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jueves, 26 de febrero de 2009

Real Madrid, Barcelona y el sidecar eterno del fútbol español (La Jornada)


Alguien dijo alguna vez que el fútbol es un sidecar. Muy difícil mantener un equilibrio y entonces cuando uno de los dos acérrimos rivales se encuentra en el mejor momento, casi por lógica el otro cae en una profunda depresión, por sí mismo y también, por influencia del otro, de su antítesis.
Esto sucede en la Argentina con River y Boca y desde ya que desde hace añares ocurre en España con el Real Madrid y el Barcelona. No hace falta ir muy lejos para comprobarlo. Hace escasas dos semanas, el propio entrenador de los “merengues” de la capital, Juande Ramos, aún con siete victorias consecutivas en la Liga, luego de un muy mal comienzo del equipo con su antecesor, Bernard Schuster, sostenía que nada se podía hacer para ganar el campeonato si el gran rival, es decir, el Barcelona, continuaba como puntero sin ceder tampoco ningún punto. Ramos reconocía que sólo le quedaba apostar a ganar la Champions League europea, lo que provocaba sorna en los hinchas rivales y en muchos de los propios, visto el caos institucional con la intempestiva renuncia del presidente Ramón Calderón, y el llamado a elecciones para mitad de año, lo que a su vez convertía al propio Ramos en un entrenador nuevo, y al mismo tiempo ya provisorio. Porque la comisión directiva electa seguramente traería a su propio entrenador para renovarlo todo.
El sidecar se completaba con lo opuesto en Cataluña. Un Barcelona arrasador, puntero con doce unidades de ventaja, con un promedio de más detrás goles, un fútbol espectacular que hizo que Ramos mismo lo llamara “el mejor Barcelona de la historia”, y con la mirada sobre las tres competencias al mismo tiempo: Liga, Champions y hasta Copa del Rey, en la que ya tiene casi asegurada la final.
Dos semanas después, apenas, la ventaja entre el Barcelona y el Real Madrid en liga es de siete puntos, cinco menos que antes, con un equipo azulgrana con serios problemas de ataque, jugadores lesionados y nerviosos, con su irascible delantero camerunés Samuel Eto’o amenazando, en el peor momento posible, que al terminar la temporada podría emigrar, y con varios jugadores en el peor momento del año, justo cuando hoy regresa la Champions en octavos de final, y espera el accesible Olympique de Lyon, que ha mejorado en el momento menos indicado en su propia liga. Pero lo más llamativo fue perder, como local, nada menos que ante su rival de la ciudad, el Espanyol, último hasta el domingo, y que hacía 27 años que no triunfaba en el Camp Nou. Allí no sólo se vio la peor versión de un Barcelona por primera vez presionado por tener que responder siempre al buen juego y a no caerse ante la dura persecución de su máximo rival de siempre (que hace dos años, con Fabio Capello, consiguió un título casi imposible que lo va asemejando mucho a lo actual), sino que el propio entrenador, adalid del fútbol ofensivo y lujoso, Josep Guardiola, se vio errático con los cambios y desbordado por la situación de un planteo adversario, a la italiana, que no le dio respiros, le cortó el juego, y se manejó de manera inteligente por parte del argentino Mauricio Pochettino, ex jugador y símbolo del club azul y blanco.
Y como no podía ser de otra manera, si el Barcelona entra en un cono de dudas y miedos, y presiones de su máximo adversario, éste crece como nunca, y va saliendo lentamente de la cueva, con dos goleadores implacables como el incansable Raúl González, y Gonzalo Higuaín (¿hasta cuándo va a esperar Diego Maradona para darle por fin una oportunidad en la selección?), y lo que antes eran victorias aburridas por el eterno 1-0, se transformaron en un 0-4 contra el Sporting en Gijón, y un 6-1 ante el Betis en el Santiago Bernabeu, y no sólo eso, sino que para mañana, el ánimo es el mejor para recibir al Liverpool, al que casualmente le afectará que su mejor jugador, Steven Gerrad, regresa tras tres semanas de ausencia por lesión.
Más que nunca, queda claro que el fútbol forma parte de este sidecar entre grandes rivales y que lo que hace dos semanas era de una forma, hoy es de otra. Si el Barcelona era seguro campeón de liga y acaso de Champions, hoy ya no lo es. Y si el Real Madrid aburría a todos y terminaría una temporada en blanco, ya nadie lo firmaría.
Es esto hermoso que tiene el fútbol y que, entre tantas otras cosas genera tanto magnetismo.



miércoles, 25 de febrero de 2009

Problemas para el Recreativo: la pericia del TAS valida la firma de Nayar

Finalmente, y como suele suceder en este mundo descarnadamente capitalista que ya se ha metido en el fútbol, parece que pagará el único que pretende dedicarse a jugar. Nos referimos a que luego de dimes y diretes, el TAS, Tribunal Superior de Justicia Deportiva, ha validado la firma de Nayar en el contrato que lo unía profesionalmente a Boca Juniors. Fuentes inobjetables nos revelaron, en una primicia exclusiva, que el perito que puso el TAS afirma de manera categórica que la firma que aparece en el contrato es, indudablemente, de Sebastián Nayar, y por lo tanto no sólo su actual club, el Recreativo de Huelva, deberá buscar la manera de conciliar en la próxima audiencia fijada el 11 de marzo, sino que ahora es el jugador el que se expone a duras sanciones, al haber declarado que Boca había falsificado su firma.
Cabe recordar que Nayar había disputado un solo partido para Boca, proveniendo de sus categorías juveniles. Fue ante Racing Club, y bastó su muy buena actuación en el Clausura 2008, para que apareciera el Recreativo y se lo llevara, aún cuando Boca aducía que el jugador no tenía libertad de acción y se había equivocado al dejarse llevar por los intereses del club español y de los eternos intermediarios que corroen la esencia de este deporte buscando sacar el jugo a los futbolistas cual mercancías.
Si Nayar se expone a sanciones, el Recre también pero en este caso, se suma una muy posible indemnización a Boca por ruptura contractual.
Cabe aclarar algo importante que en su momento, cuando tratamos el caso Nayar, no lo hemos dicho. Este tipo de indemnizaciones, por estar encuadradas en el período protegido, tienen naturaleza punitoria. Es decir que, a diferencia del caso de Andy webster, no se limita a lo que al jugador le quedaba del contrato en Boca sino que toma en cuenta otros factores (oferta de venta del jugador, valor del nuevo contrato, daño deportivo, etc). Esto está especificamente aclarado en el propio caso webster donde dice que por ser posterior al período protegido, en principio la indemnización debe ser solo compensatoria de las pérdidas.
En cuanto a Nayar, ahora se expone a volver a quedar inhabilitado (es decir que habrá ganado dinero, pero el objetivo primario, que se supone que es jugar al fútbol, no se va cumpliendo demasiado por haberse metido en este berenjenal judicial). Esto ocurre porque al conceder la medida cautelar, el TAS expresamente señaló que era revocable si las circunstancias de hecho cambiaban (expresamente mencionó al resultado de la pericia oficial como una de estas circunstancias) y que lo habilitaba otorgándole el beneficio de la duda ante las pericias contradictorias. Ahora que hay una pericia oficial categórica es posible que el TAS revoque su anterior medida y le otorgue la razón a Boca sobre el Recreativo.
Tal vez sea una buena forma de ir parando esta voracidad europea por llevarse jugadores juveniles sudamericanos, que llegó a tal punto, que ya los agentes van a espiar a los menores de 17 años en el próximo torneo de Chile porque ya se considera que los sub-20 que tienen pasta de crack ya casi todos tienen precomntratos o directamente contratos con los principales equipos de Europa. Hasta el propio Michel Platini, presidente de la UEFA, está pensando en limitar la venta de jugadores menores de 20 años para evitar este comercio.

martes, 24 de febrero de 2009

¿Heredará Benjamín Agüero el talento de sus antepasados? (Yahoo)

Un interesante debate se inicia a partir del nacimiento, esta semana, de Benjamín Agüero, hijo del crack argentino del Atlético Madrid, Sergio Agüero, y de Giannina, la hija menor del astro futbolístico Diego Maradona. ¿Es posible heredar el talento, por partida doble, de los antepasados del bebé?

Todo indica que no es seguro que Benjamín vaya a tener semejante talento de manera natural porque los ejemplos conocidos chocan entre sí con casos de ex jugadores que han tenido hijos que los han superado, mientras que otros no han pasado de la mediocridad.

El propio Maradona ha tenido ya dos hermanos que han llegado a ser futbolistas profesionales, con distintos rendimientos que nunca sorprendieron. Raúl “Lalo” Maradona nunca ha superado la mediocridad en tanto que Hugo, el menor de los tres, había llegado a ser convocado para el seleccionado sub-20 argentino junto a Fernando Redondo, y también proveniente de Argentinos Juniors, siendo un interesante proyecto de número diez, aunque diestro, pero su carrera quedó trunca y no pudo trascender aún habiendo jugado en equipos como el Ascoli italiano.,

Incluso Maradona llegó a tener un sobrino futbolista, Sergio López, hijo de su hermana Ana, a quien llegó a enfrentar en un Boca Juniors-Argentinos Juniors en 1997, y que también ocupó la posición de número diez aunque tampoco consiguió trascender. Y las cosas no quedan allí porque su hijo tardíamente reconocido, Diego Armando Sinagra, también ha jugado como número diez en las divisiones juveniles del Nápoli sin mucho suceso, y luego no pudo pasar la prueba para quedar como futbolista en River Plate de Argentina, al no encontrarse en él condiciones técnicas suficientes aún cuando el parecido físico con su padre es realmente notable.

Por todo esto es que ya en el caso de Benjamín Agüero, si se dedicara al fútbol en el futuro, no hay certezas de que vaya a ser un supercrack, aunque como dice irónicamente el ex futbolista argentino y ahora comentarista televisivo Jorge Valdano, aquel agente que lo fiche primero, tiene grandes chances de beneficiarse con futuras transferencias.

En verdad, el fútbol está lleno de casos de descendientes de grandes futbolistas que no han hecho nada en particular, desde Jordi Cruyff, el hijo catalán de Johan, uno de los mejores jugadores de la historia y que marcó época en el Ajax, el Barcelona y la selección holandesa, que pudo colocarse camisetas como las del Celta de Vigo o el Manchester United, pero que nunca mostró atisbos del talento de su progenitor.

Ni qué hablar del caso más paradigmático como es el de Pelé, el genio brasileño del fútbol, que tras consagrarse como el monarca de los años sesenta y para muchos sigue siendo el mejor de todos los tiempos, pudo comprobar cómo su hijo Edinho no sólo no reunía ni algunos gramos de su enorme talento, sino que siendo descendiente de un gran número diez, terminó siendo un mediocre arquero volador en el Santos en el que brillara su padre.

Hay otros casos en el que la experiencia ha salido bien, como por ejemplo la de Juan Sebastián Verón, el crack argentino que luciera en equipos como Estudiantes de La Plata, Boca Juniors, Sampdoria, Lazio, Parma, Inter o Manchester United, cuyo padre, Juan Ramón, ha sido un gran extremo izquierdo en los años sesenta en aquel Estudiantes tricampeón de la Copa Libertadores de América y una vez campeón intercontinental ante el Manchester United de Bobby Charlton. Si Juan Ramón era extremo, Juan Sebastián es un gran volante de creación, pero ambos han tenido mucho talento para jugar al fútbol.

También en el Real Madrid se espera con ansiedad la llegada a primera del que, se dice, es el mejor jugador actual de la cantera en la categoría cercana a la primera división, Andreas Laudrup, hijo de Michael, aquel crack de los años ochenta en la selección danesa, el Real Madrid o el Barcelona, y lo mismo comienza a decirse de Enzo Zidane, que no sólo es el hijo del gran Zinedine, campeón mundial con Francia y tan excelso jugador hasta hace apenas unos años, sino también lleva el nombre de pila del brillante uruguayo Francéscoli, a quien Zidane admiraba en su niñez de cuando se desempeñaba en el Olympique de Marsella.

En el Milan, Paolo Maldini, el supercrack que sigue jugando profesionalmente a los 41 años, y siendo hijo de otro campeón, Cesare, en los años sesenta, tiene ya a su hijo en la “primavera” de los juveniles, continuando con la saga familiar.

Es muy difícil poder dar certezas de la herencia de un talento y no sucede sólo en el fútbol sino en cualquier otra manifestación del ser humano y por eso siempre se dice que no hay peor peso que llevar el apellido de alguien ilustre y continuar con su misma actividad porque las comparaciones suelen ser odiosas.

Por eso, lo principal para Benjamín Agüero es que primero que todo, sea feliz y logre decidir por sí mismo y sin presiones de padres o abuelos, qué quiere ser en su vida, y que no pretenda emularlos sino ser él mismo, sin suceder a nadie en particular. Pero si logra decir como su padre en sus canciones en ritmo de cumbia que lleva “el fútbol en la sangre”, ya será un buen paso si es lo que termina gustándole más, y tampoco seria una sorpresa para nadie que en un ambiente tan futbolero, y seguramente criado con un balón en sus pies, un día quiera ser futbolista.

¿Cuántos millones valdrá Benjamín? (La Jornada)

La información nos dice que nació Benjamín Agüero, hijo de Sergio Agüero y Gianinna Maradona, y por lo tanto, nieto, a su vez, de Diego Armando Maradona. El parto se produjo ocho días antes de lo esperado y se trata de uno de los bebés más cotizados que haya dado la historia del deporte, acaso con los hijos de André Agassi y Steffi Graf, la pareja de dos enormes tenistas.

Muchos se preguntaron cuánto valdrá Benjamín en el futuro si decide dedicarse al fútbol, con semejantes genes paternos y maternos, y seguramente cuando será criado con una pelota en sus pies y ya en cuna de oro.

También será interesante comprobar si su crecimiento podrá desarrollarse con tranquilidad, lejos del ruido de la prensa europea y argentina, y en qué país podrá llevarse a cabo y en qué cultura se impregnará, con qué mentalidad aparecerá, con qué carácter y si, como Lionel Messi, querrá vestir la camiseta celeste y blanca aún cuando muy probablemente si deseara ser futbolista, no parece probable que tenga posibilidades de ponerse algún color de los equipos locales, si su padre continúa su carrera entre los grandes del mundo.

¿Vendrá esta generación de las cuentas bancarias repletas de euros, con ganas de jugar por amor a la camiseta por algún costado? ¿Será posible conservar un pequeño espacio de amateurismo o como si fuera un descendiente de monarca, Benjamín Agüero se malacostumbrará a la pleitesía?

Al fin de cuentas, más de uno ha discutido en los últimos tiempos si un miembro de la monarquía de sangre tiene mayor legitimidad que quien se gana el trono por éxitos deportivos con tintes populares.

En el muy buen libro Il mio re (mi rey), una de las tantas biografías sobre Maradona, el italiano Paolo Paoletti cuenta que en una fiesta de diciembre de 1986 en Montecarlo, el “diez”, alojado en el mismo hotel de la recepción en la que iría a ser premiado, observó desde uno de los primeros pisos al mismísimo príncipe Raniero, en la planta baja. Ambos se miraron al mismo tiempo, especulando sobre quién iría primero en busca del otro para el saludo formal. Allí fue que el futbolista le dijo en voz baja a su entonces gran amigo Guillermo Cóppola “que venga él”, dando a entender que el verdadero monarca es el deportista. Y efectivamente, en un hecho interesante, fue Raniero el que subió a saludar a Maradona.

¿Son transmisibles los genes? No parece ser algo exacto. Si nos basamos en tantos padres e hijos futbolistas, hay de todo, como en la viña del señor, pero si nos atenemos a los casos de estrellas rutilantes, al menos aquel que vio jugar a Jordi Cruyff en el Manchester United, el Celta de Vigo y tantos otros equipos, enseguida se habrá dado cuenta de que ser hijo del gran Johan, no implica más que eso. Lo mismo sucedió con Edinho, hijo de Pelé, y para probable desgracia de éste, arquero del montón en el Santos.

La pregunta podría ir también para Benjamín Agüero, en tren de especular con un futuro futbolero, si lo hay. Pero sería mucho más sano saber, con el paso del tiempo, que pudo encontrar la felicidad, sea ésta, o no, la de pretender llegar a ser un excelente futbolista, sin buitres a su alrededor, y con el amor de sus seres queridos.


La selección francesa y sus enemigos en casa (Yahoo)

Pocas veces en los últimos años, una selección de élite como la francesa ha generado tantas polémicas y tantas dudas en su rendimiento aún habiendo conseguido algunos buenos resultados y con un plantel de indudable calidad, pero su mayor problema parece residir entre su propia gente, más allá de los adversarios de turno.

La derrota del pasado miércoles 11 ante Argentina en el propio estadio del Velódromo de Marsella por 0-2 (la segunda en dos años ante el mismo rival luego del 0-1 de París en 2007) queda mucho más en la anécdota por el rendimiento y el resultado, máxime siendo un partido amistoso, pero lo preocupante, y de manera creciente, es el descontento que desde todos los sectores del país se siente hacia su extraño entrenador, Raymond Doménech, quien ya no convencía antes del Mundial de Alemania 2006 pero que luego de llegar a la final de la mano de un inspirado Zinedine Zidane, y tras haber perdido tan sólo por un penal, le fue renovado el contrato.

Otro mal paso en la reciente Eurocopa de 2008 y especialmente, que no se entiende ni a qué juega el equipo ni algunas convocatorias, como la del arquero Mandanda, sumado a ciertas cuestiones extra futbolísticas, como la versión de que a Doménech le gusta tanto consultar al zodíaco que dos jugadores han quedado afuera del Mundial por haber nacido bajo el signo de Escorpio, han colocado al entrenador en una situación entre la espada y la pared.

Lejos parece ya aquel equipo francés de 1998 que Aimée Jacques consiguió llevar al título mundial como local con la famosa mezcla de los “Black, Blanc, Beure” (negros, blancos y árabes), que liderada por Zidane, Didier Deschamps, o Lorent Blanc, cuando el ciclo terminó con un brillante 3-0 ante Brasil y a los dos años, el mismo grupo continuó la gloria con la Eurocopa de 2000.

Hoy no sólo el rendimiento no es el mismo, casi terminada aquella generación y veteranos ya los continuadores como Thierry Henry, Patrick Vieira o William Gallas, sino que éste último y algunas de sus declaraciones, ha generado un sismo entre los distintos grupos que componen el seleccionado, y no llegar al Mundial 2010 en Sudáfrica sería un cataclismo y nadie piensa en esta posibilidad, aunque el inicio de la eliminatoria no haya sido nada bueno.

Jugadores sigue habiendo y en cantidad. La mayoría, incluso, participa de ligas extranjeras y hasta los que siguen en “le championnat”, son pretendidos por los principales clubes europeos como Karin Benzema y hasta Yoann Gourcouff, señalado como sucesor de Zidane, es ahora pretendido de regreso por el Milan, que lo dejó ir a préstamo al Olympique de Marsella, después de comprobar su crecimiento y sus altísimos rendimientos.

Hasta Lasanna Diarrá forma parte ahora de la más alta élite, al ser fichado por el Real Madrid y Nicolás Anelka y Henry han regresado a su mejor nivel, el primero metiendo goles en el Chelsea, y el segundo, recuperando su juego vistoso y contundente en el Barcelona. Hasta el veterano Robert Pires funciona en el Villareal y Gregory Coupet ha cumplido como arquero en el Atlético Madrid. Pero Doménech sigue sin encontrar un funcionamiento y se expone ya a que si en el próximo compromiso de eliminatorias no obtiene un buen resultado, podría pasar por la guillotina.

No sólo medios franceses prestigiosos como “L’Equipe” o “France Football” insisten en que la selección francesa “no juega a nada” sino que ante Argentina, el equipo galo se expuso a la silbatina estruendosa durante casi todo el segundo tiempo, y a los hirientes “ole” dedicados a sus jugadores ante el toque argentino, más parecido a una protesta contra los propios que un reconocimiento al adversario.

Tampoco ésta parece la Francia unida de 1998, que entonando “La Marsellesa” a capella, hacía hervir la sangre de sus once representantes para llevarlos a la cima. Ahora jugar en Marsella, como en el último partido, significa soportar el griterío contra París, y contra todo jugador que forme parte de equipos como el PSG parisino o el Olympique de Lyon, eterno rival del Marsella y por siete veces seguidas campeón de liga.

Doménech ha perdido ese estilo “champagne” de fútbol atildado que ha tenido Francia en el último cuarto de siglo, desde aquellos equipos liderados por Michel Platini, o luego por Zidane, y paradójicamente cuando más jugadores de exportación ha tenido, peor parece que le van las cosas.

En la defensa, la dupla Mexes-Gallas no parece rendir a pleno, mientras que en el medio, Lass Diarrá no encuentra un volante central como en los tiempos de la excepcional pareja Makelele-Vieira, éste último con muchas lesiones que lo podrían alejar definitivamente del equipo nacional.

Su mayor fuerte, sin embargo, aparece en la creación y la definición, con Ribery (hoy la estrella del equipo, y figura del Bayern Munich), Henry, Benzema o Anelka.

También es cierto que el país es otro, y desde las revueltas de la periferia de París (la llamada Banlieu) en 2005, por grupos de origen árabe, el himno francés parece estar siempre expuesto a los silbidos de una parte de los espectadores en cada estadio, lo que demuestra un cambio y ya no se puede hablar de una alianza de etnias como hace una década.

Es claro que Francia no pasa por su mejor momento futbolístico y que quien más rápido puede pagar los platos rotos es su polémico entrenador, al que sólo un milagro ayudará a permanecer en su cargo hasta el próximo Mundial.

La selección argentina crece en solidez pero busca un sistema de ataque (WSD)

Desde Marsella
Dos partidos jugados con Diego Maradona como entrenador, los dos ganados. Ambos fuera de casa (ante Escocia y ante Francia) y sin goles en contra. Si se lee así, a partir de los resultados, el balance no puede ser más perfecto. Sin embargo, para el exigente público argentino, la selección recién comienza a transitar un camino en el que aparecen las primeras señales, algunas muy positivas, como la actuación de los dos volantes centrales (Mascherano y Gago) o los dos defensores centrales (Demichelis y Heinze), la indiscutible calidad de Lionel Messi, hoy apuntando ya a ser el mejor jugador del mundo, y la importante recuperación en el arco de Carrizo, después de meses irregulares en el Lazio.
Pero el equipo argentino no lo pasó muy bien ante Francia en el primer tiempo. Y no tanto porque los locales atacaran tanto o generaran muchas situaciones de peligro ante Carrizo, que cumplió cada vez que se lo necesitó (especialmente cuando tapó una llegada cara a cara con Anelka), sino porque el esquema de Maradona sigue sin terminar de definirse, en parte por su propia experimentación, y en parte porque en este partido le faltaron dos jugadores claves como Juan Román Riquelme y Sebastián Verón, y entonces optó por un esquema de 4-4-2 que no parece ser lo mejor para aprovechar a sus estrellas en el ataque. Por ejemplo, antes del partido ante Francia, Maradona había dicho con ironía que cambiar a Messi de posición con lo bien que rinde como extremo derecho en el Barcelona, sería poco inteligente y parece lógico este pensamiento. Sin embargo, en el Barcelona, Messi juega con otros dos atacantes en su misma línea (Henry y Etoo), y dos volantes con llegada (Xavi e Iniesta) y en la selección argentina esto no ocurre, y Messi sólo estuvo acompañado por Sergio Agüero (que sigue sin rendir con la camiseta blanquiceleste), mientras que atrás de ellos jugó una línea de cuatro volantes, dos centrales que lo hicieron muy bien (Mascherano y Gago), pero otros dos en las bandas (Jonás Gutiérrez por izquierda y Maxi Rodríguez por la derecha), que aportaron más trabajo físico y sacrificio que fútbol creativo y tratar de conectarse con sus dos delanteros. De esta forma, Messi y Agüero quedaron aislados en el primer tiempo, cada vez más lejos del resto del equipo, y el conjunto argentino se limitó a obstruir, defender y quitarle la pelota a Francia, que tiene jugadores con buen manejo, desde Gourcouff o Ribery en la creación, como en Anelka o Henry en la peligrosidad en el ataque.
Es cierto que muy probablemente Maradona cuente con Riquelme y Verón en los próximos partidos, que ya serán de clasificación para el Mundial, y esto hará que se modifique la táctica de un 4-4-2 a un 4-3-1-2, si es que Riquelme sea el jugador que conecte a los delanteros con los volantes (como en los exitosos Juegos Olímpicos de Pekín en 2008), y hasta a un 3-3-2-2 si opta por colocar el eje Verón-Riquelme, adelantando a Zanetti a la línea de volantes junto a Mascherano y Gago.
Las señales más positivas provienen entonces de la parte central del terreno de juego, con dos duplas alentadoras mirando hacia el futuro: Gago-Mascherano cada día se entienden mejor y en el segundo tiempo robaron la mayoría de los balones que pasaron por allí. Y atrás, la dupla Demichelis (el mejor jugador de la cancha)-Heinze (que demuestra que su verdadera posición es la de Argentina y no como juega en el Real Madrid, de lateral izquierdo), se afianza en cada partido, sumado a que Carrizo volvió al nivel que tenía antes de fichar por el Lazio.
El otro punto a favor es, en comparación con el ciclo anterior con Alfio Basile como entrenador, el de la actitud. Es notable la diferencia de esfuerzo y entrega de los mismos jugadores que antes parecían indolentes, faltos de interés, y ahora parecen todos comprometidos con el equipo y con su entrenador, Maradona, que no deja de ser un mito para cualquier amante del fútbol y aún más para cualquier jugador. Es cierto que Maradona siempre exagera por su forma de ser, y entonces luego del partido dijo que “salió todo perfecto” y que “por momentos ridiculizamos a Francia”, pero también es verdad que el partido se terminó definiendo con bastante holgura para los argentinos cuando a pocos de finalizar el primer tiempo nada lo hacía prever. El gol de Gutiérrez a los 40 minutos del primer tiempo cambió todo y destruyó la moral de los franceses, que ya no fueron los mismos, insultados por su propio público, que pedía la cabeza de Raymond Doménech y acompañaba cada toque argentino con un “ole” muy molesto para los locales. Pero los jugadores argentinos siguen sorprendiéndose con Maradona. A pocos se les escucha decir nada sobre cambios tácticos, porque verdaderamente no parece haberlos mucho desde Basile y el esquema, hasta ahora, es casi el mismo de antes, pero el compromiso ha cambiado de manera sustancial. Maradona va de habitación en habitación a preguntar si todo está en orden, habla mucho con cada jugador, y el plantel se encontró en el vestuario, antes del partido, con unas láminas con escritos motivacionales que generaron una actitud positiva muy importante. Por eso tampoco sorprende tanto cuando el propio Messi, autor de un golazo en uno de sus tradicionales “slaloms”, dijera al terminar el partido, que “hoy demostramos que tenemos actitud” para luego rescatar que “por momentos hicimos un gran fútbol”. Messi no parece querer polemizar sobre si debe o no llevar el mítico número diez, que Maradona reserva para Riquelme, pero en este partido ante Francia, para tener mayores chances de ataque, bien pudo el entrenador, bajar a Messi como enganche con la delantera (al fin de cuentas es su verdadera posición y con la que ganó el Mundial sub-20 en 2005), y colocar en el ataque la dupla Agüero-Tévez. Cuando el delantero del Manchester United ingresó al final, en pocos minutos demostró por qué debería ser titular en la selección argentina, protegiendo la pelota ante la embestida francesa para que Messi aprovechara y se fuera hasta el segundo gol. Agüero, que no apareció en ningún momento como se esperaba, atribuyó su bajo rendimiento a que “tuvimos que adaptarnos al partido con Messi”, una manera de dar a entender que el esquema táctico no favoreció su juego.
En síntesis, en este partido ante Francia vale más el resultado (ya en 2007 Argentina había vencido en París 0-1) que el juego, pero sirve como motivación para la verdadera prueba de fuego, que será ahora jugar por la clasificación para el Mundial, y con la seguridad de varias posiciones ya controladas en varios lugares de la cancha. El mayor desafío es el ataque, y si Maradona optará por hacer otras pruebas con Mauro Zárate, Gonzalo Higuaín, Lisandro López, Diego Milito y hasta, tal vez, Martín Palermo en el futuro. Parece que todo está más claro atrás que adelante, cuando se acerca el momento de la verdad.

lunes, 16 de febrero de 2009

El seleccionado argentino, una paradoja del país, pero en caja chica (La Jornada de Mendoza)

“Cada vez se agranda más, nunca vi tanta gente”, nos dice un colega de la prestigiosa revista “L’Equipe” y tiene razón. La delegación argentina que se encuentra concentrada en un lujoso hotel en la playa de Marsella, a la espera del partido de esta noche a las 21 (18 de la Argentina) ante Francia, el subcampeón mundial, creció de manera espectacular, sin entenderse demasiado varias de las funciones que cumplen sus múltiples empleados, pese a lo cual, la tarea de conversar siquiera con algunas de las estrellas que participan en los principales equipos europeos es poco menos que fantasía.

El tercer piso desde la recepción del Pullman Palm Beach Hotel, que paradójicamente corresponde al piso cero, tres más arriba que la planta baja, tiene puesto un vallado en el fondo del salón, y guardias de seguridad privada están atentos a cualquier movimiento de los pocos hinchas (la mayoría, argentinos o residentes en Marsella) que buscan algún autógrafo con escasa dosis de rebeldía y respetando los límites o cualquier indicación, y también a los pocos periodistas que simplemente vienen tratando de conseguir un preciado reportaje.

La tarea resultará poco menos que imposible. Si bien algunos pocos jugadores se encuentran aquí desde el mismo domingo por la noche, y Diego Maradona, el director técnico, desde horas antes al igual que el manager, Carlos Bilardo, el sufriente jefe de Prensa, Andrés Ventura, más conocido como “Coco”, nos resignará a explicarnos que ni soñar con poder conversar con las estrellas en los cuatro días de estadía.

Difícil explicar esto a los colegas extranjeros, poco acostumbrados a los desplantes oficiales. Un caso como éste, en Europa, termina con el departamento de prensa y posiblemente con muchos dirigentes en la calle. Pero estamos hablando de una delegación argentina, y de una federación como la AFA, que es un coto cerrado y donde no sólo esto es posible sino mucho más aún.

A Ventura se le ha sumado ahora la tarea de Fernando Molina, un muchacho educado y que de buenas formas parece hacer todo lo posible por resolver los incontables pedidos de firmas de autógrafos, fotos, entrevistas y lo que se guste solicitar, por parte de su suegro, Diego Maradona, para quien trabaja de vocero. Molina es el novio de Dalma y fue incorporado a la delegación, así como el nuevo cuñado del “diez” y hermano de su novia actual, Verónica Ojeda. Si sumamos que como jugador también es convocado Sergio Agüero, el otro yerno y futuro padre de su nieto, podría decirse que el cuadro de nepotismo aumenta sin pausa.

Molina nunca dice que no. Casi por regla. Pero frases como “lo hacemos hoy, no te preocupes” o “lo hablo con él pero no creo que haya problemas”, con el paso de las horas y la eterna guardia periodística, irá desdibujándose hasta llegar a la nada más absoluta, al desierto informativo y a la impotencia a la hora de traducirse en productividad laboral. Entonces pasamos al “no lo pude hablar” o “no lo encontré” o “parece que mañana, pero hoy no lo creo”, pero nos recuerda aquellos carteles de almacén de hace cuatro décadas: “Hoy no se fía, mañana sí”.


La mañana del martes puede ser lo más explicativo. Varios de los enviados nacionales y extranjeros tenían pautadas entrevistas con varios jugadores (entre ellos, quien esto escribe) cuando llegó la fatal aunque nunca del todo inesperada noticia: en vista de que algunos periodistas habían traspasado la valla de seguridad por alojarse en el mismo hotel que el seleccionado y aprovecharon para tratar de acercarse más al plantel, Maradona se enojó y decidió enviar a todos los jugadores a sus cuartos. Es decir: no hablarán, una vez más. Donde dije “digo”, ahora digo “Diego” y otra vez el desierto, la nada misma.

Nadie pone límites, y aquellos colegas con perfil más conocido por aparecer en la TV apelan a gestos cómplices con algún dirigente, amiguete dentro de la elefantiásica delegación, o a la necesidad o gusto de alguno de los jugadores por figurar y acaso logre “algo” con el correr de los días, mientras que otros optan, por fin, por salir a hacer compras y conocer algo de Marsella, a poco de regresar a su país.

Es allí cuando, Argentina al fin, se nos convoca sorpresivamente a una mini conferencia de prensa con Gabriel Heinze, Lionel Messi y Angel Di María, justo cuando la mayoría de los interesados no está. De nada valen los intentos preocupados de la colega Cristina Cubero, de Mundo Deportivo de Barcelona, por convocar a los amigos argentinos mediante llamadas de celular o a las habitaciones de los hoteles.

El desorden reinante generará que nos arreglemos como podamos y algo que no estaba pactado derivará en que los que hemos sido afortunados, y seguíamos allí, de guardia, nos encontráramos repentinamente con este “regalito” de tener frente a nosotros a tres jugadores importantes, casi a solas.

Fernando Segura Trejo, un destacado sociólogo argentino que se encuentra terminando su doctorado en Sociología del Deporte en París, analiza este fenómeno de la delegación argentina, con características como “desorganización social, clientelismo, amiguismo, puesta en escena, banalidad” pero por otro lado, “toda la mística que genera Maradona, con mil quinientos franceses en un entrenamiento sólo por su presencia” y nos cita como ejemplo una frase de una periodista del canal TF1 de la TV francesa que nos dice que un reportaje sobre la selección argentina aparecerá en el noticiero “a menos que se muera Sarzoky”.

Mientras tanto, se percibe movimiento detrás de las vallas y las luces de los flashes de los fotógrafos nos indican que parte el plantel hacia el entrenamiento en el estadio del Velódromo, donde esta noche será el partido. Además de los jugadores, no paran de aparecer funcionarios, amigos, dirigentes de toda laya, voceros de uno y de otro, un secretario-asistente-todo terreno del propio hombre fuerte de la AFA con su portafolio, miembros de la empresa que organiza el partido discutiendo en qué coche va cada uno, utileros, familiares, jugadores.

El hotel queda vacío de contenido, y nosotros, en el taxi de regreso, nos preguntamos si estamos en Marsella o si en verdad, nunca nos fuimos de la Argentina.

miércoles, 11 de febrero de 2009

De menor a mayor, la selección de Maradona aprobó otra vez (La Jornada)

Este seleccionado argentino parece caminar despacio en la búsqueda de nuevos caminos para consolidarse en busca del máximo objetivo, que es sin dudas la clasificación para el Mundial 2010, y aún sin encontrar las mejores vías de ataque, va dando algunas interesantes señales en el armado del equipo por parte de Diego Maradona en su segunda experiencia, y otra vez con triunfo, 0-2 y ante una potencia como Francia. No está mal, pero podría ser mucho mejor.
El resultado y los “ole” finales de los propios franceses festejando el toque argentino, pueden llamar a engaño, porque el equipo nacional no lo pasó del todo bien en el primer tiempo, en parte por el potencial del rival y algunos jugadores de calidad como Henry, Anelka, pero básicamente los creativos Ribery y Gourcouff, y en parte también por su propio problema estructural. Maradona había dicho en las horas previas al partido que no resultaba inteligente cambiar de posición a Lionel Messi si rinde tanto en el Barcelona en la punta derecha. Pero lo que no dijo es que Messi rinde allí pero en un tridente ofensivo, junto a un centrodelantero net y un extremo izquierdo, y dos volantes ofensivos (Iniesta y Xavi), lo cual significa que el hoy mejor jugador del mundo es acompañado por otros cuatro jugadores y hasta cinco si sumamos al brasileño Alves, y en la selección argentina tan sólo hizo dupla con Agüero, que sigue sin rendir con la camiseta albiceleste. Pero los dos delanteros argentinos terminaron lejos de la lína de cuatro volantes, que seguimos sin entender demasiado. Se supone que ante la ausencia de Riquelme y Verón, Maradona optó por probar con dos volantes por las bandas, con Jonás Gutiérrez por la izquierda y Maxi Rodríguez por derecha, y como siempre, el cada vez más ensamblado dúo Mascherano-Gago por el centro. Pero el experimento no parece ser el mejor. Se pierde creación, y se aisla a los delanteros. Tampoco cambió demasiado cuando en el segundo tiempo ambos invirtieron las bandas. Es claro que hace falta jugar con otro esquema, tal vez con un solo volante más en la línea del “doble cinco”, adelantar a Zanetti, y utilizar un enganche junto a los dos atacantes, o bien utilizar el tridente que sirve tanto a Messi en el Barcelona junto a un enganche.
Los síntomas muy positivos aparecieron en el centro del terreno, tanto por la dupla de contención, como por los afianzados marcadores centrales, con especial hincapié en Martín Demichelis, al cabo, el mejor jugador del partido, por prestancia, quite, presencia y dominio de pelota. Interesante también cómo lentamente se va soltando Emiliano Papa por la punta izquierda de la defensa y las respuestas seguras y firmes de Carrizo en el arco.
Una vez que Gutiérrez acertó con su remate al primer palo desde la izquierda, a los cuarenta minutos del primer tiempo, el partido ya fue otro. El equipo francés sintió el impacto y entre lo que le costaba llegar al área argentina y el marcador adverso, en el segundo tiempo fue perdiendo fuerza, con el público cada vez más impaciente (y muy volcado contra el técnico Raymond Doménech y contra los jugadores parisinos de su selección en general), y en ese clima, el conjunto argentino fue ganando terreno, consiguió más la pelota, siempre pareció que si aceleraba podía volver a convertir, y así fue como Messi, en una genial apilada de su sello, estableció el 2-0 aunque lo ayudó Carlos Tévez al proteger muy bien la pelota. Tévez, que ingresó al final, no necesitó mucho para demostrar que hoy es más que Agüero y que por espíritu y presencia, merece un lugar como titular.
Del partido no queda mucho más. El resultado y algunas actuaciones individuales para ir encontrando solidez pensando en las eliminatorias, es lo más trascendente, especialmente por el rival, la circunstancia de jugar en Francia (en 2007 el equipo argentino también se había impuesto en París 0-1 con gol de Saviola) y porque en lo que va del corto ciclo de Maradona, ambos partidos se cuentan por victorias y sin goles en contra. No es poco. Pero tampoco es para tirar manteca al techo y habrá que revisar, en especial, el sistema ofensivo y no dejar tan solo al mejor jugador del mundo. Pero cuando se gana, ayuda mucho la tranquilidad para poder pensar en variantes, porque a partir de ahora llega el momento de la verdad.

martes, 10 de febrero de 2009

¿Podrá el Atlético Madrid volver a ser el tercer equipo de España?


Por estos días, y luego de años de turbulencias que incluyeron dos temporadas en segunda división, el Atlético Madrid debe terminar de cerrar su debate interno sobre si asumirá, por fin, su rol de tercer club de fútbol de España tras el Real Madrid y el Barcelona, como lo fuera durante prácticamente todo el siglo XX.
El Atlético Madrid, que durante los años de la guerra llegó a llamarse “Atlético Aviación”, ha llegado incluso a ser campeón intercontinental en 1974, al vencer a Independiente de Argentina, en acaso el momento de mayor poderío futbolístico de los rojiblancos en toda su historia, si bien su último gran éxito ha sido el de la temporada 1995/96, cuando bajo la dirección de Radomir Antic, obtuvo el llamado “doblete” (campeón de la Liga y de la Copa del Rey), con jugadores como Diego Simeone, Kilo, Pantic, López, Santi o Pérez Caminero.
Desde ese momento, mucho ha pasado en el club, que se convirtió en sociedad anónima y que fue generando noticia tras noticia, siempre con convulsiones, complicaciones, o fuertes declaraciones de su presidente, y por momentos al mismo tiempo alcalde de Marbella, el fallecido Manuel Gil y Gil.
Esta política con números confusos de su economía, y extrañas operaciones, derivó en que a fines de los años noventa, el Estado español decidiera meterse e investigar sus cuentas, y todo ese control derivó en el posterior descenso a Segunda división, o “el infierno”, como los propios hinchas del “atleta” llamaron a este inesperado traspié, que duró dos temporadas y que en la primera no le permitió volver a la máxima liga española por apenas un gol a favor.
El fallecimiento de Gil y Gil originó un cambio sustancial en el Atlético Madrid. Su hijo, Manuel Gil Marín, optó siempre por un perfil más bajo, y dejó la presidencia en manos del empresario cinematográfico Enrique Cerezo, quien cultivó la amistad con los dirigentes del resto de los clubes (contrariamente a su antecesor), y apoyado en una figura estelar surgida de las divisiones inferiores, como Fernando Torres, quien debutó en primera división a los 17 años, fue agregando jugadores de valía para iur conformando un equipo que primero se mantuvo en la liga principal, para luego ie ascendiendo posiciones y llegar ahora a la Champions League, donde aún cuenta con chances reales de pasar a cuartos de final si pasa la eliminatoria de octavos ante el Oporto.
La buena situación económica actual se completa con una operación económica que le traerá suculentos beneficios, cuando en dos temporadas deje su actual estadio, el histórico Vicente Calderón (nombre de uno de sus grandes dirigentes), para mudarse a La Peineta, donde el ayuntamiento de Madrid piensa remodelar y ampliar el actual estadio que es utilizado para recitales y actividades menores, con el fin de que sirva para albergar los Juegos Olímpicos de 2016, a los que la capital española se presenta como candidata y con chances concretas de vencer, luego de haber estado a un paso de los de 2012.
Desde ya que por aceptar este traslado (con el objeto de que la zona del Vicente Calderón sea utilizada para mejorar el uso del río Manzanares), y con la recalificación del lugar, el Atlético Madrid cerrará una brillante operación que le permitirá seguramente optar a la contratación de jugadores con los que podrá elevar su categoría y superar, o al menos alcanzar, la línea del Valencia, el Sevilla o futbolísticamente, la del Villarreal.
Por el momento, el Atlético Madrid sigue representando una incógnita. Es conocido y dicho por lo bajo por la mayoría de los protagonistas, que el entrenador mexicano Javier Aguirre no se encuentra a la altura de lo que se pretende para manejar un plantel tan cotizado, que fue convenientemente reforzado en la mayoría de los lugares en los que el equipo flaqueaba (Heitinga y Ujfalusi llegaron para la zona central de la defensa, Coupet es un arquero de categoría, Simao aporta creación y Banega, distribución, así como Luis García es una alternativa en el extremo del ataque).
Más allá de encontrarse en una posición expectante en la tabla de posiciones (sexto, y por el momento, entrando en la Copa UEFA de la temporada que viene), el Atlético Madrid no tiene un juego sólido, ni un estilo, y en cada partido pareciera salir a ver qué pasa o qué hará su rival. Y muchos jugadores, entre ellos sus dos estrellas del ataque, Sergio Agüero y Diego Forlán, se encuentran incómodas y con quejas reiteradas sobre que el equipo necesita un mejor funcionamiento porque si no fuera por alguna jugada individual, casi siempre en lo colectivo termina siendo superado.
Sumado a eso, aparecen los primeros nubarrones en el futuro de Agüero. El yerno de Diego Maradona ha recibido públicamente el consejo de éste de no continuar en el Atlético Madrid y emigrar a un club más conveniente para su juego y su estabilidad, como el Inter italiano, mientras que el propio joven delantero insiste en cada partido en que “hay que trabajar más”, mientras sigue sin arreglar su nuevo contrato, y su cotización sigue estando, todavía, a la altura de muchos clubes poderosos de Europa, que suspiran por llevárselo.
Pero mucho más allá de Agüero, el Atlético tiene que aprovechar este momento, con dirigentes, jugadores y hasta nuevo estadio futuro, para volver a ocupar el lugar que fue perdiendo en estos años por malas decisiones y administraciones.
La experiencia debe servirle esta vez para no repetir aquellos errores.

Nadal y nosotros (La Jornada)

Por fin termina el extenuante partido final del Torneo Abierto de Australia y entonces Rafa Nadal se desploma y suelta su raqueta. Ha alcanzado, a los 22 años, su sexto título de Grand Slam, algo que a su edad sólo había logrado nada menos que el sueco Bjorn Borg, pero todos coinciden en que la fiesta no es total porque su vencido, el suizo y ex tenista número uno del mundo hasta ser destronado por su vencedor del domingo, Roger Federer, quiebra por fin su imagen de hielo y llora, y no puede parar su llanto, durante la entrega de los premios.

Sin embargo, la prensa española no se burla el lunes, al día siguiente de la final, del perdedor, y destaca, en cambio, el gesto de Federer, aún en la tristeza, de cederle la última palabra, al micrófono y para todo el público, que lo ovaciona, a Nadal “porque tú eres el merecido campeón”.

Pero no termina allí. Cuando le toca el turno a Federer, se sincerará, seguramente producto del quiebre anímico y reconocerá que “esto me está matando”, aunque no especifique qué quiso decir con “esto” y se entienda que tendrá que ver con la pérdida de la auto percepción de número uno y la admisión de la pérdida casi definitiva, del final de su reinado. Y el llanto siguiente encontrará consuelo en Nadal, quien le dirá que de todos modos “eres el número uno, el mejor tenista de todos los tiempos, y estoy seguro de que alcanzarás a Pete Sampras” (el suizo está a un torneo de Grand Slam del ex tenista estadounidense), y lo abrazará y luego disminuirá sus festejos “por no haberlo visto bien anímicamente” a su rival.

Ya en lunes, la madre de Nadal, Ana María Parera, que no viajó para quedarse en Mallorca con su hija menor de 16 años, reconocerá en la Cadena SER que si bien está contenta “me sabe mal por Roger (Federer) porque es muy buena persona y sabemos que esto le pasó hoy a él y mañana le puede pasar a Rafa”. Toni Nadal, tío de Rafael y su entrenador, admitió ante el diario Marca, que llegó a lagrimear en el vestuario “por verlo mal a Federer” en la entrega de premios.

El sábado, ante Numancia, Raúl González convirtió su gol 307 con la camiseta del Real Madrid e igualó de esta forma la marca del mito, actual presidente honorario del club y nuestro compatriota Alfredo Di Stéfano (aunque éste necesitó menos partidos para conseguir esos mismos tantos) y por toda respuesta, el delantero dijo que lo que importaba era “ganar algún título en esta temporada”.

¿Qué tiene que ver esto con nosotros? El domingo por la noche, en Mendoza, Boca Juniors volvió a ganarle a River Plate, quedándose con la segunda copa del verano, y así como antes en Mar del Plata, festejó dedicándoselo a su tradicional rival, sin ahorrar insultos ante la cámara, en algo que ya se ha tomado como normal, tanto como aquellas camisetas colocadas debajo de la azul y oro, que decían “sigan participando” en los años noventa.

El pensar en el otro, el acordarse del otro en tono de sorna o de cargada, sin disfrutar de lo nuestro primero o festejar nuestro éxito y no el fracaso del otro, incluso colega (además de ocasional rival) y hasta amigo a veces, también nos va dando un indicio del tipo de sociedad que supimos construir en todo este tiempo de vacas flacas, mientras que España nos va dando un contraejemplo de actitudes, en todo momento.

Jorge Valdano, con su habitual claridad conceptual, siempre recuerda que ya viviendo en España, había quedado absorto durante los festejos de la selección argentina en el Mundial de México 1986 cuando a puertas cerradas, sus jugadores y cuerpo técnico vociferaban que “se lo dedicamos a todos”., algo así como creer que todos estaban en contra del equipo nacional. Una particular visión de las cosas.

Algo parecido y contrastante ocurrió durante la fase de la final de la pasada edición de la Copa Davis. Mientras algún jugador argentino, que lo trata con continuidad y lo conoce bien, llegó a decir que en Mar del Plata los argentinos arrancarían “los calzones de Nadal”, los jugadores españoles, que terminaron imponiéndose y se llevaron la preciada ensaladera, volvieron hablando loas del público argentino (olvidando, generosos, que se les llegó a gritar “a esos putos les tenemos que ganar”, algo que se pudo ver en la televisión ibérica), y lo hicieron ante medios de su país, sin necesidad de quedar bien con sus vencidos.

Simplemente, en los festejos y en el comportamiento ante los ocasionales rivales, también estamos mostrándonos como sociedad.


viernes, 6 de febrero de 2009

El fútbol argentino trata de mantener su equilibrio (Yahoo)

Cuando en el reciente fin de semana ha comenzado el Torneo Clausura del fútbol argentino, la mayor ambición será la de tratar de que no se produzca un desequilibrio de fuerzas entre sus equipos, en un tiempo en el que muchas cosas se han modificado y algunos de los tradicionales clubes con mayor peso han cedido su lugar a otros emergentes, mientras que Boca Juniors, con su poderío económico, establece diferencias institucionales que derivan en una supremacía deportiva.

Boca Juniors fue manejado con un sentido casi europeo y por esa misma razón pudo mantenerse y hasta crecer para instalarse en el contexto internacional, y aún habiendo ganado el último campeonato oficial, el Apertura 2008, ha sumado ahora nada menos que al ex entrenador Carlos Bianchi como manager.

Bianchi dirigió el equipo de Boca en sus tiempos de máximo esplendor entre 1998 y 2004, con un breve intermedio de 2002, y consiguió cuatro campeonatos argentinos, tres Copas Libertadores, y dos Intercontinentales, pero además, dejó una imagen de seriedad y respeto que motivó que fuera convocado nuevamente, aunque esta vez en un puesto distinto, dado que el plantel sigue siendo dirigido por Carlos Ischia, un ex segundo entrenador de Bianchi.

Boca no sólo es el máximo aspirante a repetir el título de campeón sino que obtuvo el torneo de verano, que disputó con sus tradicionales rivales River Plate, Racing Club, Independiente y San Lorenzo, pero jugando mayormente con juveniles del equipo B, muchos de los cuales reforzaron el equipo en el torneo pasado debido a lesiones y ausencias de titulares por distintos motivos.

Para este torneo Clausura, Boca recuperará a sus dos delanteros titulares, Rodrigo Palacio y Marín Palermo, ambos lesionados en el segundo semestre pasado y con quienes obtuvo varios títulos en el último tiempo, y también han reincorporado al experimentado arquero Roberto Abbondanzieri, luego de dos temporadas y media en el Getafe español.

El siempre antes candidato al título, River Plate, que reemplazó como entrenador a Diego Simeone por Néstor Gorosito, sigue sin encontrar el camino, sumido en una fuerte crisis debido a sus problemas institucionales y en un año electoral porque en diciembre se renovará la presidencia y ya está confirmado que no volverá a presentare el actual mandatario, José María Aguilar.

River ha logrado incorporar ya a días de iniciarse el campeonato, a Cristian Fabiani, quien se destacara en Newells Old Boys y antes en Lanús y tras un breve paso por Rumania e Israel, pero no fue fácil porque si no fuera por los tremendos deseos del jugador, la transferencia se hubiera bloqueado con seguridad debido a la mala situación financiera de su nuevo equipo, porque Fabiani ya había arreglado con Vélez y a último momento prefirió cambiar de opinión desatando un terremoto.

River necesita salir de cualquier manera de la situación dura en la que se encuentra, luego de haber quedado último en el torneo pasado, algo inédito en su rica historia, pero en los torneos de verano preparatorios, tampoco mostró signos de recuperación, y la llegada del veterano Marcelo Gallardo, desde la Major League Soccer (MLS) de los Estados Unidos no parece ser el mejor remedio para la enfermedad, sumado al final poco feliz de la novela del eterno retorno de Ariel Ortega, ídolo de la hinchada pero con problemas de alcoholismo que le generan irregularidad a donde vaya.

Otro equipo que tradicionalmente peleaba por los campeonatos y ya desde hace tiempo se ha resignado a un papel secundario es Independiente, lejos de aquellos años de esplendor de lo sesenta y setenta y ahora con escasas figuras, mientras que Racing Club parece ir saliendo de su crisis institucional, con el club devuelto a los socios luego de años de manejos espurios por entidades privadas, y tratará de alejarse de posiciones de descenso que lo lleven, como en la temporada pasada, a la angustia de jugar dos partidos por la permanencia en la primera división, aunque no será fácil luego de haberse desprendido de su estratega, Maxi Moralez, ahora en Vélez Sársfield.

En cambio, cuatro de los equipos que aparecen como candidatos en una segunda línea detrás de Boca son San Lorenzo, Estudiantes, Lanús y Vélez Sársfield. San Lorenzo, que prácticamente tenía en sus manos el pasado Apertura 2008 y lo terminó perdiendo frente a Boca, mantuvo gran parte de su plantel, con muchas estrellas gracias al aporte privado, y sigue manteniendo solidez como para pelear otra vez el torneo, siempre dirigido por el experimentado Miguel Russo.

Estudiantes, siempre de la mano de su líder, Juan Sebastián Verón, también ha logrado mantener una regularidad, y como en los últimos años, siempre termina entre los primeros lugares, mientras que Lanús es el equipo que junto a Boca ha mantenido una mayor regularidad en los últimos años, gracias a su coherencia como club y a su excelente trabajo con las divisiones inferiores, y Vélez se ha reforzado bien y ya tenía una base, por lo que el nuevo entrenador, Ricardo Gareca, se encontrará con material como para aspirar a ganar el campeonato.

Tigre, protagonista de los últimos campeonatos, es una de las incógnitas, siempre dirigido por Diego Cagna, que ha sorprendido por mantener una línea cercana a la de su ex entrenador, Carlos Bianchi, mientras que Newells Old Boys de Rosario y Gimnasia y esgrima La Plata, ambos amenazados por el descenso, han comenzado a mejorar con la idea de sumar puntos porque el Torneo Clausura arrojará dos equipos que irán al Nacional B (Segunda categoría) y otros dos que deberán jugar una repesca con el tercero y cuarto clasificados del Nacional B (en el fútbol argentino rigen los promedios para el descenso tomando las tres últimas temporadas completas).

El gran tema, sin embargo, sigue siendo el de tratar de que no se pierda el equilibrio, y que no haya equipos como Boca, que establezcan diferencia con los demás, aunque la responsabilidad está en aquellos que por sus malas políticas han ido perdiendo su lugar.


lunes, 2 de febrero de 2009

Pep Guardiola siempre gana (La Jornada)

Si por alguna razón de rachas, lesiones, ventisca, tormenta o helada, el Barcelona no ganara un solo punto más en lo que va de la temporada, su entrenador, Josep Guardiola ya habrá ganado de todos modos.
Guardiola, un volante central exquisito que fue titular del Barcelona en los tiempos del “Dream Team” de Johan Cruyff, y que ganara la medalla dorada para España en los Juegos Olímpicos de 1992 (no como ahora que España se acostumbró a ganar, sino en tiempos de sequía y derrotismo y sin estilo propio), siempre se destacó por ser distinto a los demás, y eso hizo que tuviera que arrastrar una carga mucho más pesada porque no es fácil para el ambiente del fútbol aceptar que uno de sus jugadores-emblema se la pase leyendo a Rimbaud en las concentraciones antes de los partidos, o no renuncie jamás a un buen pase, o a tratar de ser lo más preciso posible con la pelota. Y no le fue mal. Ya veterano, y con la llegada del mismo Xavi Hernández a quien respalda y le entrega la creatividad desde el mediocampo del hoy mejor equipo del mundo, Guardiola llegó a jugar junto a Roberto Baggio en el Brescia cuando un extraño control antidoping, que no se condice ni con su carrera ni con su coherencia, lo marginó por un tiempo, aunque pudo jugar hasta en el Dorados de Sinaloa, en México, y hasta en la Roma, pasando dos temporadas en el Al Ahly de Qatar.
Con 38 años de edad, muy joven aún y con una buena experiencia en el Barcelona B, al que ascendió de Tercera a Segunda en la temporada pasada, el presidente Joan Laporta decidió darle la responsabilidad del equipo principal en tiempos de crisis, con la ida de Frank Rikjaard, y dos cracks como Ronaldinho y Deco, pero “el noi de Santpedor” (el chico de Santpedor) no sólo no se amilanó, sino que casi sin fichajes, con el mismo plantel, decidió por ir más a fondo, redoblar la característica de ataque, y respaldar a Lionel Messi como líder y mejor jugador del mundo.
Hoy Barcelona maravilla a todos, con un juego notable que persiste con paciencia en agujerear defensas rivales y basta con abrir el marcador para que el partido esté prácticamente liquidado. Pero eso es apenas una parte: el Barcelona juega con extremos o wines, palabra en desuso, por la que casi hay que pedir perdón por su mención, y que sin embargo, parece resultar. Con un juego bien abierto, apelando a un mediocampo muy creativo, con un volante central de gran despliegue, piernas largas y gran técnica como el marfileño Yaya Touré, sus dos acompañantes, el mencionado Xavi y un crack como Andrés Iniesta casi se suman al ataque de Messi, Eto’o y Henry, quienes han totalizado juntos los mismos goles que todo el Real Madrid, el segundo de la liga española a doce puntos de distancia.
El Barcelona, además del soberbio espectáculo de cada partido, lleva convertidos 89 goles (sí, leyeron bien) en lo que vade la temporada (7 en Copa del Rey, 19 en la Champions League y 63 en la liga española), con lo que va camino a batir todos los records, con prácticamente tres goles de promedio por partido (89 en 30), y con 19 remates en los palos en 20 jornadas de liga, es decir que en la liga española, el Barcelona consigue marcar tres goles por partido y un remate en el palo. Cifras que asustan y que demuestran que se puede jugar bien, que atacar sirve, que dar espectáculos no va reñido de obtener buenos resultados, y que salirse de la mediocridad no es malo sino al contrario, le da frescura e interés al fútbol.
En una entrevista concedida al periodista Orfeo Suárez del diario “El Mundo” de Madrid, el entrenador actual del deportivo La Coruña, Miguel Lotina, comentaba que ya en tiempos de jugador, Guardiola era distinto a todos porque era capaz de ir al vestuario rival, al finalizar un partido, a preguntarle, inquieto, al entrenador rival por qué había planteado así el encuentro, o por qué acomodó la marca de tal forma y no de tal otra.
Pero aún así, los méritos de Guardiola no terminan allí. Suele ser una persona medida, que jamás levanta la voz, que no da entrevistas individuales y sólo habla en conferencias de prensa (una sana costumbre que también tenía Marcelo Bielsa en la selección argentina y que debería ser imitada, por democrática hacia los medios de comunicación), que siempre ve la cara positiva de su rival, que siempre es cordial con los adversarios, a los que suele desear suerte, y hasta ha levantado el pie del acelerador en partidos en los que su equipo pudo desquiciar a su rival, como ante el mismo Depor, cuando ya los gallegos perdían 5-0 en el Camp Nou y se habían quedado con diez jugadores por la expulsión de su arquero Aranzubía y un jugador de campo debió reemplazarlo.
Y nada de todo esto impide que en el futuro se hable con admiración y grandes recuerdos de este Barcelona audaz, honesto, ofensivo, goleador, caballeroso, y generoso con el espectáculo. Y por lo que todo indica en proyección, también ganador.
Aunque Guardiola ya ha ganado, pase lo que pase de aquí en más durante esta temporada.