela. Pero hoy…mañana eso puede volver a cambiar. Reglas que no son fijas y sujetas a todo tipo de cambios….

Este es el fútbol argentino de hoy, con la sensación de que no hay nada que pueda concretar que sea cristalino y con reglas claras. Estos dirigentes no parecen haber aprendido nada tras el escándalo del 38-38. Todo sigue igual.


domingo, 19 de febrero de 2017

El Barcelona, en las puertas de una crisis anunciada




Los minutos finales del partido de Liga ante el Leganés en el Camp Nou se parecieron mucho a aquellas crisis del pasado, previas a la llegada de Frank Rikjaard como entrenador, cuando el Barcelona se acercaba al final de una mala campaña y el ambiente iba mostrando primero su desazón y luego, su descontento.

Fue una durísima semana para el Barcelona porque pocos esperaban una goleada en contra como la que padeció ante el PSG en París por la Champions League, que lo deja con un pie y medio fuera del principal objetivo de cada temporada pero además, en una instancia casi desconocida del club: en los octavos de final.

Y sin embargo, no es el hecho estadístico lo peor, si bien ya en la temporada pasada había quedado fuera ante el Atlético Madrid-próximo rival en la Liga, y en el Vicente Calderón-, sino la sensación que viene transmitiendo el equipo desde hace mucho tiempo, y es que no hay un sustento colectivo a tantos excelentes jugadores titulares, si bien seguimos insistiendo, como esta columna fue opinando desde hace ya mucho tiempo, que no todas las posiciones están bien cubiertas y que no hay un recambio suficiente.

Lo cierto es que por la Champions y en el contundente 4-0 de París, el PSG puso en evidencia que el Barcelona puede ubicarse en los puestos de vanguardia de la Liga Española, en la que sigue segundo aunque el Real Madrid podría alejarse hasta a siete puntos de ventaja cuando quedarían 15 partidos para el final y teniendo que jugar el Clásico en el Santiago Bernabeu, es decir que la diferencia es sustancial, pero ese segundo puesto de los azulgranas no significa demasiado.

El Barcelona y el Real Madrid tienen plantillas carísimas contra las que ningún otro club puede competir demasiado desde el origen por las enormes diferencias económicas basadas en sus potenciales pero también en las enormes distancias que existen en los cobros por los derechos de TV.

Pero es claro que este Barcelona de este tiempo, a la hora de la verdad y ante equipos sólidos como el PSG (especialmente esta temporada con un muy buen entrenador en el  banquillo como el español Unai Emery), pero también el propio Real Madrid, o el Bayern Munich, o Tottenham, Chelsea, o Manchester City o la Juventus, puede atravesar serios problemas porque a esos niveles, se necesita mucho más que estrellas. 

Lo que hace falta es un juego colectivo, saber qué se pretende, y eso, con Luis Enrique, nunca ocurrió, aunque recién comienza a estallar ahora y ya los propios medios deportivos catalanes no lo sostienen y ya realizan encuestas buscándole reemplazante para la temporada que viene.

Ante el Leganés, con una victoria en casa y en el último minuto con un penalti que convirtió Lionel Messi, aparecieron todos los signos de la crisis incipiente, que si no termina de estallar es porque queda una muy leve esperanza para la vuelta ante el PSG el 8 de marzo en el Camp Nou, pero la mayoría admite que con este nivel, esa remontada es casi imposible.

Desde la entrada más pobre del Camp Nou en Liga en toda la temporada (63.378 espectadores), la silbatina a Andrés Gomes cuando fue reemplazado, otra para tapar los cánticos de la grada de animación a favor de Luis Enrique, y hasta la contradicción entre el portero alemán André Ter Stegen (de gran actuación), que sostuvo que no entiende los pitidos del estadio cuando Luis Enrique dijo que los entendía, el ambiente no es para nada el mejor. Y tal vez el símbolo más claro es que Messi ni siquiera gritó el gol que le dio el triunfo a su equipo y la chance de continuar segundo en la tabla por otra semana.

Lo sostuvimos y lo volvemos a escribir: este Barcelona no reúne más de quince jugadores de un nivel acorde a su historia: acaso los dos porteros, los cuatro centrales y Jordi Alba, Sergio Roberto, como volante derecho, más Sergio Busquets, Andrés Iniesta y un Rakitic que hoy está muy lejos del que fue, Arda Turán y el tridente sudamericano.

El resto de los jugadores son producto de malas decisiones en los fichajes y también de ventas equivocadas, como las de Alexis Sánchez pero especialmente la de Thiago Alcántara, pero lo principal sigue pasando por la falta de idea de juego y queda claro que aún con algunos jugadores excelentes, sin una base es muy difícil llegar muy lejos.

Algunos hablan de un fin de ciclo, que consideramos que se trata de un concepto exagerado. Los ciclos los suelen dar los jugadores y el Barcelona, como se mencionó, tiene muchos y puede rodearlos mejor y en todo caso, el cambio de entrenador puede determinarle una riqueza mayor en el juego y siempre, respetando una filosofía que generó admiración en el mundo entero.

Es decir que creemos que se trata del fin de una etapa, la de Luis Enrique, quien mientras pudo, administró una plantilla con jugadores de mucha experiencia, pero que no pudo sacarle más jugo.

Estos jugadores deben recuperar la motivación, el nivel colectivo que han tenido, pero para eso se necesita otro tipo de entrenador, con otras capacidades tácticas y motivacionales y también es claro que el Barcelona necesita fortificar su banda derecha y tener un banquillo de garantías y que no dependa tanto de tan pocos jugadores, por más determinantes que estos sean.

Hasta la presión cerca de la portería rival fue perdiendo el Barcelona, que desde hace mucho que parece desinflado, tal vez consciente de que esta temporada no está para mucho más.


En las tribunas del Camp Nou, la gente se da cuenta de todo esto porque el estado de ánimo se transmite desde el campo hacia afuera y en el Barcelona, esto ya es demasiado evidente.

jueves, 16 de febrero de 2017

Manda la FIFA, aunque las roscas quieran mojarle la oreja



Y sucedió lo que era de imaginarse desde el sentido común: aquella rosca que comenzó en junio de 2016 entre los moyanistas y los tinellistas para repartirse la AFA y la Superliga, ahora representados por Claudio “Chiqui” Tapia y la gente ligada al showman televisivo, chocó contra el muro de la FIFA, que no aceptó las condiciones del nuevo estatuto.

Era absolutamente lógico. Desde el fútbol argentino se lleva meses con bravatas y mojaduras de oreja a Zurich con ánimo rebelde sin ninguna base jurídica ni organizacional acerca de que se puede hacer lo que se quiere desde una federación nacional hacia la casa madre del fútbol mundial. Un absurdo por donde se lo mirara.

Eso fue lo que desde aquí se advirtió apenas dos días atrás (ver especialmente los últimos tres párrafos en http://sergiol-nimasnimenos.blogspot.com.ar/2017/02/el-futbol-puede-volver-pero-la-rosca-es.html) porque desde Buenos Aires se cree, con una total falta de realidad, que en Zurich no se conoce lo que pasa en la AFA, y es todo lo contrario.

En la última reunión, se había pactado entre los dos sectores en pugna desde hace un año que se reemplazaría parte del llamado “Grupo de Interés” por tres integrantes más del sector moyanista, como para que todos estuvieran contentos porque de todos modos, el reparto político estaba listo (de ahí que de repente, Rodolfo D’Onofrio aparecía como parte del nuevo Consejo Directivo de Tapia, siendo del sector contrario desde el origen del conflicto).

La idea era (y sigue siendo), AFA para Tapia, Superliga para Tinelli (si bien hay un atisbo de esperanza del moyanismo para que a último momento, Daniel Angelici u otro candidato, le birle esta posibilidad), pero lo importante para el estatuto era sacarse de encima a los votantes molestos, independientes, y propuestos por la FIFA, que desde hace meses a través de su veedor ítalo-suizo Primo Corvaro había informado de un estatuto vetusto, unitario y antidemocrático.

Pero que la AFA tuviera estas características no le interesaba a nadie, ni a un sector ni al otro y lo peor, ni siquiera a la mayoría de los dirigentes de las provincias, quienes se conforman con las migajas del reparto de algunos puestos del Nacional B, Federal A y Ligas del Interior.

Por eso, la rosca siempre fue por cargos y por el reparto del poder y jamás pensando en mejorar las estructuras de la AFA y entonces, así como en junio de 2016, a horas de la final de la Copa América Extra de los Estados Unidos, una anterior mojadura de oreja que involucró a la jueza María Servini molestó sobremanera al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y todo tuvo que ir para atrás y se retiró la candidatura in extremis de Damián Dupiellet (que pasó casi al anonimato desde aquella exposición sin sentido), ahora se volvió a creer que con amenazas como la de votar con el viejo estatuto o con roscas de repartos de cargo, Zurich se tragaría el sapo.

Por el contrario. Aunque cueste entenderlo desde los dirigentes del fútbol argentino, la FIFA intenta que en todas las federaciones haya un estatuto no sólo renovado sino que responda a cuestiones elementales de representatividad y la AFA, desde hace ya muchísimos años, se transformó en una entidad presidencialista y en la que todo se resuelve desde arriba, o a lo sumo, en una mesa y muy pocas sillas.

De hecho, la gran mayoría de los dirigentes miró primero de reojo a Corvaro cuando éste comenzó a plantear que hace falta que en el nuevo estatuto, voten los árbitros, el fútbol sala, el fútbol femenino, los directores técnicos o los jugadores. 

Los dirigentes no están acostumbrados a esto sino a mandar ellos mismos. A llamar para tachar árbitros o para pedir ayuda en los partidos claves, o para acordar colgar a los jugadores que pelean por salarios mejores o que todo el plantel cobre al día, o para aquel “díscolo” que ose pretender quedar en libertad de acción.

Por eso, esta decisión de la FIFA de devolver el estatuto acordado en una rosca es un gran golpe de autoridad de Infantino y una señal de que si los dirigentes del fútbol argentino desean que vuelva pronto el torneo, no tendrán otra opción, por fin, que amoldarse a lo que Zurich determine y por eso ahora todos cierran filas para que se vote tal cual lo que dice la casa mayor del fútbol mundial en la Asamblea del 24 de febrero.

No los une el amor, sino el espanto. Y por eso, también ahora van entendiendo que para votar un nuevo presidente, deberán pasar 45 días como mínimo desde que se convoque, es decir que no antes del 10 de abril, lo cual se acerca muchísimo a aquello que dijo Corvaro en día que se presentó el Comité de Regularización en la AFA: que el plazo de entrega del poder es el 30 de junio de 2017.

Y aunque tantas veces los dirigentes anunciaron que todo se adelantaría mucho, ya vemos que todo fue como se dijo desde el inicio, como tantas veces se reiteró en este blog.

El fútbol argentino va terminando de entender que por una vez, un poder más fuerte le marcó la cancha, y si ese poder existe es justamente por los desaguisados de los dirigentes locales, que derivaron en esta rara intervención.

Habrá que ver ahora, desde el punto de vista de las demás consecuencias, cómo deriva este rechazo del estatuto propuesto en cuanto a la apertura de sobres con la oferta por los derechos de TV y demás temas pendientes.


Y aún cabe preguntarse si aunque el lunes próximo se pueda consensuar el estatuto definitivo, no será que la FIFA tampoco acepte a algún candidato de la lista de “falsa unidad” para gobernar la AFA, porque hay que recordar que cada dirigente debe pasar ahora por el Comité de Etica, que analizará su curriculum.

Está claro dónde está el poder del fútbol, mucho más allá de roscas ocasionales por el poder.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Este Barcelona no es un equipo sino la suma de algunas estrellas




Desde hace tiempo, nada volvió a ser lo mismo. Por muchos años, primero de manera incipiente con Frank Rikjaard de entrenador, y ya luego con Josep Guardiola y Tito Vilanova de forma consolidada, el Barcelona estableció un maravilloso reinado futbolístico, siempre con la base de algunos jugadores geniales, pero con un concepto moderno de equipo.

No sólo se sabía a qué jugaba ese Barcelona, algo que no es sólo característico del equipo catalán sino de tantos otros (hoy, se sabe a qué juegan-bien o mejor- el Tottenham, el Borussia Dortmund, el Chelsea, el Sevilla, el Atlético Madrid, por ejemplo), sino que hubo cantidad de partidos que eran grandes lecciones de cómo se puede ganar de la mejor manera posible.

No hace falta recordar tantos partidos gloriosos, que muchos atesoramos en la memoria o en los archivos. Y en ese contexto de tantos años, no sólo de juego brillante sino de dominio del mundo del balompié, los grandes cracks, algunos siguen y otros ya se retiraron o fueron cambiando de equipo, tuvieron el respaldo del funcionamiento colectivo.

Una de las características fundamentales que perdió el Barcelona desde la muerte de Vilanova (sabio continuador del estilo de Guardiola) es la horizontalidad, para bien y para mal.

Esa horizontalidad le permitía tejer cada avance, cada movimiento sin tiempos hacia el arco rival, porque esa posesión de balón tenía un sentido, y era, primero, asegurarse depender de sí mismo (cosa virtuosa y elemental) y luego, darle el corte justo al área para la definición y de esta forma, obtener una ventaja que luego, al continuar la posesión, se hacía casi imposible de remontar, máxime que el rival debía abrirse en la búsqueda de empatar o descontar, y de esta manera aparecían más espacios para explotar.

Uno de los problemas de aquel Barcelona –uno de los muy pocos- fue el del gol. No es que no lo tuviera y de hecho, ha goleado infinidad de veces a sus rivales, sino que no marcaba, muchas veces, de acuerdo a la enorme diferencia de posesión que establecía ante los rivales.

Incluso, a veces también falló puntualmente en algunas cuestiones relativas a la definición, como con la carísima contratación de Zlatan Ibrahimovic, que acababa molestando los movimientos de Lionel Messi, cuando éste pasó a jugar en el centro del ataque, o cuando se intentó que un clarísimo volante central como Cesc Fábregas, pasara a jugar de “falso nueve”.

Lo que sí hemos sostenido siempre, si bien resulta anecdótico, es que nunca (hasta que llegó Luis Suárez, aunque ya el equipo no jugaba a lo mismo) el Barcelona pudo reemplazar a dos jugadores fundamentales: ni a Samuel Eto’o, con una movilidad única por su físico y velocidad, ni a Yaya Touré, porque ningún otro mediocentro tuvo tanta llegada al gol ni tanta insidencia ni potencia ofensiva.

Esto para nada significa que Sergio Busquets no sea un mediocentro de enorme calidad porque lo es, pero se trata de un jugador mucho más del círculo central y alrededores, que de promediar el campo rival. Esa zona, casi ni la pisa porque simplemente, se trata de otras características.

Señalado esto, el Barcelona post- Eto’o y Touré, fue sufriendo otras bajas como la de Carles Puyol, que sí pudo ser reemplazado por Javier Mascherano, pero quien no pudo conseguir a nadie a su altura desde que se fue, ex Xavi Hernández, uno de los mejores jugadores de la historia.

Ya con algunas posiciones en baja, el Barcelona fue cometiendo algunos errores muy importantes, como no haber reemplazado bien a Víctor Valdés en la portería y no haber sabido completar una plantilla que en todas las posiciones estuviera bien cubierta, y de hecho, fuera del once titular, no hay un banquillo de garantías en casi ninguna posición, con excepción de Arda Turán y Jèrèmy Mathieu. Si se suma a esto las transferencias de Alexis Sánchez y en especial de Thiago Alcántara, cartón lleno.

Pero aún quedan dos puntos más de gran importancia en lo táctico: una de ellas, la contratación de dos grandes delanteros como Neymar y Luis Suárez, que generaron un tridente temible y con una tremenda capacidad de gol siempre con el genio de Lionel Messi como estandarte, pero al mismo tiempo, eso y la salida de Xavi fueron generando un juego cada vez más vertical que cambió aquella idea original de los tiempos de Rikjaard.

El gran problema, entonces, de este Barcelona de hoy, es que por un lado ya no tiene una plantilla completa sino cracks en algunas posiciones, su juego ya no brilla y es mucho más vertical y lo más importante: no tiene un entrenador acorde a un tiempo tan distinto, y que no supo ni pudo plasmar una idea madre que contuviera este momento.

Así es que el partido de anoche en París ante el PSG vino a demostrar lo que en estas columnas se escribió durante tantos meses: que si el Barcelona puede pelear siempre los títulos en la Liga Española es por la enorme desigualdad que hay en un torneo en el que siempre (ahora con excepción del Sevilla) son los mismos los que están arriba por las enormes diferencias de presupuesto, pero que bastaría que los blaugranas se encontrasen con un rival fuerte en Europa para que las cosas quedaran claras.

Y es lo que ocurrió. Este PSG, con un entrenador sí capaz como Unai Emery, y con un sólido equipo en todas sus líneas (porque hay tanto o más dinero que en las arcas blaugranas pero además, hay idea de qué se quiere hacer con él), asfixió al Barça, no lo dejó mover y le dio una lección de táctica. Pero además, lo dejó herido de muerte para la Champions League de esta temporada.

El Barcelona, lo venimos diciendo, no tiene un entrenador acorde a su rica historia y a una plantilla que sigue teniendo varios cracks, aunque ya no sea tan completa, y que bien pudo administrar de otra manera los mismos recursos.

La diferencia con Gerardo Martino es simplemente que éste tomó un equipo destruido tras el final del ciclo de Guardiola y no le han fichado la cantidad y calidad de los jugadores que luego sí han venido con Luis Enrique, si bien el argentino cometió el error en el mercado de invierno de confiar en los veteranos que luego se resintieron físicamente.

Pero Luis Enrique no reunía los antecedentes como entrenador para estar a cargo del equipo, y si perdura es por algunos títulos ganados por un equipo que los puede ganar si encarrila una buena racha (incluso sigue en condiciones de darnos muy buenos partidos, porque con Messi e Iniesta y con el tridente ofensivo siempre es posible) y porque sus antecedentes de jugador le otorgan una mayor tolerancia.

Un último párrafo es para Messi, y más que nada, un gran interrogante acerca de su futuro. De quedar el Barcelona en marzo eliminada de la Champions League, ¿Eso le genera al genio algún ruido pensando en su futuro, cuando su contrato vence en junio de 2018? ¿No irá pensando que, tal vez, es el momento de cambiar de aires o seguirá fiel al club en el que jugó toda su vida profesional?

Queda esperar a una muy complicada remontada en marzo en el Camp Nou ante el PSG, pero más allá de ella, el Barcelona debe hacerse un enorme replanteo cuando acabe esta temporada, mucho más allá de ganar o no ganar títulos.  Por un lado, tratar de retener a Messi, cuestión elemental. Y por otro: apuntar a saber a qué quiere que jueguen sus equipos, y en base a eso, contratar a un entrenador acorde.

Este tiempo de improvisaciones ya le comienza a pasar al Barça una enorme factura, como la de anoche en París.


martes, 14 de febrero de 2017

El fútbol puede volver, pero la rosca es la misma




Ahora los medios anuncian pomposamente que el fútbol argentino está por volver a jugarse, algo que se podrá concretar en los próximos días, en forma espasmódica como sucede con casi todo lo que rodea al ámbito tan particular de la pelota, pero si hay algo seguro, es que la rosca política es la misma.

De hecho, si hilamos fino, el acuerdo final entre los dos sectores que están en pugna al menos desde hace un año (grondonismo-moyanismo vs tinellismo-supuestos renovadores) ya se había producido en junio de 2016, cuando otros actores, aunque parecidos, salieron casi abrazados de una reunión en la que tenían todo acordado con Turner-AFA TV y un llamado providencial desde muy arriba, abortó la operación.

¿En qué consistía aquel acuerdo entre Hugo Moyano y Marcelo Tinelli? En que el sector del primero se quedaba con una AFA vaciada (selección argentina+Ascenso) y el del segundo, con una Superliga que siempre fue la exigencia del Gobierno de Mauricio Macri (para implementar la ventanita del reglamento en la que se permite la llegada de las sociedades anónimas).

¿Por qué ese acuerdo no llegó a buen puerto? Porque en aquel tiempo, Macri no veía con buenos ojos a ninguno de los dos candidatos. Y no por lo mismo. El problema nunca fue Tinelli, sino quienes lo rodean desde más cerca: Matías Lammens y Rodolfo D’Onofrio, presidentes de San Lorenzo y River, y que para nada han tenido malas gestiones, son justamente los que de manera más entusiasta han rechazado la llegada de las SA al fútbol. Y Moyano siempre pareció ingobernable y en aquel tiempo, muy opuesto a Daniel Angelici, delfín del presidente argentino en Boca Juniors. 

De hecho, al día siguiente, Moyano decidió un duro paro de camioneros que se pareció mucho más a una respuesta a lo sucedido con el fútbol, pero dentro de la política nacional.

Pero las cosas fueron cambiando. Tanto Tinelli como Moyano se fueron adaptando a la situación (los dos fueron recibidos en la Rosada) y en especial a que, aunque los dirigentes tradicionalistas no lo quieren aceptar en público, tuvieron que ceñirse todos (como este blog lo viene diciendo) a las sugerencias de la FIFA en cuanto a cronograma y cambio de estatuto, y al Gobierno nacional. 

Es que al fin y al cabo, esta es una intervención sui generis, o como le gusta decir a los miembros de la Comisión, se trata de una entidad creada a fin de regularizar a la AFA, y volver a llamar a elecciones antes del 30 de junio de 2017.

Este blog recuerda también la enorme cantidad de veces que los dirigentes dijeron en los medios (que se hicieron rápido eco) que habría elecciones “mucho antes” del 30 de junio y en algunas ocasiones, que la Comisión Normacrizadora “no llegaría” a 2017.
Sin embargo, nos acercamos a marzo…y la Comisión sigue, y el fútbol aún no ha regresado con dos meses y pico de receso, que podrían ser tres, y en medio de un torneo.

¿Qué es lo que ahora llevó al arreglo que antes no se lograba? Por un lado, que el proyecto del Gobierno tuvo éxito y que los clubes se fueron ahogando con necesidades básicas de dinero que no llegaba por falta de competencias y porque la Casa Rosada no aflojó con el desopilante pedido de los 880 millones de pesos desde el fútbol, que cometió el error en junio de presentar un documento por el que solicitaba rescindir el contrato de Fútbol Para Todos: algo así como dar por cazado al oso antes de dispararle.

Entonces, los 880 millones fueron bajando en las pretensiones y cuando todos iban a aceptar los 350 millones desde arriba más 180 de los canales de TV y el main sponsor (Axion Energy), hubo otra cláusula: que se solucionara el problema de la TV, lo cual significaba terminar con aquella promesa de campaña electoral acerca de que el Fútbol para Todos seguiría hasta 2019.

A los clubes no les quedó más remedio que hacerlo, lo mismo que cambiar el estatuto para poder seguir con el cronograma fijado. Tras las bravatas de algunos dirigentes de ascenso contra la FIFA, no hubo otra que aceptar lo impuesto desde Zurich y entonces lo único que quedó fue el rosqueo de mezclarse en una lista única incluyendo a rivales del otro lado de la raya como D’Onofrio para el futuro Consejo, y se le dio tres miembros más al sector de Moyano-Tapia-Angelici, que no salió del lado rival sino sacrificando tres de los seis votos alternativos que manejaba Gianni Infantino: fútbol de salón, fútbol femenino, árbitros, etc.

Traduciendo de otra forma: otra vez desafiando a la FIFA, pero ya en pequeños desafíos y no en los grandes (algo así como “OK; me ciño a tu estatuto pero te saco parte de los votos alternativos”), rebeldes al fin, los dirigentes del fútbol acabaron conformando, ya sin su propia voluntad del todo y jugando con los detalles, una AFA que sigue siendo centralista, unitaria, poco democrática, producto de roscas, pero que ahora acepta convivir con una Superliga que acepta las SA.

Los clubes del interior, lejos de agruparse para reclamar lo suyo, como hicieron en el pasado, especialmente a mediados de los años ochenta (y que dio lugar a un parche grande como el Nacional B), terminaron aceptando las migajas por las que el Conurbano bonaerense sigue teniendo más votos y representatividad pese a que se trata en su mayoría de clubes con menos cantidad de socios e hinchas que los grandes de las provincias.

Y en cuanto a los medios, la forma de destrabar la realidad económica para dar lugar a que el torneo comience lo antes posible, se siguió aceptando el statu quo por el que los canales abiertos privados de los grandes grupos siguen recibiendo el subsidio estatal por el cual, con un muy bajo porcentaje del total del FPT se quedan con la torta grande y el Estado bobo con el resto, mientras que desde agosto se deja de lado un derecho social como el FPT pero no sólo eso: ahora los oferentes van por lo que queda, acabar con el acceso a los grandes acontecimientos por TV mediante la anulación de la ley “de interés público”.

Es decir que si ya tenemos un torneo (por la mitad, aunque paralizado por ahora) con un irregular subsidio del Estado a los canales privados, ya desde agosto será el fin del FPT y el reinicio de los años 90 con el fútbol privado y el Pay Per View. Vuelven los bares, los cafés y la paga para ver fútbol.

De esta forma, el Gobierno va ganando en cada una de sus batallas futboleras:  que regrese el torneo y vuelva la tapadera social, que las SA ingresen por la ventana de la Superliga, se acercó a Tapia-Moyano y ya no interesa tanto lo que ocurra en una AFA vaciada, pone la excusa de que se ahorra el gasto del FTP y aún queda la última jugada, la de buscar aire para que Angelici (quemado con las escuchas) u otro amigo se hagan cargo de la entidad que funcionará en Puerto Madero para los clubes de Primera, si bien ya Tinelli es mucho más potable que antes, una vez que hizo las paces en Olivos.

Si para Macri todo esto cierra mucho, luego viene el otro frente. Porque los candidatos deben pasar por el examen del Comité Etico de la FIFA, y porque habrá que ver si ésta acepta, así como así, que un estatuto madre que quiere imponer en todo el mundo, en la Argentina haya aceptado rebajar la cantidad de votos del fútbol alternativo (salón, femenino, DT, árbitros, ex jugadores) en función de la rosca.

¿Qué hará Zurich? ¿Aceptará este nuevo engendro made in Argentina para sellar la paz y terminar con todo y que se las arreglen los dirigentes locales?

Hay demasiadas cosas en juego aún. Lo seguro es que aunque el fútbol pueda volver, más tarde o más temprano, la rosca sigue intacta.


lunes, 13 de febrero de 2017

Sub-20, cuando el resultado no disimula la realidad



La milagrosa clasificación al Mundial de Corea del Sur de la selección argentina sub-20, gracias a que un resultado ajeno fue beneficioso (que Brasil no le haya podido ganar a la colista Colombia), no cambia el concepto: el equipo de Claudio Úbeda ingresó por la ventana, en la cuarta y última plaza sudamericana, y lo más alarmante pasa por su juego y no por el tiempo de trabajo que tuvo el entrenador.

Desde antes de iniciarse el torneo sudamericano de Ecuador, clasificatorio para el Mundial de la categoría, la insistencia mediática sobre la desorganización desenfocó lo más importante acerca de los juveniles argentinos: el desatino con el que se viene “trabajando” desde hace años en el fútbol nacional, que no produce cracks porque se encuentra involucrado en los negocios mucho antes que en el juego.

El problema, entonces, de ninguna manera es el tiempo de preparación, que estimamos más que suficiente. Lo hemos dicho en más de una oportunidad: cuando se juntaron para cualquier amistoso, Ricardo Bochini y Diego Maradona la rompieron, porque lo importante estaba (está y estará) en el talento natural, en el deseo por construir jugadas, por buscarse entre los que más saben.

Ya le decía a este escriba un prestigioso colega alemán, Jörg Wolfrum, de la revista Kicker, que demás vivió muchos años en la Argentina, es decir que no habla desde lejos y sin conocimiento: “No te creas que las selecciones juveniles alemanas necesitan mucho más tiempo que la argentina para participar en un torneo”.

Por supuesto que no. La diferencia que existe hoy, y desde hace ya muchos años (como mínimo todo el siglo XXI) entre los juveniles alemanes y argentinos es que el fútbol alemán, la Federación Alemana (DFB) sabe a qué apunta, lo que quiere de un equipo y de sus jugadores. Sabe a qué quiere jugar.

El fútbol argentino vive espasmódicamente. No tiene idea de qué quiere porque navega en la confusión de que todo es válido cuando eso es muy relativo. Todo es válido cuando hay atrás el respaldo de una idea básica, de una técnica desarrollada para luego, sí, experimentar distintos sistemas tácticos.

Este cronista recuerda una larga conversación con Carlos Bilardo (de las muchas que tuvo en su carrera) en el centro de prensa de Boston durante el Mundial 1994, es decir, hace 23 años casi, en la que el entrenador comentaba lo preocupado que estaba por el trabajo de divisiones inferiores argentinas porque los jugadores profesionales llegaban cada vez con menos conocimientos y sin ellos, nada se podía desarrollar.

Tampoco hay maestros, porque en la medida que se van retirando o muriendo los que vieron  aquel gran fútbol argentino que era respetado y temido en el mundo, no hay espejos, algo que ya cuentan los que sobreviven de otras épocas con los mayores. 

Muchos veteranos sostienen que el fútbol argentino ya no fue el mismo tras la huelga de 1948, cuando emigraron los mejores, y esto se acentuó en los últimos treinta años cuando ya el mercado se hizo global y los jugadores se van al exterior demasiado pronto, incluso en muchos casos sin siquiera madurar y deben crecer in situ, sin que se les tenga a veces paciencia.

Entonces regresan para dar un paso atrás y luego dos adelante, van armándose como pueden, y entonces sí, a mediana edad, ya formados, rinden en los mejores clubes del mundo (en este fin de semana, un maravilloso pase de Leandro Paredes provocó un golazo de Dzeko en la Roma).

Entonces cuando aparece la excusa del “tiempo de trabajo” por parte de muchos medios, rápidamente debemos responder que de ninguna manera ese es el problema, sino quién elije a los jugadores seleccionados, en base a qué características, qué es lo que se privilegia sobre qué, y quiénes son los encargados de tomar decisiones y a su vez con qué motivo se determina que fulano sea el entrenador en lugar de mengano, en un país en el que las mafias y los intereses están a la orden del día y a la que no escapa ningún ambiente (y cuando digo ninguno, quiero decir “ninguno”).

El problema es el talento, y para que aparezcan seguido los talentos, significa que quienes rigen el fútbol argentino desde la toma de decisiones técnicas y tácticas sepan a qué quieren jugar, qué tipo de futbolistas buscan, si los mejores de verdad, o los rubiecitos obedientes de fábrica que llegaron porque sus padres pueden pagarle las escuelitas primero, o pudieron utilizar en muchos casos los contactos suficientes para llegar en vez de otros que jamás podrán llegar por no disponer de los elementos suficientes.

Entonces, desde hace muchos años, las selecciones juveniles argentinas hacen lo que humanamente pueden en este contexto, en el que ni siquiera hay un mínimo proyecto por el que hay una continuidad desde categorías menores, si bien, reiteramos, esto sigue siendo secundario respecto del proyecto general a largo plazo.

Si el fútbol argentino ya no produce arqueros atajadores y que sepan sacar con la mano con precisión (en vez de “reventarla”, como casi piden algunos comentaristas por TV), si no hay más marcadores de punta chiquitos que se arrojen al suelo porque tampoco hay más wines “porque no se usa”, si los marcadores centrales no son más elegantes, con la cabeza levantada para salir jugando, y tampoco miden bien los tiempos para salir y anticiparse y tampoco cabecean bien en ambas áreas. Si aunque es lo que aún va quedando, tampoco aparecen aquellos “cincos” deslumbrantes y de mucha presencia, los “ochos” ya no llegan al gol para “trabajar la banda” (¿??), y ni hablar del final de los números diez porque “en Europa se juega doble cinco), y los nueves no son lo que hizo que el Papa Francisco admirara tanto a René Pontoni, que además de meter goles, jugaba, es que se perdió la brújula, la identidad, y no se sabe qué se quiere, más allá de todos los negocios que se puedan hacer, con los empresarios sentados en los palcos para llevarse hasta el último chico.

Y un párrafo final para la selección brasileña, que se quedó fuera del Mundial de Corea pero que bien pudo llegar si Argentina no le embocaba un gol en el último minuto del anteúltimo partido: desde hace años, que decidió copiar el desvencijado y trabajado fútbol albiceleste en vez de seguir su camino.

No es lo más conveniente. El futbolista argentino es ganador porque tiene carácter, es luchador, conserva una cierta técnica que ni por asomo es la que fue, pero en general, salvo excepciones, no es un modelo a imitar.

El fútbol argentino no imitó al brasileño y prefirió copiar al europeo tras el desastre del Mundial de Suecia en 1958. No sea cuestión de que en esa pérdida de brújula del fútbol brasileño, que parece olvidar todo lo hermoso que nos dio, copie ahora a sus vecinos cuando éstos no tienen casi nada para ofrecer. Esos tiempos ya pasaron, como cuando Leónidas, el diamante negro, dijo en aquellos años treinta que fue quien fue “gracias a Antonio Sastre”.


Ya lo dijo José Pekerman tras el Mundial de Alemania 2006: “Abajo no hay nada”. Y parece que va teniendo razón, con o sin Mundial de Corea.