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jueves, 26 de julio de 2007

Los juveniles y los mayores (Mi columna de yahoo)

Los juveniles argentinos ganan lo que los grandes no pueden

Por Sergio Levinsky

27-7-07


En la columna de la semana pasada planteábamos la extraña situación que vive la selección argentina, que desde 1993 no ha logrado ganar ningún título internacional, y se sumó ahora la paradoja de que prácticamente en el mismo período, los equipos de jugadores menores de 20 años han logrado cinco de los últimos siete mundiales de la categoría, sumando el conseguido el pasado domingo en Toronto, Canadá.

Cabe preguntarse entonces, por qué tanta diferencia entre juveniles, que muchas veces son ya profesionales en sus equipos, con mayores que en muchos casos hasta son compañeros de estos jóvenes, y algo más trascendente aún: ¿por qué estos mismos juveniles en muchos casos luego no llegan a ganar algo en el paso siguiente, o tan siquiera llegan a integrar la selección mayor?


Una explicación al éxito de los distintos seleccionados argentinos juveniles (ya había ganado el Mundial de 1979 en Japón con una generación dorada con Diego Maradona, Ramón Diaz, Gabriel Calderón, Juan Barbas o Juan Simón), que ganaron los torneos de Qatar (1995), Malasia (1997), Argentina (2001), Holanda (2005) y la reciente de Canadá (2007) puede ser la de que a diferencia de los conjuntos de los otros continentes, los sudamericanos, pero en especial los argentinos, llegan y rápidamente a jugar en primera división por tratarse de un país netamente exportador de jugadores.

La diferencia entre el valor del peso (la moneda nacional argentina) y el dólar o el euro determina que la mayoría de los jugadores con cierta capacidad prefiera emigrar para hacer una diferencia económica y salvar a sus familiar y salvarse individualmente, regresando ya en el final de sus carreras, cuando sobrepasan los treinta años, o a veces retornan unos meses al país con la única idea de jugar en los mejores equipos para volverse a mostrar y ser ahora vendidos a clubes europeos de mayor importancia. Es decir que cuando regresan a la Argentina en una edad entre los veinte y los treinta años, es sólo un puente para volver a emigrar. Es por eso que se dice que los torneos argentinos de primera división son casi sub-20 o plus-30.

Entonces sucede que cuando los jugadores argentinos llegan a un Mundial de la categoría sub-20, muchos de ellos ya han jugado partidos de torneos oficiales con mucha presión, amenazas de los hinchas violentos en la semana, la prensa buscándolos para entrevistarlos, mientras que por lo general sus rivales aún no han debutado en primera división y no conocen a fondo estas presiones. Casi podría decirse que los mundiales sub-20 enfrentan a profesionales contra jóvenes, y allí se establece un desequilibrio, que por ejemplo pudo comprobarse en la final de Canadá.

Siendo los jugadores checos más altos y fornidos que los argentinos, por lo general de contextura pequeña, en los últimos veinte minutos pudo verse en la final cómo muchos jugadores checos eran atendidos por su cuerpo médico debido a calambres por no resistir el embate rival. Es decir que la fuerza y la propia tensión del juego les obró en contra por falta de experiencia. Por contrario, el equipo argentino aprovechó el pico de presión para dar vuelta el arcador y consagrarse campeón.

Por el lado de los jugadores europeos o asiáticos puede decirse lo contrario, que al tratarse de países importadores de jugadores (en especial los europeos), sus jugadores jóvenes no suelen tener lugar en sus equipos al ser tapados por estrellas provenientes del exterior, y tardan demasiado en subir a la primera división, y es uno de los motivos por el que en un Mundial sub-20, son demasiado inexpertos para enfrentar a jugadores con mucho rodaje.

Más allá de esta circunstancia está el trabajo en sí del cuerpo técnico argentino desde que en 1995, y cansada de los problemas de relación entre las categorías mayores y juveniles, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) decidió cambiar de raiz y terminar con la etapa anterior, por la cual el entrenador de la selección mayor decidía la contratación del de la juvenil. La AFA decidió generar un departamento distinto para los juveniles y llamó por primera vez a concurso de antecedentes, y fue allí que ganó el entonces casi ignoto José Pekerman, ex jugador en los años setenta quien por entonces había desarrollado un excelente trabajo con los juveniles de Colo Colo en Chile y antes de eso, manejaba un taxi por falta de trabajo.

Pekerman desarrolló una idea cabal para los jóvenes, no sólo regresando a las fuentes futbolísticas, con un juego de pelota al ras del piso que caracterizó siempre a los argentinos, sino generando fuera del campo un comportamiento ejemplar que hizo que hasta 2005, los equipos argentinos ganaran también el premio Fair Play. Es decir, generó una ética al servicio de los equipos juveniles. Parte de su anterior cuerpo técnico luego, ya sin él, ganó también mundiales, como Francisco Ferraro en 2005 o Hugo Tocalli en 2007.

Sin embargo, muchos de esos jóvenes ganadores de tantos mundiales (Argentina también fue semifinalista en Emiratos Arabes en 2003), fueron postergando su llegada a la selección mayor, porque la generación de futbolistas que comenzaron con la dirección técnica de Daniel Passarella en 1995, taponaron su llegada, al jugar en los principales clubes europeos. Es decir, el proceso de renovación no fue a la velocidad que debió ir. Siendo Pekerman el entrenador de la selección mayor en Alemania 2006, intentó el primer cambio apelando a muchos de sus jugadores en tiempos de los mundiales sub-20, pero todo indica que ante el fracaso de esta Copa América de Venezuela, el actual entrenador argentino, Alfio Basile, terminará de profundizar este proceso que parece irreversible.

La Copa America en pleno replanteo (Mi columna en Yahoo)

Por Sergio Levinsky, desde Maracaibo, Venezuela

13-7-07


Otra Copa America llega a su fin con la gran final entre Argentina y Brasil, que concita el interes del mundo futbolistico, y sin embargo, ademas de la expectativa por el juego, en los hoteles y despachos comienza el replanteo sobre su formato, el tiempo en el que debe jugarse, el sistema y hasta la cantidad de participante a futuro.

Los protagonistas de la Copa, especialmente los dirigentes de la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol) y los periodistas que han llegado a Venezuela a cubrir el certamen, coinciden en que hay muchos aspectos por mejorar desde que hay interes en ciento cincuenta paises por su televisacion y el consecuente crecimiento.

Y si hay un momento para ese replanteo, es claramente este. ¿El motivo? Que con este torneo de Venezuela se llega al punto final del primer ciclo de la serie de campeonatos sudamericanos con este nombre, que comenzara en Argentina en 1987 y que se paseara por otros nueve paises hasta completar el ultimo como posible sede, Venezuela, y llega el momento de recomenzar y ya el año esta decidido, sera en 2011. ¿Por qué no en 2008 o en 2012, coincidiendo con la Eurocopa de selecciones en un año par, y en medio de los años de disputa de Mundiales?

Los dirigentes sudamericanos creen que coincidir con la Eurocopa implicaria ser opacados por este opulento torneo, con las mejores selecciones del viejo continente, con las cadenas de televisión volcadas a esta cobertura, y aun con figuras del futbol europeo, la Copa America pasaria a ser un torneo B en la comparación. Tampoco puede organizarse, deducen, en el tercer año post-mundial porque en Sudamerica las eliminatorias para el Mundial comienzan en el final del primero año (como ahora, a fines de 2007) y se prolongan hasta noviembre del tercero, con lo cual una Copa America se superpondría con las eliminatorias y se devaluaria. Por esta razon, 2011 aparece claro en el futuro, ya que como en 2007, seria en el primer año posterior al Mundial, en este caso, de Sudáfrica 2010.

El oto punto en cuestion es donde debe jugarse. Eduardo Peluca, el argentino que es secretario general de la Conmebol, nos dijo personalmente que no hay dudas en que Argentina debe ser la proxima sede, al comenzar un nuevo ciclo de organización de los diez paises del continente, pero ante nuestra requisitoria acercade que la presidente de Chile, Michelle Bachelet, ya ha adelantado que pedira el torneo, el dirigente respondio con claridad: “mire, si todos los paises pidieran la sed a traves de su presidente, siempre quedaremos mal con los que no la obtengan. Esto es futbol y ahora le toca a Argentina”.

Sin embargo, supimos del inmenso lobby que por estos dias genera tanto la dirigencia de la Federación Mexicana como Jose Awila, representante de la empresa brasileña Traffic, dueña de los derechos de televison de la Copa, quienes pretenden el proximo torneo para Mexico por primera vez. Peluca sostiene con firmeza que Mexico “es pais invitado, no pertenece a la Conmebol y de ninguna manera podemos aceptar que la organización salga del continente” pero deja abierta una puerta para que se pueda organizar una Copa America Extra en 2009 en tierras aztecas.

Es que Mexico genra muchisimo dinero a traves de su muy buen mercado, la alta performance de sus equipos y selecciones, que ya compiten hace mas de una decada con sudamericanos, y posee en Televisa un gram emporio televisivo. Sumado esto a la infraestructura de estadios y hoteles por haber organizado ya dos mundiales y Juegos Olimpicos, Mexico no parece ser una sede desechable.

La otra alternativa que se maneja es la de organizar un nuevo torneo continental que se llamaria Copa de las Naciones, una especie de torneo Panamericano, con la presencia de todos los selccionados del continente americano, con la idea de llegar a una fase final de dieciséis equipos en cuatro grupos de cuatro, pero por primera vez esto necesitaria de eliminatorias al menos en la parte de norte y centro del continente, debido a que la Concaf, que agrupa a estas federaciones, tiene treinta y ocho afiliados.

La idea parece tener aceptación poque uno de los hechos mas preocupantes de estas ultimas Copas America es que con doce equipos (diez sudamericanos mas os invitados), se clasifican a cuartos de final dos de los terceros en sus grupos, y esto no solo quita calidad al certamen, sino que se generan algunos partidos “especiales” en la ukltima jornada, en los que ambos equipos se benefician con empatar, lo que deteriora el nivel y la credibilidad.

Paso por ejemplo en este certamen, en el que con un altisimo promedio de goles, en la ultima jornada de la primera fase, Mexico empato con Chile 0-0 o Uruguay ante Venezula por el mismo marcador, cuando era claro que ninguno queria tacar porque el empate era un buen resultado, y el publico terminaba perjudicandose.

Otro punto a tratar es el de la organización en si. Hay demasiados choques entre la Conmebol y la burocracia estatal en la mayoria de los paises sudamericanos, y es notable como chocan los intereses de los gobiernos con los de los dirigentes del futbol. En este sentido, en Venezuela todo fue mas complicado porque se trata de un pais en el que el futbol no ocupa el primer lugar en el gusto popular salvo en determinadas zonas, y pocos entendieron las necesidades internacionales.

miércoles, 25 de julio de 2007

La seleccion sigue perdiendo

Por suerte, nosotros no tenemos que andar diciendo "yo se los advertí" porque quien puede seguirnos en el blog, basta con leer la nota anterior, "No todo lo que reluce es oro" y sacará sus conclusiones. Simplemente, y con el resultado puesto tras largos días de ausencia (primero, por haber viajado a Venezuela por medios europeos, luego, ya de regreso, por nanas de salud como consecuencia quizá del stress), no es nuestra intención caerle a la selección argentina por un mal resultado en la final ante Brasil, acaso el peor escenario imaginado, un 3-0 ante nuestros tradicionales adversarios y ellos con su equipo B, tal como en 2004 aunque en este caso, con menos fútbol para ofrecer que tres años atrás.
Creo que debemos centrarnos - al revés que la mayoría de los medios, absolutamente mediocres que buscan culpables "sólo" en los Zanetti, Ayala, el "no trabajo" de Alfio Basile, o las pavadas de los peudo intelectuales como la nota central de Clarín de hoy que basa todo en la falta de un supuesto líder "a la Obdulio Varela" en tiempos muy diferentes a los años cincuenta- en lo estructural.
Y el problema de la selección argentina, que es el problema del fútbol argentino como tal, es mucho mayor que los Zanetti o los Ayala, o una generación perdedora que misteriosamente ha convivido una década y media justo con muchas generaciones de campeones juveniles, paradojicamente postergados en sus ascensos por estos jugadores que son los más ricos, economicamente hablando, de la historia de nuestro fútbol, con bolsillos llenos y hambres disminuidos o directamente nulos.
El problema del fútbol argentino, lo venimos diciendo hasta el hartazgo aunque ni siquiera pretendemos ya que se nos escuche, y tan sólo lo decimos para que conste que no somos cómplices de todo el desastre organizativo (o "des"organizativo) que está matando nada menos que la gallina de los huevos de oro, mientras todo el ambiente sigue mirando impertérrito, es cómo la estructura se viene abajo y cada día se coloca un nuevo palo en la rueda.
El fútbol argentino lleva cuarenta años buscando la forma de autodestruirse porque dejó de ser el faro al que intentaban seguir todos hasta que el maldito Mundial de Suecia 1958 nos llevó a otra realidad, sin analizarse nunca que si se llevaba el mejor equipo posible (el de los Carasucias que ganaron brillantemente elSudamericano de Perú en 1957) otro hubiera sido el resultado. En cambio, al ir con jugadores más lentos, y sin competencia internacional porque el mundo era otro, se perdió de manera dura y al regreso los factores de poder impusieron un sistema mercantilista, tanto en el orden deportivo como institucional. Ya la creatividad, el libre albedrío y los jugadores rebeldes, dieron lugar a la férrea disciplina, jugadores obedientes y la figura pasó a ser el DT, "el Gran DT", y así nos comenzó a ir. Se justificó la viveza, se aplaudió jugar al límite del reglamento, la trampa comenzó a ser vista con buenos ojos, se desnaturalizaron primero los wines, después los número 10, al punto de llegar a la locura de querer retirar la camiseta de Diego Maradona sólo por seguir la costumbre de la NBA (nos preguntamos, en 2007, ¿qué camiseta pidió Sergio Agüero para llevar en el Mundial sub-20?), luego se comenzó a jugar sin marcadores de punta para pasar a los "laterales" que ni atacan, ni defienden. Luego, ante la falta de gente con oficio y bajita (necesaria porque para cerrar cerca de la raya hay que tirarse mucho al piso), se recurrió a colocar en la punta a los marcadores centrales, que desde ya, no logran cubrir ese hueco. No contentos con esto, ahora en el fútbol argentino se juega con doble y hasta triple "cinco" (en la selección, Mascherano, Verón, Cambiasso y a veces hasta Gago), para que entre dos o tres cumplan la función que antes cumplía, y con creces, uno solo (desde Néstor Rossi, o Angel Peruca, hasta Rattín, Marangoni, Raimondo y hasta Mosyaza Merlo). ¿No era que antes se corría menos y se tenía peor estado físico?, ¿cómo se explica, entonces, que lo que antes hacía uno solo ahora lo tienen que hacer dos o tres?. Si sacamos la conclusión de lo que venimos planteando, el fútbol argentino, sobre once posiciones originales que nos hicieron brillar en el mundo, perdió los dos marcadores de punta, los dos wines, y un delantero para jugar como "doble cinco", además de irse quedando sin número 10 tradicional, el reggista, el que manejaba el equipo. Es decir, practicamente seis posiciones cambiadas. ¿Cómo no vamos a perder identidad?
Otra cuestión que no hemos leído que se tratara en los medios es la siguiente. Si tomamos el caso de alguien que ha sido figura en el reciente Mundial juvenil como el Kun Agüero, y leemos las críticas que recibiera de su temporada en el Atlético Madrid, veremos que hay disconformidad con sus desempeños, mientras que apenas un par de meses después, no sólo era galardonado como la mejor figura del Mundial sub-20, sino que también fue el goleador y desde ya, campeón por segunda vez consecutiva. ¿Qué milagro ocurrió para que este mismo jugador ahora rinda lo que antes en España no? ¿no será que con el equipo juvenil argentino volvió a desligarse de los tacticismos inútiles de los europeos para retomar el recuerdo del remanente de la técnica argentina? es decir, ampliando los horizontes a los jugadores de la selección mayor. ¿No será también que, además de perder puestos claves en nuestro diseño de juego, nuestros jugadores se europeizan cada vez más y van perdiendo calidad? hay que recordar que para ganar el Mundial de 1986, más allá de que Carlos Bilardo contó con el mejor Maradona, tuvo a sus jugadores 40 días antes de la competencia, tiempo más que suficiente para "argentinizarlos".
Y luego llegamos a Basile. Se trata, indudablemente de un buen técnico. No por nada, con tiempo, construyó en Boca Juniors en la temporada 2005/06 un imperio que hubiera seguido con el tricampeonato si la comisión directiva no hubiera traído el terremoto de Ricardo La Volpe. Pero no nos parece cierto que se diga con tanto simplismo que Basile "representa el gusto de los argentinos" con su fútbol, porque este mismo Basile jugó esta Copa América con doble cinco, a veces hasta con tres cincos, y para eso dejó en el banco a Carlos Tévez. ¿Para marcar a quién? ¿no era que nuestra tradición era la del fútbol bonito, de ataque? la prensa barata argentina celebró el "gran" éxito de golear 4-1 a Estados Unidos B, o un 4-2 ante una flojísima Colombia, o un 4-0 ante un débil Perú. ¿Fue para tanto? creímos siempre que nunca se jugó tan bien. Es cierto que Brasil tampoco, y hasta menos que Argentina, pero planteó bien la final, y van tres partidos consecutivos en los que Brasil vence a la Argentina por tres goles de diferencia. Si bien Brasil también va por la vía de la argentinización, es decir, perdiendo alarmantemente posiciones clásicas en su esquema, al menos va más lento y sigue respetando cierta creatividad. Argentina, cada vez menos, y nos contentamos con pases horizontales de fulbito, con los que no progresamos en el terreno de juego. Hasta el propio Maradona lo dijo.

En síntesis. No descubrimos nada, pero no nos podemos sumar a la ola triunfalista antes, ni a la de los fracasos ahora. El problema no es ganar o no una final. El problema es mentirnos a nosotros mismos diciendo que esta selección es brillante y que juegan todos los que deben jugar. Mientras no volvamos EN SERIO a las fuentes, nos va a seguir pasando esto. Un día quizá no y ganemos y nos seguiremos mintiendo, pero por lo general, nos segurá pasando. El ejemplo son los juveniles, que juegan con la frescura que nos gusta, desafiando incluso los pésimos trabajos de inferiores y la falta de espejos en donde mirarse. Ya lo dijo sabiamente Hugo Tocalli luego de haber ganado el Mundial de Canadá (lo que le da aún más credibilidad): "Yo no quiero ser DT sólo para ir a un Mundial y ganarlo. Yo quiero un proyecto de trabajo, de crecimiento". ¿Esta AFA, este fútbol argentino, y estos medios exitistas de hoy, podrían ser el contexto de ese trabajo? Lamentablemente, creemos que no. Se gane o se pierda. Pero de fondo, siempre se pierde.

lunes, 2 de julio de 2007

No todo lo que reluce es oro en la selección

Acaso será pura intuición, pero fruncimos el ceño cuando comenzamos a leer en los diarios, o escuchar en la mayoría de las radios, o en los programas zalameros de la TV, cómo enseguida todo lo relativo a la selección argentina pasa a ser maravilloso, fabuloso. Lo que antes era una pelea en cada esquina (remember el pirulito de Clarín sobre que tres jugadores le habrían- ay, ese potencial....-pedido a Basile que no incluyera a Verón, o aquellos enfrentamientos entre "la Brujita" y Sorín), ahora se transformó en un saludable ambiente familiar, todos juntitos en la pileta, besos y abrazos. Y todo por un mero 4-1 al equipo B de los Estados Unidos. Bien ganado el partido, eso sí, pero convengamos en que ganarle por tres goles, con tanto jugador cotizado y tanta figura, a un conjunto de muchachos empeñosos que corren mucho y van generando cierta técnica a futuro, no es para tanto.
Entedemos desde el interior de los hechos esta necesidad marketinera de tener que vender el producto "selección argentina" porque hay mucho dinero atrás, mucho interés de sponsors, mucho gasto en pagos de derechos, y muchas horas por cubrir en TV, pero no se puede dejar de decir la verdad y es que los equipos nacionales argentinos, en mayores, al menos, siguen dando poco y nada de espectáculo a la vista. Muy a la argentina de estos tiempos, siguen "zafando" pero el compromiso con el espectáculo es escaso o nulo.
Podemos entender que hace mucho calor en Maracaibo, cómo no, o que el equipo necesita rodaje (palabras que repite Basile hasta el cansancio) pero hay muchas cosas que no entendemos y se necesitó que hablara (cuándo no) el propio Maradona para que muchos pudieran aceptarlo y dejara de ser tema tabú: se juega demasiado para atrás, o para los costados, cuando el fútbol se juega para adelante, para hacer goles. No se dice con esto que haya que ser necesariamente vertical, pero tampoco todo el tiempo horizontal, jugando sin arcos.
Se entiende que Riquelme o Verón, a quienes no se les discute su calidad, puedan ser más lentos, pero de ahí a no poder acelerar cada tanto, o alternarse en el cambio de ritmo, hay un trecho. Tampoco se entiende por qué siempre hay que partir en desventaja por estar en babia en el inicio, o por qué el equipo argentino sigue sufriendo goles desde jugadas como tiros libres o corners, como contra Argelia, Estados Unidos, o ahora Colombia. Y una que es más seria: ¿qué necesidad hay de jugar con Cambiasso por izquierda?, para lo cual hay que sacar a Tévez y resignar un delantero. ¿Para marcar a quién? luego leemos o escuchamos que Basile (y los medios que jamás parece que pueden ejercitar cinco minutos de meditación antes de repetir consignas como loros) habla del "gusto popular" sólo porque por fin utilizó nada más que el sentido común para convocar a los que siempre hubo que convocar (y así y todo, sigue Burdisso como lateral cuando todos sabemos que no lo es, y se insiste con Heinze del otro lado, cuando tampoco lo es). Lo que pedimos es que no se repita como loro que Argentina juega "la nuestra" porque en todo caso, si la juega, por ahora no pasa de un cuarto de hora por partido. Y si bien a veces puede parecer un espejismo, como sucede con esos toques cortos entre los que saben, no hay que olvidarse de que "la nuestra" es tocar corto y al ras, pero también en pared, y progresando de atrás hacia adelante, y no jugando sólo para atrás y cada muy tanto, para adelante.
La selección argentina tiene tanta calidad, que pese a todo, lleva ocho goles en dos partidos, pero no hay que olvidar tampoco, que dos equipos como EEUU y Colombia, le metieron tres, y que estuvo a dos goles de llegar ante Paaguay como primero del grupo, pero prefirió dormirse y quedar segundo, y ahora necesitará ganar. No parece importar mucho, pero si se empata con Paraguay, muy posiblemente haya que jugar ante México cuando de quedar primeros, tocaría Venezuela o Uruguay. Es decir que no es lo mismo ser primero que ser segundo. Dependía de la propia Argentina y quedaba sólo un tiempo, pero prefirió dormirse, aunque los medios seguirán diciendo que hizo "la nuestra", cuando cada día que pasa parece ser más "la de ellos".
Por ahora no todo lo que reluce es oro en la selección argentina. Gane, empate o pierda.