Páginas vistas en total

Google+ Followers

lunes, 31 de marzo de 2014

La cabeza de Funes Mori hace chocar a Boca contra la realidad



El gol del final es apenas una anécdota. No había sido córner, Agustín Orión (uno de los tres arqueros ya casi seguros para el Mundial con la selección argentina) salió mal, y Ramiro Funes Mori puso la cabeza y concretó el gol de sus sueños y cortó una racha de una década sin triunfos de River Plate en la Bombonera.

La diferencia no fue mayor, pero en este fútbol argentino de la actualidad, alcanza y sobra para ganar un clásico, y ante el público rival, sin hinchas propios, tal como le había pasado a Boca Juniors, al revés, en la ida en el Monumental.

Boca no perdió el partido sólo por eso. Viene perdiendo partidos, puntos, consideración, porque no juega, en verdad. Hace tiempo que trabaja los partidos, los corre, los busca desesperadamente, los acomete, los presiona, los embiste, los choca, pero no se puede decir que los juega. Y el fútbol, a no olvidarlo aunque ya parece absolutamente borrado de la memoria de los argentinos menores de cuarenta, es un juego. Sí, parece mentira, pero nació así, como un divertimento, como un deporte excepcional que se juega con una pelota y con ella se puede hacer magia, como alguna vez lo consiguió Juan Román Riquelme, autor anoche de un golazo de tiro libre, casi lo poco que le queda en el carretel ya gastado.

Raro lo de Boca. Si analizamos los nombres de su mediocampo, por ejemplo, podríamos concluir que tiene más estrellas allí que el propio Atlético Madrid, líder en la Liga Española, cuartofinalista de la Champions League, semifinalista de la Copa del Rey.

Fernando Gago (aunque hoy parezca casi una burla, visto lo visto en 2014), jugará el Mundial y muy probablemente de titular y ha estado en el Real Madrid, la Roma y el Valencia. Juan Sánchez Miño, aunque ahora haya que ir al archivo para corroborarlo, en su primer año llegó a estar en la consideración de Alejandro Sabella. Christian Erbes no fue al Betis, y antes a Ucrania, por problemas de papeles solamente. De Riquelme no hace falta hablar.

Arriba, Emanuel Gigliotti es uno de los máximos goleadores de los últimos años del fútbol argentino, y Juan Manuel Martínez, uno de los mejores delanteros por la punta, en cuanto a técnica, y Boca pagó una fortuna al Corinthians campeón mundial para tenerlo en su plantel.

¿Entonces? Convengamos en que no es un problema técnico, y menos, si sumamos al pibe Acosta. Si no pasa por allí el problema de Boca, pasa por el ordenamiento táctico del equipo, por el carácter de algunos jugadores y por la relación entre ellos. El director técnico, Carlos Bianchi, es de un prestigio contrastado. Quien ganó cuatro Copas Libertadores y tres Intercontinentales, no puede ser discutido por el exitismo de un resultado o un mal año.

Nuevamente nos preguntamos, ¿y entonces? Entonces, hay que revisar por qué Boca no ataca con más gente, si dispone de ella, o dispuso (se permitió la salida de Franco Cángele, extremo izquierdo, o la de Ricardo Noir, de éxito en Bánfield). Por qué, jugadores de los quilates mencionados en el medio, no rinden ni un 20 por ciento de lo que deberían. Por qué, Gigliotti no recibe un solo pase como correspondería para poder tener la chance de definir. Por qué hace un año que Martínez no gambetea a ningún lateral rival y no aparece jamás en los partidos importantes (también hay que preguntarse por qué terminó como suplente el aquel Corinthians).

Boca no ataca, solamente avanza, y cuando lo hace, suele ser por espasmos. Su jugador más profundo, cuando no el pibe Acosta, es el lateral Insúa, que se va ganando un lugar como el mejor jugador del equipo en los últimos partidos. Los del medio no aparecen casi nunca, y entonces, los de atrás pagan en cada contragolpe.

¿Y River? El equipo de Ramón Díaz, jugador por jugador, tampoco debería estar mal. Pero a diferencia de Boca, tiene cierto juego hasta tres cuartos de cancha y allí se empieza a diluir, porque arriba tiene más nombres que atacantes de verdad. Si alguien dijera que en 2003 Fernando Cavenaghi era comparado con Carlos Tévez y era su dupla en los equipos argentinos juveniles, parecería que uno está macaneando, pero así fue. Hoy, cada uno está donde está, y por algo es.

Teo Gutiérrez, convencido de ser un “segunda punta”, juega demasiado atrás y participa muy poco, sin compromiso con el equipo, y su director técnico, que supo jugar tan bien en los setenta-ochenta, ha terminado comprando el discurso utilitario de la época y en vez de poner wines, coloca a un muy buen proyecto como Manuel Lanzini detrás de los “delanteros”, y puebla el medio de jugadores. Aunque Cristian Ledesma jugó un muy buen partido, y Carbonero es técnicamente más que aceptable, la sensación es que bien podría resignar a Rojas para atacar con tres, haciendo honor a una camiseta con tanta historia.

En fin, hay mucho para corregir y otra vez sopa, se trató de un clásico “a la argentina del siglo XXI”. Dientes apretados, marca, protestas, quejas y poco fútbol. La pelota interesa demasiado poco y mucho, los resultados. Y así le va al pobre, al maltratado fútbol argentino.

River lo ganó como pudo haberlo empatado, pero al menos dejó una vez más la sensación de que de animarse algún día, podría. Boca, que puede, está metido en un mundo de problemas irresolubles que huelen a fin de ciclo (otra vez más), y tal vez mezclando los dados, y tirando de nuevo, alguien se atreva a recordar que hay plantel para mucho, pero para alcanzar la gloria, primero hay que permitirse jugar y disfrutar.

Aunque parezca que no, el fútbol sigue siendo un juego, señores. Hagan juego, entonces, por favor.


domingo, 30 de marzo de 2014

Los porteros, en el punto de mira de la Liga (Yahoo)



De un momento a otro, justo en el inicio del tramo final de la temporada, los porteros del Real Madrid, Barcelona, Atlético Madrid y hasta Espanyol, de rebote, pasaron a estar en el punto de mira en la Liga Española a partir de ciertos hechos fortuitos, y otros que venían desde hace tiempo y que explotaron en el momento exacto.

El Barcelona ya venía de muchos problemas, y los sigue teniendo aunque en los resultados todo se haya enderezado bastante por ahora. Con un referéndum por la remodelación del Camp Nou para el próximo 5 de abril en el que los socios votarán si están de acuerdo con el proyecto, con un coste de 600 millones de euros, y con la reciente salida de su presidente Sandro Rosell por el contrato de Neymar (que ya llega a los 100 millones con todos los gastos incluidos), no era poco lo que tenía.

Pero esta semana se le agregó un nuevo elemento demasiado importante en la faceta deportiva, y con consecuencias para los próximos meses: nada menos que la inesperada lesión de su portero Víctor Valdés ante el Celta de Vigo, que lo excluye en lo que resta de temporada y además lo margina del Mundial de Brasil, quedando todo en manos del veterano José Manuel Pinto.-

Pinto ya venía jugando todos los partidos de la Copa del Rey (queda la final de abril en Mestalla ante Real Madrid) y ahora deberá sumar los partidos de Liga y de Champions, y tendrá como suplente a Oier Olazábal, producto de la prolífica cantera del club, de la que también surge a la espera el emergente Jordi Masip.

La gran incógnita es si Pinto (que ya tuvo solvencia ante el Espanyol en Corneliá el pasado fin de semana) podrá afrontar esta titularidad y si el Barcelona no necesitará fichar a nadie para lo que resta, aunque su entrenador Gerardo Martino insiste en que no es necesario y que sólo se trata de avatares lógicos del fútbol para una plantilla muy rica, una buena forma de motivar a sus jugadores y además, otro elemento fundamental: Pinto es muy amigo de Lionel Messi, la estrella del equipo, a tal punto que para la película sobre su vida que ya rueda el consagrado Alex de la Iglesia, fue uno de los encargados de conseguir compañeros de equipo para filmar una escena en plena Barcelona charlando sobre el supercrack argentino. Y esto no es un detalle menor.

Pero no todo el asunto Valdés termina allí, porque como se sabe, el internacional del Barcelona ya había comunicado que no renovaría contrato al final de la temporada y que se marcharía al exterior. Ahora se sabe que el club con el que había cerrado trato era el Mónaco del multimillonario Dmitry Rybolovlev, pero nubes negras se ciernen sobre este acuerdo y con caballerosidad, el Barcelona (que siempre quiso retenerlo) le ofreció renovar para protegerlo.

Del otro lado de la lucha por los títulos, el Real Madrid vive horas de desasosiego desde que perdió el tremendo clásico del Santiago Bernabeu por 3-4 y lo que era un vestuario pacífico bien conducido por el italiano Carlo Ancelotti, pasó a ser el ámbito del recrudecimiento de los conflictos de los tiempos mourinhistas.

Otra vez apareció, en la prensa de Madrid, la polémica entre los dos excelentes porteros de la plantilla, Iker Casillas, relegado en la Liga, y Diego López, resistido por un número creciente de analistas que no lo ven tan imprescindible como el campeón mundial y que en horas de definiciones, creen en su retorno y presionan para que esto ocurra.

Casillas ve ahora con chances crecientes su regreso a la titularidad en la selección española a partir de la grave lesión de Valdés, algo que ya le sucedió siendo muy joven para Japón-Corea del Sur 2002, cuando aquel extraño episodio del frasquito de perfume que habría caído en un dedo del pie del entonces titular Santiago Cañizares.

Y si algo faltaba para alimentar esta polémica en el vestuario blanco, apareció un tweet del lateral Álvaro Arbeloa, de conocida posición a favor del sector más “mourinhista”, dando aliento a López y refiriéndose a la “equivocada opinión de la mayoría”. Un mensaje bastante claro que con las horas intentó matizar.

Aunque en aguas más tranquilas para lo que esta de la temporada, tampoco el Atlético Madrid puede descansar sobre si excepcional joven portero Thibaut Courtois, quien cotiza en alza y tendrá dentro de menos de tres meses el escenario del Mundial de Brasil para aumentarla, jugando para su selección belga.

Los rumores indican desde hace tiempo que el Real Madrid está intentando llegar a un acuerdo con el dueño de su ficha, el Chelsea, que a su vez baraja la chance de quedarse con sus servicios, pensando ya en la sucesión del gran Peter Cech.

Tampoco quedan fuera de este conflicto de porteros ni Kiko Casilla, formado en la cantera del Real Madrid y de gran presente en el Espanyol, cuyo nombre rondó por el Barcelona cuando se especuló con algún fichaje tras la lesión de Valdés, ni Keylor Navas, otro portero de gran campaña en la presente Liga, jugando para Levante, y que tendrá presencia en el Mundial defendiendo a Costa Rica.


viernes, 28 de marzo de 2014

La aceleración del Barcelona (Jornada)



Josep María Bartomeu, el presidente del Barcelona, no logra frenarse. Cuando parece que apagó el fuego en una zona, le aparece otro en la siguiente y así, de manera interminable. Necesitaría un día de 72 horas, a falta de 48.

Puede pasar de la presentación de la remodelación del Camp Nou, para dirigentes y periodistas en la mañana, que se definirá en un referéndum el próximo 5 de abril, a tener que aliviar a su arquero Víctor Valdés en la noche, bajando raudamente por el ascensor del estadio, en el entretiempo del partido con el Celta, para ir a darle ánimos después de la rotura de ligamento interno de su rodilla derecha, hasta tener que reunirse al día siguiente con el entrenador Gerardo Martino y el director deportivo Andoni Zubizarreta, para determinar (por ahora en stand by) si el club va a fichar otro arquero para los catorce partidos (máxima hipótesis) que quedan en la temporada.

El pasado domingo, en el comienzo del segundo tiempo, cuando el Barcelona perdía 3-2 ante Real Madrid en el clásico del Santiago Bernabeu, se encontraba momentáneamente a siete puntos de distancia de su vencedor. Apenas cuatro días después, los blancos se encuentran a tres puntos del Atlético Madrid, en el tercer lugar, y el Barcelona segundo, a uno del líder. Un cambio total.

Parecía una gran semana para el Barcelona, que vive en constante movimiento. No es fácil llevar tantas idas y vueltas con el equipo, que tuvo un gran impacto favorable con el triplete de Lionel Messi y el triunfo ante Real Madrid, y de repente Martino pasó a ser mucho más respetado y en permanente debate dialéctico con una prensa local que no entiende por qué no se juega y no dice que va a mantener el contrato por dos años con el club catalán aunque el rosarino repita que “voy a cumplir mi contrato”.

Los periodistas catalanes tratan de provocarlo donde más se siente y le preguntan concretamente por 2015, a sabiendas de que “cumplir el contrato” pueda significar el uso de una cláusula del mismo que ante una posible oferta para dirigir a la selección argentina tras el Mundial (que los rumores indican que ya existe de manera informal), lo que significaría que podría irse al terminar esta temporada y no en la siguiente.

Son demasiados frentes: una Liga (que parecía perdida y ahora lo transforman en el principal candidato, al punto de que lo que se especulaba con lo que podía realizar el equipo en la última fecha como local ante el Atlético Madrid si éste peleara el torneo con el Real Madrid, se lo proyecta como una posible final a tres puntos en el Camp Nou), una muy dura serie de cuartos de final de Champions ante el Atlético Madrid, al que no pudo vencer en esta temporada en tres partidos (dos de Supercopa y uno de Liga, todos empatados), una final de Copa del Rey ante un Real Madrid herido, en Valencia, la lesión y el descarte de Valdés, la continuidad o no de Martino, el referéndum de la remodelación del Camp Nou, el acuerdo de la ampliación de contrato con Messi, el anuncio de la ya acordada contratación del arquero alemán Ter Stegen para 2014-15 y el ya confirmado del talentoso joven croata Alen Halilovic de 22 años, del Dynamo Zagreb para el Barcelona B.

Sin embargo, toda la presión, hoy, fue en dirección al Real Madrid, que hasta puso en debate a su arquero de Liga, Diego López. Su director técnico italiano Carlo Ancelotti, antes sereno guía de un vestuario de estrellas, ya es comparado con el chileno Manuel Pellegrini, que no pudo ganar la Liga pese a las muy buenas actuaciones, y fue reemplazado por la mano pesada del portugués José Mourinho.

En el Barcelona, de pronto, nadie se acuerda de la polémica de Neymar y su contrato o sus actuaciones por debajo de su nivel, y ahora la preocupación pasa por el futuro de Martino y si el equipo se arreglará con el arquero suplente José Manuel Pinto, de 38 años, con apenas 79 partidos como titular en siete temporadas y 62 goles en contra, y cuyo contrato vence el próximo 30 de junio.

Hasta Pinto dio el susto a Martino en pleno partido con el Celta, cuando chocó contra el palo izquierdo y pidió la asistencia médica, aunque se repuso, ante el suspiro del Camp Nou. “Sólo si nos quedáramos sin dos arqueros me plantearía fichar a uno”, sostuvo el entrenador argentino en la conferencia de prensa, en la que insistió en que no cree en la mala suerte y sí en su plantel, por lo que esta lesión es, apenas, parte de los avatares lógicos del fútbol. “No me gusta poner excusas”, dice, de manera saludable.

El suplente será quien fue tercer arquero, Oier Olazábal, que proviene de la cantera y tiene apenas dos partidos en Primera, mientras la prensa investiga que el club podría, si quisiera, fichar a un arquero que participe en la misma Liga o esté sin equipo, aunque no podría jugar la Champions League.

Mientras, Valdés será operado el lunes en Ausburg, Alemania, por el doctor Ulrich Boenisch, el mismo que intervino quirúrgicamente a Samuel Khedira y Jesé, ambos jugadores de Real Madrid. El Barcelona le ofreció, en un muy buen acto, la renovación del contrato, aunque el jugador ya manifestó los deseos de cambiar de aire, aunque ahora es una incógnita si lo seguirán queriendo el Manchester City o el PSG porque tiene para medio año de recuperación, como mínimo.

El prestigioso periodista Guillem Balagué, que cubre la Premier League para el diario “As” y la Cadena SER de Madrid, y la Liga Española para “Sky” de Inglaterra, que ayer presentó el libro “Messi”, la primera biografía autorizada del supercrack argentino, insiste en que el Manchester City sigue interesado en fichar a un arquero “porque Joe Hart, el actual, no termina de convencer”. ¿Seguirá siendo Valdés uno de los candidatos?

Lo cierto es que el Barcelona no puede parar. Es un constante generador de noticias y seguramente, aunque gane títulos, los medios no dejarán de especular dentro de pocos días con la próxima temporada, en la que seguramente no estarán ni Valdés, ni Carles Puyol (que ya anunció su salida), ni posiblemente Dani Alves ni Alexis Sánchez, ambos  con chances de ser transferidos, y entonces se necesitarán fichajes y así la rueda seguirá andando.

“Estoy sorprendido porque aquí se habla menos de fútbol de lo que me imaginé”, dijo Martino, de contragolpe, a los periodistas.

Es que en Barcelona se viven tiempos muy acelerados. No hay tiempo para eso.

 


lunes, 24 de marzo de 2014

Messi brilla y Martino sube acciones en el Bernabeu (Jornada)



Muy pocos otorgaban posibilidades al Barcelona en el clásico del domingo ante Real Madrid en el Santiago Bernabeu. El liderazgo de los blancos, a cuatro puntos de distancia, los 31 partidos invictos y en especial, su marcha tranquila y sin polémicas contra los continuos problemas en el club catalán, daban cierto aire de certezas sobre que la Liga podía terminarse allí mismo.

Pero pocas cosas motivan más que el escenario del Santiago Bernabeu al Barcelona de estos años y en especial, a un crack como Lionel Messi, al que no vamos a descubrir ahora. Más bien al contrario. Los hinchas del Real Madrid lo vienen padeciendo tanto, que el domingo se convirtió en el máximo goleador del clásico de todos los tiempos, superando a Alfredo Di Stéfano.

El clásico terminó de picarse en las horas previas, cuando subió a la web una publicidad de audífonos, protagonizada por Cesc Fábregas, que mostraba un viaje en bus del Barcelona camino al Santiago Bernabeu, escuchando al pasar los gritos en contra de la gente hacia el equipo, el club, sus jugadores y hasta Cataluña, y entonces el volante se colocaba el aparato en sus oídos y le reinaba la paz. Pero fue tan fuerte que el corto fue cambiado por otro más tradicional.

Ya en el campo de juego, y en un domingo extraño envuelto en toda España con la muerte del presidente símbolo de la transición desde la dictadura franquista a la democracia, Adolfo Suárez, tanto Messi como Andrés Iniesta se encargaron de marcar claras diferencias en el juego, sumado al buen planteo de Gerardo “Tata” Martino, que supo leer que se trataba de un partido de más estrategia que táctica. Esto es: mucho más enfocado a cómo había que jugarle al Real Madrid que cuáles son los jugadores que disponía en mejor condición técnica.

Si bien en este momento, Pedro Rodríguez y Alexis Sánchez son mucho más que Cesc Fábregas y Neymar, el tipo de juego del Real Madrid requería de muchos jugadores de buen pie para adueñarse de la pelota, escondérsela a los blancos y reducirle los espacios. De nada valía colocar un 4-3-3 con dos extremos bien abiertos y plantear un ida y vuelta a los reyes de la velocidad y la contundencia. El técnico argentino leyó bien lo que había que hacer y el plan le terminó dando la razón y hasta generó los dos cambios cuando no le quedó otra que ir a buscar el resultado, cuando estuvo en desventaja.

El partido fue frenético y dejó la sensación de que cada tiempo duraba apenas 15 minutos, por tantas ocasiones de gol (muchas, en los pies del francés Karim Benzema, que revirtió el 0-1 inicial, pero que pudo haber convertido no menos de cuatro más, y que inexplicablemente fue reemplazado por su técnico Carlo Ancelotti cuando claramente era para que saliera el galés Gareth Bale, pero debe haber pesado en la conciencia del banco el enorme valor del fichaje de cien millones de euros.

Pese a las protestas durante y posteriores al partido contra el árbitro Undiano Mallenco por parte de los jugadores blancos, que argumentan que ninguno de los dos penales cobrados al Barcelona fueron válidos y mucho menos, la expulsión de Sergio Ramos en su infracción a Neymar en uno de ellos, no hay mucho para decir.

Si en una se equivocó el juez fue precisamente en el penal a favor del Real Madrid, que sirvió para que un cristiano Ronaldo desbocado y al borde de un ataque de nervios al final, estableciera el 3-2 parcial, pero Messi, siempre Messi, se transformaría en el verdugo de los blancos con dos penales ejecutados con maestría y de muy diversa forma.

El supercrack argentino volvió a demostrar, por si hiciera falta, quién es, en estos años, el mejor jugador del mundo. En un gran escenario y con todos los focos puestos sobre él y sus rivales.

Por si fuera poco, ahora superó al mexicano Hugo Sánchez y ya es el segundo máximo goleador de la historia de la Liga Española, y ahora va por el primero, Telmo Zarra. Va a pulverizar todos los récords existentes en el fútbol. Y pensar que hay quien aún lo discute.

Ahora hay Liga otra vez, apasionante como nunca en estos últimos diez años, con tres equipos peleándola a nueve fechas del final, y con Atlético Madrid ahora puntero junto al Real Madrid y con el Barcelona a un solo punto, pero tanto el Barcelona como el Atlético serían campeones si empataran a puntos con el Real Madrid al terminar el torneo, por haber sacado mejor resultado en sus enfrentamientos. Y eso no es todo: en la última fecha, el Barcelona recibirá al Atlético en el Camp Nou, cuando ya se enfrentan la semana que viene por los cuartos de final de la Champions League. Y aún queda en abril la final de la Copa del Rey en valencia con otro Real Madrid-Barcelona.

Nos quedan muchas emociones todavía, antes de la más grande, la del Mundial de Brasil.


El Barcelona reaviva la Liga tras su paso por el Bernabeu (Yahoo)



Pocos pudieron acertar con el resultado, y menos, con la cantidad de goles en el último clásico, ganado sorpresivamente 3-4 por el Barcelona en el mismísimo Santiago Bernabeu a un Real Madrid que llevaba 31 partidos sin perder, y a partir del triunfo del Atlético Madrid al Betis, en Sevilla, la Liga Española pasó a tomar ahora otro color y nada está dicho, a sólo nueve jornadas de un apasionante final.

Era muy difícil pensar en un triunfo de un Barcelona que debió vencer demasiados obstáculos en la temporada, a los que nos hemos referido largamente en nuestras columnas, desde los institucionales hasta los deportivos.

Sin embargo, el mismo Gerardo “Tata” Martino que fue cuestionado por los medios catalanes, acertó de pleno en el Bernabeu. Primero con la estrategia de colocar muchos jugadores con buen pie que poblaran el medio para quitarle el balón al Real Madrid, y luego con la administración de los cambios, con la entrada de Pedro y Alexis Sánchez por Neymar y Cesc cuando hubo que apretar el acelerador para ir por el clásico, y con el diseño de los últimos minutos con superioridad numérica tras la expulsión de Sergio Ramos.

Al contrario, luego de muchos partidos en los que parecía que había logrado estabilizar al equipo y a la plantilla, Carlo Ancelotti volvió a equivocarse en el clásico, y así como en la ida ubicó erróneamente a Ramos como mediocentro, ahora falló estrepitosamente con la salida de Karim Benzema, cuando tuvo seis claras situaciones de gol, de las que había convertido dos, en una noche que parecía hecha para el delantero francés.

El cambio era claramente por Gareth Bale, de cuya calidad técnica no se duda, pero que por ahora no ha logrado demostrar que su fichaje valiera lo que terminó pagando el club blanco. Nada distinto puede decirse de Neymar, que en la temporada fue yendo de más a menos y que sigue sin reencontrar el nivel de los primeros meses.

Es claro que tanto Pedro Rodríguez como Alexis están pasando (especialmente el primero) por un momento muy superior al de la estrella brasileña, pero esta clase de partidos requerían de un sistema que pasara por la tenencia del balón y no de un intercambio vertical, que netamente iba a favorecer a los locales.

Sin dudas, fue uno de los mejores clásicos de los últimos años, ya liberado el Real Madrid de las quejas de José Mourinho y dedicado exclusivamente a jugar, aunque tanto uno como otro equipo han tenido demasiadas fallas defensivas. En el caso del Barcelona, cada vez es más claro que aunque tenga una muy buena salida, Javier Mascherano es de baja estatura para el puesto, y los blancos aprovecharon esta circunstancia con los milimétricos centros de Di María a Benzema.

Pero también el genio de Lionel Messi estuvo siempre concentrado y más que nunca en los últimos tiempos, no sólo marcó diferencias con su hat trick sino con sus pases sensacionales a sus compañeros para la definición.

Al finalizar el partido, el Real Madrid reclamó por supuestos errores arbitrales de Undiano Mallenco, aunque si hubo uno claro, fue favorable a los locales porque en el penal que transformó en gol Cristiano Ronaldo, la falta había sido fuera del área.

La gran pregunta ahora es si el Barcelona podrá mantener el nivel del Bernabeu, porque esta temporada no ha tenido la regularidad de otras pasadas, y cuánto incidirá psicológicamente para el Real Madrid, esta inesperada caída en un momento clave de la temporada.

Al acecho se encuentra, más que nunca, el Atlético Madrid, que al vencer 0-2 en el campo del Betis, alcanza a su tradicional rival de la ciudad y ambos tienen al Barcelona a un solo punto de distancia, lo que nunca ocurrió con la Liga en esta década y ya es mucho decir.

¿Podrá el Atlético Madrid, con una plantilla mucho más corta, aguantar el tirón del Barcelona y el Real Madrid hasta el final?  Muchos dijeron que se caería mucho antes, pero también muchísimos más han dicho que este Barcelona no tendría chances en el Bernabeu, y ya sabemos lo que ocurrió.

Por suerte, el fútbol sigue siendo un hermoso e impredecible deporte, que se basa en demasiados factores como para tener la seguridad de que uno de ellos incidirá más que otros. Sí hay tendencias, caminos, momentos, rendimientos que nos pueden ayudar a entender mejor el fenómeno, pero predecirlo es una tarea muy compleja, casi inútil.

Lo mismo aplica para describir a un genio como Messi, ya convertido en el segundo máximo goleador de la historia de la Liga Española, superando nada menos que al mexicano Hugo Sánchez, y en el máximo goleador histórico de los clásicos, con apenas 26 años de edad, en camino a batir todos los récords existentes en este deporte.


jueves, 20 de marzo de 2014

Una Champions sin sorpresas (Jornada)


Tres equipos españoles y dos alemanes sobre ocho que disputarán los cuartos de final, la misma cifra de la pasada temporada, afrontarán el sorteo de esta fase de la Champions League que se llevará a cabo el próximo viernes a las 12 (8 de la mañana de Argentina) en la sede de la UEFA en Nyon, Suiza.
Real Madrid y Barcelona permanecen entre los ocho primeros, tal como en 2013, y en cambio el Atlético Madrid de Diego Simeone reemplazará al Málaga, en tanto que los dos alemanes también seguirán siendo los mismos,  el poderoso Bayern Munich, que defiende el título dirigido ahora por Josep Guardiola, y el Borusia Dortmund, que mantiene la solidez del ciclo a cargo del pretendido por muchos equipos europeos Jürgen Klopp.
El otro equipo que logró mantenerse entre los ocho mejores es el poderoso PSG francés de los petrodólares, con su gran estrella, el sueco Zlatan Ibrahimovic, junto con los argentinos Javier Pastore y Ezequiel Lavezzi, y el uruguayo Edinson Cavani.
La gran diferencia, esta vez, pasa por la clasificación de dos conjuntos ingleses, el Chelsea, ahora dirigido por José Mourinho, y el Manchester United, por primera vez desde 1986 sin sir Alex Ferguson en el banco, ahora manager y reemplazado por un cuestionadísimo David Moyes, ex entrenador del Everton.
Inglaterra, pese a que indudablemente sigue presumiendo de tener la liga más competitiva de Europa y tal vez del mundo, la Premier League, no había logrado colocar ningún equipo en cuartos de final en la temporada pasada, y sus dos equipos necesitaron esta vez de resultados positivos en sus partidos de vuelta de octavos en condición de local, cuando en los otros seis casos de clasificados a cuartos, todos habían resuelto sus pases en la ida, como visitantes.
El Chelsea venció sin problemas como local al Galatasaray, en un clima de homenaje a su ex gran goleador marfileño Didier Drogba, que regresaba a Stamford Bridge, enfrentando a muchos ex compañeros, ahora con la camiseta de los turcos, pero éstos nada pudieron hacer ante un sólido conjunto londinense que marcha muy bien en la Liga y que muestra ya los pincelazos típicos de los equipos de Mourinho, bien parados tácticamente y con un gran despliegue físico.
Sin embargo, en Turquía apenas si habían empatado 1-1 aunque en Londres, el arquero uruguayo del Galatasaray, Fernando Muslera, llegó a afirmar que en un momento “ellos parecían ser quince jugadores en el campo porque nos llegaban desde todos lados”.
Más difícil de entender es la temporada del Manchester United, eliminado de las dos copas inglesas, muy mal en la Premier y que tuvo que remontar en Old Trafford un sorprendente 2-0 en Grecia ante un muy limitado Olimpiakos, en el que juega el argentino Alejandro “Chori” Domínguez.
El United venía de perder el gran clásico inglés por 0-3 ante el Liverpool, un resultado muy duro que pudo ser mucho peor, pero un triplete del holandés Van Persie terminó con la pesadilla aunque no deja claridad sobre el juego, muy lejos de aquellos equipos avasallantes de los “Diablos Rojos”.
Es más, hoy el Manchester United aparece como el equipo más flojo de los ocho clasificados, y el que le sigue, aunque a distancia, parece ser el Borusia Dortmund, si bien los alemanes pueden dar la sorpresa y ya fueron finalistas en 2013 tras eliminar en semifinales al Real Madrid y con la misma base aunque sin Göetze, transferido al Bayern Munich.
Lo que sí muestra la Champions una vez más, es el dominio de los equipos españoles y alemanes en competencias europeas, que en todos los casos solventaron sus series en el primer partido, y la permanencia del PSG.
El mayor fracaso pasa por el fútbol italiano, en horas muy bajas. Ya en la temporada pasada, avanzó a cuartos solamente la Juventus, único club que ha invertido bien y tiene grandes jugadores en todas sus líneas, y aunque está a punto de repetir el scudetto, ahora con Carlos Tévez y el vasco Fernando Llorente en el ataque, esta vez ni siquiera pudo llegar a la misma instancia y quedó eliminado en la fase de grupos por el mismo Galatasaray que no pudo con el Manchester United. Todo un indicio.
El viernes, entonces, sabremos los emparejamientos de cuartos, que van a marcar la tendencia de este torneo, en el que aparecen como principales candidatos el Real Madrid, el Bayern Munich, el Chelsea y el PSG. El Barcelona depende mucho del momento que atraviesen sus cracks como Lionel Messi, Andrés Iniesta y Xavi Hernández, y nunca se puede desechar a un equipo de Simeone, aunque en calidad, se encuentre un par de escalones abajo.


lunes, 17 de marzo de 2014

Barcelona se juega mucho más en el Clásico (Yahoo)

Si bien las expectativas por el Clásico del próximo domingo son las mismas de siempre, esta vez es claro que el Barcelona, y en territorio adversario, se juega mucho más que el Real Madrid en cuanto al futuro de ambos en la Liga.
Los cuatro puntos que separan a los blancos de los blaugranas, y con el Atlético Madrid entre ambos, y que podría sacar partido de un empate, genera que el Barcelona tenga que diseñar una estrategia ofensiva en el Santiago Bernabeu si no quiere que se le escurra la chance de ganar el torneo y no cedérselo a su mayor adversario.
Hay que tener en cuenta, además de los cuatro puntos cuando tras el Clásico quedarán nueve jornadas hasta el final, que en la última, el Barcelona deberá recibir al Atlético, y si bien la condición de local es muy importante, la fuerza del rival hace que cada punto que pierda en el camino de la lucha por el título puede ser fundamental.
¿Cómo llegan los dos equipos a este partido tan trascendente? El Real Madrid, que aún no jugó su partido revancha ante el Schalke 04, no parece que vaya a tener alguna dificultad y la enorme distancia sacada en Alemania en la ida (1-6) hace que su entrenador, Carlo Ancelotti, pueda rotar en Madrid y hasta hacer alguna clase de prueba pensando más en el domingo que en la Champions, en la que el pase a cuartos de final no parece correr ningún riesgo.
El Real Madrid llega con un Cristiano Ronaldo en un momento excepcional, que se prolonga desde inicios de esta temporada pero en especial, desde que ganara la repesca con Portugal ante Suecia siendo fundamental y, si cabe, torciendo la votación por el Balón de Oro debido a su producción en estos partidos.
A partir de allí se hizo aún más decisivo para su equipo, ganando con sus goles partidos muy importantes, como el del sábado pasado en La Rosaleda ante el Málaga, cuando los blancos no tuvieron una buena actuación. Sin embargo, el portugués, que lidera la tabla de goleadores de la Liga nada menos que con 25 tantos en 24 partidos jugados, se las arregló para que los tres puntos se fueran para Madrid con uno de sus tantos remates imparables, que vencieron a un gran portero como el argentino Willy Caballero.
Real Madrid tiene un andar tranquilo al encontrar un sistema de mayor posesión que en anteriores temporadas, con Luka Modric reemplazando a Samuel Khedira, acompañado por Angel Di María y tres delanteros (dos extremos y un goleador como Karim Benzema), lo que le otorga gran potencia y gol.
El Barcelona, en cambio, ha tenido rendimientos irregulares en los últimos meses, rodeado de problemas institucionales y de cuestionamientos para un sistema que ha comenzado a mostrar algunos agujeros y con algunos rendimientos individuales lejanos a otros tiempos.
Sin embargo, hubo una evidente mejora ante el Manchester City por la Champions, y este pasado domingo, más allá de los siete goles al Osasuna y del récord histórico de Lionel Messi (que con 371 ya se convirtió en el máximo anotador histórico del club sumando partidos oficiales y amistosos), apareció, en buena parte, mucho de aquello que en otros tiempos deleitó por sus toques y esa magia que últimamente se había perdido.
¿Por qué pudo ocurrir eso que no tantas veces se observó en el Barcelona en esta temporada? Tal vez, en la sinceridad interior de su entrenador, Gerardo Martino, que pensando en que no se podía perder un solo punto, luego de saber de los triunfos del sábado de Real Madrid y de Atlético, y con miras al Clásico, decidió jugarse su carta al mejor equipo que houy puede poner en un campo de juego.-
Y este equipo no es otro que el de los tres grandes volantes de siempre (Sergio Busquets en la contención, Xavi en el manejo, Inesta en la creación), dos extremos (hoy, Alexis Sánchez y Pedro Rodríguez son los que se encuentran en mejores condiciones técnicas) y Messi, de “falso nueve” en medio de ellos.
Creemos que este equipo, con el regreso de Gerard Piqué por Marc Bartra, es el mejor que hoy puede disponer Martino si se toma en cuenta la actualidad de cada uno de sus jugadores porque ni Cesc Fábregas ha rendido como “falso nueve”, ni como cuarto volante puede aportar demasiado por el hecho de que eso resta potencia ofensiva y quita un delantero.
Algo parecido puede decirse del brasileño Neymar, quien llegó con miras a sumar técnica en el ataque como socio de Messi, pero se fue desdibujando con el correr de los partidos, sin encontrarse demasiado con el argentino, enfrascado en soluciones individuales, y sin la profundidad necesaria, además de los problemas extra futbolísticos que son ya muy conocidos por los lectores.
Por todo esto, el Clásico, si bien es importante para los dos, lo es mucho más para el Barcelona. No ganar implicaría seguir a cuatro puntos, con nueve jornadas por jugarse, lo cual no parece fácil de descontar, pero para ganar, Martino deberá pensar muy bien la alineación y qué es lo que más duele a los blancos, que parecen más sólidos que en otras temporadas, y con más confianza.
La gran diferencia es que el Real Madrid mantendría una distancia con el Barcelona, aún perdiendo, si bien una victoria de los blaugranas sería un gran golpe y el retorno de la competencia palmo a palmo hasta el final de la competencia.
 
 

sábado, 15 de marzo de 2014

Los multimillonarios en los clubes, ¿un mal necesario? (Perfil)


Las excentricidades de los jeques árabes, pasando por empresarios de Singapur, magnates estadounidenses que se inspiran en el fútbol americano o en la NBA, hasta nuevos ricos rusos con origen en los tiempos de Boris Yeltsin, conviven en un fútbol europeo que trata de mantener la ilusión en los aficionados pese a endeudarse hasta niveles siderales, y que aún compite con el viejo modelo de las sociedades civiles sin fines de lucro, que a cambio de éste, debe presentar papeles en regla y dar explicaciones a las federaciones y Estados.
¿Es posible esta convivencia entre unos y otros, tan desigual en ganancias e informaciones? ¿Habrá cambios en el futuro próximo? ¿Se puede competir de igual a igual?
Hace escasos días, Jorge Valdano, ex director deportivo de Real Madrid, afirmó que se trata, para los blancos, “de una lucha muy complicada porque se trata de competir desde una asociación civil sin fines de lucro contra clubes que cuentan con mecenas como el Milan de Silvio Berlusconi, el Inter de Massimo Moratti, ahora traspasado a otro magnate (Erick Tohir), el Chelsea de Román Abramovich , y es una de las obligaciones estratégicas del club la necesidad de renovarse, de buscar nuevas figuras, nuevos héroes, en el mercado”.
Tal vez no sea el mejor ejemplo el del Real Madrid, porque aunque es uno de los únicos cuatro clubes de Primera División de la Liga Española que no es administrado por una entidad privada, junto al Barcelona, el Athletic de Bilbao y el Osasuna, siempre, en los últimos tiempos, se habló del llamado “Pelotazo”, la ayuda del Estado para financiar sus enormes gastos en fichajes de jugadores como Cristiano Ronaldo, Gareth Bale o David Beckham en distintas etapas de las presidencias de Florentino Pérez.  Tanto es así que hoy mismo, al estatizarse uno de los bancos contribuyentes a esas operaciones, Bankia, toda la sociedad española queda involucrada de manera indirecta.
Lo cierto es que los clubes europeos, en los últimos años, se han visto invadidos por distintos magnates de toda laya y catadura moral que se quedando con los activos y con los símbolos de entidades con millones de aficionados, en muchos casos, y que para competir al más alto nivel han tenido que gastar una fortuna y en muchos casos, endeudarse a tal nivel que en 2009 la UEFA ideó el llamado “Fair Play Financiero” o Juego Limpio Financiero (FFP), reglamentado en 2010 para comenzar a sanear la economía de los clubes en una escala temporal, con la idea de establecer un equilibrio definitivo en sus cuentas al comprobar en un estudio que el 56 por ciento de ellos arrojaba grandes pérdidas.
Este Plan que comenzó en la temporada 2011/12 y llegará hasta la 2016/17 acepta un déficit de 45 millones de euros, pero al finalizar no podrá sobrepasar los 30. Todo un desafío.
La gran pregunta es cómo se van a manejar clubes que tienen en sus arcas petrodólares rusos y qataríes y que tienen absoluta solvencia en sus dueños.
“Se me revuelve el estómago. Se nos aseguró que el FFP sería serio, que no habría trucos, que no se abrirían puertas traseras”, dijo recientemente Karl Heinz Rummenigge, uno de los más influyentes dirigentes al haber presidido la Asociación de Clubes Europeos (ECA) y a su vez formar parte del cuerpo directivo del Bayern Munich, otro de los que no cuenta con la variante de la máquina de hacer dinero y tiene que rebuscárselas de otra forma.
De hecho, la Federación Alemana (DFL) no acepta que ningún inversor extranjero posea más del 50 por ciento de la propiedad de ningún club participante, como una forma de preservar el equilibrio y nadie queda a merced de magnates que hoy ponen sus chequeras pero mañana abandonan todo sin avisar. Aún así, precavidos, los germanos aceptan la entrada al negocio del fútbol de Volkswagen, Audi, SAP, Gazprom, Deutsche Telekom o Grundig, como una forma de inyectar fondos para poder competir con los más ricos y si se toma en cuenta la fórmula del Bayern Munich o del Borussia Dortmund, no parece que les vaya tan mal.
Según un interesante estudio, en promedio los magnates del fútbol apenas gastan el 4 por ciento de sus fortunas en sus clubes desde que, precursor, el ex premier italiano Silvio Berlusconi adquiriera el Milan en 1986 por 15 millones de euros, tal vez a sabiendas de que ningún gobierno, y menos en tiempos de crisis, permitirá que se termine el show, como sostiene el economista y ex futbolista español Alejandro Brand, en respuesta al gran estudioso y analista José María Gay de Liébana, docente de la Universidad de Barcelona, que dice que en cinco años, si todo sigue así, se acabará la Liga de las Estrellas en España, tal como se la conoce ahora, por la durísima situación de los clubes.
“Es cierto lo que dice Liébana, y el fútbol español ya está en un punto de quiebra –sostiene Brand- pero no lo van a parar porque es el entretenimiento del pueblo”. Lo que no se dice abiertamente es que la mayoría de esos clubes en deuda son o fueron manejados por sociedades anónimas y en algunos casos, con caprichos o situaciones increíbles, como la del ruso-estadounidense Dimitri Piterman, ex atleta olímpico que compró el Racing de Santander y no sólo quería influir sobre la preparación atlética de sus jugadores sino que llegó a acreditarse como fotógrafo a los partidos para estar cerca del equipo o sentarse directamente en el banco de suplentes.
Angel Torres, el presidente del Getafe que aspira a serlo en el Real Madrid, puede contar cómo fue estafado por un supuesto jeque árabe interesado en el club, que no era otro que un camarero brasileño, junto a siete personas (seis españoles y un dominicano) que aseguraban disponer de contactos con un jeque interesado en invertir pero para eso necesitaban el depósito de un aval financiero del club.
Si hay una liga que cuenta con excentricidades entre los magnates, esa es la Premier, con nueve de los veinte clubes manejados por extranjeros, entre los que se destacan Román Abramovich, de negocios turbios en tiempos del desmembramiento de la URSS con el gas y el petróleo y luego gobernador de Chukotka y miembro de la Duma, que llevó al Chelsea a la cima luego de invertir 425 millones de euros en 25 jugadores, o Malcom Glazer, el norteamericano que generó más odio que amor en la afición y que quiso, como dueño de los Tampa Bay Buccaneers, que quiso implementar el American Way of Life futbolero, dejando un tendal de 800 millones de libras de deuda.
Glazer tiene una fuerte resistencia en cada uno de los partidos en Old Trafford y cada vez son más los socios e hinchas que portan bufandas verdes y amarillas de los orígenes del club como protesta, sin contar a los que directamente lo abandonaron para conformar el “United of Manchester” que va ascendiendo divisiones.
Su “vecino pobre”, el Manchester City, en cambio, parece haber encontrado la felicidad en el jeque Mansour Bin Zayed Al-Nahyan, que pagó por adquirirlo 260 millones de euros en 2008 y gastó más de 700 en un lustro en fichajes de jugadores.
Si en Rusia, a caballo del Mundial 2018, prácticamente no hay clubes de primer nivel que no cuenten con su multimillonario que haga sus aportes a cambio de no pocos caprichos, el caso más curioso es el de Francia, donde Mónaco y PSG se alejaron de sus competidores en base al dinero. En el primero, el ruso Dmitry Ryboblev puso 170 millones de euros para fichar a Falcao, James Rodríguez, Kondogbia y Moutinho para tratar de frenar a su rival del jeque Nasser Ghanem Al-Khelaifi, del PSG, que tiene una fortuna de 4000 millones de euros y ya invirtió desd 364 millones en 21 fichajes desde 2011.

Zlatan Ibrahimovic, la estrella del PSG, ha decidido invertir parte de lo que gana (15 millones al mes) en un cocinero al considerar deficiente la alimentación que otorga el club a sus jugadores en ese nivel de exigencia. PSG le dijo que “no hay dinero” para otro tipo de comidas casualmente cuando llegó a un acuerdo con Mc Donald’s como patrocinador, que implementó el “Menú PSG” en más de 200 restaurantes de Francia. 

domingo, 9 de marzo de 2014

Nubes negras sobre el Barcelona (Yahoo)



Lo que antes era apenas la más pequeña de las definiciones de uno de los torneos de la temporada, la final de la Copa del Rey en Mestalla, el próximo 16 de abril, puede terminar siendo fundamental para el Barcelona, nada menos que ante el Real Madrid.

A apenas dos semanas del clásico del Santiago Bernabeu, que en buena parte determinará el devenir de los azulgranas en la liga española, y con demasiado que remontar cuando tenían mucho a favor durante media temporada, el equipo de Gerardo Martino se encuentra tercero por primera vez en más de un lustro de la competencia y evidencia un hastío en el juego, y un olvido por el sistema de juego que trascendió al planeta, que resulta más que llamativo.

Muchos atribuyen esta caída, muy claramente expuesta en Anoeta ante la Real Sociedad y en Valladolid el pasado fin de semana, mucho más allá de la derrota, a la urgente necesidad de un cambio en el plantel, algo que ni Josep Guardiola primero, ni Tito Vilanova después, quisieron llevar a cabo por una cuestión de afecto hacia sus ex dirigidos.

En este sentido, y lo hemos escrito en anteriores columnas, Martino, siendo argentino y sin compromisos personales (salvo que se tomara como tal el haber sido ídolo de la juventud de Jorge Messi, el padre del astro Lionel), resultaba el indicado para cruzar el Océano Atlántico para ir cambiando las estructuras y hasta cierta forma de jugar que ya comenzaba a ser demasiado estudiada y conocida por muchos rivales, que lograban irla anulando porque de este lado no se habían encontrado nuevas variantes para resolver el conflicto.

Martino, entonces, está atravesando una etapa muy parecida a la que le tocó a otro sudamericano hace dos décadas, el uruguayo Oscar Tabárez, en aquel Milan que había ganado todo pero que ya se había agotado tras Arrigo Sacchi y Fabio Capello. Y poco pudo hacer porque todo ciclo tiene un final, cuando muchos de sus jugadores terminan sus grandes etapas o cuando el desgaste determina la necesidad de cambios sustanciales.

Pero Martino no es catalán, ni español, siquiera europeo. Y entonces, por un lado la paciencia hacia su trabajo (por mejor sentido común que haya tenido en sus apreciaciones y declaraciones a la prensa) no es la misma y por otro, el mundo del Barcelona y la liga española parece ahora cernirse amenazante hacia su cabeza sin los próximos resultados no acompañan al equipo en un momento clave de la temporada.

Con la liga ya muy comprometida, y una final a todo o nada por la Copa del Rey ante un muy crecido, sólido y confiado Real Madrid, lo que queda para no terminar, tal vez, una temporada en cero como hace años que no ocurría en el Barcelona, es la Champions League, que no es precisamente una competición para fiarse, máxime cuando de pasar al Manchester City, habrá que aguardar que el sorteo sea benévolo en cuartos, y entre los ocho mejores volverán a aparecer seguramente el Bayern Munich, el propio Real Madrid, el Atlético Madrid o el Chelsea.

¿Qué es lo que está pasando con el Barcelona? Que se encuentra en el final de una etapa futbolística con un equipo que ha brillado y que ha dejado su mejor huella en la historia del fútbol mundial, pero que sabe ya que no contará con algunos de sus puntales como Víctor Valdés, Carles Puyol, uno de los extremos como Alexis o Pedro, y muy posiblemente Dani Alves, y aún queda un margen para alguna gran sorpresa para cuando termine el Mundial de Brasil entre los nombres más rutilantes.

Sumado a esto, no se puede desechar la situación de crisis institucional que atraviesa el club, con la salida intempestiva de su anterior presidente, Sandro Rosell, por las irregularidades en el fichaje de Neymar a partir de la denuncia de un socio de la institución, y la falta de solidez en el más alto cargo por el dirigente Josep María Bartomeu, cuando muchos reclaman elecciones.

Sobrevuela, entonces, una idea clara de fin de ciclo, aunque no hay que dejar de lado lo fundamental: este Barcelona se fue deshilachando, especialmente fuera de casa. Fue perdiendo algunos conceptos, hay varios jugadores que no están en su nivel y es ahora cuando Martino, en medio de las turbulencias, se jugará su continuidad para dirigir en la temporada que viene, siempre que lo desee (algo que tampoco está tan claro) un plantel renovado, con dos o tres regresos juveniles importantes (Rafinha, Dos Santos, Deulofeu) y al menos un crack de talla internacional por línea.

Pero en todo caso, eso es hablar de futuro, y en marzo, aún hay mucho por recorrer y Martino y su cuerpo técnico deberán volver a motivar a sus jugadores para que saquen ante el Manchester City, y los dos ante Real Madrid (Liga y Copa) lo mejor que tienen.

Una temporada en blanco sería un claro pasaporte a un cambio de ciclo, y aunque muchos se irán, otros se juegan muchas cosas en muy poco tiempo.

 


jueves, 6 de marzo de 2014

La selección acumula dudas (Jornada)



La selección argentina se fue de Bucarest con dudas nuevas tras un partido insípido, incoloro, ante un rival sin muchas luces y alejado desde hace tiempo de los Mundiales como es el equipo rumano, que con muy poco, le planteó un partido parejo a los de Alejandro Sabella.

A estas alturas, a tres meses de la cita máxima de Brasil, el resultado importa sólo para el envión anímico. Hay que detenerse entonces en el rendimiento, que es lo que a la larga ayuda a corregir errores y a profundizar en las virtudes.

Y la selección argentina apareció, tras los dos partidos en Estados Unidos de noviembre pasado, con algunas novedades. Una, es la buena actuación del arquero Sergio Romero, por más que tenga escasa continuidad en su equipo, el Mónaco, en el que apenas juega en la Copa de Francia. De cualquier modo, no hay que exagerar y una de sus intervenciones fue más por reflejos que por estirada, debido a que la pelota iba hacia su cuerpo, pero no deja de ser una agradable novedad.

Otra, es una defensa que no da señales perfectas de seguridad, aún cuando una pequeña lesión dejó afuera a Ezequiel Garay, uno de los titulares en una zaga central en la que junto a Federico Fernández, viendo siendo fija en el equipo argentino. En esta línea, el lateral Marcos Rojo (con algunos problemas personales extra futbolísticos en la semana, que fueron noticia en los medios) sigue generando inquietud por la izquierda, por sus bajos rendimientos.

Pero sin dudas una de las peores noticias pasa por la confirmación del muy mal momento que atraviesa Fernando Gago, uno de los jugadores clave en este equipo, por representar el nacimiento de la elaboración desde la recuperación del balón hasta la distribución.

El mal momento de Gago, evidente en un Boca Juniors que no tiene claridad en el juego, determinó que Javier Mascherano tuviera que multiplicarse en el medio, generando algunos huecos y pelotas perdidas, y que un Lionel Messi inexpresivo tuviera que bajar casi hasta la mitad de la cancha, repitiendo viejas problemáticas de etapas anteriores, cuando no le llegaba el juego y la única manera de encontrarlo era retrocediendo muchos metros, obligándolo luego al tradicional slalom ante varios adversarios.

El caso de Messi debe ser analizado en un contexto parecido al del Barcelona. La sensación en el 2014 es que la superestrella del fútbol mundial sabe que éste debe ser su Mundial y apunta todos los cañones en este sentido y se cuida todo lo posible, evitando los roces o las faltas que puedan ocasionarle cualquier daño. En consecuencia, no es posible observarlo en un cien por ciento, y es difícil objetarlo y cada uno sabe cuál es su prioridad. En todo caso, se podrá establecer un juicio de valor más exacto en julio.

Angel Di María resultó el jugador más claro en el ataque, confirmando el muy buen momento que atraviesa en el Real Madrid, mientras que Sergio Agüero mantiene su talento de siempre, recuperándose de su segunda lesión en un mes, aunque desperdiciara ocasiones claras, igual que Gonzalo Higuaín y luego Ezequiel Lavezzi o Rodrigo Palacio, cuando les tocó entrar.

De todos modos, el problema del equipo argentino no pasa por allí y esto es claro. Si hay algo que corregir, pasa por una defensa que ya parece cerrada a nuevas convocatorias y que no parece encontrar un marcador sólido que garantice tranquilidad entre los que están, dejando abierta la pregunta sobre si no hubiera sido mejor una última posibilidad para Martín Demichelis, de muy buen presente en el Manchester City, o un lateral como Milton Casco, de Newell’s Old Boys, con capacidad de llegada y gol, algo poco común en jugadores en esa posición.

El otro gran tema, aunque ya parece que inútil, aunque creemos que más que nunca válido tras la prueba de Bucarest, pasa por preguntarse qué haría la selección argentina si le tocara enfrentarse a equipos de mucha posesión de balón, que no lo pierden con facilidad, como Alemania, España, Holanda y hasta Brasil en algunas facetas.

Porque el equipo argentino es claramente frontal, dinámico, veloz, pero para poder tener este juego hace falta, vaya descubrimiento, tener la pelota. Y el gran tema es cómo recuperarla ante rivales que la saben tener y que no estarán dispuestos a prestarla.

Muchas dudas. Más, aún, que antes de Rumania, lo que no es poco decir. Ahora quedan dos amistosos de forma, en Argentina, y más para la despedida pre-mundialista que de prueba, y luego, el momento de las definiciones.